11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Narcotráfico. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Narcotráfico. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de mayo de 2013

"Tango y Cash" (1989).


-- "Tango & Cash". Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: Andréi Konchalovski, reemplazado por Albert Magnoli sin acreditar.
-- Actuación: Sylvester Stallone, Kurt Russell, Teri Hatcher, Jack Palance, Brion James, James Hong, Marc Alaimo, Philip Tan, Michael J. Pollard, Robert Z'Dar, Lewis Arquette, Edward Bunker, Leslie Morris, Roy Brocksmith, Susan Krebs.
-- Guión: Randy Feldman.
-- Banda Sonora: Harold Faltermeyer.

-- "Tango y Cash" en IMDb.
-- "Tango y Cash" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Carretera abierta, Yueséi, el sitio ideal para... un camión avanzando en medio de la nada listo para ser perseguido por un tipejo que no es chupimacarra sino que es EL CHUPIMACARRA de todos, porque es... ¡¡¡SYLVESTER STALLONE!!! Y para hacerlo más chupi todavía... ¡¡¡ES SYLVESTER STALLONE USANDO LENTES!!! El caso es que Silvestre Talones solito para el camión a balazo limpio, y cuando aparecen los polis, viene el consabido "¡¡¡ESTÁS SALTÁNDOTE LAS LEYES, ÉSTA NO ES TU JURISDICCIÓN, TENEMOS UN MALDITO REGLAMENTO, BLA-BLA-BLA!!! Y cuando abren el camión y encuentran gasolina, va el Sylvester porque es mucho Silvestre y le pega seco balazo. Y no, no explota porque, ya lo dijimos, Sylvester es mucho Sylvester. Y lo que llueve del balazo no es gasolina, lo que llueve... nieva, mejor dicho. Les daré una pista. Es de color blanco, y es una peli '80s. El caso es que Sylvester es tan Sylvester, que va el malo pasando por el ladito y sin que nadie lo vea (sin que nadie pare la limusina) y diciendo un diálogo que parece sacado de los Superamigos. O peor, escrito por el mismo guionista que nos regaló la perla de catchfrase que era "¡Estos Imposibles son Imposibles!" (no, no es el mismo guionista. El de ésta es uno del que a duras penas consiguió evitarse que le dijeran "no volverás a trabajar en este pueblo otra vez"). Y premio al vejete que recuerde la referencia de los imposibles que son imposibles. En fin, seguimos. El caso es que el villano dice que el Sylvester y otro tipejo llamado Kurt Russell son su espina en el zapato, su tuerca en el plato de lentejas, su tubo de vaselina vacío en la orgía, así es que va y dice que montará un diabólico plan diabólico para estoquello. Pasamos a otra secuencia de acción en donde Kurt Russell sufre un intento de asesinato, capturan al malo, y Kurt se las arregla para (pasando las inevitables protecciones policiales, claro, es una peli '80s, y qué sería un cop de peli '80s si no hubiera burócratas obstructivos arriba del jovencito) interrogar al compa're tipo Jack Bauer, y le saca la información de que habrá una operación así-asá-asabulán. El caso es que por canales distintos, Sylvester Stallone y Kurt Russell llegan al mismo lugar (no se conocen previamente, esta es una de esas pelis de "orígenes del personaje" o de la dupleta en este caso, en lo que a ratos huele como "vean esta peli, porfavorcito plis-plis-plís, que queremos montarnos una humilde franquicia aquí, ¿yaaaaaa...?"), y se encuentran con... un agente covered-up del FBI, fiambre. OH-CRAP. Toda la evidencia apunta al par de policías, y los mandan a la cárcel. ¿Qué viene después? Fuga - Limpiar el nombre - Masacrar a los esbirros - Masacrar al villano. Eso es. Ya saben de qué clase de peli estamos hablando, después de todo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Todos sabemos que uno de los géneros más agradecidos del cine '80s es la action-movie over-the-top. En realidad la vara ya había empezado a ascender desde los lejanísimos '60s, con James Bond presentando un jovencito que NO SE ESFUERZA EN SALVAR AL VILLANO EN EL TIROTEO FINAL ("El satánico Dr. No"), y luego con Harry Callahan más pasado para la punta presentando un jovencito que NO LUCHA CONTRA EL MAL SIGUIENDO EL MANUAL ("Harry el Sucio"). ¿Qué faltaba? Pues salir de la acción urbana/exótica e ir al Ubermensch. Hablamos de Arnold Schwarzennegger, de Sylvester Stallone, de Chuck Norris, de Charles Bronson, y en menor medida de Kurt Russell y otros. Uno podría decir que la parodia gamberra a ese tipo de cine es algo moderno y teñido por la nostalgia, estilo "The Expendables 2", pero créanlo o no, ya a finales de los '80s mismos había esfuerzos por moverse en esa otra dirección, en la de llevar la acción al máximo con propósitos subliminalmente paródicos. 1987 fue el año. Ya saben: "Arma mortal" por un lado, "Duro de matar" por el otro, con dos héroes semiparódicos como son Mel Gibson y Bruce Willis. Aunque todavía eran parodias indecisas, y hoy en día tiende a vérselas más como vehículos de la acción ochentera hecha de manera seria y directa, que como los elegantes cachondeos cómplices con la audiencia que más o menos era el plan original. Para la primera deconstrucción definitiva del género habrá que esperar hasta la imperfecta pero aún así subvalorada "El último héroe en acción". Pero entretanto, para que no nos quedemos sin nuestra ración, tuvimos "Tango y Cash". Peli que debería haberse forrado, porque leñe, Sylvester Stallone y Kurt Russell. Pero no lo hizo. La producción fue increíblemente complicada. O sea, pasó lo de siempre en Hollywood. Traes a un director de acción percutante como Andréi Konchalovski (que unos añitos antes nos había regalado la magnífica "Escape en tren"), y luego lo pones a parodiarse. Y luego, cuando el ruso demuestra tener demasiada dignidad, lo echas a patadas y contratas a un paniaguado. Todo eso, sobre un guión que el día 1 del rodaje ni siquiera estaba listo (eso debe explicar la penosa alusión a la típica escena "James Bond meets Q"). Con un Sylvester Stallone que era el único interesado en que la cosa saliera avante con algo de dignidad (y con razón, porque estaba en el inicio de esa racha que todos tan bien conocemos: "Yo el Halcón" fue un fiasco, "Rambo III" no funcionó como debería haber funcionado, y "Condena brutal" fue un desastre de taquilla, inmerecido eso sí), porque de lo contrario, si la cosa fracasaba, iba a terminar haciendo cosas como "Oscar" o "Para o mi mamá dispara"... Bueno, de aquí Stallone fue derechito al set de "Rocky V", y salió como salió: se cargó durante década y media su otra franquicia, después de haberse cargado a Rambo por casi dos. Entre medio, como decíamos, "Tango y Cash", que con todo este enmarcado cronológico ya le pueden ir tomando las medidas. Porque, vamos... jerifaltes de Hollywood, esa no es la manera de hacer las cosas. Que luego se quejan de que un presupuesto de 35-40 millones se les encarama a los 55 (que en esa época era una ultracatapultósfera de plata, y si no, comparen con los ¡48 MILLONES! que costó "Indiana Jones y la última cruzada", la peli más taquillera del año, o ya dentro del género de acción, los 25 millones que costó "Arma letal 2" ese mismo año). Y de que la peli recauda 63 millones, apenas recobrando lo que costó. El mismo año en donde la mencionada "Arma letal 2" hizo 227 millones en la boletería, empinándose al sexto lugar de la taquilla. La peli después cayó tan en el olvido, que figúrense que el soundtrack fue recién lanzado... en 2007, en una era en donde ya los CDs los compraban las abuelitas ésas que no terminan de engancharse a l'era digitá, de regalo pa' sus nietecitoh. Espero que hayan despedido a alguien por esto. Y por despedido, me refiero al modo de la escena final de "Robocop", eso es.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ya hemos reseñado en algo lo problemático del rodaje de esta peli, en donde los productores creían saber demasiado y terminaron justamente castigados en donde duele, en los bolsillos. El problema es que la peli misma se resiente de esto. ¿Es una peli de acción OVER-THE-TOP, el no va más del no va más de la acción, o es una parodia de una peli de acción OVER-THE-TOP, del no va más del no va más de la acción? La peli nunca se termina de decidir del todo, y sufre por ello. Por un lado, como peli de acción se queda más o menos corta porque es imposible tomarse el argumento en serio (no ayuda, claro, la interpretación tipo Looney Tunes de Sylvester Stallone, de Kurt Russell, y de ¡Jack Palance! como villano, con los mismos manierismos que ese mismo año exhibió en "Batman"). Por el otro, como parodia simplemente no es graciosa o no alcanza a morderse la cola. El negocio de la parodia por el recurso de llevar la cosa a lo más de lo más es difícil, porque si se hace mal, mucha gente puede confundir la parodia con the real thing. Como acá, por ejemplo. Compárese "Escape en tren", del mismo director, con "Tango y Cash". La otra peli era un percutante thriller con personajes desarraigados luchando por sobrevivir en medio de una naturaleza agreste y a bordo de un leviatán de metal que eran sendas metáforas de la condición humana de desterrados del paraíso. Acá en cambio tenemos a dos cops envueltos en un diluvio de diálogos que no son nada salvo líneas molonas, en una trama cliché, y lo que es peor, con villanos de opereta y escenas de acción sin excesivo interés más allá de la traca final, resultona en lo suyo pero tampoco lo más de lo más. Frente a eso los escasos méritos de la peli (una Teri Hatcher pre-Lois-Lane y muuuuuu rica, lo gracioso de ver a Kurt Russell poniéndose a sí mismo en ridículo vistiéndose drag-queen, un Harold Faltermeyer que si yo no te digo quién hizo la banda sonora no te enteras porque cualquier parecido con la musiquita de "Un policía suelto en Hollywood" o "Top Gun" es pura coincidencia). Si tuviera que definir en una línea esta peli, diría que es "Arma mortal", pero en malo. La misma dinámica, del poli zafado versus el poli por-el-manual, la misma intención de hacer reir al respetable, la misma idea de parearlos sin que se conozcan, etcétera. Pero claro, no siempre el rayo cae dos veces. Aquí cayó, pero en el mal sentido de la palabra: se fundió el cerebro de alguien, creatividad al tacho, amén hermanos la tortura ha terminado. El final no tiene cliffhanger ni ná (no eran nuestros años entonces, todavía), pero casi-casi como que hay un reclamo para secuela, como que te quieren vender que estos personajes te cayeron bien. Por razones obvias, y por suerte, no la hubo. Un "Tango y Cash" es suficiente para perder el tiempo en este mundo.

IDEAL PARA: Analistas y estudiosos que deseen hacer su tesis de doctorado sobre la decadencia de los grandes valores del cine de acción ochentero.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos en español. Pero con Kurt Russell en drag. Ver con precaución, algunos spoilers se deslizan por aquí y allá].



-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos en español. Ni falta que hacen, los diálogos son tan clichés que...].

martes, 14 de febrero de 2012

"Traición al amanecer" (1988).


-- "Tequila Sunrise" (título original en inglés), "Conexión tequila" (título en España). Estados Unidos. Año 1988.
-- Dirección: Robert Towne.
-- Actuación: Mel Gibson, Michelle Pfeiffer, Kurt Russell, Raul Julia, J.T. Walsh, Gabriel Damon, Arliss Howard, Arye Gross, Daniel Zacapa, Eric Thiele, Tom Nolan, Dawn Martel, Lala Sloatman, Budd Boetticher, Ann Magnuson.
-- Guión: Robert Towne.
-- Banda Sonora: Dave Grusin.

-- "Traición al amanecer" en IMDb.
-- "Traición al amanecer" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un acuerdo de esos que implican comer maní en un auto en medio de la noche, y meterse a un hotelucho de tercera, acaba de manera compleja cuando dos viejos amiguetes se cruzan: un policía que persigue narcos, y un narco que es perseguido por polis. O ex-narco, porque él alega que está fuera, que está limpio, toda esa jerga de las pelis de narcos. El poli, siguiendo una pista, acaba enganchado con peazo chica (Michelle Pfeiffer en sus mejores años, para que nos entendamos). Y empiezan a salir y too. Nuestro poli, pobrecito él, se debate entre el cumplimiento del deber (a saber, echar abajo al dealer, o ex-dealer según alegatos), y honrar la amistad y todo eso. Pero revolcándose con Michelle, por qué no. A la vez, cuando el poli empieza a echarle los tejos a la chica, resulta que el traficante, o ex-traficante según él dice, descubre que está perdiendo y sin hacer ningún movimiento. El juego del gato y el ratón se desenvuelve así en dos frentes paralelos, por un lado echar abajo un cargamento de 1200 kilos de cocaína del tipo "un último trabajo y te retiras nene", y por el otro ver quién se folla mejor revolcada a la chica. Puro Hollywood, ¿eh?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Una de las características que tuvo el cine ochentero fue esa cosa estilosa, quizás como reacción a los prosaicos, realistas y sucios '70s. A finales de década, dicha tendencia estaba alcanzando su apogeo por obra y gracia de la escalada cinéfila. Uno de los géneros que tuvo un buen florecimiento dentro de este contexto fue el neo-noir. No por nada, el Cine Noir clásico de los '40s tenía un pie puesto en un duro contenido de densa crítica social por un lado, y por el otro lado en el refinamiento estilístico de la fotografía y el soundtrack (¿acaso las femmes fatales como Veronica Lake o Lauren Bacall hubieran tenido la mitad de encanto si no hubiera sido por sus elegantes vestidos y la luz que cae en diagonal sobre sus felinos movimientos...?). En este contexto, el escritor/director Robert Towne, que la había palmado con su debut directorial "Relaciones prohibidas" en 1982, decidió que era hora de reverdecer laureles. No en balde, había estado metido tras los guiones de "Bonnie y Clyde", "Chinatown", "Yakuza" y "Greystoke", lo que no es poco decir (bueno, también "Shampoo", "Orca" y "El Cielo puede esperar", pero es que nadie es perfecto tampoco). El resultado fue que de las cuatro pelis que ha dirigido (hasta 2010, al menos), ésta es la más exitosa de todas, costando 23 millones de tíosames más o menos y recaudando cerca de 105 a nivel mundial. Y quedó como un pequeño clásico ochentero. Aunque sea por las hombreras, los cardados y los narcos mexicanos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Debe haber algo interesante en una peli que se llama como un trago ("Tequila Sunrise") que vertida al español en España se quedan con la primera palabra y se inventan la segunda ("Conexión tequila") y en Hispanoamérica es al revés, se quedan con la segunda palabra y se inventan la primera ("Traición al amanecer", traduciendo eso de "sunrise"), teniendo ambas traducciones de título en común su casi nula relación con el contenido de la peli. Imagino que haberla vendido como otra de tragos al mismo tiempo que estaba saliendo "Cóctel" con Tom Cruise hubiera sido excesivo. En este caso, la confusión no es menor. Porque al final de ver esta peli queda una cierta sensación de "WTF...?"... Claro, igual tiene el encanto y la nostalgia de los '80s, y además ha sido mantenida viva por las cuarentonas que eran adolescentes cuando vieron a la pobrecilla Michelle Pfeiffer debatiéndose entre Mel Gibson cuando estaba delgado y Kurt Russell cuando no echaba arrugas. Pero eso no habla de la calidad de la peli, precisamente. El problema es que el director/guionista en este caso (Robert Towne, repitamos el nombre para efectos de registro) se enamoró demasiado de su propia historia. Que la creyó perfecta, vamos. Y mala no era, si me preguntan. Por debajo de su fachada ochentera tenemos una historia clásica como las de toda la vida, con una chica debatiéndose entre dos amores cual "Casablanca", además del viejo tema de los dos amigos que en el fondo se quieren pero por estas putas circunstancias de la vida acaban en trincheras opuestas, historia que ha dado tanto jugo desde "El enemigo público N° 1" y "Los diez mandamientos" hasta "El zorro y el sabueso" y "El Príncipe de Egipto", por mencionar algunas bien distintas entre sí (bueno, "El Príncipe de Egipto" puede verse como un remake bastardo de "Los diez mandamientos"). Pero el guión nunca se toma la molestia de explicar nada, uno como espectador tiene que ir armando el recorrido de los personajes como buenamente puede con detalles importantes de la trama arrojados casi a la pasada (y a veces tanto secundario con agenda propia llega a ser mareador), y cuando tenemos el final que veíamos venir, con la pegajosa canción "Surrender to Me" de la vocalista de la hardrockera banda Heart, uno tiene derecho a preguntarse cómo rayos llegamos hasta ahí. Y del inverosímil giro de trama en mitad de la noche, mejor no hablemos. O cómo hacer una especie de neonoir a lo "Chinatown" con el guionista de "Chinatown" pasándose de roscas.

-- Si eres un ultranostálgico de los '80s, esta peli te va a fascinar sin ambages. Como decíamos, "Traición al amanecer" es una exacerbación de todo lo que representó los '80s en lo estético, visual y actoral. Tenemos a estrellas "juveniles" tan ochenteras como Mel Gibson, Michelle Pfeiffer y Kurt Russell en los protagónicos, la banda sonora está plagada de temas rockeros y baladas power ochenteras, la fotografía y la moda también son una destilación de la ultraelegancia chic de la época... Todo en una peli hecha a dos o tres años antes de que la eclosión del grunge y del cine indie mataran esa manera de entender el cine por completo. Nostalgia pura, señores.

-- Mencionemos también en el apartado actoral a los tres protas, que están brillantes dentro de sus roles (comerciales, pero roles), Mel Gibson y Kurt Russell exhudando testosterona como deben ser los machos, y Michelle Pfeiffer vaporosa moviéndose entre los dos (y es que son unas casquivanas). La presencia escénica de los tres combinados hace mucho por levantar una peli en que, como decíamos, muchas veces es fácil perderse en qué diablos está ocurriendo, o por qué.

IDEAL PARA: Nostálgicos de los dorados '80s.

jueves, 8 de abril de 2010

"Contacto en Francia II" (1975).


-- "French Connection II". Estados Unidos. Año 1975.
-- Dirección: John Frankenheimer.
-- Actuación: Gene Hackman, Fernando Rey, Bernard Fresson, Philippe Léotard, Ed Lauter, Charles Millot, Jean-Pierre Castaldi, Cathleen Nesbitt, Samantha Llorens, André Penvern, Reine Prat, Raoul Delfosse, Ham-Chau Luong, Jacques Dynam, Malek Kateb.
-- Guión: Alexander Jacobs, Robert Dillon y Laurie Dillon, basados en una historia de los dos últimos.
-- Banda Sonora: Don Ellis.

-- "Contacto en Francia II" en IMDb.
-- "Contacto en Francia II" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Popeye Doyle is back! Todos se están preguntando: ¿arde París? O mejor dicho, si arde Marsella. Resulta que Popeye es el único ser vivo sobre la Tierra (en realidad no tanto, pero es el único policía neoyorkino de guardia, eso seguro) que le ha visto la cara a... ¡¡¡CHARNIER!!! ¡¡¡UAAAAAÁ!!! ¡¡¡TENGAN MIEDO!!! Por lo tanto, lo envían a Francia para ayudar en las investigaciones. A los franchutes, maldita la gracia que les hace tener a un afuerino entrometido metido en sus narices croadoras, pero si hay algo que nos han enseñado las pelis de Hollywood a lo largo de los años, es que las policías extranjeras son burocráticas e ineficientes, y siempre necesitan al yanki de turno que vaya a arreglarles la papeleta contra la propia voluntad de los ayudados, que no se los puede dejar librados a la suerte de Dios, ¡faltaba más! El caso es que chulean y ningunean a Popeye Doyle, mientras hacen más o menos rascarse huevo sí y rascarse huevo también, en lo de la investigación de Charnier. Y como Popeye Doyle es blanco seguro, le ponen escolta. A éste, maldita la gracia que le hace, a su vez, ir escoltado puaquí pallá, así es que se deshace de la escolta. En mala hora, claro está, porque eso era justamente lo que estaba esperando Charnier. Después de todo, en la entrega anterior Popeye Doyle le liquidó un enorme negocio de drogas y si Charnier se libró, fue por los pelos (bueno, espoiler del final de la primera peli, OK, pero no se preocupen, la segunda en este caso es mejor que la primera, así es que... además ya sabían, si después de todo en la caja del DVD aparece acreditado el actor Fernando Rey como "el maloh"...). Así es que Charnier se va a vengar. A lo bruto. Metiéndole inyecciones de heroína a Popeye Doyle hasta convertirlo en un patito amarillo de tina para niñitos. ¡Y lo logra! Ahora, Popeye Doyle está absolutamente fuera de combate, inútil para todo lo que no sea meterse jeringuillas y eso, y... ¿ha ganado acaso Charnier la guerra contra las drogas? Si piensan eso, es que no conocen a Popeye Doyle. Ni a Hollywood tampoco.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque ustedes no lo crean, había una época en que la gente no hablaba de hacer segundas partes para el cine. Si una estaba buena, pues bien, ahí quedaba la cosa. Piénsenlo. Hoy en día, las mentes calenturientas de los grandes estudios, después de ver a Clarke Gable enviando a Scarlett O'Hara a freir monos en "Lo que el viento se llevó", serían capaces de rodar una segunda parte que... ¡Pero, un momento! ¡SÍ LA RODARON! Fue una miniserie para televisión, vale, pero... ¡la perpetraron! Bueno, mal ejemplo. Digamos que después del final entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en "Casablanca", serían capaces de sacar un trailer diciendo: "¡¡¡Sufriste y lloraste con el romance de 'Casablanca'!!! ¡¡¡Ahora sufrirás y llorarás el doble con 'Casablanca II: La aventura de la revancha strikes back'!!!". No es que no se hayan rodado segundas partes antes, pero nadie las consideraba algo respetable hasta que Francis Ford Coppola se atrevió con "El padrino II". Y es que claro, como le había quedado casi la mitad de la novela de Mario Puzo afuera, y se había forrado a premios con la primera de "El padrino", pues bien, el equipo Coppola/Puzo/Pacino repitió el golpe y volvió a forrarse. Los grandes estudios pararon la oreja. ¡Así es que la crítica, y mejor aún, el público, respondían a las segundas partes! ¡Bueno, segundas partes hasta que se cansen! Ya vendrían "Rocky II" y "El imperio contraataca", ya puestos (y con esta última, lo de "segundas partes" pasó a "trilogías", y así ha quedado hasta que algún iluminado empiece con eso de "desde siempre queríamos hacerla como una tetralogía"...). Pero la primera peli de alto presupuesto que se atrevió a generar secuela que se llame auténticamente "II" ("2", para los ignaros en números romanos que pupulan en las nuevas generaciones), fue "Contacto en Francia". Un año anterior a "El padrino", pero a diferencia de ésta, en que la secuela tardó un año, en lo otro tardó cuatro (Gene Hackman incluso no quería protagonizarla porque decía que en cuatro años, el público ya se había olvidado de los personajes y situaciones, y sería un fracaso). Bueno, eso de los números en castellano es algo complejo. Porque "El Padrino II" tenía por título original "The Godfather: Part II", así es que no cuenta como un "2" a secas. No en inglés, al menos. O sea, por una vez en la vida, al eliminar aquello de "parte 2" y convertirlo en "2" a secas, por una vez les dimos cátedra nosotros los hispanohablantes al mercado anglo sobre cómo se hacen las cosas. A cambio, ellos nos hacen consumir Coca-Cola. Por una vez que lleváramos el paso adelante.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es una de esas segundas partes que superan a la primera. Ya en "Contacto en Francia" vimos cómo Popeye Doyle se acerca a la conexión francesa y empieza a acosarla, y nos presentaron al villano Charnier, de manera que acá se ahorran las siempre prolijas presentaciones, y la peli va derecho al grano. Con la mayor libertad que entraña no basarse ahora en material previo, sino en sacarse un guión completo de la manga ("Contacto en Francia", recordemos, se basaba en un libro), pudieron ahondar mucho más en los elementos hollywoodenses de la trama, dicho esto por una vez en la vida sin el sentido peyorativo que suele tener la calificación de "hollywoodense" en el cine. Además, tomaron la siempre socorrida idea del poli nuevo en una ciudad extraña (a Ridley Scott le seguirá pareciendo buena idea cuando manda a su poli yanki a Japón, en "Lluvia negra") para crear un montón de situaciones. La peli es por tanto más desasosegante porque el poli bueno está fuera de su elemento, y las pasa mucho más canutas. Las escenas en que Gene Hackman debe luchar contra su adicción, son de un cine recio y sólido como una casa, con un Gene Hackman inmenso como la vida. Charnier, claro, ahora es mucho más cabrón que en la primera, y por lo tanto, lo odias más y deseas aún más que, esta vez sí que sí, Doyle le ponga las manos encima de una buena vez. El resultado es que el compromiso emocional del espectador es más fácil, porque lo que en "Contacto en Francia" no era personal, eran sólo negocios, acá en la secuela sí es personal, el odio entre el poli y el narcotraficante, con todo lo que eso significa en términos de pathos. El final, claro está, es la venganza de Popeye Doyle, que ha venido larvándose nada menos que por una peli entera ("Contacto en Francia"), y la mitad de la presente, así es que es una vorágine de violencia desatada que se disfruta de principio a fin (a los disneycitos que no les guste esto, que se vuelvan a sus fantasías edulcoradas de princesas soñadoras y príncipes encantados). Además, reemplazaron al un tanto errático William Friedkin, tan capaz de genialidades como "El exorcista" como de abismos infernales como "Jade: La piel del deseo", por el siempre al pie del cañón John Frankenheimer, probablemente el mejor director de pelis de acción de todos los tiempos (con perdón de John McTiernan), y que aquí muestra todo lo que se puede hacer en materia de cine de acción bien llevado. En resumen, una peli de acción, redonda por los cuatro costados.

-- Gene Hackman. Por alguna razón que se me escapa (están majaretas, estos yankis), le dieron el Premio Oscar por su rol en "Contacto en Francia", mientras que por interpretar al mismo personaje en la secuela, de una manera mucho más rica y profunda, con muchos más matices, lo dejaron sentado en la mesa de perro. Como sea, acá Gene Hackman se manda la mejor interpretación de su poli malhablado, malespulgado y malfollado, llevándolo hasta el extremo. A su alrededor vemos a un Fernando Rey más maquiavélico y malvado que en la anterior, apareciendo lo justo y preciso, pero con eso basta para retratarlo como el cabrón bastardo que es.

-- La secuencia de acción final. Corta el aliento. Verdaderamente lo corta. Pocas veces en el cine de acción hemos visto una secuencia tan limpia y brillante, que te tenga tan al borde de la butaca como ésta. Ni siquiera en la "Contacto en Francia" original.

-- "Trae agua. Un montón" ("Bring water. A lot of it").

IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis de acción de todos los tiempos. Así, a secas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 1 de abril de 2010

"Contacto en Francia" (1971).


-- "The French Connection" (título original en inglés), "Contra el imperio de la droga" (título en España). Estados Unidos. Año 1971.
-- Dirección: William Friedkin.
-- Actuación: Gene Hackman, Fernando Rey, Roy Scheider, Tony Lo Bianco, Marcel Bozzuffi, Frédéric de Pasquale, Bill Hickman, Ann Rebbot, Harold Gary, Arlene Farber, Eddie Egan, André Ernotte, Sonny Grosso, Benny Marino, Patrick McDermott.
-- Guión: Ernest Tidyman, ficcionalizado sobre el libro de no ficción de Robin Moore.
-- Banda Sonora: Don Ellis.

-- "Contacto en Francia" en IMDb.
-- "Contacto en Francia" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Marsella. En la amplia y por ese entonces aún a medio despoblar Riviera Francesa, hay un tipo que camina de manera sospechosa para dar a entender que es un mafioso, por si nadie se entera. Y detrás va otro tipo, de una manera más sospechosa aún, para denotar que es el policía. Siguen caminando uno detrás de otro, hasta que el poli se da por satisfecho y se da la media vuelta. Justo a tiempo para que su perseguido emerja de las sombras y... ¡¡¡BAM!!! Tiro recto a la cara. Luego de esta escena impactante, pero completamente superflua (sirve sólo para mostrarnos la cara del matón del malo y lo malo malísimo que es), vamos a Nueva York, en donde vemos a... ¡Gene Hackman de poli! Sí, aunque no lo crean, viéndolo tan rollizo como está en pelis posteriores. El y Roy Schneider están encubiertos, con Hackman disfrazado de Santa Claus (¡¡!!). El sospechoso sale corriendo, y ahí va nuestra pareja de detectives a desgastarse los zapatos. Una vez que le hacen un par de cariñitos al estilo Jack Bauer, le medio sonsacan la existencia de una conexión drogosa. Pero a nuestro fiel detective, que a todo esto responde al no muy macho sobrenombre de "Popeye" Doyle, le han dado un hueso bueno para seguir, así es que continuará de manera implacable. Hasta dar con el franchute que mandaba la red en Marsella al comienzo de la peli, y que ha viajado a Nueva York para hacer peazo venta de drogas. La batalla por las jeringas y las venas de los buenos neoyorkinos ha comenzado, y Popeye Doyle no se detendrá hasta el final.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Algo sucedió en 1971, que de pronto toda la decencia y la dignidad del trabajo policial fue arrojada por la ventana, en lo que al cine se refiere por lo menos. En ese año se estrenaron "Shaft", "Harry el Sucio" e "Implacable", todas ellas presentando agentes de la ley bastante más pasaditos de roscas que los de antaño. ¡Incluso hasta el ya en ese entonces veterano James Bond se endureció lo suyo golpeando mujeres en "Los diamantes son eternos"! Y es que claro, pasados los últimos alientos del Hippie Power, y soplando los primeros vientos del Black Powah, era lógico que el cine se endureciera a su vez. No vaya a ser cosa que esos jipies mugrientos que creen en el amor y la paz, vayan a dejarnos en bolas frente a los enemigos de... ¡América! que invaden nuestras calles con sus drogas y su igualitarismo racial. En la época, Estados Unidos estaba metiéndose de lleno en el asunto de la guerra contra las drogas, y en consecuencia, a mayor prohibición, mayor mercado negro. De ahí surgió algo llamado la "conexión francesa", destinada a inundar América de heroína. Y de ahí surgió un libro de no ficción. Y de ahí, a su vez, surgió esta peli, que retrata los horrores de los esforzados polis que tratan de mantener la salud pública y alimentar los fondos de las organizaciones antidrogas del Gobierno...

¿POR QUÉ VERLA?

-- No es exagerado decir que la saga conformada por "Contacto en Francia" y "Contacto en Francia II" es una de las mejores series de acción que nos ha dado el cine ever. De las dos, probablemente la mejor sea la segunda, pero ésta no es desdeñable en lo absoluto. La primera parte es lentísima y morosa, y parece que no va a ir hacia ningún lado, aparte de ver a Popeye Doyle haciendo chulería sí y chulería también, para mostrarnos que es duroh. Además que los resortes narrativos son los de toda la vida (ya saben, poli cabreado y métomelibrodereglaspor, jefazos ñoñoleyes que no entienden la esforzada labor de sus subordinados por defender al orden público y la ciudadanía para la cual se hicieron esas leyes en primer lugar, escoria social apta para recibir golpazos, y adrenalina, mucha adrenalina), pero estupendamente bien planteados. A partir de la segunda mitad, cuando el franchute ya está en América y empieza el juego del gato y el ratón, es cuando la cosa despega.

-- Gene Hackman. Aunque su actuación mejora en "Contacto en Francia II" (en parte porque el papel allá es más jugoso), acá también se manda un peazo actuación. Su detective duro y malaspulgas está en las antípodas de, por ejemplo, su aún futuro rol en "La conversación". Hackman se llevó el Oscar al Mejor Actor por su interpretación como Popeye Doyle, en una época en que llevarse el Oscar a la casa todavía valía de algo.

-- Los secundarios también están bien. Roy Scheider está en su punto como el patiño de Gene Hackman. Pero el gran punto es, por supuesto, Fernando Rey (sí, un actor español interpreta a un villano franchute, ¿qué hay con eso?). Bueno, tuvieron el mal gusto de doblarlo en la edición original, de manera que él pone la cara y los gestos, y una voz en off lo hace hablar francés. Pero aún así, es un villano bastante interesante, en su escurridizismo y en su flema.

-- La acción. Es seria. Es mortalmente seria. Un daño tremendo que hicieron las action-movies de los '80s al cine en general (sin denostar clásicos como "Depredador" o "Duro de matar", grandes pelis también, aunque por otros motivos), es imponer el modelo de héroe chulo y macarra que suelta frasecita sí y frasecita también, algo que no tiene por qué ser malo, pero sí que pasa a serlo cuando TODO el cine de acción se transforma en eso. O casi todo. En esta peli, la acción es seria: vemos a los personajes correr calles enteras y sudar la camiseta (algo que en el trabajo de edición actual con cortes cada dos segundos, se ha perdido), la violencia es real (no sólo por los golpes mismos, sino también por la agresividad de los personajes), y el cansancio físico no sólo se siente, sino que también se te inocula a la vena como espectador. Después de todo, no hay manera de falsificar a un tipo corriendo varios minutos bajo una única toma de cámara.

-- Grandes secuencias. La persecusión de Chenier en el metro de Nueva York, con suspenso hasta el último instante. La persecusión por debajo del tren elevado, una pieza maestra del cine de acción hasta el día de hoy que ni James Cameron podría rodar mejor (de hecho, no me extrañaría que Cameron hubiera tomado algunas notas de aquí antes de rodar la famosa escena del monstercamión en "Terminator 2"). Y la secuencia final, quizás un poco anticlimática, pero a las últimas estupendamente resuelta.

IDEAL PARA: Ver una de acción como nunca deberían de haberse dejado de rodar.

VIDEOS.

-- El pobre Popeye Doyle haciéndose pedazos mientras persigue a un metro [en inglés].

jueves, 27 de noviembre de 2008

"Miami Vice" (2006).


-- "Miami Vice". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Michael Mann.
-- Actuación: Colin Farrell, Jamie Foxx, Li Gong, Naomie Harris, Ciarán Hinds, Justin Theroux, Barry Shabaka Henley, Luis Tosar, John Ortiz, Elizabeth Rodriguez, Domenick Lombardozzi, Eddie Marsan, Isaach De Bankolé, John Hawkes, Tom Towles.
-- Guión: Michael Mann, basado en la serie de TV creada por Anthony Yerkovich.
-- Banda Sonora: John Murphy.

-- "Miami Vice" en IMDb.
-- "Miami Vice" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Mientras en un bar, un grupo de alegres parroquianos elegant style de Miami bailan "Numb" de esa banda mil-canciones-una-base-electrónica llamada Linkin Park, en la trastienda se cuecen cosas turbias. Es una trampa con mujeres de valor caro y moral barata, con los dos incombustibles detectives Sonny Crockett y Ricardo Tubbs a cargo. Pero de pronto una llamada abierta de un sopl... perdón, un informante (joer, si ahora hasta las prostis reclaman que las llamen "trabajadoras sexuales", así ya no se puede denigrar a nadie...), muy amiguete de Crockett y Tubbs, revela que algo está pasando en otro lado. Y como ellos serán los chicos de la ley, pero para hacer el bien a veces hay que transar con el mal, pues bien, a proteger al chico malo, que yo rasco tu espalda, tu rascas la mía, y entre los dos rascamos la de alguien más. Pero como los protas del asunto son Crockett y Tubbs, sin sidekicks, pues bien, las cosas salen mal para el informante, quien se muere rapidito y deja el asunto abierto para que los polis investiguen y haya peli. Lo que todos se preguntan es: bueno, lo mataron los de supremacía blanca, pero los de supremacía blanca son pobres diablos que viven en remolques y sin dinero, y gastan su tiempo planeando patéticos atentados contra Barack Obama, así es que cómo rayos tienen tanta inteligencia (léase inteligencia de "obtener información", no de CI, aunque para el caso...). Tras mirar un poco, descubren que todo tiene que ver con una posible y no detectada red de narcotráfico (otra más) que parte desde Sudamérica. La única posibilidad de acceder a ellos es hacerse pasar por muleros y pasar la droga a la frontera interior de los Estados Unidos de América. Las cosas, pues que se complicarán un poquito puis, porque resulta que la mano derecha del jefe que maneja el chilongo es nada menos que una chica, pos que tiene unos como rasgos así como indiecitos, ves, pero que la actriz es china por los cuatro costados... Y el corazoncito de Crockett pondrá su corazón en su pecera para hacer burbujas de amor por donde quiera y pasar la noche en vela y todo eso... Ya se sabe, donde hay mujeres de por medio, los machos viriles terminan metidos en problemas. Bueno, si fuera de otro modo, no habría peli. Así es que, a no quejarse, ¿eh? O mejor, por los resultados, quejémosnos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los ya lejanos, y desgraciadamente demasiado resucitados '80s, hubo una serie de TV de polis que la rompió. Nació, según se dice, del siguiente modo: estaba de moda MTV, y le mandaron a un ejecutivo un memo diciendo "MTV cops". Seguramente eso explica por qué la serie de TV, a pesar de poner cabeza abajo a una generación entera de telespectadores, nunca me calentó excesivamente la cabeza, ni en los glamorosos y pastelosos '80s, ni en las sucesivas reposiciones de las Tardes de Nostalgia y cosas así. Porque, aparte del asunto taquillero y de ver a Don Johnson haciendo el chulo en una locación nada más chula como Miami (más o menos top desde que Brian de Palma dirigiera a Al Pacino en "Caracortada"), la serie era absolutamente insubstancial. Bueno, nunca la seguí con tanta regularidad como para seguirla hasta los infiernos en que, según me dicen y si no estoy mal informado, James Brown apareció disfrazado de villano extraterrestre para un episodio o algo así (¿habrán copiado de aquí la idea para "Depredador 2"...? Bueno, si James Bond se miamivizó en "Licencia para matar"...). El caso es que Michael Mann, quien produjo alguna que otra temporada de la serie, y se dio gusto de rodar la miamivicesca "Cazador de hombres" (la olvidada y más o menos olvidable adaptación de la novela de Thomas Harris en donde aparece por primera vez Hannibal Lecter, recordemos, y que fue remakeada en "Dragón rojo", ahora sí con Anthony Hopkins), por el 2004 se cubría de laureles con la estupenda "Colateral", y alguien le dijo entonces, "hey, Mike, Miami Vice again?". El otro va y dice, "pues, no sé, quizás"... Y le replican "oye, si hasta los finlandeses de Children of Bodom citaron a Miami Vice, es que el asunto quema, hombre". Y el otro va y pesca. Quién sabe por qué. Porque si había una serie de televisión prototípicamente ochentera, y por lo tanto que iba a resbalar pesado al ser adaptada en los 2000s, era justamente "Miami Vice". Es lo que tiene basar una serie en los trapos y la música ondera, que deja de ser ondero y pasa a ser retro y ya no sabes qué hacer con eso...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Toda adaptación para el cine de una serie de TV presenta un hondo dilema existencial: ¿hacemos la peli tan fiel como se pueda a la serie de TV, aunque ésta sea añeja y por lo tanto todo lo que era cool y molaba ahora se vea campy o kitsch, o bien la actualizamos y se la vendemos al público como the next best thing, aunque con eso matemos el espíritu original que la hizo grande en primer lugar...? Si la serie tiene conceptos e ideas originales de peso, la traslación no debería ser tan difícil, porque es cuestión de adaptar las ideas y botar el peso muerto. Pero si la serie es puro flamour, entonces no hay forma de evitar caer en lo campy o en la desnaturalización. Enfrentado al dilema, Michael Mann lo tuvo claro. Será una peli de acción (aunque sea porque Michael Mann es lo que mejor sabe hacer), y vamos a meter hartas cosas molonas, pero del 2000 (sí, hay gente que todavía en 2006 pensaba que Linkin Park era molón...). Y el resultado es muy término medio. Es decir, el apartado técnico es sólido como una casa, y el tratamiento de la peli es, en líneas generales, mucho más realista que la hightech/glamour/bullet-time/CGI violencia del cine postMátrix. Y estas cosas, que la hacen funcionar muy bien desde el punto de vista técnico, la hacen también indeciblemente aburrida. Porque la trama es lineal a más no poder. Los protas descubren una red de narcos, tienen que infiltrarla, y viene entonces la pugna sórdida. Todo va del punto A al punto B, y nunca hay una sensación de mayor vuelo narrativo. En su afán de ser cool, esta peli se toma demasiado en serio. Si le sumamos la horrorosa actuación de Colin Farrell (cuesta acordarse que apenas tres años antes era el nuevo chico maravilla de Hollywood con pelis como "Enlace mortal" o su desquiciado secundario en "Daredevil"), la poco carismática presencia de Gong Li, el desaprovechado Jamie Foxx (¿este tipo fue "Ray"...? ¿¿¿ÉL???), y unos villanos latinacas y white supremacy más bien mortecinos y sin mucha fibra, entonces no tenemos la sensación de estar viendo algo grande. No quiero decir que la peli es mala. No lo es. Aunque sea por el punch que le imprime Michael Mann a las escenas de acción y violencia, cuyo rudo y brutal naturalismo es marca de fábrica para el señor Mann, y que aquí está siempre presente. Pero en fin, "Colateral" era una peli libre, con una premisa también libre, y con eso ganaba muchos enteros, mientras que en "Miami Vice" tiene que ajustarse a los parámetros de una serie de TV fenecida long time ago, y estas falencias como que arrastran a la peli consigo. O sea, no es mala, incluso puede ser un pasarratos bastante aceptable, pero termina por ser banal y completamente prescindible. En veinte años más será reivindicada por los nostálgicos del 2000 que ahora están naciendo o yendo a Kindergarden, del mismo modo en que por el 2006 muchos blogs reivindicaban pelis horrorosas de los '80s simplemente por el Efecto Nostalgia. O peor aún, siendo una peli competente desde el punto de vista técnico, se rodará un nuevo remake del que se dirá "ahora sí, éste es el Miami Vice que nos merecemos", del mismo modo como se aprovechan de "Batman inicia" y "El caballero oscuro" para putearse en el "Batman" y "Batman regresa" de Burton. Un destino triste para una peli que tenía elementos para ser algo más que pura repostería fílmica.

IDEAL PARA: Fanáticos de la serie original, de Colin Farrell, o de Michael Mann.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Comentario en Extracine.com.
-- (Ir a la página) Comentario en Moonfleet.
-- (Ir a la página) Comentario en Videodrome.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinencuentro.
-- (Ir a la página) Comentario en Panfleto Negro.
-- (Ir a la página) Comentario en El Trastero.
-- (Ir a la página) Comentario en La Off-Off-Crítica.
-- (Ir a la página) Comentario en Cineismo.
-- (Ir a la página) Comentario en Civilcinema.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinefreaks.
-- (Ir a la página) Comentario en Silencio: Se Rueda.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 9 de marzo de 2008

"Gangster americano" (2007).


-- "American Gangster". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Ridley Scott.
-- Actuación: Denzel Washington, Russell Crowe, Chiwetel Ejiofor, Josh Brolin, Lymari Nadal, Ted Levine, Roger Guenveur Smith, John Hawkes, RZA, Yul Vazquez, Malcolm Goodwin, Ruby Dee, Ruben Santiago-Hudson, Carla Gugino, Skyler Fortgang, Cuba Gooding Jr., Armand Assante, KaDee Strickland.
-- Guión: Steven Zaillian, basado en el artículo de Mark Jacobson.
-- Banda Sonora: Marc Streitenfeld.

-- "Gangster americano" en IMDb.
-- "Gangster americano" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

1968. Un vejete se pone a dar toda una cátedra sobre cómo América ya no es América, dónde quedaron los viejos valores con los cuales crecí, de cómo la chinoserí nos está comiendo la Patria... Síntoma seguro de lo que viene, o sea, de que está por poner las chalas por encima de la cabeza. Una vez fallecido, su valiente chofer, a quien nadie mira en bien porque es escoria nigga, tiene una gran idea. El fiambrito era un mafioso a la antigüalla, pero nuestro joven nigga va a poner el punto en la i de "nigga", y a todos esos desgraciaos que antes le tributan respeto a mi chofereado, y que ahora se botan a pijecitos del bajo mundo, a alinearlos porque pa' eso nacieron peones, faltaba más. ¿La fórmula? Puro sistema americano: quebrar a los intermediarios e ir directo a la fuente, comprando él directamente la droga en el Extremo Oriente (y yo que pensaba que los tiempos del Malvado Oriente se habían ido con Ming el Despiadado y Fu Manchú). Con esta filosofía WalMart aplicada al mercado de la droga, se hace famosillo y adinerado, a la Rocky pero en versión inyectable, y empieza a llamar la atención, entre otros, de un tipejo que en su vida pega palo bien (es policía honesto, se gana la antipatía de todo el mundo, se echa a la señora en la mala porque se echa a otras señoritas en la buena... lo de siempre, vamoh). ¿Conseguirá nuestro esforzado hombre de empresa, seguir cagándose en nuestra buena América, y seguir probando que la escoria nigga también tiene su american dream...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Sabes en qué se diferencia una peli de narconegros rodada en los '70s, y una rodada en el 2000yalgos? En que la primera es de denuncia y la segunda es cine retro. Hagamos memoria. Los '70s fueron una década de pesadilla para los Yueséi. La burbuja empezó a incubarse en los felices '50, en que después de la limpieza de comunachos hecha por nuestro valiente y esforzado Joseph McCarthy (fue sarcasmo, por si acaso), todos los yankis pudieron por fin ser ideológicamente clonados en la filosofía Baby Boom (casita en los suburbios, jardines, pie de manzana en la ventana, chaquetas cazadoras, milkshakes, un poquito de inocente BDSM escondido a cargo de la inefable Betty Page...), que se acarreó a sí misma su némesis cuando los niñatos '50s crecieron en los reberdes hipposos '60s. El resultado de ese choque entre los Old School (vejetes WWII y noveles LSDs) fue Vietnam, Watergate, etcétera. Esta peli aborda justo la época del despertar, en que el sueño se transforma en pesadilla. Lo hace incidentalmente, por supuesto, pero no es demasiado distinto de lo que han sido los 2000. Después de todo, algo similar ha pasado entre que un valiente vaquero dijera eso de que la libertad ha sido amenazada por hombres con máscaras (acuérdense que Al Qaeda reventó a NY antes que el incomprendido y bodrioso monstruo de "Cloverfield"), y que se supo después que invadieron Irak mintiendo con desafuero. "Gangster americano" habla de cómo el american dream, llevado a su extremo ideológicamente más puro (súperlibre empresa, capitalismo salvaje, individualismo a ultranza, desregulación a hachazo limpio, construcción de monopolios) lleva inexorablemente a la batalla darwiniana por la subsistencia. La historia de esta peli parte en 1968 y termina en 1973, pero aunque basada en hechos reales, lo mismo podría ser rodada en clave de ficción, ambientándola entre 2000 y 2007, y sonaría casi igual de creíble. Nada nuevo, por otra parte. Después de todo, la idea del self made man que se convierte en capo di tutti cappi es el motor de varias pelis de gangsters ("El Padrino II", "Caracortada", incidentalmente "Los intocables"...), lo que en realidad no es para gloriarse de ser yanketa, precisamente.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de papi Scott. No, no me refiero al buenazo de Tony Scott, el eslogan publicitario hecho cine, pura imagen y nada de substancia, sino a su hermano Ridley, el bueno, el noble, el grande (así es que a Tony Scott vamos a llamarle "tío Scott", porque un papi es un papi, pero un tío es un tío, ¿OK?). Ni insistir en que Ridley Scott ha ascendido al éxtasis de la creación fílmica ("Alien", "Blade Runner"), así como se ha hundido en los infiernos del cine pacotillero ("Hasta el límite"), y ha pergueñado un puñado de pelis hechas con pulso y fibra entre medio ("Leyenda", "Thelma y Louise", "1492: La conquista del paraíso", "Gladiador", "Hannibal", "La caída del Halcón Negro"). Su vida debe ser algo excitante: "¡Uh, nunca sé lo que voy a filmar después!". Porque mírenlo, venía de rodar una épica grandilocuente ("Cruzada") y se metió en el género del romance pañuelero ("Un buen año"), y de ahí saltó al cine de gangsters... Ridley Scott siempre ha dirigido endureciendo los bíceps a la hora de cargar la cámara, y esta peli no es la excepción. Porque si se mira bien, esta peli explota varios tópicos más que un poco manidos de otras pelis (el gangster implacable-familista-empresario de "El Padrino II", el poli buen-poli-mala-persona de "Serpico", el argumento Rise And Fall de "Caracortada"), pero el viejo zorro de Scott, a punta de empaque visual y maestría narrativa, consigue pasar más que colada la historia. Y eso que dura dos horas y media, que realmente no se sienten... Sólo que hubiera eliminado algunas tramas innecesarias (el juicio por la tuición del niñato está de sobra aquí) para darle más espacio a algunas cosas apenas esbozadas en el argumento principal (en particular cómo nuestro antihéroe maneja su empresa de suministros para soñar), y habríamos tenido una peli que, vale, no va a cambiar la historia del cine ni revolucionar el género de los malandrines románticos, criticones exigentes, pero que sí hubiera sido redonda en su tipo.

-- La peli es una solapada, pero formidable, crítica al sueño americano. Ya sé, y van... Pero en este caso no tratan de refregarnos la moralina en la cara, como "Caracortada", ni hay apologética como en los segmentos prequel de "El Padrino II". En realidad, no hay discursos a lo Al Pacino por ninguna parte, pero si uno es inteligente y lee entre líneas, está ahí. No en balde, nuestro gangster es un empresario, hay algún personaje por aquí o por allá que habla acerca de cómo América se está yendo al demonio por culpa de los monopolios (el viejo jefe primero, el mafioso a la antigua también...). La peli entera gira sobre la idea de que el individualismo y la libre empresa no lleva inexorablemente a una sociedad más feliz como predican los acólitos del credo del adamsmithismo, sino al salvajismo del sálvese el que pueda, y al me rasco muy bien así es que lárgate a morirte por ahí. Nada nuevo, claro está, pero no está de más que de tarde en tarde nos recuerden eso. Quizás no sea casualidad que Ridley Scott no sea yanki sino british: mucho más cortado se hubiera visto si sintiera un poco más de cerca la zarpa de lo políticamente correcto en los Yueséi.

-- Así como el guión acumula algunos lugares comunes, afortunadamente no cae en otros. No explota a concho la idea del mafioso cada vez más solitario y aislado, que es el núcleo de "El Padrino II" (Francis Ford Coppola la hizo buena explotando ese filón, pero Ridley Scott, entre lanzarse a las mismas aguas y triunfar como el "segundo Ford Coppola" y quedarse en su terreno seguro, opta saludablemente por la segunda opción, probando así que es un grande, porque si maestro es quien conoce su potencial, más maestro aún es quien conoce también sus limitaciones). No abusa del "en el fondo tú y yo somos iguales" que es el discurso clásico del villano de turno (y que aquí se dice, pero a la pasada y sólo al final, como manotazo de ahogado). No trata de convertir esta peli en la épica lucha de dos hombres bigger than life, sino que el protagonismo indiscutible es para el mafioso, y el polizonte aparece más bien como secundario de lujo (de ahí que rechinen tanto sus subtramas de enredos personales, que no le aportan mucho a la historia). Todos los elementos están en su punto, sin recalentar.

-- El contexto histórico está bien manejado, y no está para hacer bulto. A través de los noticiarios, nos vamos enterando de qué pasa en el mundo, correlativamente a la trama principal. Recurso manido éste, también, pero como siempre, si funciona no lo toques. Al principio de la peli aparece Vietnam y todavía un aire triunfalista. Al final, ya vemos a un Nixon aún no hundido por Watergate, pero escapando como perro del palo desde los arrozales de Asia. Y el momento del peak del prota es hecho coincidir con el gran regreso de Muhammad Alí, cuando le voló la puñeta a George Foreman. Claro que si no sabes nada de Historia, pues todos estos detalles te los vas a perder. Pero por otra parte, si no sabes nada de Historia, ¿qué haces en un blog de perros grandes como éste? Mejor vuélvete a tu fotolog de postearte a tí mismo en calzoncillos, el de toda la vida y no molestes, que Cine 9009 es demasiada pirámide para tan poco faraón.

-- Las actuaciones están aceptablemente bien. Denzel Washington, pese a todos sus reclamos de que intentó imitar al máximo a su biografiado, en realidad no hace un rol demasiado distinto a los de costumbre, e incluso como villano no alcanza ni de lejos las cotas que lograra con el malvado Alonzo Harris de "Día de entrenamiento". Russell Crowe, con un personaje bastante tópico, consigue pasar el aprobado con bastante simpatía (ya había trabajado aceptablemente bien para Ridley Scott en "Gladiador" y "Un buen año", y se nota la química entre los dos, y después vendrán "Red de mentiras" y "Robin Hood"). Del resto tenemos a glorias venerables como Armand Assante, muy bien en lo suyo (aunque su papel no es muy largo), Carla Gugino un tanto más avejentada, pero aún con su gracia ("Spy Kids", "Sin City", ¿recuerdan?), e incluso Cuba Gooding Jr. hace una aparición de cortesía por ahí. Ninguna interpretación actoral descollante, pero nadie tampoco que desentone.

IDEAL PARA: Ver la versión con músculo british, sobre el cine de mafiosos de toda la vida.

miércoles, 7 de febrero de 2007

"Licencia para matar" (1989).


-- "Licence to Kill". Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: John Glen.
-- Actuación: Timothy Dalton, Carey Lowell, Robert Davi, Talisa Soto, Anthony Zerbe, Frank McRae, David Hedison, Wayne Newton, Benicio del Toro, Anthony Starke, Everett McGill, Desmond Llewelyn, Pedro Armendáriz Jr., Robert Brown, Priscilla Barnes, Caroline Bliss.
-- Guión: Michael G. Wilson y Richard Maibaum, basados en los personajes creados por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: Michael Kamen.

-- "Licencia para matar" en IMDb.
-- "Licencia para matar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En Miami, un papito narcotraficante tiene la mala suerte de encontrarse con Bond, James Bond, y con su amiguete y compañero Félix Leiter, que lo ha acompañado en tropecientas aventuras anteriores. Pero papurri tiene preparada una sorpresa, chico, y consigue fugarse. Paralelamente, Félix Leiter está casándose con una chica que, para variar, hace la pregunta indiscreta sobre cuándo le tocará el turno a Bond (si usted es fiel lector de CINE 9009, sabrá que ese turno ya fue). Al que está a punto de tocarle es a Leiter, que es secuestrado por el brazo derecho del narco en cuestión. Este termina pasando su noche de bodas con un lindo escualo que se dedica a hacer chaschás en las piernas del pobre hombre. Bond está que rechina los dientes de rabia, porque aunque entre él y Leiter han despachado a la mitad de los enemigos de la democracia occidental, cuando le toca a él de verdad que duele, pero el Servicio Secreto Británico opina que mejor dejarle a la CIA el asunto, y de involucrarse ni hablar. Por lo que Bond decide renunciar, escaparse y burlar a sus antiguos jefes, y partir de buscar venganza por su propio lado. De esta manera consigue abrirse paso en una organización criminal de narcotraficantes que es dirigida por el tipo que le dio cena de Leiter como Whiskas para su tiburón, y que tiene su base de operaciones en Panam... perdón, en Itsmus, una república bananera en donde coinciden el narco, la chica del narco (era que no) y un curioso telepredicador yanki que es la llave del Cielo para los dineros esnifados en el tráfico...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Con cuatro pelis Bond al hilo dando la lata con los rusos, se imponía un cambio. Pero el equipo creador tras Bond seguía siendo el mismo: Albert Broccoli en la producción, John Glen en la dirección, Michael G. Wilson y Richard Maibaum en el guión... Y por ende, la idea seguía siendo la misma. Nada de supervillanos estrafalarios que se van a comer el mundo, sino acción pura y dura en el mundo real. La idea era hacer una historia de narcos en China, pero los chinos se pusieron tan quisquillosos con el tema, que optaron por hacerla con narcos latinos (en China, la primera Bond que pasó la censura fue "Casino Real", la del 2006, para que vean). Y como en esa época lo más "in" era "Miami Vice", pues bien, había que rodar una en la cual 007 se pusiera a hacer el Don Johnson. Si piensan que es una mala idea, pues bien, recuerden el amargo destino posterior que tuvo el mentado Johnson (casarse con Melanie Griffith primero, y después ser citado como modelo a seguir por el jefe de policía de "Los Simpsons" por su programa "Nash Bridges")...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Timothy Dalton. En su segunda peli Bond estuvo mucho más fuerte y más a caballo en su papel, y se nota. La desgracia de Dalton no es haber sido un mal Bond, sino haber tenido tan pocas oportunidades para demostrar que servía para el Servicio Secreto (y es que "Su nombre es peligro" tenía un argumento demasiado enrevesado, y ésta, por el contrario, era demasiado simple y previsible, incluso para los estándares Bond). Así es que quebremos una lanza por el príncipe Barin... perdón, por Timothy Dalton como 007 (sí, también actuó en "Flash Gordon", ¿algún problema con eso? ¿Y algún problema en que haya hecho el ridículo tratando de sustituir a Clark Gable como Rhett Butler en la secuela de "Lo que el viento se llevó"...?).

-- Si eres fan de las Bond, tienes que ver una peli histórica en donde se cargan al mejor amigo de 007. En realidad nadie identifica a Félix Leiter como el mejor amigo, pero es que oigan, si lo han interpretado seis actores en siete películas, es difícil que cuaje como personaje en la retina popular, ¿no? Pero en esta lo sacan de circulación. Y para que se vean lo necesario que era, en la época de Pierce Brosnan como Bond tienen que sacarse de la manga a un tal Wade como personaje, para reemplazar a Leiter y sus nuevos zapatitos de madera.

-- Para los fanáticos de la trivia y las rarezas, el matón del villano y todos sus ademanes chuloputescos vienen interpretados por un jovencísimo e irreconocible... ¡Benicio del Toro! Sí, así como suena. Antes de darle gas a su carrera con "Snatch", "Traffic" y "Sin City", Benicio del Toro fue matón Bond. Y latino, para peor.

-- Es también el fin de una era en las pelis Bond. Prácticamente toda la plana mayor se jubiló. Timothy Dalton no quiso seguir haciendo una tercera, Albert Broccoli se murió algunos años después, Richard Maibaum se salió (y es que el hombre se escribió trece de las dieciséis Bond que iban desde "El satánico Doctor No", incluyendo la primera, ¿vale?), y John Glen, después de dirigir desde "Sólo para tus ojos" en adelante, llevaba ya cinco en el cuerpo. Y se nota. Desde "Goldeneye" en adelante, las pelis Bond sufrirán un fuerte proceso de "modernización", que no en todos los aspectos se puede decir que haya sido un plus para la saga.

-- En cuanto a los villanos, pues bien... La verdad es que en una película Bond, que se beneficia del glamour y el estilo, ver a villanos sudacas narcos no tiene mucho brillo, que digamos. Lo del estilo "Miami Vice" debió quedar molón en los '80s, pero ahora luce incluso más envejecido que las Bond de Sean Connery, lo que ya es decir. Al menos, a las de Connery las reivindican, aunque sea para parodiarlas como en la "saga" de Austin Powers.

IDEAL PARA: Ver a James Bond en plan "Miami Vice".

jueves, 1 de febrero de 2007

"Su nombre es peligro" (1987).


-- "The Living Daylights" (título original en inglés), "007: Su nombre es peligro" en México, "007: Alta tensión" (título en España), "Alta tensió" (título en catalán). Estados Unidos / Inglaterra. Año 1987.
-- Dirección: John Glen.
-- Actuación: Timothy Dalton, Maryam d'Abo, Jeroen Krabbé, Joe Don Baker, John Rhys-Davies, Art Malik, Andreas Wisniewski, Thomas Wheatley, Desmond Llewelyn, Robert Brown, Geoffrey Keen, Walter Gotell, Caroline Bliss, John Terry, Virginia Hey.
-- Guión: Richard Maibaum y Michael G. Wilson, sobre los personajes creados por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: John Barry.

-- "Su nombre es peligro" en IMDb.
-- "Su nombre es peligro" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Gibraltar. La división doble cero es elegida para un ejercicio militar en el peñón. Los agentes en cuestión descienden, y cuando comienza el ejercicio, resulta que ¡ups!, uno de los chicos malos se había infiltrado, y comienza a matarlos uno a uno. Pero el chico malo no contaba con Bond, James Bond, quien ahora ya no es el senil Roger Moore, sino que ha sido rejuvenecido y reiniciado en la piel de Timothy Dalton. El incidente causa preocupación, y mucha, en particular cuando algo después, Bond tiene que arreglárselas para sacar a Koskov, un general soviético renegado, de la esfera de influencia rojoide y traerlo a la libertad y la democracia, y este Koskov, en agradecimiento, revela la reactivación de una iniciativa para dar muerte a todo espía enemigo a lo largo y ancho del bloque occidental. James Bond piensa que todo puede ser una trampa, pero una operación soviética para secuestrar a Koskov convence a medio Servicio Secreto de que el instinto de Bond falla (y es que Bond es como Jack Bauer, ¿por qué no le harán caso más a menudo?), y el general Pushkin, quien está tratando de reactivar la vieja iniciativa para liquidar espías occidentales, debe ser muerto. Bond no pierde el tiempo, e investiga e investiga, hasta encontrar una densa red de tráfico de armas y tecnología, que se financia con dineros triangulados a través del narcotráfico. Ahora, Bond corre contra el tiempo para desarticular la compleja madeja que los villanos han armado.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Corre la segunda administración Reagan, la Perestroika se ha iniciado, y la Guerra Fría alcanza un punto álgido. Después de la blandengue "En la mira de los asesinos", es hora de poner otra vez a la Guerra Fría en pleno sobre el tapete, tal y como lo hicieran en "Sólo para tus ojos". Además, se venía hablando desde hacía varios años sobre la jubilación de Roger Moore como Bond: desde "Octopussy", concretamente, aunque en ese entonces no se concretó porque como venía la Batalla de los Bonds, con Sean Connery protagonizando "Nunca digas nunca jamás", Broccoli y compañía decidieron que el Bond de siempre (el de Moore, en esos años) era el idóneo para seguir. Pero ahora Moore estaba definitivamente listo para ser ensacado, así es que intentaron traer a Pierce Brosnan, quien no pudo tomar el rol por estar comprometido con la serie televisiva "Remingston Steele" (igualito a como Roger Moore había tenido que declinar "007 al Servicio Secreto de Su Majestad" por su compromiso con la serie televisiva "El Santo"). Y como Sean Bean estalló (el pobre siempre ha servido más para roles de villano que para héroe de acción, como el villano que interpretaría después en "Goldeneye"), pues se quedaron con Timothy Dalton. Hubo que reescribir el guión un tanto, por supuesto, ya que éste había sido hecho pensando en Moore, y su sentido del humor a veces poco sutil, poco británico, y Dalton quería interpretar un Bond más serio y al límite. Además, venía un nuevo M y una nueva Moneypenny, interpretada ahora por Caroline Bliss (actriz bonita y con cara de cashonda a más no poder, que duró dos entregas, ésta y la siguiente, y después se perdió en subproductos televisivos). El resultado fue una Bond actualizada de un seco tirón, bien '80s, tema central de a-Ha incluido, y por qué no decirlo, una de las mejores Bond de todas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Debe ser la peli Bond con la trama más compleja de todas. La ronda de intrigas, vueltas y revueltas de guión se aleja bastante del esquema clásico "Bond encuentra villano, Bond desafía villano, Bond es emboscado por villano, Bond penetra en la base del villano y lo mata". O bien, pensándolo mejor, no se aleja tanto, pero cumple bien con rizar el rizo.

- Maryam d'Abo debe interpretar a la chica Bond más estrambótica de todas. Bond se ha llevado a la cama a agentes secretas, asesinas a sueldo, multimillonarias, mafiosas o chicas de mafiosos, gimnastas, analistas de computadoras, y un largo etcétera, pero... ¿cellistas...? ¿Intérpretes de cello...? Una sola vez en la vida, y fue aquí. Y además, la intérprete de cello usa un rifle. En la próxima, Maria Callas usa un machete a lo Jason, suponemos.

-- Necros debe ser uno de los asesinos más detestables a los cuales se ha enfrentado Bond. Este rubiecito de ojos azules, muy nazi, muy '80s, es lo suficientemente odioso como para que dé gusto cuando se lo cargan. Y se lo cargan de una manera realmente placentera (no, no diré cómo).

-- Grandes secuencias de acción. La secuencia de Gibraltar, íntegra. Necros yendo tras Koskov. El incidente en Viena. La batalla final entre Bond y Necros. Puro pulso narrativo, de principio a fin.

IDEAL PARA: Ver una Bond con nervio de principio a fin.

domingo, 5 de noviembre de 2006

"Vive y deja morir" (1973).


--"Live and let die". Inglaterra / Estados Unidos.
-- Dirección: Guy Hamilton.
-- Actuación: Roger Moore, Yaphet Kotto, Jane Seymour, Clifton James, Julius Harris, Geoffrey Holder, David Hedison, Gloria Hendry, Bernard Lee, Lois Maxwell.
-- Guión: Tom Mankiewicz, basado en la novela de Ian Fleming.
-- Banda Sonora: George Martin.

-- "Vive y deja morir" en IMDb.
-- "Vive y deja morir" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Asamblea de las Naciones Unidas. Uno de los simpáticos inoperantes está dando un discurso, cuando de pronto su colega británico fallece repentinamente. Un espía con terno a lo Bond anda dando vueltas en Nueva Orléans, pero es rápidamente asesinado (¿acaso murió Bond?). Otro fulano prisionero en una isla sufre una horrible muerte vudú a manos de una serpiente venenosa (¿ahora sí que era Bond?). ¡Pues no! Bond estaba en realidad cómodamente instalado en su departamento, "prensando el vino" de una agente italiana. Le envían a investigar la conexión Nueva Orléans, para lo cual recibe ayuda del siempre bien dispuesto Félix Leiter, a quien conociera en "El satánico Dr. No". Parece que tras los crímenes está un individuo llamado Mr. Big, un hampón negro de las altas esferas del crimen organizado que anda en tratos sucios con Kananga, el dictador de una islita caribeña llamada Saint Monique, en donde se practica la santería y el vudú. Bond viaja a la isla de Kananga, logrando con ello una valiosa baza: consigue capturar a la joven Solitaire, una virgen que Kananga usa para predecir el futuro en las cartas (en realidad, ella cede a los requerimientos de él, y digámoslo con todas sus letras, gracias a una descarada trampa del británico). Ahora Kananga está furioso. Muy furioso. Y Bond la pagará. Aunque eso signifique hacer entrar en acción a los hambrientos yacarés de Mr. Big.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de "Los diamantes son eternos", los productores tenían que ajustarse a los nuevos tiempos. Sean Connery había prometido no hacer otra Bond de nuevo, pero entretanto había quedado libre una opción aceptable para los productores: un tal Roger Moore no había podido rodar "007 al Servicio Secreto de Su Majestad" por haber estado en la serie de televisión "El Santo", pero ahora estaba listo para la acción. Por otra parte, el mundo estaba ahora en la plenitud de los '70s, y el público ya no estaba interesado en los mesiánicos planes de supervillanos pulpescos para atrapar al mundo, sino en la contingencia: el black power, el blacksplotation, el auge del narcotráfico, etcétera, y también por supuesto en la espiritualidad "de los pueblos primitivos" de la emergente New Age, todas cosas que son bien visibles en "Vive y deja morir". Así es que los productores aprovecharon en esta cinta de "relanzar" al personaje Bond, enfrentándolo a problemas más cotidianos, presentando a Roger Moore como nuevo James Bond, y buscando una banda sonora más rockera dándole la canción de créditos a Paul McCartney y Wings (mejor conocida por el cover que después hizo Guns 'n' Roses), pero al mismo tiempo asegurándose de mantener una cierta continuidad, contratando como director a Guy Hamilton por tercera vez después de "Goldfinger" y la entrega inmediatamente anterior ("Los diamantes son eternos"), y trayendo de regreso al secundario Félix Leiter, además de insertar un personaje Quarrel Jr., hijo del Quarrel secundario de "El satánico Dr. No", la primera cinta Bond (por cierto, Quarrel Jr. cuenta como uno de los peores inventos en todas las historias Bond). Y también rememorando una escena Bond clásica, cual es la lucha en el tren que sufre 007 en "Desde Rusia con amor".

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿James Bond enfrentándose al black power? Sí, sí sucedió... La idea no deja de ser insólita, tratándose de una cinta Bond. Vale que ni Kananga ni Mr. Big son realmente villanos de la misma altura que otras cintas Bond, pero su plan es simple, lógico, y mucho más realista que otros villanos, de manera que ganan enteros por eso. De hecho, Mr. Big se permite callar a Bond cuando va a pronunciar su clásico "my name is Bond, James Bond", interrumpiéndole y escupiéndole un seco "los nombres son para las lápidas, nene". Por ese puro diálogo, Mr. Big pasa como big champion.

-- Jane Seymour. Es la primera aparición fílmica de una chica mejor conocida por cintas como "Simbad y el ojo del tigre", o su personaje televisivo de la Doctora Queen, "la mujer que cura", y digámoslo grande y fuerte, la Seymour y su personaje de Solitaire es probablemente una de las mejores chicas Bond de todos los tiempos, tanto por sex-appeal como por su personalidad carismática. Para ser más claros, no es una modelo metida a chica Bond, sino una actriz de tomo y lomo que crea una mujer de un carácter bastante especial.

-- La chica Bond negra, por su parte, es una de las más penosas que ha dado la saga. Pero por eso mismo, tiene un encanto especial. Dura lo justo y preciso para que apreciemos sus curvas (no muy abundantes) y nos sorprendamos con la memez del personaje, y después desaparece antes de poder darnos mal sabor de boca. Como una cita de una noche con una chica sexy y descocada que no sirve después de las nueve de la mañana. ¿Qué más se puede pedir?

-- Bond enfrentado a la santería y el vudú es también otra anomalía en la serie, considerando que todos sus enemigos son "del lado de acá" de la tumba. Hay algún guiño que hace pensar que lo sobrenatural tiene verdadera carta de presencia en esta historia, y eso rompe todo molde Bond (o no: para todas las fantasmadas que se ha mandado en su veintena de filmes, su ángel guardián debe trabajar horas extras).

-- No diremos "secuencias de acción". La secuencia de la persecusión con lanchas en el río debió quedar espectacular por allá en 1973, pero después de haber visto "Los magníficos", "McGyver" y muchas otras seriales de los '80s haciendo lo mismo, y muy en particular "Miami Vice", el asunto se ha añejado lo suyo. Para peor, la secuencia es larguísima, y por tanto, increíblemente lenta para los cánones actuales. Hay policiales del '40 que son más ágiles.

IDEAL PARA: Ver a James Bond poniendo los pies en el mundo "de a de veritas".

Seguidores