Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 7 de marzo de 2013
"Hitchcock" (2012).
-- "Hitchcock". Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Sacha Gervasi.
-- Actuación: Anthony Hopkins, Helen Mirren, Scarlett Johansson, Danny Huston, Toni Collette, Michael Stuhlbarg, Michael Wincott, Jessica Biel, James D'Arcy, Richard Portnow, Kurtwood Smith, Ralph Macchio, Kai Lennox, Tara Summers, Wallace Langham.
-- Guión: John J. McLaughlin, basado en el libro de Stephen Rebello.
-- Banda Sonora: Danny Elfman.
-- "Hitchcock" en IMDb.
-- "Hitchcock" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
La década de 1940. Dos hombres medios palurdos, rednecks por más señas, están trabajando con un hacha en pleno campo, cuando uno de ellos ¡¡¡OMAIGÓ, LE ESTÁ MATANDO EL MUY DESGR...!!! Buenas noches. Están ustedes viendo una escena de muerte y destrucción sin sentido. Por diversión. Porque amamos lo macabro, y lo amamos más cuando lo macabro recibe su merecido. Soy Alfred Hitchcock, que con mi físico fuera de forma y antiejemplar me he hecho un ícono reconocible del cine. Y les quiero presentar una historia sobre seres sicóticos, perturbados, manipuladores, mentirosos, traidores, aprovechadores, cínicos, calculadores, sicopáticos, una historia sobre... ¡gente de Hollywood! Estamos en 1959, y Hitchcock es el no va más del no va más como su último estreno, una peliculilla de espías con Cary Grant. A la salida del cine, con su señora como dos pasos por detrás porque era... ¡1959!, la época de los Mad Men y tal, un periodista cabrón de esos que juntan para el Festival de Viña, va y pregunta "oye, Hitchcock, ya teníh sesenta, ¿no te queríh retirah ahora que estái ganando jetón?". Y Hitchcock, que será el hombre más exitoso del cine pero que también es un inseguro de marca mayor porque, verán, es un ¡¡¡ARTISTA!!!, va y se empieza a cuestionar. La Paramount quiere que haga otra peli de espías, y en general que haga pelis de espías hasta que se muera o deje de ser redituable. ¡Es una industria, después de todo! Y Hitchcock, erre con erre que no. Que quiere hacer algo diferente. Que quiere volver a sus raíces, cuando hacer cine era exitante, era un riesgo, no la cosa aburrida de ponerse a rodar en piloto automático para comprarse la piscina primero y llenarla de agua después. La señora lo mira con preocupación (¿no habrá más baños en la piscina? ¡Nuestro tren de vida, horror! ¿Qué caso tiene haberse venido de Inglaterra para tener un way of life si no es el AMERICAN WAY OF LIFE...?). A la vez, como subtrama, un amiguete de la señora que en realidad es evidente le quiere comer la color, que además funge de escritozuelo, quiere escribir el guión de un thriller en colaboración con la señora, a ver si rodándolo Hitchcock, algo cae para él (¡mira, soy un escritor de mierda, pero mi guión me lo rodó Hitchcock, háganme lugar, háganme lugar!). Y entonces cae en las manos de Hitchcock el guión de una peli que, veamos, se trata sobre una chica que va a dar a un motel, y allí se encuentra con un sádico asesino que además está cucu-cucu-cucu, que la mata de una manera fálica (clavándole un cuchillo repetidas veces en la ducha, eso es penetración a lo perturbado), además de escenas con muertos, con transexualidad, y lo más depravado de todo... ¡con la taza de un WC funcionando! ¡Oh, Bastet, a dónde iremos a parar! ¿Qué seguirá después de rodar esta cosa, en la pendiente imparable hacia la inmundicia? ¿Adam Sandler haciendo chistes de caca,culo,pedo,pis? Gracias, Hitchcock, por abrir la espita. Ahora sólo falta que metamos la cabeza dentro del horno, y... ¡listo!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Y pensar que en su tiempo, la trama de "Psicosis" era un misterio. Porque quienes la vieron sin saber a lo que iban, descubrían que la cosa partía con una estafadora que además... ¡tenía sexo extramarital, DEPRAVACIÓN!!! y que llegaba a un motel, muy cine ne'ro too, y se topaba con un tipo medio raro que tenía una madre media rara y reclusa (o sea, hay que ser raro para decir con convicción EL MEJOR AMIGO DE UN HOMBRE ES SU MADRE), y a mitad de peli... (((SPOILER, LEÑE))), ¡¡¡MATA A LA PROTA EN LA DUCHA!!! y después cuando se espera que quizás sobreviva... (((SPOILER, LEÑE))) ...¡¡¡METE EL CUERPO EN LA CAJUELA DEL AUTO Y ECHA EL AUTO AL PANTANO!!! Y después aparece la hermana que contrata a un investigador privado, le echan el cerco al tipo y a su madre, y descubren que... (((SPOILER, LEÑE, AUNQUE YA USTEDES LO SABEN, ME MOLESTO EN AVISAR POR PURA COSA TÉCNICA AQUÍ))) ¡¡¡SU MADRE SIEMPRE ESTUVO MUERTA Y ÉL SE VESTÍA COMO ELLA PARA COMETER LOS CRÍMENES!!! Y en medio de todo eso, lo más perturbador y escatológico de todo... ¡muestran la taza del güáter funcionando! Sin lulos, sí, pero aún así, cosa asquerosa ésa. "Psicosis" de Alfred Hitchcock, en ese lejano 1960 (leñe, más de medio siglo atrás y contando, no diré una vida entera de humano pero sí varias de gato) se transformó a la larga en una de las pelis más influyentes del cine, no diré inventando (el honor de darlo a luz tal y como lo conocemos le corresponde a "La masacre de Texas" y sobretodo a "Halloween" del maestro John Carpenter), pero sí pavimentando el camino hacia el subgénero del slasher film. Por no hablar de la manera de descolocar a las audiencias matando a la prota de la peli a mitad de la historia al mejor estilo Ned Stark (ups, se me salió...). El caso es que el material resultó lo suficientemente atractivo como para que alguien hiciera la investigación y saliera un libro llamado "Alfred Hitchcock and the Making of Psycho" (ignoro si hay traducción al castellano, al catalán o al flaités). Y luego, para que alguien pensara en adaptarlo al cine. Porque hay perturbados que piensan que la historia del rodaje de una peli es material capaz de brindarnos... ¡¡¡ACCIÓN!!! ¡¡¡SUSPENSO!!! ¡¡¡DRAMA!!! Bueno, al menos alguien lo escribió, y además lo hicieron peli. Está por verse si alguien se toma tamaño doble trabajo con el "Psicosis" de Gus Van Sant...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos diciendo que la peli es una correcta aproximación al rodaje de una de las pelis más míticas de todos los tiempos (desde el punto de vista histórico, eso es, que los valores cinematográficos... seguiremos con eso después). Por correcto no quiero decir ciento por ciento fidedigno, claro. Que a diferencia de la historia política en donde los historiadores se ponen su traje de hombre rana y se sumergen como batracios a bucear en archivos de cancillerías, bibliotecas, colecciones privadas y revistas pornográficas (por los artículos y entrevistas, claro, no por las fotos, ¿eh?), la historia del cine se construye más que nada a partir de las memorias, los recuerdos, las versiones encontradas, en resumen el chismorreo y el chisme antojadizo. Eso explica por qué por ejemplo una versión de la historia cuenta que Janet Leigh hizo ella mesmita la escena de la ducha en "Psicosis", mientras que una versión alternativa refiere que habría sido una conejita de Playboy llamada Marli Renfro (la peli se inclina por la versión Janet Leigh, imagino que porque sale en el libro, y además porque ahorran en contratar a otra actriz y de paso juegan con el morbo de a ver si se le pilla algo a la Scarlett Johansson. Que somos pocos y nos conocemos mucho, oiga. Y se los adelanto: no, no se ve pelota). Partiendo de todas estas consideraciones, la peli se ajusta más o menos a lo que parece más probable que fue la realidad histórica. Tiene algunas desviaciones importantes, eso sí (por ejemplo, eso de que Hitchcock quería buscar nuevos horizontes narrativos es cierto sólo a medias, porque la verdad es que saliendo de "Intriga internacional" su primera idea era sacar avante un proyecto llamado "No Bail for the Judge", que venía elaborando desde 1958, con Audrey Hepburn de prota, y solo cuando dicho proyecto se vino abajo por una u otra razón es que le dio plena atención a "Psicosis", huelga decir que el proyecto ése jamás se transformó en peli. Además, en el camino quedaron "The Wreck of the Mary Deare" y "The Blind Man"). O que Janet Leigh pelara a Orson Welles después de trabajar con él en "Sed de mal" (la peli en la que Welles, según "Ed Wood" de Tim Burton, se quejaba de que los estudios le obligaran a poner a Charlton Heston a interpretar a un mexicano, por más señas), cuando parece que la Leigh y Welles se llevaron bastante bien en el rodaje (en el sentido profesional, no se piense mal), mientras que fue con Hitchcock que la relación no fue todo lo buena que debería (una constante, habida cuenta de la personalidad maniática del hombre). También la relación entre Hitchcock y su señora parece tener bastantes componentes de ficción, y es difícil averiguar hasta qué punto es realista y hasta qué punto hay cosas que son por rule of drama. Pero en fin, aceptémoslo como lo que es.
-- La peli hace una maniobra muy inteligente para esquivar la más obvia de todas las críticas que podría dirigírsele, y que es común a todos los biopics, en particular a aquellos relacionados con estrellas de cine. Tanto su primera escena como su escena final presentan a Alfred Hitchcock (bueno, a Anthony Hopkins interpretándolo, ustedes me entienden) introduciéndonos a la historia como si fuera uno de los capítulos de la mítica "Alfred Hitchcock presenta"). Con esta estrategia (que también utilizó muy bien Tim Burton para su memorable "Ed Wood"), de inmediato nos sitúa en ciertas coordenadas: la peli no va a ser una recreación histórica fiel y al dedillo, la versión canónica y para los libros de cómo fue el rodaje de "Psicosis", sino que va a ser apenas una versión, una dramatización de los eventos, rodada de manera artificiosa no como un documento histórico sino como un divertimento para las audiencias. Con este truco, la peli se quita casi cualquier dardo que se le pueda dirigir. ¿Desviaciones históricas para servir al drama? ¡Artificio! ¿El maquillaje de Anthony Hopkins no hace que consigamos olvidar que es un actor interpretando a Hitchcock y no the real thing? ¡Artificio! ¿La peli está rodada con un tono intencional de comedia amable? ¡Artificio! ¿La peli se centra únicamente en el rodaje de "Psicosis" y no abunda en el pasado o la personalidad de Hitchcock más allá de mostrarlo como un niñato perdido? ¡Artificio! ¿Alfred Hitchcock tiene alucinaciones con Ed Gein? ¡Artificio! Quizás no es el material con que se construyan las grandes pelis (aunque se puede hacer mucho con eso: la mencionada "Ed Wood" al estrado como prueba), pero sí permite sortear con elegancia casi cualquier bache. Además, presentando la peli como una especie de capítulo de "Alfred Hitchcock presenta", se alude a la posibilidad (que casi se materializó, a pesar de la bendita oposición de Hitchcock) de que "Psicosis" se exhibiera no en cines sino como un episodio doble en la serie televisiva. O de cómo matar dos pájaros de un tiro.
-- Una idea interesante, en la que por desgracia la peli no ahonda demasiado (no vaya a ser cosa que las audiencias salgan pensando del cine, ya saben), pero que está ahí, es el viejo concepto del "arte como crimen", y del artista como un criminal. Repasemos. La peli es un capítulo tétrico y tenebroso de "Alfred Hitchcock presenta", que era una galería de alegres criminales siendo castigados de maneras festivas (para la audiencia, eso es), en que el prota... está rodando una peli. La relación está hecha. La peli, como decía, no ahonda en el tema, pero deja sueltas algunas ideas. Hitchcock quiere rodar "Psicosis" en parte porque se siente estancado, y no quiere acabar metido dentro de la maquinaria, convertido en el autómata puesto en la línea de producción para parir peli de espías tras peli de espías tras peli de espías, hasta que se eche a perder o se rompa y lo arrojen al cubo de la basura como un robot averiado. Es el viejo tema de la rebelión del artista contra las imposiciones sociales. Tratado con un tono amable, eso sí (en parte porque Hitchcock es presentado como un viejito sardónico peleando con productores, censores, y su propio equipo, lo que incrementa el valor comedia a expensas del drama). La idea, irónica, de que el individualismo dentro de la gran maquinaria que es nuestra sociedad, es un crimen. Ser impredecible es un crimen, desconcertar a la gente es un crimen. Pero, ¿saben qué? A la gente les gusta eso. "Psicosis" es una peli sobre un criminal, y a las audiencias les fascina ese criminal, pero también es una peli rodada por un criminal que a la vez es el prota de "Hitchcock", la peli sobre un criminal que a su vez rueda una peli sobre un criminal... y las audiencias, igual de fascinadas (bueno, esa es la expectativa que se espera). Es un concepto interesante, y es una lástima que la peli lo deje sólo esbozado, y no vaya más allá con el mismo.
-- Desde el punto de vista de la realización, la verdad es que la peli está bien hechita, pero poco más. Consigue el aprobado y entretiene, pero no va a revolucionar el cine ni mucho menos. El peso de la misma se lo echan al hombro Anthony Hopkins como Alfred Hitchcock, y Helen Mirren como Alma Reville (la señora Hitchcock, vamos), dos monstruos de la actuación que están a tope aquí. La peli no consigue esquivar el viejo problema de que un actor interprete a un personaje icónico del cine y sigamos viendo a ese actor en vez de a la figura que representa (problema que no tenemos con Julio César o Napoleón Bonaparte porque a ellos sólo los conocemos en imágenes estáticas como bustos y pinturas), y por mucho que se esfuerce, sigue siendo Anthony Hopkins interpretando a Hitchcock en vez del verdadero y real. Pero se le perdona porque se manda una actuación realmente memorable, imitando bastante bien los manierismos, gestos y entonaciones del original. Helen Mirren se esfuerza un poquito menos, y diera la idea de que hemos visto su rol antes en otras pelis, pero aún así demuestra una vez más por qué es una de las grandes damas de la actuación inglesa. Alrededor de ellos los otros roles son bastante menos significativos, aunque bien servidos. Scarlett Johansson hace una convincente Janet Leigh (superando el hecho de que en la escena de la ducha es la Johansson haciendo de Leigh y no la Leigh real, lo ya dicho, vamos), Jessica Biel está bien como Vera Miles (la Biel es una actriz bastante buena, pero por desgracia ha tenido una tendencia a escoger roles de mierda, algo que agradecemos a la hora de buscar bikinis, pero no cuando está en juego el que una peli llegue bien a puerto), Danny Huston está más que bien como el amiguete de mierda, una casi irreconocible Toni Collette está muy simpática como la secretaria de Hitchcock que tiene que comerse los marrones del jefe, el icónico Kurtwood Smith funciona bien como el censor de mierda (bueno, hablamos del tipo que mató a "Robocop", después de todo), y la gran sorpresa es ver a Ralph Macchio como el productor Joseph Stefano (sí, leñe, el crío de "Karate Kid" ya es un cincuentón). El derroche de actuación de la dupla protagónica y el buen quehacer de la gente a su alrededor consiguen levantar una peli que desde casi cualquier otro punto de vista peca de ser correcta, pero poco imaginativa (el recurso de que Hitchcock tenga alucinaciones con Ed Gein es interesante, pero explotado de manera confusa, y termina pareciendo una salida barata para darle profundidad emocional al prota). Pero por otra parte el material de base ya era difícil (es más complicado interesar al respetable con un biopic sobre el rodaje de una peli que con un biopic sobre un guerrero cortando cabezas con su espada, o derechamente, con una peli de ficción con un guerrero cortando cabezas con su espada), y la peli consigue salir adelante airosa del desafío. Si se es público exigente que quiere gran cine y tal, en particular porque se trata de ALFRED HITCHCOCK, LEÑE, la peli será decepcionante. Pero si se quieren pasar dos horitas relajadas con una interesante recreación de lo que fue el rodaje de una de las pelis míticas de Hollywood, y más en general con el chismorreo de los cineastas y actores y too, pues funciona muy bien.
IDEAL PARA: Ver una interesante y divertida aproximación a la figura de Alfred Hitchcock.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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2012,
Biopic,
Cine en el Cine
miércoles, 13 de febrero de 2013
"Chaplin" (1992).
-- "Chaplin". Estados Unidos / Japón / Francia / Italia. Año 1992.
-- Dirección: Richard Attenborough.
-- Actuación: Robert Downey, Jr., Geraldine Chaplin, Paul Rhys, John Thaw, Moira Kelly, Anthony Hopkins, Dan Aykroyd, Marisa Tomei, Penelope Ann Miller, Kevin Kline, Matthew Cottle, Maria Pitillo, Milla Jovovich, Kevin Dunn, Deborah Moore, Diane Lane, Nancy Travis, James Woods, David Duchovny.
-- Guión: William Boyd, Bryan Forbes y William Goldman, sobre una historia de Diana Hawkins, basados en la biografía de David Robinson y la autobiografía de Charles Chaplin.
-- Banda Sonora: John Barry.
-- "Chaplin" en IMDb.
-- "Chaplin" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Las calles de Londres, más o menos en la época de Jack el Destripador (la peli no lo dice así, pero supongo que nadie se ofende si embellezco un poco esto, ¿no?). Una señora de ésas que cantan en cabarets (sin ropas provocativas a lo Sarita Montiel, por desgracia), de pronto se le olvida la letra. Pifias y rechiflas del público. El empresario, desesperado por salvar la cara AQUÍ Y AHORA, escucha la vocecita de un tierno infante de 5-6 añitos o algo asín, que dice que dijo que se sabe la letra. Sale a cantar el crío, y todos felices y contentos porque el wailén es... ¡¡¡TIEEEEEERNOOOOOO...!!! Resultado, el chico se queda en el espectáculo. ¿Ya ven? Eso de ser exitoso exponiéndose al público a edad impúber no es algo que inventaron los chicos reality. El caso es que pasan algunos añitos, no muchos tampoco, y nuestro joven que se llama Charles Chaplin, se enamora perdidamente de una criatura que, buenoooooo... no mucha gente la recuerda y algunos no la consideran, pero si me la ponían delante en esos años yo era feliz (Moira Kelly, por si les suena el nombre). Pero al revés del cliché de Hollywood ella no cae por él en la primera cita (bueno, puede ser que él le esté proponiendo matrimonio porque sea un genuino adolescente imbécil, o porque quiera pasarse de listillo con eso de "¿una probadita mientras tanto?", la peli no lo aclara). El caso es que Chaplin decide que su fortuna está en... ¡¡¡AMÉRICA!!! De manera que se embarca, aunque sin la bella. Allí se hace fama con su espectáculo, y le llega un telegrama diciéndole que Mack Sennett le ofrece 150 semanales. Chaplin va, se presenta, arruina una toma, pero como es el jodío Chaplin, resulta que al final lo contratan igual (por talento en vez de bakanismo o molo mazo, por una vez en la vida). Es el comienzo de una carrera que se prolongará por cerca de medio siglo, y lo transformará en una de las presencias más recordadas y queridas del cine de todos los tiempos. ¿Quién? Charles Chaplin, por supuesto. ¿Quién, dice usted? Pues, Ch... ¿¿¿SERÁ POSIBLE QUE NO CONOZCAS A CHARLES CHAPLIN, BÁRBARO IGNARO...??? Ay, Bastet, con esta juventud ignorante no se puede, qué les enseñan en las escuelas en estos días a los críos...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Se dice que una exec de Jólivu llamada Diana Hawkins le dijo a Richard Attenborough que ya que tanto admiraba a Charles Chaplin, por qué no hacía una peli sobre él. El equivalente de apagar un incendio con bencina, claro. El sr. Attenborough, ya en ese entonces un senescente de casi setenta que era más prolífico actuando que dirigiendo (tenía en su currículum de director leviatanes más o menos aburridos como "Un puente demasiado lejos" o "Gandhi", además de, cosa rara, "A Chorus Line", y después dirigiría la estupenda e injustamente olvidada "Tierra de sombras") se puso manos a la obra. Adquirieron los derechos de la autobiografía de Chaplin, así como de una biografía paralela, sólo para evitar la hagiografía, me imagino. La lista de productores se alargó hasta lo obsceno. Incluso hasta Carolco estaba metido en el ajo (¿Carolco, dice ud.? La firma ochentera que en 1992 pasó por un año dulce gracias a "Terminator 2: El juicio final" y "Bajos instintos"... y a poquitos años de irse a pique con "La pirata", por no hablar del turbio estado de los derechos sobre "Showgirls"... el negocio de Hollywood tiene extrañas vueltas de campana). Irónicamente, habían capitales hasta de Japón, pero no de Inglaterra, el lugar de nacimiento de Charles Chaplin. El reclutamiento de los actores también tuvo sus qué. Partiendo porque Geraldine Chaplin, la hija de Charles Chaplin, interpreta a LA MADRE de Charles Chaplin (sí, Geraldine Chaplin interpreta a su propia abuela paterna). El protagónico iba a ir para un sudafricano llamado Antony Sher, conocido (bueno, yo no lo conocía, pero hay quien lo conoce, parece) en teatro por sus roles shakesperianos. Otro considerado fue... Jim Carrey. Seriously. El hombre que cuando hace roles dramáticos es veneno para la taquilla (tuvimos suerte). Kevin Kline fue otro considerado (igual aparece, pero como Fairbanks). Johnny Depp era otro nombre en la lista. Al final, como sabemos, terminó en las manos de Robert Downey Jr., y de hecho fue el papel que lo consolidó en el cine (después vino toda la decadencia posterior y ese episodio de "Los Simpsons" en donde lo muestran hostigado por tiradores de la poli en una redada de drogas en Hollywood y Bart Simpson dice "No veo las cámaras"... y después llegaron "Iron Man" y "Sherlock Holmes", claro). El rol de Mabel Normand cayó en las manos de Marisa Tomei después de que Richard Attenborough la vio actuar... en "Oscar" (sí, leñe, la de Sylvester Stallone, no todo el mundo salió damnificado de ahí parece)... exhibida en un avión. Un guión de Bryan Forbes fue descartado, y parece que era mucho más darkie and edgie, pero igual apareció en los créditos porque la jodía WGA metió las manos en el ajo. El mastodonte final duraba cuatro horas, aunque consiguieron convencer a Attenborough de que le bajara a la borrachera y se quedara en tres horitas de nada. Al final la peli fue... bueno, no fue un exitazo. Más bien fue un guateque de proporciones, ya que costó 31 millones (una cifra en esos años) y recaudó apenas 9 (nueve, nine, neun, neuf, nove, nou, naŭ, sí ese número de millones). En los Oscares fue basureada con tres nominaciones y ningún calvo dorado (en Mejor Actor ganó Al Pacino por "Perfume de mujer", y además iba contra Clint Eastwood por "Los imperdonables", Stephen Rea por "El juego de las lágrimas" y Denzel Washington por "Malcolm X", así es que la competencia estaba fiera, además John Barry perdió el Oscar a la Mejor Banda Sonora frente a Alan Menken por "Aladino", y en la Mejor Dirección de Arte se fue a llorar las penas con "Drácula", perdiendo ambas frente a "La mansión Howard"). Y después, para colmo, el tiempo la olvidó. Hoy en día, ver "Chaplin" tiene tanto de naftalina como... como... como ver al Chaplin original, vamos...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Con sus fallas, irregularidades y puntos muertos, lo cierto es que "Chaplin" consigue ser un biopic digno y sólido. Es una peli enormemente ambiciosa, ya que trata de recrear prácticamente toda una vida no particularmente interesante (es Charles Chaplin, OK, pero no es lo mismo que la vida de un político con pasado turbio, un escritor con pasado turbio, o de un asesino en serie con pasado turbio, ¿no?)... y lo logra. La peli consigue mantener un adecuado equilibrio entre la hagiografía por un lado, y la crónica destructiva por el otro, mostrando a un Charles Chaplin definitivamente simpático, pero sin caer en el chantaje emocional de poner como un Cristo Sufriente al pobrecito hombre hostilizado POR EL SISTEMA (y el material daba, si después de todo a Chaplin lo putearon de lo lindo en Estados Unidos porque, bueno... se atrevía a ¡¡¡CRITICAR LA TIERRA DE LA LIBERTAD!!! ¡¡¡UN EXTRANJERO, UN BRITISH ESTIRADO!!! ¡¡¡HEREJÍA!!!). La peli presenta a Chaplin como un hombre normal, incluso anodino, que da la casualidad tener talento para la comedia, y además de eso un discurso social. Suena aburrido, ¿cómo podemos mejorar esto? Pues con una perfomance espectacular de los actores, desde luego, partiendo por un Robert Downey Jr. inmenso como la vida. Si los biopics ya son complicados porque con un personaje real no es tan fácil tomarse licencias como con uno ficticio (salvo que sea Harry Potter, por aquello de los fanáticos que ante cualquier cambio gimen y claman RUINED FOREVER!!!, claro), imagínense con un biopic sobre un actor de Hollywood cuya imagen y manierismos tenemos bien presentes en la retina porque son parte de la cultura popular (la razón por la que ningún biopic sobre Marilyn Monroe ha conseguido salir del incómodo uncanny valley, o por qué Cate Blanchett seguía siendo Cate Blanchett haciendo de Katherine Hepburn más que Katherine Hepburn en sí en "El aviador", o la razón por la que Jennifer Love Hewitt NUNCA JAMÁS será Audrey Hepburn por mucho "La historia de Audrey Hepburn" que haya rodado). Bueno, Robert Downey Jr. está espectacular en su rol, e incluso viéndolo actuar nos olvidamos de que él TAMBIÉN es Tony Stark y Sherlock Holmes. Acompañado por un elenco de grandes (Anthony Hopkins como un biógrafo ficticio, Kevin Kline grandísimo como Douglas Fairbanks, Diane Lane muy bien en un rol de soporte como una de las y-tantas Mrs. Chaplin, Kevin Dunn muy bien también como el maquiavélico Edgar Hoover, James Woods robándose cámara en su maravillosa única escena cagándose en Chaplin...), y de otros personajillos que en ese entonces todavía no daban de que hablar (¿el camarógrafo de Chaplin? David Duchovny. ¿La primera esposa de Chaplin y ese hermoso y bien torneado trasero? Milla Jovovich). La peli está rodada en un estilo que mezcla el biopic más clásico con suntuosas recreaciones de época por un lado, y por el otro ciertos recursos tomados del slapstick, muy fiel al legado chapliniano, consiguiendo el milagro de que en ningún minuto estas ligeras trasgresiones chirríen o desentonen, sino que al revés, funcionan para mantener las cosas activas e interesantes. Sumémosle la excelente banda sonora de John Barry (pobre hombre que siempre, SIEMPRE quedará asociado a haberle puesto musiquita a las pelis Bond, pero cuyo trabajo en paralelo para otras pelis es igualmente encomiable), y ya estamos dados para una peli noble y emotiva, quizás larga a ratos, pero nunca realmente agotadora.
-- Un aspecto que la peli por suerte no pasa por alto, es la filiación política de Chaplin. La peli no incide demasiado en ello, quizás para no alienarse a las audiencias yanketas, tan poco proclives ellas a ese ejercicio de inteligencia llamado la autocrítica, pero es disculpable porque Chaplin nunca fue realmente un activista, y toda su actividad política se limitaba a rodar pelis irreverentes (bueno, no es poco en realidad). Hoy en día, Chaplin es recordado fundamentalmente por haber si no inventado, al menos perfeccionado y llevado a su máxima perfección los recursos del slapstick, la famosa "comedia de golpe y porrazo". Pero eso es hacerle un flaco favor a Chaplin. En Chaplin, el slapstick tenía un sentido social: su personaje el Vagabundo era la encarnación del hombre humilde que tenía las agallas para darle un soberbio puntapié en el trasero a las figuras de autoridad (la policía, típicamente), y la heroicidad para salirse con la suya en eso. Sin convertirlo en bandera de lucha, la peli sí que incide en este punto, y de cómo Chaplin fue siempre una figura incómoda, porque catalizaba todos los sentimientos de rabia que en la Tierra de la Libertad existía en contra de los pocos que combinaban esa libertad con recursos para hacer su antojo, por parte de los condenados cuya única libertad era morirse de hambre. Las pelis de Chaplin son enormemente subversivas, y a través de las morcillas de Hoover, entendemos bien por qué: porque hablar de justicia social, de libertad de expresión, criticar la riqueza, todas esas cosas son ANTIAMERICANAS. Que la libertad en Estados Unidos es buena cuando la usas para defender a los tipos que tienen más libertad de todos (los ricos y sus políticos, jueces, policías y soldados mercenarios a sueldo), pero no cuando defiendes la libertad de toda la gente. La peli se encarga de recordanos que pelis como "La quimera del oro", "Luces de la ciudad" o "Tiempos modernos" no son sólo una serie de gags graciosos, sino también una cruda denuncia de cómo en Estados Unidos estás solo, y si no eres capaz de defenderte con tus uñas, eres hombre muerto. Por desgracia, suponemos que por afán de brevedad (¡son tres horas de peli, después de todo!), la peli no incide en las últimas pelis de Chaplin, las posteriores a "El gran dictador", en donde el desencanto de Chaplin llega al máximo ("Monsieur Verdoux" fue la peli con la cual echaron a Chaplin a patadas de Estados Unidos, por atreverse a rodar una peli en donde un asesino en serie critica a Estados Unidos, miren ustedes). Pero en fin, perfecto no podía ser, tampoco.
-- Cualquiera que ame el cine, debería ver esta peli también por proporcionarnos una versión ficcionalizada de cómo ciertas pelis llegaron a ser lo que son. La peli se preocupa ante todo de Chaplin el ser humano y, curiosamente, deja un tanto de lado su faceta de cineasta. Pero aún así, ahí está. En particular vemos lo que significó rodar "Tiempos modernos" y sobre todo "El gran dictador". Pero también vemos un poco de refilón lo que era la vida en los tempranos tiempos de la Meca del cine. Hay un montón de pelis sobre el particular (se me ocurre "El maullido del gato" para una versión con más garra y más mala leche, si me preguntan, en donde por cierto Chaplin era interpretado de una manera mucho más plana y ramplona por Eddie Izzard), pero temas como los romances extramaritales, los hijos, las cazafortunas, los comentarios venenosos, todo eso de una manera u otra está presente en la peli. Y el cine, por supuesto. Cuando la peli termina al final (sí, spoiler, leñe, pero es que se trata de un biopic, ¿no? No creo reventar demasiado si digo que Chaplin falleció en 1977...) con el reconocimiento en la gala de los Oscares de 1972, resulta emotivo porque hemos visto y hemos estado allí, y hemos sentido el amor de Chaplin para crear arte de alturas y significativo. Han pasado las décadas, y podemos mirar hacia atrás con esa misma nostalgia. A través de esa escena final en donde un Chaplin envejecido mira hacia atrás, hacia sí mismo, hacia su obra, estamos nosotros mismos instalados haciéndole un gran reconocimiento al genio que fue Chaplin. O uno quizás no tan grande, si no tienes paciencia para aguantar tres horas de rodaje. Pero un reconocimiento cariñoso, sincero y honesto para Chaplin, y por supuesto, para el cine en general, a través de la figura de uno de los más importantes adalides de su historia.
IDEAL PARA: Amantes del cine y de su historia, y en general de las pelis de época.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1992,
Biopic,
Cine en el Cine
martes, 12 de febrero de 2013
"Buenos muchachos" (1990).
-- "Goodfellas" (título original), "Uno de los nuestros" (título en España), "Un dels nostres" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1990.
-- Dirección: Martin Scorsese.
-- Actuación: Robert De Niro, Ray Liotta, Joe Pesci, Lorraine Bracco, Paul Sorvino, Frank Sivero, Tony Darrow, Mike Starr, Frank Vincent, Chuck Low, Frank DiLeo, Henny Youngman, Gina Mastrogiacomo, Catherine Scorsese, Charles Scorsese.
-- Guión: Nicholas Pileggi y Martin Scorsese, basados en el libro del primero.
-- Banda Sonora: Canciones de un obsceno churretepetecientomontón de gente.
-- "Buenos muchachos" en IMDb.
-- "Buenos muchachos" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
¿Sabíh qué, loggo...? 'o 'esde siempre que así puh loggo como que quise ser mafioso, ¿te cashai el huiro, compa're? O sea, ¿te cashái los compa'res, las me'ias minitas que se gastan los weones oh? Y siempre andan bien curtíos 'e ropa, con weás 'e marca, ¿te cashái ésa o no? Pulento pulentoooooosoooooo loggo... Así es que, sh, vo' cashai puh, que me meto y voy y hablo con el boss ahí, y el compa're súper wena onda weón, me mete 'ltiro, me da una peguita segura así... así puh loggo... Y va mi viejo y me afoooooorra, ¿te cashái ésa? O NO... Sí puh, po'que no me dio pa' ir a la escuela, y total pa' qué, pa' ser un weón frustrao cagao 'e hambre 'lculiao no puh weón... Así es que ahí nos ponemos fiiiiiinitos weón, cashái ésa... Y empiezo a ganar mi platita weón. Sudá y too, pero mi platita. Y pasa el tiempo y cáshate las minitas y los trajes weón, así bien terneao... Y ahí un compa're que es mi párner cashái, el weón se le ocurre meterse con una weona y too... y me mete a una cita 'e a dos el weón funao oh... y cashái que otra vez quiere que salga con la tontona y yo no, que la weona como el forro la culiá... pero fíjate que la coma're se me pone toa saltona y viene y me pinta el feróh mono weón... y puta, ahí uno aperra puh perrín... así es que salimoh y cashái que como que me va gustando la minita y too... y total, la puntita nomáh... Así es que vamos y nos casamos weón... Total, soy mafioso weón así es que... ¿Salir mal? ¡¡¡SI NO PASA NAAAAAAH WEÓN!!! Puta el weón cuático el culiao... Ni que me fueran a pillar los pacos weón...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Un tipo llamado Nicholas Pileggi escribió un libro llamado "Wiseguy", una obra de eso llamado pretenciosamente "no ficción" (en nuestros tiempos lo llamábamos libro de Historia, aunque fuera reciente, pero como la gente es alérgica a the H word...) sobre el ascenso y caída de un tipejo de la mafia llamado Henry Hill, un sujeto que partió su carrera en la Mafia para después apuñalarla a lo bruto por la espalda, porque va y le hacen una redada y lo aprietan un poco y suelta too el sánguche 'e palta. Cuando Martin Scorsese recibió el libro, tuvo como una inspiración divina o algo, porque dijo THIS IS THE FUCKING REAL THING!!! Y el cineasta que partió con undermovies ("under" por el bajo presupuesto y el feísmo, no porque fueran de mala calidad, por supuesto) como "Calles peligrosas", "Alicia ya no vive aquí", "Taxi Driver" o "El toro salvaje", y que después encontraría que eso de rodar con harto presupuesto no es malo si alguien lo ofrece, y comenzó a deslizarse hacia la serie A con "La última tentación de Cristo" y "El color del dinero" (tendencia que llegaría a su paroxismo con epics gargantuescos como "Pandillas de Nueva York" o "El aviador", claro está), el cineasta éste, decíamos, empezó a reirse para sus adentros porque Francis Ford Coppola era el italiano que se había forrao con una novela de mafiosos para inmortalizarse con "El Padrino", pero él... ¡¡¡TENÍA NO UNA NOVELA SINO UN LIBRO DE MAFIOSOS DE VERDAD!!! (OK, toda esa parte de la envidia de Scorsese hacia Ford Coppola me la saqué de debajo de la manga, para ponerle color al posteo, pero oigan, díganme si no suena verosímil, ¿no?). El caso es que ni corto ni perezoso, Scorsese llamó por teléfono a Pileggi y le dijo con emoción criptogay, "Es el libro con el que he soñado toda mi vida, baby", a lo que Pileggi respondió con igual emoción criptogay "Es la llamada telefónica con la que he soñado toda mi vida, baby" (OK, le puso un poco de ho-yay también... pero la anécdota dice más o menos eso). El caso es que Martin Scorsese pasó temporalmente del libro porque le salió la posibilidad de sacar avante "La última tentación de Cristo", que es una de las pelis menos recordadas de Scorsese (no menos recordada per se, sólo que nadie parece acordarse de quien fue su director, y eso que es una de sus mejores), y luego de que terminó de crucificar al mesías, volvió al gángster. Scorsese quería a William Petersen en el protagónico, un actor grande en sus días y olvidado en los nuestros (resurrección en "CSI" incluida, ups), pero por el camino conversó con Ray Liotta, y parece que lo vio buen chico y de buen parecer, porque le dio el rol protagónico a él. Paul Sorvino estuvo a punto de bajarse porque con esa cara de buenito que se gasta, pensó que no iba a dar el pego como mafioso, pero se vio un día en el espejo y se asustó a sí mismo, y dijo que estaba listo para el rol (por otra parte, su punto de canalla debe tener el bueno de Paul Sorvino, porque mira si no le fue a quedar rica su hija Mira Sorvino, ¿eh?). Al igual que John Malkovich (¡hey, eso hubiera estado bueno!), Al Pacino decidió que no iba a interpretar al personaje que acabó en las manos de Robert DeNiro (los dos protas de "El Padrino II", ya que estamos...), el cual decidió que no quería interpretar a ese mafioso porque iba a interpretar a otro mafioso en "Dick Tracy"... La cara de OH-CRAP posterior de Pacino debió ser épica, eso es. Ray Liotta la hizo al revés: para meterse en "Buenos muchachos" renunció a hacer de Harvey Dent en "Batman" de Tim Burton (jugada redonda: quedó como el gran e inmortal rol de Ray Liotta, mientras que Billy Dee Williams accedió al rol esperando transformarse en Dos Caras, y para cuando eso ocurre en "Batman Forever", lo reemplazaron por Tommy Lee Jones...). (Dicen que Sean Penn también podía haber tomado el rol, aunque con lo zafado, hubiera quedado mejor con el rol de Joe Pesci... pero nos hubiéramos perdido a Joe Pesci fuckeando a medio mundo, eso sí). Tom Cruise también rondaba, aunque quedó en el camino (también quedó en el camino Madonna, loada sea Bastet... Madonna igual que Pacino también acabó en "Dick Tracy". Ellen Barkin recién salida de "Prohibida obsesión", también quedó en el camino). Entretanto, el título de "Wiseguy" del libro original fue agarrado por una serie de televisión que no tenía nada que ver con el susodicho libro (acá en Chile se exhibió como "El astuto", por si alguien la recuerda... y fíjense que era buena la condenada serie ésa), de manera que le cambiaron el título a "Goodfellas" (traducible al castellano más o menos como "Buenos compa'res" o "Compaires leggales", así escrito en flaite), y le metieron un diálogo en donde el prota habla en off sobre cómo son buenos compañeros para que se entienda el título, claro está. ¿Resultado? Una peli para la gloria. No recaudó tanto (46 millones, pero costó 25), pero se volvió una de esas pásenle el babero a la crítica. La AFI en su rasking de las 100 mejores pelis EL-MEJOR-CINE-ES-YANKI, la puso en el 94 de las 100 mejores pelis de todos los tiempos en 1997, y la subió al lugar 92 en 2007, lo que prueba que en lo que a cine de mafiosos se refiere, a la AFI le falta sintonizar el Canal del Senado. Es considerada también una de las obras maestras de Scorsese, aunque eso no es demasiado difícil si se considera que Scorsese tiene pelis muy buenas, y también "Shutter Island", por no hablar de leviatanes hiperinflados como "Los infiltrados".
¿POR QUÉ VERLA?
-- Seré honesto, sólo para que no digan que los estoy prejuiciando o algo. Frente a los que califican a "Buenos muchachos" como obra maestra, soy un poco escéptico. ¿Buena? Sí. Y mucho. ¿Maestra? Como que se queda un poco corta al respecto. Dentro de su género es una de las pelis fundamentales, pero "buena peli de género" no necesariamente es lo mismo que "buena peli" a secas. El problema de la peli es uno que servirá como preludio para una tendencia cada vez más pronunciada en las pelis posteriores de Scorsese: el tratar de impresionar al respetable ofreciendo vastos frescos panorámicos en donde pasen un montón de peripecias y de situaciones, tratando de meter en dos horas de peli lo que en honesto rigor cabría para cinco, acelerándolo todo al máximo (ayudado por la narración de fondo acá), y acabar transformando la historia en un ladrillazo de proporciones. Ese fue el mal que plagó a "Pandillas de Nueva York" y a "Los infiltrados", que en "Hugo" (siendo muy buena) aún existían trazas, y que parece haber alcanzado su apogeo en el plomo para cañones que fue "El aviador". Afortunadamente, este mal de Scorsese se muestra sólo de manera incipiente aquí, gracias en buena medida a la muy buena calidad de la producción en sí. Si no te gusta un segmento de la peli, puedes tener la seguridad de que la cosa va a estar en... bueno, en otra cosa en el segmento siguiente. La peli es algo así como impresionista, con pequeñas pinceladas describe un incidente o un evento, y después se mueve a toda prisa desde ahí. Quizás a demasiada prisa. En un momento de la peli (en concreto, en donde el personaje está hasta la raíz capilar de tóxicos varios) se justifica esta aceleración, pero en otros momentos, todo huele como a crónica. Y si hay una razón por la que la gente prefiere las novelas a las crónicas (bueno, por gente quiero decir la minoría que lee, claro), es porque las novelas permiten digerir mucho más despacio y con mejor gusto lo que en una crónica resulta quizás algo seco. Están las típicas comparaciones entre "El padrino" y "Buenos muchachos", pero en esta lid "El padrino" gana de cajón: es igual de apoteósica que "Buenos muchachos", pero se toma su tiempo en describir y hacer avanzar las situaciones, y por lo tanto la narración es mucho más majestuosa e imborrable en la memoria. Claro, "El padrino" es más larga, pero oigan, resulta que en la adaptación Ford Coppola y Puzo se dejaron fuera como la mitad de la novela original (que en otro ejemplo de concisión narrativa, Mario Puzo se las arregló para detenerse con calma en varias escenas, incluso con demasiada calma, asentando el escenario bien para acelerarse en otros tramos sin mayor perjuicio). Cuando Scorsese no encuentra cómo acelerar las cosas para meter toda la salchicha en el hot dog, recurre a una narración en off que llega a ser mareante. Para apabullar más al personal, a veces le da voz a la señora, aunque al final de la peli el aporte de ella tiende a ser más bien mínimo, y por lo tanto funciona más como un distractor que otra cosa. Con esto no digo que la peli sea mala (no lo es, en lo absoluto). Sólo quiero decir que no es la obra maestra que otros pontifican que es, vaya uno a saber por qué razones.
-- Uno de los grandísimos aciertos de esta peli, es describir algo que la gente de bien no siempre entiende con claridad: ¿cómo es posible que alguien sea tan mala persona, que se meta a delincuente? La respuesta es obvia (pero no por eso mucha gente de bien termina de captarla): porque ellos no piensan que sea malo. Para ellos es simplemente un trabajo. Y uno bien remunerado, además. Ese espíritu anarcocapitalista que lleva a la gente a meterse a la mafia (a cualquier mafia, no sólo a la siciliana, aunque la peli va de italianos, claro), la peli lo describe de manera soberbia. El prota parte diciendo que siempre quiso ser gángster. ¿Por qué? Para tener dinero con qué comprar bonitas chucherías. Y dejémonos de tonterías, eso es justo lo que quieres tú y también yo, ¿no? Luego la gente decente se escandaliza todo. Pero eso es el sueño capitalista: tener mucho dinero para gastar en muchas cosas. Para el prota, trabajar para la Mafia es un trabajo más y punto. Los que trabajan de nueve a cinco en empleos "legales" son pobres giles. Hay reglas, por supuesto. Hay jerarquías. A veces un mafioso abusa de su poder y los de abajo tienen que callarse. A veces uno de los de abajo no se calla, despacha al mafioso, y a su vez lo despachan con posterioridad porque, bueno, fíjense que los mafiosos también tienen... ¡sus propias leyes! Uno de los grandes aciertos de esta peli (ya que siempre se la compara con "El padrino", sigamos en esa línea) es mostrarnos la mafia no desde arriba, desde la cúspide del poder (lo que hace "El padrino", justamente), sino desde la plebe, desde el tipejo que hace el trabajo sucio de verdad. El prota y el Power Trio que integra, de ellos sólo uno es italiano y por lo tanto sólo uno puede llegar a ser un verdadero mafioso, mientras que los otros dos no (ambos tienen sangre irlandesa en las venas). ¿Y por qué el prota acepta todo esto? Es más, ¿por qué lo considera el paso natural para escalar en la vida? Por lo que hemos dicho, por el dinero. Y si no, mírate a ti mismo. Si eres joven, ¿cuánto has tenido que empollar para aprobar ramos en tus estudios superiores? Si eres ya mayorcito, o joven sin estudiar, ¿cuántas horas tienes que laburar para que te paguen lo justito para tener casa y familia, pero seguir mirando las cosas buenas desde el otro lado de la pantalla de la tele? Síguete preguntando, ¿quién gana más, el obrero por el salario mínimo mensual o el narco que se vende el equivalente a un salario mínimo mensual y más en apenas una noche? Síguete preguntando, ¿quién gana más, la secretaria por el salario mínimo mensual o la prosti de lujo que gana el equivalente a un salario mínimo mensual y más en apenas una noche? Esa cuestión, la peli la contesta por todo lo alto. Aunque el personaje de la esposa no queda todo lo bien perfilado que sería de desear (acepta con demasiada facilidad las actividades ilegales de su esposo, y nunca se explica por qué, considerando que se da a entender que fue criada en una "familia de bien"), también el hecho de que ella acepta tiene algo que ver con que ninguno de los personajes cuestiona el sistema. Aceptan que el sistema es así, y luego toman la opción más riesgosa pero de mayor ganancia. O de cómo el mundo delictual no son los "no reformados" o "excluidos" que pretende el discurso moralino bienpensante que habla de "reinserción" y otras huevadas: no, ellos son una sociedad aparte y paralela que siguen sus propias reglas y nos ven a nosotros como los huevones. ¿Para qué mierda se van a "re"-insertar en nuestro mundo si en el suyo les va tan bien? Claro, a veces les llega un tiro y se mueren, pero les podría pasar lo mismo trabajando como guardias de seguridad y ganarían incluso menos, ¿o no? Esta peli les haría bien a todos esos bienpensantes que se sienten muy bonitos y satisfechos con su propia superioridad moral pontificando sobre cómo hacer buenita a la gente, cuando en verdad no entienden nada de nada (salvo que con decir esas palabras de buena crianza se chupan fondos de ONGs y del gobierno de turno, claro, o sea, son parásitos del sistema también, pero a su manera: quizás son ellos los que deberían ser "reinsertados").
-- Las actuaciones de esta peli están en la gloria. Ray Liotta está en el rol de su carrera, por supuesto, y viéndolo aquí es difícil entender por qué todo fue cuesta abajo para él después. Joe Pesci está inmenso como el gángster sicótico, aunque resulta algo extraño verlo en la actualidad teniendo escenas incluso calmado, considerando que la caricatura popular (incluido más de algún malévolo sketch de Saturday Night Live) lo presenta incluso más happy-trigger que en la peli. Robert De Niro aporta más que nada su presencia, y como que se masca en esta peli el comienzo de su posterior declive actoral, cuando acabe oscilando entre la flojera y la autoparodia (con todo, necesario es decirlo, De Niro se pondría al año siguiente a las órdenes de Scorsese nuevamente para componer su siniestro Max Cady, lo mejor de la por otra parte sobrevalorada "Cabo de miedo"). Lorraine Bracco como la esposa está también en el rol de su vida, y también es una pena ver cómo su carrera posterior fue cuesta abajo (me da la idea de que Sharon Stone intentó repetir el pelotazo de la Bracco haciendo un rol similar en "Casino", pero la cosa no le salió tan bien). Y Paul Sorvino actúa muy bien como ese jefecillo mafioso que no se le mueve un pelo para hacer que las ruedas del negocio sigan girando. El resto de los personajes está más que nada de comparsas, para alguna que otra escena en particular (consecuencia de que los incidentes de la peli sean tan fugaces, eso es), pero en sus casi-cameos lo hacen más que bien. Mencionemos entre ellos a un joven y desconocido, quién lo diría, Nick Fu... er... Samuel L. Jackson, eso es (dos escenas en que es apenas el negro secundario, no hay mucho en este rol hace presagiar su espléndida carrera posterior, y no porque lo haga mal, sino porque... bueno, es el negro secundario, eso es, y eso que en esa época ya había rebasado la cuarentena).
-- La puesta en escena es también notablemente buena. Hablamos de una peli que principia en 1955 y termina en 1980 (¡hey, como el período cubierto por "El padrino II" y "El padrino III"!), pero la peli evita con maestría la trampa de Hollywood de remarcar bien remarcado al espectador el cambio de época haciendo que toda la escenografía, vestuario, autos, maquillaje y peinados sea de una década, y luego bruscamente todo eso sea de la década siguiente en la mesma seguente escena. Nones, aquí la transición entre época es sumamente fluida, en ningún minuto remarcan en exceso las tintas para que sea vea más '50s que los '50s, más '60s que los '60s o más '70s que los '70s, y en general el fluir del tiempo es eso, un fluir y no un brusco cambio de stage. En ese sentido, tenemos toda una lección acerca de cómo rodar una peli de época. En lo que a escenificación se refiere, por lo menos. Lo mismo va para la música, que no utiliza como banda sonora otra cosa sino canciones de la época, y precisamente de la época.
IDEAL PARA: Ver una buena descripción de lo que es la vida del mafioso promedio.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- ¿Qué es tan gracioso acerca de mí? [en inglés, subtítulos en español].
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jueves, 27 de diciembre de 2012
"Poder que mata" (2010).
-- "Fair Game" (título original en inglés), "Juego de traiciones" (título en México), "Caza a la espía" (título en España). Estados Unidos / Emiratos Arabes Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Doug Liman.
-- Actuación: Naomi Watts, Sean Penn, Noah Emmerich, Ty Burrell, Sam Shepard, Bruce McGill, Brooke Smith, Michael Kelly, Khaled El Nabawy, David Denman, David Andrews, Geoffrey Cantor, Adam LeFevre, Nassar, Satya Bhabha.
-- Guión: Jez Butterworth y John-Henry Butterworth, basados en el libro de Joseph Wilson, y en el de Valerie Plame Wilson.
-- Banda Sonora: John Powell.
-- "Poder que mata" en IMDb.
-- "Poder que mata" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Kuala Lumpur... ¡Leñe, una peli de espías-basada-en-caso-real se va a iniciar con una secuencia de precréditos estilo Bond...! Er, no. La cosa parte con la pizpireta Valerie Plame haciendo lo suyo, y probándonos que ella es de la CIA, pero sin balas ni gadgets ni en general esas cosas que hacen entretenidillas las pelis de espías. Luego de esto regresa a su país, incluyendo a su marido que es medio cabeza caliente yo-tengo-la-razón, y a una de esas reuniones de trabajo modernas de la CIA, porque los tiempos de James Bond reportándose frente al jefe gruñón en un tú-a-tú están obsoletos, parece. El caso es que se discute la eventual venta de unos tubos de aluminio de Níger a Irak. El típico cabezaculo de toda la vida dice que esa venta es porque Irak está construyendo reactores nucleares porque, leñe... ¡son los irakíes! ¡Los malvados favoritos de América entre 1980 y 2003! Algunas mentes más despiertas ponen en duda las afirmaciones, porque los famosos tubos son cuatro veces más grandes que los estándar usados para las centrifugadoras nucleares que, además, ya no se hacen con esa clase de tubos desde los tiempos del Bond de Connery. Para salir de dudas, resulta que el marido de Valerie Plame sabe un poco acerca de Africa, tiene conexiones y etcétera, a pesar de que en términos estrictos es un civil (e.d., no agente operativo de campo ni recluta de la CIA). El maridito viaja a Africa, y descubre que no parece haber nada. Valerie Plame por su parte hace su propia investigación, y descubre que Satán Husein ha desmontado su programa nuclear desde los '90s. A pesar de lo cual, en su discurso dando cuentas a Estados Unidos, George W. Bush sale diciendo que Irak tiene un programa nuclear y compró elementos para su propio reactor en Africa. Probando de paso que para los cristianos la mentira no es una ofensa capital. La espía, frustrada por lo obvio, porque se está preparando una tremenda falsificación para justificar una guerra, decide a pesar de todo quedarse callada, porque bueno, al final qué se puede hacer. ¿Y su maridito? No, pueh, él es muy mashoh, así es que va y escribe un reporte para la prensa escrita en donde denuncia que todo lo de George W. Bush y sus armas de destrucción masiva es THE BIG FUCKING BULLSHIT OF THE CENTURY. ¿Alguien cree que en el Departamento de Justicia leyeron esto y dijeron "¡Leñe, la democracia americana está en peligro por una banda de sicópatas que está dando un golpe de estado interno!"? No, pueh, que esta peli no es una de ésas idealistas en donde se critica harto la corrupción gubernamental, pero al final los funcionarios corruptos siempre son encontrados y juzgados por EL SISTEMA. No. En este caso simplemente sueltan a la prensa que Valerie Plame es espía, inhabilitándola de paso para la profesión porque, bueno, si todo el mundo sabe que eres un espía, es que no puedes ser muy eficiente como agente de campo, ¿no? Una nueva batalla en la dictadura de Bush contra Estados Unidos se ha iniciado, y la espía se ha transformado en el huracán de la misma.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Cuando este blog Cine 9009 se inició por allá por el ahora lejanísimo 19 de Febrero de 2006, éste era un mundo muy distinto. En vez de Barack Obama enviando drones para realizar asesinatos selectivos y ganarse el Nobel de la Paz, existía George W. Bush enviando ejércitos mercenarios a romper toda la plomería de la casa que no era suya, para después reconstruir la plomería con las empresas de plomería de sus propios amigos. Leñe, que contra Bush estábamos mejor. Con esa cara de buenoide yes-we-can, ¿quién podría decir algo contra Obama? Y se lo dicen, y se lo vuelven a decir, que su política exterior sigue siendo tan matonesca como de costumbre, que no cerró Guantánamo como prometió, y además ha tenido bastante mano blanda con las altas finanzas de Wall Street mientras la crisis económica ha seguido no empeorando, pero sí en ese estado crónico conocido como estable dentro de su gravedad. Y se lo dicen, y Obama sonríe y está todo OK... George W. Bush no tenía ese mismo carisma, quizás porque el hombre no tenía demasiadas luces. O sea, cuando te eligen Presidente porque un grupo de rednecks dice que se tomaría una cerveza contigo, eso es más un insulto que un halago. ¿Fue George W. Bush un diabólico genio criminal que engañó a todo el mundo, o apenas la marioneta de otros intereses nunca del todo bien confesados? Quién sabe. El caso es que uno de los más sonados incidentes de su administración, fue el incidente de Valerie Plame. O sea, George W. Bush decide iniciar una guerra para masacrar irakíes a destajo basados en reportes que después resultaron ser falsos, y cuando alguien va y denuncia el hecho, resulta que la Presidencia en vez de colaborar con la investigación termina filtrando a la prensa el nombre de una espía... Eso ya pasa la línea de la villanía vulgar estilo Charles Logan vs. Jack Bauer en "24", y se interna de frentón en las aguas de la supervillanía estilo Mortadelo y Filemón. Por alguna razón, el país en que el estado texano de donde es oriundo el Presidente Bush institucionalizó la expresión "corredor de la muerte", y se hace gárgaras acerca de lo buen cristianos que son, nunca la cosa llegó a mayores. Hubo condenas en el caso de Valerie Plame, pero George W. Bush conmutó la pena de presidio (la multa siguió en pie, eso sí), y aquí no ha pasao na, macho, que uno de los nuestros no puede ir a la cárcel, faltaba más... Y George W. Bush, aunque salió de la Casa Blanca con el menor índice de popularidad de un Presidente saliente ever, lo hizo por sus propias patitas y no esposado por haber violado flagrantemente la Constitución al iniciar guerras sin pruebas. Porque si Estados Unidos se dedicara a atacar a otros países de manera sistemática por la mera sospecha de almacenar armas de destrucción masiva, el primer blanco debería ser Israel, ¿no? ¡Leñe, que el primer blanco deberían ser ellos mismos!
¿POR QUÉ VERLA?
-- La secuencia inicial en donde Valerie Plame arrincona a un tipejo para que se transforme en, er... colaborador no voluntario de la CIA, eso es... pareciera ser un comentario del tipo de peli que vamos a ver durante la siguiente hora y cuarenta: está diseñada a la manera de las secuencias de precréditos Bond, pero en vez de acción trepidante o de suspenso a lo Bourne, todo se resuelve mediante una conversación persuasiva, sin armas ni acción. Eso debería ponernos en las coordenadas de una peli que no es exactamente un thriller ni tiene realmente ninguna secuencia de acción. Si tuviéramos que encontrar comparaciones, tendríamos que bucear en la tradición del cine de espionaje político de los '70s. Que "Poder que mata" se parece más a "Los tres días del cóndor" o a la sangrante parodia "El hombre de la lente mortal" que a James Bond o a Bourne, para que nos entendamos. O a "El buen pastor", incluso mejor dicho. La peli pone de manifiesto el inconfensable cruce de intereses entre las agencias de inteligencia cuyo trabajo debería ser en principio analizar datos para preparar escenarios y desactivar amenazas, pero que en definitiva pueden transformarse en otra herramienta de poder para justificar acciones vastamente más allá de lo necesario para la seguridad nacional. George W. Bush quería convencer o necesitaba ser convencido de que Irak era una amenaza, así es que emerge de manera muy oportuna un informe acerca de lo malvados que son los irakíes creando armas de destrucción masiva. Las que, como todos sabemos, nunca aparecieron porque bueno, Saddam Hussein había desmantelado todo su programa ABQ en los '90s, después de la Primera Guerra del Golfo, en la vana esperanza de que si hacía el papel de humilde pastor de cabras, los Estados Unidos lo iban a dejar en paz. Enviando de paso un mensaje implícito a cualquiera otra satrapía del Medio Oriente: el apaciguamiento con el águila calva no funciona, mejor echen a andar su Ossirak para defenderse con un taking-you-with-me. Just in case. Para que luego se quejen de los que iraníes están desplegando su propio programa nuclear, hay que ser tarados para pensar que Irán se iba a dejar amilanar por la suerte de Irak en vez de conseguir sus propias armas de destrucción masiva después de ese ejemplito. Pero en fin, volviendo a la peli, es una interesante radiografía de como fue manejada la inteligencia para justificar una guerra en último extremo desastrosa. Naomi Watts brilla en su rol protagónico (además de que, por una vez en la vida, tiene un razonable parecido con la verdadera Valerie Plame), y Sean Penn hace lo suyo como el marido cabezotas en un rol que ni cortado trajesastre. Incluso hasta la dirección de Doug Liman, que ya había coqueteado con el thriller de espías dándole el puntapié a la saga Bourne con "Identidad desconocida" antes de estrellarse con "Sr. y Sra. Smith" y "Jumper", hace un fino trabajo de artesanía en la dirección, que se luce al máximo en la segunda mitad de la peli, cuando todo el peso de la traición desde la Casa Blanca cae sobre los hombros de los protas. Quizás el único defecto de la peli sea que los diálogos a ratos se tornen un poco esotéricos, porque los personajes hacen algo tan lógico (y a veces tan olvidado por los guionistas) como hablarse entre sí, en vez de explicarnos las cosas a nosotros (igual como en la vida real, claro, o imagínense a ustedes hablando a otra persona como si estuviera explicando a un público imaginario las cosas... los agarrarían y pondrían de patitas en el lococomio). Aunque esto puede ser más bien un déficit nuestro, acostumbrados como estamos al cine hecho para espectadores con graves problemas de déficit atencional. En definitiva, "Poder que mata" es un must-see, tanto por su buena factura y realización, como por ser la crónica que certifica la defunción oficial de la democracia en Estados Unidos.
IDEAL PARA: ¡Democracia, cuántos crímenes se cometen en tu nombre...!
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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jueves, 9 de febrero de 2012
"J. Edgar" (2011).

-- "J. Edgar". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Clint Eastwood.
-- Actuación: Leonardo DiCaprio, Armie Hammer, Naomi Watts, Josh Lucas, Judi Dench, Damon Herriman, Jeffrey Donovan, Ed Westwick, Ken Howard, Stephen Root, Denis O'Hare, Geoff Pierson, Lea Thompson, Gunner Wright.
-- Guión: Dustin Lance Black.
-- Banda Sonora: Clint Eastwood.
-- "J. Edgar" en IMDb.
-- "J. Edgar" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El FBI, los estrambóticos '60s. Aunque la oficina no se ve muy '60s, no muy "Mad Men", sino más bien... espartana a lo Clint. Un vejete que no se lo cree nadie (Leonardo DiCaprio con un maquillaje de serie B '80s que tirapatrás) está dictando sus memorias a un agente joven, bien trajeado, masculino... no, no digo estas cosas por lo que piensan. Lo digo porque son detalles importantes en el subtexto. ¿Sabes cómo partió el FBI, my son...? Eran los años posteriores a la Primera Guerra. Afuera había... ¡anarquistas! Y las autoridades, kid, eran un poco como en "24", o sea, unos ñoños preocupados de los derechos civiles de las personas, mientras afuera los anarquistas were watching the world burning. Entonces llegué yo. ¡¡¡HOOVER!!! A enseñarles cómo se hace. Primero que nada, utilizando el poder de la... ¡¡¡CIENCIA!!! Los análisis forenses harán el milagro. Con eso, conseguimos detener la peligrosísima amenaza de los anarquistas. En recompensa, a mi jefe y a toda mi gente los despidieron, y me dejaron sólo a mí. Porque... ¡¡¡ESTO... ES... AMÉRICA!!! The land of the Trade and the Bald. Me permitieron montar mi propia oficina y too. De paso traté de seducir a una secretaria a la manera torpe de los pringaos que nunca abandonan el escritorio (salto de regreso al presente: la secre es una viejorra cayéndose tan a pedazos como Leo, o sea, con un maquillaje prostético que hacen buenos los efectos con el monigote E.T. Interpretada por Naomi Watts a falta de Christina Hendricks). Además, apareció un agente nada más joven, bien trajeado, masculino... (salto de regreso al presente: el agente nada más joven, bien trajeado, masculino, ahora es un viejorro cayéndose tan a pedazos como Leo y Naomi, o sea, con un maquillaje prostético digno de videoclip metalero de los '80s). El power trío así ensamblado, o sea, la secre, el agente bien trajeado etcétera, y el propio Hoover, deberán demostrar que su nueva oficina es capaz de combatir al crimen. Aunque sea mostrándole al Presidente Franklin Delano Roosevelt unas cartas que una vendedora de tortillas le ha enviado a la Primera Dama. Pero aún falta que suceda el caso del secuestro del chico de Lindbergh para que veamos lo que vinimos a ver... ¡¡¡EL FBI EN ACCIÓN!!!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
J. Edgar Hoover. Un hombre que por derecho debería estar en el listado de los diez hombres más poderosos en los Estados Unidos del siglo XX. Uno que a punta de armar expedientes sobre comunistas y anarquistas, construyó una base de datos tan completa que ningún Presidente de Estados Unidos entre 1924 y 1972 fue capaz de echarlo (no al menos sin exponerse a que sus chanchullos acabaran por ver la luz en algún periódico): el sobre de jubilación lo recibió junto con un certero guadañazo de la Huesuda, para que nos entendamos. Un hombre opaco, mortecino, del cual se dicen muchas cosas (¡leñe, si su tutú de bailarina de ballet aparece en la pared del recinto policial de "Y dónde está el policía 33 1/3"!). Incluyendo que era un rarito en el closet. Hoover ha encarnado a la quintaesencia de las fallas de la democracia en Estados Unidos: de cómo el gobierno popular se ha hecho tan complejo que se necesitan hombres y agencias especializadas que, bajo el radar de todo el mundo, cobran demasiado poder y se transforman en quistes dentro del sistema. Nada de raro que Oliver Stone lo haya dejado como betún para zapatos en un cameo de Bob Hoskins interpretándolo como un rarito pervertido en "Nixon". ¿Qué podía querer Clint Eastwood con un personaje como éste? ¿Acaso el señor Eastwood está entrenando el músculo del cine conspiranoico, de cara a ser reclutado como director de una eventual "The X-Files 3"? Y sin embargo, no es difícil entender el interés de Clint Eastwood por el personaje. El cine de Eastwood no suele ser ideológicamente sencillo, y aún en sus pelis más "vaqueros vs. forajidos", hay un punto de la peli para el villano. Como sea, Clint Eastwood se salió con la suya rodándola. Es que estamos hablando de un director tan respetado, que en Chile la peli se estrenó con el título original de "J. Edgar" que no le debe decir nada a nadie, salvo a un puñado de frikis por la Historia, únicamente confiando en el tirón que tenga "una de Clint", sin que nadie le haya cambiado el título a alguna chorrada como "El origen del FBI" o "FBI: (R)Evolución". Hasta la fecha de escribir esto, había recibido críticas bastante displiscentes, así como una fría recaudación de algo menos de 60 millones. Pero costó 35, caché de Leonardo DiCaprio incluído, así es que es una ganadora. (Salvo para la Academia, que no la recompensó ni con una candidatura testimonial para el Oscar. Y es que es una peli crítica de AMÉRICA y con un prota pervertidillo, no una de deportes, épica o con paralítico).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por la inteligente manera en que Clint Eastwood sortea el peor escollo que tendría un biopic sobre J. Edgar Hoover: la opacidad del retratado. ¿Qué se sabe de él con certeza? Ni siquiera su homosexualidad está confirmada al cien por cien, y eso que existen chorrocientos millones de testimonios que la afirman. Cualquier cosa que se escriba o se ruede acerca de Hoover, implica desde ya una generosa dosis de ficción, sólo porque es la única manera de rellenar metraje. Clint Eastwood hace de necesidad virtud aquí: la peli misma no es muy fiable. La peli está narrada a partir de las memorias que dicta el propio J. Edgar Hoover. A partir de esto, podemos asumir que todo lo vemos mediatizado. La peli parte y se desarrolla como una apología bastante descarada de J. Edgar Hoover. Su discurso es parafascista a más no poder: la cacería de comunistas y la protección de las instituciones lo son todo. ¿Derechos humanos, garantías individuales, qué es eso...? Hasta que nos cae la teja de que todo lo visto es desde la perspectiva del protagonista, y que en el fondo no hemos visto la realidad, sino como ésta se ha configurado en su cabeza. La peli es menos sobre el J. Edgar Hoover histórico, que sobre una manera o una filosofía de entender el mundo: la filosofía del fascismo americano. Utilizando a J. Edgar Hoover como tabla ouija para canalizar la visión de dichas ideas. Llega un minuto en que J. Edgar Hoover se transforma apenas en un pretexto para el verdadero blanco de la peli: la disección del discurso del fascismo americano. J. Edgar Hoover no se proclama, pero es obvio que se siente como un true American. ¿Y cómo es este true American? Un ser débil, carcomido por las inseguridades, echado a perder por una madre que es una fanática religiosa, teniendo que esconder su vida sexual no sólo de los demás sino también de sí mismo, que cree que cualquier medio es bueno para conseguir determinados fines, carente de autocrítica, y con una sensación exacerbada de que nadie más que él sabe cómo deben hacerse las cosas. Que el J. Edgar Hoover de la peli sea el menos advertido de todas estas flaquezas, las que camufla con su discurso sempiterno acerca de América (incluida esa gran escena ya cerca del final en donde le grita a su "amigo" que es un traidor porque sugiere la posibilidad de retirarse), habla bien a las claras de cierto sector del público yanketa. Dentro de la peli, cada vez que tiene que enseñarle a cada nuevo Presidente quién de verdad manda en el cotarro, se nos está mostrando cómo son las cosas de verdá verdadera en el American Dream: el mundo es para los oportunistas, pero no para los oportunistas cínicos, sino para aquellos que siguen adelante porque están insuflados con esa llama que sólo la Verdadera Libertad es capaz de proporcionarles. Incluso a quienes son indignos de ella.
-- Dentro de la filmografía de Clint Eastwood, la peli ocupa un lugar muy especial. Hoy en día, en que desde los '90s se viene saludando día sí y día también a Clint Eastwood como uno de los más grandes realizadores contemporáneos (cómo andará el cine y la nueva hornada de realizadores, que uno de los mejores es un tipo que ya en cualquier momento para las chalupas, fíjense), se nos olvida que en los '70s y '80s, el cine de Clint Eastwood fue sinónimo de fascismo americano a la vena. En la percepción de la gente, a lo menos. Recordemos cómo fue criticada "Harry el Sucio" en su época, considerándosela una exaltación de la filosofía del vaquero del dispara primero y pregunta después, sin respeto alguno por la dignidad humana, los derechos del hombre, etcétera. Para el público de la época, una peli en donde un poli disparaba a los sospechosos en vez de arrestarlos y llevarlos a la justicia con brillantes fanfarrias como soundtrack de fondo, era el colmo de la villanía. En "J. Edgar", Clint Eastwood nos muestra a un poli de verdad, que practica la filosofía de Harry el Sucio (sólo que un poco más desde el escritorio y un poco menos in the streets). Con esto, Clint pareciera estar ajustando cuentas con su propio pasado. La diferencia clave es que Harry el Sucio es un personaje de ficción, y todas las cosas que le ocurren y ante las cuales reaccionan, han sido amañadas para que en el guión todo calce con su figura heroica, mientras que J. Edgar Hoover es un personaje histórico que de verdad anduvo sobre la Tierra, como los dinosaurios. La idea pareciera ser un "¡hey, cuando me acusaban de fascista, estaban hablando de una peli de ficción, acaso una parábola en donde por una vez triunfa la decencia y la moral!". "J. Edgar" está en relación a "Harry el Sucio" igualito que el Quijote de la Mancha (un personaje "real" en el imaginario cervantino) al Amadís de Gaula (el Amadís, dentro del imaginario quijotesco, es ficticio, y el Quijote mismo es real). Y ya sabemos que el Quijote, por hacer las mismas cosas que el Amadís, no triunfa nunca y se lleva jarabe de palo capítulo sí y capítulo también. Pasa un poco lo mismo con el Edgar Hoover de Clint Eastwood: podemos considerarlo como un triunfador, pero no un triunfador a lo Harry el Sucio, sino uno retorcido, fracturado, que gana su batalla profesional al precio de perder su propia personalidad y sacrificar su propia felicidad. Harry el Sucio es un personaje dramático porque debido a su decencia es perpetuamente incomprendido por los burócratas y los bienpensantes. J. Edgar Hoover (el de Eastwood, claro, valga otra vez la aclaración) es un personaje grotesco porque cree o finge tener decencia, y resulta que consigue escalar hasta el pináculo más alto de la cordillera de la vida traicionando justamente la esencia de lo que solemos llamar "valores americanos". "J. Edgar" no contradice el legado fílmico de Clint Eastwood, ni es la muestra de un gran maestro ablandándose y cayendo en la chochera, sino que por el contrario, es un inteligente contrapunto y un TOMA ESO a quienes lo han criticado y lo han entendido mal.
-- Leonardo DiCaprio. He dicho en numerosas ocasiones que Leo tiene una cantidad sobrada de talento, y nos daría grandes actuaciones si es que se preocupara un poco más de eso en vez de ir como chulomijo por la vida (mal crónico de muchas pelis suyas, en particular post-"Titanic"). Aquí, Leonardo DiCaprio nos entrega uno de los papeles más monumentales de su vida, y una actuación realmente descollante. Al principio cuesta sacarse la idea de "Leonardo DiCaprio haciendo de J. Edgar Hoover", quizás por su fisonomía tan reconocible y algunos tics actorales que le son propios (lo que tanto hizo para hundir la por otra parte deplorable "Shutter Island"). Pero a medida que la peli se desenvuelve, su presencia escénica se va apoderando de todo y de todos. Se supone que el personaje es un ciclón que lo avasalla todo, y Leonardo DiCaprio transmite eso de manera soberbia. Tomemos la escena de la biblioteca (no es demasiado spoiler, está casi al comienzo). J. Edgar Hoover trata de seducir a la secretaria de una manera terriblemente torpe, casi quinceañera diríamos. Con un actor menos hábil (y con un director menos capaz también, vamos), la escena hubiera sido tan ridícula como una comedieta de ésas que ya sabemos cuáles son. Pero Leonardo DiCaprio, sin sobreactuar, sin salirse de madre, únicamente llevando a su personaje con toda la naturalidad del mundo, se las arregla para transmitir toda la soledad, el desamparo y las inseguridades del personaje, en lo que es quizás el momento definitorio de su personalidad dentro de la peli. Para que aprenda el resto cómo se hace.
-- El resto de la peli está bien. Clint Eastwood siempre fiel a su filosofía de menos es más, rueda de la manera austera que es su marca de fábrica, siempre directo al grano como corresponde, y buscando soluciones narrativas prácticas en vez de engolosinarse con teoría del montaje y otras tonteras. Las actuaciones del resto de los involucrados también se encuentran muy bien (aunque Naomi Watts desluce un poco, creo que podría haber dado un poco más de sí), destacando Armie Hammer dándole muy bien la réplica a Leonardo DiCaprio como su "quiero pero no quiero", y Judi Dench como una madre para colgarla (su enorme presencia escénica compensa algunos diálogos de ella quizás un poco risibles a ratos). Quizás el único verdadero lunar sean los efectos de maquillaje y prótesis para envejecer a los personajes. En realidad no son sensiblemente peores que los de Carla Gugino en "Watchmen", por poner un ejemplo, pero en esa peli estábamos en un universo de cómic, mientras que acá se supone que está basada o al menos inspirada en hechos reales, y de esta manera, cualquier detalle como éste rechina un poco más. Pero en el apartado técnico, la peli está muy bien.
IDEAL PARA: Ver una interesante disección de en qué piensan o más bien cómo se justifican las personas con una cierta mentalidad o visión de la vida, particularmente la del fascismo americano.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
Busca otras películas relacionadas:
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Biopic,
Policías
domingo, 18 de septiembre de 2011
"Violeta se fue a los cielos" (2011).

-- "Violeta se fue a los cielos". Chile / Argentina / Brasil. Año 2011.
-- Dirección: Andrés Wood.
-- Actuación: Francisca Gavilán, Cristián Quevedo, Patricio Ossa, Jorge López, Thomas Durand, Luis Machín, Stephania Barbagelata, Roberto Farías, Gabriela Aguilera, Marcial Tagle, Vanesa González.
-- Guión: Andrés Wood, Eliseo Altunaga, Guillermo Calderón y Rodrigo Bazaes, con la colaboración de Angel Parra.
-- Banda Sonora: Angel Parra, Chango Spasiuk, José Miguel Miranda y José Miguel Tobar.
-- "Violeta se fue a los cielos" en su sitio web oficial en español.
-- "Violeta se fue a los cielos" en IMDb.
-- "Violeta se fue a los cielos" en la Wikipedia en español.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Violeta está paseándose con su hijo a la búsqueda de alguien que le enseñe a cantar, mientras tanto muchos años atrás (¿"mientras tanto muchos años atrás"? ¿contradictio in terminis? No me miren, la peli venía así) es una niñita chica que tiene problemas con su papi, mientras tanto muchos años adelante es entrevistada en la televisión en blanco y negro, mientras tanto muchos años vaya uno a saber está dedicada al rescate de canciones populares y cosiacas así. Sí, esta peli comienza como uno de esos Conecta-4 con los cuales los cineastas y guionistas tienen tantos orgasmos porque es... ¡¡¡CULTURETA!!! Papi Eisenstein estaría orgulloso. Sí, el que lleva más de medio siglo en la tumba. En fin, hacemos FASTFORWARD por los primeros insoportables veinte o treinta minutos de peli, y los guionistas como que empiezan a acordarse de que en medio de todo tienen que (¡glup!) contar una historia además de crear una atmósfera mental blah-blah-blah, y nos refieren como hay una cantautora medio sonada y entero histérica, que es la Violeta Parra, que en una fiesta de cumpleaños muestra su mala leche diciendo que saben que más, no me canten ná el cumpleaños feliz, que estoy vieja y too, y prefiere una bonita tonada para disimular los años, que no son tantos tampoco, pero es que son los '50s o '60s (la peli no es precisa con las fechas, algo no indispensable en un biopic, pero ayudaría un poco a ponerle suelo a los pies, así es que acostúmbrense), y en esos años, cualquiera over-25 ya estaba pa' vestir santos. El caso es que en ese cumpleañ... er... onomástico, conocerá a un franchute enamorao d'ella porque ha escuchado sus canciones en la radio (oh, aquellos dichosos años en que la cultura europea descubrió... ¡Latinoamérica!). O sea no es franchute sino suizo, pero más o menos la misma cosa. El caso es que se van a Europa, tienen algunas peripecias y desencuentros, después la Violeta Parra se vuelve a Chile para montar su gran empresa o carpa o lo que sea... ya se conocen la historia, supongo. Y si no, bueno... Siempre pueden ver la peli. Supongo. Que si no la exhiben en un cine cerca de ud., pierda ud. cuidado porque más temprano que tarde estará disponible para descarga en Internet. Actividad que sabemos ilegal, por supuesto, pero como la Violeta Parra (la original, no el personaje de esta peli) era comunista y abogaba por los pobres contra los ricos, pues, no creo que se revuelque mucho en su tumba la finada por un download más o menos a su nombre...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Violeta Parra es uno de los personajes más complicados de la cultura chilena del siglo XX. Existe una fuerte probabilidad de que todos los grandes artistas, y Violeta era grande, muy grande, todos ellos lo sean en parte debido a personalidades complejas y conflictivas cuya única salida sea el trabajo creador. No es una ley natural, pero estar en conflicto consigo mismo ayuda. Pero además... ¡ups! ...era comunista. Y ya sabemos que hacer cine del güeno por lo general es una actividad que debe hacer componendas con la derecha. Después de todo, escribir es barato (papel y lápiz), pintar algo más caro (telas y pinceles), pero las pelis cuestan tanto que para conseguir financiamiento, hay que buscarlo en la banca o en los tiburones empresariales que difícilmente van a financiar algo demasiado salido para la siniestra. De esta manera, si se quiere hacer cine pa'l pueblo, cine comunacho, cine-comprometido-compañero, hay que resignarse a que la peli va a ser una mugre desde el punto de vista técnico, que los cuatro patipelaos contratados como actores van a dar lástima, y que en general todo va a tener un nivel de producción horrorosamente bajo mínimos. En Chile se me ocurre como gran excepción la peli "Caliche sangriento", que hecha con cuatro duros es un peliculón, pero alguien que sabe me confidenció una vez la de apuros económicos que pasó Aldo Francia para rodar de manera más o menos decente en lo técnico sus únicas dos pelis ("Valparaíso mi amor" y "Ya no basta con rezar"), que no dio el dinero para más tampoco. Pasa también con las ideas, que un escritor demasiado socialista nunca verá trasladada su ideología con fidelidad a la gran pantalla por eso, por socialista, por crítico con el capitalismo y en última instancia con el imperialismo (por ejemplo, "La guerra de los mundos" de 1953 y "La guerra de los mundos" de Spielberg en el fondo son apologías del fascismo americano, mientras que la novela original de Wells era una crítica salvaje del imperialismo británico). Volviendo al cine, una de las constantes del cinematógrafo es algo que hemos comentado a propósito de otras pelis ("El libertino", por ejemplo, en un registro muy diferente): toda peli sobre artista maldito es potencialmente taquillera por el gancho que tiene el morbo sobre la audiencia (el mismo gancho que tuvieron en su tiempo las noticias de que Britney Spears se había rapado, había mostrado los labios menores bajándose de un auto, estaba en detox, cosiacas así), pero a la vez, para venderla sin que nadie se escandalice, tienen que quitarle al artista maldito todo lo maldito que tenga, y en definitiva dejarlo como una cáscara vacía y un producto cultural inocuo. En Chile ha pasado un poco con Pablo Neruda: el tipo era un compañero y tenía poesía comunacha bastante violenta, pero hoy en día siempre se lo trata en los medios oficiales al menos con una mezcla de reverencia y paternalismo de tipo "era un Premio Nobel, así es que le perdonamos esos desvaríos, pussom"... Neruda solía ser un poeta combatiente (bueno, mediocre o malo, eso es otro cuento, pero eso trataba de ser), y ahora es casi una marca comercial. Violeta Parra era otra de ésas porque, bueno, por varias razones. En primer lugar por comunacha, que los Parra en su tiempo solían serlo (yo no sé ahora, pero algún que otro Parra ha engordado lo suyo en el intertanto, y de la no muy interesante carrera musical de Colombina Parra con Los Ex ya no hablemos). En segundo lugar por ser rota, porque bueno, ella no es gente como uno (una escena de la peli en el Louvre lo escenifica muy bien). En tercer lugar porque era mujer, en un tiempo en que... bueno, ya sabemos. Y además, la criatura ésta no se andaba con genuflexiones con nadie, y esa actitud suele irritar a los mediocres y trepas de siempre, que en Chile vuelan hasta obstruir el sol. No es raro que el culto a Violeta Parra haya quedado durante muchos años encasillado dentro de la izquierda dura, ésa que le interesa el folclor de verdad y no esos guitarreos pasados por agua de las bandas de huasos de la dictadura militar. Y no es raro tampoco que, como una manera de recomponer grietas con el pasado, y ante la imposibilidad de ningunearla (por último, ahí van a estar los porfiados Parra para mantenerla viva porque es una del clan, y los Parra mueven cosas en la cultura chilena), tengan que elevarla a los altares, pero que no sea demasiado filosa. ¿El resultado? Veinte años antes, una peli sobre Violeta Parra hubiera sido un panfleto combatiente visto por cuatro patipelaos con poncho y tomando vino bigoteado en un vaso picado en algún festival de cine improvisado en una peña. En cambio, "Violeta se fue a los cielos", dirección de Andrés Wood, año 2011, es una peli tan amable con el establishment a la que Violeta tanto despreciaba... ¡que a mi lado en el cine había una pareja de snobs y probables gays que mientras esperaban el inicio de la función estaban comentando haberse comprado un libro de Jaime Bayly! ¡Sí, el gay que hizo carrera apadrinado por Mario Vargas Llosa! ¡Qué diría el Santo Padre que vive en Roma!
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por el director Andrés Wood, que es una rara gema dentro de la cinematografía chilena, y que aquí, más allá de opciones ideológicas, en términos de rodar cine lo hace muy bien. Andrés Wood se hizo conocido por la muy recomendable "Historias de fútbol", y después de pasar un poco desapercibido con "El desquite" y "La fiebre del loco", acabó dando el batatazo con "Machuca". El problema con las pelis de Andrés Wood (sin dejar de remarcar que como cineasta le pone el pie encima al noventa por ciento de los wannabies que quieren hacer pelis en Chile) es que se mete en temas de la chilenidad, pero siempre de una manera demasiado encorsetada, que haya su poquito de retrato y de costumbrismo y su punto de crítica social, sin pasarse al feísmo, pero tampoco sin meterse tanto que vaya a ofender a alguien. Cuando realmente se lanzó a la piscina y rodó "Machuca", la prensa de derecha casi lo demolió (después de todo, la peli dejaba como chaleco de mono al clasismo chileno). Con "Violeta se fue a los cielos", Andrés Wood no se quema demasiado las pestañas, y al final termina rodando una peli de género del artista maldito. Ya sabemos, todos hemos visto unas cuantas, me refiero a esas pelis que se centran en el personaje y su mundo interior y sus conflictivos y torturados demonios internos que se subliman y vierten a través del dolor para crear una gran obra artística, siempre con grandes dosis de comprensión para el personaje para que las audiencias puedan empatizar con éste. Basándose esta peli en una obra de alguno de los Parra, tanta amabilidad no debería resultar extraña. ¿Y funciona? A según el punto de vista. Si te gustan las pelis de ese género, acá vas a estar en tu salsa porque la peli lo hace muy bien, sin las idas de olla que tienen otros cineastas a la hora de cargarles las tintas a cuán negra es la existencia de su biografiado para generar ¡¡¡DRAMA!!! Drama, la peli tiene lo justo y preciso, y juega la baza del "menos es más", de insinuar o de dejar caer pincelazos más que mostrar abiertamente. Ahora bien, si consideras que había mucho más que escarbar en Violeta Parra que sólo su torturada vida interior (su estragada relación con su padre y con su propia femineidad, su adscripción comunista, su contundente crítica social, su sangre media india, su vastísima labor como pionera del rescate del folclor musical, todos temas que la peli toca de refilón pero que no profundiza en ningún instante), entonces la peli queda claramente en deuda. Nuevamente, es una cuestión de opciones para el espectador, sin que podamos decirle desde acá si va a estar bien acunado o no por la peli.
-- Francisca Gavilán. Lo que en otras manos podría haber terminado siendo otro biopic mediocre más, en manos de ella termina siendo un puñetazo demoledor a la jeta. La manera en que construye el personaje es realmente descollante, muy lejos del estereotipo desgraciadamente cierto según el cual los actores chilenos son flojitos, sobreactuados o divos. A través de su actuación vemos a Violeta Parra, la entendemos, incluso empatizamos con ella a pesar de que pensándolo fríamente, muestra una personalidad tremendamente repulsiva. Su Violeta Parra no es una chica histérica que nos muestre lo borde que es mediante pataletas y chillidos histéricos (aunque también, pero pocos, sólo los justos y precisos), sino que nos lo muestra con miradas contundentes, con silencios opresivos, con gestos mínimos. Estamos acá muy lejos de la actuación vulgar del "artista maldito" excesivo en su tormento interior, y nos encontramos con un ser humano que, además, tiene un par de tuercas falladas dentro de la cabeza. La actriz simplemente agarra el personaje, lo interpreta, se lo echa al hombro, y corre con él los cientodiez con vallas y termina de ganadora de cancha con uno de los mejores roles que se han visto en toda la historia del cine chileno.
-- La música. Puede parecer una idiotez remarcar que la peli está trufada de canciones de Violeta Parra si es un biopic de Violeta Parra, pero es que oigan, decisiones más idiotas se han tomado en la historia del cine, incluyendo la de no dejar al personaje artista expresar su obra en la peli sobre el personaje artista. Acá la música de Violeta Parra (en la estimabilísima interpretación de la misma prota Francisca Gavilán) lo envuelve todo y se transforma casi en una fuerza de la naturaleza. A ratos la peli termina transformándose en una especie de largo videoclip sobre canciones de Violeta Parra, pero tratándose de canciones tan potentes interpretadas de manera igualmente potente, y con una estupenda puesta en escena, lejos de transformarse en un defecto se transforma en uno de los puntos altos de la realización. Las canciones de Violeta Parra, dentro de su aparente simplicidad, en esta peli terminan por erizar los pelos. Como lo hace el verdadero arte, supongo. La interpretación de "El gavilán", casi al finalizar la peli, tuvo la santa virtud de callarle la boca al respetable de una manera que cuando salieron del cine, absolutamente nadie hablaba. Se los juro, palabra de General Gato. Cuándo fue la última vez que vieron ustedes algo así.
IDEAL PARA: Ver una peli sobre Violeta Parra que no será la biografía definitiva sobre la artista, pero que está ejecutada de una manera soberbia e impacta.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en español, por supuesto].
Busca otras películas relacionadas:
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sábado, 12 de febrero de 2011
"Te doy mi alma" (2002).

-- "Prendimi l'anima" (título original en italiano), "The Soul Keeper" (título internacional en inglés). Italia / Francia / Inglaterra. Año 2002.
-- Dirección: Roberto Faenza.
-- Actuación: Iain Glen, Emilia Fox, Craig Ferguson, Caroline Ducey, Jane Alexander, Viktor Sergachyov, Ivan Igogin, Joanna David, Michele Melega, Giovanni Lombardo Radice, Daria Galluccio, Anna Tiurina, Bob Marchese, V. Nakonechny, Fiorenza Brogi.
-- Guión: Gianni Arduini, François Cohen-Séat, Alessandro Defilippi, Roberto Faenza, Elda Ferri, Hugh Fleetwood y Giampiero Rigosi.
-- Banda Sonora: Andrea Guerra.
-- "Te doy mi alma" en IMDb.
-- "Te doy mi alma" en la Wikipedia en italiano.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Moscú, ciudad cantada por Rammstein y por Dschinghis Khan. Una viajera llega hasta la Joya de Rusia para hacer investigación entre los tovarich. El blanco: Sabina Spielrein, una judía media loca que los malvados hombres han satanizado desde comienzos del XX. Porque verán, Sabina Spielrein podrá haber sido una loca de atar, pero también fue una pionera en esto o aquello, además de ser judía y de que se opuso a ¡¡¡STALIN!!!, así es que tiene todos los papeles para ser "la buenah". El caso es que la spielréinloga se topa con un profesor inglés, y ambos entablan una relación simbiótica culturetoide narcisista. O sea, mientras él investiga y le enseña un par de lecciones a ella, ella se dedica a bucear en la mente de Sabina Spielrein y mimetizarse con ella, para entenderla en plan camaradería feminazi, darse cuenta de que la loquita no era tan loquita y en realidad era un poco como ella, etcétera. Después de un poco de esta parejita disparejita (que no desaparecerá, sino que volverá en momentos estratégicos de la peli a fastidiarnos lo bueno, o sea, ver a la Sabina Spielrein herself), volvemos a Zurich, a 1907, en donde afrontaremos las Aventuras del Joven Carl Gustav Jung. El joven padawan de Sigmund Freud está listo para afrontar su primer caso, que es una loca histérica llamada Sabina Spielrein. Jung abordará el proceso de una manera completamente distinta a lo que es habitual en materia de locoterapia: no duchas heladas, no palizas en noches de luna llena, no postulaciones a un cupo en el Parlamento. Carl Gustav Jung simplemente... escuchará. Y la chica podrá estar muy loca, pero al final es que nadie la escuchaba, ¿me entiendeh uhté? Mágicamente, la chica empieza a curarse, pero, urgh... también empieza a tenerle ganas al doctor Jung. El doctor Jung, por su parte, quiere y no quiere, porque verán, la Sabina Spielrein está buena, y tiene una calidez humana que su bella-pero-estreñida esposa no posee. De manera que, pues bien, vamos abusando de la relación médico-paciente. La cosa iría bien, salvo por un detalle: ¡¡¡Recuerden que la tal Sabina Spielrein está loca de atar!!! Así es que el triángulo amoroso derivará en crisis purificadora, en romance atormentado... y en un colegio blanco en la Santa Madre Rusia. Todo eso salpimentado, decíamos, por la astringente parejita en el Moscú de hoy.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Carl Gustav Jung debe ser uno de los personajes más inasibles de toda la cultura del siglo XX. A diferencia de Sigmund Freud, que es fácilmente reducible al tema de los tabúes sexuales, o de Skinner y sus ratitas en el laberinto con forma de T, o Pavlov y su perro campanotrópico, Carl Gustavito es un personaje complejo. Quizás ni él mismo se conociera. El psicoanálisis a la Freud es un pequeño baturrillo de teorías pseudocientíficas sobre cómo funciona la mente humana, que opera más por sugestión de autoridad en el paciente (como el cura confesor) que por un verdadero entendimiento de los mecanismos de la mente humana, y Carl Gustav Jung, fiel discípulo de Freud, llevó el tecnobalbuceo psicológico hasta sus obvias consecuencias, desbarrándose por la pendiente del misticismo e inventándose una serie de conceptos esotéricos como el inconsciente colectivo y cosas así, que no tendrán mucho de científico, pero que se ven muy molones, y que han influido lo suyo en el devenir del siglo XX. Pero, por detrás de sus atuendos de sacerdote chamán del inconsciente colectivo, ¿quién era Carl Gustav Jung? Un ser humano, probablemente. Con miedos y debilidades. Es probable que se pareciera más al calentorro presentado por Morris West en su estimable novela "El mundo es de cristal", que a la figura demiúrgica y semiastral que presenta Miguel Serrano en "El círculo hermético" (interesados en Jung, recomiendo la lectura de AMBAS obras, a pesar de ser meridianamente distintas en motivos y alcances). Y como la historiografía occidental desde que el mundo es mundo ha sido androcéntrica, falocéntrica y semencéntrica, pues bien, resulta que todo el mundo disculpa a Carl Gustav Jung, que además de ser psicólogo era un místico (y ya sabemos el temor reverencial que inspiran los místicos aunque uno no les trague, porque vaya a saber si tu vecino sí, y si por ofender a su místico favorito te pone una bomba incendiaria bajo el volante). Mientras que las chicas que pasaron por su vida, eran obstáculos carnales o Evas armadas con manzanas que le ataban a su condición terrena en vez de convertirse en un Ubermensch o un Boddhisatva, a elección. De manera que para el discurso hembrista llegó la hora de reivindicar con violencia militante a Sabina Spielrein, que no era precisamente una santa ni una señorita con la geometría bien ajustada en la azotea. Lo que queda al final de todo eso es, probablemente, dos seres humanos patéticos, una en su comportamiento histérico, el otro en su eterna fuga hacia ninguna parte para que sus hábitos sacerdotales ocultaran sus miserias psicológicas particulares. Pero no es su pecado. Después de todo, el 99% de la Humanidad es patético en su mediocridad, así es que no vamos a pedirles que sean supermanes y supergirls, ¿cierto?
¿POR QUÉ VERLA?
-- La sensación más acabada que tuve apenas termine de ver esta peli, fue... desconcierto. ¿Qué diablos habían querido contarme, al final? No es que la peli sea mala (no lo es, de hecho). No es que el tema sea poco interesante (¿Carl Gustav Jung, poco interesante...?). No es que no se esfuercen. Pero en su esfuerzo por querer abarcar demasiado, incurre en el pecado de morder más de lo que puede masticar. El nervio central y lo bueno del asunto es la historia entre Carl Gustav Jung y Sabina Spielrein. No sé si debería calificar a esto como una "historia romántica", pero al menos trata de sacarse los esquemas de ñoñería con que, sin duda, lo hubiera plagado una versión hollywoodense al uso. Pero a cada rato nos interrumpen esta peli con la investigación de los dos personajes en el Moscú del presente, que pareciera tener por objeto mostrarnos lo poco que sabemos sobre Sabina Spielrein y lo frágil que es la memoria histórica... y que falla miserablemente por el afán de mostrarnos cómo esta parejita empieza a entusiasmarse el uno por la otra y la otra por el uno... y nos desvían de la cuestión principal. Este truquito fue usado en la peli "Posesión", pero ahí se justificaba porque la trama giraba precisamente en torno de eso, en torno a dos personajes que de tanto investigar el pasado, terminaban un poco viviendo en él y a través de él, mientras que aquí no se trata de eso, sino del puñetero Carl Gustav Jung y la puñetera Sabina Spielrein, así es que la puñetera pareja de tortolitos en Moscú sobra. Mientras (la mayor parte del metraje) nos muestran el desenvolvimiento de la relación, tenemos un interesante biopic, dentro de las limitaciones propias del género. Pero para el final el asunto se despatarra entero, transformándose en un discurso para reivindicar a Sabina Spielrein, que en todo el tramo anterior de la peli no aparecía por ninguna parte. Mirando el listado de guionistas (seis tipos, además del director), me pregunto si demasiados pasteleros no habrán arruinado el pastel: "metamos esto que queda bien", "bueno, ya, pero no calza con esto otro", "¡pero yo quiero que esto otro esté!", "bueno, entonces lo dejamos, y ya veremos cómo lo arreglamos", "¡lo tengo, metamos esto otro y así lo cerramos!", "sí, pero así la peli se nos dispara en muchas direcciones", "qué importa, así tiene más lecturas y sublecturas", "ya, OK, hagámoslo así entonces". ¿Qué queda entonces para rescatar en esta peli? Bueno, lo habitual en pelis de época, en particular en las ambientadas en la Mitteleuropa del 900: vestuario, edificios, muebles antiguos... Además, la pareja protagónica (Iain Glen como Carl Gustav Jung y Emilia Fox como Sabina Spielrein) están los dos brillantes en sus roles. Y hay una que otra alusión al pensamiento psicológico/místico/ariosófico de Carl Gustav Jung. Si son razones suficientes para ver la peli, eso se lo dejo al criterio del amable lector de Cine 9009.
IDEAL PARA: Jungianos de pro y fagocitadores de biopics, y de pelis de época en general.
VIDEOS.
-- Escena de la peli en que Jung y Spielrein salen a, ehm, divertirse [en italiano, sin subtítulos].
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