11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 20 de julio de 2008

"Petróleo sangriento" (2007).


-- "There Will Be Blood" (título original en inglés), "Pozos de ambición" (título en España). Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Paul Thomas Anderson.
-- Actuación: Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Dillon Freasier, Ciarán Hinds, Sydney McCallister, David Willis, Hans Howes, Kevin J. O'Connor, Russell Harvard.
-- Guión: Paul Thomas Anderson, vagamente basado en la novela "Petróleo", de Upton Sinclair.
-- Banda Sonora: Jonny Greenwood.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En una época anterior a los grandes rascacielos corporativos, a los yuppies escuchando Phil Collins o chipún-chipún tecnoyonki, o a la interconectividad mundial, hubo un tiempo en que todo era desierto y cenizas, y en medio de eso, los esforzados pioneros del capitalismo picaban la piedra para ver qué podían depredar al entorno. Uno de ellos es Daniel Plainview, quien en un mismo día tiene la bendita estrella de descubrir un filón que mana petróleo, y la maldita estrella de partirse la pierna. El tiempo pasa, los años se suceden, y el crecimiento de la actividad petrolera empieza a llevar la civilización hacia los desolados parajes en donde no crece la hierba ("adiós a nuestro equilibrio ecológico"...). Daniel Plainview es ahora un potentado petrolero, un antepasado lejano del J.R. de "Dallas", al que le llega un interesante rumor sobre un lugar en que, ¡aleluya!, el petróleo está tan a flor de la superficie, que mana directamente hacia ella. Aguantándose las ganas de relamerse, decide marchar a inspeccionar, junto con un bebito al cual ha adoptado después de que un compañero ha pasado a mejor vida, cortesía de una viga que cae en el momento y en el lugar clave para dejar huerfanito al niñato. Pero no sabe lo que pasará cuando llegue al pueblo. Porque allí se encuentra con que la Autoridad Suprema es nada menos que... ¡CHACHAAAAAÁN! ...esa tan autóctonamente figura estadounidense que es el curandero milagroso que habla como un poseso, y en vez de enviarlo al sanatorio por esquizofrenia, todos dicen que, "miren, si hasta habla con Dios"... Daniel Plainview hará entonces el mayor negocio de su vida. O no. Porque, ¿podrá el todopoderoso Dios Dólar vencer al Representante de Cristo en la Tierra? (eso, por muy lunático que sea el Representante, pero un vicario es un vicario a fin de cuentas, ¿no decía San Agustín que no es el obispo quien bautiza sino Cristo quien bautiza...?). Hagan sus apuestas, señores. ¡Qué! ¿Algún problema con apostar? Mi Dios, que poco yankis son ustedes, no tienen espíritu de especuladores...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hay ciertas cosas sagradas en Estados Unidos con las que no se juega. La religión, por ejemplo. Ya saben la batahola que se armó con "La última tentación de Cristo". El sexo con adolescentes, otro ejemplo: si en el cine te encamas con una chica menor de edad, debes ser castigado con perder el matrimonio, etcétera. Lo que origina la paradoja de que la chica más deseable es la que tiene 18, y después el largo declive, porque te venden el mito de la nubilidad adolescente con bikini en cuanta peli y publicidad te encuentras. Un tercer ejemplo, muy relacionado con el anterior: el capitalismo. Prueba a ser ligeramente crítico con el espíritu pionero de libre empresa, y a ver cómo te va. Incluso en tiempos de enorme desprestigio de la clase corporativa empresarial como en la Era Bush, George Lucas tuvo que poner a la maligna Federación de Comercio como pobrecitos peones manipulados por el malvado Darth Sidious o Darth Sidius o como se escriba, para librarlos de responsabilidad. Lo que origina algunas severas contradicciones, porque a veces la crítica a la religión vende y eso es capitalismo, ¿no? (véase "Estigma" o cosas similares). En cuanto a las menores de edad no es tanto el problema, porque en los Yueséi las agarras a huevo en la calle, o bien haces outsorcing y haces turismo sexual para darle por el culo a alguna prostituta thai en uno de esos deprimidos países esteasiáticos. Tiene que haber una crisis muy fuerte para que en Estados Unidos se cuestione el sacrosanto principio del capitalismo, o que se atrevan a tocarle los huevos a la religión (en particular a la cristiana, porque hay que ver cómo ridiculizan a los musulmanes en las pelis, haciéndoles gritar "allah allah ajalalah ajalalaliyah ahalalah" como posesos, como si los propios telepredicadores no fueran tanto más ridículos gritando "¡aleluya!" en perfecto hebreo). Una de esas crisis se vivió en 1929, cuando la economía se fue al demonio en la Gran Depresión, y hubo que dejar el dogma capitalista de lado para potenciar un fuerte intervencionismo estatal (el New Deal o "Nuevo Trato" del Presidente Franklin Delano Roosevelt). Es lo que pasa cuando dejas a los capitalistas solos y sin control: creas una burbuja de especulación financiera que se retroalimenta a sí misma, porque todos los que compran valores quieren venderlos más caros, aunque ese mayor valor no tenga otro respaldo sino la especulación misma y no un incremento substancial de los bienes... Pasa de tarde en tarde cuando dejas a los capitalistas funcionar a sus anchas y sin controles estatales, como bien saben los que siguieron las viscicitudes de la Nueva Economía y la Burbuja Punto Com a comienzos del 2000. Bien, volvamos a 1929. En aquellos años, por aquello de la crisis del capitalismo, se volvió guay hacerse socialista, y muchos escritores explotaron la vena de la crítica al sistema americano. Ya vendría el Macartismo un cuarto de siglo después a cortarles las alas. Entre esos escritores estaba Upton Sinclair, que escribió una novela llamada "Petróleo", en la que vagamente se basó Paul Thomas Anderson para escribir el guión de esta peli. Peli que hubiera sido imposible rodar hace diez o quince años atrás, cuando en plena Era Clinton era pecaminoso criticar al capitalismo desatado. Ahora, después de la explosión de la Burbuja Punto Com, la quiebra de Enron, la desaceleración económica provocada por George Bush y el recargo a la economía estadounidense provocada por la Guerra de Irak, el clima es apto otra vez para revisar los orígenes y fundamentos del capitalismo. Inch'Allah.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Dentro de los sacrosantos cenáculos de la clase de los opulentos, tan dispuesta siempre a gastar el dinero en tonterías tales como hagiografías y panoplias genealógicas, es herejía mencionar la triste e ineludible realidad histórica según la cual sus antepasados no fueron puestos en el Paraíso el Día de la Creación con todas sus moneditas listas para perpetuarlas en la descendencia, sino que hubo un tiempo en que sus ancestros andaban con el rabo al aire y mendigando antes de que alguno pudiera rapiñar su fortuna depredando al medio ambiente, o bien a otros seres humanos. Grandes potentados que mueren en aroma a santidad empresarial tienen por abuelos a corsarios y filibusteros (en sentido real o figurado) y por bisabuelos a vulgares taberneros, bataclanas o pordioseros. Esta peli refleja eso de una manera muy cruda. Daniel Plainview consigue alcanzar un gran estatus en la vida, pero ¿cómo...? La respuesta: con un golpe de suerte, manipulando o presionando a la gente, siendo rudo y despiadado, y en definitiva riñendo con todos esos valores que podríamos llamar "cristianos". Lo aterrador de esta peli, para el espectador advertido, no es que Daniel Plainview sea un tipo demoníaco más allá del bien y del mal, una anomalía en la naturaleza, sino que de esa manera están hechos todos los "emprendedores". Porque para obtener ganancias, alguien tiene que perder (los inversores, los obreros, o en última instancia el medio ambiente al que se trasladan los costos de producción). Si alguien hubiera encontrado otro medio de hacerse rico, ésta sería la Ciudad de Dios. Obviamente no lo es, basta con mirar por la ventana hacia afuera. Queda Entonces Demostrado...

-- Si creías que esto era la clásica peli maniquea sobre el bien y el mal, dándote sermones sobre lo malo malísimo que es profitar del prójimo, mira otra vez. El representante de la religión es pintado también con tonos sombríos y repelentes. Daniel Plainview es un bastardo arrogante y psicótico, vale, pero su contraparte, el iluminado Reverendo Eli, no lo hace mejor. Dentro de su mentalidad, todo lo que haga (incluso lucrarse con sus fieles o su iglesia) está justificado porque él está con Dios y Dios está con él. Como tantos popes, ayatolas y bonzos de otros tantos tiempos y lugares, ni se plantea la idea de que a lo mejor debería dejar a Dios escoger sus propios amigos, en vez de hacerse el cargante con él. Estamos en las antípodas de ese clásico cine negro en donde no importa que la pantalla estuviera literalmente inundada de mafiosos, siempre había un sacerdote (de preferencia católico) como gran figura moral de autoridad, afeándole a los malandrines su conducta deshonesta. Estas prevenciones morales ya no corren. Lo que cuenta es retratar la realidad, el mundo de verdad, aquel en que nadie ha podido ofrecer nunca una prueba tangible de hablar directamente con Dios, y aún así hay crédulos que se dejan embaucar por su propia necesidad psicológica de ser usados y abusados. En esto, la peli tampoco se queda atrás.

-- ¿Diré que es una peli muy de Paul Thomas Anderson? Sí y no. Lo que sí es claro, es que la adaptación sobre el material original de Upton Sinclair es bastante por la tapa y la segunda página, porque el resto no refleja preocupaciones sociales por ninguna parte (no he leído la novela original, pero conociendo a mi buen amigo Sinclair, y el prurito socializante de la literatura estadounidense de los '30s en general, me extrañaría que no fuera así). Paul Thomas Anderson, recordemos, es bien conocido por pelis mediocres sobre caída y redención como "Boogie Nights" o "Magnolia", con un ideario ideológico fuertemente reaccionario y conservador (hay que ver la de pellejerías que deben pasar los protas de sus pelis para encontrar el Camino y la Verdadera Luz). Podríamos pensar que "Petróleo sangriento" va a ser otro cargante discurso apologético sobre el Dios Furioso y Vengador, el Yahveh Sabaoth, Señor de los Ejércitos, presto a la ira y tardo en misericordia, que castiga los pecados de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Y en un momento de la peli pareciera ir por ese rumbo. Pero no. Algo se ha quebrado en el intertanto. Quizás Paul Thomas Anderson maduró. Ahora ve las cosas con otra perspectiva, no con fiero zelotismo pseudocristiano. Y esto se agradece. Por primera vez, Paul Thomas Anderson no actúa como un Juez Supremo premiando o condenando a sus personajes. En vez de eso los deja crecer y desarrollarse a sus anchas. Y vio Paul Thomas Anderson que esto era bueno, y atardeció y amaneció el día sexto.

-- Otro aspecto curioso de la peli es su carácter de Western crepuscular y contestatario, algo que debe ser más que pura coincidencia, habida cuenta de que es del mismo año que "Sin lugar para los débiles" (de hecho, ambas pelis se estaban rodando al mismo tiempo a sólo unos pocos kilómetros de distancia, en Texas, y cuando hubo que filmar una secuencia de incendio de pozos petroleros, enturbiaron tanto el aire con humo que en lo de los Hermanos Coen tuvieron que suspender el rodaje un día entero para esperar que el aire se aclarara... eso es ser buen amigo, thanks bro...). El Western es la más prototípica y yanki de las formas artísticas (¿?) creadas por Estados Unidos, es la épica o discurso fundacional de su nación, y es sintomático que en el 2007 hayan coincidido dos Western crepusculares rodándose al mismo tiempo y casi en el mismo espacio, y ambas criticando ese legado yanketa desde trincheras distintas (la crítica del capitalismo por un lado, la del héroe midwest en el otro).

-- El gran mérito de la peli recae, por supuesto, sobre los hombros del gran Daniel Day-Lewis, cada vez más distanciado del cine, y que accedió a regresar al plató después de un rol fastuoso en "Pandillas de Nueva York". Su perfomance es enormemente fina. Su personaje queda cojo, y se las arregla para transmitir esa cojera con movimientos tan sutiles, que debemos ver bien para descubrir que, en efecto, su personaje arrastra la pierna. Es capaz de mostrarse a la vez con encanto, con rudeza, y con sentimientos propios. Es un psicópata, sí, pero él no tiene más que una vaga conciencia de serlo. Todo eso es perceptible en uno de los mejores papeles que ha salido del cine yanki de la década del 2000. Se come con zapatos a todo el resto del elenco, y eso que los demás están cada uno soberbios en sus papeles. En particular se lleva aplausos Paul Dano como el Predicador Eli, en un rol que a veces parece ser una gran autoridad moral, y a veces pareciera ser un pobre desgraciado esquizofrénico, y aún oligofrénico. Tampoco lo hace nada de mal el minúsculo Dillon Freasier, que según se sabe no es actor profesional, pero hace un gran papel como chico sordo, y consigue que simpaticemos con él a pesar de tener ese grave defecto en cualquier buen personaje, que consiste en ser un niño.

-- El soundtrack. Admitámoslo, esta peli a ratos puede tener mucha acción (ver estallar un pozo petrolero siempre mola, en particular si el asunto es rodado sin CGI), pero en otros trechos es más que un poco morosa, y se hubiera beneficiado de un recorte de metraje de una media hora, más o menos (pasa de las dos horas y media). Pero en lo que el ritmo dramático o del guión a ratos no consigue, la música obra el milagro. La banda sonora es opresiva e irritante, y ayuda poderosamente a crear un clima enrarecido en torno a las peripecias de Daniel Plainview.

IDEAL PARA: Ver una devastadora revisión del American Dream, con sólidos actores y una estupenda realización.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "PETRÓLEO SANGRIENTO":

-- (Ir a la página). Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página). Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página). Comentario en Le Criticon.
-- (Ir a la página). Comentario en Profílmico.
-- (Ir a la página). A propósito de la visión del capitalismo según esta peli.
-- (Ir a la página). Comentario en Disorder.cl.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].


jueves, 15 de marzo de 2007

"El mundo no es suficiente" (1999).


-- "The World Is Not Enough" (título original en inglés), "El mundo no basta" (título en Argentina), "El mundo nunca es suficiente" (título en España). Inglaterra / Estados Unidos. Año 1999.
-- Dirección: Michael Apted.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Sophie Marceau, Robert Carlyle, Denise Richards, Robbie Coltrane, Judi Dench, Desmond Llewelyn, John Cleese, Samantha Bond, Maria Grazia Cucinotta, Michael Kitchen, Colin Salmon, Goldie, David Calder, Serena Scott Thomas.
-- Guión: Neal Purvis, Robert Wade y Bruce Feirstein, sobre una historia de los dos primeros, basados en los personajes de Ian Fleming.
-- Banda Sonora: David Arnold.

-- "El mundo no es suficiente" en IMDb.
-- "El mundo no es suficiente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Bilbao, Ezpaña. Bond está en medio de una arriesgada operación que involucra un buen turruño de dólares. Como suele suceder, algo sale mal, muy mal, y aquí tenemos otra vez a 007 salvando otra vez el día (y el culo). Sale con bien, y llega hasta Inglaterra con el maletín. Cuando su dueño, un inofensivo capitalista, acude a verlo, el maletín ¡¡¡BLUAM!!! le revienta en la cara. M, la jefaza de Bond, está que entrechoca sus veteranos dientes, porque el honrado industrial del petróleo era amiguete suyo, y pues bien, no se meten con Inglaterra ni con M y salen vivo para contarlo. M tiene la peregrina idea de enviar a Bond para que cuide de Elektra King, la hijita del magnatito asesinado (otra vez Bond como gato cuidando la carnicería, y es que así no hay vida, ejem). Pero su misión en tierras ex soviéticas le traerá una serie de sorpresas bastante desagradables, que lo harán enfrentarse nada menos que a su lema familiar: the world is not enough...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La saga Bond, tantas veces a punto de quebrarse y sacada adelante a punta de pura voluntad, estaba ahora más saludable que nunca, hasta el punto que podían permitirse hacer una payasada como "El mañana nunca muere" y salir indemnes del asunto. Afortunadamente, los productores decidieron seguir privilegiando la calidad, y se dispusieron a hacer la última Bond del Milenio, una que fuera realmente inolvidable. Si llegaron a tanto, es temprano para decirlo, pero de que "El mundo no es suficiente" da de sí, lo da. Armaron para la ocasión un guión bastante más complejo que las dos anteriores, en donde Bond hace aún el más difícil, y el resultado es francamente espectacular. O quizás no tanto, pero ayuda el que algunas gentes se hayan dejado la chaqueta y el pellejo en el set de filmación.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Pierce Brosnan, una vez más. Luce algo más sofisticado y metrosexual que en "Goldeneye", pero también exhibe una saludable faceta humana. Bueh, eso hay que tomárselo con reservas, claro está, porque sigue haciendo el superman (se disloca un hombro, pero sigue en servicio activo casi como si nada).

-- El resto del elenco... ¿Qué decir...? Judi Dench como M está en su salsa, pero quien se roba la película íntegra es Sophie Marceau, quien compone a una de las mejores chicas Bond de todas, una de las pocas que consigue ser más que un pedazo de carne y se transforma en un personaje por derecho propio, tanto que por sí sola levanta la peli, y lo demás es ganancia. Mención aparte merece Robbie Coltrane haciendo de "honrado" "empresario" ruso, repitiendo su rol de "Goldeneye". A su lado, el otras veces muy efectivo Robert Carlyle compone un villano penoso hasta la miseria, que nunca llega a llenar los zapatos de un personaje al que se supone le tienen tanto miedo, que la neumática Maria Grazia Cucinotta prefiere suicidarse antes que fracasar. Y ya no hablemos de los bongós de Denise Richards tratando de hacernos creer que sabe algo de física nuclear (si rifan así los títulos universitarios, entonces yo me elijo uno en semiótica jeroglífica). La despedida de Desmond Llewelyn es magistral, aunque a cambio tenemos a John Cleese haciendo un papel indigno de su grandioso talento. Así pues, ¿qué decir de las actuaciones...?

-- Michael Apted. Nunca ha sido un gran director, y sus falencias quedaron bien al descubierto en la anémica serie de HBO "Roma" (puro estilo, nada de substancia), pero por lo mismo, queda impecable para las escenas de acción. Y éstas las tiene: persecusión en lancha, persecusión en la nieve, persecusión en el interior de un oleoducto... y no seguimos adelante, pero cumple con un estándar mínimo al menos.

-- David Arnold. Buena parte del empuje de la película proviene de la banda sonora que éste compuso, que mezcla muy bien los arreglos orquestales clásicos con las bases electrónicas. El tema de Garbage más ondero que interesante, pero a cambio está el leit motiv musical de "Only myself to blame", que acompaña muy bien las partes más sensibles de la peli.

IDEAL PARA: Ver una Bond de acción espectacular, con una chica Bond también espectacular (Sophie Marceau, por supuesto, no la otra).

domingo, 26 de marzo de 2006

"Syriana" (2005)


-- "Syriana". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Stephen Gagan.
-- Actuación: George Clooney, Matt Damon, Jeffrey Wright, Chris Cooper, Amanda Peet, William Hurt, Christopher Plummer, Tim Blake Nelson, Alexander Siddig, Mazhar Munir, Kayvan Novak.
-- Guión: Stephen Gagan, vagamente basado en el libro "See No Evil" de Robert Baer.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.

-- "Syriana" en IMDb.
-- "Syriana" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un emir musulmán le da esquinazo a los yankis, y decide venderle su producción petrolera a China. Chasqueo entre los petroleros (¿cómo ese emir recién bajado del camello se atreve a NO QUERER negociar con nosotros? ¿y qué rayos es un emir?). Un agente de la CIA es enviado para, digamos, "accidentar" al emir en cuestión, en particular por la delicada situación sociopolítica que se vive en el vecino Irán. Un asesor de finanzas es contratado para mejorar la inversión de los musulmanes, y se encuentra en el callejón sin salida de los intereses corporativos. Un fiscal del gobierno especializado en perseguir la corrupción y monopolios, investiga una fusión petrolera que tiene un punto débil en unas concesiones aparentemente obtenidas mediante un soborno. Un joven afectado por las políticas de despido masivo en la petrolera, producto de los manejos empresariales, es reclutado en una madrasa para actuar como agente terrorista. Todas estas tramas, aparentemente dispersas, están en realidad conectadas por una densa maraña de corrupción, chantaje, asesinatos, e intereses corporativos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Desde el "despertar islámico" del Ayatollah Jomeini y sus secuaces, que los árabes son los malos. Tan malos, que Estados Unidos tuvo que usar una buena cantidad de sus armas de destrucción masiva (tanques, aviones, etcétera) para evitar que Saddam Hussein usara las suyas propias (que no tenía, por lo demás). Todo lo cual ha llevado a enormes cuestionamientos contra los intereses corporativos de las grandes finanzas, en paricular con escándalos como Enron y Halliburton. Era cuestión de tiempo antes de que surgiera una película que reflejara todo este ambiente, de una manera menos distendida y folclórica que "Fahrenheit 9-11", y con un espíritu mucho más incisivo que la sobrevalorada radiografía del narcotráfico que supuestamente fue "Traffic". Y no es raro ver a George Clooney, conocido disidente al gobierno de George W. Bush, en estas lides. Después de todo, ya nos había regalado una perlita cuestionadora de la realidad política actual, con "Buenas noches y buena suerte".

¿POR QUÉ VERLA?

-- El argumento. Está basada parcialmente en los recuerdos de un antiguo agente de la CIA que hacía trabajo sucio en el Medio Oriente, así es que los detalles son aterradoramente verosímiles. Todo está resuelto de manera muy realista, en medio de conversaciones de pasillo y amenazas. Con la excepción de algunas explosiones, hay muy poca acción glamorosa a lo James Bond o "24".

-- Los actores. Christopher Plummer manifiesta su solvencia habitual (para los no enterados, ese viejito magnate petrolero actuó, hace cuatro décadas atrás, en "La novicia rebelde", traten de adivinar en qué papel, y hace poco actuó en "Plan perfecto"). George Clooney hace un gran secundario. Los "actores de carácter" (es decir, los que hacen de musulmanes) están también en su punto. A cambio, Matt Damon y Amanda Peet como un matrimonio con problemas deslucen un poco, se ven muy hollywoodenses, y quizás hubiera sido mejor opción buscar a dos actores más desconocidos y de segunda fila, menos reconocibles, para interpretar sus roles con credibilidad (eso, sin contar con que su subtrama no tiene mucho sentido y en verdad sale sobrando).

-- La banda sonora. Nada de estallidos de música estridente por los altoparlantes para enfatizar los momentos en que como buenos espectadores, debemos dejarnos llevar. Por el contrario, la música es extraordinariamente suave en general, y muchas secuencias carecen de acompañamiento musical. Algunos realizadores hollywoodenses podrían tomar nota de cómo a veces el silencio vale más que la más alambicada banda sonora.

-- Diálogos memorables. Un abogado le grita a un fiscal que ellos no son corruptos, sino que el gobierno lo es, interfiriendo el libre mercado con sus regulaciones, y ellos son corruptos para defenderse de las malas prácticas del gobierno (así, con su cara y con un par). Un empresario petrolero se queja de un emir que los insulta no negociando (y dejando expoliarse) por ellos. Un fiscal sugiere apurar un monopolio fingiendo que hace su trabajo, haciendo caer a un par de suches en los mandos medios. El director de la CIA, que apenas enterado de una operación que sale mal, inventa de inmediato, a toda marcha, y con todo vapor, una historia bastante convincente sobre el "agente que actuó por su cuenta"... dejando botado al hombre que él mismo ha enviado allá a cumplir una misión. Perlas así. Con gente maldita como ésa, quizás sería preferible un mundo gobernado por un triunvirato compuesto por Hannibal Lecter, Darth Vader y un representante klingon, seguro que nos va mejor... (o tendríamos más payaseo al menos).

IDEAL PARA: Hacerse una idea de cómo se manejan los asuntos petroleros y se hacen negocios en el país de la libertad y las barras y estrellas.

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