11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

jueves, 29 de diciembre de 2011

"El motín del Caine" (1954).


-- "The Caine Mutiny" (título original), "El motí del Caine" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1954.
-- Dirección: Edward Dmytryk.
-- Actuación: Humphrey Bogart, José Ferrer, Van Johnson, Fred MacMurray, Robert Francis, May Wynn, Tom Tully, E.G. Marshall, Arthur Franz, Lee Marvin, Warner Anderson, Claude Akins, Katherine Warren, Jerry Paris, Steve Brodie.
-- Guión: Stanley Roberts, con diálogos adicionales de Michael Blankfort, basados en la novela de Herman Wouk.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "El motín del Caine" en IMDb.
-- "El motín del Caine" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La Segunda Guerra Mundial mundialosa del mundo. Un chico muy pirulo y majo ha terminado sus estudios, y mami, una socialité que tira p'atrás, saluda a su niñito y su regalón y su esto o aquello. Esto, para indignación de una chica que anda de noviecita con el tipo, y el tipo jamás se la presenta a mami, no vaya a ser cosa que a la vieja le de soponcio, porque la chica es... ¡cabaretera! Ya ven que el complejo cabaretero-industrial no fue inventado por ID4. El caso es que el tipo es llamado a servir en un dragaminas llamado el Caine. Cuando llega, el buque se ve muuu macho molón, pero nada más abordar y ver no el lado que da a la costa, sino el que da a la mar, descubre que la tripulación son un montón de gañanes que tienen las páginas del reglamento para pasárselas por toda la largura y anchura del agujero mientras van al baño. Al principio, nuestro chico nuevo está mosqueado, pero le empieza a tomar el pulso a aquello que todas las pelis sobre servicio de esto o aquello nos han enseñado, que una cosa es la teoría que aprendes en la academia y otra muy distinta la realidad en que nada funciona como la teoría predice, porque si los tipos que enseñan la teoría realmente supieran del asunto, no estarían perdiendo el tiempo enseñando teoría sino que se estarían forrando con ella en primer lugar. Andando el tiempo, nuestro chico se acostumbra, e incluso se manda una escapadita con la chica, que como es cabaretera y no una señorita bien, pues no le hace ningún asco a esa clase de conducta que las damas decentes y recatadas de los '40s no se atrevían sino hasta después del matrimonio. Pero mientras tanto, las cosas van a cambiar. Porque el viejo chanquete que fungía de capitán, es sacado de circulación, y llega otro capitán que es muuu por el reglamento y todo. Esto le sienta muy mal a la tripulación, porque una cosa es que los marinos estén obligados a respetar un reglamento de disciplina para que las cosas funcionen bien, y otra cosa muy distinta es tener que obedecerlo de verdad. Si además le sumamos que el capitán resulta tomar algunas decisiones muy discutibles en pleno tiempo de guerra, las semillas para un motín están echadas. Pero, esto es sólo ficción, ¿verdad? Después de todo está basado en una novela, y un cartelito al comienzo de la peli nos ha informado que nunca ha habido un motín al interior de la U.S.Navy. Y todo esto es fantasía, ¿no? ¿Verdad...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Algunos desinformados piensan que el cine militarista de Hollywood partió con Jerry Bruckheimer y cosas como "Top Gun", conocida también como "esa de aviones que es un spot publicitario de reclutamiento de dos horas para homos enclosetados". Pero desde que el cine es cine, y en particular desde la Segunda Guerra Mundial, que el Ejército de los Estados Unidos aprendió lo importante que es sembrar una buena imagen. Financiar y asesorar pelis con milicos es un negocio redondo, porque por un lado se promueven las bondades de la vida militar para el frente interno, para que no escaseen las conscripciones, y por el otro se muestra in extenso todos los argumentos por los cuales Estados Unidos tiene el mejor derecho para intervenir militarmente allí donde le vibra el ojete del culo porque después de todos somos "loh buenoh", y el resto del mundo a callar, porque, ¿no viste la peli...? La cosa llega a veces hasta extremos ridículos, como que el Ejército de Estados Unidos estaba muy interesado en asesorar "El día de la independencia" (sintomáticamente, otra peli de milico-con-bataclana) porque allí los Joes le ponen el culo en compota a los malvados y faceless extraterrestres, pero cuando descubrieron que en el guión se hablaba del Area 51 dijeron que, ah-no, eso me lo sacan o se las van arreglando solitos. En los '50s, el cine bélico yanketa vivió una breve edad de oro gracias a los créditos de la Segunda Guerra Mundial, que como la ganaron ellos, pues a hacer pelis sobre el tema, que para eso es el cine, para que nos sintamos bien mirándonos el ombligo sobre lo chulos que fuimos. Aunque entre medio igual se infiltraron algunas cosas raras. Como ésta, por ejemplo. Que es una constante y absoluta glorificación del estilo de vida miliconaval, pero en el cual el "villano" es un capitán medio ido de la chaveta. Cosas veredes, y en Hollywood...

¿POR QUÉ VERLA?

-- No creo exagerado afirmar que ésta es una de las mejores pelis bélicas que se han rodado jamás. Resulta curioso como los culturetas de toda la vida que se quejan del "cine comercial" porque los yankis son los buenos, acá tienen que pasar en mutis y cerrar la estúpida bocota porque en esta peli la U.S. Navy es la Fuente Suprema De Todo Bien, y aún así la peli es buena. La Armada tenía sus reparos en darle el visto bueno al asesoramiento de esta peli, en primera por presentar a un capitán de barco medio majareta (¿y a esos tipos les confían el mando y la responsabilidad sobre decenas de hombres...?), y en segunda porque los buenos son los amotinados (¡socavan la autoridad! ¡horror! ¡a dónde iremos a parar! ¡qué vendrá después! ¿barbones con camisas afuera manifestándose con canciones folk contra la guerra en las calles de Washington?). Pero al final lo hicieron, y el resultado es cuando menos folclórico. Cada uno puede ver lo que quiera. Si quieres ver una peli en donde la Armada queda en ridículo por su excesiva adoración por el reglamento y la supresión de toda función cerebral relacionada con el conectar una neurona con la siguiente, entonces estás bien. Y si no te gusta, siempre te puedes quedar con ese gran final en que los amotinados, por mucho que estén en lo correcto y hayan salvado el día, se llevan un rapapolvos monumental porque al final la Armada siempre tiene la razón (aunque se equivoque).

-- ¿Hasta qué punto las reglas son las reglas? ¿Para qué sirven? ¿Qué pasa si se las desobedece? ¿Incluso en caso de un bien superior? Esta peli plantea todos esos problemas, y los resuelve de una manera en general superlativa. Veamos: la Armada tiene un estricto sistema de reglas para que los hombres puedan funcionar adecuadamente en cada una de las circunstancias que se pudieren presentar en la vida militar. La eficiencia en combate, sabido es esto, depende en buena medida de la rapidez: soldado que piensa es soldado que expone preciosos segundos de vida al fuego enemigo, por no hablar de sus compañeros. Pero cuando esa adhesión se transforma en un ridículo ceñirse a las normas por el amor de ceñirse a las normas, algo anda mal. Eso es lo que pasa con nuestro capitán. En principio, bien mirado, no hay nada reprochable en su conducta. El tipo llega a un barco hundido hasta el pescuezo en la indisciplina más generalizada, y al imponer el reglamento no hace más que cumplir con el trabajo para el que se le paga. Pero los marinos, acostumbrados a una vida de lasitud, se toman esto muy a mal. En cierto incidente con ciertas frutillas, diera la idea de que el capitán es un exagerado, pero resulta que en un punto tiene razón: la comida no se puede desaparecer bajo ninguna circunstancia a bordo, por la sencilla razón de que en algún minuto pueden verse desconectados de la línea de suministros, en cuyo caso deberán depender como grupo humano de los alimentos que tengan a mano. El motín mismo presenta una situación muy compleja: no parece tan claro que los amotinados sean los salvadores de la situación y el capitán haya estado equivocado desde el principio. Como bien lo apunta un personaje, hay tres naves perdidas en una tormenta, pero otras 197 se salvaron sin necesidad de un motín. Al final, la peli presenta una conclusión bastante ambigua, con un hálito incluso trágico. Porque los amotinados, para cumplir su trabajo, e incluso salvar el pellejo no por cobardía sino para seguir cumpliendo con su trabajo en el futuro, se saltaron el reglamento en circunstancias más que dudosas para ello. Si se amotinaban, estaban matando lo que más amaban: la integridad de la Armada como un cuerpo unitario de reglamentos y hombres destinados a un fin común que es la defensa nacional. Si no se amotinaban, traicionaban la causa común al arriesgar el dejarse morir a cambio de nada. ¿Valía la pena, para preservar el reglamento, el sacrificio de los hombres? Esta peli tiene la inteligencia de dejar las preguntas flotando en el aire, sin una respuesta definitiva: es la inteligencia del espectador la que debe arribar a ciertas conclusiones, ya que la peli misma no va a tomar partido. Y una peli profunda y que además respete la inteligencia del espectador, es una joya rara en el género bélico, tan dada a los maniqueísmos en general (bien sea en la variante militarista de toda la vida "nosotros los buenos versus ellos los villanos", bien sea en la vertiente antibélica "pacifistas víctimas versus belicistas inhumanos").

-- Esta peli significó el regreso al primer plano del director Edward Dmytryk, luego de haberlas visto canutas en la época de la Caza de Brujas en Hollywood. Dmytryk no es lo que llamaríamos un director de primera línea (en realidad, como tantos otros, es más un buen artesano que un artista en todo el amplio sentido de la palabra), pero sabe dónde colocar una cámara y cómo imprimirle ritmo a la peli, que dura más de dos horas y en ningún minuto se hace larga o pesada, aunque en el fondo la historia tenga muy poca acción (se ambienta a bordo de un buque en la Segunda Guerra Mundial, pero no tenemos más que una escena de combate, y ésta se resuelve en buena medida y por cuestiones presupuestarias, con los inevitables insertos de videos de combate real de la época). En cuanto a la célebre escena de la tormenta, la verdad es que incluso en la actualidad se ven temibles. Uno piensa por ejemplo en todo el CGI que le echaron para "La tormenta perfecta" en el año 2000, y no infunde ni de lejos tanto cuco como este buque medio zarandeado por las olas. Y eso que se rodó en una vulgar piscina con ventiladores de toda la vida, como se hacían las cosas en esos años. Digamos en sobre Dmytryk, que en su filmografía se cuentan pequeños clásicos como "El enigma del collar", y "Regreso a Bataan". Y probablemente "El motín del Caine" sea la joya de la corona dentro de su filmografía.

-- Aparte de un guión magnífico, en que sólo sale sobrando un poco la subtrama romántica de rigor (aunque a nadie le hace mal ver a la voluptuosa May Wynn, todo sea dicho) esta peli está servida por unos actorazos haciendo lo que mejor saben hacer. El prota Robert Francis resulta un poco desangelado como cabezamúsculo, aunque puede que su personaje se supone que sea así (es un milico novato, después de todo). Además, su personaje es más testigo que prota, lo que lo convierte en más un gancho para la audiencia joven de aquellos años, que un personaje propiamente tal, y los pormenores de su vida sentimental no le añaden mucho a la trama. Con todo, nunca nos enteraremos de qué podría habernos dado a futuro, porque al año siguiente, en 1955, un accidente mortal lo eliminó prematuramente de las listas de pagos para actores en Hollywood. Humphrey Bogart como el nuevo capitán, a pesar de aparecer ya un tanto avanzada la peli, se roba todas y cada una de las escenas. Hay su punto de desgracia en el hecho de que interpreta a un hombre prematuramente acabado por el estrés de la guerra hasta el punto de la inestabilidad mental, y que parte importante de lo realista de su actuación radica en que ya estaba desarrollando los síntomas del cáncer que se lo llevaría tres años después a la tumba. Pero atribuirle su gran actuación únicamente a una condición médica sería mezquino con el titán de "El Halcón Maltés", "El sueño eterno", "Casablanca", "El tesoro de la Sierra Madre" y tantas otras producciones en donde brilló como uno de los más grandes de Hollywood de todos los tiempos, y su rol en "El motín del Caine" no desmerece en lo absoluto a los anteriores (interesantemente, en el mismo año rodó un rol quizás un tanto autoparódico, en la más relajada "Sabrina"). A su lado, Van Johnson como el cabecilla del motín tiene el hercúleo trabajo de no dejarse empequeñecer por Humphrey Bogart, y la verdad es que resuelve la papeleta muy bien. De los secundarios, el que más brilla es el actorazo Fred MacMurray, como un hombre pusilánime y un tanto manipulador, que se encarga de avivar el fuego del motín para después hacerse el santurrón con el tema. También se luce José Ferrer como el abogado que en el tramo final defiende a los amotinados, un poco en contra de su propia voluntad e intuición, y con los recursos marrulleros propios de la profesión, que ya se sabe eso de que la justicia militar es la justicia lo que la música militar es a la música (dato de trivia para los frikis: este José Ferre, 31 años después, será el Emperador en "Duna"). Incluso hasta May Wynn, actriz puesta más bien como florero y relajo femenino entre tanta testosterona, se las arregla para lucirse con su personaje.

-- Mención aparte merece Max Steiner. Aunque el soundtrack que compuso para la peli huele un poco a añejo (a ratos alguna que otra melodía recuerda el celebérrimo "Tema de Tara" de su soundtrack para "Lo que el viento se llevó"), a punta de oficio se las arregla para sacar adelante la labor. No es quizás su banda sonora más inspirada, pero sigue siendo un buen trabajo, porque mal que mal, Max Steiner es uno de los más grandes creadores de bandas sonoras de todos los tiempos, y algo tenía que haber aprendido por el camino.

IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis bélicas de todos los tiempos.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 25 de diciembre de 2011

"Divinas tentaciones" (2000).


-- "Keeping the Faith" (título original en inglés), "Más que amigos" (título en España). Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Edward Norton.
-- Actuación: Ben Stiller, Edward Norton, Jenna Elfman, Anne Bancroft, Eli Wallach, Ron Rifkin, Milos Forman, Holland Taylor, Lisa Edelstein, Rena Sofer, Ken Leung, Brian George, Catherine Lloyd Burns, Susie Essman, Stuart Blumberg.
-- Guión: Stuart Blumberg.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

-- "Divinas tentaciones" en IMDb.
-- "Divinas tentaciones" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Después de una borrachera padre, y nunca mejor dicho (el que se apuñala el hígado es precisamente un padre, de los padres de Iglesia, un sacerdote, vamos), uno de los protas comienza a contarle la historia de su vida, pasión y milagros al tipo del bar, que como no hay mucho movimiento y el copuchenteo es parte de la profesión, vamos oficiando entonces de psicólogo aficionado. En fin, el padre refiere que todo empezó cuando tenían 13. Por algo le dicen el número fatal. Existen dos amigos que, bueno... tienen marcadita la diana en la frente porque los malos malosos les hacen bullying que es un contento (eran los tiempos en que ese tema era subrepticio, y se aceptaba como parte normal del entrenamiento-para-la-supervivencia, si es que a los nenes de ahora los miman demasiado). Hasta que aparece... ¡¡¡ELLA!!! Una bruta que pone a los chicos malos en su lugar. Algo habrá visto ella en ellos. ¿O acaso a esa temprana edad ya ha descubierto el feo vicio femenino de disfrutar siendo adorada e idolatrada por hombres sometidos a su merced y cuidado...? El caso es que la vida los separa y todos siguen rumbos distintos. Uno de los amigos acaba metido a sacerdote (obvio, es el que cuenta la historia). El otro, por alguna extraña razón, acaba virando también hacia la religión y se hace rabino. Pero a pesar de adorar a dos dioses completamente distintos que se han condenado mutuamente desde los más arcaicos tiempos históricos que sólo tienen en común la barba, el ser únicos, debilidad por el envío de plagas y protagonismo en todo el Antiguo Testamento, ambos amiguetes siguen siendo eso, amiguetes. El equipo invencible. O algo así. Porque si fueran lo que se espera de ellos, o sea un serio y recto sacerdote y un serio y recto rabino, la peli sería muy aburrida porque no tendríamos un héroe con el que identificarnos (lo siento, curitas, pero ustedes hace rato que dejaron de ser modelo heroico para la juventud). Por eso, estos dos curas (bueno, este cura y este rabino) se transforman en tipos rompedores, que introducen la alegría y las canciones... ¡¡¡EN LA IGLESIA!!! ¡¡¡EN LA SINAGOGA!!! ¡¡¡PERO QUÉ JODER ES ESTO!!! ¿¿¿UN TEMPLO EVANGÉLICO...??? El caso es que en medio de ese proceso revolucionario y todo, aparece... adivinaron, la chica que conocieron a los 13. Hecha un bombón (Jenna Elfman, siempre demasiado flaca pero con el día soleado de su personalidad aquí, porque cuando Jenna Elfman quiere ser irritante, por Bastet que puede serlo... pero no es el caso aquí). El caso es que ella está free as a bird (y es una mirona de cuidado porque mírenle la expresión de deleite que pone cuando se pone a ver a un oficinista en el edificio del frente follando... el detalle mórbido de esto es que el oficinista es interpretado por el propio marido de la actriz en la vida real). Mientras, el rabino sigue soltero y le están tratando de conseguir cita-tras-cita-tras-cita-tras-cita-tras-cita (una de ellas con Rena Sofer, conocida por ayudar a hundir series televisivas como "Melrose Place", "24" o "Héroes", además de una despeinada, alucinógena y casi irreconocible por lo pirada Lisa Edelstein... ¡sí, leñe, la correctita jefa del Doctor House, en sus años moz... er... digamos "mozos"!). Y el cura... bueno, es cura, no se supone que tenga citas. Ella está en Nueva York por asunto de negocios, y aprovecha de reunirse con sus antiguos amigos, divertirse un rato... Ahora bien, resulta que los dos tipos comienzan a descubrir que, bueno, Jenna Elfman está buena, y bueno, entre tontera y tontera... El cura, como que no, porque es cura, voto de celibato... El rabino, por su parte, como que sí... y al final sí, se echa a Jenna Elfman. Y claro, poco a poco los tres descubren que han estado mintiéndose toda la vida, que se gustan (la chica y los dos chicos, no los dos chicos entre sí, por supuesto, que esta peli es very straight), y tenemos triángulo armado. Y entre medio, los dos tipos tienen que sacar adelante su ministerio. ¿Se entiende ahora por qué el cura está borracho como cuba mientras rememora todo esto...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A caballo entre los '90s y los 2000s, dos nombres estaban apuntándose hacia el estrellato en Hollywood: los dos de esta peli, claro, que son Ben Stiller y Edward Norton. El primero siguió prodigándose después con exitazo tras exitazo ("La familia de mi novia", "Mi novia Polly", "Una noche en el Museo", "Una guerra de película"... ¿apostamos a les suena alguna?), mientras que la carrera del segundo, de ser una joven promesa, se fue apagando poco a poco, desperdiciando su increíble talento en cosas como "Hulk: El Hombre Increíble" (¡cuyo guión se supone que reescribieron para potenciar la vis actoral de Norton, vaya qué manera de hacerle un favor!). De hecho, Edward Norton afrontó una única vez la tarea de dirigir una peli, hasta el 2011 por lo menos, y luego nunca más ("Divinas tentaciones", precisamente). Es probable que haya algo de timidez por detrás (lo que explicaría su talento para componer personajes atormentados y un tanto golpeados por la vida o por las circunstancias), porque ha declarado que no le gusta la celebridad. El caso es que "Divinas tentaciones" pertenece a su período más interesante para el cine. En esa época, todavía se podía tomar las religiones a guasa. Al año siguiente vino el 9-11 y ya sabemos cómo el tema se puso mortalmente serio después. Un sacerdote católico como prota humorístico sería impensable una década después, con la Iglesia Católica hundida en la ciénaga de la pedofilia y el abuso sexual...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es de esas pelis que no es la gran cosa, pero se defiende bien y con trabajo hasta sacar avante la empresa de entretener al respetable. El tema podría parecer un tanto escandaloso a primera vista (siempre hay conservadores cenizos que pretenden ponerle mordazas al cine a la hora de retratar la religión), pero es tratado con mucho tacto y suavidad: se muestra que los hombres de religión son hombres antes que la religión, pero no se explota desde el punto de vista morboso ni mucho menos. En ese sentido, la peli es bastante más amable de lo que cabría esperar. El conflicto central que involucra a los personajes se arma con lentitud y se desinfla sin demasiada presión tampoco, en parte porque los tres personajes conviven en bastante armonía y se tienen respeto entre sí, y bueno, eso es algo éticamente correcto, pero no ayuda a vender pelis (si lo que les gusta es el morbo y la sangre, pesados). En este escenario, es claro que todo el peso debía apoyarse en los dos hercúleos pilares de un buen guión y unas buenas actuaciones. Y en ambos estamos sobrados de cariño. El guión es simple y directo (cortesía de Stuart Blumberg, que después escribiría el más o menos inesperado guión de "La chica de al lado"), pero se las arregla para explotar su tema (no hasta las últimas consecuencias, claro, que esto es una comedia y no un dramón sobre personajes torturados entre Dios y una mujer) y tiene buenos diálogos. Y el trío protagónico se luce y tiene una química increíble. Edward Norton dirige a sabiendas de que no va a rodar una obra de arte sino una peli entretenida, y lo hace de manera ecuánime, sin tratar de lucirse a costillas del resto del elenco (de hecho, Ben Stiller en varias escenas le roba la peli en la cara, porque aunque Edward Norton hace su buen trabajo de siempre, Stiller es mucho Stiller), Ben Stiller compone más o menos su mismo personaje de siempre con la misma dignidad y gracejo que de costumbre, y Jenna Elfman se lo pasa bomba como objeto de atenciones de los dos galanes (bueno, quizás haya chicas que considerarían a Ben Stiller un "galán", que cosas más raras se han visto). Y al final, el tema no es tanto la religión como el encontrarse a sí mismo, el ser honesto con los sentimientos propios, el adaptarse a los cambios y evolucionar... lo de siempre, vamos. Pero bien hechito. Ojalá todas las comedias románticas o comedias a secas tuvieran el tino y cuidado que pone "Divinas tentaciones" en contar su cuento y resolverlo.

IDEAL PARA: Ver una comedia que por debajo de una idea provocadora juega la casilla segura de la fórmula del triángulo amoroso de siempre, pero bien ejecutada.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 22 de diciembre de 2011

"Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero jamás se atrevió a preguntar" (1972).


-- "Every Thing You Always Wanted to Know About Sex* But Were Afraid to Ask" (título original en inglés), "Todo lo que quiso saber sobre el sexo pero temía preguntar" (título en España), "Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo" (título en Argentina). Estados Unidos. Año 1972.
-- Dirección: Woody Allen.
-- Actuación: Woody Allen, John Carradine, Lou Jacobi, Louise Lasser, Anthony Quayle, Tony Randall, Lynn Redgrave, Burt Reynolds, Gene Wilder, Jack Barry, Erin Fleming, Elaine Giftos, Toni Holt, Robert Q. Lewis, Heather MacRae.
-- Guión: Woody Allen, basado en el libro de David Reuben.
-- Banda Sonora: Mundell Lowe.

-- "Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero jamás se atrevió a preguntar" en IMDb.
-- "Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero jamás se atrevió a preguntar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¿Qué tienen en común un bufón en la Edad Media que quiere follarse a la reina, un médico que desarrolla un inesperado lazo romántico, una mujer frígida e italiana, un travesti, un pervertidillo que participa en un concurso televisivo, un investigador de lo parasexual, y un grupo de esforzados trabajadores del cuerpo humano preparando un orgasmo? ¡Que todos ellos están en una peli de Woody Allen! Bueno, pasando el momento Capitán Obvio, todos ellos tienen en común también, de alguna manera u otra, algún problema con el tema de ingresar el submarino al puerto, de cocinar la salchicha en el hot dog, de lanzar el cohete a la Luna, de meter el destornillador al lavaplatos... Creo que se entiende el concepto. Todos ellos ingresarán de una manera o de otra... ¡¡¡EN LA DIMENSIÓN SEXO!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque ustedes no lo crean, había una época en que los críticos culturetas no consideraban a Woody Allen como un grande. Es más, la crítica machacaba peli sí y peli también a los filmes de Allen. En esa época, Woody Allen no era un ARTIHTAH consagrado ni un evento anual para los cinéfilos más ávidos de masturbación intelectual, sino el judío ése que rodaba pelis tontorronas e insubstanciales, porque bueno, resulta que el tipo trataba de ser gracioso, y peor aún, trataba de ser gracioso con un trasfondo nihilista-absurdo-existencialista, y ya sabemos que esas cosas no son ARTEH, líbrenos Dios. Claro, el hombre había rodado "Toma el dinero y corre" o "Bananas", que no son pelis para respetables críticos y todo lo demás. En medio de todo eso, Woody Allen decidió ponerse a sí mismo aún más en vergüenza, haciendo lo que probablemente califique como la bizarrada más grande de su carrera: comprar los derechos sobre un libro de sexología para hacer una peli. Lo mismo podría haber comprado los derechos de "Mi niño" del Doctor Spock (no el Señor Spock, ojo), o "Mis zonas erróneas" de Wayne Dyer. O quizás no, que el de Dyer no estaba publicado aún. El resultado es una peli altamente delirante, quizás la más delirante de Allen, aquella que más mala leche inyecta a la vena. Aquél era otro Allen.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es complicado hablar de esta peli sin mandarse spoilers gruesos. Lo mejor es marchar hacia ella completamente virgen, y disfrutarla como lo que es: un completo desvarío de principio a fin. La peli se estructura en siete sketches (en realidad, como podemos ver, no es una peli en lo absoluto), con una sola regla cardinal para todos: hacer el más rompedor cada vez. En algunos momentos lo logra, en otros no. Algunos sketches consiguen sacar alguna sonrisilla pero poco más (y el primero, el del bufón, es el que personalmente más detesto de todos). Algunos otros funcionan sólo desde la referencia, como ese homenaje al cine italiano que, admitámoslo, al final resulta tan aburrido como esas mismas pelis italianas a las que pretende homenajear/parodiar. Pero los buenos, los realmente buenos, son desternillantes. Gene Wilde pone esa cara de bobalicón que tiene al servicio de uno de los más salvajes y depravados romances que ha visto la pantalla grande ever, Woody Allen mismo hace un aceptable action hero luchando contra aquello que vino desde el universo sexual (créanlo o no), y el último sketch, el de los esforzados operarios dentro de un cuerpo humano tratando de enrollarse a una chica y mantener una erección, es simplemente sublime. Esta es una de esas pelis con numerosos errores y puntos flacos, eso sin discusión, pero que se le perdonan con amplia indulgencia a nombre de los momentos buenos, algunos de los cuales podemos sin lugar a dudas considerarlos entre los más graciosos rodados por el cine jamás.

IDEAL PARA: Ver una gran comedia sobre aquello a lo que más rodeos le dan ustedes los humanitos.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 18 de diciembre de 2011

"El Gato con Botas" (2011).


-- "Puss in Boots". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Chris Miller.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Antonio Banderas, Salma Hayek, Zach Galifianakis, Billy Bob Thornton, Amy Sedaris, Constance Marie, Guillermo del Toro, Rich Dietl, Ryan Crego, Tom Wheeler, Conrad Vernon, Tom McGrath, Bob Joles, Latifa Ouaou, Robert Persichetti Jr.
-- Guión: Brian Lynch, David H. Steinberg, Tom Wheeler y Jon Zack, sobre una historia de Will Davies, muy lejanamente basados en el personaje creado por Charles Perrault.
-- Banda Sonora: Henry Jackman.

-- "El Gato con Botas" en IMDb.
-- "El Gato con Botas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

De noche cae la luz de luna a una habitación en donde una gatita duerme, mientras vemos la sombra de un gato calzándose botas... sí, leñe, es una peli infantil, pero de esta sugerente manera empieza. Resulta que el Gato con Botas no puede resistirse a la tentación de robarse un anillo, y... ahí lo tenemos corriendo por su vida y sus cojones, imagino yo, que ustedes los humanitos tienen ideas muy raras acerca de para qué sirve un veterinario. En fin, nuestro gato, que es un forajido ávido de limpiar su nombre, llega hasta un pueblo de mala muerte que está en un país que parece que es Españáxico o Mexispaña, no sé, uno de esos dos es. Allí se entera muy casualmente de una historia sobre ciertos esto-o-aquello frijones mágicos. Y como la curiosidad mató al gato, allá va nuestro héroe para tratar de robárselos. Pero cuando está a punto de echarles la zarpa (literalmente), aparece un gato enmascarado a complicarle la existencia, miren ustedes qué casualidá. Gato con Botas y gato con máscara pelean lo suyo, los casi robados se dan cuenta de que los van a robar, y ahí tenemos al Gato con Botas huyendo otra vez (dos fugas en menos de quince minutos de peli, y se supone que él es el héroe). Después de la espectacular secuencia de persecusión de rigor, descubrimos que el gato con máscara en realidad es una linda gatita (vamos, great spoiler here, si ya lo sabían, o acaso no vieron el trailer, ¿ah?). Aparte de la linda gatita, en el ajo está metido otro personaje: el huevo Humpty Alexander Dumpty (¿no lo conocen? No me extraña, es lo que tiene llevar mitología anglicana a una tierra tan católica como Latinoamerispaña). Que ha desarrollado un plan espectacular para robarse los condenados frijones mágicos. Juntos, el trío forma ahora una sociedad para el crimen. Y repito lo que dije al comienzo de la peli: es para niños. Así es como salen después los críos humanos: puteros y ladrones. Y nosotros que creíamos que la culpa era del lucro en la educación...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A finales de los '90s, los Estudios DreamWorks se embarcaron en la cruzada por desbancar a Disney, y ojalá dejar en el camino a la naciente Pixar, en el mercado de la animación. Tenían dos proyectos en carpeta, que eran el megablockbuster "El Príncipe de Egipto" por un lado, y una peliculilla así como comedieta media rara y subversiva llamada "Shrek". Al final, una década después, ya sabemos cuál se comió a cuál. Mientras que la pobre "El príncipe de Egipto" está largamente olvidada, por no hablar de su secuela-precuela-espiritual "José: El rey de los sueños", "Shrek" engendró "Shrek II", "Shrek Tercero" y "Shrek para siempre". Y como la teta del ogro ya no da más leche, era hora de tomar al personaje más carismático de toda la saga, el sleeper Gato con Botas que era el secundario graciosete de "Shrek II" y se fue comiendo con astucia felina la saga, hasta obtener su propia peli. Incluso, quien lo sabe, si la cosa tiene éxito, hasta su propia franquicia paralela. Esto es así hasta tal punto, que salvo el Gato con Botas voceado por Antonio Banderas (y el director de "Shrek Tercero", dicho sea de paso), la peli no tiene absolutamente ninguna otra conexión con la franquicia madre, no vaya a ser cosa que el cada vez más apestoso ogro termine por contagiar con su halitosis a la franquicia hija y la mate antes de nacer. La jugada salió redonda. En cerca de mes y medio de kilometraje por los cines mundiales, la peli había amasado más de 280 millones a nivel mundial, con el misérrimo costo de 130. Y vamos, sé que se la saben, cántenla conmigo: SECUEEEEEELAAAAAA...

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de ser promocionada como un spin-off de "Shrek" para agarrar el tirón de los inasequibles al desaliento con la franquicia ogresca, la verdad es que la idea de crear una historia de los orígenes del Gato con Botas y no hacer alusión en lo absoluto a la saga madre es la mejor idea que podrían haber tenido. Incluso hasta el carácter paródico y metalingüístico de "Shrek" y secuelas es casi por completo dejado de lado, para pasar a una peli de aventuras pura y dura. Con una tabula rasa por delante, todo el mundo se puso a hacer algo completamente nuevo y original. Bueno, "original" es un término relativo, si después de todo estamos frente a la enésima parodia del spaghetti western, sólo que ahora con gato en vez de camaleón como en "Rango" (y sin el surrealismo de esta última, podríamos decir). El argumento de la peli no da mucho de sí, considerando el larguísimo y a ratos cansador flashback, lo enredado del plan del villano para alcanzar un objetivo con un cierto dejo homoerótico (me repito otra vez: peli infantil), y en particular ya casi alcanzando el final en que un personaje se da una vuelta de carnero espectacular durante la batalla final, un poco para que haya un final bonito y vistoso, todo sea dicho. Pero ni los guionistas ni el director se preocupan por esto, y siguen adelante con lo suyo, sin ninguna vergüenza por lo pobre del material de base. De esta manera consiguen una peli que no será el colmo de la originalidad ni mucho menos, pero que a cambio es endiabladamente entretenida. Ayuda a fortalecer la historia, más de alguna alusión bastante subida de voltaje, de ésas que se suelen pasar por debajo del radar para que los niños se las salten y los adultos se rían (el gag de la hierba gatera es deliciosamente chirriante). Las voces originales están muy bien (aunque servidor jamás habría reconocido a Salma Hayek en esa gata de busto tan plano), y el soundtrack de Henry Jackman, que ya se había lucido en "X-Men: Primera generación", está muy solvente parafraseando los spaghetti western musicalizados por Ennio Morricone. Servidor quien esto escribe la vio en 3-D (no por el 3-D, sino porque era la única versión con subtitulado, malparidos) y puede atestiguar que están aprendiendo a usar la técnica de una manera menos invasiva y más amigable, aunque por supuesto, no son estrictamente necesarios los condenados lentes, que vista en 2-D, la cosa funciona igual. Y ya que estamos, es mejor verla en versión original y con subtítulos, debido a que buena parte de los diálogos están hablados en spanglish (que te suelten en una peli parlada anglosajón un "maldito hueo" es simplemente genial).

-- Grandes escenas. El primer duelo entre los dos gatos (véanlo y sabrán a qué me refiero). El duelo de coches en el desierto con un espectacular remate. La secuencia de la enredadera trepando al cielo. El paseo por las nubes (no adelanto más).

-- El prota es un gato. Espadachín. Que le gana el punto a un montón de humanitos. Vamos, si ustedes ya sabían que iba a pasar. Los gatos estamos tomando la Tierra delante de sus narices, y ustedes ni siquiera se han dado cuenta.

IDEAL PARA: Entretenerse como gato con plato de leche en el cine.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español de Latinoamérica].



-- Trailer de la peli [en inglés sin subtítulos].

jueves, 15 de diciembre de 2011

"Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" (2003).


-- "Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl". Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Gore Verbinski.
-- Actuación: Johnny Depp, Geoffrey Rush, Orlando Bloom, Keira Knightley, Jack Davenport, Jonathan Pryce, Lee Arenberg, Mackenzie Crook, Damian O'Hare, Giles New, Angus Barnett, David Bailie, Michael Berry Jr., Isaac C. Singleton Jr., Kevin McNally.
-- Guión: Ted Elliott, Terry Rossio, Stuart Beattie y Jay Wolpert, basados en una historia de los dos primeros.
-- Banda Sonora: Klaus Badelt.

-- "Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" en IMDb.
-- "Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una niñita está cantando, cuando de pronto... ¡aparece un niñito náufrago! Surgen las chispas de inmediato entre esta chica que parezque's aristócrata y este chico salido de ninguna parte, pero eso no impide que ella, la muy ladina, se robe un collar que le pertenece al chico (créanlo o no, ella es la heroína. Peli que enseña valores, leñe). Pasan los años, y ella ha crecido en Keira Knightley cuando estaba redonda y buena, y no un palillo anoréxico como devino adelante, mientras que él ha crecido en Orlando Bloom, por una vez en la vida galán convincente y no chulo yuzio. A él le gusta ella y a ella le gusta él, pero verán, ella es la hija del Gobernador y él es un herrero. De manera que no puede ser (ya, segundos para sacar pañuelitos. ¿Listo? Seguimos). Ella a su vez es pretendida por todo un señor capitán, representante de los intereses bélicomilitares del Imperio Británico, que como sabemos, es el más británico de todos los imperios, con todo lo que eso significa (dedo meñique estirado para el faifoclocti, etcétera). Por si el triángulo no fuera suficiente, resulta que aparece otro sujeto más, con pintas de rastas a las que les falta puro que de las rastas en comento salga la sonda galáctica con un disco de oro grabado con sonidos para confirmar la existencia de una civilización de liendres allí. El sujeto éste es pirata, sobreactuado como buen Johnny Depp (a pesar de su apellido, este actor jamás se dedicó al porno, que sepamos), y enreda aún más las cosas. Llevamos como media hora de peli sentando las bases de lo que va a ser la cosa, cuando por fin entra en vereda: aparece de la nada un tremendo barco que por supuesto es negro, y que es... buenoooooo... el Perla Negra, ehem. El caso es que el Perla Negra siembra el caos, se roban a la chica de los dos pretendientes y medio (en el caso de Depp ni se sabe, porque por sus modales y por haber actuado de prota en pelis de Tim Burton, su sexualidad es dudosa... por mucha Vanessa Paradis que haya en el camino), y ahí tenemos al herrero y al pirata uniendo fuerzas para ir al rescate. Junto con el otro capitancete, claro, que no en balde la desaparecida es hija de Alguien Que Importa. Por cierto, sólo para hacer más interesantes las cosas... la tripulación del Perla Negra en realidad son un montón de no-muertos que, adivinaron, no pueden ser muertos. Porque o si no, qué gracia tendría. La carrera por la chica, el medallón y el Perla Negra mismo, ha comenzado.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '90s, alguien (a saber Ted Elliott y Terry Rossio, miren sus nombres en el listado de guionistas más arriba) tuvo la idea de escribir una peli... de piratas. Les dijeron lo mismo que cualquiera hubiera dicho en ese lugar: ARE YOU FUCKING KIDDING ME...??? El género de piratas tenía su razón de ser en la época de los espadachines caballerescos como Errol Flynn, pero desde "¡Piratas!" de Roman Polanski, confirmado con "La pirata" con Geena Davis, cualquier peli por el estilo estaba condenada al fracaso. Cuando empezaron las tratativas para rodar la peli, incluso corrió el riesgo de acabar en direct-to-DVD. Como "Pirates of Treasure Island". Michael Eisner, principal cabeza de los Estudios Disney por la fecha, se quejó de cuánto salía la cosa, lo que tampoco ayudó. El director contratado era un donnadie llamado Gore Verbinski, que claro, tenía un exitazo con "El aro", pero por otra parte, la peli era un remake casi fotograma-por-fotograma del "Ringu" japonés, lo que no daba mucha seguridad. Incluso para algo tan básico como el soundtrack hubo problemas, y eso que en Hollywood levantas una piedra y tienes un soundtrackista hambriento y en busca de empleo. El comisionado iba a ser Hans Zimmer, pero en ese tiempo el hombre estaba de trabajo completo con el soundtrack de "El último samurai", de manera que llamó a bordo a Klaus Badelt, que a pesar de venir saliendo de otra marítima ("K-19"), era y sigue siendo un ilustre desconocido (a mi gusto en forma un poco injusta, porque el señor Badelt no será un genio, pero es bastante competente en lo suyo), que se ayudó con ¡¡¡15!!! otros compositores para terminar a tiempo y bajo presión la orquestación de la partitura que debió componer a todo chancho de prisa. Algo irónico, si se piensa que hoy en día, con cuatro pelis en la franquicia, es Hans Zimmer el compositor más asociado a la misma. Incluso le tenían tan poca fe a la cosa, que iba a ser "Piratas del Caribe" a secas. Fue después de ver que la cosa estaba quedando resultona, que un inspirado Jerry Bruckheimer, si, ÉSE Jerry Bruckheimer, ordenó añadirle lo del subtítulo de la Perla Negra en la convicción ciega de que habrían secuelas (funcionó bien en este caso... no tan bien con "G.I.Joe: El origen de Cobra", que estuvo a punto de fusilarse la franquicia). El resto es historia: "Los Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" no sólo catapultó las carreras de Johnny Depp (hasta entonces respetado pero no superventas, ni siquiera bajo la batuta de Tim Burton), y la de Keira Knightley (cuya única peli relevante anterior era "Jugando con el destino", en donde jugaba al fútbol femenino, porque de su papel como doble de Natalie Portman en "La amenaza fantasma" no se acuerda nadie), recaudó algo más de 650 millones de dólares a nivel mundial (contra una inversión de apenas 140), y originó una franquicia que batió el récord de ser la primera en instalar DOS pelis por sobre la barrera de los MIL MILLONES en recaudación ("Piratas del Caribe: El cofre de la muerte" y "Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas", respectivamente). Y que con cuatro entregas se ha hecho con un botín de más de 3.700 MILLONES DE DÓLARES a nivel mundial. De hecho, esta primera entrega es el lunar: es la única que ha recaudado menos de 900 millones... Y yo perdiendo mi tiempo aquí tecleando en vez de irme a producir una peli con... er... piratas... que son... er... gatos. En el Caribe. Eso es. ¡Ahí voy a forrarme, Hollywood...!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Con la sabiduría que otorgan los años, a casi una década del estreno de esta peli, podemos decir que "Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" es una de esas pelis de aventuras definitivas que nos ha entregado el cine, y uno de los más grandes clásicos de los 2000s, a años luz de sus secuelas, entretenida "El cofre de la muerte", aceptable "Navegando aguas misteriosas", insufrible "En el fin del mundo". Quizás la razón es que el productor Jerry Bruckheimer, usualmente excesivo en lo suyo (fue el hombre que produjo las primeras pelis de Michael Bay, incluyendo "La roca" y "Armagedón", después de todo), se vio más contenido por Gore Verbinski, quien pudo más o menos trabajar bajo el radar debido a que, muy en el fondo, no mucha gente creía que este proyecto iba a ser algo más que un sacacuartos veraniego. Con el paso del tiempo, Gore Verbinski ha probado ser un cineasta de fuste (ahí está la magnífica "Rango" para probarlo), y ésta es su manifestación más temprana en plena forma. La peli se equilibra notablemente bien entre la acción y la comedia, sin resultar excesiva en la primera ni chusca en la segunda. Juega también muy bien con los códigos del género, siguiéndolos a rajatabla en algunos aspectos y subvirtiéndolos en otros, pero siempre de manera amable, nunca para reirse del material de fondo ni los pobres idiotas de los protas. El guión, por cierto, pareciera ser un remake-en-el-océano de "La guerra de las galaxias", con la historia del noble campesino (herrero en este caso) que emprende la JORNADA DEL HÉROE en compañía de un cínico sinvergüenza que trabaja al margen de la ley, para rescatar a la princesa secuestrada, impresión que sus dos secuelas parecieran confirmar ("El cofre de la muerte" tiene más de algún paralelo con "El Imperio contraataca", y "En el fin del mundo" con "El regreso del jedi").

-- Johnny Depp. Ni qué decir que el secundario graciosete, acabó por robarse la franquicia para sí, hasta el punto que el prota oficial (Orlando Bloom) ni siquiera aparece en la cuarta parte, y nadie lo echa mucho de menos, por lo demás. En algún minuto en los '90s, Steven Spielberg quería rodarla, y tenía en mente para interpretar a Jack Sparrow, a gentes como Bill Murray, Steve Martin o Robin Williams, vaya, figúrense. En fecha más recientes, los nombres de Cary Elwes, Michael Keaton, Jim Carrey y Christopher Walken ingresaron también a la nómina (y sigan figurándose, le llegaron a OFRECER el rol a Robert De Niro, quien lo rechazó porque pensaba que la peli iba a ser un desastre de taquilla... después, escarmentado, hizo de pirata rarito en "Stardust"... que no fue un desastre de taquilla, pero tampoco un Niágara de ganancias precisamente). La Disney, por su parte, abortó por "no suficiente estrellato" la candidatura para el rol de... ¡Hugh Jackman! Pero aunque varios de ellos hubieran podido, sólo Johnny Depp pudo hacer con gracia esa grandiosa entrada de Jack Sparrow, la primera vez que lo vemos en pantalla, instante en el cual la peli y la saga se volvieron SUYAS. Y es que, muy en el fondo, a pesar de que el héroe de verdad se suponía que iba a ser Will Turner (Orlando Bloom), es Jack Sparrow con su carácter desmadrado el que encaja mejor con el universo delicadamente surrealista de PdC. Sin contar con la buenísima actuación de Depp, claro. No por nada, se transformó en el papel más lucrativo de su carrera, hasta el punto de recibir, entre pago y bonos, cerca de 50 MILLONES DE DÓLARES por "Navegando aguas misteriosas". Es claro que la crisis económica no pasa por casa de este hombre.

-- Orlando Bloom. Después de que Johnny Depp le birlara la saga desde las mismísimas narices, y que el público se riera y cachondeara de él, quebremos una lanza por el pobre hombre. Porque más que su rol de carebonito Legolas en "El Señor de los Anillos", aquí hace realmente un gran papel como héroe, no diré de acción, pero sí de aventuras, y por lo tanto, se merece un reconocimiento mayor del que ha recibido. En realidad, en ningún minuto desmerece frente a Depp, aunque como decíamos, Jack Sparrow encaja mejor que Orlando Bloom en el imaginario mitológico de la franquicia. En este minuto, en que aún se pretendía que la cosa iba de Will Turner, y Jack Sparrow era sólo el secundario carismático, en realidad da bien el tipo como personaje heroico dispuesto a llegar hasta lo último para rescatar a su amada, probarse a sí mismo, ascender en la escala social, etcétera. Será en las secuelas donde su personaje quedará cada vez más deslavado y se volverá cada vez más ridículo (no es culpa suya, de todas maneras, sino de guiones progresivamente más imposibles cada vez), pero aquí por lo menos, todavía no. Para el registro, dejemos asentado las opciones que había para el personaje de Will Turner: Jude Law, Ewan McGregor, Tobey Maguire, Christian Bale, Heath Ledger... ¿Alguien con toda sinceridad puede imaginarse este rol en alguna de esas otras manos, o que algún otro podría haberlo hecho mejor? Quizás sólo Heath Ledger, en mi no demasiado humilde opinión. Hay una escena fugaz en que Orlando Bloom prueba que no es un héroe de una sola pieza: cuando, en brevísimos segundos, hace una excelente imitación de Jack Sparrow, burlándose de él. Impagable.

-- Keira Knightley. Vamos, que unas palabras teníamos que dedicarle al que es el rol más sexy de su carrera (acá, porque en las secuelas empieza a sufrir la anorexia que mostró con tanta vanagloria desde "Dominó" en adelante). Si asumimos que esta peli es una especie de remake bastardo de "La guerra de las galaxias" (por una vez no IN SPACE!!!, sino BACK ON EARTH!!!), debemos reconocer que la Knightley es una impecable portadora del manto dejado por la Princesa Leia original. ¿Que las chicas del siglo XVII no eran tan aguerridas ni guerreras? Vamos, oigan... esto es ficción a fin de cuentas, ¿no? En el listado de casualidades que acompañaron a esta peli, digamos que obtuvo el rol casi de milagro: aunque gustó mucho en su audición... casi no llegó a la misma debido a un atasco de tráfico.

-- Geoffrey Rush. Hasta el minuto no hemos hablado de EL VILLANO. La perfomance de Geoffrey Rush, ni over-the-top ni minimalista, encajó lo suficientemente bien como para que se hiciera casi obligatorio resucitarlo en las secuelas (ups... spoiler...). La idea de parearlo con Jack Sparrow en "Navegando aguas misteriosas" es una de esas decisiones de raro genio a la hora de hacer evolucionar a un personaje, pero por ahora, en la primera, como villano, está simplemente espectacular. Nadie como él para recitar esos diálogos retorcidos en los cuales se las arregla para dar vuelta los pactos que él mismo hace, no rompiéndolos, sino buscándoles el ajuste con una pericia que ya se la quisiera mi abogado de bienes raíces para desplumar a... er... bueno, no importa, dejémoslo en que lo hace bien, muy bien, y que quizás sea el rol por el cual será recordado en su carrera, amén.

-- Escenas memorables. Más de alguna. Will Turner y Jack Sparrow tomándose un barco para salir al rescate. Elizabeth Swann pidiendo parlamentar. El duelo final entre Barbossa y Sparrow. Elizabeth Swann versus el mono miserable ése, cortísimo pero bueno. La escena del sacrificio de sangre. Y la batalla naval entre las dos naves a cañonazo limpio, por supuesto.

IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis de aventuras jamás rodadas.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 11 de diciembre de 2011

"La mano que mece la cuna" (1992).


-- "The Hand That Rocks the Cradle". Estados Unidos. Año 1992.
-- Dirección: Curtis Hanson.
-- Actuación: Annabella Sciorra, Rebecca De Mornay, Matt McCoy, Ernie Hudson, Julianne Moore, Madeline Zima, John de Lancie, Kevin Skousen, Mitchell Laurance, Justin Zaremby, Eric Melander, Jennifer Melander, Ashley Melander, Cliff Lenz, Penny LeGate.
-- Guión: Amanda Silver.
-- Banda Sonora: Graeme Revell.

-- "La mano que mece la cuna" en IMDb.
-- "La mano que mece la cuna" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En una casa de esas que en las pelis tratan de vendernos como de "familia normal" a pesar de que obviamente cuentan con un presupuesto familiar varias veces superior al de las nueve décimas partes de la Humanidad, vemos a una familia linda y feliz, como son todas las familias lindas y felices y bien avenidas en el cine yanki porque... ¡¡¡ESTO... ES... AMÉRICA!!! Incluso son tan buena gente que hasta contratan a un negro tarado y todo, para hacer insultantes labores manuales (no me digan racista, la peli venía así). Pero si algo nos enseñan las pelis yankis, es que cuando todo es feliz e idílico, algo va a pasar que va a romper la calma y felicidad de todo el mundo. Ese algo, en este caso, es una inspección ginecológica a la mujer, que está embarazada. La inspección no la hace el médico de siempre, que se ha retirado, sino uno nuevo, que la mira con una cara de depravado sexual que te cagas, además de apretarle los pechos a la mujer como si le estuviera ordeñando... er... vuelvo a la peli. El caso es que la mujer, después del asunto, se siente incómoda, tanto que aparte de llorar y todo, sufre el síntoma máximo de sufrimiento que una mujer puede padecer en esta clase de pelis: ¡sufre un ataque de asma! En fin, resulta que el marido va y le dice: sé que es duro para tí, y soy un cabrón porque te voy a decir algo más duro todavía, y es que debes ir y demandar al malparido. El caso es que lo denuncian, la Fiscalía lo procesa, surgen nuevas denuncias, y a los quince minutos de peli el ginecólogo del terror hace lo que deberían hacer todos los de su clase (los abusones sexuales, no los ginecólogos, entiéndase), que es agarrar una pistola y volarse la caja de los sesos. La esposa del médico está con cara seria porque, vamos, si andan diciendo cosas de tu marido como que manosea a otras mujeres indefensas y todo así andarías, pero cuando de verdad se pone angustiosa la cosa para ella, es cuando le dicen que los bienes están embargados y por ende no va a tener un p*** dólar (sí, la chica se preocupa más del patrimonio que del marido, pero es que oigan, yo nunca dije que la peli no fuera misógina, ¿eh?). A tanto llega la pataleta, que pierde al bebé y todo, y para arruinarla más todavía, el guión exige imperiosamente que del trance salga estéril, sin poder tener más hijos, etcétera. En el hospital, ella ve las noticias, en donde sale que el médico se murició, y aparece la foto de la mujer de la familia feliz, la que hizo la primera denuncia e instigó a los demás a blah-blah-blah. Ahora, la esposa del médico que lo ha perdido todo, a su marido, a su feto, a su matriz uterina, y lo más importante, su dinero, sabe contra quién dirigir toda su ira y sus ganas de acriminarse con alguien. Uno podría decir entonces que la tipa va a la casa de la familia feliz, llama a la puerta, y cuando tiene a la dueña de casa parada frente suyo, saca una pistola y le vuela todo lo que se llama cara de un disparo, pero así la peli acabaría en veinte minutos, así es que diseña un plan más complicado: va a meterse en la casa como niñera, se va a ganar la confianza de la familia, la va a sabotear poco a poco, y va a crear una serie de situaciones para desintegrar a la familia y tenernos al borde de la butaca por dos horas de aceptable suspenso noventero.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Alguien debería alguna vez ponerle nombre a ese fértil género fílmico hollywoodense que es definible como "familia perfecta y querendona y forrada en dinero es puesta a prueba por un sicópata que va a romper los lazos familiares y que" etcétera. Y si la víctima no es casada, entonces tendrá una relación de pareja más o menos estable que será justo lo opuesto al loco o a la loca sicópata de turno. Pensemos en "Obsesión mortal", "Atracción fatal", "Cabo de miedo", "Scorned", "Obsesión"... Uno de los grandes highlights dentro del género, no diré por calidad (la que es discutible, a según el punto de vista), sino por canonicidad, es sin lugar a dudas "La mano que mece la cuna". Hecha en ciertos respectos como una peli en la trasnoche de los ochentas (la estética, la prota, etcétera), se colgó un poco a la moda de "Cabo de miedo", con la cual presenta más de alguna coincidencia. La jugada salió redonda: estuvo cuatro semanas al tope de la taquilla en Estados Unidos, aunque tiene algo de triste que haya caído no frente a un peliculón que la hubiera desplazado, sino frente a... "El curandero de la selva". ¡Qué! ¿No saben qué peli es "El curandero de la selva"? ¿No la recuerdan? No saben cuánto los envidio. E incluso hasta originó un remake bastardo con Shannon Tweed: "Scorned" (el punto más alto de su, ehm, "carrera" fílmica, y el cual ponen toda la carne de la cual la más puritana "La mano que mece la cuna" tuvo a bien abstenerse).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Este es uno de esos casos en que una peli estaba desde el principio condenada a ser olvidable (y de hecho, a casi veinte años de su estreno yace casi por completo olvidada), pero que a punta de esto-y-aquello, consigue levantar cabeza. El gran lastre de esta peli es estar cargada de clichés (en la familia hay alguien con problemas médicos, en este caso asma, o el infaltable secundario puesto ahí para caer víctima de los malvados planes de la villana de turno, por no hablar del final más o menos imitado de "Cabo de miedo"), además de algunas cosas que uno debe tomarse un poco con néctar para pasarlas (¿en serio contratan de niñera a la villana con una sola referencia que, por lo visto, nadie se preocupa de revisar?, ¿por qué la prota si es asmática no anda llevando en sus bolsillos un frasquito spray de los que sirven para los ataques?, y lo más importante de todo, ¿nadie se pregunta si los inexplicables accidentes e infortunios que están sucediendo tendrán algo que ver con la niñera, habida cuenta de que comenzaron justo en las fechas en que ella llegó...?). Pero a pesar de estas falencias, el guión cuenta con algunas fortalezas. Porque aceptadas algunas premisas, de a poco la historia nos va envolviendo para ver con qué joputada nos va a salir la mala a continuación, y siempre consigue sorprender la creatividad e ingenio con el cual, usando elementos de lo más simples, se las arregla para sembrar el caos en la familia y ponerla al borde del colapso. Si a eso le sumamos la eficiente dirección de Curtis Hanson, que parece haber nacido para rodar pelis con suspenso a través del choque de personajes como ingrediente ("Malas influencias", "Río salvaje", "Los Angeles al desnudo"), lo que tenemos es un producto que remonta su condición de carne de videoclub para transformarse en una peli endiabladamente entretenida de principio a fin. Bueno, casi hasta el final (lo dicho, la cosa termina de manera bastante predecible, pero si eres zen, si el camino cuenta y no el resultado, pues entonces...).

-- Rebecca De Mornay. En ella como actriz, coincidieron una bomba sexy que además sabe actuar ("Negocios riesgosos", "Y Dios creó a la mujer", "Los Tres Mosqueteros"). La fatalidad con ella es que a medida que envejecía, pesó más la decadencia física que el talento actoral (o eso, o una desafortunada elección de papeles, vaya uno a saber, porque nadie va a decir que tomar el protagónico de "Nunca hables con extraños" con Antonio Banderas haya sido una gran decisión actoral), porque de haber hecho adecuadamente el tránsito a actriz mayor, hubiera podido seguir manteniéndose sin problemas en el tiempo. El pináculo de su carrera fue sin lugar a dudas "La mano que mece la cuna", y con razón. De partida, su personaje es la mar de interesante. Es una sicópata, pero su objetivo va más allá de la venganza pura y dura, como Max Cady, sino que además se superpone un motivo adicional, que es tratar de reemplazar a la mujer que (en su delirante concepto) le ha robado todo lo que tenía, robándole a su vez la familia y poniéndose ella en su lugar. Este personaje, muy bien desarrollado en el guión (cuando ella suelta cosas sobre su vida que nosotros sabemos no son mentiras, sino medias verdades que sólo ella entiende, es para sentir la piel de gallina), es servido de manera impecable por Rebecca De Mornay. Ella es seductora y vaporosa cuando debe, insinuante, manipuladora, gélida, y con un temperamento explosivo. Resulta casi cómico pensar que Rebecca De Mornay aspiraba al papel de Campanita en "Hook" (que recordemos, se lo acabó llevando Julia Roberts), y que cuando no pudo obtenerlo (para suerte suya, porque ya ven en qué acabó "Hook"), quiso hacer un rol algo más darkie. ¡Y vaya si se pasa de frenadas! Puede que en algunos respectos el rol de Rebecca De Mornay sea una sicópata de manual (más allá de la mezcla de motivos en esos tallarines revueltos que llamamos su psique), pero sin lugar a dudas, su personaje es inolvidable.

-- El resto del elenco está más o menos bien. Annabella Sciorra, otra de esas actrices que por talento merecía una carrera fílmica mejor, está más que bien en su papel, si exceptuamos los ataques de asma en los que pareciera que el sonido estuviera desincronizado. Matt McCoy lleva bien el punto como marido, con una cara de buenoide que hasta le creemos cuando trata de resistirse a Rebecca. Actúa también Julianne Moore cuando era joven e indocumentada, y no sé ustedes, pero estaba mejor en esos años que ahora (descontando por supuesto su talento actoral, jamás puesto en duda por mucho "El cuerpo del delito" o "Misteriosa obsesión" que haya rodado la pobre). Y la gran sorpresa es que el rol del negro medio limítrofe viene desempeñado por Ernie Hudson, el cuarto cazafantasmas himself (¿recuerdan, en "Cazafantasmas", el negro grande y simpático que se une al resto del grupo como a mitad de peli? Bueno, ése), que consigue hacer simpático su rol a pesar de que, en estricto rigor, resulta bastante ofensivo tanto para los negros como para los limítrofes.

-- Un punto interesante de esta peli, es la crítica sutil hacia la histeria respecto de los crímenes sexuales que hay en nuestra sociedad. Al inicio de la peli, una paciente es abusada por su ginecólogo, y el marido va y dice: "vamos y hagámoslo filete porque vamos a salvar a muchas mujeres que en un futuro podrían ser manoseadas por ese ginecólogo, si nadie hace nada". OK, bien por eso (además, cómo podrías dudarlo, si se le ve la cara de chancho depravado como a tres cuadras de distancia). Pero después, ¿qué resorte utiliza la niñera malvada para sacar al negro del camino, cuando el negro, que será limítrofe pero alguna neurona igual le funciona, se descubre el ajo? Pues, plantarle evidencia de que tiene fijaciones con la niña de la casa. Por supuesto que lo sacan corriendo de ahí. Y el punto bueno es que el papi de la familia, tan bienpensante él, se plantea en serio la posibilidad de denunciarlo para que nunca más obtenga trabajo en ninguna parte. Sin evidencias, ni juicio, ni nada. La peli, en esto, desnuda de manera lateral un tópico que no siempre es bien atendido: el pasarse de revoluciones en el tema del acoso sexual. Es bueno que la sociedad tome conciencia del acoso como un problema, que las chicas aprendan eso de que NO MEANS NO, de que cuidemos a los niños de los pedófilos con o sin faldas que anden dando vueltas por ahí. Pero tampoco se debe caer en la histeria, en la caza de brujas, en la prohibición de la pornografía con actrices menores de 45 años (en serio, si hasta le prohibieron mostrar la teta a Janet Jackson y todo, ¿recuerdan?). Es fácil sentirse buena gente diciendo "yo estoy en contra de los crímenes sexuales" y vociferar pidiendo la cabeza de los criminales. Pero eso no es necesariamente bueno ni positivo, y la peli se encarga sutilmente de caricaturizar este punto (probablemente sin intención de hacer sociología, pero lo hace igual).

IDEAL PARA: Ver un thriller que, a pesar de tener un cierto carácter "de manual", funciona bien.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 8 de diciembre de 2011

"Cita a ciegas" (1987).


-- "Blind Date". Estados Unidos. Año 1987.
-- Dirección: Blake Edwards.
-- Actuación: Kim Basinger, Bruce Willis, John Larroquette, William Daniels, George Coe, Mark Blum, Phil Hartman, Stephanie Faracy, Alice Hirson, Graham Stark, Joyce Van Patten, Jeannie Elias, Herb Tanney, Georgann Johnson, Sab Shimono.
-- Guión: Dale Launer.
-- Banda Sonora: Henry Mancini.

-- "Cita a ciegas" en IMDb.
-- "Cita a ciegas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¿Ves a ese ilustre desconocido de rostro amable que parece querer salir a tomarse unas cervezas contigo? Sí, ya sé, lo conoces, es Bruce Willis, pero éste es su primer rol con créditos en el cine, así es que hagamos cuenta de que no lo conocemos (bueno, no es tan difícil: tiene pelo y cutis de bebé). El hombre es un clásico subproducto '80s, o sea, un trepa que trata de conseguir el mejor empleo para mojar mejor con esa combinación ochentera fatal que es la ecuación "persianas + saxofón" (por alguna razón, en esta peli no hay ni persianas ni saxofones, pero sigue siendo '80s). El caso es que se organiza una cena para un cliente japonés (otra presencia típica del cine '80s: el millonario japonés seriote y tradicionalista que, huelga decirlo, se llevará su ración de estoiotro), y nuestro tipo está en complicaciones porque tiene que llevar compañía, alguna lady que sea bonita y sepa cerrar la buchaca y no meter conversa. El hermano entonces le dice que la prima de su señora está en el pueblo, y es bella como una escultura, háblame de tí bella señora... ehm... er... demasiado '80s. ¿En qué estaba? Ah, sí. Abreviemos. El caso es que nuestro prota acude a la cita a ciegas, y se queda con la baba allá abajo cuando resulta ser... ¡¡¡KIM BASINGER!!! La chica es curvilínea, está para beberse un litro de Coca Cola y además es simpática y algo timiducha, la clase de chica que está fuera de la liga de todo el mundo y por lo tanto termina casada con algún mastuerzo, pero como esto es la magia de Hollywood, en fin. El caso es que, entre pitos y medianoche, hay un detallito que todos pasan un poco en puntillas: la chica tiene un pequeño problemilla con el alcohol. Un par de gotitas, y se transforma. Y no en una fiera tigresa de ardiente sensualidad en la cama (bueno, parece que también), sino en... bueno, cómo describirlo... ¿Recuerdan cuando el Guasón decía eso de que era Agente del Caos y todo? El Guasón es una alpargata al lado. Y es que si quieres caos de verdad... contrata mujer. Mujeres: desde 4004 antes de Cristo sembrando el Caos en la Humanidad.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Qué puede hacer un director sobrevalorado y medio de capa caída como Blake Edwards en los '80s, cuando su actor fetiche que era Peter Sellers, que tanto hacía por salvarle la papeleta, ha pasado al patio de los callados por sobredosis de homeopatía y holismo curativo? Aparte de ponerse a rezar y aferrarse a lo que cayera... poco. Su último triunfo había sido "Victor Victoria", y desde entonces rodaba a velocidad de vértigo, a una por año, pero arañando-arañando-arañando. Hasta que cayó en sus manos un guión que tenía un aire de familia con "La fiesta inolvidable": un personaje (en este caso hembra, ¡son los '80s!) que en una noche de juerga, siembra el caos más absoluto (bueno, no tanto como en "La fiesta inolvidable", y es que la Basinger estaba lo que se llama arquitectónica, pero no es Peter Sellers tampoco). Así es que lo reescribió tanto que, según se dice, ni el propio guionista que parió el guión lo reconoció después. La cosa querían rodarla con Madonna y Sean Penn en los roles protagónicos, lo que hubiera sido probablemente una blasta (¿"Shanghai Surprise" again? ¡¡¡NO, PLEASE, NO-NO-NO-NO-NO!!! ¡¡¡TENED PIEDAD, POR EL AMOR AL CIELO, PIEDAAAAAAD...!!!), pero según unos Madonna se echó atrás, según otros fue Blake Edwards quien la sacó de circulación, y puso a la por entonces al tope de la bandera Kim Basinger junto al por entonces novel Bruce Willis (cuyo gran crédito hasta el momento era la televisiva "Luz de Luna"), y a rodar. La cosa funcionó bastante bien, con apenas 18 milloncejos recaudó casi 40, y volvió a situar a Blake Edwards sobre el mapa. Complacido debió quedar Edwards, porque volvió a llamar a Willis para prota de su siguiente peli, que fue "Asesinato en Hollywood", una marcianada que mezcla policial noir, comedia y film de época que no vio nadie, por una vez de manera injusta. Después de lo cual, la carrera de Blake Edwards volvió a hundirse calladamente en el abismo del océano cinematográfico ("El mujeriego" con John Ritter, "El hijo de la Pantera Rosa"... ¡con Roberto Begnini!).

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de que Blake Edwards es un directorcillo un tanto sobrevalorado ("Desayuno en Tifanny's" probablemente la mejor, "La Pantera Rosa" original, "Victor Victoria", "La fiesta inolvidable", "10: La mujer perfecta"), que a veces te saca algunas buenas risas, pero que con su humor de vodevil que ya era viejo en los tiempos de Chaplin y Keaton no es todo lo filoso que quisiera en materia de hacer sátira social y sexológica, debe reconocérsele que acá se defiende bien. "Cita a ciegas" no es la mejor comedia que vas a ver en la historia, y a ratos resulta un tanto morosa y se nota que no hallaban como alargar el guión para que pasara el listón de la hora y media, pero los momentos buenos son realmente buenos. El recorrido por la galería de arte y el bochorno de que la chica invite al chico a ver lo que en definitiva es, ehm, arte sexual, tiene su miga, y la caótica secuencia del restaurante está simplemente brillante. Más allá, la cosa se vuelve un poco empalagosa (mira que los dos se conocen y han tenido una cita desastrosa, y aún así siguen pensando el uno en el otro cha-la-lá...), pero al final consigue remontar lo suyo. Como de costumbre en el cine de Edwards, son dos actorazos los que le salvan la papeleta: en este caso Bruce Willis interpretando muy bien al prota y alocándose a lo suyo, y por otra parte Kim Basinger, que a punta de ser linda y ultrasexy consiguió que casi nadie en su tiempo reparara en sus grandiosas dotes de comediante (tiene que serlo, sin lugar a dudas, para que una peli tan idiota como "Mi novia es una extraterrestre" valga la pena de ser vista incluso una generación después). La química entre ambos es insuperable, como queda más que patente en la escena en donde los dos tienen una de esas conversaciones, en medio de una resaca de encargo. ¿Te vas a perder la mitad de la vida si no la ves? Probablemente no. Pero si quieres algo liviano, relajado, para echarse unas buenas risas, y algo importante, que tenga clase, "Cita a ciegas" es una excelente opción. Y si te gusta Blake Edwards y no la has visto, ya estás tardando: es de lo mejorcito que ha rodado.

IDEAL PARA: Esas noches en que necesitas algo relajado que ver.

VIDEOS:

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 4 de diciembre de 2011

"El precio del mañana" (2011).


-- "In Time". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Andrew Niccol.
-- Actuación: Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Cillian Murphy, Olivia Wilde, Matt Bomer, Christiann Castellanos, Alex Pettyfer, Johnny Galecki, Vincent Kartheiser, Rachel Roberts, Ethan Peck, Yaya DaCosta, Bella Heathcote, Toby Hemingway, Jessica Parker Kennedy, Collins Pennie, Christoph Sanders, Faye Kingslee.
-- Guión: Andrew Niccol.
-- Banda Sonora: Craig Armstrong.

-- "El precio del mañana" en IMDb.
-- "El precio del mañana" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El futuro. Uno sospechosamente parecido al presente, a pesar de que deberíamos estar décadas avanzadas del XXI, probablemente incluso en el XXII. De alguna manera que colinda con el absurdo hasta un grado tal que la peli ni siquiera intenta explicarlo, han conseguido convencer a TODA la Humanidad de someterse a una modificación genética por la cual la gente tiene un reloj vital preprogramado. Tan bueno es el mecanismo, que cuando te llega el 000:00:00:00:00:00, te caes muerto al tiro, ni un segundo más, ni un segundo menos, eso es apoptosis y no los mendas mecanismos anticáncer dentro de nuestras propias células. Y para mostrarnos que la Humanidad es más idiota aún, han dejado que el Gobierno convierta al tiempo de vida que queda, en moneda de cambio. Exacto, si quieres un café de máquina debes pagar X horas, y vivirás por lo tanto X horas menos. Tu sueldo por su parte lo recibes en horas, días o años de vida, a según si eres obrero de baja calificación, titulado con MBA, o invitado honorario en Bilderberg. En este mundo nuestro prota, que es Justin Timberlake haciendo de un personaje cuyo nombre era... era... era... er... mmmmm... ehm... buenooooo... Justin Timberlake, decía, le cae la suerte de golpe. Porque aparece en su vida un rico tan rico, que tiene más de un siglo de dinero/vida, que ya está cansado de la inmortalidad, de vivir, anda buscando la muerte, no soporta el sistema tal y como está diseñado (le dice al prota que hay dinero/tiempo suficiente para todos, pero que el Gobierno sube los precios todos los días para que la gente se muera antes de tiempo y evitar la superpoblación), y le dona todo su dinero al gentil Justin Timberlake para irse después a morir. Como no hay testigos, la policía del tiempo, que debe haberla por supuesto para controlar que nadie haga estafas con el dinero/vida de los demás, cree que Justin Timberlake robó/asesinó al millonario (la peli es así de cabrona: cuando los ricos le sacan dinero/vida a los pobres, es legal, pero cuando es al revés, seguro que es un delincuente). Justin Timberlake, por su parte, se va a vivir la vida loca con su nuevo dinero, pasa todas las zonas de seguridad pagando los extraordinariamente caros peajes (un año entero de vida para llegar al sector más lindo), y conoce a una chica pijilla que se interesa en él porque, buenoooooo... tiene pinta de chico malote, si les gustan maltratadores al final del día. Además es la hija del villano más villano de la peli, que es por supuesto un tiburón capitalista que maneja el mercado del tiempo, y escrito está desde tiempos inmemoriales en esto del cine, que la hija del villano fatalmente se enamorará del héroe y se redimirá de sus pecados sociales a través del amor. Ahora, la persecusión al estilo Bonnie y Clyde a través de un mundo en que literalmente time is money, ha comenzado.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Andrew Niccol es un viejo conocido en esto de la Sci-Fi. Su primera peli se adscribía por supuesto al género. Se trata de la fantasía retrofuturista "Gatacca", otra distopía con ingeniería genética de por medio en que un pobre tipo medio excluído del sistema se las arregla para ascender en la escala social. Luego insistió con "Simone", ésa de Al Pacino en que plagiaba descaradamente (suponemos que sin conocer el material literario de base, seamos justos, porque cuánta gente allá afuera ha leído novelas chilenas que no sean de Isabel Allende) a la magnífica "El socio" de Jenaro Prieto, pero con realidad virtual de por medio, y cambiando el mundo de las finanzas de levita y mostacho por el moderno Hollywood. Y luego de darse un pequeño respiro fuera del género ("El señor de la guerra" con Nicolas Cage), regresa a su Madre Patria que tantas y tan bellas satisfacciones le ha dado (en realidad no tantas en términos monetarios, o de éxito y fama... pero sí de reconocimiento de algunos que vemos más allá, como vuestro seguro servidor el General Gato por ejemplo), regresa clonándose a sí mismo en versión teen (Justin Timberlake por Ethan Hawke, Amanda Seyfried por Uma Thurman... message received, sir).

¿POR QUÉ VERLA?

-- En términos estrictos, qué es el trabajo. La respuesta más directa es: dedicarle tiempo y esfuerzos a una labor por la cual te van a remunerar. Esa remuneración, a su vez, la utilizarás para comprar víveres, suministros y medicinas que te permitirán vivir otro día más. Sin trabajo y sin ser rentista, caes en la indigencia primero, y te mueres después (están los sistemas de asistencia social, sea la caridad eclesiástica o el apparachitnik del Gobierno, pero ya sabemos que eso es para mantener a los pobres en la línea de flotación, que la cosa es lavado de conciencia, no repartija justa para todos, no nos pasemos de rojitos tampoco). Tu economía personal funciona en la medida en que lo que ganas de tiempo de vida, es más de lo que debes invertir trabajando. Si trabajas hasta la extenuación por 18 horas al día, te desgastas hasta un punto en que te morirás, o sea, caerás en bancarrota biológica, por decirlo así. ¿Cuál podría ser el siguiente paso imaginable? Esta peli ensaya una respuesta: eliminar el metálico/papel/creditcard como intermediario entre la vida y el trabajo, convertir el propio tiempo de vida en la moneda de pago. En esta área, la peli se esfuerza lo suyo, aunque se queda en deuda en algunos respectos. La principal cuestión es cómo se las arreglaron para imponer en primer lugar un sistema que literalmente es life is killing you (and leaving you out of business, todo en el mismo giro comercial). En esos megasistemas de espionaje a la privacidad que son Facebook o el mastodóntico enjambre Google/gmail/Google+, lo tuvieron fácil predicando el mantra de la conexión (sí, te venden que facilitas tus datos personales para conectarte con la gente que quieres conectar... y te omiten que facilitas tus datos personales para acabar conectado al aeternum al sistema por tus opiniones políticas o tus antecedentes financieros). Pero, ¿cómo se vende un sistema geneconómico programado para matarte? La única explicación posible, que la peli no adelanta, pero se puede inferir: a la gente le prometieron vida eterna (¡con la nueva moneda, gana dinero vampirizando la vida de los demás!), y como la gente es estúpida, seguro que no se detuvieron a pensar que ALGUIEN iba a ver su vida drenada para que tú vivieras un par de siglos adicionales de nada. Y peor, que si eras un pobre patipelao al que le vendían la ilusión, era más que probable que TÚ fueras el alguien vampirizado, no el vampiro mismo. El caso es que cómo dicha sociedad se las arregla para seguir funcionando sin furiosos estallidos sociales, es algo que la peli pasa por encima. Pero en otras cosas, la peli sí se defiende bien. Desde grandes detalles como las grandes corporaciones que manejan el tiempo y dinero de las personas, incluyendo un completo aparato policial para que los pobres se queden en su sitio, hasta cositas mínimas como que Justin Timberlake se delata a la legua como pobre entre los ricos porque lo hace todo a la carrera (time is money, my dear, literalmente, ¿recuerdan?), o que la familia de los ricos tienen todos la misma edad. También detalla bien las actitudes egoístas de algunos, versus las actitudes de generosidad y desprendimiento de otros, todos ellos muy creíbles bajo las premisas de la peli. A las últimas, más allá de las consabidas escenas de acción, el principal valor de esta peli es que a través de las peripecias de los personajes, asistimos a un fresco completo de una sociedad ultracapitalista en que se ha llegado al último extremo de que los seres humanos ya no se vampirizan haciéndose quitadas con el dinero los unos a los otros (de manera legal o ilegal, o incluso legal-pero-inmoral), sino que se vampirizan robándose los unos a otros el tiempo de vida remanente de cada cual. En ese sentido, la peli funciona más que bien como un espejo de un estado de cosas que no suena tan de ciencia ficción: después de todo, 2011 es también el año de la primavera árabe, de los indignados...

-- Se agradece que la peli es bastante cable a tierra en lo que a la acción se refiere. Por supuesto que la tiene, en buena cantidad, y de manera algo gratuita a veces, para poder vender la peli entre las audiencias juveniles, pero la cosa nunca se desmadra como lo habría sido con un Michael Bay enamorado de hacer explotar galones y galones y galones de petróleo. Es decir, no vas a ver a personajes haciendo el Mátrix, ni machadas a lo James Bond. Incluso en las escenas de persecusión, hay un cierto feeling retro en ver a los personajes corriendo de manera directa, en vez de esos malditos montajes modernetes con harta cámara en mano y con 60 cortes por minuto para que tengas... ¡¡¡AKSIÓN!!! Es decir, que esta peli tiene éxito allí en donde "La isla" de Michael Bay fracasó: en escenificar una interesante premisa de ciencia ficción semieconomicista, mezclándola con acción, sin que ambas partes chirríen al ser puestas una con otra en conjunto.

-- ¿El resto? Pues está más que bien. Justin Timberlake se consolida cada vez más como actor de carácter, no diremos con un rol descollante ni mucho menos, pero sí haciéndonos olvidar que alguna vez fue el chico bonito de... ¿seré tan malvado que lo mencionaré? Sí, lo seré. El chico bonito de 'N Sync, ya está, lo dije (MWA-HA-HA-HA-HÁ!!!). Amanda Seyfried sigue adelante sin tener ya que probarle nada a nadie, encajando a la perfección con Justin Timberlake en su rol estilo "Bonnie y Clyde" (además de proporcionar fanservice en una fugaz escena en ropa interior negra, vamos, y es que todos los directores que contratan a la Seyfried, han caído en la cuenta, y ella se deja también, pues). Cillian Murphy como el policía está quizás un poco tieso, pero funciona lo mismo. La presencia de Olivia Wilde es por su parte casi testimonial, y si bien su rol tiene cierta importancia al comienzo, su actuación no lo hace remontar más allá. Y el grupete se completa con Vincent Kartheiser (sí, leñe, el hijito insoportable en "Angel"), haciendo un rol quizás no memorable, pero sí bastante cumplidor como villano (casi como villano Bond, diríamos, escena de duelo con el prota en un juego de cartas incluída).

IDEAL PARA: Ver una peli de ciencia ficción que, más allá de algunas falencias de peso en su premisa, pone el dedo en la llaga en numerosos puntos acerca del funcionamiento del sistema económico.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 1 de diciembre de 2011

"El sentido de la vida" (1983).


-- "The Meaning of Life" (título original en inglés), "Estamos todos locos" (título en Argentina). Inglaterra. Año 1983.
-- Dirección: Terry Jones.
-- Actuación: Graham Chapman, John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Terry Jones, Michael Palin, Carol Cleveland, Patricia Quinn, Mark Holmes, Simon Jones, Matt Frewer.
-- Guión: Graham Chapman, John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Terry Jones, Michael Palin.
-- Banda Sonora: John Du Prez.

-- "El sentido de la vida" en IMDb.
-- "El sentido de la vida" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡¡¡TAM-TAM-TAM-TAM!!! ¡¡¡REMEN, VILES ESCLAVOS!!! ¡¡¡REMEN EN EL OCÉANO DEL... CA-PI-TA-LIS-MO!!! ¡¡¡MWA-HA-HA-HA-HÁ!!! Hoy día, los balances han alcanzado unos beneficios del cuatrocientos por cientos gracias a... er... ¿qué se viene ahí? OH-SHI...!!! ¡¡¡ES UNA REBELIÓN!!! Los locos se toman el asilo, er, quiero decir, los empleados de la empresa corporativa se toman el mundo gerencial, y... ¡sacan el edificio para navegar allá afuera! ¡¡¡Y SAQUEAN A OTROS EDIFICIOS CORPORATIVOS AL ESTILO PIRATA!!! Hasta que... ups... Buenoooooo... Veamos a esos simpáticos peces, mejor. Escuchémosles dialogar. Uh... ¿Es sobre eso...? Ah, vaya, mira qué interesante, van a preguntarse sobre el sentido de la vida... ¿acaso será... posible... verdad...? ¿que esta peli... va... a... resolver... el... sentido de la vida...? ¿¿¿SERÁ POSIBLE QUE EN UN ÚNICO FILM, VEAMOS LA RESPUESTA A LA CUESTIÓN QUE HA ATORMENTADO A TANTOS Y TAN SEÑALADOS HOMBRES Y TAMBIÉN FILÓSOFOS, DESDE EL MISMÍSIMO ALBA DE LOS TIEMPOS...??? Oh, sigamos viendo... Veamos... Parte I... El misterio del nacimiento... ¿Y qué fue todo lo anterior...? ¿Proemio...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los Monty Python. El mayor aporte de la cultura inglesa del siglo XX al mundo, junto con Benny Hill (The Beatles están sobrevalorados, Pink Floyd son unos aburridos, y The Rolling Stones son más boca que logros, y no por la boca de Mick Jagger precisamente). Los Monty Python son... buenoooooo... los Monty Python, that's it. Sólo los Monty Python se parecen a los Monty Python. ¿Sabías que la palabra "spam" para designar al correo electrónico enviado en masa desde algún sucio servidor en Nigeria, viene de un sketch de los Monty Python? Su humor era absurdo, delirante, surrealista, el sueño húmedo de un decontructivista postestructuralista. Postmodernismo antes de que se inventara la palabra. La cosa partió con un programa televisivo en la muy correcta TV inglesa, antes de dar el salto al cine con varias pelis ("Se armó la gorda", "El Rey Arturo y los caballeros de la mesa cuadrada", "La vida de Brian"). Salvo "La vida de Brian", que presentaba un argumento algo más coherente ("algo" muy poco, si es que hablamos de los Monty Python al final del día), las otras pelis en realidad eran más bien colecciones de sketches. En lo del Rey Arturo, en realidad la cosa era tomar a un héroe fundacional inglés como excusa para poner escenas absurdas unas detrás de las otras. En el intertanto, el grupo empezó a crecer tanto, que cada uno empezó a buscar su propio camino. Terry Gilliam (sí, ÉSE Terry Gilliam, y si no sabes quién es, vergüenza debería darte), que ya había co-dirigido "El Rey Arturo y los caballeros de la mesa cuadrada", había parido su primera gran peli en solitario ("Los bandidos del tiempo"), y estaba a un par de años de consagrarse con "Brazil". John Cleese, por su parte (sí, ÉSE John Cleese, y si no sabes quién es, vergüenza debería darte) tenía una provechosa carrera actoral a sus espaldas, y en los '80s iba a proyectarse en definitiva como el gran comediante que es hasta el día de hoy. Dicho en breve: que los Monty Python estaban a punto de separarse. "El sentido de la vida" fue el último gran proyecto que el grupo como tal y en su etapa clásica abordó en conjunto. Y por qué no decirlo, fue una despedida por todo lo alto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos diciendo que "El sentido de la vida" no es una peli argumental, ni siquiera una comedia argumental, sino una colección de sketches. Ya desde la entrada nos avisan, con un sketch sin relación alguna con el resto, que es el dirigido por Terry Gilliam, y que en el estilo surreal y metatextual tan propio de los Python, va a reaparecer en algún minuto de la trama, más adelante. El grueso de la peli está estructurado en partes, que so pretexto de abordar la historia de los seres humanos desde el nacimiento hasta la muerte... bueno... digamos que a mitad de peli hasta los propios peces en el acuario que han aparecido al comienzo se cachondean: bueno, ¿y todo esto qué tiene que ver con el sentido de la vida? En definitiva, más que una peli, lo que tenemos es una especie de programa televisivo larga duración. Pero no se preocupen. Los sketches en general son por lo general de muy bien nivel. Hay algún que otro bajón de calidad, algo inevitable si se piensa que entre tantas manzanas, alguna debe venir podrida, pero el nivel en general está bastante por sobre la línea de flotación. La peli está llena de un humor negrísimo y corrosivo, riéndose abiertamente de la metafísica y de las creencias e ilusiones de las personas de que la vida tenga algún sentido o significado, algo por otra parte muy propio de los Python. Puede decirse que esta peli, en su tono de comedia, es un fiel retrato de ese caos que llamamos la vida, o nuestra vida. Y lo mejor de la peli, cosa curiosa... ¡Es que cumplen su promesa! ¡¡¡Leñe, si al final de la peli HASTA TE DICEN CUÁL ES EL SENTIDO DE LA VIDA Y TODO!!! Y lo que es mejor... si lo piensas bien... ¡¡¡ESE ES EL JODIDO SENTIDO DE LA VIDA!!! ¡¡¡TENEMOS AQUÍ UNA PELI QUE SE LAS ARREGLA PARA PARARSE DE IGUAL A IGUAL Y BATIR A TODA CLASE DE ÑOÑOS MORALISTAS QUE NOS HAN AMARGADO CON SUS PROPIOS CUENTOS SOBRE EL SENTIDO DE LA VIDA DESDE LA CONDENADA ANTIGÜEDAD HASTA EL PRESENTE!!! ¡¡¡REDIABLOS, ESTA PELI ES INCLUSO MEJOR QUE "EL SECRETO"!!! Y no, no diré cuál es ese sentido de la vida. Para eso, mejor véanlo por ustedes mismos. Y de paso, regocíjense con el misterio del nacimiento... en el tercer mundo. O una bizarra clase de educación sexual. O la salvaje canción crooner que nos habla sobre estrellas y galaxias y nosotros en medio de ellas. Por supuesto que resulta inútil hablar del resto de la peli. Después de todo, se trata de un pequeño caos, ¿recuerdan? Sólo véanla. Y regocíjense porque después de esto, no necesitan saber nada más sobre el sentido de la vida. Y si son lo suficientemente avispados, quizás hasta puedan fundar una religión sobre esto y todo lo demás, ¿por qué no? Después de todo, si acá tienen la receta sobre cuál es el sentido de la vida...

IDEAL PARA: Ver la peli filosófica definitiva. Por los Monty Python.

VIDEOS.

-- EL MILAGRO DEL NACIMIENTO, PARTE II: EL TERCER MUNDO. Incluye "Cada esperma es sagrado" [en inglés, subtítulos en español].



-- La canción del pene. Seriously [en español, canción en inglés con subtítulos].



-- Canción sobre el universo [en español, canción en inglés con subtítulos].

domingo, 27 de noviembre de 2011

"La isla siniestra" (2010).


-- "Shutter Island". Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Martin Scorsese.
-- Actuación: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Max von Sydow, Michelle Williams, Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Jackie Earle Haley, Ted Levine, John Carroll Lynch, Elias Koteas, Jill Larson, Ken Cheeseman, Ruby Jerins, Robin Bartlett, Matthew Cowles.
-- Guión: Laeta Kalogridis, basada en la novela de Dennis Lehane.
-- Banda Sonora: Un montón de compositores clásicos modernos impunemente saqueados para la ocasión.

-- "La isla siniestra" en IMDb.
-- "La isla siniestra" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una pareja de agentes del FBI llega hasta Shutter Island, una especie de gigantesca fortaleza prisión en que malviven una tonelada de pacientes siquiátricos. Lo peor de lo peor, los que si llegan a salir al mundo exterior, van a dejar muy mal parada a América con sus asesinatos en serie y too. Nada más llegar, les dicen que bueno, ustedes tienen sus armas pero nosotros nuestras reglas. Nada de pistolas. De manera que se las confiscan. Una vez adentro comienzan la investigación. Resulta que una paciente se ha desaparecido en el aire, como si nada. La chica ha matado a sus propios hijos, etcétera. La cosa empieza a ponerse más turbia porque la gente a cargo en la isla pareciera estar escondiendo algo. Algo que no le quieren decir a nuestro prota, que es Leonardo "no soy sólo un carebonito, trátenme con respeto" DiCaprio. Los agentes del FBI hacen algunas preguntas aquí y allá, pero la investigación no parece avanzar la gran cosa. En realidad, los agentes se dedican más que nada a merodear, etcétera. Por su parte, nuestro prota empieza a contagiarse de la atmósfera del lugar, y empieza a tener pesadillas, migrañas... etcétera. A estas alturas del partido, una media hora de peli, es fácil adivinar lo que está ocurriendo. Y no se los soplaré, pero es bastante obvio para quien tenga más de veinte años, o para quien tenga una formación cinéfila más o menos respetable y que le hayan contado cincuenta millones de veces este cuento.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Martin Scorsese es un director que va cada vez más en picada. El hombre que alguna vez rodó "Taxi Driver", "El toro salvaje" o "La última tentación de Cristo", pasó unos '90s en que más que nadar, pataleaba para no hundirse, y unos 2000s en que su cine ha degenerado de lo intrascendente-entretenido ("Pandillas de Nueva York") a lo intrascendente-aburrido ("El aviador") y de ahí a lo intrascendente-insufrible ("Los infiltrados"). Ahora le dio por adaptar una novela que, fuentes dicen, sería una especie de homenaje al cine B de los '50s. Cualquiera con un poco de formación cinéfila será capaz de reconocer el intento de Scorsese por rodar una peli al estilo de Alfred Hitchcock. Cualquiera con un poco MÁS de formación cinéfila será capaz de reconocer que esto es un remake bastardo de "El gabinete del Doctor Caligari", no en la trama, pero sí en los conceptos básicos, y en el espíritu también. Y que una peli muda rodada hace más de noventa años y difícil de ver para los estándares de inicios del XXI siga matándole el punto a esta cosa, algo debería decir.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Que el director del establecimiento venga interpretado por Ben Kingsley, que ha venido de ganarse un Oscar por "Gandhi" a actuar en mierdas como "El sonido del trueno", algo debería haberme dicho. Porque la primera reacción al verla por parte de su seguro servidor el General Gato quien esto escribe (y no habrá otra porque no pienso desperdiciar mi tiempo concediéndole una segunda oportunidad) es... ¿ESTO ES EN SERIO? Mi siguiente pensamiento no fue ¡¡¡MI DINERO!!! porque la vi en el cable. Pero lo hubiera sido si la hubiera visto en el cine. Tenemos una peli que se vende como un thriller de suspenso sicológico, que ni es un thriller porque no hay investigación propiamente tal, ni tiene suspenso sicológico ni de ninguna otra clase porque hay que pasarse para no ver de qué se trata la cosa. M. Night Shyalaman ha recurrido a tretas parecidas, pero fue más sutil cuando lo hizo (no, no diré dónde). Lo mismo con Ron Howard (tampoco diré dónde, pero los que saben, atarán cabos), y eso que lo suyo no fue exactamente un peliculón, por mucho Oscar que se haya llevado. Martin Scorsese rueda con mano maestra aquí, porque el que tuvo retuvo, y la producción es sólida como una casa, con una fotografía que enfatiza muy bien su homenaje al policial de los '50s (incluyendo el tópico fotomontaje de los dos tripulantes de un vehículo conduciendo contra un fondo de cielo pintado), un buen uso de la banda sonora, y actuaciones en general bastante buenas (Leonardo DiCaprio no tanto, más convincente en algunas escenas que en otras). Pero todo eso está al servicio de... nada. Ni de una historia convincente o atrapante, ni de ideas o conceptos de fondo que no hayan sido mejor tratados en otra parte. Y filón había: la peli se desaprovecha la ocasión de hacer comentarios sobre el ala más totalitaria de América (tema que, respecto de Alemania, sí se atrevía "El gabinete del Doctor Caligari"), la teoría de la conspiración, la práctica sicológica misma, o la teoría de qué hace al individuo ser un individuo, no necesariamente sobre todo eso, pero sí sobre ALGO de eso. La peli costó 80 millones y recaudó 300 millones, y no dudo que la mayor parte del botín haya salido de los bolsillos de chicos quinceañeros que se quedaron impresionados con "Los infiltrados" (que a menudo no sólo no han visto la "Asuntos infernales" original, lo que sería disculpable habida cuenta de que la original no es de Hollywood y no contó por tanto con maquinaria publicitaria, sino que ni siquiera sabían que era un remake para empezar), y que se dijeron que "La isla siniestra" era del mismo director y fueron a verla y alucinaron en tecnicolor porque nunca jamás habían visto algo similar, convencidos como están de que la historia del cine principió en los '90s, y lo anterior es prehistoria. Y Martin Scorsese, muy feliz manteniendo su estatus de leyenda fílmica, contentando a la crítica que ha envejecido con él, y llenando su piscina en Malibú con agua comprada con los mugrosos billetes de quienes pagaron su entrada para verla. Todos contentos. Menos yo. Porque alguien tiene que decirlo alguna vez: el emperador está desnudo. Emperador fílmico, en este caso.

IDEAL PARA: Vírgenes fílmicos, y babosas por Leonardo DiCaprio.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

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