11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 25 de diciembre de 2011

"Divinas tentaciones" (2000).


-- "Keeping the Faith" (título original en inglés), "Más que amigos" (título en España). Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Edward Norton.
-- Actuación: Ben Stiller, Edward Norton, Jenna Elfman, Anne Bancroft, Eli Wallach, Ron Rifkin, Milos Forman, Holland Taylor, Lisa Edelstein, Rena Sofer, Ken Leung, Brian George, Catherine Lloyd Burns, Susie Essman, Stuart Blumberg.
-- Guión: Stuart Blumberg.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

-- "Divinas tentaciones" en IMDb.
-- "Divinas tentaciones" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Después de una borrachera padre, y nunca mejor dicho (el que se apuñala el hígado es precisamente un padre, de los padres de Iglesia, un sacerdote, vamos), uno de los protas comienza a contarle la historia de su vida, pasión y milagros al tipo del bar, que como no hay mucho movimiento y el copuchenteo es parte de la profesión, vamos oficiando entonces de psicólogo aficionado. En fin, el padre refiere que todo empezó cuando tenían 13. Por algo le dicen el número fatal. Existen dos amigos que, bueno... tienen marcadita la diana en la frente porque los malos malosos les hacen bullying que es un contento (eran los tiempos en que ese tema era subrepticio, y se aceptaba como parte normal del entrenamiento-para-la-supervivencia, si es que a los nenes de ahora los miman demasiado). Hasta que aparece... ¡¡¡ELLA!!! Una bruta que pone a los chicos malos en su lugar. Algo habrá visto ella en ellos. ¿O acaso a esa temprana edad ya ha descubierto el feo vicio femenino de disfrutar siendo adorada e idolatrada por hombres sometidos a su merced y cuidado...? El caso es que la vida los separa y todos siguen rumbos distintos. Uno de los amigos acaba metido a sacerdote (obvio, es el que cuenta la historia). El otro, por alguna extraña razón, acaba virando también hacia la religión y se hace rabino. Pero a pesar de adorar a dos dioses completamente distintos que se han condenado mutuamente desde los más arcaicos tiempos históricos que sólo tienen en común la barba, el ser únicos, debilidad por el envío de plagas y protagonismo en todo el Antiguo Testamento, ambos amiguetes siguen siendo eso, amiguetes. El equipo invencible. O algo así. Porque si fueran lo que se espera de ellos, o sea un serio y recto sacerdote y un serio y recto rabino, la peli sería muy aburrida porque no tendríamos un héroe con el que identificarnos (lo siento, curitas, pero ustedes hace rato que dejaron de ser modelo heroico para la juventud). Por eso, estos dos curas (bueno, este cura y este rabino) se transforman en tipos rompedores, que introducen la alegría y las canciones... ¡¡¡EN LA IGLESIA!!! ¡¡¡EN LA SINAGOGA!!! ¡¡¡PERO QUÉ JODER ES ESTO!!! ¿¿¿UN TEMPLO EVANGÉLICO...??? El caso es que en medio de ese proceso revolucionario y todo, aparece... adivinaron, la chica que conocieron a los 13. Hecha un bombón (Jenna Elfman, siempre demasiado flaca pero con el día soleado de su personalidad aquí, porque cuando Jenna Elfman quiere ser irritante, por Bastet que puede serlo... pero no es el caso aquí). El caso es que ella está free as a bird (y es una mirona de cuidado porque mírenle la expresión de deleite que pone cuando se pone a ver a un oficinista en el edificio del frente follando... el detalle mórbido de esto es que el oficinista es interpretado por el propio marido de la actriz en la vida real). Mientras, el rabino sigue soltero y le están tratando de conseguir cita-tras-cita-tras-cita-tras-cita-tras-cita (una de ellas con Rena Sofer, conocida por ayudar a hundir series televisivas como "Melrose Place", "24" o "Héroes", además de una despeinada, alucinógena y casi irreconocible por lo pirada Lisa Edelstein... ¡sí, leñe, la correctita jefa del Doctor House, en sus años moz... er... digamos "mozos"!). Y el cura... bueno, es cura, no se supone que tenga citas. Ella está en Nueva York por asunto de negocios, y aprovecha de reunirse con sus antiguos amigos, divertirse un rato... Ahora bien, resulta que los dos tipos comienzan a descubrir que, bueno, Jenna Elfman está buena, y bueno, entre tontera y tontera... El cura, como que no, porque es cura, voto de celibato... El rabino, por su parte, como que sí... y al final sí, se echa a Jenna Elfman. Y claro, poco a poco los tres descubren que han estado mintiéndose toda la vida, que se gustan (la chica y los dos chicos, no los dos chicos entre sí, por supuesto, que esta peli es very straight), y tenemos triángulo armado. Y entre medio, los dos tipos tienen que sacar adelante su ministerio. ¿Se entiende ahora por qué el cura está borracho como cuba mientras rememora todo esto...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A caballo entre los '90s y los 2000s, dos nombres estaban apuntándose hacia el estrellato en Hollywood: los dos de esta peli, claro, que son Ben Stiller y Edward Norton. El primero siguió prodigándose después con exitazo tras exitazo ("La familia de mi novia", "Mi novia Polly", "Una noche en el Museo", "Una guerra de película"... ¿apostamos a les suena alguna?), mientras que la carrera del segundo, de ser una joven promesa, se fue apagando poco a poco, desperdiciando su increíble talento en cosas como "Hulk: El Hombre Increíble" (¡cuyo guión se supone que reescribieron para potenciar la vis actoral de Norton, vaya qué manera de hacerle un favor!). De hecho, Edward Norton afrontó una única vez la tarea de dirigir una peli, hasta el 2011 por lo menos, y luego nunca más ("Divinas tentaciones", precisamente). Es probable que haya algo de timidez por detrás (lo que explicaría su talento para componer personajes atormentados y un tanto golpeados por la vida o por las circunstancias), porque ha declarado que no le gusta la celebridad. El caso es que "Divinas tentaciones" pertenece a su período más interesante para el cine. En esa época, todavía se podía tomar las religiones a guasa. Al año siguiente vino el 9-11 y ya sabemos cómo el tema se puso mortalmente serio después. Un sacerdote católico como prota humorístico sería impensable una década después, con la Iglesia Católica hundida en la ciénaga de la pedofilia y el abuso sexual...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es de esas pelis que no es la gran cosa, pero se defiende bien y con trabajo hasta sacar avante la empresa de entretener al respetable. El tema podría parecer un tanto escandaloso a primera vista (siempre hay conservadores cenizos que pretenden ponerle mordazas al cine a la hora de retratar la religión), pero es tratado con mucho tacto y suavidad: se muestra que los hombres de religión son hombres antes que la religión, pero no se explota desde el punto de vista morboso ni mucho menos. En ese sentido, la peli es bastante más amable de lo que cabría esperar. El conflicto central que involucra a los personajes se arma con lentitud y se desinfla sin demasiada presión tampoco, en parte porque los tres personajes conviven en bastante armonía y se tienen respeto entre sí, y bueno, eso es algo éticamente correcto, pero no ayuda a vender pelis (si lo que les gusta es el morbo y la sangre, pesados). En este escenario, es claro que todo el peso debía apoyarse en los dos hercúleos pilares de un buen guión y unas buenas actuaciones. Y en ambos estamos sobrados de cariño. El guión es simple y directo (cortesía de Stuart Blumberg, que después escribiría el más o menos inesperado guión de "La chica de al lado"), pero se las arregla para explotar su tema (no hasta las últimas consecuencias, claro, que esto es una comedia y no un dramón sobre personajes torturados entre Dios y una mujer) y tiene buenos diálogos. Y el trío protagónico se luce y tiene una química increíble. Edward Norton dirige a sabiendas de que no va a rodar una obra de arte sino una peli entretenida, y lo hace de manera ecuánime, sin tratar de lucirse a costillas del resto del elenco (de hecho, Ben Stiller en varias escenas le roba la peli en la cara, porque aunque Edward Norton hace su buen trabajo de siempre, Stiller es mucho Stiller), Ben Stiller compone más o menos su mismo personaje de siempre con la misma dignidad y gracejo que de costumbre, y Jenna Elfman se lo pasa bomba como objeto de atenciones de los dos galanes (bueno, quizás haya chicas que considerarían a Ben Stiller un "galán", que cosas más raras se han visto). Y al final, el tema no es tanto la religión como el encontrarse a sí mismo, el ser honesto con los sentimientos propios, el adaptarse a los cambios y evolucionar... lo de siempre, vamos. Pero bien hechito. Ojalá todas las comedias románticas o comedias a secas tuvieran el tino y cuidado que pone "Divinas tentaciones" en contar su cuento y resolverlo.

IDEAL PARA: Ver una comedia que por debajo de una idea provocadora juega la casilla segura de la fórmula del triángulo amoroso de siempre, pero bien ejecutada.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 14 de octubre de 2010

"Pantaleón y las visitadoras" (2000).


-- "Pantaleón y las visitadoras" (título original en castellano), "Captain Pantoja and the Special Services" (título en inglés para distribución internacional). Perú / España. Año 2000.
-- Dirección: Francisco J. Lombardi.
-- Actuación: Salvador del Solar, Angie Cepeda, Mónica Sánchez, Pilar Bardem, Gianfranco Brero, Gustavo Bueno, Carlos Kaniowsky, Sergio Galliani, Tatiana Astengo, Pold Gastello, Carlos Tuccio, Aristóteles Picho, César Bravo, Basilio Soraluz, Norka Ramírez.
-- Guión: Enrique Moncloa y Giovanna Pollarolo, basados en la novela de Mario Vargas Llosa.
-- Banda Sonora: Bingen Mendizábal.

-- "Pantaleón y las visitadoras" en IMDb.
-- "Pantaleón y las visitadoras" en la Wikipedia en español.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Pantaleón es milico. Y créanlo o no, es bueno, noble y correctito. Incluso se casó con la misma chica con la que fue a su graduación, en la que tuvo el honor de izar la bandera peruana por ser el mejor de la clase y too. Ni toma ni fuma, ni tampoco adorna con cuernos a su amante esposa. Cosas del fúrbol, la verdá. El caso es que por eso mismo lo llaman a Iquitos en misión supersecreta. Resulta que los insurgentes se están apoderando de las hembras en la jungla peruana. ¿Enemigos de más allá de las fronteras? ¡No, qué va! ¡Son las propias tropas peruanas preñando hembras para hacer Patria! Así es que nuestro hombre correctito tendrá ahora que empeñarse en montarles... ¡un servicio de visitadoras! ¡Para darles prestaciones! O sea, por si no entendieron nada, un servicio de putas para darles polvos. Pues, eso. Y ahí tienen a nuestro buen Pantoja, destacado en Iquitos, en misión supersecreta (¿se imaginan qué pasaría si la plebe se entera de que los milicos están montando su propio prostibulario con girls en exclusiva?), escondiéndole el follón incluso a su señora y too. Lidiando con la incomprensión de sus superiores, con las escenitas cada vez más progresivas que le va montando la señora (a ésa nadie la enseñó a ser obedientita, y eso que es señora de mili), y en particular con una putorrona con un cuerpo de orgía en el dungeon (Angie Cepeda en sus mejores años) que va a por el oro y no sólo hace prestaciones para la tropa sino que quiere agarrar a nuestro buen Pantoja, medio por afecto, medio por intereses creados... La casa de putas está servida. Literal y metafóricamente hablando.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Mario Vargas Llosa es, con diferencia, el mejor de los narradores que ha salido del boom latinoamericano, por más que el Nobel haya llegado veintiocho años después de lo que correspondía. Sin plagiarse a sí mismo novela tras novela como García Márquez, ni ser tan bombástico como Donoso, ni tan alegórico y pretencioso como Carpentier, se limita a escribir novelas que cuenten una historia y punto, y en este menos es más, consigue lo que el resto no: ser interesante. (Sus opciones políticas son otro cuento, hablemos mejor de él como novelista, que nadie es perfecto). No es casualidad entonces que se le haya buscado para adaptaciones cinematográficas, aunque por tratarse de un autor latino, no ha tenido tanta proyección fílmica como los superventas de Hollywood, claro está. Porque entre rodar a la Austen o a Vargas Llosa se quedan con la primera por ser anglo, aunque los dos son lo mismo de exótico para el yanki comedor de hamburguesas promedio. Francisco Lombardi, que ya había adaptado "La ciudad y los perros", se atrevió de nuevo con Vargas Llosa, y adaptó "Pantaleón y las visitadoras". Con mucho de eso que se llama cojones, porque debe tenérselos de hierro para, en plena dictadura militar de Alberto Fujimori, adaptar una novela que 1.- Deja como el restregado del calzoncillo contra el culo a los militares, y 2.- Fue escrita por Mario Vargas Llosa, que había sido rival del mismísimo Fujimori en las elecciones presidenciales de 1990 (en las que Fujimori ganó, cuando todavía fingía ser demócrata). La peli fue postulada por Perú (¡el de Fujimori!) para la quina a Mejor Película Extranjera en los Premios Oscar, pero no quedó candidateada, y menos ganó (por si a alguien le interesa, ese año ganó "Todo sobre mi madre"). Pobre Fujimori, que le pasen golazo con la peli, además candidatearla sin saber lo que está candidateando, y más encima quedar fuera. Bueno, por algo después tuvo que hacer maletas apresuradas e irse a Japón. Y aunque quien esto escribe sea chileno, se ahorrará los chistes pertinentes sobre la milicia peruana. Y es que en el fondo es bueno que los peruanos se rían de sus milicos, y los chilenos de los nuestros. Por algo nosotros somos civiles, y ya se sabe: un civil puede militarizarse, pero un militar no puede civilizarse...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Para serles sincero, ignoro si la adaptación es buena o no, porque jamás me he empollado la novela (no son falta de ganas, pero es que hay tanto que leer por delante, y es tan poco el tiempo...). Pero me huele a que sí. Vargas Llosa tiene un estilo bastante directo de contar el cuento, a ratos un poco barroco en lo detallista, pero siempre recto y al grano, así es que esta peli, que a pesar de su extensión anacondiana (casi dos horas y media), aunque se toma su tiempo en esto o aquello, no se siente pesada en ningún minuto (en su estreno para Estados Unidos, dato de trivia, la mutilaron salvajemente en cerca de media hora, y es que estos yankis se aburren si no hay robots que exploten, ya se sabe). La historia en ningún minuto pretende ser más de lo que es, un simple cuento entre bizarro y picaresco, ni trata de explorar el ser latinoamericano ni ninguna de esas zarajandas (nada en contra de eso tampoco, a priori, pero es que tanto cineasta tratando de ser telúrico, sin lograrlo, como que fastidia). Por supuesto que entre bambalinas hay palos sí y palos también en contra del sistema militar, y por qué no, respecto de la sociedad peruana, haciendo bueno eso de que en qué minuto se jodió el Perú (bueno, ésa era de la conversación en la Catedral, pero Vargas Llosa tiende a darles vueltas al tema).

-- Las actuaciones son de un nivel superlativo. A pesar de que esta peli es bien conocida como la que lanzó a la fama internacional a Angie Cepeda (y con esos enormes topless que se manda, era que no), la verdad es que el sufrido Salvador del Solar compone un protagónico memorable que no se deja robar por ninguna parte. Al principio lo vemos como un tipo correctito, un poco sumiso y un mucho de maniático, y después lo vemos evolucionar, desperfilarse, un poco perderse a sí mismo... pero todo de manera muy creíble, muy natural. Al final de la peli, hemos llegado a la conclusión de que todas sus virtudes y nobleza en realidad no son como para admirarlo, sino como para sentir pena del pobre desgraciado que toda la vida se ha portado bien porque, bueno, es feliz siendo un pobre ave, y aunque por eso deberíamos odiarlo como personaje, la verdad es que la actuación de Salvador del Solar lo vuelca por completo de nuestro lado. Y sí, ahora vamos con Angie Cepeda, que actúa ya bastante avanzadita la peli, y que como tentación e incitación funciona estupendamente bien, como una especie de femme fatale telúrica (segunda vez que uso la palabra, por algo será), siempre en esa ambigüedad de si está interesada en el hombre o en el cargo, para que nos entendamos. La esposa insoportable a la que el bueno de Pantoja debería darle su par de cachetes para hacerla entrar en razón, viene bien interpretada por Mónica Sánchez. El resto del elenco está un poco más en segundo plano, pero acompañan muy bien y están por la labor.

-- Resulta interesante observar que esta peli, que trata de no ser discursiva ni pedagógica ni panfletaria ni convertirse en la peli que exprese el alma latinoamericana y etcétera, clava mucho más certeramente la garra en el ser latinoamericano que muchas otras realizaciones que lo intentan y no lo logran, por mucho realismo mágico que le echen. Porque la verdadera Latinoamérica no es ese continente mágico y cuasimístico que un puñado de pringaos quieren majaderamente que sea (en el consumo yanketa y en la propia Sudaca), sino esa tierra en donde más se malvive que se vive, en donde se ocurren ideas bombásticas como, bueno, justamente ésa, la de montarle un servicio de putas a las tropas para después, cuando la cosa se ha hecho pública, negar que se ha montado un servicio de putas a las tropas justamente... en donde el principal pecado dentro de cualquier institución consiste en ser demasiado eficiente y hacer demasiado bien el trabajo... en donde cualquier aprovechado trata de sacar su tajada, y el espíritu cívico brilla por su ausencia (el único que parece tenerlo en abundancia es nuestro prota, porque su señora le reza rosario sí y rosario también, sus superiores se abanican en sus cargos, los ciudadanos no valoran a sus soldados, y con razón deberíamos decir, y las únicas que desarrollan algo que más o menos pueda decirse que recuerde al amor a la Patria son las putas, justamente, en un giro bastante irónico de la trama)... Si quieres ver por qué Latinoamérica sigue siendo el continente del subdesarrollo y del atraso, esta peli te va a aclarar un par de puntos mucho mejor que "Como agua para chocolate" o "El amor en los tiempos del cólera" o etcétera, si me preguntas.

IDEAL PARA: Ver una comedia que con el pretexto de contar una historia se pone bastante incisiva con esa cosa que tiene el ser latino.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

jueves, 23 de septiembre de 2010

"Campo minado" (2000).


-- "Campo minado". Chile. Año 2000.
-- Dirección: Alex Bowen.
-- Actuación: Erto Pantoja, Nicolás Fontaine, Juan Falcón, Francisca Arze, Pedro Vicuña, Ernesto Malbran, Rodrigo Achondo, Luciano Morales.
-- Guión: Alex Bowen, Marina Lande y Gerardo Cáceres.
-- Banda Sonora: Edgardo Riquelme y Sergio Ruiz.

-- "Campo minado" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un chileno lo manda todo a la mierda, y decide irse a buscar la famosa y cacareada suerte del chileno, arrastrando a su mejor amigo en la empresa. Y se van solitos y juntitos a la cordillera (pero no a hacer cochinaditas, por muy metrosexual que se vea Juan Falcón aquí, ¿eh?). El objetivo es dar con una mina de cobre que puedan inscribir y hacerse millonarios forever and ever and ever jamás. El amigo arrastrado a la aventura, al poco, hace un inquietante descubrimiento: la famosa mina de cobre probablemente esté en un... bueno, en un campo con minas. Un campo minado. Y viene a descubrirlo de la manera más hollywoodense posible, o sea, cuando un cateador contratado salta hecho tubérculos por los aires, pobre hombre. Pero quedan otros dos cateadores, así es que, qué hacerle, si para eso son los recursos humanos. En la inmensidad de la precordillera andina, el cuarteto se empeña en su empresa, hasta que finalmente dan con el cobre. Y uno de los cateadores, que es más listo que el otro (además el otro tiene una cara de muerdealmohadas que no se la puede... y los hechos posteriores dan la razón a aquella primera impresión), las para que la mina no es de quien la descubre, sino de quien la inscribe, y si los dos citadinos nunca vuelven, pues bien... de manera que van y apuñalan a uno de los dos, y al otro no porque se les arranca. Ahora, el pobre desgraciao al que lo arrastraron a la aventura de su vida, tendrá que hacer lo imposible para sobrevivir en los faldeos cordilleranos, enfrentarse a toda clase de fauna local (flaites gays incluidos), y dedicarse a la ardua e ingrata labor de faenarse a la única mujer lúbrica del lugar para escapar, hacerse dinero con la mina, etcétera (la mina de cobre, esta vez, no la mina del campo minado ni la otra minorra...).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para quienes tengan memoria de corto plazo y no se acuerdan de cómo era el cine chileno antes del año 2000, les refrescaré la memoria. En esa época, el anoréxico mundillo cinematográfico chileno estaba compuesto por toda una (de)generación de culturetas que habían crecido luchando contra la dictadura militar, y al serio y garboso aplomo de los militares, habían opuesto la rabia creacionista de que "lo nuestro es arteh". Los militares chilenos no fueron demasiado proclives a fomentar el arte en esos 17 años (otra trinchera que optaron por no cubrir, y así les fue después), y sólo sacaron una peli, que fue "El último grumete de la Baquedano" (irónicamente, sobre un polizón que se la mete doblada a la Armada, si ni en eso pensaron a la hora de elegir un buen libreto de apoyo propagandístico), mientras que del otro lado no había mucho cine, básicamente porque los actores, directores y guionistas o estaban muertos o estaban detenidos desaparecidos, condiciones ambas que hacen un poco difícil ponerse cerca de una cámara y rodar. A pesar de lo cual se las ingenieron para sacar adelante cosas como "Imagen latente" y otras pelis de denuncia antidictatorial. En lo sucesivo de los '90s, aunque se había recuperado la democracia (bueno, es un decir, que algunos confunden democracia con elecciones), los artihtah que habían estado 17 años silenciados decidieron que ahora es la nuestra, y vamos depredando el Fondart rodando pelis que no le importaban a nadie, pero que cumplían con... ¡¡¡MOSTRAR LA REALIDAD NACIONAL!!! ¡¡¡PAGA TU ENTRADA AL CINE PARA VER LO MISMO QUE PUEDES VER GRATIS EN LA CALLE AFUERA DESDE TU AUTOMÓVIL!!! Era necesario que esa generación de vejetes fueran cayendo como moscas para que llegaran soplos de renovación al cine chileno. Uno de los que lo intentó fue Alex Bowen, quien se hizo de un nombre (nuevamente, es un decir) con la peli "Mi mejor enemigo". Pero antes de ésa había rodado una que se llamaba "Campo minado". Cuyo tagline fue "nadie vuelve intacto". Y en este caso, la peli tampoco volvió intacta. Bowen sobrevivió de milagro para rodar otro día, los que ya eran actores siguieron más o menos en lo suyo, y Francisca Arze en su primer rol... buenoooooo... no volvió a saberse de ella.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Antes de explicar por qué deberían verla (o no, eso a según), partiré con algo sobre lo que nunca se insiste lo suficiente a la hora de tasar un comentario sobre una peli: las expectativas. Que cuando resultan equívocas, terminan generalmente por ser funestas. Esta peli la vendieron como un thriller, en un escenario poco convencional (el escenario más recurrente en las pelis chilenas, aunque más antes que ahora, y con mucha fuerza en ese tiempo, es "la pobla", y en este caso se supone que es el espacio abierto de la precordillera), y con un sugerente título, "Campo minado", que bien podría haber sido un thriller de Hitchcock. La idea de un grupo de personajes persiguiendo una mina en el wasteland puede dar mucho jugo de sí, como lo comprobó ese clásico que es "El tesoro de la Sierra Madre". Y claro, cuando ves esta peli, descubres que es otra cosa. Y te reputeas, porque no era lo que esperabas, y lo que te dieron no es sensiblemente mejor (de hecho, es peor). La primera media hora de peli, con los tipos batiéndoselas buscando el cobre en un campo minado, es bastante buena si omitimos la precariedad de recursos (el efecto especial del tipo que salta por los aires con una mina al comienzo de la peli, no tiene nada que envidiarle a los cutrefectos de las teleseries), y se nota que hay una mano firme detrás de la cámara tratando de llevar la historia a buen puerto. Pero de pronto, promediando la mitad del filme, cambiamos de escenario, llegamos a un pueblo precordillerano, y del campo minado nunca más se supo. Si esta peli se hubiera llamado, no sé, "El pueblo" o "Precordillera" o algo así, no sería una decepción. Pero si la llamas "Campo minado" y al tercio de peli te olvidas del campo minado y pasas a otra cosa (incluso la mina deja de tener importancia, salvo en lo que se refiere a que el mapa es un mcguffin), el cabreo puede llegar a ser notable. Quizás por eso, esta peli no la vio ni Cristo en el cine, duró un par de semanas en cartelera con mucha suerte, y tardó más de media década en salir en DVD. Y diez años después, nadie se acuerda de ella (por alguna extraña razón, en la ficha de esta peli en IMDb ni siquiera aparece registrado el año de estreno correcto, a ese nivel de descuido llegamos). Pero si nos olvidamos de todo lo anterior (y hago esta advertencia por si aún les pica la curiosidad), la verdad es que es un thriller relativamente aceptable. No quiero decir "bueno" ni que deberías ir corriendo a verla, pero si te lo llegas a topar y te lo tomas con cierta solfa, no desmerece. Hay un esfuerzo honesto por parte del equipo productor en contar una historia que sea un thriller atrapante (aunque a las últimas lo sea sólo a ratos) y en acercarse a los estándares del cine de entretención hollywoodense, siempre desde la óptica chilena. Esfuerzo que se ve lastrado por el socorrido recurso del cine chileno de explotar los bajos fondos de la sociedad, siempre interesante de no ser por lo manido. Y por un guión que no siempre sabe estar a la altura (mira que el prota, cuando la chica consigue sacarlo de su encierro, en vez de salir arrancando por pies del pueblo se toma su tiempo para llevársela al tálamo y merendársela como buen macho chilensis... aunque claro, era la manera de meter la inevitable escena con chica en bolas, que en este caso, tratándose de los pequeños, compactos y turgentes pechos de Francisca Arze, es algo que se agradece). Pero seamos honestos, muchas pelis yanketas que tratan de meterte suspenso a la vena tampoco es que sean mucho mejores tampoco, e incluso se hacen con el vuelto del pan y poco menos, así es que si nos tomamos "Campo minado" como un thriller de serie B, pues está bien. Aprobado. Con un poco de buena voluntad, pero aprobado.

IDEAL PARA: Ver un thriller chileno de serie B.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

sábado, 13 de febrero de 2010

"Jinetes del espacio" (2000).


-- "Space Cowboys". Estados Unidos / Australia. Año 2000.
-- Dirección: Clint Eastwood.
-- Actuación: Clint Eastwood, Tommy Lee Jones, Donald Sutherland, James Garner, James Cromwell, Marcia Gay Harden, William Devane, Loren Dean, Courtney B. Vance, Barbara Babcock, Rade Serbedzija, Blair Brown, Jay Leno, Nils Allen Stewart, Deborah Jolly.
-- Guión: Ken Kaufman y Howard Klausner.
-- Banda Sonora: Lennie Niehaus.

-- "Jinetes del espacio" en IMDb.
-- "Jinetes del espacio" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Año 1958. Los pilotos gritan "¡¡¡AL INFINITO Y MÁS ALLÁ!!!", porque están en un programa muy chupi y especial para viajar al espacio y too. Pero resulta que uno de ellos, como que se entusiasma mucho, y se las arregla para estrellar avión experimental sí y avión experimental también, lo que le cuesta un turrón de millones al Presupuesto de la Nación. Por lo que el programa entero es cancelado, y los civiles meten sus narices y hacen lo que todo civil en puestos de responsabilidad hace: ¡¡¡CREAN UNA AGENCIA!!! En este caso es la NASA, así es que adios programas militares para el espacio, miren que tontos, cuando estaban tan cerca de construir el Imperio Espacial Norteamericano. Pasa el tiempo, pasa mucho tiempo, nada menos que 40 años, esos aguerridos jóvenes viven vidas plenas y felices mientras tanto, y cuando llega el ocaso de sus vidas, se produce una crisis. Resulta que ahora los rusoskas y los yanketas son amiguis por aquello de la caída del Muro de Berlín y todo, y vienen los rusos y dicen: "oye, mira, resulta que tenemos un cagazoski allá arriba, tenemos un satelitoshka de telecomunicaciones que está perdiendo órbita y se va a estrellar y dasvidosnia tovarich, y sin comunicaciones internas los separatistas nos comerán vivos, y ustedes no quieren tener una Rusia en guerra civil, porque no quieren, ¿verdad? ¿Pliiiiiissssss?". Los yanketas, en vez de seguir hundiendo a Rusia aún más para que no vuelva a levantar cabeza, con espíritu Versalles 1919, en vez de eso deciden ser buenos amigos del mundo y se vuelven a los tártaros de Europa diciéndole que OK, very well, nosotros les salvaremos el satélite ése. El satélite tiene especificaciones tan antiguas que ningún friki internetero salido de Ingeniería es capaz de descifrar esos jeroglíficos. Pero resulta que esas especificaciones son las mismas del SkyLab, que fueron diseñadas por nuestro héroe, igualito a que Lewis Wallace hizo que las catacumbas que salvaron a los primeros romanos fueran financiadas por Ben-Hur. Aparte del bochornoso problema de desentrañar cómo demonios esas especificaciones llegaron hasta un satélite ruso en órbita, todavía tienen que salvar al satélite, y la única opción es que nuestro prota sacado del camino al espacio en 1958 le enseñe a los chicos lindos del 2000 cómo se hace. Pero nuestro prota, que es el bueno de Clint Eastwood, mastica un poco y dice lo suyo, que esos niñatos de papi no son tan rudos como... ¡¡¡CLINT!!!, y si quieres tener un satélite como Dios y América mandan, pues tienen que enviar a los viejos vaqueros. ¿Misión geriátrica al espacio? Ni hablar. Bueno, chico, no tienes alternativa. Er... er... er... bueno-ya. Por supuesto que las cosas no son tan simples, el villano de turno se encargará de putear a Clint Eastwood, los rusos se traen lo suyo también... Lo de siempre, vamos. Pero con vejetes.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A estas alturas del partido, Clint Eastwood es casi un emblema americano. No por nada vota republicano. Y eso que la Trilogía del Dólar la rodó en España. Pero bueno, otros Westerns sí que los rodó donde se debe, o sea, ¡¡¡Америка!!! Er... ehm... quiero decir... ¡¡¡AMÉRICA!!! Después de interpretar a personajes tan yankis como vaqueros, policías malhablados y fotógrafos de National Geographic, le faltaba una última americana: ¡¡¡EL ESPACIO EXTERIOR!!! Porque si hay algo que tenían claro Rammstein cuando grabaron su videoclip de "Amerika", es que no hay yanki completo si no mira orgulloso una foto de Neil Armstrong cuadrándose militarmente ante la bandera de los Estados Unidos en la Luna. Además de patearle el trasero a los rusos (bueno, eso papi Clint ya lo había hecho en "Firefox"). Y ustedes no iban a pensar que la edad lo iba a detener, ¿no? Porque Clint Eastwood tenía 70 plateándole las sienes cuando escribió, dirigió y protagonizó esto. A esa edad no viaja nadie al espacio. Salvo Clint Eastwood. Se dio el gustito. Y bueno, por qué negarlo, nosotros también.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es sin lugar a dudas entretenida de punta a cabo. La premisa es un despropósito mayúsculo, claro está, pero Clint Eastwood da lecciones sobre cómo voltear el asunto y ponerlo de cabeza otra vez. No intenta en ningún minuto forzar ni hacer creíble la premisa, sino que retrata a los astronautas como un grupo de underdogs buscando su última oportunidad. La receta "Rocky" de toda la vida, vamos (y en "Rocky", se supone que Rocky Balboa ya estaba viejo para el boxeo... y miren que después llegaron cinco secuelas). Con este hábil truco de malabarismo, es imposible que las simpatías del respetable no se inclinen a su favor, salvo por supuesto por los seriotes de siempre, que con perfecto espíritu Cubert Farnsworth, dicen: "¡Pero qué idiotas, esto es imposible!". La peli es tópica a decir basta, en esto del grupo de vejetes que tienen su última oportunidad, eso Clint Eastwood lo sabe bien, y por lo tanto, lo cuenta con toda la diversión del mundo, porque, vamos... no se supone que te lo tomes en serio, o al menos TAN en serio. El guión gira desde los diálogos misteriosos (no tanto, en realidad) entre los villanos, y las intrigas de gabinete hasta la comedia geriátrica (chistes de caca y pis excluídos, por suerte), pasando por las inevitables escenas románticas (en este caso románticas a la vieja usanza, sin sexo de por medio, al menos on-screen), y después de un prólogo quizás demasiado largo, cuando viene el viaje espacial por fin, tenemos acción llevada de manera bastante respetable, sin machadas del héroe ni explosiones demasiado apabullantes, lo que acentúa la sensación de "realismo" de todo. Y todo esto, mezclado en su justa medida: cuando una escena ya no da más de sí, Clint Eastwood la soluciona rápidamente, le pone moño, y a otra cosa. El resultado final es una peli quizás un poco larga, pero en ningún minuto aburrida.

-- El grueso de la peli cae sobre sus cuatro protagonistas. Se suponía que Sean Connery y Jack Nicholson iban a acompañar a Clint Eastwood, lo que hubiera sido una pasada, claro está. Pero vaya uno a saber por qué (¿egos heridos a la hora de posar para el afiche promocional, quizás...?), la cosa quedó entre Eastwood, Tommy Lee Jones, Donald Sutherland y James Garner. Y es notorio que los cuatro mosqueteros (nunca mejor dicho: Eastwood es una especie de Dartagnan viejo, hay un religioso, hay un ladies-man, y hay un cínico, igualito a la obra de Alejandro Dumas) se divirtieron de lo lindo cachondeándose entre sí. Clint Eastwood tiene la bonhomía suficiente para permitir que Tommy Lee Jones le robe la peli en la cara, y los otros dos, aunque con pocas escenas, son un buen alivio de las tensiones entre estos dos. Esto era justo lo que necesitaba una peli con pretensiones de aventura ligera, un puñado de actuaciones que en ningún caso se apestan con solemnidad.

-- Los secundarios también están bien. El malo maloso es James Cromwell, que nació pintado para esos papeles de jopú prepotente, y aunque la vuelta de tuerca respecto de su personaje se huele a la legua, es divertido verle teniendo que comérselo con Clint Eastwood. Marcia Gay Harden es una opción inusual para heroína (entre otras cosas porque las heroínas o "compañeras del héroe" en Hollywood suelen ser unos cuantos años menores), pero eso y su carismática presencia la hacen un gran aporte. Desde su casilla, William Devane como el jefe de la sala de lanzamientos también se luce lo suyo (para los fanáticos de "24", éste es el tipejo ése que era Ministro de Relaciones Exteriores, y que tenía a Jack Bauer por yerno, con los fatales resultados que son de prever para cualquiera que le lleve la cuenta al gafe de Jack). Hay una breve y curiosa aparición de Toby Stephens al comienzo, el tipo que era el malo maloso de "Otro día para morir" y el amiguete del prota en "La balada de Mangal Pandey": él es el Clint Eastwood joven, y la verdad es que está clavadito en actuación y pinta, hasta el punto que servidor se preguntó si en verdad era el propio Clint Eastwood sometido a alguna clase de tratamiento de imagen y maquillaje (bueno, que estuviera filmado en blanco y negro no ayudaba a la discriminación). Y el elenco se completa con Rade Serbedzija, en esos años topísimo en sus papeles eslavófilos ("El Santo", "Misión Imposible II"), y que aquí para variar un poco hace de ruso (general ruso) con trapitos sucios, si es que ya sabemos cómo se lo hacen al otro de la Cortina de Hierro.

IDEAL PARA: Ver una peli sin lugar a dudas menor dentro de la filmografía de Clint Eastwood, pero ligera y entretenida de punta a rabo.

VIDEOS.

-- Examen médico [en inglés, subtítulos en inglés].



-- Sorpréndanse, kids, no es Clint Eastwood rejuvenecido con maquillaje o CGI, sino Toby Stephens interpretando a Clint Eastwood [en inglés, sin subtítulos].

viernes, 5 de febrero de 2010

"El sexto día" (2000).


-- "The 6th Day". Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Roger Spottiswoode.
-- Actuación: Arnold Schwarzenegger, Michael Rapaport, Tony Goldwyn, Michael Rooker, Sarah Wynter, Wendy Crewson, Rodney Rowland, Terry Crews, Ken Pogue, Colin Cunningham, Robert Duvall, Wanda Cannon, Taylor Anne Reid, Jennifer Gareis, Don McManus.
-- Guión: Cormac Wibberley y Marianne Wibberley.
-- Banda Sonora: Trevor Rabin.

-- "El sexto día" en IMDb.
-- "El sexto día" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Después de la clonación de la oveja Dolly, vino la clonación del ser humano. El experimento salió fallido (nunca dicen si el clonado fue George W. Bush o Britney Spears) y de eso se colgaron todos los reaccionarios anticiencia para decir CLONACIÓN KAKA - KAKA CLONACIÓN. Fueron entonces pasadas las Leyes del Sexto Día, que prohiben clonar al ser humano, etcétera, etcétera. Cambio de escena: tenemos una secuencia de fútbol americano... No, saltémosnosla porque no añade mucho, aparte del componente palomitero. Otro cambio de escena: Arnold Schwarzenegger disfruta apaciblemente con su familia, compuesta de una amante esposa y una querendona hija única. Que le pide una muñeca animada que es como las de verdad. Las cosas se complican cuando nuestro buen Schwarzenegger, en su trabajo como piloto de quetecagas helicópteros, recibe una llamada: la mascota acaba de perecer. Y nosotros, llevando como 15-20 minutos de peli y todavía no hemos visto a Arnold dando mamporros, mira que m***** de peli ésta. Bueno, sigamos estoicamente. Resulta que los dos pilotos que son compinches, cambian los turnos a conveniencia, y esto traerá cola. También, que habrán de transportar a un billgatesco empresario a la nieve. Y bueno, Schwarzenegger se dedica a varias cosiacas por aquí y por allá, hasta que al final, cuando es de noche, está regresando a la casa... ¡Sorpresa! Mira por la ventana, y hay un Schwarzenegger apagando las velas. Que no es él mismo. En un mundo donde existe la clonación, y en una peli donde al comienzo nos han advertido de que los clones humanos están prohibidos, pero hay clones de mascotas, ya nos podemos oler de qué va la cosa. Uno de los dos Schwarzeneggers es un clon. Medio geriátrico cualquiera de los dos, pero clon al fin. Y por supuesto, uno (o ambos) están marcados para la muerte por la ley (como de costumbre), las intrigas corporativas (como de costumbre)...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Durante algo menos de una década, desde "Terminator" en 1985 hasta "Mentiras verdaderas" de 1994 (sintomáticamente, ambas dirigidas por James Cameron), Arnold Schwarzenegger era kickass. Pero luego, en unos '90s cada vez más olvidados de sus viejos action heros, en donde lo que molaba no era quebrarle el cuello a terroristas musulmanes sino ser tristón y grungie, empezó la decadencia con cosas como "El protector", "Batman y Robin" (y ahí era el actor que lo hacía bien, qué quedaba para el resto), "El fin de los días" y su punto más bajo a la fecha: "Daño colateral". En medio de todo eso, le cayó un proyecto casi de chiripa. Resulta que unos tipos llamados a lo amigo "Los Wibberleys", porque son marido y mujer, habían escrito un guión futurista sobre clones y todo eso. La idea era buena, pero vaya uno a saber en qué estaban pensando, resulta que supuestamente el rol iba a ser para Kevin Costner, quién tenía todo el interés del mundo, pero ¡damnhell!, agenda copada, buddies... De manera que vamos subiendo a otro de rebajas, a Arnold, al proyecto, a ver qué pasa. El guión era todo lo oportunista que se podía, porque tres años antes el tema de la clonación humana había saltado a la palestra por aquello de la oveja Dolly, la primera oveja clonada, y todo eso. Razón por la cual esta peli, con sus menciones a Dolly, envejeció terriblemente rápido. El resultado fue que acá se forjó otro eslabón más en la imparable decadencia de Arnold Schwarzenegger. Al final, tuvo que hacer el take the money and run, encontrando solaz en el último refugio de los losers: en la política. Y llegó hasta Gobernador de California, miren ustedes...

¿POR QUÉ VERLA?

-- A veces la tienes fácil para decir que una peli es mala. Dices: ES MALA, y listo. Lo complicado es cuando tienes una peli que no remonta, pero que tiene sus momentos y destellos, pero que aún así dentro del cuadro general sigue siendo una trastada: si la defiendes da la idea de que es buena, y si no, que es mala sin remisión, que así de simples les gusta las cosas a todo el mundo. Pero, aún así, allá vamos. En primer lugar, debemos decir que el resultado general es enormemente mediocre. La historia y el guión son mediocres, por descontado, pero de eso ya hablaremos, porque (allá vamos después) aún así el guión tiene buenas ideas. La diferencia debería haber sido marcada por el director. ¿Y quién dirige aquí? Pónganse a temblar. El director es Roger Spottiswoode. ¿Aún no están temblando? Repasemos la directorgrafía del señor Spottiswoode: "Air America" (sí, en la que pensaron como buena idea reunir a Robert Downey Jr. y Mel Gibson como héroes cómicos de acción), "¡Para o mamá dispara!" (ya ven, olió sangre dirigiendo a Stallone, y después se cagó en Schwarzenegger... seguro que con Chuck Norris no se atreve), "El mañana nunca muere" (la peor Bond de Pierce Brosnan, y seria candidata a worst Bond ever)... O sea, dirige esta peli de acción con un héroe clásico de acción, un tipo que no tiene la más puñetera idea sobre cómo rodar una escena de acción que tire. Cómo diablos lo siguen contratando, eso es un misterio. Si han visto alguna de las anteriores, ya saben a qué se enfrentarán en ésta: una trama que podía tener algún aliciente por aquí o por allá, pero rodada con una enorme frugalidad de ideas, sin ningún rasgo mínimamente creativo, y con insufribles pretensiones de over-the-top. Y nótese que, como diremos, el guión tenía buenas ideas de fondo (cuando digo "buenas ideas de fondo", no me refiero al cuarteto de matones del villano, una panda de tarados que dejan a Boris y Natasha a la altura de Jason Bourne, y que por consiguiente, hacen bien poco por inflamar de suspenso y tensión dramática la peli, y tampoco me refiero a la trama de suspenso policial, cuya solución final es tan fácilmente adivinable que uno puede preguntarse cómo el bueno de Schwarzie demora tanto en caerle la teja, y hasta que necesita de un personaje de apoyo para que le explique el asunto con peras y manzanas). Bueh, ustedes ya saben: la receta puede ser todo lo buena que se quiera, y los ingredientes pueden ser todo lo exquisitos que se puedan, pero si el cocinero es un manospezuñas, pues, ya saben a qué prepararse...

-- El elenco, sin ser especialmente bueno, está cumplidor para los estándares de una action movie al uso. Arnold Schwarzenegger hace más o menos lo mismo que siempre, y su personaje podría ser visto como una especie de Douglas Quaid (su personaje prota para "El vengador del futuro") convenientemente upgradeado. O no, porque los años pesan, y ya Arnoldito empezaba a no estar para esos trotes. Tony Goldwyn compone a un interesante villano, una especie de Bill Gates pseudoempático que es de verlo y querer molerlo a palos por cínico; al menos no recurre a clichés como la carcajada villanesca, y sus discursos proempresa están dichos con convicción y, casi-casi, te convencen. El pobre Robert Duvall, actorazo a años luz del resto del elenco (el sinuoso abogado Tom Hagen de "El Padrino" y "El Padrino II", Kilgore en "Apocalipsis Now"...) está enormemente desaprovechado a pesar de que su papel era el más emotivo de todos, como conciencia de todo el asunto, y no debe ser casualidad que su escena con el villano sea la única realmente bien actuada en toda la peli (digamos, a estándares normales, o sea, por encima del promedio en las de acción). Y mención especial para Sarah Wynter, algún tiempo después secundaria de "24", como la única del grupo de matones con algo de cerebro, además de mostrar con academia la perfección anatómica de los clones (he aquí una muestra de la limitada imaginación de Spottiswoode para lo suyo, considerando que esa misma secuencia descafeinada podía ser rodada con mucha mayor imaginación para poner la cámara e iluminar la escena, y si le costaba tanto imaginárselo por sí mismo, siempre podía robarle ideas a "Ghost in the Shell", que es cinco años anterior para más inri y muestra lo que se puede hacer cuando tienes a un tipo con ideas estéticas claras).

-- Pese a todo lo que sugerí antes, el tema de las implicaciones éticas de la clonación industrial está bien tocado. Léanme bien, por favor. Quise decir "bien tocado" y no "bien tratado". Vemos bien a las claras lo que significa entregarle el cuerpo y la mente a una empresa que hace negocio con todo eso, asistimos a la trastienda de cómo con un poquito de incentivos se puede modificar las leyes éticamente correctas a favor de las grandes corporaciones, vemos como la clonación (así como cualquier otra biotecnología hasta la fecha) desataría movimientos de resistencia ciudadana movilizada (un poco a lo "Identidad sustituta", pero con éxito mayor para los renegados), asistimos a los posibles mecanismos utilizados para perpetuar el poder de las corporaciones, y hasta alguna pista religiosa sobre el tema de qué hace humano a un ser humano se nos entrega. Desde ese punto de vista, puede tomarse esta peli como una de ésas para discutir después con un café al lado, aunque los contertulios deberían limitarse a usarla como un punto de partida, ya que pocos de sus argumentos son realmente aprovechables (lo dicho, esta peli encontró el filón, pero no lo explotó). Iba a decir que el guión parecía ser una "peli sobre temas trascendentes", al que le hubieran aligerado de carga filosófica e injertado algunas escenas de acción para que Schwarzenegger pudiera lucirse su tanto, pero después de revisar que este guión es un trabajo casi primerizo de los Wibberleys (Cormac y Marianne, marido y mujer en la real life), responsables de potentes indigestiones cinéfilas como "Yo, espía", "Los Angeles de Charlie: Al límite" y "Un papá con pocas pulgas", además de "La búsqueda" con Nicolas Cage y secuela, mucho me temo que posiblemente sea al revés, que partieron por las escenas de acción, y que por el camino, un poco como el burro flautista, dieron con la nota para poner semillitas de ideas más allá de la acción blockbustera, sin que supieran explotarlas adecuadamente. Una lástima.

-- En definitiva, quizás el gran pecado de esta peli es no ser ni agua ni tinta. Quiere ser un híbrido de peli con ideas y action movie, quizás el "Blade Runner" o "El vengador del futuro" de comienzos del XXI, con un tema tan interesante como es un posible futuro clonotráfico, pero un guión que trata de abarcar demasiadas cosas sin profundizar en ninguna (que las escenas de acción son lugarcomunescas y la reflexión filosófica es superficial, vamos), sumado a un grupo de actores que hace lo que puede con lo que tiene (incluyendo a Schwarzenegger con su, ehm, edad...), y a un director especialmente incompetente y poco imaginativo para sus soluciones narrativas, la convierten, no diré en un fiasco, pero sí en un habitante del amplio territorio de pelis que pudieron ser algo grande y no llegaron a la cota. Bueno, supongo que aún así, aunque sea por esos tímidos esfuerzos por aquí y por allá, aún así vale la pena verla. Si esa noche no tienes cita con una chica. Y si el DVD de esa otra peli que querías ver ya fue arrendado. Y si no dan nada mejor en el cable. Y si no es día de actualización de Cine 9009. A servidor quien esto escribe, al menos esta peli lo entretuvo. Aunque claro, con las expectativas suficientemente bajas, hasta quién no...

IDEAL PARA: Tipos que hayan pulsado el "Hazte fan" en la página de Arnold Schwarzenegger en Facebook, y cienciaficcioneros terminales.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 20 de diciembre de 2009

"Bailarina en la oscuridad" (2000).


-- "Dancer in the Dark". Dinamarca, Alemania, Holanda, Italia, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Suecia, Finlandia, Islandia, Noruega. Año 2000.
-- Dirección: Lars von Trier.
-- Actuación: Björk, Catherine Deneuve, David Morse, Peter Stormare, Joel Grey, Cara Seymour, Vladica Kostic, Jean-Marc Barr, Vincent Paterson, Siobhan Fallon, Zeljko Ivanek, Udo Kier, Jens Albinus, Reathel Bean, Mette Berggreen.
-- Guión: Lars von Trier.
-- Banda Sonora: Björk.

-- "Bailarina en la oscuridad" en IMDb.
-- "Bailarina en la oscuridad" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La vida es una putada y luego te mueres. O bien emigras y tratas de buscarte una nueva vida en América, la Tierra de las Oportunidades, Land of the Free, etcétera. Como la inmigrante checa Selma. Que de niñita veía esos programas de comedias musicales, y miren ustedes cómo es de bruta la gente, creía que todo eso era de verdad, y que en serio la gente en NY se ponía a hacer el saltimbanqui en la calle con Fred Astaire o Gene Kelly. Ahora está sepultada en un empleo de mierda, haciendo bandejitas con una máquina de pillarse los dedos, y piticiega como un topo con cataratas. Pero está juntando platita-platita, dame lunita. ¿Para crecer y surgir en la vida? No, porque no importa lo que haga, Selma está condenada a los lentes oscuros y el bastón. Pero está su hijo. Que heredó la misma perra condición genética. Nunca bien especificada por el guión, no vaya a ser cosa que alguien sepa de Medicina y diga que eso no puede ser. Bueno, qué importa. El caso es que si el chico se opera antes del deadline, que por pura coincidencia es el cumpleaños N° X ("equis", no "diez romano", prefiero especificar por aquello de...), entonces el chico quedará salvo, curado, y será un nuevo inmigrante del Crisol de Razas y todo eso. Claro, hasta ahí la cosa tiene arreglo. El problema es que se mete de por medio el policía que le arrienda una cabañita, y que dice que ese dinero le vendría bien, que el sueldo de sheriff defendiendo la democracia no le alcanza, y que, bueno, veamos qué se puede hacer al respecto... ¡Pero no importa, no hay nada que no pueda arreglarse con un poco de música! ¡Y de canciones! ¡Y de baile! ¿O no? ¿O no? ¿O...? Oh, mi God... No... No... ¡Selma, no! ¡Sálete de ahí, Selma! ¡No, no lo hagas, Selma! ¡Oh, no! ¡Oh, no! ¡Oh, no...! ¡Pero para dónde vas, Selma! ¡Selma, para dónde vas...!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En Cine 9009 no hemos posteado muchas pelis de Lars von Trier. Creo que en las 500yalgos a la fecha, no hay ninguna. Y hay una muy buena razón para eso. Dicho en términos bien simples, tipo ecuación matemática: "LvT=KK". Sí. KAKA dije. Nunca me he topado con un fanático de Lars von Trier que piense. Todo fanático de Lars von Trier que se precie de tal, lo es un poco porque el tipo anda de tan guay por la vida, que van los borregos intelectualoides y dicen "yo también soy guay, así es que lo reconozco como guay". En "Los idiotas" no se notaba tanto porque entre tanto idiota, el director como que se camuflaba un poco, pero "Contra viento y marea" (creo que en España la estrenaron como "Rompiendo las bolas", título más acorde con el inglés "Breaking the Waves") es consistentemente una de las cagadas más grandes que se ha mandado el cine de los '90s, y podría estar con holgura en el Top 100 de las Peores Películas de Cine Arte jamás producidas. Pero con "Bailarina en la oscuridad" había que arriesgarse, básicamente porque salía Björk, y cualquiera que hubiera estado ahí para verla en los tiempos de sus videos para el disco "Debut" del '93 (ya saben, "Violently Happy", "Human Behaviour", "Venus as a Boy") se daba cuenta de que la chica es una actriz tremenda, y no sería la primera vez que la estrella le arreglara la planilla al director. Había que darle una oportunidad, por si Björk le hacía el cosido y el cantado a Lars von Triers, y...

¿POR QUÉ VERLA?

-- ...efectivamente se lo hace. Sobre la trayectoria musical de Björk no nos pronunciamos demasiado (brillante en "Debut", medio sí medio no en "Post", cuasimística en "Homogenic", y al despeñadero todo lo demás), pero por su talento actoral, es una p*** m***** que haya decidido no volver a actuar más. ¿Por qué? Una vez más por culpa de Lars von Trier, que no contento con hacer pelis como el azúcar hace dientes cariados, además dijo que se encargaría personalmente de traumatizar a Björk hasta el punto del estrés postraumático estilo Síndrome de Vietnam, para que NUNCA MÁS VOLVIERA A ACTUAR EN UNA PELI Y QUEDARA SÓLO COMO LA ACTRIZ DE (mi peli) "BAILARINA EN LA OSCURIDAD", ¡¡¡MUAHUAHAHAHÁ!!! ¡¡¡MUAHAHAHAHÁ!!! El caso es que Björk se manda una actuación que hubiera tirado de espaldas a cualquiera de los nominados al Oscar ese año (que por cierto, como comparativa, lo ganó Julia Roberts por su bien-y-listo protagónico en "Erin Brockovich"). Pero me he dado muchas vueltas. ¿Por qué es tan buena? Simplemente, porque su personaje está cargado de matices. Es la prota de la peli, pero no es de ninguna manera un ser angelical ni la chica soñada (salvo para un worker que ronda por ahí), sino una cabezota de cuidado que por puro esto-o-aquello, se las arregla para meterse en líos titánicos. Pero por otra parte, esta resentida médica y social es también una soñadora, y ambas facetas se despliegan bien en la actuación, pasando de la una a la otra sin problemas. Y además de eso canta y baila, por supuesto, aunque no representa una sorpresa viniendo de ella. Pero todo eso encaja y se integra perfectamente en su personaje. Quizás el único defectillo, que en realidad no es de ella sino de un guión deficiente en ese plano, es que este personaje, bastante opaco a la hora de la verdad, se las arregla para hacerse querible de todo el mundo con el carácter terrible que tiene (el tipo que la ronda, vale, la amiga durazna, vale también, el jefe de la compañía de teatro, mmmmmm..., el médico de la clínica, WTF, ¿la guardiana de la cárcel? Plssssss...). Y en esto entrevemos la verdad: Björk rompe y supera un guión bastante interesante, pero también bastante memo en diversos aspectos. Tengo la intuición de que Lars von Trier contrató a Björk para dárselas de cultureta (además, podía promocionar el soundtrack como "una de Björk" y se forraba con la peli), pero admitámoslo, más allá de los fríos cálculos comerciales sobre cómo metérsela sin vaselina a los culturetas, ninguna otra cantante devenida a actriz (ni la decente-cuando-quiere Beyoncé, ni la quiero-y-no-puedo Madonna, ni la insufrible J-Lo, y de los mohínes de Britney o de Miley ya no hablemos) hubiera podido con esto. Uno no dice que esta peli es decente-a-buena a pesar de ser una de Lars von Trier. Uno dice que esta peli es decente-a-buena porque Björk le salvó el día al hombre. Y miren como el desgraciao se lo pagó, acomplejándola y podándola hasta la raíz de su talento actoral, el muy cabrón.

-- Podemos ver esta peli como una especie de "anticomedia musical". En las comedias musicales de pro, o por lo menos en los musicales de la Era Dorada de Jolivú, la trama es lo de menos, y sirve sólo para meter número de baile tras número de baile. Y por lo general, las pelis musicales, por el mismo hecho de girar alrededor de la música, tienen una cierta de feeling-good y todo eso. Nadie podría decir que "Moulin Rouge", "Chicago" o "Mamma Mia", por mencionar ejemplos post-2000s, son dramones de cuidado, y los elementos dramáticos se canalizan por la música para... ya ven, feeling fine. "Bailarina en la oscuridad", en cambio, es una peli deprimentemente oscura, sobre un personaje terriblemente destruido (inmigrante pobre y sin familia y piticiega pa' llevarse la tripleta completa), a la cual las circunstancias se van enmarañando tanto las muy jodías que todo le va saliendo mal, y todo eso rodado con los tonos más mortecinos que se pueda, y las escenas musicales, aunque rezuman casi todas bastante optimismo y good vibes, en el fondo son, y se notan que son, y la gracia es que se noten que son, meros interludios, y luego ¡de cabeza al drama otra vez! ¿Qué bicho le picaría a Lars von Trier a tratar de cagarse en los bailarines bajo la lluvia y en las novicias rebeldes? No tengo ni la más pituitaria idea. Pero el caso es que lo hizo. Y bien hecho (bueno, digámoslo otra vez, gracias a Björk, porque buena la hubiera hecho si hubiera contratado a los gorgoritos de Madonna...).

-- Los actores (de Björk, y hemos enfatizado el punto, pero en fin) están brillantes. Catherine Deneuve está bien, y si su rol no brilla más, es porque el guión tampoco hace demasiado por él. David Morse pasea una vez más su enorme presencia actoral a todo lo grande, como ese sheriff que... bien, véanlo. Cara Seymour representa más que bien ese estereotipo de minorra que es súper amable y súper dije, pero que en realidad nunca se entera de nada. Y tenemos a dos siempre ilustres secundarios haciendo lo suyo, a Peter "Prison Break" Stomare como enamorado bobalicón de Björk, y a Zeljko "Héroes" Ivanek como implacable fiscal cazaBjörks. Y aunque en sentido estricto no lo invitaron por actor sino por bailarín de tap, démosle crédito también a la genial escena que se manda Joel Grey como Oldrich Novy, bailando tap en el tribunal (¡así como suena!). El propio Oldrich Novy de verdad no lo habría hecho mejor... un momento... ¡nunca existió un Oldrich Novy! ¡Era mentira! ¡Todo este tiempo era mentira y nadie me lo había dicho! ¡Maldita, maldita sea, tenían que hacerlo, malditos!

-- Existe una sutil vena antiamericana dentro de la peli, que... bueno... no sé si considerarla como un plus o un minus, pero por lo que pueda valer, comentémoslo. De partida, la peli misma es un discurso contra las comedias musicales ligeras de toda la vida, y si hay un género fílmico aparte del Western que sea típicamente Americanischen, probablemente sea la comedia musical. Además, los representantes del sistema son todos distantes en el mejor de los casos (el sistema judicial, con un Zeljko Ivanek cabronazo), y corruptos hasta la médula en el peor (ese sheriff consumista y endeudado...). Y por último, en la incivilizada y cruel América existe... ¡¡¡PENA DE MUEEEEEERTEEEEEE...!!! Y la pena de muerte es MAAAAAALAAAAAA... Y por si no te queda claro el mensaje que tu Sumo Pontífice Cinéfilo Su Majestad Real e Imperial Lars von Trier trata de comunicarte a ti, ¡oh, pobre mortal!, te lo remarca con un cartelito final para que tengas bien claro lo que tienes que pensar de la pena de muerte saliendo del cine. Pero bueno, es un director cultureta europeo, no iban a esperar que le gustara la filosofía Harry el Sucio. Si les gusta el cine ideológicamente cargado -panfletario digamos- échenle un vistazo a esto, verán que les gusta.

IDEAL PARA: Ver a Björk. A pesar de Lars von Trier.

VIDEOS.

-- Björk interpretando "I've Seen All".

jueves, 25 de junio de 2009

"Viaje censurado" (2000).


-- "Road Trip". Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Todd Phillips.
-- Actuación: Breckin Meyer, Seann William Scott, Amy Smart, Paulo Costanzo, DJ Qualls, Tom Green, Rachel Blanchard, Anthony Rapp, Fred Ward, Andy Dick, Ethan Suplee, Horatio Sanz, Rhoda Griffis, Marla Sucharetza, Edmund Lyndeck.
-- Guión: Todd Phillips y Scot Armstrong.
-- Banda Sonora: Michael Simpson.

-- "Viaje censurado" en IMDb.
-- "Viaje censurado" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Ah, las aulas universitarias! Por la delicada hiedra que crece en los tradicionales ladrillos de una U estilo New England... aunque estamos en la Universidad de Ithaca, y por lo tanto no es New England sino New York... pero ya me entienden, toda esa estiradez de las universidades yankis. Bien, en esos muros hay un alumno vitalicio, de los que tendrán que sacarlo algún día con protección judicial, que a falta de mejor colocación (porque de verdad es un vago y un inútil... viene interpretado por Tom Green, ¿vale?), está de guía turístico. Con los resultados desastrosos que son de prever. Pero eso no importa. Porque nuestro vago amigo, cuyo nombre en afrikaans significa "Chimpancé No Gracioso Que Habla", tiene una carta bajo la manga. Un viejo cuento, una arcana historia, una leyenda quizás... un mito que se hunde en la noche de los tiempos y que refleja lo que es el espíritu de tradición y superación de toda buena Universidad... Una leyenda en la cual uno de sus antiguos compañeros ha tenido toda su vida una noviecita, de la que se separó para irse ambos a universidades distintas; una leyenda en la cual este compañerito se ñoñoniza enviándole varios VHS con canciones ñoñas y mensajitos de tipo "te quiero mi paloma currurrurrú"; una leyenda en la cual comete un resbalón haciendo pan amasado con las masitas de una linda compañera rubia de carrera; una leyenda en la que ese resbalón queda grabado y listo para YouTube (bueh, en ese tiempo no existía... AÚN... ¡¡¡WENA NATY!!!); una leyenda en la que ese VHS, por error, va a dar en un sobre a la universidad de su currurrurrú en Texas; una leyenda en la que tendrá que unir fuerzas con sus amigos, cual Liga de la Justicia en época de carestía y mendicidad, para rescatar ese VHS antes de que caiga en manos de la currurrurrú... ¡¡¡Una leyenda en la que sus amigos deberán afrontar el viaje de sus vidas y sobrevivir a él...!!! (sobrevivir al viaje, no a Tom Green, aunque vamos a ver cuál de las dos es una prueba mejor para "Survivor"...).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Quienes decían que el espíritu chabacano y festivo de cutreces como "Porky's" o "La venganza de los nerds" estaba envuelto en el sudario de Drácula, olvidado como el pelo escarmenado, los muñequitos de "Mask", o el insufrible "Mickey" de Toni Basil, estaba profundamente equivocado. Porque después del paréntesis downoide '90s, pasada la oleada Nirvana/Seattle y el ombliguismo alternativo, la vieja comedia adolescente de humor grueso podía regresar por todo lo alto. Lo que sucedió efectivamente con la taquillera "American pie". Y si ellos estaban forrándose de dinero, ¿por qué no nosotros? Así es que un grupo de genios se puso a trabajar para los 2000, la nueva generación '80s (así con los '90s fueron la nueva generación '70s... pero con los '80s se me derrumba la teoría, porque ellos no fueron los nuevos '60s sino más bien los nuevos '50s...). El resultado fue... esto... que no es tan mala... no es tan buena... es... Bien... Es entrenimiento para público masivo. Bien masivo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Al igual que "American Pie", su competencia, recupera el viejo y prístino humor de las comedias adolescentes '80s (no en balde produce, entre otros, el venerable Ivan Reitman, que por muchos costalazos que se haya pegado, siempre será para nosotros el director de la ochentada suprema que fue "Cazafantasmas"). Lo de '80s significa: humor sobre sexo, humor sobre tensión sexual, etcétera. Es un humor simple y básico, pero como los adolescentes son simples y básicos, funciona (¿qué, duda usted de que sean simples y básicos? Husmeemos entonces en la cabeza de un adolescente: SEXOSEXOSEXOSEXOSEXOSEXOSEXOSEXOSEXOSEX... ¿ya ven?). El humor pedorreta está en su punto. Sin excesos. Si es que de verdad el exceso en lo pedorreta es algo negativo. Después de todo, mientras más baño, semen y menstruación en el humor pedorreta, mejor. Pero aquí no tratan de pasarse de listos. No mucho, al menos. El único gran lunar es ver al cretino de Tom Green tratando de hacer el payaso otra vez, con el estilo cretino que es la marca de fábrica del cretino de Tom Green, y con los resultados cretinos que son de esperar del estilo cretino que es la marca de fábrica de Tom Green. En fin...

-- Como comedia, la verdad es que probablemente sea una cosa cualquiera (el chiste de lo que pasa cuando Beth se manda cambiar en persecusión de su casinoviecito y sus andanzas en la U que no era, se veía venir de medio hemisferio terrestre de distancia). Pero tiene otro valor añadido: es una película iniciática. Combinar un tema tan mortalmente serio como la iniciación en la adultez, con algo que se supone debe ser divertido como una comedia (y chunga, más encima) tiene ya de por sí su eucalarria. Entendámonos: esto no es "Despedida de soltero", que es pura chunguería de principio a fin. Aquí TODOS los personajes principales cambian o evolucionan, y la evolución, por una vez en la vida, es creíble. El que iba para seriecito y responsable, descubre que eso no quiere decir quedarse empantado en la vida. El que iba para perdedor e idiota de toda la vida, descubre que puede ser más (de hecho, llegó a ser el computín hackeaelplaneta de "El núcleo"... ehm...), y que sólo necesita sacudirse la amplia sombra paterna para eso (pero, ¡glup!, él tiene el dinero)... El que iba de malote y revientavida, descubre que a veces el destino reserva un dedo en el ojete en tu camino (por cierto, hasta Seann William Scott está... ¿simpático...? Dejémoslo en "pasable", ¿vale?). Y la chica que pintaba para la perra del cuento, al final resultó que no era tan perra, después de todo... Y eso, sin que suene innatural o forzado. Un gran trabajo, en ese sentido al menos.

-- ¡Oh, las chicas! Cada vez que me acuerdo de Amy Smart... haciendo topless... frente a una cámara de video... O de la buenorra de Rachel Blanchard... Incluso de la madurona Sucharetza como la enfermera del banco de semen... ¡¡¡MIAOOOWWW...!!!

IDEAL PARA: Ver una comedia adolescente más tonta que el promedio, y más profunda que el promedio, al mismo tiempo... (sí, yo tampoco entiendo bien esto, pero así es como es).

VIDEOS.

-- Nunca pidas tostadas en ciertos lugares [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 1 de mayo de 2008

"La virgen de los sicarios" (2000)


"La virgen de los sicarios". Dirigida por Barbet Schroeder. Protagonizada por Germán Jaramillo, Anderson Ballesteros, Juan David Restrepo, Manuel Busquets, Wilmar Agudelo, Juan Carlos Alvarez, Jairo Alzate, Zulma Arango, José Luis Bedoya, Cenobia Cano, Eduardo Carvajal, Olga Lucía Collazos. España / Francia / Colombia. Año 2000.

¿De qué se trata?
Colombia. En un departamento de estilo más o menos familiar para nosotros los latinacas, hay una fiesta "de ésas". Club de Toby. Men only. Fernando está feliz de regresar a Medellín, y más feliz aún porque tiene un bombón con pito incorporado sobre su cama. Fernando se come su bombón, y resulta que le quedó gustando. Así es que se lo lleva a su departamento, mira que en Medellín a veces hay días nublados, y es necesario con qué abrigarse en la cama... Pero entonces descubre que su precioso bombón, que responde al nombre de Alexis, tiene algunas pulgas bajo la correa. Por ejemplo, escucha música heavy a todo el volumen del equipo. O de cuando en cuando pasa gente alrededor suyo que trata cordialmente de enviarlo a fertilizar narcisos bajo una cómoda lápida. O que él mismo, por cualquier pequeñez, saca su arma y arregla cuentas a tiros. Al principio, Fernando se espanta lo suyo porque, rediez, es que Medellín no era así, hombre... Medellín era bonito, tranquilo, sosegao, y mira en lo que me lo han convertío, pues... Pero como le gusta el asuntillo con el chico, pues bien, se aguanta, y hasta empieza a disfrutarlo. En mala hora. Porque si te metes con Medellín, chico, entonces Medellín se mete contigo, y tú no quieres que Medellín se meta contigo, brother...

El espíritu de los tiempos.
¡Ah, los lejanos días del boom! Durante la segunda mitad del XX, con la influencia de Gabriel García Márquez y sus "Cien años de soledad", Latinoamérica evocaba un continente soñoliento y más inmutable que la Historia de China, una cosa estilo "El amor en los tiempos del cólera", o "Como agua para chocolate" o similar. De tarde en tarde salían narcos desde Latinoamérica, como el malvadísimo villano de "Fuerza Delta 2" o el de su contemporánea "Licencia para matar", pero eso no era toda Latinoamérica tampoco. Un buen día, una novela de un escritor llamado Fernando Vallejo, lo suficientemente apreciado por los culturetas como para que quizás, sólo quizás, algún día el General Gato le digne de hacer una visita a sus libros, cayó en las manos de Barbet Schroeder. Y éste decidió que quería hacer ese guión. Y lo llevó al cine. Sí, ya sé lo que están pensando. Un director francés que ocasionalmente ha reculado en Hollywood, haciendo una peli sobre Latinoamérica. Y no, no voy a defender ningún proteccionismo cultural, o ningún "Latinoamérica para los latinoamericanos". Si un director extralatinaca muestra la realidad latina y adapta una novela latina mejor que los directores de acá, sobrados en su soberbia "vengo de la Academia de cine y soy muy cultureta y qué", pues que así sea. No seré yo quien pierda el tiempo viendo los barruntes pseudoculturales de los defensores del proteccionismo cultural.

¿Por qué verla?
-- Partamos por la dirección. Está más que bien dirigida. No es una sorpresa. Barbet Schroeder, en activo desde filmes como "Sing-Sing", y que se ha hecho de un nombre con pelis como "Mariposas en la noche" o "El misterio Von Bülow", y que después intentó deslizarse con éxito más o menos relativo al cine hollywoodense más comercial ("El beso de la muerte", "Mujer soltera busca", "Medidas extremas", "Cálculo mortal"), aquí le dio una patada al tablero, cambiando Europa o Estados Unidos por Latinoamérica, y entregando una potente visión sobre la realidad colombiana, y latinoamericana en general, que no tiene concesiones de ningún tipo. Schroeder usa para rodar la cámara digital, por ese entonces una innovación procedente del movimiento Dogma, y le confiere con ello un grado de realismo y dureza aún mayor a una peli con un argumento ya de por sí crudo. Tampoco trata de retratar un Medellín ezque-Hollywood, lleno de glamour o con toques coloniales para que huela a realismo mágico; las calles y casas de Medellín que muestran podrían ser como locación casi cualquier escenario latinoamericano, de no ser por el peculiar sonsonete cantadito con el que hablan los colombianos. Con lo poco que había en términos de cantera de materiales, Barbet Schroeder se las arregla para extraer el máximo del ambiente y los escenarios, y recrea una gran historia.
-- La peli es una crítica contundente a muchas cosas. Desde luego que a la violencia desatada en Medellín, y al narcotráfico que, aunque casi invisible en la peli (otro punto a favor, no muestra la ciudad con el clásico retrato narcobananero hollywoodense), pareciera cruzar sus fibras por todos los personajes, de una manera u otra. Pero también es una durísima crítica a la intelectualidad latinoamericana. Fernando, el prota, es un escritor que viene desde España a recuperar el Medellín de su infancia, y es absolutamente incapaz de entender que las cosas han cambiado, y cuando por fin entiende, no se le ocurre nada mejor que sumergirse en el gusto de la jauría por la sangre humana. Y antes de hacerlo, se dedica a pontificar urbi et orbi como si él fuera el máximo dechado de la moral humana (¿a cuántos catedráticos universitarios y filósofos latinacas no me recuerda eso?). Emblemático en ese sentido, es su incapacidad para apreciar la música metalera que su bienamado trae, asunto que resuelve de una manera bien poco civilizada y más bien troglodita, cual es simplemente arrojar el equipo de música a la calle, sin pensar en que dicho equipo podría haberle servido a alguien más, o simplemente que con su acción hubiera podido machacarle la cabeza a un transeúnte (¡gran conciencia social, filósofo, gran conciencia social!). O de cómo no se es capaz de apreciar la música punk, hasta que ésta desaparece... Pero sí que trata de hacerle tragar al pobre muchacho sus sesiones de Maria Callas que, maestra era ella, por supuesto, pero que el chico acepta más bien porque si no, a la calle de nuevo a tratar de sobrevivir como se pueda, ante lo cual se limita a comentar que chilla como si la estuvieran ahorcando... O sea, en resumidas cuentas, tenemos una peli de denuncia y crítica social, pero sin héroes que nos muestren el otro lado. Hay que ser valiente para rodar una así, en estos tiempos...
-- El asuntillo ése del ñiruñiru hombre con hombre está más que bien resuelto. La relación homoerótica podría parecer un reclamo publicitario para que la vean los culturetas, ahora que la reivindicación de lo gay está tan de moda por contestatario, pero la peli está planteada de manera tal, que no podría funcionar de otra manera, de manera que ese elemento se transforma en imprescindible para la buena marcha del relato. Y tampoco trata de explotar el morbo de la situación. La peli es sobre un Medellín deprimido por la violencia, no sobre relaciones eróticas, y en esto la peli sigue una línea brillante, manteniendo los equilibrios entre lo provocativo y lo conservador.
-- La visión de lo religioso en la peli también es más que peculiar. Parece casi mentira, pero seguramente es así, que los bribones y los sicarios también tengan Dios al que rezarle. Y hasta le consagren sus balas (¿no se supone que los humanitos del otro lado también son Hijos Suyos?). El propio Fernando, ateo militante, también llegado el minuto se encuentra extraviado, desamparado por la Divinidad. No hay verdades ultramundanas reconfortantes ni éticas con moralina de peli Disney. Si Dios existe, en esta peli es claro que se ha olvidado de Medellín.

IDEAL PARA: Espectadores valientes que se atrevan con pelis incómodas, y políticamente incorrectas, mucho más que las pelis que se supone son políticamente incorrectas.

jueves, 17 de abril de 2008

"Hermosas criaturas" (2000)


"Beautiful Creatures". Dirigida por Bill Eagles. Protagonizada por Susan Lynch, Iain Glen, Jake D'Arcy, Rachel Weisz, Tom Mannion, Maurice Röeves, Paul Doonan, Robin Laing, Pauline Lynch, Alex Norton, Stewart Preston, Ron Donachie. Inglaterra. Año 2000.

¿De qué se trata?
Una conversación muy linda de una pareja muy bien avenida, gira de pronto hacia unos palos de golf perdidos, y la conversa se torna cada vez menos linda y cada vez menos avenida. El tipo se va furioso, después de zurrar a la mujer, y ella descubre que el h*** de la soberana p*** ha dejado a su perro hecho un libro de historia, el pobrecito. La chica decide entonces que es buena hora para abandonar al tunante, ahora que no está en la ciudad. En medio de todo eso, de pronto ve a una chica que es flagrantemente golpeada por otro tipejo. Por ayudarla, le descarga al tipejo un fierrazo en la cabeza de Padre y Señor Mío. Y como está metida en el lío hasta el copete, pues bien, tendrá que llevarse el cuerpecito (y a la chica, de paso) hasta su departamento, en donde el fiambre se termina de afiambrar. Ahora estando de cómplices el par de chicas en un asesinato, viene lo bueno, que es esconder el cadáver. Algo no tan fácil, cuando por una serie de infortunadas casualidades, un dedo del muertito acaba llegando a manos de un agente de la policía, que para colmo, en vez de cumplir con su deber cívico y llevar una investigación hasta las últimas consecuencias, decide tratar de ver si consigue fungir que hay un secuestro de por medio y tratar de embolsicarse uno o dos millones de libras esterlinas. Y por si fuera poco, la chica del novio muerto piensa que "acrílico" se refiere a una raza de perro... Aviadas están, digo yo.

El espíritu de los tiempos.
En los '90s, ese escarabajo pelotero que fue (¿es?) Quentin Tarantino, trajo de regreso todo ese cine pulpesco de antaño, ese amor por la serie B, dándose categoría de gran cine, con "Pulp Fiction". Desató así una pesadilla que invadió el mundo del cine independiente con la fuerza de un huracán. Porque de pronto, todos querían ser Quentin Tarantino, todos querían rodar su propia comedia negra de crímenes y criminales... Todos querían ser originales imitando a Tarantino, miren que contradictio in terminis. Ya para el 2000, la moda de los filmes ezque-Tarantino y la larga coleta de subproductos subsiguientes estaba disminuyendo al fin, y uno de sus últimos epígonos fue "Hermosas criaturas", peli que ahora nos ocupa.

¿Por qué verla?
- No me atrevería a calificarla de comedia, pero para los amantes de cierto tipo de cine, puede pasar por comedia negra. Están todos los tics de "pelis de crookies" que ha impuesto el cine desde "Pulp Fiction" en adelante, y por los cuales transitaba otro insigne clásico british del género, como es "Snatch". O sea, una situación absurda y personajes que se lo toman tan en serio que son en definitiva caricaturas. En "Mientras la ciudad duerme" lo hacían mejor. Y ahí, iba en serio. O en "Criaturas celestiales", a la que pareciera querer plagiarle tanto el título como la premisa básica (dos chicas diferentes hacen amistad y hay un crimen de por medio), aunque con buen sentido del placement de productos fílmicos, trasladan el crimen al comienzo del filme y se aseguran así desde el comienzo la lealtad del espectador.
- Rachel Weisz. Luce exquisita en esta peli, cuando estaba al filo de alcanzar la treintena, y al poco tiempo de consagrarse como filmgirl de fama internacional con su rol en "La momia". De rubia, luce perturbadora, y en la escena en que termina esposada, más aún. Andando el tiempo, como que se ha ido echando a perder (aunque todavía estaba rescatable en "El jardinero fiel"). Sic transit omnia gloria mundi...
-- Démosle también una mención a Maurice Röeves, actor no demasiado conocido (por no conocerlo, ni acá en la oficina de redacción de Cine 9009 teníamos noticias de él, y eso que tiene un currículum harto grueso), pero que como hermano de la víctima se roba la cámara. No sólo es cabrón, sino que además tiene la cara y la actitud de cabrón. Como corresponde, y niñatos bonitos de Hollywood out with them!!!

IDEAL PARA: Amantes del cine tarantinesco.

jueves, 13 de diciembre de 2007

"Al diablo con el diablo" (2000).


-- "Bedazzled". Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Harold Ramis.
-- Actuación: Brendan Fraser, Elizabeth Hurley, Frances O'Connor, Miriam Shor, Orlando Jones, Paul Adelstein, Toby Huss, Gabriel Casseus, Brian Doyle-Murray, Jeff Doucette, Aaron Lustig, Rudolf Martin, Julian Firth.
-- Guión: Larry Gelbart, Harold Ramis y Peter Tolan, sobre el guión de 1967 de Peter Cook y Dudley Moore, basados en el argumento del primero.
-- Banda Sonora: David Newman.

-- "Al diablo con el diablo" en IMDb.
-- "Al diablo con el diablo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Elliot es un loser. De lo peor. Trata de caerle bien a todo el mundo, y en consecuencia, todo el mundo se pelea por ser el primero en arrancársele. Tiene ojos como platos con huevos fritos frente a Alison, una bella compañera de trabajo que nunca, nunca, nunca se fijaría en alguien como él, básicamente porque es tan insignificante que no podría ser. Después de ser puteado por los compañeros de trabajo por su nulo desempeño con el objeto de sus esforzadas afecciones, dice unas famosas últimas palabras: daría su alma por tener a la chica. En ese minuto cae una bola de billar, que ha sido arrojada por una chica caliente (en más de un sentido), lista para camelarse a otro infeliz. Poco a poco, la chica va envolviendo a Elliot en todo un decorado, al tiempo que le revela "soy el Diablo" (¡hey, mi banquero podría aprender lecciones!). Y como Elliot parece haberse quedado dormido en las clases de catecismo, y no parece haber escuchado aquello de que el Diablo es el padre de todas las mentiras y el tío de todos los trucos, termina firmando un contrato de chorropetecientas páginas en los cuales el Diablo le concederá siete deseos, a cambio de una pequeña e insignificante... ejem... almita. ¿Conseguirá Elliot cumplir con su adorable deseo de estar con Alison...? ¿Irá a trampearle el Diablo...? ¿Saldrá vivo (y con su alma) de todo este lío...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1967, Stanley Donen (conocido por filmes como "Cantando bajo la lluvia" y "Charada", antes de una etapa de decadencia ochentera que tocó fondo con "Echale la culpa a Río") rodó un filme cómico llamado "Bedazzled", en donde el demonio hacía de las suyas tentando a un pobre diablo para conseguir su alma. Como los filmes antiguos ya no venden sino para la gente antigua (y es que esta juventud de ahora, Dios mío...), pues bien, llegó el momento de la actualización. De manera que lo adaptaron al gusto popcornero adolescente de inicios del XXI. La buena noticia es que para eso eligieron a un buen equipo, y los resultados están a la vista. La peli no trata de pasar como un remake, sino que se afinca con personalidad propia. Por otra parte, era el año 2000, la gente ingresaba al nuevo siglo, y el Demonio podía ser todavía objeto de burlas e irrisión. No sabían lo que les esperaba a la vuelta del Año Nuevo, cuando el demonio dejó de ser asunto de bromas y se hizo bien presente en la política mundial...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Harold Ramis. Este director se ha hecho un lugarcito con comedias livianas como la sobrevalorada "El día de la marmota" o "Mis otros yo". El éxito (inmerecido) de "Analízame" le hizo ponerse en el podio de los candidatos a dirigir "Al diablo con el diablo". Un buen guión y un buen elenco hicieron el resto: Harold Ramis se anotó así la que probablemente es la mejor comedia de su carrera, yendo un tanto de garbancero, pero guiando la historia con enorme eficiencia.

-- Brendan Fraser. Sin lugar a dudas es uno de los mejores actores de su generación (nació en 1968, por si no saben qué generación es ésa); es capaz de moverse con naturalidad desde la comedia más simplona hasta el drama, pasando por el rol de héroe de acción ("La momia" y secuelas, dicho en plural, ahora que viene otra en el 2008)... En "Al diablo con el diablo", todos sus recursos estilísticos están puestos al servicio de un personaje simpático, a pesar de que es un pobre y patético desgraciado... y no es poco, considerando la enorme cantidad de cambios que debe afrontar: en un minuto es un millonario latinoamericano, en otro es un basquetbolista cerebruto... Quizás el único minuto en que destiñe es cuando termina en el pellejo de Abraham Lincoln, básicamente porque no tiene el físico para pasar por un Lincoln creíble (esos ojitos de rana calva, esa nariz de dromedario)... Pero sin lugar a dudas, tenerlo de prota fue la mejor decisión que tomaron los productores.

-- Elizabeth Hurley. Partamos por lo obvio, que su anatomía está esculpida en mármol y con terminaciones a mano, y se ve aún más lúbrica transitando por distintos fetiches: la profesora sexy, la abogada sexy, la científica sexy... Pero además demuestra tener una inmejorable química con Fraser (a mitad de película uno empieza a preguntarse en serio si no se irán a quedar juntos, y la otra chica, la que pretendía el zonzobabas de Elliot, se irá a freir espárragos), y además, un talento más que envidiable para la comedia; de hecho, da para pensar que su desastrosa carrera actoral tiene más que ver con malas decisiones personales, o con la miopía de los grandes estudios que nunca le ofrecieron un rol para lucir otra cosa que los atributos físicos, porque por una vez en la vida, la señorita Hurley es más que una cara y un cuerpo bonitos.

-- Los deseos están estupendamente estructurados, todo un logro de guión considerando que, en el fondo, se trata de una historia episódica, estructura que generalmente es aposta para destruir cualquier progresión dramática. Y en efecto, esta peli no la tiene por ninguna parte. La única manera de sacar adelante un proyecto así era haciendo que cada cuadro fuera tan gracioso como se pudiera, y eso se logró por todo lo alto. En algunos casos el humor es bastante obvio (el cuadro primero, por sobre todo), pero en otros tienen hasta suspenso, por no hablar también de bastante mala leche: el cuadro de la chica que suspira por tener a un chico sensible y cuando lo encuentra empieza a aburrirse, es pura ironía inyectada a la vena, y lo mismo con el respetable y sofisticado intelectual, que, pues bien, descubre que tiene todas las armas necesarias para conquistar a la mujer de su vida, y que llegado el minuto, no puede hacerlo...

IDEAL PARA: Disfrutar por todo lo alto.

jueves, 25 de octubre de 2007

"El protegido" (2000).


-- "Unbreakable". Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: M. Night Shyamalan.
-- Actuación: Bruce Willis, Samuel L. Jackson, Robin Wright Penn, Spencer Treat Clark, Charlayne Woodard, Eamonn Walker, Leslie Stefanson, Johnny Hiram Jamison, Michaelia Carroll, Bostin Christopher, David Duffield, Laura Regan, Chance Kelly, Michael Kelly.
-- Guión: M. Night Shyamalan.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.

-- "El protegido" en IMDb.
-- "El protegido" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Llaman de urgencia a un doctor. Una nigga acaba de tener parto. ¡Y qué clase de parto! El dotó pregunta que a quién se le cayó el nene. Pues, a nadie, le dicen... Entonces, pobrecito... viene entero quebrado desde la matriz. Pasan los años, y llegamos al momento en que David Dunn, un fulano cualquiera que viaja en un tren, está a punto de tener la experiencia trascendental de su vida. Porque después de coquetear infructuosamente con una lubricable manager de deportistas, pues bien, el trenecito de los sueños se descarrila. Todos los pasajeros terminan tocando el arpa celestial (¡seamos optimistas!), salvo por nuestro gran David, que no sólo se zafa con vida, sino que además un par de parches de curita y a la casa, que por aquí nada ha pasao, masho. Medio turulato todavía por tener tanta suerte, David circula fuera de la iglesia donde están velando a los muertos (vaya una manera de sacar pica, el desgraciao), y encuentra sobre un cristal, una pregunta: puez que cuántas veces te has enfermao en la vida, joer. En vez de enviar el mensaje a santa parte, David Dunn va a la galería que aparece en el membrete del mensaje, acompañado de su crío para más inri. Allí, el dueño de la galería (el nigga de los huesos quebraos, ya adulto, que ha conseguido sobrevivir de alguna manera la punta de años), le expone lo que piensa: que así como él es una osteofractura ambulante ("osteogénesis imperfecta"), debe haber alguien que sea lo exactamente opuesto, etcétera. Nuestro buen David Dunn lo mira con cara de vete a tu alcantarilla, sapo, pero el hijo opina que no, que su padre es un héroe, que debe probarlo... Y así, mientras el hijo empieza a alocarse su poco con su padre el héroe, el negrete de los ojos alucinógenos trata también de hacer lo suyo convenciendo a David Dunn de que es un héroe, etcétera. ¿Estará realmente el negro quebrantado en lo correcto, y David Dunn será un nuevo tipo de héroe? ¿O estaremos quizás frente a otros de los psicóticos y enfermizos giros finales de guión del señor Shyamalan...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aparte de "Batman" y secuelas, nadie daba mucho por las pelis de superhéroes, e incluso en la Warner Bros tuvieron a bien cargarse la franquicia con la risible "Batman eternamente", y esa malparida que es "Batman y Robin". El tiempo de los héroes en traje spandex parecía definitivamente ido, en particular porque como lo hemos dicho hasta la saciedad en Cine 9009, los '90s fueron los años en que los grungies preferían alienarse del mundo (gracias a Dios, algunos llegaron tan lejos que se suicidaron y nos libraron de sus molestas perillas mentónicas), y los de la generación en control, hijos de los rebeldes y marihuaneros '60s, estaban con ideas hippies como la tolerancia cultural y cosas así. En plenos '90s, con una Internet apenas consolidándose como referente para el Frikismo de pro, rodar una de superhéroes era casi un suicidio. Y hacer una de superhéroes que no fuera de superhéroes sino una especie de vuelta de tuerca o revisión metatextual del mito de los superhéroes, era no sólo suicidio, sino también condenar tu alma al infernal páramo de los directores que no se comen ni una rosca, y deben matar las cuentas domésticas a punta de telefilmes de "basados en un hecho real", con Judith Light o Jaclyn Smith. Pero M. Night Shyamalan, tipo muy sensible a lo que es la Era Bush (pero desde una trinchera contestataria, gracias a Dios) se olió que los superhéroes iban a estar de regreso. Como efectivamente pasó, porque el mismo año en que estrenó "El protegido", los estudios Fox se llenaron los bolsillos de dinero con "X-Men", y de ahí el asunto no ha parado. Además, pudo darse el lujo porque venía de rodar "Sexto sentido", y complacidos, los estudios iban a financiarle cualquier locura en la que quisiera meterse. En esta, afortunadamente, le fue bien. Sintonía con los tiempos, que le dicen.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Como dijimos, es una película muy en sintonía con lo que iban los tiempos. El personaje protagónico es un superhéroe, sólo que no le dicen así, sino que emplean términos bastante más religiosos, como por ejemplo "ser especial", "ser un elegido", etcétera, algo que es efectivo en toda historia de superhéroes que se precie de tal (el individuo es el Ubermensch superior a la comunidad estúpida que no es capaz de articularse a sí misma para luchar contra el mal), pero que no siempre es expuesto con tanta crudeza. La crudeza viene de la inspirada idea de hacer de esta peli un metatexto. Estamos en el universo normal y corriente, con amenazas también normales y corrientes (asesinos psicópatas, ladrones, etcétera), no en el clásico Universo Marvel o Universo DC con monstruosos emperadores criminales galácticos desviando la energía ultrónica de estrellas masivas para hacer colapsar la Tierra en medio de la vorágine de una gran carcajada maniática. En un contexto así, en el cual para más remate existen los comics de superhéroes (nuestro universo, a fin de cuentas), es claro que el protagonista se va a tomar a cachondeo la idea de que él mismo pueda ser un protagonista de historietas. Con esto, el aspecto mesiánico del mito superheroico es reforzado al máximo. Este gran valor es lo que la ha hecho resistir contra viento y marea, porque después de "X-Men" o "Spiderman", con sus chunchulines efectos especiales, sus apoteósicas historias, y sus intencionados guiños a la comunidad friki que va a pagar la entrada o arrendar el DVD, bien podría haber sido desbarrancada del camino. No lo fue. Incluso, y esto es mérito, aguanta el hecho de que te sepas el retorcido giro final (bueh, si has mirado bien y aplicas un poco de lógica, en realidad es bastante obvio y se ve venir a la legua, pero aún así resulta una gran historia).

-- Bruce Willis. Repite protagónico con M. Night Shyamalan desde "Sexto sentido". Y lo hace bien. En el fondo, no importa cuántas veces haga el John McClane, a Willis siempre lo sentiremos como empático porque nunca se sale del marco del chato común y corriente que se ve metido a héroe reluctante (pensamos en "Duro de matar", en "Doce monos", en "16 calles"...). Aquí hace más o menos lo mismo, con su bonhomía de siempre, y lo queremos por eso. Samuel L. Jackson, quien ya había trabajado con Willis en "Pulp Fiction" y "Duro de matar: La venganza", no diremos que está magnífico, pero por lo menos cumple con ser una presencia ominosa y un buen contrapunto para el héroe, y con eso basta. Robin Wright Penn, actriz de la que no podríamos decir si nunca ha tenido su gran rol, o simplemente no tiene brillo actoral (¿alguien la recuerda? Es la chica a la que amaba Forrest en "Forrest Gump"... Además actuó en esa-de-Kevin-Costner que mandaba un mensaje en una botella...), aquí está discreta como siempre. Spencer Treat Clark como el retoñín del matrimonio está bien, pero después de ver "Sexto sentido", siempre queda la idea de que Shyamalan quería un "Harry Joel Osment II", y el nene simplemente no tiene tanto carisma.

-- James Newton Howard. Con cinco colaboraciones a la fecha de postear esto ("Sexto sentido", "El protegido", "Señales", "La aldea" y "La dama en el agua"), es claro lo mucho que depende Shyamalan de su compositor de partituras incidentales, casi tanto como otrora Alfred Hitchcock dependía de Bernard Herrmann (autor, entre otras cosas, de los violines asesinos de "Psicosis"); la comparación no es casual, porque no en balde, Shyamalan usa en el 2000 los mismos resortes de suspenso dramático que usaba el Maestro en los '50s, sólo que aplicados al cine fantástico y de Sci Fi en vez de al cine policíaco de toda la vida. El caso es que así como en "Sexto sentido", un James Newton Howard tocado por las musas le compone a Shyamalan una magnífica banda sonora, que acompaña muy bien su dirección firme y férrea. Incluso, debido a eso, hasta le perdonamos a Shyamalan que su película sobre superhéroes sea a ratos tan morosa para desarrollarse, porque de que crea atmósfera, crea atmósfera.

IDEAL PARA: Ver una peli de superhéroes que, aunque parezca contradictorio, tiene los pies bien puestos sobre la tierra.

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