11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 25 de marzo de 2012

"La invención de Hugo Cabret" (2011).


-- "Hugo" (título original), "La invención de Hugo" (título en España). Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Martin Scorsese.
-- Actuación: Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Asa Butterfield, Chloë Grace Moretz, Ray Winstone, Emily Mortimer, Christopher Lee, Helen McCrory, Michael Stuhlbarg, Frances de la Tour, Richard Griffiths, Jude Law, Kevin Eldon, Gulliver McGrath, Shaun Aylward.
-- Guión: John Logan, basado en el libro de Brian Selznick.
-- Banda Sonora: Howard Shore.

-- "La invención de Hugo Cabret" en IMDb.
-- "La invención de Hugo Cabret" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

París, más o menos hacia 1930, con la Torre Eiffel bien clavada en su sitio para que sepamos que ES PARÍS, LEÑE. La cámara nos lleva en un paneo desde las alturas hasta las calles, desde ahí hasta una estación de trenes, desde ahí por los andenes entre los pasajeros, y luego se levanta hasta los relojes, en donde vemos a un niñito llamado Hugo. Este niñito es un pobre mozalbete que vive un poco como paria, escondido de todo el mundo, y le roba tuercas y piezas mecánicas a un pobre viejo relojero que tiene un puesto en la estación. A medida que avanza la peli, nos enteramos de que el chico es casi el sueño húmedo de Charles Dickens: huérfano, con su madre muerta temprano en la vida, con su padre muerto después, no tiene amigos en el mundo, se esconde en la estación porque de lo contrario terminará en un orfanato... No, aclaro, no está basado en una novela de Charles Dickens sino de un tal Brian Selznick, que sólo le faltó hacerlo tísico y darle un simpático cachorrillo que se muera a mitad de peli para ponerlo como colega de copas de Remi. El caso es que en un encontrón con el relojero, éste se ha llevado una libreta en la que parece haber reconocido los diseños de un autómata que, la peli nos revelará un poco después, está escondido en poder del chico, y que además es el último legado que le dejó su padre antes de fallecer (¡melodrama, leñe!). El relojero amenaza con quemar la libreta y el chico lo sigue, y en éstas, un poco a santo de nada, la hija del relojero (sí, parece nombre de blog) le cae bien el chico y, a hurtadillas del padre, se hace amiga de él. Juntos, ingresarán a la más grande aventura de sus vidas, una en que descubrirán la verdadera identidad del relojero (¡¡¡CHACHAAAAAÁNNNNNN!!!), el secreto que esconde el autómata, y de paso, todos aprenderemos de manera didáctica acerca de los orígenes del cine, que ni el Libro Gordo de Petete oiga...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En tiempos de crisis es habitual que las manifestaciones artísticas tiendan a regresar al pasado y hacer una relectura del mismo. En 2011 coincidieron dos muy buenas pelis acerca de los orígenes del cine: "El artista" y ésta. La primera es una peli francesa ambientada en los '30s y sobre el cine en Estados Unidos, la segunda es una peli yanki ambientada en los '30s y sobre el cine de Francia, están con los cables cruzados éstos del Primer Mundo. Cuando se supo que lo siguiente de Martin Scorsese era una peli infantil, la parroquia de beatos cinéfilos se llevaron las manos a la cabeza. ¿Acaso íbamos a tener a Al Capone interpretado por Joe Pesci soltándole sarta garabatos al chico en cuestión...? En realidad, la peli terminó siendo una de esas cosas que la crítica cinematográfica cursi llama "una carta de amor al cine". Para bien o para mal.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por lo obvio, por Martin Scorsese. El hombre tiene dos grandes registros fílmicos, que es el cine de desarraigados del sistema ("Calles peligrosas", "Taxi Driver", "El toro salvaje"), y la épica histórica ("La edad de la inocencia", "Pandillas de Nueva York", "El aviador"...). Pero se tiende a olvidar que es capaz de un muy amplio registro fílmico, como que se la pudo con el cine de sicópatas ("Cabo de miedo"), con el epic religioso ("La última tentación de Cristo"), y diríamos lo mismo de "La isla siniestra" si el guión no hubiera sido un reverendo zurullo. Puede parecer que Martin Scorsese is playing against type aquí, rodando una peli dirigida para los peques de la casa, pero las dos grandes temáticas suyas están más que presente: la primera mitad es justamente sobre dos desarraigados (el chico, claro está, pero el relojero también, por razones que adivinaremos conforme avance la peli), y la segunda es epic histórico en estado puro, todo un recorrido panorámico sobre los comienzos del cine, sobre cómo se rodaba, y en particular sobre lo que significó la llegada de la magia del cine a nuestras vidas. A cambio, olvidémosnos de que esto sea una peli infantil: a pesar de haber sido marqueteada como tal, la verdad es que un niño probablemente se aburrirá con las cosas que se le presentan por delante. Los niños, en particular los actuales, suelen ser crueles y cínicos, por sobredosis de "Los Simpsons" y "South Park", y una peli con tan buen corazón como ésta, es poco probable que llegue a tocarlos. Quizás la gran pega, en lo que a este punto se refiere, y que es culpa de Scorsese en exclusiva, es su excesivo lucimiento de la investigación, empalagoseándose con mostrarnos hasta el último detalle en desmedro de una narración fluida y constante. Hizo la investigación, vale, pero también hay que saber qué datos NO incluir para evitar que el asunto se convierta en un fárrago, y eso Scorsese no lo sabe evitar bien, quizás porque ES EL CONDENADO MARTIN SCORSESE, JOER, y tiene una reputación de gran artista que mantener. Pero a cambio, Scorsese rueda la que probablemente es su mejor peli del siglo XXI, muy lejos del espectáculo grandilocuente-pero-anémico que ha sido su marca de fábrica en más de una década ("Pandillas de Nueva York", "El aviador", "Los infiltrados", "Shine a Light", "La isla siniestra"). Se nota que Martin Scorsese hizo esta peli no desde el cerebro sino desde el corazón, y con eso, cualquier defecto en esta línea se le perdona desde... bueno, desde ahí justamente, desde lo más profundo del corazón.

-- La magia del cine. Insistamos un poco más en eso. En estos tiempos cínicos que corren, en que el cine infantil post-"Shrek" tiene que ser un poco "Los Simpsons" y no tomarse en serio el cuento, es reconfortante encontrarse con una peli que nos enseña de nuevo que muy en el fondo, los 24 cuadros/seg sirven para transportarnos a un otro mundo. Esta peli se inscribe así claramente en la línea de cosas como "La guerra de las galaxias", por poner un ejemplo muy distinto, en donde quizás lo que se cuenta no es tan importante o interesante o trascendente, pero te hace creer que "un hombre puede volar" (bueno, ésa es de "Superman", pero, vamos, me entienden...). La escena clave aquí es cuando la chica, que sólo ha conocido las aventuras por los libros, es invitada por el chico al cine, en lo que claramente es una "primera cita", y tienen la oportunidad de maravillarse con el arte de Harold Lloyd. Martin Scorsese consigue eso que muy pocos han logrado: plasmar en personajes, diálogos e imágenes, el amor que despierta el cine como medio para narrar historias, y a través de los ojos de los niños (los niños protas, pero también el "niño crecido" que resulta ser un crítico de cine aparecido bastante adelante en el metraje) podemos asomarnos otra vez a la ilusión que nos produjo la primera vez en que vimos una peli y pudimos sumergirnos al otro lado del espejo. Algo que explica el discurso final de un personaje a través del cual pareciera que el propio Scorsese está hablando, acerca de su propio amor por el arte de producir y ver pelis, y de mantener la memoria histórica del cine: el pasado cinematográfico es parte del presente cinematográfico, y el presente cinematográfico es parte de nuestro presente como civilización.

-- El 3D. Otra cosa para que los beatos se lleven la mano a la cabeza: ¡¡¡SCORSESE RINDIÉNDOSE A LA MODA DEL 3D!!! Pero Scorsese, mostrando el viejo zorro que es, no se adaptó al 3D, sino que tomó el 3D y lo adaptó A ÉL, faltaba más. Hasta el minuto habíamos visto que el 3D se prestaba de maravillas para escenarios fantásticos como "Tron: El legado" o las pelis de animación, por ejemplo, pero a la hora de tratar con personajes reales ("Las crónicas de Narnia: El Viajero del Alba", por ejemplo), se transformaba en algo superfluo, incluso molesto a ratos. Scorsese en cambio ha conseguido que el 3D se transforme en algo casi orgánico e integral a la peli, con un tratamiento de las escenas en que se luce por todo lo alto. No hay nada que temer aquí acerca de que el 3D se utilice para lanzarte balas o fragmentos de vidrio a la cara. Por el contrario, el 3D se convierte en parte del discurso de la peli: estamos en los albores de una técnica de narrativa cinematográfica que parece haber llegado para quedarse, al menos por un buen tiempo, y cuyas posibilidades están recién siendo exploradas, y esto tiene su paralelo con el mundo al interior de la peli, en que los protas están siendo testigos de los albores del cine como medio de expresión, y del desarrollo del lenguaje cinematográfico. De manera que te maravillas por el 3D igual que los protas se maravillan por el origen del cine. Por supuesto que el cineasta homenajeado es el primer gran creador del cine fantástico y de los efectos especiales, lo que tiene su correlato con el mencionado 3D, y con ello el círculo se cierra. Esta es una de las pocas pelis, quizás la única por el minuto, de las que cabe decir que verla en 2D es como ver una comedia musical sin audio: sin explotar a fondo las posibilidades de la tecnología, la cosa queda un poco huérfana. Lo que nos lleva al siguiente tópico...

-- El hombre-máquina. Este concepto permea la peli en su totalidad. El prota mismo lo dice en un minuto: dentro de una máquina, cada pieza tiene un propósito, y si la sociedad entera es como una gigantesca máquina, entonces cada persona debe tener su propio propósito (viendo una panorámica de París, para remachar la idea). Sintomáticamente vemos dos hombres-máquina en la peli. Uno de ellos es el autómata, un ingenio mecánico con forma humana, pero que está descompuesto: será cuando esté reparado, que develará un enorme secreto que, mucho nos tememos, en realidad se adivina casi desde el minuto 1 de la peli. Este automáta es una cumbre de la perfección humana, la máquina vuelta humano, y se contrapone al humano vuelto máquina: el guardia de la estación. Este personaje, el villano oficial de la peli, es lo inverso, un ser humano que primero como huérfano reprimido ha perdido su alma, y después como herido de guerra ha perdido su pierna, reemplazándola con una prótesis ortopédica que chirría y necesita aceite. La aceptación de ambos corre en paralelo: el reencuentro del autómata con su creador implica la sanación espiritual del mismo, mientras que la aceptación del guardia de su pierna inválida (vía romance, claro, es Hollywood después de todo) tiene el mismo efecto. Esto a la vez se vincula con el cine, que en la última parte se nos presenta como una enorme maquinaria bien engrasada para permitirnos plasmar y visualizar nuestros sueños (pensándolo bien, es una idea bastante reaccionaria). De esta manera, die Mensch-Maschine se transforma en un pivote bastante importante del concepto de la peli.

-- La realización está brillante. Asa Butterfield es un gigantesco actor infantil, lejos de los pesaditos ésos que sobreactúan o tratan de caer simpáticos a la fuerza. Su química con la chica Chloë Grace Moretz, que interpreta a una pijecilla sabelotodo que al final termina por aprender un par de cosas, es inmejorable. Ben Kingsley nos entrega su mejor papel en años, después de haber actuado en mierdecillas como "El sonido del trueno" o "La isla siniestra", y justifica sobradamente por qué ganó alguna vez el Oscar con "Gandhi". Sasha Baron Cohen podía parecer una elección terrible para villano, en concreto el guardia de la estación, pero miren que lo hace bien el condenado, creando un personaje que al principio oscila entre lo terrible y lo ridículo, y que deviene en uno muy querible, casi entrañable, a medida que se va humanizando (¡sí, "Borat" sabe actuar!). En cuanto a los cameos de Ray Winstone como el tío alcohólico, Jude Law como el padre, Emily Mortimer como la florista, y Christopher Lee como el bibliotecario, cada uno está simplemente impecable en lo suyo. Esta es una de las pocas pelis en donde no se puede decir de ningún actor que desentone en serio, o que con su actuación baje el nivel del resto: todos dan lo mejor de sí, y lo logran. Sumémosle una bellísima partitura de Howard Shore (responsable del soundtrack de ese otro hito cinematográfico que fue "El Señor de los Anillos", y que musicalizará "El Hobbit"), y tenemos una peli quizás no redonda, que quizás le sobra por alguna que otra punta, pero sí que se antoja como casi inmejorable.

IDEAL PARA: Ver... ¿lo diré? Sí, lo diré, y que el cielo me fulmine por volverme tan cultureta: Ideal para ver la carta de amor de Martin Scorsese al cine.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET":

-- "Reseña: La invención de Hugo (2011)" en Dehparadox.
-- "Crítica - 'La invención de Hugo Cabret' (2011), de Martin Scorsese: Homenaje de Scorsese a otro grande del cine" en Mi Cine.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

miércoles, 16 de febrero de 2011

"Antes de las lluvias" (2007).


-- "Before the Rains". Estados Unidos / India / Inglaterra. Año 2007.
-- Dirección: Santosh Sivan.
-- Actuación: Linus Roache, Rahul Bose, Nandita Das, Jennifer Ehle, Leopold Benedict, Dr. Ambikathmajan, Indrajith, Lakshmi Krishnamurthy, Lal, John Standing, Thilakan, Ejji K. Umamahesh.
-- Guión: Cathy Rabin, basada en el guión de Dan Verete.
-- Banda Sonora: Mark Kilian.

-- "Antes de las lluvias" en IMDb.
-- "Antes de las lluvias" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La India, 1937. Mientras flotan vientos de libertad sobre la colonia más grande del planeta, un hacendado británico decide que es buena idea construir un camino privado para... ¡explotar la jungla! ¡depredar el medio ambiente! ¡generar capitales para el colonialismo británico! Nuestro simpático emprendedor, por su parte, se ha avenido lo más bien con una nativa que está buena y es simpática, a escondidas por supuesto porque ella es casada y ya sabemos cómo son las cosas con esos nativos salvajes y sus costumbres supersticiosas, que por un nada arman una rebelión y rechazan a Occidente y etcétera. Se supone que el asunto no tendría consecuencias de ningún tipo, pero las cosas siempre pueden enredarse un poco más. Por ejemplo, puede ser que el técnico ingeniero del asunto, que es un indostánico, también esté verde por la chica aunque por respeto a la raza, el clan y todo eso, tenga que quedarse en dique seco y mirando con ojitos de cordero degollado. Puede ser también que el marido sea un zurrador de los buenos, de como tienen que ser los maridos, que hay que pegarles porque si ellos no saben la razón, seguro que ellas sí. Puede ser también que llegue la esposa desde el extranjero con el hijo y entonces la relación no tiene más remedio que acabarse. Y puede ser que la nativa, dentro de la simplicidad mental propias de las razas inferiores, decida encapricharse porque ella está enamorada del príncipe azul en su palacio, y se niegue a entender razones, y entonces...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Por allá por 2002 hubo una peli llamada "Yellow Asphalt", que servidor General Gato quien esto escribe no ha tenido ocasión de ver, y que según se ha informado por aquí o allá, trataba sobre incidentes entre israelíes y palestinos. Uno de los tres segmentos que la componían pareció lo suficientemente bueno como para merecer un remake, ahora por todo lo alto como una peli entera. Y como la historia es universal, atemporal, etcétera (el clásico Romeo y Julieta, sólo que en este caso Romeo es un niñato caprichoso de mierda), lo trasladaron a la India de los '30s. Con toda la suntuosidad de Merchant Ivory Productions, todo sea dicho. Quien manda aquí es claro: aunque su director es Santosh Sivan, se la promociona estridentemente como una "Merchant Ivory", lo que significa que encontraremos una suntuosa recreación de época, un guión cuidado, y esa cosa muy british y flema de mantenerse siempre dentro de la orilla (además de un mensaje intrínsecamente conservador, que James Ivory no es precisamente un rojo). El resultado fue una peli que tuvo un cierto éxito con la crítica, pero como de costumbre, no arrasó en público, y tuvo una explotación más bien fugaz en los circuitos de cine arte. Como de costumbre, repito.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Digamos de entrada que es el típico producto Merchant Ivory Productions. Lo que por supuesto es una buena noticia. Vale que el estilo de cine promocionado por James Ivory se siente a ratos un poco trasnochado, como si el hombre se hubiera quedado pegado en el cine histórico de los '60s, pero el hombre al menos es respetuoso con la historia y los entornos que narra, y pulsa los resortes narrativos del melodrama a través de los personajes, no mediante el lacrimógeno chantaje sentimental. Ante la poderosa voluntad del capital británico, la India se doblega una vez más, y la voz de Santosh Sivan (que había rodado cosas como "Asoka", "Novia y prejuicio" y "Un toque de especias") se pierde por completo aquí, subsumida ante la voluntad mayestática, sublime e imperial de Merchant Ivory Productions (James Ivory no tuvo nada que ver, pero suponemos que la gente que lo ha sucedido viene cooptada, así es que hay un sello que se mantiene en el tiempo). Desde ese punto de vista, aunque la peli huela un poco a trasnochada, como a algo que podía haberse rodado diez o veinte años antes (más o menos en la época de "Gandhi" o "Pasaje a la India"), aún así se mantiene sólidamente en pie. Ayuda por supuesto un guión endemoniadamente bien construído, la clase de historia en que las circunstancias se van enredando bien enmarañadas las jodías para que todo, cuando parezca estarse resolviendo, vaya un punto más con rumbo hacia el desastre. Y bueno, aunque no lo crean, el final no es tan predecible como pareciera (aunque muchos aspectos del mismo quedan más entregados a la intuición del espectador, que literalmente mostrados en escena, lo que por otra parte tampoco está mal, en una época en donde el grueso de las pelis te dan todo insultantemente cocido y masticado para que no pienses). Y todo esto, abordado con sencillez y recato intelectual, sin tratar en ningún minuto de forzar las cosas para mandar mensajes o cosas así. O sea, una pequeña joyita de peli.

-- La peli presenta un punto de humor involuntario, cuando trata de ser ecuánime con británicos e indostánicos (después de todo, hubo capitales de ambos involucrados, y el asunto se rodó in situ, en la India), y al final termina quedando mal con todos. Porque trata de ser respetuoso con los nativos, pero no puede evitar mostrar su primitivismo con una mirada de "mira cómo son estos salvajes, qué bueno hemos venido para traerles la civilización" (parte importante de la trama es que como telón de fondo están estallando los primeros fuegos de la emancipación de la India, que vendrá a la vuelta de diez años, pero las consecuencias más filosas de ese tema son pasadas un poco en sordina). Con decir que el único indostánico "bueno" y civilizado en toda la historia es el ingeniero que fue a una escuela occidental, y aún así, el pobre hace el ridículo siendo el tapete del británico para todo (incluso para taparle sus cochinadas Triple X), y de la chica, que es tonta como una esponja, mejor ni hablemos. A la vez, tratan de no ser demasiado heroicos mostrando a los británicos, pero a la larga igual acaban justificándolos (la esposa es buena y noble, el esposo es un fresco-'e-raja pero "igual la quería", y sólo el banquero aparece con rasgos que podríamos llamar derechamente imperialistas). O sea, el mensaje subliminal de la peli (Ivory Merchant Productions, recordemos) es que el imperialismo británico tenía sus cositas malas, sí, a veces a los latifundistas ariosajones se les iba la mano con las nativas, pero es que vamos, con gente tan bruta que recurría a ordalías y cosas así para juzgar en tribunal a las personas, es una suerte que llegaran los europeos a traerles... ¡Progreso! (y miren los malagradecíos como agradecen, queriendo independizarse, habráse visto). Quizás el asunto no sería tan chocante si fuera un poco más abierto, pero lo divertido del caso es que tratan de limar todos los aspectos más sensibles del tema para que nadie se sienta ofendido, y el resultado es una peli tan políticamente correcta, que resulta hasta cómica en algunos pasajes. Al menos, el cine clásico de "británicos en la India" tenía la desvergüenza de mostrar su racismo abiertamente, en vez de camuflarlo, lo que podrá no ser mucho más edificante, pero al menos es más honesto ("Gunga Din", sin ir demasiado lejos).

-- Un punto importantísimo de esta peli son las actuaciones. Los actores en general están muy bien dentro de sus roles, y consiguen evitar que la peli naufrague en un mar de estereotipos. Linus Roache, eterno secundario de pelis como "Las crónicas de Riddick" o "Batman inicia", compone de manera extraordinaria a un hacendado que en el fondo es un niñito mimado de la fortuna que presiona su buena suerte más allá de lo que debiera, y que a pesar de lo repelente que es su personaje, hasta da lástima y todo por cómo las cosas se le van torciendo a medida que va pasando la peli. Nandita Das es su contrapunto perfecto, la chica indostánica que se enamora de su amo y señor con algo más parecido a la obnubilación que otra cosa (y lógico, si su marido es un pobre pelafustán de la aldea que para colmo es tirano y maltratador, mientras que el otro es un millonario en su búngalou, y además rubiecito de ojos azules, ahí no hay donde perderse), y que se aferra al British Dream hasta las últimas consecuencias. Rahul Bose es el ingeniero con ojos de cordero degollado, también en un estupendo papel, atrapado entre sus raíces indostánicas por un lado, y su aprecio por la labor civilizadora del hombre blanco, sin saber mucho qué hacer y sin tener claro de a qué mundo pertenece, y si bien su personaje puede parecer un tanto ridículo a ratos, su escena final en la que habla sobre el camino y los monzones explica de lleno las motivaciones que han llevado a su personaje a comportarse de la manera en que se ha comportado (y que el señor Bose saca adelante con enormidad, todo sea dicho). Jennifer Ehle por su parte es la siempre perfecta esposa británica, que se ha casado con el perfecto esposo británico, y que como el común de las hembras del mundo occidental, acabará por ser incapaz de entender que las cosas en su mundo perfecto no siempre encajan como ella querría que encajaran.

-- Mención aparte para el soundtrack, bastante ajustado a la peli, siempre contenido y funcional al relato, sin superlativos ni desmadres de ninguna clase (ni menos pretendiendo chantajear emocionalmente al espectador con violines chillando en los momentos dramáticos más estratégicos y etcétera, como suele ser costumbre en muchas pelis históricas, y de las otras también). Cortesía de Mark Kilian, como un nombre a tener en cuenta en lo sucesivo.

IDEAL PARA: Ver un drama humano bien escrito y facturado.

martes, 16 de noviembre de 2010

"Los cazadores del Arca perdida" (1981).


-- "Raiders of the Lost Ark" (título original), "Indiana Jones and the Raiders of the Lost Ark" (título en inglés para distribución en DVD), "En busca del Arca perdida" (título en España). Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Harrison Ford, Karen Allen, Paul Freeman, Ronald Lacey, John Rhys-Davies, Denholm Elliott, Alfred Molina, Wolf Kahler, Anthony Higgins, Vic Tablian, Don Fellows, William Hootkins, Bill Reimbold, Fred Sorenson, Patrick Durkin.
-- Guión: Lawrence Kasdan, basado en una historia de George Lucas y Philip Kaufman.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Los cazadores del Arca perdida" en IMDb.
-- "Los cazadores del Arca perdida" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

1936, en la jungla del Perú (en realidad Hawaii, pero es que estos yankis son unos peseteros, además con los senderistas dando vueltas allá afuera en 1981...). En una expedición selvática, su líder está a punto de ser abaleado por la espalda, pero... ¡sorpresa! Con su látigo hace saltar la pistola. El traidor tiene que mandarse a cambiar (en plena jungla, o sea, muerte asegurada), mientras el jefe, que se hace llamar Indiana Jones, avanza con un fiel tipo que habla en inglés chapurreado y suelta algunos "señoh" por aquí y "señoh" por allá (sí, señores... ¡éste es el primer papel de Alfred Molina en el cine! ¡El Doctor Octopus himself estuvo en una de Indy!). Se meten a una tumba, Indiana pasa una de apuros tan grande que hasta los Simpsons le hicieron un homenaje, y al último, viene un cabrón de apellido Belloq, que le quita la dichosa reliquia que han conseguido rescatar. Indiana se tiene que volver con las manos vacías a hacer clases, pero no hay tiempo para lamentaciones: hombres del Gobierno han decidido hacerle algunas preguntas a Indiana Jones sobre un antiguo colega. La cuestión es que el antiguo colega andaba a la búsqueda de una oscura y terrible reliquia hebrea... el Arca del Convenio. Tras un poco de esto y un poco de aquello, he aquí a Indiana Jones embarcado a Nepal, haciendo escala para viajar después a Egipto, para desenterrar el Arca de la Alianza. Y sin embargo... ¿habrá algún motivo por el cual el Arca del Pacto ha permanecido fuera de las miradas de los hombres por dos milenios? ¿Acaso será sólo una reliquia, o será un radiotransmisor para hablar con Dios? ¿Será bueno excitar de esa manera la furia divina? ¿Y conseguirá Indiana, en medio de todo eso, hacerse con la chica y ganarle la mano a una partida de caricaturescos nazis que quieren hacerle la vida a cuadritos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Dice la leyenda que nació así. George Lucas tenía un sueño sobre hacer seriales de los '30s (de su ahora lejanísima niñez, vamos), y creó un personaje llamado Indiana Smith, vaya mierda de nombre, que mejor lo llamaba Indiana Skywalker y colaba más. Lo comentó con un tal Philip Kaufman, y lo primero que le dijo el hombre fue (después de arriscar la nariz), que ¿Smith? ¿Pero es que estás de coña, hombre? Así es que como el Granjero Jones, pasó a ser Indiana Jones. Pero George Lucas tenía que optar entre su plagio de los seriales de matinée antigua de aventuras en países exóticos, y su plagio de los seriales de matinée antigua de aventuras en otros planetas. Ganó el segundo, y así nació "La guerra de las galaxias". Pero el bicho le quedó picando. Así es que se mandó cambiar a Hawaii y se juntó con su coleguete Steven Spielberg. Ambos en esa época iban de jovencitos rebeldes, los que golpeaban la mesa duro y cantado arrinconando ese feo cine setentero urbano (ya saben: "El Padrino", "Harry el Sucio", "Serpico", "Tarde de perros") e imponiendo su cine aventurero y escapista allí donde duele: con taquillazo padre tras taquillazo padre ("La guerra de las galaxias" en un caso, y "Tiburón" y "Encuentros cercanos del tercer tipo" en el otro). Spielberg le dijo a George Lucas, reza la leyenda, que le gustaría rodar una Bond, y Lucas le dijo que oye, no seas tonto, acá tengo algo taintitas veces mejor que James Bond, y puede que sea cierto, pero si no lo era, lo iba a decir igual, si la cosa era picarle la guita a Steven. Ambos unieron fuerzas, Steven Spielberg se encargó de enmendarle la plana a George Lucas en todo lo que no funcionaba (a saber, la mitad o más, porque como quedó de manifiesto con "La amenaza fantasma" y siguientes starwarsíadas, George Lucas no sabe mucho de contar historias si le dejan con las manos demasiado libres). De hecho, a pesar de que el héroe es el starwasero Harrison Ford (y eso de chanfle, porque se supone que Indiana Jones iba a ser... ¡¡¡Tom Selleck!!!), el resto en realidad es tan spielberguiano que cuesta reconocer la mano de George Lucas por detrás. ¿Y a quién se le ocurrió la psicodelia ésa de las calaveras de cristal en el interminable título "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal"? Pues a George Lucas, qué creían. Con lo molón que hubiera sido poner a Indiana Jones a buscar la Atlántida, como se suponía iban a hacerlo en la proyectada secuela de los tempranos '90s que nunca llegó a ser. En fin, el caso es que George Lucas y Steven Spielberg, fieles a su idea de hacer algo casi de serie B, se lanzaron con un presupuesto limitado, el que por esas magias de la creatividad artística se triplicó. Incluso le tenían tan poca fe al personaje, que a diferencia de las secuelas, que todas parten con "Indiana Jones y ... - " el porro esto o el porro aquello, ésta simplemente se llama "Los cazadores del Arca perdida", sin el reclamo del personaje protagónico en el título (algo que arreglaron después para la edición en DVD, con un sonoro "INDIANA JONES y los cazadores del Arca perdida", como si él no fuera un cazador más). Al final salió tan bien, que con modestos 20 millones de dólares, la cosa recaudó 350-400 millones de nada, o sea, hizo 18-20 veces su presupuesto inicial en taquilla. Así cualquiera hace secuelas (o precuelas, que "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" lo es).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Los indianayonófilos se dividen en dos aguas: los que consideran a "Los cazadores del Arca perdida" como la más mejol de la saga, y los que opinan lo mismo, pero de la tercera, o sea, de "Indiana Jones y la última Cruzada". ¿La respuesta? Eso, a según el criterio. La primera, por ser la primera, es más creativa y más espontánea, menos apegada a fórmulas, mientras que la tercera, por ser un refinamiento de una fórmula ya probada, es más adocenada y calculada, pero también hay que reconocer que rizaron el rizo bien. En cualquier caso, he aquí una razón para verla: no es "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" ni "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal". Pelis no malas ni desdeñables, desde luego (a pesar de que se ven seriamente lastradas por ese pegostín que es el crío de la segunda, y el crío con pelos en los sobacos que aparece en la cuarta), pero que no llegan a los niveles de "Los cazadores del Arca perdida". Se suponía que era un desvergonzado rip-off de las seriales de matinée de los '30s en que algún esforzado jovencito yanki vestido con esos ridículos pantaloncillos selváticos buscaba alguna clase de tesoro antiguo y se liaba a mamporros con los malvados nazis de turno (o con tribus africanas, y esa costumbre no se les quitó ni en los '50s, cuando adaptaron la más reconocida de las versiones de "Las minas del rey Salomón"). Pero a la larga, cual plantas chupívoras simbiontes que se pegan a sus parasitados para sorbetearles todos sus jugos vegetales, Steven Spielberg y George Lucas probaron sobradamente que habían asimilado bien la lección, y nos ofrecieron una peli trepidante de principio a fin, con un guión calculado casi a la perfección, en donde nada sobra y nada falta. Claro, si uno escarba se da cuenta de que en el fondo la dichosa Arca no es sino el enésimo macguffin que nos ha dado el cine, un artefacto puesto ahí para que los buenos y los malos se den de tortazos, y si sigue la peli hasta el final descubrirá que (((SPOILER, LEÑE, SPOILER-SPOILER-SPOILER, AUNQUE ME PREGUNTO SI QUEDARÁ ALGUIEN EN ESTE PLANETA QUE NO HAYA VISTO LA PELI, CARAMBA))) en realidad todos los esfuerzos que hace Indiana Jones para hacerse con el Arca no sirven para absolutamente nada, e Indiana Jones no tiene arte ni parte en la destrucción de los villanos (((FIN DEL SPOILER, SÍ, FIN DEL SPOILER, JOER, FIN DEL SPOILER, FIN-FIN-FIN))). En el intertanto nos han brindado dos horas de escenas de acción el cada vez más imposible, en la época en que nada se resolvía con CGI, y si querías mostrar piruetas acrobáticas, tenías que poner a un cristiano hambriento a ser pasto de leones, con la esperanza de que el pobre desgraciao zafara con vida y quedara bonito en el film (y el cabrón perfeccionista del director no se le ocurriera repetir la toma porque esto o aquello con la iluminación). Sí, todo lo que ves en esta peli está hecho con el sudor y esfuerzo de un puñado de valientes stunts dispuestos a todo con tal de ganarse el pan, y esa sensación de realismo le da muchos enteros a la peli. La muestra de que la fórmula funcionó, es que a pesar de ser mil veces imitada (¡incluso por una de Tom Selleck, la primera opción para el Indiana Jones original, en "La gran ruta hacia China"!), jamás fue igualada, a veces con los resultados ponzoñosos de "En busca del tesoro perdido", y sólo pelis que trataron de cambiar alguna que otra cosa ("En busca de la esmeralda perdida", que pone a dos coprotas de igual protagonismo, o "Lara Croft: Tomb Raider", que de una prescinde del prota masculino y le mete tetas al asunto) pudieron siquiera intentar medirse. Y eso, de lejitos.

-- Harrison Ford. Uno lo ve como superestrella y todo, y cuesta pensar en aquellos tiempos en que debía ganarse las judías haciendo opacados secundarios en cosas como "La conversación" o "American Graffiti". Claro, con su Han Solo de "La guerra de las galaxias" saltó a un estrellato tal, que de secundario de lujo pasó a ser el único actor de toda la saga que tuvo vida después de Star Wars (bueno, también James Earl Jones, pero ése sólo le ponía la voz a Darth Vader). Pero fue Indiana Jones el rol que lo desclavó de Han Solo y lo convirtió en actor ante los ojos de la gente. Aunque si uno mira bien, resulta que Indiana Jones es muy similar a Han Solo, y el esfuerzo actoral tanto no debió ser (la misma actitud cínica y macarra, el mismo estilo "así les doy y así me dan de vuelta", etcétera). Pero Harrison Ford hizo tan suyo el personaje, que nadie en la actualidad podría concebirlo en el pellejo de otras opciones que se barajaron, como Nick Nolte, Chevy Chase, Jack Nicholson (¿?), Steve Martin (¡!), o Bill Murray (¡¡¡!!!). Claro, después lo interpretaron un mequetrefe adolescente, y otro mequetrefe aún más mequetrefe todavía, en "Las crónicas del joven Indiana Jones", pero eso sólo deja de relieve que Indiana Jones sólo hay uno (e incluso dentro de la denostada "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", Ford se dio maña de probar lo ya probado, que él es el Doctor Jones). Bueno, también le ayudó que el resto de los actores no hizo demasiada carrera actoral después. La carismática Karen Allen se perdió después, el estupendo villano Belloq de Paul Freeman le hacía merecedor de un mejor destino actoral del que tuvo, y sólo John Rhys-Davies como Sallah consiguió hacerse un lugarcito, interpretando casi veinte años después al enano ése de "El Señor de los Anillos", por no hablar del casi cameo de Alfred Molina, el Doctor Octopus de "Spiderman 2". Avatares de Hollywood, que les llaman.

-- Aunque el judío meapilas de Spielberg, que tanto gozó maltratando nazis en "Los cazadores del Arca perdida", le bajó el sentimentalismo y dijo que después de "La lista de Schindler" no se atrevía a ponerlos de malos otra vez, dejándole de paso abonado el terreno a "Bastardos sin gloria", en esta peli vemos a los nazis con toda la gloria y esplendor de unos villanos de raza. Recordemos: eran los '80s, la época en que no existía aún el mojón de lo políticamente correcto, y era aceptable poner a los malos bien malos, sólo para que los odiáramos y deseáramos un truculento final para todos y cada uno de ellos. Y parte del gozo de esta peli es ése: que al frente Indiana Jones tiene unos villanos de p*** m****, que no temen hacer cabronadas como agarrar un hierro al rojo vivo para quemar gente y arrancarles información, u otras cosiacas por el estilo, que para eso son los villanos del cuento. Los malos nazis de "Indiana Jones y la última Cruzada" están mejor porque ahí también hay una villana mala que está cortada con huincha de oro para hacer pelis nazipornos, pero aunque entre las de Indiana ésta se lleva el segundo lugar por eso, es un dignísimo segundo lugar. Ah, y por cierto, algo que se ha ido perdiendo con el tiempo y lo políticamente correcto: hay violencia de la buena. Muertes gore por todo lo alto. No gráficas ni explícitas, claro está (lo típico: al tipo lo van a hacer cecina, y la cámara muestra el rostro de su oponente siendo salpicado por la sangre), que es para niños, pero sí muere gente, y de maneras bastante gruesomas. Para tomar nota.

-- Un punto interesante de la peli es el viejo tema del conocimiento que está más allá del ser humano. Claro, visto en muchas pelis, pero acá planteado con excepcional talento (no diré claridad porque esto es de aventura pura y dura, y no hay mucho espacio para la metafísica). Ya desde el comienzo, en esa entrevista en la que Indiana Jones se entera de que su próxima asignación bien podría ser ir a zamparse el Arca de los judíos (y Spielberg babeándose, claro), sentimos a través de la conversación y la música ominosa de John Williams que estamos metiéndonos en lodazales en los que el ser humano no debería revolcarse. A medida que los eventos claves se suceden, una serie de fenómenos metereológicos e incluso radioactivos ayudan a crear esa sensación de que hay algo más rondando allá afuera. Y todo eso conduce, por supuesto, a un final revelador, del que nada diré por si ustedes forman parte del 5% de la Humanidad que jamás ha visto la peli, y en que se nos confirma todo lo que hemos visto. Bueno, imagino que Steven Spielberg estaba feliz escabechinándose nazis, o si no su apellido sería Herr Spiegelmann o algo así, pero para las audiencias yanketas, puede haber funcionado como metáfora de ese invisible otro poder totalitario, el de los soviéticos, que no tenía interés en lo paranormal, pero que era también una amenaza para el mundo libre, etcétera. Por suerte que Dios, hace tres mil años, les dio un Arca al Pueblo Elegido, o no sé a dónde iríamos a parar, joer...

IDEAL PARA: Ver la madre de las pelis de aventuras.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Una de las mejores escenas de la peli... ¡y que salió de chiripa! [en inglés, sin subtítulos... y no son necesarios aquí].

domingo, 16 de agosto de 2009

"Enemigos públicos" (2009).


-- "Public Enemies". Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: Michael Mann.
-- Actuación: Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, Channing Tatum, Giovanni Ribisi, Stephen Dorff, Billy Crudup, Leelee Sobieski, Jason Clarke, Stephen Graham, Bill Camp, David Wenham, Richard Short, Christian Stolte, Stephen Lang, Emilie de Ravin, Shawn Hatosy, Branka Katic, Don Frye, James Russo, Lili Taylor.
-- Guión: Ronan Bennett, Michael Mann y Ann Biderman, basados en el libro de Bryan Burrough.
-- Banda Sonora: Elliot Goldenthal.

-- "Enemigos públicos" en IMDb.
-- "Enemigos públicos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

1933. El mismo año en que los nazis llegan al poder y FDR amenaza con imponer la dictadura socialista cobrando... ¡¡¡IMPUESTOS!!! ...en... ¡¡¡AMÉRICA!!! En una aislada penitenciaría en el quinto infierno y tres casas más allá, aparece... ¡¡¡DILLINGER!!! Como no podía ser de otra manera, tratándose de la introducción de una peli de mafiosos que no sean las del Padrino, los tiros vuelan y la sangre salta. La banda de Dillinger, la mitad de la cual estaba tomando el sol a rayas, ahora está lista para la acción. Pero la cosa va a ser un poco complicada. En primer lugar, aunque estamos en medio de la Gran Depresión, América se está rearticulando para luchar contra la crisis económica, y ya los asaltos de bancos no se ven tan chupis como antes (es lo que tiene la prosperidad, que te hace repentinamente más amigui con el poder establecido). Además, tenemos al inflexible y duro J. Edgar Hoover listo para reemplazar la anarquía del crimen organizado por la mano dura de la justicia (la suya, claro, que a este tipo tuvieron que sacarlo con piyama de madera de la dirección del FBI, cuarenta años después). El sistema organizado contra el individuo que atornilla al revés. Bueno, qué podría salir peor, ¿no? Y no se preocupen, que cuando el descensus ad inferos comienza, ya nada lo para, porque aparece después el siguiente escalón... ¡¡¡LA MUJER!!! En efecto, nuestro buen Dillinger se empota con una franchute nada más buena, y eso lo lleva a tomar decisión errada sí y decisión errada también. Poco a poco, el FBI lo va cercando, y pronto, Dillinger descubrirá que se está transformando en un anacronismo, y que ya el mundo no tiene espacio para los gángsters antisistema como él...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Tenía que pasar. Tanto nos han machado con eso de que la Crisis Subprime 2008 es la peor desde la Gran Depresión, que era cuestión de tiempo antes de que saliera efectivamente una peli de gángsters sobre la Gran Depresión (y van...). El gangsterismo tiene una larguísima tradición en el cine, desde el fundacional "Scarface" o las otoñales "El enemigo público número 1" o "El bosque petrificado", hasta revivals como "El padrino", "Los intocables" o "¡Mafia!". ¿Por qué, este secreto encanto de los gángsters de la era de la Depresión? La respuesta tiene mucho que ver con el mito romántico. Al igual que los piratas del siglo XVII o los pistoleros del Far West, los de a-de-veritas en realidad eran tipos mugrosos-malaseados, que se mataban entre sí por un quítame allá esas pajas, y que de honorables tenían el sobaco y el trasero, pero como después fueron aplastados por "el sistema", se convirtieron en íconos románticos de la rebelión contra el poder establecido. Que siempre vende, no lo neguemos, si después de todo, ya sabemos que eso llamado "poder establecido" tiende a funcionar mejor para algunos que para algunos otros, y al resto de los cavazanjas de toda la vida qué les queda, sino el escapismo y la ilusión. Que estas pelis no están hecha para que les guste a tipos como Silvio Berlusconi, Bill Gates o Sebastián Piñera, para que hablemos claro. Y si tienen hálito trágico (que el prota pierde, vamos, o acaso no sabían que a Dillinger acaban tirotéandolo al final, si eso sale en los libros de Historia, carajo), tanto mejor porque así las masas pueden sentirse identificadas con el pequeño rebelde sin causa hasta el final. No es casualidad que una peli como ésta salga y tenga éxito justo cuando "el sistema" la ha cagado metiendo la pata hasta el pescuezo en mierda, después de que durante años nos dijeron que eso de la desregulación de los mercados financieros y laborales estaba bien, y miren ahora la de Jesús es Cristo que dejaron allá afuera (ah, pero sin mandar a la cárcel a nadie, que podrán haberse mandado el cagazo, pero todo fue honorable y entre gente decente, así es que no vamos a hacernos algo tan poco amigable como enjuiciarnos unos a otros, ¿verdad?). En ese sentido, "Enemigos públicos" habla menos de Estados Unidos en 1933 que de Estados Unidos en 2009, con un tipo antisistema tratando de abatir a los poderosos. En una lucha inútil y sin cuartel, por supuesto. Para que se vea heroico... pero que en definitiva el sistema gane, o de lo contrario, ningún jerifalte de Hollywood hubiera puesto dinero en esto (que las pelis no las financiamos por buenas sino por vendibles y levemente ideológicas, al final del día).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Bueno, er... Es Michael Mann. No es el mejor Michael Mann de todos, pero la buena noticia es que está más cerca de la encomiable "Colateral", que de esa mierda planchá contra la ropa que era "Miami Vice". Nadie espere aquí una densa crítica social, ni siquiera personajes demasiado bien perfilados (en los hechos, aparte del prota, el cineasta se desentiende por completo del resto hasta el punto que pareciera no importarles nada de nada). Michael Mann tiene claro lo que quiere contar, y eso no es una peli histórica ni una de ésas con el ampuloso rótulo de "de época". Lo suyo en este caso es la pelea entre el sujeto aislado y el sistema opresor. Michael Mann no pierde ocasión en demostrarnos que Dillinger es bondadoso a la manera romántica, porque asalta bancos y mata gente a destajo, vale, pero cuando se lleva el dinero, se lleva el del banco y no el del humilde funcionario que para el banco trabaja, pobrecillo. O que en el fondo es un buen chico con su cariñito. Mientras que "el sistema" está encarnado en el implacable Purvis, que en el fondo no es un personaje sino que es Christian Bale jugando a ser el villano (lo que no le hace ningún favor a la peli, porque es casi como estar viendo al Bruce Wayne de "Dark Knight", pero sin su delicada psicología; tampoco ayuda que la partitura de Elliot Goldenthal a veces pareciera plag... "citar" líneas enteras de la compuesta por Hans Zimmer y James Newton Howard para "Batman inicia"/"Dark Knight"). Y detrás tenemos a Hoover, otro tipo que sólo aparece para ponérsela de putas a "el jovencito". La paradoja es que, a pesar de que el Gangsterismo floreció en un contexto bien definido, cual es la Gran Depresión, ese contexto desaparece por completo detrás del conflicto principal. Y esto no es algo ni para criticar ni para alabar: es simplemente una opción narrativa, que puedes tomarla o dejarla, pero si esperas una gran recreación histórica aquí, estás completamente fuera de lugar (que esto no es "Bonnie y Clyde", vamos). En el fondo, el decorado art-decó no es más que eso, un decorado, para que el bueno (el rebelde romántico) y los villanos (el prosaico sistema de toda la vida) se líen cómodamente a mamporros. ¿La gracia de esto? Como lo dije al inicio: es Michael Mann, hombre. Si hay alguien que podía hacer una peli tan inane y casi abstracta en su contenido, y aún así salirse con la suya, es justamente Michael Mann. ¿Por qué? Porque este tipo es insuperable filmando violencia. La opción por las cámaras digitales le hacen un favor enorme a los duelos con ametralladora, que pocas veces se vieron tan realistas y descarnados en el cine (si la ves en tu televisioncita de 14 pulgadas en año y medio más, cuando la den en el cable, te lo vas a perder). O sea, el tipo asume que si vas a reducir una peli de dos horas veinte a un simple duelo prolongado, al estilo "Transformers", por lo menos que ese contenido mínimo sea bueno. Y lo es. De manera superlativa.

-- Las actuaciones son bien ajustaditas a sus cometidos. Johnny Depp al principio como que no convence mucho, como que es muy Johnny Depp interpretando a su personaje, pero andando el metraje y desmelenándose un poco el asunto, fluye de manera natural en un personaje al que, de todos modos, se le hubiera agradecido un poco de mala leche adicional (¡es un gángster, por Bastet!). Christian Bale, ya lo dijimos, está para pasear su cara de rottwailer y cumple. Billy Crudup (¡sí, el Doctor Manhattan de "Watchmen"!) en sus breves escenas como Hoover, está impagable, como un tipo que parece estar en lo de perseguir el crimen más por satisfacer a Narciso que por verdadero espíritu de dedicación pública. Marion Cotillard, como de costumbre, está soberbia, aunque apenas se note porque esto no es "La vie en rose" y su rol es apenas poco más que el descanso del guerrero. Del resto no hay mucho que decir, porque en verdad el conflicto está tan centrado en "el jovencito" versus "el sistema", que sus vidas ni van ni vienen ni, la verdad, nos importan demasiado, y de ahí que gente solvente como Giovanni Ribisi, Lily Taylor o Leelee Sobieski (ya ven, hay vida después de "En el nombre del Rey") estén ahí casi para aparecer en la foto y poco más. Lástima de buen elenco sudándolo todo con la camiseta puesta, y que apenas se note.

-- Escenas impagables. El tiroteo en el bosque, adrenalina pura inyectada a la vena. O cuando Dillinger va a decirle a su mamacita que no va a trabajar más de recibechaquetas. O el asalto al banco que degenera en una balacera brutal. O toda la secuencia con "El enemigo público número 1" de fondo (que los tipos del subtítulo, de manera literal al original, pero desconociendo cómo tradujeron la peli acá en castellano en su día, le pusieron el tan adecuado como irreconocible "Melodrama en Manhattan").

IDEAL PARA: Ver una peli de violencia con buen pulso.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].



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