11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 30 de mayo de 2013

"Tango y Cash" (1989).


-- "Tango & Cash". Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: Andréi Konchalovski, reemplazado por Albert Magnoli sin acreditar.
-- Actuación: Sylvester Stallone, Kurt Russell, Teri Hatcher, Jack Palance, Brion James, James Hong, Marc Alaimo, Philip Tan, Michael J. Pollard, Robert Z'Dar, Lewis Arquette, Edward Bunker, Leslie Morris, Roy Brocksmith, Susan Krebs.
-- Guión: Randy Feldman.
-- Banda Sonora: Harold Faltermeyer.

-- "Tango y Cash" en IMDb.
-- "Tango y Cash" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Carretera abierta, Yueséi, el sitio ideal para... un camión avanzando en medio de la nada listo para ser perseguido por un tipejo que no es chupimacarra sino que es EL CHUPIMACARRA de todos, porque es... ¡¡¡SYLVESTER STALLONE!!! Y para hacerlo más chupi todavía... ¡¡¡ES SYLVESTER STALLONE USANDO LENTES!!! El caso es que Silvestre Talones solito para el camión a balazo limpio, y cuando aparecen los polis, viene el consabido "¡¡¡ESTÁS SALTÁNDOTE LAS LEYES, ÉSTA NO ES TU JURISDICCIÓN, TENEMOS UN MALDITO REGLAMENTO, BLA-BLA-BLA!!! Y cuando abren el camión y encuentran gasolina, va el Sylvester porque es mucho Silvestre y le pega seco balazo. Y no, no explota porque, ya lo dijimos, Sylvester es mucho Sylvester. Y lo que llueve del balazo no es gasolina, lo que llueve... nieva, mejor dicho. Les daré una pista. Es de color blanco, y es una peli '80s. El caso es que Sylvester es tan Sylvester, que va el malo pasando por el ladito y sin que nadie lo vea (sin que nadie pare la limusina) y diciendo un diálogo que parece sacado de los Superamigos. O peor, escrito por el mismo guionista que nos regaló la perla de catchfrase que era "¡Estos Imposibles son Imposibles!" (no, no es el mismo guionista. El de ésta es uno del que a duras penas consiguió evitarse que le dijeran "no volverás a trabajar en este pueblo otra vez"). Y premio al vejete que recuerde la referencia de los imposibles que son imposibles. En fin, seguimos. El caso es que el villano dice que el Sylvester y otro tipejo llamado Kurt Russell son su espina en el zapato, su tuerca en el plato de lentejas, su tubo de vaselina vacío en la orgía, así es que va y dice que montará un diabólico plan diabólico para estoquello. Pasamos a otra secuencia de acción en donde Kurt Russell sufre un intento de asesinato, capturan al malo, y Kurt se las arregla para (pasando las inevitables protecciones policiales, claro, es una peli '80s, y qué sería un cop de peli '80s si no hubiera burócratas obstructivos arriba del jovencito) interrogar al compa're tipo Jack Bauer, y le saca la información de que habrá una operación así-asá-asabulán. El caso es que por canales distintos, Sylvester Stallone y Kurt Russell llegan al mismo lugar (no se conocen previamente, esta es una de esas pelis de "orígenes del personaje" o de la dupleta en este caso, en lo que a ratos huele como "vean esta peli, porfavorcito plis-plis-plís, que queremos montarnos una humilde franquicia aquí, ¿yaaaaaa...?"), y se encuentran con... un agente covered-up del FBI, fiambre. OH-CRAP. Toda la evidencia apunta al par de policías, y los mandan a la cárcel. ¿Qué viene después? Fuga - Limpiar el nombre - Masacrar a los esbirros - Masacrar al villano. Eso es. Ya saben de qué clase de peli estamos hablando, después de todo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Todos sabemos que uno de los géneros más agradecidos del cine '80s es la action-movie over-the-top. En realidad la vara ya había empezado a ascender desde los lejanísimos '60s, con James Bond presentando un jovencito que NO SE ESFUERZA EN SALVAR AL VILLANO EN EL TIROTEO FINAL ("El satánico Dr. No"), y luego con Harry Callahan más pasado para la punta presentando un jovencito que NO LUCHA CONTRA EL MAL SIGUIENDO EL MANUAL ("Harry el Sucio"). ¿Qué faltaba? Pues salir de la acción urbana/exótica e ir al Ubermensch. Hablamos de Arnold Schwarzennegger, de Sylvester Stallone, de Chuck Norris, de Charles Bronson, y en menor medida de Kurt Russell y otros. Uno podría decir que la parodia gamberra a ese tipo de cine es algo moderno y teñido por la nostalgia, estilo "The Expendables 2", pero créanlo o no, ya a finales de los '80s mismos había esfuerzos por moverse en esa otra dirección, en la de llevar la acción al máximo con propósitos subliminalmente paródicos. 1987 fue el año. Ya saben: "Arma mortal" por un lado, "Duro de matar" por el otro, con dos héroes semiparódicos como son Mel Gibson y Bruce Willis. Aunque todavía eran parodias indecisas, y hoy en día tiende a vérselas más como vehículos de la acción ochentera hecha de manera seria y directa, que como los elegantes cachondeos cómplices con la audiencia que más o menos era el plan original. Para la primera deconstrucción definitiva del género habrá que esperar hasta la imperfecta pero aún así subvalorada "El último héroe en acción". Pero entretanto, para que no nos quedemos sin nuestra ración, tuvimos "Tango y Cash". Peli que debería haberse forrado, porque leñe, Sylvester Stallone y Kurt Russell. Pero no lo hizo. La producción fue increíblemente complicada. O sea, pasó lo de siempre en Hollywood. Traes a un director de acción percutante como Andréi Konchalovski (que unos añitos antes nos había regalado la magnífica "Escape en tren"), y luego lo pones a parodiarse. Y luego, cuando el ruso demuestra tener demasiada dignidad, lo echas a patadas y contratas a un paniaguado. Todo eso, sobre un guión que el día 1 del rodaje ni siquiera estaba listo (eso debe explicar la penosa alusión a la típica escena "James Bond meets Q"). Con un Sylvester Stallone que era el único interesado en que la cosa saliera avante con algo de dignidad (y con razón, porque estaba en el inicio de esa racha que todos tan bien conocemos: "Yo el Halcón" fue un fiasco, "Rambo III" no funcionó como debería haber funcionado, y "Condena brutal" fue un desastre de taquilla, inmerecido eso sí), porque de lo contrario, si la cosa fracasaba, iba a terminar haciendo cosas como "Oscar" o "Para o mi mamá dispara"... Bueno, de aquí Stallone fue derechito al set de "Rocky V", y salió como salió: se cargó durante década y media su otra franquicia, después de haberse cargado a Rambo por casi dos. Entre medio, como decíamos, "Tango y Cash", que con todo este enmarcado cronológico ya le pueden ir tomando las medidas. Porque, vamos... jerifaltes de Hollywood, esa no es la manera de hacer las cosas. Que luego se quejan de que un presupuesto de 35-40 millones se les encarama a los 55 (que en esa época era una ultracatapultósfera de plata, y si no, comparen con los ¡48 MILLONES! que costó "Indiana Jones y la última cruzada", la peli más taquillera del año, o ya dentro del género de acción, los 25 millones que costó "Arma letal 2" ese mismo año). Y de que la peli recauda 63 millones, apenas recobrando lo que costó. El mismo año en donde la mencionada "Arma letal 2" hizo 227 millones en la boletería, empinándose al sexto lugar de la taquilla. La peli después cayó tan en el olvido, que figúrense que el soundtrack fue recién lanzado... en 2007, en una era en donde ya los CDs los compraban las abuelitas ésas que no terminan de engancharse a l'era digitá, de regalo pa' sus nietecitoh. Espero que hayan despedido a alguien por esto. Y por despedido, me refiero al modo de la escena final de "Robocop", eso es.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ya hemos reseñado en algo lo problemático del rodaje de esta peli, en donde los productores creían saber demasiado y terminaron justamente castigados en donde duele, en los bolsillos. El problema es que la peli misma se resiente de esto. ¿Es una peli de acción OVER-THE-TOP, el no va más del no va más de la acción, o es una parodia de una peli de acción OVER-THE-TOP, del no va más del no va más de la acción? La peli nunca se termina de decidir del todo, y sufre por ello. Por un lado, como peli de acción se queda más o menos corta porque es imposible tomarse el argumento en serio (no ayuda, claro, la interpretación tipo Looney Tunes de Sylvester Stallone, de Kurt Russell, y de ¡Jack Palance! como villano, con los mismos manierismos que ese mismo año exhibió en "Batman"). Por el otro, como parodia simplemente no es graciosa o no alcanza a morderse la cola. El negocio de la parodia por el recurso de llevar la cosa a lo más de lo más es difícil, porque si se hace mal, mucha gente puede confundir la parodia con the real thing. Como acá, por ejemplo. Compárese "Escape en tren", del mismo director, con "Tango y Cash". La otra peli era un percutante thriller con personajes desarraigados luchando por sobrevivir en medio de una naturaleza agreste y a bordo de un leviatán de metal que eran sendas metáforas de la condición humana de desterrados del paraíso. Acá en cambio tenemos a dos cops envueltos en un diluvio de diálogos que no son nada salvo líneas molonas, en una trama cliché, y lo que es peor, con villanos de opereta y escenas de acción sin excesivo interés más allá de la traca final, resultona en lo suyo pero tampoco lo más de lo más. Frente a eso los escasos méritos de la peli (una Teri Hatcher pre-Lois-Lane y muuuuuu rica, lo gracioso de ver a Kurt Russell poniéndose a sí mismo en ridículo vistiéndose drag-queen, un Harold Faltermeyer que si yo no te digo quién hizo la banda sonora no te enteras porque cualquier parecido con la musiquita de "Un policía suelto en Hollywood" o "Top Gun" es pura coincidencia). Si tuviera que definir en una línea esta peli, diría que es "Arma mortal", pero en malo. La misma dinámica, del poli zafado versus el poli por-el-manual, la misma intención de hacer reir al respetable, la misma idea de parearlos sin que se conozcan, etcétera. Pero claro, no siempre el rayo cae dos veces. Aquí cayó, pero en el mal sentido de la palabra: se fundió el cerebro de alguien, creatividad al tacho, amén hermanos la tortura ha terminado. El final no tiene cliffhanger ni ná (no eran nuestros años entonces, todavía), pero casi-casi como que hay un reclamo para secuela, como que te quieren vender que estos personajes te cayeron bien. Por razones obvias, y por suerte, no la hubo. Un "Tango y Cash" es suficiente para perder el tiempo en este mundo.

IDEAL PARA: Analistas y estudiosos que deseen hacer su tesis de doctorado sobre la decadencia de los grandes valores del cine de acción ochentero.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos en español. Pero con Kurt Russell en drag. Ver con precaución, algunos spoilers se deslizan por aquí y allá].



-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos en español. Ni falta que hacen, los diálogos son tan clichés que...].

domingo, 30 de septiembre de 2012

"Cruising" (1980).


-- "Cruising". Estados Unidos. Año 1980.
-- Dirección: William Friedkin.
-- Actuación: Al Pacino, Paul Sorvino, Karen Allen, Richard Cox, Don Scardino, Joe Spinell, Jay Acovone, Randy Jurgensen, Barton Heyman, Gene Davis, Arnaldo Santana, Larry Atlas, Allan Miller, Sonny Grosso, Ed O'Neill.
-- Guión: William Friedkin, basado en la novela de Gerard Walter.
-- Banda Sonora: Jack Nitzsche.

-- "Cruising" en IMDb.
-- "Cruising" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Aparece un brazo en la bahía. El forense dice que hay que investigarlo, que es un asesinato, el poli dice que le de una causa de muerte, el forense dice que cómo %&$%&&&#$ va a decir cómo murió con el puro brazo, y el poli dice que sin causa de muerte no hay legalmente investigación por crimen, y así queda. Y cuando digo así queda, es que así queda, porque del puñetero brazo no volveremos a oir en el resto de la peli, pasando esta escena lisa y llanamente al Top Ten de comienzos de pelis gratuitos. El caso es que en un antro momosexual de Nuevayór, una pareja de raritos se conoce y decide que van a hacer cositas. De ésas que hacen los raritos, ya saben. Pero el pobre desgraciao no sabe qué se está bebiendo (metafóricamente hablando, claro), porque el otro va y lo tiende en la cama (después de habérselo faenado, será asesino serial pero no tonto) y lo mata en una perfecta metáfora sodomita, clavándole repetidas veces el cuchillo en la espalda. Ahora sí que el asunto pasa a castaño oscuro, así es que llaman a un poli, con la cara fiambrosa que tenía Al Pacino en los '70s (1980 es el último año de la década de los '70s, recuerden). Y le dicen: mira, a pesar de ser macho heterosexual, quiero que vayas y te infiltres en la comunidad de maricas de Nueva York, porque respondes al perfil de víctimas del asesino serial, a ver si el asesino va y te levanta, y no te preocupes, que cuando esté a punto de perforarte (es que me dejan los chistes a huevo), entramos y te salvamos. Pasas por acá una vez al mes a cobrar tu sueldo, te reportas sólo a mí, nadie sabe que andas de faggot por allá afuera, ¿OK? Y el otro, a pesar de que tiene una chica buenorra por todos los ángulos (Karen Allen hecha una cría), decide que bueno ya, porque después de todo, un poco de reconocimiento por parte de la policía por un trabajo arriesgado no viene mal... de manera que se muda a un departamento, empieza a hacerse amiguete de un invertido, va a antros sadomasogays, y mientras investiga, como que le empieza a tomar el gustillo al rollo gay. Es lo que pasa por no escuchar a Nuestro Santo Padre Que Vive En Roma, hijos míos, es lo que pasa por no escuchar a Nuestro Santo Padre Que Vive En Roma...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Siempre ha habido gente que mete los goles con la zurda. De manera más o menos encubierta. Los '60s y el hippismo fueron un movimiento fuertemente heterosexual, pero en la década siguiente, los homos empezaron a preguntarse por qué eso de hacerlo a destajo tenía que ser sólo para los straight, y no para... Y así, a ritmo de funky y de la temprana onda disco, empezaron a florecer los antros gay. O sea, me refiero, de una manera más abierta que antaño, que mal que mal, sitios de reunión para los que no caben en ningún sitio, siempre han existido. Los gay convirtieron a San Francisco en Sodoma y Gomorra, hicieron de Berlín un lupanar (bueno, Berlín Occidental, claro, que al otro lado los raritos eran pasados por las armas... por las armas de fuego, se entiende. Las de verdad, no en joda), y por qué no, también se vincularon a la naciente escena punkie neoyorkina. Y a tanto llegó la depravación, que bastó meter a un sidítico en ese ambiente, para que la peste rosa, el SIDA, se los cargara como moscas en los tempranos '80s. Claro está que el cine hollywoodense, por muy de rupturista que fuera en los '70s, no se iba a hacer cargo del fenómeno, que una cosa es ir de críticos contra el sistema, y otra muy distinta es tratar de ofrecer visiones alternativas al modelo de vida sexual defendido por nuestro querido judeocristianismo de toda la vida. Y cuando lo hacían, era desde una óptica francamente agresiva, como el ridículo par de matones de la jamesbondesca "Los diamantes son eternos". "Cruising" es quizás el intento más serio por parte de Hollywood, en retratar el mundo de la homosexualidad desde una perspectiva mainstream. Que lo haga reduciendo la homosexualidad al bondage sadomasox dice algo. Y que sea en medio de una trama de un homosexual desquiciado matando a otros homosexuales (los perros se matan entre ellos, pareciera ser la moraleja), también probablemente dice algo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es complicado valorar esta peli porque en ella interfieren varios factores externos, extracinematográficos. El más importante es de lejos el retrato que se intenta hacer del mundo homosexual, que trató de ser lo más documental y gráfico posible, y que fue rechazado por los propios homosexuales (un poco como ocurriría después con "Bajos instintos", con la prevención de que acá la cosa va en serio, mientras que en lo de Sharon Stone el tratamiento era mucho más frappé). Claro, si no te gustan los gays, esta peli no te va a entrar ni... er... me entienden el punto. Y si te gustan, o eres uno de ellos, quizás esta peli también te disguste porque, mal que mal, los retrata como una panda de decadentes depravados. Ignoro si será así o no, después de todo soy sólo un gato detrás del teclado, pero el caso es que la peli ofrece ESA visión. Súmesele un tratamiento que mezcla por un lado una enorme crudeza visual (en una escena se ve a un tipo untándose la mano para hacerle un fist a otro, en plena disco), con una pacatería moral y conceptual únicas (se supone que el ambiente sadogay de la peli en algo tendría que ir cambiando al policía, pero este cambio, aunque se insinúa, aparece apenas en algún diálogo perdido o alguna miradita de Al Pacino, sin que entendamos nunca a ciencia cierta qué ocurre con él, en su interior). De esta manera, sin ser una mala peli, tampoco logra todo lo que debería lograr, y se malogra en ese quedarse a medio camino. Después de todo, si te atreves a hundirle el cuchillo a un tema espinoso (metáforas fálicas aparte), entonces debes hundirlo a concho o no vas a cortar la carne, ¿no? Si querían hacer una peli fácil y complaciente, mejor hubieran rodado una comedia romántica.

-- Aunque de lo dicho podría salir que la peli es mediocre (bueno, para qué andarnos con rodeos: lo es), tiene sus detalles. Las escenas de violencia son todo lo brutales que deben ser. La descripción de los antros sadomaso es gráfica y explícita (aunque probablemente en vivo, sin cámaras rodando, quizás sea incluso peor). Y la escena final, aunque en términos de lógica argumental es un poco gratuita, es también terriblemente sugerente. Quizás influya que la dirección es de Willian Friedkin, que nos ha dado algunas estupendas pelis ("Contacto en Francia", "El exorcista"), pero que también se las ha arreglado para metérnosla doblada en más de una ocasión ("Jade: La piel del deseo", "Reglas de combate").

-- La parte de thriller policial es lo que sale peor parado acá. Debido a la naturaleza misma de la trama, el policía y el asesino irán por separado casi hasta el final de la peli, lo que por supuesto le quita su poco de tensión dramática al asunto. Y para colmo, cuando llegamos al final, (((SPOILER, LEÑE))), descubrimos para nuestro fastidio que la trama es cualquier cosa menos concluyente, y que si bien podemos atenernos a la solución que nos ofrece la peli, examinada la evidencia con rigor descubrimos que en realidad el caso policial no se resuelve (al menos en "Jade", por mencionar otra dirigida por mi amigo Friedkin, tenían el buen gusto de mostrarnos primero el "falso final" en que el poli cree haber resuelto el caso, y después el final de verdad). (((FIN DE LA ZONA DE SPOILERS))). Si la vas a ver porque quieres ver un thriller, entonces mejor ni pierdas tu tiempo (pero si la vas a ver como un documento de época, no tanto de la época misma como de la visión hollywoodense sobre un fenómeno social de la época, estarás mucho mejor).

IDEAL PARA: Ver una peli interesante sobre el submundo homosexual, pero que podía haber sido mejor de lo que fue.

VIDEOS.

-- Trailer de la edición en DVD de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 26 de julio de 2012

"Sospecha mortal" (1990).


-- "Internal Affairs" (título original en inglés), "Asuntos sucios" (título en España). Estados Unidos. Año 1990.
-- Dirección: Mike Figgis.
-- Actuación: Richard Gere, Andy Garcia, Laurie Metcalf, Nancy Travis, Richard Bradford, William Baldwin, Michael Beach, Katherine Borowitz, Faye Grant, John Kapelos, Xander Berkeley, John Capodice, Victoria Dillard, Pamella D'Pella, Susan Forristal.
-- Guión: Henry Bean.
-- Banda Sonora: Brian Banks, Mike Figgis, Anthony Marinelli.

-- "Sospecha mortal" en IMDb.
-- "Sospecha mortal" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un grupo de polis se mete a una casa de ésas de suburbio pobre, y algo sale mal: el poli nigga le pega un tiro a un sospechoso que parecía iba a sacar un arma. Oh-shit-oh-shit-oh-shit... Pero don't worry baby, suave Richard Gere está aquí, y le planta una navaja al otro para que parezca legítima defensa la cosa, con un todos hemos pasao por esto macho no te angusties, be cool. Establecido que tenemos polis corruptos, pasamos al otro lado del conflicto, que es AI. No Artificial Intelligence por supuesto, que hablamos de yanketas aquí, sino de Asuntos Internos, los polis de los polis. Con Andy García de chupiagente. ¿Su trabajo? Limpiar la poli de polis corruptos, claro. Vienen luego unas escenas para mostrarnos que cada uno de los polis tiene vida familiar, para establecer cómo el conflicto posterior va a afectar pues-eso, su vida familiar pues. El punto de fricción estalla cuando uno de los subordinados de Richard Gere es puesto en la picota por varias denuncias por brutalidad policíaca. Y como esto es una peli yanketa y no Chile, resulta que los cargos de brutalidad policíaca son SERIOS, e incluso pueden costarle EL PUESTO a la manzana podrida. Figúrense si aquí en Chile sacaran de su puesto a cada agente de la ley y el orden propasándose con los periodistas o los estudiantes o los mapuches... En fin, el caso es que AI, o sea Andy García, empieza a presionar y presionar, mientras que el poli presionado está que se quiebra, porque es medio tontorrón (William Baldwin, por más señas), y parece que a su esposa se la está comiendo otro. La guerra entre Richard Gere y Andy García por ver quién la tiene más larga ha comenzado, y pronto cobrará bajas no sólo en el duelo profesional, sino también en la vida personal...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

1990, el año de cambio de décadas. Se iba una década maniquea en que estaban los buenos muy buenos (tanto en versión "Rocky IV" te-vamoh-partih-too-la-jeta a los rusos, como en versión yeberrde Madonna "Y quién es esa chica") versus los malos muy malos. Figúrense cuánta maldad destiló la década, que fue la época en donde Yimi Chuágar tuvo que implorar públicamente perdón con aquello de "I have sinned against You, My Lord" por andar de putas entre teleprédica y teleprédica... y después llegaron los tranquilos y suaves '90s en que ganaron los buenos (América, Libre Mercado, Bildelberg) y perdieron los malos (los commies, economía del bienestar, valores sociales). Esta peli es un poco como eso. Al principio hay harta corrupción, al último es una batallita entre el bueno y el villano. Más en concordia con el espíritu de su propio tiempo, imposible.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Déjenme exponerlo de esta manera. Esta peli tiene partida de Indianápolis 500, y llegada de silla de ruedas de asilo geriátrico. Bueno, quizás estoy exagerando un poco, como suele ser mi sardónica costumbre, pero más o menos el concepto es ése. La cosa parte interesante presentándonos varios elementos y personajes que irán a parar al gran tablero de ajedrez que será el escenario del duelo entre el poli corrupto y el poli bueno que lo perseguirá. Este tratamiento le añadirá un nivel de complejidad que no tendrá nada que envidiarle a cualquier buena cinta noir o neonoir, a cuyo género podría adscribirse si la peli fuera un poco más stylish. Podría haber sido así una potente denuncia sobre la corrupción policíaca. Pensemos en las posibilidades: "Policía corrupto", "Serpico", "Magnum 44"... En suma, la idea de que la corrupción no es un problema del bien contra el mal, sino un conflicto de intereses en donde todos los atrapados en la red tienen algo que ganar o algo que perder siguiendo la ley o saltándosela. Con ese guión, la peli se rodaba sola. Pero luego... luego viene el trágico reino de las posibilidades desperdiciadas. Porque el guionista, parece que medio puesto contra la esquina dentro de su propio esquema, no encuentra mejor manera de resolverlo que transformarlo en "es personal". Con lo que cualquier esfuerzo por plasmar la realidad de la corrupción policíaca que la peli hubiera podido tener en primer lugar, y de manera tan magnífica, acaba yéndose por el caño y se transforma en... bueno, en otra del bueno contra el villano. Y ya promediando el final, el guionista no encuentra mejor manera de precipitarlo que hacer concurrir un evento aislado del resto de la peli, lo que desatará por supuesto el consabido duelo final en que, bueno, es más personal que nunca. Buff. Con esto no quiero decir que sea mala. Como thriller funciona, a lo menos porque mantiene la atención. Es sólo que uno se conforma toda la vida con pelis más o menos entretenidillas porque, bueno, qué más le vamos a pedir a Hollywood, si queremos a Hollywood como a ese hermano tonto que queremos como es con sus defectos y con sus defectos, y de pronto cuando viene una que podría romperla y ser más profunda e incisiva que el promedio, sorpresa, terminamos en el mismo planteamiento formulaico de siempre. En fin...

-- Richard Gere. Recordemos: venía de ser hot en "Gigoló americano" y "Reto al destino", para hundirse en cosas como "El Rey David", y estaba a un palmo de resucitar con "Mujer bonita", en lo que sería su racha de mejor exposición, que no necesariamente de mejor calidad ("Deseo y decepción", "Sommersby: El regreso de un extraño", "Entre dos amores", "Lancelot: El primer caballero"). En medio de todos estos personajes o héroes conflictuados o héroes a secas, aparece interpretando al villano. Y sorpresa, es un gran villano. La clava en el rol. Lo ves, y sabes que es un cabrón joputa el muy jodío. Al principio su personaje es ambiguo: aparece como un buen compañero y un poli que, bueno, a veces hay que saltarse las reglas si quieres obtener resultados. Pero después vamos viéndolo de cuerpo entero, la clase de monstruo sociópata que es. Y está espectacular. Si es cierto eso de que el tamaño de una peli se mide por el tamaño de su villano principal, entonces esta peli se redime de un guión bastante irregularcillo gracias a su interpretación como cabrón malparido. Si hay una razón por la cual ver esta peli, probablemente sea ésta. Salvo que seas una mojabragas por Richard Gere (alguna las había, y deben quedar por ahí dando vueltas mientras el sr. Gere marcha recto hacia la 3a edad), en cuyo caso verlo de villano... bueno, quizás también. Y es que uno nunca sabe con quién trata.

IDEAL PARA: Fanáticos de Richard Gere, y del thriller en general.

jueves, 5 de julio de 2012

"Un policía francés en Japón" (2001).


-- "Wasabi" (título original en francés), "Wasabi: El trato sucio de la mafia" (título en España). Francia / Japón. Año 2001.
-- Dirección: Gérard Krawczyk.
-- Actuación: Jean Reno, Ryoko Hirosue, Michel Muller, Carole Bouquet, Yoshi Oida, Christian Sinniger, Alexandre Brik, Jean-Marc Montalto, Véronique Balme, Fabio Zenoni, Haruhiko Hirata, Michel Scourneau, Jacques Bondoux, Osamu Tsuruya, Akihiko Nishida.
-- Guión: Luc Besson.
-- Banda Sonora: Julien Schultheis y Eric Serra.

-- "Un policía francés en Japón" en IMDb.
-- "Un policía francés en Japón" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En una discoteca de esas bien estrobodélicas y colorinches con música tecno, aparece una fenomenal chica bailando. Pero como es una de Luc Besson (no se dejen engañar por el tipo en el sillín del director, el que corta el queso aquí es ya-saben-quién), sabemos que viene algo macarra al segundo. Y efectivamente, con la regularidad de un reloj: aparece un poli duro (Jean Reno, como confeccionado con sastre para hacer para el rol del duro estoico) dándole a la chica, que por supuesto resulta no ser una chica sino un travesti. El asunto es darle a una banda de pirados, perdón, de piradas, que se travisten de mujerzuelas para asaltar bancos. Pero en todo el asuntillo, algo sale mal. Resulta que Jean Reno acaba golpeando accidentalmente al hijo del que no debía. Concretamente, al hijo del superior inspector prefecto prefectoso de la policía, o lo que sea su cargo. Así es que por mucho que haya resuelto el caso, el bureau manda, y cuando surge una oportunidad, se deshacen de él. ¿Qué oportunidad es ésta? Resulta que nuestro buen Jean Reno ha pasado 20 años (19, corrige él) melancólico por una relación del pasado, hasta el punto que ni siquiera es capaz de echarse entre pecho y espalda a nada menos que Carole Bouquet, femme MILF de mucho muy buen ver que además está coladita por él (ex-chica Bond, ¿OK?). Y la chica de la relación del pasado era japonesa. Y llega la noticia de que la chica está muerta y lo ha nombrado heredero universal de todos sus bienes (que, vamos, no es que sean tantos tampoco). Y ahí tienen al bueno de Jean Reno embarcado a Japón. Listo para reencontrarse con su pasado. Para descubrir que tiene una hija medio punk lolita (Ryoko Hirosue, hecha una cría). Y por supuesto, meterse en un lío en donde hará lo que mejor sabe hacer, o sea, golpear y disparar primero y preguntar después. Domoto arigato, miseru Reno.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Luc Besson revolucionó la cinematografía francesa. Un cine esterilizado por el potente bactericida de Cahiers du Cinema, que nadaba en la intrascendencia más absoluta (salvo para los culturetas de siempre, pero ésos qué saben), recibió un chute de adrenalina a la vena. Pero andando el tiempo, el hiperkinético Besson descubrió que como director iba a estar contando las historias de a una, y con eso no se hacía mucha industria que digamos (después de todo el cine francés no entra en el mercado par excellence que es Estados Unidos, como no sea vía remake, como la desastrosa "La asesina" es un remake de la bessonesca "Nikita"). Así es que, para hacerse con el resto del mundo, aunque sea direct-to-DVD, qué mejor que escribir/producir, y poner a una sarta de paniaguados a dirigir. ¡Vamos, que este tipo es una industria cinematográfica por sí mismo! "Un policía francés en Japón" sigue más o menos este patrón: es una peli escrita por Besson, y aunque otro tipo la dirige, tiene el sello de la artesanía Besson. O algo así, por lo menos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Aunque no es la primera peli del género "Occidente le enseña a Japón como lo hacen los que saben" (ahí están la jamesbondesca "Sólo se vive dos veces" y la referencia no confesa de esta peli que es "Lluvia negra" de Ridley Scott, por no hablar de como Tom Cruise aprende the japanese way para después mostrar que la suya es más macarra y mejol, en "El último samurai"), ésta es... bueno, es la versión lucbessonesca del cuento. Lo que siempre se agradece, porque aunque después de sus éxitos '80-'90s como "Azul profundo", "Nikita", "El perfecto asesino" o "El quinto elemento" se ha dejado estar (eso de privilegiar la cantidad por sobre la calidad...), la verdad es que sus pelis siguen teniendo ese puntillo macarra que las hace tan entrañables. O cómo hacer esas absurdas pelis de Hollywood tomándose con la solfa necesaria. La peli va simple y recta del punto A al punto B, y en ese sentido no puede esperarse que tenga grandes sorpresas argumentales: el poli duro-pero-sensible es puteado por sus superiores, viaja a un país extranjero a descubrirse a sí mismo, se mete en líos, y sale triunfante a punta de chulería. Pero Besson sabe con lo que trabaja y no pretende vender una peli distinta tampoco. Tiene incluso sus idioteces incorporadas (se supone que el prota estuvo en Japón 19 años antes, y nunca supo lo que era el wasabi, por ejemplo). Desde luego que elegir de prota a Jean Reno, aunque igual haga un poco su rol de siempre, es una decisión acertada porque cualquier peli que ande cojeando, Jean Reno con esa eterna cara de estoicismo que se gasta, lo hace creíble. A su lado, Ryoko Hirosue como su hija recién descubierta (no es ningún spoiler esto, se sabe el nexo filial desde que entra el personaje en escena), compone de una manera muy carismática la típica criaturilla adolescente malcriada y rebelde que odia a su padre ausente justamente por eso, por ausente, sólo para que descubramos que por debajo tiene sus sentimientitos ocultos y todo eso. Y por cierto, entrañable el casi-cameo de Carole Bouquet, aún de muy buen ver en aquellos años ("Sólo para tus ojos"). En resumen, no es la peli que reinvente la rueda ni mucho menos, ni en su género ni como "una de Besson", pero tampoco pretende eso. Simplemente es hora y media de diversión por un tubo. ¿Se olvida fácil después? Probablemente. Quizás hubiera sido más recordable si la comedia estuviera un poco más afinada (se basa más en la farsa que en el gag o el estudio de caracteres) o la acción fuera un poco más trepidante (el gran talón de Aquiles de esta peli). Pero con su artesanía cumple. Entretiene, al menos. Es más de lo que se puede decir del hiperventilado cine hollywoodense.

IDEAL PARA: Ver una de esas noches en que se desea cine sin compromisos.

VIDEOS.

-- Jean Reno haciendo el mongo sobre una de esas infernales cosas bailables que inventaron los japoneses [en francés, sin subtítulos].



-- Jean Reno vuelve a enseñarnos otra vez y de nuevo y una vez más por qué es el p*** amo [en... bueno, sin subtítulos, pero no hacen falta, en serio].


jueves, 21 de junio de 2012

"Una mirada a la oscuridad" (2006).


-- "A Scanner Darkly". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Richard Linklater.
-- Actuación: Rory Cochrane, Robert Downey Jr., Mitch Baker, Keanu Reeves, Sean Allen, Cliff Haby, Steven Chester Prince, Winona Ryder, Natasha Valdez, Mark Turner, Woody Harrelson, Chamblee Ferguson, Angela Rawna, Eliza Stevens, Sarah Menchaca.
-- Guión: Richard Linklater, basado en la novela de Philip K. Dick.
-- Banda Sonora: Graham Reynolds.

-- "Una mirada en la oscuridad" en IMDb.
-- "Una mirada en la oscuridad" en la Wikipedia en inglés.

DE QUÉ SE TRATA.

El futuro cercano, lo suficientemente cercano como para aplicar ese viejo truco de Hollywood de "presente pero con cosas chupis", la flojera intelectual ésa de no querer hacer una ucronía y listo. En fin, en ese futuro, el departamento de policía está sobrepasado por la guerra contra las drogas. Una nueva y peligrosa substancia (sí, ésta es otra de esas pelis con "una nueva y peligrosa substancia") se ha impregnado en los bajos fondos. Los que la consumen acaban con el cucalón dando vueltas. Un policía es enviado entonces a meterse en el interior de una casa de tipos que se la pasan yonkeándose todo el día. Nadie en el departamento sabe quién es el policía, porque en el PD deben usar trajes nada más chupis, que cubren su identidad por completo (son trajes medio caleidoscópicos, porque no bastaba con usar uniformes negros unisex para camuflar la identidad, oh no, había que meterle psicodelia al asunto, si esto está basado en Philip K. Dick al final del día). Nuestro PD debe pasar unos test para determinar si sigue cuerdo o si la droga lo está poniendo cucufato. A medida que transcurra la peli, empezará a meterse la substancia hasta quedar calado, y poco a poco ya no podrá pasar los test. Entonces hará una serie de monstruosos descubrimientos, sobre su propia identidad, sobre cómo su cerebro estaba reconstruyéndole por completo, sobre... En fin, es Philip K. Dick, si han visto otras pelis basadas en obras suyas, ya saben a qué me refiero.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"Blade Runner", "El vengador del futuro", "Impostor", "Sentencia previa", "El pago", "El vidente"... ¿A alguien le suenan concatenadas estas pelis? No me refiero solamente al hecho de que cada una de estas pelis tiene por temática la identidad, qué hace humanos a los seres humanos, y la construcción mental subjetiva de la realidad. Me refiero también a que todas ellas están basadas en Philip K. Dick. Irónico, por decir lo menos. La obra dickiana entera gira en torno al problema de la disolución de la identidad, de una sociedad en la que es más importante el rol que se juega, que la propia personalidad, de manera que hacerte cambiar de rol por la vía de engañar a tu cerebro, es la manera más segura de destruir tu propio yo/ego, o como lo quieras llamar. O sea, si fuéramos consecuentes, deberíamos decir que el reclamo de que una peli está basada en Philip K. Dick es un simulacro de identidad, porque una peli nunca será exactamente igual a un libro. Pero no lo somos. Porque Philip K. Dick es más que un escritor. Es una marca. Es el gurú de lo cool. Es la identidad de la desidentificación. Pero Philip K. Dick era probablemente también un simulacro. De manera que ninguna peli puede basarse en Philip K. Dick. Ninguna peli puede ser Philip K. Dick. La peli es sólo la experiencia del espectador tratando de ser Philip K. Dick. Por lo tanto, cuando crees que has visto algo de Philip K. Dick, te has vaciado de tu propia identidad, y te has convertido en un simulacro. Puedes fingir que sigues preservando tu identidad y eres un lector de Cine 9009. Pero Cine 9009 bien podría ser creado por un simulacro que pretende ser el General Gato. ¿Cómo puedes saber si tu conciencia te está jugando limpio, si tú mismo no escribes Cine 9009 y tu cerebro te engaña? ¿Y si en definitiva no eres quién crees ser, sino que eres Philip K. Dick escapando de ser Philip K. Dick y asumiendo las identidades (ficticias) de Richard Linklater y General Gato, adaptando una peli para postear un comentario sobre ella en Cine 9009...?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos porque es una fascinante incursión por el submundo de las dr... Mmmmmm... Rectificaré eso. "Fascinante" no es la palabra que usaría para una peli con un guión completamente confuso y deschavetado que, digámoslo desde ya, no hay por donde agarrarlo. El problema es que esta peli está basada en una novela que trata de recrear la experiencia del consumo de drogas que, por definición, es una experiencia desestructurada. Una voladura tiene que ser desestructurada para que sea voladura, pero una peli sin estructura no funciona. David Cronenberg, cuando se vio enfrentado a ese terrible dilema a la hora de adaptar la inadaptable "El almuerzo desnudo", tuvo la picardía de echar por la borda tres cuartas partes del libro (un latazo lisérgico de proporciones, por lo demás) y rellenar con una historia que mezclaba a partes iguales sus obsesiones personales (¿por qué no, si las drogas te hacen perder la identidad por qué no usar elementos tuyos en vez de la obra original?) y la historia propia de William Burroughs, el perpetrador original del ladrillo. En cambio, acá trataron de crear una peli que te sumerja en la experiencia. El resultado son dos de las horas más terribles y banales que se puedan tener. Es el mismo problema que a otro nivel, pero con la misma idea de give you the trip of your life, lastró a "Busco mi destino": en el afán de crear una experiencia, tiraron lo más importante de cualquier peli, que es la historia, o el arte de contarla bien. Bueno, en lo de experiencia quedó bien, al menos. Eso es un plus. Más de algún cultureta podrá regodearse a gusto con eso. Pero el cultureta promedio es una perversión de la verdadera cultura y del verdadero arte, uno que reemplaza obras artísticas por el simulacro de ser artístico... ¡Hey, esto es muy dickiano, al final del día! Bien, puede que esta peli no vaya tan desencaminada, después de todo. Para dárselas de cultureta un fin de semana cualquiera, no está mal...

-- El apartado visual es apabullante. Si algo debe reconocérsele a esta peli, es que el trabajo de rotoscopía que hicieron les quedó de pipa. Filmada con actores de carne y hueso, esta peli hubiera sido una monstruosa banalidad (además, el efecto especial del traje que cambia de apariencia hubiera cantado un horror). En cambio, rodada con actores de carne y hueso y después reducida a la buena rotoscopía de toda la vida, se crea una atmósfera claustrofóbica y, por qué no decirlo, alienada, lo suficientemente alienada como para que nos creamos que estamos en la cabeza de un tipo con sus dos hemisferios cerebrales cada uno haciendo picnic por su cuenta. Así es que si te gustan las estéticas raras y todo eso, siéntante con confianza... Y no te preocupes por parar el DVD si quieres ir a buscar una cerveza, que la rotoscopía no se irá, y la trama se aclara recién diez minutos antes de terminar la peli, así es que...

IDEAL PARA: Culturetas que deseen una peli bonita y vacía a la cual puedan después cargar con sus cogitaciones pseudofilosóficas.

martes, 14 de febrero de 2012

"Traición al amanecer" (1988).


-- "Tequila Sunrise" (título original en inglés), "Conexión tequila" (título en España). Estados Unidos. Año 1988.
-- Dirección: Robert Towne.
-- Actuación: Mel Gibson, Michelle Pfeiffer, Kurt Russell, Raul Julia, J.T. Walsh, Gabriel Damon, Arliss Howard, Arye Gross, Daniel Zacapa, Eric Thiele, Tom Nolan, Dawn Martel, Lala Sloatman, Budd Boetticher, Ann Magnuson.
-- Guión: Robert Towne.
-- Banda Sonora: Dave Grusin.

-- "Traición al amanecer" en IMDb.
-- "Traición al amanecer" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un acuerdo de esos que implican comer maní en un auto en medio de la noche, y meterse a un hotelucho de tercera, acaba de manera compleja cuando dos viejos amiguetes se cruzan: un policía que persigue narcos, y un narco que es perseguido por polis. O ex-narco, porque él alega que está fuera, que está limpio, toda esa jerga de las pelis de narcos. El poli, siguiendo una pista, acaba enganchado con peazo chica (Michelle Pfeiffer en sus mejores años, para que nos entendamos). Y empiezan a salir y too. Nuestro poli, pobrecito él, se debate entre el cumplimiento del deber (a saber, echar abajo al dealer, o ex-dealer según alegatos), y honrar la amistad y todo eso. Pero revolcándose con Michelle, por qué no. A la vez, cuando el poli empieza a echarle los tejos a la chica, resulta que el traficante, o ex-traficante según él dice, descubre que está perdiendo y sin hacer ningún movimiento. El juego del gato y el ratón se desenvuelve así en dos frentes paralelos, por un lado echar abajo un cargamento de 1200 kilos de cocaína del tipo "un último trabajo y te retiras nene", y por el otro ver quién se folla mejor revolcada a la chica. Puro Hollywood, ¿eh?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Una de las características que tuvo el cine ochentero fue esa cosa estilosa, quizás como reacción a los prosaicos, realistas y sucios '70s. A finales de década, dicha tendencia estaba alcanzando su apogeo por obra y gracia de la escalada cinéfila. Uno de los géneros que tuvo un buen florecimiento dentro de este contexto fue el neo-noir. No por nada, el Cine Noir clásico de los '40s tenía un pie puesto en un duro contenido de densa crítica social por un lado, y por el otro lado en el refinamiento estilístico de la fotografía y el soundtrack (¿acaso las femmes fatales como Veronica Lake o Lauren Bacall hubieran tenido la mitad de encanto si no hubiera sido por sus elegantes vestidos y la luz que cae en diagonal sobre sus felinos movimientos...?). En este contexto, el escritor/director Robert Towne, que la había palmado con su debut directorial "Relaciones prohibidas" en 1982, decidió que era hora de reverdecer laureles. No en balde, había estado metido tras los guiones de "Bonnie y Clyde", "Chinatown", "Yakuza" y "Greystoke", lo que no es poco decir (bueno, también "Shampoo", "Orca" y "El Cielo puede esperar", pero es que nadie es perfecto tampoco). El resultado fue que de las cuatro pelis que ha dirigido (hasta 2010, al menos), ésta es la más exitosa de todas, costando 23 millones de tíosames más o menos y recaudando cerca de 105 a nivel mundial. Y quedó como un pequeño clásico ochentero. Aunque sea por las hombreras, los cardados y los narcos mexicanos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Debe haber algo interesante en una peli que se llama como un trago ("Tequila Sunrise") que vertida al español en España se quedan con la primera palabra y se inventan la segunda ("Conexión tequila") y en Hispanoamérica es al revés, se quedan con la segunda palabra y se inventan la primera ("Traición al amanecer", traduciendo eso de "sunrise"), teniendo ambas traducciones de título en común su casi nula relación con el contenido de la peli. Imagino que haberla vendido como otra de tragos al mismo tiempo que estaba saliendo "Cóctel" con Tom Cruise hubiera sido excesivo. En este caso, la confusión no es menor. Porque al final de ver esta peli queda una cierta sensación de "WTF...?"... Claro, igual tiene el encanto y la nostalgia de los '80s, y además ha sido mantenida viva por las cuarentonas que eran adolescentes cuando vieron a la pobrecilla Michelle Pfeiffer debatiéndose entre Mel Gibson cuando estaba delgado y Kurt Russell cuando no echaba arrugas. Pero eso no habla de la calidad de la peli, precisamente. El problema es que el director/guionista en este caso (Robert Towne, repitamos el nombre para efectos de registro) se enamoró demasiado de su propia historia. Que la creyó perfecta, vamos. Y mala no era, si me preguntan. Por debajo de su fachada ochentera tenemos una historia clásica como las de toda la vida, con una chica debatiéndose entre dos amores cual "Casablanca", además del viejo tema de los dos amigos que en el fondo se quieren pero por estas putas circunstancias de la vida acaban en trincheras opuestas, historia que ha dado tanto jugo desde "El enemigo público N° 1" y "Los diez mandamientos" hasta "El zorro y el sabueso" y "El Príncipe de Egipto", por mencionar algunas bien distintas entre sí (bueno, "El Príncipe de Egipto" puede verse como un remake bastardo de "Los diez mandamientos"). Pero el guión nunca se toma la molestia de explicar nada, uno como espectador tiene que ir armando el recorrido de los personajes como buenamente puede con detalles importantes de la trama arrojados casi a la pasada (y a veces tanto secundario con agenda propia llega a ser mareador), y cuando tenemos el final que veíamos venir, con la pegajosa canción "Surrender to Me" de la vocalista de la hardrockera banda Heart, uno tiene derecho a preguntarse cómo rayos llegamos hasta ahí. Y del inverosímil giro de trama en mitad de la noche, mejor no hablemos. O cómo hacer una especie de neonoir a lo "Chinatown" con el guionista de "Chinatown" pasándose de roscas.

-- Si eres un ultranostálgico de los '80s, esta peli te va a fascinar sin ambages. Como decíamos, "Traición al amanecer" es una exacerbación de todo lo que representó los '80s en lo estético, visual y actoral. Tenemos a estrellas "juveniles" tan ochenteras como Mel Gibson, Michelle Pfeiffer y Kurt Russell en los protagónicos, la banda sonora está plagada de temas rockeros y baladas power ochenteras, la fotografía y la moda también son una destilación de la ultraelegancia chic de la época... Todo en una peli hecha a dos o tres años antes de que la eclosión del grunge y del cine indie mataran esa manera de entender el cine por completo. Nostalgia pura, señores.

-- Mencionemos también en el apartado actoral a los tres protas, que están brillantes dentro de sus roles (comerciales, pero roles), Mel Gibson y Kurt Russell exhudando testosterona como deben ser los machos, y Michelle Pfeiffer vaporosa moviéndose entre los dos (y es que son unas casquivanas). La presencia escénica de los tres combinados hace mucho por levantar una peli en que, como decíamos, muchas veces es fácil perderse en qué diablos está ocurriendo, o por qué.

IDEAL PARA: Nostálgicos de los dorados '80s.

jueves, 9 de febrero de 2012

"J. Edgar" (2011).


-- "J. Edgar". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Clint Eastwood.
-- Actuación: Leonardo DiCaprio, Armie Hammer, Naomi Watts, Josh Lucas, Judi Dench, Damon Herriman, Jeffrey Donovan, Ed Westwick, Ken Howard, Stephen Root, Denis O'Hare, Geoff Pierson, Lea Thompson, Gunner Wright.
-- Guión: Dustin Lance Black.
-- Banda Sonora: Clint Eastwood.

-- "J. Edgar" en IMDb.
-- "J. Edgar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El FBI, los estrambóticos '60s. Aunque la oficina no se ve muy '60s, no muy "Mad Men", sino más bien... espartana a lo Clint. Un vejete que no se lo cree nadie (Leonardo DiCaprio con un maquillaje de serie B '80s que tirapatrás) está dictando sus memorias a un agente joven, bien trajeado, masculino... no, no digo estas cosas por lo que piensan. Lo digo porque son detalles importantes en el subtexto. ¿Sabes cómo partió el FBI, my son...? Eran los años posteriores a la Primera Guerra. Afuera había... ¡anarquistas! Y las autoridades, kid, eran un poco como en "24", o sea, unos ñoños preocupados de los derechos civiles de las personas, mientras afuera los anarquistas were watching the world burning. Entonces llegué yo. ¡¡¡HOOVER!!! A enseñarles cómo se hace. Primero que nada, utilizando el poder de la... ¡¡¡CIENCIA!!! Los análisis forenses harán el milagro. Con eso, conseguimos detener la peligrosísima amenaza de los anarquistas. En recompensa, a mi jefe y a toda mi gente los despidieron, y me dejaron sólo a mí. Porque... ¡¡¡ESTO... ES... AMÉRICA!!! The land of the Trade and the Bald. Me permitieron montar mi propia oficina y too. De paso traté de seducir a una secretaria a la manera torpe de los pringaos que nunca abandonan el escritorio (salto de regreso al presente: la secre es una viejorra cayéndose tan a pedazos como Leo, o sea, con un maquillaje prostético que hacen buenos los efectos con el monigote E.T. Interpretada por Naomi Watts a falta de Christina Hendricks). Además, apareció un agente nada más joven, bien trajeado, masculino... (salto de regreso al presente: el agente nada más joven, bien trajeado, masculino, ahora es un viejorro cayéndose tan a pedazos como Leo y Naomi, o sea, con un maquillaje prostético digno de videoclip metalero de los '80s). El power trío así ensamblado, o sea, la secre, el agente bien trajeado etcétera, y el propio Hoover, deberán demostrar que su nueva oficina es capaz de combatir al crimen. Aunque sea mostrándole al Presidente Franklin Delano Roosevelt unas cartas que una vendedora de tortillas le ha enviado a la Primera Dama. Pero aún falta que suceda el caso del secuestro del chico de Lindbergh para que veamos lo que vinimos a ver... ¡¡¡EL FBI EN ACCIÓN!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

J. Edgar Hoover. Un hombre que por derecho debería estar en el listado de los diez hombres más poderosos en los Estados Unidos del siglo XX. Uno que a punta de armar expedientes sobre comunistas y anarquistas, construyó una base de datos tan completa que ningún Presidente de Estados Unidos entre 1924 y 1972 fue capaz de echarlo (no al menos sin exponerse a que sus chanchullos acabaran por ver la luz en algún periódico): el sobre de jubilación lo recibió junto con un certero guadañazo de la Huesuda, para que nos entendamos. Un hombre opaco, mortecino, del cual se dicen muchas cosas (¡leñe, si su tutú de bailarina de ballet aparece en la pared del recinto policial de "Y dónde está el policía 33 1/3"!). Incluyendo que era un rarito en el closet. Hoover ha encarnado a la quintaesencia de las fallas de la democracia en Estados Unidos: de cómo el gobierno popular se ha hecho tan complejo que se necesitan hombres y agencias especializadas que, bajo el radar de todo el mundo, cobran demasiado poder y se transforman en quistes dentro del sistema. Nada de raro que Oliver Stone lo haya dejado como betún para zapatos en un cameo de Bob Hoskins interpretándolo como un rarito pervertido en "Nixon". ¿Qué podía querer Clint Eastwood con un personaje como éste? ¿Acaso el señor Eastwood está entrenando el músculo del cine conspiranoico, de cara a ser reclutado como director de una eventual "The X-Files 3"? Y sin embargo, no es difícil entender el interés de Clint Eastwood por el personaje. El cine de Eastwood no suele ser ideológicamente sencillo, y aún en sus pelis más "vaqueros vs. forajidos", hay un punto de la peli para el villano. Como sea, Clint Eastwood se salió con la suya rodándola. Es que estamos hablando de un director tan respetado, que en Chile la peli se estrenó con el título original de "J. Edgar" que no le debe decir nada a nadie, salvo a un puñado de frikis por la Historia, únicamente confiando en el tirón que tenga "una de Clint", sin que nadie le haya cambiado el título a alguna chorrada como "El origen del FBI" o "FBI: (R)Evolución". Hasta la fecha de escribir esto, había recibido críticas bastante displiscentes, así como una fría recaudación de algo menos de 60 millones. Pero costó 35, caché de Leonardo DiCaprio incluído, así es que es una ganadora. (Salvo para la Academia, que no la recompensó ni con una candidatura testimonial para el Oscar. Y es que es una peli crítica de AMÉRICA y con un prota pervertidillo, no una de deportes, épica o con paralítico).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por la inteligente manera en que Clint Eastwood sortea el peor escollo que tendría un biopic sobre J. Edgar Hoover: la opacidad del retratado. ¿Qué se sabe de él con certeza? Ni siquiera su homosexualidad está confirmada al cien por cien, y eso que existen chorrocientos millones de testimonios que la afirman. Cualquier cosa que se escriba o se ruede acerca de Hoover, implica desde ya una generosa dosis de ficción, sólo porque es la única manera de rellenar metraje. Clint Eastwood hace de necesidad virtud aquí: la peli misma no es muy fiable. La peli está narrada a partir de las memorias que dicta el propio J. Edgar Hoover. A partir de esto, podemos asumir que todo lo vemos mediatizado. La peli parte y se desarrolla como una apología bastante descarada de J. Edgar Hoover. Su discurso es parafascista a más no poder: la cacería de comunistas y la protección de las instituciones lo son todo. ¿Derechos humanos, garantías individuales, qué es eso...? Hasta que nos cae la teja de que todo lo visto es desde la perspectiva del protagonista, y que en el fondo no hemos visto la realidad, sino como ésta se ha configurado en su cabeza. La peli es menos sobre el J. Edgar Hoover histórico, que sobre una manera o una filosofía de entender el mundo: la filosofía del fascismo americano. Utilizando a J. Edgar Hoover como tabla ouija para canalizar la visión de dichas ideas. Llega un minuto en que J. Edgar Hoover se transforma apenas en un pretexto para el verdadero blanco de la peli: la disección del discurso del fascismo americano. J. Edgar Hoover no se proclama, pero es obvio que se siente como un true American. ¿Y cómo es este true American? Un ser débil, carcomido por las inseguridades, echado a perder por una madre que es una fanática religiosa, teniendo que esconder su vida sexual no sólo de los demás sino también de sí mismo, que cree que cualquier medio es bueno para conseguir determinados fines, carente de autocrítica, y con una sensación exacerbada de que nadie más que él sabe cómo deben hacerse las cosas. Que el J. Edgar Hoover de la peli sea el menos advertido de todas estas flaquezas, las que camufla con su discurso sempiterno acerca de América (incluida esa gran escena ya cerca del final en donde le grita a su "amigo" que es un traidor porque sugiere la posibilidad de retirarse), habla bien a las claras de cierto sector del público yanketa. Dentro de la peli, cada vez que tiene que enseñarle a cada nuevo Presidente quién de verdad manda en el cotarro, se nos está mostrando cómo son las cosas de verdá verdadera en el American Dream: el mundo es para los oportunistas, pero no para los oportunistas cínicos, sino para aquellos que siguen adelante porque están insuflados con esa llama que sólo la Verdadera Libertad es capaz de proporcionarles. Incluso a quienes son indignos de ella.

-- Dentro de la filmografía de Clint Eastwood, la peli ocupa un lugar muy especial. Hoy en día, en que desde los '90s se viene saludando día sí y día también a Clint Eastwood como uno de los más grandes realizadores contemporáneos (cómo andará el cine y la nueva hornada de realizadores, que uno de los mejores es un tipo que ya en cualquier momento para las chalupas, fíjense), se nos olvida que en los '70s y '80s, el cine de Clint Eastwood fue sinónimo de fascismo americano a la vena. En la percepción de la gente, a lo menos. Recordemos cómo fue criticada "Harry el Sucio" en su época, considerándosela una exaltación de la filosofía del vaquero del dispara primero y pregunta después, sin respeto alguno por la dignidad humana, los derechos del hombre, etcétera. Para el público de la época, una peli en donde un poli disparaba a los sospechosos en vez de arrestarlos y llevarlos a la justicia con brillantes fanfarrias como soundtrack de fondo, era el colmo de la villanía. En "J. Edgar", Clint Eastwood nos muestra a un poli de verdad, que practica la filosofía de Harry el Sucio (sólo que un poco más desde el escritorio y un poco menos in the streets). Con esto, Clint pareciera estar ajustando cuentas con su propio pasado. La diferencia clave es que Harry el Sucio es un personaje de ficción, y todas las cosas que le ocurren y ante las cuales reaccionan, han sido amañadas para que en el guión todo calce con su figura heroica, mientras que J. Edgar Hoover es un personaje histórico que de verdad anduvo sobre la Tierra, como los dinosaurios. La idea pareciera ser un "¡hey, cuando me acusaban de fascista, estaban hablando de una peli de ficción, acaso una parábola en donde por una vez triunfa la decencia y la moral!". "J. Edgar" está en relación a "Harry el Sucio" igualito que el Quijote de la Mancha (un personaje "real" en el imaginario cervantino) al Amadís de Gaula (el Amadís, dentro del imaginario quijotesco, es ficticio, y el Quijote mismo es real). Y ya sabemos que el Quijote, por hacer las mismas cosas que el Amadís, no triunfa nunca y se lleva jarabe de palo capítulo sí y capítulo también. Pasa un poco lo mismo con el Edgar Hoover de Clint Eastwood: podemos considerarlo como un triunfador, pero no un triunfador a lo Harry el Sucio, sino uno retorcido, fracturado, que gana su batalla profesional al precio de perder su propia personalidad y sacrificar su propia felicidad. Harry el Sucio es un personaje dramático porque debido a su decencia es perpetuamente incomprendido por los burócratas y los bienpensantes. J. Edgar Hoover (el de Eastwood, claro, valga otra vez la aclaración) es un personaje grotesco porque cree o finge tener decencia, y resulta que consigue escalar hasta el pináculo más alto de la cordillera de la vida traicionando justamente la esencia de lo que solemos llamar "valores americanos". "J. Edgar" no contradice el legado fílmico de Clint Eastwood, ni es la muestra de un gran maestro ablandándose y cayendo en la chochera, sino que por el contrario, es un inteligente contrapunto y un TOMA ESO a quienes lo han criticado y lo han entendido mal.

-- Leonardo DiCaprio. He dicho en numerosas ocasiones que Leo tiene una cantidad sobrada de talento, y nos daría grandes actuaciones si es que se preocupara un poco más de eso en vez de ir como chulomijo por la vida (mal crónico de muchas pelis suyas, en particular post-"Titanic"). Aquí, Leonardo DiCaprio nos entrega uno de los papeles más monumentales de su vida, y una actuación realmente descollante. Al principio cuesta sacarse la idea de "Leonardo DiCaprio haciendo de J. Edgar Hoover", quizás por su fisonomía tan reconocible y algunos tics actorales que le son propios (lo que tanto hizo para hundir la por otra parte deplorable "Shutter Island"). Pero a medida que la peli se desenvuelve, su presencia escénica se va apoderando de todo y de todos. Se supone que el personaje es un ciclón que lo avasalla todo, y Leonardo DiCaprio transmite eso de manera soberbia. Tomemos la escena de la biblioteca (no es demasiado spoiler, está casi al comienzo). J. Edgar Hoover trata de seducir a la secretaria de una manera terriblemente torpe, casi quinceañera diríamos. Con un actor menos hábil (y con un director menos capaz también, vamos), la escena hubiera sido tan ridícula como una comedieta de ésas que ya sabemos cuáles son. Pero Leonardo DiCaprio, sin sobreactuar, sin salirse de madre, únicamente llevando a su personaje con toda la naturalidad del mundo, se las arregla para transmitir toda la soledad, el desamparo y las inseguridades del personaje, en lo que es quizás el momento definitorio de su personalidad dentro de la peli. Para que aprenda el resto cómo se hace.

-- El resto de la peli está bien. Clint Eastwood siempre fiel a su filosofía de menos es más, rueda de la manera austera que es su marca de fábrica, siempre directo al grano como corresponde, y buscando soluciones narrativas prácticas en vez de engolosinarse con teoría del montaje y otras tonteras. Las actuaciones del resto de los involucrados también se encuentran muy bien (aunque Naomi Watts desluce un poco, creo que podría haber dado un poco más de sí), destacando Armie Hammer dándole muy bien la réplica a Leonardo DiCaprio como su "quiero pero no quiero", y Judi Dench como una madre para colgarla (su enorme presencia escénica compensa algunos diálogos de ella quizás un poco risibles a ratos). Quizás el único verdadero lunar sean los efectos de maquillaje y prótesis para envejecer a los personajes. En realidad no son sensiblemente peores que los de Carla Gugino en "Watchmen", por poner un ejemplo, pero en esa peli estábamos en un universo de cómic, mientras que acá se supone que está basada o al menos inspirada en hechos reales, y de esta manera, cualquier detalle como éste rechina un poco más. Pero en el apartado técnico, la peli está muy bien.

IDEAL PARA: Ver una interesante disección de en qué piensan o más bien cómo se justifican las personas con una cierta mentalidad o visión de la vida, particularmente la del fascismo americano.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 5 de febrero de 2012

"El turista" (2010).


-- "The Tourist". Estados Unidos / Francia. Año 2010.
-- Dirección: Florian Henckel von Donnersmarck.
-- Actuación: Johnny Depp, Angelina Jolie, Paul Bettany, Timothy Dalton, Steven Berkoff, Rufus Sewell, Christian De Sica, Alessio Boni, Daniele Pecci, Giovanni Guidelli, Raoul Bova, Bruno Wolkowitch, Marc Ruchmann, Julien Baumgartner, François Vincentelli.
-- Guión: Florian Henckel von Donnersmarck, Christopher McQuarrie y Julian Fellowes, basados en el guión original de Jérôme Salle.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.

-- "El turista" en IMDb.
-- "El turista" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un grupo de detectives está siguiendo a una fulana. Que es Angelina Jolie mostrando poco cuero, pero que por la cara se adivinan los terribles estragos que la anorexia le ha hecho a la bella. El caso es que Angelina Jolie pareciera intuir que le están echando el lazo, y se las arregla para moverse de una manera tal, que se entera de algo sin que la policía llegue a echarle un vistazo. Pero, señores, ¡sorpresa!, la policía sí consigue averiguar el follón al final. ¿Y qué follón es ése? Pues bien, que un evasor de impuestos se ha hecho cirugía facial, y para despistar a la policía, le ha pedido a la chica que se reuna con él DESPUÉS de haberse reunido con un pobre salao de la misma estatura y complexión, para darles un falso señuelo. La chica, obediente ella, se sube al tren que le dicen, busca a un tipo que responda a las señales... y éste resulta ser Johnny Depp, en uno de esos roles bordes que tan bien se le dan. Por supuesto que por revueltas del guión, todo el mundo irá a por Johnny Depp como señuelo, incluyendo no sólo a los dobermanes del fisco, sino también, peor aún... a la mafia rusa. Glup. No diremos que en Venecia correrán los canales de sangre, pero sí las piernitas de Depp y la Jolie tendrán un poco de ejercicio en medio de una espectacular arquitectura de postal...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 2005 se rodó una peli en Francia llamada "El secreto de Anthony Zimmer", con Sophie Marceau e Yvan Attal, y de la que nada diremos porque no hemos tenido ocasión de verla acá en Cine 9009. Alguna mente maestra de Hollywood dijo entonces que era una buena idea hacer un remake en Yankilandia, si ya sabemos que eso de entender una peli en idioma foráneo a los yankis se les da como el culo. La razón por la que alguien pensó que era una buena idea encargarle a un director alemán la realización del remake yanketa de una peli francesa ambientada en Italia, es algo que se me escapa, pero lo hicieron. El elegido para la gloria fue Florian Henckel von Donnersmarck, que entra con este hito histórico (es un sarcasmo) por la puerta ancha (es un decir) a Hollywood. Aunque la peli chocó de frente contra la crítica (no sin razón, sin que sirva de precedente), recaudó más de 275 millones a nivel mundial con una inversión de apenas 100. De los cuales, seguro que la mitad fueron para pagar las voraces cuentas bancarias del Depp y la Jolie, muy tops ellos nowadays.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Pero, pero... ¿es que esto es en serio? O sea, ¿esta mugre de peli fue rodada por el mismo tipo que cuatro años atrás consiguió alzarse con el Oscar a la Mejor Película Extranjera con la estupenda "La vida de los otros"...? O sea, que ya tenemos al nuevo pobrecillo que va de prohombre genio en su país, y termina engullido por Hollywood. Y van... El caso es que cuando te sientas a ver una peli, han pasado como veinte minutos de la misma, y empiezas a preguntarte "a ver, tenemos el planteamiento, cuál entonces debería ser el ingenioso giro final para sorprendernos", te inventas un giro final en tu cabecita, y resulta que ESE INGENIOSO GIRO FINAL es el que era, pues apaga y vámonos. Si al menos la peli consiguiera construir tensión dramática por el camino, pues eso estaría mejor, pero ni por ésas. O sea, si para disimular la gran sorpresa tienes que recurrir a trucos tan zafios como contratar a un actor de primera línea para un rol sin importancia que en esencia es un señuelo para el espectador (no, no me refiero a Depp), pues aviados estamos. Con el planteamiento de la peli (el pobre jamón inocente tomado por un criminal que no es, etcétera) se pueden hacer estupendas filigranas, y ahí está "Intriga internacional" de Hitchcock para probarlo. Pero, ¡ay!, Hitchcock era un maestro y estos tipos no. La química entre Depp y Jolie es casi nula, ambos están actuando en piloto automático... La banda sonora es tan anodina, que nadie diría "James Newton Howard" de sólo escucharla. La fotografía y los vestidos cuentan como lo mejor de la peli, pero tampoco son exactamente un derroche de delirio visual. No se puede decir que la peli sea especialmente mala, pero no se necesitaban 100 millones de dólares para rodar lo que en esencia es un telefilme barato de espías sofisticados de los '80s. En algunos años más, no muchos tampoco, cuando exhiban esta peli en paquete con otras en horario de trasnoche, las nuevas generaciones se preguntarán qué tenía de especial esta peli, que fue estrenada y obtuvo cartelera como el blockbuster romance-spy de la temporada. Y por desgracia, tendrán razón.

IDEAL PARA: Olvidarse de ella.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL TURISTA":

-- "Crítica de 'The Tourist', por John Blutarsky" en La Casa de los Horrores.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 31 de marzo de 2011

"El juego del miedo V" (2008).


-- "Saw V". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: David Hackl.
-- Actuación: Tobin Bell, Costas Mandylor, Scott Patterson, Betsy Russell, Julie Benz, Meagan Good, Mark Rolston, Carlo Rota, Greg Bryk, Laura Gordon, Joris Jarsky, Mike Butters, Al Sapienza, Mike Realba, Lyriq Bent.
-- Guión: Patrick Melton y Marcus Dunstan.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.

-- "El juego del miedo V" en IMDb.
-- "El juego del miedo V" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un pobre tipo está amarrado a una de las trampas de Jigsaw, o si no, cómo esperaban que iba a partir, si llevamos cuatro entregas en lo mismo. Al tipo le ofrecen una opción de tipo mercado accionario: páspate las manos haciéndotelas mierda en una máquina de triturar huesos, o quédate con tus manos y deja que un péndulo al estilo Edgar Allan Poe haga un poco de prospección minera con tu vientre. El tipo al final se la piensa, y bueno, sin manos es mejor que nada, así es que vamos metiendo las manos... y la muy cabrona trampa no se detiene. Salto en el continuum espazotemporal hasta el final de una de las entregas anteriores, ya ni sé si la 3 o la 4 con esto de que ambas tramas iban ABBA con ABBA una con otra. Un policía descubre una grabación en la que le dicen "Stop!". Y al tipo, al que definitivamente nadie les informó que Erasure eran gay, decide que stop no, y sigue adelante. Cae en una trampa, pero consigue salvarse. Mosqueo de otro personaje, que después de la entrega anterior sabemos que es uno de los herederos del legado de Jigsaw. Comienza entonces el juego del gato y el ratón para ver quién está siendo probado, quién es el otro secuaz de Jigsaw, etcétera. ¿No tienen ni puñetera idea de qué hablo porque no se han visto las cuatro entregas anteriores? Buenoooooo... no los culpo, la verdad.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A mediados de los 2000s, el cine de terror ya nunca volvió a ser el mismo. Esto, gracias a "El juego del miedo", una peli de terror de bajo presupuesto en la que ninguna abuelita confiaba que fuera a hacer dinero, y que inesperadamente fue un surtidor del mismo. Como expliqué en el comentario correspondiente en su minuto, "El juego del miedo" conectó de lo más bien con los temores y ansiedades propios de los 2000s, de la deshumanización, de que el cuerpo humano vale la nada, etcétera. Y sucedió lo que absolutamente nadie esperaba: que empezaran a salir secuelas como churros, en un nivel elefantiásico no visto desde los venerables tiempos de "Martes 13" y "Pesadilla en la Calle Elm" (¡incluso, contra la corriente actual de numerar con cifras arábigas, siguen utilizando los números romanos de toda la vida!). Y eso, mientras que la competencia "Hostal" se paraba en "Hostal: Parte 2". Llegó un minuto en que los jigsadictos estaban puntualmente, como ritual, año tras año, para tragar su nueva ración de Jigsaw. Aunque éste se hubiera muerto en "El juego del miedo III". Y claro, a las alturas de la quinta, con un público cautivo, ya es cosa de venderles... bueno, cualquier cosa. Y así es como tienen a vuestro esforzado servidor el General Gato tragándose entrada nueva tras entrada nueva (en DVD o cable, eso sí, que a tanto no llega el cariño), y de seguro acabará también zampándose "El juego del miedo VI". Quizás hasta "El juego del miedo 3D", si es que me dan tiempo y cordura mental. No tienen idea de la suerte que tienen, de que yo vele por encima de ustedes, pequeñuelos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Si "El juego del miedo II" y "El juego del miedo III" eran historias más o menos autoconclusivas con ciertos guiños a las entregas anteriores para conformar una especie de arco narrativo entre ellas, con "El juego del miedo V" entramos derechamente en aquello que ya nos insinuaba "El juego del miedo IV": ya no se trata de pelis diferentes sino de una sola gran anaconda de churretecientas entregas, que cada año crece en un par de horitas más de metraje. "El juego del miedo V" tiene varias tramas paralelas (la trama principal del poli bueno versus poli malo, la historia en flashback de cómo Jigsaw reclutó a su nuevo acólito, una nueva y laberíntica trampa con un nuevo grupo de cobayas humanas de laboratorio, más chupi que las anteriores, pareciera ser el reclamo, aunque en realidad no lo sea, la jodida caja de la jodida viuda de Jigsaw...), que bien mirado, no llegan nunca a juntarse ni siquiera en el grande finale que debería haber amarrado todo bien amarrado, por esta entrega al menos. ¡Incluso hasta se permiten dejar cabos sueltos a propósito para ser después rellenados (suponemos) en "El juego del miedo VI"! Lo dicho, puro culebrón. Aaron Spelling estaría orgulloso. Si te has bancado las casi ocho horas anteriores de metraje, entonces acá encontrarás en flashbacks el relleno para algunos cabos sueltos de otras entregas, y verás como tu visión del jigsaverso se ha ampliado y has alcanzado el tortunirvana y etcétera. Si no, entonces puede que veas esta peli como lo que muy probablemente es: una memez. Porque el alma y motor de la saga es Jigsaw, y con él muerto desde hace ¡dos entregas!, y el artero truco de tenerlo como personaje vía flashbacks, sólo hace más evidente la intención de sacar cuartos al personal a cómo dé lugar. Y no es que la idea de tener a un heredero de Jigsaw que prosiga con el asunto sea mala, pero es que entonces... ¡por Bastet, déjenlo respirar y moverse, y sobre todo dejen al jodido Jigsaw hundido en su agujero de una vez! ¡Atrévanse, carajo! Para colmo, además de lo surrealista que resulta tener a Jigsaw habiendo planificado tantos planes dentro de planes dentro de planes incluso para después de fiambre (pero es que el tipo era en un canceroso terminal, ¿a qué horas dormía este pobre cristiano?), los guionistas ya ni se esfuerzan. Una de las trampas de Jigsaw en realidad es un remake de la utilizada en "El juego del miedo IV", y el laberinto es más o menos lo mismo que se vio en "El juego del miedo II". Y el famoso giro final, una de las marcas de fábrica de la casa, en realidad ni es tan inesperado ni es tan explosivo como los de entregas anteriores. Una idea, chicos: que para una entrega futura, la grabadora de Jigsaw diga: "Hola, fanáticos, quiero jugar un juego. Eres adicto a la saga de Jigsaw, que te ha quitado familia y amigos porque todos te miran como un bicho comemierdas. Hoy día te ofrezco liberarte de esta saga de una vez. En un año más tendrás una nueva entrega de esta saga, y volverás a verla para saber en qué va el jodido asunto. Para evitarlo, lo único que tienes que hacer es comerte mi oloroso zurullo pobladito de moscas que he dejado para ti apestarse una semanita sobre la estufa. ¿Comerás la mierda que he cagado para de esa manera liberarte de la pulsión de ver estas pelis, fanático? La opción es tuya". Y mirándolo así, creo que voy a ir a por "El juego del miedo VI". Y es que no tengo remedio, parece ser.

IDEAL PARA: Los que estoicamente han sobrevivido metiéndose las cuatro entregas anteriores entre pecho y espalda.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL JUEGO DEL MIEDO V":

-- "Saw V: La autopsia interminable" en Otras Tardes.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 10 de marzo de 2011

"Atmósfera cero" (1981).


-- "Outland". Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Peter Hyams.
-- Actuación: Sean Connery, Peter Boyle, Frances Sternhagen, James Sikking, Kika Markham, Clarke Peters, Steven Berkoff, John Ratzenberger, Nicholas Barnes, Manning Redwood, Pat Starr, Hal Galili, Angus MacInnes, Stuart Milligan, Eugene Lipinski.
-- Guión: Peter Hyams.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.

-- "Atmósfera cero" en IMDb.
-- "Atmósfera cero" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Io, satélite de Júpiter. Las corporaciones mineras se hacen su agosto explotando el planeta en condiciones infrahumanas. Y como no hay población na'vi nativa de la que abusar, obligados a hacerlo con los obreros. Hasta ese mundo llega un sheriff más o menos fondón (hay que ver la ponchera que se gasta Sean Connery), que está dispuesto a hacer cumplir la ley, etcétera. Buena suerte, cowboy, que hacer cumplir la ley en la tierra de nadie es... bueno, digamos que su trabajo es más o menos como impartir clases de moral, buenas costumbres y protección antiladillas en el interior de un burdel. El caso es que ha ocurrido una muerte misteriosa (un pobre tipo aparentemente se ha suicidado tratando de quitarse el traje espacial en plena explotación minera), y luego otra más (un tipo quiere salir al exterior de Io en ropa calle, total, la infernal atmósfera de azufre hará bien para los pulmones, ¿no?). El nuevo sheriff del lugar quiere investigar, pero como es el newbie, nadie lo quiere mucho. Los obreros, porque hay un trapito sucio que esconder. Los capataces, porque eso le puede hacer mal a los números. El sheriff se encuentra entonces como esa ave mítica que es omnipotente, a condición de que no haga nada: que se le pague por hacer la vista gorda, en definitiva. Y cuando de verdad quiera empezar a limpiar el antro, pues bien, se transforma en una amenaza, y ahora sí que tendrá a toda la colonia (¡incluidos sus propios policías subordinados!) en su contra.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los tempranos '80s fueron tiempos revueltos. Por un lado, la sociedad estadounidense estaba recuperándose de varias pesadillas contra el american dream (Watergate, Vietnam, los polis corruptos de NY y LA, esos mariconcitos en San Francisco) y estaba dispuesta a creer de nuevo (cortesía de "La guerra de las galaxias" y "Encuentros cercanos del Tercer Tipo", en lo que a cine se refiere), y por la otra, como analfabetos funcionales que son los yanketas de toda la vida, ¿en qué iban a creer? ¡¡¡EN RONALD REAGAN!!! Los '80s ya no serían la década de "El padrino" o "Serpico", sino de "Rambo III" o "Rocky IV", para que nos entendamos. En medio de todo eso, las gargantuescas corporaciones adhirieron a los credos neoliberales propulsados por Milton Friedman y la Escuela de Chicago (Reaganismo, Tatcherismo, Piñerismo, póngasele el nombre que se quiera... Piñerismo por José Piñera, claro, el autor del Plan Laboral chileno, y que sea hermano del Presidente Sebastián Piñera debe ser una coincidencia, así como lo es que ambos sean hermanos del Negro Piñera, y sobrinos de Monseñor Bernardino Piñera), y las gargantuescas corporaciones, decíamos, estaban extendiendo sus tentáculos a la manera en que lo hará en 2019 la Corporación Tyrrell de "Blade Runner". Dos pelis de CF de aquellos años recogieron el guante, en lo que a corporativismo desmadrado se refiere. La primera fue "Alien", en la que aunque la trama principal de la peli va en sacarse de encima a un polizonte molesto y paseababas, en el trasfondo se deja ver como fue la corporación minera misma la que envió a los pobres desgraciaos como bichos de prueba al planeta ése de los aliens. Y la segunda es "Atmósfera cero", en que ya la trama corporativa no es oblicua a la primaria, y el villano principal ya no es un alienígena, sino la corporación en cuanto corporación, o más precisamente, el sistema corporativo mismo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli ha envejecido bien por un respecto, y mal por otro. Partamos por las malas noticias. La verdad es que esta peli, para haber sido rodada en 1980, tiene un look francamente envejecido incluso para esos años, muy deudor de "2001: Odisea del espacio", que es 12 años anterior. Y 12 años son una eternidad en materia fílmica (díganselo a James Cameron y sus doce años entre "Titanic" y "Avatar"). No debe ser casualidad que Peter Hyams, a la vuelta de algunos añicos, haya sido contratado para dirigir la innecesaria secuela ("2010: El año en que hicimos contacto"), buena peli de CF en sí, pero que era empresa temeraria y finalmente fallida frente a la ciclópea producción kubrickiana (por algo no ha habido tercera parte en el cuarto de siglo siguiente). Parece mentira que este cineasta tan competente, después haya caído a los extremos de "El sonido del trueno" y otras por la misma línea. Tampoco ayuda que las computadoras sean omnipresentes, pero tengan ese aspecto que hace ver a Windows 3.11 como un prodigio de modernidad. En ese sentido, uno acepta con más facilidad las computadoras alimentadas con cintas magnéticas de "Star Trek" por un tema de "son los '60s", pero es más difícil acá. Y ahora vamos a las buenas noticias.

-- Lo que contribuye a paliar un poco esto, es que Peter Hyams se esfuerza por crear un universo futurista plausible. La física presentada dentro de la peli en general es plausible, aparte de los inevitables gazapos de rigor (cuerpos que explotan al estar expuestos al vacío en claro antecedente de "El vengador del futuro", caídas libres en gravedad cero cuando en el interior de la estación espacial hay gravedad normal... lo de siempre, vamos), pero no se inventan artefactos tecnochorras para justificar esto o aquello (que no hay cosas como: "¡oh, sí, tiene una herida de bala que le ha penetrado en un tumor incurable dentro del cerebro, pero esto lo arreglamos con el mágico encefalocilindrador y... listo, ya puede usted caminar de nuevo!"). La base minera no está en un ficticio planeta de otro ficticio sistema solar, sino en un cuerpo celeste bien conocido, real y tangible como es Io (además de moda en aquellos años gracias a que la sonda Voyager había descubierto la existencia de volcanes extraterrestres en Io). Claro, es una chapuza que de todos los satélites de Júpiter, sea Io precisamente el elegido (un planeta sobre el que Júpiter ejerce tantos efectos de marea, que ríanse ustedes de la tectónica de placas en la Tierra, no es que los iomotos sean Escala XX Richter, sino que el propio Io se deforma como una pelota de goma hasta crear volcanes extraterrestres ahí). Pero por otra parte, de los cuatro grandes (Io, Calixto, Europa, Ganímedes), es el único que no tiene agua en cantidades (azufre sí), por lo que el punto científico que la peli pierde por un lado, lo gana por el otro. Además, el futuro presentado es sucio y cochambroso, casi dickensiano en sus alcances, lo que seguramente no diferirá mucho del verdadero futuro que nos espera, a diferencia de las visiones luminosas startrekianas o starwarsianas, simplemente porque el ser humano es así, y las corporaciones gastarán lo justo y preciso en reparaciones y maquinarias para mantenerlas funcionando, así como lo hacían con las fundiciones de metal en que trabajaban niños por catorce horas diarias en el XIX (malditas leyes laborales, ¿verdad?). Eso es lo más inquietante del futuro presentado en "Atmósfera cero": que el universo no ha cambiado ni la Humanidad tampoco, y que es deprimentemente cercano a nuestro propio presente. ¡Incluso hasta las armas de fuego son casi similares! (Y hablando en serio, ¿para qué querrían pistolitas de rayos láser si las escopetas funcionan igual de bien en una estación minera?).

-- Un aspecto interesante de esta peli es haberse asumido desde el comienzo como una especie de Western crepuscular. El cinéfilo más perspicaz ya habrá notado que el argumento es en muchos respectos un remake futurista de un Western, precisamente, cual es "A la hora señalada". Cuando uno piensa en "Space Western" (¿y qué otra cosa no es sino la Space Opera, la aventura galáctica de toda la vida?), uno tiende a pensar en pistoleros de rayos montados en gloriosos corceles con propulsores de iones, matando apaches alienígenas, etcétera. Pero la inspiración claramente acá no son los Western triunfalistas de los '40s, sino el Western revisionista de los '60s. Al igual como la contemporánea "Escape de Nueva York" el personaje de Snake Plissken parece un descendiente lejano del Pistolero Sin Nombre interpretado por Clint Eastwood de "El bueno, el malo y el feo", acá el prota de "Atmósfera cero" va también más o menos de lo mismo. Es un vaquero, está dispuesto a hacer cumplir la ley por la fuerza de las armas si es preciso, pero su lucha no tiene nada de épica ni gloriosa. En realidad es casi un sinsentido, así como lo es la empresa del vaquero que trata de imponer la paz en un Far West violento y convulso (¿han notado ustedes como en las pelis de vaqueros más antiguas, el Far West era casi bucólico, y los bandoleros eran casi manchas en el mapa y nada más?). Como Western futurista, la verdad de las cosas es que "Atmósfera cero" funciona brillantemente bien, y es un ejemplo superlativo del género.

-- Un punto interesante de esta peli es lo que podríamos llamar el aspecto moral. Repasemos: el sheriff viene a la estación minera a limpiarla de la corrupción y las malas prácticas. Al principio pareciera que las manzanas podridas son unas cuantas, y se puede hacer una desinfección. Pero a medida que todo va avanzando, se hace cada vez más evidente que TODOS son manzanas podridas, y que el sistema entero está mal, hasta el punto que se le pregunta al prota por qué sigue insistiendo en hacer "lo correcto", cuando en realidad lo suyo es una cruzada sin sentido. La peli toma partido claramente por el prota, presentándolo heroico básicamente porque nunca se rinde ante la adversidad y lo que podríamos llamar en términos cinematográficos "el Mal". Y sin embargo, en una segunda lectura, ¿qué sentido tiene todo ello? Mientras más metraje se desarrolla en la peli, más queda claro que en realidad los mineros y la corporación están tácitamente de acuerdo, y que todos aceptan las reglas del juego como son. ¿Qué sentido tiene que el sheriff se esfuerce tanto en su cruzada? ¿Va a cambiar acaso el sistema por un solo hombre? ¿Cómo se puede salvar a todo un mundo de gentes, encapsuladas en una estación minera en este caso, si ni uno solo de esos hombres quiere ser salvado, y más aún, obstaculizan positivamente que esa salvación llegue? ¿Acaso no sería éticamente mejor dejarlos hundirse en su marasmo, considerando que es una opción libremente tomada y a conciencia? Esos tipos corruptos, una estación minera entera en este caso, saben bien lo que están haciendo, son adultos y no una panda de niños o de inconscientes. Es cierto que la tarea del sheriff es hacer cumplir la ley, pero ¿acaso no es la verdadera ley en este caso otra diferente de la escrita, una ley de la jungla que todos aceptan con fatalismo, pero que la aceptan al final del día, y que en realidad a sus condiciones de vida les es mucho más cómoda? ¿Acaso los mineros no se irían si encontraran tan dura su existencia? ¿O no probarían a rebelarse? Al final, la peli parece regocijarse en una postura de "miren a este sheriff, es un tipo demasiado bueno y noble para esta panda de depravados morales", pero en una segunda lectura, resulta que nadie le pidió al sheriff ser un héroe. Todas estas preguntas, la peli no se las hace, pero quedan dando vueltas por detrás. En realidad, a través de la situación planteada estamos viendo los límites del héroe, las fronteras de lo que un hombre correcto puede hacer, la delgada línea entre ser un héroe que lucha por una causa con sentido y un mártir que se sacrifica por amor al martirio. Como de costumbre en estas materias, no hay una respuesta fácil, y no pretenderé ofrecerla aquí. Sin embargo, la peli plantea estas interrogantes (subrepticiamente, de manera inconsciente), y no deja de ser estimulante preguntarse esas cosas, en particular considerando que puede verse a la estación minera como una parábola o un paralelo desquiciado y extremo de nuestra propia sociedad, cada vez más hundida en el conformismo y la mediocridad, y en la que mucha gente prefiere (la mayoría, probablemente) vivir una existencia vacía y sin sentido, a buscar algo mejor, un "new society treaty" que les permita a todos ser más felices y barrer con problemas sociales que podrían eliminarse, o al menos aminorarse, con un poco de buena voluntad por parte de todos.

-- Mencionemos para terminar el apartado visual de esta peli, muy bien logrado y ejemplar en lo que a buena Ciencia Ficción se refiere, y la magnífica banda sonora del siempre agradecido Jerry Goldsmith, ambas grandes contribuciones a redondear esta peli.

IDEAL PARA: Ver un interesante Western futurista con variadas ramificaciones éticas.

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