11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 31 de mayo de 2015

"Mad Max 2: El guerrero del camino" (1981).


-- "Mad Max 2" (título original en inglés), "Mad Max 2: The Road Warrior" (título para distribución internacional), "Mad Max 2: El guerrero de la carretera" (título en España). Australia. Año 1981.
-- Dirección: George Miller.
-- Actuación: Mel Gibson, Bruce Spence, Michael Preston, Max Phipps, Vernon Wells, Kjell Nilsson, Emil Minty, Virginia Hey, William Zappa, Arkie Whiteley, Steve J. Spears, Syd Heylen, Moira Claux, David Downer, David Slingsby.
-- Guión: Terry Hayes, George Miller y Brian Hannant.
-- Banda Sonora: Brian May (el mismo que musicalizó la primera entrega... y no, lo decimos otra vez, NO el guitarrista de Queen).

-- "Mad Max 2: El guerrero del camino" en IMDb.
-- "Mad Max 2: El guerrero del camino" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una breve secuencia de precréditos tiene la bondad de introducirnos en ambiente. En la entrega anterior el mundo se estaba yendo al carajo, y aquí ya se ha ido al carajo del todo. Absolutamente. Los chicos listos en las altas esferas decidieron que era buena idea que la lucha por los recursos se resolviera mediante pepinos nucleares. La civilización, ahora kakita. En ese mundo es donde sobrevive Mad Max, que en la entrega anterior era hombre de familia y cobraba su sueldo. Ahora no tiene familia, y en cuanto al sueldo, bueno, ya no hay quien pague salarios, es lo que tienen los mundos postapocalípticos, que la economía laboral se desaparece. También el petróleo y la gasolina, claro, así es que para hacer funcionar los vehículos, obligados a saquear las fuentes preexistentes. En esas vaga que te vaga, que Mad Max se encuentra con una banda de buenos saqueadores de combustible. Luego de la consabida lucha para calentar motores en la audiencia, Mad Max se hace amigo reluctante con un sujeto que tiene un autogiro, y que le revela la ubicación de una refinería cercana. Mad Max viaja hasta la refinería porque, bueno, quizás podrían librarse de una poca de combustible, y además, algo hay que hacer para que la peli no acabe en cinco minutos. Pero al llegar, Mad Max es visto con desconfianza por los explotadores de la refinería, obviamente, que el petróleo tampoco alcanza para tanto. Las cosas podrían acabar muy mal para el bueno de Max, pero la salvación viene en forma de... el grupo de desgraciaos que habían aparecido un rato atrás, y que ahora le van a poner sitio a la refinería. La versión futurista de los apaches asaltando el fuerte está comenzando, y habrán muchos muertos, cercenados, mutilados y otras lindezas varias, cortesía de la era después de que la cagamos en masa.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Rodada con el vuelto del pan, dirigida por un perfecto desconocido como George Miller, protagonizada por un infeliz del que quizás nunca más se sepa y por más señas se llama Mel Gibson, nadie esperaba que "Mad Max" fuera un éxito. Incluso hubo países en donde la segunda parte, la secuela que ahora nos ocupa, fue estrenada como la Mad Max original porque, verán, la primera nunca llegó a sus cines. Pero resulta que su combinación de estética punk, futuro postapocalíptico y lenguaje de Western crepuscular hizo click en alguna parte de los cerebros de la audiencia, y motivó la realización de una secuela. Con mucho más presupuesto, como que en la secuencia de créditos vemos un buen diseño computacional, no la miserable pantalla estilo BASIC ASCII vista en la entrega anterior. Con los buenos nombres a cargo de nuevo: George Miller en la dirección, Mel Gibson en el protagónico, y Brian May en el soundtrack. El resultado fue tan bueno, que vino a crear por sí mismo un subgénero cinematográfico: el de pelis cutres sobre futuros postapocalípticos punk. Más que la primera, inclusive. Después de todo en la primera todavía quedaba sociedad, y por lo tanto postapocalipsis lo que se llama postapocalipsis no era. La segunda, en cambio...

¿POR QUÉ VERLA?

-- "Mad Max 2: El guerrero del camino" marca una enorme mejoría por sobre la primigenia "Mad Max", y es probablemente la mejor de la trilogía original (ponemos lo de "original" por el estreno reciente de "Max Max: Furia en el camino", claro está). Lo más obvio es el presupuesto. Casi toda la acción transcurre en la refinería, que es el set cinematográfico más grande construido en Australia hasta la fecha, y mucho más suntuoso que las ratonas locaciones utilizadas para la primera entrega. George Miller se siente también mucho más cómodo en la dirección, evitando los excesos más ampulosos que hacían chirriar la primera, conteniéndose un poco más, pero sin que eso signifique disminuir el morbo de la violencia desatada ni mucho menos. También se ahorra la pena de presentarnos los personajes, ya que el prólogo es bien informativo de lo necesario que debemos saber. En definitiva, el resultado deviene en una peli con un empaque mucho más sólido. Incluso los personajes están mejor caracterizados y son más entrañables. Kjell Nilsson es un villano imponente, probablemente el mejor villano de peli postapocalíptica que hayamos visto (bueno, no es que el género esté regado de perlas, así es que tan difícil no era tampoco. Pero no deja de ser mérito, por supuesto). Bruce Spence como el tipo del autogiro oficia un poco como contrapunto gracioso de Mel Gibson, pero nunca que llegue al ridículo o la autoparodia que le reste seriedad al conjunto. Michael Preston como el líder de la comunidad también está muy bien, imponiendo la presencia que debemos suponer como necesaria en un mundo que se ha ido al diablo, mientras que Virginia Hey como la mujer guerrera tiene su puntillo. Pero el premio dorado es para Emil Minty como el Chico Feral, actuando como un salvaje absoluto en un mundo que, podemos suponer, no tiene tiempo siquiera para enseñar educación humana a sus vástagos. El argumento no es como para darle demasiadas vueltas: en realidad y como decíamos, es la enésima versión del fuerte de los pioneros o del US Army del XIX, siendo sitiado por los comanches y aislado de toda posible ayuda exterior. Sólo que los comanches son bárbaros punk, y los pioneers son... bueno, son otros bárbaros punk, pero con un poco más de sentido de comunidad, porque de otra manera no podrían hacer funcionar una refinería, es más, no podrían sobrevivir sin terminar matánd... hmmmm... Mejor me dejo de obviedades.

-- Un elemento muy interesante de esta peli, es cómo el personaje de Mad Max ha evolucionado. En la primera era un policía cualquiera, uno bueno y respetado sí, pero no era más que un hombre. En esta entrega, a través de la pérdida y el sufrimiento, y el embrutecimiento correlativo, se ha ido purificando y forjando como un héroe. Un héroe reluctante, sí, pero héroe a fin de cuentas. Pero la peli tiene un punto adicional de mala leche: el narrador de la misma, aunque no nos cuenta sobre su vida, sí nos deja caer algunas cosas desde la que podemos deducir que no es un narrador confiable. El conoció a Max hace muchos años, y quizás lo ha visto más gigante de lo que es. Además, viene de una cultura con una buena dosis de religiosidad. Max ha dejado de ser un hombre normal para pasar a ser una especie de héroe legendario, ha crecido en estatura, pero al mismo tiempo ha ido perdiendo sus contornos reales para empezar su lento camino en la transformación en un mito. Este proceso será llevado hasta su extremo (y con menos talento, todo hay que decirlo) en "Mad Max 3: Más allá de la Cúpula del Trueno").

IDEAL PARA: Ver la madre de las pelis postapocalípticas de escenario descampado, guerreros punks y ultraviolencia.

jueves, 8 de marzo de 2012

"La amante del teniente francés" (1981).


-- "The French Lieutenant's Woman" (título original en inglés), "La mujer del teniente francés" (título en España), "La dona del tinent francès" (título en catalán). Inglaterra. Año 1981.
-- Dirección: Karel Reisz.
-- Actuación: Meryl Streep, Jeremy Irons, Hilton McRae, Emily Morgan, Charlotte Mitchell, Lynsey Baxter, Jean Faulds, Peter Vaughan, Colin Jeavons, Liz Smith, Patience Collier, John Barrett, Leo McKern, Arabella Weir, Ben Forster.
-- Guión: Harold Pinter, basado en la novela de John Fowles.
-- Banda Sonora: Carl Davis.

-- "La amante del teniente francés" en IMDb.
-- "La amante del teniente francés" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡¡¡LUZ...!!! ¡¡¡CÁMARA...!!! ¡¡¡ACCIÓN!!! Rodando, "La amante del teniente francés", toma 1... Meryl Streep en atuendos de época (de la Inglaterra victoriana/eduardiana en concreto), camina hacia un paisaje tempestuoso, que por supuesto se supone refleja su proceloso mundo interior, muuu romántico too. En paralelo tenemos a Jeremy Irons que estudia... ¡¡¡FÓSILES!!! Ya sabemos, en la Inglaterra del XIX, con sus retorcidas ideas sobre sexualidad (esos internados criaderos de criptogays, esos consejos de "tenderse en la cama y pensar en Inglaterra"...), los caballeros ingleses desarrollaron cierta obsesiva y anormal fijación con los fósiles. Lo que no impide que nuestro paleontólogo, que se encuentra de paso estudiando las rocas con formas chistosas en los acantilados, encuentre el tiempo para liarse con una jovencita medio consentida, y para qué andarnos con rodeos, bastante de buen ver, que además es hija de un empresario/banquero/whatever, o sea, uno de esos sórdidos capitalistas de toda la vida. La cosa marcharía bien de no ser porque Jeremy Irons ve la figura fugaz de Meryl Streep mirando las olas, a punto de caerse en un muelle frente al oleaje tempestuoso, muuu romántico too decíamos, y como gentil y cumplío caballero a la antigua, con riesgo de que su vida se la lleve la marea, acude a ayudarla. Resulta que a Jeremy Irons, que ha rodado papel sórdido sí y papel sórdido también, le queda haciendo tilín la chica, de manera que empieza a frecuentarla y a frecuentarla, tratando de adivinar el misterio de "la amante del teniente francés", que un día tuvo una de esas relaciones prohibidillas con un teniente francés justamente, y que por eso es el "hit me" de todas la habladurías del pueblo, y entre frecuentada y frecuentada oye Jeremy, ¿cómo se supone que haremos esta escena? Pues, no sé, Meryl, veamos... ¿qué tal si te caes así o asá...? Mmmm... veamos... No termino de entender la sicología de esta amante del teniente francés... Bueno, qué más da, ¿por qué no hacemos como todos los actores de Jolivú y vamos a acostarnos un ratito, y de paso les ponemos cornamentas a nuestras parejas...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Melodrama romántico. Qué sería del mundo sin ellos. De partida no existirían Venevisión ni Televisa, que sus buenos (inserte moneda de cambio aquí) se han ganado vendiendo culebrones a medio mundo. La fórmula básica es la que los folletines románticos del XIX se inventaron: pasiones desbordadas y prohibidas, en medios represivos con mucha moralidad y costumbres, y... ya se saben el resto. Por supuesto que de tanto repetir la historia de los apasionados amantes que van contra todo y contra todos por su amor imposible, con el final trágico de rigor, que la cosa se volvió parodia y pastiche. Tanto, que un tal John Fowles decidió escribir una novela llamada "La amante del teniente francés", burlándose su pico de los clichés y convenciones de la novela romántica por la vía de construir una over-the-top... y deconstruirla con una tonelada de notas comentando lo que está pasando más arriba, además de crearse TRES finales sólo para joder a la parroquia que se lo estuviera tomando en serio. Lo irónico es que una novela tan metatextual como ésta, hubiera sido imposible de adaptar al cine. Porque los finales múltiples en el cine aún estaban por inventarse ("El mundo según Wayne" con su final depresivo, su final Scooby-Doo, y su final de fantasía de brujos y dragones en que un pringao como Mike Myers es capaz de pasarse por la piedra a una buenorra fuera de su liga como Tia Carrere). Pero lo hicieron. La adaptaron. Resultando una cosa que quedó muy artística, y que incluso tuvo su opción en los Oscares, pero que no la entendió ni cristo, y que por lo tanto, acabó relegada en el limbo de pelis que un día había que haber visto para ser ARTIH-TAH y que ahora ya nadie comenta.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Qué puede salir si pones a un director como Karel Reisz, criado dentro de un género tan antisentimental como el Free Cinema, a adaptar una novela de época que es una deconstrucción postmodernista de los clichés y lugares comunes de las novelas de época? Pues... esto. La peli, como decíamos, es una enorme deconstrucción de los pastiches románticos de época. Desde el comienzo nos muestran que TODA la trama en realidad es el rodaje de una de esas pelis muy artísticas, muy románticas, muy tempestuosas, muy Hermanos Weinstein, con las que de tanto en tanto la variante más épica del cine arte suele castigarnos (¿"El paciente inglés", alguien...?). Por lo tanto, cuando se están dando licencia para ser over-the-top, no es por afán de hacer que los pañuelos salgan todos moquilleados de la experiencia, sino para refregarnos en la cara el abuso y la dependencia a dichos clichés en el cine arte, y en la cultura en general. Porque de que la peli es over-the-top, lo es. Meryl Streep está en uno de sus roles ultramegasobreactuados que se le dan tan bien a la señora, después de haberse merendado un Oscar por su rol en "Kramer versus Kramer". Jeremy Irons en su segundo rol para el cine (el anterior fue de Fokine en "Nijinski") por su parte tiene su cara de gustillo de costumbre, y la trama misma es cada vez más retorcida y más trágica, con el amor imposible cada vez más imposible de concretar debido a las vueltas y revueltas del guión, con gente alrededor que es mala-muy-mala porque no dejan que los protas sean felices y too eso. Culebrón a la enésima. En paralelo, y esto sí debe ser herencia del Free-Cinema, vemos la época contemporánea (bueno, la época contemporánea a rodarse la peli, o sea 1981, en la resaca de la fea moda disco, o sea, muchas patelefantes, discos de vinilo y casas de diseño, por lo que este contraste pasado-presente ha perdido peso en favor de un más inocuo pasado-pasado), y ésta se pinta como todo lo contrario, como un mundo anodino y desapasionado, frío y gélido en sus relaciones humanas... un poco como la vida cotidiana, vamos. Los dos romances, el de los personajes de la peli y el de los actores que los encarnan, corren en paralelo, y rematan (((SPOILER DEL FINAL, LEÑE, SPOILER DEL FINAL, VAMOS))) de la manera en que es esperable que rematen: el dramón de época termina con los amantes juntos y reconciliados, mientras que el dramilla de la vida real termina... bueno, de la manera anodina en que suelen terminar estas cosas en la vida real. Sólo para refregar con sal y limón la herida de que todas estas fantasías sentimentaloides del cine son... bueno, eso, fantasías sentimentaloides (((FINAL DEL SPOILER - FINAL DEL SPOILER - FINAL DEL SPOILER))). Creo que la razón por la que esta peli no es demasiado popular, es que el grueso del público no captó de buenas a primeras la idea: se quedaron con la trama victoriana decimonónica que es demasiado-demasiado-demasiado, y luego no entendieron qué puñetas pintaban los actores rodando la peli en las escenas intercaladas. Y se lo tomaron como lo que parece ser de manera más obvia: un sobreexagerado dramón. Natural que el público se haya cabreado (más allá de la siempre omnipresente ala artsie que se alimenta de pelis "con valores estéticos"). ¿Merecía esta peli una mejor suerte? Quizás. Debido a la natural exageración de la premisa, el chiste sale un poco pesado. Una vez vista es quizás suficiente. Más de una vez, es tanto suplicio como el material al que parodia en forma deliberada.

IDEAL PARA: Ver una terrible y eficaz deconstrucción de los clichés del cine romántico tormentoso y tempestuoso y trágico de época.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 21 de abril de 2011

"La loca historia del mundo" (1981).


-- "History of the World, Part I". Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Mel Brooks.
-- Actuación: Mel Brooks, Dom DeLuise, Madeline Kahn, Harvey Korman, Cloris Leachman, Ron Carey, Gregory Hines, Pamela Stephenson, Shecky Greene, Sid Caesar, Mary-Margaret Humes, Orson Welles, Rudy De Luca, Leigh French, Richard Karron.
-- Guión: Mel Brooks.
-- Banda Sonora: John Morris.

-- "La loca historia del mundo" en IMDb.
-- "La loca historia del mundo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

EL ALBA DE LA HVMANIDAD, LA EPOCA EN QUE EL HOMBRE SE ALZA SOBRE SUS PIES, MIRA HACIA LO ALTO, HACIA EL CIELO, SE ESTIRA... LE DA PEREZA. ¡CVANDO SE VA A INVENTAR LA CIVILIZACION ASI! DESPVES VIENE MOISES CON LOS MANDAMIENTOS QUE DEBERAS OBEDECER PORQUE ES LA PALABRA DE DIOS GRABADA CON SV PROPIO DEDO... DESPVES VIENE LA ANTIGVA ROMA, EN DONDE LOS COMICOS DE LA LEGUA ANDAN DANDO VVELTAS POR AHI, LOS ESCLAVOS SE COMPRAN Y SE VENDEN Y SE TRANSAN, Y LOS EMPERADORES ESTAN LOCOS Y LAS EMPERATRICES SON VNAS CACHONDAS NINFOMANAS... BIENVENIDOS AL GRAN RETABLO DE LA HISTORIA VNIVERSAL, LA LARGVISIMA SERIE DE EVENTOS QUE DESPVES DARAN PASO A... LA SANTA INQVISICION Y LA REVOLVCION FRANCESA Y AHI SE ACABO LA PELI PORQVE COMO TODOS SABEMOS, EL CINE HISTORICO DE AHI PEGA EL SALTO HASTA LA II GVERRA Y PVN.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '70s, uno de los reyes de la parodia fue Mel Brooks. En una racha de poquitos años rodó "Locuras en el Oeste", "El joven Frankenstein", "La última locura de Mel Brooks" y "Las angustias del Dr. Mel Brooks". A partir de los '80, su estrella comenzó a declinar. En parte importante porque el mismísimo cine estaba cambiando, y el tipo de humor con el que se reía la gente también. El tipo de humor que Mel Brooks despliega en su época clásica es el mismo que vendrá después en "Hay un loco suelto en el espacio" o "Las locas aventuras de Robin Hood", pero éstas en contraste con su época lucirán quizás demasiado ingenuotas. Ayudó también que en los '80s cambiara la dirección por la producción (créanlo o no, este comediante es el productor de cosas tan para partirse de la risa como "El hombre elefante" de David Lynch o "La mosca" de David Cronenberg). El canto de cisne de Mel Brooks en el cine (salvo que hablemos de las mencionadas "Hay un loco suelto en el espacio" y "Las locas aventuras de Robin Hood") es "La loca historia del mundo". En parte porque no es tan graciosa como las anteriores. En parte porque, bueno, los tiempos cambiaron. Cosas de la vida. Con "La loca historia del mundo" podemos decir que... Mel pasó a ser historia (¡¡¡CHAN!!!) (¿en qué está Bruckheimer que no me contrata con diálogos como éste para CSI?).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Así como en las pelis anteriores las había emprendido con el Western, el terror Universal' style, el cine mudo y Hitchcock, en "La loca historia del mundo" las emprende contra el cine épico e histórico made in Hollywood: el colossal, para que nos entendamos. Con algún que otro detalle como incluir una sátira de la primera sección de "2001: Odisea del espacio" (para ver más cavernícolas en una sátira contemporánea, consultar "El hombre de las cavernas" de ese mismo año). La verdad es que la peli sufre de un problema clásico que plaga a casi todas las pelis hechas por segmentos, y que en el fondo son varios cortometrajes pegados: algunos quedan más graciosos que otros. Mientras que la sección cavernícola es gag-tras-gag-tras-gag (algunos muy buenos, otros no tanto), la sección romana presenta una historia unitaria que va en crescendo hasta un final absolutamente desquiciado y surrealista. Hasta ahí la peli es la gloria hecha comedia. Pero a partir de ahí empieza el despatarre: la sección de la Inquisición Española es un tantín laterilla (o acaso nos hemos acostumbrado más al humor negro, y los chistes crueles ya no hacen tanta gracia como en 1981, vaya uno a saber), y la Revolución Francesa trata de levantar cabeza a costa del "cine de época", pero lográndolo a medias (y eso en buena medida gracias a un final desopilante). Hacer una peli en que lo mejor esté al medio, y por lo tanto tengas que medio soportar tanto el inicio como el final, es una arriesgada manera de hacer una peli, y ningún cineasta sensato obraría así (y a Mel Brooks le salió así de chiripa, muy probablemente), lo que resiente el resultado final. Por suerte, las partes buenas compensan las partes malas. No quiero adelantar más porque eso implicaría empezar a develar los chistes, y si ustedes no la han visto, es mejor que vayan vírgenes al altar... er... a su club de arriendo de DVDs, quise decir (si es que queda alguno de ésos en su calle. O en su ciudad. O en su país, a estas alturas). Pero los chistes ocasionales son buenos y salvan la papeleta. Y la salvan bien. Y bueeeeeeno... un solo chiste adelanto y ya. Para desahogarme. Mel Brooks haciendo una rutina para el Emperador de Roma: "He oído que los cristianos son tan pobres, pero tan pobres... que tienen UN SOLO DIOS". Por cierto, ojalá la pillen en versión original y con subtítulos. Porque quien hace la narración en off es ese gigante del cine que es Orson Welles... (gigante por lo titánico de su "Ciudadano Kane", no por su diámetro abdominal, ¿eh? Aunque también). Después, Orson Welles iría a lo de Unicron en "Transformers", y luego a la tumba. Mel Brooks también podría haber satirizado ESO.

-- El adelanto de "La loca historia del mundo, Parte II". Lo mejor de la peli. (Por cierto, por si no caen: las secuencias de adelanto van de coña, no es que Mel Brooks haya pensado jamás en rodar una parte II, ¿eh?).

IDEAL PARA: Reirse a discreción, a cierta discreción.

VIDEOS.

-- Los mandamientos del Señor [doblado al español].



-- El Senado de Roma [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 10 de marzo de 2011

"Atmósfera cero" (1981).


-- "Outland". Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Peter Hyams.
-- Actuación: Sean Connery, Peter Boyle, Frances Sternhagen, James Sikking, Kika Markham, Clarke Peters, Steven Berkoff, John Ratzenberger, Nicholas Barnes, Manning Redwood, Pat Starr, Hal Galili, Angus MacInnes, Stuart Milligan, Eugene Lipinski.
-- Guión: Peter Hyams.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.

-- "Atmósfera cero" en IMDb.
-- "Atmósfera cero" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Io, satélite de Júpiter. Las corporaciones mineras se hacen su agosto explotando el planeta en condiciones infrahumanas. Y como no hay población na'vi nativa de la que abusar, obligados a hacerlo con los obreros. Hasta ese mundo llega un sheriff más o menos fondón (hay que ver la ponchera que se gasta Sean Connery), que está dispuesto a hacer cumplir la ley, etcétera. Buena suerte, cowboy, que hacer cumplir la ley en la tierra de nadie es... bueno, digamos que su trabajo es más o menos como impartir clases de moral, buenas costumbres y protección antiladillas en el interior de un burdel. El caso es que ha ocurrido una muerte misteriosa (un pobre tipo aparentemente se ha suicidado tratando de quitarse el traje espacial en plena explotación minera), y luego otra más (un tipo quiere salir al exterior de Io en ropa calle, total, la infernal atmósfera de azufre hará bien para los pulmones, ¿no?). El nuevo sheriff del lugar quiere investigar, pero como es el newbie, nadie lo quiere mucho. Los obreros, porque hay un trapito sucio que esconder. Los capataces, porque eso le puede hacer mal a los números. El sheriff se encuentra entonces como esa ave mítica que es omnipotente, a condición de que no haga nada: que se le pague por hacer la vista gorda, en definitiva. Y cuando de verdad quiera empezar a limpiar el antro, pues bien, se transforma en una amenaza, y ahora sí que tendrá a toda la colonia (¡incluidos sus propios policías subordinados!) en su contra.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los tempranos '80s fueron tiempos revueltos. Por un lado, la sociedad estadounidense estaba recuperándose de varias pesadillas contra el american dream (Watergate, Vietnam, los polis corruptos de NY y LA, esos mariconcitos en San Francisco) y estaba dispuesta a creer de nuevo (cortesía de "La guerra de las galaxias" y "Encuentros cercanos del Tercer Tipo", en lo que a cine se refiere), y por la otra, como analfabetos funcionales que son los yanketas de toda la vida, ¿en qué iban a creer? ¡¡¡EN RONALD REAGAN!!! Los '80s ya no serían la década de "El padrino" o "Serpico", sino de "Rambo III" o "Rocky IV", para que nos entendamos. En medio de todo eso, las gargantuescas corporaciones adhirieron a los credos neoliberales propulsados por Milton Friedman y la Escuela de Chicago (Reaganismo, Tatcherismo, Piñerismo, póngasele el nombre que se quiera... Piñerismo por José Piñera, claro, el autor del Plan Laboral chileno, y que sea hermano del Presidente Sebastián Piñera debe ser una coincidencia, así como lo es que ambos sean hermanos del Negro Piñera, y sobrinos de Monseñor Bernardino Piñera), y las gargantuescas corporaciones, decíamos, estaban extendiendo sus tentáculos a la manera en que lo hará en 2019 la Corporación Tyrrell de "Blade Runner". Dos pelis de CF de aquellos años recogieron el guante, en lo que a corporativismo desmadrado se refiere. La primera fue "Alien", en la que aunque la trama principal de la peli va en sacarse de encima a un polizonte molesto y paseababas, en el trasfondo se deja ver como fue la corporación minera misma la que envió a los pobres desgraciaos como bichos de prueba al planeta ése de los aliens. Y la segunda es "Atmósfera cero", en que ya la trama corporativa no es oblicua a la primaria, y el villano principal ya no es un alienígena, sino la corporación en cuanto corporación, o más precisamente, el sistema corporativo mismo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli ha envejecido bien por un respecto, y mal por otro. Partamos por las malas noticias. La verdad es que esta peli, para haber sido rodada en 1980, tiene un look francamente envejecido incluso para esos años, muy deudor de "2001: Odisea del espacio", que es 12 años anterior. Y 12 años son una eternidad en materia fílmica (díganselo a James Cameron y sus doce años entre "Titanic" y "Avatar"). No debe ser casualidad que Peter Hyams, a la vuelta de algunos añicos, haya sido contratado para dirigir la innecesaria secuela ("2010: El año en que hicimos contacto"), buena peli de CF en sí, pero que era empresa temeraria y finalmente fallida frente a la ciclópea producción kubrickiana (por algo no ha habido tercera parte en el cuarto de siglo siguiente). Parece mentira que este cineasta tan competente, después haya caído a los extremos de "El sonido del trueno" y otras por la misma línea. Tampoco ayuda que las computadoras sean omnipresentes, pero tengan ese aspecto que hace ver a Windows 3.11 como un prodigio de modernidad. En ese sentido, uno acepta con más facilidad las computadoras alimentadas con cintas magnéticas de "Star Trek" por un tema de "son los '60s", pero es más difícil acá. Y ahora vamos a las buenas noticias.

-- Lo que contribuye a paliar un poco esto, es que Peter Hyams se esfuerza por crear un universo futurista plausible. La física presentada dentro de la peli en general es plausible, aparte de los inevitables gazapos de rigor (cuerpos que explotan al estar expuestos al vacío en claro antecedente de "El vengador del futuro", caídas libres en gravedad cero cuando en el interior de la estación espacial hay gravedad normal... lo de siempre, vamos), pero no se inventan artefactos tecnochorras para justificar esto o aquello (que no hay cosas como: "¡oh, sí, tiene una herida de bala que le ha penetrado en un tumor incurable dentro del cerebro, pero esto lo arreglamos con el mágico encefalocilindrador y... listo, ya puede usted caminar de nuevo!"). La base minera no está en un ficticio planeta de otro ficticio sistema solar, sino en un cuerpo celeste bien conocido, real y tangible como es Io (además de moda en aquellos años gracias a que la sonda Voyager había descubierto la existencia de volcanes extraterrestres en Io). Claro, es una chapuza que de todos los satélites de Júpiter, sea Io precisamente el elegido (un planeta sobre el que Júpiter ejerce tantos efectos de marea, que ríanse ustedes de la tectónica de placas en la Tierra, no es que los iomotos sean Escala XX Richter, sino que el propio Io se deforma como una pelota de goma hasta crear volcanes extraterrestres ahí). Pero por otra parte, de los cuatro grandes (Io, Calixto, Europa, Ganímedes), es el único que no tiene agua en cantidades (azufre sí), por lo que el punto científico que la peli pierde por un lado, lo gana por el otro. Además, el futuro presentado es sucio y cochambroso, casi dickensiano en sus alcances, lo que seguramente no diferirá mucho del verdadero futuro que nos espera, a diferencia de las visiones luminosas startrekianas o starwarsianas, simplemente porque el ser humano es así, y las corporaciones gastarán lo justo y preciso en reparaciones y maquinarias para mantenerlas funcionando, así como lo hacían con las fundiciones de metal en que trabajaban niños por catorce horas diarias en el XIX (malditas leyes laborales, ¿verdad?). Eso es lo más inquietante del futuro presentado en "Atmósfera cero": que el universo no ha cambiado ni la Humanidad tampoco, y que es deprimentemente cercano a nuestro propio presente. ¡Incluso hasta las armas de fuego son casi similares! (Y hablando en serio, ¿para qué querrían pistolitas de rayos láser si las escopetas funcionan igual de bien en una estación minera?).

-- Un aspecto interesante de esta peli es haberse asumido desde el comienzo como una especie de Western crepuscular. El cinéfilo más perspicaz ya habrá notado que el argumento es en muchos respectos un remake futurista de un Western, precisamente, cual es "A la hora señalada". Cuando uno piensa en "Space Western" (¿y qué otra cosa no es sino la Space Opera, la aventura galáctica de toda la vida?), uno tiende a pensar en pistoleros de rayos montados en gloriosos corceles con propulsores de iones, matando apaches alienígenas, etcétera. Pero la inspiración claramente acá no son los Western triunfalistas de los '40s, sino el Western revisionista de los '60s. Al igual como la contemporánea "Escape de Nueva York" el personaje de Snake Plissken parece un descendiente lejano del Pistolero Sin Nombre interpretado por Clint Eastwood de "El bueno, el malo y el feo", acá el prota de "Atmósfera cero" va también más o menos de lo mismo. Es un vaquero, está dispuesto a hacer cumplir la ley por la fuerza de las armas si es preciso, pero su lucha no tiene nada de épica ni gloriosa. En realidad es casi un sinsentido, así como lo es la empresa del vaquero que trata de imponer la paz en un Far West violento y convulso (¿han notado ustedes como en las pelis de vaqueros más antiguas, el Far West era casi bucólico, y los bandoleros eran casi manchas en el mapa y nada más?). Como Western futurista, la verdad de las cosas es que "Atmósfera cero" funciona brillantemente bien, y es un ejemplo superlativo del género.

-- Un punto interesante de esta peli es lo que podríamos llamar el aspecto moral. Repasemos: el sheriff viene a la estación minera a limpiarla de la corrupción y las malas prácticas. Al principio pareciera que las manzanas podridas son unas cuantas, y se puede hacer una desinfección. Pero a medida que todo va avanzando, se hace cada vez más evidente que TODOS son manzanas podridas, y que el sistema entero está mal, hasta el punto que se le pregunta al prota por qué sigue insistiendo en hacer "lo correcto", cuando en realidad lo suyo es una cruzada sin sentido. La peli toma partido claramente por el prota, presentándolo heroico básicamente porque nunca se rinde ante la adversidad y lo que podríamos llamar en términos cinematográficos "el Mal". Y sin embargo, en una segunda lectura, ¿qué sentido tiene todo ello? Mientras más metraje se desarrolla en la peli, más queda claro que en realidad los mineros y la corporación están tácitamente de acuerdo, y que todos aceptan las reglas del juego como son. ¿Qué sentido tiene que el sheriff se esfuerce tanto en su cruzada? ¿Va a cambiar acaso el sistema por un solo hombre? ¿Cómo se puede salvar a todo un mundo de gentes, encapsuladas en una estación minera en este caso, si ni uno solo de esos hombres quiere ser salvado, y más aún, obstaculizan positivamente que esa salvación llegue? ¿Acaso no sería éticamente mejor dejarlos hundirse en su marasmo, considerando que es una opción libremente tomada y a conciencia? Esos tipos corruptos, una estación minera entera en este caso, saben bien lo que están haciendo, son adultos y no una panda de niños o de inconscientes. Es cierto que la tarea del sheriff es hacer cumplir la ley, pero ¿acaso no es la verdadera ley en este caso otra diferente de la escrita, una ley de la jungla que todos aceptan con fatalismo, pero que la aceptan al final del día, y que en realidad a sus condiciones de vida les es mucho más cómoda? ¿Acaso los mineros no se irían si encontraran tan dura su existencia? ¿O no probarían a rebelarse? Al final, la peli parece regocijarse en una postura de "miren a este sheriff, es un tipo demasiado bueno y noble para esta panda de depravados morales", pero en una segunda lectura, resulta que nadie le pidió al sheriff ser un héroe. Todas estas preguntas, la peli no se las hace, pero quedan dando vueltas por detrás. En realidad, a través de la situación planteada estamos viendo los límites del héroe, las fronteras de lo que un hombre correcto puede hacer, la delgada línea entre ser un héroe que lucha por una causa con sentido y un mártir que se sacrifica por amor al martirio. Como de costumbre en estas materias, no hay una respuesta fácil, y no pretenderé ofrecerla aquí. Sin embargo, la peli plantea estas interrogantes (subrepticiamente, de manera inconsciente), y no deja de ser estimulante preguntarse esas cosas, en particular considerando que puede verse a la estación minera como una parábola o un paralelo desquiciado y extremo de nuestra propia sociedad, cada vez más hundida en el conformismo y la mediocridad, y en la que mucha gente prefiere (la mayoría, probablemente) vivir una existencia vacía y sin sentido, a buscar algo mejor, un "new society treaty" que les permita a todos ser más felices y barrer con problemas sociales que podrían eliminarse, o al menos aminorarse, con un poco de buena voluntad por parte de todos.

-- Mencionemos para terminar el apartado visual de esta peli, muy bien logrado y ejemplar en lo que a buena Ciencia Ficción se refiere, y la magnífica banda sonora del siempre agradecido Jerry Goldsmith, ambas grandes contribuciones a redondear esta peli.

IDEAL PARA: Ver un interesante Western futurista con variadas ramificaciones éticas.

sábado, 19 de febrero de 2011

"Escape a la victoria" (1981).


-- "Victory" (título en Estados Unidos), "Escape to Victory" (título internacional), "Evasión o victoria" (título en España), "Fuga a la victoria" (título en Perú). Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Michael Caine, Sylvester Stallone, Max von Sydow, Anton Diffring, Carole Laure, Gary Waldhorn, Benoît Ferreux, Clive Merrison, Maurice Roëves, Michael Cochrane, Zoltán Gera, Tim Pigott-Smith, Daniel Massey, Jean-François Stévenin.
-- Guión: Evan Jones y Yabo Yablonsky, basados en una historia de este último y de Djordje Milicevic y de Jeff Maguire.
-- Banda Sonora: Bill Conti.

-- "Escape a la victoria" en IMDb.
-- "Escape a la victoria" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Deutschland, III Reich. Die alemanischen están recluyendo a prisioneros de guerra en campos de concentración, en donde no la pasan tan mal porque aún no se rodaba la de Schindler y los alemanes no tenían de donde sacar ideas para ser... ¡¡¡EVIL!!! En fin, resulta que en una visita de la Cruz Roja, para mostrar que son POW, pero son POW bajo la Convención de Ginebra y toda la furutatalla, un nazito reconoce a uno de los tipos: ¡joer, si este british es un futbolista! Yo también fui futbolista, Alemania, 1938. ¡Ah, sí, claro, qué tiempos! Y no, no se fuman un cigarrito juntos, pero casi. El caso es que la guerra divide a las naciones y el fútbol las une, así es que entre conversa y conversa, el nazito se saca una idea del magín: ¿y por qué ustedes los POW no se arman su equipito de fútbol, y se enfrentan a nuestros Deutschenpanzermenschen en el enfrentamiento definitivo definitivoso que lo resuelva todo... o casi? Bueno, mire, no sé, en este campo de concentración no estamos tan famélicos, verán, pero igual si nos dan doble ración de todo, y de lo bueno, con carne y vegetales y huevos, o sea, para dar espectáculo y no dar lástima cuando estemos en lo del balompié... ¡Hecho, pues! Ahí tienen entonces a los nazitos de un lado, y por el otro a los POW que, como de costumbre, no sólo lucharán por ganarle a los nazis (en un match de fútbol en este caso), sino que además lucharán para obtener la libertad, o si no para qué tanto esfuerceo, y como si eso no fuera poco, también nos darán algunas lecciones de la grandeza del espíritu humano, etcétera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque ustedes no lo crean, las pelis de II Guerra Mundial no partieron con "Bastardos sin gloria". Ni siquiera con "La lista de Schindler". En verdad, pelis sobre la WWII venían rodándose desde la mismísima WWII, claro que en Estados Unidos e Inglaterra los Aliados eran los buenos, y los nazis los bellacos, que para eso contamos la historia nosotros, joer, para quedar bien nosotros. Bueno, el caso es que habiéndose explotado todos los filones habidos y por haber (¿desembarcos?: "El día más largo del siglo". ¿Operaciones militares frustradas?: "Un puente demasiado lejos". ¿Glamorosas operaciones comandos contra castillos de rancia arquitectura germánica?: "Donde las águilas se atreven". ¿Patrullajes en tierra enemiga?: "La batalla de Anzio". ¿La jungla?: "Guadacarnal"... y suma y sigue), quedaba aún cierta veta no explotada: ¡el deporte! Circulaba por ahí la anécdota de que un equipito de Europa Oriental fue puesto por los nazis a jugar fútbol, y cuando ganaron, los nazis como que se anduvieron mosqueando y les hicieron probar el amargo sabor de la victoria a punta de fusil. Así es que, ni cortos ni perezosos, tomaron la historia, la adaptaron a Europa Occidental para incluir estrellas de Inglaterra y Estados Unidos, que o si no la peli no se vende, pusieron al veterano John Huston a rodar, a ver qué podía hacer el vejete (y el vejete probó que todavía le quedaba sangre en sus jurásicas venas), contrataron un elenco tan bizarro como pudieron... y cruzaron los dedos para ver qué engendro salía del tubo de ensayo, o del laboratorio de montaje, usen la expresión que les acomode más. ¿El resultado? Una desquiciada peli sobre la II Guerra Mundial, como ustedes no la han visto hasta el minuto, y probablemente no volverán a verla jamás.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿El muy british y actorazo Michael Caine, haciendo equipo en una misma peli con el musculín Sylvester Stallone, y además con el futbolista brasileiro Pelé, todos ellos coaligados en contra del sueco Max Von Sidow haciendo de malo maloso alemán...? Sí, sí sucedió... ¡Y bajo la dirección de John Huston, el hombre que incluye en su currículum pelis como "El halcón maltés", "El tesoro de la Sierra Madre", "Mientras la ciudad duerme", "La Reina Africana", "Moby Dick", "El hombre que quiso ser rey"...! En el reino de las decisiones estrambóticas, esta junta de individuos tenía todos los papeles para un alto cardenalato o algo así. Y milagrosamente, por alguna razón, funciona. No descartemos el gran talento del director Huston, que aunque en lo personal siempre lo he encontrado un tanto frío y cerebral para rodar (no en balde sus mejores filmes son los policiales), en este caso se aplica a una peli sin lugar a dudas irregular y a ratos un tantín ridícula, pero que es casi como el partido de fútbol que relata: corre, corre, corre, se esfuerza, moja la camiseta, y anota tanto a tanto hasta alzarse con la victoria. La pericia de John Huston es transformar una historia más o menos tontorrona y muy hecha para los estándares hollywoodenses (ya saben: los buenos son todos buenos, los malos son todos de cartón, se las arreglan para meter una chica que sea interés romántico del prota aunque sea con calzador... lo de siempre, vamos), y sin demasiada épica (¿un partido de fútbol? ¡Estamos en la WWII, como mínimo pongan algo de ametralladoras o algo!), en una emocionante historia de ésas que llamaríamos de "triunfo del espíritu humano" o similar. ¡Y sin que se vea ñoña! Claro, la peli no tiene demasiado espesor dramático, y nunca sentimos que los protas verdaderamente se estén jugando la vida o la muerte, a manos de unos nazis bastante condescendientes con ellos, pero John Huston se aplica a contar su historia, lo hace con los métodos espartanos que son su marca de fábrica (escenas rápidas y contadas, poner de relieve a los actores y sus personajes, etcétera), y le saca todo el jugo posible. Que el gran final de una peli ambientada en la II Guerra Mundial sea un partido de fútbol, y que aún así emocione, tiene su qué. ¿Es la enésima versión de los underdogs luchando por salir adelante? Sí, lo es, y qué. El viejo zorro de Huston nos cuenta la historia sin ningún sentimentalismo, no busca chantajear al espectador, y con esto, logra lo que muchas otras pelis que buscan conmovernos con músicas de violines, cámaras lentas, y rostros transfigurados por el dolor, no consiguen precisamente por ese derroche de melaza.

-- El elenco. O sea, tenemos a un joven Sylvester Stallone de protagonista (ya interpretado "Rocky", y a un año todavía de "Rambo"), haciendo su rol de buen chato de toda la vida, y si bien su protagonismo mosquea un poco (ya sabemos, es el típico American Man que viene a enseñarnos cómo ser mejores y salvar el mundo, etcétera), al final como que le cobramos cariño, joer, aunque sea porque tiene que sacrificarse por la causa y lo hace con su mejor cara del mundo. A su lado tenemos a Michael Caine ganándose los porotos a punta de puro carisma personal, y quizás un poco desaprovechado. La participación de Pelé es casi testimonial, si está ahí para recitar un par de líneas de diálogo y hacer lo suyo, o sea, jugar a la pelota. Claro que, admitámoslo, no por "estar en una peli" o algo así, Pelé nos escatima lo suyo: las escasas secuencias en que lo vemos jugar a la pelota y patear traseros germanos (figuradamente, claro está), esas secuencias son más que deporte: son arte. Y como decíamos, el malo es Max Von Sidow, que le inyecta un montón de bonhomía a un personaje que en principio es... bueno, es el malo. Sí, el Cristo de "La historia más grande jamás contada", el Padre Merrin de "El exorcista" y Ming el Despiadado de "Flash Gordon" es aquí el villano, y lo interpreta de una manera magistral. El resto de los actores, en realidad no son actores sino jugadores de fútbol, y hace lo que se espera de ellos, pero lo hacen notablemente bien.

-- El partido de fútbol mismo, por supuesto. Después de idas y venidas, toda esta secuencia está muy bellamente filmada. La maestría de Huston le hace simplemente poner la cámara dos o tres veces, a la pasada, a un guardia nazi con unos perritos con muy mala leche, más la banda sonora de Bill Conti, y ya con eso crea un clima amenazante en torno a los jugadores. A medida que el partido avanza y el asunto se vuelve cada vez más espinoso para nuestros héroes, la tensión aumenta, y aumenta, y aumenta... y sentimos cómo en esa cancha se está jugando algo más que un partidito amistoso... y suma y sigue, hasta llegar a ESE final... Un final simple, casi imposible desde el punto de vista histórico, pero que dado el tono y desarrollo de la peli, en realidad era el mejor de todos, y que muestra algo más que la resolución del conflicto: muestra lo que es en verdad el amor a la vida y a la libertad, de una manera que me atrevería incluso (por mucho que deteste esa palabra a la hora de escribir comentarios de pelis), me atrevería incluso a calificar de "poética".

IDEAL PARA: Ver una bizarra y muy inusual peli que mezcla fútbol y Segunda Guerra Mundial (¡y funciona!).

OTRAS PÁGINAS SOBRE "ESCAPE A LA VICTORIA":

jueves, 2 de diciembre de 2010

"El zorro y el sabueso" (1981).


-- "The Fox and the Hound" (título original en inglés), "Tod y Toby" (título en España). Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Ted Berman, Richard Rich y Art Stevens.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Mickey Rooney, Kurt Russell, Pearl Bailey, Jack Albertson, Sandy Duncan, Jeanette Nolan, Pat Buttram, John Fiedler, John McIntire, Richard Bakalyan, Paul Winchell, Keith Coogan, Corey Feldman.
-- Guión: Larry Clemmons, Ted Berman, David Michener, Peter Young, Burny Mattinson, Steve Hulett, Earl Kress y Vance Gerry, basados en el libro de Daniel P. Mannix.
-- Banda Sonora: Buddy Baker.

-- "El zorro y el sabueso" en IMDb.
-- "El zorro y el sabueso" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La fina silueta de una zorra (literalmente una zorra, no se piense) va corriendo por el bosque. Suenan tiros de cazadores. La zorra corre y corre y corre. Pero los disparos suenan cada vez más cerca. Ella lleva un paquete consigo, quizás un latrocinio o algo. Lo abandona para seguir corriendo. Un último tiro y se acabó. Una mamá búho desciende entonces a ver qué demonios era el paquete. Y se encuentra con un flamante y lindo orejoncito, ahora huérfano estrenado, que la mira y se asusta. Como buen personaje Disney, la mamá búho decide entonces recurrir a la ayuda de los infalibles amiguetes de toda la vida del prota (una institución Disney, vamos), y consiguen que una vieja viuda se quede con la criatura y la llama Tod. En paralelo, el viejo cazador Amos se enlista un nuevo recluta: al viejo sabueso Jefe le cae otro nuevito, llamado Copper. A Jefe, maldita la gracia que le hace, en particular porque Copper, a despecho de todas esas teorías psicológicas sobre que deja libre a un niño y se disciplinará solo, hace lo que todo niño gusta de hacer: indisciplinarse. A tanto llega su insubordinación, que en una de sus escapadas, ¡oh, Dios, cats and dogs living together!, acaba por conocerse con el jovencito Tod. Y se hacen amigos. Bien amigos. Al principio mamá búho los alienta porque es bueno que el huerfanito Tod tenga amigos, pero después, miren que es atravesada la señora, le dice que mejor no, que él es un zorro y su amigo es un sabueso, y zorros y sabuesos no se llevan, que son de razas distintas y la xenofobia es bicho grande que pisa fuerte. Como nazis y judíos, como sionistas y palestinos, como WASPs y afroamericanos, como los tontos y yo. En fin, Tod, que para algo es joven el majo, cree que se las sabe todas y que Copper seguirá siendo su amigo forever and ever amén (es que está chico y no ha tenido su ya-saben-qué todavía, que ahí el asunto cambia). Pero llega el invierno, y Copper es sacado junto con Jefe por el cazador, que se lo lleva hasta las montañas. En donde regresa más maduro. Convertido ahora en un cazador. Con responsabilidades. Con sentido de clan. Mientras que el bueno de Tod, sigue siendo un cachorrillo que cree en Papá Noel. La contienda entre los dos antiguos enemigos, ahora piezas en campos opuestos del gran juego del cazador y la presa, se ha abierto.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los Estudios Disney son indudablemente parte del mapa fílmico del siglo XX, pero hubo una época en la cual uno podía legítimamente dudar si el asunto iba a sobrevivir a papi Disney. Más allá de si tío Walt era un buen artista o no (los Simpsons se cachondeaban de él varias veces, y no por nada), lo cierto es que su fino instinto comercial le garantizó numerosos éxitos. Pero en la década de 1960 parecía haber perdido el toque, y luego se murició. El cuasiheredero natural fue Wolfgang Reitherman, un tipo que había partido en los estudios en fecha tan temprana como 1940, y que se transformó en el director fetiche de esa etapa, sacando avanti casi todos los títulos Disney entre 1961 y 1977 ("La noche de las narices frías", "La espada en la piedra", "El libro de la selva", "Los aristogatos", "Robin Hood" y "Bernardo y Bianca"). Quizás hubiera dirigido también "El zorro y el sabueso", pero no lo hizo por razones que se me escapan. En cierto sentido, "El zorro y el sabueso" es la culminación de toda una etapa de pelis Disney, es casi testamentaria de lo que podríamos llamar "la era Reitherman" (cuyos inicios coincidieron con los últimos años del viejo Walt Disney, pero vamos, nadie diría que el vejete estaba muy en sus cabales echando su ojo supervisor sobre Reitherman cuando rodaron "La espada en la piedra" o "El libro de la selva", ¿no?). Y con un destello de lucidez, eligió un tema por ese entonces álgido en la palestra: el odio entre hermanos y los condicionamientos sociales para el odio. Recordemos que en el 1981 en que se estrenó esta peli, el amable y bienintencionado Jimmy Carter fue reemplazado por el cowboy Ronald Reagan como Presidente de Estados Unidos, y el odio racial y religioso crecía en todas partes del mundo: el Ayatola Jomeini en Irán, Saddam Hussein en Irak, Juan Pablo II y su siniestro henchman Joseph Ratzinger en el Vaticano, Latinoamérica azotada por dictaduras militares... "El zorro y el sabueso" en ese sentido era la peli idónea tanto para despedir una época en lo de Disney, como para inagurar los nuevos tiempos, la terrorífica década de 1980 que asomaba en el ambiente. Que también fue terrorífica para los Estudios Disney, porque después de esta más que digna despedida, el diluvio de fracasos comerciales: "El caldero mágico", "Policías y ratones" y "Oliver y su pandilla", hasta la nueva resurrección que significó "La sirenita"...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es, lisa y llanamente, un gran drama. Y con eso no quiero decir "dramón" ni "melodrama". Me refiero al drama que nace de una situación conflictiva y potencialmente irresoluble. Ya la partida, con la muerte de la madre de Tod, una secuencia de acción a la que la palabra "lirismo" no le queda grande en su sencillez, nos pone en coordenadas de lo que vendrá después: quizás desde que se cepillaron a la cierva ésa en "Bambi" que no corrían así las lágrimas. Aquí las ideas están claras: hay elementos de comedia, que sirven de alivio para el drama, vale, es cierto, pero incluso hasta tales secciones están contadas de una manera que no estorben lo más importante, que es el conflicto. Uno de los problemas que plagan a muchas pelis infantiles es la evitación del conflicto, para que todo sea dulce y edulcorado, y proteger la tierna inocencia de los retoños (otro cuento distinto es, por supuesto, la crudeza on-screen, que eso es más complicado). Esta peli no incurre en ese pecado. Vemos como dos niños (un zorro y un sabueso, pero niños al final del día) se hacen amigos, y después la presión de fuerzas sociales más poderosas que ellos los apartan y convierten en enemigos irreconciliables, aunque en su fuero interno siguen siendo los sólidos amigos que eran en la infancia. Se me ocurren pocos temas potencialmente más crudos que tratar en una peli infantil, y sin embargo, ésta lo refiere con enorme estilo. Tengo entendido que la peli fue severamente reformateada de la novela original para hacerla "más para niños", y que por lo tanto los personajes fueron convenientemente antropomorfizados. Si ese fue el caso, debemos conceder que al menos, si bien un producto diferente, al menos es digno y de calidad, porque no se arredra en llegar hasta las últimas consecuencias de lo que significa el condicionamiento social para odiar al prójimo, y del valor que se requiere para saltar las barreras sociales para confraternizar con el que es diferente a ti.

-- Como decíamos, esta peli es lo que podríamos llamar el epílogo de la era Reitherman en los Estudios Disney. Posee todas las virtudes del enfoque de Reitherman, y por qué no decirlo, también muchos de sus defectos. En ese sentido, esta peli es un poco trasnochada, y podía haberse rodado perfectamente a continuación de "La noche de las narices frías" de 1961, como si el mundo no hubiera girado en veinte años (o casi: la novela original es de 1967). Esto no debería ser una sorpresa: después de todo, después del fracaso de la avant-garde "Fantasía" en 1940, los Estudios Disney se convirtieron en un castillo y baluarte inquebrantable del conservadurismo (político, social y moral, por un lado, pero también técnico y artístico, por el otro), y que "El zorro y el sabueso" luzca añeja incluso para su año de estreno es apenas continuar la tradición. Pero por otra parte, admitamos que Wolfgang Reitherman se redime de muchos de sus defectos de enfoque (en particular confundir sentido del humor con ñoñería, pecado que tanto hizo por perder a "La espada en la piedra", "El libro de la selva" o "Robin Hood"... y con esta última no tiene la excusa de "el viejo Walt me obligó" porque ese fiambre ya estaba en su tanque criogénico) y potencia lo que hizo grande a los Estudios Disney en primer lugar, o sea, el drama puro y duro. Hay canciones dentro de la peli, pero no abundan ni tratan de ser festivas, y por lo tanto no resultan tan molestas como en otras pelis Disney. El trabajo de animación es de primera línea, con secuencias muy bellamente filmadas, y que se debe ser muy corazón de piedra para que no te produzcan siquiera un snif. Hay una historia romántica, pero calza muy bien en la historia principal en vez de estorbarla, como a veces sucede (vamos, que no es una de esas pelis en que te das cuenta que le metieron el asunto romántico con calzador para vender mejor el asunto). Y el final, aunque quizás demasiado blandengue (es una peli Disney al final del día, qué esperaban), de todas maneras tiene su cuota de emotividad.

IDEAL PARA: Ver una peli Disney que sin ser de la factura más impecable, más que se merece ser rescatada del olvido.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Inicio de la peli [en español].

martes, 16 de noviembre de 2010

"Los cazadores del Arca perdida" (1981).


-- "Raiders of the Lost Ark" (título original), "Indiana Jones and the Raiders of the Lost Ark" (título en inglés para distribución en DVD), "En busca del Arca perdida" (título en España). Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Harrison Ford, Karen Allen, Paul Freeman, Ronald Lacey, John Rhys-Davies, Denholm Elliott, Alfred Molina, Wolf Kahler, Anthony Higgins, Vic Tablian, Don Fellows, William Hootkins, Bill Reimbold, Fred Sorenson, Patrick Durkin.
-- Guión: Lawrence Kasdan, basado en una historia de George Lucas y Philip Kaufman.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Los cazadores del Arca perdida" en IMDb.
-- "Los cazadores del Arca perdida" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

1936, en la jungla del Perú (en realidad Hawaii, pero es que estos yankis son unos peseteros, además con los senderistas dando vueltas allá afuera en 1981...). En una expedición selvática, su líder está a punto de ser abaleado por la espalda, pero... ¡sorpresa! Con su látigo hace saltar la pistola. El traidor tiene que mandarse a cambiar (en plena jungla, o sea, muerte asegurada), mientras el jefe, que se hace llamar Indiana Jones, avanza con un fiel tipo que habla en inglés chapurreado y suelta algunos "señoh" por aquí y "señoh" por allá (sí, señores... ¡éste es el primer papel de Alfred Molina en el cine! ¡El Doctor Octopus himself estuvo en una de Indy!). Se meten a una tumba, Indiana pasa una de apuros tan grande que hasta los Simpsons le hicieron un homenaje, y al último, viene un cabrón de apellido Belloq, que le quita la dichosa reliquia que han conseguido rescatar. Indiana se tiene que volver con las manos vacías a hacer clases, pero no hay tiempo para lamentaciones: hombres del Gobierno han decidido hacerle algunas preguntas a Indiana Jones sobre un antiguo colega. La cuestión es que el antiguo colega andaba a la búsqueda de una oscura y terrible reliquia hebrea... el Arca del Convenio. Tras un poco de esto y un poco de aquello, he aquí a Indiana Jones embarcado a Nepal, haciendo escala para viajar después a Egipto, para desenterrar el Arca de la Alianza. Y sin embargo... ¿habrá algún motivo por el cual el Arca del Pacto ha permanecido fuera de las miradas de los hombres por dos milenios? ¿Acaso será sólo una reliquia, o será un radiotransmisor para hablar con Dios? ¿Será bueno excitar de esa manera la furia divina? ¿Y conseguirá Indiana, en medio de todo eso, hacerse con la chica y ganarle la mano a una partida de caricaturescos nazis que quieren hacerle la vida a cuadritos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Dice la leyenda que nació así. George Lucas tenía un sueño sobre hacer seriales de los '30s (de su ahora lejanísima niñez, vamos), y creó un personaje llamado Indiana Smith, vaya mierda de nombre, que mejor lo llamaba Indiana Skywalker y colaba más. Lo comentó con un tal Philip Kaufman, y lo primero que le dijo el hombre fue (después de arriscar la nariz), que ¿Smith? ¿Pero es que estás de coña, hombre? Así es que como el Granjero Jones, pasó a ser Indiana Jones. Pero George Lucas tenía que optar entre su plagio de los seriales de matinée antigua de aventuras en países exóticos, y su plagio de los seriales de matinée antigua de aventuras en otros planetas. Ganó el segundo, y así nació "La guerra de las galaxias". Pero el bicho le quedó picando. Así es que se mandó cambiar a Hawaii y se juntó con su coleguete Steven Spielberg. Ambos en esa época iban de jovencitos rebeldes, los que golpeaban la mesa duro y cantado arrinconando ese feo cine setentero urbano (ya saben: "El Padrino", "Harry el Sucio", "Serpico", "Tarde de perros") e imponiendo su cine aventurero y escapista allí donde duele: con taquillazo padre tras taquillazo padre ("La guerra de las galaxias" en un caso, y "Tiburón" y "Encuentros cercanos del tercer tipo" en el otro). Spielberg le dijo a George Lucas, reza la leyenda, que le gustaría rodar una Bond, y Lucas le dijo que oye, no seas tonto, acá tengo algo taintitas veces mejor que James Bond, y puede que sea cierto, pero si no lo era, lo iba a decir igual, si la cosa era picarle la guita a Steven. Ambos unieron fuerzas, Steven Spielberg se encargó de enmendarle la plana a George Lucas en todo lo que no funcionaba (a saber, la mitad o más, porque como quedó de manifiesto con "La amenaza fantasma" y siguientes starwarsíadas, George Lucas no sabe mucho de contar historias si le dejan con las manos demasiado libres). De hecho, a pesar de que el héroe es el starwasero Harrison Ford (y eso de chanfle, porque se supone que Indiana Jones iba a ser... ¡¡¡Tom Selleck!!!), el resto en realidad es tan spielberguiano que cuesta reconocer la mano de George Lucas por detrás. ¿Y a quién se le ocurrió la psicodelia ésa de las calaveras de cristal en el interminable título "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal"? Pues a George Lucas, qué creían. Con lo molón que hubiera sido poner a Indiana Jones a buscar la Atlántida, como se suponía iban a hacerlo en la proyectada secuela de los tempranos '90s que nunca llegó a ser. En fin, el caso es que George Lucas y Steven Spielberg, fieles a su idea de hacer algo casi de serie B, se lanzaron con un presupuesto limitado, el que por esas magias de la creatividad artística se triplicó. Incluso le tenían tan poca fe al personaje, que a diferencia de las secuelas, que todas parten con "Indiana Jones y ... - " el porro esto o el porro aquello, ésta simplemente se llama "Los cazadores del Arca perdida", sin el reclamo del personaje protagónico en el título (algo que arreglaron después para la edición en DVD, con un sonoro "INDIANA JONES y los cazadores del Arca perdida", como si él no fuera un cazador más). Al final salió tan bien, que con modestos 20 millones de dólares, la cosa recaudó 350-400 millones de nada, o sea, hizo 18-20 veces su presupuesto inicial en taquilla. Así cualquiera hace secuelas (o precuelas, que "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" lo es).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Los indianayonófilos se dividen en dos aguas: los que consideran a "Los cazadores del Arca perdida" como la más mejol de la saga, y los que opinan lo mismo, pero de la tercera, o sea, de "Indiana Jones y la última Cruzada". ¿La respuesta? Eso, a según el criterio. La primera, por ser la primera, es más creativa y más espontánea, menos apegada a fórmulas, mientras que la tercera, por ser un refinamiento de una fórmula ya probada, es más adocenada y calculada, pero también hay que reconocer que rizaron el rizo bien. En cualquier caso, he aquí una razón para verla: no es "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" ni "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal". Pelis no malas ni desdeñables, desde luego (a pesar de que se ven seriamente lastradas por ese pegostín que es el crío de la segunda, y el crío con pelos en los sobacos que aparece en la cuarta), pero que no llegan a los niveles de "Los cazadores del Arca perdida". Se suponía que era un desvergonzado rip-off de las seriales de matinée de los '30s en que algún esforzado jovencito yanki vestido con esos ridículos pantaloncillos selváticos buscaba alguna clase de tesoro antiguo y se liaba a mamporros con los malvados nazis de turno (o con tribus africanas, y esa costumbre no se les quitó ni en los '50s, cuando adaptaron la más reconocida de las versiones de "Las minas del rey Salomón"). Pero a la larga, cual plantas chupívoras simbiontes que se pegan a sus parasitados para sorbetearles todos sus jugos vegetales, Steven Spielberg y George Lucas probaron sobradamente que habían asimilado bien la lección, y nos ofrecieron una peli trepidante de principio a fin, con un guión calculado casi a la perfección, en donde nada sobra y nada falta. Claro, si uno escarba se da cuenta de que en el fondo la dichosa Arca no es sino el enésimo macguffin que nos ha dado el cine, un artefacto puesto ahí para que los buenos y los malos se den de tortazos, y si sigue la peli hasta el final descubrirá que (((SPOILER, LEÑE, SPOILER-SPOILER-SPOILER, AUNQUE ME PREGUNTO SI QUEDARÁ ALGUIEN EN ESTE PLANETA QUE NO HAYA VISTO LA PELI, CARAMBA))) en realidad todos los esfuerzos que hace Indiana Jones para hacerse con el Arca no sirven para absolutamente nada, e Indiana Jones no tiene arte ni parte en la destrucción de los villanos (((FIN DEL SPOILER, SÍ, FIN DEL SPOILER, JOER, FIN DEL SPOILER, FIN-FIN-FIN))). En el intertanto nos han brindado dos horas de escenas de acción el cada vez más imposible, en la época en que nada se resolvía con CGI, y si querías mostrar piruetas acrobáticas, tenías que poner a un cristiano hambriento a ser pasto de leones, con la esperanza de que el pobre desgraciao zafara con vida y quedara bonito en el film (y el cabrón perfeccionista del director no se le ocurriera repetir la toma porque esto o aquello con la iluminación). Sí, todo lo que ves en esta peli está hecho con el sudor y esfuerzo de un puñado de valientes stunts dispuestos a todo con tal de ganarse el pan, y esa sensación de realismo le da muchos enteros a la peli. La muestra de que la fórmula funcionó, es que a pesar de ser mil veces imitada (¡incluso por una de Tom Selleck, la primera opción para el Indiana Jones original, en "La gran ruta hacia China"!), jamás fue igualada, a veces con los resultados ponzoñosos de "En busca del tesoro perdido", y sólo pelis que trataron de cambiar alguna que otra cosa ("En busca de la esmeralda perdida", que pone a dos coprotas de igual protagonismo, o "Lara Croft: Tomb Raider", que de una prescinde del prota masculino y le mete tetas al asunto) pudieron siquiera intentar medirse. Y eso, de lejitos.

-- Harrison Ford. Uno lo ve como superestrella y todo, y cuesta pensar en aquellos tiempos en que debía ganarse las judías haciendo opacados secundarios en cosas como "La conversación" o "American Graffiti". Claro, con su Han Solo de "La guerra de las galaxias" saltó a un estrellato tal, que de secundario de lujo pasó a ser el único actor de toda la saga que tuvo vida después de Star Wars (bueno, también James Earl Jones, pero ése sólo le ponía la voz a Darth Vader). Pero fue Indiana Jones el rol que lo desclavó de Han Solo y lo convirtió en actor ante los ojos de la gente. Aunque si uno mira bien, resulta que Indiana Jones es muy similar a Han Solo, y el esfuerzo actoral tanto no debió ser (la misma actitud cínica y macarra, el mismo estilo "así les doy y así me dan de vuelta", etcétera). Pero Harrison Ford hizo tan suyo el personaje, que nadie en la actualidad podría concebirlo en el pellejo de otras opciones que se barajaron, como Nick Nolte, Chevy Chase, Jack Nicholson (¿?), Steve Martin (¡!), o Bill Murray (¡¡¡!!!). Claro, después lo interpretaron un mequetrefe adolescente, y otro mequetrefe aún más mequetrefe todavía, en "Las crónicas del joven Indiana Jones", pero eso sólo deja de relieve que Indiana Jones sólo hay uno (e incluso dentro de la denostada "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", Ford se dio maña de probar lo ya probado, que él es el Doctor Jones). Bueno, también le ayudó que el resto de los actores no hizo demasiada carrera actoral después. La carismática Karen Allen se perdió después, el estupendo villano Belloq de Paul Freeman le hacía merecedor de un mejor destino actoral del que tuvo, y sólo John Rhys-Davies como Sallah consiguió hacerse un lugarcito, interpretando casi veinte años después al enano ése de "El Señor de los Anillos", por no hablar del casi cameo de Alfred Molina, el Doctor Octopus de "Spiderman 2". Avatares de Hollywood, que les llaman.

-- Aunque el judío meapilas de Spielberg, que tanto gozó maltratando nazis en "Los cazadores del Arca perdida", le bajó el sentimentalismo y dijo que después de "La lista de Schindler" no se atrevía a ponerlos de malos otra vez, dejándole de paso abonado el terreno a "Bastardos sin gloria", en esta peli vemos a los nazis con toda la gloria y esplendor de unos villanos de raza. Recordemos: eran los '80s, la época en que no existía aún el mojón de lo políticamente correcto, y era aceptable poner a los malos bien malos, sólo para que los odiáramos y deseáramos un truculento final para todos y cada uno de ellos. Y parte del gozo de esta peli es ése: que al frente Indiana Jones tiene unos villanos de p*** m****, que no temen hacer cabronadas como agarrar un hierro al rojo vivo para quemar gente y arrancarles información, u otras cosiacas por el estilo, que para eso son los villanos del cuento. Los malos nazis de "Indiana Jones y la última Cruzada" están mejor porque ahí también hay una villana mala que está cortada con huincha de oro para hacer pelis nazipornos, pero aunque entre las de Indiana ésta se lleva el segundo lugar por eso, es un dignísimo segundo lugar. Ah, y por cierto, algo que se ha ido perdiendo con el tiempo y lo políticamente correcto: hay violencia de la buena. Muertes gore por todo lo alto. No gráficas ni explícitas, claro está (lo típico: al tipo lo van a hacer cecina, y la cámara muestra el rostro de su oponente siendo salpicado por la sangre), que es para niños, pero sí muere gente, y de maneras bastante gruesomas. Para tomar nota.

-- Un punto interesante de la peli es el viejo tema del conocimiento que está más allá del ser humano. Claro, visto en muchas pelis, pero acá planteado con excepcional talento (no diré claridad porque esto es de aventura pura y dura, y no hay mucho espacio para la metafísica). Ya desde el comienzo, en esa entrevista en la que Indiana Jones se entera de que su próxima asignación bien podría ser ir a zamparse el Arca de los judíos (y Spielberg babeándose, claro), sentimos a través de la conversación y la música ominosa de John Williams que estamos metiéndonos en lodazales en los que el ser humano no debería revolcarse. A medida que los eventos claves se suceden, una serie de fenómenos metereológicos e incluso radioactivos ayudan a crear esa sensación de que hay algo más rondando allá afuera. Y todo eso conduce, por supuesto, a un final revelador, del que nada diré por si ustedes forman parte del 5% de la Humanidad que jamás ha visto la peli, y en que se nos confirma todo lo que hemos visto. Bueno, imagino que Steven Spielberg estaba feliz escabechinándose nazis, o si no su apellido sería Herr Spiegelmann o algo así, pero para las audiencias yanketas, puede haber funcionado como metáfora de ese invisible otro poder totalitario, el de los soviéticos, que no tenía interés en lo paranormal, pero que era también una amenaza para el mundo libre, etcétera. Por suerte que Dios, hace tres mil años, les dio un Arca al Pueblo Elegido, o no sé a dónde iríamos a parar, joer...

IDEAL PARA: Ver la madre de las pelis de aventuras.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Una de las mejores escenas de la peli... ¡y que salió de chiripa! [en inglés, sin subtítulos... y no son necesarios aquí].

jueves, 5 de agosto de 2010

"Excalibur" (1981).


-- "Excalibur". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: John Boorman.
-- Actuación: Nigel Terry, Helen Mirren, Nicholas Clay, Cherie Lunghi, Paul Geoffrey, Nicol Williamson, Robert Addie, Gabriel Byrne, Keith Buckley, Katrine Boorman, Liam Neeson, Corin Redgrave, Niall O'Brien, Patrick Stewart, Clive Swift.
-- Guión: Rospo Pallenberg y John Boorman, sobre una adaptación del primero de la obra de Thomas Malory.
-- Banda Sonora: Trevor Jones.

-- "Excalibur" en IMDb.
-- "Excalibur" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Inglaterra, la Edad Media. Guerra, caos, confusión. Es tiempo de gloria. Es tiempo de leyendas. Es tiempo de... ¿Excalibur? Bueno, sí, quizás, depende... El mago Merlín piensa que sí, y que debería ser empuñada por Uther. Se nota que ese día el mago tenía su bola de cristal en el servicio técnico, porque el tal Uther, es cuestión de verlo y descubrir que es un pendenciero, un jactancioso y un matasiete a quien la misión de pacificar a Inglaterra le queda claramente grande. Pero de todas maneras, marrullerías de Merlín mediante, Uther lo consigue. Hasta que mira a la buenorra de Igrayne, la esposa de su principal vasallo. Y va a la guerra con su vasallo únicamente por darle gusto al celo canino. Merlín tira entonces la toalla, y en vez de mandarle a Uther una buena indigestión que libere a Inglaterra de su tiranía y el otro vasallo se imponga como rey único, crea un plan retoíto complicao que tardará de una a dos décadas de sufrimiento en fructificar. El plan es que le dejará meterse con la chica, pero él se llevará al crío resultante. Así se hace, Uther pierde la vida de manera conveniente en el camino, y el chico se cría lejos de todo. Cuando llega el momento, vendrá el gran certamen en que el chico sacará la espada de la piedra, todos le reverenciarán como rey, etcétera. Pero la aventura no ha hecho más que comenzar. Arturo traerá la paz y la justicia a sus dominios, pero el mal nunca descansa...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Así como en la vida biológica, en el amplio repertorio de mitos hay también darwinismo puro y duro. La mayor parte de las historias y leyendas quedarán como algo curioso, del folclore, o de algún libro olvidado. Otras inspirarán nuevas historias y reversiones a lo largo del tiempo, y se consolidarán como un frondoso linaje de historias recontadas una y otra vez. El Rey Arturo es una de estas grandes sagas épicas. Sobre el verdadero Arturo es poco lo que se sabe, más allá de que, si existió, debió haber sido un caudillo militar semibárbaro que defendió a la población anglorromana contra invasores foráneos. Después vino alguien que le inventó otros caballeros y aventuras, otro le metió un mago Merlín y orígenes en amores adulterinos, otro le introdujo la Mesa Redonda, otro lo entroncó con la leyenda del Grial, y así vamos sumándole, total el pobre Arturo aguanta todo, hasta que el oscuro peleón primitivo quedó convertido en un peazo macho con un par de acero reforzado. Arturo se transformó en el héroe medieval por excelencia, y aunque olvidado en los más pragmáticos Tiempos Modernos con su prurito antimedieval, el Romanticismo del siglo XIX lo vio renacer. Y cuando el cine se volvió hacia la literatura para hacer pelis, que eso del saqueo generalizado no empezó ahorita como los quejicas de los remakes quieren hacernos creer, la saga de Arturo fue de inmediato carne de cañón para una tonelada de adaptaciones, más o menos afortunadas. Y dentro de todo el siglo XX, es probablemente "Excalibur" la más canónica de estas adaptaciones, hecha con todos los conceptos del cine-espectáculo moderno, pero aún en la época en que importaba hacer buenas pelis en vez de cortar boletos en la taquilla poniendo vampiros quinceañeros a lo "Crepúsculo".

¿POR QUÉ VERLA?

-- "Excalibur" es, en los primeros 100 años del cine por lo menos, la mejor peli sobre el Mito Artúrico: es la que tiene uno de los mayores presupuestos, uno de los mejores guiones, y también la de mayor atrevimiento en cuanto a alcances. Porque esta peli cubre prácticamente todos los incidentes principales de la leyenda: el nacimiento mágico, la espada en la piedra (en veinte minutos, lo que en "La espada en la piedra" de Walt Disney nos daba el latazo de una peli completa), la entrada de Lancelot, la erección de Camelot y la construcción de la Mesa Redonda, el matrimonio de Ginebra con Arturo, el adulterio de Ginebra con Lancelot, la búsqueda del Grial, las intrigas de Morgana, la muerte de Arturo... Todo compendiado en cerca de dos horas y media de peli (se suponía que iban a ser tres horas, pero algunos recortes por aquí y por allá la dejaron en su duración actual, y benditos sean, que la peli consigue el milagro de ser tremendamente ágil sin resultar atropellada en ningún minuto). Es así no sólo una peli sobre Arturo o sobre la Edad Media, sino ante todo sobre el mito, y no sólo sobre el Mito Artúrico, sino sobre EL MITO en general. Porque, a punta de meterlo todo, la peli se ve obligada a destilar mucho, y así, los elementos más puramente míticos emergen a la luz de manera nítida. Vemos el ciclo vital completo de Arturo como un mesías o un Ubermensch: su nacimiento milagroso, su formación como héroe, su misión, su caída en desgracia, y su redención final, con aromas de santidad estilo "Los diez mandamientos" en versión vikinga incluidos. Son pocas las pelis que pueden lucirse tanto en este campo, y ésta lo logra.

-- La puesta en escena es bastante buena. Más allá de algunas decisiones estéticas o técnicas discutibles (el abuso del "Carmina Burana", aunque en esa época el "O Fortuna" de Orff no estaba tan puteado como ahora, o el saqueo sistemático al bueno de Wagner), o que son un poco producto de su época y hay que hacer un poco de ejercicio de perdón con ellos (esos lentes que provocan un efecto de difuminado, tan propios del cine fantástico tardíosetentero y tempranochentero), la verdad es que la recreación del mundo artúrico es simplemente fantástica. Vemos una Edad Media mítica, ni alzada y caballeresca que lo haga un delirio fantástico, ni tan cochambrosa que nos haga pegarnos de bruces con la mugre de la realidad. Las armaduras pesadas cantan un poco, pero la peli no trata de ser una recreación de la Britania del siglo V (el ámbito natural del Arturo original) sino de la mentalidad romántica sobre la Edad Media, y de esta manera están bien. La peli se toma atrevimientos que el cine espectáculo de hoy en día no podría, tal y como por ejemplo incluir escenas de desnudos, e incluso una violación (la chica violada, Igrayne, que en el proceso provoca el primer topless de la peli, viene siendo interpretada por Katrine Boorman, que es hija del director John Boorman, en una sórdida ramificación freudiana de esta peli que...).

-- Los actores. Aparte de algunos secundarios que estaban en sus comienzos (Gabriel Byrne como Uther, Patrick Stewart futuro capitán Picqard y Profesor Xavier como un caballero, y Liam Neeson como Gawain), Nigel Terry resulta un Arturo muy convincente, tanto interpretándolo como un joven ignaro de las cuestiones de la vida, como después un adulto apasionado y un rey majestuoso, y finalmente un hombre acabado y derrotado por la vida. Nicol Williamson tiene una estupenda química con él, como Merlín. La ahora adusta y señorial pero en sus tiempos bastante salidorra Helen Mirren, acá interpreta a una Morgana que vive y respira maldad, aunque las motivaciones de su personaje, buscando venganza por la violación de su madre, en realidad son un poco difusas (años después, ironías del cine, Helen Mirren llegará al trono de Inglaterra en "La reina"). A cambio, Cherie Lunghi interpreta a una Ginebra quizás un tanto desteñida (puede que por contraste, porque tampoco lo hace mal, o al menos lo hace soberanamente mejor que Julia Ormond en "Primer caballero", aunque ésa estaba fácil), pero no podemos negarle que en desnudo integral justifica sobradamente el arrebato de lujuria de Lancelot hacia ella. Nicholas Clay como Lancelot resulta un poco blandengue y carilindo, aunque no desentona tanto tampoco. Y cerremos con Paul Geoffrey, que compone también a un estupendo Parsifal, primero patoso y métomentodo, para después ir evolucionando y convertirse en el más aventajado de los caballeros de Arturo.

-- Un tópico interesante que toca esta peli, y que le confiere un cierto hálito trágico, es el conflicto de religiones. Recordemos que la Britania del siglo V era una tierra a medias cristianizada (paganizada después por los anglosajones, y reconquistada para Roma recién en el siglo VII), y por lo tanto, en la leyenda artúrica confluye un sustrato pagano con numerosos añadidos cristianos. La peli consigue armonizar todo esto muy bien. Al principio vemos a Merlín como una gran fuerza natural, pero luego, conversando con Morgana, descubrimos que todo su mundo pagano está cayéndose a pedazos, mientras el Unico Dios sigue un imparable avance. La segunda mitad de la peli se dedica en buena parte a la búsqueda del Grial, y aquí vemos al Cristianismo triunfante. Aunque, ¡ojo!, todo ello en el subtexto (bueno, no es tan subliminal desde que todos saben del Grial gracias a "El Código Da Vinci"), y finalmente se produce una curiosa amalgama, con un Arturo más mesiánico que nunca levantándose metafóricamente desde la muerte para derrotar al Mal, a la vez un Ubermensch que combina el poder del cristianismo y el paganismo (al respecto, es ilustrador cuál es realmente el secreto del Grial... y no, no lo revelaré aquí). No deja de ser así una lectura atrevida del conflicto de religiones y de la Cristianización de Bretaña, y de algo que el espectador informado probablemente dé por obvio, aunque no suela hablarse mucho de ello fuera de los círculos académicos: que el Cristianismo y el Paganismo en realidad son una y misma cosa, bien sea porque el Cristianismo se apropió de numerosos mitos paganos y los reconvirtió para hacerles la competencia (así como una marca de galletas saca un tipo de galletas similar a la empresa rival que se está forrando con un producto nuevo), bien sea porque ambos beben de un sustrato aún más profundo que la Historia, y que podemos llamar el subconsciente colectivo, la memoria colectiva de la Humanidad, el imaginario común, etcétera.

IDEAL PARA: Ver la que probablemente es y será por mucho tiempo la versión fílmica definitiva en materia de Mito Artúrico.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Inicio de la peli [en español].



-- Arturo en una batalla más para imponerse como el único rey [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 18 de febrero de 2010

"Escape de Nueva York" (1981).


-- "Escape from New York". Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: John Carpenter.
-- Actuación: Kurt Russell, Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Donald Pleasence, Isaac Hayes, Season Hubley, Harry Dean Stanton, Adrienne Barbeau, Tom Atkins, Charles Cyphers, Joe Unger, Frank Doubleday, John Strobel, John Cothran Jr., Garrett Bergfeld
-- Guión: Nick Castle y John Carpenter.
-- Banda Sonora: Alan Howarth y John Carpenter.

-- "Escape de Nueva York" en IMDb.
-- "Escape de Nueva York" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es el futuro, en el año... ¡¡¡1997!!! Estados Unidos está ganando por paliza la Tercera Guerra Mundial, paseándose como Petrovich por su casa por Leningrado y la dacha del Doctor Zhivago, y de paso ha reprimido el crimen con la original idea de convertir a Nueva York en un cute detention center, amurallando a la antigua ciudad y metiendo a los prisioneros a que sobrevivan como mejor puedan. Pero si hay una lección que los políticos jamás aprenden, es que los políticos jamás aprenden. Er, bueno, er... OK, vamos a plantearlo de manera más específica. Otra lección que los políticos tampoco aprenden, es que si construyes una trampa, bien puedes caer en ella. Le pasa al Presidente de los Estados Unidos, que es secuestrado en el Air Force One, y como es Donald Pleasence y no Harrison Ford, no se defiende, y es tirado por un grupo de Revolucionarios Vengadores Guevaristas Sandinistas Defensores del Pueblo Nadie Los Llamó, justamente en medio de Nueva York. Como en 1997 todavía no empezaba "24", no podían contar con los servicios de Jack Bauer, así es que deben recurrir a la carta desesperada: Snake Plissken, un ex combatiente que pateó culos tovarich en Leningrado y que hará solito lo que un piquete de los mejores boys yanketas de pro se han mostrado ineficaces de hacer. ¿Ya dijimos, a propósito, que le meten unas lindas bombitas de nitroglicerina bajo la piel, que le reventarán el cuello, si no las desactivan en 24 horas, y que el precio de esa desactivación es Mr. President...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

John Carpenter. Nuestro chinchinero favorito: no sólo escribía sus guiones y hacía sus pelis, sino que además componía la banda sonora. Y cuando no, como en "La cosa", ordenó a Ennio Morricone himself: "hazla electrodark como la hubiera hecho yo. And call me Snake... er... no... Carpenter, call me Carpenter". Después de lanzar su primer gran hit fundando de refilón el Slasher Movie ochentero, pariendo las andanzas de Michael Myers en "Halloween", intentó promover un guión que había escrito por allá por 1974 (la larga sombra de Watergate, la desconfianza del Gobierno, etcétera). Y como "Halloween" había hecho dinero, le dieron sus fondos. Con un segundo éxito en el bolsillo, John Carpenter se transformó así en el monarca indiscutible de la serie B ochentera, tomando todas las lecciones de la vieja serie B de los '50s (no en balde, su siguiente peli sería un remake de la cincuentera "El enigma de otro mundo", cual es "La cosa"), y dándole un buen baño de cinismo antireaganiano, creando una buena cantidad de pelis con empaque en los años sucesivos. "Escape de Nueva York" podrá no ser la mejor peli de la Historia, y tiene sus falencias por aquí y por allá, pero consiguió el casi imposible de transformarse en un film icónico sobre un tema irónicamente tan yanketa como es la fe en el individuo versus la desconfianza en las instituciones. En "Todos los hombres del Presidente" no pudieron hacerlo mejor.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de John Carpenter. Eso significa: una buena artesanía low-budget, pero muy funcional, al servicio de una historia potente. Aunque valorado principalmente por el frikerío, la verdad es que John Carpenter es un director de talante sumamente clásico: guión de diálogos sólidos, economía de recursos narrativos, predominio de la historia por sobre el efecto especial, abundante subtexto... Todas cosas que hoy en día es más que un poco complicado encontrar (se me ocurre un Bryan Singer quizás, pero sin tanto genio). A ratos diera la impresión de que estuviéramos viendo un Spaghetti Western, sólo que con estado policial near-future en vez de sheriff rápido para el gatillo, impresión que es apoyada por contratar a Lee Van Cleef de coprota, y ya que Clint Eastwood no estaba disponible (hubiera sido la secuela futurista de "El bueno, el malo y el feo"), le dijeron a Kurt Russell, niñito bonito Disney en aquellos años: "ya, haz el Clint y estamos aviados". Quizás esto contribuya a que "Escape de Nueva York" se vea hoy en día, a casi treinta años de su realización, un tanto avejentada, incluso para los estándares del cine made in 1981. Pero bueno, si uno se ve avejentado porque antes se preocupaban de hacerlo bien, y ahora no...

-- Es un protoejemplo de lo que después va a ser llamado el Cyberpunk. No puede considerarse a esta peli como Cyberpunk propiamente tal porque no posee la iconografía clásica al completo (el gran breakout cyberpunk que fue "Blade Runner" vendría un año después, y aún faltaba mucho para "Akira", "Ghost in the Shell" o "Mátrix"), pero sí tiene algunos de sus elementos: la presencia de un gobierno opresivo, la eliminación de las libertades individuales, una Tercera Guerra Mundial en los bastidores de la trama, el antihéroe nihilista, la sociedad decadente y hundida en la pobreza (faltan las corporaciones, los cabletas, los cyborgs y la realidad virtual, y el cuadro habría estado completo, todos elementos que, por cierto, John Carpenter más o menos sí incluyó en la secuela/remake que fue "Escape de Los Angeles"). Pero es innegable que había un espíritu de época: no había que empujar demasiado el 1997 de "Escape de Nueva York" para encontrarse con el 2019 de "Blade Runner" (del año siguiente, insisto) o con el 2064 de "Mátrix". O "Escape de Nueva York" como el missing link entre el cine distópico preinternético ("Cuando el destino nos alcance", "Westworld", "Fuga en el siglo XXIII"...) y el más moderno Cyberpunk. Digámoslo de manera más crasa: es imposible que una persona que no haya visto "Mátrix" entienda a cabalidad lo que es el Cyberpunk, pero es imposible que una persona que no haya visto "Escape de Nueva York" entienda a cabalidad lo que es "Mátrix". Así de simple.

-- Kurt Russell as Snake Plissken. El estudio quería al duro Charles Bronson para el papel. ¿Muy viejo Mr. Bronson para el papel, Mr. Carpenter? Oh, bueno, tenemos a ese jovenzuelo entonces, ¿cómo es que se llama? ¡Ah, sí! ¡TOMMY LEE JONES! (sí, ya en esos años estaba vivo). Pero John Carpenter, dale con que quería al cantadisney Kurt Russell. El estudio: ¿ese niñito Disney, el Zack Efron de los '70s, haciendo de duro cantamañanas en un filme distópico, violento y antisistémico...? Pero John Carpenter estaba convencido de que su talento actoral podía (bueno, eso, y que Russell haría cualquier cosa extrafelacional para borrar su imagen de cute Disney boy, siendo dócil arcilla en las manos de su director... y no se equivocó. Profesionalmente hablando, claro está). Kurt Russell vio llegada la oportunidad de oro y no la desaprovechó, haciendo tan suyo el papel, que treinta años después los estudios que quieren hacer el remake de la peli tienen serios problemas para recast el personaje (en particular desde que Gerard Butler, el único candidato que fuera de hallazgos inesperados pintaba para un Snake Plissken de catego, dijo no). Parte de la magia de la peli es la acerada descripción de un Estados Unidos policial estilo Patriot Act (aunque Donald Pleasence como el Presidente tiene cara de inteligente, o de humano al menos, mientras que George W. Bush parecía más lerdito y, por qué no decirlo, más simiesco también). Pero la otra parte de la peli es que frente a ese sistema podrido hasta la médula, se para Snake Plissken, en la mejor tradición del cowboy solitario y crepuscular, luchando por nada más que por sí mismo, héroe a la fuerza, pero que les va a mostrar a esos empingorotados culoasientos lo que puede hacer un hombre con un par. Y es la interpretación de Russell lo que consigue la alquimia.

-- El resto de los personajes está también por todo lo alto. Donald Pleasence es una opción inmejorable como el Presidente de los Estados Unidos, dándole cuerpo a la clase de rata de alcantarilla que nada aprende y nada olvida (impagables sus dos escenas finales, las que no adelantaré, pero que retratan de cuerpo entero lo mezquino de su carácter). Lee Van Cleef compone un personaje quizás incluso tan duro como Snake Plissken, haciéndole curiosamente más creíble (o sea, Snake Plissken no es una anomalía de la naturaleza, a fin de cuentas, como un Jack Bauer cualquiera) y podemos intuir aquello de que "amigos... quizás en otro tiempo... en otro lugar...", pero él ha elegido trabajar para el sistema, y aunque eso no lo hace oficialmente "el villano" (ni Van Cleef lo interpreta de ese modo), muestra claramente la elección vital que ha hecho Snake Plissken de no transar con un sistema en el que no cree, por la vía de mostrarnos como sería su vida si se hubiera quedado como militar en vez de transformarse en un renegado. Ernest Borgnine en el rol de taxista dentro de Nueva York (¡¡!!) compone un rol sobre el papel bastante tonto (¿nueve años llevando pasajeros dentro de un Nueva York en donde nadie tiene dinero para pagar...?), pero a punta de maestría actoral lo hace entrañable, y más que un mero alivio cómico. El Duque, el principal villano, viene interpretado por un nigga (¡era que no, si es 1981 después de todo!), nada menos que Isaac Hayes, bien conocido por la parroquia por cantar ese clásico hard-funkie setentero que era "Shaft!" (¿no lo conocen? ¿Es que no les enseñan nada a los niños en el cole por estos días?). Y Adrienne Barbeau, bueno... Hmmmmmm... Vamos tejiendo calceta: John Carpenter estuvo ligado hasta 1978 a su productora Debra Hill (quién, estoica ella, siguió trabajando durante años con él después), y en esas fechas se fijó en la rotunda anatomía de Adrienne Barbeau, escribiendo un papel completamente superfluo en la peli sólo para darle ocasión de mostrar carrocería (escote nada más, eso sí, pero... ¡¡¡QUÉ ESCOTE, BASTET MÍA, QUÉ ESCOTE!!!).

-- Bueno, olvidándonos de discursos sociales y socialistoides en general, quizás la magia de esta peli es que John Carpenter consiguió esa alquimia que pocos genios narrativos consiguen alcanzar, cual es mezclar exitosamente dos géneros en principio completamente divergentes. A primera vista es una peli de Ciencia Ficción (y como ya apuntamos, tiene aires de Spaghetti Western crepuscular), pero si hemos de adscribirla a un género en particular, debe ser sin lugar a dudas al carcelario. Ya saben: prisionero injustamente encerrado, planes de evasión, prisionero que debe ser extraído junto con el prota, alcaide del carajo que putea a todos en su prisión porque es SU prisión (el Duque, en este caso), etcétera. El único detalle es que los mandamases del Gobierno no se jodieron mucho pensando en la cárcel, y simplemente amurallaron Nueva York (otro golpe bajo: el principal centro bursátil mundial, convertido literalmente en baluarte del Fascismo Americano). Y es que, como bien supieron en la tercera temporada de "Prison Break" (¿o cuarta? Ya ni sé. La que los joden en Panamá: misma serie, diferente cárcel), lo que mola de las pelis de cárceles es que le pongan cada vez un aditamento distinto. Así ha sido desde "El gran escape" hasta "Expreso de medianoche" (por mencionar ejemplos de los últimos quince años antes de esta peli), y en este caso, la cárcel está en un entorno de Ciencia Ficción. Ya saldrían cosas como "La fortaleza" para depredar el concepto de "peli carcelaria Sci-Fi". Siempre salen furúnculos como ése a las buenas pelis. Bueno, al menos Christopher Lambert tomaba el relevo de Kurt Russell. Y ahora, démosle voto a Zach Efron, si total un chico Disney ya pudo dar el salto, por qué otro no... (ja, a poco se tomaron eso en serio).

IDEAL PARA: Ver la abuelita del Cyberpunk.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

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