11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 13 de junio de 2010

"Caravaggio" (2007).


-- "Caravaggio". Italia / Francia / España / Alemania. Año 2007.
-- Dirección: Angelo Longoni.
-- Actuación: Alessio Boni, Elena Sofia Ricci, Jordi Mollà, Paolo Briguglia, Claire Keim, Benjamin Sadler, François Montagut, Francesc Garrido, Paolo Giovannucci, Francesc Orella, Mauro Marino, Luigi Diberti, Ricard Sadurní, Roberto Bisacco, Marta Bifano, Arnaud Giovaninetti, Ruben Rigillo, Blas Roca-Rey, Francesco Siciliano, Sarah Felberbaum, Maurizio Donadoni, Joachim Bissmeier, Luca Capuano, Giuliano Oppes, Florian Teichtmeister, Manuel Witting.
-- Guión: James Carrington y Andrea Purgatori.
-- Banda Sonora: Luis Enríquez Bacalov.

-- "Caravaggio" en IMDb (serie televisiva original).
-- "Caravaggio" en la Wikipedia en italiano (serie televisiva original).

¿DE QUÉ SE TRATA?

A bordo de un velero de medio raídas velas, vemos a un hombre muriéndose, y como suele suceder en las pelis artíticah europeas, en vez de simplemente tumbarse pa' fallecer, va y nos suelta un tremendo monólogo acerca de la vida, la muerte y todo lo que está entre medio, que para eso él es un... ¡¡¡PERSONAJE HISTÓRICO!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! De esa manera, su mente lo hace retroceder en el tiempo hasta la época en que era joven e indocumentado, y emprende el viaje a Roma. Porque, eso no lo había dicho, aunque el lector de Cine 9009 que sea culto ya lo habrá adivinado por el título de la peli, estamos en la Italia de finales del XVI, la época del Caravaggio histórico que sirve de base a este biopic, precisamente. Y en esa época el equivalente de los rockstars eran los... ¡¡¡PINTORES!!! ¡¡¡PINTA BONITOS CUADROS Y LUEGO DILE NO A LA PIRATERÍA!!! ¿En qué estaba? Ah, sí, Caravaggio yendo a Roma. Resulta que llega allá, y vive una vida sombría y putrefacta, porque como sabe cualquier historiador o literato de pro, en la época "¡Oh, Roma! en tu grandeza, en tu hermosura / huyó lo que era firme, y solamente / lo fugitivo permanece y dura". Que la ciudad que era sede papal era un putiferio infecto, lleno de duelos, intrigas políticas entre gentes de poca monta, y sífilis, amenizado todo ello por unas cuantas quemas de herejes a manera de asado dominguero. Resulta que Caravaggio las pasa un poco testas porque tiene un carácter de demonio y señor mío, pero como es un hombre talentoso, un poco el Rocky de los artistas del XVII, obtiene los favores (no sexuales, remarco el punto por lo que pudiera entenderse, si mal que mal, hablo de un provecto hombre de Iglesia, y ya ha quedado asentado que Caravaggio es "rarito") de un provecto hombre de Iglesia, precisamente, que lo protege y cuida por su talento con los pinceles (literalmente, no es metáfora sexual, insisto). Pero Caravaggio, bueno, Caravaggio es mucho Caravaggio, que no por remar por babor y estribor es menos machito a la hora de darse de trompadas con la gente, así es que se meterá en un problema y en otro y en otro más. Y entre medio, este pintor hasta pintaba y todo, el muy majo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si su seguro servidor el General Gato tuviera que hacer un Top 100 de los mejores pintores de todos los tiempos, Caravaggio estaría en un lugar alto, pero muy alto. Caravaggio es pieza fundamental para entender un período pictórico tan apasionante y peculiar como lo es el Barroco, con su mezcla de pietismo espiritualista y su chocante brutalismo social. Pero si pasamos del Caravaggio pintor al Caravaggio personaje, nos encontramos con un tipo fascinante y complejo, un artista maldito en toda su dimensión, una especie de antecedente del rockstar del "vive rápido y muere joven". Si bien los conocedores suelen tener en alta estima a Caravaggio, su obra pictórica no es popular entre el grueso público como un Leonardo o un Goya simplemente porque su pintura es malsana, sórdida y opresiva (no por nada, a la corriente pictórica iniciada por Caravaggio, e imitada hasta la saciedad durante el siguiente medio siglo y más allá, se la llama "tenebrismo"). Caravaggio es capaz tanto de pintar el Baco borracho más andrógino ever, como de mostrar al bíblico Holofernes chillando como barraco mientras es degollado por una Judit que lo mira con la frialdad de una cocinera destripando el pescado para la cena. Un arte chocante, no apto para las masas, ni siquiera atenuado por el pretexto mitológico como sucede con el Saturno devorando a sus hijos de Goya, que es un cuadro monstruoso pero bueno, es tan fantástico que no produce tantas cositas como... bueno, como ESTO. Además, el Caravaggio histórico es un enigma, y ha sido objeto de más de un estudio siquiátrico que en clave retcon tratan de dilucidar si el tipo era sicótico, sicópata, paranoico, esquizoide, esquizofrénico, etcétera, porque con lo que se sabe de su vida, con un temperamento explosivo que siempre liado en problemas y muerto en oscuras y zafias circunstancias, no es probable que haya tenido lo que se llama una azotea bien entejada precisamente. De manera que adaptar la vida de Caravaggio para el cine es al mismo tiempo una experiencia desafiante (los artistas malditos metidos en su espiral de autodestrucción siempre dan jugo de sí, y si no díganselo a "Behind the Music") como un casi imposible, tanto por lo difícil de comprenderlo y plasmar lo que se alcanza a comprender de él, como porque a diferencia de un Rembrandt o un Picasso, la marca Caravaggio siempre ha sido un secretito entre conoceurs, no un for sale de multitiendas por pisos. La adaptación canónica de su vida, por cierto, mencionémoslo, es el biopic "Caravaggio" que le dedicara el maric... er... quiero decir, el interesante artista conceptual gay Derek Jarman, por allá por 1985. Lo que circuló como "Caravaggio" en el 2007 y siguientes, y que estamos comentando aquí, es en realidad la condensación en 130 minutos de una miniserie italiana que duraba 180 en su versión original en dos tandas. Bueno, "circuló" es un decir, que estreno comercial en cines, por lo menos en los cines de Chile, esta peli no lo tuvo, más allá de algún cine arte malamente sobreviviendo entre las multisalas copadas con "Iron Man 2", "Alicia en el País de las Maravillas" o "Furia de titanes". Es lo malo con Caravaggio, que no usaba una armadura chula, ni viajaba por mundos mágicos, ni era mitológico, y su único superpoder era saber usar bien el pincel...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Sabio es el hombre que conoce sus capacidades, y más sabio aún el que conoce sus limitaciones. "Caravaggio" podría ser un buen ejemplo de esta máxima. La peli es atrevida en aquello que juega de local, pero da un paso al lado en todas las honduras en las cuales podría naufragar. Meterse de lleno en el simbolismo y el universo pictórico de Caravaggio es como mínimo una tarea algo compleja, y o lo haces bien, o la cagas sin remedio. Esta peli prefiere moverse por el cómodo espacio del biopic al uso, contándonos la historia del pintor en forma más o menos novelada, e intercalando de tarde en tarde algunas escenas con personajes modelando para los cuadros de Caravaggio y mostrándonos así la gestación (que no el sentido o significado, eso se deja a la inteligencia y cultura del espectador) de cada obra. ¿Decepcionante? Un poco, sí, pero más decepcionante hubiera sido que se las hubieran dado de culturetas y hubieran fallado en el intento (y con Caravaggio es fácil pifiarla). A cambio, tenemos algo en lo que las producciones históricas italianas de la RAI nunca fallan: una suntuosa recreación de época (ayudada, claro está, porque Italia tiene las locaciones renacentistas intramuros), una rica fotografía (reminiscente del estilo caravaggiano mismo, aunque sin llegar al homenaje visual directo, en un alarde de estilismo sutil), una banda sonora algo incoherente pero muy potente (cortesía de Luis Bacalov, antaño soundtrackista de Spaghetti Westerns), y un guión bien llevado de principio a fin, que si bien se permite alguna que otra salida simbólica, en general está bien aterrizado. La recreación de época es magnífica, y no solamente en la parte formal (vestuarios, decorados) sino también en el contexto y mentalidad. La peli no se arruga en mostrarnos la Roma del siglo XVII como la ciudad bruta y mugrienta que era, ni tampoco hace ningún intento por blanquear la corrupción, el fanatismo y el puterío en que estaba sumergida la omnipresente Iglesia Católica por aquellos años. O sea, estamos en las antípodas del cine histórico hollywoodense, que si algún día se atreve con Caravaggio, lo convertiría en un héroe atormentado sin más, blanquearía su currículum (nada bisex, entendámosnos), y lo ubicaría en una Roma en donde todas las aldeanas pobretonas tendrían harapos de alta costura y dentadura Colgate. Además, la peli detalla bien la lucha que entablan las inevitables envidias, resquemores e intrigas con lo que los mediocres se oponen al genio que amenaza con sumergirlos. Quizás el único defecto de la peli es que algunas situaciones pasan de manera rápida y fugaz y no siempre es claro desde dónde vienen o hacia dónde van tales o cuales personajes, pero claro, estamos frente a la reducción de una serie televisiva, a la que le amputaron cerca de un tercio de metraje. Si sale en DVD, es probable que sea en el formato extendido de las tres horas, porque ahí no tienen las inevitables limitaciones de la distribución ("¿quiere usted que le distribuyamos una peli sobre un pintor italiano al que no lo conoce ni su madre, y además dura tres horas? ¿y cómo diablos le saco siete funciones diarias a una peli de tres horas, me puede decir, ah...?"), pero aún así, la peli en su formato de dos horas se defiende bien.

IDEAL PARA: Interiorizarse en la vida, pasión y milagros de uno de los más interesantes y complejos genios que ha producido el mundo de la Pintura.

VIDEOS.

-- Caravaggio pinta un retrato del Papa [en italiano, sin subtítulos].

domingo, 31 de mayo de 2009

"El último valle" (1970).


-- "The Last Valley". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1970.
-- Dirección: James Clavell.
-- Actuación: Michael Caine, Omar Sharif, Florinda Bolkan, Nigel Davenport, Per Oscarsson, Arthur O'Connell, Madeleine Hinde, Yorgo Voyagis, Miguel Alejandro, Christian Roberts, Brian Blessed, Ian Hogg, Michael Gothard, George Innes.
-- Guión: James Clavell, basado en la novela de J.B. Pick.
-- Banda Sonora: John Barry.

-- "El último valle" en IMDb.
-- "El último valle" en la Wikipedia en inglés.
-- "El último valle" en el Blog dedicado al Cine Bélico e Histórico.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Los que conozcan la Historia Universal del Universo únicamente por el material made-in-Hollywood, se sorprenderán grandemente al enterarse de que entre el Imperio Romano y la Era del Vapor pasaron algunas cositas entre medio, que la Edad Media fue algo más que Robin Hood, y la Modernidad algo más que los Tres Mosqueteros. Uno de esos episodios duró nada menos que... ¡¡¡TREINTA AÑOS!!! ...y de manera muy apropiada, por aquello de la mnemotecnia, se lo llamó la Guerra de los Treinta Años, mira tú que iban a esforzarse buscando nombres. Para que nos situemos: la Guerra de los Treinta Años fue una guerra de religión en donde los muy beatos y amantes católicos se masacraron mutuamente con los también muy beatos y amantes protestantes, porque unos creían que Dios era bondad y los otros que Dios era amor (lástima que aún no nacía Nietzsche para enseñarles que Dios ha muerto...). Claro que a veces la guerra tenía su punto de enrevesado: el católico Papa aliado con el católico Cardenal Richelieu (sí, el malo de los Tres Mosqueteros) que a su vez, para destruir a la católica Austria, arrojó sobre ella a los protestantes del Palatinado, de Dinamarca y de Suecia, antes de entrar él mismo en guerra con Austria y con la católica España. Pero en fin, vayamos a la peli, mejor. Todo empieza con un profesor que ronda por puruntuay, que le pide ayuda a los campesinos, pero como éstos se mueren de hambre, y maldita la gracia que les hace una boca más que alimentar, le echan. Dios recompensa su caridad haciendo que un piquete de soldados aparezca y los masacre. El profesor huye y huye, y ¡sorpresa!, descubre un valle que no ha sido tocado aún por la guerra. El problema es que el valle es también descubierto por una banda de mercenarios. La cosa podría acabar en saqueo y rapiña, pero el profesor convence al Capitán (así, con mayúsculas, en ningún minuto se lo identifica por nombre, apellido, o algo distinto a su rango militar) de que en vez de saquearlo, es más productivo instalarse como fuerza militar de ocupación, convencer a los nativos de que defenderán el valle contra amenazas externas iguales a la suya propia, y todo por el módico precio de peinarse los pendejos por todo un invierno a costa de las vituallas de sus recién ganados protegidos (los gatos no somos los únicos que sabemos lamernos bien las bolas una temporadita entera). La idea es buena, pero habrá algunos problemas. Lo relativo a los símbolos de fe, por ejemplo, que en la banda de mercenarios hay católicos y protestantes, y estos últimos están un poco fuera de su agua en una aldea tan ultramontana (en sentido geográfico y también religioso) como la que ahora moran. O lo relativo al, ehm, desfogue carnal. O las ansias del terrateniente del lugar para deshacerse de ellos a la primera de cambio. O el sacerdote amenazando cada dos por tres con las penas del infierno a todos los que no cumplan su reverendo capricho, que por casualidades del destino, misteriosos son los caminos del Señor, también es el capricho divino, miren qué conveniente. Con todos esos mimbres, vamos a ver al final cómo sale tejido el cesto...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A rebufo del grande espectáculo a la Hollywood, que entre los '50s y los '60s les dio por el the biggest the best y nos atronó con Cides, Benhures, Reyesdereyes y etcétera, el cine británico mantuvo la compostura señorial alejada de la vulgaridad midwest de su revoltosa progenie americana, y produjo un puñado de muy buenas pelis históricas: "El león en invierno", "Ana de los mil días", el "Ricardo III" de 1955, "Un hombre de dos reinos"... Más modestas en presupuesto que sus compañeras estadounidenses, eran también menos estridentes y épicas, más centradas en las ideas y en lo intelectual. ¡A tanto llegó esta moda, que en el otoñal 1970 se permitieron el lujo de hacer una peli ambientada en un escenario tan poco recurrido fílmicamente como es la Guerra de los Treinta Años! Bueno, no es casualidad que esta guerra no sea muy tocada por el cine. Al cine épico le gustan los héroes con los cuales el espectador pueda identificarse (y llenar las arcas, claro, si es negocio a fin de cuentas), y es difícil ver en psychos joputas como Wallenstein, militares interruptus como Gustavo Adolfo II de Suecia (el mismo del Vasa, el coitus interruptus de la arquitectura naval), o maquiavelos como Richelieu, un modelo de heroísmo con el que llenar salas. Pero como existía una novela previa, y muy miserable tiene que ser la novela escrita en el mundo anglosajón (o muy aprensivo su titular de droit d'auteur) que no tenga siquiera su serie B, había camino libre para realizar esta peli. Hecha con espíritu de cine histórico sesentero aunque ya estábamos entrando en la década de 1970. Pero bien hecha. Con toda la pachorra británica para hacer cine que piense. De hecho, luego de verla me quedé pensando en por qué no ha tenido mayor difusión. Hay pelis consideradas clásicas y canónicas del cine histórico que tienen mucha menor enjundia que ésta. Quizás tenga algo que ver su filosofía de "contra blancos y negros", porque ni católicos ni protestantes quedan bien parados. Haciendo memoria, no recuerdo haber visto en TCM Classic pelis que sean demasiado críticas con la religión (todo lo contrario, si es que exhiben "Rey de reyes" hasta fuera de temporada religiosa...).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es un más que vigoroso ataque contra la religión organizada. La Guerra de los Treinta Años fue uno de los peores y más vergonzosos episodios de fanatismo religioso que se recuerden. En la época, la Iglesia Católica, tridentina y ultramontana a decir basta en esos años, condenó a arresto domiciliario perpetuo a Galileo Galilei y despidió a todos músicos casados de sus capillas (no es chiste, el único que se salvó fue Palestrina porque era... ¡¡¡PALESTRINA, DEMONIOS!!!). En el campo protestante no lo hacían mejor, quemando iglesias y altares a destajo por su prurito iconoclasta (bueno, tienen razón, a mí eso de que la veneración a las estatuas de la Virgen no es adoración sino "hiperdulía", como rezan los teólogos, me huele a más a pirueta lingüística que a otra cosa). Y ambos lados quemaban brujas con toda felicidad (la madre del astrónomo Johannes Kepler, en esos años, estuvo a punto de carbón para hoguera). La peli aprovecha bien ese contexto, en que nadie puede decir "¡oigan, se están pasando de anticlericales!" porque de verdad las cosas eran así en esos años, para fustigar a la religión como fuente de odio, miseria, fanatismo e ignorancia para el pueblo. Vemos a un sacerdote católico convencido de que tiene poder sobre la vida y la muerte porque Cristo mismo le ha hablado (¿dónde quedó eso de que no hay que ser soberbio por la vida?), y por tensar demasiado la cuerda es que acaba como acaba. Vemos a un padre de familia que está dispuesto a vender a su hija como prostituta para los soldados (¿vender, dije? ¡Regalar, en verdad!) a cambio de una indulgencia plenaria por los pecados de la chica, y como dice él con toda la ingenuidad del mundo: "¿qué padre no querría la salvación eterna para su hija?". Vemos el odio entre católicos y protestantes por cuestiones tan baladíes como un altar puesto más allá o más acá, o una iglesia más o menos plantada en el lugar. El cine en general no es demasiado valiente para denunciar los males de la religión porque los grandes productores temen no el infierno, claro está, sino que los grupos religiosos hagan boicot contra sus productos, y en ese sentido, es encomiable que una peli como ésta aproveche tan a cabalidad el contexto histórico en que se sitúa, para poner certeramente el dedo en la llaga sobre las enormes calamidades que las religiones organizadas, con su sicótica pretensión de poseer la verdad y las llaves de toda posible salvación humana, han desatado en sus peores días contra el mundo.

-- La peli es también un complejo desarrollo de cómo funciona la mecánica del poder. En la aldea, el poder está claramente en manos del terrateniente y el sacerdote. Llega la banda mercenaria, y ésta tiene la opción de arrasar la aldea (pan para hoy, hambre para mañana) o de enseñorearse sobre ella con la fuerza de las armas y la bendición de los poderes establecidos. Escogen la segunda alternativa, y nuestros novi homines empiezan todo un complicado juego de componendas políticas. El terrateniente y el sacerdote, maldita sea si tienen que ceder cuotas de poder a estos brutos recién bajados del caballo, pero qué remedio, así viene la mano y con ella hay que blufear. El juego del poder nunca es simple, siempre hay demasiadas manos codiciando el pastel, y eso en la peli es transparentemente claro. La voz de la razón aquí viene siendo el profesor, pero incluso él es un personaje débil, un tanto timorato, y que por no tener dinero (como el terrateniente), armas (como el Capitán) o influencia moral (como el sacerdote), no puede hacer absolutamente nada por sí mismo. Y el Capitán, el otro gran coprota de la peli, el que a ratos se gana toda nuestra simpatía, en realidad no es exactamente un pan de Dios. De hecho, llegadas las circunstancias puede ser más que un joputa, exactamente igual que todos los demás. Por decirlo con más rudeza: en esta peli no hay buenos. Sólo hay gente que se las compone para subir o mantenerse arriba de la rueda, y gente que es aplastada por ella. Punto. Como en la vida real, miren ustedes.

-- ¿Hace cuánto que no veía una peli con tan buenos diálogos como ésta? Hay pelis que de tarde en tarde saltan con alguna línea ingeniosa, o peor, tratan de crearse una línea ingeniosa y meterla machaconamente para darse un barniz intelectualoide (ahí tienen eso de "la vida es como una caja de chocolates..." en "Forrest Gump"). Pero pocas pelis tienen diálogos completos bien armados como ésta. Todo lo que dicen los personajes es inteligente (inteligentemente escrito, se entiende, que no todos los personajes son listos, en realidad). El guionista y director es James Clavell, que ya había escrito el guión de "La mosca" (la original de la que Cronenberg hizo después un remake, entendámonos), y ya había escrito/dirigido "El gran escape" y "Al maestro con cariño". Poco prolífico, pero contundente. Quizás sea ésta su obra fílmica más densamente intelectual, y en el territorio de los pesos pesados se defiende bastante bien.

-- Las actuaciones son más que estupendas, notables. Michael Caine es el Capitán, y alrededor suyo todo empalidece, haciendo muy empático a un personaje que es sobre el papel un tipo bribón y despreciable. Vogel, el profesor, viene interpretado por Omar Sharif, que actúa muy bien, pero se queda un poco corto frente a la maestría de Caine, además de que contratar a un actor de origen semita para interpretar a un profesor germano es un miscasting absoluto, por mucha caracterización que le echen. El terrateniente es Nigel Davenport, siempre reptiliano y sinuoso, mientras que Per Oscarsson se luce como el fanático sacerdote católico de la comunidad, siempre amenazando con el infierno y el castigo eterno y otras lindezas. Completan las damas, la siempre buenorra Florinda Bolkan como la amante del terrateniente que, nada más ver llegar al Capitán, se deslumbra por el brillo de las armaduras, y Madeleine Hinde como la virginal chica que pasa del simplón galán que la pretende, y se ve seducida por la inteligencia del profesor (aunque no la ayuda mucho que el guión desmejore tanto al profesor, pero en fin...).

-- Mencionemos por último la banda sonora, que abusa un tanto de los coros gregorianos, pero que tiene empuje épico allí donde corresponde, y compone un hermoso y simple tema romántico como contrapunto. El responsable es, quién lo diría (y no lo parece, en realidad), el buen John Barry, famoso por haberle dado soundtrack a y-tantas pelis Bond, desde "El satánico Doctor No" en adelante.

IDEAL PARA: Ver una peli con todas las credenciales para ser un clásico del cine, y relegada injustamente por ignotas razones al más infecto de los ostracismos.

VIDEOS.

-- El Capitán y el profesor hablan sobre Dios y la masacre de Magdeburgo [en inglés, subtítulos en francés].

-- La fe ciega contra la razón [en inglés, subtítulos en francés].

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