11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 21 de agosto de 2008

"Mucho hielo y dos dedos de agua" (2006).


-- "Muito Gelo e Dois Dedos d'Água". Brasil. Año 2006.
-- Dirección: Daniel Filho.
-- Actuación: Mariana Ximenes, Paloma Duarte, Ângelo Paes Leme, Thiago Lacerda, Laura Cardoso, Ailton Graça, Matheus Costa, Carla Daniel.
-- Guión: Alexandre Machado y Fernanda Young.
-- Banda Sonora: Guto Graça Mello, acreditado como director de orquesta (no hay créditos al compositor).

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace muitos años atrás, una abuela se llivaba a un par de crian
ças a la playa, y las obligaba a tustarse bajo e sol muito candeinte, a cortarse as cutículas, a pasar por as penas do inferno para verse bonitas e saludável... Mais, as crianças han crecido, y ahora es tiempo de pagar por todas las que la abuela ha hecho pasá. De manera que organizan tuto para secuestrar a la vieja. Ahora, a hermana mayor está casada con un urólogo que es tuto mangoneado por la palanca do sexo, y a hermana menor es una rebelde sin causa que anda por a vita sin estabilidade. Entre ambas llevarán a cabo su retorcido plan, en el cual, por azares do destino, se verá embarcado un joven e poco avispado abogado. Aderezarán o plan con a casa na playa, muita marihuana e sua poca de desnuido mamario. Será un fin de semana inolvidável para la vieja y sus dos nietecitas. También para o abogado, e para o urólogo. E para la policía en busca do estupefacientes...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La cinematografía brasilera debe ser una de las más sólidas del continente, aunque sea por puro criterio demográfico: es más fácil sostenerla en un país con una población estimada de 190 millones de habitantes, que en los misérrimos 15-16 millones de Chilito. Vale que Brasil habla portugués y eso dificulta grandemente la exportación de cualquier cosa que no sea esos telepredicadores todos mijis que seducen desprevenidas amas de casas proletas con su muito religiuso portuñol, pero por otra parte, contra lo que se piensa habitualmente que Latinoamérica es una e indivisible bajo la férula de la sanguinaria dictadura lingüística de la Real Academia Española de la Lengua, en Latinoamérica se hablan tantos españoles como países hay (a veces más de uno, y si no miren a un chilote tratando de entenderse con un puis del altiplano acá en Chile), y eso dificulta grandemente que una peli argentina penetre en Chile o una chilena penetre en México. Por el contrario, Brasil ha seguido creando pelis y pelis de manera ultraconsistente, apoyados por la diversificación del portafolio de inversiones llevadas a cabo por las cadenas televisivas generaculebrones (O Globo particularmente, aunque Manchete no se queda atrás), que ganan su turro exportando teleseries y más de alguna vez lucrando con el negocio de los remakes. ¿Qué puede importarle entonces a Brasil que sus pelis sean poco vistas en el extranjero, que casi ninguna llegue a los cines del resto de Latinoamérica (por lo menos en Chile, con suerte, se estrenan de cero a una por año), que encontrarlas en DVD sea una proeza ciclópea, y que en el cable las exhiban a ritmo de una por cada período geológico de la Tierra? Brasil, como la India, es casi una especie de supercontinente cinematográfico por derecho propio, y eso no va a cambiar porque el resto del mundo decida seguir su camino y hacerle el Inch'Allah a Hollywood. Una lástima, por supuesto, porque el cine brasilero ha alcanzado altos estándares de calidad, y no sólo por sus lacrimógenas pelis de denuncia sobre las favelas y la corrupción política, sino también por pelis históricas ("La guerra de Canudos" se me viene a la mente), dramas, comedias... Yo no reniego del Hollywood que tantos y tan buenos momentos me ha hecho pasar en la vida, pero si llegara un poco más de Brasil a las costas cinematográficas chilenas... ¡Por Dios que agradeceríamos el alivio!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es una de esas pelis que uno podría calificar de atemporales, no en el sentido de ser clásicos marmóleos y eternos, sino de que no tienen la preocupación de reflejar un aquí y un ahora. A la larga, eso de todas maneras pasa (las técnicas audiovisuales empleadas en la narración son puro postmodernismo con su toque sutil de kitsch). Lo que interesa aquí es el desmadre absoluto y el pasársela bien. La idea de secuestrar a la abuela para hacerla pagar por lo desagradable que alguna vez fue, podría dar para un hercúleo clásico hitchcockiano, pero esta peli sabiamente no se va por ese lado ni pretende hacerlo, sino que aborda tal premisa como un mero pretexto para lo que de verdad importa: montar una bizarrada tras otra. Podría decirse que es una especie de comedia de enredos con anfetaminas. A la larga no importa demasiado qué pasa con la abuela, o con las miraditas entre el abogado y las dos chicas, o con el urólogo en problemas con la ley, porque la peli no pretende ser un denso análisis psicológico, e incluso cuando amenaza con ponerse dramática, pasa esas cosas a sotavento (genial en esto es recrear las escenas para el recuerdo como dibujos animados, contribuyendo así poderosamente a desdramatizar tales situaciones potencialmente lacrimógenas). Influye, por supuesto, que Daniel Filho es un director formado principalmente en teleseries brasileras, rubro en el que ha estado trabajando desde los '70s, y por tanto maneja al dedillo la manera de darle pulso a la historia (las secuencias postmodernas, como por ejemplo los viajes alucinógenos de la vieja y de las chicas, o esa banda sonora con acordes burlescos ezqueIndianayonescos, están más que bien manejadas, y le dan carpetazo a los intentos de los wannabies recién egresaditos de las Academias de Cine que creen que por eso son los bacanes que impondrán el New Cinema...). Al final queda la sensación de no haber visto algo demasiado trascendente, ni siquiera demasiado importante, pero ¡qué importa!, si uno se echa en el sillón y se relaja, se va a pasar el gran rato de la china concibiendo chinitos. ¿Qué más le puedes pedir a la vida? ¿Pantuflas y una chimenea...?

-- No podíamos dejar de hablar, como toda producción brasileira que se precie de tal, del tema, ejem... femenino. Mariana Ximenes, la prota rebelde y reventá por la vida, es un tanto cargante, aunque no alcanzo a discriminar si es ella quien no da la talla o el personaje se supone que es así (si yo hubiera visto más pelis de ella, quizás...). Paloma Duarte, como la hermana mayor que se toma el fin de semana para desinhibirse un rato, brilla más que bien en registro de comedia, y también cuando tiene que soltar su lagrimón dramático por ahí. Y sí, hay carne en la parrilla (algún topless fugaz, no hay sexo, nada del otro jueves, pero menos leche da Jessica Alba...). Y ya que estamos en el apartado femenino, tenemos que darle también espacio a Laura Cardoso, presencia incombustible de los culebrones brasileros, que le da presencia a la abuela (si la peli le hubiera dado un poco más de lugar en vez de desplazarla a una especie de secundario de lujo, hubiera quedado incluso mejor, pero en fin...).

-- Escenas memorables. La vieja en el portamaletas. El estriptís (no muestra mucho, pero no tratan de forzar lo sexy). La secuencia de créditos, presentando un curioso cover de "It's oh so Quiet" de Björk, cantada en portugués... Todas las secuencias en dibujos animados. La fuga de la veterana. El duelo entre un urólogo y un rottweiler.

IDEAL PARA: Relajarse.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Página oficial de la peli, en portugués.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en portugués.
-- (Ir a la página) Comentario en MiSeptimaPasión.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en portugués, sin subtítulos].



-- En viaje, con doña marihuana y su combo de alucinaciones [en portugués, sin subtítulos].



-- Diálogo entre las hermanitas [en portugués, sin subtítulos].



-- Escena romántica de la peli, pura conversación y nada de sexo por si se lo están imaginando, ustedes, malpensados... [en portugués, sin subtítulos].



jueves, 1 de mayo de 2008

"La virgen de los sicarios" (2000)


"La virgen de los sicarios". Dirigida por Barbet Schroeder. Protagonizada por Germán Jaramillo, Anderson Ballesteros, Juan David Restrepo, Manuel Busquets, Wilmar Agudelo, Juan Carlos Alvarez, Jairo Alzate, Zulma Arango, José Luis Bedoya, Cenobia Cano, Eduardo Carvajal, Olga Lucía Collazos. España / Francia / Colombia. Año 2000.

¿De qué se trata?
Colombia. En un departamento de estilo más o menos familiar para nosotros los latinacas, hay una fiesta "de ésas". Club de Toby. Men only. Fernando está feliz de regresar a Medellín, y más feliz aún porque tiene un bombón con pito incorporado sobre su cama. Fernando se come su bombón, y resulta que le quedó gustando. Así es que se lo lleva a su departamento, mira que en Medellín a veces hay días nublados, y es necesario con qué abrigarse en la cama... Pero entonces descubre que su precioso bombón, que responde al nombre de Alexis, tiene algunas pulgas bajo la correa. Por ejemplo, escucha música heavy a todo el volumen del equipo. O de cuando en cuando pasa gente alrededor suyo que trata cordialmente de enviarlo a fertilizar narcisos bajo una cómoda lápida. O que él mismo, por cualquier pequeñez, saca su arma y arregla cuentas a tiros. Al principio, Fernando se espanta lo suyo porque, rediez, es que Medellín no era así, hombre... Medellín era bonito, tranquilo, sosegao, y mira en lo que me lo han convertío, pues... Pero como le gusta el asuntillo con el chico, pues bien, se aguanta, y hasta empieza a disfrutarlo. En mala hora. Porque si te metes con Medellín, chico, entonces Medellín se mete contigo, y tú no quieres que Medellín se meta contigo, brother...

El espíritu de los tiempos.
¡Ah, los lejanos días del boom! Durante la segunda mitad del XX, con la influencia de Gabriel García Márquez y sus "Cien años de soledad", Latinoamérica evocaba un continente soñoliento y más inmutable que la Historia de China, una cosa estilo "El amor en los tiempos del cólera", o "Como agua para chocolate" o similar. De tarde en tarde salían narcos desde Latinoamérica, como el malvadísimo villano de "Fuerza Delta 2" o el de su contemporánea "Licencia para matar", pero eso no era toda Latinoamérica tampoco. Un buen día, una novela de un escritor llamado Fernando Vallejo, lo suficientemente apreciado por los culturetas como para que quizás, sólo quizás, algún día el General Gato le digne de hacer una visita a sus libros, cayó en las manos de Barbet Schroeder. Y éste decidió que quería hacer ese guión. Y lo llevó al cine. Sí, ya sé lo que están pensando. Un director francés que ocasionalmente ha reculado en Hollywood, haciendo una peli sobre Latinoamérica. Y no, no voy a defender ningún proteccionismo cultural, o ningún "Latinoamérica para los latinoamericanos". Si un director extralatinaca muestra la realidad latina y adapta una novela latina mejor que los directores de acá, sobrados en su soberbia "vengo de la Academia de cine y soy muy cultureta y qué", pues que así sea. No seré yo quien pierda el tiempo viendo los barruntes pseudoculturales de los defensores del proteccionismo cultural.

¿Por qué verla?
-- Partamos por la dirección. Está más que bien dirigida. No es una sorpresa. Barbet Schroeder, en activo desde filmes como "Sing-Sing", y que se ha hecho de un nombre con pelis como "Mariposas en la noche" o "El misterio Von Bülow", y que después intentó deslizarse con éxito más o menos relativo al cine hollywoodense más comercial ("El beso de la muerte", "Mujer soltera busca", "Medidas extremas", "Cálculo mortal"), aquí le dio una patada al tablero, cambiando Europa o Estados Unidos por Latinoamérica, y entregando una potente visión sobre la realidad colombiana, y latinoamericana en general, que no tiene concesiones de ningún tipo. Schroeder usa para rodar la cámara digital, por ese entonces una innovación procedente del movimiento Dogma, y le confiere con ello un grado de realismo y dureza aún mayor a una peli con un argumento ya de por sí crudo. Tampoco trata de retratar un Medellín ezque-Hollywood, lleno de glamour o con toques coloniales para que huela a realismo mágico; las calles y casas de Medellín que muestran podrían ser como locación casi cualquier escenario latinoamericano, de no ser por el peculiar sonsonete cantadito con el que hablan los colombianos. Con lo poco que había en términos de cantera de materiales, Barbet Schroeder se las arregla para extraer el máximo del ambiente y los escenarios, y recrea una gran historia.
-- La peli es una crítica contundente a muchas cosas. Desde luego que a la violencia desatada en Medellín, y al narcotráfico que, aunque casi invisible en la peli (otro punto a favor, no muestra la ciudad con el clásico retrato narcobananero hollywoodense), pareciera cruzar sus fibras por todos los personajes, de una manera u otra. Pero también es una durísima crítica a la intelectualidad latinoamericana. Fernando, el prota, es un escritor que viene desde España a recuperar el Medellín de su infancia, y es absolutamente incapaz de entender que las cosas han cambiado, y cuando por fin entiende, no se le ocurre nada mejor que sumergirse en el gusto de la jauría por la sangre humana. Y antes de hacerlo, se dedica a pontificar urbi et orbi como si él fuera el máximo dechado de la moral humana (¿a cuántos catedráticos universitarios y filósofos latinacas no me recuerda eso?). Emblemático en ese sentido, es su incapacidad para apreciar la música metalera que su bienamado trae, asunto que resuelve de una manera bien poco civilizada y más bien troglodita, cual es simplemente arrojar el equipo de música a la calle, sin pensar en que dicho equipo podría haberle servido a alguien más, o simplemente que con su acción hubiera podido machacarle la cabeza a un transeúnte (¡gran conciencia social, filósofo, gran conciencia social!). O de cómo no se es capaz de apreciar la música punk, hasta que ésta desaparece... Pero sí que trata de hacerle tragar al pobre muchacho sus sesiones de Maria Callas que, maestra era ella, por supuesto, pero que el chico acepta más bien porque si no, a la calle de nuevo a tratar de sobrevivir como se pueda, ante lo cual se limita a comentar que chilla como si la estuvieran ahorcando... O sea, en resumidas cuentas, tenemos una peli de denuncia y crítica social, pero sin héroes que nos muestren el otro lado. Hay que ser valiente para rodar una así, en estos tiempos...
-- El asuntillo ése del ñiruñiru hombre con hombre está más que bien resuelto. La relación homoerótica podría parecer un reclamo publicitario para que la vean los culturetas, ahora que la reivindicación de lo gay está tan de moda por contestatario, pero la peli está planteada de manera tal, que no podría funcionar de otra manera, de manera que ese elemento se transforma en imprescindible para la buena marcha del relato. Y tampoco trata de explotar el morbo de la situación. La peli es sobre un Medellín deprimido por la violencia, no sobre relaciones eróticas, y en esto la peli sigue una línea brillante, manteniendo los equilibrios entre lo provocativo y lo conservador.
-- La visión de lo religioso en la peli también es más que peculiar. Parece casi mentira, pero seguramente es así, que los bribones y los sicarios también tengan Dios al que rezarle. Y hasta le consagren sus balas (¿no se supone que los humanitos del otro lado también son Hijos Suyos?). El propio Fernando, ateo militante, también llegado el minuto se encuentra extraviado, desamparado por la Divinidad. No hay verdades ultramundanas reconfortantes ni éticas con moralina de peli Disney. Si Dios existe, en esta peli es claro que se ha olvidado de Medellín.

IDEAL PARA: Espectadores valientes que se atrevan con pelis incómodas, y políticamente incorrectas, mucho más que las pelis que se supone son políticamente incorrectas.

martes, 19 de diciembre de 2006

"Dragones: Destino de fuego" (2006)


"Dragones: Destino de fuego". Dirigida por Eduardo Schuldt. Protagonizada por (las voces de) Elva Alcandré, Bruno Ascenzo, Rómulo Assereto, Saskia Bernaola, Katia Condos, Javier Echevarría, Gian Marco, Paul Martin, Roberto Moll, Silvia Navarro, Gianella Neyra, Jesús Ochoa, Ricardo Velásquez. Perú. Año 2006.

¿De qué se trata?
Después de una batalla épica en grado sumo, librada en lo profundo de unas cavernas, en donde hay dragones y más dragones, un huevito de dragón queda suelto. Este es encontrado virtualmente por accidente, por una pareja de cóndores en la Cordillera de Los Andes (o eso deberíamos suponer). Y lo crían como su hijo, junto con una pareja de odiosos hermanastros cóndores. Ignorantes todos ellos de que están incubando nada menos que a un dragón, los hermanastros se burlan y ríen del supuesto cóndor por lo feo que es. Aún así, el condorcito feo se las arregla para encontrar amistad en un puma y en una libérnaga (y yo qué sé sobre qué demonios es una libérnaga, la película venía así). Aún así, su vida siendo joputado por los jorobones hermanastros sigue adelante, así es que en un intento por descubrir la verdad de su propio origen, desciende a las grutas, y encuentra un medallón mágico, gracias al cual aparece una radiante dragona en el firmamento. De este modo, el condorcito feo se transforma en un radiante cisn... perdón, dragón. La dragona le enseña que es el príncipe de los dragones, que es el Elegido por una antigua profecía para liberar a su pueblo, y se lo lleva para entrenamiento (para irritación de la libérnaga, claro está). Aquello de descubrir que es alguien VIP en el mundo, le hace muy mal al dragón, porque se vuelve pretencioso, matón y arrogante, y por ende, en nuevas y sucesivas aventuras, descubrirá el valor de la humildad, la sencillez, el respeto por la naturaleza... y después bajará a las grutas, a patear traseros de villanos.

El espíritu de los tiempos.
La llegada de los efectos especiales por computadora marcó un antes y un después en la historia del cine por muchas razones. Una de las principales es, por supuesto, que ya no hay excusas para que grupos extrahollywoodenses, como gente europensis o sudacas, no puedan rodar películas sobre ciertos temas que requieren bastantes FXs. Esto es, por supuesto, una maldición para aquellos quienes habían hecho de necesidad virtud, y creían que el cine sudaca debía seguir hablando sobre borrachos, vagos y marginales de toda clase, con una artesanía espartana, para oponerse a la maquinaria hollywoodense. En los últimos años, por tanto, la industria fílmica latinoamericana ha ido penetrando poco a poco en el terreno de la animación, contando historias que, si bien tienen un cierto regusto local, tratan de ser filmes universales, no enquistados en el chovinismo latinaca: ahí están películas de animación tradicional y en 3D como "Patoruzito", "Ogú y Mampato en Rapa Nui" o "Piratas del Callao". Es precisamente esta última la que fue dirigida por el mismo señor que ahora reincide en esto de la animación, con "Dragones: Destino de fuego". El resultado es... ejem... ¿cómo decirlo? Bien, supongo que la sinceridad es el mejor camino. Esta película tiene sus fortalezas y sus debilidades.

¿Por qué verla?
- En general, puede decirse que es una película entrañable no porque sea una vigorosa obra de arte, o siquiera un filme con buena artesanía, sino precisamente porque carece de esas virtudes. Está hecha con más intenciones que resultados, y por eso mismo, tiene el regusto de aquello hecho con cariño, desde el corazón, o por lo menos, con muchas más entrañas que los filmes de animación medin Hollywood, cuya última hornada, al menos, es sólo un pálido reflejo de aquella verdadera edad de oro que se vivió en los '90s ("Aladino", "El rey león", "El príncipe de Egipto", "HomiguitaZ", "Shrek"...). Y es que a pesar de la animación deficiente o lo estereotipado del argumento, por no hablar de situaciones incoherentes (al comienzo se dice que los cóndores se alimentan de carne y por ende se da por quebrado el tabú de no poner a un animal comiéndose a otro en una peli infantil, y al instante siguiente, aparece un puma conversando apaciblemente con unas llamas, en vez de comérselas), hay soluciones muy interesantes que levantan poderosamente el nivel: por ejemplo, la acción está ambientada en Los Andes y la jungla (¿amazónica?), y por ende, integra elementos míticos latinoamericanos, con un tino enormemente mayor, o al menos con más carisma que ese deplorable intento Disney por hacer algo similar, que fue "Las locuras del Emperador"; el reino de los dragones, por su parte, no está en ningún Walhalla celestial, sino en lo profundo de la Tierra.
- Que la trama sea tan arquetípica es, curiosamente, un punto a favor. Se trata básicamente de la historia del héroe que es perseguido en su infancia, descubre que es el Elegido, se entrena para su misión, y finalmente derrota a las fuerzas del Mal. O sea, estamos frente al enésimo Cristo Skywalker. Este apego a la fórmula tradicional es, curiosamente, no un punto en contra sino uno a favor: no tratan de disimular esta historia detrás de ropajes densamente intelectualizantes, y viajan de regreso a lo básico, al cuento de hadas clásico y tradicional, con versión de Cenicienta y el Patito Feo en clave folklórica incluido.
- La libérnaga. Vaya uno a saber qué clase de bicho es éste, pero la verdad de las cosas es que cuando aparece, anima bastante el cotarro. Puro carisma, que le llaman.

IDEAL PARA: Disfrutar sin mayores complicaciones.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

"Batalla en el cielo" (2005)


"Batalla en el cielo". Dirigida por Carlos Reygadas. Protagonizada por Marcos Hernández, Anapola Mushkádiz, Bertha Ruiz, David Bornstien, Rosalinda Ramírez, El Abuelo (¡¡!!), Brenda Angulo. México / Bélgica / Francia / Alemania. Año 2005.

¿De qué se trata?
Conversación en el metro entre prota geo y gordo y señora gorda y fea, con audio deleznable. Prota feo y gordo camina por el metropolitano. Prota feo y gordo conduce a chica en automóvil. Más conversación. El asunto termina en burdelesque. Prota viaja a su casa, de noche, sin haberse merendado a la chica. Prota feo y gordo se afana a esposa fea y gorda. Prota feo y gordo trata de agarrarse a la chica, la chica le da el pase, y se la agarra. Prota feo y gordo se sale de la chica, y su piñiñi piñiñi se baja lentamente. Prota feo y gordo se trauma porque ya no aguanta a su señora la morsoide (¿y quién...?). Prota feo y gordo es rechazado por la chica. Prota feo y gordo acuchilla a la chica. Prota feo y gordo hace peregrinación a una catedral mexicana. Esposa entra antes que policías para que se entregue, y encuentra muerto al prota feo y gordo. Y fin.

El espíritu de los tiempos.
México cuenta con una tradición fílmica inusualmente sólida para los cánones latinacas, siendo los únicos que han conseguido producir auténticas megaestrellas fílmicas latinas como Jorge Negrete, Cantinflas o María Félix, que han hecho carrera en sus países en vez de irse a los Estados Unidos para triunfar (léase Salma Hayek). Lo que es una bendición, claro está, pero también una maldición, guey, porque ahorita pos qué fácil que cualquier cabrón chingao te haga una pinche película como ésta, en la que parece se reunen pos ahorita que tres amigotes, mano, y hacen esta cosa...

¿Por qué verla?
Previo a dar razones: Para que los mexicanitos aprendan, en Chile tenemos una palabra para definir esta clase de empresas artísticas. Las llamamos "choreza" o "ser choro" (algo así como la actitud de "soy atrevido, lo hago y me cago en un par, y a ver quién es el guaperas que me dice algo"). Esta peli es eso, es una choreza, y si me permiten el lazo de hermandad chilenomexicano, es una pinche choreza, hueón cabrón... Y ahora, vamos a dar las razones.
- Si te gusta el cine dizqueintelectual con harto tercermundismo por el afán de hacer tercermundismo, y que confunde realismo con naturalismo, feísmo o adefesismo, ésta es la tuya.
- La peli se abre con una felación y se cierra con otra, a toda cámara (no como cuando la mama Shannon Whirry). Claro que tienes que aguantarte todo el intermedio, y conste que hubo gente que no aguantó toda la extensión de la hora y media de metraje (no es chiste, media sala abandonó su asiento antes del final, cuando malgasté mi dinero yendo a verla al cine). Pero hay felación, eso sí. (Para los inkurtos que no sepan qué es felación: es mamada, succionada, chupada, etcétera).
- Si te gustan las bizarradas por todo lo alto, entonces encontrarás sublime la escena del gordo montándose a la gorda. Ni Fellini en sus mejores tiempos era tan hardfriki. Claro que, te lo advertimos desde ya, si esa escena te gusta es hora de que vayas pidiendo cita con el locólogo, porque alguna gotera debe estarse filtrando dentro de tu azotea...

IDEAL PARA: Salir del cine diciendo algo como "oye guey, chinga tu puta madre, pinche frijolero cabrón".

"Nicotina" (2003)


"Nicotina". Dirigida por Hugo Rodríguez. Protagonizada por Diego Luna, Lucas Crespi, Norman Sotolongo, Jesús Ochoa, Martha Tenorio, Rafael Inclán, Rosa María Bianchi, José María Yazpik, Marta Belaustegui, Eugenio Montessoro, Carmen Madrid, Daniel Giménez Cacho, Alexis Sánchez. México / Argentina / España. Año 2003.

¿De qué se trata?
Un chico listo de las computadoras está descargando (hackeo mediante, por supuesto) información de una cuenta corriente suiza. Venderá esa información, a través de un dealer, a un par de mafiosos rusos. Pero el chico listo se pasa de listo, y mete un sistemilla de espionaje en la casa de su sexy vecina (en realidad no tan sexy, pero se deja ver). Y sigue pasándose de listo porque cuando la vecinilla está a punto de hacerse pulpa con su lover, le hace una jugada por la cual ella descubre el espionaje. A su vez, ella lo engaña e ingresa al departamento, dejando la de Dios es Cristo y mezclando los discos. El chico listo consigue una copia del disco y sale con ella, y es llevado donde los mafiosos rusos, y ¡qué creen! El disco que le pasan a los mafiosos rusos, está lleno de imágenes y archivos de la vecinita, y de las cuentas suizas, nada. Y ahí comienza la odisea de los personajes: de los mafiosos rusos por sobrevivir y salirse con la suya, de los mafiosos mexicas por sobrevivir y salirse con la suya, de una dependienta de una farmacia por salir adelante y sobrevivir emocionalmente, de una peluquera mala como el natre que trata de salir adelante y sobrevivir económicamente, y así sucesivamente. Y en medio de todo eso algunos personajes fuman, y de ahí que esta cosa se llame "Nicotina" y no "días de juerga que pasan por andar espiando a tu vecinita".

El espíritu de los tiempos.
En los '90s, el cine latinoamericano experimentó una fuerte mutación. El viejo cine '60s, deudor del Neorrealismo italiano, de la nouvelle vague francesa o el free cinema inglés, fue dando paso a otro tipo de cine, deudor de las convenciones propias del cine indie yanketa. De esta manera, muchos cineastas abandonaron el cinema novo o el realismo a la chilena para pasar a tratar de asimilarse a Guy Ritchie, Quentin Tarantino, etcétera. Esto tiene que ver, por supuesto, con la globalización, los multimedia, MTV y todas esas cosas que llegaron en los '80s, y que en la década siguiente empezaron a surtir efectos. Los resultados suelen ser irregulares, por supuesto, como ocurre cuando la copia es en realidad imitación servil, pero el ver cine pseudoindie a la latina siempre presenta algún interés, aunque sea por el manejo de las locaciones. Y es que se diga lo que se diga, una ciudad latina sigue conservando una atmósfera propia, en medio de tanta globalización, que ninguna ciudad yanketa puede reproducir.

¿Por qué verla?
- Es llevadera. Salvando los primeros veinte minutos de película, en donde se hace la presentación de los varios personajes que se entrecruzarán, y en los cuales el espectador puede buenamente preguntarse qué rayos está pasando, el resto se deja ver. No llega a ser desopilante ni bizarra, pero algo logra.
- El trabajo estético, mostrando calles y locaciones de Ciudad de México con abundancia de luces de neón y colores propios de historieta, le otorgan una atmósfera especial, casi irreal, que viene bien con el asunto del hacker.

IDEAL PARA: Amantes de las frikadas latinas y dizqueintelectuales seguidores de Tarantino.

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