11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Tesoro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Tesoro. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de enero de 2012

"El tesoro de la Sierra Madre" (1948).


-- "The Treasure of the Sierra Madre". Estados Unidos. Año 1948.
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Walter Huston, Tim Holt, Bruce Bennett, Barton MacLane, Alfonso Bedoya, Arturo Soto Rangel, Manuel Dondé, José Torvay, Margarito Luna.
-- Guión: John Huston, basado en la novela de B. Traven.
-- Banda Sonora:

-- "El tesoro de la Sierra Madre" en IMDb.
-- "El tesoro de la Sierra Madre" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un yanki anda dando vueltas en México. Ya lo veo venir, es que ustedes han visto muchas pelis antes. ¿De turismo? No... ¿Salvando a los mexicanos de sí mismos y sus corruptos líderes mientras cantan ayayay con agradecidos mariachis y apetecibles damiselas? Tampoco. ¿Rodando una peli ambientada en Chile? Pues, tampoco. Sí, es una peli rara. Y se va a poner más raro cuando les diga que este yanki no está llevando la civilización a los pobres compañeritos del sur ni mucho menos, sino... malviviendo. Ya sé. No me creen. Lo escribiré de nuevo: malviviendo. Lo escribiré una vez más, porque ustedes saben que a los yankis no se los ve así en el extranjero. Allá va: mal-vi-vien-do. El caso es que las cosas están malas para los gringgous, y pues qué se le va hacé, pues que así está de chingada la vida... Por eso se mete a trabajar para una obra yanketa en México, sólo para aprender la lección de que el capitalismo salvaje funciona para los yankis si estos yankis están en la cúspide de la cadena alimenticia, no si están, ya lo saben... malviviendo. Eso es. Entendieron el punto. El caso es que nuestro personaje está a punto de dejarse caer de hambre, cuando por una serie de circunstancias, acaba tejiendo buenas migas con un coleguete, además de con un buscador de oro. Se sabe que para ciertos pagos de la Sierra Madre, nadie ha buscado oro, de manera que es posible hallar un filón allá, con un poco de suerte... y con una buena inversión. Pero... ¡cuidado!, dice el viejo buscador de oro. Que en primera, la ilusión del oro se lo lleva por delante a uno, más o menos como las tragaperras y las perras de Las Vegas, y en segunda, una vez que se encuentra el oro... surgen los fantasmas, las ambiciones, el odio por tener un gramito más. Los otros dos dicen que naaaaaa, que cómo tanto, que van a ser buenos compañeros y tó. Y como el buscador de oro se ha ganao y perdido fortunas, y tanto más le da el tema, si lo que le apasiona es la búsqueda en sí, se une al grupo. Así es que parten los tres rumbo a la Sierra Madre. En donde encontrarán el oro. Y problemas. Y su destino. Y la inmortalidad en este clásico de 1948 de la Warner...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

B. Traven es uno de los escritores más desconcertantes de la Literatura Universal. No quiero decir el más grande o el mejor, aunque cada uno de sus libros deja caer verdades como puños acerca de la condición humana, con algo a mitad de camino entre la resignación existencialista y el cinismo socarrón. Y para complementar esta estampa de escritor escribiendo sobre temas malditos (la condición humana, el pesimismo inherente a la naturaleza humana, etcétera), el hombre nunca dio a conocer la cara, nunca dio entrevistas, y hasta el momento de escribir estas líneas ni siquiera estamos demasiado seguros de cuál era la verdadera identidad del hombre que se escondía tras el seudónimo de B. Traven (sí, señores, tenemos a un escritor que no está ávido de subvenciones ni hambriento de cámaras ni despotricando contra los filisteos que no entienden su magna obra, sino a un tipo verdaderamente preocupado de la Literatura... y el mundo no se acabó, figúrense). Esta rara avis vendió los derechos de una de sus novelas, "El tesoro de la Sierra Madre" precisamente, para una adaptación al cine. Cayó en las manos de John Huston, hombre que ya había legado a la posteridad ese gran clásico policial que es "El Halcón Maltés" (protagonizada por Humphrey Bogart, así es que acá en "El tesoro de la Sierra Madre" repite la dupleta Huston-Bogart). El resultado, una peli inmortal allí por donde se la mire.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Qué hace a una peli universal, ser verdaderamente universal? Ya puestos, a cualquier obra de arte, pero ya que estamos, hablemos de pelis. Probablemente sea un delicado equilibrio entre contar historias cotidianas (o no tanto, que también existen el cine histórico y la Ciencia Ficción) sin desvirtuarlas con demasiados elementos fantasiosos, pero extrayendo algunas verdades universales y válidas para todos los seres humanos en el camino. No es tarea sencilla, y por eso, por cada clásico que se rueda hay 200 o 300 que, aparte de algunos reivindicacionistas acérrimos como vuestro seguro servidor el General Gato, pasarán sin mayor pena ni gloria. "El tesoro de la Sierra Madre" es una de las pocas pelis que se han rodado que merecen verdaderamente el calificativo de universales. Sus peripecias están firmemente enraizadas en un medio ambiente y época (el México de los '30s), y sus personajes son también tres gringos representantes del período y ambiente, pero a poco de andar, el viaje de los personajes hacia la soledad se transforma en un periplo metafísico hacia el interior de ellos mismos. Llega un minuto en que, a pesar de ver gringos y mexicanos, nos olvidamos de que estamos frente a tales, sino que vemos simples seres humanos, desnudos en su miseria, prisioneros de su descenso personal a los infiernos. El viaje hacia la veta, el hallazgo del mineral, el trabajo para explotarlo, y las posteriores rencillas entre los triunfadores ebrios de más, reflejan como pocas veces en el cine todas las miserias que se pueden esconder las personas bajo su capote, y que generalmente no salen gracias a esa delgada pátina de costumbres que llamamos "ser civilizados", pero que en determinadas situaciones se triza para dejar al descubierto lo que verdaderamente es una persona, aquel viejo adagio hobbesiano de que el hombre es el lobo del hombre. Es una visión pesimista de la condición humana, vale, pero si no fuera así, los libros de Historia Universal serían notoriamente más delgados (les habríamos expurgado las guerras, las intrigas, los asesinatos, las masacres, los genocidios... bien mirado, todo lo que hace entretenida a la Historia, vaya). Llega el minuto en que el oro es apenas un pretexto, casi un mcguffin, y lo verdaderamente importante aquí es la ambición, la codicia, el quiero ser más a costa de todo. Ese ambiente, esa mentalidad, esa naturaleza humana, esta peli la refleja como pocas. Si hubiera una invasión extraterrestre a la Tierra y hubiera que salvar las 20 pelis más representativas de lo que es la Humanidad, probablemente "El tesoro de la Sierra Madre" debería ir en el paquete. Los pesimistas dirán que como estudio frío y cuasi metafísico de la naturaleza humana. Los optimistas, como un recordatorio de las cosas que los seres humanos no deberíamos hacer, pero en determinadas circunstancias sí somos capaces de. Sea cual sea, esta peli es un must-see.

-- John Huston. El hombre es un director de talante bastante neoclásico, a un tiempo fascinado por la puesta en escena correcta y el trabajo de edición draconiano, y además frío como el culo de una foca. Era por lo tanto el mejor hombre para rodar esta peli, y se nota. La mirada de Huston sobre sus personajes, sobre los tres buscadores de oro abandonados a sus propios impulsos y bajas pasiones, es gélida y despiadada, casi como de entomólogo abriendo a sus bichos con bisturí. Huston se toma su tiempo para ponernos en ambiente, hacernos ver la cochina vida de sus protas para que les tomemos simpatía, y una vez que nos hemos encariñado con ellos, y les vemos hacer el viaje y queremos que triunfen, empieza a mostrar su lado más oscuro y retorcido, provocando justamente el efecto buscado: desconcierto, irritación, asco. Pero Huston en ningún minuto festeja o condena a sus personajes: se limita a describirlos, y que el espectador se tome sus propias conclusiones. El final de la historia, que no develaré para no lanzarme un spoiler (aunque quienes hayan visto el gran homenaje que se mandaron con el episodio de los tres niños y el comic del Hombre Radioactivo N° 1 en "Los Simpsons", ya tendrán una intuición sobre cómo acaba la cosa) es en cierta medida el más lógico y el más merecido, pero también es el más amargo porque a las últimas no hay héroes ni villanos en esta tragedia, sino apenas seres humanos. Y eso se debe fundamentalmente a la maestría de un John Huston iluminado como pocas veces en su carrera (y estamos hablando del director de "El Halcón Maltés" y "Moby Dick", pelis ambas cualquiera de las cuales le hubiera asegurado en solitario un lugar en la Historia del Cine), que crea una peli con pulso y nervio dramático desde sus rastrosos comienzos hasta su terrible final. (P.D.: Si ya adivinaron el final, véanla igual. Esta peli es de ésas que aguantan más de un visionado sin problemas, y de hecho, saber el final hace que en segundas revisiones le encuentres todavía más aliento a la historia).

-- Humphrey Bogart. Estamos lejos del cínico y amoral Sam Spade que interpretó en "El Halcón Maltés", o del duro-pero-sentimental Phillip Marlowe de "El sueño eterno". Su Dobbs es lo que en buen y castizo romance llamamos "un maldito y grandísimo cabrón hijo de puta", pero como le hemos visto antes del comienzo de la aventura y sabemos de qué pie cojea, además de ayudado por la gran interpretación de Bogart, llegamos no diré a empatizar con él, pero sí al menos a comprenderlo y sentir piedad por el pobre desgraciao. Tampoco es como es porque "el sistema" o "el capitalismo" ni ninguna de esas zarajandas, sino simplemente porque es un ser humano, y como tal tiene sus virtudes y defectos: es valiente y arrojado cuando se le necesita, pero también egoísta y desconfiado, y esta lucha del hombre torturado por sus propios demonios lo convierte en un personaje inmenso como la vida. Uno podría pensar que Bogart se lo traga todo a su alrededor, pero no: a su lado sobrevive incólumne el gran personaje del minero experto en mil y una lides, interpretado por Walter Huston como un pobre tipo que hace rato ha perdido el verdadero sentido de la búsqueda de oro (hacerse rico para disfrutar la riqueza) y ha convertido la aventura de hallarlo en un fin en sí mismo, hasta el punto que si llegara a obtener una veta, es poco probable que eso lo aquietara y al poco partiría por más. Este personaje, en el fondo un yonketa buscaadicto, también es pintado con vivos colores humanos por el actor que (no, el apellido no es coincidencia) es el padre del director John Huston.

IDEAL PARA: Ver una de las pelis más interesantes sobre la condición humana.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Encuentro con unos mexicanos [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 2 de junio de 2011

"Los Goonies" (1985).


-- "The Goonies". Estados Unidos. Año 1985.
-- Dirección: Richard Donner.
-- Actuación: Sean Astin, Josh Brolin, Jeff Cohen, Corey Feldman, Kerri Green, Martha Plimpton, Jonathan Ke Quan, John Matuszak, Robert Davi, Joe Pantoliano, Anne Ramsey, Lupe Ontiveros, Mary Ellen Trainor, Keith Walker, Curtis Hanson.
-- Guión: Chris Columbus, sobre una historia de Steven Spielberg.
-- Banda Sonora: Dave Grusin.

-- "Los Goonies" en IMDb.
-- "Los Goonies" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En un escenario tan icónico para los dibus de golpe y porrazo de los '50s como lo es la cárcel (¿golpe y porrazo de los '50s...? ¿No que estamos en los '80s...? ¿Pero quién diablos escrib...? er... ¡Oh, no! ¡Es un guión de Chris Columbus! RRRRRRUN FOR YOUR LIVES... RRRRRRUUUUUUNNNNNN...!!!), hay un motín, un desorden, en resumen, el caos. Y en medio del caos escapan los criminales que, suponemos, serán los malos de la función. Al mismo tiempo otros crueles supervillanos ansiosos de sangre y vísceras (o sea, los agentes inmobiliarios) tratan de echar por las buenas (o sea, con bajos precios y sin opción a decir "NO") a un grupo de buenos ciudadanos porque sus elegantes casitas estarían mucho mejor siendo demolidas y construyendo incómodas cajas de fósforos llamadas "edificios de departamentos". En medio de todo esto se encuentran los goonies, una pandilla de niños... FRIKIS!!! Ah, er, no, verdad que en esa época no se llamaban frikis, se llamaban... ¡¡¡NEEEEEERDS!!! Aprovechando los últimos días en que permanecerán en sus casas, y por lo tanto hay que empacar, los goonies hacen su última asamblea (los goonies son el nombre de esta pandilla de inadaptados traviesos que hacen honor a eso de que "los niños siempre serán los niños"). Y en medio de todo eso, descubren el mapa de un tesoro. De un pirata. Y listo: quince minutos de peli, y lo que quedaba de seriedad se acaba de ir por el sumidero. De manera que los goonies parten a la búsqueda del tesoro. ¿Será entonces esta una aventura de crecimiento hacia la madurez? ¡Claro que no, si la escribe Chris Columbus por un lado, y la produce Steven Spielberg por el otro! De manera que esta pandilla de nerds que son como tú quieres ser y por lo tanto son tus nuevos mejores amigos, se encuentran con los villanos de pacotilla, y... No voy a decir que lo que sigue es una peli de pacotilla, aunque con semejantes ingredientes ya uno va sacando el molde. Pero a riesgo de echarme encima a la mitad de la parroquia, alguien tenía que decirlo: "Los Goonies" no es tan buena como los frikis de pro ya creciditos suelen alegar.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Había una época en la que abrías tu lonchera de colegial, y te salía el ñoño de Steven Spielberg en su interior. Los '80s fueron su reinado absoluto. Si no podía sentarse en la silla del director, desde la del productor manejaba a una serie de paniaguados para dirigir sus ideas. ¿La receta? Espíritu infantil, ñoñoconservadurismo, y nostalgia por los buenos tiempos ya idos en donde la vida era más simple, la magia estaba allá afuera, y no existían divorcios ni cuentas por pagar. No debe ser casualidad que Spielberg dio lo mejor de sí en los '80s, cuando su cine era "entretención infantil" al que la crítica seria y especializada daba la espalda, y en los '90s, cuando quiso volverse respetable y a punta de pelis chantajistas como "La lista de Schindler" o "La terminal", se volvió un aburrido. "Los Goonies" es parte de esa extensa lista de pelis que Spielberg no-hizo-pero-sí, en que ofició como productor y contrató a un director mercenario para que la rodara por él (en este caso Richard Donner, nombre generalmente solvente en eso de rodar aventuras). De alguna manera, Spielberg le dio al clavo y creó una peli de aventuras muy recordada por la parroquia, y que un cuarto de siglo después sigue teniendo sus fanáticos defensores (usualmente los que crecieron con ella, por eso de ser una "peli generacional"). Aunque el paso del tiempo no le ha hecho muy bien. No le ha hecho nada bien.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Una ecuación en donde tienes al Steven Spielberg más ñoño y almibarado posible (uno que le hace homenajes a aventuras como "Capitán Blood", que no está mal para ser homenajeada, pero es que... ¡hombre, ya ha pasado medio siglo cabal...!), y al Chris Columbus que después saldrá del closet escribiendo y rodando "Mi pobre angelito" (y después se hará de respetabilidad a su vez, con las correctas-pero-convencionales "Harry Potter y la Piedra Filosofal" y "Harry Potter y la cámara secreta", además de producir el resto de la franquicia más rentable en la Historia del Cine), sólo podía presagiar algo muy, pero muy, pero muy neeeeeegro. Por suerte no es así. La historia es demasiado gamberra y homenajea de manera demasiado directa a las fuentes (vamos, que en el fondo es demasiado obvio que los personajes son Mary Sues de los creadores y de los propios espectadores de esta peli) como para ser salvable. Pero, ¡ah, momento ahí! Tenemos al incombustible Richard Donner al mando de la dirección, y la cosa se empareja. Donner es conocido por ser un buen artesano que hasta sus pelis más irregulares mantienen un cierto sentido de saber contar la historia, el encuadre justo, la edición a punto, y con eso consigue que casi todo su cine sea del pasable hacia arriba, incluso con guiones tan malos como los de "Rescate en el tiempo" (en el apartado bueno, Donner ha rodado "Superman", "El hechizo del águila", "Arma mortal" o "16 calles"). Es la buena artesanía de Donner para hacer verosímil lo más disparatado, que consigue hacer remontar otra peli que de otra manera hoy en día padecería en el más olvidado de los limbos cinéfilos.

-- Los actores. Tener un elenco tan carismático en una peli es simplemente un lujo, a pesar de que sus personajes en estricto rigor son unos Mary Sue demasiado obvios (se supone que el prota es un poco todo aquello que al espectador le gustaría ser, pero para que funcione, no se debe ser tan agresivo ni obvio como acá). Sean Astin luce con varios años y, lo más importante, varios kilos menos desde su recordado rol en "El Señor de los Anillos", y lo hace de una manera impecable, con un protagonista risueño, aventurero, emotivo, etcétera, sin caer mal en ningún minuto (clásico defecto de los niños actores metidos a héroes). Corey Feldman hace lo suyo, lo que lo entronizó como uno de los reyes juveniles en los '80s. Jonathan Ke Quan (sí, leñe, el niño chino insufrible de "Indiana Jones y el Templo de la Perdición") como Data, el niño genio, es el personaje más improbable de todos, pero nuevamente es su carisma lo que consigue hacerlo querible y recordado (sé de muchos blogueros para quienes Data es su héroe, y no sin buenas razones, he de decir). Jeff Cohen como el gordo impertinente también está más que bien. Tenemos como añadidura a un primerizo Josh Brolin haciendo un papel bastante más normalito que los que vendrán después, como opuesta a una Kerri Green que es la chica que todo frik... er... quise decir, nerd, querría para sí (la cheerleader que, al contrario de las porristas de verdad, sí está dispuesta a dejar las porras para transformarse en una nerd aventurera). Complementa una Martha Plimpton con un papel un tanto opaco sobre el guión (la amiga mayorcita, "madura" y llena de sentido común y por tanto opuesta a la aventura), pero que las arregla para hacerla querible dentro de su secundario. A cambio, los villanos deslucen un poco, salvo por Anne Ramsey, la gran mamá de Danny De Vito en "Bota a mamá del tren", rol que probablemente se lo dieran porque en "Los Goonies" interpreta a uno similar de manera previa.

IDEAL PARA: Nostálgicos de los '80s.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LOS GOONIES":

-- "Los Goonies" en Películas de Culto.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

martes, 16 de noviembre de 2010

"Los cazadores del Arca perdida" (1981).


-- "Raiders of the Lost Ark" (título original), "Indiana Jones and the Raiders of the Lost Ark" (título en inglés para distribución en DVD), "En busca del Arca perdida" (título en España). Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Harrison Ford, Karen Allen, Paul Freeman, Ronald Lacey, John Rhys-Davies, Denholm Elliott, Alfred Molina, Wolf Kahler, Anthony Higgins, Vic Tablian, Don Fellows, William Hootkins, Bill Reimbold, Fred Sorenson, Patrick Durkin.
-- Guión: Lawrence Kasdan, basado en una historia de George Lucas y Philip Kaufman.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Los cazadores del Arca perdida" en IMDb.
-- "Los cazadores del Arca perdida" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

1936, en la jungla del Perú (en realidad Hawaii, pero es que estos yankis son unos peseteros, además con los senderistas dando vueltas allá afuera en 1981...). En una expedición selvática, su líder está a punto de ser abaleado por la espalda, pero... ¡sorpresa! Con su látigo hace saltar la pistola. El traidor tiene que mandarse a cambiar (en plena jungla, o sea, muerte asegurada), mientras el jefe, que se hace llamar Indiana Jones, avanza con un fiel tipo que habla en inglés chapurreado y suelta algunos "señoh" por aquí y "señoh" por allá (sí, señores... ¡éste es el primer papel de Alfred Molina en el cine! ¡El Doctor Octopus himself estuvo en una de Indy!). Se meten a una tumba, Indiana pasa una de apuros tan grande que hasta los Simpsons le hicieron un homenaje, y al último, viene un cabrón de apellido Belloq, que le quita la dichosa reliquia que han conseguido rescatar. Indiana se tiene que volver con las manos vacías a hacer clases, pero no hay tiempo para lamentaciones: hombres del Gobierno han decidido hacerle algunas preguntas a Indiana Jones sobre un antiguo colega. La cuestión es que el antiguo colega andaba a la búsqueda de una oscura y terrible reliquia hebrea... el Arca del Convenio. Tras un poco de esto y un poco de aquello, he aquí a Indiana Jones embarcado a Nepal, haciendo escala para viajar después a Egipto, para desenterrar el Arca de la Alianza. Y sin embargo... ¿habrá algún motivo por el cual el Arca del Pacto ha permanecido fuera de las miradas de los hombres por dos milenios? ¿Acaso será sólo una reliquia, o será un radiotransmisor para hablar con Dios? ¿Será bueno excitar de esa manera la furia divina? ¿Y conseguirá Indiana, en medio de todo eso, hacerse con la chica y ganarle la mano a una partida de caricaturescos nazis que quieren hacerle la vida a cuadritos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Dice la leyenda que nació así. George Lucas tenía un sueño sobre hacer seriales de los '30s (de su ahora lejanísima niñez, vamos), y creó un personaje llamado Indiana Smith, vaya mierda de nombre, que mejor lo llamaba Indiana Skywalker y colaba más. Lo comentó con un tal Philip Kaufman, y lo primero que le dijo el hombre fue (después de arriscar la nariz), que ¿Smith? ¿Pero es que estás de coña, hombre? Así es que como el Granjero Jones, pasó a ser Indiana Jones. Pero George Lucas tenía que optar entre su plagio de los seriales de matinée antigua de aventuras en países exóticos, y su plagio de los seriales de matinée antigua de aventuras en otros planetas. Ganó el segundo, y así nació "La guerra de las galaxias". Pero el bicho le quedó picando. Así es que se mandó cambiar a Hawaii y se juntó con su coleguete Steven Spielberg. Ambos en esa época iban de jovencitos rebeldes, los que golpeaban la mesa duro y cantado arrinconando ese feo cine setentero urbano (ya saben: "El Padrino", "Harry el Sucio", "Serpico", "Tarde de perros") e imponiendo su cine aventurero y escapista allí donde duele: con taquillazo padre tras taquillazo padre ("La guerra de las galaxias" en un caso, y "Tiburón" y "Encuentros cercanos del tercer tipo" en el otro). Spielberg le dijo a George Lucas, reza la leyenda, que le gustaría rodar una Bond, y Lucas le dijo que oye, no seas tonto, acá tengo algo taintitas veces mejor que James Bond, y puede que sea cierto, pero si no lo era, lo iba a decir igual, si la cosa era picarle la guita a Steven. Ambos unieron fuerzas, Steven Spielberg se encargó de enmendarle la plana a George Lucas en todo lo que no funcionaba (a saber, la mitad o más, porque como quedó de manifiesto con "La amenaza fantasma" y siguientes starwarsíadas, George Lucas no sabe mucho de contar historias si le dejan con las manos demasiado libres). De hecho, a pesar de que el héroe es el starwasero Harrison Ford (y eso de chanfle, porque se supone que Indiana Jones iba a ser... ¡¡¡Tom Selleck!!!), el resto en realidad es tan spielberguiano que cuesta reconocer la mano de George Lucas por detrás. ¿Y a quién se le ocurrió la psicodelia ésa de las calaveras de cristal en el interminable título "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal"? Pues a George Lucas, qué creían. Con lo molón que hubiera sido poner a Indiana Jones a buscar la Atlántida, como se suponía iban a hacerlo en la proyectada secuela de los tempranos '90s que nunca llegó a ser. En fin, el caso es que George Lucas y Steven Spielberg, fieles a su idea de hacer algo casi de serie B, se lanzaron con un presupuesto limitado, el que por esas magias de la creatividad artística se triplicó. Incluso le tenían tan poca fe al personaje, que a diferencia de las secuelas, que todas parten con "Indiana Jones y ... - " el porro esto o el porro aquello, ésta simplemente se llama "Los cazadores del Arca perdida", sin el reclamo del personaje protagónico en el título (algo que arreglaron después para la edición en DVD, con un sonoro "INDIANA JONES y los cazadores del Arca perdida", como si él no fuera un cazador más). Al final salió tan bien, que con modestos 20 millones de dólares, la cosa recaudó 350-400 millones de nada, o sea, hizo 18-20 veces su presupuesto inicial en taquilla. Así cualquiera hace secuelas (o precuelas, que "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" lo es).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Los indianayonófilos se dividen en dos aguas: los que consideran a "Los cazadores del Arca perdida" como la más mejol de la saga, y los que opinan lo mismo, pero de la tercera, o sea, de "Indiana Jones y la última Cruzada". ¿La respuesta? Eso, a según el criterio. La primera, por ser la primera, es más creativa y más espontánea, menos apegada a fórmulas, mientras que la tercera, por ser un refinamiento de una fórmula ya probada, es más adocenada y calculada, pero también hay que reconocer que rizaron el rizo bien. En cualquier caso, he aquí una razón para verla: no es "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" ni "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal". Pelis no malas ni desdeñables, desde luego (a pesar de que se ven seriamente lastradas por ese pegostín que es el crío de la segunda, y el crío con pelos en los sobacos que aparece en la cuarta), pero que no llegan a los niveles de "Los cazadores del Arca perdida". Se suponía que era un desvergonzado rip-off de las seriales de matinée de los '30s en que algún esforzado jovencito yanki vestido con esos ridículos pantaloncillos selváticos buscaba alguna clase de tesoro antiguo y se liaba a mamporros con los malvados nazis de turno (o con tribus africanas, y esa costumbre no se les quitó ni en los '50s, cuando adaptaron la más reconocida de las versiones de "Las minas del rey Salomón"). Pero a la larga, cual plantas chupívoras simbiontes que se pegan a sus parasitados para sorbetearles todos sus jugos vegetales, Steven Spielberg y George Lucas probaron sobradamente que habían asimilado bien la lección, y nos ofrecieron una peli trepidante de principio a fin, con un guión calculado casi a la perfección, en donde nada sobra y nada falta. Claro, si uno escarba se da cuenta de que en el fondo la dichosa Arca no es sino el enésimo macguffin que nos ha dado el cine, un artefacto puesto ahí para que los buenos y los malos se den de tortazos, y si sigue la peli hasta el final descubrirá que (((SPOILER, LEÑE, SPOILER-SPOILER-SPOILER, AUNQUE ME PREGUNTO SI QUEDARÁ ALGUIEN EN ESTE PLANETA QUE NO HAYA VISTO LA PELI, CARAMBA))) en realidad todos los esfuerzos que hace Indiana Jones para hacerse con el Arca no sirven para absolutamente nada, e Indiana Jones no tiene arte ni parte en la destrucción de los villanos (((FIN DEL SPOILER, SÍ, FIN DEL SPOILER, JOER, FIN DEL SPOILER, FIN-FIN-FIN))). En el intertanto nos han brindado dos horas de escenas de acción el cada vez más imposible, en la época en que nada se resolvía con CGI, y si querías mostrar piruetas acrobáticas, tenías que poner a un cristiano hambriento a ser pasto de leones, con la esperanza de que el pobre desgraciao zafara con vida y quedara bonito en el film (y el cabrón perfeccionista del director no se le ocurriera repetir la toma porque esto o aquello con la iluminación). Sí, todo lo que ves en esta peli está hecho con el sudor y esfuerzo de un puñado de valientes stunts dispuestos a todo con tal de ganarse el pan, y esa sensación de realismo le da muchos enteros a la peli. La muestra de que la fórmula funcionó, es que a pesar de ser mil veces imitada (¡incluso por una de Tom Selleck, la primera opción para el Indiana Jones original, en "La gran ruta hacia China"!), jamás fue igualada, a veces con los resultados ponzoñosos de "En busca del tesoro perdido", y sólo pelis que trataron de cambiar alguna que otra cosa ("En busca de la esmeralda perdida", que pone a dos coprotas de igual protagonismo, o "Lara Croft: Tomb Raider", que de una prescinde del prota masculino y le mete tetas al asunto) pudieron siquiera intentar medirse. Y eso, de lejitos.

-- Harrison Ford. Uno lo ve como superestrella y todo, y cuesta pensar en aquellos tiempos en que debía ganarse las judías haciendo opacados secundarios en cosas como "La conversación" o "American Graffiti". Claro, con su Han Solo de "La guerra de las galaxias" saltó a un estrellato tal, que de secundario de lujo pasó a ser el único actor de toda la saga que tuvo vida después de Star Wars (bueno, también James Earl Jones, pero ése sólo le ponía la voz a Darth Vader). Pero fue Indiana Jones el rol que lo desclavó de Han Solo y lo convirtió en actor ante los ojos de la gente. Aunque si uno mira bien, resulta que Indiana Jones es muy similar a Han Solo, y el esfuerzo actoral tanto no debió ser (la misma actitud cínica y macarra, el mismo estilo "así les doy y así me dan de vuelta", etcétera). Pero Harrison Ford hizo tan suyo el personaje, que nadie en la actualidad podría concebirlo en el pellejo de otras opciones que se barajaron, como Nick Nolte, Chevy Chase, Jack Nicholson (¿?), Steve Martin (¡!), o Bill Murray (¡¡¡!!!). Claro, después lo interpretaron un mequetrefe adolescente, y otro mequetrefe aún más mequetrefe todavía, en "Las crónicas del joven Indiana Jones", pero eso sólo deja de relieve que Indiana Jones sólo hay uno (e incluso dentro de la denostada "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", Ford se dio maña de probar lo ya probado, que él es el Doctor Jones). Bueno, también le ayudó que el resto de los actores no hizo demasiada carrera actoral después. La carismática Karen Allen se perdió después, el estupendo villano Belloq de Paul Freeman le hacía merecedor de un mejor destino actoral del que tuvo, y sólo John Rhys-Davies como Sallah consiguió hacerse un lugarcito, interpretando casi veinte años después al enano ése de "El Señor de los Anillos", por no hablar del casi cameo de Alfred Molina, el Doctor Octopus de "Spiderman 2". Avatares de Hollywood, que les llaman.

-- Aunque el judío meapilas de Spielberg, que tanto gozó maltratando nazis en "Los cazadores del Arca perdida", le bajó el sentimentalismo y dijo que después de "La lista de Schindler" no se atrevía a ponerlos de malos otra vez, dejándole de paso abonado el terreno a "Bastardos sin gloria", en esta peli vemos a los nazis con toda la gloria y esplendor de unos villanos de raza. Recordemos: eran los '80s, la época en que no existía aún el mojón de lo políticamente correcto, y era aceptable poner a los malos bien malos, sólo para que los odiáramos y deseáramos un truculento final para todos y cada uno de ellos. Y parte del gozo de esta peli es ése: que al frente Indiana Jones tiene unos villanos de p*** m****, que no temen hacer cabronadas como agarrar un hierro al rojo vivo para quemar gente y arrancarles información, u otras cosiacas por el estilo, que para eso son los villanos del cuento. Los malos nazis de "Indiana Jones y la última Cruzada" están mejor porque ahí también hay una villana mala que está cortada con huincha de oro para hacer pelis nazipornos, pero aunque entre las de Indiana ésta se lleva el segundo lugar por eso, es un dignísimo segundo lugar. Ah, y por cierto, algo que se ha ido perdiendo con el tiempo y lo políticamente correcto: hay violencia de la buena. Muertes gore por todo lo alto. No gráficas ni explícitas, claro está (lo típico: al tipo lo van a hacer cecina, y la cámara muestra el rostro de su oponente siendo salpicado por la sangre), que es para niños, pero sí muere gente, y de maneras bastante gruesomas. Para tomar nota.

-- Un punto interesante de la peli es el viejo tema del conocimiento que está más allá del ser humano. Claro, visto en muchas pelis, pero acá planteado con excepcional talento (no diré claridad porque esto es de aventura pura y dura, y no hay mucho espacio para la metafísica). Ya desde el comienzo, en esa entrevista en la que Indiana Jones se entera de que su próxima asignación bien podría ser ir a zamparse el Arca de los judíos (y Spielberg babeándose, claro), sentimos a través de la conversación y la música ominosa de John Williams que estamos metiéndonos en lodazales en los que el ser humano no debería revolcarse. A medida que los eventos claves se suceden, una serie de fenómenos metereológicos e incluso radioactivos ayudan a crear esa sensación de que hay algo más rondando allá afuera. Y todo eso conduce, por supuesto, a un final revelador, del que nada diré por si ustedes forman parte del 5% de la Humanidad que jamás ha visto la peli, y en que se nos confirma todo lo que hemos visto. Bueno, imagino que Steven Spielberg estaba feliz escabechinándose nazis, o si no su apellido sería Herr Spiegelmann o algo así, pero para las audiencias yanketas, puede haber funcionado como metáfora de ese invisible otro poder totalitario, el de los soviéticos, que no tenía interés en lo paranormal, pero que era también una amenaza para el mundo libre, etcétera. Por suerte que Dios, hace tres mil años, les dio un Arca al Pueblo Elegido, o no sé a dónde iríamos a parar, joer...

IDEAL PARA: Ver la madre de las pelis de aventuras.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Una de las mejores escenas de la peli... ¡y que salió de chiripa! [en inglés, sin subtítulos... y no son necesarios aquí].

lunes, 8 de febrero de 2010

"Cobra: La película" (1982).


-- "Space Adventure Cobra". Estados Unidos / Japón. Año 1982.
-- Dirección: Osamu Dezaki.
-- Actuación: Voces de (en inglés) Dan Woren, Jane Alan, Catherine Battistone, Steve Bulen, Barbara Goodson, Melora Harte, Wendee Lee, Joan Carol O'Connor, Brianne Siddall, Kirk Thornton y Jeff Winkless, y de (en japonés) Shigeru Matsuzaki, Jun Fubuki, Toshiko Fujita, Akira Kume, Goro Mutsumi, Akiko Nakamura, Yoshiko Sakakibara y Reiko Tajima.
-- Guión: Michael Charles Hill, sobre un trabajo de escritura de Kôsuke Miki, Kenji Terada, Buichi Terasawa y Haruya Yamazaki.
-- Banda Sonora: Kentaro Haneda, Yuji Ono y Osamu Shoji.

-- "Cobra: La película" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¿Sabes cuál es el problema de ser un enano bocón que anda pregonando que los Evangelios espaciales hacen decir a Dios que Dios no existe? Que llega una puñetera cazarrecompensas a mondarte vivo. Pero esta cazarrecompensas está buena por todas partes (¿alguien le dijo alguna vez que con un modelito más recatado podría pasar más desapercibida y esconderse mejor hasta cazar a su presa?). Lo suficientemente buena como para que se le pegue como la lapa un tío rubio que trata de ligársela. El tipo es bastante metete y todo, pero cuando está a punto de ser tapado como un bocazas cualquiera, ¡chas!, resulta que tiene una psicoarma atachada al brazo. Y sólo hay un solo tipo en todo el universo que posee una psicoarma atachada al brazo. ¡¡¡COBRA!!! El pirata espacial que hasta hace dos años atrás había desafiado a la Mafia Espacial, y al que todos daban por muerto. Nada más saber que el rubio es Cobra, la chica cae rendida a sus pies, y le da su nombre, dirección, carné de identidá, número de teléfono celular y de red fija, código de Seguridad Social, E-Mail, contacto en Facebook, dirección de Twitter y password de las cuentas bancarias, porque verán, nada convence tanto a una chica como ser un chico malo supuestamente muerto que además es un símbolo fálico ambulante con su brazo que disparan (fálico, ¿eh?, ¿lo captan, lo captan...?). Y como si con tener a la peazo cazarrecompensas fuera poco, resulta que la chica promete presentarle a sus dos hermanas, que parece están tan buenas como ella, para compartirlo, porque en la raza espacial a la que pertenecen, tres bellezas deben siempre enamorarse del mismo tipo. Y yo perdiendo mi tiempo con este blog en vez de buscarme una chica así. En fin, ¿en qué estaba? ¡Ah, sí! Resulta que nada en la vida es tan bueno que sea gratis, así es que el rescate de las dos hermanas será lo que en buen ezpañóh se denomina "que te jode un huevo y la médula del otro". Porque las tres hermanas esconden un secreto relacionado con la salvación de todo un planeta, y para que la cosa no se quede en pequeño, que Cobra es mucho Cobra, de la galaxia entera, si para qué restringirnos. Y por ese secretito, la Mafia Espacial en pleno los persigue. Con un tipo muy mala leche llamado Cristalino, que es malo maloso que te dejas los intestinos delgado y grueso en el baño de tan malo que es. La guerra por la salvación de la galaxia ha comenzado, y Cobra deberá lucharla... con tres mujerazas como ésa, dispuestas a compartirlo, bueno, cualquiera, hombre, cualquiera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A finales de los '70s, después de años en el congelador (por aquello de que el mundo estaba muy seriote para esas fantasías extraplanetarias tan psicodélicas estilo Moorcock/NewAge/NewWorlds como "2001: Odisea del espacio", "Barbarella" o "El planeta de los simios", que no en balde los '70s fueron la época de "Zardoz", "Solaris" o "Cuando el destino nos alcance"), de pronto tanta represión encontró su cauce en ver las estrellas de nuevo. La punta de lanza fueron "La guerra de las galaxias" y "Encuentros cercanos del tercer tipo", que abrieron una década, los '80s, rica y prodigiosa para la CF ("Alien", "Terminator", "E.T.", "TRON", "Volver al futuro"...). En medio de todo eso comenzó a abrirse paso de manera casi imperceptible, pero constante, no como en la catarata de las descargas peer-to-peer, pero cerca, todo el anime japonés de mechas y spaces operas. Recordemos que los '70s, en materia de animé de CF, fue la época de "Mazinger Z", "La reina de los 1000 años", "Nave espacial" ("Space Battleship Yamato"), "Capitán Futuro"... En medio de todo esto, un manga para adultos llamado "Cobra" intentó abrirse paso. En los '80s, "Cobra" causó escándalo cuando fue exhibida en TV abierta porque se la puso en horario para menores, ignorantes de que este anime no es exactamente para -18 (mucha tía buena en bikini siendo brutalmente masacrada, para que nos entendamos, si no la han visto). Con la perspectiva que dan los años, "Cobra" ha ido quedando como lo que podríamos llamar un clásico menor. Y es que "Cobra" nació trasnochada, con espíritu de psicodelia sesentera transplantado a finales de los soñolientos '70s. Como si de una versión anfetaminizada y testosteronizada de "Barbarella" se tratara. En paralelo, por ejemplo, teníamos la peli de "La reina de los 1000 años", que luce mucho más moderna y al día (bueno, para 1982, entendámosnos). Si por azares del destino a los otakus de pro se les ocurre hacer un poco de arqueología fílmica y adentrarse en los clásicos de aquella época, dudo que "Cobra" estuviera en primera línea, en particular considerando lo macarra del nombre del manga/anime (¡ponerle Cobra, mi Bastet, qué afán por hacerlo molón!), además de que sus tramas son pura psicodelia sesentera. Bueno, se lo pierden.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Quienes hayan visto la serie de TV, recordarán que de los cerca de treinta capítulos, habían como diez capítulos dedicados a la saga de tres hermanas que escondían un tesoro. De esos diez capítulos, la búsqueda de dos hermanas envolvían el enfrentamiento contra el supervillano Cristalino, que no creo exagerado decir, es uno de los villanos más jopús que se han visto en el cine o la TV ever. De hecho, nadie que haya visto la serie de TV se acuerda de la historia más allá, y eso que en los últimos capítulos remataba con el enfrentamiento de nada menos que el jefe jefazo de la Mafia Espacial de la galaxia en pleno (el condenado Salamander, otro cabrón de cuidado, aunque no tan jodío como Cristalino). Bueno, para la peli tomaron la saga de las tres hermanas, con algunos cambios para hacerla más redonda. En primer lugar, hicieron que la búsqueda de las hermanas fuera enteramente amenazada por Cristalino (en la serie de TV se cargan a Cristalino antes de que aparezca la tercera hermana, en una de las mejores muertes de villano que nos ha regalado la creatividad de los guionistas ever). En segunda, la chica que es la terrorista de la nieve, ahora es buena en vez de mala, cambiando por tanto bastante el encuentro con la tercera hermana. En tercer lugar cambiaron el tesoro a buscar (en la serie de TV es "el arma más poderosa"... no me pregunten qué es, para no arruinar el suspenso, pero qué jodía la puñetera arma, mientras que acá es... no, tampoco lo diré), aunque esto último no es para tanto, porque al final el dichoso tesoro que custodian las tres hermanas es un mcguffin para que los buenos y los villanos se líen a tortazo limpio y poco más que eso. ¿Vale la pena que quienes hayan visto la serie de TV se hagan de la peli? Sí, y sí. Si gozaron con Cristalino poniéndoselas a cuadritos a Cobra, y con Cobra haciendo el macarra vez sí y vez también, se gozarán lo mismo con la peli, condensadito en dos horas y al cuadrado, además de que acá el trabajo de animación es enormemente superior, incluyendo la banda sonora y el dibujo de personajes. ¿Y quienes no hayan visto la serie de TV? Bueno, si les gusta la Ciencia Ficción desmadrada y con mucha fantasía en la juguera, también. "Cobra: La película" no tiene grandes ideas filosóficas ni una densa cosmología, sino que es Space Opera y aventura exótica de tomo y lomo, con todos los ingredientes que han hecho grande a la literatura/cine de aventuras desde los tiempos homéricos, en grado superlativo: héroes más grandes que la vida (en este caso un macarra incorregible), villanos cabrones a los que detestar, chicas hermosas para recrear la vista, parajes exóticos en los cuales evadirse, y tramas que no te dejen respirar un solo segundo con el más imposible cada vez. Todo en un empaque de lujo, y escrito por guionistas de una época en la que importaba más contar una buena historia, que marearse con los FXs más molones del mercado. Combinación ganadora por donde se la mire.

IDEAL PARA: Ver una Space Opera entretenida, imaginativa y con músculo.

jueves, 19 de febrero de 2009

"El bueno, el malo y el feo" (1966).


-- "Il buono, il brutto, il cattivo". Italia / España / Alemania Occidental. Año 1966.
-- Dirección: Sergio Leone.
-- Actuación: Eli Wallach, Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Aldo Giuffrè, Luigi Pistilli, Rada Rassimov, Enzo Petito, Claudio Scarchilli, John Bartha, Livio Lorenzon, Antonio Casale, Sandro Scarchilli, Benito Stefanelli, Angelo Novi, Antonio Casas.
-- Guión: Agenore Incrocci, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni y Sergio Leone, basados en una historia de estos dos últimos.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.

-- "El bueno, el malo y el feo" en IMDb.
-- "El bueno, el malo y el feo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En uno de esos agujeros de la Historia en que cae la gente noVIP (la mayoría, en realidad), hay una familita muy pobre tomando sopita y legumbritas y esas cosas. Hasta que de pronto aparece un pistolero. Basta verle la cara, es Lee Van Cleef, y ya sabemos que nada bueno se va a cocinar aquí, que va a comer un poco y después... ¡Y, que el hombre desenfunda antes de irse a borras y hace lo suyo! Después viaja de regreso al tipo para el cual hacía el trabajo de pistola a sueldo, y qué creen... ¡El joputa también lo mata! Un lindo cartelito nos informa que él es... ¡¡¡EL MALO!!! Cambio de escena (aaaaaah, la magia del cine...). Aparece un tipo que por descarte no puede ser el Malo (ya salió) y tampoco el Bueno (es tan dejaíto 'e la mano de Bastet, el pobre...), así es que tiene que ser el Feo. En un difícil trance, el Feo es rescatado por otro tipo, que es el Bueno. Pero miren qué Bueno más malo, resulta que en vez de liberar al Feo, va y lo entrega a las autoridades... Después de escuacherinflarle al Bueno una hortada de improperios para éste y su sagrada familia, el Feo se arriesga a terminar afirmado con una cuerda del peral que no da peras. En la hora decisiva, el Bueno monta una Western-Ops y con un tiroteo de empechine, arrea al Feo consigo. Y se reparten el money de la recompensa, par de buitres. Bueh, pasa lo que suele pasar con todos los acuerdos comerciales, que cada socio quiere más, y así la primitiva alianza entre el Bueno y el Feo termina quebrándose. Y el Feo empieza a tratar de vengarse del Bueno. Mala cosa, porque el Bueno, no sé si ya lo dije, es Clint Eastwood, y por la mamacita de Chuck Norris que nadie se caga en... ¡¡¡CLINT!!! El asunto se transformaría en una simpática guerrilla, de no ser porque en medio, por puro azar del destino, el Bueno y el Feo se topan con el clásico moribundo que dice unas últimas y crípticas palabras sobre un churrantástico tesoro enterrado en una tumba, etcétera. El problema es que el Feo escuchó la primera parte del asunto. Y el Bueno la segunda. Ahora ambos deben volver a ser amiguetes a la fuerza si quieren el tesoro, porque cada uno tiene la pieza de información que le falta al otro. Y por si esto fuera poco, resulta que el Malo también se enteró de la existencia del tesoro, y se le ocurre que si hay algo mejor que ser mercenario, es hacer el Indiana Jones. Ya se sabe que eso de los triángulos nunca funciona, y así es como el asunto terminará... Bueno, en lo que termina.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '60s, la época en que podías hacer revoluciones con flores, en que los discos de vinilo servían para algo más que escrachearlos en una tornamesa, y en que los hippies caminaban sobre la faz de la Tierra. En la superficie se trató de un movimiento de nenes ricos jugando a las protestas y al free-sex, pero un poco más por debajo hubo todo un rico movimiento contracultural. Aunque no parezca haber relación a primera vista, el Spaghetti Western se nutre de este Zeitgeist. En los '60s, el mundo le perdió el respect a la Mitología Yanki (algo bien visible, por ejemplo, en "Busco mi destino"), y como parte de esto, le perdió también el respeto a los Western, venerable género que era más que sólo cine, sino que también era la columna vertebral de lo que podríamos llamar la esencia de lo americano, de los más profundos valores del self-made-man, del rudo pionero conquistando la naturaleza (y fertilizándola de indios, de paso, pero nadie dijo que no habían costos que pagar...). El Spaghetti Western puso todo esto patas por cabeza, porque si bien los vaqueros seguían siendo rudos y viriles (en algunos casos incluso más, y es que Clint Eastwood es mucho Clint...), ahora todo era más sucio y quisqui, no tan almidonadito como esas viejas baladillas sobre rancheros bien peinaditos y bien afeitaditos en calles de poblados rodadas en gloriosos exteriores de cartón piedra. La obra clave en este sentido fue la llamada Trilogía del Dólar ("Por un puñado de dólares", "Por un puñado de dólares más" y la que nos ocupa), en que la dupleta de Sergio Leone en la dirección y Clint Eastwood en el protagónico le volaron la tapa de los sesos a medio planeta con su radical reinterpretación del Western. En realidad, de Trilogía no tiene nada, como no sea la conexión temática y conceptual, porque el personaje protagónico ni siquiera se sabe si es el mismo o no (algunos han tratado de ver en la figura del Pistolero Sin Nombre, interpretado por Clint Eastwood, algún resabio de continuidad cronológica, y en ese sentido, "El bueno, el malo y el feo" sería algo así como la precuela de las otras dos, pero estos ejercicios de eruditillo no dan mucho de sí porque la intención primaria nunca fue hacer una saga, en primer lugar). Esto quiere decir que, al revés de trilogías de infausta fama como "El ataque de los clones", "Mátrix recargado" o "Piratas del Caribe: El cofre de la muerte", pueden verse perfectamente por separado y no pasa nada. Qué tiempos aquellos. El caso es que "El bueno, el malo y el feo" pasó a ser una peli icónica en la Historia del Cine, ubicó a Clint Eastwood definitivamente en el Olimpo de los die hard, y fue después imitada/parodiada/destrozada hasta la saciedad. Es el destino de los clásicos: mientras más clásico, más te quieren ver hecho carroña.

POR QUÉ VERLA.

-- Podría partir por su valor arqueológico, por su indiscutible contribución a la historia fílmica mundial del mundo. Y sí, éste es un buen motivo para verla. Pero el valor arqueológico en este caso tiene que ver con el hecho de haber redefinido el concepto de duro y el concepto de Western, y eso es algo que dura hasta el día de hoy. Después de "El bueno, el malo y el feo" nunca más ha podido realizarse un Western en serio "como los de antes", y eso es porque esta peli parte de una premisa tan básica, que torna en increíble todo lo demás: el Far West era sucio. Piénsenlo. Carretas levantando polvo todo el día. Sol abrasador que te hace sudar. No hay agua. Y los farwesteros eran todos patipelaos tipo franciscopizarros o hernancorteses escapados de las alcantarillas de las Trece Colonias para probar suerte en el Oeste a su flaite manera, así es que aunque hubieran tenido agua a destajo, no se hubiera podido esperar que se tomaran una ducha al año aunque tuvieran necesidad (buena época ésa para los ácaros de la sarna...). En ese sentido, aunque las peripecias de los personajes son un folletineo que podría haberlo escrito un Charles Dickens o algo así (eso de que Clint Eastwood tenga tanta puntería con el fusil que pueda cortar una soga a cuatro cañonazos de distancia...), la ambientación demolida queda. Hasta el día de hoy. Existen Westerns limpiecitos como "Bandidas" o "Shangai Kid", pero bueno, ésos no iban en serio, de todas maneras...

-- Clint Eastwood. Esta peli es inseparable del Pistolero Sin Nombre que interpreta un hombre de nombre Clint Eastwood. Había hecho roles antes, incluso había interpretado al mismo personaje en "Por un puñado de dólares" y "Por un puñado de dólares más" (bueno, es un personaje sin rasgos definitorios propios, así es que uno puede preguntarse si es el mismo o es un héroe genérico... ya saben, como en esas antiguas pelis de romanos con forzudo en donde el pectoral con patas podía ser Hércules, Sansón, Maciste y al final era la misma cosa). Pero fue aquí en donde se consagró. Mucho de la carrera posterior de Eastwood fue en buena medida un reciclaje con variantes, y a veces cruda autoparodia, por qué no decirlo, del mismo tipo de héroe vaquero rudo con otros nombres ("La marca de la horca", "La leyenda de la ciudad sin nombre", "Dos mulas para la hermana Sara", "Joe Kidd", "El fugitivo Josey Wales", "El jinete pálido"...). De hecho, fue recién con "Harry el Sucio", estrenada cinco años después de ésta, que Clint Eastwood pudo desencasillarse del rol de vaquero rudo y malhablado, demostrando que también podía interpretar a un policía rudo y malhablado. En esta peli, Clint Eastwood no era la ultraestrella que llegó a ser después, así es que si bien puede ser considerado el prota del asunto (por aquello de ser "el Bueno", aunque se lo llama "el Rucio"), tanto "el Malo" como "el Feo" roban también un montón de tiempo en pantalla, y Clint apenas se destaca (especialmente poco heroica es la secuencia en que el Feo manda al Bueno de paseo por el desierto a hacerle junta a los buitres). Y justo es decir que Lee Van Cleef compone un Malo que acompaña estupendamente bien porque es un joputa que ríete tú de los villanos metrosexuales del cine post-2000, y Eli Wallach como el Feo es un desgraciado tan querible que al final hasta uno quiere que gane, a pesar de que, por ser el Feo y no el Bueno, se sabe que cuando mucho va a compartir, y de ganar olvídense. Y no diré más para no entusiasmarme, así es que, a pasar a otra cosa.

-- El soundtrack de Ennio Morricone. ¿Quién diablos no ha cantado el gritito ése tan Western, "aAh-aAh-aaaaaa... cgua-cgua-cguaaaaaá...", cambiándolo con el correspondiente "sa-que-roooooo" o "po-se-roooooo" o "bol-se-roooooo" o cualquier palabra tonta de tres sílabas, que el castellano tiene muchas para eso (qué previsor, señor Cervantes, haber dejado el idioma tan premunido para poder después cantarle Morricone a cualquier desgraciao con letra autóctona). El soundtrack mismo tiende a ser repetitivo y con la excepción de un par de temas, no se sale mucho del aAh-aAh-aaaaaa, con el subsiguiente cgua-cgua-cguaaaaaá interpretado por algún que otro instrumento, y asocia tal o cual instrumento con tal o cual personaje (flauta para el Bueno, ocarina para el Malo y voz humana a pecho palomo para el Feo). Quizás esto también ayudó a labrar la fortuna del soundtrack (el principio Lavín: si no tienes un mensaje profundo, repítelo hartas veces, a ver si así se graba). El caso es que el soundtrack de "El bueno, el malo y el feo" es ultraclásico y es un must-have para cualquier discoteca de cinéfilo de pro, además de que ayudó a cimentar la fama de Ennio Morricone como soundtrackista destacado. A tanto llegó Morricone como afamado compositor después de esto, que no sólo escribió brillantes partituras para "La misión" o "Los intocables", sino que además pudo regodearse con sopa de garbanzos a cuenta de la factura por las bandas sonoras de "Orca", "El humanoide", "Sahara" (la con Brooke Shields, no la con Penélope Cruz), "Sonja la Guerrera"...

-- Aunque la peli misma es un tanto irregular (hay secuencias enteras que pudieron ser perfectamente eliminadas del guión y tanto no se hubiera perdido, la del puente probablemente la más larga y menos relacionada con la acción de todas), hay una tracalada de grandes momentos que son cine en estado puro. La presentación del Malo es que de verla, y ya sabes que el desgraciao es jodío. La estancia del Bueno y el Feo en el monasterio es también brillante. La secuencia en que el Feo las pasa canutas en el campo de prisioneros mientras de fondo suena una triste balada, encoge el alma. Pero la mejor de todas es la traca final, un encuentro de los tres personajes que marca un antes y un después para cualquier cinéfilo. Se dice que Ennio Morricone compuso la música de la secuencia en un momento de inspiración (integrada por "The Trio" y "The Ecstasy of Gold"), y a Sergio Leone le gustó tanto, que en vez de pedirle que adaptara el tema acortando aquí y alargando allá para que calzara en la peli (el procedimiento estándar de trabajo para cualquier soundtrackista), fue él quien en la mesa de montaje acomodó las imágenes para que el tema pudiera tocarse entero, tal y como Morricone lo concibió. Sí, como lo leen: ¡¡¡En 1966, en un Spaghetti Western, Sergio Leone se convirtió en un proto-MTV creando lo que podría ser el primer videoclip de la Historia del Cine!!! Y no sólo el primer videoclip, sino uno de los mejores jamás rodados.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL BUENO, EL MALO Y EL FEO".

-- (Ir a la página) Curiosidades de la peli.
-- (Ir a la página) Sobre el Spaghetti Western en Mabuse.
-- (Ir a la página) Comentario en Arlequín.
-- (Ir a la página) Comentario en Filmoteca: Cine y Series.
-- (Ir a la página) Comentario en Mis Películas Favoritas.
-- (Ir a la página) Comentario en La Guarida del Bigfoot.
-- (Ir a la página) Comentario en Filmolibros.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

-- Secuencia de créditos de España [sin subtítulos].

domingo, 22 de junio de 2008

"Azul extremo" (2005).


-- "Into the blue". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: John Stockwell.
-- Actuación: Paul Walker, Jessica Alba, Scott Caan, Ashley Scott, Josh Brolin, James Frain, Tyson Beckford, Dwayne Adway.
-- Guión: Matt Johnson.
-- Banda Sonora: Paul Haslinger.

-- "Azul extremo" en la IMDb.
-- "Azul extremo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Mar Caribe, en los tiempos actuales (o sea, mucho después de muerto Jack Sparrow). Es noche de tormenta, y un avioncito de los pequeños, y por ende altamente sospechoso de cualquier cosa, sufre las consecuencias de volar a baja altura (¿y por qué volaba a ras de tierra? ¿Ah?). Pasa la tormenta, y un chico guapo con su chica guapa tratan de ir a la cacería de un tesoro, porque verán, las tormentas remueven el légamo marino (¿no se asienta, después?), y pueden ver si hay piezas de un naufragio o algo así. El problema es que tienen que ganarle el quien vive a un pendehhho con pinta de cabronazo, que le ofrece a nuestro jovencito trabajar para él, a lo que nuestro heroico jovencito dice que púdrete, a pesar de que su lanchón se está cayendo a pedazos, óxido sí y óxido también. La gran oportunidad se le presenta cuando aparece un amiguete que viene con una chica que es su nueva pareja, y con la que lleva la friolera de 14 horas (toda una vida, para algunas). El amiguete es abogado de los chicos malos, de los que venden porquería a los que venden porquería en la esquina de los colegios, y por tanto cuenta con recursos suficientes para pagar cualquier aventura. O no tanto, pero está mejor que su colega el honrado. Los dos chicos y las dos chicas unen fuerzas, y en medio de todo eso descubren el avión con el cual se abrió la peli. Sería una situación maravillosa, porque algo caerá como recompensa, hasta que de pronto las cosas se complican. Porque el avión en cuestión transportaba unos pequeños saquitos de ese polvo blanco que no es talco para bebés ni aspirina molida. Porque la chica de las 14 horas es como burra para la jala. Porque no tienen dinero y el otro tipejo anda rondando. Y porque si hacen la denuncia de la droga, pierden para siempre la oportunidad de dar con el Zephyr, el más grande cantichupi de los naufragios que ha habido por haber y habrá jamás. ¿Conseguirán zafarse del lío de la droga, nuestros amiguetes, antes de que los narcos, la poli y los tiburones den cuenta de ellos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¡Ah, los 2000! Antes, las cosas eran simples. Podías hacer una peli de medio o bajo presupuesto, y podías perfectamente mostrar chicas con los biberones armados para la acción en glorioso technicolor. Eso, aunque ni los tuvieran tan abundantes en leche (léase Linda Hamilton en "Terminator"). Pero en la era Internet, en donde es más fácil que nunca obtener y descargar pornografía, pues fíjense bien, de pronto hacen películas con chicas sexys mostrando cuerpos bien tonificados... y ninguna presa que pudiéramos calificar de zona erógena primaria. "Azul extremo" parte de esta permisa. Que el gran reclamo de esta peli sea mostrar a Jessica Alba dice algo. Que venga dirigida por John Stockwell, cuyo otro gran crédito aparte de éste sea "Olas salvajes" con Kate Bosworth haciendo lo mismo (deprimente, ¿verdad?) dice más; por cierto, el tipo tiene fijación con el mar azul, porque el título original traducido de la otra peli es "Estrellón azul", y el de ésta, "En lo azul"... Y espero que Peter Blenchey haya estado mirando hacia otro lado, porque la verdad es que el argumento de esta peli está ya no digamos inspirado, sino directamente plagiado de "Abismo", otra de cazadores de tesoros con una por entonces explosiva Jacqueline Bisset, mucho más curvilínea que Jessica Alba, y que también mostraba más con esa polera blanca mojada... (¡y era 1977, Dios mío!).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Jessica Alba. En bikini. Con un cuerpo como un resorte en tensión. Así de tonificada. Exquisita por cada músculo de su cuerpo. Así me gusta hacer submarinismo a mí. El resto de la peli, cuando no aparece ella, es bastante letárgico (una peli en donde hay tiburones que no comen gente, y que no despierta interés ni en estas escenas, es claramente una peli fallida); quizás si la hubieran hecho un poco más gore... Pero no, dale con que querían obtener la calificación "Mayores de 13", y así es como les fue. Pero cuando aparece Jessica... ¡Oh, Jessica...! (igual se veía más sexy Jacqueline Bisset en la original, jejejé)...

IDEAL PARA: Echarle un vistazo con nuestro salvador y bienamado Fast Forward, conocido también como Nuestro Amigo FFWD.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "AZUL EXTREMO":

-- (Ir a la página). Nota en Fotograma.com.
-- (Ir a la página). Comentario en ZonaFreak.
-- (Ir a la página). Comentario en Cinencanto.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, el bikini de Jessica Alba puede leerse en cualquier idioma de todas maneras].



-- Comienzo de la peli [en inglés, sin subtítulos].

Seguidores