jueves, 15 de noviembre de 2007

"TRON" (1982).


-- "TRON". Estados Unidos / Taiwan. Año 1982.
-- Dirección: Steven Lisberger.
-- Actuación: Jeff Bridges, Bruce Boxleitner, David Warner, Cindy Morgan, Barnard Hughes, Dan Shor, Peter Jurasik, Tony Stephano.
-- Guión: Steven Lisberger y Bonnie MacBird.
-- Banda Sonora: Wendy Carlos.

-- "TRON" en IMDb.
-- "TRON" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Otro de los agentes de Flynn sigue tratando de internarse por el interior de una red de computadoras. El agente lo intenta y lo intenta, pero al final es detenido. ¡Demonios! Pero el Programa de Control Maestro, la supercomputadora encargada de mantener la seguridad, empieza a ponerse quisqui quisqui, porque cada vez le es más difícil trancar los ataques. Y le envía a su contacto del mundo real, un tal Dillinger, la instrucción de que deben reparar las brechas de seguridad, y para eso van a cortar ciertos accesos al sistema. Con eso dos amiguetes de Flynn, que están trabajando en un láser digitalizacosas, quedan sin entrada. Como los amiguetes son más listos que el hambre, corren a avisarle a Flynn de que algo huele chamuscado en la circuitrería. Porque amiguetes como esos son amiguetes. Aunque ella sea la algo-así-como-novia de Flynn, y el otro tipo sea el ex de la novia de Flynn, y por lo tanto haya su correspondiente cuota de celos y "yo la vi primero" y "pero yo la estoy viendo ahora", y cosas así. El caso es que Flynn revela entonces que sus intentos por quebrar la seguridad del Programa de Control Maestro se basan en que Dillinger le ha robado programas y se ha hecho pulpimillonario con ellos, y dentro del sistema busca las pruebas que le permitan reivindicarse, encontrar su lugar, forrarse de dólares como buen yanketa de pro, etcétera. Los tres deciden entonces realizar una incursión contra la empresa para que trabajan (¿qué te han dicho sobre morder la mano que te alimenta?). Pero el Programa de Control Maestro tiene un arma oculta bajo la manga. Porque el desgraciado apunta el digitalizacosas contra Flynn, y de esa manera lo interna dentro de su propio mundo, para que juegue partidas de gladiadores hasta que se lo carguen. Ahora, la única esperanza de Flynn para sobrevivir y detener al Programa de Control Maestro, es TRON, un sistema de seguridad que puede restaurar el status quo y torcer los siniestros designios de una computadora desbocada y fuera de lugar, que no sabe que los humanos llegamos para quedarnos, carajo, y ustedes a calcular inputs y outputs en mi balance anual para el impuesto a la renta, infiernos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '70s, las supercomputadoras eran armatostes llenos de circuitos y perillas, que debían alimentarse con, ejem... Sí, sé que para mis lectores más cachorros parecerá algo del cretácico... Se alimentaban con tarjetas perforadas: los agujeros dejaban pasar la luz en cierta secuencia, y eso representaba el uno y el cero binarios. Pero en los '80s vino la revolución, cuando Bill Gat... perdón, Apple, empezó a trabajar en ese boche de las PCs. Al mismo tiempo, los japoneses inventaron el arma definitiva para emprender la conquista del mundo occidental, ¡¡¡MUAHAHAHAHÁ...!!! ¡¡¡MUERE, MUNUDO OCCIDENUTALO!!! Inventaron las máquinas arcades, que eran grito y plata porque costaban una ficha y funcionaban de inmediato, y si te aburrían a otra arcade y listo, no como con los Atari, que debías cargar un juego de una resolución cutre, por 3-10 minutos, con un maldito casette analógico, sólo para que al final te mandara un lindo mensaje de error (sí, yo jugué "Arkanoid" en Atari, y me acuerdo, ¿OK?). El director Steve Lisberger, cuando vio todos estos nuevos cachivaches, se le encendió la idea de ¿qué pasaría si un humano de toda la vida estuviera prisionero en la lógica de un ordenador? Pero nadie se atrevió a financiar una idea tan rara. Lo que estaba de moda en aquellos años era "La Guerra de las Galaxias", y todos los estudios querían forrarse con su propia saga galáctica, y todo eso de los arcades y cosas así, pues, como que no... Finalmente, haciendo corto el cuento, los Estudios Disney se interesaron, quizás por el valor aventúrico de la historia, y lo financiaron. Para realizarla hubo varios dispendios. Los diseños estuvieron a cargo de Moebius himself, los efectos especiales fueron lo más chupi de su tiempo, etcétera. ¿Resultados? No la entendió nadie. El público le dio vuelta la espalda, quizás porque el concepto era demasiado innovador para la época (ya dijimos, en ese tiempo todos querían un refrito de las seriales dominicales cuarenteras, como "La Guerra de las Galaxias" o "Los cazadores del Arca perdida", no algo "veinte minutos en el futuro"). Pasó por la humillación suprema, para la época, de que el videojuego ganara más dinero que la peli. La Academia se negó a darle un Premio Oscar por sus estupendos efectos especiales, porque opinaron que habían hecho trampa, sí señor, al usar computadoras, en vez de las clásicas maquetas de toda la vida. Los Estudios Disney, que habían planeado una secuela, se echaron pronto hacia atrás. Y así, "TRON" ganó un estatus de película maldita. Tanto, que hasta en Los Simpsons se cachondearon de ella: "¿Alguien ha visto Tron?", "No", "No", "No", "No", "No", "Sí... ¡¡¡DIGO... NO!!!" (en el episodio en que Homero Simpson viaja a la terrorífica Tercera Dimensión).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por su valor arqueológico. TRON, del mismo año que "Blade Runner", es junto con ésta la primera película netamente cyberpunk de la Historia; es con "TRON" que aparece derechamente el concepto más caro al cyberpunk, cual es el tema de la realidad virtual, con toda su cohorte de habitantes: cabletas pegados a la red (digitalizado en este caso), hackers, IAs (Inteligencias Artificiales), virus, el malvado superordenador que se va a comer el mundo cibernético... Como pueden ver, William Gibson y su novela "Neuromante" (1984) no inventaron nada en este terreno (en otros sí, pero no en éste). Pero "TRON" es no sólo la primera que plantea todos estos temas con fluidez y de manera redonda, sino que en cierta medida, incluso hasta agotó el tema. La idea de los personajes "del mundo real" enchufados a un ambiente virtual y luchando contra un megaprograma corporativo es algo que después será palmariamente plagiado por "Matrix", pero "TRON" lo hace mejor, porque recurre a la ecuación inversa: "Matrix" es una peli con pretensiones de filosofía que en definitiva termina siendo una simple historia de aventuras de toda la vida, mientras que "TRON" es en apariencia una clásica historia de aventuras que entre líneas deviene justamente en peli filosófica. ¡Incluso hasta aparece en "TRON" la idea de un "mesías de la matriz"...!

-- El contenido mesiánico. Quizás enfatizado por un guión a-la-Disney (y es que son tan pechoños, estos neocon...), lo cierto es que Flynn es una especie de borrador del Neo de "Matrix". Veamos: es un hacker, diseña programas para combatir a un programa mayor, es secuestrado en el interior de una red, aparece dentro del ciberespacio como una suerte de mesías que redimirá a los programas cautivos, como "usuario" tiene poderes especiales que los programas en el interior de la matriz no poseen, lucha exitosamente contra el programa que controla todo ese mundo interior, restaura el equilibrio de todas las cosas dejando a un sosías a cargo (TRON), y... ¡¡¡regresa al "mundo real" literalmente ascendiendo hacia los cielos!!! Ya lo ven: antes que Neo, Flynn fue el Cristo Cibernético que redimirá nuestros pecados. ¡¡¡Y esta peli es de 1982!!!

-- La combinación de imaginería visual y efectos especiales es, no digamos particular, sino única. Frente a la estética tech-noir, pero en definitiva retro, de pelis como "Blade Runner", "TRON" plantea una estética limpia, muy de inicios '80s, muy basada en los videojuegos de la época, pero llevada a un grado superlativo. Todo esto se apoya con efectos especiales que incluso hoy en día no destiñen para nada. Y conste que se usaron técnicas de lo más artesanales, para los estándares de lo que después se entenderá por "animación a punta de compu". En la época, los programas de computación sólo permitían el trabajo con imágenes fijas, de manera que las secuencias realmente de animación por computadora (son muchas menos de lo que parecen, apenas unos cuantos minutos) fueron literalmente diseñadas cuadro a cuadro. El aspecto robótico de los personajes dentro del universo de realidad virtual fue hecho con una técnica de toda la vida, cual es filmar en B/N y sobreimprimir por rotoscopía algunos colores por aquí y por allá. El resultado es simplemente soberbio. Salvando el hecho de ciertos detalles inconscientemente reminiscentes de "La guerra de las galaxias" (los infaltables paneles luminosos en la sala de mandos de la nave espacial), lo cierto es que hasta el día de hoy, la estética de "TRON" es una de las más distintivas dentro del cine de ciencia ficción, y no creo haya algún ilustrador de portadas de novelas cyberpunk de los '80s e incluso tempranos '90s que, de alguna manera u otra, no haya sido influido por las visiones plantedas en esta peli.

-- Los actores están más que bien. Jeff Bridges hace el macarra con estilo como de costumbre, y compone un gran Flynn. Bruce Boxleitner tiene una participación bastante deslavada como el amiguete "te robaste a mi chica", pero en su papel paralelo (él también interpreta a TRON) está magnífico. David Warner, ilustre carroñero dentro de la serie B (llegó hasta a actuar en "Naked Souls" con Pamela Anderson, ¿OK?), alcanza aquí el pináculo de su carrera, en su doble (¿triple, deberíamos decir?) papel de Ed Dillinger, de Sark (el programa que busca destruir a TRON y a Flynn), y dándole voz al Programa de Control Maestro. Y Cindy Morgan, qué decir de ella... Bueno, su papel no tiene gran prestancia; como muchas chicas de la época, está para hacer bulto y de distracción visual, pero dentro de esos parámetros, funciona de lo más estupendo (y es que el traje ceñido de Yori le queda con mucha lujuria).

-- Un punto importante de la historia. A diferencia de las pelis de hoy día, en las cuales los villanos son terriblemente estúpidos, o bien más GUARRRRRR que al mazo dando, el Programa de Control Maestro es malo de malvado. Además de extorsionar a su propio creador, no tiene inconveniente en barrer programas a discreción como parte de sus planes. Y los programas en esta peli sienten y sufren... Y créanme, mueren. Y se suponía que era una Disney, y el target objetivo eran los preadolescentes entusiasmados con la moda de los videojuegos. Sí, el malo maloso es para odiarlo con ganas. Ya no las hacen así...

-- La banda sonora es estupenda. A contrapelo de la tendencia que John Williams imponía por la época, de regresar el cine de SciFi a las composiciones orquestadas ("Superman", "La guerra de las galaxias"...), en "TRON" contamos con los servicios de Wendy Carlos, ilustre compositor de soundtracks electrónicos que ya había hecho lo suyo para los soundtracks de "La naranja mecánica" y "El resplandor" de Stanley Kubrick. Y compone una gran banda sonora, muy en consonancia con lo que se supone es un mundo completamente electrónico.

-- Detallitos simpáticos. El bit que anda dando vueltas por ahí, cual ángel de la guarda cibernético. El procedimiento de digitalización. El velero solar. Los distintos juegos de gladiadores. Creatividad pura, en fin.

IDEAL PARA: Ver la madre de las pelis de programas de computación rebelándose contra sus creadores, de inteligencias artificiales y de realidad virtual.

2 comentarios:

El suricato. dijo...

Esta genial esta pelicula, la podeis pasar a ver por www.DosPuntoCeroVision.com

Un saludo

General Gato dijo...

Gracias por el dato, para tener en cuenta.

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