Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 27 de diciembre de 2012
"Poder que mata" (2010).
-- "Fair Game" (título original en inglés), "Juego de traiciones" (título en México), "Caza a la espía" (título en España). Estados Unidos / Emiratos Arabes Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Doug Liman.
-- Actuación: Naomi Watts, Sean Penn, Noah Emmerich, Ty Burrell, Sam Shepard, Bruce McGill, Brooke Smith, Michael Kelly, Khaled El Nabawy, David Denman, David Andrews, Geoffrey Cantor, Adam LeFevre, Nassar, Satya Bhabha.
-- Guión: Jez Butterworth y John-Henry Butterworth, basados en el libro de Joseph Wilson, y en el de Valerie Plame Wilson.
-- Banda Sonora: John Powell.
-- "Poder que mata" en IMDb.
-- "Poder que mata" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Kuala Lumpur... ¡Leñe, una peli de espías-basada-en-caso-real se va a iniciar con una secuencia de precréditos estilo Bond...! Er, no. La cosa parte con la pizpireta Valerie Plame haciendo lo suyo, y probándonos que ella es de la CIA, pero sin balas ni gadgets ni en general esas cosas que hacen entretenidillas las pelis de espías. Luego de esto regresa a su país, incluyendo a su marido que es medio cabeza caliente yo-tengo-la-razón, y a una de esas reuniones de trabajo modernas de la CIA, porque los tiempos de James Bond reportándose frente al jefe gruñón en un tú-a-tú están obsoletos, parece. El caso es que se discute la eventual venta de unos tubos de aluminio de Níger a Irak. El típico cabezaculo de toda la vida dice que esa venta es porque Irak está construyendo reactores nucleares porque, leñe... ¡son los irakíes! ¡Los malvados favoritos de América entre 1980 y 2003! Algunas mentes más despiertas ponen en duda las afirmaciones, porque los famosos tubos son cuatro veces más grandes que los estándar usados para las centrifugadoras nucleares que, además, ya no se hacen con esa clase de tubos desde los tiempos del Bond de Connery. Para salir de dudas, resulta que el marido de Valerie Plame sabe un poco acerca de Africa, tiene conexiones y etcétera, a pesar de que en términos estrictos es un civil (e.d., no agente operativo de campo ni recluta de la CIA). El maridito viaja a Africa, y descubre que no parece haber nada. Valerie Plame por su parte hace su propia investigación, y descubre que Satán Husein ha desmontado su programa nuclear desde los '90s. A pesar de lo cual, en su discurso dando cuentas a Estados Unidos, George W. Bush sale diciendo que Irak tiene un programa nuclear y compró elementos para su propio reactor en Africa. Probando de paso que para los cristianos la mentira no es una ofensa capital. La espía, frustrada por lo obvio, porque se está preparando una tremenda falsificación para justificar una guerra, decide a pesar de todo quedarse callada, porque bueno, al final qué se puede hacer. ¿Y su maridito? No, pueh, él es muy mashoh, así es que va y escribe un reporte para la prensa escrita en donde denuncia que todo lo de George W. Bush y sus armas de destrucción masiva es THE BIG FUCKING BULLSHIT OF THE CENTURY. ¿Alguien cree que en el Departamento de Justicia leyeron esto y dijeron "¡Leñe, la democracia americana está en peligro por una banda de sicópatas que está dando un golpe de estado interno!"? No, pueh, que esta peli no es una de ésas idealistas en donde se critica harto la corrupción gubernamental, pero al final los funcionarios corruptos siempre son encontrados y juzgados por EL SISTEMA. No. En este caso simplemente sueltan a la prensa que Valerie Plame es espía, inhabilitándola de paso para la profesión porque, bueno, si todo el mundo sabe que eres un espía, es que no puedes ser muy eficiente como agente de campo, ¿no? Una nueva batalla en la dictadura de Bush contra Estados Unidos se ha iniciado, y la espía se ha transformado en el huracán de la misma.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Cuando este blog Cine 9009 se inició por allá por el ahora lejanísimo 19 de Febrero de 2006, éste era un mundo muy distinto. En vez de Barack Obama enviando drones para realizar asesinatos selectivos y ganarse el Nobel de la Paz, existía George W. Bush enviando ejércitos mercenarios a romper toda la plomería de la casa que no era suya, para después reconstruir la plomería con las empresas de plomería de sus propios amigos. Leñe, que contra Bush estábamos mejor. Con esa cara de buenoide yes-we-can, ¿quién podría decir algo contra Obama? Y se lo dicen, y se lo vuelven a decir, que su política exterior sigue siendo tan matonesca como de costumbre, que no cerró Guantánamo como prometió, y además ha tenido bastante mano blanda con las altas finanzas de Wall Street mientras la crisis económica ha seguido no empeorando, pero sí en ese estado crónico conocido como estable dentro de su gravedad. Y se lo dicen, y Obama sonríe y está todo OK... George W. Bush no tenía ese mismo carisma, quizás porque el hombre no tenía demasiadas luces. O sea, cuando te eligen Presidente porque un grupo de rednecks dice que se tomaría una cerveza contigo, eso es más un insulto que un halago. ¿Fue George W. Bush un diabólico genio criminal que engañó a todo el mundo, o apenas la marioneta de otros intereses nunca del todo bien confesados? Quién sabe. El caso es que uno de los más sonados incidentes de su administración, fue el incidente de Valerie Plame. O sea, George W. Bush decide iniciar una guerra para masacrar irakíes a destajo basados en reportes que después resultaron ser falsos, y cuando alguien va y denuncia el hecho, resulta que la Presidencia en vez de colaborar con la investigación termina filtrando a la prensa el nombre de una espía... Eso ya pasa la línea de la villanía vulgar estilo Charles Logan vs. Jack Bauer en "24", y se interna de frentón en las aguas de la supervillanía estilo Mortadelo y Filemón. Por alguna razón, el país en que el estado texano de donde es oriundo el Presidente Bush institucionalizó la expresión "corredor de la muerte", y se hace gárgaras acerca de lo buen cristianos que son, nunca la cosa llegó a mayores. Hubo condenas en el caso de Valerie Plame, pero George W. Bush conmutó la pena de presidio (la multa siguió en pie, eso sí), y aquí no ha pasao na, macho, que uno de los nuestros no puede ir a la cárcel, faltaba más... Y George W. Bush, aunque salió de la Casa Blanca con el menor índice de popularidad de un Presidente saliente ever, lo hizo por sus propias patitas y no esposado por haber violado flagrantemente la Constitución al iniciar guerras sin pruebas. Porque si Estados Unidos se dedicara a atacar a otros países de manera sistemática por la mera sospecha de almacenar armas de destrucción masiva, el primer blanco debería ser Israel, ¿no? ¡Leñe, que el primer blanco deberían ser ellos mismos!
¿POR QUÉ VERLA?
-- La secuencia inicial en donde Valerie Plame arrincona a un tipejo para que se transforme en, er... colaborador no voluntario de la CIA, eso es... pareciera ser un comentario del tipo de peli que vamos a ver durante la siguiente hora y cuarenta: está diseñada a la manera de las secuencias de precréditos Bond, pero en vez de acción trepidante o de suspenso a lo Bourne, todo se resuelve mediante una conversación persuasiva, sin armas ni acción. Eso debería ponernos en las coordenadas de una peli que no es exactamente un thriller ni tiene realmente ninguna secuencia de acción. Si tuviéramos que encontrar comparaciones, tendríamos que bucear en la tradición del cine de espionaje político de los '70s. Que "Poder que mata" se parece más a "Los tres días del cóndor" o a la sangrante parodia "El hombre de la lente mortal" que a James Bond o a Bourne, para que nos entendamos. O a "El buen pastor", incluso mejor dicho. La peli pone de manifiesto el inconfensable cruce de intereses entre las agencias de inteligencia cuyo trabajo debería ser en principio analizar datos para preparar escenarios y desactivar amenazas, pero que en definitiva pueden transformarse en otra herramienta de poder para justificar acciones vastamente más allá de lo necesario para la seguridad nacional. George W. Bush quería convencer o necesitaba ser convencido de que Irak era una amenaza, así es que emerge de manera muy oportuna un informe acerca de lo malvados que son los irakíes creando armas de destrucción masiva. Las que, como todos sabemos, nunca aparecieron porque bueno, Saddam Hussein había desmantelado todo su programa ABQ en los '90s, después de la Primera Guerra del Golfo, en la vana esperanza de que si hacía el papel de humilde pastor de cabras, los Estados Unidos lo iban a dejar en paz. Enviando de paso un mensaje implícito a cualquiera otra satrapía del Medio Oriente: el apaciguamiento con el águila calva no funciona, mejor echen a andar su Ossirak para defenderse con un taking-you-with-me. Just in case. Para que luego se quejen de los que iraníes están desplegando su propio programa nuclear, hay que ser tarados para pensar que Irán se iba a dejar amilanar por la suerte de Irak en vez de conseguir sus propias armas de destrucción masiva después de ese ejemplito. Pero en fin, volviendo a la peli, es una interesante radiografía de como fue manejada la inteligencia para justificar una guerra en último extremo desastrosa. Naomi Watts brilla en su rol protagónico (además de que, por una vez en la vida, tiene un razonable parecido con la verdadera Valerie Plame), y Sean Penn hace lo suyo como el marido cabezotas en un rol que ni cortado trajesastre. Incluso hasta la dirección de Doug Liman, que ya había coqueteado con el thriller de espías dándole el puntapié a la saga Bourne con "Identidad desconocida" antes de estrellarse con "Sr. y Sra. Smith" y "Jumper", hace un fino trabajo de artesanía en la dirección, que se luce al máximo en la segunda mitad de la peli, cuando todo el peso de la traición desde la Casa Blanca cae sobre los hombros de los protas. Quizás el único defecto de la peli sea que los diálogos a ratos se tornen un poco esotéricos, porque los personajes hacen algo tan lógico (y a veces tan olvidado por los guionistas) como hablarse entre sí, en vez de explicarnos las cosas a nosotros (igual como en la vida real, claro, o imagínense a ustedes hablando a otra persona como si estuviera explicando a un público imaginario las cosas... los agarrarían y pondrían de patitas en el lococomio). Aunque esto puede ser más bien un déficit nuestro, acostumbrados como estamos al cine hecho para espectadores con graves problemas de déficit atencional. En definitiva, "Poder que mata" es un must-see, tanto por su buena factura y realización, como por ser la crónica que certifica la defunción oficial de la democracia en Estados Unidos.
IDEAL PARA: ¡Democracia, cuántos crímenes se cometen en tu nombre...!
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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+ John Powell,
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+ Noah Emmerich,
+ Sam Shepard,
+ Sean Penn,
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jueves, 13 de agosto de 2009
"Juego de espías" (2005).

-- "Silent Partner" (título en inglés), "Теневой партнер" (título en ruso). Estados Unidos / Rusia. Año 2005.
-- Dirección: James D. Deck.
-- Actuación: Tara Reid, Nick Moran, Gregg Henry, Patrick F. Gallagher, James D. Deck, Oleg Shtefanko, Igor Staroseltsev, Georgi Martirosyan, Irina Grigoryeva, Aleksandr Fastovskiy, Robert F. Lyons, James Keane, Sergei Konov, Veronika Izotova, Lyubov Germanova.
-- Guión: James D. Deck y Chris Larsen.
-- Banda Sonora: Larry Brown.
-- "Juego de espías" en IMDb.
¿DE QUÉ SE TRATA?
¿Crreían acaso que desde la derrota de Iván Drrago a manos de RRocky Balboa se había terrminado la amenaza rrusa? Piénselo otrra vez, tovarrich. Hay un ministro ruso que las pasa canutas con una tovarich que le gusta, ya saben, hacer cositas porque hace cositas, si es que son todas unas sueltas. Algo después, el tipo aparece en su casa, con su bolita de plomo dentro del cerebro. Suicidio, dicen, pero claro, es la Santa Madre Rusia, y ya sabemos que allá se estila que te metan talio en la bebida para dejarte un desfigurao que no digamos. En Yueséi, por su parte, un analista de la CIA dice "la economía de los soviets va viento en popa ahora que pateamos el culo comunista, América debe invertir en Rusia y prestar dinero... y obtener suculentas ganancias al cabo de un tiempo, cuando el parque industrial ruso crezca lo suyo", y de que usen ese parque industrial para reflotar el Red Army, bueno, eso nadie lo dice. En fin. El caso es que el suicidio del ministro le cae como patada en el estómago, porque el ministro en cuestión era el interesado en el préstamo. Para salvar su operación, y también mandao por sus jerifaltes de la CIA, debe viajar a Moscú. Allí se topa con que todos dicen que es suicidio, que le quieren dar carpetazo, que nadie colabora, lo de siempre, vamos. Además, el tipo no es James Bond, precisamente, porque tiene una cara de pasmao que te la vieras. En un minuto, claro, se hace la pregunta clave: ¿por qué envían a un tarado como yo para hacer esta investigación? Y se responde: ¡Claro, envían a un tarado como yo porque nadie quiere que haya investigación! (si hay algo más penoso que ser un tarado, es serlo y más encima darse cuenta). Pero, fiel a su tradición personal de ser un tarado, en vez de acusar recibo y darse media vuelta a casita a cobrar el cheque y vivir en paz y hacerse chica y procrear nuevos taraditos, decide que sí hará la investigación, de todos modos. En estos menesteres acaba topándose con la chica que decíamos al comienzo, porque bueno, siempre en estas pelis la chica y el chico se reúnen, o no hay tensión dramática sobre si follan o no follan. Juntos, ambos librarán una épica lucha por desenterrar la verdad, contra todo el apparachitnik ruso y sus buenas conexiones mafiosas yankis de paso. ¡Nastarobia, camarada!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Ni James Bond en "GoldenEye" pudo limpiar ese hoyo infecto de corrupción económica y política que es Moscú a comienzos del XXI. Porque claro, derribaron a los tenebrosos Hijos de Stalin para instalar a los Hijos del Kapital en su lugar. Y el pueblo ruso, igual que siempre. Incluso, quizás peor. Aunque el clima es misericordioso: si estás muy cagao por la economía, siempre te queda la opción de dejarte morir de frío. O beber vodka a destajo, qué más da. En medio de todo esto, era cuestión de tiempo antes de que surgieran las coproducciones y alianzas fílmicas rusoamericanas. O sea, los yankis ponen el dinero (o los rusos, si hay que lavar lo suyo), y los rusos ponen los bellos paisajes y las basílicas de cúpulas doradas. "Juego de espías" (cuyo título original, "Silent partner", es un tanto más lógico para la trama, digámoslo, porque se refiere a un archivo computacional, y no, no es un espoiler porque se ve en los primeros diez minutos de trama) es un intento por hacer coproducción entre Rusia y América. Con la ubicua mano de Andrew Stevens por detrás como productor ejecutivo. ¿De quién, dice usted? ¡Joer, es que ustedes no vieron cine noventero! ¡Andrew Stevens era el productor/actor que se afilaba a Shannon Tweed en cosas como "Scorned", "Sueños ilícitos", "Night Eyes II"...! (¿quién dijo que Cine 9009 era solamente sobre cine de alturas? Yo no, por lo menos, y soy quien mantiene el blog funcionando, ¿eh?).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Digámoslo desde ya. Esta es la clase de pelis que se ven fácil, se digieren rápido y se olvidan con prontitud. Lo curioso es que, a pesar de su clara vocación de serie-B, es algo más estimable que el promedio. El argumento no es ninguna maravilla, y se sigue todos los tópicos del género (chica de infarto en peligro de muerte, chico lindo devenido en agente reluctante, conspiraciones en la sombra, traidores dentro de "los buenos", más unos cuantos tiroteos que animen el cotarro de cuando en cuando). El final podía haber sido algo bueno, pero no supieron montarlo bien, y quedó algo abierto a la libre interpretación, por decirlo con suavidad. Los giros de la trama permiten que la chica (Tara Reid, a quien nunca contratan por su talento actoral, ni menos cuando era la host de Wild On) muestre su peazo anatomía en una lencería obviamente diseñada para sus medidas corporales. Y las escenas de acción están relativamente bien resueltas, dentro de lo escaso del presupuesto (una persecusión automovilística, como manda el lugar común, un tiroteo con ametralladoras al mejor estilo "24"...). ¿Eso es demasiado poco para calificar a una peli como "buena"? Sí, estamos de acuerdo, pero es que la hizo el ya mencionado Andrew Stevens en coproducción con el Oso Ruso, con el vuelto del pan y tres sánguches de mermelada con mantequilla. Hay muchas otras pelis que las hacen con diez veces el presupuesto de lo que seguramente costó esto, que son tan pointless como ésta, y reciben mucha más atención y bombo, e incluso (¡AJ!) público. Buen truco: si te gastas una millonada, se nota que es una peli mediocre a la legua, mientras que si la haces con una mano por delante y la otra por detrás, las (escasas) virtudes relucen un poco por encima del marasmo general. Y al final, sí, la peli se aguanta y se defiende sola. De manera vacilante, pero se defiende.
-- Démosle algo de crédito a la banda sonora. No es una maravilla ni mucho menos, pero acompaña bien sin fastidiar, tiene los toques rusoskas justos para la ambientación, y si bien en ningún minuto tiene punch, tampoco distrae ni molesta.
IDEAL PARA: Ver de nochecita, en la camita, para conciliar el sueño con algo ligerito.
VIDEOS.
-- La escena de persecusión de autos [en inglés, doblada al ruso... yo qué culpa, así venía el video].
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+ Tara Reid,
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Rusia
domingo, 24 de mayo de 2009
"Quémese después de leerse" (2008).

-- "Burn After Reading". Estados Unidos / Inglaterra / Francia. Año 2008.
-- Dirección: Ethan Coen y Joel Coen.
-- Actuación: George Clooney, Frances McDormand, Brad Pitt, John Malkovich, Tilda Swinton, Richard Jenkins, Elizabeth Marvel, David Rasche, J.K. Simmons, Olek Krupa, Michael Countryman, Kevin Sussman, J.R. Horne, Hamilton Clancy, Armand Schultz.
-- Guión: Joel Coen y Ethan Coen.
-- Banda Sonora: Carter Burwell.
-- "Quémese después de leerse" en IMDb.
-- "Quémese después de leerse" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Planeta Tierra, cámara de satélite espía acercándose a Washington DC - ¡¡¡UUHOOOOOÓ - WHOAAAAAA!!! - oficinas de Control... perdón, quise decir, de la CIA. Un temible operario del recontraespionaje interpretado por Maxwell Sm... perdón, por Don Ad... ¡perdón, por Steve Carrrrrr...! Er, no, tampoco. Por John Malkovich, ahí sí (yeah, that's the ticket!). Bueno, nuestro temible operario del recontraespionaje llega a la oficina, ingresa, y tendremos una asignación de misión a lo 007: su misión, señor Malkovich, es pasar por la oficina de guarda de sobretodos y sombreros para coger sus pilchas, y no se moleste en venir a trabajar mañana. Cuando, desconcertado, pregunta que por qué, le dicen que es porque tiene algunas, ehm, ya sabes, relaciones demasiado amistosas con las botellas, en particular las de contenido etílico. "¡Pero cómo me dices eso, si tú eres un fucking mormón!". Pero no hay tutía que valga. Así es que tenemos a nuestro agente cesante. De manera que el tipo decide vengarse. Escribirá sus memorias. Será el nuevo Tom Clancy. Entre trago y trago, por supuesto, que no es un fucking mormón a fin de cuentas (este hombre chupa a lo industrial, y abre la factoría temprano). Todo, mientras su ricurita de esposa que se gasta (la MILF forever Tilda Swinton) se tira a George Clooney. Y como buena mujer, quiere el upgrade de follajera a señora de Clooney, empieza a recolectar papeles, documentos, X-Files, de todo para tener cosas contra su maridito y poder divorciarse en paz. Entre esos papeles se va un cederrón con las p**** memorias. Que acaba en un gimnasio. Uno en que trabajan un personal trainer que a lo maricotas sólo le gana lo tarado (para que no digan que la peli es homofóbica, hehehé). Y una todocaído que anda obsesionada con unas puñeteras cirugías para pasar a ser todoarriba. Con el dichoso CD-Rom en la mano, descubren una gran oportunidad... ¡¡¡CHANTAJEAR A UN AGENTE DE LA CIA PARA PAGAR LAS DICHOSAS CIRUGÍAS!!! ¡¡¡MUAHAHAHAHÁ!!! ¡¡¡QUÉ MALVADOS SOMOS!!! Y si no pagan... ¡¡¡VENDEREMOS LA INFORMACIÓN A NATASHA Y BORIS, NUNCA DESPRRRECIEN AL MALVADO OSO RRRUSO, MUAHAHAHAHAHÁ!!! Cántenla conmigo, sé que se la saben: to-vaaaaaa-rich, to-vaaaaaa-rich, briskondashiklinga O-seeeeee-tiaaaaaa...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Hubo una época en que el asuntillo ése de los espías era con glamour. ¿Nadie acaso se entusiasma con la idea de haber vivido la World War Uno para echarse entre pecho y espalda a Mata Hari? Er... ¿Tampoco ustedes? Sí, estaba un poco regordeta para los cánones actuales, vale. Bueno, vayamos a James Bond, a Modesty Blaise, más recientemente a Jack Ryan y a Jason Bourne... Incluso, cachondearse de los espías implicaba hacerlo según los parámetros de 007, como que ni el propio grande genio ése que es Mike Myers pudo huir de eso para filmar "Austin Powers: El espía seductor" y secuelas (lo de "grande genio" fue sarcasmo, por si alguien no capta, ¿eh?). Incluso en fecha reciente tuvimos ese cachondeo a la vena que fue "xXx" con Vin Diesel que... Esperen... Er... No, me equivoqué, eso no era parodia. Bueno, en fin, lo que quiero decir con todo esto es que los espías ya no son lo que eran. Quedaron bastante desprestigiados, por supuesto, después del asuntillo ése de Valerie Desplume, que durante la desadministración de George W. Bush puso en ridículo a la CIA porque el propio Gobierno consiguió lo que 40 años de Guerra Fría jamás: ¡¡¡REVELAR EL NOMBRE DE SUS PROPIOS AGENTES!!! (y pensar que tanto se la sudó James Bond en "Su nombre es peligro" para evitar precisamente eso...). Y peor aún cuando Colin Powell dijo ante la ONU que "oigan, la CIA nos dice que Irak tiene armas de destrucción masiva, lo retejuro por la tumba de mi padre negro que está en los cielos", y después salen con el pastelazo de que no, de que la conexión nigeriana y la Ruta del Uranio eran fantasías calenturientas de algún tomclanciófilo que se masturbaba teniendo fantasías homoeróticas con Jack Ryan. Y mientras en lo de Jason Bourne le cargan a la CIA por el lado serio de la ultraacción, echando abajo Treadstones y cosas varias, los Hermanos Coen atacan el otro flanco, el del humor. Bueno, saquen cuentas: la CIA fue dirigida por George Bush padre, que después fue Presidente de Estados Unidos, y además le abrió la puerta a su hijo, el que se le escapó de su testículo tonto, para que le tomara el testigo ocho años después. Así no se puede, oigan.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una de los Hermanos Coen. ¿Motivo suficiente para verla? Mmmmmm... Como lo decía a propósito de "Sin lugar para los débiles", los Hermanos Coen ya no son exactamente lo que eran, y hace rato que vienen rumiando de las glorias pasadas. Pero bueno, los Hermanos Coen tienen un cine lo suficientemente, digamos, singular, para que puedan generar un reducto de fanáticos irrestrictos que defenderán a sus campeones con uñas, dientes y hemoglobina de ser precisos. Pero en lo personal, no se me ocurre que su cine sea demasiado defendible, que digamos. Según ellos, el mundo es un lugar absurdo. Vale. Según ellos, la única manera de mostrarlo es haciendo pelis absurdas. Vale. Pero entonces, después de la primera debieron haberse detenido. O la segunda o tercera a lo sumo. Pero van... Si ésta es la primera vez que te toca ver una de los Hermanos Coen (difícil, pero supongamos), es una buena puerta de entrada porque es bastante representativa de su cine en su vertiente más de comedia (tienen también su vertiente policial-noir, pero eso es otra cosa). Si eres fanático de los Coen, estarás en tu salsa porque te están ofreciendo lo mismo de siempre y a la vena. El resto de los mortales encontraremos, por su parte, la misma coctelera de temas pegoteados de toda la vida, que a ratos tiene gracia, y a ratos no, que después de todo ya sabes para dónde van los tiros si te has visto otras de los Coen (a saber: para ninguna parte).
-- Las actuaciones. Son sin duda lo mejor de la peli. Brad Pitt se manda un papelazo como personal trainer maricotas, haciendo creíble que en un ser humano haya tanta oquedad craneana y aún así el pobre cobayito pueda sobrevivir. Frances McDormand, como una mujer obsesionada con las cirugías plásticas, está brillante. John Malkovich también está en su punto. A su lado, tanto Tilda Swinton y George Clooney destiñen un poco, aunque justo es admitirlo, dentro del enrevesado y a ratos no demasiado interesante guión, todo lo relativo a su subtrama paralela, como que queda un poco huango. Y el jefe de la CIA es nada menos que el siempre bien recibido J.K. Simmons. La clave aquí es: se nota que todos se lo pasaron fiestik rodando la peli, y esa buena vibra se termina por transmitir al público.
-- No diré que la historia es grandiosa, ni siquiera brillante. En realidad es una sucesión de coincidencias y casualidades malamente arregladas, como suelen ser por lo demás muchas de las comedias de los Coen: "inventémonos una troupe de personajes medios salidos y pongámoslos juntos, a ver qué pasa". Pero hay algunas secuencias memorables. La secuencia en que despiden al tipo de la CIA... Toda la secuencia en la embajada rusa... El personal trainer infiltrándose en... Uno puede preguntarse en qué hubiera derivado todo esto, si hubieran puesto un poquito más de empeño en hacer cuadrar el guión. Pero bueno, no seamos tan exigentes. Después de todo, lo escribieron entre taza de café y taza de café, en los descansitos de laburar para "Sin lugar para los débiles". Que tampoco era una maravilla de peli por otra parte (pero, ¿qué diablos le habrán visto para darle tanto fuste?).
IDEAL PARA: Ver una peli irregular e hilarante a ratos... y para quemar después de ver.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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domingo, 26 de marzo de 2006
"Syriana" (2005)

-- "Syriana". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Stephen Gagan.
-- Actuación: George Clooney, Matt Damon, Jeffrey Wright, Chris Cooper, Amanda Peet, William Hurt, Christopher Plummer, Tim Blake Nelson, Alexander Siddig, Mazhar Munir, Kayvan Novak.
-- Guión: Stephen Gagan, vagamente basado en el libro "See No Evil" de Robert Baer.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.
-- "Syriana" en IMDb.
-- "Syriana" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un emir musulmán le da esquinazo a los yankis, y decide venderle su producción petrolera a China. Chasqueo entre los petroleros (¿cómo ese emir recién bajado del camello se atreve a NO QUERER negociar con nosotros? ¿y qué rayos es un emir?). Un agente de la CIA es enviado para, digamos, "accidentar" al emir en cuestión, en particular por la delicada situación sociopolítica que se vive en el vecino Irán. Un asesor de finanzas es contratado para mejorar la inversión de los musulmanes, y se encuentra en el callejón sin salida de los intereses corporativos. Un fiscal del gobierno especializado en perseguir la corrupción y monopolios, investiga una fusión petrolera que tiene un punto débil en unas concesiones aparentemente obtenidas mediante un soborno. Un joven afectado por las políticas de despido masivo en la petrolera, producto de los manejos empresariales, es reclutado en una madrasa para actuar como agente terrorista. Todas estas tramas, aparentemente dispersas, están en realidad conectadas por una densa maraña de corrupción, chantaje, asesinatos, e intereses corporativos.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Desde el "despertar islámico" del Ayatollah Jomeini y sus secuaces, que los árabes son los malos. Tan malos, que Estados Unidos tuvo que usar una buena cantidad de sus armas de destrucción masiva (tanques, aviones, etcétera) para evitar que Saddam Hussein usara las suyas propias (que no tenía, por lo demás). Todo lo cual ha llevado a enormes cuestionamientos contra los intereses corporativos de las grandes finanzas, en paricular con escándalos como Enron y Halliburton. Era cuestión de tiempo antes de que surgiera una película que reflejara todo este ambiente, de una manera menos distendida y folclórica que "Fahrenheit 9-11", y con un espíritu mucho más incisivo que la sobrevalorada radiografía del narcotráfico que supuestamente fue "Traffic". Y no es raro ver a George Clooney, conocido disidente al gobierno de George W. Bush, en estas lides. Después de todo, ya nos había regalado una perlita cuestionadora de la realidad política actual, con "Buenas noches y buena suerte".
¿POR QUÉ VERLA?
-- El argumento. Está basada parcialmente en los recuerdos de un antiguo agente de la CIA que hacía trabajo sucio en el Medio Oriente, así es que los detalles son aterradoramente verosímiles. Todo está resuelto de manera muy realista, en medio de conversaciones de pasillo y amenazas. Con la excepción de algunas explosiones, hay muy poca acción glamorosa a lo James Bond o "24".
-- Los actores. Christopher Plummer manifiesta su solvencia habitual (para los no enterados, ese viejito magnate petrolero actuó, hace cuatro décadas atrás, en "La novicia rebelde", traten de adivinar en qué papel, y hace poco actuó en "Plan perfecto"). George Clooney hace un gran secundario. Los "actores de carácter" (es decir, los que hacen de musulmanes) están también en su punto. A cambio, Matt Damon y Amanda Peet como un matrimonio con problemas deslucen un poco, se ven muy hollywoodenses, y quizás hubiera sido mejor opción buscar a dos actores más desconocidos y de segunda fila, menos reconocibles, para interpretar sus roles con credibilidad (eso, sin contar con que su subtrama no tiene mucho sentido y en verdad sale sobrando).
-- La banda sonora. Nada de estallidos de música estridente por los altoparlantes para enfatizar los momentos en que como buenos espectadores, debemos dejarnos llevar. Por el contrario, la música es extraordinariamente suave en general, y muchas secuencias carecen de acompañamiento musical. Algunos realizadores hollywoodenses podrían tomar nota de cómo a veces el silencio vale más que la más alambicada banda sonora.
-- Diálogos memorables. Un abogado le grita a un fiscal que ellos no son corruptos, sino que el gobierno lo es, interfiriendo el libre mercado con sus regulaciones, y ellos son corruptos para defenderse de las malas prácticas del gobierno (así, con su cara y con un par). Un empresario petrolero se queja de un emir que los insulta no negociando (y dejando expoliarse) por ellos. Un fiscal sugiere apurar un monopolio fingiendo que hace su trabajo, haciendo caer a un par de suches en los mandos medios. El director de la CIA, que apenas enterado de una operación que sale mal, inventa de inmediato, a toda marcha, y con todo vapor, una historia bastante convincente sobre el "agente que actuó por su cuenta"... dejando botado al hombre que él mismo ha enviado allá a cumplir una misión. Perlas así. Con gente maldita como ésa, quizás sería preferible un mundo gobernado por un triunvirato compuesto por Hannibal Lecter, Darth Vader y un representante klingon, seguro que nos va mejor... (o tendríamos más payaseo al menos).
IDEAL PARA: Hacerse una idea de cómo se manejan los asuntos petroleros y se hacen negocios en el país de la libertad y las barras y estrellas.
-- Dirección: Stephen Gagan.
-- Actuación: George Clooney, Matt Damon, Jeffrey Wright, Chris Cooper, Amanda Peet, William Hurt, Christopher Plummer, Tim Blake Nelson, Alexander Siddig, Mazhar Munir, Kayvan Novak.
-- Guión: Stephen Gagan, vagamente basado en el libro "See No Evil" de Robert Baer.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.
-- "Syriana" en IMDb.
-- "Syriana" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un emir musulmán le da esquinazo a los yankis, y decide venderle su producción petrolera a China. Chasqueo entre los petroleros (¿cómo ese emir recién bajado del camello se atreve a NO QUERER negociar con nosotros? ¿y qué rayos es un emir?). Un agente de la CIA es enviado para, digamos, "accidentar" al emir en cuestión, en particular por la delicada situación sociopolítica que se vive en el vecino Irán. Un asesor de finanzas es contratado para mejorar la inversión de los musulmanes, y se encuentra en el callejón sin salida de los intereses corporativos. Un fiscal del gobierno especializado en perseguir la corrupción y monopolios, investiga una fusión petrolera que tiene un punto débil en unas concesiones aparentemente obtenidas mediante un soborno. Un joven afectado por las políticas de despido masivo en la petrolera, producto de los manejos empresariales, es reclutado en una madrasa para actuar como agente terrorista. Todas estas tramas, aparentemente dispersas, están en realidad conectadas por una densa maraña de corrupción, chantaje, asesinatos, e intereses corporativos.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Desde el "despertar islámico" del Ayatollah Jomeini y sus secuaces, que los árabes son los malos. Tan malos, que Estados Unidos tuvo que usar una buena cantidad de sus armas de destrucción masiva (tanques, aviones, etcétera) para evitar que Saddam Hussein usara las suyas propias (que no tenía, por lo demás). Todo lo cual ha llevado a enormes cuestionamientos contra los intereses corporativos de las grandes finanzas, en paricular con escándalos como Enron y Halliburton. Era cuestión de tiempo antes de que surgiera una película que reflejara todo este ambiente, de una manera menos distendida y folclórica que "Fahrenheit 9-11", y con un espíritu mucho más incisivo que la sobrevalorada radiografía del narcotráfico que supuestamente fue "Traffic". Y no es raro ver a George Clooney, conocido disidente al gobierno de George W. Bush, en estas lides. Después de todo, ya nos había regalado una perlita cuestionadora de la realidad política actual, con "Buenas noches y buena suerte".
¿POR QUÉ VERLA?
-- El argumento. Está basada parcialmente en los recuerdos de un antiguo agente de la CIA que hacía trabajo sucio en el Medio Oriente, así es que los detalles son aterradoramente verosímiles. Todo está resuelto de manera muy realista, en medio de conversaciones de pasillo y amenazas. Con la excepción de algunas explosiones, hay muy poca acción glamorosa a lo James Bond o "24".
-- Los actores. Christopher Plummer manifiesta su solvencia habitual (para los no enterados, ese viejito magnate petrolero actuó, hace cuatro décadas atrás, en "La novicia rebelde", traten de adivinar en qué papel, y hace poco actuó en "Plan perfecto"). George Clooney hace un gran secundario. Los "actores de carácter" (es decir, los que hacen de musulmanes) están también en su punto. A cambio, Matt Damon y Amanda Peet como un matrimonio con problemas deslucen un poco, se ven muy hollywoodenses, y quizás hubiera sido mejor opción buscar a dos actores más desconocidos y de segunda fila, menos reconocibles, para interpretar sus roles con credibilidad (eso, sin contar con que su subtrama no tiene mucho sentido y en verdad sale sobrando).
-- La banda sonora. Nada de estallidos de música estridente por los altoparlantes para enfatizar los momentos en que como buenos espectadores, debemos dejarnos llevar. Por el contrario, la música es extraordinariamente suave en general, y muchas secuencias carecen de acompañamiento musical. Algunos realizadores hollywoodenses podrían tomar nota de cómo a veces el silencio vale más que la más alambicada banda sonora.
-- Diálogos memorables. Un abogado le grita a un fiscal que ellos no son corruptos, sino que el gobierno lo es, interfiriendo el libre mercado con sus regulaciones, y ellos son corruptos para defenderse de las malas prácticas del gobierno (así, con su cara y con un par). Un empresario petrolero se queja de un emir que los insulta no negociando (y dejando expoliarse) por ellos. Un fiscal sugiere apurar un monopolio fingiendo que hace su trabajo, haciendo caer a un par de suches en los mandos medios. El director de la CIA, que apenas enterado de una operación que sale mal, inventa de inmediato, a toda marcha, y con todo vapor, una historia bastante convincente sobre el "agente que actuó por su cuenta"... dejando botado al hombre que él mismo ha enviado allá a cumplir una misión. Perlas así. Con gente maldita como ésa, quizás sería preferible un mundo gobernado por un triunvirato compuesto por Hannibal Lecter, Darth Vader y un representante klingon, seguro que nos va mejor... (o tendríamos más payaseo al menos).
IDEAL PARA: Hacerse una idea de cómo se manejan los asuntos petroleros y se hacen negocios en el país de la libertad y las barras y estrellas.
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