jueves, 19 de febrero de 2009

"El bueno, el malo y el feo" (1966).


-- "Il buono, il brutto, il cattivo". Italia / España / Alemania Occidental. Año 1966.
-- Dirección: Sergio Leone.
-- Actuación: Eli Wallach, Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Aldo Giuffrè, Luigi Pistilli, Rada Rassimov, Enzo Petito, Claudio Scarchilli, John Bartha, Livio Lorenzon, Antonio Casale, Sandro Scarchilli, Benito Stefanelli, Angelo Novi, Antonio Casas.
-- Guión: Agenore Incrocci, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni y Sergio Leone, basados en una historia de estos dos últimos.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.

-- "El bueno, el malo y el feo" en IMDb.
-- "El bueno, el malo y el feo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En uno de esos agujeros de la Historia en que cae la gente noVIP (la mayoría, en realidad), hay una familita muy pobre tomando sopita y legumbritas y esas cosas. Hasta que de pronto aparece un pistolero. Basta verle la cara, es Lee Van Cleef, y ya sabemos que nada bueno se va a cocinar aquí, que va a comer un poco y después... ¡Y, que el hombre desenfunda antes de irse a borras y hace lo suyo! Después viaja de regreso al tipo para el cual hacía el trabajo de pistola a sueldo, y qué creen... ¡El joputa también lo mata! Un lindo cartelito nos informa que él es... ¡¡¡EL MALO!!! Cambio de escena (aaaaaah, la magia del cine...). Aparece un tipo que por descarte no puede ser el Malo (ya salió) y tampoco el Bueno (es tan dejaíto 'e la mano de Bastet, el pobre...), así es que tiene que ser el Feo. En un difícil trance, el Feo es rescatado por otro tipo, que es el Bueno. Pero miren qué Bueno más malo, resulta que en vez de liberar al Feo, va y lo entrega a las autoridades... Después de escuacherinflarle al Bueno una hortada de improperios para éste y su sagrada familia, el Feo se arriesga a terminar afirmado con una cuerda del peral que no da peras. En la hora decisiva, el Bueno monta una Western-Ops y con un tiroteo de empechine, arrea al Feo consigo. Y se reparten el money de la recompensa, par de buitres. Bueh, pasa lo que suele pasar con todos los acuerdos comerciales, que cada socio quiere más, y así la primitiva alianza entre el Bueno y el Feo termina quebrándose. Y el Feo empieza a tratar de vengarse del Bueno. Mala cosa, porque el Bueno, no sé si ya lo dije, es Clint Eastwood, y por la mamacita de Chuck Norris que nadie se caga en... ¡¡¡CLINT!!! El asunto se transformaría en una simpática guerrilla, de no ser porque en medio, por puro azar del destino, el Bueno y el Feo se topan con el clásico moribundo que dice unas últimas y crípticas palabras sobre un churrantástico tesoro enterrado en una tumba, etcétera. El problema es que el Feo escuchó la primera parte del asunto. Y el Bueno la segunda. Ahora ambos deben volver a ser amiguetes a la fuerza si quieren el tesoro, porque cada uno tiene la pieza de información que le falta al otro. Y por si esto fuera poco, resulta que el Malo también se enteró de la existencia del tesoro, y se le ocurre que si hay algo mejor que ser mercenario, es hacer el Indiana Jones. Ya se sabe que eso de los triángulos nunca funciona, y así es como el asunto terminará... Bueno, en lo que termina.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '60s, la época en que podías hacer revoluciones con flores, en que los discos de vinilo servían para algo más que escrachearlos en una tornamesa, y en que los hippies caminaban sobre la faz de la Tierra. En la superficie se trató de un movimiento de nenes ricos jugando a las protestas y al free-sex, pero un poco más por debajo hubo todo un rico movimiento contracultural. Aunque no parezca haber relación a primera vista, el Spaghetti Western se nutre de este Zeitgeist. En los '60s, el mundo le perdió el respect a la Mitología Yanki (algo bien visible, por ejemplo, en "Busco mi destino"), y como parte de esto, le perdió también el respeto a los Western, venerable género que era más que sólo cine, sino que también era la columna vertebral de lo que podríamos llamar la esencia de lo americano, de los más profundos valores del self-made-man, del rudo pionero conquistando la naturaleza (y fertilizándola de indios, de paso, pero nadie dijo que no habían costos que pagar...). El Spaghetti Western puso todo esto patas por cabeza, porque si bien los vaqueros seguían siendo rudos y viriles (en algunos casos incluso más, y es que Clint Eastwood es mucho Clint...), ahora todo era más sucio y quisqui, no tan almidonadito como esas viejas baladillas sobre rancheros bien peinaditos y bien afeitaditos en calles de poblados rodadas en gloriosos exteriores de cartón piedra. La obra clave en este sentido fue la llamada Trilogía del Dólar ("Por un puñado de dólares", "Por un puñado de dólares más" y la que nos ocupa), en que la dupleta de Sergio Leone en la dirección y Clint Eastwood en el protagónico le volaron la tapa de los sesos a medio planeta con su radical reinterpretación del Western. En realidad, de Trilogía no tiene nada, como no sea la conexión temática y conceptual, porque el personaje protagónico ni siquiera se sabe si es el mismo o no (algunos han tratado de ver en la figura del Pistolero Sin Nombre, interpretado por Clint Eastwood, algún resabio de continuidad cronológica, y en ese sentido, "El bueno, el malo y el feo" sería algo así como la precuela de las otras dos, pero estos ejercicios de eruditillo no dan mucho de sí porque la intención primaria nunca fue hacer una saga, en primer lugar). Esto quiere decir que, al revés de trilogías de infausta fama como "El ataque de los clones", "Mátrix recargado" o "Piratas del Caribe: El cofre de la muerte", pueden verse perfectamente por separado y no pasa nada. Qué tiempos aquellos. El caso es que "El bueno, el malo y el feo" pasó a ser una peli icónica en la Historia del Cine, ubicó a Clint Eastwood definitivamente en el Olimpo de los die hard, y fue después imitada/parodiada/destrozada hasta la saciedad. Es el destino de los clásicos: mientras más clásico, más te quieren ver hecho carroña.

POR QUÉ VERLA.

-- Podría partir por su valor arqueológico, por su indiscutible contribución a la historia fílmica mundial del mundo. Y sí, éste es un buen motivo para verla. Pero el valor arqueológico en este caso tiene que ver con el hecho de haber redefinido el concepto de duro y el concepto de Western, y eso es algo que dura hasta el día de hoy. Después de "El bueno, el malo y el feo" nunca más ha podido realizarse un Western en serio "como los de antes", y eso es porque esta peli parte de una premisa tan básica, que torna en increíble todo lo demás: el Far West era sucio. Piénsenlo. Carretas levantando polvo todo el día. Sol abrasador que te hace sudar. No hay agua. Y los farwesteros eran todos patipelaos tipo franciscopizarros o hernancorteses escapados de las alcantarillas de las Trece Colonias para probar suerte en el Oeste a su flaite manera, así es que aunque hubieran tenido agua a destajo, no se hubiera podido esperar que se tomaran una ducha al año aunque tuvieran necesidad (buena época ésa para los ácaros de la sarna...). En ese sentido, aunque las peripecias de los personajes son un folletineo que podría haberlo escrito un Charles Dickens o algo así (eso de que Clint Eastwood tenga tanta puntería con el fusil que pueda cortar una soga a cuatro cañonazos de distancia...), la ambientación demolida queda. Hasta el día de hoy. Existen Westerns limpiecitos como "Bandidas" o "Shangai Kid", pero bueno, ésos no iban en serio, de todas maneras...

-- Clint Eastwood. Esta peli es inseparable del Pistolero Sin Nombre que interpreta un hombre de nombre Clint Eastwood. Había hecho roles antes, incluso había interpretado al mismo personaje en "Por un puñado de dólares" y "Por un puñado de dólares más" (bueno, es un personaje sin rasgos definitorios propios, así es que uno puede preguntarse si es el mismo o es un héroe genérico... ya saben, como en esas antiguas pelis de romanos con forzudo en donde el pectoral con patas podía ser Hércules, Sansón, Maciste y al final era la misma cosa). Pero fue aquí en donde se consagró. Mucho de la carrera posterior de Eastwood fue en buena medida un reciclaje con variantes, y a veces cruda autoparodia, por qué no decirlo, del mismo tipo de héroe vaquero rudo con otros nombres ("La marca de la horca", "La leyenda de la ciudad sin nombre", "Dos mulas para la hermana Sara", "Joe Kidd", "El fugitivo Josey Wales", "El jinete pálido"...). De hecho, fue recién con "Harry el Sucio", estrenada cinco años después de ésta, que Clint Eastwood pudo desencasillarse del rol de vaquero rudo y malhablado, demostrando que también podía interpretar a un policía rudo y malhablado. En esta peli, Clint Eastwood no era la ultraestrella que llegó a ser después, así es que si bien puede ser considerado el prota del asunto (por aquello de ser "el Bueno", aunque se lo llama "el Rucio"), tanto "el Malo" como "el Feo" roban también un montón de tiempo en pantalla, y Clint apenas se destaca (especialmente poco heroica es la secuencia en que el Feo manda al Bueno de paseo por el desierto a hacerle junta a los buitres). Y justo es decir que Lee Van Cleef compone un Malo que acompaña estupendamente bien porque es un joputa que ríete tú de los villanos metrosexuales del cine post-2000, y Eli Wallach como el Feo es un desgraciado tan querible que al final hasta uno quiere que gane, a pesar de que, por ser el Feo y no el Bueno, se sabe que cuando mucho va a compartir, y de ganar olvídense. Y no diré más para no entusiasmarme, así es que, a pasar a otra cosa.

-- El soundtrack de Ennio Morricone. ¿Quién diablos no ha cantado el gritito ése tan Western, "aAh-aAh-aaaaaa... cgua-cgua-cguaaaaaá...", cambiándolo con el correspondiente "sa-que-roooooo" o "po-se-roooooo" o "bol-se-roooooo" o cualquier palabra tonta de tres sílabas, que el castellano tiene muchas para eso (qué previsor, señor Cervantes, haber dejado el idioma tan premunido para poder después cantarle Morricone a cualquier desgraciao con letra autóctona). El soundtrack mismo tiende a ser repetitivo y con la excepción de un par de temas, no se sale mucho del aAh-aAh-aaaaaa, con el subsiguiente cgua-cgua-cguaaaaaá interpretado por algún que otro instrumento, y asocia tal o cual instrumento con tal o cual personaje (flauta para el Bueno, ocarina para el Malo y voz humana a pecho palomo para el Feo). Quizás esto también ayudó a labrar la fortuna del soundtrack (el principio Lavín: si no tienes un mensaje profundo, repítelo hartas veces, a ver si así se graba). El caso es que el soundtrack de "El bueno, el malo y el feo" es ultraclásico y es un must-have para cualquier discoteca de cinéfilo de pro, además de que ayudó a cimentar la fama de Ennio Morricone como soundtrackista destacado. A tanto llegó Morricone como afamado compositor después de esto, que no sólo escribió brillantes partituras para "La misión" o "Los intocables", sino que además pudo regodearse con sopa de garbanzos a cuenta de la factura por las bandas sonoras de "Orca", "El humanoide", "Sahara" (la con Brooke Shields, no la con Penélope Cruz), "Sonja la Guerrera"...

-- Aunque la peli misma es un tanto irregular (hay secuencias enteras que pudieron ser perfectamente eliminadas del guión y tanto no se hubiera perdido, la del puente probablemente la más larga y menos relacionada con la acción de todas), hay una tracalada de grandes momentos que son cine en estado puro. La presentación del Malo es que de verla, y ya sabes que el desgraciao es jodío. La estancia del Bueno y el Feo en el monasterio es también brillante. La secuencia en que el Feo las pasa canutas en el campo de prisioneros mientras de fondo suena una triste balada, encoge el alma. Pero la mejor de todas es la traca final, un encuentro de los tres personajes que marca un antes y un después para cualquier cinéfilo. Se dice que Ennio Morricone compuso la música de la secuencia en un momento de inspiración (integrada por "The Trio" y "The Ecstasy of Gold"), y a Sergio Leone le gustó tanto, que en vez de pedirle que adaptara el tema acortando aquí y alargando allá para que calzara en la peli (el procedimiento estándar de trabajo para cualquier soundtrackista), fue él quien en la mesa de montaje acomodó las imágenes para que el tema pudiera tocarse entero, tal y como Morricone lo concibió. Sí, como lo leen: ¡¡¡En 1966, en un Spaghetti Western, Sergio Leone se convirtió en un proto-MTV creando lo que podría ser el primer videoclip de la Historia del Cine!!! Y no sólo el primer videoclip, sino uno de los mejores jamás rodados.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL BUENO, EL MALO Y EL FEO".

-- (Ir a la página) Curiosidades de la peli.
-- (Ir a la página) Sobre el Spaghetti Western en Mabuse.
-- (Ir a la página) Comentario en Arlequín.
-- (Ir a la página) Comentario en Filmoteca: Cine y Series.
-- (Ir a la página) Comentario en Mis Películas Favoritas.
-- (Ir a la página) Comentario en La Guarida del Bigfoot.
-- (Ir a la página) Comentario en Filmolibros.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

-- Secuencia de créditos de España [sin subtítulos].

4 comentarios:

filomeno2006 dijo...

Por la trilogía de Sergio Leone, se le ha dedicado una calle en Almeria, España

General Gato dijo...

Interesante detalle, y qué bueno lo hayan hecho parte de la historia de su ciudad. Supongo tiene más chispa vivir en una calle con el nombre de un director famoso, que la de un político del tres al cuatro del que no se acuerdan ni sus propios nietos... Saludos.

ayaxsoul dijo...

interesante el contexto histórico en donde se desarrolla la trama: una U.S.A de forajidos, sin ley, dividida hasta las entrañas por la guerra mas cruenta que se ha vivido de este lado del charco y como dentro de esa ambientación somos testigos de como tres personitas se matan entre ellos por un puñado de dolares(bueno ni tanto, recuerdo que eran como 500.000$, jejeje)la dirección de arte de esta película es sublime, hasta el rechinar de las puertas se siente real, casi que hueles la piel tostada por el sol de las personas y sientes la misma necesidad de agua y sombra que ellos, en aquellos lejanos 60's cuando tenias que filmar un tren en marcha ibas, buscabas un tren y lo filmabas, fin del problema, (wow que novedoso suena eso ahora con tanto cgi y pantallitas azules)... ah otra cosa... es imposible no sentir empatia por ese gusano infeliz que es el feo. jejeje

General Gato dijo...

El Feo se roba la peli de principio a fin. Que le pasa putada tras putada, y al final... cómo no cobrarle cariño, digo yo. Leone/Eastwood/Morricone, eso era cine del bueno.

Por cierto, hablando de rodar en los tiempos anteriores al CGI, dejé en Siglos Curiosos una anécdota respecto de esta peli ("Complicaciones de volar un puente").

Seguidores