martes, 19 de diciembre de 2006

"La espada en la piedra" (1963).


-- "The Sword in the Stone". Estados Unidos. Año 1963.
-- Dirección: Wolfgang Reitherman.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Rickie Sorensen, Karl Swenson, Junius Matthews, Sebastian Cabot, Norman Alden, Martha Wentworth, Richard Reitherman, Robert Reitherman, Alan Napier, Ginny Tyler.
-- Guión: Bill Peet, basado en el libro de T.H. White.
-- Banda Sonora: George Bruns.

-- "La espada en la piedra" en IMDb.
-- "La espada en la piedra" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Edad Media. La ultramelosa canción de un bardo nos introduce en ambiente: hay anarquía y caos por todas partes, Inglaterra carece de un rey, y sólo cuando aparezca el elegido que arranque una bella espada clavada en una piedra, entonces habrá una monarquía centralizada, cultura, arte, civilización y orden. Lejos de todo esto, el mago Merlín recibe la esperada visita de Arturo, un muchacho que le cae por accidente (pero Merlín ya sabía de su llegada porque para algo es mago y ve el futuro). Merlín se ofrece, de manera bastante majadera al decir verdad, a darle educación "de verdad" al muchacho, o sea enseñarle Historia, Geografía, Física, Medicina, etcétera, en vez de incentivar sus aspiraciones de convertirse en escudero. Y como Arturo tiene quién le cuide (un señor feudal que, en realidad, lo trata como al siervo de la gleba que en apariencia es), pues bien, ni corto ni perezoso, Merlín se hace el invitado en el castillo. Vienen entonces una serie de peripecias que no tienen nada que ver con la espada en la piedra, en donde vemos a Merlín tratar de meterle a Arturo en la cabeza una serie de conocimientos perfectamente inútiles para una época que se supone es de anarquía, como por ejemplo que la Tierra es redonda y existe un continente llamado América. Al final, viajan a Londres a participar en un torneo, con lo cual, lo poco que quedaba de dignidad de la película se va al garete, porque puede uno legítimamente preguntarse cómo es esto, ya que en la secuencia inicial se nos dice que Inglaterra sufre la más benditas de las anarquías, y en el resto de la película los personajes recuerdan esto más de una vez (a pesar de que nunca vemos escenas de combate, y todo transcurre con una calma pastoril), pero llegada la secuencia del torneo, vemos todo Londres tan quieto como si estuviera vigilado por los bobbies de la Reina Victoria en pleno siglo XIX. Pues bien, a santo de nada, y sin realmente haber hecho nada para merecérselo (derrotar a un villano, haber madurado como personaje, siquiera haber aprendido en dónde está América, ya que tanto Merlín trataba de metérselo en la cabeza), cae en las manos de Arturo la dichosa espada, y por tanto, deviene en rey de toda Inglaterra. Y lo más divertido de todo es que el resto de la parroquia... ¡respeta a este mozalbete imberbe como tal! ¿Y Merlín? Haciendo el payaso en la escena final, vestido con pantalones cortos y camisa tropical, porque venía de las Islas Bermudas (las del Triángulo) en pleno siglo XX. Y fin (por suerte).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En la década de 1960, la edad de oro de los Estudios Disney comenzaba a pasar. El discurso duro, ultraconservador y moralista de sus películas estaba bien para la Era Einsehower, las madres del baby boom y en general todos aquellos que hacían causa común contra disolventes sociales como el rock and roll y los filmes de rebeldes sin causa, pero en los '60s, los hippies estaban ganando aceleradamente la partida. Puesto a buscar algún personaje que pudiera ser el emblema del tradicionalismo para los nuevos tiempos, Walt Disney se fijó en ese ardiente defensor de la monarquía, el orden y la religión que fue el Rey Arturo, pero como la versión de Mallory del siglo XV podía ser un tanto pesada, pues bien, recurrió a la saga de novelas de un escritor hindú llamado T. H. White, integrada por "La espada en la piedra", "La reina del aire y las tinieblas", "El caballero malhecho", "Una vela en el viento" y "El libro de Merlín", quizás con la esperanza de que si el primer filme tenía éxito, podrían adaptar las siguientes novelas (cuarenta años después las cosas no cambian mucho, y si no, díganselo a la gente Disney detrás de "El león, la bruja y el ropero"). Irónicamente, este filme de vocación archiconservadora tiene paisajes bien cuidados, pero el estilo de animación de los personajes pareciera inspirado, o plagiado, de los por ese entonces incendiarios y contestatarios dibujos animados de Silvestre y Piolín, porque díganme si el lobo que aparece como secundario gracioso no tiene un parecido de familia con el Coyote que anda tras el Correcaminos. Como la película resultó ser un soberano bodrio en lo fílmico, y un éxito discreto en taquilla, no hubo secuelas (gracias a Dios).

¿POR QUÉ VERLA?

-- El personaje de Arquímedes, el buho sabio y cascarrabias, se roba la película por completo. Y es que frente a la estupidez moralizante utilitarista de Merlín ("debes aprender para ser alguien en la vida, muchacho", cual Benjamin Franklin de la Edad Media) y la ñoñez de un Arturo que sólo aspira a ser escudero, y con razón, los rezongos de Arquímedes son más que justificados. Cuando una película tiene un, y sólo un, personaje carismático, hay problemas. Y conste que sobre Merlín y Arturo existen textos de enorme talla, desde Mallory hasta Steinbock. Aunque no le echemos la culpa al pobre T. H. White. La verdad de las cosas es que ninguna de sus novelas ha caído en las cercanías de la redacción de CINE 9009, así es que no podemos juzgar en comparación al material literario de base, y démosle un voto de confianza, habida cuenta la manera gore en que Disney descuartizó clásicos literarios como "Alicia en el país de las maravillas" o "Pinocho". Pues bien, volviendo a Arquímedes, si algún día discurren hacer un remake de la película, dénle mayor protagonismo.

-- La secuencia de Arturo transformado en ardilla y acosado por una joven ardilla hembra no tiene desperdicio alguno. Es la secuencia más graciosa del filme, y digámoslo de una vez, la única que consigue suscitar una reacción que no sea de franco bostezo. En esta secuencia, el insufrible Merlín pasa a segundo plano y vemos una historia de amor corta y tierna, y de amor imposible más encima, porque después de todo, Arturo es un hombre devenido en ardilla, y la otra chica es ardilla de cuerpo entero, así es que entre especies distintas... (¿qué revoltijo habría quedado con la genética, si se hubieran apareado...? Oh, perdón, verdad que en las películas Disney los personajes se reproducen por partenogénesis).

IDEAL PARA: Echar unos cuantos bostezos mientras personajes gloriosos de la mitología europea como son el viril rey Arturo y el sapiente mago Merlín son eficazmente destripados y nulificados a un ritmo de 24 cuadros por segundo.

12 comentarios:

Gustavo dijo...

Pues a mí si me gustó, cuando niño. Y mucho. Creo que analizar películas para niños bajo el ojo de un adulto ya carcomido por la crítica purista y exigente de forma tan frenética deviene en una desazón que sólo mortifica al lector.

El pan se corta con cuchilla, no con una sierra eléctrica, y las moscas se matan con una espátula, no con cañones.

Sin embargo, a pesar de algunas partes que no comparto en lo absoluto (por ejemplo, ¿que hay de otros personajes carismáticos, como Madam Mim?), la crítica es bastante interesante de leer y analizar.

Saludos.

General Gato dijo...

Hola. Gracias por comentar, y por encontrar interesante la crítica. Pero me temo que, a pesar de estar de acuerdo en que el pan se corta con cuchilla y no con sierra eléctrica (buena metáfora, me la voy a robar...), debo reafirmar mis puntos de vista sobre esta peli.

Existen pelis para niños, y pelis para niños. Hay que haberse ido a la China Medieval para no darse cuenta de que los Estudios Disney, para bien o para mal, consiguieron imponer toda una manera de entender y apreciar el cine de animación. "Blancanieves y los siete enanitos" o "Fantasía", por ejemplo, son pelis absolutamente inexcusables para cualquiera que quiera tener un poco de cultura fílmica. Pero soy de la idea de que en los '60s, los Estudios Disney fueron para atrás. Quizás tuviera algo que ver con que el vejete ya no estaba para esos trotes, porque el mismo director Wolfgang Reitherman, que en vida de Waltie dirigiera las mediocres "La espada en la piedra" y "El Libro de la Selva", luego en "Los aristogatos" (hecha después de que se muriera Disney, aunque con su aprobación pre-mortem) el hombre se defendió de lo más bien (ya que salió el tema, tengo la reseña de "Los Aristogatos" en reserva hace meses, y si hay interés, adelanto su publicación). Sobre otras pelis dirigidas por Reitherman, o no las he podido ver a la fecha ("La noche de las narices frías", "Los rescatadores") o las vi hace tanto que ya no me acuerdo de ellas ("Robin Hood"), y por lo tanto me abstengo de comentar.

Mi conclusión es que una peli para niños no necesariamente debe ser ñoña o majadera, y "La espada en la piedra" peca a mi gusto de eso. Cierto es que la vi ya algo mayorcito (tendría sus 11 o 12, y la reví hace un par de años o algo menos), pero una chica que conozco por ahí, y que en ese tiempo tenía unos 10 años (hace dos años atrás), cuando le pregunté, me dijo que también la había encontrado aburrida... por algo será. Y con esto no quiero decir que todas las pelis tengan que ser "se ríen los niños y la disfrutan los adultos" como "Shrek", "Encantada" o similares. Una peli como "Toy Story", por ejemplo, es infantil hasta decir basta, con un argumento más lineal que una culebra a dieta, y sin embargo, debe ser una de las mejores pelis de Pixar, justamente por eso, por no complicarse la vida siendo over-the-top, gracia que a mi gusto, los estudios Pixar han ido perdiendo poco a poco en el camino.

Respecto de Madam Mim, concuerdo en que tenía carisma como personaje. Por desgracia, aparece apenas en una escena, y por lo tanto, no ayuda demasiado a levantar el resto de la peli. O eso creo yo, al menos. Que si apareciera un poquito más por aquí y por allá, otro gallo nos cantaba...

Gus dijo...

Y qué te puedo decir... me has convencido (casi) absolutamente. Además, he leído muchas de tus otras críticas a otras películas y en la mayoría me he entretenido mucho más con tus análisis que con la cinta misma. Todo un logro para un ignorante del cine como yo.

Por lo pronto, voy a culpar a mi alma de niño que defendía la peli que tanto le gustó, ja...

Ahora voy a pasearme otro rato por tu blog. Mis más sinceras felicitaciones, tus reseñas están de lujo.

General Gato dijo...

Gracias por los elogios, y es que entretenerse mas con un comentario que con las pelis mismas debe tener merito, considerando que los comentaristas de cine nunca dejamos de ser en cierta medida un poco, er... parasitarios (despues de todo, si no se hicieran pelis, ¿de que hablariamos nosotros...?).

En cuanto al alma de niño, pobrecita ella, si no tiene la culpa tampoco. Hay pelis que, independientemente de como sean de buenas o malas, uno les conserva cariño porque, ¡joer!, le metieron a uno el bicho. O por ultimo, porque con ellas uno lo ha pasado bien alguna vez. Eso tambien tiene algun valor (aunque no lo pueda incluir en ninguna reseña, a riesgo de caer en el personalismo, y para eso ya hay 50.000.000 de otros blogs de cine en Internet, gracias...).

Oscar dijo...

Que tal. Respeto los comentarios mas no concuerdo con ellos. En lo personal, "La espada en la piedra" es una de las películas más subvaluadas e injustamente desapercibidas de Disney en la historia. ¿Por qué?

Por eso, por los bostezos que podría provocar la película, algo que podría llegar a entender por el simple hecho que en esta película, se exponen enseñanzas maduras pero no para Arturo, sino para el espectador. Es una película de Disney (cosa que la convierte automáticamente en una película infantil) pero su gran valor y aportación recae en que se sale del esquema tradicional de la compañía y ofrece un gran producto. ¿Por qué lo digo?

No hay una historia de amor capital, no hay villanos a vencer. Todo se basa en la relación Arturo-Merlín, por ello no hay necesidad de una evolución de personajes y por el contrario, la calidad argumentativa me parece buena y con unos diálogos extraordinarios (comparar la fuerza del amor con la fuerza de gravedad cortesía de un chico que no sabe nada al respecto de las dos fue fabuloso).

Resumiendo, "La espada en la piedra" tiene el pecado original de leerse "Walt Disney presents" al principio, ya que uno se espera una gran historia más ágil como "La sirenita" o "Aladdin" (con guiones muy simples que si bien atrapan en todo momento, no hay un hilo conductor descente) pero la irreverencia de hacer una historia más madura en la cual lo "inverosímil" que siempre deben de tener estos largometrajes recae en la magia de Merlín es digna de aplaudirse.

Por eso "aburrida" no lo creo, lo cierto es que se debe tener un bagaje cultural y una capacidad de síntesis más fuerte que en la mayoría de las películas de Disney para que sea entretenida (golpe al hígado a los más menores de la casa).

Solamente quiero recalcar que las intenciones de esta película es solamente la relación de Arturo-Merlín antes de que el primero pasara a ser leyenda y ocupara su no menos legendario puesto. Los bostezos para mí vienen cuando Disney explotó a las princesas y los cuentos de hadas (bien en el momento pero después enferma, sobre todo los finales).

Coincido totalmente con el comentario en referencia a Arquímedes, verlo y escucharlo es un agasajo, no concuerdo con lo que se escribe de Merlín, ya que también también tiene sus partes cómicas. Su obstinación para enseñarle cosas absurdas para la época a Arturo fue deliberada para darle mayor peso a Arquímedes quien atinadamente "centra" a Merlín, una persona anciana pero con mente juvenil e impulsiva.

Saludos

General Gato dijo...

Mmmmmm... Sí, quizás es una manera interesante de ver la peli. Después de todo, es cierto que uno, nada más verla, la juzga como "una de Disney" (sin desmerecer, que las hay Disney fabulosas, así como también unos esperpentos con plumas y escamas que no hay por donde tomarlos).

Quizás, viéndolo desde esa perspectiva, y suponiendo que la intención inicial fuera hacer algo un poco más "adulto" (signifique eso lo que signifique), la peli falla en querer contentar a los dos públicos, al infantil con chistes y personajes algo chuscos, y al adulto con enseñanzas y moralejas que, si bien es cierto tiene algunos diálogos y secuencias interesantes, tampoco pueden ir tan a lo profundo como hubiera sido deseable en ese caso (o a lo mejor lo filosófico simplemente no se le daba bien al viejo Walt). Por ejemplo, no veo claro que en una secuencia Merlín esté predicando sobre el amor y la gravedad con toda la hondura del mundo, y en otra esté vestido de polera guayabera después de haber ido al Caribe... Simplemente el personaje no es mostrado de una manera coherente, y con eso la credibilidad de lo que se está contando se va al traste.

En todo caso, si asumimos que la peli pretendía tener un tono filosófico un poco más denso que las pelis Disney al uso, o por lo menos las pelis Disney de los '50s ("Cenicienta", "Alicia en el País de las Maravillas", "Peter Pan", "La dama y el vagabundo", "La bella durmiente", "La noche de las narices frías"...), entonces claro, habría que volver a revisar la peli. En todo caso, considerando que en esta peli habría su tanto de filosofía de la vida y casi nada de acción... ¡estaríamos frente a la primera peli Disney Zen! No deja de ser...

Saludos.

Oscar dijo...

Puede ser cierto lo que mencionas General Gato. A Walt Disney (no solamente el hombre sino a los estudios) se le complica mucho el dotar de algo más "profundo" que la simple narración de una historia infantil, y si, puede ser que "La espada en la piedra" quedó mal a los dos amos que sirvió aunque esto es una aseveración superficial y con la que no estoy muy seguro (he sondeado a muchos niños y se rien de varios chistes y a ex-niños que recuerdan con agrado la película).

El simple hecho de la irreverencia que muestra esta película y que ya había comentado es lo que le otorga valía y más al ser de Disney.

Comprendo la falta de coherencia que expones en referencia a Merlín, pero yo lo veo con otros ojos.

Como lo comenté también, Merlín es un personaje con gran poder con lo cual se le resuelven muchas cosas tangibles (que podemos ver, apreciar) pero el tener un gran poder no le hace un gran pensador y por ello, se muestra su debilidad mental, es decir, que el tener una gran facilidad para hacer las cosas (en este caso la magia) no quiere decir que siempre se tenga la lucidez suficiente para abordar la vida; ésta fue una enseñanza expuesta en la película tanto explícita como implícitamente ya que es el propio Merlín quien menciona este postulado y el primero en romperlo.

Por esto, asevero que Merlín es un personaje grandioso para el espectador, multifacético y también errante (como todo en esta vida). Estas cualidades argumentativas son inexistentes en casi todas las películas de Disney (de las cuales soy súper fan), quizás en el Rey León y paro de contar.

Saludos

General Gato dijo...

No estoy tan seguro de que Merlín sea así de grande como personaje. Aún admitiendo que la peli merecería una revaloración como un intento de hacer una "Disney diferente", aún así está la incoherencia monstruosa de que se nos anuncia al comienzo que Inglaterra está en caos y tinieblas, y no vemos ese caos y esas tinieblas en ninguna parte a lo largo de la peli (la secuencia final con un torneo bien organizado, muestra bien a las claras que el orden y la legalidad funcionan... ¿para qué diablos necesitaban un salvador entonces?). En ese contexto, presencias como la de Madame Mim parecen apenas agujeros dentro de un hondo y confortable sentimiento de seguridad. Tampoco hay mucha tensión dramática, algo indispensable en cualquier peli de "paso a la adultez" (porque eso vendría siendo en definitiva, la historia de como Arturo pasa de ser un niño a un hombre). Quizás la escena de la ardilla sea la única en que el protagonista se ve obligado a tomar una decisión moral verdaderamente difícil (volver a ser humano implica romperle el corazón a su ardilla enamorada).

Queda también la opción de tomárselo como una humorada. Y sí, la peli tiene sus momentos (la secuencia de Madam Mim, claro está, y la de las ardillas). Pero como tampoco se decantan por esa opción al ciento por ciento... Me pregunto por qué un niño podría recordarla con cariño por sobre otras pelis de dibus mucho más logradas, aunque no pondré en duda eso porque han salido ya dos defensores de ésta, lo que es superior al noventa por ciento de las reseñas posteadas en Cine 9009, y eso algo debe significar.

Y no sería tan drástico en calificar a las pelis Disney como faltas de personajes fuertes o bien diseñados. La mayoría son entretenciones de matiné, en eso estamos de acuerdo, pero creo que en pelis como "La bella o la bestia", "Atlantis: El imperio perdido" o "El planeta del tesoro" se esfuerzan sinceramente. Con resultados más o menos mediocres en algún caso, sí, pero no sensiblemente peores que acá.

Creo que, en definitiva, Walt Disney no supo ajustarse bien a la Weltanschauung de los '60s, y que por eso las pelis Disney de este tiempo pecan de ser un tanto cojas, en relación a la más brillante década de los '50s.

Oscar dijo...

Esa "incoherencia" que mencionas de "citar" (no plasmar) el caos vivido en la Gran Bretaña en la época para luego hacer un torneo muy organizado no la percibo como tal, por que Inglaterra no necesitaba un héroe sino un REY, a mí me parece de lo más normal que después de estar estancados por un tiempo (la película transcurre en el lapso de un año yo calculo), el pueblo se ponga de acuerdo para acabar con esto de una vez por todas, a final de cuentas, por esta y otras razones la reina de los mares fue lo que fue, a pesar de estar inmersos en una era medieval retrógrada.

Über die Welanashaung möchte ich sagen dass: había cosas en el mundo en ese entonces que no podían pasar desapercibidas, es obvio, pero yo no sería tan drástico de calificar una película de Disney como "reaccionaria", amen de que en efecto hayan cumplido con una función imperialista o no, es simplemente una película infantil que ideológicamente es similar a varias de la compañía en diferentes épocas (a mi parecer).

En gustos se rompen géneros, yo simpleente alabo esta película que lamentablemente no tuvo la gran penetración de otras cintas como Pinocho o La Bella y la Bestia o Peter Pan, ya que en ésta no hay un personaje adoptable y entrañable como en las películas que mencioné (Campanita por ejemplo, la vemos a cada rato actualmente), no por que los personajes aquí no sean dignos de ser recordados por siempre, sino que el fin de la película no era ser el cuento infantil de siempre.

Saludos

P.D. General Gato, checando tu reseña de "El libro de la selva", observé que escribiste que Germán Valdés "Tin-Tan" es argentino, te sugiero corregirlo ya que es mexicano.

General Gato dijo...

¡Argh, demonios! Sí, en efecto, con ese detalle de "El libro de la selva" me las mandé sin remisión. Gracias por el soplo, y enmendado está, para que el buen Tin-Tan descanse en paz.

fundacion hans federico neuman dijo...

Tengo 65 años y vi La Espada en al Piedra ya bien grandecita para llevar a mi hijo. Sigue siendo mi pelicula favorita y encuentro cada escena divertidisima. Ñoña? No se, tal vez estoy pasada de moda... yo todavia la disfruto. Y espero que mis niños del cineclub que la veran el proximo domingo tambien la disfruten. Ya les contare.
Que aburridos son los criticos.

General Gato dijo...

Gracias por lo de aburrido... :-(

Hablando en serio, qué bueno la gente a favor de esta peli comente para defenderla. No es que haya cambiado de opinión (la he visto dos veces en dos etapas diferentes de mi vida, así es que no creo que sea cosa de verla en un día atravesado), pero por más imparcial que trate de ser para comentar, siempre se me van a ir mis filias y fobias favoritas en los comentarios, de manera que las opiniones en contrario de los lectores, en tanto sean respetuosas por supuesto, ayudan a equilibrar la balanza. Al final, los que salen ganando son los lectores de este blog, que tienen incluso mejores razones para ver (o no ver) tales o cuales pelis... :-)

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