Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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sábado, 16 de febrero de 2013
"Hasta el límite" (1997).
-- "G.I. Jane" (título original en Estados Unidos), "La teniente O'Neil" (título en España). Estados Unidos. Año 1997.
-- Dirección: Ridley Scott.
-- Actuación: Demi Moore, Viggo Mortensen, Anne Bancroft, Jason Beghe, Daniel von Bargen, Scott Wilson, John Michael Higgins, Kevin Gage, David Warshofsky, David Vadim, Morris Chestnut, Josh Hopkins, Jim Caviezel, Boyd Kestner, Dimitri Diatchenko, Angel David, Stephen Ramsey.
-- Guión: David Twohy y Danielle Alexandra, sobre una historia de esta última.
-- Banda Sonora: Trevor Jones.
-- "Hasta el límite" en IMDb.
-- "Hasta el límite" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una poderosa música militar nos prepara para la acción... ¡¡¡EN WASHINGTON!!! ¡¡¡PASO A LA ACCIÓN, A...!!! a... a... a, bueno... una audiencia para el nombramiento del Secretario de la Armada en Estados Unidos. ¡¡¡CON MÁS MÚSICA MILITARISTA TRIUNFANTE!!! Eh, bueno. Resulta que la senadora de turno dice que por qué en las Fuerzas Armadas no se permiten más mujeres, ¿verdad? ¡Porque las FFAA son sexistas, por eso! ¡Feminismo bueno, sexismo malo! (¡Y la senadora es texana, el estado más liberal, progresista y fumajuana de toda la Unión!). Finalmente, para que el candidato a Secretario de la Marina pase, debe hacer un trato. Iniciar un programa en que las mujeres puedan coger un fusil y dispararle sexy al enemigo. Cuando los altos mandos de la Armada se entera, les da soponcio como a un montón de viejas. ¡¡¡UNA MUJER EN NUESTRO SACROSANTO TEMPLO DE MASCULINIDAD!!! ¡¡¡OH, NO, QUÉ SEGUIRÁ!!! ¿¿¿MUJERES ABOGADAS??? ¿¿¿MUJERES ASTRONAUTAS??? ¿¿¿MUJERES PREMIO NOBEL??? Así es que para sacarse el cacho, abren el programa, pero... en los SEAL, el más duro de todos, el de estilo gurka, para que así la candidata desista cuando se le rompa la primera uña y todos tan contentos. La senadora por su parte elige a alguien que... no, esa parece esposa de granjero ruso... no, esa parece Arnold Schwarzennegger... ¡ésta, se vería bien con tutú! Paso a... Demi Moore, sentada haciendo labores de análisis. Ella es buena en lo suyo (claro), pero quiere algo más (por supuesto), y cuando le dicen que está aceptada en los SEAL acepta (faltaba más). Cuando habla con el novio/marido/peneconpatas/loquesea, éste por supuesto reacciona como debe reaccionar todo macho en una peli sexista, esto es, haciendo un escándalo y tal. Pero ella, erre con erre y vamos pa'lante. El primer día es un día de perros por supuesto. Y el segundo. Y el tercero. Y así en una interminable letanía de casi dos horas y media de peli. Hasta el inevitable triunfo final del espíritu blah-blah-blah. Vamos, una peli inspiracional no podía acabar de otra manera. (Bueno, corren rumores de que Ridley Scott grabó un final alternativo. Quizás algún día salga como extra en un DVD. Si alguien tiene los santos cojones de editarlo, y otro alguien tiene los santos cohoneh de verlo).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Por alguna razón, acabado el enemigo externo (el Oso Ruso, ese magnífico villano de peli ochentera), el mundo occidental se recogió en su interior, y la tolerancia políticamente correcta se impuso. Parte de esa corrección política era... ¡¡¡MUJERES AL PODER!!! De pronto, que Monica Legüiski paladeara el delicado pene del Presidente de Estados Unidos... ¡¡¡ERA SEXISTA!!! ¿Por qué no puede haber una Presidenta mujer que agarre a un becario que le lave la campanilla, ah? ¿Ah? ¿Ves que eres sexista tú? Qué mala persona eres, qué vergüenza. Fue la época en que James Bond, recordemos, se echó una jefa mujer que le gritó a nuestro buen 007 que eres una reliquia machista de la Guerra Fría patatín patatín patatán ("Goldeneye"). La época en que las Spice Girls eran las calientapollas de la industria, porque tenían... ¡¡¡GRRL POWER!!! Eran mujeres tan empoderadas, que incluso podían darse el lujo de rodar una peli como "Spiceworld"... ¡Y nadie podía decir nada porque era SEXISTA! En medio de todo el cineasta Ridley Scott se atrevió con una historia pergueñada por Danielle Alexandra. ¿Por quién? Exacto, el castañazo de esta peli fue tan padre que nunca más se supo de ella: fue su debut y despedida del cine (antes, tenía en créditos haber creado una serie televisiva progreta ochentera llamada "Mis dos papás", y si no la recuerdan... yo tampoco, eso es). Después de la subvalorada "1492: La conquista del paraíso", Ridley Scott pasó por la olvidada "Tormenta blanca", y después por ésta. De alguna manera Ridley Scott se las apañó para resucitar después (¿"Gladiador", alguien?), pero Demi Moore, que ya venía del fiasco de "Striptease", pasó a mejor vida. Levantó la cabeza fuera del agua con "Los ángeles de Charlie 2: Al límite" robándole cartelera incluso al trío de exquisitas protas en bikini, pero desde ese entonces la pobre ya no es lo que era. En términos de fama por lo menos (en registro actoral es más discutible, que la Moore no es carne de Oscar precisamente). "Hasta el límite" es otra de esas producciones "muy de época" que hoy en día, en donde la sobrecorrección política ya no es un valor tan grande como solía ser, no queda más que mirarla con risas de conmiseración.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Una advertencia previa. Contra mi política habitual de anunciar los spoilers más gordos, esta vez me descerrajaré unos cuantos sin previo aviso, porque no hay otra manera de poner en evidencia los gravísimos problemas que lastran a esta peli. "Hasta el límite" trata de moverse entre dos aguas, por un lado la vieja "peli de entrenamiento" modelo "Top Gun" (dirigida esta última, quizás no por casualidad, por Tony Scott el por desgracia malogrado hermano de Ridley), y por el otro lado el manifiesto progreta de toda la vida (en este caso, KAKA SEXISMO KAKA). Y fracasa en las dos y de manera lamentable. Como thriller militarista no es que sea de fórmula (todas estas pelis lo son, ¿no?), sino que además es excesivamente larga, y llegado un minuto se torna cansina. Ya sabemos que ella no se va a rendir, que va a superar todos los obstáculos, que le van a hacer una zancadilla final, que ella se va a retirar, luego va a encontrar la manera de regresar al juego, y triunfar en un final que por supuesto de ser operación de ejercicio se transforma en guerra real (en este caso la recuperación de un satélite con material nuclear que ha caído en Libia, cuyo material podría servir para fabricar una bomba... lo que cuenta como mala suerte porque lo que cae en mi patio es mío, leñe, pero la peli presenta como ultraheroico lo que en esencia es una invasión militar en violación de todos los principios de territorialidad). Buaf. Pero, ¡esperen! ¡Además esta peli tiene MENSAJE! ¿Y qué mensaje es? Que una mujer puede hacer todo lo que un hombre puede hacer. Nada de malo con eso (aunque sea debatible que esto lo presenten con una Demi Moore masculinizada al máximo, pero bueno, dejémoslo así), de no ser porque es todo demasiado panfletario. ¿Por qué la prota quiere salir adelante en un mundo de hombres? Bueno, porque así hará carrera. ¿Y para qué quiere hacer carrera en vez de asumir un rol más, er... conservador, y así encajar mejor en las Fuerzas Armadas a las que por definición no suelen entrar los elementos más liberales? De cara al mensaje la pregunta es irrelevante (¡porque es LO CORRECTO, por eso!), pero de cara a la verosimiltud es atroz. Al final, la pregunta de por qué la chica está tan determinada a pasar por el infierno para salir adelante, la pregunta de por qué ella es tan especial que quiere (como otro personaje apunta con certeza) mudarse a un vecindario que no estará preparado para ello sino hasta el próximo siglo, queda sin respuesta. ¿Por qué? Porque ella no es un personaje, por eso. No voy a dudar de la notorias entrega y dedicación de Demi Moore a su rol (entrega y dedicación que son evidentes para cualquiera que vea la peli, por otra parte), pero esa entrega y dedicación están al servicio de un rol vacío. Porque el personaje de Demi Moore no es un personaje con motivaciones o sentimientos de verdad, sino un robot que está puesto ahí para que la historia marche, y cuya interioridad pueda ser rellenada por la sicología de todas las aspirantes que se quieran calzar en el rol de ella ("en realidad ella está determinada a salir adelante como mujer en un mundo de hombres porque ella es como yo", sin darse cuenta de que "ella" no es porque "ella" no es más que la proyección de lo que el espectador es). Incluso otra chica en un minuto le pregunta por qué lo hace, y Demi Moore da una respuesta-que-no-es-una-respuesta ("¿le preguntas lo mismo a los hombres?", "sí, ellos dicen que es por hacer explotar cosas", "ahí lo tienes"... ¿Qué significa ese diálogo y esa respuesta? ¿Se inventó una respuesta en el camino, colgándose de otra? ¿Está mintiendo? ¿Es una lesbiana en el closet que quiere hacer cosas de hombres para autorrealizarse? Misterio). ¡Leñe, si hasta una peli tan superficial como "Top Gun", a lo menos tenían la decencia de crearle un trauma al prota que explicaba por qué estaba tan decidido a ser el mejor (vale, con el tacto psicológico de un vulcanizador, pero al menos lo intentaban)! El personaje que no-es-un-personaje sino que está ahí para que el espectador rellene su interioridad, es un recurso que no tiene por qué estar mal, si está al servicio de una historia interesante, pero como veíamos, ni siquiera la historia lo es. Y para una peli que trata de reinvidicar a las mujeres, el retrato que hace de ellas es cuando menos un poco triste. Hay tres personajes femeninos con algo más de dos líneas de diálogos, y ellas son: una es la prota que no sabemos por qué está tan determinada y a ratos hace merecer la sospecha de que no es una mujer sino una machorra, la otra es la senadora a quien la fanfinfla todo el discurso de la liberación femenina y defiende la causa sólo un momento y por hipocresía ya que ella misma se encarga de sabotearla después, y la tercera es una chica cuyo único rasgo característico es su admiración hacia la prota machorra y que hace sospechar que es alguna clase de lipstick lesbian. Por otra parte, si bien algunas de las objeciones que plantean los altos mandos son de machismo rampante, otras no dejan de ser razonables, ya que el tener una única mujer dentro del pelotón plantea una serie de problemas logísticos que la peli menciona, aunque no de manera pronunciada ni en voz muy alta, no vaya a ser cosa que sabotee EL MENSAJE (en la peli "Starship Troopers" del mismo año no había problemas en que tropas masculinas y femeninas se ducharan en bolas de manera conjunta, con lo que aprovechábamos de apreciar la anatomía de Dina Meyer, pero claro, ésa era una de SciFi). Al final, lo malo de esta peli no es que sea una peli militarista (leñe, sabías a lo que ibas, ¿no?), no es que trate de transportar un mensaje (¿qué peli, de una manera u otra, no?), y no es que el mensaje esté mal. Lo malo de esta peli es que trata de ser una peli reivindicativa feminista de manual, pero en donde no vemos por ninguna parte ninguna traza de profundidad en el tema, ningún debate en ninguna escena que sea serio o profundo, y en donde para obligarte a hacer causa común con el personaje principal, vacían a éste (a ésta) de todo contenido sicológico fuera de una determinación que, visto lo visto, a ratos aparece más como imbecilidad o una muestra de serios problemas sicológicos, más que como un verdadero valor de nobleza. Pero pelis como éstas son el precio a pagar por la correción política desbocándose, más la omnipresente creencia de que la posición progreta es tan correcta que no hace falta más cuidado ni abrir debate porque, leñe, o estás de acuerdo o eres un villano. Pelis como ésta son un precio, decía, pero... tú no estás obligado a pagarlo.
IDEAL PARA: Mirar con nostalgia los tiempos en que el hembrismo a ultranza empezó a hacerse aceptable.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1997,
Militares
jueves, 16 de febrero de 2012
"El guerrero solitario" (1986).

-- "Heartbreak Ridge" (título original en inglés), "El sargento de hierro" (título en España).
-- Dirección: Clint Eastwood.
-- Actuación: Clint Eastwood, Marsha Mason, Everett McGill, Moses Gunn, Eileen Heckart, Bo Svenson, Boyd Gaines, Mario Van Peebles, Arlen Dean Snyder, Vincent Irizarry, Ramón Franco, Tom Villard, Mike Gomez, Rodney Hill, Peter Koch.
-- Guión: James Carabatsos, con aportes sin acreditar de Dennis Hackin y Joseph Stinson.
-- Banda Sonora: Lennie Niehaus.
-- "El guerrero solitario" en IMDb.
-- "El guerrero solitario" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
La cárcel del condado. Vemos a... ¿los diukdejázar? Ya quisieras, hijo, ya quisieras. No, al que vemos es a... ¡Clint! Junto a otros presos. Vestido de milico. Va otro preso, harto más grandote, y le dice que no le gustan los milicos. Clint se burla un poquito de él, porque qué gracia tiene una paliza sin burla previa, a continuación de lo cual hace tabula rasa con la pobre humanidad del pobre desgraciado (consejo práctico: nunca te metas con un personaje interpretado por el actor que además DIRIGE la peli). Con ese acabado retrato de personaje, lo vemos salir del arresto y ser informado que ha sido enviado como instructor militar a su antigua unidad. Nada más llegar, se adivina que las cosas no van a ser fáciles. La unidad en cuestión es regentada por un culobonito que come y caga reglamento, pero que nunca ha estado allí donde importa, o sea, plantando pecho al enemigo en batalla (el elemento clave para reconocer a un macho en estas pelis de milicos tiesos y duros). Resulta que como Clint tiene prontuario, el culobonito le dice que no te metes con mi unidad, que dame un error y yo te daré infierno por el culo, etcétera. Lo que no impide que Clint Eastwood haga de las suyas con los pobres Untermenschen puestos bajo su cargo, una panda de inadaptados que creen que el ejército y la vida son pasársela de juerga y no te estreses, bro... Pobre manga de infelices, no saben que les ha caído encima... ¡¡¡CLINT!!! Quizás en ese universo paralelo no existan pelis con él de prota, y por eso no podían saber. Por supuesto que Clint las pasará canutas mientras trata de hacer de ese montón de incordios unos... ¡¡¡HOMBRES!!! ...lidia con el culobonito, trata de ligarse a su ex esposa... todo eso antes de que Estados Unidos emprende otra gloriosa y mayestática campaña militar para salvar la libertad y la democracia, en... ¿Libia...? ¿Corea del Norte? ¿China? ¿La Unión Soviética? Pues, es que, verán que no, sino en... er... Granada.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En los '80s, Clint Eastwood se movía más que un culo bailando la conga. Si me permiten una comparación tan gay tratándose de... ¡¡¡CLINT!!! Tanto te sacaba fascistadas como "Firefox", como se metía en secuelas de Harry el Sucio como "Impacto fulminante", o mira tú, hasta hacía comedias (una con Burt Reynolds llamada "Ciudad muy caliente"). Claro, eran los años anteriores a ser reconocido como regalón de la crítica y saludado como la gran esperanza blanca del cine en los 2000s, cuando los críticos todavía tenían a bien hacer pedazos sus pelis, o tratarlas con cierta condescendencia, porque bueno, porque no era progre ni europeo (para complacer a los críticos de cine se puede ser facha europeo o progre yanki, pero nunca, nunca, JAMÁS, facha yanki). En medio de todo esto rodó "El guerrero solitario". Peli en la que es más Clint que nunca, tratándose de su cine en los '80s, por lo menos. O la peli que no dejó contento a nadie. Porque para los progres, era una fascistada con un milico pasado de revoluciones defendiendo a América en un acto tan poco honorable como la intervención militar en Granada, mientras que para los fachas, proporcionaba una visión irrespetuosa y poco apologética del US Army. Pero le importó a quienes realmente importan. O sea a mí, que la voy a poner por las nubes. Porque sí. Porque esto es Cine 9009, y al que no le gusta, que se aburra con los blogs progres de todos los días.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por lo obvio y lo que tenemos que decir de casi todas las pelis de Clint Eastwood: su estudiado acabado formal. Si la ves de principio a fin puede que pase desapercibido un detalle: que en sus inicios es una comedia más o menos amable, incluso con algún que otro toque farsesco, y que en su final es una peli de acción bélica... y que no te diste cuenta de en qué minuto pasaste de un registro a otro, ni que la transición no chirrió en ningún minuto. ESO es talento para rodar, y lo otro son monsergas. Porque, qué hubiera hecho un cineasta de menor calado: rodar la parte bélica como comedia amable para prolongar lo anterior, ¿no? Clint no lo hace. Corre el riesgo de montarse dos pelis en una, y no sólo sale airoso, sino que le queda una pieza redonda en lo formal. O esa, esta peli enseña más cine que un montón de ladrillazos culturetas que te venden como cine, y son unos plomos insufribles, además mal rodados.
-- A pesar de que el personaje de Clint Eastwood es descrito de manera un poco over-the-top, un aspecto del personaje incide en un punto nuclear de nuestra sociedad hoy en día: el sentido de la disciplina. Su personaje tiene por trabajo adiestrar a un montón de idiotas que se creen que el asunto va de bromas. Cualquiera que haya tenido la desdicha de enseñar en un salón de clases de niñatos malcriados por sus papis y criados por sicólogos de la escuela de mierda ésa de "no vayan a traumar al niño", sabe a lo que me refiero. Claro, la peli hace un poco de trampa porque estando en el ejército, la disciplina se concibe como un valor positivo para mantener el valor bajo fuego y esas cosas. Tampoco se trata de que la sociedad sea un regimiento, pero sí que la peli incide en el concepto básico de que un hombre no es hombre hasta que se disciplina a sí mismo. Este es un discurso peligroso hoy en día: todos los que se capan y se tragan sus propios cojones por miedo a lo políticamente correcto y al qué dirán, defenestran esta clase de valores por la ventana. Es que a las personas hay que tolerarlas, hay que entenderlas, hay que dejarlas ser, dicen. Y se les olvida que para ser tolerado, entendido y que a uno lo dejen ser, primero hay que ser un ser humano que valga la pena, y una persona sin disciplina no lo es. ¡Herejía!, por supuesto. ¡Una persona que vale menos que otra, cómo es posible! ¡Mi General Gato es un facha! Bueno, déjenme decirles que bajo estos parámetros es que vuestro seguro servidor el General Gato no suele votar derechas precisamente por la alarmante falta de disciplina que se esconde tras la autocomplacencia de monetaristas, neoliberales, conservadores compasivos y amiguetes del cuartel y del convento (por algo Clint tampoco vota neocon a pesar de ser republicano). Pero el personaje de Clint no se limita sólo a mostrarles a sus soldaditos de chocolate cómo no derretirse con el calor, sino que además se las ve con su superior jerárquico que también tiene un concepto de disciplina equivocado: la idea de que ésta implica obedecer procedimientos y protocolos en vez de hacer las cosas que se deben hacer para sobrevivir (no en balde, el personaje de Clint ha estado en la guerra, y el cagatintas frente suyo no). E incluso tiene que disciplinarse a sí mismo, para ser merecedor del amor de la mujer a la que un día no supo satisfacer (sentimentalmente, suponemos, que en el tema de lo macho que sea Clint en donde importa, no nos metemos). Y claro, al final Clint triunfa por eso, por DISCIPLINADO, un triunfo quizás un poco fácil y efectista para efectos de guión, pero es que oigan, si es una peli al final, no un discurso político. Aunque casi-casi.
IDEAL PARA: Ver el ideario de Clint Eastwood en bruto, además de una peli estupendamente realizada de cabo a rabo.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos. Porque nadie subtitula a... ¡¡¡CLINT!!!].
-- Esta cárcel es demasiado pequeña para los dos [en inglés, subtítulos en inglés].
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1986,
Militares
domingo, 14 de agosto de 2011
"G.I. Joe: El origen de Cobra" (2009).
-- "G.I. Joe: The Rise of Cobra". Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: Stephen Sommers.
-- Actuación: Channing Tatum, Sienna Miller, Christopher Eccleston, Karolina Kurkova, Joseph Gordon-Levitt, Rachel Nichols, Marlon Wayans, Ray Park, Lee Byung-hun, Dennis Quaid.
-- Guión: Stuart Beattie, David Elliot y Paul Lovett, sobre una historia del primero y de Michael Gordon y Stephen Sommers.
-- Banda Sonora: Alan Silvestri.
-- "G.I. Joe: El origen de Cobra" en IMDb.
-- "G.I. Joe: El origen de Cobra" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El siglo XVII. WTF...??? ¡Pero si se suponía que íbamos a ver una peli sobre un ejército de soldados versus un ejército terrorista dándose de tunazos high-tech en pleno siglo XXI! Bueno, en fin. Siglo XVII, a ver a dónde lleva esta otra peli. El caso es que vemos a un traficante de armas que hace lo que todo villano en algún minuto trata de hacer, o sea, pasarse de listo en beneficio del negocio, y el rey Luis XIV, enojadísimo con él, lo manda a encerrar con una maja máscara de hierro. ¡Y no es Leo diCaprio, leñe! Salto a... el siglo XXI. ¡De manera que sí era G.I. Joe al final del día! El caso es que el Ejército de la OTAN (qué humildes, por una vez en la vida no es el US Army el prota de la peli) debe custodiar unos chiches nanotecnológicos fabricados por MARS su proveedor bélico favorito, para ser transportados de allá para acá y por lo tanto estar en posición conveniente para ser asaltados a mitad de camino e iniciar el argumento de la peli con acción a mano armada (caray, por eso es el ejército de la OTAN y no el US Army). El caso es que los desconocidos asaltantes están a punto de ganar, cuando de pronto aparece otro grupo que aparentemente son los buenos. Los buenos se llevan a los dos protas, que casualmente son los únicos que sobrevivieron a la escabechina, miren ustedes qué conveniente para el guión, y así, a santo de nada, los meten en una chupi superbase secreta que supuestamente no debían saber su existencia, etcétera (¿no podían entonces haberlos interrogado en alguna otra parte, y así los supervivientes que no debían saber la existencia de la base secreta no se enteraban de nada...?). Resulta que les dicen que esta superchupibase secreta es para un cuerpo de élite, somos los mejores, somos G.I. Joe, quieres ser como nosotros... y después de que te mostramos todo eso, te decimos a la cara que no calificas y te vayas a freir esparto, miren ustedes qué cabrones (y son los buenos, qué queda para los malos). Por supuesto que los malos volverán a atacar, y la gran pista es que uno de los supervivientes conoce a una de las villanas porque se ha encamao con ella en el pasado (Sienna Miller, se le disculpa, ¿no?). La batalla por los nanoesto-o-aquello ha empezado, y sólo uno prevalecerá... y al final sabrás por qué Cobra es Cobra. O a lo mejor nunca te interesó saber, lo que es más probable, por lo que quizás ni siquiera tengas intenciones de ver esta peli. Bien por ti. Muy bien por ti.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A la espera de que algún depravado productor de Hollywood decida hacer una peli sobre el cubo de Rubik o algo asín (en plan la serie televisiva de dibus de los '80s en que el cubo de Rubik tenía superpoderes y... todavía tengo pesadillas cuando me acuerdo), hay que agarrarla con otros juguetitos. Ya que los juguetes de, como decía el venerable Orson Welles, juguetes robots que se matan con otros juguetes robots, habían recibido su correspondiente adaptación en "Transformers", y ya iba en camino "Transformers 2: La venganza de los caídos", pues bien, había que ponerse manos a la obra con la franquicia back-to-back ochentera a Transformers, que era G.I. Joe, que llenó de sueños húmedos con armas, vehículos y Scarlett a toda una generación de críos en los '80s (si viviste los '80s y no tenías ganitas con Scarlett, es que eres gay). Llamaron para rodarla a Stephen Sommers, que una década antes había creado la floreciente franquicia de "La momia" (ya saben: "La momia regresa", "La momia 3: La tumba del Emperador Dragón", "El Rey Escorpión", "El Rey Escorpión 2: El ascenso de un guerrero"... ¡"El Rey Escorpión 3"!). Si Sommers había hecho el milagro una vez, ¿por qué no iba a hacerlo una segunda...? Bueno, a mí se me ocurre una buena razón. Stephen Sommers no es un director para tirar fuegos artificiales, precisamente. O sea, hablamos del tipo que entre momia y momia dirigió "Van Helsing". La peli tuvo hasta la audacia de ponerse subtítulo ("el origen de Cobra") porque ya se frotaban las manos con una secuela. Secuela que después del éxito discreto (recaudar 300 millones no es un fracaso precisamente, pero cuando la cosa ha costado 175, no es que sea para poner cohetes de celebración en fila ante el mechero) podría bien no haberse realizado jamás. Aunque Hollywood nunca se cansa: ahorita en Julio de 2011 se anunció que venía en camino "G.I.Joe: Retaliation". Con tres de los actores originales y el resto a recasting. Y probablemente el décimo del presupuesto. Con actores más baratos, efectos especiales más baratos, y un argumento... no, más barato no, más barato imposible.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Déjenme explicarlo así. Cuando vi la contemporánea "Transformers 2: La venganza de los caídos", sentí una rabia inmensa por la manera en que cruzaron la frontera desde la peli simplemente mala hasta el reino de lo estúpido y el sinsentido, rabia sólo mitigada por el hecho de que la vi en el cable y gratis. En cambio, después de ver "G.I. Joe: El origen de Cobra" (en el cable y gratis también, no se crean), la sensación fue de pena, pena porque la peli daba más de sí y podía haber sido mucho mejor (bueno, no tanto tampoco, esto es entretenimiento palomitero para conformar a las masas, nadie espera un Scorsese aquí). Partiendo de la base de que sería iluso buscarle la quinta pata al gato en cuanto al argumento (la cosa es que hayan buenos y malos agarrándose a charchetazos, y algo en medio por lo que valga la pena que los buenos y malos se agarren a charchetazos, no se requiere un Jorge Luis Borges para escribir un guión así), la historia entrega lo suyo de sí, fundamentalmente porque a los condenados bichos nanotecnológicos se les saca el partido suficiente como para que sean parte integrante de la trama en vez de un mero mcguffin. Las escenas de acción oscilan entre lo decente (la secuencia en París) y lo deprimente (la peleíta del comienzo). El inevitable elemento femenino está más que garantizado con una Sienna Miller y una Rachel Nichols para babearse ambas con sus uniformes apretaditos, incluyendo la inevitable escena de girl fights girl. ¿Por qué entonces esta peli que tenía los ingredientes para ser, no diré un gran clásico, pero si una peli medianamente distraída, no llega a despegar nunca? Mi teoría es el "ya visto", porque todo lo que vemos en la peli ha salido antes. ¿Interrumpir la trama principal para mostrar las historias de varios personajes en flashbacks? "Watchmen". ¿Una secuencia de acción en donde dejan París hecho unos zorros? "Team America" (con el añadido de que los cachondos de "South Park" que la rodaron, lo hicieron de broma, y bien pesada). ¿Uno de los malos se infiltra para ocupar un alto puesto en Estados Unidos? "X-Men". Sumémosle además que la historia no cumple exactamente con lo que promete, porque cuando al final surge el Comandante Cobra, lo que hace es tomar todos los recursos e infraestructura de MARS, que ha sido el villano principal de la peli y ha cumplido a cabalidad con todo lo que se supone es el rol de Cobra en G.I. Joe (o sea, ser la organización terrorista malvada y erizada de recursos hasta los dientes para... ya me entienden). O sea, una peli de origen que es cualquier cosa menos una peli de origen. Para peor tenemos el soundtrack de un tan emblemático ochentero como es Alan Silvestri, que un par de años antes hizo maravillas en "Beowulf", y que acá está casi como haciendo música de encargo o peor. En el apartado positivo digamos que esta peli se toma a sí misma lo suficientemente en serio como para que sus actores no resulten insoportables, para que no tengamos que aguantar escenas supuestamente humorísticas y que resulten idiotas, y para algunos detalles interesantes de guión (un romance interracial... ¡En Hollywood!, además del método para conducir el avión del villano). ¿Basta todo eso para redimir a esta peli? Probablemente no. Porque no creo que sea mala de cajón. Pero sí, y eso es imperdonable... es aburrida.
IDEAL PARA: Fanáticos de la franquicia de G.I. Joe. O no.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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2009,
Militares,
Nanotecnología,
Terrorismo
domingo, 12 de junio de 2011
"El reinado del fuego" (2002).

-- "Reign of Fire" (título original en inglés), "El imperio del fuego" (título en España). Inglaterra / Irlanda / Estados Unidos. Año 2002.
-- Dirección: Rob Bowman.
-- Actuación: Christian Bale, Matthew McConaughey, Izabella Scorupco, Gerard Butler, Scott Moutter, David Kennedy, Alexander Siddig, Ned Dennehy, Rory Keenan, Terence Maynard, Doug Cockle, Randall Carlton, Chris Kelly, Ben Thornton, Alice Krige.
-- Guión: Gregg Chabot, Kevin Peterka y Matt Greenberg, basados en una historia de los dos primeros.
-- Banda Sonora: Ed Shearmur y Brad Wagner.
-- "El reinado del fuego" en IMDb.
-- "El reinado del fuego" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Londres, el futuro cercano (OK, es el ya vetusto año 2008, pero la peli es del 2002, recuérdenlo). Un niñito avanza por una excavación de ésas que tratan de meter tuberías y metrotrenes y cosiacas así, para ver a su mami. Allí tienen una breve conversación madre-hijo, de ésas que sirven para establecer que ella es madre preocupá y él es hijo rebeldito-pero-bueno, y ya estamos listos para la acción. Los trabajadores descubren un túnel, y dentro del túnel, algo muy feo. Feísimo en verdad, si me preguntan. Algunas pistas: es grande, carnívoro, posee alas, tiene escamas, es malagestado y escupe fuego. La cosa ésa, el dragón, escapa de su encierro y sale hacia las glorias del mundo exterior, cargándose a la mami del chico, de paso, para que la cosa sea más dramática (y para que la iñora no esté dando la joda después, claro). En poquitos meses, el mundo se va básicamente al carajo. Los dragones lo abrasan todo, los gobiernos aquejados de taraditis aguda deciden usar el arma atómica en contra de ellos (sin resultados, y es que se reproducen como plaga estos bichos), y el mundo acaba como en las de Mad Max. Doce años después, en 2020, en Northumbria, el chico con el que abríamos esta historia ha crecido para transformarse en peazo cromañón, Christian Bale por más señas, que como prefigurando que casi una década después va a ser John Connor, dirige a una banda de supervivientes, defendiéndolos no contra los termineitors sino contra los dragones. Por supuesto que por muy Ubermensch que sea Christian Bale, siempre hay renegados que piensan que se las saben todas, que el jefe en realidad es un jodío estúpido, y salen a hacer las cosas por su cuenta, ignorando que en estas pelis con dechado físico/moral encarnados en un solo gran personaje, los que van en contra suya al final sólo acaban palmándola (llamado también "síndrome tipo que desobedece a Jack Bauer"). Resulta que la chambonada que se mandan los renegados, además de convertir a unos cuantos en barbacoa para dragones, tiene como consecuencia colateral que las cosechas se queman, y por lo tanto el grupete pasará hambre en el invierno. En medio de esta situación crítica, aparece un grupo de marines cantando "We are living in Ameeerikaaa... Ameeerikaaa ist wunderbar..." (bueno, claro que no, pero la idea es ésa). Según les informan los yankis, han cruzado un Océano Atlántico infestado de dragones volando, quién sabe cómo, y han venido a parar a Inglaterra, y ahora necesitan agua, comida, alojamiento, todas esas cosas que si no se las dan por las buenas, las tomarán por las malas. Ante argumentos tan racionales y convincentes, convenientemente apoyados por vehículos militares y un tanque adecuadamente acorazado, pues bien, qué decirles... WELCOME AMERICANS!!! El grupo de marines tiene ocasión de mostrar lo que vale, cuando aparece un dragón pensando que habrá merienda: pobrecito, la merienda acaba siendo él. Una vez apuntado quién es el que manda (los marines), éstos revelan sus verdaderos planes. Porque han diseñado una chupi estrategia que acabará con toítos los dragones dragonosos de una buena vez, restaurará la civilización, y América una vez más salva al mundo (y van...). ¿Conseguirá esta ímproba nueva alianza angloamericana derrotar a los malvados dragones de una vez por todas? ¿O el medioambientalismo se impondrá y la Humanidad a tomar por ya saben dónde...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A veces hay pelis que parecen haber salido de ninguna parte, y acaban yéndose también a ninguna parte. En la década de 2000, una época en que ningún estudio quería arriesgarse con blockbusters que no estuvieran basados en novelas de éxito, cómics de éxito, videojuegos de éxito o series de TV de éxito (por aquello de que en los fanáticos tenían borregos como público cautivo que la iba a ver sí o sí, aunque después la pusieran a parir), alguien tuvo una idea. "Oye, guey, ¿y si hacemos que Mad Max pelee con dragones?". La idea a priori no era mala. Pero por alguna razón, esta peli acabó en el limbo. Recuperó su inversión, ¡oh, sí!, e incluso hizo algo de caja por encima de sus costos, pero no tanto como para pensar en secuelas ni cosas así. Bueno, mejor por otra parte. Pero pasó a ser una de esas innumerables pelis que quedan en el olvido. Una lástima, porque era digna de mejor causa.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos diciendo que he leído en muchas partes una serie de collejas en contra de esta peli: que es mala, que es aburrida, que los diálogos son puramente funcionales (o peor), etcétera. Y en realidad estamos frente a una sólida peli de acción y aventuras, como no se suelen ver muy a menudo. No quiero decir que sea una gran peli, ni un clásico de la Ciencia Ficción, ni mucho menos. Pero sí que es un producto muy decente, muy digno, realizado sin pretensiones pero con toda la seriedad del mundo. La idea, claro, parece un entrecruzamiento de "El Señor de los Anillos" con "Mad Max", o acaso un "Corazón de dragón" ambientado en el siglo XXI, pero la gente detrás de esto se dio el trabajo de desarrollarlo. La presencia de los dragones es explicada en clave de Ciencia Ficción pura y dura (aunque, como de costumbre, hay que cerrar un poco los ojitos para creerse un par de detalles, pero en fin), y los talentos y habilidades dragoniles también son explicados en términos de ciencias biológicas, no de magia ni brujería. El mundo descrito es un futuro postapocalíptico duro e incluso brutal, y aunque la peli no desciende hasta el gore, tampoco puede acusársele de ser ñoña. Además, no sólo vemos el postapocalipsis, sino que somos testigos presenciales, en los primeros minutos de peli, sobre cómo se llegó hasta eso, algo que muchas pelis del género no nos brindan, o lo explican a través de los siempre socorridos diálogos entre personajes. También es un logro que la peli esté ambientada en Inglaterra, y aunque aparecen los consabidos marines yankis para que el público de Estados Unidos pueda sentirse como en casita con uno de sus boys rondando por ahí, la verdad es que el retrato de los marines yankis es, cuando menos, ambiguo (por un lado son "buenos" porque matan dragones, pero por el otro, sus métodos son bastante brutales con los nativos, lo que quizás ayudó a que la peli rebotara de la taquilla yanki, siempre más favorable a las pelis que los retratan como grandes héroes sin mácula). La acción es también pura y dura, no espectacular ni glamorosa, y además hay una historia de fondo, una verdadera historia, no un simple hilo argumental destinado a incrustar escena de acción molona tras escena de acción molona. Hay una subtrama romántica, como el canon manda, pero por una vez en la vida, ésta simplemente se sugiere, en vez de montarse una escena de besuqueos o de sexo para rellenar minutos de metraje y/o convencer a las féminas de que la vean (nada en contra de los besos y el sexo en una peli de acción, pero la gracia es que encaje bien, como en "Terminator", no forzarla para mostrar algo de carne de por medio). En cuanto a la solución final, suena un poco forzada para que los protas puedan tener alguna clase de triunfo, miren como todo encaja de manera tan conveniente, pero dentro de las coordenadas del cine de aventuras/acción, es una solución narrativa aceptable. La peli huele y respira a la serie B de toda la vida, vale, pero en ningún minuto trata de venderse como algo más. Es decir, se fijaron el objetivo limitado de hacer una peli entretenida y con suficientes elementos para ser tomada en serio, y poco más, y como cumplen con eso de sobras, pues estamos bien.
-- Parte importante de que esta peli sea digna de ser tomada en cuenta, es la labor de Rob Bowman en la dirección. Bowman es un director fuertemente asociado a la televisión, dirigiendo algunos capítulos para varias series reconocidas, entre ellas "Star Trek: La nueva generación" y "Parker Lewis ganador", antes de consagrarse dirigiendo varios episodios de "Expediente X". Desde allí fue llamado para "Expediente X: Combate al futuro", y si la peli no es un completo desastre (¿un humilde agente del FBI, Fox Mulder, viajando por magia a la Antártica? ¿Y qué se habría fumado Chris Carter...?), es justamente gracias al buenhacer del señor Bowman. En "El reinado del fuego" parece haber alcanzado el peak de su creatividad, y mucho del trabajo atmosférico de la peli tiene un suave pero innegable regusto expedientequisesco (la seriedad de los protas, la opresiva atmósfera de miedo, los personajes a medio alienar). Quién sabe hasta donde podría haber llegado Rob Bowman con su carrera directorial, si no hubiera tomado la desafortunada decisión de sentarse a rodar "Elektra" en 2005, con los resultados por todos conocidos (o sea, si es que fuiste uno de los pocos que se atrevió a ver ese esperpento, como en su minuto lo hizo vuestro valiente servidor el General Gato), y que parece haberlo condenado a nunca más volver a dirigir a una peli (aunque en Hollywood, sabido es, se ha visto a muertos cargando ataúdes, así que es pronto para decidir esto).
-- Las actuaciones están en su buen punto, dentro de lo limitados que son los personajes. En general podemos ver las reacciones que serían esperables en un escenario así: miedo, desesperanza, desolación, y todo eso los actores lo transmiten muy bien, ayudando así a hacer mucho más creíble la amenaza de los dragones. Christian Bale, tipo que a veces parece vivir más al otro lado del espejo que acá (ahí tienen pelis de Sci Fi como "Equilibrium", "El gran truco" o "Terminator: La salvación", por no mencionar "Batman inicia" y "The Dark Knight") hace un gran rol como prota, y podría incluso decirse que acá es mucho más John Connor que en donde se suponía tenía que interpretarlo, que es en "Terminator: La salvación". Matthew McConaughey, actor aborrecible donde los haya que se limita generalmente a plantarse de chulomijo y dárselas de cachas, aquí está casi irreconocible como el lunático jefe de los marines yankis, y sin lugar a dudas debe ser el mejor, o al menos uno de los mejores, roles que ha desempeñado en toda su carrera actoral (¡qué diablos, capaz que sea el único rol de verdad que haya desempeñado en su carrera actoral!). Izabella Scorupco, ex chica Bond ("Goldeneye"), y ex andinista ("Límite vertical"), acá hace un convincente rol de acción, siendo la chica dura cuando corresponde, pero también mostrando preocupación y hasta miedo cuando también corresponde. El amiguete, por su parte, es un Gerard Butler que hace lo que en los manuales sobre cine suele llamarse y considerarse ortodoxamente como "un papel de mierda", como el brazo derecho de Christian Bale, pero a punta de talento consigue que sea un personaje, y hasta un personaje simpático, y no una burda caricatura, por mucho que su rol es lo suficientemente secundario como para que huela a carne mechada desde su primera aparición (bueno, en esos años el tipo había estado sólo en subproductos como "Dracula 2000", además de su curioso cameo en "El mañana nunca muere", y por ende aún no estaban los trigos no digamos para sus protagónicos en "El Fantasma de la Opera", "300" o "La cruda realidad", sino siquiera para secundarios dignos como "Tomb Raider: La cuna de la vida" o "Rescate en el tiempo").
-- Si bien esta peli no puede predicarse que tenga secuencias más notables que otras, porque es más o menos parejita, sí que debe aplaudirse una en particular, que como está al comienzo, no es un gran spoiler que digamos. Me refiero a que en el futuro, cuando ya no hay cine ni televisión, la mitología popular del siglo XX se ha transformado en parte del folclor, y han pasado a la memoria colectiva. Así, Christian Bale y Gerard Butler escenifican para los niños, en una función teatral, nada menos que la famosa escena del "yo soy tu padre" de "El imperio contraataca", escena muy ingeniosa porque no sólo hace un guiño a la saga yorluquesca, sino que también a la saga postapocalíptica por excelencia, aludiendo a cierta escena de "Mad Max III: Más allá de la cúpula del trueno", aunque con los roles invertidos (en la de Mad Max eran los niños los que contaban la historia a un adulto, mientras que acá son los adultos a los niños). Gran momento de inspiración ése.
IDEAL PARA: Ver una peli que no es más que acción o aventuras palomitera, pero que no es menos que una sólida peli de acción o aventuras palomitera.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
-- Inicio de la peli [doblado al español latino].
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jueves, 14 de octubre de 2010
"Pantaleón y las visitadoras" (2000).

-- "Pantaleón y las visitadoras" (título original en castellano), "Captain Pantoja and the Special Services" (título en inglés para distribución internacional). Perú / España. Año 2000.
-- Dirección: Francisco J. Lombardi.
-- Actuación: Salvador del Solar, Angie Cepeda, Mónica Sánchez, Pilar Bardem, Gianfranco Brero, Gustavo Bueno, Carlos Kaniowsky, Sergio Galliani, Tatiana Astengo, Pold Gastello, Carlos Tuccio, Aristóteles Picho, César Bravo, Basilio Soraluz, Norka Ramírez.
-- Guión: Enrique Moncloa y Giovanna Pollarolo, basados en la novela de Mario Vargas Llosa.
-- Banda Sonora: Bingen Mendizábal.
-- "Pantaleón y las visitadoras" en IMDb.
-- "Pantaleón y las visitadoras" en la Wikipedia en español.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Pantaleón es milico. Y créanlo o no, es bueno, noble y correctito. Incluso se casó con la misma chica con la que fue a su graduación, en la que tuvo el honor de izar la bandera peruana por ser el mejor de la clase y too. Ni toma ni fuma, ni tampoco adorna con cuernos a su amante esposa. Cosas del fúrbol, la verdá. El caso es que por eso mismo lo llaman a Iquitos en misión supersecreta. Resulta que los insurgentes se están apoderando de las hembras en la jungla peruana. ¿Enemigos de más allá de las fronteras? ¡No, qué va! ¡Son las propias tropas peruanas preñando hembras para hacer Patria! Así es que nuestro hombre correctito tendrá ahora que empeñarse en montarles... ¡un servicio de visitadoras! ¡Para darles prestaciones! O sea, por si no entendieron nada, un servicio de putas para darles polvos. Pues, eso. Y ahí tienen a nuestro buen Pantoja, destacado en Iquitos, en misión supersecreta (¿se imaginan qué pasaría si la plebe se entera de que los milicos están montando su propio prostibulario con girls en exclusiva?), escondiéndole el follón incluso a su señora y too. Lidiando con la incomprensión de sus superiores, con las escenitas cada vez más progresivas que le va montando la señora (a ésa nadie la enseñó a ser obedientita, y eso que es señora de mili), y en particular con una putorrona con un cuerpo de orgía en el dungeon (Angie Cepeda en sus mejores años) que va a por el oro y no sólo hace prestaciones para la tropa sino que quiere agarrar a nuestro buen Pantoja, medio por afecto, medio por intereses creados... La casa de putas está servida. Literal y metafóricamente hablando.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Mario Vargas Llosa es, con diferencia, el mejor de los narradores que ha salido del boom latinoamericano, por más que el Nobel haya llegado veintiocho años después de lo que correspondía. Sin plagiarse a sí mismo novela tras novela como García Márquez, ni ser tan bombástico como Donoso, ni tan alegórico y pretencioso como Carpentier, se limita a escribir novelas que cuenten una historia y punto, y en este menos es más, consigue lo que el resto no: ser interesante. (Sus opciones políticas son otro cuento, hablemos mejor de él como novelista, que nadie es perfecto). No es casualidad entonces que se le haya buscado para adaptaciones cinematográficas, aunque por tratarse de un autor latino, no ha tenido tanta proyección fílmica como los superventas de Hollywood, claro está. Porque entre rodar a la Austen o a Vargas Llosa se quedan con la primera por ser anglo, aunque los dos son lo mismo de exótico para el yanki comedor de hamburguesas promedio. Francisco Lombardi, que ya había adaptado "La ciudad y los perros", se atrevió de nuevo con Vargas Llosa, y adaptó "Pantaleón y las visitadoras". Con mucho de eso que se llama cojones, porque debe tenérselos de hierro para, en plena dictadura militar de Alberto Fujimori, adaptar una novela que 1.- Deja como el restregado del calzoncillo contra el culo a los militares, y 2.- Fue escrita por Mario Vargas Llosa, que había sido rival del mismísimo Fujimori en las elecciones presidenciales de 1990 (en las que Fujimori ganó, cuando todavía fingía ser demócrata). La peli fue postulada por Perú (¡el de Fujimori!) para la quina a Mejor Película Extranjera en los Premios Oscar, pero no quedó candidateada, y menos ganó (por si a alguien le interesa, ese año ganó "Todo sobre mi madre"). Pobre Fujimori, que le pasen golazo con la peli, además candidatearla sin saber lo que está candidateando, y más encima quedar fuera. Bueno, por algo después tuvo que hacer maletas apresuradas e irse a Japón. Y aunque quien esto escribe sea chileno, se ahorrará los chistes pertinentes sobre la milicia peruana. Y es que en el fondo es bueno que los peruanos se rían de sus milicos, y los chilenos de los nuestros. Por algo nosotros somos civiles, y ya se sabe: un civil puede militarizarse, pero un militar no puede civilizarse...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Para serles sincero, ignoro si la adaptación es buena o no, porque jamás me he empollado la novela (no son falta de ganas, pero es que hay tanto que leer por delante, y es tan poco el tiempo...). Pero me huele a que sí. Vargas Llosa tiene un estilo bastante directo de contar el cuento, a ratos un poco barroco en lo detallista, pero siempre recto y al grano, así es que esta peli, que a pesar de su extensión anacondiana (casi dos horas y media), aunque se toma su tiempo en esto o aquello, no se siente pesada en ningún minuto (en su estreno para Estados Unidos, dato de trivia, la mutilaron salvajemente en cerca de media hora, y es que estos yankis se aburren si no hay robots que exploten, ya se sabe). La historia en ningún minuto pretende ser más de lo que es, un simple cuento entre bizarro y picaresco, ni trata de explorar el ser latinoamericano ni ninguna de esas zarajandas (nada en contra de eso tampoco, a priori, pero es que tanto cineasta tratando de ser telúrico, sin lograrlo, como que fastidia). Por supuesto que entre bambalinas hay palos sí y palos también en contra del sistema militar, y por qué no, respecto de la sociedad peruana, haciendo bueno eso de que en qué minuto se jodió el Perú (bueno, ésa era de la conversación en la Catedral, pero Vargas Llosa tiende a darles vueltas al tema).
-- Las actuaciones son de un nivel superlativo. A pesar de que esta peli es bien conocida como la que lanzó a la fama internacional a Angie Cepeda (y con esos enormes topless que se manda, era que no), la verdad es que el sufrido Salvador del Solar compone un protagónico memorable que no se deja robar por ninguna parte. Al principio lo vemos como un tipo correctito, un poco sumiso y un mucho de maniático, y después lo vemos evolucionar, desperfilarse, un poco perderse a sí mismo... pero todo de manera muy creíble, muy natural. Al final de la peli, hemos llegado a la conclusión de que todas sus virtudes y nobleza en realidad no son como para admirarlo, sino como para sentir pena del pobre desgraciado que toda la vida se ha portado bien porque, bueno, es feliz siendo un pobre ave, y aunque por eso deberíamos odiarlo como personaje, la verdad es que la actuación de Salvador del Solar lo vuelca por completo de nuestro lado. Y sí, ahora vamos con Angie Cepeda, que actúa ya bastante avanzadita la peli, y que como tentación e incitación funciona estupendamente bien, como una especie de femme fatale telúrica (segunda vez que uso la palabra, por algo será), siempre en esa ambigüedad de si está interesada en el hombre o en el cargo, para que nos entendamos. La esposa insoportable a la que el bueno de Pantoja debería darle su par de cachetes para hacerla entrar en razón, viene bien interpretada por Mónica Sánchez. El resto del elenco está un poco más en segundo plano, pero acompañan muy bien y están por la labor.
-- Resulta interesante observar que esta peli, que trata de no ser discursiva ni pedagógica ni panfletaria ni convertirse en la peli que exprese el alma latinoamericana y etcétera, clava mucho más certeramente la garra en el ser latinoamericano que muchas otras realizaciones que lo intentan y no lo logran, por mucho realismo mágico que le echen. Porque la verdadera Latinoamérica no es ese continente mágico y cuasimístico que un puñado de pringaos quieren majaderamente que sea (en el consumo yanketa y en la propia Sudaca), sino esa tierra en donde más se malvive que se vive, en donde se ocurren ideas bombásticas como, bueno, justamente ésa, la de montarle un servicio de putas a las tropas para después, cuando la cosa se ha hecho pública, negar que se ha montado un servicio de putas a las tropas justamente... en donde el principal pecado dentro de cualquier institución consiste en ser demasiado eficiente y hacer demasiado bien el trabajo... en donde cualquier aprovechado trata de sacar su tajada, y el espíritu cívico brilla por su ausencia (el único que parece tenerlo en abundancia es nuestro prota, porque su señora le reza rosario sí y rosario también, sus superiores se abanican en sus cargos, los ciudadanos no valoran a sus soldados, y con razón deberíamos decir, y las únicas que desarrollan algo que más o menos pueda decirse que recuerde al amor a la Patria son las putas, justamente, en un giro bastante irónico de la trama)... Si quieres ver por qué Latinoamérica sigue siendo el continente del subdesarrollo y del atraso, esta peli te va a aclarar un par de puntos mucho mejor que "Como agua para chocolate" o "El amor en los tiempos del cólera" o etcétera, si me preguntas.
IDEAL PARA: Ver una comedia que con el pretexto de contar una historia se pone bastante incisiva con esa cosa que tiene el ser latino.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en español].
Busca otras películas relacionadas:
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domingo, 31 de mayo de 2009
"El último valle" (1970).

-- "The Last Valley". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1970.
-- Dirección: James Clavell.
-- Actuación: Michael Caine, Omar Sharif, Florinda Bolkan, Nigel Davenport, Per Oscarsson, Arthur O'Connell, Madeleine Hinde, Yorgo Voyagis, Miguel Alejandro, Christian Roberts, Brian Blessed, Ian Hogg, Michael Gothard, George Innes.
-- Guión: James Clavell, basado en la novela de J.B. Pick.
-- Banda Sonora: John Barry.
-- "El último valle" en IMDb.
-- "El último valle" en la Wikipedia en inglés.
-- "El último valle" en el Blog dedicado al Cine Bélico e Histórico.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Los que conozcan la Historia Universal del Universo únicamente por el material made-in-Hollywood, se sorprenderán grandemente al enterarse de que entre el Imperio Romano y la Era del Vapor pasaron algunas cositas entre medio, que la Edad Media fue algo más que Robin Hood, y la Modernidad algo más que los Tres Mosqueteros. Uno de esos episodios duró nada menos que... ¡¡¡TREINTA AÑOS!!! ...y de manera muy apropiada, por aquello de la mnemotecnia, se lo llamó la Guerra de los Treinta Años, mira tú que iban a esforzarse buscando nombres. Para que nos situemos: la Guerra de los Treinta Años fue una guerra de religión en donde los muy beatos y amantes católicos se masacraron mutuamente con los también muy beatos y amantes protestantes, porque unos creían que Dios era bondad y los otros que Dios era amor (lástima que aún no nacía Nietzsche para enseñarles que Dios ha muerto...). Claro que a veces la guerra tenía su punto de enrevesado: el católico Papa aliado con el católico Cardenal Richelieu (sí, el malo de los Tres Mosqueteros) que a su vez, para destruir a la católica Austria, arrojó sobre ella a los protestantes del Palatinado, de Dinamarca y de Suecia, antes de entrar él mismo en guerra con Austria y con la católica España. Pero en fin, vayamos a la peli, mejor. Todo empieza con un profesor que ronda por puruntuay, que le pide ayuda a los campesinos, pero como éstos se mueren de hambre, y maldita la gracia que les hace una boca más que alimentar, le echan. Dios recompensa su caridad haciendo que un piquete de soldados aparezca y los masacre. El profesor huye y huye, y ¡sorpresa!, descubre un valle que no ha sido tocado aún por la guerra. El problema es que el valle es también descubierto por una banda de mercenarios. La cosa podría acabar en saqueo y rapiña, pero el profesor convence al Capitán (así, con mayúsculas, en ningún minuto se lo identifica por nombre, apellido, o algo distinto a su rango militar) de que en vez de saquearlo, es más productivo instalarse como fuerza militar de ocupación, convencer a los nativos de que defenderán el valle contra amenazas externas iguales a la suya propia, y todo por el módico precio de peinarse los pendejos por todo un invierno a costa de las vituallas de sus recién ganados protegidos (los gatos no somos los únicos que sabemos lamernos bien las bolas una temporadita entera). La idea es buena, pero habrá algunos problemas. Lo relativo a los símbolos de fe, por ejemplo, que en la banda de mercenarios hay católicos y protestantes, y estos últimos están un poco fuera de su agua en una aldea tan ultramontana (en sentido geográfico y también religioso) como la que ahora moran. O lo relativo al, ehm, desfogue carnal. O las ansias del terrateniente del lugar para deshacerse de ellos a la primera de cambio. O el sacerdote amenazando cada dos por tres con las penas del infierno a todos los que no cumplan su reverendo capricho, que por casualidades del destino, misteriosos son los caminos del Señor, también es el capricho divino, miren qué conveniente. Con todos esos mimbres, vamos a ver al final cómo sale tejido el cesto...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A rebufo del grande espectáculo a la Hollywood, que entre los '50s y los '60s les dio por el the biggest the best y nos atronó con Cides, Benhures, Reyesdereyes y etcétera, el cine británico mantuvo la compostura señorial alejada de la vulgaridad midwest de su revoltosa progenie americana, y produjo un puñado de muy buenas pelis históricas: "El león en invierno", "Ana de los mil días", el "Ricardo III" de 1955, "Un hombre de dos reinos"... Más modestas en presupuesto que sus compañeras estadounidenses, eran también menos estridentes y épicas, más centradas en las ideas y en lo intelectual. ¡A tanto llegó esta moda, que en el otoñal 1970 se permitieron el lujo de hacer una peli ambientada en un escenario tan poco recurrido fílmicamente como es la Guerra de los Treinta Años! Bueno, no es casualidad que esta guerra no sea muy tocada por el cine. Al cine épico le gustan los héroes con los cuales el espectador pueda identificarse (y llenar las arcas, claro, si es negocio a fin de cuentas), y es difícil ver en psychos joputas como Wallenstein, militares interruptus como Gustavo Adolfo II de Suecia (el mismo del Vasa, el coitus interruptus de la arquitectura naval), o maquiavelos como Richelieu, un modelo de heroísmo con el que llenar salas. Pero como existía una novela previa, y muy miserable tiene que ser la novela escrita en el mundo anglosajón (o muy aprensivo su titular de droit d'auteur) que no tenga siquiera su serie B, había camino libre para realizar esta peli. Hecha con espíritu de cine histórico sesentero aunque ya estábamos entrando en la década de 1970. Pero bien hecha. Con toda la pachorra británica para hacer cine que piense. De hecho, luego de verla me quedé pensando en por qué no ha tenido mayor difusión. Hay pelis consideradas clásicas y canónicas del cine histórico que tienen mucha menor enjundia que ésta. Quizás tenga algo que ver su filosofía de "contra blancos y negros", porque ni católicos ni protestantes quedan bien parados. Haciendo memoria, no recuerdo haber visto en TCM Classic pelis que sean demasiado críticas con la religión (todo lo contrario, si es que exhiben "Rey de reyes" hasta fuera de temporada religiosa...).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta peli es un más que vigoroso ataque contra la religión organizada. La Guerra de los Treinta Años fue uno de los peores y más vergonzosos episodios de fanatismo religioso que se recuerden. En la época, la Iglesia Católica, tridentina y ultramontana a decir basta en esos años, condenó a arresto domiciliario perpetuo a Galileo Galilei y despidió a todos músicos casados de sus capillas (no es chiste, el único que se salvó fue Palestrina porque era... ¡¡¡PALESTRINA, DEMONIOS!!!). En el campo protestante no lo hacían mejor, quemando iglesias y altares a destajo por su prurito iconoclasta (bueno, tienen razón, a mí eso de que la veneración a las estatuas de la Virgen no es adoración sino "hiperdulía", como rezan los teólogos, me huele a más a pirueta lingüística que a otra cosa). Y ambos lados quemaban brujas con toda felicidad (la madre del astrónomo Johannes Kepler, en esos años, estuvo a punto de carbón para hoguera). La peli aprovecha bien ese contexto, en que nadie puede decir "¡oigan, se están pasando de anticlericales!" porque de verdad las cosas eran así en esos años, para fustigar a la religión como fuente de odio, miseria, fanatismo e ignorancia para el pueblo. Vemos a un sacerdote católico convencido de que tiene poder sobre la vida y la muerte porque Cristo mismo le ha hablado (¿dónde quedó eso de que no hay que ser soberbio por la vida?), y por tensar demasiado la cuerda es que acaba como acaba. Vemos a un padre de familia que está dispuesto a vender a su hija como prostituta para los soldados (¿vender, dije? ¡Regalar, en verdad!) a cambio de una indulgencia plenaria por los pecados de la chica, y como dice él con toda la ingenuidad del mundo: "¿qué padre no querría la salvación eterna para su hija?". Vemos el odio entre católicos y protestantes por cuestiones tan baladíes como un altar puesto más allá o más acá, o una iglesia más o menos plantada en el lugar. El cine en general no es demasiado valiente para denunciar los males de la religión porque los grandes productores temen no el infierno, claro está, sino que los grupos religiosos hagan boicot contra sus productos, y en ese sentido, es encomiable que una peli como ésta aproveche tan a cabalidad el contexto histórico en que se sitúa, para poner certeramente el dedo en la llaga sobre las enormes calamidades que las religiones organizadas, con su sicótica pretensión de poseer la verdad y las llaves de toda posible salvación humana, han desatado en sus peores días contra el mundo.
-- La peli es también un complejo desarrollo de cómo funciona la mecánica del poder. En la aldea, el poder está claramente en manos del terrateniente y el sacerdote. Llega la banda mercenaria, y ésta tiene la opción de arrasar la aldea (pan para hoy, hambre para mañana) o de enseñorearse sobre ella con la fuerza de las armas y la bendición de los poderes establecidos. Escogen la segunda alternativa, y nuestros novi homines empiezan todo un complicado juego de componendas políticas. El terrateniente y el sacerdote, maldita sea si tienen que ceder cuotas de poder a estos brutos recién bajados del caballo, pero qué remedio, así viene la mano y con ella hay que blufear. El juego del poder nunca es simple, siempre hay demasiadas manos codiciando el pastel, y eso en la peli es transparentemente claro. La voz de la razón aquí viene siendo el profesor, pero incluso él es un personaje débil, un tanto timorato, y que por no tener dinero (como el terrateniente), armas (como el Capitán) o influencia moral (como el sacerdote), no puede hacer absolutamente nada por sí mismo. Y el Capitán, el otro gran coprota de la peli, el que a ratos se gana toda nuestra simpatía, en realidad no es exactamente un pan de Dios. De hecho, llegadas las circunstancias puede ser más que un joputa, exactamente igual que todos los demás. Por decirlo con más rudeza: en esta peli no hay buenos. Sólo hay gente que se las compone para subir o mantenerse arriba de la rueda, y gente que es aplastada por ella. Punto. Como en la vida real, miren ustedes.
-- ¿Hace cuánto que no veía una peli con tan buenos diálogos como ésta? Hay pelis que de tarde en tarde saltan con alguna línea ingeniosa, o peor, tratan de crearse una línea ingeniosa y meterla machaconamente para darse un barniz intelectualoide (ahí tienen eso de "la vida es como una caja de chocolates..." en "Forrest Gump"). Pero pocas pelis tienen diálogos completos bien armados como ésta. Todo lo que dicen los personajes es inteligente (inteligentemente escrito, se entiende, que no todos los personajes son listos, en realidad). El guionista y director es James Clavell, que ya había escrito el guión de "La mosca" (la original de la que Cronenberg hizo después un remake, entendámonos), y ya había escrito/dirigido "El gran escape" y "Al maestro con cariño". Poco prolífico, pero contundente. Quizás sea ésta su obra fílmica más densamente intelectual, y en el territorio de los pesos pesados se defiende bastante bien.
-- Las actuaciones son más que estupendas, notables. Michael Caine es el Capitán, y alrededor suyo todo empalidece, haciendo muy empático a un personaje que es sobre el papel un tipo bribón y despreciable. Vogel, el profesor, viene interpretado por Omar Sharif, que actúa muy bien, pero se queda un poco corto frente a la maestría de Caine, además de que contratar a un actor de origen semita para interpretar a un profesor germano es un miscasting absoluto, por mucha caracterización que le echen. El terrateniente es Nigel Davenport, siempre reptiliano y sinuoso, mientras que Per Oscarsson se luce como el fanático sacerdote católico de la comunidad, siempre amenazando con el infierno y el castigo eterno y otras lindezas. Completan las damas, la siempre buenorra Florinda Bolkan como la amante del terrateniente que, nada más ver llegar al Capitán, se deslumbra por el brillo de las armaduras, y Madeleine Hinde como la virginal chica que pasa del simplón galán que la pretende, y se ve seducida por la inteligencia del profesor (aunque no la ayuda mucho que el guión desmejore tanto al profesor, pero en fin...).
-- Mencionemos por último la banda sonora, que abusa un tanto de los coros gregorianos, pero que tiene empuje épico allí donde corresponde, y compone un hermoso y simple tema romántico como contrapunto. El responsable es, quién lo diría (y no lo parece, en realidad), el buen John Barry, famoso por haberle dado soundtrack a y-tantas pelis Bond, desde "El satánico Doctor No" en adelante.
IDEAL PARA: Ver una peli con todas las credenciales para ser un clásico del cine, y relegada injustamente por ignotas razones al más infecto de los ostracismos.
VIDEOS.
-- El Capitán y el profesor hablan sobre Dios y la masacre de Magdeburgo [en inglés, subtítulos en francés].
-- La fe ciega contra la razón [en inglés, subtítulos en francés].
-- Dirección: James Clavell.
-- Actuación: Michael Caine, Omar Sharif, Florinda Bolkan, Nigel Davenport, Per Oscarsson, Arthur O'Connell, Madeleine Hinde, Yorgo Voyagis, Miguel Alejandro, Christian Roberts, Brian Blessed, Ian Hogg, Michael Gothard, George Innes.
-- Guión: James Clavell, basado en la novela de J.B. Pick.
-- Banda Sonora: John Barry.
-- "El último valle" en IMDb.
-- "El último valle" en la Wikipedia en inglés.
-- "El último valle" en el Blog dedicado al Cine Bélico e Histórico.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Los que conozcan la Historia Universal del Universo únicamente por el material made-in-Hollywood, se sorprenderán grandemente al enterarse de que entre el Imperio Romano y la Era del Vapor pasaron algunas cositas entre medio, que la Edad Media fue algo más que Robin Hood, y la Modernidad algo más que los Tres Mosqueteros. Uno de esos episodios duró nada menos que... ¡¡¡TREINTA AÑOS!!! ...y de manera muy apropiada, por aquello de la mnemotecnia, se lo llamó la Guerra de los Treinta Años, mira tú que iban a esforzarse buscando nombres. Para que nos situemos: la Guerra de los Treinta Años fue una guerra de religión en donde los muy beatos y amantes católicos se masacraron mutuamente con los también muy beatos y amantes protestantes, porque unos creían que Dios era bondad y los otros que Dios era amor (lástima que aún no nacía Nietzsche para enseñarles que Dios ha muerto...). Claro que a veces la guerra tenía su punto de enrevesado: el católico Papa aliado con el católico Cardenal Richelieu (sí, el malo de los Tres Mosqueteros) que a su vez, para destruir a la católica Austria, arrojó sobre ella a los protestantes del Palatinado, de Dinamarca y de Suecia, antes de entrar él mismo en guerra con Austria y con la católica España. Pero en fin, vayamos a la peli, mejor. Todo empieza con un profesor que ronda por puruntuay, que le pide ayuda a los campesinos, pero como éstos se mueren de hambre, y maldita la gracia que les hace una boca más que alimentar, le echan. Dios recompensa su caridad haciendo que un piquete de soldados aparezca y los masacre. El profesor huye y huye, y ¡sorpresa!, descubre un valle que no ha sido tocado aún por la guerra. El problema es que el valle es también descubierto por una banda de mercenarios. La cosa podría acabar en saqueo y rapiña, pero el profesor convence al Capitán (así, con mayúsculas, en ningún minuto se lo identifica por nombre, apellido, o algo distinto a su rango militar) de que en vez de saquearlo, es más productivo instalarse como fuerza militar de ocupación, convencer a los nativos de que defenderán el valle contra amenazas externas iguales a la suya propia, y todo por el módico precio de peinarse los pendejos por todo un invierno a costa de las vituallas de sus recién ganados protegidos (los gatos no somos los únicos que sabemos lamernos bien las bolas una temporadita entera). La idea es buena, pero habrá algunos problemas. Lo relativo a los símbolos de fe, por ejemplo, que en la banda de mercenarios hay católicos y protestantes, y estos últimos están un poco fuera de su agua en una aldea tan ultramontana (en sentido geográfico y también religioso) como la que ahora moran. O lo relativo al, ehm, desfogue carnal. O las ansias del terrateniente del lugar para deshacerse de ellos a la primera de cambio. O el sacerdote amenazando cada dos por tres con las penas del infierno a todos los que no cumplan su reverendo capricho, que por casualidades del destino, misteriosos son los caminos del Señor, también es el capricho divino, miren qué conveniente. Con todos esos mimbres, vamos a ver al final cómo sale tejido el cesto...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A rebufo del grande espectáculo a la Hollywood, que entre los '50s y los '60s les dio por el the biggest the best y nos atronó con Cides, Benhures, Reyesdereyes y etcétera, el cine británico mantuvo la compostura señorial alejada de la vulgaridad midwest de su revoltosa progenie americana, y produjo un puñado de muy buenas pelis históricas: "El león en invierno", "Ana de los mil días", el "Ricardo III" de 1955, "Un hombre de dos reinos"... Más modestas en presupuesto que sus compañeras estadounidenses, eran también menos estridentes y épicas, más centradas en las ideas y en lo intelectual. ¡A tanto llegó esta moda, que en el otoñal 1970 se permitieron el lujo de hacer una peli ambientada en un escenario tan poco recurrido fílmicamente como es la Guerra de los Treinta Años! Bueno, no es casualidad que esta guerra no sea muy tocada por el cine. Al cine épico le gustan los héroes con los cuales el espectador pueda identificarse (y llenar las arcas, claro, si es negocio a fin de cuentas), y es difícil ver en psychos joputas como Wallenstein, militares interruptus como Gustavo Adolfo II de Suecia (el mismo del Vasa, el coitus interruptus de la arquitectura naval), o maquiavelos como Richelieu, un modelo de heroísmo con el que llenar salas. Pero como existía una novela previa, y muy miserable tiene que ser la novela escrita en el mundo anglosajón (o muy aprensivo su titular de droit d'auteur) que no tenga siquiera su serie B, había camino libre para realizar esta peli. Hecha con espíritu de cine histórico sesentero aunque ya estábamos entrando en la década de 1970. Pero bien hecha. Con toda la pachorra británica para hacer cine que piense. De hecho, luego de verla me quedé pensando en por qué no ha tenido mayor difusión. Hay pelis consideradas clásicas y canónicas del cine histórico que tienen mucha menor enjundia que ésta. Quizás tenga algo que ver su filosofía de "contra blancos y negros", porque ni católicos ni protestantes quedan bien parados. Haciendo memoria, no recuerdo haber visto en TCM Classic pelis que sean demasiado críticas con la religión (todo lo contrario, si es que exhiben "Rey de reyes" hasta fuera de temporada religiosa...).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta peli es un más que vigoroso ataque contra la religión organizada. La Guerra de los Treinta Años fue uno de los peores y más vergonzosos episodios de fanatismo religioso que se recuerden. En la época, la Iglesia Católica, tridentina y ultramontana a decir basta en esos años, condenó a arresto domiciliario perpetuo a Galileo Galilei y despidió a todos músicos casados de sus capillas (no es chiste, el único que se salvó fue Palestrina porque era... ¡¡¡PALESTRINA, DEMONIOS!!!). En el campo protestante no lo hacían mejor, quemando iglesias y altares a destajo por su prurito iconoclasta (bueno, tienen razón, a mí eso de que la veneración a las estatuas de la Virgen no es adoración sino "hiperdulía", como rezan los teólogos, me huele a más a pirueta lingüística que a otra cosa). Y ambos lados quemaban brujas con toda felicidad (la madre del astrónomo Johannes Kepler, en esos años, estuvo a punto de carbón para hoguera). La peli aprovecha bien ese contexto, en que nadie puede decir "¡oigan, se están pasando de anticlericales!" porque de verdad las cosas eran así en esos años, para fustigar a la religión como fuente de odio, miseria, fanatismo e ignorancia para el pueblo. Vemos a un sacerdote católico convencido de que tiene poder sobre la vida y la muerte porque Cristo mismo le ha hablado (¿dónde quedó eso de que no hay que ser soberbio por la vida?), y por tensar demasiado la cuerda es que acaba como acaba. Vemos a un padre de familia que está dispuesto a vender a su hija como prostituta para los soldados (¿vender, dije? ¡Regalar, en verdad!) a cambio de una indulgencia plenaria por los pecados de la chica, y como dice él con toda la ingenuidad del mundo: "¿qué padre no querría la salvación eterna para su hija?". Vemos el odio entre católicos y protestantes por cuestiones tan baladíes como un altar puesto más allá o más acá, o una iglesia más o menos plantada en el lugar. El cine en general no es demasiado valiente para denunciar los males de la religión porque los grandes productores temen no el infierno, claro está, sino que los grupos religiosos hagan boicot contra sus productos, y en ese sentido, es encomiable que una peli como ésta aproveche tan a cabalidad el contexto histórico en que se sitúa, para poner certeramente el dedo en la llaga sobre las enormes calamidades que las religiones organizadas, con su sicótica pretensión de poseer la verdad y las llaves de toda posible salvación humana, han desatado en sus peores días contra el mundo.
-- La peli es también un complejo desarrollo de cómo funciona la mecánica del poder. En la aldea, el poder está claramente en manos del terrateniente y el sacerdote. Llega la banda mercenaria, y ésta tiene la opción de arrasar la aldea (pan para hoy, hambre para mañana) o de enseñorearse sobre ella con la fuerza de las armas y la bendición de los poderes establecidos. Escogen la segunda alternativa, y nuestros novi homines empiezan todo un complicado juego de componendas políticas. El terrateniente y el sacerdote, maldita sea si tienen que ceder cuotas de poder a estos brutos recién bajados del caballo, pero qué remedio, así viene la mano y con ella hay que blufear. El juego del poder nunca es simple, siempre hay demasiadas manos codiciando el pastel, y eso en la peli es transparentemente claro. La voz de la razón aquí viene siendo el profesor, pero incluso él es un personaje débil, un tanto timorato, y que por no tener dinero (como el terrateniente), armas (como el Capitán) o influencia moral (como el sacerdote), no puede hacer absolutamente nada por sí mismo. Y el Capitán, el otro gran coprota de la peli, el que a ratos se gana toda nuestra simpatía, en realidad no es exactamente un pan de Dios. De hecho, llegadas las circunstancias puede ser más que un joputa, exactamente igual que todos los demás. Por decirlo con más rudeza: en esta peli no hay buenos. Sólo hay gente que se las compone para subir o mantenerse arriba de la rueda, y gente que es aplastada por ella. Punto. Como en la vida real, miren ustedes.
-- ¿Hace cuánto que no veía una peli con tan buenos diálogos como ésta? Hay pelis que de tarde en tarde saltan con alguna línea ingeniosa, o peor, tratan de crearse una línea ingeniosa y meterla machaconamente para darse un barniz intelectualoide (ahí tienen eso de "la vida es como una caja de chocolates..." en "Forrest Gump"). Pero pocas pelis tienen diálogos completos bien armados como ésta. Todo lo que dicen los personajes es inteligente (inteligentemente escrito, se entiende, que no todos los personajes son listos, en realidad). El guionista y director es James Clavell, que ya había escrito el guión de "La mosca" (la original de la que Cronenberg hizo después un remake, entendámonos), y ya había escrito/dirigido "El gran escape" y "Al maestro con cariño". Poco prolífico, pero contundente. Quizás sea ésta su obra fílmica más densamente intelectual, y en el territorio de los pesos pesados se defiende bastante bien.
-- Las actuaciones son más que estupendas, notables. Michael Caine es el Capitán, y alrededor suyo todo empalidece, haciendo muy empático a un personaje que es sobre el papel un tipo bribón y despreciable. Vogel, el profesor, viene interpretado por Omar Sharif, que actúa muy bien, pero se queda un poco corto frente a la maestría de Caine, además de que contratar a un actor de origen semita para interpretar a un profesor germano es un miscasting absoluto, por mucha caracterización que le echen. El terrateniente es Nigel Davenport, siempre reptiliano y sinuoso, mientras que Per Oscarsson se luce como el fanático sacerdote católico de la comunidad, siempre amenazando con el infierno y el castigo eterno y otras lindezas. Completan las damas, la siempre buenorra Florinda Bolkan como la amante del terrateniente que, nada más ver llegar al Capitán, se deslumbra por el brillo de las armaduras, y Madeleine Hinde como la virginal chica que pasa del simplón galán que la pretende, y se ve seducida por la inteligencia del profesor (aunque no la ayuda mucho que el guión desmejore tanto al profesor, pero en fin...).
-- Mencionemos por último la banda sonora, que abusa un tanto de los coros gregorianos, pero que tiene empuje épico allí donde corresponde, y compone un hermoso y simple tema romántico como contrapunto. El responsable es, quién lo diría (y no lo parece, en realidad), el buen John Barry, famoso por haberle dado soundtrack a y-tantas pelis Bond, desde "El satánico Doctor No" en adelante.
IDEAL PARA: Ver una peli con todas las credenciales para ser un clásico del cine, y relegada injustamente por ignotas razones al más infecto de los ostracismos.
VIDEOS.
-- El Capitán y el profesor hablan sobre Dios y la masacre de Magdeburgo [en inglés, subtítulos en francés].
-- La fe ciega contra la razón [en inglés, subtítulos en francés].
Busca otras películas relacionadas:
+ Florinda Bolkan,
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1970,
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Siglo 17
jueves, 30 de octubre de 2008
"La carga de la Brigada Ligera" (1936).

-- "The Charge of the Light Brigade". Estados Unidos. Año 1936.
-- Dirección: Michael Curtiz.
-- Actuación: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Patric Knowles, Henry Stephenson, Nigel Bruce, Donald Crisp, David Niven, C. Henry Gordon, G.P. Huntley, Robert Barrat, Spring Byington, E.E. Clive, J. Carrol Naish, Walter Holbrook, Princess Baba.
-- Guión: Rowland Leigh y Michael Jacoby, sobre una historia de este último, basados en el poema de Alfred Lord Tennyson.
-- Banda Sonora: Max Steiner.
-- "La carga de la Brigada Ligera" en IMDb.
-- "La carga de la Brigada Ligera" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
La India, el subcontinente del misterio, a mediados del XIX (o sea, medio siglo antes del surgimiento de ese cine con acrobacias que es Bollywood.) Una expedición diplomática llega hasta la corte de Surat Khan, un reyezuelo de la India, con una misión importantísima. Resulta que el padre de Surat Khan ha muerto, y con esto Su Majestad Real E Imperial, La Mano De Dios Sobre Los Paganos De La Tierra, Doña Victoria I de Inglaterra, declara por terminado un acuerdo por el cual la monarquía británica subvencionaba a Surat Khan. Este encaja el golpe del imperialismo british con gracia y elegancia, e incluso hace buenas migas con el Capitán Vickers, que le salva la vida disparándole a un tigre que, durante una cacería, había descubierto una buena oportunidad de obtener merienda humana. (Ya sé lo que se están preguntando, what the hell tiene esto que ver con la Carga de la Brigada Ligera, que no fue en la India sino en Crimea, a media Eurasia de distancia. Por favor, dénme tiempo, yo a estas alturas de la peli también me preguntaba lo mismo, y me lo pregunté los cuatro quintos restantes de la misma). Al regreso de la misión, el Capitán Vickers se encuentra con su noviecita, pero resulta que... ¡ups! ...en su ausencia, el hermano del Capitán y la noviecita le han puesto frondosa cornamenta a nuestro héroe, a la remilgada manera decimonónica que se estilaba entonces, pero es que oigan, cuernos son cuernos en cualquier época, opinan los alces. Y el pobre Capitán, sin enterarse de nada, porque su atención está puesta, como no, en Inglaterra y su ejército, que como buen caballero cumplido, qué se iba a imaginar que su novia se la pegaba con su hermano. En fin... Resulta que en la frontera, Surat Khan no es tan bondadoso como parecía, porque al desgraciao se le ocurre que a lo mejor debería, ¡miren cuánta infamia!, pensar en sus propios intereses en vez de los intereses ingleses, y con la ayuda del Oso Ruso, ávido de abrirse paso hacia el mar, y empieza a hostigar a los puestos fronterizos ingleses en la India. Esto desencadenará una catarata de sucesos en que nuestro Capitán Vickers deberá luchar contra su antiguo amigo Surat Khan, el traidor (no es un europeo, es un indostaní, y como todas esas razas inferiores, si piensa por sí mismo es un bellaco, ¿OK?), y además contra el triángulo amoroso que se ha armado a sus espaldas. La catarata de sucesos subsiguientes terminará, por supuesto que no en la India, sino en la famosa Carga de la Brigada Ligera del título, en los campos de batalla rusos. Maravillas de la globalización...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Pocos ejemplos históricos se conocen de mitificación tan absoluta, como la famosa Carga de la Brigada Ligera. El Oso Ruso querría salidha al marr, a cualquierr marr, tovarrich, y estuvo en un tris de obtenerla por el decadentísimo Imperio Otomano, de no ser porque éste fue auxiliado por Francia y Rusia (la llamada Guerra de Crimea). Dentro de ella, la Carga de la Brigada Ligera se hizo conocida como uno de los más famosos y archiestudiados ejemplos de incompetencia militar. Básicamente, fue un ejército de algo más de 600 jinetes a los que un puñado de órdenes confusas desde el Alto Mando, hizo cargar colina arriba contra un bien parapetado fortín ruso en la cima, erizado de artillería, con el resultado de que sólo una cuarta parte de los jinetes salió ileso del asunto (pensándolo bien, mejor posteo esto en largo para Siglos Curiosos). Pero apenas llegó la noticia a Inglaterra, un poeticastro dizquenacionalista llamado Tennyson se conmovió tanto con el heroísmo de los jinetes (¿habrían sido tan heroicos de saber la idiotez que se les estaba ordenando hacer?) que les dedicó un plañidero poema a su bravura militar (Simónides, el que escribió el famoso "caminante, ve a Esparta y diles que fallecimos cumpliendo sus leyes" por los 300 de las Termópilas, tuvo al menos la virtud de ser epigramático, y además, Leónidas y sus bravos sí que se lo merecían). Inspirándose en el poema épico, un par de guionistas a quienes hoy en día, como unos Ozymandias cualquieras, cubre el polvo del olvido, decidió escribir una sonsacada imperialista en la que los british son orgullosos y leales a su Patria hasta la muerte, la estúpida carga colina arriba es un gesto de noble sacrificio, y además aprovechan de demostrar que con el imperialismo británico no se juega, malditos salvajes... Bueno, al menos tenían la excusa de que en la época, la mayor parte de las audiencias cinéfilas occidentales creían de buena fe que los arios caucásicos europeos eran la Raza Superior. Es más de lo que se puede decir de Michael Bay y su horrenda "Pearl Harbor", peli con la que "La carga de la Brigada Ligera" comparte más de un punto.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Digámoslo de una buena vez. Hoy en día esta peli es apenas soportable. Hecha para el gusto de las audiencias de su tiempo, quizás demasiado al gusto de esas audiencias, ha envejecido dramáticamente. Tiene sus puntos fuertes, claro está, pero no sería la primera opción que le recomendaría a alguien que me preguntara "oye, quiero conocer un poco más de cine que no sean los blockbuster de Hollywood post-2000, ¿qué me sugieres que sea entretenido?". Claro, si tienes prurito arqueológico, te la pasarás en grande. Si no, hay varias mejores opciones en que invertir el tiempo. Es una peli de la dupla Curtiz/director y Flynn/actor (por ejemplo: "Capitán Blood", "Las aventuras de Robin Hood", "Mi Reino por un amor", "El halcón de los mares"), y estas pelis son estupendas en general porque Michael Curtiz, siendo en sí mismo un gran director, pecaba a veces de ser demasiado formalito, mientras que Errol Flynn, por su propio carácter desinhibido, tendía a ser demasiado poco serio, y por lo tanto, Flynn le daba vidilla a las pelis con el impecable acabado formal de Curtiz, pero que también serían, de otra manera, un tanto frías. Pero lo que mejor hacía Errol Flynn era ser espadachín, por lo que en pelis de piratas, mosqueteros o bandidos medievales brillaba, mientras que en otras épocas (aquí, en el siglo XIX), tendía a desteñir un poco. Y Michael Curtiz, a pesar de dirigir esta peli con mano de hierro, a veces pareciera que no confía demasiado en su propia pericia para crear tensión dramática y momentos climáticos, y se entrega al malsano recurso de trufar su peli con carteles explicativos sobreimpresos, y "apoyar" el dramatismo de la carga final con los insufribles versos imperiofascistas de Tennyson. Pero bueno, Flynn es un grande de todas maneras y Curtiz también (¡oigan, no se crean, este hombre después creó ese clásico eterno que es "Casablanca", así es que un poco de respeto y no me hablen mal de él!).
-- A pesar de que huele a folletín desde lejos (¿y qué? Como decíamos, "Pearl Harbor" también reincide en la fórmula "triángulo amoroso entre dos amigos y la chica entremedio, en tiempos de guerra", y todo lo grandioso de los FXs se compensa con lo hórrido del "arte" de Michael Bay), esta peli se las apaña para tener sus momentos. El secundario de la dama métomentodo aporta gracia a la historia sin desencajar demasiado ni hacerle perder el tinte épico, en tanto que Surat Khan es un villano de lujo, y las secuencias de acción en el asedio contra el Fuerte están estupendamente resueltas, incluso para los estándares de hoy en día. Quien crea que esta peli no contiene violencia porque es antigua, está equivocado. Los malvados soldados de Surat Khan no se recatan en ser crueles y gozarlo, aunque por obvios motivos de censura, no podamos verlo en clave gore ni riendo sádicamente. Varios personajes del lado de "los chicos buenos" caen, tanto civiles como combatientes. Son estas perlas, las que ayudan a sobreponerse de un guión desmañado y pasado a naftalina. Y ya no digamos la carga final, que si nos saltamos esos odiosos cartelones del poema de Tennyson, tienen un componente espectacular que las masas de orcos de "El Señor de los Anillos" no han conseguido mejorar sensiblemente, habida cuenta de todo lo que se hace hoy en día con la CGI. Por cierto, si se están preguntando cómo diablos al señor Curtiz le salió tan de verdad esa carga final, digámoslo: es de verdad. Las balas son de salva, por supuesto, pero se cargaron tantos caballos rodando, que el escándalo llegó incluso hasta el Senado de los Estados Unidos, que pasó un turro de leyes contra la violencia hacia los animales en el cine (de ahí eso de que "ningún animal ha sido dañado en este film", etcétera), y eso por no hablar del pobre extra que, cuando se despejó la polvareda, descubrieron que por accidente se había ensartado con su propia lanza en el suelo (con resultados fatales, claro está). Quizás eliminando esos cartelitos de Tennyson (sí, tercera vez que lo digo, ¿OK?, prueben a leer el poema original y vomiten), condensando las revueltas de la trama sentimental y eliminando algunas escenas de un comienzo excesivamente largo, la peli quedaría mucho más actual, y por cierto que le impondría el punto a otros epics actuales. ¡OK, ahí tienen su idea del millón de dólares, genios! ¿Qué esperan para rodar un remake?
IDEAL PARA: Ver mitología histórica en estado puro.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA CARGA DE LA BRIGADA LIGERA".
-- (Ir a la página) Completo comentario en La Realidad Estupefaciente.
-- (Ir a la página) Comentario en el Blog dedicado al Cine Bélico e Histórico.
-- (Ir a la página) No sobre la peli sino sobre la verdadera Carga de la Brigada Ligera...
VIDEOS.
-- La escena de la carga, por supuesto [en inglés, sin subtítulos].
-- Dirección: Michael Curtiz.
-- Actuación: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Patric Knowles, Henry Stephenson, Nigel Bruce, Donald Crisp, David Niven, C. Henry Gordon, G.P. Huntley, Robert Barrat, Spring Byington, E.E. Clive, J. Carrol Naish, Walter Holbrook, Princess Baba.
-- Guión: Rowland Leigh y Michael Jacoby, sobre una historia de este último, basados en el poema de Alfred Lord Tennyson.
-- Banda Sonora: Max Steiner.
-- "La carga de la Brigada Ligera" en IMDb.
-- "La carga de la Brigada Ligera" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
La India, el subcontinente del misterio, a mediados del XIX (o sea, medio siglo antes del surgimiento de ese cine con acrobacias que es Bollywood.) Una expedición diplomática llega hasta la corte de Surat Khan, un reyezuelo de la India, con una misión importantísima. Resulta que el padre de Surat Khan ha muerto, y con esto Su Majestad Real E Imperial, La Mano De Dios Sobre Los Paganos De La Tierra, Doña Victoria I de Inglaterra, declara por terminado un acuerdo por el cual la monarquía británica subvencionaba a Surat Khan. Este encaja el golpe del imperialismo british con gracia y elegancia, e incluso hace buenas migas con el Capitán Vickers, que le salva la vida disparándole a un tigre que, durante una cacería, había descubierto una buena oportunidad de obtener merienda humana. (Ya sé lo que se están preguntando, what the hell tiene esto que ver con la Carga de la Brigada Ligera, que no fue en la India sino en Crimea, a media Eurasia de distancia. Por favor, dénme tiempo, yo a estas alturas de la peli también me preguntaba lo mismo, y me lo pregunté los cuatro quintos restantes de la misma). Al regreso de la misión, el Capitán Vickers se encuentra con su noviecita, pero resulta que... ¡ups! ...en su ausencia, el hermano del Capitán y la noviecita le han puesto frondosa cornamenta a nuestro héroe, a la remilgada manera decimonónica que se estilaba entonces, pero es que oigan, cuernos son cuernos en cualquier época, opinan los alces. Y el pobre Capitán, sin enterarse de nada, porque su atención está puesta, como no, en Inglaterra y su ejército, que como buen caballero cumplido, qué se iba a imaginar que su novia se la pegaba con su hermano. En fin... Resulta que en la frontera, Surat Khan no es tan bondadoso como parecía, porque al desgraciao se le ocurre que a lo mejor debería, ¡miren cuánta infamia!, pensar en sus propios intereses en vez de los intereses ingleses, y con la ayuda del Oso Ruso, ávido de abrirse paso hacia el mar, y empieza a hostigar a los puestos fronterizos ingleses en la India. Esto desencadenará una catarata de sucesos en que nuestro Capitán Vickers deberá luchar contra su antiguo amigo Surat Khan, el traidor (no es un europeo, es un indostaní, y como todas esas razas inferiores, si piensa por sí mismo es un bellaco, ¿OK?), y además contra el triángulo amoroso que se ha armado a sus espaldas. La catarata de sucesos subsiguientes terminará, por supuesto que no en la India, sino en la famosa Carga de la Brigada Ligera del título, en los campos de batalla rusos. Maravillas de la globalización...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Pocos ejemplos históricos se conocen de mitificación tan absoluta, como la famosa Carga de la Brigada Ligera. El Oso Ruso querría salidha al marr, a cualquierr marr, tovarrich, y estuvo en un tris de obtenerla por el decadentísimo Imperio Otomano, de no ser porque éste fue auxiliado por Francia y Rusia (la llamada Guerra de Crimea). Dentro de ella, la Carga de la Brigada Ligera se hizo conocida como uno de los más famosos y archiestudiados ejemplos de incompetencia militar. Básicamente, fue un ejército de algo más de 600 jinetes a los que un puñado de órdenes confusas desde el Alto Mando, hizo cargar colina arriba contra un bien parapetado fortín ruso en la cima, erizado de artillería, con el resultado de que sólo una cuarta parte de los jinetes salió ileso del asunto (pensándolo bien, mejor posteo esto en largo para Siglos Curiosos). Pero apenas llegó la noticia a Inglaterra, un poeticastro dizquenacionalista llamado Tennyson se conmovió tanto con el heroísmo de los jinetes (¿habrían sido tan heroicos de saber la idiotez que se les estaba ordenando hacer?) que les dedicó un plañidero poema a su bravura militar (Simónides, el que escribió el famoso "caminante, ve a Esparta y diles que fallecimos cumpliendo sus leyes" por los 300 de las Termópilas, tuvo al menos la virtud de ser epigramático, y además, Leónidas y sus bravos sí que se lo merecían). Inspirándose en el poema épico, un par de guionistas a quienes hoy en día, como unos Ozymandias cualquieras, cubre el polvo del olvido, decidió escribir una sonsacada imperialista en la que los british son orgullosos y leales a su Patria hasta la muerte, la estúpida carga colina arriba es un gesto de noble sacrificio, y además aprovechan de demostrar que con el imperialismo británico no se juega, malditos salvajes... Bueno, al menos tenían la excusa de que en la época, la mayor parte de las audiencias cinéfilas occidentales creían de buena fe que los arios caucásicos europeos eran la Raza Superior. Es más de lo que se puede decir de Michael Bay y su horrenda "Pearl Harbor", peli con la que "La carga de la Brigada Ligera" comparte más de un punto.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Digámoslo de una buena vez. Hoy en día esta peli es apenas soportable. Hecha para el gusto de las audiencias de su tiempo, quizás demasiado al gusto de esas audiencias, ha envejecido dramáticamente. Tiene sus puntos fuertes, claro está, pero no sería la primera opción que le recomendaría a alguien que me preguntara "oye, quiero conocer un poco más de cine que no sean los blockbuster de Hollywood post-2000, ¿qué me sugieres que sea entretenido?". Claro, si tienes prurito arqueológico, te la pasarás en grande. Si no, hay varias mejores opciones en que invertir el tiempo. Es una peli de la dupla Curtiz/director y Flynn/actor (por ejemplo: "Capitán Blood", "Las aventuras de Robin Hood", "Mi Reino por un amor", "El halcón de los mares"), y estas pelis son estupendas en general porque Michael Curtiz, siendo en sí mismo un gran director, pecaba a veces de ser demasiado formalito, mientras que Errol Flynn, por su propio carácter desinhibido, tendía a ser demasiado poco serio, y por lo tanto, Flynn le daba vidilla a las pelis con el impecable acabado formal de Curtiz, pero que también serían, de otra manera, un tanto frías. Pero lo que mejor hacía Errol Flynn era ser espadachín, por lo que en pelis de piratas, mosqueteros o bandidos medievales brillaba, mientras que en otras épocas (aquí, en el siglo XIX), tendía a desteñir un poco. Y Michael Curtiz, a pesar de dirigir esta peli con mano de hierro, a veces pareciera que no confía demasiado en su propia pericia para crear tensión dramática y momentos climáticos, y se entrega al malsano recurso de trufar su peli con carteles explicativos sobreimpresos, y "apoyar" el dramatismo de la carga final con los insufribles versos imperiofascistas de Tennyson. Pero bueno, Flynn es un grande de todas maneras y Curtiz también (¡oigan, no se crean, este hombre después creó ese clásico eterno que es "Casablanca", así es que un poco de respeto y no me hablen mal de él!).
-- A pesar de que huele a folletín desde lejos (¿y qué? Como decíamos, "Pearl Harbor" también reincide en la fórmula "triángulo amoroso entre dos amigos y la chica entremedio, en tiempos de guerra", y todo lo grandioso de los FXs se compensa con lo hórrido del "arte" de Michael Bay), esta peli se las apaña para tener sus momentos. El secundario de la dama métomentodo aporta gracia a la historia sin desencajar demasiado ni hacerle perder el tinte épico, en tanto que Surat Khan es un villano de lujo, y las secuencias de acción en el asedio contra el Fuerte están estupendamente resueltas, incluso para los estándares de hoy en día. Quien crea que esta peli no contiene violencia porque es antigua, está equivocado. Los malvados soldados de Surat Khan no se recatan en ser crueles y gozarlo, aunque por obvios motivos de censura, no podamos verlo en clave gore ni riendo sádicamente. Varios personajes del lado de "los chicos buenos" caen, tanto civiles como combatientes. Son estas perlas, las que ayudan a sobreponerse de un guión desmañado y pasado a naftalina. Y ya no digamos la carga final, que si nos saltamos esos odiosos cartelones del poema de Tennyson, tienen un componente espectacular que las masas de orcos de "El Señor de los Anillos" no han conseguido mejorar sensiblemente, habida cuenta de todo lo que se hace hoy en día con la CGI. Por cierto, si se están preguntando cómo diablos al señor Curtiz le salió tan de verdad esa carga final, digámoslo: es de verdad. Las balas son de salva, por supuesto, pero se cargaron tantos caballos rodando, que el escándalo llegó incluso hasta el Senado de los Estados Unidos, que pasó un turro de leyes contra la violencia hacia los animales en el cine (de ahí eso de que "ningún animal ha sido dañado en este film", etcétera), y eso por no hablar del pobre extra que, cuando se despejó la polvareda, descubrieron que por accidente se había ensartado con su propia lanza en el suelo (con resultados fatales, claro está). Quizás eliminando esos cartelitos de Tennyson (sí, tercera vez que lo digo, ¿OK?, prueben a leer el poema original y vomiten), condensando las revueltas de la trama sentimental y eliminando algunas escenas de un comienzo excesivamente largo, la peli quedaría mucho más actual, y por cierto que le impondría el punto a otros epics actuales. ¡OK, ahí tienen su idea del millón de dólares, genios! ¿Qué esperan para rodar un remake?
IDEAL PARA: Ver mitología histórica en estado puro.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA CARGA DE LA BRIGADA LIGERA".
-- (Ir a la página) Completo comentario en La Realidad Estupefaciente.
-- (Ir a la página) Comentario en el Blog dedicado al Cine Bélico e Histórico.
-- (Ir a la página) No sobre la peli sino sobre la verdadera Carga de la Brigada Ligera...
VIDEOS.
-- La escena de la carga, por supuesto [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
+ David Niven,
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+ Michael Curtiz,
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domingo, 12 de octubre de 2008
"Las razones de la guerra" (2005).

-- "Why We Fight". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Eugene Jarecki.
-- Actuación: Entrevistas a Ken Adelman, Joseph Cirincione, Anh Duong, Gwynne Dyer, John S.D. Eisenhower, Susan Eisenhower, Donna Ellington, Chalmers Johnson, William Kristol, Karen Kwiatkowski, Charles Lewis, John McCain, Richard Perle, Dan Rather, James G. Roche, Wally Saeger, Wilton Sekzer, Naj Sheesan, William Solomon, Franklin Spinney, Richard Treadway, Michael Valentine, Gore Vidal.
-- Guión: Eugene Jarecki.
-- Banda Sonora: Robert Miller.
¿DE QUÉ SE TRATA?
17 de Enero de 1961. Dwight Eisenhower, el héroe de la Segunda Guerra Mundial devenido en Presidente de los Estados Unidos, a punto de entregar el poder a su sucesor el telegénico JFK, lanza su último mensaje. Y sus palabras son radicales y lapidarias. América debe tener cuidado. Porque la democracia ya no está amenazada por hombres oscuros y con máscaras ululando illah-Allah-illah-Allah, ni por vastos cuadros de camisas negras caminando graciosamente detrás de un enanito semicalvo de bigote que se hace llamar Der Führer. Ahora, emerge un nuevo poder, lejos de los cenáculos de la democracia, que con el poder del dinero y los intereses todo lo corrompe. ¡UAAAAAÁ, TIEMBLEN, HA LLEGADO LA ERA DEL COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL! Bueh, las palabras del buen Dwight (Ike para los amigos) caen en saco roto. Porque en las siguientes generaciones, el malvado CMI sigue acumulando poder, poder, poder, PODER... ¡¡¡PODEEEEEERRRRRR!!! Años después, llega el 9-11. Tenemos a un veterano de Vietnam diciendo entonces que vio las Torres Gemelas desplomarse, y que en esas Torres estaba uno de sus retoños, carne de su carne y semen de su semen. El odio lo cegó. Lo ennegreció. Madness...? THIS... IS... AMERICA!!! Y quería venganza. Contra quien fuera. Contra todo el mundo si fuera preciso. Pero que alguien pagara por la preciosa vida de su hijo. Aunque eso signifique arrojarle una bomba a un país extranjero encima de las casas de veinte hijos de alguien más (que probablemente fueran civiles y por tanto tan pobres diablos como él mismo). Y en medio de eso, George W. Bush lanzó al mundo entero en la Guerra Contra El Terror, contra el Axis of Evil. Pero, ¿fue realmente Bush? ¿Fue realmente el odio de esos bien criaditos americanischen que se creían sobre el Bien y sobre el Mal? ¿O fueron los tenebrosos tentáculos corporativos de la América Militar, la América del Complejo Industrial Militar...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Descubres la manera de hacer algo industrial, y sale el monstruo de la caja, porque no sólo viene en serie, sino que además pierde toda la gracia, ahorrando costos para ganar con la explotación masiva. La comida de mamá fue reemplazada por esos asquerosos chicles con gusto a carne que llaman "hamburguesas" en los McDonald's, los viejos automóviles con personalidad han sido reemplazados por modelos que para qué diablos te vas a fijar en la marca si todos tienen la misma forma (bueno, por el prestigio de tener la H de Hyundai en vez de la H de Honda), y las viejas vaporosas novelas con delicados ensueños fantásticos han sido reemplazadas por plúmbeas enealogías de aventuras tan interminables como repetitivas como Harry Potter o TLOTR (bueno, "El Señor de los Anillos" eran apenas tres tomos, pero pesaban y se hacían interminables como 300...). ¿Y la fabricación de armas? Lo mismo. El viejo gusto de tener tu querido sable con nombre, o tu katana regalona, o tu mandoble bien bautizado (Durandarte, Excalibur...) ha sido reemplazado por una fría e impersonal AK-47 en la que tienes que ser muy psicótico para llegar a quererla como una amante, si es igual a las demás (por cierto, ¿nadie vio esa gran escena en el campo de entrenamiento de la peli "Nacido para matar"...?). Pero la gente sigue prefiriendo porque, bueno, es más barato, y se quiera o no, no están los tiempos para dispendios, que esto de darse un gustito está bueno para las rameras de "Sex and the City", pero uno que vive con la economía más en el nivel de supervivencia que en el de la opulencia, pues bien... Y así la empresa sobrevive. ¿Se puede llevar el negocio un paso más allá? ¡Claro! La clave no necesariamente pasa por convencer a un gran público, que al final si son todos chaucheras y ninguno billetón no se gana sino con el ratoneo de los centavos, sino más bien por convencer a un gran patrimonio. ¿Y qué mejor patrimonio que el Fisco? ¡Ah, Poderoso Caballero es Don Fisco...! De hecho, algunos mercados apuntan específicamente hacia allá. ¿Quién otro, en una sociedad civilizada, podría querer tener tantas armas? O sea, me refiero a: aparte de ciertos multimillonarios, que sus casas deben ser verdaderas fortalezas de seguridad del siglo XXII para la eliminación de todos los elementos hostiles redistribucionistas (un poco menos para tí, un poco más para mí). Claro, en países como Estados Unidos cualquier cretino puede tener un arma y comprarla para matar a compañeritos de curso más cool que uno como en "Bowling por Columbine" o "Elefante". Pero ni el más pintao de los privaos se consigue, o debería poder conseguirse legalmente al menos, un lanzagranadas o un Stinger, o si no ya tenemos el "RoboCop" armado. Para esos productos, la única salida es papi Estado. Y así tenemos la paradoja de una industria en la que circulan los millones a mansalva y por lo tanto debería ser profundamente libremercadista, y ¡hala!, por consejo de los buenos equilibrios contables cae en el más acedrado de los keynesianismos. O sea, para la industria de las armas, apoderarse del Estado no es sólo un buen negocio, sino que es cuestión de supervivencia. Y, pues bien, como en las democracias actuales es un poco impresentable eso de que los fabricantes de armamentos se entiendan tan bien con el Estado como lo era en los buenos tiempos de Teglatfalasar o de Tamerlán, pues bien, habrá que buscar algunos conductos más retorcidos para conseguir el anhelado encuentro entre la oferta y la demanda...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Dentro de la marejadilla de filmes documentales autoflagelantes sobre cómo Estados Unidos se está fusilando su propia democracia (quizás deberían poner a la Estatua de la Libertad en cuatro para que sea más fácil sodomizarla...), como por ejemplo "Fahrenheit 9-11", "El mundo según Bush", "Niebla de guerra" y un pequeño largo etcétera, éste tiene un sabor especial. Vale que es otro filme antiBush, que es la enésima crítica contra Darth Bush y todo eso, pero su foco no está puesto en la Guerra Contra Irak. De hecho, las partes más débiles del documental son cuando muestran a irakíes hablando sobre los bombardeos estadounidenses, no porque sean irrelevantes, sino porque es algo ya visto en otros documentales/reportajes/etcétera. Pero el fuerte está en la descarnada descripción sobre cómo funciona el Complejo Militar Industrial. Prácticamente no hay ángulo que se dejen fuera. Hay una perspectiva histórica sobre cómo fue creciendo el Complejo Militar Industrial, desde que estallara la Guerra Fría y se hiciera perentoria la no-desmovilización (no vaya a ser cosa de que los comunistas del carajo nos traten de meter una atómica como supositorio por Cuba), hasta las florecientes campañas de propaganda actuales sobre lo chupi que te la pasas montando en el ejército, como un capitán de B-52 cualquiera de ésos que aparecen en "Doctor Insólito". Hay una perspectiva política, con un análisis a la vez muy profundo y muy didáctico sobre cómo el Complejo Militar-Industrial en realidad es un Complejo Militar-Industrial-Congresístico, porque a ver quién es el congresal guapo que dice "no, paremos a la industria militar" si es que ellos proporcionan varios centenares de puestos de trabajo en casi todos los Estados de la Unión a varios centenares de votantes registrados. Hay una perspectiva sociológica, sobre cómo funciona para la población civil el tema, incluyendo esos deslumbrantes pabellones en donde te muestran lo cool que es ser militar. Y hay también una perspectiva personal, a cargo del policía al que le tumbaron el hijo en las Torres Gemelas y que... Bueno, esa última parte chirría un poco porque no tiene que ver directamente con el Complejo Militar Industrial, que es el hilo conductor de la peli, pero a un nivel más profundo, da a entender que el Complejo no habría llegado tan lejos si la sociedad civil no estuviera tan profundamente adormecida por la falta de debate público.
-- Una de las fortalezas del documental es proporcionar una visión amplia del asunto. A diferencia de "Fahrenheit 9-11", que tendía a sobredimensionar a los que piensan como nosotros y a payasear sobre los que no piensan como nosotros (y bueno, a payasear absolutamente sobre George W. Bush, que no piensa en absoluto), acá tienen voz del lado de acá y del lado de allá. Y difícilmente los entrevistados del bando de los chicos malos, o sea, de los que dicen "American Empire is good, American Empire can do everything because is good" podrían decir que les están distorsionando las palabras o algo así. Es escalofriante escuchar a John McCain, antiguo veterano de Vietnam, poniendo su mejor cara de que "¡pero claro que somos la mayor fuerza del bien del planeta!", como si fuera estúpido pensar otra cosa (bueno, los irakíes y los afganos deben ser estúpidos, por eso se resisten en vez de dejarse invadir, claro, eso debe ser). Y bueno, ése tipo está corriendo para la Presidencia. Los tipos "del otro lado" explican claramente su mentalidad, y aunque no lo dicen (lo dan por hecho, se lee en cada entrelínea), se sienten absolutamente superiores al resto de la Humanidad y la desprecian con cada una de las más íntimas fibras de su ser, simplemente porque ellos son el modelo de perfección moral sobre este mundo y los demás deberían ser como ellos. En ese sentido, sin necesidad de recurrir a trucos baratos de cámara ni un trabajo muy elaborado de edición, el documental consigue condenarlos con sus propias palabras.
IDEAL PARA: Entender cómo Estados Unidos pasó del "duck and cover" al "rest of the world: duck and cover".
ENLACES.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Tertuliándole.
VIDEOS.
-- Inicio de la peli [en inglés, subtítulos en español].
-- Dirección: Eugene Jarecki.
-- Actuación: Entrevistas a Ken Adelman, Joseph Cirincione, Anh Duong, Gwynne Dyer, John S.D. Eisenhower, Susan Eisenhower, Donna Ellington, Chalmers Johnson, William Kristol, Karen Kwiatkowski, Charles Lewis, John McCain, Richard Perle, Dan Rather, James G. Roche, Wally Saeger, Wilton Sekzer, Naj Sheesan, William Solomon, Franklin Spinney, Richard Treadway, Michael Valentine, Gore Vidal.
-- Guión: Eugene Jarecki.
-- Banda Sonora: Robert Miller.
¿DE QUÉ SE TRATA?
17 de Enero de 1961. Dwight Eisenhower, el héroe de la Segunda Guerra Mundial devenido en Presidente de los Estados Unidos, a punto de entregar el poder a su sucesor el telegénico JFK, lanza su último mensaje. Y sus palabras son radicales y lapidarias. América debe tener cuidado. Porque la democracia ya no está amenazada por hombres oscuros y con máscaras ululando illah-Allah-illah-Allah, ni por vastos cuadros de camisas negras caminando graciosamente detrás de un enanito semicalvo de bigote que se hace llamar Der Führer. Ahora, emerge un nuevo poder, lejos de los cenáculos de la democracia, que con el poder del dinero y los intereses todo lo corrompe. ¡UAAAAAÁ, TIEMBLEN, HA LLEGADO LA ERA DEL COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL! Bueh, las palabras del buen Dwight (Ike para los amigos) caen en saco roto. Porque en las siguientes generaciones, el malvado CMI sigue acumulando poder, poder, poder, PODER... ¡¡¡PODEEEEEERRRRRR!!! Años después, llega el 9-11. Tenemos a un veterano de Vietnam diciendo entonces que vio las Torres Gemelas desplomarse, y que en esas Torres estaba uno de sus retoños, carne de su carne y semen de su semen. El odio lo cegó. Lo ennegreció. Madness...? THIS... IS... AMERICA!!! Y quería venganza. Contra quien fuera. Contra todo el mundo si fuera preciso. Pero que alguien pagara por la preciosa vida de su hijo. Aunque eso signifique arrojarle una bomba a un país extranjero encima de las casas de veinte hijos de alguien más (que probablemente fueran civiles y por tanto tan pobres diablos como él mismo). Y en medio de eso, George W. Bush lanzó al mundo entero en la Guerra Contra El Terror, contra el Axis of Evil. Pero, ¿fue realmente Bush? ¿Fue realmente el odio de esos bien criaditos americanischen que se creían sobre el Bien y sobre el Mal? ¿O fueron los tenebrosos tentáculos corporativos de la América Militar, la América del Complejo Industrial Militar...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Descubres la manera de hacer algo industrial, y sale el monstruo de la caja, porque no sólo viene en serie, sino que además pierde toda la gracia, ahorrando costos para ganar con la explotación masiva. La comida de mamá fue reemplazada por esos asquerosos chicles con gusto a carne que llaman "hamburguesas" en los McDonald's, los viejos automóviles con personalidad han sido reemplazados por modelos que para qué diablos te vas a fijar en la marca si todos tienen la misma forma (bueno, por el prestigio de tener la H de Hyundai en vez de la H de Honda), y las viejas vaporosas novelas con delicados ensueños fantásticos han sido reemplazadas por plúmbeas enealogías de aventuras tan interminables como repetitivas como Harry Potter o TLOTR (bueno, "El Señor de los Anillos" eran apenas tres tomos, pero pesaban y se hacían interminables como 300...). ¿Y la fabricación de armas? Lo mismo. El viejo gusto de tener tu querido sable con nombre, o tu katana regalona, o tu mandoble bien bautizado (Durandarte, Excalibur...) ha sido reemplazado por una fría e impersonal AK-47 en la que tienes que ser muy psicótico para llegar a quererla como una amante, si es igual a las demás (por cierto, ¿nadie vio esa gran escena en el campo de entrenamiento de la peli "Nacido para matar"...?). Pero la gente sigue prefiriendo porque, bueno, es más barato, y se quiera o no, no están los tiempos para dispendios, que esto de darse un gustito está bueno para las rameras de "Sex and the City", pero uno que vive con la economía más en el nivel de supervivencia que en el de la opulencia, pues bien... Y así la empresa sobrevive. ¿Se puede llevar el negocio un paso más allá? ¡Claro! La clave no necesariamente pasa por convencer a un gran público, que al final si son todos chaucheras y ninguno billetón no se gana sino con el ratoneo de los centavos, sino más bien por convencer a un gran patrimonio. ¿Y qué mejor patrimonio que el Fisco? ¡Ah, Poderoso Caballero es Don Fisco...! De hecho, algunos mercados apuntan específicamente hacia allá. ¿Quién otro, en una sociedad civilizada, podría querer tener tantas armas? O sea, me refiero a: aparte de ciertos multimillonarios, que sus casas deben ser verdaderas fortalezas de seguridad del siglo XXII para la eliminación de todos los elementos hostiles redistribucionistas (un poco menos para tí, un poco más para mí). Claro, en países como Estados Unidos cualquier cretino puede tener un arma y comprarla para matar a compañeritos de curso más cool que uno como en "Bowling por Columbine" o "Elefante". Pero ni el más pintao de los privaos se consigue, o debería poder conseguirse legalmente al menos, un lanzagranadas o un Stinger, o si no ya tenemos el "RoboCop" armado. Para esos productos, la única salida es papi Estado. Y así tenemos la paradoja de una industria en la que circulan los millones a mansalva y por lo tanto debería ser profundamente libremercadista, y ¡hala!, por consejo de los buenos equilibrios contables cae en el más acedrado de los keynesianismos. O sea, para la industria de las armas, apoderarse del Estado no es sólo un buen negocio, sino que es cuestión de supervivencia. Y, pues bien, como en las democracias actuales es un poco impresentable eso de que los fabricantes de armamentos se entiendan tan bien con el Estado como lo era en los buenos tiempos de Teglatfalasar o de Tamerlán, pues bien, habrá que buscar algunos conductos más retorcidos para conseguir el anhelado encuentro entre la oferta y la demanda...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Dentro de la marejadilla de filmes documentales autoflagelantes sobre cómo Estados Unidos se está fusilando su propia democracia (quizás deberían poner a la Estatua de la Libertad en cuatro para que sea más fácil sodomizarla...), como por ejemplo "Fahrenheit 9-11", "El mundo según Bush", "Niebla de guerra" y un pequeño largo etcétera, éste tiene un sabor especial. Vale que es otro filme antiBush, que es la enésima crítica contra Darth Bush y todo eso, pero su foco no está puesto en la Guerra Contra Irak. De hecho, las partes más débiles del documental son cuando muestran a irakíes hablando sobre los bombardeos estadounidenses, no porque sean irrelevantes, sino porque es algo ya visto en otros documentales/reportajes/etcétera. Pero el fuerte está en la descarnada descripción sobre cómo funciona el Complejo Militar Industrial. Prácticamente no hay ángulo que se dejen fuera. Hay una perspectiva histórica sobre cómo fue creciendo el Complejo Militar Industrial, desde que estallara la Guerra Fría y se hiciera perentoria la no-desmovilización (no vaya a ser cosa de que los comunistas del carajo nos traten de meter una atómica como supositorio por Cuba), hasta las florecientes campañas de propaganda actuales sobre lo chupi que te la pasas montando en el ejército, como un capitán de B-52 cualquiera de ésos que aparecen en "Doctor Insólito". Hay una perspectiva política, con un análisis a la vez muy profundo y muy didáctico sobre cómo el Complejo Militar-Industrial en realidad es un Complejo Militar-Industrial-Congresístico, porque a ver quién es el congresal guapo que dice "no, paremos a la industria militar" si es que ellos proporcionan varios centenares de puestos de trabajo en casi todos los Estados de la Unión a varios centenares de votantes registrados. Hay una perspectiva sociológica, sobre cómo funciona para la población civil el tema, incluyendo esos deslumbrantes pabellones en donde te muestran lo cool que es ser militar. Y hay también una perspectiva personal, a cargo del policía al que le tumbaron el hijo en las Torres Gemelas y que... Bueno, esa última parte chirría un poco porque no tiene que ver directamente con el Complejo Militar Industrial, que es el hilo conductor de la peli, pero a un nivel más profundo, da a entender que el Complejo no habría llegado tan lejos si la sociedad civil no estuviera tan profundamente adormecida por la falta de debate público.
-- Una de las fortalezas del documental es proporcionar una visión amplia del asunto. A diferencia de "Fahrenheit 9-11", que tendía a sobredimensionar a los que piensan como nosotros y a payasear sobre los que no piensan como nosotros (y bueno, a payasear absolutamente sobre George W. Bush, que no piensa en absoluto), acá tienen voz del lado de acá y del lado de allá. Y difícilmente los entrevistados del bando de los chicos malos, o sea, de los que dicen "American Empire is good, American Empire can do everything because is good" podrían decir que les están distorsionando las palabras o algo así. Es escalofriante escuchar a John McCain, antiguo veterano de Vietnam, poniendo su mejor cara de que "¡pero claro que somos la mayor fuerza del bien del planeta!", como si fuera estúpido pensar otra cosa (bueno, los irakíes y los afganos deben ser estúpidos, por eso se resisten en vez de dejarse invadir, claro, eso debe ser). Y bueno, ése tipo está corriendo para la Presidencia. Los tipos "del otro lado" explican claramente su mentalidad, y aunque no lo dicen (lo dan por hecho, se lee en cada entrelínea), se sienten absolutamente superiores al resto de la Humanidad y la desprecian con cada una de las más íntimas fibras de su ser, simplemente porque ellos son el modelo de perfección moral sobre este mundo y los demás deberían ser como ellos. En ese sentido, sin necesidad de recurrir a trucos baratos de cámara ni un trabajo muy elaborado de edición, el documental consigue condenarlos con sus propias palabras.
IDEAL PARA: Entender cómo Estados Unidos pasó del "duck and cover" al "rest of the world: duck and cover".
ENLACES.
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domingo, 21 de septiembre de 2008
"Matar a todos" (2007).

-- "Matar a todos". Argentina / Chile / Alemania / Uruguay. Año 2007.
-- Dirección: Esteban Schroeder.
-- Actuación: Roxana Blanco, Jorge Bolani, Claudio Arredondo, Walter Reyno, Cesar Troncoso, Patricio Contreras, Dario Grandinetti, Maria Izquierdo, Juan Bonaudi, Guillermo Caraballo, Arturo Fleitas, Alma Claudio, Gabriel Ferreira, Walter Etchandy, Laura Baranzano, Alejandro Paz, Graciela Gelos, Martin Bellocq, Claudia Conti, Fabian Leoni.
-- Guión: Daniel Henríquez, Alejandra Marino, Pablo Vierci.
-- Banda Sonora: Martín Pavlovsky.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un cartel al inicio de la peli nos pone en ambiente: durante los '70s hubo muchas dictaduras en Latinoamérica, que se dieron una ayudita gentil por la espalda a través del Plan Cóndor, una extensa red de sicarios que seguían el principio "yo rasco tu espalda y tú rascas la mía", que si yo mato a uno de tus traidores vendepatrias en mi país, tú haces lo mismo conmigo. Pero llegaron las democracias, y las redes de protección alrededor de los ejecutores, ahora debían asegurar el silencio de esos ejecutores... Con plomo, si es preciso. O sarín. Un par de individuos se desperezan, mientras otro está corriendo a campo traviesa. El par de individuos se mosquea porque "puta la cagá, se nos fue el hu*ón", pero el fugitivo se cree el cuento de que la libertad y la democracia blah blah blah, y ¿a dónde acude? A un cuartel policial, en la República de Uruguay. Nadie más lo vuelve a ver. La denuncia llega de alguna manera hasta una fiscal de Uruguay (parece que era fiscal, ni idea de cómo está constituido el Poder Judicial allá), que como es tradición en el cine IIVVC ("Individuo Idealista Versus Vasta Conspiración"), decide que el caso debe ser investigado sin importar qué tan raro huela. La fiscal tiene una vida marital un tanto ñaj, pero igual hay romance, pero sobre ella pesa la sombra de su familia, un papá milico y un hermano ídem, que "mijita, pa' que revuelve el tarro, mire que no sabe con qué se está metiendo", etcétera. Puro Darth Vader, oiga. Pero la chica es porfiada, porque si no lo fuera renuncia y no hay peli, y sigue adelante con valor y estoicismo. Y empieza a descubrir lo que nosotros ya sabíamos, que existe una red de protección alrededor de gente que se dedica a hacer desaparecer suches de las dictaduras, etcétera. A propósito, ¿mencionamos que el desaparecido es Eugenio Berríos, el chilenito que fabricaba gas sarín on the rocks para el gobierno de Augusto Pinochet...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En 1990 regresó la democracia a Chile, o al menos un sucedáneo liofilizado de la misma. Descontando que en Chile se ven desde 1990 a las mismas figuras políticas sin recambio generacional, que los partidos políticos están agrupados en dos conglomerados que se disputan los escaños (Concertación y Alianza) con los comunistas desbordando por la periferia y reclamando "¡Quiero jugar!", y que se arma un escándalo del demonio porque las FARC mandan E-Mails a los mapuches (¡intervencionismo!) pero nadie dice nada sobre la CIA mandando billetes contantes y sonantes a la prensa chilena para apoyar golpes de estado, podríamos decir que sí, que Chile es una democracia, sin hacer demasiada política ficción. "Cute", la calificarían los gringos (sí, como las minitas tontas en las pelis yankis dicen del chico guapo: "It's cute!", "Oh, it's so... Oh..."). En fin. Ya en los tempranos '90s se compiló y publicó el Informe Rettig, que permitió determinar la extensión de los crímenes cometidos por la DINA y la CNI en contra de la población civil, pero fue recién en 1998, cuando Pinochet fue arrestado en Londres, que los juicios contra militares que se excedieron en sus funciones de protección a la Patria, hasta entonces más bien goteras en el sistema, se convirtieron en un cauce torrentoso e imparable (el "desfile de militares por los tribunales" de que se quejaban los militares en aquellos años). Esta peli se ambienta en un episodio de aquellos años intermedios, en la Era de la Gotera Judicial, en los días previos a la aparición del cadáver de Eugenio Berríos, que como se comprobó después, resulta que era el fabricante de armas químicas de Pinochet, algunas de las cuales pudieron ser utilizadas o no en el asesinato del ex Presidente Eduardo Frei Montalva (a diferencia de David Palmer, Frei Montalva no ha tenido nunca un Jack Bauer que lo vengue). Pobre Berríos, por ser chileno recibió... el pago de Chile.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Estas pelis "con conciencia" tienen su valor agregado por aquello de revolver en las cosas del pasado que no quedan claras, de mantener viva la memoria, etcétera, pero lo que nos ocupa no es tanto si hace buena política o no, como: ¿es una buena peli? Y digámoslo de entrada, a pesar de estar basada o inspirada al menos en un crimen político o semipolítico real, esta peli no es Oliver Stone ni Costa-Gavras, y que nadie espere encontrarse con "JFK" o "Missing" aquí. Ni de lejos. La Operación Cóndor daba de por sí para una gran peli sobre las dictaduras y las conspiraciones secretas, aunque sea por la carga épica de tener a protas viajando, gente de las altas esferas haciendo telefonazos con diálogos misteriosos, escenas de acoso (tipos mirando raro, mascotas muertas... lo típico). Y si no tiene escenas así por un prurito de realismo que evite las convenciones dramáticas ezque-Hollywood, bueno, al menos siempre queda crear atmósfera, tensión dramática, a partir de la claustrofobia de sentirse acechado sobre un volcán, etcétera. Al principio el asunto parte bien, con un tipo perseguido que huele a cadáver de antemano (el Eugenio Berríos que le dicen) y con claras muestras de haber corrupción en el asunto (esa comisaría de policía...). Pero luego aparece el personaje de la fiscal, o lo que sea la chica (que no es tan chica, es madre de familia y todo), y todo empieza a desdibujarse. Vemos un retrato de la familia de la chica y nos decimos "ah, es que están creando ambiente para el asunto", y en particular cuando vemos que el padre militar también está metido en el ajo. Bueno, la chica buena y el padre malo en un bullado caso judicial ya lo habíamos visto en "El proceso final", pero qué diablos, si funciona no lo arregles... Pero resulta que la investigación no avanza, la chica se queda entrampada, para colmo aparece una subtrama totalmente carente de sentido en la que quiere y no quiere con un antiguo pololo con el cuál fueron conjuntamente torturados (el amor todo lo puede...) y con el marido visiblemente mosqueado, por supuesto... En resumen, la primera mitad de la peli es una estupenda preparación para una segunda mitad que nunca llega. Al final (sí, contra mi costumbre voy a reventar el final, así es que ***AQUÍ COMIENZA SPOILER***), como gran cosa, el jefe ordena carpetazo a la investigación con pruebas falsificadas, el Parlamento acoge las pruebas diciendo "Berríos está en Italia", la chica renuncia a la fiscalía después de decirle al jefe "es que vos sos un vendido, sos un hijo de puta", y después la mentira se desmorona porque aparece el cadáver de Eugenio Berríos en la playa. Y fin. ***FIN DEL SPOILER***. ¿Y en medio? Bueno, vimos como el pasado de la dictadura militar se inmiscuye en el presente, por más que tratemos de superarlo no podemos, hay que sanar las heridas... Nada que una buena cantidad de pelis postdictatoriales no nos hayan enseñado antes ("Amnesia" de Gonzalo Justiniano no era una obra maestra, pero trata el tema mucho mejor). Al final daba lo mismo que la peli tomara el caso de Eugenio Berríos, la verdad es que podía haber sido un caso policial de ficción y todo hubiera quedado igual. En "La comedia del poder", Chabrol tuvo al menos la picardía de tomar un caso real, pero ficcionalizarlo su resto para evitar contar la historia de ese caso real y centrarse en lo que le importaba, que era Isabelle Huppert haciendo de pesada como jueza de hierro. Un dato: cuando a mitad de peli encuentras más interesante empezar a mirarle el prominente busto a la prota Roxana Blanco, en medio de un thriller basado en un crimen real, es que algo anda mal (bueno, en Hollywood las eligen bustosas, pero acá se supone que es una peli seria y no un entretenimiento hollywoodense al uso, ¿no?).
-- María Izquierdo. Hace una brevísima aparición (cinco o diez minutos, creo) como una de las cómplices de los asesinos de Berríos, que acaba de ser declarada loca por decreto judicial y por ende no puede decir nada de utilidad. La entrevista devela poco (la peli entera en general devela poco, fuera de que los militares fabricaban gas sarín). Su personaje se llama Mariana Morris, pero es bastante obvio para quien conozca la realidad chilena que se trata de Mariana Callejas (las dos son señoras, las dos tenían sótanos dignos de "Hostal", las dos organizaban tertulias literarias en dictadura...). Mariana Morris está completamente tocada de la cabeza y María Izquierdo se encarga muy bien de transmitir eso. Y de paso se come con patatas al resto del elenco, que no está mal, pero es que bien-bien-bien, lo que se dice bien, tampoco (y no ayuda que casi todos estén en papeles-tipo: el papá pesado-pero-preocupado, el hermano pesado-pero-preocupado, el antiguo amante amigo-pero-quiero, el marido cuasicornutto...). Pero María Izquierdo, se saca los zapatos en su escena. Su única escena. Quizás la única que realmente vale la pena de la peli.
IDEAL PARA: Amantes de las pelis sobre hacer conciencia reflexiva sobre las dictaduras militares, etcéteras.
ENLACES.
-- (Ir a la página) Sitio oficial de la peli.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) La peli y su contexto según Fundación Síntesis.
-- (Ir a la página) Comentario en Pochoclos.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine Latino en Nueva York.
-- (Ir a la página) Palabras del director en Cine Enterarte.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en español].
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