11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

jueves, 13 de diciembre de 2007

"Al diablo con el diablo" (2000).


-- "Bedazzled". Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Harold Ramis.
-- Actuación: Brendan Fraser, Elizabeth Hurley, Frances O'Connor, Miriam Shor, Orlando Jones, Paul Adelstein, Toby Huss, Gabriel Casseus, Brian Doyle-Murray, Jeff Doucette, Aaron Lustig, Rudolf Martin, Julian Firth.
-- Guión: Larry Gelbart, Harold Ramis y Peter Tolan, sobre el guión de 1967 de Peter Cook y Dudley Moore, basados en el argumento del primero.
-- Banda Sonora: David Newman.

-- "Al diablo con el diablo" en IMDb.
-- "Al diablo con el diablo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Elliot es un loser. De lo peor. Trata de caerle bien a todo el mundo, y en consecuencia, todo el mundo se pelea por ser el primero en arrancársele. Tiene ojos como platos con huevos fritos frente a Alison, una bella compañera de trabajo que nunca, nunca, nunca se fijaría en alguien como él, básicamente porque es tan insignificante que no podría ser. Después de ser puteado por los compañeros de trabajo por su nulo desempeño con el objeto de sus esforzadas afecciones, dice unas famosas últimas palabras: daría su alma por tener a la chica. En ese minuto cae una bola de billar, que ha sido arrojada por una chica caliente (en más de un sentido), lista para camelarse a otro infeliz. Poco a poco, la chica va envolviendo a Elliot en todo un decorado, al tiempo que le revela "soy el Diablo" (¡hey, mi banquero podría aprender lecciones!). Y como Elliot parece haberse quedado dormido en las clases de catecismo, y no parece haber escuchado aquello de que el Diablo es el padre de todas las mentiras y el tío de todos los trucos, termina firmando un contrato de chorropetecientas páginas en los cuales el Diablo le concederá siete deseos, a cambio de una pequeña e insignificante... ejem... almita. ¿Conseguirá Elliot cumplir con su adorable deseo de estar con Alison...? ¿Irá a trampearle el Diablo...? ¿Saldrá vivo (y con su alma) de todo este lío...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1967, Stanley Donen (conocido por filmes como "Cantando bajo la lluvia" y "Charada", antes de una etapa de decadencia ochentera que tocó fondo con "Echale la culpa a Río") rodó un filme cómico llamado "Bedazzled", en donde el demonio hacía de las suyas tentando a un pobre diablo para conseguir su alma. Como los filmes antiguos ya no venden sino para la gente antigua (y es que esta juventud de ahora, Dios mío...), pues bien, llegó el momento de la actualización. De manera que lo adaptaron al gusto popcornero adolescente de inicios del XXI. La buena noticia es que para eso eligieron a un buen equipo, y los resultados están a la vista. La peli no trata de pasar como un remake, sino que se afinca con personalidad propia. Por otra parte, era el año 2000, la gente ingresaba al nuevo siglo, y el Demonio podía ser todavía objeto de burlas e irrisión. No sabían lo que les esperaba a la vuelta del Año Nuevo, cuando el demonio dejó de ser asunto de bromas y se hizo bien presente en la política mundial...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Harold Ramis. Este director se ha hecho un lugarcito con comedias livianas como la sobrevalorada "El día de la marmota" o "Mis otros yo". El éxito (inmerecido) de "Analízame" le hizo ponerse en el podio de los candidatos a dirigir "Al diablo con el diablo". Un buen guión y un buen elenco hicieron el resto: Harold Ramis se anotó así la que probablemente es la mejor comedia de su carrera, yendo un tanto de garbancero, pero guiando la historia con enorme eficiencia.

-- Brendan Fraser. Sin lugar a dudas es uno de los mejores actores de su generación (nació en 1968, por si no saben qué generación es ésa); es capaz de moverse con naturalidad desde la comedia más simplona hasta el drama, pasando por el rol de héroe de acción ("La momia" y secuelas, dicho en plural, ahora que viene otra en el 2008)... En "Al diablo con el diablo", todos sus recursos estilísticos están puestos al servicio de un personaje simpático, a pesar de que es un pobre y patético desgraciado... y no es poco, considerando la enorme cantidad de cambios que debe afrontar: en un minuto es un millonario latinoamericano, en otro es un basquetbolista cerebruto... Quizás el único minuto en que destiñe es cuando termina en el pellejo de Abraham Lincoln, básicamente porque no tiene el físico para pasar por un Lincoln creíble (esos ojitos de rana calva, esa nariz de dromedario)... Pero sin lugar a dudas, tenerlo de prota fue la mejor decisión que tomaron los productores.

-- Elizabeth Hurley. Partamos por lo obvio, que su anatomía está esculpida en mármol y con terminaciones a mano, y se ve aún más lúbrica transitando por distintos fetiches: la profesora sexy, la abogada sexy, la científica sexy... Pero además demuestra tener una inmejorable química con Fraser (a mitad de película uno empieza a preguntarse en serio si no se irán a quedar juntos, y la otra chica, la que pretendía el zonzobabas de Elliot, se irá a freir espárragos), y además, un talento más que envidiable para la comedia; de hecho, da para pensar que su desastrosa carrera actoral tiene más que ver con malas decisiones personales, o con la miopía de los grandes estudios que nunca le ofrecieron un rol para lucir otra cosa que los atributos físicos, porque por una vez en la vida, la señorita Hurley es más que una cara y un cuerpo bonitos.

-- Los deseos están estupendamente estructurados, todo un logro de guión considerando que, en el fondo, se trata de una historia episódica, estructura que generalmente es aposta para destruir cualquier progresión dramática. Y en efecto, esta peli no la tiene por ninguna parte. La única manera de sacar adelante un proyecto así era haciendo que cada cuadro fuera tan gracioso como se pudiera, y eso se logró por todo lo alto. En algunos casos el humor es bastante obvio (el cuadro primero, por sobre todo), pero en otros tienen hasta suspenso, por no hablar también de bastante mala leche: el cuadro de la chica que suspira por tener a un chico sensible y cuando lo encuentra empieza a aburrirse, es pura ironía inyectada a la vena, y lo mismo con el respetable y sofisticado intelectual, que, pues bien, descubre que tiene todas las armas necesarias para conquistar a la mujer de su vida, y que llegado el minuto, no puede hacerlo...

IDEAL PARA: Disfrutar por todo lo alto.

domingo, 9 de diciembre de 2007

"Resident Evil 3: Extinción" (2007).


-- "Resident Evil: Extinction". Francia / Australia / Alemania / Inglaterra / Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Russell Mulcahy.
-- Actuación: Milla Jovovich, Oded Fehr, Ali Larter, Iain Glen, Ashanti, Christopher Egan, Spencer Locke, Matthew Mardsen, Linden Ashby, Jason O'Mara, Mike Epps, Joe Hursley, John Eric Bentley, James Tumminia.
-- Guión: Paul W.S. Anderson.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.

-- "Resident Evil 3: Extinción" en IMDb.
-- "Resident Evil 3: Extinción" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El mundo entero se ha ido al demonio. La malvada y profitadora Corporación Umbrella creía que el virus hacezombies de las entregas anteriores, había sido contenido en Raccoon City. Pero no. Nunca falta el vector indiscreto que sirve para prolongar las franquicias fílmicas extendiendo el virus-que-matamos-pero-no-lo-suficiente. El microorganismo se propaga por el planeta y reduce a toda la población mundial a zombies. Suponemos que algo parecido pasa con la biota, además, porque la voz en off nos informa que, además, el planeta mismo está secándose (¿cómo diablos un virus consigue eso, transmutando el agua en otra cosa...?). Alice, la chica que ha estado dándole ensalada de patadas a los zombies desde la primera peli de la franquicia, ahora es una renegada en su moto que recorre páramos desiertos, al mejor estilo Lucky Strike, y después de una pequeña diferencia de opiniones con un grupo de cabrones, decide no contestar nunca más a las llamadas de auxilio. Pero sus propios poderes psiónicos, que están manifestándose de manera cada vez más chupi (¡tiene que ser, es una secuela!), le juegan una mala pasada, y acaba teniendo que unirse a una caravana que marcha de pueblo en pueblo, tratando de saquear cosas y sobrevivir a los humanos zombies, a los perros zombies, a los cuervos zombies... Sí, hay cuervos zombies, ¿qué pasa con eso? Alice, por su parte, ha descubierto que quizás en Alaska hay un lugar absolutamente aislado, hasta donde supuestamente no ha llegado el virus, aunque quien sabe. De manera que el grupo emprende el viaje. O no, porque Umbrella no ha renunciado a sus malvados planes, y ahora busca no la cura contra el virus, sino un paliativo que convierta a los zombies en fuerza laboral útil (por lo visto, la farándula televisiva no zombificó lo suficiente a los sindicalistas)... Y para eso, nada mejor que tener a Alice de regreso, para seguir con sus experimentos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En su afán omnívoro por hacer pelis y más pelis, Hollywood ha fagocitado literalmente toda la civilización occidental. O mundial, mejor dicho. Acabado el saqueo de libros, de obras teatrales y de series de televisión, la última frontera para los siniestros acólitos de Akiva Goldsman, es la adaptación de videojuegos. Lo que origina un cierto efecto espejo, porque verán, la peli "Lara Croft: Tomb Raider" era adaptación del videojuego de Lara Croft, que a su vez era una adaptación bastarda de "Los cazadores del Arca Perdida" y sus secuelas. Así, de las pelis de zombies de George Romero, alguien estimó muy interesante sacar un videojuego de zombies llamado "Resident Evil", del cual por supuesto salió la correspondiente película... Así nos va. "Resident Evil" y sus secuelas han respondido muy bien al espíritu contestatario del 2000 y algo, con una prota over-the-top, harto ketchup, y poniendo a las grandes corporaciones como las malas de la peli, algo que no anda tan lejos de otras pelis mucho más serias, como "Syriana", por ejemplo, porque los experimentos biotecnológicos de la Corporación Umbrella y su desprecio por el ser humano, no anda demasiado lejos de la Filosofía Halliburton, que digamos. Y por eso, ya vamos en la tercera. Todo un récord, es la primera "tercera parte" que sale de una franquicia fílmica basada en videojuegos. Si es que eso tiene alguna importancia, en realidad.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Al igual que sus dos partes anteriores, esta peli promete poco, pero cumple a cabalidad lo que promete. En ningún momento, los productores de la franquicia han tratado de crear grandes espectáculos visuales que cambien la historia del cine o poco menos. En vez de eso, se han limitado a lo básico y esencial (protas buenos para las patadas y los disparos poniendo los cinco empuñados en los zombies), han liado un poco la cosa con malos malosos para hacerlo más redituable, y ¡hala!, a la venta. "Resident Evil 3" continua esta filosofía de entretenimiento de cine de barrio, propia de la serie B de los '50s, y que ha sido la tónica de la franquicia, y con ello se gana desde ya nuestras simpatías, porque no pretende engañar a nadie, ofrece un pasable matarratos, y hay que ser muy cultureta para sentirse ofendido por eso.

-- Parte importante de la supervivencia de la franquicia es cuidar el entorno, de manera que cada nueva entrega no se vea una repetición de la anterior (cosa que en realidad cada una ha sido, porque a las últimas las tres van de "buenos contra zombies", pero ya se sabe que las sutilezas es gusto de minorías). En la primera se trataba del complejo Umbrella. En la segunda teníamos acción urbana en la ficticia Raccoon City. En la tercera exploramos el espacio abierto y desértico, emparentando esta entrega un poco con el feeling de las viejas pelis de George Romero (sólo un poco, no es cosa de pasarse tampoco); y sobre homenajes, ya no digamos la cita de una tonelada trasatlántica que hacen a "Los pájaros" de Hitchcock, cuando muestran una horda (no diré bandada, porque "horda" será menos académico, pero es más exacto) de cuervos sobre los cables de alta tensión, a punto de merendarse a nuestros protas. Hay cabos sueltos que vienen de las entregas anteriores, pero la historia es autocontenida, por lo que ambos públicos, los que venían siguiendo las pelis de antes y los que nunca han visto "Resident Evil" y "Resident Evil 2: Apocalipsis", pueden salir satisfechos. Valiosa mención es saltarse la convención del botón de reseteo, que parecíamos querer ver en las entregas anteriores (o sea, la guerra contra los zombis es subterránea y el mundo jamás se enterará), mandando de una buena vez el mundo al carajo y saliendo de la acción urbana para entrar en el género postapocalíptico. Mucho de esto es gracias a Russell Mulcahy, director no demasiado personalista y con una filmografía bastante deslucida, pero que alguna vez estuvo en el ojo del huracán cuando rodó "Highlander" y "Highlander 2" (eso, y una punta de videoclips, incluyendo el acerero y filogay "Wild Boys" de Duran Duran)...

-- Si andan en busca de "cine con chicas", están de plácemes, aunque con un poco de "suspension of disbelief"... Milla Jovovich está estupenda como siempre, y en cada fotograma que aparece el busto marca pezón bajo la camiseta, eso garantizado (no, no hay desnudos, eso sí, o mejor dicho, los que hay no son reveladores). Ali Larter hace el rol clásico de chica dura, y, pues bien... Me entusiasmó más cuando hacía su numerito de Internet en "Héroes", la verdad (públicos más antiguos la recordarán como la prota de "Destino final"). Ashanti hace una sexy aparición antes de que... no, no adelantaré detalles. Y Spencer Locke hace bien su rol de "soy sexy y grito cuando me atacan". Quizás el único defectillo de la peli es que... pues bien... miren ustedes, se la han pasado meses y años rotando por un erial sin vida, plagado de zombies y saqueando ciudades, y podemos suponer que sin mucha agua, pero vean ustedes lo listas que están para desfilar en cualquier pasarela, con ese maquillaje, esas dentaduras sin una sola caries (o sea, los odontólogos son inmunes a la zombificación y siguen atendiendo sus consultorios con normalidad dentro del futuro postapocalíptico), y de las capas de estuco para pared que se le adivinan a Milla Jovovich en los close-up, ya no digamos...

-- Si aman esta franquicia fílmica, hay noticias: al igual que las entregas anteriores, ésta completa la historia que plantea, como un episodio autocontenido, pero deja un tercer cliffhanger del tamaño del Kremlin de Moscú, para una más que probable "Resident Evil 4". Y si no aman esta franquicia, para qué me molesto, que deben haber abandonado a la primera, y por tanto, ni pensarán en ver esta tercera entrega...

IDEAL PARA: Seguidores de la franquicia fílmica de Jovovich vs. zombies, y en general buscadores de matarratos para el sábado por la tarde.

"La isla" (2005).


-- "The Island". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirigida por Michael Bay. Protagonizada por Ewan McGregor, Scarlett Johansson, Djimon Hounsou, Sean Bean, Steve Buscemi, Michael Clarke Duncan, Ethan Phillips, Brian Stepanek, Noa Tishby, Siobhan Flynn.
-- Guión: Caspian Tredwell-Owen, Alex Kurtzman y Roberto Orci, basados en una historia del primero.
-- Banda Sonora: Steve Jablonsky.

-- "La isla" en IMDb.
-- "La isla" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay una pesadilla. Entonces nosotros nos relajamos, porque sabemos que ingresamos a la peli correcta: en las de futuro postapocalíptico siempre la cosa parte con una pesadilla del prota. El prota despierta, y se encuentra con un mundo chupimente computarizado, que te analiza la orina, te prohibe comidas ricas a destajo, y que te proporciona ropa perfectamente lavada y planchada (¡hey, a cambio de ropa planchada, sería capaz de alimentarme de píldoras estilo Supersónicos, si me preguntan...!). Todo en esta sociedad futurista está ordenado y jerarquizado para funcionar como un reloj. Naturalmente: se supone que estamos en una colonia subterránea, que somos los últimos supervivientes de la Humanidad, que el mundo exterior está infectado por alguna clase de amenaza (biológica, se insinúa)... pero que algunos afortunados concursan en la lotería, para ganarse su ticket a "la Isla", el último reducto de la Tierra en el cual no existe contaminación. Todo hubiera funcionado a la perfección, pero el problema es que siempre hay alguien que, como nuestro prota, tiene el desagradable hábito de pensar más de la cuenta, y esto significa que cambia la aceptación borreguil por una serie de preguntas: ¿por qué siguen trayendo gente desde afuera, a cuántos supervivientes pueden encontrar si la plaga era realmente tan grande...?, ¿por qué tiene que ser toda la ropa de color blanco...?, cosas así. Parte de todas estas dudas radican en que ha hecho amistad con un tipo que trabaja en mantenimiento, y a través del cual ve algunas cosas raras. Todo quedaría hasta ahí, de no ser porque a este chico le gusta una chica (era que no, si esa chica viene en el envase de Scarlett Johansson), y cuando ella sale ganadora de la lotería, el chico decide dar un paso más allá y averiguar qué ocurre en verdad. Y lo que descubre no le gusta nada. Porque averigua que los ganadores de la lotería no van a dar a ninguna isla especial, y que todo el asunto de la colonia es un monumental fraude, creado con un siniestro propósito: los colonos son en realidad bancos de órganos ambulantes, cuyas partes son las piezas de repuesto que otras gentes allá arriba necesitan para seguir viviendo... Aunque eso signifique cambiar vida por vida ("quieren comerse la hamburguesa, no ver la vaca...", dice con su maravillosa perfomance el siempre on-the-top Steve Buscemi). Ahora, nuestro prota se embarca en una cruzada personal para salvar a su amada de las garras de su destino inevitable, fugarse desde la colonia, y esquivar aquello para lo cual han nacido (o se los ha hecho nacer)... antes de que los multimillonarios creadores de la colonia, y su equipo de mercenarios ex-marines, den con su paradero y los exterminen a conciencia.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1932 se publicó una inquietante novela, que a estas alturas del partido es una de las obras referenciales de la literatura del siglo XX, muy por encima de soporíferos matarratos intelectualoides como "Ulises" o William Faulkner. Me refiero, por supuesto, a "Un mundo feliz", de Aldous Huxley, novela aburrida por donde las haya en cuanto libro, pero que planteó por primera vez, y de manera escalofriante, el tema del uso que se le podía dar a la clonación como medio de creación de una sociedad utópica ultraperfecta, pero también mortalmente aburrida y totalitaria. La novela nunca fue adaptada para el cine como tal, en parte porque su argumento es un latazo monumental, aunque han salido una enorme cantidad de adaptaciones bastardas que explotan la ecuación "distopía futurista + ingeniería genética" (ahí tienen "Gattaca", por ejemplo, aunque quizás la primera mención a los clones en el cine puede haber sido la por otra parte olvidable "Los niños del Brasil"). En los '90s, el tema de la clonación resurgió con fuerza por el tema de la oveja Dolly, y después por el anuncio de una empresa que clonaba mascotas (y que por cierto, quebró al poco tiempo). El siempre avispado Steven Spielberg decidió que había llegado la hora de "dar su visión personal" sobre el tema, eufemismo siempre eficaz para recubrir la frase "veamos qué está de moda para hacer una peli y forrarnos con ella". Y digámoslo desde ya, en manos de Steven Spielberg, "La isla" hubiera sido a lo menos un pequeño clásico del cine CF. Desgraciadamente, desde su alto sillón en DreamWorks, quizás por estar ocupado en la dirección de "La guerra de los mundos" (peli tampoco muy afortunada desde el punto de vista crítico), le entregó la dirección a Michael Bay. Sí, amigos, el perpetrador de "Armagedón", "Pearl Harbor" y "Transformers" es el autor intelectual y material de ese crimen conocido como "La isla". Tiemblen si no la han visto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La primera mitad de la peli está por todo lo alto, y es quizás la versión definitiva de lo que es una sociedad distópica manejada a través de la clonación y la hipnopedia. El problema es que a mitad de peli, nuestros protas escapan. En un producto fílmico por otra parte tampoco terriblemente lucido, como lo es "Fuga en el siglo XXIII", cuyo argumento es muy similar (sólo que matando a los mayores de 30, en vez de tenerlos como banco de órganos), alargaron al máximo la primera parte, y la segunda la abreviaron, conscientes de que es la parte distópica la que tiene posibilidades. Aquí no: cuando los protas escapan, Michael Bay se desencadena, y cae en sus feos vicios narrativos de costumbre, o sea, acumular acción sin sentido, por el puro gusto de mostrar explosiones chulas, y gastarse una punta de millones en efectos especiales que no mejoran en lo absoluto la peli. Y es que oigan, es un crimen cuidar tanto la peli desde el punto de vista del acabado formal, y no prestarle mayor atención al argumento. Porque la historia tiene más agujeros que un queso suizo. De partida, para una peli tan preocupada por el aspecto científico y sociológico del asunto, incurre en algunas concesiones vergonzosas a la vieja escuela del Vitalismo, tan desacreditada desde los tiempos de los desvaríos misticientíficos de Teilhard de Chardin o Henri Bergson, como por ejemplo hacer que algunos clones tengan recuerdos de sus "progenitores" (¡oigan, la capacidad de generar una red neuronal se hereda, pero los recuerdos son todos adquiridos y no se transmiten por el ADN, genios!). Otro ejemplo, ahora de lógica interna de la peli: se supone que a la colonia ingresan "supervivientes", que en realidad son nuevos clones fabricados según van llegando clientes nuevos, lo que plantea el problema de que ¿cómo hacen para guardar más de un clon de cada cliente, en caso de que algo le pase al clon original, sin pretextar que han debido devolverlo desde la isla? Y ya no digamos la burrada garrafal, que no tiene nombre, que ya no es de lógica interna, sino de desidia al revisar el guión, de decir que los códigos de cada clon responden a la edad ("Alfa" tienen siete años, "Delta" tienen cuatro años, "Eco" tienen tres), y luego asignarle a cada personaje clon una edad distinta a pesar de compartir el mismo código. Tan garrafales son estos errores, que hasta yo, tan habituado a la suspensión de la incredulidad, pude darme cuenta por mí mismo y sin dificultad.

-- Las actuaciones y el elenco son un desperdicio. Nadie duda de la solvencia del quinteto protagónico (McGregor, Johansson, Bean, Buscemi y Clarke Duncan), pero considerando lo anémico de sus roles, lo mismo hubieran sacado tomando a actores de tercera fila, y se hubieran ahorrado un turrón en presupuesto. Porque Ewan McGregor no pasa de ser el héroe al uso, Scarlett Johansson no se sale del estereotipo de la compañera del héroe (aunque ¡¡¡BABA, BABA!!!, el traje ceñido realza magníficamente su turgencia), Sean Bean es el enésimo científico loco obsesionado con el dinero, el poder y ser Dios, y Michael Clarke Duncan aparece tan poquito y para una participación tan lastimosa, que... Mi Dios... ¿El fue Kingpin en lo de "Daredevil"...? Steve Buscemi trata de sacudirse el estereotipo introduciendo su característica actuación de tipo un poco fuera de órbita (con buen tacto, Michael Bay se lo trajo, después de haberle concedido un papel más o menos relevante en esa película de desastres que fue "Armagedón"... y "desastre" no sólo por el meteorito del tamaño de Texas); y le sale bien. Por cierto, como dato de trivia, la chica de Steve Buscemi es, en un rol prácticamente de cameo, nuestra entrañable Shawnee Smith, que tanta guerra ha dado como Amanda en la franquicia de "El juego del miedo" y secuelas. Y mencionemos también al bueno de Djimon Hounsou, el eterno negrito malo-pero-bueno o fuerte-pero-tierno según la ocasión (o ambos, si se tercia), que hace otro rol calcado del estereotipo, en este caso del duro de corazón que descubre su lado sensible y se pasa al bando de los buenos (aunque curiosamente, rompiendo el estereotipo, al final sobrevive, y lo hace de una sola pieza).

-- La parte de los efectos especiales está cuidada y solvente. Lo mismo vale para la estética. Al menos eso debemos acreditar al buenazo de Michael Bay (en este caso, "buenazo" fue un sarcasmo).

IDEAL PARA: Ver con harta paciencia, una peli que pudo haber sido buena, pudo haber sido grande, pudo haber sido icónica... pero que por ser una de Michael Bay, no lo fue.

jueves, 6 de diciembre de 2007

"El vidente" (2007).



-- "Next". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Lee Tamahori.
-- Actuación: Nicolas Cage, Julianne Moore, Jessica Biel, Thomas Kretschmann, Tory Kittles, José Zúñiga, Jim Beaver, Jason Butler Harner, Michael Trucco, Enzo Cilenti, Laetitia Danielle, Nicolas Pajon, Sergej Trifunovic, Charles Chun, Patricia Prata.
-- Guión: Gary Goldman, Jonathan Hensleigh y Paul Bernbaum, sobre una historia del primero, "basados" en un relato de Philip K. Dick.
-- Banda Sonora: Mark Isham.

-- "El vidente" en IMDb.
-- "El vidente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Cris Johnson es un tipo que hace un lindo acto de magia en Las Vegas, bajo el chulo nombre de Frank Cadillac. Su número estrella es ser vidente, predecir lo que va a ocurrir... Pero el verdadero truco es que no hay truco. Nuestro buen Johnson, con el rostro siempre "se me termina el estreñimiento" de Nicolas Cage, es realmente capaz de ver su propio futuro, dos minutos a partir de su presente. Salvo por una rubia espectacular a la que ha visto, y de la que sabe sólo la hora que aparecerá y el lugar... pero no el día. Podía ser una bella historia de amor paranormal, pero no, ahí están los ágiles del FBI para arruinarle el día. Con una tenacidad que ni Dana Scully, aparece una agente del FBI que sospecha bien sospechado, que el tipo realmente ve el futuro, en contra de la opinión de sus superiores en la cadena de mando, que le exigen mejor dedicarse a la búsqueda de un aparato nuclear mejor (para no saltarse el lugar común), a lo que ella, dale con que si tenemos a un vidente de nuestro lado, tenemos la Batalla Contra El Terror ganada, etcétera. Para colmo, también los terroristas se enteran, y en vez de dedicarse a plantar su bomba nuclear, pues bien, se dedican a perseguir a nuestro vidente (lo que nos refrenda la idea de que hay que ser imbécil para ser terrorista, porque si hay un vidente suelto por ahí y quiero hacer algo malo, procuro salirme de su campo de visión y no traerlo para acá, tarados). Y ahí tenemos al bueno de Cris Johnson, que sólo quiere vivir su vida loca en paz y cazar a la chica de la hora y el lugar pero no la fecha, siendo perseguido por ambos flancos...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Por allá en 1954, un escritor bastante pasado de roscas llamado Philip K. Dick escribió un relato llamado "El hombre dorado", en el cual se proponía llevarle la contra a todos los usos y costumbres establecidos en la Ciencia Ficción, de que los mutantes eran buenos, maravillosos, chupis, etcétera, unos Supermanes que iban a salvar a la Humanidad, en definitiva, y contó el cuento de un mutante que es, no diremos "malvado", pero sí que no tiene nada que ver con la Humanidad, sólo espera sobrevivir, y a la larga su capacidad de predecir el futuro podría llegar a darle la superioridad definitiva (bueno, eso y un detalle más que no referiré para no arruinarles la historia). Durante mucho tiempo, los cuentos de Philip K. Dick eran demasiado esquizoides para que alguien los entendiera en la pantalla, pero sus temas de quiebres temporales, identidad, conciencia, Divinidad, metarrealidad y filosofía trascendental fueron imponiéndose en una sociedad cada vez más internética, en donde hay gatos escribiendo reseñas de cine como en Cine 9009, y así llegaron adaptaciones como "Blade Runner", "El vengador del futuro", "Impostor", "Sentencia previa", "El pago"... Bueno, y esta cosa, que si es adaptación de Philip K. Dick, entonces yo soy Mohammed Alí.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por el comienzo. Si usted es fanático de Philip K. Dick, entonces NO QUERRÁ verla. A pesar de que en los créditos dice eso de "basado en The Golden Man de Philip K. Dick", la verdad es que no tiene nada que ver con el cuento original. Veamos: el cuento se ambienta en un futuro postapocalíptico y la peli en el presente, el cuento presenta a los mutantes como perseguidos y la peli no (no presenta mutantes, de hecho), el cuento muestra una agencia de control y caza de mutantes y la peli muestra al FBI, en el cuento el prota es una especie de bestia antropoide que no habla y en la peli tenemos que aguantarnos las caritas de estreñimiento "qué bien actúo porque parezco emocional" de Nicolas Cage, el cuento se ambienta casi íntegramente en laboratorios e instalaciones biológicas y la peli en Las Vegas y un motel por ahí, en el cuento no hay terroristas ni amenaza nuclear y en la peli sí, en el cuento el prota le echa los tejos a una científica y en la peli a una profesora... Seguramente los que hicieron los créditos estaban bromeando cuando dijeron que es una adaptación de Philip K. Dick, tanto más daba que la pasaran como adaptación de José Ortega y Gasset, y sonaba igualmente creíble (o increíble, mejor dicho).

-- Pero vamos ahora a la peli en sí. El guión no es malo, y contó con los honores de Gary Goldman, que ya había estado metida en una peli basada en Dick ("El vengador del futuro"), y que como dato de trivia, digamos que intentó adaptar "El reporte de la minoría" como secuela a esa peli (al final la adaptó Steven Spielberg como "Sentencia previa", tomando la saludable decisión de olvidarse de hacerla como secuela de la otra). Contó el señor Goldman, para ayudarse, con los oficios del experimentado Jonathan Hensleigh ("Duro de matar: La venganza", "El Santo", "Jumanji", "Armagedón", "El Castigador"... Sí, el hombre tiene altas y bajas). Con esos mimbres hubieran podido sacar algo bueno. Incluso explotan bien el tema de la exploración mental del tiempo. Pero por otra parte, hay numerosas cosas que quedan en el aire y sin explicación, y por lo tanto el guión queda en calidad de agujereado como queso suizo (¿cómo el FBI se enteró de los poderes psíquicos del prota, en primer lugar?, ¿cómo los terroristas supieron lo mismo?, ¿por qué, aparte de la razón cursi de que "el amor todo lo puede", el prota puede ver en el futuro más allá de los dos minutos si se trata de su chica?). Y ya no digamos ese final que... digamos... Si lo vemos como el final del proceso de toma de conciencia de nuestro prota, que pasa de ser un individualista acérrimo a un tipo que colabora con una causa mayor que la suya propia (aunque sea por amol lomántico), es un buen final. Si lo vemos en cambio como el desarrollo de la historia del combate contra una amenaza, es un cliffhanger del porte de una catedral, que por cierto canta a secuela por los cuatro costados (¡Dios, no, por favor!).

-- El resto a veces acierta y a veces no. Lee Tamahori, otrora chico maravilla de Nueva Zelanda ("El sonido y la furia"), y devenido en artesano de Hollywood ("Telaraña", la Bond "Otro día para morir", "xXx: Estado de emergencia"), claramente no sabe qué hacer con el material que tiene entre las manos, como no sea colgarse de un feeling a lo "24" por aquello de haber terroristas de por medio, y lo único que le resulta medianamente bien, qué casualidad, son las escenas de acción. Nicolas Cage actúa como siempre, o sea, como si la peli entera fuera un vehículo para su lucimiento personal, Julianne Moore repite su papel de Clarice Sterling de "Hannibal" con menos carisma si es que cabe, y Jessica Biel, a quien desde "El ilusionista" le hemos ido cobrando algo de respeto como actriz, más allá de las curvas peligrosas, trata de hacer lo que puede y de verdad que se esfuerza, esta chica, pero es que no hay caso, entre ella y Nicolas Cage simplemente no hay química. O sea, lo rescatable de la peli son las secuencias de acción. Y eso, en una peli que supuestamente va de un tipo que puede ver el futuro, sobre el bienestar individual versus la responsabilidad social, sobre qué trato debemos darle a los "especiales" como sociedad, es un derroche. Cero filosofía, puro eslogan: el tipo ve el futuro, así es que debe sacrificarse gracias a su gran don por la sociedad. Punto. Chuck Norris hubiera podido suscribirlo. Gran profundidad reflexiva, chicos, se ve que pusieron sus cerebros a calentar...

IDEAL PARA: Para, para, para... Ejem... Bueno, Jessica Biel aparece estupenda. Y explotan cosas. Algunas cosas, por lo menos.

"Rescate en el tiempo" (2003).


-- "Timeline". Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Richard Donner.
-- Actuación: Paul Walker, Frances O'Connor, Gerard Butler, Billy Connolly, David Thewlis, Anna Friel, Neal McDonough, Matt Craven, Ethan Embry, Michael Sheen, Lambert Wilson, Marton Csokas.
-- Guión: Jeff Maguire y George Nolfi, basados en la novela de Michael Crichton.
-- Banda Sonora: Brian Tyler.

-- "Rescate en el tiempo" en IMDb.
-- "Rescate en el tiempo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

De pronto, en un típico paisajeto estilo Malboro Man, en las grandes planicies yankis, aparece un fulano vestido de sotana, que tiene todo su cuerpo, bien, cómo decirlo suavemente, hecho mierda por dentro. El incidente es tapado por los consabidos intereses corporativos de siempre, en nombre del negocio, etcétera... Al mismo tiempo que un arqueólogo es contactado por la misma corporación, en vísperas de estar frente a una didáctica maqueta que describe una batalla de la Guerra de los Cien Años, librada en 1357 (tiene que ser didáctica, o los espectadores no entenderíamos nada, de paso). A medida que el arqueólogo y sus amiguetes son llevados por el interior de las instalaciones en tour, descubren que están nada menos que frente a una portentosa máquina que... bien... sí, digámoslo, es una máquina del tiempo. Y que hay alguien perdido en 1357. ¿Quiénes irán a rescatarlo? Adivinaron, nuestro grupo de guapos y aguerridos hombres del siglo XXI irá al pasado y afrontará todos los retos y desafíos; los de la guerra medieval, por supuesto, pero también los derivados de los crudos intereses corporativos que tratan de echarle tierra al secretillo de que quienes viajan en el tiempo regresan con el cuerpo listo para ser ensacados por partes, de los derivados de la necesidad de afrontar las paradojas temporales y evitar cambiar la historia, y por qué no decirlo, de los derivados de ese músculo que trasciende el tiempo y la existencia, y que se llama amor...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Desde los tiempos de "Jurassic Park" que el escribano Michael Crichton era grito y plata escribiendo novelas adaptables para el cine (en realidad de antes, si contamos "La amenaza de Andrómeda"). Aunque no siempre sus películas sean grandiosas. Y es que cosas como "Congo" o "Esfera", pues, no sé... O saliéndose del tecnothriller para meterse en los pecadillos de las altas corporaciones ("Sol naciente", "Acoso sexual")... Pero llegó un minuto en que el interés por Crichton empezó a agotarse. Principió cuando empezó a verse al Crichton interesado en la Historia, que no tuvo tanto gancho como el Crichton interesado en la alta tecnología ("13 guerreros" y la presente "Rescate en el tiempo"). Los productores de "Rescate en el tiempo" querían forrarse en dinero, e hicieron todo lo posible para ello. Pero no pudieron sacudirse de una trama anodina y en definitiva poco interesante, y así les fue en la taquilla: costó 80 millones, recaudó apenas 19, y ya no digamos cómo los críticos la hicieron pedazos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una sólida pieza de aventuras. Con eso no quiero decir "buena película", o una que vaya a reinventar el concepto de las pelis sobre viajes en el tiempo o similares. Simplemente, tiene un poderoso empaque visual, que fortalece notablemente lo escuálido de las ideas. Quizás el principal problema es que tenemos dos filmes en uno, y la historia nunca se decanta bien por cuál de los caminos andar. Por un lado está todo el asunto de la paradoja temporal, tratada con los más estrictos códigos sci-fi, y que (por qué no decirlo) son más que altamente reminiscentes de "Terminator" (la primera y original) de James Cameron (y tan burdamente plagiados por "Deja Vu"). Por la otra está todo el asunto de las aventuras medievales, que bebe de la más pura tradición heredera de Douglas Fairbanks o Errol Flynn, pero convenientemente adaptados a los tiempos que corren. Quizás el público se habría sentido encantado con esta mezcla, los medievales por tener ciencia ficción y los sci-fi por tener historia... o bien pueden haberse sentido desconcertados por seguir canónicamente su género predilecto tan solo la mitad del tiempo, y seguir canónicamente otro género que no es su predilecto la otra mitad. No ayuda mucho que el desarrollo sea tan predecible: se sabe quién acabará encamado con quién, se sabe que el asunto acabará con el asalto al castillo, se sabe quién es el villano...

-- Richard Donner. Ya que nos pusimos a parir la película, digamos algo sobre este pobre hombre, que ha tenido una trayectoria de lo más irregular como cineasta, con grandes exitazos como "La profecía" o "Superman", con puntos interesantes como "El hechizo del águila" o "Arma mortal", y que es capaz de darle cierto vuelo a memeces como "Maverick" o "Asesinos". En manos de un director de segunda o tercera, el material de esta película la hubiera mandado derecho al submercado del DVD de alquiler; en cambio, gracias a Donner y su (¿diré "talento"? Mejor no exageremos), gracias a Donner, decía, y a su oficio de años, la película se deja ver. El ritmo de la acción no decae, los personajes de verdad se ve como si se estuvieran moviendo en la Edad Media, las escenas de viaje en el tiempo lucen naturales y sin derroche excesivo de FXs, y en general podemos dejarnos llevar desde el punto A hasta el punto B sin excesivo fastidio. Nada mal para una película con una historia estereotipada y con personajes igualmente estereotipados...

IDEAL PARA: Relajarse un sábado por la tarde.

domingo, 2 de diciembre de 2007

"Beowulf" (2007).


-- "Beowulf". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Robert Zemeckis.
-- Actuación: Ray Winstone, Anthony Hopkins, Angelina Jolie, Crispin Glover, Robin Wright Penn, John Malkovich, Brendan Gleeson, Alison Lohman.
-- Guión: Neil Gaiman y Roger Avary, basados en el poema épico de autor anónimo.
-- Banda Sonora: Alan Silvestri.

-- "Beowulf" en IMDb.
-- "Beowulf" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Dinamarca, año 507. El rey Hrothgar está de plácemes porque ha construido una pequeña expansión a su DFL-2. En su nuevo salón del trono organiza una orgía de proporciones en donde corre la hidromiel, y de atracar núbiles doncellas ya no hablemos. Pero los gritos y la alegría hacen rechinar los tímpanos del pobrecito Grendel, qué culpa tiene él de que no lo hayan invitado por ser tan monstruoso, así es que Grendel aparece y hace pintufirra de guerreros. Hrothgar decide entonces que su nuevo salón de banquetes deberá ser cerrado, su palacio está maldito, etcétera. Y paga una buena suma de dinero para que emprendan una, ejem, acción punitiva en contra de Grendel. Al llamado acude nada menos que... ¡¡¡CHACHÁAAAAANNNNNN!!! ¡¡¡BEOWULF!!! Que para eso es muy recio y muy macho, el amigote. Beowulf llega echando pachotadas, como cualquier bárbaro que se precie de tal, y promete deshacerse del indeseable porque, verán, yo soy... ¡¡¡BEOWULF!!! ¡¡¡HUAAAAAÁ!!! Además que Beowulf será muy amigo de Hrothgar, pero la esposa nueva de éste se ve más que amigable, lo que es otro motivo para quedarse... Y si creía Beowulf que todo se reduce a hacer trizas un monstruo, pues bien, no es tan así, porque por detrás de Grendel está nada menos que su madre, una mujer demonio muy bien representada por el cuero de escándalo de Angelina Jolie. Algo huele podrido en Dinamarca, y las cosas se pondrán muy bárbaras por allí...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si una década antes, en plena era "Mátrix" o "Starcraft", alguien se hubiera atrevido a profetizar el regreso del epic medieval en plena gloria y majestad, hubiera pasado por un lunático. El futuro en aquellos años era el cyberpunk, el steampunk o el darkgoth. Pero bastó la irrupción de "Gladiador" el 2000, y "El Señor de los Anillos", y en menor medida de "Harry Potter y la Piedra Filosofal", ambas del año 2001, para demostrar que, merced a los novísimos usos del CGI, aún había lugar para los epígonos de "Conan el bárbaro", y del fantástico épico en general. De las tres, la más destacada era por supuesto "El Señor de los Anillos", aunque fuera porque Tolkien se robó ideas de medio universo literario medieval para construir su saga épica (el "Kalevala", las "Eddas", "El anillo del nibelungo"...). Así, pues, si Tolkien se había robado ideas de "Beowulf", entre otras fuentes... ¿por qué no adaptar derechamente el poema épico? La empresa había sido tentada algunas veces (hay una versión de "Beowulf" de 1999, con Christopher Lambert, sí, el mismo de "Highlander", y "13 guerreros" puede ser vista y de hecho es una relectura en clave moderna del mito de Beowulf), pero ahora había llegado el momento de hacerlo por la puerta ancha, con toda la riqueza visual que un buen financiamiento made in Hollywood podía permitirse. Y el resultado es bueno. Francamente bueno. De lo mejor que ha parido el cine 2007.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por el apartado visual. Este es... cómo decirlo... Bien, usaron la técnica de rodar a los actores en vivo, y luego digitalizarlos para meterlos a la computadora (¿no suena como el argumento de "TRON"?). Y la técnica resulta... La mitad del tiempo. Las escenas que requieren manejo corporal (batallas, pachotadas entre personajes, Angelina Jolie haciéndole niriñaques a Beowulf), a pesar de su feeling videojueguil, están la mar de bien. Pero las escenas que requieren mayor intimidad, de conversaciones cerradas entre dos personajes y cargadas de emoción, quedan un tanto en deuda, más que nada porque hay cosas que esta por ahora novísima técnica no es capaz de captar (el brillo de los ojos, gestos faciales menores, etcétera). Pero como los sospechosos de siempre que van a ver "Beowulf" son los amantes de la escabechina y de las frases pulidas para el bronce, y no los bebedores de dramones victorianos, entonces estamos bien.

-- La peli resulta ser inesperadamente cruda, incluso para los cánones de una peli fantástica. Esto vale no sólo por la cantidad de muertos bien escabechinados (mutilados, rotos por la mitad, quemados...), sino también por el planteamiento de situaciones morales un tanto escabrosas, de parte incluso de los "buenos": traición, adulterio, incesto, orgullo, ambición, mitomanía... Defectos que cualquiera puede tener, sea "bueno" o "malo". Un aspecto no menor es el tratamiento de la religión. Los héroes son fieles adoradores de Odín y los dioses paganos, y las escasas referencias a los cristianos son para denostarlos, una opción bastante valiente tratándose de una peli procedente de un país en el cual todos los grandes estudios tradicionalmente temen a los grupos de poder evangélico. Resulta curioso que no haya ningún pope ni pastor histérico llamando a boicotear una peli tan crasamente pagana como ésta... Todo lo anterior habla muy bien, por cierto, de Robert Zemeckis, tipo que antaño combinara calculadamente audacia visual con mensajes muy políticamente correctos, como en "Dos bribones tras la esmeralda perdida", "Volver al futuro", "Quién engañó a Roger Rabbit", "La muerte le sienta bien", "Forrest Gump", "Contacto" o "Náufrago". Esta debe ser su peli más osada, no tanto en el apartado visual como desde el punto de vista de las ideas. ¿Habrá por fin nuestro buen Zemeckis salido del closet...?

-- Esta es, ¡por fin! una película pagana en plena forma. Tolkien pudo haber transformado la Literatura Epica para siempre y para bien, pero uno de sus legados más nefastos fue haber inyectado una fuerte dosis de Cristianismo en sagas épicas que no sólo podían prescindir de éste, sino que además resulta un condimento extraño en la mezcla. Es cierto que las sagas épicas medievales más tardías están impregnadas del elemento cristiano (rastros de esto pueden verse en las elaboraciones más tardías del "Kalevala" o en los relatos de caballería desde el "Amadís de Gaula" y el "Tirante el Blanco" en adelante), pero en las más tempranas, compuestas por bardos germánicos ("El anillo de los nibelungos") o vikingos (las "Eddas"), no hay elemento cristiano por ninguna parte, y el ethos es plenamente bárbaro, de una lucha de todos contra todos por valores como la grandeza, el honor, etcétera, a diferencia de la obra tolkieniana, en donde los buenos y los malos están más que bien alineados de acuerdo a sus opciones éticas, more christiano, y todo respira un ethos bíblico que te meas. En el "Beowulf" de Zemeckis, por el contrario, encontramos bien caracterizado ese ethos bárbaro en donde todo lo que importa es la gloria y el honor, lo que implica ser arrogante, pasarse de la raya... Un ethos en el cual "soy bárbaro y tomo lo que se me antoja porque soy bárbaro, y qué". Los puristas dirán que falta esto o aquello, que Beowulf es un personaje débil o un tipo sin mucha estampa de héroe. Vale, pero no es el único caso en la épica mundial, de guerrero rendido a sus propias pasiones (ahí están Aquiles, Sansón, y un largo etcétera). Hay películas que son bárbaras porque sus personajes son bárbaros. Esta peli es bárbara porque su espíritu es bárbaro. Hay una sutil, pero importante, diferencia, entre ambas cosas.

-- Las actuaciones son, sin ser descollantes, bastante buenas. Ray Winstone compone un Beowulf carismático y encantador, a pesar de sus más que evidentes flaquezas morales (es un bravucón y un mentiroso patológico, la menor de ellas). Anthony Hopkins compone un gran Hrothgar, un rey al que la corona le queda claramente grande, que bajo su exterior actual libertino y despreocupado pueden adivinarse las trazas de lo que antaño pudo ser un gran y noble guerrero (como Beowulf, justamente). Robin Writh Penn y Alison Lohman dan de sobra el tipo de dama cortesana de la época (aunque me pregunto si Fredegunda, Brunequilda o Rosamunda no habrían sido más de armas tomar). Y en cuanto a Angelina Jolie, pues bien... Mmmm... Miren, eso de ser el demonio tentador femenino le queda estupendamente bien, y sigue manteniendo una academia envidiable, pero a cambio, sus intentos de hablar con voz seductora lucen como de mujerzuela barata, y le quitan bastante encanto a un personaje que supuestamente debía cortar el aliento, y que... pues bien... puede hacerlo si uno se tapa los oídos. Mención especial para el actor que interpreta a Grendel, que no es otro sino Crispin Glover, a quien todos aprendimos a querer desde que interpretara al Flaco Tenebroso en "Los ángeles de Charlie" (sí, y también en su espeluznante secuela, la cual no mencionaré aquí).

IDEAL PARA: Ver una película épica y bárbara con músculo, visualmente atractiva y con un contenido ideológico que escapa a las ñoñoconvenciones tópicas del género.

"Stardust" (2007).


-- "Stardust". Estados Unidos / Inglaterra. Año 2007.
-- Dirección: Matthew Vaughn.
-- Actuación: Charlie Cox, Claire Danes, Michelle Pfeiffer, Robert De Niro, Ricky Gervais, Sienna Miller, Henry Cavill, Peter O'Toole, Sarah Alexander, Ian McKellen (voz como Narrador), Jason Fleming, Rupert Everett, Mark Heap.
-- Guión: Jane Goldman y Matthew Vaughn, basados en la novela de Neil Gaiman.
-- Banda Sonora: Ilan Eshkeri.

-- "Stardust" en IMDb.
-- "Stardust" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace 150 años atrás (supongo que para 2050 corregirán el audio y pondrán "hace 200 años atrás"...), un campesino inglés al que no le viene eso de "un lugar para cada hombre, y cada hombre en su lugar", decide saltar el Muro. ¡Gran cosa, dirán ustedes, caros míos! Un muro lo salta cualquiera... Pues, bien... No ESTE muro. El Muro divide a la Inglaterra de los victorianos eminentes, de un sitio lleno de magia y misterio al otro lado... En el cual nuestro bonito joven termina siendo regalado con una flor, seducido... Y cuando regresa, nueve meses después, se encuentra con que le envían un paquetito. Pasan los años, y el paquetito ha crecido hasta convertirse en un joven hecho y derecho, como el alfeizar de una puerta, que ahora anda enredado detrás de las telarañas sentimentales de una coqueta casquivana (todos pasamos por eso, algunos se casan y lo lamentan, otros maduramos y nos salvamos). La coqueta tiene otro prete, mejor en money, esgrima y charmé, así es que nuestro joven anda melancólico y pesaroso. La oportunidad de probarle que su amor es verdadero, llega cuando cae una estrella fugaz al otro lado del Muro. Nuestro heroico joven promete traerla, para que la bella vea cuán grande es su amor y se case con él. La bella, calculadora y maquiavélica como el común de su raza, está un poquito bebida de más por la champaña, además que considera tal empresa como un imposible, y además se encuentra halagada, y se compromete al pacto. El chico marcha entonces al otro lado... O trata de hacerlo, pero fracasa. Ha llegado el tiempo de hablar con papá, el hombre que estuvo del otro lado hace la friolera de años, y que le presenta un curioso secreto: la madre del chico está al otro lado del Muro, y debe usar, para verla, una vela de Babilonia. El chico la enciende, pero algo sale mal. Algo sale muy mal. Porque en vez de terminar al lado de su madre, termina al lado... ¡Justamente! De la estrella fugaz. Que por cierto, no es un pedazo de roca, sino que es bonita y tiene formas envidiables. Llevarla entonces de regreso al hogar sería cosa de niños. De no ser porque no sabe hacia dónde se encuentra el hogar. Y de no ser por algunos príncipes que, pues bien, quieren la estrella para decidir un pequeñísimo litigio de sucesión real (asesinatos de por medio, nada que no hayamos leído en los textos de Historia Clásica). O por una bruja que anda dando vueltas, y que en plan sacerdote azteca, le quiere arrancar el corazón a la estrella para fabricarse una loción rejuvenedora... Y llevamos apenas la primera media hora de peli.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Neil Gaiman, hombre de conocido prestigio entre esa gente "quiero leer literatura y no puedo" que son los lectores de cómics, publicó en 1998 una novela dizque-steampunk-victorianroman, llamada "Stardust". Para que vean que hasta los dibujantes de monitos son, a las últimas, novelistas frustrados. Sobre el material original no nos pronunciamos (no lo hemos leído), pero calzó bien con la Weltanschauung de la época (romanticismo, steampunk, recuperación de la Inglaterra victoriana), ávida en ese tiempo de cosas con "Wild Wild West", "La Liga de los Caballeros Extraordinarios", etcétera. De manera que vendió los derechos a Miramax. Pero como grande es Alá y Mahoma es su Profeta, no fueron esos paganos infieles destripahistorias quienes se llevaron el palo al agua, sus derechos caducaron sin haber realizado la peli, y Neil Gaiman se resistió a venderlos de nuevo. De manera que los regaló. Sí, los regaló... Le dio la opción por cero dólares a un novel director llamado Matthew Vaughn, que venía de rodar una peli con un por entonces desconocidísimo Daniel Craig ("Crimen organizado"). Un conjunto de decisiones de lo más acertadas, si me preguntan. Porque con un estudio comprensivo y amigable como Paramount, pudieron desarrollar el proyecto más o menos como debería ser.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un verdadero romance victoriano, actualizado y puesto en pantalla. Por supuesto, para los que viven sin enterarse de nada, "romance" en este caso no significa ñaruñaru entre chico y chica (aunque con el tiempo devino en ese sentido, por el abuso de la temática, claro está), sino a la derivación del término "roman" ("novela"), y que se utiliza para referirse en particular a cierto tipo de producción novelesca anglosajona, usualmente de corte fantástico o cienciaficcionístico. Esta historia podría sobradamente haber sido escrita por un verdadero escritor victoriano tardío, quizás eduardiano, en la mejor tradición de un Arthur Machen o un Lord Dunsany (si no saben quienes son, vayan a sus libros, ¡y lean, caramba!, que no todo es manga y "Mátrix", demonios). La peli entera tiene ese feeling anglosajón de mezclar adecuadamente reinos fantásticos, fenómenos astronómicos, brujas, campiñas y más campiñas... Y sin caer en lo tolkiniano, gracias a Dios ("El Señor de los Anillos" era algo grande, pero por Bastet que han abusado después del concepto). Podría colocar perfectamente este volumen al lado de los grandes victorianos (Sherlock Holmes, Peter Pan, el País del Yann), y no desentonaría en lo absoluto.

-- La peli tiene también, considerando que es "una peli de fantasía", un sentido del humor macabro y del morbo bastante subido. Ver a los hermanos disputándose la corona es una gozada. La bruja Lamia es mala, pero de verdad mala, de Malleus Maleficarum para arriba. Hay su cuota de violencia (sacrificio de animales incluido). Y hay sexo. Bueh, no sexo explícito, pero tampoco se le quita el condón al miembro: si los personajes se enamoran, deben terminar encamados, caramba, que esto no es una Disney. Y ya no hablemos de alguna secuencia de trasvestismo que anda dando vueltas por ahí... No diré cual, pero la hay.

-- Las actuaciones son impecables. Claire Danes, actriz que a finales de los '90s iba de dulce, y se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, ha arribado por fin al papel que la va a inmortalizar (¿alguien recuerda hoy por hoy que actuó en "Mujercitas", "Romeo y Julieta", "Patrulla Juvenil", "Terminator 3"...?), y si eso no pasa, es que la Civilización Occidental en su conjunto se merece un destino spengleriano. Charlie Cox, actor al que conocíamos en el patio de su casa y poco más, está también en su punto como el prota masculino. Michelle Pfeiffer, por su parte, como la bruja Lamia, regresa en toda gloria y esplendor, con un papel que se cachondea visiblemente de que ya está vieja para los estándares de Hollywood... Y a sus 49 está mucho más estupenda que sus contemporáneas Madonna o Sharon Stone, y se come con zapatos a pedazos de carne y siliconas como Jessicas o Hillarys. ¡Ah! Y también, aparte de su encanto y charmé, actúa. Robert De Niro, por su parte, hace una aparición casi de cortesía, e incluso, algo que no ha hecho en años... ¡se esfuerza en actuar! Y por momentos, hasta vemos al Capitán Shakespeare, en vez de ver a Robert De Niro haciendo de Capitán Shakespeare. (Sí, el personaje se llama "Shakespeare", como el dramaturgo, ¿qué pasa con eso?). A sus senectos años, por su parte, Peter O'Toole es convocado otra vez como rey muriéndose (fue Príamo en la nefasta "Troya" de Wolfgang Petersen, y 45 años atrás fue el prota de "Lawrence de Arabia", así nos cambia la vida...). Por parte de Sienna Miller, es la primera vez que la vemos actuar en la platea de Cine 9009, y francamente no lo hace mal... aunque como hace de coqueta, vamos a ver si de verdad es actuación o se interpretó a sí misma. Mención especial para Rupert Everett, como siempre, y también para Sarah Alexander, en un rol de apoyo como una de las brujas viejas, lo que habla más que bien de esta chica, de juveniles treinta y... Bueno, no entremos en detalles, pero que es la chica bonita rubia de la sitcom británica "Coupling", y que aquí se afeó de manera muy profesional, hasta hacerse irreconocible.

-- Se supone que de una película tan magnífica como ésta, debería mencionar más de algún gran momento. Pero es que no puedo. Me cuesta elegir. Todas las secuencias son simplemente brillantes. A ratos la peli se pone parsimoniosa y pareciera que va a perder el ritmo, y de hecho la parte del barco cazanubes decae un poco, pero la pura imaginería visual compensa cualquier cosa. Si tuviera que elegir mi secuencia favorita de esta peli, diría que es una sola... ¡y dura dos horas de proyección! (¿de cuántas pelis pueden ustedes decir lo mismo?).

IDEAL PARA: Ver una historia de amor y aventuras como las de siempre, como las de toda la vida, como las que todos aquellos quienes amamos el cine y la literatura aprendimos a querer junto con la leche materna.

jueves, 29 de noviembre de 2007

"Bourne: El ultimátum" (2007).


-- "The Bourne Ultimatum". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Paul Greengrass.
-- Actuación: Matt Damon, Julia Stiles, David Strathairn, Scott Glenn, Paddy Considine, Edgar Ramírez, Albert Finney, Joan Allen, Tom Gallop, Corey Johnson, Daniel Brühl, Joey Ansah, Colin Stinton, Dan Fredenburgh, Lucy Liemann.
-- Guión: Tony Gilroy, Scott Z. Burns y George Nolfi, sobre una historia para la pantalla de Tony Gilroy, vagamente basados en la novela de Robert Ludlum.
-- Banda Sonora: John Powell.

-- "Bourne: El ultimátum" en IMDb.
-- "Bourne: El ultimátum" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Moscú. Tienen a Jason Bourne en la mira. Pero Bourne es muy Bourne, y se les escapa. De manera que ahí tienen a la CIA otra vez haciendo el payaso. En particular cuando uno de sus agentes decide darle alfombra roja a la lengua, y denuncia la existencia de Jason Bourne como agente que trabaja para la CIA. La CIA se entera, por supuesto, pero piensa que es una buena oportunidad de darle caza por fin a Jason Bourne, iniciando entonces la persecusión. En la mira está el periodista que se metió allí donde no debió haberse metido, claro está, y Bourne se las arregla para contactarlo ganándole por pies a la CIA. Pero el periodista, no demasiado habituado a esto de estar en la línea de fuego, decide ponerse nervioso... Y ahí tenemos a Jason Bourne otra vez, ya no salvando el mundo ni el día, sino corriendo por su propio pellejo, en una carrera que lo llevará a través de los financistas de Madrid, los vericuetos de Tánger, y finalmente, a un epifánico encuentro con su propio pasado en Nueva York, cuando por fin descubra los secretos de Treadstone, y esté en posición de lidiar contra sus sucesores en Blackbriar...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Algún inspirado tuvo la buena idea, por allá en el 2002, de realizar una peli llamada "Identidad desconocida" (en realidad, el título original es "The Bourne Identity"). La peli estaba basada en una novela de Robert Ludlum, aunque con el correspondiente upgrade, ya que las novelas iban de Vietnam, mientras que éstas se emplazan en el mundo post 9-11. Fue la película justa en el momento justo. Al igual que "24", la saga fílmica de Jason Bourne lidió con los temas del terrorismo, las agencias de estado que manipulan a la opinión pública, y todas esas cosas que en el 2007 son moneda corriente, pero que proferirlas en el 2001 implicaba ser antipatriota, estar en contra de Estados Unidos, etcétera. La apuesta tuvo éxito, y Jason Bourne se transformó, sin lugar a dudas, en el gran referente del cine de espionaje y acción del 2000. Y he aquí que llega la tercera parte, en un año plagado de terceras partes ("Spiderman 3", "Shrek Tercero", "Piratas del Caribe 3", "Resident Evil 3")... y por una vez, tenemos una tercera parte de decente a francamente buena, como nos la merecíamos hacía tiempo, faltaba más, cómo nos explotan estos carajos de Hollywood...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Bueh, digamos desde ya que la saga empieza a dar señales de fatiga. Porque es más de lo mismo. Otra vez vemos a Jason Bourne viajando de acá para allá, lidiando con asesinos y siempre perseguido por la omnipresente CIA. Pero Paul Greengrass, que se repite plato en la saga (antes había dirigido "La supremacía de Bourne", y entre medio se las arregló para llevar a buen puerto la potente "Vuelo 93"), consigue que la empresa de estirar lo casi inestirable funcione bien. Porque la peli tiene un ritmo endiablado, y consigue el casi imposible de que lo mil veces visto en materia de secuencias de acción, tenga la suficiente dosis de adrenalina como para mantener al público al borde de la butaca. Y eso que la estructura es tan sencilla como un videojuego: Stage 1 Moscú (Fight!), Stage 2 London (Fight!), Stage 3 Madrid (Fight!), y los lugares sean apenas algo más que un decorado tipo mcguffin para lo que verdaderamente interesa, que es ver a Jason Bourne fileteando carne de asesinos por el camino. Cuando ya el asunto se tornaba medio flojito, a la altura del Stage 4 Tánger, pues un vuelco inesperado en la trama consigue inyectar nuevo suspenso, y de verdad que la secuencia en Tánger es adrenalina pura.

-- No siguen dándole vueltas a quién diablos es Jason Bourne. Vale bien lo que decía el tagline, de que "recuerda todo, no perdona nada". Ahora, por fin, averiguamos cuál es su verdadera identidad, y conocemos cuál fue el lugar en donde recibió entrenamiento. El mayor golpe bajo es, por supuesto, las verdaderas razones que tuvo Jason Bourne para terminar en el interior de Treadstone. Porque el periplo vital de Jason Bourne es un profundo mentís a los mediocres que se envuelven en la bandera del patrioterismo barato para justificar sus propias agendas personales. Algo que se insinuaba en las pelis anteriores de la saga, pero que ahora lo tenemos confirmado, por triplicado y firmado ante escribano. ¿Es o no es, la saga de Jason Bourne, fiel reflejo de lo que fue la ahora decadente Era Bush...?

-- El elenco está estelar. En una peli de acción más o menos arquetípica, con personajes de perfiles bien definidos (el jovencito cara-de-nervio, la chica linda de apoyo, el ambicioso cínico, la trabajo-para-los-malos-pero-soy-buena, el Malvado-en-su-Castillo), en donde por definición cuesta empujar los límites actorales, todos se las arreglan para estar en su punto. Jason Bourne una vez más compone a su tipo duro y sin contemplaciones, lejos del glamour de un James Bond (aunque los años pasan la cuenta, y ya no está tan mijo como en "Identidad desconocida"). Julia Stiles tiene un rol más relevante, aunque cae un tanto en el estereotipo de "chica en peligro" (¡si hasta en un segmento abandona la calle para entrar a una casa y subir escaleras...!). Joan Allen compone a una agente de la CIA con carisma. La adición de David Strathairn ("Río salvaje", "Sueño de una noche de verano", y en particular su gran rol como Edward Murrow en el protagónico de "Buenas noches y buena suerte") es también una gran baza de la peli, componiendo un gran villano, tan político y marrullero como dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para encubrir lo incubrible. Y como regalito final tenemos al gran y venerable Albert Finney (un poco como sandía calada, valga decirlo), como el Supremo Amo del Mal, el creador mismo del Proyecto Treadstone, y por lo tanto, antiguo mentor de Jason Bourne, con quien por supuesto, como corresponde a toda peli de "yo descubro mi pasado", el prota tendrá su encuentro final...

IDEAL PARA: Ver en qué termina (por ahora, al menos) el ajuste de cuentas entre Jason Bourne y los tipos que antaño firmaban su planilla de pagos.

"La huída" (2007).


-- "Shoot 'Em Up". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Michael Davis.
-- Actuación: Clive Owen, Paul Giamatti, Monica Bellucci, Stephen McHattie, Greg Bryk, Daniel Pilon, Sidney Mende-Gibson, Lucas Mende-Gibson, Kaylyn Yellowlees, Ramona Pringle.
-- Guión: Michael Davis.
-- Banda Sonora: Paul Haslinger.

-- "La huída" en IMDb.
-- "La huída" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un tipo con aspecto de métete la sociedad por el culo, está sentado en un paradero. De pronto pasa una madre embarazada corriendo. OK, lo consideramos un dato... Pasan algunos pistoleros detrás. OK, puede ser... Pero empiezan los gritos y los tiros, y pues bien, nuestro tipo con aspecto de métete la sociedad por el culo sale ahora en plan métete la pistola por el culo. Porque la chica embarazada, ahora flamante parturienta, está en la mira de los asesinos. Nuestro buen samaritano se deshace de unos cuantos bangabanes, al tiempo que corta el cordón umbilical con modales que harían cagarse sobre sus textos de estudio a una matrona regular, y... Bueh, al final la chica muere, nuestro buen chico se queda con el bebé, los asesinos dale con tratar de matarlo, infelices, y no teniendo a quien recurrir, el buen samaritano trata de endilgárselo a una prosti que vende su leche a degenerados que quieran pagar para consumirla en pañales, en vez de a un lindo gatito que se dedica a postear para ustedes desde Cine 9009... Es una de tío bueno contra tíos malos tiroteándose a gusto, ¿necesito seguir?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Supongo que sucedió así. Presionados por el entorno multimedia actual a hacer pelis cada vez más chulas, y por ende a prescindir del argumento en pos de los FXs, las pelis de acción salen cada vez más anémicas de contenido. O sea, en la actualidad pelis denostadas en su tiempo como el colmo de la gratuidad, como "Comando" o "Fuerza Delta", lucen hoy en día como verdaderas catedrales del buen gusto guionístico al lado de cosas como, ejem... No, no quiero acordarme (bueh, era bonita, era estética, pero... ¡"300"! OK, lo dije). Así, pues, alguien tuvo la gran idea de ¿por qué no saltarse de una buena vez todo eso que se refiere al contenido, y vamos a la esencia misma del cine de acción, a la carnaza pura y dura? Nada de desarrollo de personajes, nada de grandes diálogos, nada de credibilidad. Ponemos a un bebé recién nacido, que bien podría apellidarse McGuffin, de un lado ponemos al chico bueno para tirar a matar y a la chica buena para tirar en el otro sentido posible del término, y del otro ponemos a un montón de matones anónimos, y como para que la cosa termine alguna vez, ponemos a un par de malos malosos más relevantes para que cuando se mueran, la escabechina se acabe. La traducción del título al hispanoamericano es una mierda, pero el título original en inglés lo dice todo: "Dispárenles".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es divertidísima. O sea, si andan buscando una película densa sobre los misterios filosóficos del metadiscurso postmoderno del lenguaje, pierden su tiempo aquí. Como dije, en esta peli el argumento es tan básico, que bien podría funcionar como manual de instrucciones para cualquier peli de acción (el bueno aquí, el malo allá, las balas así...). Pero como la peli se asume desde el comienzo como tal, no hay pérdida. No es una peli con pretensiones de gran evento, que al final termine en una trama de acción plana y banal, sino desde el principio una película plana y banal. Tanta honestidad brutal la hace muy simpática, mucho más simpática que el promedio. Al menos, no trata de engañar a nadie. No es lo mismo que podría decir de "Transformers"...

-- Mil veces visto, pero no por eso menos divertido. Acción + Hard Rock. Ecuación ganadora allí donde la vean. Hay que ver a Clive Owen agujereando dianas de práctica con patas, encima de una correa industrial, con "Ace of Spades" de Motörhead de fondo (digan lo que quieran de Metallica, pero Motörhead patea el culo de Hetfield y compañía). El resto de la banda sonora incluye la brutalidad made in Strapping Young Lad, el EMO quieroynopuedo de My Chemical Romance, más Hard Rock del bueno con AC/DC... Lo sé, lo sé, lo sé, mil veces visto. Pero no siempre con la misma gracia como aquí. En las otras es para darle glamour a una historia. Aquí es glamour por el glamour, y se acabó.

-- Aunque querían renegar del todo de la trama, y reducirla a una pura cuestión de dispara usted o disparo yo, en definitiva la conspiración para eliminar al niño es bizarra a más no poder. Sí, hay conspiración. Hay política involucrada. Hay armas de por medio. Y todo, relacionado con un puto niño recién parido. ¿Dónde está la conexión...? ¡AAAAAAHHHHHH...! Vean la peli para enterarse, que quién soy yo para reventar los finales (bueno, reventé el de "Viaje a las Estrellas V" y alguno que otro más, pero ése fue por el bien de sus cansados ojos, pequeñuelos).

-- Cada vez queremos más a Clive Owen, qué joer... El Rey Arturo de "El Rey Arturo" y el nuevo José de "Niños de los hombres" (caray, ¿no hay un parecido argumental en eso de Clive Owen protegiendo un baby?) está de regreso, y bien en su punto. A pesar de que su personaje se apellida Smith, y algo se insinúa sobre su trasfondo, éste es simplemente irrelevante (además, nunca se aclara del todo), y esto lo emparenta de lo más bien con los innumerables Pistoleros Sin Nombre que han pupulado desde Clint Eastwood en adelante (además, tiene harto de la mala leche de Eastwood). Podría parecer que Paul Giamatti como villano es un miscasting, pero al igual que Owen, nunca comete el error de tomarse esto en serio, se divierte sobreactuando descaradamente, y sin estar tan grande como en otras partes ("Entre copas", "La dama en el agua", "El ilusionista"...), es un digno rival "deben matarme para terminar la peli, MUAHAHAHAHÁ". Y Monica Bellucci es... Bueno, es Monica Bellucci, hay dos estupendas razones para contratar a esta cuarent... perdón, a esta dama del cine (Francis Ford Coppola lo tenía claro: le dio empleo como ramera de Satanás con los estromatolitos al aire en "Drácula").

IDEAL PARA: Ver una de acción bien echado hacia atrás en el sillón.

domingo, 25 de noviembre de 2007

"Vida acuática con Steve Zissou" (2004).


-- "The Life Aquatic with Steve Zissou". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: Wes Anderson.
-- Actuación: Bill Murray, Owen Wilson, Cate Blanchett, Anjelica Huston, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Michael Gambon, Noah Taylor, Bud Cort, Seu Jorge, Robyn Cohen, Waris Ahluwalia, Niels Koizumi, Pawel Wdowczac, Matthew Gray Gubler.
-- Guión: Wes Anderson y Noah Baumbach.
-- Banda Sonora: Mark Mothersbaugh.

-- "Vida acuática con Steve Zissou" en IMDb.
-- "Vida acuática con Steve Zissou" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En uno de tantos festivales estiradotes de Europa, Steve Zissou presenta su último documental, uno en el cual no sólo presenta las maravillas del mundo submarino, sino que además refiere la horrible muerte de su compañero de aventuras de toda la vida a manos (o fauces, mejor dicho) de un tiburón jaguar. Lo que viene hace que todo el mundo pierda la fe: Zissou promete que su siguiente documental va a ser la revancha contra el tiburón jaguar, al que va a cebar con dinamita para reventarlo y hacerlo aprender que con la Raza Humana nadie se mete, carajo. "¿Y qué interés científico puede tener eso...?". Pues... "Venganza...". Gran conservacionista, amigo Zissou, thanks. El problema es que todos creen que Zissou está loco de remate, y peor aún, que es un producto cinematográfico y documentalista de otros tiempos. Y algo de razón tienen. Porque en el fondo Steve Zissou es el Payaso Krusty de la naturaleza, más preocupado del showbusiness que de los animalitos, que manifiesta su ignorancia casi a cada paso, y si no es por su señora la hija de papis ricos, estaría hace tiempo en la ruina. De hecho, conseguir el financiamiento para su siguiente expedición se transforma en empresa más o menos parecida al legendario exprimirle agua a una piedra. Pero hay una tabla de salvación. Aparece un individuo que podría o no podría ser su hijo, que tiene la receta para echar a andar la aventura. Ahora, Steve Zissou está en ruta hacia la aventura, y ni los resquemores de su casi ex esposa, ni las quejas de sus becarios, ni los berrinches de la periodista entrometida, ni los confusos sentimientos hacia su hijo postizo, ni las tetas al aire de su asesora, ni la competencia con un rival hipertecnificado con la última chupi tecnología, van a detener a nuestro chafandófilo personaje.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La crisis de la sociedad yanketa daba en los buenos y viejos tiempos para dramones como "Kramer versus Kramer", pero desde que irrumpieron "Matrimonio con hijos" y "Los Simpsons", reirse de la familia del país de las barras y estrellas pasó a ser asunto de comedia chunga y absurda. El director Wes Anderson tomó buena nota de esto, e inspirándose lejamante en algunos asuntos de J. D. Salinger, pergueñó una comedia fuera de toda convención, llamada "Los excéntricos Tenenbaum", la cual causó cierto revuelo entre los busquillas del cine, pero que más allá reventó un tanto frente a proposiciones antifamilia más osadas como "Felicidad", o más ultrapublicitarias como "Belleza americana". Pero Wes Anderson se había hecho de un nombre, en todo caso, e iba a defenderlo con otra familia disfuncional. Para ello se inspiró en la figura de Jean-Jacques Cousteau, personaje tan capital para las generaciones de segundos del XX como desconocido para inicios del XXI, y que después de haber inventado el tanque de buceo (el SCUBA, "Self Conteined Underwater Breathing Apparatus", para ser más exactos) se transformó en el showman de los documentales con su "El mundo submarino", y después con su propia serie televisiva ("El mundo submarino de Jacques Cousteau") en la cual, con su apergaminado sonsonete francés, recorría intrépidamente los mares buscando las más esquivas criaturas ambientales. Andando el tiempo se supo que la porcelana de Cousteau tenía más de alguna fisura, como por ejemplo cuando su hijo se fue a pique en un helicóptero y volvió a subir al cielo, pero ahora con alas de ángel (episodio brutalmente parodiado en "La vida acuática de Steve Zissou"), o como por ejemplo cuando falleció, y la familia, que no parece haber compartido muy a concho la afición submarinista de Cousteau, se peleó como tiburones en celo la herencia que dejara el insigne submarinista. Con mimbres para un homenaje y una parodia, Wes Anderson se abocó entonces a esta nueva gran familia disfuncional, unida por lazos de sangre, de matrimonio y de camaradería... Y de ese elemento insubstancial que podríamos llamar "me quedo porque no tengo a donde ir".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Lo hemos dicho otras veces, como bien les consta a los lectores asiduos de Cine 9009. Si una peli está constelada de estrellas, caben dos posibilidades: es una obra maestra, o es una soberana mugre. Bien, no sé si el calificativo de "obra maestra" le sea aplicable por entero a "La vida acuática de Steve Zissou", pero sí es que es una película bastante competente, y las actuaciones se llevan buena parte del crédito. Wes Anderson tuvo el buen tino de llevarse a varios protagónicos de "Los excéntricos Tenenbaum", manteniendo el equipo de trabajo, y ese feeling se nota: se repiten plato aquí tanto Bill Murray, como Anjelica Houston y Owen Wilson, y en los roles más estelares. Bill Murray, recientes sus glorias en la mencionada "Los excéntricos Tenenbaum" y "Perdidos en Tokio", realiza el milagro de infundirle vida a un personaje que, sobre el papel, tiene el espesor emocional de una planaria, a punta de delicados matices por aquí y por allá dentro de la caricatura gruesa. Anjelica Huston, la a estas alturas del partido venerable hija de John Huston, intérprete cubierta de gloria por "El honor de los Prizzi", "Misterioso asesinato en Manhattan", y en particular por su recordado rol de Morticia Adams en "La familia Addams" y secuela, es una impecable esposa avejentada para el prota. Owen Wilson se inclina, por su parte, hacia la comedia absurda, con un personaje de gestos tan extraños que adopta un carácter único. Cate Blanchett, la chica que fue con honores Isabel I de Inglaterra ("Elizabeth"), Galadriel ("El Señor de los Anillos") y Katharine Hepburn ("El aviador") sigue rompiendo corazones. Willem Dafoe, por su parte, se esmera, seguramente feliz porque por una vez en la vida le ofrecieron algo diferente a ser el villano psicótico de la semana (y es que al pobre hay que ver cómo lo estrujaron hasta "Spiderman 3" en eso de "soy el Duende Verde y me voy a cargar al Hombre Araña, MUAHAHAHAHÁ..."). Jeff Goldblum compone el papel de científico listillo que con variaciones ha interpretado en "La mosca", "Parque Jurásico" y "Día de la independencia", pero como siempre le ha salido con carisma, se lo perdonamos. Desde su reducto, el gran Michael Gambon ("El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", "Juguetes", "El buen pastor") hace lo suyo con un personaje al que, desde ya, ayuda mucho su nombre: Oseary Drakoulias (con ese apellido podría haber sido crítico gastronómico en "Ratatouille"). Y mención especial para Robyn Cohen en un papel básicamente de adorno, pero como se pasea más de una vez en topless con sus mamas pequeñas y hermosamente formadas, entonces ejem...

-- La cuidada realización puede ser leída al mismo tiempo como un sentido homenaje y una brutal parodia sobre Jacques Cousteau. Porque Steve Zissou aparece como un tipo egomaníaco y cretino, que realmente no se merece el estatus que tiene, que si no fuera por la gente alrededor que lo cuida y lo protege sería un fracasado, y que en definitiva se preocupa más de la bonita toma con animalitos al lado, que de la naturaleza en sí. Quizás sea un Jacques Cousteau exagerado, pero da para pensar en todos esos sujetos que son "estrellas de la naturaleza", que con el pretexto de educar a la gente se arropan con las banderas del ecologismo para transformarse en los señores de su propio show. Bien, Jacques Cousteau era científico, al menos, pero cuando me acuerdo de esos cazadores de aventuras estilo Discovery Channel... Déjenme expresarlo de esta manera, apenas uno de esos llegue a mi colonia de gatos lo voy a dejar rasguñado desde su feo caracho hasta su pomposo culo, y si le alcanzo de un zarpazo las bolas, pues ojalá que tenga esperma en un banco criogénico de semen como repuesto...

-- Ya lo insinué, pero insistamos sobre lo mismo. Las secuencias de los documentales de Steve Zissou son un manjar de dioses para todos quienes cecimos viendo los gangosos documentales del Jacques Cousteau original. El cuidado llega hasta tal extremo, que la secuencia "Atrapados en el hielo" ("Trapped in ice") satiriza despiadadamente la interminable saga en cuatro o cinco tandas de "El mundo submarino de Jacques Cousteau", en que lo vemos dar la vuelta a la Antártica (era lo que tenía la dictadura de Pinochet, que debía haber una segunda franja cultural en donde mostrar programas de animalitos, y de insectos sociales no porque política no, y en esas franjas culturales vimos a Cousteau hasta el empacho). Nadie que no haya crecido viendo a Cousteau como el gran héroe ecológico, podría dejar de reirse, y quizás hasta emocionarse, con estas secuencias de puro mockumental.

-- Si el tema de construir una familia disfuncional alrededor de un personaje estilo Jacques Cousteau ya califica para frikada, piensen en la música. Porque durante media película escuchamos a Seu Jorge, un portugués, cantando en versión acústica y en portugués, canciones clásicas '60s y '70s de... ¡David Bowie! Lo expondré de nuevo por si no han pescado el punto: 1.- En una sátira de Jacques Cousteau, 2.- encontramos canciones de David Bowie, 3.- en perfecto estilo guitarra folk, 4.- cantadas en portugués. O sea, lo único que falta para completar la quina friki es que el tipo las cante parado de cabeza. Y no, no alcanza a tanto, pero casi, porque el tal Seu Jorge aparece en las partes más inopinadas (la torre de vigía, por ejemplo) cantándolas.

-- Los delfines. Los contrataron como guardias submarinos por su extrema inteligencia, y son las criaturas más estúpidas de toda la peli. O quizás son tan inteligentes, que encontraron la manera de hacerse los cretinos para no trabajar...

IDEAL PARA: La generación de los "filles du Cousteau", y los amantes de familias disfuncionales.

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