Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 31 de mayo de 2012
"Cyborg" (1989).
-- "Cyborg". Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: Albert Pyun.
-- Actuación: Jean-Claude Van Damme, Deborah Richter, Vincent Klyn, Alex Daniels, Dayle Haddon, Blaise Loong, Ralf Moeller, Haley Peterson, Terrie Batson, Jackson 'Rock' Pinckney, Janice Graser, Robert Pentz, Sharon K. Tew, Chuck Allen, Stefanos Miltsakakis.
-- Guión: Kitty Chalmers.
-- Banda Sonora: Kevin Bassinson.
-- "Cyborg" en IMDb.
-- "Cyborg" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
20 minutes into the future. El mundo se ha ido al carajo. Tan al carajo, que ni para una producción decente alcanza, porque esta peli es producida por... ¡¡¡LA CANNON!!! Una parejita es perseguida por una banda de motociclistas chaquetacuero semipunkies que, como sabemos por las pelis ochenteras del género, son las criaturas más malvadas de cualquier universo postapolíhticoh que se precie de tal. Después del consabido diálogo "somos los buenos, queremos salvar a la Humanidad" / "No, porque soy malo", el pobre desgraciao la palma, y la chica queda al garete. Cuando están a punto de cargársela, aparece... ¿Chuck Norris? Bueno, esto es una peli de la Cannon, OK por eso, pero no, a pesar de eso, no es Chuck Norris quien aparece (sorprendentemente, el director Albert Pyun lo quería a él de prota, por lo que sospechamos que le tenía una bronca espectacular, mira que insistir para que viniera a protagonizar su mierda de peli). El que aparece es... un minuto, déjenme consultar la interné muvidatabéis para ver cómo se escribe el macho... mmmm... ahí está. Jean-Claude Van Damme. Al poco tenemos el esquema armado: la chica es la respuesta para toos los problemas de la Humanidad por esto-o-aquello (por cierto, en una decisión claramente errónea de guión, ELLA es la cyborg del título y no él... es como si la de Terminator se hubiera llamado Sarah Connor... aunque, un momento...). El caso es que tenemos a... a... ¿Cómo se escribía? Bueno, no importa, lo diré on my own way. El caso es que Yancló Fandán se pone a escoltar a la chica, a veces se la secuestran, a veces la rescata... Lo típico. Hasta la batallita final. Que por ser una de la Cannon, está rodada con unos escenarios de lástima y too, pero bueno... ¿ya les dije que esta peli, la Cannon la rodó y estrenó DESPUÉS DE IRSE A LA BANCARROTA...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Todos los que nos hemos metido en esto del cine hasta quedar hasta las ñordas de... bueno, de ñorda, sabemos lo que la Cannon es. Ese temible nombre detrás de subproductos como "Fuerza maldita" (creativo reworking del título original "Lifeforce"), "Fuerza Delta" (caray, les gusta esto de la fuerza), "Invasión USA", "Amos del universo"... Y ésas son las buenas, así es que, qué queda para el resto. El caso es que contagiados del espíritu Chuck Norris (y Charles Bronson en menor medida), la Cannon se había embarcado en... ¡¡¡SUPERPRODUCCIONES!!! Claro, parece que a estos pringaos nadie les dijo que las superproducciones requieren... bueno, presupuesto. Así es como salieron pelis de vergüenza ajena y rodadas con vales de cambio en su restaurante favorito, como la mencionada "Amos del universo" o "Superman IV" (sí, la misma de los fatídicos "te veo en veinte"). El caso es que estos tipos se embarcaron al mismo tiempo en una secuela de "Amos del universo" (tercera mención en un mismo párrafo... habrá que verla para postearla, parece) y en un proyecto para producir... ¡¡¡SPIDERMAN!!! Qué les hacía pensar que con Spiderman iban a tener más éxito que con Superman, lo ignoro. La fe del carbonero, supongo. El caso es que comprometer presupuesto para estas dos pelis fue demasiado para las exhaustas arcas de la Cannon, cuyo ámbito natural siempre habían sido pelis serie-B de vengadores, de ninjas, de cienciacutreficción, que no rentaban mucho pero tampoco gastaban mucho... Y se fueron a la quiebra. Y con lo que había para AMBAS PELIS (la de He-Man y la de Spider-Man...), agarraron todo eso (vestuario y cosiacas así) y rodaron "Cyborg". Lo que nos genera la siguiente angustiosa duda existencial: si "Cyborg" con todo su aspecto francamente de baratillo y lo lastimoso de sus escenarios y sus (ejem) efectos especiales, se chupó TODO lo que sobró de AMBAS producciones, quiere decir que éstas se habrían llevado cada una LA MITAD de lo que costó "Cyborg"... ¡Leñe, por ese Spider-Man de mierda yo hubiera pagado por ver! ¡O por un He-Man AÚN MÁS POBRE Y CUTRE que el "Amos del universo" original (y único a la fecha de escribir esto)! Aunque de todas maneras, a manera de reflexión final, con el mismo argumento se rodó un remake bastardo (o mejor dicho, se escribió una novela que es un remake bastardo) llamado "Misión Babilonia", con un presupuesto enormemente más holgado, y que no mejoró sensiblemente los resultados, que digamos. Debería tomar nota mental de eso antes de seguir metiéndome cine cyberpunk entre pecho y espalda...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
-- Partamos por el poder del pensamiento positivo. Esta peli fue la que puso a Yancló Fandán en el mapa cinematográfico, junto con... er... a ver... Bueno, la peli originalmente se llama "Bloodsport", pero acá en castellano la tradujeron con nombres tan variopintos como "Contacto sangriento", "El gran dragón blanco" o "Retroceder nunca, rendirse jamás 3" (¡¡¡!!!). Yancló Fandán hace lo que sabe hacer (patadas, fundamentalmente), y lo hace la mar de bien, eso nadie se lo niega. ¿Actuar...? Bueno, nadie contrata a Yancló para disputarse un calvo dorado en la quina de los Oscares... El pobre tuvo una pequeña edad de oro y después anduvo a tantos tumbos, que acabó rodando "JCVD" teniendo que burlarse de sí mismo para tener algo con qué comer. ¡Y el id... er... el venerable pasó de rodar "Los indestructibles"! (Bueno, dicen que va para "Los indestructibles 2"). O sea, esta peli tiene un valor histórico innegable. Si es que ustedes son historiadores, claro.
-- Y listo. Terminamos. Porque... ¿qué más se le puede sacar a la peli? ¿Sus putrefactos decorados? ¿Sus actuaciones que rozan lo mongólico? ¿Su guión de mierda con diálogos risibles? (Espero que eso de que la guionista se llame "Gatita", sea alguna clase de chiste pervertidillo, por mi propia salud mental). ¿Sus (nulos) efectos especiales? Bueno, la acción. Barata y sin mucha enjundia, pero algo salva la papeleta. Algo. Muy poco. Hoy en día, yo podría ir y agarrar mi cámara y rodar lo mismo, y me saldría más o menos igual, con el agravante de que yo soy apenas un gato detrás de un teclado, no un productor de Hollywood (y no me digan que si eres tan bueno, por qué no lo haces: dije que podía hacer una igualita a esta cosa, no que podría hacer una buena peli, y si no va a ser buena, pues entonces pa'qué...).
IDEAL PARA: Cannónvoros, fanáticos de Jean-Claude Van Damne... (¡lo escribí bien! ¡Oh...! Eh... oh-crap...), amantes de la casquería ochentera o cyberpunk, espectadores muy arrojados y con muy poco respeto por su propia corteza cerebral...
VIDEOS.
-- "Jean-Claude Van Damme se ha vuelto el primer héroe del siglo XXI"... Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
+ Albert Pyun,
+ Deborah Richter,
+ Jean-Claude Van Damme,
1989,
Cyberpunk
domingo, 20 de noviembre de 2011
"Armitage: Dual Matrix" (2002).

-- "Armitage: Dual Matrix". Japón. Año 2002.
-- Dirección: Katsuhito Akiyama.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Juliette Lewis, Skip Stellrecht, Rebecca Forstadt, Mona Marshall, Michael Forest, Michael McConnohie, Tom Wyner. Japón. Año 2002.
-- Guión: Naoko Hasegawa y Hideki Kakinuma.
-- Banda Sonora: Julian Mack.
-- "Armitage: Dual Matrix" en IMDb.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Lo de siempre, cuando en una de estas pelis hay una planta de energía: alguien ingresa a la planta, masacra a la gente, y la planta estalla en medio de una kilométrica pelota blanca de energía. Pero si los perpetradores del asunto creían estar a salvo, se equivocan. Porque nada menos que en Marte, alguien que comparte las memorias de los androides muertos, ha descubierto todo el asunto, y ahora is on the track. Sí, señores. Naomi Armitage, AKA Armitage III, está de regreso, y va a castigar a los malos malosos. Pero las cosas no son tan simples. Las cosas entre Marte y la Tierra están que arden, porque frente al cada vez más apremiante problema de los derechos civiles de los robots, hay no sólo posturas divididas partiendo de sus distintas realidades (los robots son sirvientes en la Tierra, así es que maldita sea si quieren derechos civiles allá, y en Marte son compañeros de la colonización planetaria, así es que ojalá tengan los benditos derechos civiles), sino que además hay varios intereses corporativos cruzados. Tanto Armitage III como su flamante pareja y su hijita (¿hijita...?, ¿una androide...? Sí, sí sucedió...) se verán envueltos en las intrigas políticas de rigor. El resultado es que lloverán muchas balas y saltará mucha sangre. Y de yapa, Armitage III se enterará de un par de cosas sobre los robots del Tercer Tipo (de ella misma) y de los oscuros tejemanejes tras su manufacturación.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Desde los tiempos de "TRON" y "Blade Runner", extensísimo ha sido el legado fílmico del movimiento cyberpunk. En particular, porque ya vivimos en el mundo de "veinte minutos en el futuro": el mundo está dominado por las grandes corporaciones, los gobiernos son débiles, hay tribus urbanas, y hasta se habla Japanenglish con la mayor naturalidad del mundo. En medio del zafarrancho cyberpunk que llegó desde Japón, en los mid'90s se pergueñó un interesante OVA llamado "Armitage III", en cuatro capítulos, reemsamblado para el mercado de Estados Unidos como una película, con el título de "Armitage: Poly-Matrix". "Armitage III" en realidad se calcaba todo de "Blade Runner", incluyendo la idea de la androide quiero-ser-humana y todo eso, pero lo hacía con una estética más estrictamente cyberpunk (siempre se ha dicho que en "Blade Runner" no estaba tan claro el concepto, y por eso su aire más tech-noir, sin una sola gota de realidad virtual). La secuela se tardó más de media década en llegar, y la verdad... es demasiado secuela, si me preguntan.
¿POR QUÉ VERLA?
- La parte visual ha mejorado notablemente. En "Armitage III" (AKA "Armitage: Poly Matrix" para el público yanki, recordemos), la animación era bastante más convencional, lo que se espera de un animé post "Akira", más o menos. Aquí, en cambio, a pesar de ser una peli 2D de toda la vida, es notorio el trabajo de animación por computadora, mejorando en el proceso muchas cosas. El universo narrado se ve ahora más consistente, menos cartoon, y se acerca en su estándar a las películas "de carne y hueso". Y apuntemos, dicho sea de paso, que lo ganado en animación, se pierde en banda sonora. Porque ésta trata de reversionar el clásico tema de la "Armitage III" original, ahora con guitarra machacona Nü Metal, con resultados no demasiado interesantes, la verdad. Y la envolvente atmósfera sonora que teníamos en la primera, acá simplemente desaparece.
-- La historia es... Pues bien... La verdad es que tenemos una secuela. De entrada, "Armitage III" no necesitaba una secuela. Era una peli sobre quién soy, reencontrarse con uno mismo, etcétera, y eso sucedía al final. Después, ¿qué queda? Por supuesto que uno puede estar más que algo descolgado si uno no ha visto "Armitage III", no porque se refieran en exceso a la primera peli, sino porque uno puede preguntarse "¿de qué diablos están escondiéndose, y por qué todo el mundo se sorprende de que los protas sigan vivos?" (si han visto la primera peli, eso queda más claro). La entrada de Armitage en acción es también bastante forzada, y muestra a las claras que nuestra chica dura nunca aprende. El grueso de la peli está en el medio, cuando nos vamos enterando de qué realmente se está cocinando en las oficinas corporativas, pero luego viene el final, con una operación de rescate que se extiende, y se extiende, y se extiende... y llega un minuto en que se vuelve algo tediosa. Con esto no quiero decir que la historia sea mala o la peli no debería verse. Pero sí, que es en realidad una peli cyberpunk más, que los fanáticos del género gozarán como chinos (justamente por seguir todos los cánones del cyberpunk a rajatabla), pero que el resto pueda ver con un poco más de displiscencia.
IDEAL PARA: Fanáticos de Naomi Armitage, y del cyberpunk en general.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "ARMITAGE: DUAL MATRIX":
-- "Armitage III" en la Wikipedia en inglés.
VIDEOS:
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Inicio de la peli [en japonés, subtítulos en español].
Busca otras películas relacionadas:
+ Juliette Lewis,
+ Katsuhito Akiyama,
2002,
Cine de Japón,
Cyberpunk
jueves, 17 de noviembre de 2011
"Armitage III: Poly Matrix" (1997).

-- "Armitage III" (título original de los OVA), "Armitage III: Poly Matrix" (título de la reducción a largometraje en Estados Unidos). Japón. Años 1995 (OVAs), 1997 (película).
-- Dirección: Hiroyuki Oshi (OVAs), Takuya Sato (largometraje).
-- Actuación: Voces de (en el original japonés) Hiroko Kasahara, Yasonuri Masutani, Shunsuke Shima, Ryusei Nakao, Megumi Ogata, Masaharu Satou.
-- Guión: Chiaki J. Konaka.
-- Banda Sonora: Hiroyuki Namba.
-- "Armitage III" en IMDb.
-- "Armitage III" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Con una música que fue palmariamente plagiad... er... homenajeada en el ending del capítulo de Los Simpsons en que viajan a Japón, nos muestran en los créditos que la chica Armitage III es... BADASS!!! Es el futuro, el siglo XXI, y las colonias marcianas están creciendo bajo un programa de terraformación que ríanse ustedes de la pasta lista en 3 minutos, así de rápida. De pronto, en el aeropuerto o astropuerto o lo que sea, porque si quieres ser terrorista nada mejor que un aeropuerto para hacer de las tuyas, ocurre un tiroteo en donde colaboran por primera vez (y se conocen) el policía Ross, que es grandote y buen corazón, y Armitage, que también es policía, pero que viste como una putorra punk y tiene actitud similar (pareja dispareja con su cuota de morbo fetichista... checked!). En el tiroteo descubren que LA ÚLTIMA JODIDA CANTANTE DE COUNTRY EN LA TIERRA HA MUERTO (por alguna razón, esto que debería celebrarse con champaña, es considerado una tragedia... ah, verdad, la manera cruel y sanguinaria en que fue asesinada). Claro, con una víctima así la cosa podría dar para algo que estuviera a medio camino entre Detective Conan o Kiss contra algo no-sé-qué en el parque, pero la cosa da un giro cuando se descubre que la cantante country... ¡era un robot! (¡lo sabía, lo sabía! ¡Nadie puede tener emociones y sentimientos genuinamente humanos, y gustarle esa clase de música ñoñoblandoide!). Sólo que no era un robot, porque era un cyborg... y tampoco, es que es una clase tan avanzada que hasta casi es humana y todo. Un "clase tres", para que nos entendamos. Al policía Ross, maldita la gracia que le hace, porque él, como un Will Smith cualquiera, odia a los robots. Hasta que se llevará una sorpresa: su nueva compañera Armitage, que está pa' mojar pan y además con esa actitud kick-ass pareciera estar pidiendo domesticación a gritos... también es una tercera. Porque, alíviense un poco sus existencias, no necesitan buscar en Internet dónde están las Armitage 1 y 2. Esta peli se llama así porque su prota es una modelo 3, no porque sea la tercera de la saga. Aunque después vendrá una secuela que seguirá teniendo el número 3, sólo para enredarle las cosas a los fanáticos.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
El éxito dentro del mundillo cyberpunk pre-"Matrix" del anime "Ghost in the Shell", le puso el pie encima a un conjunto de cuatro OVAs que salieron al mercado de una manera mucho más humilde, pero que consiguieron ganarse de todas maneras su lugarcito bajo el sol. Aunque cuando se piense en anime cyberpunk, se viene a la mente "Ghost in the Shell", no "Armitage III". Varias cosas influyen. Por un lado, "Ghost in the Shell" estaba basado en un manga de Masamune Shirow, dibujante de cierto prestigio en lo que importa del anime, o sea, fetichismo a tutiplén, y que venía publicándose desde 1987, mientras que "Armitage III" era un guión original. Por el otro, "Ghost in the Shell" salió como peli unitaria y "Armitage III" originalmente eran un conjunto de cuatro OVAs ("Electric Blood", "Flesh & Stone", "Heart Core" y "Bit of Love"), por lo que la primera conoció de inmediato una mejor distribución como peli, mientras que "Armitage III" fue reducida, mutilada, y según dicen muy mal doblada al inglés por Kiefer Sutherland (!) y Elizabeth Berkley (!!) como "Armitage III: Poly Matrix". Y después, "Ghost in the Shell" engendró secuela, y además toda una continuidad paralela de series y otras pelis (Ghost in the Shell: Stand Alone Complex), mientras que de "Armitage III" sólo emergió "Armitage III: Dual Matrix", que tampoco hizo mucho por mantener vivo el producto original. Es saludable decir por tanto que "Ghost in the Shell" gozará aún de una larga vida entre la fanaticada cyberpunk, mientras que nadie echa demasiado de menos las peripecias de Armitage III. Por decir algo, ni siquiera debiéramos postearla en Cine 9009, en donde por filosofía posteamos pelis y no OVAs, pero aprovechándonos del resquicio legal de que hay reducción a peli, nos hacemos trampas a nosotros mismos (algo indigno, por supuesto, pero somos de la filosofía de resultados primero y reglas después aquí) y le hacemos un comentario.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Los fanáticos podrán pensar diferente, pero se me antoja que "Armitage III" ha envejecido mucho mejor que su contemporánea "Ghost in the Shell". Curiosamente, la mayor ventaja de partida de "Ghost in the Shell" acabó siendo su losa. "Ghost in the Shell" es más cyberpunk y más al grano que "Armitage III", pero a medida que la oleada cyberpunk al menos en su vertiente '80s-'90s se fue agotando, fue quedando mucho más fija a su tiempo que "Armitage III". Ayuda por supuesto que "Ghost in the Shell" acarrea un montón de filosofía tecnotransposthumanista, mientras que "Armitage III" se decanta más por el lado de la acción, la cual por supuesto es mucho más difícil que pase de moda. La peli no peca de innovadora, y de hecho podemos verla como una vuelta de tuerca a "Blade Runner": le bajamos un poco el perfil existencialista al poli, y cambiamos la cyborg domesticadita y pedazo de carne por una poli malhablada y cañera, y a quemar llantas. O de cómo "Armitage III" llega hasta donde "Blade Runner" no se atrevió a llegar: a vender fetichismo a tutiplén para las masas (con sus cuantos desnudos femeninos incluidos, claro). ¿La trama? Bien y mal. Mal en la parte de investigación policíaca, en que los personajes parecieran vagar de acá para allá un poco porque sí, porque la siguiente escena de acción requiere que sea en tal o cual escenario. Bien en la parte del trasfondo, en donde los asesinatos de los androides tipo 3 mezclan motivaciones políticas e incluso religiosas, con un tratamiento ni tan exagerado que llegue al ridículo existencialista, ni tan sutil que termine por perderse o ser un pretexto. "Armitage III" de hecho explota bien algo que no siempre queda bien establecido en las pelis de sci-fi: que la innovación tecnológica está íntimamente ligada a las circunstancias políticas, que cada nuevo invento puede cambiar el balance de poder, etcétera. Cuando escribo "lo explota bien", no quiero decir el tratamiento a lo bestia de "¡¡¡CON ESTA NUEVA ARMA DOMINARÉ EL MUNDO!!!", sino con mayor delicadeza y cuidado, en que la tecnología es buena para algunos y nociva para otros, todo a según las creencias y sobre todos los intereses dominantes. En ese sentido, más allá de su contexto cyberpunk, "Armitage III" es ciencia ficción con un muy buen acabado, que va más allá de los clichés (en esta materia, que en la parte policíaca, como decíamos, es un espanto) para explorar de verdad el tema.
-- La historia romántica. Vamos, es que ves al grandote con corazón de oro y a la pendejita pateaculos, y ya te ves que van a quedarse unidos, y además lo quieres. Y es que la fórmula del tipo paciente y la chica mala actitud siempre funciona porque a todos los hombres les gusta sentirse un poco galanes que domestican a la fiera, y todas las chicas gustan de sentirse un poco "yo no soy tan perra, en realidad necesito un hombre de corazón grande que me aguante, y"... Pero si funciona, para qué cambiarlo. Por debajo del ropaje cyberpunk-existencialista de que la chica es una androide y todo, tenemos una historia romántica vieja como el hilo negro, pero bien desarrollada y llevada hasta su término. ¿Quién dijo que los lugares comunes eran siempre negativos...?
-- El soundtrack... En este punto es que "Armitage III" le da a "Ghost in the Shell" una paliza sin remedio. Frente al lisérgico amontamiento de cánticos lisérgicos nipones en la competencia, el soundtrack de Hiroyuki Namba opta por la electrónica cyberpunk pura y dura, y funciona muy bien. Con todo, la valoración puede diferir a según qué edición del soundtrack se echen ustedes, porque algunas de ellas incluyen un par de odiosos temas country que echan el espíritu a perder (aunque, hijos del siglo XXI como son ustedes, todo es cuestión de copiar en una lista de WinAmp y dejar los temas odiosos fuera... y listo).
IDEAL PARA: Ver una cyberpunk con ideas y lo más importante, con actitud (la chica cyberpunk o la peli cyberpunk, cualquiera de las dos).
P.D.: Háganse el favor. ¡¡¡LOS OVAs!!! ¡¡¡LOS OVAs!!! No la peli en versión yanki. Me lo agradecerán después.
VIDEOS.
-- Trailer [en inglés, sin subtítulos].
-- Opening de los OVAs [sin subtítulos, ni falta que hacen tampoco, vamos].
Busca otras películas relacionadas:
+ Hiroko Kasahara,
+ Hiroyuki Namba,
+ Hiroyuki Oshi,
+ Masaharu Satou,
+ Megumi Ogata,
+ Ryusei Nakao,
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+ Yasonuri Masutani,
1997,
Cyberpunk,
Cyborg
viernes, 19 de febrero de 2010
"Terminator" (1984).

-- "The Terminator". Estados Unidos. Año 1984.
-- Dirección: James Cameron.
-- Actuación: Arnold Schwarzenegger, Michael Biehn, Linda Hamilton, Paul Winfield, Lance Henriksen, Bess Motta, Earl Boen, Rick Rossovich, Dick Miller, Shawn Schepps, Bruce M. Kerner, Franco Columbu, Bill Paxton, Brad Rearden, Brian Thompson.
-- Guión: James Cameron y Gale Anne Hurd, con diálogos adicionales de William Wisher Jr., sobre una idea acreditada ex-post a Harlan Ellison.
-- Banda Sonora: Brad Fiedel.
-- "Terminator" en IMDb.
-- "Terminator" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Unos rayos muy ochenteros nos anuncian lo que vendrá. ¿Cazafantasmas, Highlander...? Er... No. Se trata de un mijo en bolas, que se acerca a una pandilla de punks, y les pide amablemente la ropa. Como ellos deciden no dársela, faltaba más, quedarse en bolas ellos (como si ser punk no fuera un poco estar mentalmente en bolas, anyway), nuestro sujeto decide aplicarles un pequeño correctivo: puñetazo en la panza que lo perfora de parte a parte, etcétera. Bueno, los punks tienen excusa: en la época no se conocía todavía a... ¡¡¡ARNOLD!!! Al mismo tiempo, en otra parte de la ciudad, un segundo juego de rayos hacen aparecer a... ¿Cazafantasmas, Highlander? ¡¡¡QUE NO, HE DICHO!!! A otro tipejo en bolas, que se trata de conseguir ropa, pero robándola sin tener que matar a nadie. O sea, el primero es el maloh, y el segundo el jovencito. Pues bien, el malo va a una tienda de armas y se apera como era bueno hacerlo en la Era Reagan, que no por nada era patrocinado por la Asociación Nacional del Rifle, y luego de quedar hecho un miliciano, toma la guía telefónica por la página "Sarah Connor". Luego de descubrir que hay tres, le da el bajo a dos de ellas. El otro tipo, mientras tanto, se las apaña para llegar hasta la tercera Sarah Connor, y empieza a seguirla. La tal Sarah Connor es una rubia media desaliñada, ni tan hortera que sea muy ochentas ni tan bonita que merezca fotos en lycra-gym aerobicosas como se estilaban en ese tiempo, y empieza a mosquearse porque el noviecito la deja plantada primero (bueno, vaya hombre feliz, no sabe de la que se salvó), y luego porque la está siguiendo su acosador particular. En una discoteca llamada Tech Noir, que de tech tiene más que nada ese punchipunchi ochentero de toda la vida, ambos hombrones se encontrarán por primera vez. Y entonces, Sarah Connor descubrirá la verdad: el acosador en realidad la quiere salvar del otro tipo, que no es un ser humano sino un terminator, un cyborg cubierto de tejido humano que quiere eliminarla, porque ella parirá con el dolor de su vientre al futuro salvador de la Humanidad y todo. Una Virgen María cualquiera la chica (¡para colmo su futuro hijo será J.C.!).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
"Terminator" fue la peli que puso en el mapa a James Cameron, cuyo gran crédito anterior era ¡"Piraña II"! Fue precisamente en el complicadísimo (¡¡!!) rodaje de "Piraña II" (pero hombre, qué tan complicado puede ser rodar eso: bicho muerde actor y sería tó) que tuvo la pesadilla de un robot de metal saliendo de las llamas, listo para cortarle las criadillas y devorarle. La idea estaba en el ambiente. A finales de los '70s, el Nuevo Hollywood realista y socialmente comprometido estaba agotándose, en reemplazo del blockbuster de toda la vida ("La guerra de las galaxias", "Superman"...), y de por medio había venido la revolución tecnológica, y los computadores eran the next best thing. Esto llevó a la eclosión de un cine que podríamos llamar "proto-cyberpunk", con pelis tales y como "Escape de Nueva York", "Blade Runner", "TRON", "Videodrome", "Proyecto Brainstorm"... la idea estaba en el aire. James Cameron, en compañía de Gale Anne Hurd, su productora y más tarde una de las cinco esposas consecutivas que el masho ha tenido hasta la fecha, le dieron vida a lo que era en toda regla un producto de serie B, sin realmente demasiado futuro por delante, algo muy acorde con el tema de la peli, por supuesto. Pero el futuro postapocalíptico presentado, o más bien intuido en la peli, calzó espectacularmente con el Zeitgeist de su época, en plena Era Reagan, con la deshumanización a manos de las máquinas, el terror al holocausto nuclear, etcétera, y dio origen a una parida de secuelas que no se detienen ("Terminator 2: El juicio final", "Terminator 3: La rebelión de las máquinas", "Terminator: La salvación"...). O sea: "Terminator" llegó a ser una gran peli no porque fuera planificada como tal desde el comienzo, sino por una serie de circunstancias y decisiones en apariencia casuales, pero que con el tiempo probaron ser las correctas.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es la obra maestra de James Cameron. Al respecto, digamos que James Cameron, si bien es un buen director palomitero, es pretencioso adjudicarle la categoría de artista. Es un artesano, y muy bueno, pero sus pelis tienden en general a sobreponer la técnica pura y bruta por sobre el alma. Pensemos en lo que hubiera sido "Terminator" si hubiera contado con los 300 millones de presupuesto de "Avatar", por ejemplo. En primer lugar habríamos tenido muchas escenas más del futuro postapocalíptico, porque James Cameron es un incontinente respecto de mostrar más y más de sus universos narrativos, con el resultado de que ese futuro hubiera sido mucho menos temible, ya que si hay una razón por la que este futuro postapocalíptico en particular es tan terrorífico, es porque se lo sugiere con algunos flashforwards estratégicamente insertados, sin mostrársenos todo el detalle. En segundo lugar, la peli se habría empinado sobre las dos horas y media, quizás las tres, para narrarnos miles de cosas sobre Sarah Connor que no venían a cuento. En tercer lugar, las explosiones y persecusiones hubieran quedado mucho más vistosas, sí, pero hubiéramos perdido de vista el factor humano, y en algún minuto hubiéramos dejado de preocuparnos por la suerte de Sarah Connor, un poco como pasa con las escenas de acción de "Avatar" por ejemplo (no por casualidad, el mejor duelo de la peli es el avatar vs. el mech, que es también el más a escala "humana"). En cambio, como "Terminator" fue rodada con el vuelto del pan o poco menos, tuvimos en cambio un futuro amenazante por lo entrevisto, una narración recortada a lo esencial, y escenas de acción que en ningún minuto ensombrecían a los protas. Además, "Terminator" es la única peli pesimista de Cameron (quizás porque muchos conceptos acá fueron desarrollados en colaboración con Gale Anne Hurd, y tengo el presentimiento de que ella estuvo mucho más envuelta de lo que se piensa en el desarrollo de la peli como concepto), y la prueba está en que su primer final iba a ser otro (Sarah Connor y Kyle conseguían detener la creación de Skynet), y que en todo caso ese final sí fue usado en "Terminator 2: El juicio final", a pesar de que niega por completo todas las premisas argumentales de "Terminator" (en "Terminator 2: El juicio final" queda claro que el futuro sí puede ser cambiado, a diferencia de "Terminator"... en eso "Terminator 3: La rebelión de las máquinas" volvió las cosas a como debieron ser en primer lugar para una secuela). Ya se encargaría de dejarnos claro todas estas cosas James Cameron, al rodar "Alien 2" (a mi gusto la peor de la tetralogía original, por mucho que le pongan), "El secreto del abismo", "Terminator 2: El juicio final" (tecnooptimista ahí donde "Terminator" es nihilismo puro), "Mentiras verdaderas" (entretenida pero insubstancial), "Titanic" (el mundo se va al carajo pero aún quedan triunfos morales, compañero) y "Avatar" (en el cual el final optimista está garantizado por el deus ex machina más grande desde que se inventó la franquicia fílmica de Harry Potter). Es probable entonces que ésta sea la pieza maestra de James Cameron no gracias a él... sino a pesar de él mismo.
-- Es también la obra maestra de Arnold Schwarzenegger. Admitámoslo, Schwarzenegger es un actor con un registro terriblemente limitado, y si hace gracia verlo en el cine, es porque en el fondo el tipo sabe que su participación es una payasada, y se divierte haciéndolo (a diferencia de Sylvester Stallone, que sí se cree un gran actor, y que por eso es mucho más insoportable en general). Cuando "Terminator" estaba en sus prolegómanos, Schwarzenegger estaba haciéndose un nombre gracias a su protagónico en "Conan el Bárbaro". El rol estuvo a punto de ir a Lance Henriksen, convencidos de que el Terminator debía ser un ser humano común capaz de infiltrarse entre seres humanos comunes (Henriksen es, por más señas, el renacuajo que es segundo en la cadena de mando de la comisaría, porque sí se quedó en la peli a fin de cuentas). Y después, cuando decidieron que era bueno tener a un Terminator con más presencia, el rol iba a ir a Michael Biehn, y Arnold iba a ser el héroe. Claro, con ese cuerpazo de Mister Universo, era poco creíble que el bueno no pudiera atizar de yoyah al maloh hasta reventarlo, de manera que cambiaron los papeles, y así Schwarzenegger interpretó el que sería su rol definitivo. Además, su escaso registro actoral le ayudó a interpretar incluso mejor su papel de máquina de matar inexpresiva (esta lección la aprovechó bien después Robert Patrick en "Terminator 2: El juicio final", pero muy mal Kristanna Loken en "Terminator 3: La rebelión de las máquinas", en la que ella no parece una fría robot asesina sino una muñequita caprichosa poniendo boquita de princesita fruncida cada vez que algo le sale mal a su personaje).
-- La peli misma está rodada de manera absolutamente magistral. Aunque la idea ha sido saludada como brillante, en realidad no hay que rascar mucho para darse cuenta de que en el fondo "Terminator" es el mismo viejo cuento de la princesa en apuros, el dragón que se la quiere comer, y el apuesto príncipe en armadura brillante que viene a salvarla. Una de las dificultades supremas que han tenido las secuelas de "Terminator" es justamente su incapacidad de poder expandir más allá un concepto que no admite expansión posible, sin desnaturalizar la historia de base ("Terminator 2: El juicio final" es simplemente un remake en el cual se le aplica morphing al robot y se añade a Skynet como mcguffin, "Terminator 3: La rebelión de las máquinas" le da un pequeño giro al poner como blancos potenciales a los futuros lugartenientes de J.C. y le cambia el final, y en "Terminator: La salvación" simplemente echaron toda la premisa por la borda). Es maravilloso lo que consigue James Cameron en términos de cine, con un guión tan escuálido, porque la peli en sí no es más que una escena de acción encadenada a otra escena de acción, pero todo acontece de manera tan frenética, que no te deja tiempo para respirar. La historia entera transcurre más o menos en 48 horas (el enfrentamiento final es dos noches después de la llegada de los dos viajeros del futuro), y la tensión narrativa no disminuye en ningún minuto. Las escenas de acción son vibrantes, y el aprovechamiento inteligente de los escasos recursos las hacen aún más espeluznantes dentro de su realismo (cuando tienes a un cyborg elaborado por morphing de cien millones de dólares perforando el vidrio de tu vehículo, te relajas porque como que se ve un poco irreal, mientras que si ves a un actor físicamente hacer la proeza con sus puros puños, ya te estremeces un poco porque estás viendo que eso es de verdad, y te imaginas que, leñe, claro que te puede pasar a tí el menos parao de los días...). Las escenas en que Sarah Connor y Kyle Reese se van conociendo y respetándose poco a poco hasta que el asunto acaba en... bueno... er... conocimiento carnal, claro está, si así era el cine en los '80s, están rodadas también con una extraordinaria humanidad. Lo mismo vale para el proceso de conversión de Sarah Connor, desde una adolescente puteada por la vida en un empleo de mierda y con un novio de mierda, hasta una mujer autosuficiente y capaz de enfrentar su destino (además, no se nota tanto el síndrome que padece James Cameron, de que sus alabadas y cacareadas "mujeres fuertes" en realidad sean machos con tetas, como si no hubiera otra forma de que una mujer pudiera ser una hembra de carácter). Alrededor la atmósfera opresiva, con una ciudad infecta y llena de callejones, y seres humanos miserables cuyas existencias están de todas maneras condenadas porque sobre ellos camina la sombra del futuro e inminente holocausto nuclear, encogen aún más el corazón. James Cameron tiene la habilidad de que su máquina de matar imparable se introduce en lo cotidiano de las personas, tocando la puerta de la casa de una housewife o dejando hecha tiritas una estación de policía, acentuando así más esa sensación de violación (intimidad violada en el primer caso, seguridad pública violada en el segundo). Y por último tenemos la excelente banda sonora de Brad Fiedel, que sólo cede a la electrónica más hortera (y nunca demasiado) en las escenas de discoteca y en que los personajes escuchan personal stereo, y el resto del tiempo es un amenazante ruido de cañerías como se estilaba hacerlo con los sintetizadores y samplers por las bandas de música protoindustrial o EBM de los '80s. En resumen, aunque esta peli en el fondo tiene un argumento de lo más convencional, se las apaña a punta de una dirección firme y sólida para salir avante, y eso también vale a la hora de hacer buen cine.
-- Capítulo aparte merece el estupendo tratamiento del tema del tiempo y de la predestinación, omnipresente sobre toda la peli. EL PÁRRAFO ENTERO SIGUIENTE, ES SPOILER, ASÍ ES QUE SI ERES DE LOS POCOS BICHOS RAROS QUE NO HAN VISTO "TERMINATOR", NO SABES CÓMO TERMINA, Y TIENES PLANES DE VERLA, NO DEBERÍAS SEGUIR LEYENDO. Desde el comienzo sabemos que la guerra fue librada y que los robots ganaron. El destino parece inevitable. La única esperanza es el hijo nonato de Sarah Connor, e incluso esta esperanza parece a punto de desfallecer. ¿Está todo escrito y predeterminado? Buena parte del cine de Hollywood se inclina por la negativa, por la opción de que el futuro puede ser cambiado, una opción lógica si se considera que Hollywood es la fábrica de sueños, y no hay mucho sueño en tener un panorama deprimente al final del túnel. Un ejemplo extremo de final feliz forzado es el de "Sentencia previa", por ejemplo, en el que todo el tema de la predestinación y lo predeterminado se rompe con un final que se paspa el diazme con todo lo que el argumento había ido construyendo de manera tan laboriosa. E incluso "Terminator 2: El juicio final", con guión y dirección del mismísimo James Cameron otra vez, hace esa concesión a la audiencia. Pero en "Terminator" no queda mucho espacio para la esperanza. Vemos distintos detalles en la peli que a lo largo de dos narraciones paralelas (el presente, y los esporádicos flashforwards del futuro) se van encadenando para producir un único resultado, que más encima es obvio desde que empieza la peli (si el futuro pudiera ser cambiado, los viajeros del tiempo no habrían llegado, en primer lugar, el malo porque no existiría, y el bueno porque no tendría necesidad, y la peli nunca habría arrancado desde su primer fotograma). El final de la peli es anunciado ya desde el comienzo, y todo lo que va pasando se va concatenando hasta terminar en una verdadera tragedia griega. Sí, al final el Terminator es destruido, y sí, al final Sarah Connor consigue sobrevivir e incluso queda embarazada de su futuro hijo el mesías de la Humanidad postapocalíptica, pero... ¿acaso no se suponía que eso debía pasar de todos modos, para que se configurara el horripilante futuro que adivinamos desde el primer minuto de peli? La respuesta es obvia: sí. En ese sentido, la paradoja temporal que involucra "Terminator" (el viajero "bueno" es el padre del futuro salvador de la Humanidad y con su viaje hace esto posible, así como el viajero "malo" y la tecnología que ha quedado convertida en chatarra hace posible la construcción de Skynet y el apocalipsis futuro, como se intuye en esta peli y se señala explícitamente en "Terminator 2: El juicio final") está tan bien armada y cerrada, como la trampa sobre la pata de la zorra, que esta peli no admitía secuelas de ningún tipo, que pudieran destruir todo lo tan bien equilibrado aquí. Pero ya sabemos cómo es Hollywood. Si se atrevieron a rodar "Máxima velocidad 2" a sabiendas de lo ridículo que resulta que a una misma chica le pase dos veces que un loco pirado ponga bombas en un vehículo y ordena que el vehículo no se detenga, con mayor razón se iban a atrever a rodar secuelas de "Terminator". Bueno, así es como nos va.
IDEAL PARA: Ver una peli de Ciencia Ficción, que de un argumento convencional saca un buen guión y una aún mejor realización.
P.D.: (¿Se dan cuenta de que me hice el casi imposible de escribir una reseña completa con comentarios y todo sobre esta peli, sin tener que escribir "John Connor" ni una sola v...? Er... Er... ¡Maldición!).
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Secuencia de créditos con la música de Brad Fiedel [sin necesidad de subtítulos].
-- Inicio de la peli [doblado en español].
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jueves, 25 de septiembre de 2008
"Paprika" (2006).

-- "Paprika". Japón. Año 2006.
-- Dirección: Satoshi Kon.
-- Actuación: Megumi Hayashibara, Tôru Furuya, Kôichi Yamadera, Katsunosuke Hori, Toru Emori, Akio Ôtsuka, Hideyuki Tanaka, Satomi Koorogi, Daisuke Sakaguchi, Mitsuo Iwata, Rikako Aikawa, Shinichirô Ôta, Satoshi Kon, Yasutaka Tsutsui.
-- Guión: Seishi Minakami y Satoshi Kon, basados en la novela de Yasutaka Tsutsui.
-- Banda Sonora: Susumu Hirasawa.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Desde los tiempos imperecederos que Japón es sinónimo de innovación: el sushi (siglo XXXIX a.C.), el Zen (siglo XII), los monstruos radioactivos (1945), la miniaturización (actualidad), y en un futuro cercano, la máquina para meterse en los sueños. Una superguerrera con el muy poco magicgirl nombre de Paprika, utiliza dicho artefacto, llamado el DC-Mini, para introducirse en los sueños de las personas y utilizarlos como terapia psicológica. Pero resulta que el famoso DC-Mini está inacabado, le faltan algunos mecanismos de seguridad, y pues bien, de ser utilizado las consecuencias podrían ser impredecibles. O sea, el ladrón (o el tercero subadquirente del artefacto robado) podría tener la capacidad de meterse en los sueños de la gente a distancia, e incluso sin que éstos se encontraran soñando, sino en plena vigilia. El equipo constructor del DC-Mini se embarca entonces en la búsqueda del ladrón, para recuperar el equipo antes de que caiga en malas manos (lo típico, vale). Desgraciadamente, el renacuajo que se lo robó parece tener alguna idea de para qué sirve el asunto, y de pronto, las personas que trabajan en el tema empiezan a verse acosados por una serie de pesadillas, incluyendo un payasesco desfile de carnaval que se comporta... bueno, de manera surrealista, como los sueños lo hacen, yo no sé que esperaban ustedes. ¿Conseguirán nuestros heroicos personajes detener al malvado ladrón antes de que consiga realizar lo impensable con el mundo de los sueños...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
La idea de una máquina que se meta en la mente humana es vieja como... No, no tan vieja como el mundo, pero sí tiene su solera. La premisa de esta peli es similar a "La célula" (sí, el infumable subproducto que intentaba mostrar a Jennifer Lopez con ropa spandex), pero si nos remontamos, hay cosas similares en "El hombre del jardín", e incluso en arqueopelis del registro paleontológico como "Mente salvaje" o "Proyecto Brainstorm". La idea básica es que si te metes en la mente, la propia o la ajena, te enfrentas a un mundo salvaje que te consumirá, blah blah blah blah (obvio, si todo fuera tan fácil, no habría peli, y por eso es más simple explotar una peli sobre los terrores de la ciencia, que una sobre las bondades de la misma, y eso díganselo a los productores de "Un milagro para Lorenzo"...). Pero estoy divagando otra vez. El animé japonés no podía ser insensible a la tendencia, y más tarde o más temprano tenía que sorprendernos con uno de estos dispositivos que "no es realidad virtual, pero es como si lo fuera".
¿POR QUÉ VERLA?
-- La peli no se recata. Es animé para adultos, y eso está claro desde el primer renglón. No sólo por haber algún desnudo por aquí o por allá, o por la magnífica y sadiana escena de tortura a la que es sometida la protagonista (eso de meterle la mano directamente por debajo de la piel, entre las piernas, e irla subiendo para rasgarla en dos...). También está la carga de problemas psicológicos que porta el policía, que son abordados de una manera bastante oscura y compleja. Al final desluce un poco, deviniendo en el clásico enfrentamiento héroe versus villano, pero en general el desarrollo es bastante sustentable, el mundo de los sueños es descrito de una manera muy pesadillesca sin caer en el cliché del Coco debajo de la cama o en el closet, y consigue mantener muy bien el equilibrio entre una trama con una lógica que pueda entenderse, y el surrealismo propio del mundo de los sueños en donde no hay lógica que valga.
-- No deberíamos alabar el acabado formal de la peli, toda vez que sabemos lo mucho que se esmeran los japis en crear sus mundos narrativos (bueno, también están Dragonball y Pokemon, pero acá estamos hablando de cine de verdad y no de subproductos para otakus ignaros). Pero sí merece mención expresa la estupenda banda sonora que compone Susumu Hirasawa, y que crea esa sensación onírica que por razones obvias debe portar esta peli. La música es amable y complaciente, tan luminosa como suele ser la música de un animé al uso, y sin embargo inquieta y desasosiega, remece el piso, crea una gran sensación de vacío. Y cuando tenemos secuencias "heroicas" con la prota haciendo su labor, la música también se pone vibrante y marchosa, pero aún así persiste esa sensación de que algo no está bien y no debiéramos caminar por el carril que estamos caminando... Un gran soundtrack, sin lugar a dudas.
-- Y más no se puede decir. Esta peli es una experiencia de vida, pero la vida es sueño, y los sueños, sueños son...
IDEAL PARA: Ver un animé atmosférico.
ENLACES.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Completo comentario en Kira Cine & Manga.
VIDEOS.
-- Comienzo de la peli [doblado al español de Ezpaña].
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jueves, 15 de noviembre de 2007
"TRON" (1982).

-- "TRON". Estados Unidos / Taiwan. Año 1982.
-- Dirección: Steven Lisberger.
-- Actuación: Jeff Bridges, Bruce Boxleitner, David Warner, Cindy Morgan, Barnard Hughes, Dan Shor, Peter Jurasik, Tony Stephano.
-- Guión: Steven Lisberger y Bonnie MacBird.
-- Banda Sonora: Wendy Carlos.
-- "TRON" en IMDb.
-- "TRON" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Otro de los agentes de Flynn sigue tratando de internarse por el interior de una red de computadoras. El agente lo intenta y lo intenta, pero al final es detenido. ¡Demonios! Pero el Programa de Control Maestro, la supercomputadora encargada de mantener la seguridad, empieza a ponerse quisqui quisqui, porque cada vez le es más difícil trancar los ataques. Y le envía a su contacto del mundo real, un tal Dillinger, la instrucción de que deben reparar las brechas de seguridad, y para eso van a cortar ciertos accesos al sistema. Con eso dos amiguetes de Flynn, que están trabajando en un láser digitalizacosas, quedan sin entrada. Como los amiguetes son más listos que el hambre, corren a avisarle a Flynn de que algo huele chamuscado en la circuitrería. Porque amiguetes como esos son amiguetes. Aunque ella sea la algo-así-como-novia de Flynn, y el otro tipo sea el ex de la novia de Flynn, y por lo tanto haya su correspondiente cuota de celos y "yo la vi primero" y "pero yo la estoy viendo ahora", y cosas así. El caso es que Flynn revela entonces que sus intentos por quebrar la seguridad del Programa de Control Maestro se basan en que Dillinger le ha robado programas y se ha hecho pulpimillonario con ellos, y dentro del sistema busca las pruebas que le permitan reivindicarse, encontrar su lugar, forrarse de dólares como buen yanketa de pro, etcétera. Los tres deciden entonces realizar una incursión contra la empresa para que trabajan (¿qué te han dicho sobre morder la mano que te alimenta?). Pero el Programa de Control Maestro tiene un arma oculta bajo la manga. Porque el desgraciado apunta el digitalizacosas contra Flynn, y de esa manera lo interna dentro de su propio mundo, para que juegue partidas de gladiadores hasta que se lo carguen. Ahora, la única esperanza de Flynn para sobrevivir y detener al Programa de Control Maestro, es TRON, un sistema de seguridad que puede restaurar el status quo y torcer los siniestros designios de una computadora desbocada y fuera de lugar, que no sabe que los humanos llegamos para quedarnos, carajo, y ustedes a calcular inputs y outputs en mi balance anual para el impuesto a la renta, infiernos.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En los '70s, las supercomputadoras eran armatostes llenos de circuitos y perillas, que debían alimentarse con, ejem... Sí, sé que para mis lectores más cachorros parecerá algo del cretácico... Se alimentaban con tarjetas perforadas: los agujeros dejaban pasar la luz en cierta secuencia, y eso representaba el uno y el cero binarios. Pero en los '80s vino la revolución, cuando Bill Gat... perdón, Apple, empezó a trabajar en ese boche de las PCs. Al mismo tiempo, los japoneses inventaron el arma definitiva para emprender la conquista del mundo occidental, ¡¡¡MUAHAHAHAHÁ...!!! ¡¡¡MUERE, MUNUDO OCCIDENUTALO!!! Inventaron las máquinas arcades, que eran grito y plata porque costaban una ficha y funcionaban de inmediato, y si te aburrían a otra arcade y listo, no como con los Atari, que debías cargar un juego de una resolución cutre, por 3-10 minutos, con un maldito casette analógico, sólo para que al final te mandara un lindo mensaje de error (sí, yo jugué "Arkanoid" en Atari, y me acuerdo, ¿OK?). El director Steve Lisberger, cuando vio todos estos nuevos cachivaches, se le encendió la idea de ¿qué pasaría si un humano de toda la vida estuviera prisionero en la lógica de un ordenador? Pero nadie se atrevió a financiar una idea tan rara. Lo que estaba de moda en aquellos años era "La Guerra de las Galaxias", y todos los estudios querían forrarse con su propia saga galáctica, y todo eso de los arcades y cosas así, pues, como que no... Finalmente, haciendo corto el cuento, los Estudios Disney se interesaron, quizás por el valor aventúrico de la historia, y lo financiaron. Para realizarla hubo varios dispendios. Los diseños estuvieron a cargo de Moebius himself, los efectos especiales fueron lo más chupi de su tiempo, etcétera. ¿Resultados? No la entendió nadie. El público le dio vuelta la espalda, quizás porque el concepto era demasiado innovador para la época (ya dijimos, en ese tiempo todos querían un refrito de las seriales dominicales cuarenteras, como "La Guerra de las Galaxias" o "Los cazadores del Arca perdida", no algo "veinte minutos en el futuro"). Pasó por la humillación suprema, para la época, de que el videojuego ganara más dinero que la peli. La Academia se negó a darle un Premio Oscar por sus estupendos efectos especiales, porque opinaron que habían hecho trampa, sí señor, al usar computadoras, en vez de las clásicas maquetas de toda la vida. Los Estudios Disney, que habían planeado una secuela, se echaron pronto hacia atrás. Y así, "TRON" ganó un estatus de película maldita. Tanto, que hasta en Los Simpsons se cachondearon de ella: "¿Alguien ha visto Tron?", "No", "No", "No", "No", "No", "Sí... ¡¡¡DIGO... NO!!!" (en el episodio en que Homero Simpson viaja a la terrorífica Tercera Dimensión).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por su valor arqueológico. TRON, del mismo año que "Blade Runner", es junto con ésta la primera película netamente cyberpunk de la Historia; es con "TRON" que aparece derechamente el concepto más caro al cyberpunk, cual es el tema de la realidad virtual, con toda su cohorte de habitantes: cabletas pegados a la red (digitalizado en este caso), hackers, IAs (Inteligencias Artificiales), virus, el malvado superordenador que se va a comer el mundo cibernético... Como pueden ver, William Gibson y su novela "Neuromante" (1984) no inventaron nada en este terreno (en otros sí, pero no en éste). Pero "TRON" es no sólo la primera que plantea todos estos temas con fluidez y de manera redonda, sino que en cierta medida, incluso hasta agotó el tema. La idea de los personajes "del mundo real" enchufados a un ambiente virtual y luchando contra un megaprograma corporativo es algo que después será palmariamente plagiado por "Matrix", pero "TRON" lo hace mejor, porque recurre a la ecuación inversa: "Matrix" es una peli con pretensiones de filosofía que en definitiva termina siendo una simple historia de aventuras de toda la vida, mientras que "TRON" es en apariencia una clásica historia de aventuras que entre líneas deviene justamente en peli filosófica. ¡Incluso hasta aparece en "TRON" la idea de un "mesías de la matriz"...!
-- El contenido mesiánico. Quizás enfatizado por un guión a-la-Disney (y es que son tan pechoños, estos neocon...), lo cierto es que Flynn es una especie de borrador del Neo de "Matrix". Veamos: es un hacker, diseña programas para combatir a un programa mayor, es secuestrado en el interior de una red, aparece dentro del ciberespacio como una suerte de mesías que redimirá a los programas cautivos, como "usuario" tiene poderes especiales que los programas en el interior de la matriz no poseen, lucha exitosamente contra el programa que controla todo ese mundo interior, restaura el equilibrio de todas las cosas dejando a un sosías a cargo (TRON), y... ¡¡¡regresa al "mundo real" literalmente ascendiendo hacia los cielos!!! Ya lo ven: antes que Neo, Flynn fue el Cristo Cibernético que redimirá nuestros pecados. ¡¡¡Y esta peli es de 1982!!!
-- La combinación de imaginería visual y efectos especiales es, no digamos particular, sino única. Frente a la estética tech-noir, pero en definitiva retro, de pelis como "Blade Runner", "TRON" plantea una estética limpia, muy de inicios '80s, muy basada en los videojuegos de la época, pero llevada a un grado superlativo. Todo esto se apoya con efectos especiales que incluso hoy en día no destiñen para nada. Y conste que se usaron técnicas de lo más artesanales, para los estándares de lo que después se entenderá por "animación a punta de compu". En la época, los programas de computación sólo permitían el trabajo con imágenes fijas, de manera que las secuencias realmente de animación por computadora (son muchas menos de lo que parecen, apenas unos cuantos minutos) fueron literalmente diseñadas cuadro a cuadro. El aspecto robótico de los personajes dentro del universo de realidad virtual fue hecho con una técnica de toda la vida, cual es filmar en B/N y sobreimprimir por rotoscopía algunos colores por aquí y por allá. El resultado es simplemente soberbio. Salvando el hecho de ciertos detalles inconscientemente reminiscentes de "La guerra de las galaxias" (los infaltables paneles luminosos en la sala de mandos de la nave espacial), lo cierto es que hasta el día de hoy, la estética de "TRON" es una de las más distintivas dentro del cine de ciencia ficción, y no creo haya algún ilustrador de portadas de novelas cyberpunk de los '80s e incluso tempranos '90s que, de alguna manera u otra, no haya sido influido por las visiones plantedas en esta peli.
-- Los actores están más que bien. Jeff Bridges hace el macarra con estilo como de costumbre, y compone un gran Flynn. Bruce Boxleitner tiene una participación bastante deslavada como el amiguete "te robaste a mi chica", pero en su papel paralelo (él también interpreta a TRON) está magnífico. David Warner, ilustre carroñero dentro de la serie B (llegó hasta a actuar en "Naked Souls" con Pamela Anderson, ¿OK?), alcanza aquí el pináculo de su carrera, en su doble (¿triple, deberíamos decir?) papel de Ed Dillinger, de Sark (el programa que busca destruir a TRON y a Flynn), y dándole voz al Programa de Control Maestro. Y Cindy Morgan, qué decir de ella... Bueno, su papel no tiene gran prestancia; como muchas chicas de la época, está para hacer bulto y de distracción visual, pero dentro de esos parámetros, funciona de lo más estupendo (y es que el traje ceñido de Yori le queda con mucha lujuria).
-- Un punto importante de la historia. A diferencia de las pelis de hoy día, en las cuales los villanos son terriblemente estúpidos, o bien más GUARRRRRR que al mazo dando, el Programa de Control Maestro es malo de malvado. Además de extorsionar a su propio creador, no tiene inconveniente en barrer programas a discreción como parte de sus planes. Y los programas en esta peli sienten y sufren... Y créanme, mueren. Y se suponía que era una Disney, y el target objetivo eran los preadolescentes entusiasmados con la moda de los videojuegos. Sí, el malo maloso es para odiarlo con ganas. Ya no las hacen así...
-- La banda sonora es estupenda. A contrapelo de la tendencia que John Williams imponía por la época, de regresar el cine de SciFi a las composiciones orquestadas ("Superman", "La guerra de las galaxias"...), en "TRON" contamos con los servicios de Wendy Carlos, ilustre compositor de soundtracks electrónicos que ya había hecho lo suyo para los soundtracks de "La naranja mecánica" y "El resplandor" de Stanley Kubrick. Y compone una gran banda sonora, muy en consonancia con lo que se supone es un mundo completamente electrónico.
-- Detallitos simpáticos. El bit que anda dando vueltas por ahí, cual ángel de la guarda cibernético. El procedimiento de digitalización. El velero solar. Los distintos juegos de gladiadores. Creatividad pura, en fin.
IDEAL PARA: Ver la madre de las pelis de programas de computación rebelándose contra sus creadores, de inteligencias artificiales y de realidad virtual.
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1982,
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martes, 19 de diciembre de 2006
"Akira" (1988).

-- "Akira". Japón. Año 1988.
-- Dirección: Katsuhiro Ôtomo.
-- Actuación: Voces de (en la versión japonesa) Mitsuo Iwata, Nozomu Sasaki, Mami Koyama, Tesshô Genda, Hiroshi Otake, Koishi Kitamura, Michihiro Ikemizu, Yuriko Fuchizaki, Maasaki Okura.
-- Guión: Izô Hashimoto y Katsuhiro Ôtomo, basados en la novela gráfica de este último.
-- Banda Sonora: Shoji Yamashiro.
-- "Akira" en IMDb.
-- "Akira" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
1988. Tokio se ve una linda y bonita ciudad, y de pronto, ¡ups! alguien deja la llave de la energía abierta, la ciudad se inunda de una bonita burbuja blanca, y toda ella es arrasada hasta los cimientos. 2019. Neo Tokio es una ciudad azotada por las pandillas, la criminalidad, etcétera. La pandilla de Kaneda se ve metida en un lío con otra pandilla, nada del otro jueves, pero todo acaba cuando uno de sus pandilleros, Tetsuo, es secuestrado en helicóptero por un misterioso grupo de agentes. Kaneda empieza entonces a moverse para rescatar a Tetsuo, porque aunque era el imbécil del grupo, sigue siendo SU imbécil, así es que lo traerá de regreso a cómo dé lugar. Pero Tetsuo tiene otros planes. En medio de todo esto, y por un, ejem, infinitesimal error de cálculo por parte de un científico, Tetsuo descubre que puede desarrollar superpoderes. Ahora, Tetsuo no le debe nada a Kaneda, no se dejará rescatar, y en verdad, se va a vengar de todo el mundo que lo humilló y despreció. La única posibilidad para detener a Tetsuo es desatar a alguien que podría ser incluso peor: el misterioso Akira, oculto en alguna parte, y muy esperado tanto por el Gobierno como por grupos fanáticos fundamentalistas que están llamándolo como al mesías... Pero, ¿qué relación tienen Akira y el Gobierno con el "accidente" que destruyó a Tokio, 31 años antes...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
La década de los '80s vio el desarrollo ultraacelerado de las computadoras, que dejaron de ser artefactos empotrados en las paredes, funcionando con aparatosas cintas magnéticas, para invadir los escritorios y mobiliario de todo el mundo. La respuesta fue el cyberpunk, género literario que versa sobre la deshumanización del hombre, la desintegración de la sociedad occidental, la maquinización del cuerpo humano, etcétera, y que tiene ejemplos canónicos en "Blade Runner", "Terminator", "El hombre del jardín", "Mátrix", "El quinto elemento", y un largo (y no pocas veces fastidioso) etcétera. Por supuesto que los japoneses se plegaron a la moda, y lanzaron unas cuantas ("Akira", "Tetsuo", "Evangelion", etcétera). "Akira" es considerado un clásico dentro del cyberpunk, aunque en estricto rigor, de cyberpunk tiene apenas algo más que la pura fachada, porque primero poco a poco, y descaradamente en la segunda mitad, deviene en misticismo Dragonball's style, pero en fin...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Por su condición de clásico, en primer lugar. "Akira" presenta una de las visiones más perfectas y acabadas de lo que se supone es el universo cyberpunk, incluyendo pandillas y tribus callejeras, gobiernos desmoronándose, experimentos científicos con la esencia de la carne humana, etcétera. Esta iconografía canónica la hace única en su tipo.
-- El trabajo de animación. Desluce un tanto en la actualidad, considerando que para su tiempo el nivel de detalle era revolucionario, pero aún así, la animación se ve fluida y no encorsetada. Es decir, no tratan de recurrir al sucio truco japonés de ahorrarse horas/hombre de dibujantes esclavos, montando largas y detenidas secuencias con un mismo cuadrito prologándose varios segundos cada vez. Acá, cada fotograma es como la vida: único, original e irrepetible.
-- Los personajes. En general no se puede hablar de buenos y malos: simplemente son distintos protagonistas que se mueven por algo más que el bien y el mal, que no terminan de alinearse a un lado u otro de la refriega, y que tratan de hacer por lo general, lo mejor posible, con lo que tienen. Y eso incluye tanto a Tetsuo, el villano oficial, pero que se nos presenta como un resentido bien explicado, a sus amiguetes, a los funcionarios del Gobierno, etcétera.
-- La mala leche. Esta película presenta algunos guiños y críticas entre líneas que están entre lo más venenoso que se podría encontrar en materia de dibus animados. El retrato del gobierno como una panda de ineficientes salvaculopropios, y de los militares que resuelven los problemas con el método "hipopótamo en cristalería" es directo a la vena. Y Tetsuo, cuando se vuelve oficialmente un superpoderoso y empieza a hacer gala de sus superpoderes aniquilando cuanta cosa se le pone a su alcance, se pone una capita roja muy reminiscente de aquella que usa cierto superhéroe "metropolitano" yanki, para "salvar" a la Humanidad... Y es impagable la escena en la que los fanáticos de la religión de Akira confunden a Tetsuo con su mesías largamente esperado, como los cristianos al Anticristo en el Apocalipsis, y por ende, sufrirán las consecuencias, y eso bien duro...
-- Respecto del ritmo, pues bien... ¿qué decir...? La primera mitad de la película es trepidante, eso sin lugar a dudas. La segunda, en cambio, degenera en el Síndrome Caballeros del Zodíaco, con una pelea interminable y con muchos efectos visuales gratuitos para acompañar las machadas sin sentido de Tetsuo.
IDEAL PARA: Ver un clásico cyberpunk (en particular la primera mitad).
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1988,
Animación 2D,
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Posthumanismo
jueves, 6 de julio de 2006
"Más allá de la muerte" (2004)

"The final cut". Dirigida por Omar Naïm. Protagonizada por Robin Williams, Mira Sorvino, Jim Caviezel, Mimi Kuzyk, Stephanie Romanov, Thom Bishops, Genevieve Buechner. Canadá /Alemania. Año 2004.
¿De qué se trata?
Alan es un exitoso editor de implantes de memoria. ¿Editor de qué? De implantes de memoria. Me explico: se supone que en un futuro cercano, a los bebés antes de nacer se les implanta un chip orgánico que graba video y audio de toda la vida en primera persona (como Doom o Quake, pero sin sangre). Al morir el individuo, ese chip se rescata, con todas las horas y vivencias del individuo, y se edita para hacer una breve cintita que va a ser exhibida en memoria del difunto. Alan no tiene duda moral alguna sobre su trabajo: a él le pagan una enorme cantidad de dinero por hacer no una crónica histórica fidedigna del difunto, sino un panegírico que no muestre nada de los aspectos más turbios y siniestros del sujeto en cuestión. Hasta que de pronto, en una de esas memorias, aparece alguien de su pasado. Alguien por quien se siente sumamente culpable. Alguien por el cual se ha transformado en una especie de "devorador de pecados", consumiendo en sí mismo los pecados de aquellos quienes fallecen y cuyas memorias debe procesar, viviendo esas vidas oscuras como una expiación para su propia falta. En la búsqueda de la verdad, Alan no sólo se enfrentará a sus demonios personales, sino que además, tendrá que hacerle el quite a una organización de fanáticos cuasirreligiosos que andan tras la memoria en cuestión, porque son activistas que les interesa exponer las actividades ilegales de la empresa para la cual el muertito trabajaba en vida. Y son activistas que no se detendrán ante nada...
El espíritu de los tiempos.
Desde novelas como "Jinetes de la antorcha" de Norman Spinrad (1974), y muy en particular desde "Neuromante" de William Gibson (1984), y en el cine desde filmes como "Proyecto Brainstorm" (1983), el tema de la posibilidad de tratar al ser humano, a la esencia humana, como un mero acopio de datos que puede procesarse a la bruta mediante un ordenador capacitado para trabajar con datos de cualquier clase, con el software adecuado, ha abierto un nuevo filón científico, filosófico y ético, el cual ha sido bastante aprovechado por el cine. Así, se reactualiza el viejo debate sobre qué es el ser humano en última instancia: ¿tenemos a una persona completa si reunimos todos los datos que conocemos sobre ella? ¿Es el todo de un ser humano, más que la suma de sus partes (en este caso, de sus minutos de existencia uno por uno)? Una película como "Más allá de la muerte", que retrata todos estos temas anteriormente tocados en otras cintas, pero ahora de una manera mucho más autoconsciente, era sólo cuestión de tiempo.
¿Por qué verla?
- Trata muy bien el problema filosófico de fondo, sin caer en el discurso pedante, aburrido o pseudointelectual. En la película vemos como toda una persona es reducida a memoria por un chip, y luego, toda esa memoria es aún más reducida para una remembranza que es preparada por técnicos que trabajan con la frialdad de un matarife faenando ganado, inconscientes de que trabajan con la esencia humana, y que para colmo, no debe ser fiel a la verdad histórica (es más, a veces es deseable que no lo sea), sino que debe servir a los intereses de quien pone el dinero para hacer la remembranza. Y se solaza en el análisis de las consecuencias de procesar a una persona de esta manera, apareciendo una florida fauna alrededor. Así, vemos a personas que trabajan en esto porque es su negocio; a las que lo hacen y están perdidas en la búsqueda espiritual de sí mismos; a las que pagan y ni siquiera se dan cuenta de que están reconstruyendo el universo a su alrededor, antojadas porque todo sea como ellas quieren; a las que se resisten y buscan oponerse por todos los medios a esta invasión al cofrecillo privado del ser humano; a las que quieren preservar su propia intimidad por pudor; a las que hacen negocio trabajando con tecnología diseñada para anular a la anterior tecnología... Todos con sus cinco minutos que explican mejor lo que otros cineastas invierten en una película entera.
- Las actuaciones están en su punto. Robin Williams, inmerso por completo en su cruzada para redimirse de sus actuaciones como payaso con corazón, ofrece un interesante rol como un personaje a quien el pasado ha aplastado de tal manera, que ya ni siquiera califica como "alma torturada", sino un ser completamente anodino. Mira Sorvino, ya cercana a la cuarentena, se perfila como una belleza madura, y se roba la cámara en los pocos minutos que interviene en ella. Jim Caviezel, tratando de espantarse la maldición del "killer role" de cuando interpretó a Jesús en "La Pasión de Cristo", está realmente odioso como una especie de fanático antitech que con su obcecación está destruyendo justamente aquello que busca preservar con su jihad. Y la familia Bannister (Stephanie Romanov, la madre, y Genevieve Buechner, la hija) hacen un adecuado contrapunto como personas tan perdidas en su propio dinero y posición, que prefieren hacer caso omiso de todo aquello que se sale de los esquemas que ellos mismos han prefijado, tratando de reconstruir toda una vida como si fuera montar una casita de muñecas.
- El tratamiento del filme es muy interesante. Aunque su temática es de sci-fi, su ambientación pasa perfectamente por contemporánea, renunciando a presentarnos imágenes del "mundo futuro" que, de todas maneras, quedarán obsoletas cuando ese mundo futuro llegue. Los efectos especiales apenas se notan, tan integrados como están a la trama de la película. O sea, es una película en donde los FXs están al servicio de la trama, y no al revés. Las ambientaciones son perfectamente actuales, lo que le añade un toque incluso más irreal a todo (en la época del filme, se supone que los chips más antiguos tienen cerca de 80 años, y es claro que con la tecnología actual eso no se puede). Una irrealidad que conviene mucho, porque aunque no es una película de tipo "cuestiona la realidad", como "Mátrix" o "Piso 13", sí es un filme sobre los permanentes intentos de reescribir la historia. La ambientación actual, intencionadamente lejos de los cánones del cyberpunk, potencia mucho ese aspecto. Incluso la máquina del editor, en vez de ser una ultraconsola estilo "Sentencia previa", tiene en realidad un diseño arcaico que lo emparenta con las primeras monstruosas máquinas para trabajar en la TV con tubos y a blanco/negro.
- Es una película sobre la banalidad de todas las cosas. En definitiva, todo el lío de los chips de memoria sirven no para el bienestar de la Humanidad, sino como una frivolidad de los millonarios, emperrados en su lucha en definitiva estéril por doblarle la mano a la muerte. Su patético fracaso es pariente cercano de esos esfuerzos por construirse un ataúd en el espacio para ser llevado por el transbordador espacial y similares. Y eso, la película lo rescata muy bien. SINIESTRAMENTE bien, si me preguntan.
IDEAL PARA: Reflexionar un poco sobre qué demonios es el ser humano, o lo que queda de él, en una época en donde hasta su más remota intimidad puede ser tratada como una masa amorfa de datos.
¿De qué se trata?
Alan es un exitoso editor de implantes de memoria. ¿Editor de qué? De implantes de memoria. Me explico: se supone que en un futuro cercano, a los bebés antes de nacer se les implanta un chip orgánico que graba video y audio de toda la vida en primera persona (como Doom o Quake, pero sin sangre). Al morir el individuo, ese chip se rescata, con todas las horas y vivencias del individuo, y se edita para hacer una breve cintita que va a ser exhibida en memoria del difunto. Alan no tiene duda moral alguna sobre su trabajo: a él le pagan una enorme cantidad de dinero por hacer no una crónica histórica fidedigna del difunto, sino un panegírico que no muestre nada de los aspectos más turbios y siniestros del sujeto en cuestión. Hasta que de pronto, en una de esas memorias, aparece alguien de su pasado. Alguien por quien se siente sumamente culpable. Alguien por el cual se ha transformado en una especie de "devorador de pecados", consumiendo en sí mismo los pecados de aquellos quienes fallecen y cuyas memorias debe procesar, viviendo esas vidas oscuras como una expiación para su propia falta. En la búsqueda de la verdad, Alan no sólo se enfrentará a sus demonios personales, sino que además, tendrá que hacerle el quite a una organización de fanáticos cuasirreligiosos que andan tras la memoria en cuestión, porque son activistas que les interesa exponer las actividades ilegales de la empresa para la cual el muertito trabajaba en vida. Y son activistas que no se detendrán ante nada...
El espíritu de los tiempos.
Desde novelas como "Jinetes de la antorcha" de Norman Spinrad (1974), y muy en particular desde "Neuromante" de William Gibson (1984), y en el cine desde filmes como "Proyecto Brainstorm" (1983), el tema de la posibilidad de tratar al ser humano, a la esencia humana, como un mero acopio de datos que puede procesarse a la bruta mediante un ordenador capacitado para trabajar con datos de cualquier clase, con el software adecuado, ha abierto un nuevo filón científico, filosófico y ético, el cual ha sido bastante aprovechado por el cine. Así, se reactualiza el viejo debate sobre qué es el ser humano en última instancia: ¿tenemos a una persona completa si reunimos todos los datos que conocemos sobre ella? ¿Es el todo de un ser humano, más que la suma de sus partes (en este caso, de sus minutos de existencia uno por uno)? Una película como "Más allá de la muerte", que retrata todos estos temas anteriormente tocados en otras cintas, pero ahora de una manera mucho más autoconsciente, era sólo cuestión de tiempo.
¿Por qué verla?
- Trata muy bien el problema filosófico de fondo, sin caer en el discurso pedante, aburrido o pseudointelectual. En la película vemos como toda una persona es reducida a memoria por un chip, y luego, toda esa memoria es aún más reducida para una remembranza que es preparada por técnicos que trabajan con la frialdad de un matarife faenando ganado, inconscientes de que trabajan con la esencia humana, y que para colmo, no debe ser fiel a la verdad histórica (es más, a veces es deseable que no lo sea), sino que debe servir a los intereses de quien pone el dinero para hacer la remembranza. Y se solaza en el análisis de las consecuencias de procesar a una persona de esta manera, apareciendo una florida fauna alrededor. Así, vemos a personas que trabajan en esto porque es su negocio; a las que lo hacen y están perdidas en la búsqueda espiritual de sí mismos; a las que pagan y ni siquiera se dan cuenta de que están reconstruyendo el universo a su alrededor, antojadas porque todo sea como ellas quieren; a las que se resisten y buscan oponerse por todos los medios a esta invasión al cofrecillo privado del ser humano; a las que quieren preservar su propia intimidad por pudor; a las que hacen negocio trabajando con tecnología diseñada para anular a la anterior tecnología... Todos con sus cinco minutos que explican mejor lo que otros cineastas invierten en una película entera.
- Las actuaciones están en su punto. Robin Williams, inmerso por completo en su cruzada para redimirse de sus actuaciones como payaso con corazón, ofrece un interesante rol como un personaje a quien el pasado ha aplastado de tal manera, que ya ni siquiera califica como "alma torturada", sino un ser completamente anodino. Mira Sorvino, ya cercana a la cuarentena, se perfila como una belleza madura, y se roba la cámara en los pocos minutos que interviene en ella. Jim Caviezel, tratando de espantarse la maldición del "killer role" de cuando interpretó a Jesús en "La Pasión de Cristo", está realmente odioso como una especie de fanático antitech que con su obcecación está destruyendo justamente aquello que busca preservar con su jihad. Y la familia Bannister (Stephanie Romanov, la madre, y Genevieve Buechner, la hija) hacen un adecuado contrapunto como personas tan perdidas en su propio dinero y posición, que prefieren hacer caso omiso de todo aquello que se sale de los esquemas que ellos mismos han prefijado, tratando de reconstruir toda una vida como si fuera montar una casita de muñecas.
- El tratamiento del filme es muy interesante. Aunque su temática es de sci-fi, su ambientación pasa perfectamente por contemporánea, renunciando a presentarnos imágenes del "mundo futuro" que, de todas maneras, quedarán obsoletas cuando ese mundo futuro llegue. Los efectos especiales apenas se notan, tan integrados como están a la trama de la película. O sea, es una película en donde los FXs están al servicio de la trama, y no al revés. Las ambientaciones son perfectamente actuales, lo que le añade un toque incluso más irreal a todo (en la época del filme, se supone que los chips más antiguos tienen cerca de 80 años, y es claro que con la tecnología actual eso no se puede). Una irrealidad que conviene mucho, porque aunque no es una película de tipo "cuestiona la realidad", como "Mátrix" o "Piso 13", sí es un filme sobre los permanentes intentos de reescribir la historia. La ambientación actual, intencionadamente lejos de los cánones del cyberpunk, potencia mucho ese aspecto. Incluso la máquina del editor, en vez de ser una ultraconsola estilo "Sentencia previa", tiene en realidad un diseño arcaico que lo emparenta con las primeras monstruosas máquinas para trabajar en la TV con tubos y a blanco/negro.
- Es una película sobre la banalidad de todas las cosas. En definitiva, todo el lío de los chips de memoria sirven no para el bienestar de la Humanidad, sino como una frivolidad de los millonarios, emperrados en su lucha en definitiva estéril por doblarle la mano a la muerte. Su patético fracaso es pariente cercano de esos esfuerzos por construirse un ataúd en el espacio para ser llevado por el transbordador espacial y similares. Y eso, la película lo rescata muy bien. SINIESTRAMENTE bien, si me preguntan.
IDEAL PARA: Reflexionar un poco sobre qué demonios es el ser humano, o lo que queda de él, en una época en donde hasta su más remota intimidad puede ser tratada como una masa amorfa de datos.
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viernes, 19 de mayo de 2006
"Viaje a las estrellas: Primer contacto" (1996).

-- "Star Trek: First Contact". Estados Unidos. Año 1996.
-- Dirección: Jonathan Frakes.
-- Actuación: Patrick Stewart, Jonathan Frakes, Brent Spiner, LeVar Burton, Michael Dorn, Gates McFadden, Marina Sirtis, James Cromwell, Alice Krige.
-- Guión: Brannon Braga y Ronald D. Moore, sobre una historia de estos dos y de Rick Berman, basados en la franquicia creada por Gene Roddenberry.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.
-- "Viaje a las estrellas: Primer contacto" en IMDb.
-- "Viaje a las estrellas: Primer contacto" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Los borg, los villanos más pintorescos de "Viaje a las estrellas" desde que los klingon aparecieron tomando sopa, atacan a la Tierra misma. Luego de una vistosa batalla espacial en que un cubo borg entero es reventado en el espacio, por iniciativa del Capitán Picard (que fue asimilado por los borg otrora y pasó una temporadita como Locutus, según vimos, o según vieron otros en la serie televisiva mejor dicho, que yo me enteré por Internet, si tan friki no soy). Pero los borg sobreviven, y envían una sonda al pasado, por esas convenientes disrupciones temporales que aparecen cuando les conviene a los guionistas, asimilando a la Tierra entera un par de siglos antes de la batalla. Con los últimos restos de cachilupicronopartículas de la estela borg, el Enterprise se lanza valientemente. Ahora, la batalla entre borgs y humanos se prolonga en el siglo XXI, y el blanco borg es bien claro: desean impedir el "primer contacto", cuando los humanos descubren otra raza alienígena (los vulcanos), para que la Federación nunca llegue a nacer, y así no haya contrapeso posible para su poder. Con lo que la tripulación del Enterprise tendrá el honor de conocer nada menos que a Zephran Cochrane, creador del vuelo wapr, y por tanto, el Werner von Braun y Louis Armstrong del siglo XXI, todo en uno. Y, además de lidiar contra los odiosos borg, deberán hacerlo con un héroe que, pues bien... simplemente no tiene pasta de héroe.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Después de la no muy decente "Viaje a las estrellas: La nueva generación", había que enrielar la saga de nuevo, si los productores querían seguir pariendo películas y ganando con ello. Esta vez fue Jonathan Frakes, el sucedáneo liofilizado de Charlon Heston que es el Comandante Riker en la serie, el encargado de la dirección. Y, francamente, Frakes tiene más habilidad e instinto como director, que talento y presencia actoral. En general, el resultado fue todo lo bueno que se puede, contando con la triste presencia de los "I was a teenager Star Trek" en vez de la vieja guardia de la serie primitiva.
¿POR QUÉ VERLA?
-- En primera, es una space opera bastante aceptable. Hay una buena escena de batalla espacial al comienzo, imponente destrucción de cubo borg incluida, y después hay algunas logradas secuencias de enfrentamientos cuerpo a cuerpo entre borg y humanos, incluyendo una en ambiente gravedad cero.
-- La caracterización de los borg como villanos cyberpunk es verdaderamente atemorizante. La amenaza borg es tanto más inquietante porque no te van a matar físicamente como un klingon o un romulano al uso, sino que te sumirán en un estado zombie de muerte en vida llamado "asimilación", en donde serás mitad humano y mitad máquina, y sin voluntad propia, dependiente para todo de "la Colmena". Una idea cargada de implicancias filosóficas, que la película explota hábilmente, mostrando que hasta la más rígida estructura jerárquica de partido necesita de un poco de individualidad para ser flexible y sobrevivir.
-- El drama principal de la película es un trasunto del viejo tema de "Moby Dick". El Capitán Picard ha sido asimilado por los borg y recuperado después para la Humanidad, y no olvida esta experiencia traumática que para él es casi una mutilación, así es que su cacería contra los borg es, más que una lucha por la justicia o por la supervivencia humana, casi una pulsión demoníaca, al estilo del Capitán Achab contra Moby Dick. Esto, potenciado al máximo por la adecuada interpretación de Patrick Stewart, que como es habitual, se merienda a la barbacoa a todo el resto de la tripul... perdón, del elenco.
-- Hay también un fuerte elemento desmitificador en la serie, al mostrar la enorme dicotomía que suele haber entre los registros históricos, siempre apologéticos y con aromas de santidad, y la cruda realidad de que nuestros héroes y personajes históricos de siempre eran seres humanos con muchas miserias y cadáveres escondidos en el armario. Así, el glorioso "primer contacto" de humanos y vulcanos se produce no como una aventura épica gloriosa, sino como fruto de la más pura casualidad (verán, la Humanidad era pobre como rata de iglesia, venía saliendo de una guerra nuclear, y casualmente pasaba una nave vulcana cuando Cochrane hizo su experimento warp). Y el propio Zephram Cochrane, admirado por la tripulación del Enterprise como una especie de Newton o Einstein de la astronáutica, es en realidad un vejete tímido e inseguro, que se refugia en el alcohol, y que jamás hubiera llegado a ninguna parte de no ser por la providencial ayudita que le prestan quienes le admiran como un gran personaje histórico. A esto contribuye, por supuesto, la cuidada interpretación del gran James Cromwell.
-- La estética es todo lo cuidada que se puede, luchando una vez más contra ciertas evidentes limitaciones presupuestarias (el látex en los implantes faciales campea a sus anchas). Y eso también se agradece.
-- Y para los trekkies, finalmente, la gran oportunidad de ver un episodio histórico: la primera vez que los vulcanos y los humanos se encuentran cara a cara, y los vulcanos hacen ese gracioso saludito de "larga vida y prosperidad".
IDEAL PARA: Ver una película de aventuras "como las de siempre", entrañable y humana, y además, con ideas y conceptos de cierta profundidad.
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1996,
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Viaje en el Tiempo
jueves, 4 de mayo de 2006
"El pago" (2003).

-- "Paycheck". Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: John Woo.
-- Actuación: Ben Affleck, Aaron Eckhart, Uma Thurman, Paul Giamatti, Colm Feore, Joe Morton, Michael C. Hall, Peter Friedman, Kathryn Morris, Ivana Milicevic, Christopher Kennedy, Fulvio Cecere, John Cassini, Callum Keith Rennie, Michelle Harrison.
-- Guión: Dean Georgaris, basado en un cuento de Philip K. Dick.
-- Banda Sonora: John Powell.
-- "El pago" en IMDb.
-- "El pago" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Ben Affleck es un ingeniero que hace trabajitos de dudosa entidad moral, y para que después no recuerde absolutamente nada, le borran la memoria. Hasta que acepta un trabajo de tipo "un golpe más y te retiras, nene, por todo lo alto". Viniendo Uma Thurman en el paquete, el tipo no se la piensa dos veces y se va a meter allí donde no tendría que hacerlo. Dos años después despierta con la memoria borrada, y no es millonario ni tiene a Uma Thurman, sino apenas un paquete que tiene sólo chucherías: un clip, una bala, un encendedor, un spray, esa clase de mierda. Además se lo quieren cocinar, así que debe empezar a escapar. Algunas explosiones por aquí, algunas explosiones por allá, como condimento le profetizan su propia muerte, y al final (¿reventamos el final? Bueno, ya, si usted no quisiera leer el final, no vendría a este blog) se salva, se queda con la chica, y los malos mueren. Apuesto a que, sin haber visto la película, usted sabía que acababa así.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Hubo una época, pasando el 2000, en donde se puso de moda adaptar a Phillip K. Dick. La idea rondaba desde los '80s, con adaptaciones como "Blade Runner" o "El vengador del futuro", adaptaciones que en todo caso eran bien por la tapa y la primera página y poco más. En el siglo XXI, con aquello de que la informática nos cambia la vida, todos somos simulacros en la red cuando asumimos un nick como "Capitán Gato" y nos ponemos a postear sobre cine, y todo eso, otra vez el viejo Dick se puso de moda (el Dick escritor, no el "dick" de "pajarito" en inglés, que ése siempre ha estado de moda). Ahí tienen "Sentencia previa" (la de Spielberg/Cruise) e "Impostor", de lejos esta última la mejor de la tríada que completa "El pago" (se supone que viene otra más, "Scanner Darkly", en algún minuto de 2006).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Admiradoras de Ben Affleck, que aunque no lo crean hay, pueden gozarlo. Estuvo candidateado a los Premios Razzies como Peor Actor por esta película y por "Daredevil", pero tratándose de estrógenos... ¿qué importa? Para los hombres no hay mucho, ya que Uma Thurman está bien deslavada, a años luz de la Venus del "Baron de Munchhausen" o la femme fatale de "Henry y June".
-- La trama está basada en Phillip K. Dick, y eso tiene que valer algo. La historia gira en torno a los temas típicos de Dick: qué es la realidad, qué es el tiempo, puede quebrarse el futuro o no, quién se comió mi queso. Todo eso, como pequeñas aceitunas flotando en una gran pizza de acción. O sea, poner a John Woo a dirigir una historia de Dick es como poner a Arnold Schwarzennegger a protagonizar una historia de Kafka o de Borges: "Aleph... encontraste tu Omega Man" (¡BANG, BANG!).
-- Y en realidad, no se me ocurren más razones. Las escenas de acción eran malas, el romance era químicamente nulo, el final era estúpido, o sea... ¡Verhoeven, cómo echamos de menos "El vengador del futuro"!
IDEAL PARA: Ver una adaptación menor de Philip K. Dick. Pero bien menor.
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domingo, 19 de marzo de 2006
"Blade Runner" (1982).

-- "Blade Runner". Estados Unidos. Año 1982.
-- Dirección: Ridley Scott.
-- Actuación: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Edward James Olmos, M. Emmet Walsh, Daryl Hannah, William Sanderson, Brion James, Joe Turkel, Joanna Cassidy, James Hong, Morgan Paull, Kevin Thompson, John Edward Allen, Hy Pyke.
-- Guión: Hampton Fancher y David Webb Peoples, con Roland Kibbee para los diálogos en off (sin acreditar), basados en la novela de Philip K. Dick.
-- Banda Sonora: Vangelis.
-- "Blade Runner" en IMDb.
-- "Blade Runner" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Los Angeles, 2019. Deckard es un blade runner (cazador de replicantes) retirado. Lo llaman para un último trabajo: detener a un puñado de nexus 6 que ha llegado a la Tierra (tienen prohibido pisar el suelo natal de la Humanidad), a la manera blade runner: "retirándolos" (exterminándolos, o sea). Paralelamente, los replicantes comienzan la carrera por descubrir el paradero de Tyrell, su creador, para que éste les revele el secreto de una larga vida. El infierno se abre para ambos. (¡Si no sabes qué demonios es un replicante nexus 6, anda al videoclub más cercano, o busca la película en línea, o googlea un poco, caramba!).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
El futuro opresivo, dominado por las grandes transnacionales, lleno de cabletas, tribus suburbanas, chillona estética japonesoide, implantes e ingeniería genética, era algo que a comienzos de los '80 se veía venir: algo que cristalizó en el cyberpunk de novelas como "Neuromante" o películas como "Terminator" y "Mátrix". Pero antes que todo eso, ese futuro opresivo en donde nadie es realmente "alguien", hasta el punto que los propios humanos pueden ser biológicamente diseñados, fue esbozado en esta película, libremente (bien libremente) adaptada de la obra "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", del mesías psicótico de la literatura de los '60s, Philip K. Dick (autor de las obras que inspiraron "El pago", "Sentencia previa", "El vengador del futuro" e "Impostor", ¿no parece haber un aire de familia...?).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Ha pasado más de un cuarto de siglo desde esta película, y falta apenas algo más de una década para llegar al fatídico 2019, y esta película es más actual que nunca. "Blade Runner" es anterior al Proyecto Genoma, a la reacción en cadena de la polimerasa, a la oveja Dolly, a la investigación con células madre, a la clonación humana... Y los problemas filosóficos que plantea, son exactamente los mismos que se están viviendo hoy en día. Por cierto, la invasión cultural japonesa que en "Blade Runner" era algo así como una exageración de las tendencias de su tiempo, se ha convertido en una siniestra realidad. Y la estética de luces de neón iluminando la noche de edificios mugrientos y cayéndose a pedazos, es algo que cualquier habitante de Chile puede ver saliendo de carrete un viernes por la noche.
-- El reparto es estelar al máximo. Está Harrison Ford en su mejor forma, después de ser Han Solo e Indiana Jones. Rutger Hauer está en su más grandioso papel. Sean Young está apetecible, antes de perderse en subproductos de tercera como "Un beso antes de morir", y Daryl Hannah está en su gloria antes de ser catapultada a la fama por "Splash". Y Edward James Olmos le da el toque Miami Vice al asunto (en esa serie, interpretaba a Castillo, ¿lo recuerdan?).
-- Es, junto con "Alien", la película más inspirada de Ridley Scott. Hasta ese minuto, Ridley Scott estaba fichado para dirigir "Dune", pero como ese proyecto se retrasaba, optó por "Blade Runner". Fue la mejor decisión de su carrera ("Dune" terminó siendo dirigida por David Lynch, de todos modos).
-- La banda sonora es famosa por sí misma, y es una de las pequeñas joyitas que nos ha entregado Vangelis, cuando Vangelis ERA VANGELIS.
IDEAL PARA: Quebrarse la cabeza haciendo estudios sociológicos, gozar como chino con las implicancias filosóficas, deleitarse con la estética musical y visual, y en general para entrenar el músculo intelectual.
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miércoles, 15 de marzo de 2006
"Aeon Flux" (2005).

-- "Aeon Flux". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Karyn Kusama.
-- Actuación: Charlize Theron, Marton Csokas, Jonny Lee Miller, Sophie Okonedo, Frances McDormand, Pete Postlethwaite, Amelia Warner, Caroline Chikezie, Nikolai Kinski, Paterson Joseph, Yangzom Brauen, Aoibheann O'Hara, Thomas Huber, Weijian Liu, Maverick Queck.
-- Guión: Phil Hay y Matt Manfredi, basados en los personajes creados por Peter Chung.
-- Banda Sonora: Graeme Revell.
-- "Aeon Flux" en IMDb.
-- "Aeon Flux" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Es el año 2415. Han pasado cuatro siglos desde que una epidemia aniquiló a casi toda la Humanidad. Los últimos poquitos millones de supervivientes viven en una ciudad futurista gobernada por una cibertecnodictadura de corte clásico en el cine futurista. Un grupo de rebeldes, los monicanos, les plantan cara. Aeon Flux es su agente más eficiente. Tanto, que la envían a matar a Trevor Goodchild, el tenebroso dictador de la ciudad del fin del mundo. Pero cuando lo encuentra, descubrirá que el tipo es en realidad un hombrecito patético, no puede cumplir la misión, ella está vinculada de una extraña manera con el villano, el misterio de su identidad es también la clave del futuro de la Humanidad... vamos, lo de siempre, y no adelanto más para que no se quejen de que conté el final.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
"Aeon Flux" nació como una frikada de MTV: un coreano hizo dibujos animados de estilo cómic europeo para una cadena yanki de videoclips. En esa época la serie era una rareza, y ahora... bueno, sigue siéndolo, porque de tanto hacer rara la serie, pues consiguieron algo muy resultón y surrealista, pero con un argumento no demasiado entendible, la verdad. Diez años después, el mundo vive en el futuro, y la democracia sexodivertida de Bill Clinton ha sido reemplazada por la tenebrosa dictadura de George W. Bush y compañía, Patriot Act mediante, de manera que el debate "libertad vs. orden" está a la orden del día, como ya comentamos a propósito de "Buenas noches y buena suerte". Esta película gira sobre el mismo tema, pero en clave cyberpunk.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Lo de siempre. Sintoniza bien con el espíritu de los tiempos, incluyendo la gran pregunta: ¿cuánta democracia queremos sacrificar para sobrevivir? Una pregunta que no es fácil, y es saludable que un filme de factura hollywoodense se lo plantee.
-- Puede ser clasificado, más o menos, como un filme cyberpunk un tanto salido de madre. No hay cabletas ni realidades virtuales (no mucho, al menos) como en "Mátrix", el gran clásico cyberpunk, pero sí abundante nanotecnología e ingeniería genética.
-- La estética está sumamente cuidada, y es una mezcla de futurismo sesentero estilo Stanley Kubrick ("2001: Odisea del espacio", "La naranja mecánica") con diseño animé/manga japonés. Una buena porción de filme (las secuencias en los jardines, seguramente) fue filmado en Sans Souci, una belleza de edificio neoclásico emplazado en Postdam.
-- Charlize Theron. Por físico y carácter tiene un aire de familia harto lejano con la prota de dibujos animado, pero para quienes considerábamos la serie de TV un tanto hierática, el personaje sale ganando con las dosis de simpatía y humanidad que ella se las arregla para añadir. Y por cierto que se ve saludablemente bien con mallas ceñidas. Por suerte que no prosperó la primera opción para el personaje (era Michelle Rodríguez, la co-partner de Milla Jovovich en la primera "Resident Evil").
-- Morbo fetichista a discreción: peleas entre chicas, chica que amarra a otra chica, trajes ceñidos a rabiar, etcétera. Satisfacción garantizada.
-- La banda sonora no es para aplaudirla de manera especial, pero cumple con una combinación de punchipunchi eurodance y percusión tribal afrobrasileña. O algo parecido. Por lo menos no fastidia. No mucho, al menos.
IDEAL PARA: 1.- Babearse con Charlize Theron; 2.- Huérfanos de Mátrix.
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