11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Transnacionales. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Transnacionales. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de febrero de 2010

"El sexto día" (2000).


-- "The 6th Day". Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Roger Spottiswoode.
-- Actuación: Arnold Schwarzenegger, Michael Rapaport, Tony Goldwyn, Michael Rooker, Sarah Wynter, Wendy Crewson, Rodney Rowland, Terry Crews, Ken Pogue, Colin Cunningham, Robert Duvall, Wanda Cannon, Taylor Anne Reid, Jennifer Gareis, Don McManus.
-- Guión: Cormac Wibberley y Marianne Wibberley.
-- Banda Sonora: Trevor Rabin.

-- "El sexto día" en IMDb.
-- "El sexto día" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Después de la clonación de la oveja Dolly, vino la clonación del ser humano. El experimento salió fallido (nunca dicen si el clonado fue George W. Bush o Britney Spears) y de eso se colgaron todos los reaccionarios anticiencia para decir CLONACIÓN KAKA - KAKA CLONACIÓN. Fueron entonces pasadas las Leyes del Sexto Día, que prohiben clonar al ser humano, etcétera, etcétera. Cambio de escena: tenemos una secuencia de fútbol americano... No, saltémosnosla porque no añade mucho, aparte del componente palomitero. Otro cambio de escena: Arnold Schwarzenegger disfruta apaciblemente con su familia, compuesta de una amante esposa y una querendona hija única. Que le pide una muñeca animada que es como las de verdad. Las cosas se complican cuando nuestro buen Schwarzenegger, en su trabajo como piloto de quetecagas helicópteros, recibe una llamada: la mascota acaba de perecer. Y nosotros, llevando como 15-20 minutos de peli y todavía no hemos visto a Arnold dando mamporros, mira que m***** de peli ésta. Bueno, sigamos estoicamente. Resulta que los dos pilotos que son compinches, cambian los turnos a conveniencia, y esto traerá cola. También, que habrán de transportar a un billgatesco empresario a la nieve. Y bueno, Schwarzenegger se dedica a varias cosiacas por aquí y por allá, hasta que al final, cuando es de noche, está regresando a la casa... ¡Sorpresa! Mira por la ventana, y hay un Schwarzenegger apagando las velas. Que no es él mismo. En un mundo donde existe la clonación, y en una peli donde al comienzo nos han advertido de que los clones humanos están prohibidos, pero hay clones de mascotas, ya nos podemos oler de qué va la cosa. Uno de los dos Schwarzeneggers es un clon. Medio geriátrico cualquiera de los dos, pero clon al fin. Y por supuesto, uno (o ambos) están marcados para la muerte por la ley (como de costumbre), las intrigas corporativas (como de costumbre)...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Durante algo menos de una década, desde "Terminator" en 1985 hasta "Mentiras verdaderas" de 1994 (sintomáticamente, ambas dirigidas por James Cameron), Arnold Schwarzenegger era kickass. Pero luego, en unos '90s cada vez más olvidados de sus viejos action heros, en donde lo que molaba no era quebrarle el cuello a terroristas musulmanes sino ser tristón y grungie, empezó la decadencia con cosas como "El protector", "Batman y Robin" (y ahí era el actor que lo hacía bien, qué quedaba para el resto), "El fin de los días" y su punto más bajo a la fecha: "Daño colateral". En medio de todo eso, le cayó un proyecto casi de chiripa. Resulta que unos tipos llamados a lo amigo "Los Wibberleys", porque son marido y mujer, habían escrito un guión futurista sobre clones y todo eso. La idea era buena, pero vaya uno a saber en qué estaban pensando, resulta que supuestamente el rol iba a ser para Kevin Costner, quién tenía todo el interés del mundo, pero ¡damnhell!, agenda copada, buddies... De manera que vamos subiendo a otro de rebajas, a Arnold, al proyecto, a ver qué pasa. El guión era todo lo oportunista que se podía, porque tres años antes el tema de la clonación humana había saltado a la palestra por aquello de la oveja Dolly, la primera oveja clonada, y todo eso. Razón por la cual esta peli, con sus menciones a Dolly, envejeció terriblemente rápido. El resultado fue que acá se forjó otro eslabón más en la imparable decadencia de Arnold Schwarzenegger. Al final, tuvo que hacer el take the money and run, encontrando solaz en el último refugio de los losers: en la política. Y llegó hasta Gobernador de California, miren ustedes...

¿POR QUÉ VERLA?

-- A veces la tienes fácil para decir que una peli es mala. Dices: ES MALA, y listo. Lo complicado es cuando tienes una peli que no remonta, pero que tiene sus momentos y destellos, pero que aún así dentro del cuadro general sigue siendo una trastada: si la defiendes da la idea de que es buena, y si no, que es mala sin remisión, que así de simples les gusta las cosas a todo el mundo. Pero, aún así, allá vamos. En primer lugar, debemos decir que el resultado general es enormemente mediocre. La historia y el guión son mediocres, por descontado, pero de eso ya hablaremos, porque (allá vamos después) aún así el guión tiene buenas ideas. La diferencia debería haber sido marcada por el director. ¿Y quién dirige aquí? Pónganse a temblar. El director es Roger Spottiswoode. ¿Aún no están temblando? Repasemos la directorgrafía del señor Spottiswoode: "Air America" (sí, en la que pensaron como buena idea reunir a Robert Downey Jr. y Mel Gibson como héroes cómicos de acción), "¡Para o mamá dispara!" (ya ven, olió sangre dirigiendo a Stallone, y después se cagó en Schwarzenegger... seguro que con Chuck Norris no se atreve), "El mañana nunca muere" (la peor Bond de Pierce Brosnan, y seria candidata a worst Bond ever)... O sea, dirige esta peli de acción con un héroe clásico de acción, un tipo que no tiene la más puñetera idea sobre cómo rodar una escena de acción que tire. Cómo diablos lo siguen contratando, eso es un misterio. Si han visto alguna de las anteriores, ya saben a qué se enfrentarán en ésta: una trama que podía tener algún aliciente por aquí o por allá, pero rodada con una enorme frugalidad de ideas, sin ningún rasgo mínimamente creativo, y con insufribles pretensiones de over-the-top. Y nótese que, como diremos, el guión tenía buenas ideas de fondo (cuando digo "buenas ideas de fondo", no me refiero al cuarteto de matones del villano, una panda de tarados que dejan a Boris y Natasha a la altura de Jason Bourne, y que por consiguiente, hacen bien poco por inflamar de suspenso y tensión dramática la peli, y tampoco me refiero a la trama de suspenso policial, cuya solución final es tan fácilmente adivinable que uno puede preguntarse cómo el bueno de Schwarzie demora tanto en caerle la teja, y hasta que necesita de un personaje de apoyo para que le explique el asunto con peras y manzanas). Bueh, ustedes ya saben: la receta puede ser todo lo buena que se quiera, y los ingredientes pueden ser todo lo exquisitos que se puedan, pero si el cocinero es un manospezuñas, pues, ya saben a qué prepararse...

-- El elenco, sin ser especialmente bueno, está cumplidor para los estándares de una action movie al uso. Arnold Schwarzenegger hace más o menos lo mismo que siempre, y su personaje podría ser visto como una especie de Douglas Quaid (su personaje prota para "El vengador del futuro") convenientemente upgradeado. O no, porque los años pesan, y ya Arnoldito empezaba a no estar para esos trotes. Tony Goldwyn compone a un interesante villano, una especie de Bill Gates pseudoempático que es de verlo y querer molerlo a palos por cínico; al menos no recurre a clichés como la carcajada villanesca, y sus discursos proempresa están dichos con convicción y, casi-casi, te convencen. El pobre Robert Duvall, actorazo a años luz del resto del elenco (el sinuoso abogado Tom Hagen de "El Padrino" y "El Padrino II", Kilgore en "Apocalipsis Now"...) está enormemente desaprovechado a pesar de que su papel era el más emotivo de todos, como conciencia de todo el asunto, y no debe ser casualidad que su escena con el villano sea la única realmente bien actuada en toda la peli (digamos, a estándares normales, o sea, por encima del promedio en las de acción). Y mención especial para Sarah Wynter, algún tiempo después secundaria de "24", como la única del grupo de matones con algo de cerebro, además de mostrar con academia la perfección anatómica de los clones (he aquí una muestra de la limitada imaginación de Spottiswoode para lo suyo, considerando que esa misma secuencia descafeinada podía ser rodada con mucha mayor imaginación para poner la cámara e iluminar la escena, y si le costaba tanto imaginárselo por sí mismo, siempre podía robarle ideas a "Ghost in the Shell", que es cinco años anterior para más inri y muestra lo que se puede hacer cuando tienes a un tipo con ideas estéticas claras).

-- Pese a todo lo que sugerí antes, el tema de las implicaciones éticas de la clonación industrial está bien tocado. Léanme bien, por favor. Quise decir "bien tocado" y no "bien tratado". Vemos bien a las claras lo que significa entregarle el cuerpo y la mente a una empresa que hace negocio con todo eso, asistimos a la trastienda de cómo con un poquito de incentivos se puede modificar las leyes éticamente correctas a favor de las grandes corporaciones, vemos como la clonación (así como cualquier otra biotecnología hasta la fecha) desataría movimientos de resistencia ciudadana movilizada (un poco a lo "Identidad sustituta", pero con éxito mayor para los renegados), asistimos a los posibles mecanismos utilizados para perpetuar el poder de las corporaciones, y hasta alguna pista religiosa sobre el tema de qué hace humano a un ser humano se nos entrega. Desde ese punto de vista, puede tomarse esta peli como una de ésas para discutir después con un café al lado, aunque los contertulios deberían limitarse a usarla como un punto de partida, ya que pocos de sus argumentos son realmente aprovechables (lo dicho, esta peli encontró el filón, pero no lo explotó). Iba a decir que el guión parecía ser una "peli sobre temas trascendentes", al que le hubieran aligerado de carga filosófica e injertado algunas escenas de acción para que Schwarzenegger pudiera lucirse su tanto, pero después de revisar que este guión es un trabajo casi primerizo de los Wibberleys (Cormac y Marianne, marido y mujer en la real life), responsables de potentes indigestiones cinéfilas como "Yo, espía", "Los Angeles de Charlie: Al límite" y "Un papá con pocas pulgas", además de "La búsqueda" con Nicolas Cage y secuela, mucho me temo que posiblemente sea al revés, que partieron por las escenas de acción, y que por el camino, un poco como el burro flautista, dieron con la nota para poner semillitas de ideas más allá de la acción blockbustera, sin que supieran explotarlas adecuadamente. Una lástima.

-- En definitiva, quizás el gran pecado de esta peli es no ser ni agua ni tinta. Quiere ser un híbrido de peli con ideas y action movie, quizás el "Blade Runner" o "El vengador del futuro" de comienzos del XXI, con un tema tan interesante como es un posible futuro clonotráfico, pero un guión que trata de abarcar demasiadas cosas sin profundizar en ninguna (que las escenas de acción son lugarcomunescas y la reflexión filosófica es superficial, vamos), sumado a un grupo de actores que hace lo que puede con lo que tiene (incluyendo a Schwarzenegger con su, ehm, edad...), y a un director especialmente incompetente y poco imaginativo para sus soluciones narrativas, la convierten, no diré en un fiasco, pero sí en un habitante del amplio territorio de pelis que pudieron ser algo grande y no llegaron a la cota. Bueno, supongo que aún así, aunque sea por esos tímidos esfuerzos por aquí y por allá, aún así vale la pena verla. Si esa noche no tienes cita con una chica. Y si el DVD de esa otra peli que querías ver ya fue arrendado. Y si no dan nada mejor en el cable. Y si no es día de actualización de Cine 9009. A servidor quien esto escribe, al menos esta peli lo entretuvo. Aunque claro, con las expectativas suficientemente bajas, hasta quién no...

IDEAL PARA: Tipos que hayan pulsado el "Hazte fan" en la página de Arnold Schwarzenegger en Facebook, y cienciaficcioneros terminales.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 12 de octubre de 2008

"Las razones de la guerra" (2005).


-- "Why We Fight". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Eugene Jarecki.
-- Actuación: Entrevistas a Ken Adelman, Joseph Cirincione, Anh Duong, Gwynne Dyer, John S.D. Eisenhower, Susan Eisenhower, Donna Ellington, Chalmers Johnson, William Kristol, Karen Kwiatkowski, Charles Lewis, John McCain, Richard Perle, Dan Rather, James G. Roche, Wally Saeger, Wilton Sekzer, Naj Sheesan, William Solomon, Franklin Spinney, Richard Treadway, Michael Valentine, Gore Vidal.
-- Guión: Eugene Jarecki.
-- Banda Sonora: Robert Miller.

¿DE QUÉ SE TRATA?

17 de Enero de 1961. Dwight Eisenhower, el héroe de la Segunda Guerra Mundial devenido en Presidente de los Estados Unidos, a punto de entregar el poder a su sucesor el telegénico JFK, lanza su último mensaje. Y sus palabras son radicales y lapidarias. América debe tener cuidado. Porque la democracia ya no está amenazada por hombres oscuros y con máscaras ululando illah-Allah-illah-Allah, ni por vastos cuadros de camisas negras caminando graciosamente detrás de un enanito semicalvo de bigote que se hace llamar Der Führer. Ahora, emerge un nuevo poder, lejos de los cenáculos de la democracia, que con el poder del dinero y los intereses todo lo corrompe. ¡UAAAAAÁ, TIEMBLEN, HA LLEGADO LA ERA DEL COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL! Bueh, las palabras del buen Dwight (Ike para los amigos) caen en saco roto. Porque en las siguientes generaciones, el malvado CMI sigue acumulando poder, poder, poder, PODER... ¡¡¡PODEEEEEERRRRRR!!! Años después, llega el 9-11. Tenemos a un veterano de Vietnam diciendo entonces que vio las Torres Gemelas desplomarse, y que en esas Torres estaba uno de sus retoños, carne de su carne y semen de su semen. El odio lo cegó. Lo ennegreció. Madness...? THIS... IS... AMERICA!!! Y quería venganza. Contra quien fuera. Contra todo el mundo si fuera preciso. Pero que alguien pagara por la preciosa vida de su hijo. Aunque eso signifique arrojarle una bomba a un país extranjero encima de las casas de veinte hijos de alguien más (que probablemente fueran civiles y por tanto tan pobres diablos como él mismo). Y en medio de eso, George W. Bush lanzó al mundo entero en la Guerra Contra El Terror, contra el Axis of Evil. Pero, ¿fue realmente Bush? ¿Fue realmente el odio de esos bien criaditos americanischen que se creían sobre el Bien y sobre el Mal? ¿O fueron los tenebrosos tentáculos corporativos de la América Militar, la América del Complejo Industrial Militar...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Descubres la manera de hacer algo industrial, y sale el monstruo de la caja, porque no sólo viene en serie, sino que además pierde toda la gracia, ahorrando costos para ganar con la explotación masiva. La comida de mamá fue reemplazada por esos asquerosos chicles con gusto a carne que llaman "hamburguesas" en los McDonald's, los viejos automóviles con personalidad han sido reemplazados por modelos que para qué diablos te vas a fijar en la marca si todos tienen la misma forma (bueno, por el prestigio de tener la H de Hyundai en vez de la H de Honda), y las viejas vaporosas novelas con delicados ensueños fantásticos han sido reemplazadas por plúmbeas enealogías de aventuras tan interminables como repetitivas como Harry Potter o TLOTR (bueno, "El Señor de los Anillos" eran apenas tres tomos, pero pesaban y se hacían interminables como 300...). ¿Y la fabricación de armas? Lo mismo. El viejo gusto de tener tu querido sable con nombre, o tu katana regalona, o tu mandoble bien bautizado (Durandarte, Excalibur...) ha sido reemplazado por una fría e impersonal AK-47 en la que tienes que ser muy psicótico para llegar a quererla como una amante, si es igual a las demás (por cierto, ¿nadie vio esa gran escena en el campo de entrenamiento de la peli "Nacido para matar"...?). Pero la gente sigue prefiriendo porque, bueno, es más barato, y se quiera o no, no están los tiempos para dispendios, que esto de darse un gustito está bueno para las rameras de "Sex and the City", pero uno que vive con la economía más en el nivel de supervivencia que en el de la opulencia, pues bien... Y así la empresa sobrevive. ¿Se puede llevar el negocio un paso más allá? ¡Claro! La clave no necesariamente pasa por convencer a un gran público, que al final si son todos chaucheras y ninguno billetón no se gana sino con el ratoneo de los centavos, sino más bien por convencer a un gran patrimonio. ¿Y qué mejor patrimonio que el Fisco? ¡Ah, Poderoso Caballero es Don Fisco...! De hecho, algunos mercados apuntan específicamente hacia allá. ¿Quién otro, en una sociedad civilizada, podría querer tener tantas armas? O sea, me refiero a: aparte de ciertos multimillonarios, que sus casas deben ser verdaderas fortalezas de seguridad del siglo XXII para la eliminación de todos los elementos hostiles redistribucionistas (un poco menos para tí, un poco más para mí). Claro, en países como Estados Unidos cualquier cretino puede tener un arma y comprarla para matar a compañeritos de curso más cool que uno como en "Bowling por Columbine" o "Elefante". Pero ni el más pintao de los privaos se consigue, o debería poder conseguirse legalmente al menos, un lanzagranadas o un Stinger, o si no ya tenemos el "RoboCop" armado. Para esos productos, la única salida es papi Estado. Y así tenemos la paradoja de una industria en la que circulan los millones a mansalva y por lo tanto debería ser profundamente libremercadista, y ¡hala!, por consejo de los buenos equilibrios contables cae en el más acedrado de los keynesianismos. O sea, para la industria de las armas, apoderarse del Estado no es sólo un buen negocio, sino que es cuestión de supervivencia. Y, pues bien, como en las democracias actuales es un poco impresentable eso de que los fabricantes de armamentos se entiendan tan bien con el Estado como lo era en los buenos tiempos de Teglatfalasar o de Tamerlán, pues bien, habrá que buscar algunos conductos más retorcidos para conseguir el anhelado encuentro entre la oferta y la demanda...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Dentro de la marejadilla de filmes documentales autoflagelantes sobre cómo Estados Unidos se está fusilando su propia democracia (quizás deberían poner a la Estatua de la Libertad en cuatro para que sea más fácil sodomizarla...), como por ejemplo "Fahrenheit 9-11", "El mundo según Bush", "Niebla de guerra" y un pequeño largo etcétera, éste tiene un sabor especial. Vale que es otro filme antiBush, que es la enésima crítica contra Darth Bush y todo eso, pero su foco no está puesto en la Guerra Contra Irak. De hecho, las partes más débiles del documental son cuando muestran a irakíes hablando sobre los bombardeos estadounidenses, no porque sean irrelevantes, sino porque es algo ya visto en otros documentales/reportajes/etcétera. Pero el fuerte está en la descarnada descripción sobre cómo funciona el Complejo Militar Industrial. Prácticamente no hay ángulo que se dejen fuera. Hay una perspectiva histórica sobre cómo fue creciendo el Complejo Militar Industrial, desde que estallara la Guerra Fría y se hiciera perentoria la no-desmovilización (no vaya a ser cosa de que los comunistas del carajo nos traten de meter una atómica como supositorio por Cuba), hasta las florecientes campañas de propaganda actuales sobre lo chupi que te la pasas montando en el ejército, como un capitán de B-52 cualquiera de ésos que aparecen en "Doctor Insólito". Hay una perspectiva política, con un análisis a la vez muy profundo y muy didáctico sobre cómo el Complejo Militar-Industrial en realidad es un Complejo Militar-Industrial-Congresístico, porque a ver quién es el congresal guapo que dice "no, paremos a la industria militar" si es que ellos proporcionan varios centenares de puestos de trabajo en casi todos los Estados de la Unión a varios centenares de votantes registrados. Hay una perspectiva sociológica, sobre cómo funciona para la población civil el tema, incluyendo esos deslumbrantes pabellones en donde te muestran lo cool que es ser militar. Y hay también una perspectiva personal, a cargo del policía al que le tumbaron el hijo en las Torres Gemelas y que... Bueno, esa última parte chirría un poco porque no tiene que ver directamente con el Complejo Militar Industrial, que es el hilo conductor de la peli, pero a un nivel más profundo, da a entender que el Complejo no habría llegado tan lejos si la sociedad civil no estuviera tan profundamente adormecida por la falta de debate público.

-- Una de las fortalezas del documental es proporcionar una visión amplia del asunto. A diferencia de "Fahrenheit 9-11", que tendía a sobredimensionar a los que piensan como nosotros y a payasear sobre los que no piensan como nosotros (y bueno, a payasear absolutamente sobre George W. Bush, que no piensa en absoluto), acá tienen voz del lado de acá y del lado de allá. Y difícilmente los entrevistados del bando de los chicos malos, o sea, de los que dicen "American Empire is good, American Empire can do everything because is good" podrían decir que les están distorsionando las palabras o algo así. Es escalofriante escuchar a John McCain, antiguo veterano de Vietnam, poniendo su mejor cara de que "¡pero claro que somos la mayor fuerza del bien del planeta!", como si fuera estúpido pensar otra cosa (bueno, los irakíes y los afganos deben ser estúpidos, por eso se resisten en vez de dejarse invadir, claro, eso debe ser). Y bueno, ése tipo está corriendo para la Presidencia. Los tipos "del otro lado" explican claramente su mentalidad, y aunque no lo dicen (lo dan por hecho, se lee en cada entrelínea), se sienten absolutamente superiores al resto de la Humanidad y la desprecian con cada una de las más íntimas fibras de su ser, simplemente porque ellos son el modelo de perfección moral sobre este mundo y los demás deberían ser como ellos. En ese sentido, sin necesidad de recurrir a trucos baratos de cámara ni un trabajo muy elaborado de edición, el documental consigue condenarlos con sus propias palabras.

IDEAL PARA: Entender cómo Estados Unidos pasó del "duck and cover" al "rest of the world: duck and cover".

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Tertuliándole.

VIDEOS.

-- Inicio de la peli [en inglés, subtítulos en español].



viernes, 26 de mayo de 2006

"En buena compañía" (2004).


-- "In Good Company". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: Paul Weitz.
-- Actuación: Dennis Quaid, Topher Grace, Scarlett Johansson, Marg Helgenbergen, Selma Blair, Malcolm McDowell.
-- Guión: Paul Weitz.
-- Banda Sonora: Damien Rice y Stephen Trask.

-- "En buena compañía" en IMDb.
-- "En buena compañía" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Dan Foreman es el ejecutivo medio de cierta edad, en proceso de envejecimiento. Su puesto de trabajo en el departamento de ventas de la revista Sports America parece inamovible, hasta que el magazine es adquirido por un súpermegaconglomerado económico de estética e ideales seminazistoides (¡sinergía!, ¡unión!, esa clase de cosas). En consecuencia, llega al cargo de jefe un imberbe que va derecho a la escalera del éxito de los yuppies (¡oye, los '80s terminaron!). Sucede lo inevitable: el macho viejo con experiencia debe soportar el embate del macho joven ascendente en la manada. El viejo accede a degradarse porque tiene una familia que mantener, pero el joven no es exactamente un tiburón, oh, no, de ninguna manera. El sólo quiere hacer las cosas correctamente, y en el fondo, debajo de capas y capas de timidez, y de más de un poco de joputería de paso, demuestra tener un corazoncito de oro. Primero se aprovecha del vejete, extorsionándolo (o trabajo de asesor, o la calle), pero después descubre que la hija del vejete está de muy buen ver (siendo Scarlett Johansson, quien puede culparlo). Y comienza un romance clandestino. Al papá, maldita la gracia que le hace ver al jovencito invadiendo todas las parcelas de su vida. Así es que se dispone a (¡¡¡CHACHÁN!!!) enseñarle un par de profundas lecciones sobre lo que es la vida, etcétera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Grandes corporaciones. Están por todas partes. Conocemos sus mecanismos para hacerlas tan rentables: compran una empresa, despiden a la mitad del personal, y hacen trabajar el doble al resto por la misma paga, y el que reviente no importa porque allá afuera hay cincuenta o cien veces la cantidad de trabajadores despedidos, que matarían y se dejarían sodomizar por ese mismo puesto. "En buena compañía" es una visión humanitarista, en formato de comedia post-grunge noventera, sobre este fenómeno social en donde lo nuevo amenaza comerse a lo viejo, y cosas así.

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de lo deprimente de su tema, la película se la juega por un tono de comedia seria que le viene bastante bien. No es un drama (no mucho, por lo menos), ni tampoco es una comedia del absurdo, sino una historia ligera y no demasiado trufada de chistes fáciles. Comedia de situaciones, que las llaman.

-- Dennis Quaid. Este actor envejece y envejece y envejece, y sigue sin darle el palo al gato con un rol que lo catapulte a una fama verdadera. O acaso no quiere, lo que es una opción de vida válida y respetable, por lo demás. Lo que no cabe duda, es que Quaid es uno de los mejores actores de su generación, injustamente postergado, y aquí muestra una vez más su talento y bonhomía para hacer personajes con características positivas y negativas a un tiempo. Le acompaña muy bien Topher Grace, en uno de sus primeros roles importantes en el cine, como el niñato rico y mimado que en realidad anda desorientado por la vida como una vaca en un concierto de cámara. A cambio, Scarlett Johansson no está demasiado lucida, y no pasa del discreto rol de la musa del chico y la niña de los ojos del padre; no es que no esté linda como siempre, sino que el papel de ella es tópico a más no poder, y ella, en esta ocasión al menos, no se esfuerza excesivamente por sacarle partido. No se fijen mucho ni en Selma Blair ni en Malcolm McDowell, cuas fugaces apariciones son casi cameos de ellos interpretándose a sí mismos, o en todo caso, a sus roles estereotipados de siempre.

-- La trama tiene su gracia, aunque en verdad se nos venden dos historias por el precio de una (la lucha intracorporativa de los machos alfa, y el romance del jefe joven con la hija del empleado viejo). Ambas no juntan ni pegan mucho, pero componen un cuadro divertido, y resuelto de manera no diremos enérgica, pero sí eficiente.

-- Tiene moralina, pero no se revuelca en ella. Lo justo y preciso para que entendamos el mensaje entre líneas, sin atosigarnos con un discurso pedagógico sobre las virtudes del humanitarismo vs. la lacra social de las megacorporaciones.

IDEAL PARA: Ver una comedia corporativa con actores carismáticos en el reparto.

domingo, 26 de marzo de 2006

"Syriana" (2005)


-- "Syriana". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Stephen Gagan.
-- Actuación: George Clooney, Matt Damon, Jeffrey Wright, Chris Cooper, Amanda Peet, William Hurt, Christopher Plummer, Tim Blake Nelson, Alexander Siddig, Mazhar Munir, Kayvan Novak.
-- Guión: Stephen Gagan, vagamente basado en el libro "See No Evil" de Robert Baer.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.

-- "Syriana" en IMDb.
-- "Syriana" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un emir musulmán le da esquinazo a los yankis, y decide venderle su producción petrolera a China. Chasqueo entre los petroleros (¿cómo ese emir recién bajado del camello se atreve a NO QUERER negociar con nosotros? ¿y qué rayos es un emir?). Un agente de la CIA es enviado para, digamos, "accidentar" al emir en cuestión, en particular por la delicada situación sociopolítica que se vive en el vecino Irán. Un asesor de finanzas es contratado para mejorar la inversión de los musulmanes, y se encuentra en el callejón sin salida de los intereses corporativos. Un fiscal del gobierno especializado en perseguir la corrupción y monopolios, investiga una fusión petrolera que tiene un punto débil en unas concesiones aparentemente obtenidas mediante un soborno. Un joven afectado por las políticas de despido masivo en la petrolera, producto de los manejos empresariales, es reclutado en una madrasa para actuar como agente terrorista. Todas estas tramas, aparentemente dispersas, están en realidad conectadas por una densa maraña de corrupción, chantaje, asesinatos, e intereses corporativos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Desde el "despertar islámico" del Ayatollah Jomeini y sus secuaces, que los árabes son los malos. Tan malos, que Estados Unidos tuvo que usar una buena cantidad de sus armas de destrucción masiva (tanques, aviones, etcétera) para evitar que Saddam Hussein usara las suyas propias (que no tenía, por lo demás). Todo lo cual ha llevado a enormes cuestionamientos contra los intereses corporativos de las grandes finanzas, en paricular con escándalos como Enron y Halliburton. Era cuestión de tiempo antes de que surgiera una película que reflejara todo este ambiente, de una manera menos distendida y folclórica que "Fahrenheit 9-11", y con un espíritu mucho más incisivo que la sobrevalorada radiografía del narcotráfico que supuestamente fue "Traffic". Y no es raro ver a George Clooney, conocido disidente al gobierno de George W. Bush, en estas lides. Después de todo, ya nos había regalado una perlita cuestionadora de la realidad política actual, con "Buenas noches y buena suerte".

¿POR QUÉ VERLA?

-- El argumento. Está basada parcialmente en los recuerdos de un antiguo agente de la CIA que hacía trabajo sucio en el Medio Oriente, así es que los detalles son aterradoramente verosímiles. Todo está resuelto de manera muy realista, en medio de conversaciones de pasillo y amenazas. Con la excepción de algunas explosiones, hay muy poca acción glamorosa a lo James Bond o "24".

-- Los actores. Christopher Plummer manifiesta su solvencia habitual (para los no enterados, ese viejito magnate petrolero actuó, hace cuatro décadas atrás, en "La novicia rebelde", traten de adivinar en qué papel, y hace poco actuó en "Plan perfecto"). George Clooney hace un gran secundario. Los "actores de carácter" (es decir, los que hacen de musulmanes) están también en su punto. A cambio, Matt Damon y Amanda Peet como un matrimonio con problemas deslucen un poco, se ven muy hollywoodenses, y quizás hubiera sido mejor opción buscar a dos actores más desconocidos y de segunda fila, menos reconocibles, para interpretar sus roles con credibilidad (eso, sin contar con que su subtrama no tiene mucho sentido y en verdad sale sobrando).

-- La banda sonora. Nada de estallidos de música estridente por los altoparlantes para enfatizar los momentos en que como buenos espectadores, debemos dejarnos llevar. Por el contrario, la música es extraordinariamente suave en general, y muchas secuencias carecen de acompañamiento musical. Algunos realizadores hollywoodenses podrían tomar nota de cómo a veces el silencio vale más que la más alambicada banda sonora.

-- Diálogos memorables. Un abogado le grita a un fiscal que ellos no son corruptos, sino que el gobierno lo es, interfiriendo el libre mercado con sus regulaciones, y ellos son corruptos para defenderse de las malas prácticas del gobierno (así, con su cara y con un par). Un empresario petrolero se queja de un emir que los insulta no negociando (y dejando expoliarse) por ellos. Un fiscal sugiere apurar un monopolio fingiendo que hace su trabajo, haciendo caer a un par de suches en los mandos medios. El director de la CIA, que apenas enterado de una operación que sale mal, inventa de inmediato, a toda marcha, y con todo vapor, una historia bastante convincente sobre el "agente que actuó por su cuenta"... dejando botado al hombre que él mismo ha enviado allá a cumplir una misión. Perlas así. Con gente maldita como ésa, quizás sería preferible un mundo gobernado por un triunvirato compuesto por Hannibal Lecter, Darth Vader y un representante klingon, seguro que nos va mejor... (o tendríamos más payaseo al menos).

IDEAL PARA: Hacerse una idea de cómo se manejan los asuntos petroleros y se hacen negocios en el país de la libertad y las barras y estrellas.

miércoles, 22 de febrero de 2006

"El jardinero fiel" (2005).


-- "The Constant Gardener". Alemania / Inglaterra. Año 2005.
-- Dirección: Fernando Meirelles.
-- Actuación: Ralph Fiennes, Rachel Weisz, Hubert Koundé, Danny Huston, Daniele Harford, Packson Ngugi, Damaris Itenyo Agweyu, Bernard Otieno Oduor, Gerard McSorley, Bill Nighy, Keith Pearson, John Sibi-Okumu, Donald Sumpter, Archie Panjabi, Nick Reding.
-- Guión: Jeffrey Caine, basado en la novela de John le Carré.
-- Banda Sonora: Alberto Iglesias.

-- "El jardinero fiel" en IMDb.
-- "El jardinero fiel" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una chica activista humanitaria métomentodo aparece muerta en un paraje desolado en Africa. El negro que iba con ella desaparece también. Le dicen al marido que a lo mejor tenían algo y se hacían rañu-rañu mutuamente, pero él se niega a que le metan el dedo en la buchaca, y empieza a hacer lo que nadie le había creído capaz: tomar una decisión propia en su vida (en este caso, investigar). El marido era un diplomático todo correcto y conservador, un hombre pulcro y discreto, mientras que ella era de sangre caliente y armas tomar. La pareja dispareja, para hablar en plata. A medida que se va metiendo en el embrollo, descubre que tras la muerte de su esposa existe el poderoso complot de una compañía farmacéutica para lo de siempre: utilizar a los seres humanos en experimentos etcétera. Por cierto, el nombre de la película deriva de la afición del hombre tranquilo que la protagoniza, que es, algo muy en consonancia con su carácter calmo y quitado de bullas, aficionado a la jardinería.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En este caso quizás deberíamos decir que la película está un poco a contrapelo del Zeitgeist actual. En general, las adaptaciones de novelas de John LeCarré eran grito y plata en los '70s, pero hoy en día no pasa mucho con ellas. Y no es que sean mal material literario, sino justamente lo contrario, que por insistir en el mundo del espionaje de una manera desencantada y cínica, en vez del aura superheroica de los enfoques tipo James Bond, es que nadie va a verlas al cine. Para existencias vacías y miserables tengo la mía propia, gracias. De esa manera pasó casi desapercibida, por ejemplo, "El sastre de Panamá", a pesar de su soberbio elenco (Jamie Lee Curtis, Pierce Brosnan, Geoffrey Rush). Aunque quizás Africa se esté poniendo de moda. También en "La intérprete", con Nicole Kidman, el complot tenía algo que ver con el drama humanitario que se vive en ese continente. Probablemente sea positivo que los sucesos de allá no sean una mera nota a pie de página en los diarios, sino que estén presentes en las películas, para recordar que no todo son las hermosas familias ricachonas del cine hollywoodense.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Está basada en una novela de John LeCarré, y eso en la partida le otorga un plus. John LeCarré es famoso por describir el mundo del espionaje y la alta diplomacia de manera realista y desapegada, sin rasgos de verdadero heroísmo. La trama de la historia es perfectamente verosímil, y está resuelta sin las estúpidas concesiones al cine de acción que parecen ser cada vez más de rigor en el cine hollywoodense. La intriga de fondo es más o menos simple y directa, como son las cosas en el mundo real, sin esas vueltas de tuerca espectaculares de tipo: "¡Oh, sí, este es mi siniestro plan, y antes de matarte, te lo explicaré porque...!". Nada de eso, por suerte.

-- La interpretación está a un buen nivel. Rachel Weisz hace una actuación en lo que es su promedio, o sea, un tanto deslucida, pero a cambio, Ralph Fiennes está mayúsculo como la vida, entregando un personaje complejo y con muchos matices, tantos, que da para pensar sobre si el buen hombre es realmente un buen hombre, o acaso se ha vuelto loco. El resto de los secundarios no luce mucho, pero eso no importa, porque la película en realidad no se trata de ellos, y apenas los repasa, así es que oportunidades para lucirse no habían.

-- La banda sonora explota el viejo tópico de la música étnica africana, pero rescata algunas canciones que podrían pasar como algo parecido al "rock étnico".

IDEAL PARA: Ver una de espionaje o suspenso que considera que "realista" no significa mayor brutalidad sino más pies en la tierra.

Seguidores