11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 1 de mayo de 2008

"La virgen de los sicarios" (2000)


"La virgen de los sicarios". Dirigida por Barbet Schroeder. Protagonizada por Germán Jaramillo, Anderson Ballesteros, Juan David Restrepo, Manuel Busquets, Wilmar Agudelo, Juan Carlos Alvarez, Jairo Alzate, Zulma Arango, José Luis Bedoya, Cenobia Cano, Eduardo Carvajal, Olga Lucía Collazos. España / Francia / Colombia. Año 2000.

¿De qué se trata?
Colombia. En un departamento de estilo más o menos familiar para nosotros los latinacas, hay una fiesta "de ésas". Club de Toby. Men only. Fernando está feliz de regresar a Medellín, y más feliz aún porque tiene un bombón con pito incorporado sobre su cama. Fernando se come su bombón, y resulta que le quedó gustando. Así es que se lo lleva a su departamento, mira que en Medellín a veces hay días nublados, y es necesario con qué abrigarse en la cama... Pero entonces descubre que su precioso bombón, que responde al nombre de Alexis, tiene algunas pulgas bajo la correa. Por ejemplo, escucha música heavy a todo el volumen del equipo. O de cuando en cuando pasa gente alrededor suyo que trata cordialmente de enviarlo a fertilizar narcisos bajo una cómoda lápida. O que él mismo, por cualquier pequeñez, saca su arma y arregla cuentas a tiros. Al principio, Fernando se espanta lo suyo porque, rediez, es que Medellín no era así, hombre... Medellín era bonito, tranquilo, sosegao, y mira en lo que me lo han convertío, pues... Pero como le gusta el asuntillo con el chico, pues bien, se aguanta, y hasta empieza a disfrutarlo. En mala hora. Porque si te metes con Medellín, chico, entonces Medellín se mete contigo, y tú no quieres que Medellín se meta contigo, brother...

El espíritu de los tiempos.
¡Ah, los lejanos días del boom! Durante la segunda mitad del XX, con la influencia de Gabriel García Márquez y sus "Cien años de soledad", Latinoamérica evocaba un continente soñoliento y más inmutable que la Historia de China, una cosa estilo "El amor en los tiempos del cólera", o "Como agua para chocolate" o similar. De tarde en tarde salían narcos desde Latinoamérica, como el malvadísimo villano de "Fuerza Delta 2" o el de su contemporánea "Licencia para matar", pero eso no era toda Latinoamérica tampoco. Un buen día, una novela de un escritor llamado Fernando Vallejo, lo suficientemente apreciado por los culturetas como para que quizás, sólo quizás, algún día el General Gato le digne de hacer una visita a sus libros, cayó en las manos de Barbet Schroeder. Y éste decidió que quería hacer ese guión. Y lo llevó al cine. Sí, ya sé lo que están pensando. Un director francés que ocasionalmente ha reculado en Hollywood, haciendo una peli sobre Latinoamérica. Y no, no voy a defender ningún proteccionismo cultural, o ningún "Latinoamérica para los latinoamericanos". Si un director extralatinaca muestra la realidad latina y adapta una novela latina mejor que los directores de acá, sobrados en su soberbia "vengo de la Academia de cine y soy muy cultureta y qué", pues que así sea. No seré yo quien pierda el tiempo viendo los barruntes pseudoculturales de los defensores del proteccionismo cultural.

¿Por qué verla?
-- Partamos por la dirección. Está más que bien dirigida. No es una sorpresa. Barbet Schroeder, en activo desde filmes como "Sing-Sing", y que se ha hecho de un nombre con pelis como "Mariposas en la noche" o "El misterio Von Bülow", y que después intentó deslizarse con éxito más o menos relativo al cine hollywoodense más comercial ("El beso de la muerte", "Mujer soltera busca", "Medidas extremas", "Cálculo mortal"), aquí le dio una patada al tablero, cambiando Europa o Estados Unidos por Latinoamérica, y entregando una potente visión sobre la realidad colombiana, y latinoamericana en general, que no tiene concesiones de ningún tipo. Schroeder usa para rodar la cámara digital, por ese entonces una innovación procedente del movimiento Dogma, y le confiere con ello un grado de realismo y dureza aún mayor a una peli con un argumento ya de por sí crudo. Tampoco trata de retratar un Medellín ezque-Hollywood, lleno de glamour o con toques coloniales para que huela a realismo mágico; las calles y casas de Medellín que muestran podrían ser como locación casi cualquier escenario latinoamericano, de no ser por el peculiar sonsonete cantadito con el que hablan los colombianos. Con lo poco que había en términos de cantera de materiales, Barbet Schroeder se las arregla para extraer el máximo del ambiente y los escenarios, y recrea una gran historia.
-- La peli es una crítica contundente a muchas cosas. Desde luego que a la violencia desatada en Medellín, y al narcotráfico que, aunque casi invisible en la peli (otro punto a favor, no muestra la ciudad con el clásico retrato narcobananero hollywoodense), pareciera cruzar sus fibras por todos los personajes, de una manera u otra. Pero también es una durísima crítica a la intelectualidad latinoamericana. Fernando, el prota, es un escritor que viene desde España a recuperar el Medellín de su infancia, y es absolutamente incapaz de entender que las cosas han cambiado, y cuando por fin entiende, no se le ocurre nada mejor que sumergirse en el gusto de la jauría por la sangre humana. Y antes de hacerlo, se dedica a pontificar urbi et orbi como si él fuera el máximo dechado de la moral humana (¿a cuántos catedráticos universitarios y filósofos latinacas no me recuerda eso?). Emblemático en ese sentido, es su incapacidad para apreciar la música metalera que su bienamado trae, asunto que resuelve de una manera bien poco civilizada y más bien troglodita, cual es simplemente arrojar el equipo de música a la calle, sin pensar en que dicho equipo podría haberle servido a alguien más, o simplemente que con su acción hubiera podido machacarle la cabeza a un transeúnte (¡gran conciencia social, filósofo, gran conciencia social!). O de cómo no se es capaz de apreciar la música punk, hasta que ésta desaparece... Pero sí que trata de hacerle tragar al pobre muchacho sus sesiones de Maria Callas que, maestra era ella, por supuesto, pero que el chico acepta más bien porque si no, a la calle de nuevo a tratar de sobrevivir como se pueda, ante lo cual se limita a comentar que chilla como si la estuvieran ahorcando... O sea, en resumidas cuentas, tenemos una peli de denuncia y crítica social, pero sin héroes que nos muestren el otro lado. Hay que ser valiente para rodar una así, en estos tiempos...
-- El asuntillo ése del ñiruñiru hombre con hombre está más que bien resuelto. La relación homoerótica podría parecer un reclamo publicitario para que la vean los culturetas, ahora que la reivindicación de lo gay está tan de moda por contestatario, pero la peli está planteada de manera tal, que no podría funcionar de otra manera, de manera que ese elemento se transforma en imprescindible para la buena marcha del relato. Y tampoco trata de explotar el morbo de la situación. La peli es sobre un Medellín deprimido por la violencia, no sobre relaciones eróticas, y en esto la peli sigue una línea brillante, manteniendo los equilibrios entre lo provocativo y lo conservador.
-- La visión de lo religioso en la peli también es más que peculiar. Parece casi mentira, pero seguramente es así, que los bribones y los sicarios también tengan Dios al que rezarle. Y hasta le consagren sus balas (¿no se supone que los humanitos del otro lado también son Hijos Suyos?). El propio Fernando, ateo militante, también llegado el minuto se encuentra extraviado, desamparado por la Divinidad. No hay verdades ultramundanas reconfortantes ni éticas con moralina de peli Disney. Si Dios existe, en esta peli es claro que se ha olvidado de Medellín.

IDEAL PARA: Espectadores valientes que se atrevan con pelis incómodas, y políticamente incorrectas, mucho más que las pelis que se supone son políticamente incorrectas.

jueves, 29 de noviembre de 2007

"La huída" (2007).


-- "Shoot 'Em Up". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Michael Davis.
-- Actuación: Clive Owen, Paul Giamatti, Monica Bellucci, Stephen McHattie, Greg Bryk, Daniel Pilon, Sidney Mende-Gibson, Lucas Mende-Gibson, Kaylyn Yellowlees, Ramona Pringle.
-- Guión: Michael Davis.
-- Banda Sonora: Paul Haslinger.

-- "La huída" en IMDb.
-- "La huída" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un tipo con aspecto de métete la sociedad por el culo, está sentado en un paradero. De pronto pasa una madre embarazada corriendo. OK, lo consideramos un dato... Pasan algunos pistoleros detrás. OK, puede ser... Pero empiezan los gritos y los tiros, y pues bien, nuestro tipo con aspecto de métete la sociedad por el culo sale ahora en plan métete la pistola por el culo. Porque la chica embarazada, ahora flamante parturienta, está en la mira de los asesinos. Nuestro buen samaritano se deshace de unos cuantos bangabanes, al tiempo que corta el cordón umbilical con modales que harían cagarse sobre sus textos de estudio a una matrona regular, y... Bueh, al final la chica muere, nuestro buen chico se queda con el bebé, los asesinos dale con tratar de matarlo, infelices, y no teniendo a quien recurrir, el buen samaritano trata de endilgárselo a una prosti que vende su leche a degenerados que quieran pagar para consumirla en pañales, en vez de a un lindo gatito que se dedica a postear para ustedes desde Cine 9009... Es una de tío bueno contra tíos malos tiroteándose a gusto, ¿necesito seguir?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Supongo que sucedió así. Presionados por el entorno multimedia actual a hacer pelis cada vez más chulas, y por ende a prescindir del argumento en pos de los FXs, las pelis de acción salen cada vez más anémicas de contenido. O sea, en la actualidad pelis denostadas en su tiempo como el colmo de la gratuidad, como "Comando" o "Fuerza Delta", lucen hoy en día como verdaderas catedrales del buen gusto guionístico al lado de cosas como, ejem... No, no quiero acordarme (bueh, era bonita, era estética, pero... ¡"300"! OK, lo dije). Así, pues, alguien tuvo la gran idea de ¿por qué no saltarse de una buena vez todo eso que se refiere al contenido, y vamos a la esencia misma del cine de acción, a la carnaza pura y dura? Nada de desarrollo de personajes, nada de grandes diálogos, nada de credibilidad. Ponemos a un bebé recién nacido, que bien podría apellidarse McGuffin, de un lado ponemos al chico bueno para tirar a matar y a la chica buena para tirar en el otro sentido posible del término, y del otro ponemos a un montón de matones anónimos, y como para que la cosa termine alguna vez, ponemos a un par de malos malosos más relevantes para que cuando se mueran, la escabechina se acabe. La traducción del título al hispanoamericano es una mierda, pero el título original en inglés lo dice todo: "Dispárenles".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es divertidísima. O sea, si andan buscando una película densa sobre los misterios filosóficos del metadiscurso postmoderno del lenguaje, pierden su tiempo aquí. Como dije, en esta peli el argumento es tan básico, que bien podría funcionar como manual de instrucciones para cualquier peli de acción (el bueno aquí, el malo allá, las balas así...). Pero como la peli se asume desde el comienzo como tal, no hay pérdida. No es una peli con pretensiones de gran evento, que al final termine en una trama de acción plana y banal, sino desde el principio una película plana y banal. Tanta honestidad brutal la hace muy simpática, mucho más simpática que el promedio. Al menos, no trata de engañar a nadie. No es lo mismo que podría decir de "Transformers"...

-- Mil veces visto, pero no por eso menos divertido. Acción + Hard Rock. Ecuación ganadora allí donde la vean. Hay que ver a Clive Owen agujereando dianas de práctica con patas, encima de una correa industrial, con "Ace of Spades" de Motörhead de fondo (digan lo que quieran de Metallica, pero Motörhead patea el culo de Hetfield y compañía). El resto de la banda sonora incluye la brutalidad made in Strapping Young Lad, el EMO quieroynopuedo de My Chemical Romance, más Hard Rock del bueno con AC/DC... Lo sé, lo sé, lo sé, mil veces visto. Pero no siempre con la misma gracia como aquí. En las otras es para darle glamour a una historia. Aquí es glamour por el glamour, y se acabó.

-- Aunque querían renegar del todo de la trama, y reducirla a una pura cuestión de dispara usted o disparo yo, en definitiva la conspiración para eliminar al niño es bizarra a más no poder. Sí, hay conspiración. Hay política involucrada. Hay armas de por medio. Y todo, relacionado con un puto niño recién parido. ¿Dónde está la conexión...? ¡AAAAAAHHHHHH...! Vean la peli para enterarse, que quién soy yo para reventar los finales (bueno, reventé el de "Viaje a las Estrellas V" y alguno que otro más, pero ése fue por el bien de sus cansados ojos, pequeñuelos).

-- Cada vez queremos más a Clive Owen, qué joer... El Rey Arturo de "El Rey Arturo" y el nuevo José de "Niños de los hombres" (caray, ¿no hay un parecido argumental en eso de Clive Owen protegiendo un baby?) está de regreso, y bien en su punto. A pesar de que su personaje se apellida Smith, y algo se insinúa sobre su trasfondo, éste es simplemente irrelevante (además, nunca se aclara del todo), y esto lo emparenta de lo más bien con los innumerables Pistoleros Sin Nombre que han pupulado desde Clint Eastwood en adelante (además, tiene harto de la mala leche de Eastwood). Podría parecer que Paul Giamatti como villano es un miscasting, pero al igual que Owen, nunca comete el error de tomarse esto en serio, se divierte sobreactuando descaradamente, y sin estar tan grande como en otras partes ("Entre copas", "La dama en el agua", "El ilusionista"...), es un digno rival "deben matarme para terminar la peli, MUAHAHAHAHÁ". Y Monica Bellucci es... Bueno, es Monica Bellucci, hay dos estupendas razones para contratar a esta cuarent... perdón, a esta dama del cine (Francis Ford Coppola lo tenía claro: le dio empleo como ramera de Satanás con los estromatolitos al aire en "Drácula").

IDEAL PARA: Ver una de acción bien echado hacia atrás en el sillón.

domingo, 11 de noviembre de 2007

"B-Happy" (2003).


-- "B-Happy". Chile. Año 2003.
-- Dirección: Gonzalo Justiniano.
-- Actuación: Manuela Martelli, Eduardo Barril, Lorene Prieto, Felipe Ríos, Ricardo Fernández, Gloria Laso, Sergio Hernández, José Martín, Juan Pablo Sáez, Gabriela Hernández, Juan Falcón, Consuelo Edwards, Carmen Gloria Bresky.
-- Guión: Fernando Aragón, Sergio Gómez, Gonzalo Justiniano y Daniela Lillo.
-- Banda Sonora: Cuti Aste.

-- "B-Happy" en IMDb.
-- "B-Happy" en la Wikipedia en español.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Katty no le tiene miedo a nada. Aunque su vida está lejos de ser un lecho de rosas. La chica tiene catorce años, vive en el campo (no el campo idílico y rousseauniano lejos de la ciudad, sino ése pobre y medio moribundo en un pueblo de mala muerte), asiste a un "liceo con número" (eufemismo chileno que describe a los liceos fiscales, en contraste con los "colegios con nombre y apellido", de preferencia nombres y apellidos ingleses, para la élite aristocrática conocida también como "pijes", "cuiquerío" o "pelolais"). Su madre le tiene un día muy especial, de viaje a Valparaíso, en donde visitarán a su padre preso (que especial, ¿no?). El padre sale de tomar el sol con traje a rayas, y vuelve con su familia, pero... ¿intenciones de enmendarse? Poco y ná, porque hombre botarate como él no se ha botao otro en esta tierra de Dió. De manera que Katty ahora tiene su piño de complicaciones. Por un lado está su madre, que es buena para retarla y cagarle la siquis. Por el otro está su hermano, metido en pasos medio raros. Ni hablar de su padre, que al poco está siendo olfateado por los ratis, a ver en qué nuevo hecho con connotaciones delictivas anda metido. O el chico que la pretende, al que tampoco mucho caso, porque para qué. La jornada de Katty acaba de empezar, y nadie sino el guionista sabe dónde terminará...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Gonzalo Justiniano es un director irregular. Sería grande, y en verdad sabe contar una historia, pero está lastrado por esas viejas concepciones del pasado, según las cuales el cine chileno debe servir como vehículo para explorar la esencia de la chilenidad, la cual se encuentra expresada en la vida de los seres tranquilos, marginales y miserables... Eso uno se lo aguantaba a Aldo Francia ("Valparaíso mi amor", "Ya no basta con rezar") porque eran los '60s, venía toda la influencia de la Nouvelle Vague (y más lejitos el Neorrealismo estilo "Ladrón de bicicletas"), y camarada, el cine tiene que ser comprometido con los valores sagrados del Comunismo, chico, qué chévere... Pero pues oiga usted, ya estamos en el 2000, y seguimos pegados con la misma tonterita... Porque aquí vamos otra vez, con la enésima historia de vidas mínimas y marginales, estilo "El delincuente" o "Hijo de ladrón" de Manuel Rojas. Por algo en el cine no la vio ni el cortaboletos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las buenas películas de Gonzalo Justiniano. Su trayectoria ha tenido altas y bajas (más bajas que altas, en realidad). Este es uno de sus puntos álgidos; el otro sería "Amnesia" (de "Sussi", "Caluga o menta", y en particular la horripilante "Tuve un sueño contigo", mejor ni acordarse). A sabiendas de que tenía una historia casi episódica, una historia sin historia en realidad, prefirió recurrir a escenas cortas y fugaces, y con eso le confiere gran agilidad a un relato que, en realidad, no puede ser más estereotipado. Si usted nunca ha visto una peli sobre la marginalidad social chilena (puede ser, si usted es extranjero), "B-Happy" es un buen punto de partida. Pero si usted ya ha visto cosas como "Taxi para tres", o antiguallas como "El Chacal de Nahueltoro", por ejemplo, entonces no hay nada más que ahondar. Porque en realidad, el tema del cine y la marginalidad urbana o rural quedó prácticamente agotado en Chile con "Valparaíso mi amor", y desde ahí ninguna otra película ha sumado nada (ni tampoco "B-Happy").

-- Las actuaciones son decentes a buenas, sin descollar. Entre los seniors, se llevan la palma Sergio Hernández y Gloria Laso. Eduardo Barril, que interpreta al padre de Katty, recurre a los tics y manierismos que le son propios hace tanto tiempo, y siendo el buen actor que es, se desperdicia de una manera lamentable. Lorene Prieto también está bien. Entre la hornada joven, Carmen Gloria Bresky como "la Pulga", en una aparición bastante fugaz, se roba la peli.

-- Manuela Martelli. Fue su película debut, y habla muy bien de su talento, el hecho de que a pesar de no haberla visto nadie aquí, su carrera actoral no quedó sepultada, sino que siguió remontando hasta convertirse para el 2000 en lo que Patricia Rivadeneira y Marcela Osorio fueron para los '80s, o Tamara Acosta para los '90s (es decir, el bombón sexy que actúa). Y ya aquí aparece muy apetecible. Esto se llama chantaje emocional, porque cómo no te va a gustar la peli, después de ver a Manuela Martelli poniendo cara de estoicismo ante todas las putadas que le gasta la vida (porque hay que ver cómo le pasan putadas).

-- Vamos ahora a por el tetómetro. Primera peli de Manuela Martelli, y primera en que muestra topless. Y la verdad es que se ve de lo más desarrolladita (tenía 19 años en esa época). También Lorene Prieto se atreve, en coito por la carretera de Detroit y con senos al aire. Aunque entre las dos nos quedamos con la Martelli, con sus senos mucho mejor formados, y además porque es más joven. A mi no me digan, esto es una peli chilena, y peli chilena sin gomas al aire no tiene gracia.

-- Grande la escena en que la directora de la Correccional de Menores se lleva su merecido. Grande la Pulga, que consigue el milagro.

IDEAL PARA: Fanáticos de la secuela de filmes chilenos sobre el alma y la identidad chilenas, y fanáticos de Manuela Martelli (sí, soy uno, ¿y qué?).

jueves, 21 de junio de 2007

"Herencia de sangre" (2002)


"City by the sea". Dirigida por Michael Caton-Jones. Protagonizada por Robert de Niro, Frances McDormand, James Franco, Elisha Dushku, William Forsythe, Patti LuPone, Anson Mount, John Doman, Brian Tarantina, Drena de Niro, Michael P. Moran, Nestor Serrano, Matthew Cowles, Linda Emond, Cyrus Farmer, George Dzunza. Estados Unidos. Año 2002.

¿De qué se trata?
En un triste barucho de playa, aparece un jovencísimo con ganas de vender una guitarra para obtener un poco de pasta con la que comprar de la buena. Se ve enredado así en una pelea por drogas, que acaba cuando el contrincante recibe una puñalada y se queda tomando alegremente el sol para siempre. La investigación recae en un policía que, ¡ups!, a medida que avanzan los interrogatorios, resulta ser padre del principal sospechoso, o sea, el niñato yonki. Y a este policía empieza a desmoronársele el mundo, porque hay que ver lo sufrido que es: su padre murió ejecutado por un crimen que no cometió (o al menos, cometió de manera involuntaria, o eso dice él), su esposa lo dejó y le quitó la custodia del niño, tiene una relación sentimental que amenaza cada cinco minutos en irse por el caño debido a sus propias mañas de hombre viejo... Y ahora ESTO. O sea, para agarrar a correazos al nene para que aprenda de una vez.

El espíritu de los tiempos.
En 1956, hubo un secuestro de niños en el cual el bebito resultó muerto. Años después, los descendientes del secuestrador se vieron metidos en una traca adicional de asesinato e investigación policial. Esto fue suficiente para echar a andar la creatividad de un guionista que tomó la historia real y la adaptó tan bien adaptada, que de real quedaron los nombres de los personajes y poco más. La dirección cayó en Michael Caton-Jones, y en buena hora para éste, porque es una de sus mejores películas (aunque eso no es un gran mérito si en tu currículum figuran créditos como director de "Doctor Hollywood", "El chacal" o "Bajos instintos 2").

¿Por qué verla?
- El guión. Como en las de Columbo, aquí sabemos desde la primera escena todo lo que pasó, y el misterio policial queda entonces al margen, en beneficio de los personajes. De este modo, la investigación policíaca viene como complemento de éstos. O sea, no veremos los clásicos recursos hollywoodenses de la vuelta de tuerca, del sospechoso que no era, de la pelea final con explosión, del villano más indestructible que la muerte, etcétera. O sí (no podía ser perfecta, tampoco), porque está el tópico del policía que obtiene la prueba absolutoria y al que nadie quiere oir. U otro tópico más: el poli muerto a mitad de trama, y cuya muerte se la cargan al pobrecito inocente. Pero es que algo tenía que tener, para ser made in Hollywood, ¿no?
- Las actuaciones. Robert de Niro entrega una buena actuación, no tan memorable como otras de antaño, pero sí harto mejor que los manierismos y tics de los últimos años, en que se ha dejado estar vergonzosamente desde un punto de vista actoral. Frances McDormand es su digno contrapunto. James Franco, quien es mejor conocido como el amiguete nene-rico conflictuado de Peter Parker en "Spiderman" y secuelas, entrega un estupendo rol como el crío caprichoso, yonki y nadie-me-quiere-todos-me-odian protagonista. Elisha Dushku hace su rol de siempre, o sea, chica dura/linda, pero encaja bien en la trama, así es que no desentona, además que le da más matices a su personaje que Fe la Cazavampiros.

IDEAL PARA: Ver un drama policial con algo de músculo (a pesar de venir dirigida por Michael Caton-Jones).

miércoles, 29 de noviembre de 2006

"Los infiltrados" (2006).


-- "The Departed". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Martin Scorsese.
-- Actuación: Leonardo DiCaprio, Matt Damon, Jack Nicholson, Mark Wahlberg, Charlie Sheen, Ray Winstone, Vera Farmiga, Anthony Anderson, Alec Baldwin, Kevin Corrigan, James Badge Dale, David O'Hara, Mark Rolston, Robert Wahlberg.
-- Guión: William Monahan, basado en el guión de Alan Mak y Felix Chong.
-- Banda Sonora: Howard Shore.

-- "Los infiltrados" en IMDb.
-- "Los infiltrados" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Muchos años atrás, un chico irlandés fue prohijado por un connotado jefe de, ejem, "esa" clase de organización. Con semejante padrino, el chico no tuvo inconvenientes para convertirse en policía estrella. De manera que ahora el mafi cuenta con un infiltrado en las filas enemigas, entre los polizontes. Aunque éstos no saben que tienen un topo cavando en su jardín, tienen la brillante idea de hacer lo mismo. Hay un joven policía irlandés, muy majo él a pesar de su aspecto rebeRRRde (Leonardo DiCaprio, ¿vale?), que es ideal. Así es que lo dan de baja (supuestamente), lo mandan a prisión, y todo el proceso necesario para infiltrarlo tras las líneas enemigas. Tras unas cuantas vueltas de guión, lo consigue (o si no no habría película, vamos). El otro chico, por su parte, empieza a hacerle los puntos a una psiquiatra de policías, usando toda su artillería humorística para encamarse con ella. Pero ella atiende a un ex policía que... ¿adivinan quién es? En adelante, las cosas se van a poner muy pesadas para todos, en particular cuando cada bando descubra que tiene una rata metida en la alcantarilla, y empiece el juego del gato y del ratón para sorprenderse mutuamente...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Quién te ha visto y quién te ve. Martin Scorsese, el chico que iba de cineasta rebelde junto con la generación de los '70s, está convertido ahora en todo un mainstream. El hombre que antaño nos regaló joyitas como "Alicia ya no vive aquí", "Taxi Driver", "El toro salvaje", "El rey de la comedia" o "La última tentación de Cristo", ahora rueda producciones hiperbólicas y no muy substanciales, como "Pandillas de Nueva York" y "El aviador". Y ahora, esto. Criada la fama, Scorsese puede rodar lo que se le venga en gana, y lo alabarán lo mismo. "Los infiltrados" no es en sí misma una mala película, ni mucho menos; está narrada con un pulso narrativo que ya se lo quisieran varios cineastas videocliperos de segunda estilo McGee y sucedáneos, pero... Esta peli es un remake de un filme asiático sobre policías y mafiosos con muy mala leche ("Asuntos infernales", concretamente), pero eso para Scorsese era muy poco. Y es que verán, yo soy Scorsese, are you listen to me?, y si ruedo una historia con violencia como "Taxi Driver" o "Cabo de miedo", no puedo limitarme a hacer escenas de acción resultonas, oh, no, sino que tengo que poner o decir algo sobre la alienación humana respecto de la sociedad, el sinsentido de la violencia, la condición existenciometafísica del hombre y etcétera, aunque no venga a cuento, porque tengo una fama que alimentar entre los espinilludos estudiantes de cine de los monacales claustros universitarios de las escuelas de cine de Europa, y tengo que regalonear a la crítica joven e intelectualoide que creció viendo y admirando mis filmes, y no soportarían que un genio como yo se diera simplemente el gusto de filmar una película menor, ¿no? Hmmm... ¿No?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Como decíamos, la historia tiene un envidiable pulso narrativo. Se diga lo que se diga (en particular "¡se te acabaron las ideas, Scorsese!"), el hombre aún sabe narrar un buen cuento. Una escena de violencia en Scorsese es una escena de violencia, no un festín de FXs. Decae al final, con un alargue innecesario y una salida un tanto facilona, deus ex machina incluido (lo que para los intelectualoides de siempre queda molón porque refleja el absurdo y el sinsentido nihilista de la vida cotidiana, pero que para nosotros es un imperdonable crimen de guionista remiso de ideas), pero al menos el desarrollo compensa lo suficientemente bien.

-- Los actores están... Eh... ¿Cómo decirlo...? En general dan bien los papeles, aunque en este caso se trata no de un brillante trabajo actoral, sino de un casting afortunado. O sea, Scorsese no se calentó la cabeza pensando en la dirección de actores, y aprovechando su llegada en Hollywood se limitó a levantar el fono y decir "Hey, Scorsese here, do you want to shoot a film with me?" a grandes prohombres que encajaban milimétricamente con sus personajes. O sea, para un papel diseñado a la medida de Jack Nicholson llamó a Jack Nicholson, para uno diseñado a la de Leonardo DiCaprio llamó a Leonardo DiCaprio, etcétera. El resultado es discutible. Como todos interpretan más o menos los personajes clásicos que han llevado de filme en filme, son Jack Nicholson y Martin Sheen quienes imponen más presencia, mientras que Leonardo DiCaprio, a pesar de entregar una convincente perfomance, desluce su tanto (siempre hemos sostenido que es un actor con gran talento desperdiciado), y lo mismo cabe decir de Mark Wahlberg y Matt Damon. Sobre Vera Farmiga no nos pronunciamos, aunque sea porque la chica trata de hacer lo mejor que puede con un papel que linda en el ridículo más absoluto (cuesta pensar cómo una chica tan idiota y sentimentalmente inestable es capaz de llegar a un puesto de tanta responsabilidad como el que ostenta, o a lo mejor ése es el detalle de crítica social de la peli, vaya uno a saber).

-- Mirado desde cierta óptica, el filme puede verse incluso entre carcajadas. Hay varias escenas que muestran como Scorsese trata de filmar algo que no sea "otro policial más", sino que busca su incansable Grial de los personajes bigger than life, y en estas escenas recordamos aquella frasecita de Napoleón, según la cual "de lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso". Y ya no digamos la escena final con un balcón, una linda cúpula y una rata caminando por la baranda, para mostrarnos con toda claridad el concepto que nos han refregado toda la película: que todos son unas ratas, precisamente. Gracias por lo obvio, Scorsie.

IDEAL PARA: Mimetizarse entre los intelectualoides de siempre y alabar el genio (¿?) de Scorsese.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

"Batalla en el cielo" (2005)


"Batalla en el cielo". Dirigida por Carlos Reygadas. Protagonizada por Marcos Hernández, Anapola Mushkádiz, Bertha Ruiz, David Bornstien, Rosalinda Ramírez, El Abuelo (¡¡!!), Brenda Angulo. México / Bélgica / Francia / Alemania. Año 2005.

¿De qué se trata?
Conversación en el metro entre prota geo y gordo y señora gorda y fea, con audio deleznable. Prota feo y gordo camina por el metropolitano. Prota feo y gordo conduce a chica en automóvil. Más conversación. El asunto termina en burdelesque. Prota viaja a su casa, de noche, sin haberse merendado a la chica. Prota feo y gordo se afana a esposa fea y gorda. Prota feo y gordo trata de agarrarse a la chica, la chica le da el pase, y se la agarra. Prota feo y gordo se sale de la chica, y su piñiñi piñiñi se baja lentamente. Prota feo y gordo se trauma porque ya no aguanta a su señora la morsoide (¿y quién...?). Prota feo y gordo es rechazado por la chica. Prota feo y gordo acuchilla a la chica. Prota feo y gordo hace peregrinación a una catedral mexicana. Esposa entra antes que policías para que se entregue, y encuentra muerto al prota feo y gordo. Y fin.

El espíritu de los tiempos.
México cuenta con una tradición fílmica inusualmente sólida para los cánones latinacas, siendo los únicos que han conseguido producir auténticas megaestrellas fílmicas latinas como Jorge Negrete, Cantinflas o María Félix, que han hecho carrera en sus países en vez de irse a los Estados Unidos para triunfar (léase Salma Hayek). Lo que es una bendición, claro está, pero también una maldición, guey, porque ahorita pos qué fácil que cualquier cabrón chingao te haga una pinche película como ésta, en la que parece se reunen pos ahorita que tres amigotes, mano, y hacen esta cosa...

¿Por qué verla?
Previo a dar razones: Para que los mexicanitos aprendan, en Chile tenemos una palabra para definir esta clase de empresas artísticas. Las llamamos "choreza" o "ser choro" (algo así como la actitud de "soy atrevido, lo hago y me cago en un par, y a ver quién es el guaperas que me dice algo"). Esta peli es eso, es una choreza, y si me permiten el lazo de hermandad chilenomexicano, es una pinche choreza, hueón cabrón... Y ahora, vamos a dar las razones.
- Si te gusta el cine dizqueintelectual con harto tercermundismo por el afán de hacer tercermundismo, y que confunde realismo con naturalismo, feísmo o adefesismo, ésta es la tuya.
- La peli se abre con una felación y se cierra con otra, a toda cámara (no como cuando la mama Shannon Whirry). Claro que tienes que aguantarte todo el intermedio, y conste que hubo gente que no aguantó toda la extensión de la hora y media de metraje (no es chiste, media sala abandonó su asiento antes del final, cuando malgasté mi dinero yendo a verla al cine). Pero hay felación, eso sí. (Para los inkurtos que no sepan qué es felación: es mamada, succionada, chupada, etcétera).
- Si te gustan las bizarradas por todo lo alto, entonces encontrarás sublime la escena del gordo montándose a la gorda. Ni Fellini en sus mejores tiempos era tan hardfriki. Claro que, te lo advertimos desde ya, si esa escena te gusta es hora de que vayas pidiendo cita con el locólogo, porque alguna gotera debe estarse filtrando dentro de tu azotea...

IDEAL PARA: Salir del cine diciendo algo como "oye guey, chinga tu puta madre, pinche frijolero cabrón".

"Nicotina" (2003)


"Nicotina". Dirigida por Hugo Rodríguez. Protagonizada por Diego Luna, Lucas Crespi, Norman Sotolongo, Jesús Ochoa, Martha Tenorio, Rafael Inclán, Rosa María Bianchi, José María Yazpik, Marta Belaustegui, Eugenio Montessoro, Carmen Madrid, Daniel Giménez Cacho, Alexis Sánchez. México / Argentina / España. Año 2003.

¿De qué se trata?
Un chico listo de las computadoras está descargando (hackeo mediante, por supuesto) información de una cuenta corriente suiza. Venderá esa información, a través de un dealer, a un par de mafiosos rusos. Pero el chico listo se pasa de listo, y mete un sistemilla de espionaje en la casa de su sexy vecina (en realidad no tan sexy, pero se deja ver). Y sigue pasándose de listo porque cuando la vecinilla está a punto de hacerse pulpa con su lover, le hace una jugada por la cual ella descubre el espionaje. A su vez, ella lo engaña e ingresa al departamento, dejando la de Dios es Cristo y mezclando los discos. El chico listo consigue una copia del disco y sale con ella, y es llevado donde los mafiosos rusos, y ¡qué creen! El disco que le pasan a los mafiosos rusos, está lleno de imágenes y archivos de la vecinita, y de las cuentas suizas, nada. Y ahí comienza la odisea de los personajes: de los mafiosos rusos por sobrevivir y salirse con la suya, de los mafiosos mexicas por sobrevivir y salirse con la suya, de una dependienta de una farmacia por salir adelante y sobrevivir emocionalmente, de una peluquera mala como el natre que trata de salir adelante y sobrevivir económicamente, y así sucesivamente. Y en medio de todo eso algunos personajes fuman, y de ahí que esta cosa se llame "Nicotina" y no "días de juerga que pasan por andar espiando a tu vecinita".

El espíritu de los tiempos.
En los '90s, el cine latinoamericano experimentó una fuerte mutación. El viejo cine '60s, deudor del Neorrealismo italiano, de la nouvelle vague francesa o el free cinema inglés, fue dando paso a otro tipo de cine, deudor de las convenciones propias del cine indie yanketa. De esta manera, muchos cineastas abandonaron el cinema novo o el realismo a la chilena para pasar a tratar de asimilarse a Guy Ritchie, Quentin Tarantino, etcétera. Esto tiene que ver, por supuesto, con la globalización, los multimedia, MTV y todas esas cosas que llegaron en los '80s, y que en la década siguiente empezaron a surtir efectos. Los resultados suelen ser irregulares, por supuesto, como ocurre cuando la copia es en realidad imitación servil, pero el ver cine pseudoindie a la latina siempre presenta algún interés, aunque sea por el manejo de las locaciones. Y es que se diga lo que se diga, una ciudad latina sigue conservando una atmósfera propia, en medio de tanta globalización, que ninguna ciudad yanketa puede reproducir.

¿Por qué verla?
- Es llevadera. Salvando los primeros veinte minutos de película, en donde se hace la presentación de los varios personajes que se entrecruzarán, y en los cuales el espectador puede buenamente preguntarse qué rayos está pasando, el resto se deja ver. No llega a ser desopilante ni bizarra, pero algo logra.
- El trabajo estético, mostrando calles y locaciones de Ciudad de México con abundancia de luces de neón y colores propios de historieta, le otorgan una atmósfera especial, casi irreal, que viene bien con el asunto del hacker.

IDEAL PARA: Amantes de las frikadas latinas y dizqueintelectuales seguidores de Tarantino.

domingo, 18 de junio de 2006

"Dos por el dinero" (2005)


"Two for the money". Dirigida por D. J. Caruso. Protagonizada por Al Pacino, Matthew McConaughey, Rene Russo, Armand Assante, Jeremy Piven, Jaime King. Estados Unidos. Año 2005.

¿De qué se trata?
Cuando niño, el pobrecito prota estaba convencido de que si ganaba y ganaba trofeos en el olvidable rubro del deporte, papi se iba a quedar con él. No se quedó, la bebida fue más fuerte. Años después se hizo deportista profesional, hasta que una salvaje lesión lo dejó fuera de las pistas. Se dedicó a trabajar en el negocio de la consejería de apuestas (y es que los yankis de todo hacen negocio), hasta que lo llama un pez gordo ofreciéndole el empleo de su vida por hacer eso mismo, predecir apuestas. Cuando llega, descubre lo que todos más o menos sabemos por esa clase de películas estilo "Wall Street", en donde los arribistas se encuentran con que tienen que vender su alma al diablo para tener dinero, mujeres, etcétera. Bien, nuestro prota decide también que su alma está en venta por un módico precio, y se deja envolver por su nuevo jefe y su labia monumental (¡es Al Pacino, hombre, cómo no va a tener un buen blablá!). Le echa también un vistazo a la señora del jefe, que está madurona, pero aún sexy. Y en particular, le toma el gusto a eso de ser el as, el nuevo, el protegido, y no considera que los dioses son particularmente envidiosos del éxito de los mortales. El resto de la película es bastante predecible, pero aún así no voy a adelantar acontecimientos (además, me pregunto si vale la pena).

El espíritu de los tiempos.
En los '80s estuvieron de moda esas películas de arribistas que llegan a la cima vendiendo el alma al demonio, y después tratando de recobrarlas de vuelta. Se justificaba: era el tiempo de los yuppies, los Chicago Boys, la especulación y el dinero fácil, la época dorada en donde los sicarios de Ronald Reagan gustaban más de la especulación que del trabajo duro y honesto de toda la vida. Esos buenos y viejos tiempos nunca han vuelto, pero ese tipo de cine que contrapone el valor del individuo vs. la maldad de las corporaciones llegó para quedarse (pensamos en "Robots", "En buena compañía", etcétera). Esta película va más o menos por esos rumbos.

¿Por qué verla?
- A pesar de que la premisa de la película está vista a más no poder, el guión no toma el rumbo más obvio. O sea, no se decanta por el contraste maniqueo entre "pobres de toda la vida buenos vs. depredadores económicos malos", ni tampoco se va a meter a las procelosas aguas del triángulo amoroso (no de lleno, al menos). En ese sentido, la película tiene un desarrollo bastante humano y realista (descontado el hecho de que el prota es un prodigio adivinando resultados de partidos, a una escala virtualmente inhumana, pero en fin, esto es cine, después de todo), e intenta irse por el lado de la metáfora sobre que la vida es en general una apuesta (y por cierto, pusimos especial cuidado en decir la palabra "intenta" en vez de "consigue"). Se puede cuestionar qué tan entretenido o qué tanto jugo arroje este enfoque del guión, pero al menos toma algún riesgo en vez de seguir los trillados caminos de la moralina antitrust.
- Las actuaciones. Y es que después de verla, uno hasta cree que Matthew Conaughey, que ha hecho ilustres ridículos actorales en filmes como "Tiempo de matar", "Contacto", "U-571", "Experta en bodas", "El reinado del fuego" o "Cómo perder a un hombre en diez días", tiene en verdad dotes actorales. Al Pacino, por su parte, aunque no está en su mejor forma (hace años que no lo está), se deja de lado algunos tics y mañas propios de la edad (hacer papeles demasiado vociferantes para lucirse y cosas así) y se esfuerza por recrear un jefe que es también un ser humano bastante conflictuado, en las antípodas de su penoso rol como John Milton en "El abogado del diablo". Rene Russo, a pesar de estar vieja, flaca y huesuda en este filme, deja caer algún encanto madurón también. No son actuaciones que cambien la historia de la dramaturgia mundial, ni tampoco salvan por completo la película, pero al menos hacen más atractivo seguir el más bien plano desarrollo de la misma. Mención especial para Armand Assante, que aparece en apenas dos secuencias del filme, pero que en ellas demuestra por qué es Armand Assante, y tú a recolectar gavillas en el campo, hijo mío.

IDEAL PARA: Ver una película de trepas ambiciosos con actuaciones decentes y sin sobredosis de moralina.

miércoles, 10 de mayo de 2006

"Límite" (2005)


-- "Límite". Chile. Año 2005.
-- Dirección: Nicolás Jullian.
-- Actuación: Adela Secall, Remigio Remedy, Ignacio Severín, Nicolás Rodríguez, Luis Dubó, Agustín Bermúdez, Ernesto Briones, Javier Castro, Sebastián Figueroa, Marcos Iuvara, Andrés Jullian, Loreto Salazar, Isadora Stock.
-- Guión: Nicolás Jullian.
-- Banda Sonora: ¿¿¿???

-- "Límite" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay una persecusión en Valparaíso. Comienza en los cerros y acaba en la Playa Las Torpederas. El asunto pone sobre la pista a la Policía de Investigaciones sobre una banda de maleantes que está llevando dinero falsificado entre Chile y Argentina. Esta banda de falsificadores, por su parte, afronta problemas. Para dar el golpe necesitan gente. Aunque esa gente sea un yonki de mala catadura, o un tipo no demasiado contento con su, ejem, ocupación criminal. La cosa es grave porque hay involucrados políticos a ambos lados de la frontera, diputados bien sucios y metidos hasta el pescuezo en el negocio. Y el asunto se pone peor, porque el tipo que no está demasiado convencido de seguir en el negocio, conoce a la bella detective encargada de investigar el accidente automovilístico, y por tanto, se inicia un romance (o tienen sexo, al menos, como manda el lugar común). El escenario está servido para que un buen turrón de personajes comience a entrecruzarse unos con otros, y no todos ellos saldrán vivos de la situación.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Como decíamos a propósito de "Fuga", hace poco tiempo atrás, el cine chileno está experimentando una diversificación de estilos: al plano y opaco cine de marginales, herencia y resabio de los tenebrosos tiempos de la dictadura militar, ha sucedido el intento por crear comedias, policiales, e incluso una de karatekas ("Kiltro"). Policiales chilenos hay más bien pocos, y como no sea "Johnny Cien Pesos", de escasa enjundia. "Límite" es el intento por crear un policial de alturas. Por ambiciones, los chicos no se quedan: la trama aborda el tema de la falsificación monetaria, y los malos malosos son nada menos que prominentes prohombres de no una, sino dos Repúblicas distintas (diputados de Chile y Argentina). Pero las ambiciones son mala madera para construir escaleras al cielo: lo cierto es que este intento resultó más preñado de buenas intenciones, que colmado de resultados. Lo que la libra de recibir de una el calificativo de "mala película" son ciertos detalles puntuales, que quizás no alcanzan a redimirla (aunque eso es cuestión de gustos), pero sí le otorgan un cierto interés.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un policial chileno, y eso vale algo. La trama es bastante alambicada y falla en mezclar perros con gatos (políticos en sus encumbrados despachos con suches de la calle), pero no andamos mejor con los telefilmes de TVN, así es que bien...

-- El acertado uso de locaciones. Es una película filmada de manera casi íntegra en Valparaíso, Viña del Mar y lugares aledaños, pero no cae en el cliché de la fotografía de postal ni en el Valparapuerto de los poetas que quisieran sodomizar a la ciudad novia del viento y otros porteñismos varios. Lo principal es la historia y los personajes, no el entorno, de manera que éste se articula en un todo orgánico con el resto de la película, en vez de caer en la viñeta de postal.

-- La manera de estirar los recursos. Es sorprendente lo que se consigue con unos pocos pesos bien invertidos. La película tiene tiroteos y accidentes automovilísticos, y, mire bien, en realidad no aparece ni lo uno ni lo otro: todas esas escenas están resueltas no con efectos especiales sino con un adecuado ejercicio de montaje. Vale, es lo que se hacía en el cine hollywoodense serie B años atrás, pero si funciona bien, no lo arregles. Además, es la prueba de que escasez de dinero no significa falta de creatividad. Con un presupuesto mucho más desahogado en actores y FXs, la mencionada "Fuga" consiguió mucho menos.

-- El humor involuntario. Se supone que la cosa va en serio, pero es que hay algunos lugares comunes que no pueden sino ser tomados con una sonrisa. Partiendo por el improbable personaje de detective dura que es interpretado con tan buen cuerpo como con tacañería de talento por Adela Secall, que supuestamente es muy inteligente (lo de inteligente se queda en husmear un poco y ver huellas digitales que a todos los otros se le pasaron), pero que en vez de tener una paranoia como deformación profesional, va y se encama con el primer extraño que se le cruza (¿y si hubiera resultado un psycho?). O la escena de sexo, que, ejem... Bien, está ahí porque una peli chilena tiene que tener sexo en alguna parte, ¿o no? O la manera tramposa de arreglar cosas en el guión (qué coincidencia que el "duro pero sensible" se entera de la muerte de su amigo cuando está con la chica policía).

-- Remigio Remedy. Hace su caracterización de durolindo de siempre, pero como el personaje era más o menos eso, pues bien, está en su salsa. No es exagerado decir que se roba la película íntegra, y con muy buen criterio, el director lo hace salir al ruedo todo lo que puede. Por cierto, su escondida motivación última crea una de las situaciones más bizarras que hemos visto en el cine ya no digamos chileno, sino en los policiales de todo el mundo, y es una lástima que ese filón haya sido guardado como cartita de último minuto en vez de ser explotado por todo lo alto a lo largo del filme; seguro que así la película hubiera sido vista en todo el mundo como una frikada de lo más surrealista.

-- Es bueno ver de malos a políticos estirados, aunque sea metidos en la trama con calzador. Y es que en el sistema político chileno, que algún chistoso optimate tiene la ocurrencia de calificar de "democrático", es bueno que de tarde en tarde se desacralice a nuestros esforzados servidores públicos (lo de "esforzado" es puro sarcasmo, por supuesto).

IDEAL PARA: Eh... Ejem... Digámoslo en estos términos: usted se arriesga. Y es que pagada la entrada del cine, pues bien, como reza el eslogan promocional, "no hay vuelta atrás"...

NOTA ADICIONAL: El estreno comercial de este filme fue en 2006, y así aparece en la web oficial de la película (www.limitelapelicula.cl). Sin embargo, por alguna extraña razón, en IMDB figura como del año 2005. Nos hemos atenido a la segunda fecha, por si hubiera sido exhibida antes de manera promocional en festivales o cosas así.

UPGRADE JULIO-2009: EL SITIO http://limitelapelicula.cl SE ENCUENTRA ACTUALMENTE CAÍDO. Y NO ES QUE LO ECHE DE MENOS, SI LE PREGUNTAN A SU SEGURO SERVIDOR EL GENERAL GATO.

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