11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 1 de mayo de 2014

"Ladrón de bicicletas" (1948).


-- "Ladri di biciclette" (título original en italiano), "Bicycle Thieves" (título en inglés para distribución internacional). Italia. Año 1948.
-- Dirección: Vittorio De Sica.
-- Actuación: Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell, Gino Saltamerenda, Vittorio Antonucci, Giulio Chiari, Elena Altieri, Carlo Jachino, Michele Sakara, Emma Druetti, Fausto Guerzoni.
-- Guión: Cesare Zavattini, Suso Cecchi d'Amico, Vittorio De Sica, Oreste Biancoli, Adolfo Franci y Gerardo Guerrieri, basados en la novela de Luigi Bartolini.
-- Banda Sonora: Alessandro Cicognini.

-- "El ladrón de bicicletas" en IMDb.
-- "El ladrón de bicicletas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Italia, después de la guerra (la WWII, sí, pero cualquier guerra sirve igual, si los italianos ya tienen reputación de ser los soldaditos de chocolate de Europa...). Mientras la economía anda por los suelos y ronda el fantasma del comunismo, un pobre ciudadano trata de conseguirse un empleo saltándose a cincuenta o cien otros candidatos. El empleo consiste en pegar carteles con engrudo por la calle, y para eso se requiere tener bicicleta propia. Nuestro prota es pobre de solemnidad, y dice que sí, que puede tener el empleo, aunque ha mentido en un detallito: la bicicleta está empeñada. Pero para qué el hombre tiene domadora, si no es para solucionarle la vida, que ésta no es una vaporosa esposa hollywoodense sino una italiana de sangre latina de armas tomar, que cuando se entera del asunteque, agarra las sábanas, las empeña, y con el dinero desempeña la bicicleta, y asunto arreglado. Si esto fuera una peli hollywoodense veríamos escenas a lo Rocky con música rock mientras el tipo se gana la vida pegando carteles hasta que tiene su gran última oportunidad, enfrenta un último desafío, y con eso recupera su dignidad y cuento de hadas garantizado. Pero esta peli es italiana, y neorrealista para colmo, así es que nada de eso. Lo que viene ahora, es que le roban la dichosa bicicleta en la calle. Tal cual. Nuestro prota sale persiguiéndola porque, bueno, ya sabemos que si te roban la bicicleta en la calle, vas a tener que poner a trabajar a media Corte Celestial haciendo milagros de tiempo completo para recobrarla, pero como por otra parte es un desempleado con nada que perder y todo que ganar, pues vamos a buscarla. Con la ayuda del hijo. A lo largo de un día completo, nuestro prota deberá afrontar la tarea ímproba y hercúlea de dar otra vez con la bici, de salir adelante, de rascarse con sus propias uñas...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '30s, gracias a la injerencia de Benito Mussolini, se fundaron los estudios Cinecittà, y durante muchos años, dichos estudios le dieron su sello de fábrica al cine italiano, con pelis destinadas a cantar los fastos de la Italia de Mussolini a través de documentales y dramas históricos. Pero una vez que el cadáver de Mussolini fue convenientemente pateado por la turbamulta desagradecida con toda la opereta que Il Duce les había dado en vida, la generación de cineastas italianos post-45 decidió que ya estaba bueno, que el cine italiano había sido demasiado artificioso durante demasiados años, y había que volverse hacia el pueblo con un estilo de cine que cantara las miserias de la Italia post-guerra (había su punto de política acá, porque si Il Duce había gobernado con la derecha, el neorrealismo tendería a hacer un cine de izquierdas). O sea, continuar la misma guerra con otros medios, porque el Fascismo era el grito de los quejicas italianos porque "nos dejaron abajo en la Primera", y el Neorrealismo, como se le llamó a este movimiento, era el grito de los quejicas italianos porque "nos dejaron abajo en la Segunda". El caso es que durante la segunda mitad de los '40s, y de manera algo más suave en la primera de los '50s, los cineastas italianos se lanzaron a producir pelis en locaciones naturales, con actores no profesionales (para que vean, jóvenes culturetas, que Dogma 95 no inventó nada, y con el mismo pretexto en términos cinematográficos además). Entre las varias que salieron en la borrachera naturalista, la joya de la corona es probablemente "El ladrón de bicicletas".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ustedes deben haber visto más de alguna de esas pelis pesadillescas en que, so pretexto de "mostrar la realidad" y hacer "cine de denuncia social", se cometen toda clase de tropelías respecto de las actuaciones (deplorables), el guión (que oscila entre lo mal armado y el folclorismo puro), y la estética (feísmo para camuflar la falta de imaginación). Bueno, por suerte "El ladrón de bicicletas" no incurre en ninguno de esos pecados. Es una peli neorrealista, sí, y es una peli de denuncia social, también, y tiene actores no profesionales y está filmada en locaciones, además, pero acá el señor Vittorio de Sica no olvida que lo principal del cine, o del cine de ficción al menos, no es hacer discursos ni denuncia panfletaria, sino contar historias, y si hay un segundo objetivo entre líneas, es mejor dejárselo a la inteligencia del espectador que vocearlo y supeditar toda la peli a una intención didáctica o pedagogizante. En ese sentido, esta peli neorrealista se concentra íntegra en contar el drama (el dramón, podríamos decir) del pobre empleado que debe sobrevivir con lo puesto y poco más en la Italia posterior a la guerra. Por supuesto que todo es una denuncia social de proporciones, pero ésta se encuentra convenientemente hilada en la historia, de manera que si quieres ver una historia simple y llana, la ves, y si además te haces eco de los numerosos golpes bajos, pues también. Porque de haberlos, los hay (los golpes bajos, quiero decir). Como por ejemplo que el pobre proletariado italiano, cuando pega carteles de pelis en la calle, ¿qué peli es ésa? Pues "Gilda", nada menos, que es una de las cumbres del cine alienante de Hollywood en la época de rodarse esta peli. O como la escena de la conversación en una trattoria mientras papi e hijo están comienzo pizza, y con algunos delicados trazos respecto de los niños comensales de una mesa vecina, apreciamos la enorme diferencia de clases entre las dos Italias, la de los pobres que la pasan mal porque han perdido una guerra, la inflación los tiene hasta el cuello y el Gobierno casi no funciona, y la de los ricos que venga la crisis que venga, justamente por ser ricos tienen los medios necesarios para subsistir y mantenerse en la cúspide de la escala social, que después de todo la gente como uno debe defenderse de esos roteques de mierda que quieren cambio social, si para qué, con lo felices que son con su vida simple. Pero como decíamos, todas éstas son pinceladas. Vittorio de Sica nunca deja de hablar de sus personajes para plantarse en la plaza del pueblo (cinematográfica) y pontificar sobre las miserias de la Italia de su tiempo: le basta con mostrarlas integradas en la trama, y con eso tenemos un mensaje social más potente que muchas pelis lacrimógenas acerca de los pobrecitos pobres que tanto la sufren porque toda la sociedad los odia y todo eso. Además, la peli no hace la dicotomía "pobre bueno versus rico malo", en primera porque no aparecen muchos ricos (salvo la mencionada escena de la trattoria), y en segunda porque vemos un prolijo cuadro de múltiples gentes "de la baja", y vemos cómo algunos son buena gente y tratan de salir adelante con honradez, mientras que otros son unos cabrones a los que con el pretexto de que "somos pobres" se dan el lujo de hacer lo que se les pega la gana, total... "son pobres".

-- Los actores están brillantes. Vale que no son profesionales, son extraídos de la calle para conseguir actuaciones naturalistas y todo eso, pero aún así, cualquiera que se haya plantado delante de un público sabe lo complicado que es incluso interpretarse a sí mismo y salir airosamente del paso. La dupleta conformada por el padre y el hijo (Lamberto Maggiorani el padre, Enzo Staiola el hijo) crean dos personajes queribles y memorables. El padre es un hombre honrado, pero no es un superman que soluciona las cosas con ingenio, sino que como cualquier peatón, hace lo que puede con lo que tiene, y a pesar de que el mundo está literalmente viniéndosele abajo, tiene en casi todo minuto el coraje para defender a su hijo, protegerlo y quererlo. El hijo, por su parte, no es un niñato iluminado que "en su inocencia es más inteligente que sus mayores", sino que de verdad es un crío que no alcanza a comprender lo que ocurre, aunque entiende, y muy bien, que las cosas no van bien e irán incluso peor. Y aunque aparece más bien poco, Lianella Carell como la rotunda esposa del prota, está de maravillas. Impagable es la escena entre ambos en que ella se deja unos poquitos cuartos en una adivina, en vez de ahorrarlos, ante las acerbas críticas de su esposo por tirar el valioso dinero de esa manera, sólo para después descubrir que él mismo, en la hora suprema, necesita "ir a Canosa" y consultar a la misma adivina, menos por obtener una solución que por la aplastante necesidad espiritual de obtener una respuesta a sus complicaciones, que venga desde más allá del limbo de la vida cotidiana (en un interesante guiño a la inteligencia del espectador, la adivina es presentada como una aprovechadora que toma ventaja de la credulidad de la gente simple para sacarles el dinero y vivir sin dar palo al agua, pero también se deja ver que aún sin darse cuenta, presta un servicio social valioso, dando esperanzas a la gente que no la tienen... cada uno interprete todo esto a su manera). A la vez, el elenco y galería de personajes secundarios es lo suficientemente rico como para tener la pintura completa.

IDEAL PARA: Ver una joya sobre pobreza y riqueza, y sobre valores humanos.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en italiano, sin subtítulos].


jueves, 4 de julio de 2013

"El futuro" (2013).


-- "Il Futuro". Italia / Chile / Alemania / España. Año 2013.
-- Dirección: Alicia Scherson.
-- Actuación: Luigi Ciardo, Manuela Martelli, Rutger Hauer, Nicolas Vaporidis, Alessandro Giallocosta, Pino Calabrese.
-- Guión: Alicia Scherson, basada en la novela de Roberto Bolaño.
-- Banda Sonora: Caroline Chaspoul y Eduardo Henríquez.

-- "El futuro" en IMDb.
-- "El futuro" en la Wikipedia en castellano.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una inevitable y cliché voz-en-off-femenina-primera-persona nos informa de que ésta va a ser una de esas historias patrás, toda la peli será un largo (y doloroso) flashback. Manuela Martelli es una adolescente que carga con un hermano (metafórica, pero casi literalmente, porque el desgraciao al principio es tiernucho pero con el paso del metraje devendrá en plomo) desde que fallecieron ambos padres en un accidente de tránsito. Como ellos están en Roma y la familia es chilena, no tienen parientes a quienes recurrir. Pero la asistente social decide dejarlos que se defiendan solos, ayudarlos a tramitar los papeles, etcétera. Ambos tienen que seguir yendo al cole, pero ella además tiene que empezar a ponerle hombro con el trabajo. Y como es Italia y no Chile, encuentra una peguita. En una peluquería, para ser más exactos. Mientras que el chico, contra las prevenciones de su hermana que quiere que estudie y too, termina haciéndose ayudante en un gimnasio. En el mismo se hace amigo de un par de hombrones más grandes, que se adivina (y la peli confirma después) que son un par de inútiles y unos lacras. Porque primero van de visita, después cocinan como atención a los huéspedes, después se quedan a alojar una nochecita nada más, y después no los desalojan ni con votación de público de reality. Al principio, la relación de la chica con los dos es más o menos tensa, lo que es obvio porque la dueña de casa es ella y va viendo como el par de gandules le van comiendo el espacio y too. Lo que no obsta, claro, a que en algún minuto le de alegría al cuerpo y se deje cepillar por uno de ellos (escena de desnudo nº 1, habrán más). Y llega un minuto en que los inútiles le ofrecen un plan maestro. Asaltar una casa. Con una caja fuerte. Que pertenece a un antiguo actor gimnasioculturista de ésos que actuaban en pelis de romanos hace como medio siglo atrás, y que ahora está ciego. El caso es que los tipejos ni idea de dónde está la caja fuerte, así es que aunque el tipo vive solo y es ciego, no es cosa de llegar y asaltarlo nomás (así de inútiles son, son tan inútiles que ni para pegarle a un ciego les da). Así es que envían a la chica a que... bueno, a que trate de explorar dónde está la caja fuerte, infiltrándose con armas de mujer. Lo que desatará el resto de las escenas de desnudos, claro, así como... así como... así como... bueno, como el resto de la peli, eso es.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Algo más de una década atrás, una editorial solicitó al escritor chileno Roberto Bolaño que escribiera una novelita ambientada en Roma, para una colección de estoquello. La obra fue "Una novelita lumpen". Con el paso del tiempo, Roberto Bolaño saltó a la primera línea de la literatura chilena, primero porque se fue de Chile a vivir al extranjero, y después porque tuvo a bien morirse rapidito, al temprano medio siglo de edad. Que en Chile el artista extranjero y muerto vende más. De hecho, es el único que vende (y Roberto Ampuero e Isabel Allende, que no están muertos pero que también se fueron al extranjero). No sin antes dejar como testamento el ladrillo de "2666", novela muy alabada pero que jamás me he sentado a leer porque para prefiero los ladrillos de Cemento Polpaico, gracias. Joer, en Chile la muerte de Roberto Bolaño fue la primera cosa que se supo de él. Y a tanto llegó el revuelo de descubrir por fin a un grande (porque en Chile, repito, nadie es grande si no está muerto), que incluso hasta una ex Miss Chile, Carolina Zúñiga, interrumpió su programa de farándula para avisar que se había muerto Chespirito. Era cuestión de tiempo antes de que alguien se pusiera a la faena de adaptar su material para el cine. Pero como hacen falta varios eruditos para adaptar "2666", había que partir por algo cortito, por algo accesible. La que puso el hombro para ello fue Alicia Scherson, en lo que viene siendo me parece que su tercer largometraje (por aquí por Cine 9009 no hemos visto ni "Play" ni "Turistas", que tuvieron una pasada casi testimonial por los multicines plagados en esos años de Harry Potter y superhéroes y...). Con Manuela Martelli de prota, porque si quieres hacer una peli sobre una chica de familia chilena viviendo en Italia y que se hable casi toda la peli en bachicha, pues contratas a una actriz chilena que sea hija de italiano, joer... Y con... ¡Rudger Hauer! como el musculoculturista ciego (lo que hace el parlamento de su personaje Ubermensch el androide Roy Beatty de "he visto...", altamente hilarante). El resultado, créanlo o no, incluso encontró un huequito para estrenarse en las pantallas de cine de Chile, lo justito para ocupar el huequito dejado por la lenta retirada de "Iron Man 3" por un lado, y la apocalíptica llegada de "El Hombre de Acero" por el otro. ¡Leñe, si los cines, en una muestra de patriotismo que nos emociona, hasta se abstuvieron de estrenar la rompetaquillas "Star Trek en la oscuridad" para privilegiar a esta peli! Quizás porque está basada en Roberto Bolaño, autor al que en Chile nadie lee, pero que se ha transformado en vaca sagrada, y si dices que no lo has leído o que lo criticas quedas de pobre estúpido ignorante frente a tanto hipster de mierda a quienes las redacciones de los periódicos dejan sueltos y sin correa mamporreando sus procesadores de texto. O quizás porque tiene abundantes escenas de ésas (sí, cochinones malpensados, de ÉSAS). O quizás porque los astros complotaron al mejor estilo Paulo Coehlo aquí. El listado de razones es larguísimo y el universo es extraño, muy extraño a veces. Porque... ¿el villano de "Blade Runner" en una peli chilena? (Bueno, ítalochilena). Seriously?

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Qué dice el manual de cualquier narrador: literato, guionista, dramaturgo...? Dice que partas fuerte, quizás no con un terremoto y de ahí para arriba como predicaba el bueno Cecil B. DeMille (que sabía de lo suyo, el jodío), pero sí con algo que te impacte. Luego puedes soltar el pie lo que se te pegue la gana, relleno-relleno-relleno, en tanto lo compenses con un final que sea UN FINAL. Piensen en "Ciudadano Kane": ROSEBUD - un montón de entrevistas a un montón de personajes de relleno - REVELACIÓN FINAL. Piensen en "Lo que el viento se llevó": BAILE SUNTUOSO CON PAREJITA ROMÁNTICA SARCASMO-SARCASMO-BESO - un montón de relleno con guerras civiles y amores cruzados y tal - FRANCAMENTE QUERIDA... ¿Ven? Así se hace. ¿Y qué va y hace esta guionista, doña Alicia? Va y escribe un guión cuyo comienzo es tremendamente cliché, la chica que queda sola con un hermano chico, abandonada en un mundo hostil o a lo menos indiferente, en un medio barriobajero, lugar común que ya era viejo en los tiempos del Neorrealismo (que, incidentalmente, también fue un movimento cinematográfico italiano), que pasó al cine francés y latinaca, y todavía nos sigue atormentando. Luego, la cosa remonta cuando aparece primero el plan malvado en donde vemos que los amiguetes son MALVADOS, que son MALA INFLUENCIA y etcétera, y además aparece el personaje del PEAZOHOMBRECULTURISTA, y en donde se concentra el grueso de las escenas de desnudos. Es decir, vamos para arriba. Y al final... no, no voy a reventar el final en sí, pero no creo que haya mayor daño si digo que... no pasa ná. La doble situación (la relación de la chica con el gladiadorculturista, el plan del asalto) se resuelve porque sí, porque ya vamos para las dos horas de peli, el money se agota, y de alguna manera hay que dejar las cosas amarradas para que el público no se subleve ni cause daños a la propiedad en los multicines. Ignoro cuánto de eso había en la novelita original porque, repito, no la he leído (no me extrañaría, de todas maneras, si fue un trabajo tipo MONEY, DEAR BOY), pero si era el caso, en la adaptación podían haber dorado un cachito más la píldora. O sea, la peli invierte la fórmula y pone lo más potente al medio. Hay que ser. ¿Seriously, para la enésima historia de personajes varados por su medio social y sus carencias afectivas, se necesitaba la coproducción de CUATRO PAÍSES? Porque vamos, se explica que hayan tenido que concurrir las fuerzas titánicas de Finlandia, Alemania, Australia y el crowdfunding para erigir "Iron Sky" porque era una peli de SciFi con nazis de la Luna, y de dónde demonios iban a sacar dinero para una bizarrada como ésa, en donde además los nazis ni siquiera matan judíos, porque el lobby judío sólo financia pelis de nazis cuando aparecen matando judíos. Pero, ¿esto? Hmmmmmm... Por el lado positivo, mencionemos que Manuela Martelli cumple con eficiencia en el typecasting sobre el cual ha girado su carrera desde los tiempos de "B-Happy", de chica-sensible-endurecida-por-la-vida---con-desnudos, y consigue ser la fuerza motriz que mueve la peli. Incluso más que Rudger Hauer, que aporta su inmensa presencia escénica, pero poco más (en serio, el tipo fue el memorable villano de la clásica "Blade Runner", y miren la de trabajos que tiene que hacer para llevar pan a la mesa ahora. Aunque por otra parte, como su personaje era ciego, no le quedaba más remedio que tocar a la Martelli para saber su estado vestuaril...). El resto de los actores cumplen, y poco más. En realidad todo el resto cumple, pero poco más.

-- Aunque la peli no sea capaz de remontar del cliché general de estas pelis, hay un par de puntos a favor que consignar. Uno, que no cae en la descripción de pobreza extrema y sórdida, so pretexto de feísmo artístico. Los personajes de la peli son pobres, sí, pero pobres que viven en una casita y tienen un pasar modesto, no gente de la calle, y esquivar ese cliché del cine socialmente comprometío compañeroh, siempre se agradece. En segundo lugar, cabe consignar la inteligente (pero por desgracia no explotada a fondo) metáfora de que el metroculturista sea un actor antiguo de peplum, lo que se insinúa con una escena perdida en unos estudios medio Cinecittà y todo, y con un nombre tan icónico como Maciste para remate. El futuro en esta peli es la expectativa vital, y es un título irónico, ya que es claro que los personajes no tienen ningún futuro desde el comienzo. La prota se escapa de eso relacionándose con una figura del pasado, un musculoso de las antiguas pelis de romanos, en un simpático guiño al "cine italiano de siempre", pero ni éste la lleva a descubrir o interesarse en ese tipo de cine o en el pasado, ni ella tampoco le cobra interés al asunto. El futuro, y su reflejo el pasado, son significativos en la peli a través de su ausencia: el título y el personaje sólo sirven para enfatizar el eterno presente de la prota. Es una lástima que una idea tan buena, el concepto más interesante de la peli, ni el guión ni nada más allá que algunos dialoguitos de esos "soy la prota y hablo en off para que accedan a mi mundo interior" estilo prólogo de "Lazos perversos", lo exploten más a fondo.

IDEAL PARA: Fanáticos del cine de personajes solitarios y desarraigados en el mar existencialista humano.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en... italiano. Yep. En italiano, porque la peli está hablada en italiano. Subtítulos en español].

domingo, 10 de abril de 2011

"El pequeño mundo de Don Camilo" (1952).


-- "Le petit monde de Don Camillo" (título original en francés), "Don Camilo" (España). Italia / Francia. Año 1952.
-- Dirección: Julien Duvivier.
-- Actuación: Fernandel, Gino Cervi, Vera Talchi, Franco Interlenghi, Sylvie, Charles Vissière, Clara Auteri Pepe, Italo Clerici, Peppino De Martino, Carlo Duse, Manuel Gary, Leda Gloria, Luciano Manara, Armando Migliari, Giovanni Onorato.
-- Guión: Julien Duvivier y René Barjavel, con Oreste Biancoli sin acreditar, basados en la novela de Giovanni Guareschi.
-- Banda Sonora: Alessandro Cicognini.

-- "El pequeño mundo de Don Camilo" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Bienvenidos al valle del Po, en la deprimida Italia campesina de postguerra (la Segunda Guerra Mundial, aunque tratándose de Italia, cualquier postguerra es más o menos lo mismo). La tierra es amarrete, el sol caldea sobre las cabezas, y la vida sigue más o menos como siempre. O no. Porque en las elecciones para alcalde del pueblo han ganado... ¡¡¡HORROR, TERROR, DIOS NOS PILLE CONFESADOS!!! ...¡¡¡LOS COMUNISTAS!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Peppone es el nuevo alcalde del pueblo, y esto, maldita la gracia que le hace a Don Camilo, el sacerdote del lugar, que por ser sacerdote, católico, y de parroquia pequeña, e italiano más encima, junta todos los papeles para ser, bueno... un tantín reaccionario, para qué andarnos con finezas. Don Camilo ya está que trina porque la aldea aclama a Peppone, y cuando está a punto de hacer algo para solucionar el, ehm, "problema", recibe una llamada superior al orden, a no salirse de la iglesia, etcétera. Sí, Jesucristo mismo desde su crucifijo le habla a Don Camilo, ¿qué hay con eso? Así es que Don Camilo, sin salirse de la iglesia ¿eh?, sube al torreón y larga las campanas para ahogar el discurso. Los comunistas están ahora a por ir a por la cabeza del cura reaccionario, etcétera... Comienza así la larga historia de hostilidades entre Don Camilo el cura medio reaccionarillo pero no tanto como para que alguien no lo califique de bolchevique, y Peppone el comunista que igual lleva a su hijo a que lo bauticen en la iglesia (con el nombre de Lenin, OK, pero nadie es perfecto... pensándolo bien podríamos acusarlo de maltrato infantil). Hostilidades que van a durar todo lo que se pueda, porque, en definitiva, ¿qué sería de Don Camilo si no tuviera a Peppone para arrearle unas cuantas, y qué sería de Peppone si no tuviera a Don Camilo para entretenerse un rato...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Quién lo creyera, resulta que el arte de Italia no se agotó en el Renacimiento ni en el Barroco. En el marasmo general que es el arte italiano postrenacentista (exceptuando el cine, claro, y eso hasta cierto punto), de cuando en cuando surgen lumbreras de interés. Una de ellas es Giovanni o Giovannino (a según la fuente) Guareschi, un escritor y dibujante satírico cuya peor desgracia era la de todos los que son demasiado risueños como para quedarse tranquilos comulgando con ruedas de carreta: era de derechitas y un tantillo monárquico y clerical, y por lo tanto las emprendía con alegría contra los comunachos, pero también era capaz de lanzarle dardos a la mano que alimenta, etcétera. Otro pobre hombre demasiado inteligente cuya mayor desgracia es ser y comportarse como él mismo (de pronto me cayó simpático, vaya)... Pero si por algo será recordado y se ha inmortalizado el nombre de Guareschi, es por haber creado la saga del Mundo Pequeño (Mondo Piccolo), y a su imbatible prota Don Camilo. La premisa es sumamente simple: en una aldea pequeña, el sacerdote fachas se lía con el alcalde comunista, pero todo en un ambiente de cierta amabilidad en que se pueden decir y hacer cincuenta millones de putadas, pero al final del día son todos amigos porque, bueno... todos viven en la misma aldea, ¿no? El personaje le ganó una popularidad enorme (auxiliado probablemente porque el héroe, como corresponde con todos los héroes dignos de admiración, es facha y reaccionario, o cuándo han visto ustedes una saga o historia digna de admiración en donde el héroe se caiga al lado socialista/comunista del espectro), y vinieron las adaptaciones para el cine, incluyendo ésta (que dio origen a una próspera franquicia en los '50s y '60s inclusive), además de un deslavado remake protagonizado por Terence Hill, y emitido hasta que les dio puntada al hígado por Televisión Nacional de Chile en los tiempos en que era el canal nacional de la dictadura pinochetista en Chile (cura reaccionario atizándole al alcalde comunista, a fin de cuentas). Además de un remake bastardo mexicano protagonizado nada menos que por... ¡Cantinflas! ("El padrecito", concretamente, que se roba varias ideas de la novela y de esta peli).

¿POR QUÉ VERLA?

-- La peli constituye una bastante fiel adaptación del original literario. La adaptación no dejaba de ser complicada porque la obra original es episódica y consiste más bien en una serie de viñetas que en un gran arco argumental desde el primer hasta el último capítulo, pero lo resolvieron con naturalidad, intercalando habilidosamente una voz en off que nos explica los personajes y los caracteres, con la mezcla a parejas de humanismo y socarronería que tiene el original, y con ello salvaron la papeleta. El final está modificado y quizás hubiera sido más interesante dejar el de la novela, mucho más simple y a la vez más significativo, aunque también más arriesgado desde el punto de vista cinematográfico (lo que funciona en la novela, no necesariamente funciona en el cine). La filmación en blanco y negro también añade un puntillo de fidelidad al asunto, entroncando a esta peli con el neorrealismo italiano de los años inmediatamente precedentes y haciendo por lo tanto más reconocibles esos paisajes italianos (esta es una de esas historias que difícilmente podría ser trasvasijada con toda su gracia y salero a otros contextos, como bien lo prueba "El padrecito", que tiene otros méritos como peli, pero que no puede evitar caer en algunos lugares comunes del cine mexicano de toda la vida). Pero volviendo a la novela y la adaptación, tenemos una versión muy fiel al libro original, que rescata toda su gracia, gracias a unos diálogos brillantes, en que la palma se la llevan los diálogos entre Jesucristo y Don Camilo (dándose a entender entre líneas que es en realidad la conciencia del sacerdote, espoleándole como si fuera Jesucristo, que de manera socarrona lo censura por su tendencia a pasarse de roscas tratando de hacer el bien y lo correcto). A pesar de su carácter más bien episódico, la peli no decae en casi ningún tramo, y consigue ser tremendamente graciosa de principio a fin, sin basarse en el gag o en el chiste barato, sino sacándole punta a los personajes y sus debilidades, las que por otra parte trata de una manera muy humana y comprensiva, como productos del medio ambiente en que se han forjado. Resulta curioso observar que uno de los guionistas es René Barjavel, a quienes ustedes no van a conocer ni en pintura, pero cuyo mayor aporte a la civilización son... ¡historias de ciencia ficción! (¿se conocen el cuento del tipo que viaja al pasado y mata a su propia madre y por lo tanto no puede nacer y por lo tanto no puede viajar al pasado y...? Bueno, René Barjavel lo planteó por primera vez). Aunque por otra parte, si Ray Bradbury estuvo metido en "Moby Dick" y "Rey de Reyes", por qué no iba a estar Barjavel detrás de un proyecto humorístico pseudoneorrealista italiano...

-- Desde el punto de vista histórico y arqueológico, esta es una de esas pelis que certifican la defunción del neorrealismo italiano. Recordemos que el género se había estrenado con "Roma, ciudad abierta" en 1945, y a través de éste se vertió toda la amargura de haber perdido la guerra y el resentimiento contra la grandilocuencia mussoliniana de los años precedentes. Pero de tantos pescadores de Sicilia y de tantos ladrones de bicicletas, el ciclo neorrealista terminó de agotarse rápido (en particular después de que la política volvió un poco a sus cauces de siempre, iniciando el predominio de la siempre tibia Democracia Cristiana en Italia), y los propios cineastas italianos empezaron a volverse en otras direcciones. En "Don Camilo" tenemos una visión radicalmente distinta de la sociedad italiana, que la planteada en el neorrealismo. Mientras que en el neorrealismo predomina la desesperación y la miseria, todo ello con tintes de denuncia social, en "Don Camilo" vemos que existe miseria y desigualdad social, pero como parte de un mundo que, bueno... el mundo es así, con ricos y pobres, pero al final todo se soluciona siempre con un poco de güena onda y buena voluntad, o sea, todo lo contrario que la militancia combatiente del neorrealismo tradicional. Quizás influya (además del monarquismo del autor de la novela) que es una coproducción entre Italia y Francia. Con todo, no debemos temer acá que el retrato de la Italia rural degenere en una serie de bonitas postales de campo al estilo de "Bajo el sol de Toscana" o ese capítulo de Los Simpsons en que se encuentran a Bob Patiño en la campigna, u otras producciones de "yanketa de ciudad descubre el campo italiano que no ha evolucionado desde 1945", aunque quizás haya ayudado su punto a la evolución del género cinematográfico del cine etnoitaliano de toda la vida, vaya uno a saber... pero no acá, por lo menos.

-- Los actores están realmente magníficos en sus roles. Fernandel está clavado a Don Camilo, tal y como lo describe la novela (quizás un poco más bruto, pero siempre socarrón, y a las últimas de buen corazón). Gino Cervi, por su parte, es que lo ves y es Peppone, tal y como debería ser, medio bribón y prepotente, pero en el fondo un chato con buen corazón que es como es porque ha tenido que ganarse la vida allá afuera en vez de poder acceder a una educación como corresponde. El elenco de secundarios por su parte está grandioso, en particular Sylvie (Louise Pauline Mainguené, en realidad) haciendo un gran rol como la maestra Cristina, aunque nunca llegan a robarse la peli, que se trata íntegramente de Don Camilo y Peppone.

IDEAL PARA: Ver una gran comedia italiana... producida en Francia.

sábado, 12 de febrero de 2011

"Te doy mi alma" (2002).


-- "Prendimi l'anima" (título original en italiano), "The Soul Keeper" (título internacional en inglés). Italia / Francia / Inglaterra. Año 2002.
-- Dirección: Roberto Faenza.
-- Actuación: Iain Glen, Emilia Fox, Craig Ferguson, Caroline Ducey, Jane Alexander, Viktor Sergachyov, Ivan Igogin, Joanna David, Michele Melega, Giovanni Lombardo Radice, Daria Galluccio, Anna Tiurina, Bob Marchese, V. Nakonechny, Fiorenza Brogi.
-- Guión: Gianni Arduini, François Cohen-Séat, Alessandro Defilippi, Roberto Faenza, Elda Ferri, Hugh Fleetwood y Giampiero Rigosi.
-- Banda Sonora: Andrea Guerra.

-- "Te doy mi alma" en IMDb.
-- "Te doy mi alma" en la Wikipedia en italiano.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Moscú, ciudad cantada por Rammstein y por Dschinghis Khan. Una viajera llega hasta la Joya de Rusia para hacer investigación entre los tovarich. El blanco: Sabina Spielrein, una judía media loca que los malvados hombres han satanizado desde comienzos del XX. Porque verán, Sabina Spielrein podrá haber sido una loca de atar, pero también fue una pionera en esto o aquello, además de ser judía y de que se opuso a ¡¡¡STALIN!!!, así es que tiene todos los papeles para ser "la buenah". El caso es que la spielréinloga se topa con un profesor inglés, y ambos entablan una relación simbiótica culturetoide narcisista. O sea, mientras él investiga y le enseña un par de lecciones a ella, ella se dedica a bucear en la mente de Sabina Spielrein y mimetizarse con ella, para entenderla en plan camaradería feminazi, darse cuenta de que la loquita no era tan loquita y en realidad era un poco como ella, etcétera. Después de un poco de esta parejita disparejita (que no desaparecerá, sino que volverá en momentos estratégicos de la peli a fastidiarnos lo bueno, o sea, ver a la Sabina Spielrein herself), volvemos a Zurich, a 1907, en donde afrontaremos las Aventuras del Joven Carl Gustav Jung. El joven padawan de Sigmund Freud está listo para afrontar su primer caso, que es una loca histérica llamada Sabina Spielrein. Jung abordará el proceso de una manera completamente distinta a lo que es habitual en materia de locoterapia: no duchas heladas, no palizas en noches de luna llena, no postulaciones a un cupo en el Parlamento. Carl Gustav Jung simplemente... escuchará. Y la chica podrá estar muy loca, pero al final es que nadie la escuchaba, ¿me entiendeh uhté? Mágicamente, la chica empieza a curarse, pero, urgh... también empieza a tenerle ganas al doctor Jung. El doctor Jung, por su parte, quiere y no quiere, porque verán, la Sabina Spielrein está buena, y tiene una calidez humana que su bella-pero-estreñida esposa no posee. De manera que, pues bien, vamos abusando de la relación médico-paciente. La cosa iría bien, salvo por un detalle: ¡¡¡Recuerden que la tal Sabina Spielrein está loca de atar!!! Así es que el triángulo amoroso derivará en crisis purificadora, en romance atormentado... y en un colegio blanco en la Santa Madre Rusia. Todo eso salpimentado, decíamos, por la astringente parejita en el Moscú de hoy.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Carl Gustav Jung debe ser uno de los personajes más inasibles de toda la cultura del siglo XX. A diferencia de Sigmund Freud, que es fácilmente reducible al tema de los tabúes sexuales, o de Skinner y sus ratitas en el laberinto con forma de T, o Pavlov y su perro campanotrópico, Carl Gustavito es un personaje complejo. Quizás ni él mismo se conociera. El psicoanálisis a la Freud es un pequeño baturrillo de teorías pseudocientíficas sobre cómo funciona la mente humana, que opera más por sugestión de autoridad en el paciente (como el cura confesor) que por un verdadero entendimiento de los mecanismos de la mente humana, y Carl Gustav Jung, fiel discípulo de Freud, llevó el tecnobalbuceo psicológico hasta sus obvias consecuencias, desbarrándose por la pendiente del misticismo e inventándose una serie de conceptos esotéricos como el inconsciente colectivo y cosas así, que no tendrán mucho de científico, pero que se ven muy molones, y que han influido lo suyo en el devenir del siglo XX. Pero, por detrás de sus atuendos de sacerdote chamán del inconsciente colectivo, ¿quién era Carl Gustav Jung? Un ser humano, probablemente. Con miedos y debilidades. Es probable que se pareciera más al calentorro presentado por Morris West en su estimable novela "El mundo es de cristal", que a la figura demiúrgica y semiastral que presenta Miguel Serrano en "El círculo hermético" (interesados en Jung, recomiendo la lectura de AMBAS obras, a pesar de ser meridianamente distintas en motivos y alcances). Y como la historiografía occidental desde que el mundo es mundo ha sido androcéntrica, falocéntrica y semencéntrica, pues bien, resulta que todo el mundo disculpa a Carl Gustav Jung, que además de ser psicólogo era un místico (y ya sabemos el temor reverencial que inspiran los místicos aunque uno no les trague, porque vaya a saber si tu vecino sí, y si por ofender a su místico favorito te pone una bomba incendiaria bajo el volante). Mientras que las chicas que pasaron por su vida, eran obstáculos carnales o Evas armadas con manzanas que le ataban a su condición terrena en vez de convertirse en un Ubermensch o un Boddhisatva, a elección. De manera que para el discurso hembrista llegó la hora de reivindicar con violencia militante a Sabina Spielrein, que no era precisamente una santa ni una señorita con la geometría bien ajustada en la azotea. Lo que queda al final de todo eso es, probablemente, dos seres humanos patéticos, una en su comportamiento histérico, el otro en su eterna fuga hacia ninguna parte para que sus hábitos sacerdotales ocultaran sus miserias psicológicas particulares. Pero no es su pecado. Después de todo, el 99% de la Humanidad es patético en su mediocridad, así es que no vamos a pedirles que sean supermanes y supergirls, ¿cierto?

¿POR QUÉ VERLA?

-- La sensación más acabada que tuve apenas termine de ver esta peli, fue... desconcierto. ¿Qué diablos habían querido contarme, al final? No es que la peli sea mala (no lo es, de hecho). No es que el tema sea poco interesante (¿Carl Gustav Jung, poco interesante...?). No es que no se esfuercen. Pero en su esfuerzo por querer abarcar demasiado, incurre en el pecado de morder más de lo que puede masticar. El nervio central y lo bueno del asunto es la historia entre Carl Gustav Jung y Sabina Spielrein. No sé si debería calificar a esto como una "historia romántica", pero al menos trata de sacarse los esquemas de ñoñería con que, sin duda, lo hubiera plagado una versión hollywoodense al uso. Pero a cada rato nos interrumpen esta peli con la investigación de los dos personajes en el Moscú del presente, que pareciera tener por objeto mostrarnos lo poco que sabemos sobre Sabina Spielrein y lo frágil que es la memoria histórica... y que falla miserablemente por el afán de mostrarnos cómo esta parejita empieza a entusiasmarse el uno por la otra y la otra por el uno... y nos desvían de la cuestión principal. Este truquito fue usado en la peli "Posesión", pero ahí se justificaba porque la trama giraba precisamente en torno de eso, en torno a dos personajes que de tanto investigar el pasado, terminaban un poco viviendo en él y a través de él, mientras que aquí no se trata de eso, sino del puñetero Carl Gustav Jung y la puñetera Sabina Spielrein, así es que la puñetera pareja de tortolitos en Moscú sobra. Mientras (la mayor parte del metraje) nos muestran el desenvolvimiento de la relación, tenemos un interesante biopic, dentro de las limitaciones propias del género. Pero para el final el asunto se despatarra entero, transformándose en un discurso para reivindicar a Sabina Spielrein, que en todo el tramo anterior de la peli no aparecía por ninguna parte. Mirando el listado de guionistas (seis tipos, además del director), me pregunto si demasiados pasteleros no habrán arruinado el pastel: "metamos esto que queda bien", "bueno, ya, pero no calza con esto otro", "¡pero yo quiero que esto otro esté!", "bueno, entonces lo dejamos, y ya veremos cómo lo arreglamos", "¡lo tengo, metamos esto otro y así lo cerramos!", "sí, pero así la peli se nos dispara en muchas direcciones", "qué importa, así tiene más lecturas y sublecturas", "ya, OK, hagámoslo así entonces". ¿Qué queda entonces para rescatar en esta peli? Bueno, lo habitual en pelis de época, en particular en las ambientadas en la Mitteleuropa del 900: vestuario, edificios, muebles antiguos... Además, la pareja protagónica (Iain Glen como Carl Gustav Jung y Emilia Fox como Sabina Spielrein) están los dos brillantes en sus roles. Y hay una que otra alusión al pensamiento psicológico/místico/ariosófico de Carl Gustav Jung. Si son razones suficientes para ver la peli, eso se lo dejo al criterio del amable lector de Cine 9009.

IDEAL PARA: Jungianos de pro y fagocitadores de biopics, y de pelis de época en general.

VIDEOS.

-- Escena de la peli en que Jung y Spielrein salen a, ehm, divertirse [en italiano, sin subtítulos].

domingo, 13 de junio de 2010

"Caravaggio" (2007).


-- "Caravaggio". Italia / Francia / España / Alemania. Año 2007.
-- Dirección: Angelo Longoni.
-- Actuación: Alessio Boni, Elena Sofia Ricci, Jordi Mollà, Paolo Briguglia, Claire Keim, Benjamin Sadler, François Montagut, Francesc Garrido, Paolo Giovannucci, Francesc Orella, Mauro Marino, Luigi Diberti, Ricard Sadurní, Roberto Bisacco, Marta Bifano, Arnaud Giovaninetti, Ruben Rigillo, Blas Roca-Rey, Francesco Siciliano, Sarah Felberbaum, Maurizio Donadoni, Joachim Bissmeier, Luca Capuano, Giuliano Oppes, Florian Teichtmeister, Manuel Witting.
-- Guión: James Carrington y Andrea Purgatori.
-- Banda Sonora: Luis Enríquez Bacalov.

-- "Caravaggio" en IMDb (serie televisiva original).
-- "Caravaggio" en la Wikipedia en italiano (serie televisiva original).

¿DE QUÉ SE TRATA?

A bordo de un velero de medio raídas velas, vemos a un hombre muriéndose, y como suele suceder en las pelis artíticah europeas, en vez de simplemente tumbarse pa' fallecer, va y nos suelta un tremendo monólogo acerca de la vida, la muerte y todo lo que está entre medio, que para eso él es un... ¡¡¡PERSONAJE HISTÓRICO!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! De esa manera, su mente lo hace retroceder en el tiempo hasta la época en que era joven e indocumentado, y emprende el viaje a Roma. Porque, eso no lo había dicho, aunque el lector de Cine 9009 que sea culto ya lo habrá adivinado por el título de la peli, estamos en la Italia de finales del XVI, la época del Caravaggio histórico que sirve de base a este biopic, precisamente. Y en esa época el equivalente de los rockstars eran los... ¡¡¡PINTORES!!! ¡¡¡PINTA BONITOS CUADROS Y LUEGO DILE NO A LA PIRATERÍA!!! ¿En qué estaba? Ah, sí, Caravaggio yendo a Roma. Resulta que llega allá, y vive una vida sombría y putrefacta, porque como sabe cualquier historiador o literato de pro, en la época "¡Oh, Roma! en tu grandeza, en tu hermosura / huyó lo que era firme, y solamente / lo fugitivo permanece y dura". Que la ciudad que era sede papal era un putiferio infecto, lleno de duelos, intrigas políticas entre gentes de poca monta, y sífilis, amenizado todo ello por unas cuantas quemas de herejes a manera de asado dominguero. Resulta que Caravaggio las pasa un poco testas porque tiene un carácter de demonio y señor mío, pero como es un hombre talentoso, un poco el Rocky de los artistas del XVII, obtiene los favores (no sexuales, remarco el punto por lo que pudiera entenderse, si mal que mal, hablo de un provecto hombre de Iglesia, y ya ha quedado asentado que Caravaggio es "rarito") de un provecto hombre de Iglesia, precisamente, que lo protege y cuida por su talento con los pinceles (literalmente, no es metáfora sexual, insisto). Pero Caravaggio, bueno, Caravaggio es mucho Caravaggio, que no por remar por babor y estribor es menos machito a la hora de darse de trompadas con la gente, así es que se meterá en un problema y en otro y en otro más. Y entre medio, este pintor hasta pintaba y todo, el muy majo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si su seguro servidor el General Gato tuviera que hacer un Top 100 de los mejores pintores de todos los tiempos, Caravaggio estaría en un lugar alto, pero muy alto. Caravaggio es pieza fundamental para entender un período pictórico tan apasionante y peculiar como lo es el Barroco, con su mezcla de pietismo espiritualista y su chocante brutalismo social. Pero si pasamos del Caravaggio pintor al Caravaggio personaje, nos encontramos con un tipo fascinante y complejo, un artista maldito en toda su dimensión, una especie de antecedente del rockstar del "vive rápido y muere joven". Si bien los conocedores suelen tener en alta estima a Caravaggio, su obra pictórica no es popular entre el grueso público como un Leonardo o un Goya simplemente porque su pintura es malsana, sórdida y opresiva (no por nada, a la corriente pictórica iniciada por Caravaggio, e imitada hasta la saciedad durante el siguiente medio siglo y más allá, se la llama "tenebrismo"). Caravaggio es capaz tanto de pintar el Baco borracho más andrógino ever, como de mostrar al bíblico Holofernes chillando como barraco mientras es degollado por una Judit que lo mira con la frialdad de una cocinera destripando el pescado para la cena. Un arte chocante, no apto para las masas, ni siquiera atenuado por el pretexto mitológico como sucede con el Saturno devorando a sus hijos de Goya, que es un cuadro monstruoso pero bueno, es tan fantástico que no produce tantas cositas como... bueno, como ESTO. Además, el Caravaggio histórico es un enigma, y ha sido objeto de más de un estudio siquiátrico que en clave retcon tratan de dilucidar si el tipo era sicótico, sicópata, paranoico, esquizoide, esquizofrénico, etcétera, porque con lo que se sabe de su vida, con un temperamento explosivo que siempre liado en problemas y muerto en oscuras y zafias circunstancias, no es probable que haya tenido lo que se llama una azotea bien entejada precisamente. De manera que adaptar la vida de Caravaggio para el cine es al mismo tiempo una experiencia desafiante (los artistas malditos metidos en su espiral de autodestrucción siempre dan jugo de sí, y si no díganselo a "Behind the Music") como un casi imposible, tanto por lo difícil de comprenderlo y plasmar lo que se alcanza a comprender de él, como porque a diferencia de un Rembrandt o un Picasso, la marca Caravaggio siempre ha sido un secretito entre conoceurs, no un for sale de multitiendas por pisos. La adaptación canónica de su vida, por cierto, mencionémoslo, es el biopic "Caravaggio" que le dedicara el maric... er... quiero decir, el interesante artista conceptual gay Derek Jarman, por allá por 1985. Lo que circuló como "Caravaggio" en el 2007 y siguientes, y que estamos comentando aquí, es en realidad la condensación en 130 minutos de una miniserie italiana que duraba 180 en su versión original en dos tandas. Bueno, "circuló" es un decir, que estreno comercial en cines, por lo menos en los cines de Chile, esta peli no lo tuvo, más allá de algún cine arte malamente sobreviviendo entre las multisalas copadas con "Iron Man 2", "Alicia en el País de las Maravillas" o "Furia de titanes". Es lo malo con Caravaggio, que no usaba una armadura chula, ni viajaba por mundos mágicos, ni era mitológico, y su único superpoder era saber usar bien el pincel...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Sabio es el hombre que conoce sus capacidades, y más sabio aún el que conoce sus limitaciones. "Caravaggio" podría ser un buen ejemplo de esta máxima. La peli es atrevida en aquello que juega de local, pero da un paso al lado en todas las honduras en las cuales podría naufragar. Meterse de lleno en el simbolismo y el universo pictórico de Caravaggio es como mínimo una tarea algo compleja, y o lo haces bien, o la cagas sin remedio. Esta peli prefiere moverse por el cómodo espacio del biopic al uso, contándonos la historia del pintor en forma más o menos novelada, e intercalando de tarde en tarde algunas escenas con personajes modelando para los cuadros de Caravaggio y mostrándonos así la gestación (que no el sentido o significado, eso se deja a la inteligencia y cultura del espectador) de cada obra. ¿Decepcionante? Un poco, sí, pero más decepcionante hubiera sido que se las hubieran dado de culturetas y hubieran fallado en el intento (y con Caravaggio es fácil pifiarla). A cambio, tenemos algo en lo que las producciones históricas italianas de la RAI nunca fallan: una suntuosa recreación de época (ayudada, claro está, porque Italia tiene las locaciones renacentistas intramuros), una rica fotografía (reminiscente del estilo caravaggiano mismo, aunque sin llegar al homenaje visual directo, en un alarde de estilismo sutil), una banda sonora algo incoherente pero muy potente (cortesía de Luis Bacalov, antaño soundtrackista de Spaghetti Westerns), y un guión bien llevado de principio a fin, que si bien se permite alguna que otra salida simbólica, en general está bien aterrizado. La recreación de época es magnífica, y no solamente en la parte formal (vestuarios, decorados) sino también en el contexto y mentalidad. La peli no se arruga en mostrarnos la Roma del siglo XVII como la ciudad bruta y mugrienta que era, ni tampoco hace ningún intento por blanquear la corrupción, el fanatismo y el puterío en que estaba sumergida la omnipresente Iglesia Católica por aquellos años. O sea, estamos en las antípodas del cine histórico hollywoodense, que si algún día se atreve con Caravaggio, lo convertiría en un héroe atormentado sin más, blanquearía su currículum (nada bisex, entendámosnos), y lo ubicaría en una Roma en donde todas las aldeanas pobretonas tendrían harapos de alta costura y dentadura Colgate. Además, la peli detalla bien la lucha que entablan las inevitables envidias, resquemores e intrigas con lo que los mediocres se oponen al genio que amenaza con sumergirlos. Quizás el único defecto de la peli es que algunas situaciones pasan de manera rápida y fugaz y no siempre es claro desde dónde vienen o hacia dónde van tales o cuales personajes, pero claro, estamos frente a la reducción de una serie televisiva, a la que le amputaron cerca de un tercio de metraje. Si sale en DVD, es probable que sea en el formato extendido de las tres horas, porque ahí no tienen las inevitables limitaciones de la distribución ("¿quiere usted que le distribuyamos una peli sobre un pintor italiano al que no lo conoce ni su madre, y además dura tres horas? ¿y cómo diablos le saco siete funciones diarias a una peli de tres horas, me puede decir, ah...?"), pero aún así, la peli en su formato de dos horas se defiende bien.

IDEAL PARA: Interiorizarse en la vida, pasión y milagros de uno de los más interesantes y complejos genios que ha producido el mundo de la Pintura.

VIDEOS.

-- Caravaggio pinta un retrato del Papa [en italiano, sin subtítulos].

jueves, 19 de febrero de 2009

"El bueno, el malo y el feo" (1966).


-- "Il buono, il brutto, il cattivo". Italia / España / Alemania Occidental. Año 1966.
-- Dirección: Sergio Leone.
-- Actuación: Eli Wallach, Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Aldo Giuffrè, Luigi Pistilli, Rada Rassimov, Enzo Petito, Claudio Scarchilli, John Bartha, Livio Lorenzon, Antonio Casale, Sandro Scarchilli, Benito Stefanelli, Angelo Novi, Antonio Casas.
-- Guión: Agenore Incrocci, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni y Sergio Leone, basados en una historia de estos dos últimos.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.

-- "El bueno, el malo y el feo" en IMDb.
-- "El bueno, el malo y el feo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En uno de esos agujeros de la Historia en que cae la gente noVIP (la mayoría, en realidad), hay una familita muy pobre tomando sopita y legumbritas y esas cosas. Hasta que de pronto aparece un pistolero. Basta verle la cara, es Lee Van Cleef, y ya sabemos que nada bueno se va a cocinar aquí, que va a comer un poco y después... ¡Y, que el hombre desenfunda antes de irse a borras y hace lo suyo! Después viaja de regreso al tipo para el cual hacía el trabajo de pistola a sueldo, y qué creen... ¡El joputa también lo mata! Un lindo cartelito nos informa que él es... ¡¡¡EL MALO!!! Cambio de escena (aaaaaah, la magia del cine...). Aparece un tipo que por descarte no puede ser el Malo (ya salió) y tampoco el Bueno (es tan dejaíto 'e la mano de Bastet, el pobre...), así es que tiene que ser el Feo. En un difícil trance, el Feo es rescatado por otro tipo, que es el Bueno. Pero miren qué Bueno más malo, resulta que en vez de liberar al Feo, va y lo entrega a las autoridades... Después de escuacherinflarle al Bueno una hortada de improperios para éste y su sagrada familia, el Feo se arriesga a terminar afirmado con una cuerda del peral que no da peras. En la hora decisiva, el Bueno monta una Western-Ops y con un tiroteo de empechine, arrea al Feo consigo. Y se reparten el money de la recompensa, par de buitres. Bueh, pasa lo que suele pasar con todos los acuerdos comerciales, que cada socio quiere más, y así la primitiva alianza entre el Bueno y el Feo termina quebrándose. Y el Feo empieza a tratar de vengarse del Bueno. Mala cosa, porque el Bueno, no sé si ya lo dije, es Clint Eastwood, y por la mamacita de Chuck Norris que nadie se caga en... ¡¡¡CLINT!!! El asunto se transformaría en una simpática guerrilla, de no ser porque en medio, por puro azar del destino, el Bueno y el Feo se topan con el clásico moribundo que dice unas últimas y crípticas palabras sobre un churrantástico tesoro enterrado en una tumba, etcétera. El problema es que el Feo escuchó la primera parte del asunto. Y el Bueno la segunda. Ahora ambos deben volver a ser amiguetes a la fuerza si quieren el tesoro, porque cada uno tiene la pieza de información que le falta al otro. Y por si esto fuera poco, resulta que el Malo también se enteró de la existencia del tesoro, y se le ocurre que si hay algo mejor que ser mercenario, es hacer el Indiana Jones. Ya se sabe que eso de los triángulos nunca funciona, y así es como el asunto terminará... Bueno, en lo que termina.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '60s, la época en que podías hacer revoluciones con flores, en que los discos de vinilo servían para algo más que escrachearlos en una tornamesa, y en que los hippies caminaban sobre la faz de la Tierra. En la superficie se trató de un movimiento de nenes ricos jugando a las protestas y al free-sex, pero un poco más por debajo hubo todo un rico movimiento contracultural. Aunque no parezca haber relación a primera vista, el Spaghetti Western se nutre de este Zeitgeist. En los '60s, el mundo le perdió el respect a la Mitología Yanki (algo bien visible, por ejemplo, en "Busco mi destino"), y como parte de esto, le perdió también el respeto a los Western, venerable género que era más que sólo cine, sino que también era la columna vertebral de lo que podríamos llamar la esencia de lo americano, de los más profundos valores del self-made-man, del rudo pionero conquistando la naturaleza (y fertilizándola de indios, de paso, pero nadie dijo que no habían costos que pagar...). El Spaghetti Western puso todo esto patas por cabeza, porque si bien los vaqueros seguían siendo rudos y viriles (en algunos casos incluso más, y es que Clint Eastwood es mucho Clint...), ahora todo era más sucio y quisqui, no tan almidonadito como esas viejas baladillas sobre rancheros bien peinaditos y bien afeitaditos en calles de poblados rodadas en gloriosos exteriores de cartón piedra. La obra clave en este sentido fue la llamada Trilogía del Dólar ("Por un puñado de dólares", "Por un puñado de dólares más" y la que nos ocupa), en que la dupleta de Sergio Leone en la dirección y Clint Eastwood en el protagónico le volaron la tapa de los sesos a medio planeta con su radical reinterpretación del Western. En realidad, de Trilogía no tiene nada, como no sea la conexión temática y conceptual, porque el personaje protagónico ni siquiera se sabe si es el mismo o no (algunos han tratado de ver en la figura del Pistolero Sin Nombre, interpretado por Clint Eastwood, algún resabio de continuidad cronológica, y en ese sentido, "El bueno, el malo y el feo" sería algo así como la precuela de las otras dos, pero estos ejercicios de eruditillo no dan mucho de sí porque la intención primaria nunca fue hacer una saga, en primer lugar). Esto quiere decir que, al revés de trilogías de infausta fama como "El ataque de los clones", "Mátrix recargado" o "Piratas del Caribe: El cofre de la muerte", pueden verse perfectamente por separado y no pasa nada. Qué tiempos aquellos. El caso es que "El bueno, el malo y el feo" pasó a ser una peli icónica en la Historia del Cine, ubicó a Clint Eastwood definitivamente en el Olimpo de los die hard, y fue después imitada/parodiada/destrozada hasta la saciedad. Es el destino de los clásicos: mientras más clásico, más te quieren ver hecho carroña.

POR QUÉ VERLA.

-- Podría partir por su valor arqueológico, por su indiscutible contribución a la historia fílmica mundial del mundo. Y sí, éste es un buen motivo para verla. Pero el valor arqueológico en este caso tiene que ver con el hecho de haber redefinido el concepto de duro y el concepto de Western, y eso es algo que dura hasta el día de hoy. Después de "El bueno, el malo y el feo" nunca más ha podido realizarse un Western en serio "como los de antes", y eso es porque esta peli parte de una premisa tan básica, que torna en increíble todo lo demás: el Far West era sucio. Piénsenlo. Carretas levantando polvo todo el día. Sol abrasador que te hace sudar. No hay agua. Y los farwesteros eran todos patipelaos tipo franciscopizarros o hernancorteses escapados de las alcantarillas de las Trece Colonias para probar suerte en el Oeste a su flaite manera, así es que aunque hubieran tenido agua a destajo, no se hubiera podido esperar que se tomaran una ducha al año aunque tuvieran necesidad (buena época ésa para los ácaros de la sarna...). En ese sentido, aunque las peripecias de los personajes son un folletineo que podría haberlo escrito un Charles Dickens o algo así (eso de que Clint Eastwood tenga tanta puntería con el fusil que pueda cortar una soga a cuatro cañonazos de distancia...), la ambientación demolida queda. Hasta el día de hoy. Existen Westerns limpiecitos como "Bandidas" o "Shangai Kid", pero bueno, ésos no iban en serio, de todas maneras...

-- Clint Eastwood. Esta peli es inseparable del Pistolero Sin Nombre que interpreta un hombre de nombre Clint Eastwood. Había hecho roles antes, incluso había interpretado al mismo personaje en "Por un puñado de dólares" y "Por un puñado de dólares más" (bueno, es un personaje sin rasgos definitorios propios, así es que uno puede preguntarse si es el mismo o es un héroe genérico... ya saben, como en esas antiguas pelis de romanos con forzudo en donde el pectoral con patas podía ser Hércules, Sansón, Maciste y al final era la misma cosa). Pero fue aquí en donde se consagró. Mucho de la carrera posterior de Eastwood fue en buena medida un reciclaje con variantes, y a veces cruda autoparodia, por qué no decirlo, del mismo tipo de héroe vaquero rudo con otros nombres ("La marca de la horca", "La leyenda de la ciudad sin nombre", "Dos mulas para la hermana Sara", "Joe Kidd", "El fugitivo Josey Wales", "El jinete pálido"...). De hecho, fue recién con "Harry el Sucio", estrenada cinco años después de ésta, que Clint Eastwood pudo desencasillarse del rol de vaquero rudo y malhablado, demostrando que también podía interpretar a un policía rudo y malhablado. En esta peli, Clint Eastwood no era la ultraestrella que llegó a ser después, así es que si bien puede ser considerado el prota del asunto (por aquello de ser "el Bueno", aunque se lo llama "el Rucio"), tanto "el Malo" como "el Feo" roban también un montón de tiempo en pantalla, y Clint apenas se destaca (especialmente poco heroica es la secuencia en que el Feo manda al Bueno de paseo por el desierto a hacerle junta a los buitres). Y justo es decir que Lee Van Cleef compone un Malo que acompaña estupendamente bien porque es un joputa que ríete tú de los villanos metrosexuales del cine post-2000, y Eli Wallach como el Feo es un desgraciado tan querible que al final hasta uno quiere que gane, a pesar de que, por ser el Feo y no el Bueno, se sabe que cuando mucho va a compartir, y de ganar olvídense. Y no diré más para no entusiasmarme, así es que, a pasar a otra cosa.

-- El soundtrack de Ennio Morricone. ¿Quién diablos no ha cantado el gritito ése tan Western, "aAh-aAh-aaaaaa... cgua-cgua-cguaaaaaá...", cambiándolo con el correspondiente "sa-que-roooooo" o "po-se-roooooo" o "bol-se-roooooo" o cualquier palabra tonta de tres sílabas, que el castellano tiene muchas para eso (qué previsor, señor Cervantes, haber dejado el idioma tan premunido para poder después cantarle Morricone a cualquier desgraciao con letra autóctona). El soundtrack mismo tiende a ser repetitivo y con la excepción de un par de temas, no se sale mucho del aAh-aAh-aaaaaa, con el subsiguiente cgua-cgua-cguaaaaaá interpretado por algún que otro instrumento, y asocia tal o cual instrumento con tal o cual personaje (flauta para el Bueno, ocarina para el Malo y voz humana a pecho palomo para el Feo). Quizás esto también ayudó a labrar la fortuna del soundtrack (el principio Lavín: si no tienes un mensaje profundo, repítelo hartas veces, a ver si así se graba). El caso es que el soundtrack de "El bueno, el malo y el feo" es ultraclásico y es un must-have para cualquier discoteca de cinéfilo de pro, además de que ayudó a cimentar la fama de Ennio Morricone como soundtrackista destacado. A tanto llegó Morricone como afamado compositor después de esto, que no sólo escribió brillantes partituras para "La misión" o "Los intocables", sino que además pudo regodearse con sopa de garbanzos a cuenta de la factura por las bandas sonoras de "Orca", "El humanoide", "Sahara" (la con Brooke Shields, no la con Penélope Cruz), "Sonja la Guerrera"...

-- Aunque la peli misma es un tanto irregular (hay secuencias enteras que pudieron ser perfectamente eliminadas del guión y tanto no se hubiera perdido, la del puente probablemente la más larga y menos relacionada con la acción de todas), hay una tracalada de grandes momentos que son cine en estado puro. La presentación del Malo es que de verla, y ya sabes que el desgraciao es jodío. La estancia del Bueno y el Feo en el monasterio es también brillante. La secuencia en que el Feo las pasa canutas en el campo de prisioneros mientras de fondo suena una triste balada, encoge el alma. Pero la mejor de todas es la traca final, un encuentro de los tres personajes que marca un antes y un después para cualquier cinéfilo. Se dice que Ennio Morricone compuso la música de la secuencia en un momento de inspiración (integrada por "The Trio" y "The Ecstasy of Gold"), y a Sergio Leone le gustó tanto, que en vez de pedirle que adaptara el tema acortando aquí y alargando allá para que calzara en la peli (el procedimiento estándar de trabajo para cualquier soundtrackista), fue él quien en la mesa de montaje acomodó las imágenes para que el tema pudiera tocarse entero, tal y como Morricone lo concibió. Sí, como lo leen: ¡¡¡En 1966, en un Spaghetti Western, Sergio Leone se convirtió en un proto-MTV creando lo que podría ser el primer videoclip de la Historia del Cine!!! Y no sólo el primer videoclip, sino uno de los mejores jamás rodados.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL BUENO, EL MALO Y EL FEO".

-- (Ir a la página) Curiosidades de la peli.
-- (Ir a la página) Sobre el Spaghetti Western en Mabuse.
-- (Ir a la página) Comentario en Arlequín.
-- (Ir a la página) Comentario en Filmoteca: Cine y Series.
-- (Ir a la página) Comentario en Mis Películas Favoritas.
-- (Ir a la página) Comentario en La Guarida del Bigfoot.
-- (Ir a la página) Comentario en Filmolibros.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

-- Secuencia de créditos de España [sin subtítulos].

domingo, 10 de febrero de 2008

"Acuérdate de mi" (2003).


-- "Ricordati di me". Italia / Francia / Inglaterra. Año 2003.
-- Dirección: Gabriele Muccino.
-- Actuación: Fabrizio Bentivoglio, Laura Morante, Nicoletta Romanoff, Monica Bellucci, Silvio Muccino, Gabriele Lavia, Enrico Silvestrin, Silvia Cohen, Alberto Gimignani, Amanda Sandrelli, Blas Roca-Rey, Pietro Taricone, Giulia Michelini, Maria Chiara Augenti, Andrea Roncato.
-- Guión: Gabriele Muccino y Heidrun Schleef, basado en una historia del primero.
-- Banda Sonora: Paolo Buonvino.

-- "Acuérdate de mi" en IMDb.
-- "Acuérdate de mi" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Italia. Antaño fue un barrio fascista, luego fue un barrio yuppie, luego decayó y es un barrio... para ellos, nuestros protas. Que son cuatro. Está el padre de familia en un trabajo que no lo llena, que quiere volar, terminar su novela... Está la madre que años atrás sacrificó su promisoria carrera teatral para cazarse, perdón, casarse, e incubar prole. Está la hija mayor, una dieciochera (bueno, en realidad 17, pero casi 18) emperrada en hacerse famosa a como dé lugar, incluyendo encamarse con figurines de la TV para hacerse un lugar en el hueco mundo de los estelares con baile. Y está el otro hijo, que es... bueno, es... bien, cómo decirlo, es... En realidad, básicamente no es. No es nada, no es nadie, creo que me hago entender sin necesidad de insistir en el punto. Pues bien, resulta que nuestros cuatro personajes que comparten una misma familia casi como por milagro (y es que apenas interactúan unos con otros) emprenden cada uno sus respectivas búsquedas personales. El chico anda obsesionado con una chica que tuvo a bien darle un piquito alguna vez, y la quiere a ella y sólo a ella, aunque ella no quiere porque él no es lo suficientemente cool (lo que a su edad, en ese tiempo, significaba ser comunacho sin onda). La chica, por su parte, acude a un casting, y aunque no queda, consigue incrustarse como astilla en el ojo de un tipejo de la TV, con el que activa el servomotor abrepiernas para obtener la corriente eléctrica que la pondrá en imagen catódica por toda Italia. La madre, por su parte, tiene una impensada oportunidad de retomar su carrera dramática, y descubre cuánto había dejado de lado. Y el padre, por su parte, se reencuentra con un antiguo amor, con el que se embarca en una renaciente pasión volcánica y neumática que lo llevará a poner en crisis toda la delicada estabilidad familiar y podría hacer saltar la peli por los aires...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '60s, el cine europeo era sinónimo de B/N (y filtros monocromáticos más tarde), imágenes-secuencia de 20/25 minutos de duración, diálogos de absurda recarga filosófica, personajes alienados y abundante material mamario para la cámara. Afortunadamente, aunque una parte importante de la producción cinematográfica europea sigue por esos mismos aberrantes y herbertmarcusianos canales, otro importante grupo de cineastas se ha apartado de todas esas convenciones para tratar un tipo de cine más amigable con el público, entendiendo de una vez por todas que "serio" o "de calidad" no significa solemne o aburrido. Aunque podrían haber conservado la última costumbre, la del tema mamario, que a nadie le hacía daño, pero en fin, no siempre se gana...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una gran película sobre el tema de la desintegración familiar. Sin ser discursiva ni pedante, o acabar el asunto en moralina. Simplemente se trata de cuatro personajes que viven cada uno su propio mundo particular. Tomar la opción de contar cuatro historias paralelas, encajarlas en un miembro distinto de cada familia, y conseguir que las cuatro historias importen y pesen lo mismo, es fazaña no menor. Aquí consiguen el prodigio. La peli tiene un feeling muy natural y muy moderno (o casi, porque vemos adolescentes en el 2003, pero no usan I-Pod, no escuchan MP3 y no chatean por Internet, pero en fin...), sin caer en la imitación barata del drama yanki contentaDisney de toda la vida. El gran mérito es que consigue que nos interese como espectadores las vidas de los cuatro integrantes de la familia, a pesar de que en estricto rigor, los cuatro son miserables y patéticos perdedores, de la clase que en verdad, con miradita honesta al corazón, nadie quiere realmente ser. Y eso, sin juzgarlos, absolverlos por su lado humano debajo de la podredumbre moral, o condenarlos por el crimen de pecar contra Jehová (Paul Thomas Anderson podría haber aprendido algo de aquí antes de rodar la sobrevalorada "Magnolia", si ésta hubiera sido posterior). Simplemente contando la historia en neutro, y dejar que el espectador decida. Eso es respetar la inteligencia del espectador.

-- Los cuatro personajes son buenas representaciones de cuatro estereotipos sociales burguesoides por desgracia muy comunes hoy en día, y de los cuales, por mejor, hablaremos por separado. El padre es el tipo que antaño tuvo grandes sueños e ilusiones, pero que no sólo es un derrotado por la vida (ya sabes: la familia, los hijos, la política, los impuestos...), sino que además se derrota a sí mismo, siendo un gran y perpetuo coitus interruptus ambulante, ya que no es capaz de concretar nada con su amante (a la que por otra parte, vaya uno a saber si la quiere por ella, o simplemente por escapismo de su asfixiante medio ambiente), y tampoco puede escribir el capítulo final de su largamente inacabada novela. Lo interpreta Fabrizio Bentivoglio, y está la mar de bien, más allá de lo odioso y anodino que resulta su personaje. Por cierto, Monica Bellucci aparece a cuenta de él (ella es la amante), pero no se hagan ilusiones; ya no es como en "Drácula", que mostraba cuero sin empacho; ahora es famosilla y hace esta clase de roles que, pues bien... acá está de adorno y como reclamo publicitario para el afiche. Nada más.

-- La madre es su correlato femenino, que sacrificó una carrera actoral para servir a la familia en la casa, y después tiene la cara de gritarle (no decirle, gritarle, que ella es de la clase histericona) a su marido que todo el sacrificio es por culpa DE ÉL (como si ella hubiera dado el paso de la Gran Renuncia con una .44 en la nuca), y que a pesar de no remorderle el temita de los romances extramaritales cuando son propios, no tiene empacho en hacerle la casa el Infierno de Putas a su marido cuando éste toma igual camino. La actriz a cargo es Laura Morante, a quien, después de verla como frustrada esposa de pianista en la posterior "Lo mejor de nuestras vidas", empiezo a preguntarme si es una actriz que interpreta papeles de histérica, o una histérica metida a actriz. Bueh, quizás actúe con el útero, después de todo.

-- La hija "permuto vagina por TV" es interpretada por Nicoletta Romanoff. Como no la he visto en otros roles, me pregunto: ¿realmente es una gran actriz, o es una chiquilla hueca interpretándose a sí misma? Porque la verdad, el tema de la chica tonta para todo lo que no sea abrir las piernas le sale de lo más natural. Verla es tener la viva representación de lo que acá en Chile se conoce como la "Chica Mekano" o la "Chica LUN", la adolescente bien tonificada de músculos, pero que ya ni siquiera resulta interesante de físico de tan anoréxica que está. De hecho, el programa al que arriba como bailarina ("Alí Babá") está calcadito de programas chilenos como el decadente "Morandé con Compañía", o el por la Infinita Misericordia de Dios ya fenecido "MeKano", y en otros países debe haber clones de estas putrefacciones audiovisuales. Y algo de ironía debe haber en que quien llega al programa es ella, abriendo las piernas, y no su mejor amigui, que está harto más buena, si me preguntan.

-- El hijo está interpretado por Silvio Muccino (hermano del director de la peli, por si no notaron la coincidencia de apellidos). Es, con mucho, el personaje más patético de todos. Es un perdedor al que nadie hace caso, y que cuando una chica tiene a bien besarlo, aunque sea para pasar el rato, hace lo imposible por conquistarla, en vez de asumir una actitud viril, mandarla a volar, y construir su propio imperio con materiales más promisorios. Por eso le va como le va, después. Por desgracia existen muchos adolescentes así. Yo los mandaría, como terapia, a ver esta peli, para mostrarles todo lo que no tienen que hacer en esas edad en que las hormonas tratan de imperar.

-- El final. No lo revelaré, pero no es un final con moralina Hollywood. Gracias a Dios.

IDEAL PARA: Tener una visión de la vida familiar como (desgraciadamente) es, y no como debería ser (según el canon Hollywood).

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