11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

viernes, 19 de febrero de 2010

"Terminator" (1984).


-- "The Terminator". Estados Unidos. Año 1984.
-- Dirección: James Cameron.
-- Actuación: Arnold Schwarzenegger, Michael Biehn, Linda Hamilton, Paul Winfield, Lance Henriksen, Bess Motta, Earl Boen, Rick Rossovich, Dick Miller, Shawn Schepps, Bruce M. Kerner, Franco Columbu, Bill Paxton, Brad Rearden, Brian Thompson.
-- Guión: James Cameron y Gale Anne Hurd, con diálogos adicionales de William Wisher Jr., sobre una idea acreditada ex-post a Harlan Ellison.
-- Banda Sonora: Brad Fiedel.

-- "Terminator" en IMDb.
-- "Terminator" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Unos rayos muy ochenteros nos anuncian lo que vendrá. ¿Cazafantasmas, Highlander...? Er... No. Se trata de un mijo en bolas, que se acerca a una pandilla de punks, y les pide amablemente la ropa. Como ellos deciden no dársela, faltaba más, quedarse en bolas ellos (como si ser punk no fuera un poco estar mentalmente en bolas, anyway), nuestro sujeto decide aplicarles un pequeño correctivo: puñetazo en la panza que lo perfora de parte a parte, etcétera. Bueno, los punks tienen excusa: en la época no se conocía todavía a... ¡¡¡ARNOLD!!! Al mismo tiempo, en otra parte de la ciudad, un segundo juego de rayos hacen aparecer a... ¿Cazafantasmas, Highlander? ¡¡¡QUE NO, HE DICHO!!! A otro tipejo en bolas, que se trata de conseguir ropa, pero robándola sin tener que matar a nadie. O sea, el primero es el maloh, y el segundo el jovencito. Pues bien, el malo va a una tienda de armas y se apera como era bueno hacerlo en la Era Reagan, que no por nada era patrocinado por la Asociación Nacional del Rifle, y luego de quedar hecho un miliciano, toma la guía telefónica por la página "Sarah Connor". Luego de descubrir que hay tres, le da el bajo a dos de ellas. El otro tipo, mientras tanto, se las apaña para llegar hasta la tercera Sarah Connor, y empieza a seguirla. La tal Sarah Connor es una rubia media desaliñada, ni tan hortera que sea muy ochentas ni tan bonita que merezca fotos en lycra-gym aerobicosas como se estilaban en ese tiempo, y empieza a mosquearse porque el noviecito la deja plantada primero (bueno, vaya hombre feliz, no sabe de la que se salvó), y luego porque la está siguiendo su acosador particular. En una discoteca llamada Tech Noir, que de tech tiene más que nada ese punchipunchi ochentero de toda la vida, ambos hombrones se encontrarán por primera vez. Y entonces, Sarah Connor descubrirá la verdad: el acosador en realidad la quiere salvar del otro tipo, que no es un ser humano sino un terminator, un cyborg cubierto de tejido humano que quiere eliminarla, porque ella parirá con el dolor de su vientre al futuro salvador de la Humanidad y todo. Una Virgen María cualquiera la chica (¡para colmo su futuro hijo será J.C.!).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"Terminator" fue la peli que puso en el mapa a James Cameron, cuyo gran crédito anterior era ¡"Piraña II"! Fue precisamente en el complicadísimo (¡¡!!) rodaje de "Piraña II" (pero hombre, qué tan complicado puede ser rodar eso: bicho muerde actor y sería tó) que tuvo la pesadilla de un robot de metal saliendo de las llamas, listo para cortarle las criadillas y devorarle. La idea estaba en el ambiente. A finales de los '70s, el Nuevo Hollywood realista y socialmente comprometido estaba agotándose, en reemplazo del blockbuster de toda la vida ("La guerra de las galaxias", "Superman"...), y de por medio había venido la revolución tecnológica, y los computadores eran the next best thing. Esto llevó a la eclosión de un cine que podríamos llamar "proto-cyberpunk", con pelis tales y como "Escape de Nueva York", "Blade Runner", "TRON", "Videodrome", "Proyecto Brainstorm"... la idea estaba en el aire. James Cameron, en compañía de Gale Anne Hurd, su productora y más tarde una de las cinco esposas consecutivas que el masho ha tenido hasta la fecha, le dieron vida a lo que era en toda regla un producto de serie B, sin realmente demasiado futuro por delante, algo muy acorde con el tema de la peli, por supuesto. Pero el futuro postapocalíptico presentado, o más bien intuido en la peli, calzó espectacularmente con el Zeitgeist de su época, en plena Era Reagan, con la deshumanización a manos de las máquinas, el terror al holocausto nuclear, etcétera, y dio origen a una parida de secuelas que no se detienen ("Terminator 2: El juicio final", "Terminator 3: La rebelión de las máquinas", "Terminator: La salvación"...). O sea: "Terminator" llegó a ser una gran peli no porque fuera planificada como tal desde el comienzo, sino por una serie de circunstancias y decisiones en apariencia casuales, pero que con el tiempo probaron ser las correctas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es la obra maestra de James Cameron. Al respecto, digamos que James Cameron, si bien es un buen director palomitero, es pretencioso adjudicarle la categoría de artista. Es un artesano, y muy bueno, pero sus pelis tienden en general a sobreponer la técnica pura y bruta por sobre el alma. Pensemos en lo que hubiera sido "Terminator" si hubiera contado con los 300 millones de presupuesto de "Avatar", por ejemplo. En primer lugar habríamos tenido muchas escenas más del futuro postapocalíptico, porque James Cameron es un incontinente respecto de mostrar más y más de sus universos narrativos, con el resultado de que ese futuro hubiera sido mucho menos temible, ya que si hay una razón por la que este futuro postapocalíptico en particular es tan terrorífico, es porque se lo sugiere con algunos flashforwards estratégicamente insertados, sin mostrársenos todo el detalle. En segundo lugar, la peli se habría empinado sobre las dos horas y media, quizás las tres, para narrarnos miles de cosas sobre Sarah Connor que no venían a cuento. En tercer lugar, las explosiones y persecusiones hubieran quedado mucho más vistosas, sí, pero hubiéramos perdido de vista el factor humano, y en algún minuto hubiéramos dejado de preocuparnos por la suerte de Sarah Connor, un poco como pasa con las escenas de acción de "Avatar" por ejemplo (no por casualidad, el mejor duelo de la peli es el avatar vs. el mech, que es también el más a escala "humana"). En cambio, como "Terminator" fue rodada con el vuelto del pan o poco menos, tuvimos en cambio un futuro amenazante por lo entrevisto, una narración recortada a lo esencial, y escenas de acción que en ningún minuto ensombrecían a los protas. Además, "Terminator" es la única peli pesimista de Cameron (quizás porque muchos conceptos acá fueron desarrollados en colaboración con Gale Anne Hurd, y tengo el presentimiento de que ella estuvo mucho más envuelta de lo que se piensa en el desarrollo de la peli como concepto), y la prueba está en que su primer final iba a ser otro (Sarah Connor y Kyle conseguían detener la creación de Skynet), y que en todo caso ese final sí fue usado en "Terminator 2: El juicio final", a pesar de que niega por completo todas las premisas argumentales de "Terminator" (en "Terminator 2: El juicio final" queda claro que el futuro sí puede ser cambiado, a diferencia de "Terminator"... en eso "Terminator 3: La rebelión de las máquinas" volvió las cosas a como debieron ser en primer lugar para una secuela). Ya se encargaría de dejarnos claro todas estas cosas James Cameron, al rodar "Alien 2" (a mi gusto la peor de la tetralogía original, por mucho que le pongan), "El secreto del abismo", "Terminator 2: El juicio final" (tecnooptimista ahí donde "Terminator" es nihilismo puro), "Mentiras verdaderas" (entretenida pero insubstancial), "Titanic" (el mundo se va al carajo pero aún quedan triunfos morales, compañero) y "Avatar" (en el cual el final optimista está garantizado por el deus ex machina más grande desde que se inventó la franquicia fílmica de Harry Potter). Es probable entonces que ésta sea la pieza maestra de James Cameron no gracias a él... sino a pesar de él mismo.

-- Es también la obra maestra de Arnold Schwarzenegger. Admitámoslo, Schwarzenegger es un actor con un registro terriblemente limitado, y si hace gracia verlo en el cine, es porque en el fondo el tipo sabe que su participación es una payasada, y se divierte haciéndolo (a diferencia de Sylvester Stallone, que sí se cree un gran actor, y que por eso es mucho más insoportable en general). Cuando "Terminator" estaba en sus prolegómanos, Schwarzenegger estaba haciéndose un nombre gracias a su protagónico en "Conan el Bárbaro". El rol estuvo a punto de ir a Lance Henriksen, convencidos de que el Terminator debía ser un ser humano común capaz de infiltrarse entre seres humanos comunes (Henriksen es, por más señas, el renacuajo que es segundo en la cadena de mando de la comisaría, porque sí se quedó en la peli a fin de cuentas). Y después, cuando decidieron que era bueno tener a un Terminator con más presencia, el rol iba a ir a Michael Biehn, y Arnold iba a ser el héroe. Claro, con ese cuerpazo de Mister Universo, era poco creíble que el bueno no pudiera atizar de yoyah al maloh hasta reventarlo, de manera que cambiaron los papeles, y así Schwarzenegger interpretó el que sería su rol definitivo. Además, su escaso registro actoral le ayudó a interpretar incluso mejor su papel de máquina de matar inexpresiva (esta lección la aprovechó bien después Robert Patrick en "Terminator 2: El juicio final", pero muy mal Kristanna Loken en "Terminator 3: La rebelión de las máquinas", en la que ella no parece una fría robot asesina sino una muñequita caprichosa poniendo boquita de princesita fruncida cada vez que algo le sale mal a su personaje).

-- La peli misma está rodada de manera absolutamente magistral. Aunque la idea ha sido saludada como brillante, en realidad no hay que rascar mucho para darse cuenta de que en el fondo "Terminator" es el mismo viejo cuento de la princesa en apuros, el dragón que se la quiere comer, y el apuesto príncipe en armadura brillante que viene a salvarla. Una de las dificultades supremas que han tenido las secuelas de "Terminator" es justamente su incapacidad de poder expandir más allá un concepto que no admite expansión posible, sin desnaturalizar la historia de base ("Terminator 2: El juicio final" es simplemente un remake en el cual se le aplica morphing al robot y se añade a Skynet como mcguffin, "Terminator 3: La rebelión de las máquinas" le da un pequeño giro al poner como blancos potenciales a los futuros lugartenientes de J.C. y le cambia el final, y en "Terminator: La salvación" simplemente echaron toda la premisa por la borda). Es maravilloso lo que consigue James Cameron en términos de cine, con un guión tan escuálido, porque la peli en sí no es más que una escena de acción encadenada a otra escena de acción, pero todo acontece de manera tan frenética, que no te deja tiempo para respirar. La historia entera transcurre más o menos en 48 horas (el enfrentamiento final es dos noches después de la llegada de los dos viajeros del futuro), y la tensión narrativa no disminuye en ningún minuto. Las escenas de acción son vibrantes, y el aprovechamiento inteligente de los escasos recursos las hacen aún más espeluznantes dentro de su realismo (cuando tienes a un cyborg elaborado por morphing de cien millones de dólares perforando el vidrio de tu vehículo, te relajas porque como que se ve un poco irreal, mientras que si ves a un actor físicamente hacer la proeza con sus puros puños, ya te estremeces un poco porque estás viendo que eso es de verdad, y te imaginas que, leñe, claro que te puede pasar a tí el menos parao de los días...). Las escenas en que Sarah Connor y Kyle Reese se van conociendo y respetándose poco a poco hasta que el asunto acaba en... bueno... er... conocimiento carnal, claro está, si así era el cine en los '80s, están rodadas también con una extraordinaria humanidad. Lo mismo vale para el proceso de conversión de Sarah Connor, desde una adolescente puteada por la vida en un empleo de mierda y con un novio de mierda, hasta una mujer autosuficiente y capaz de enfrentar su destino (además, no se nota tanto el síndrome que padece James Cameron, de que sus alabadas y cacareadas "mujeres fuertes" en realidad sean machos con tetas, como si no hubiera otra forma de que una mujer pudiera ser una hembra de carácter). Alrededor la atmósfera opresiva, con una ciudad infecta y llena de callejones, y seres humanos miserables cuyas existencias están de todas maneras condenadas porque sobre ellos camina la sombra del futuro e inminente holocausto nuclear, encogen aún más el corazón. James Cameron tiene la habilidad de que su máquina de matar imparable se introduce en lo cotidiano de las personas, tocando la puerta de la casa de una housewife o dejando hecha tiritas una estación de policía, acentuando así más esa sensación de violación (intimidad violada en el primer caso, seguridad pública violada en el segundo). Y por último tenemos la excelente banda sonora de Brad Fiedel, que sólo cede a la electrónica más hortera (y nunca demasiado) en las escenas de discoteca y en que los personajes escuchan personal stereo, y el resto del tiempo es un amenazante ruido de cañerías como se estilaba hacerlo con los sintetizadores y samplers por las bandas de música protoindustrial o EBM de los '80s. En resumen, aunque esta peli en el fondo tiene un argumento de lo más convencional, se las apaña a punta de una dirección firme y sólida para salir avante, y eso también vale a la hora de hacer buen cine.

-- Capítulo aparte merece el estupendo tratamiento del tema del tiempo y de la predestinación, omnipresente sobre toda la peli. EL PÁRRAFO ENTERO SIGUIENTE, ES SPOILER, ASÍ ES QUE SI ERES DE LOS POCOS BICHOS RAROS QUE NO HAN VISTO "TERMINATOR", NO SABES CÓMO TERMINA, Y TIENES PLANES DE VERLA, NO DEBERÍAS SEGUIR LEYENDO. Desde el comienzo sabemos que la guerra fue librada y que los robots ganaron. El destino parece inevitable. La única esperanza es el hijo nonato de Sarah Connor, e incluso esta esperanza parece a punto de desfallecer. ¿Está todo escrito y predeterminado? Buena parte del cine de Hollywood se inclina por la negativa, por la opción de que el futuro puede ser cambiado, una opción lógica si se considera que Hollywood es la fábrica de sueños, y no hay mucho sueño en tener un panorama deprimente al final del túnel. Un ejemplo extremo de final feliz forzado es el de "Sentencia previa", por ejemplo, en el que todo el tema de la predestinación y lo predeterminado se rompe con un final que se paspa el diazme con todo lo que el argumento había ido construyendo de manera tan laboriosa. E incluso "Terminator 2: El juicio final", con guión y dirección del mismísimo James Cameron otra vez, hace esa concesión a la audiencia. Pero en "Terminator" no queda mucho espacio para la esperanza. Vemos distintos detalles en la peli que a lo largo de dos narraciones paralelas (el presente, y los esporádicos flashforwards del futuro) se van encadenando para producir un único resultado, que más encima es obvio desde que empieza la peli (si el futuro pudiera ser cambiado, los viajeros del tiempo no habrían llegado, en primer lugar, el malo porque no existiría, y el bueno porque no tendría necesidad, y la peli nunca habría arrancado desde su primer fotograma). El final de la peli es anunciado ya desde el comienzo, y todo lo que va pasando se va concatenando hasta terminar en una verdadera tragedia griega. Sí, al final el Terminator es destruido, y sí, al final Sarah Connor consigue sobrevivir e incluso queda embarazada de su futuro hijo el mesías de la Humanidad postapocalíptica, pero... ¿acaso no se suponía que eso debía pasar de todos modos, para que se configurara el horripilante futuro que adivinamos desde el primer minuto de peli? La respuesta es obvia: sí. En ese sentido, la paradoja temporal que involucra "Terminator" (el viajero "bueno" es el padre del futuro salvador de la Humanidad y con su viaje hace esto posible, así como el viajero "malo" y la tecnología que ha quedado convertida en chatarra hace posible la construcción de Skynet y el apocalipsis futuro, como se intuye en esta peli y se señala explícitamente en "Terminator 2: El juicio final") está tan bien armada y cerrada, como la trampa sobre la pata de la zorra, que esta peli no admitía secuelas de ningún tipo, que pudieran destruir todo lo tan bien equilibrado aquí. Pero ya sabemos cómo es Hollywood. Si se atrevieron a rodar "Máxima velocidad 2" a sabiendas de lo ridículo que resulta que a una misma chica le pase dos veces que un loco pirado ponga bombas en un vehículo y ordena que el vehículo no se detenga, con mayor razón se iban a atrever a rodar secuelas de "Terminator". Bueno, así es como nos va.

IDEAL PARA: Ver una peli de Ciencia Ficción, que de un argumento convencional saca un buen guión y una aún mejor realización.

P.D.: (¿Se dan cuenta de que me hice el casi imposible de escribir una reseña completa con comentarios y todo sobre esta peli, sin tener que escribir "John Connor" ni una sola v...? Er... Er... ¡Maldición!).

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Secuencia de créditos con la música de Brad Fiedel [sin necesidad de subtítulos].



-- Inicio de la peli [doblado en español].

2 comentarios:

ayaxsoul dijo...

bueno solo queria comentar que es increible que a esta pelicula (la peli mas redonda y autoconclusiva de la historia) se le hayan hecho tanta secuelas rebuscadas, quizas sea porque en el fondo queremos ver que nuestro querido neo-mesias "JC" le de al botoncito de off/on a la malvada SKYNET... jajaja recuerdo haber leido que Linda Hamilton dijo que nuestro querido director "JC" trataba mejor a sus marionetas que a sus actores

General Gato dijo...

Es que los grandes estudios se tardaron como ochenta años, pero terminaron por descubrir que el verdadero dinero estaba en las franquicias. ¡Si hoy por hoy, cada nueva entrega de una franquicia exitosa factura más que la anterior a pesar de que usualmente cada nueva entrega va a peor!

Los comentarios de Linda Hamilton, la verdad no me extrañan, si es que James Cameron al final le tiene más cariño a los FXs y a lo molón de la historia que a construir dramas con profundidad. Aunque le admito que en materia de cine espectáculo, es uno de los mejores (con perdón de Spielberg y Lucas, claro, y no quiero entrar en comparaciones odiosas).

A propósito de secuelas metidas con calzador, en el vecino blog de la Guillermocracia se mandaron un peazo artículo sobre el tema. Dejo el enlace:

http://guillermocracia.blogspot.com/2011/06/secuelas-sin-sentido-en-el-cine.html

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