Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 17 de febrero de 2013
"Ciudad en tinieblas" (1998).
-- "Dark City". Australia / Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Alex Proyas.
-- Actuación: Rufus Sewell, William Hurt, Kiefer Sutherland, Jennifer Connelly, Richard O'Brien, Ian Richardson, Bruce Spence, Colin Friels, John Bluthal, Mitchell Butel, Melissa George, Frank Gallacher, Ritchie Singer, Justin Monjo, Nicholas Bell.
-- Guión: Alex Proyas, Lem Dobbs y David S. Goyer, basados en una historia del primero.
-- Banda Sonora: Trevor Jones.
-- "Ciudad en tinieblas" en IMDb.
-- "Ciudad en tinieblas" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Después de un breve prólogo en off que destripa como la mitad del argumento, vemos a un tipejo que despierta en una habitación sin tener puñetera idea de cómo leñe ha llegado hasta ahí. Para ponerse mejor las cosas, resulta que a su lado hay una bella muy bella que también es una muerta muy muerta. Y todo parece apuntar a que él la mató. En ese minuto recibe una llamada telefónica que le dice QUE POR SU VIDA SALGA CON LOS CACHETES BIEN APRETAOS DE LA HABITACIÓN AHORA MISMO YA!!! De manera que nuestro prota amnésico se lanza a la búsqueda de su esposa, y quién puede culparlo, que es la Jennifer Connelly cuando estaba hasta el tope de turgencia (por desgracia no se empelota, aunque en una brevísima escena la vemos con una lencería negra de escándalo, de todas maneras la cuota de tetas-en-peli-artística es cubierta por un topless de Melissa George en su primer rol cinematográfico, algo más adelante). Resulta que el pobre prota es perseguido por la policía, como perseguirían a cualquiera que estaba en la habitación de una muertita sangrienta, supongo, salvo que la muertita sangrienta sea mapuche, lo que no es el caso. Pero también es perseguido por un grupo de extraños que parecen vampiros sacados de la peli ésa de 1922. Cuando está acorralado y no tiene a donde ir... ¡sorpresa! De la nada sale que el prota tiene poderes telekinéticos, y rompe el suelo justo debajo de un extraño. Ups. Ahora se pone peor. Porque resulta que para los extraños, maldita sea que un humano tenga poderes telekinéticos. Eso, mientras que el poli de marras empieza a hacer algunos perturbadores descubrimientos sobre la ciudad en la que vive, y sobre el mismísimo mundo y la realidad en que vive. Y cuando por fin se descubra el secreto más secretoso de todos... pobres extraños, la que le va a llegah...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Aunque "Matrix" es más famosa, hay una peli contemporánea que trata exactamente los mismos temas, y además lo hace mucho mejor. Es ésta, "Ciudad en tinieblas", que cuando se estrenó en cines, fue vista por cuatro pelagatos incluyendo el boletero y el (entonces todavía presencia en algunos lares) acomodador. El concepto básico es casi el mismo, el de un prota que de pronto descubre que la realidad a su alrededor no es la realidad, o no es exactamente TODA la realidad, descubre además que tiene poderes, y se subleva contra los amos de la realidad. El trasfondo, eso sí, es distinto. Que no revelaré para no ser un puerco (en realidad debería ser spoiler, pero casi todo te lo destripan a los dos minutos por el discurso original del prota). En los últimos años del XX había algo en el aire, eso es. Por un lado esa sensación de fin de siècle, de que todo un antiguo y vetusto orden estaba quedándose atrás, y de que venía algo nuevo de que nadie sabía bien qué era. Un mundo en donde empezaba a propagarse Internet y el tema de qué es real se tornó de rabiosa actualidad (si no díganselo a la de adaptaciones de K. Dick que vinieron en años sucesivos: "Sentencia previa", "Impostor", "El pago"...). A la larga sí hubo un cambio: la Generación Y dio paso a la Generación Nuevo Milenio, que es lo mismo que la transición desde los adolescentes empoderados pero todavía con algún sentido de responsabilidad cívica, a la manada de tarados narcisistas fanáticos de "Crepúsculo" que amenazan con hundir a la civilización a la vuelta de los 20-30 años que les tome llegar hasta los puestos políticos y gerenciales de mando que nosotros, la última generación útil en la historia humana (y gatuna), les dejaremos cuando vayamos a descansar (de ellos) a nuestras tumbas. "Ciudad en tinieblas" fue premonitoria, no sólo de "Matrix", sino de cómo hasta el más imberbe puede poner la civilización patas arriba, sumado a esa visión de que la civilización es EVIL. Traído para ustedes por el tipo que dirigió "El cuervo" y "Yo Robot", y guionizado por el tipo que escribió el libreto de "Batman inicia" (y que en paralelo a "Ciudad en tinieblas" estaba escribiendo... "Nick Fury: Agente de SHIELD". Que es bueno escribir guiones artísticos, pero también hay que comer, claro).
¿POR QUÉ VERLA?
-- La peli es metafórica de muchas cosas, y no se esfuerza por ocultarlo. Es una de las más perfectas dentro de ese subgénero de la Ciencia Ficción que es el "cuestiona la realidad". Incluso mejor que "Matrix" en este respecto. La peli es pionera en el uso de una estética pastiche (recogida en este caso del expresionismo alemán de los '20s, con claras referencias a "Nosferatu" y la inevitable en grado sumo "Metrópolis", y estirando un poco el elástico, también a "El gabinete del Doctor Caligari" en el concepto de seres humanos que son zombis controlados a distancia), que se hará la marca de fábrica de la civilización en el XXI, hasta el punto que lo que en los '90s todavía se hacía de manera consciente, en los 2000s y 2010s ya es como el oxígeno que se respira, que está ahí y nadie se da cuenta. La peli, por cierto, lo hace como los dioses. El poco prolífico Alex Proyas toma más o menos los mismos conceptos estéticos que había manejado en "El cuervo" (que a su vez, todo sea dicho, eran muy deudores del "Batman" y "Batman regresa" de Tim Burton, que a su vez plagiaron lo suyo de "Metrópolis"... todo se conecta), y los refina hasta el máximo posible. Nunca volvería a alcanzar una cumbre como ésta, por cierto. Volviendo a la metáfora, la peli es más actual que nunca, en su discurso de como la realidad, o mejor dicho lo que nosotros percibimos como la realidad, en el fondo es algo que viene moldeado desde afuera, y de cómo la mayor parte de las personas no sólo no se rebelan contra lo que otros dicen que es la realidad, sino que están tan inmersos en la GRAN PATRAÑA que ni siquiera saben cómo o contra quién rebelarse. Los humanos de la peli están en la misma situación del pobre tipejo que cree que estamos sumergidos en una ola de criminalidad creciente porque sintoniza las noticias del canal de la derecha (bueno, decir "de la derecha" es redundante, si no hay canales de izquierda hoy por hoy), y que no tiene la mínima capacidad para pensar en que a lo mejor le están exagerando las cosas para tapar otras cosas, en primera porque al estar sumergido en el discurso oficial, ni siquiera concibe que existen esas otras cosas que están tapadas en primer lugar, menos puede pensar en ellas. La única debilidad en este apartado es que el guión resulta algo confuso, en particular durante su primera media hora, mientras trata de ir poniendo las piezas en su lugar, algo que puede derivar en una sensación de latazo de "para qué me tomo la molestia de ver esto". Pero superada la primera media hora y ya más perfilados los personajes y las situaciones, la cosa empieza a marchar sobre rieles. Además, el final de la peli es mucho más redondo y conclusivo que "Matrix": lo que a los Güashoski les tomó una trilogía entera, esta peli lo resuelve en una peliculilla de ná. Así se debería hacer siempre, en vez de alargar las cosas de manera ponzoñosa cual "Resident Evil" de la vida.
-- La realización por otra parte está muy bien. La planta de actores está por todo lo alto. Rufus Sewell el eterno "hago lo que Joaquin Phoenix por la mitad de la paga" interpreta a su prota con esa cara de eterno buenoide que pone la mitad del tiempo (la otra mitad es el villano, claro), en la época en que trataba de hacerse un nombre con cosas como "Amor prohibido", "Hija de la luz" o "Corazón de caballero". Jennifer Connelly actúa bien, aunque no luce porque su rol está ahí más que nada para el fanservice. William Hurt hace de poli con su bonhomía habitual, aunque su rol se siente algo desaprovechado (parece ser que el poli era el prota, pero a mitad de camino, los guionistas encontraron más interesante contar la historia desde el punto de vista del sospechoso de asesinato, y esa descoyuntura como que se traspasó al resultado final). Los villanos son un poco impersonales aunque tengan nombres (nombres extraños, eso es, si son los extraños a fin de cuentas), aunque Ian Richardson consigue ser un eficiente líder de villanos como el Señor Libro. Pero el que se roba la palma es quizás Kiefer Sutherland como el médico, aunque en retrospectiva resulta algo hilarante verlo resollando un poco como en su rol más estelar, el de Jack Bauer de "24", aunque por otros motivos (Bauer por hiperventilado, éste por asmático). Y más hilarante aún (en retrospectiva, siempre) que el tipo que hace la llamada telefónica al inicio de esta peli, es el mismo que se encarga de joderle la vida vía telefónica también a Colin Farrell en "Enlace mortal".
IDEAL PARA: Ver una peli con un argumento similar al de "Mátrix", pero con referencias culturales mucho más atrevidas y con un final mucho más redondo y conclusivo.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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William Hurt
jueves, 5 de agosto de 2010
"Excalibur" (1981).

-- "Excalibur". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: John Boorman.
-- Actuación: Nigel Terry, Helen Mirren, Nicholas Clay, Cherie Lunghi, Paul Geoffrey, Nicol Williamson, Robert Addie, Gabriel Byrne, Keith Buckley, Katrine Boorman, Liam Neeson, Corin Redgrave, Niall O'Brien, Patrick Stewart, Clive Swift.
-- Guión: Rospo Pallenberg y John Boorman, sobre una adaptación del primero de la obra de Thomas Malory.
-- Banda Sonora: Trevor Jones.
-- "Excalibur" en IMDb.
-- "Excalibur" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Inglaterra, la Edad Media. Guerra, caos, confusión. Es tiempo de gloria. Es tiempo de leyendas. Es tiempo de... ¿Excalibur? Bueno, sí, quizás, depende... El mago Merlín piensa que sí, y que debería ser empuñada por Uther. Se nota que ese día el mago tenía su bola de cristal en el servicio técnico, porque el tal Uther, es cuestión de verlo y descubrir que es un pendenciero, un jactancioso y un matasiete a quien la misión de pacificar a Inglaterra le queda claramente grande. Pero de todas maneras, marrullerías de Merlín mediante, Uther lo consigue. Hasta que mira a la buenorra de Igrayne, la esposa de su principal vasallo. Y va a la guerra con su vasallo únicamente por darle gusto al celo canino. Merlín tira entonces la toalla, y en vez de mandarle a Uther una buena indigestión que libere a Inglaterra de su tiranía y el otro vasallo se imponga como rey único, crea un plan retoíto complicao que tardará de una a dos décadas de sufrimiento en fructificar. El plan es que le dejará meterse con la chica, pero él se llevará al crío resultante. Así se hace, Uther pierde la vida de manera conveniente en el camino, y el chico se cría lejos de todo. Cuando llega el momento, vendrá el gran certamen en que el chico sacará la espada de la piedra, todos le reverenciarán como rey, etcétera. Pero la aventura no ha hecho más que comenzar. Arturo traerá la paz y la justicia a sus dominios, pero el mal nunca descansa...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Así como en la vida biológica, en el amplio repertorio de mitos hay también darwinismo puro y duro. La mayor parte de las historias y leyendas quedarán como algo curioso, del folclore, o de algún libro olvidado. Otras inspirarán nuevas historias y reversiones a lo largo del tiempo, y se consolidarán como un frondoso linaje de historias recontadas una y otra vez. El Rey Arturo es una de estas grandes sagas épicas. Sobre el verdadero Arturo es poco lo que se sabe, más allá de que, si existió, debió haber sido un caudillo militar semibárbaro que defendió a la población anglorromana contra invasores foráneos. Después vino alguien que le inventó otros caballeros y aventuras, otro le metió un mago Merlín y orígenes en amores adulterinos, otro le introdujo la Mesa Redonda, otro lo entroncó con la leyenda del Grial, y así vamos sumándole, total el pobre Arturo aguanta todo, hasta que el oscuro peleón primitivo quedó convertido en un peazo macho con un par de acero reforzado. Arturo se transformó en el héroe medieval por excelencia, y aunque olvidado en los más pragmáticos Tiempos Modernos con su prurito antimedieval, el Romanticismo del siglo XIX lo vio renacer. Y cuando el cine se volvió hacia la literatura para hacer pelis, que eso del saqueo generalizado no empezó ahorita como los quejicas de los remakes quieren hacernos creer, la saga de Arturo fue de inmediato carne de cañón para una tonelada de adaptaciones, más o menos afortunadas. Y dentro de todo el siglo XX, es probablemente "Excalibur" la más canónica de estas adaptaciones, hecha con todos los conceptos del cine-espectáculo moderno, pero aún en la época en que importaba hacer buenas pelis en vez de cortar boletos en la taquilla poniendo vampiros quinceañeros a lo "Crepúsculo".
¿POR QUÉ VERLA?
-- "Excalibur" es, en los primeros 100 años del cine por lo menos, la mejor peli sobre el Mito Artúrico: es la que tiene uno de los mayores presupuestos, uno de los mejores guiones, y también la de mayor atrevimiento en cuanto a alcances. Porque esta peli cubre prácticamente todos los incidentes principales de la leyenda: el nacimiento mágico, la espada en la piedra (en veinte minutos, lo que en "La espada en la piedra" de Walt Disney nos daba el latazo de una peli completa), la entrada de Lancelot, la erección de Camelot y la construcción de la Mesa Redonda, el matrimonio de Ginebra con Arturo, el adulterio de Ginebra con Lancelot, la búsqueda del Grial, las intrigas de Morgana, la muerte de Arturo... Todo compendiado en cerca de dos horas y media de peli (se suponía que iban a ser tres horas, pero algunos recortes por aquí y por allá la dejaron en su duración actual, y benditos sean, que la peli consigue el milagro de ser tremendamente ágil sin resultar atropellada en ningún minuto). Es así no sólo una peli sobre Arturo o sobre la Edad Media, sino ante todo sobre el mito, y no sólo sobre el Mito Artúrico, sino sobre EL MITO en general. Porque, a punta de meterlo todo, la peli se ve obligada a destilar mucho, y así, los elementos más puramente míticos emergen a la luz de manera nítida. Vemos el ciclo vital completo de Arturo como un mesías o un Ubermensch: su nacimiento milagroso, su formación como héroe, su misión, su caída en desgracia, y su redención final, con aromas de santidad estilo "Los diez mandamientos" en versión vikinga incluidos. Son pocas las pelis que pueden lucirse tanto en este campo, y ésta lo logra.
-- La puesta en escena es bastante buena. Más allá de algunas decisiones estéticas o técnicas discutibles (el abuso del "Carmina Burana", aunque en esa época el "O Fortuna" de Orff no estaba tan puteado como ahora, o el saqueo sistemático al bueno de Wagner), o que son un poco producto de su época y hay que hacer un poco de ejercicio de perdón con ellos (esos lentes que provocan un efecto de difuminado, tan propios del cine fantástico tardíosetentero y tempranochentero), la verdad es que la recreación del mundo artúrico es simplemente fantástica. Vemos una Edad Media mítica, ni alzada y caballeresca que lo haga un delirio fantástico, ni tan cochambrosa que nos haga pegarnos de bruces con la mugre de la realidad. Las armaduras pesadas cantan un poco, pero la peli no trata de ser una recreación de la Britania del siglo V (el ámbito natural del Arturo original) sino de la mentalidad romántica sobre la Edad Media, y de esta manera están bien. La peli se toma atrevimientos que el cine espectáculo de hoy en día no podría, tal y como por ejemplo incluir escenas de desnudos, e incluso una violación (la chica violada, Igrayne, que en el proceso provoca el primer topless de la peli, viene siendo interpretada por Katrine Boorman, que es hija del director John Boorman, en una sórdida ramificación freudiana de esta peli que...).
-- Los actores. Aparte de algunos secundarios que estaban en sus comienzos (Gabriel Byrne como Uther, Patrick Stewart futuro capitán Picqard y Profesor Xavier como un caballero, y Liam Neeson como Gawain), Nigel Terry resulta un Arturo muy convincente, tanto interpretándolo como un joven ignaro de las cuestiones de la vida, como después un adulto apasionado y un rey majestuoso, y finalmente un hombre acabado y derrotado por la vida. Nicol Williamson tiene una estupenda química con él, como Merlín. La ahora adusta y señorial pero en sus tiempos bastante salidorra Helen Mirren, acá interpreta a una Morgana que vive y respira maldad, aunque las motivaciones de su personaje, buscando venganza por la violación de su madre, en realidad son un poco difusas (años después, ironías del cine, Helen Mirren llegará al trono de Inglaterra en "La reina"). A cambio, Cherie Lunghi interpreta a una Ginebra quizás un tanto desteñida (puede que por contraste, porque tampoco lo hace mal, o al menos lo hace soberanamente mejor que Julia Ormond en "Primer caballero", aunque ésa estaba fácil), pero no podemos negarle que en desnudo integral justifica sobradamente el arrebato de lujuria de Lancelot hacia ella. Nicholas Clay como Lancelot resulta un poco blandengue y carilindo, aunque no desentona tanto tampoco. Y cerremos con Paul Geoffrey, que compone también a un estupendo Parsifal, primero patoso y métomentodo, para después ir evolucionando y convertirse en el más aventajado de los caballeros de Arturo.
-- Un tópico interesante que toca esta peli, y que le confiere un cierto hálito trágico, es el conflicto de religiones. Recordemos que la Britania del siglo V era una tierra a medias cristianizada (paganizada después por los anglosajones, y reconquistada para Roma recién en el siglo VII), y por lo tanto, en la leyenda artúrica confluye un sustrato pagano con numerosos añadidos cristianos. La peli consigue armonizar todo esto muy bien. Al principio vemos a Merlín como una gran fuerza natural, pero luego, conversando con Morgana, descubrimos que todo su mundo pagano está cayéndose a pedazos, mientras el Unico Dios sigue un imparable avance. La segunda mitad de la peli se dedica en buena parte a la búsqueda del Grial, y aquí vemos al Cristianismo triunfante. Aunque, ¡ojo!, todo ello en el subtexto (bueno, no es tan subliminal desde que todos saben del Grial gracias a "El Código Da Vinci"), y finalmente se produce una curiosa amalgama, con un Arturo más mesiánico que nunca levantándose metafóricamente desde la muerte para derrotar al Mal, a la vez un Ubermensch que combina el poder del cristianismo y el paganismo (al respecto, es ilustrador cuál es realmente el secreto del Grial... y no, no lo revelaré aquí). No deja de ser así una lectura atrevida del conflicto de religiones y de la Cristianización de Bretaña, y de algo que el espectador informado probablemente dé por obvio, aunque no suela hablarse mucho de ello fuera de los círculos académicos: que el Cristianismo y el Paganismo en realidad son una y misma cosa, bien sea porque el Cristianismo se apropió de numerosos mitos paganos y los reconvirtió para hacerles la competencia (así como una marca de galletas saca un tipo de galletas similar a la empresa rival que se está forrando con un producto nuevo), bien sea porque ambos beben de un sustrato aún más profundo que la Historia, y que podemos llamar el subconsciente colectivo, la memoria colectiva de la Humanidad, el imaginario común, etcétera.
IDEAL PARA: Ver la que probablemente es y será por mucho tiempo la versión fílmica definitiva en materia de Mito Artúrico.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Inicio de la peli [en español].
-- Arturo en una batalla más para imponerse como el único rey [en inglés, sin subtítulos].
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Trevor Jones
domingo, 14 de octubre de 2007
"Prohibida obsesión" (1989).

-- "Sea of Love" (título original en inglés), "Melodía de seducción" (título en España), "Mar de amor" (título para el cable en México). Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: Harold Becker.
-- Actuación: Al Pacino, Ellen Barkin, John Goodman, Michael Rooker, William Hickey, Richard Jenkins, Paul Calderon, Gene Canfield, Larry Joshua, John Spencer, Christine Estabrook.
-- Guión: Richard Price.
-- Banda sonora: Trevor Jones.
-- "Prohibida obsesión" en IMDb.
-- "Prohibida obsesión" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una vez más, la sangre corre en Nueva York. Se trata de un fulano en cueros al cual lo hacen fornicarse la propia cama (sí, así como suena, lo hacen fornicarse la propia cama), antes de que le incrusten un balazo en el recipiente de los sesos. La investigación cae en manos de un detective que, como manda el lugar común, es alcohólico y está separado de la señora, que se la pega con su compañero. Nuestro policía recibe un homenaje por sus veinte años portando placa, y éste, en vez de estar contento por el reconocimiento (o por haber sobrevivido veinte años en las calles, al menos), sufre un acceso depresivo y empieza a hacer estupideces. Parece que el caso no va hacia ninguna parte, hasta que aparece otro poli topicazo a más no poder, el buenazo de John Goodman haciendo otra vez el rol de chico gordo y bueno como el pan, quien le trae algunas pistas. Entre los dos hacen buenas migas (EEEEEEHHHHHH)... y después de descubrir que las víctimas siguen un determinado patrón, a saber, que buscan contactos seximentales a través de los clasificados de diarios y revistas (era 1989, no existían los foros de Internet ni Sexyono o Match.com, ¿vale?), publicando la clase de versos que mojan a las chicas y hacen vergarse de risa a los chicos. Diseñan entonces el clásico plan infalible, y éste será citarse con todas las chicas que contestaron al aviso, haciéndolas picar con un poema de autoría propia (¿propia...? er...) para que acudan como polillas a la luz. Todo funcionaría como es debido y correcto, hasta que para nuestro poli alcohólico y cuerneado llega la hora, y una de sus citas resulta ser la chica modelo, la que le quitará el sueño y el aliento... ¿la que le quitará, de paso, la vida...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
El thriller policial de los '80s tenía ciertas convenciones dramáticas, herederas un poco del esquema Harry el Sucio: asesino en serie que mata chicas (o en su reemplazo, traficantes de alguna clase), policía duro que le va a poner las peras a cuatro al malandrín de turno, y chicas bonitas que estén ahí como carnaza (¡ey! Podríamos llamarlas las chicas McGuffin). "Prohibida obsesión" tiene un cierto regusto a thriller ochentero (no podía ser de otra manera, si es de 1989), aunque sea por la ambientación, pero representa un intento legítimo y más o menos honesto por dar vuelta las tornas del género. Ahora, los muertitos son todos hombres, y las sospechosas, incluyendo a la sospie principal, son mujeres; por otra parte, el polizonte ahora no es tan duro, sino que tiene su corazoncito. Hmmm, ahora que lo pienso, tampoco es que "Prohibida obsesión" sea tan original, como que el esquema ya había sido empleado en "Impacto fulminante", otra de las de nuestro bienamado Harry el Sucio...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Seamos honestos. La peli se ha resentido sobremanera con el paso del tiempo, y verla ahora tiene más que nada un interés arqueológico. La culpa la tienen ese-sujeto Joe Eszterhas, que se llevó el guión de Richard Price para la casa y le puso un poco más de churrumbina de la suya para pergueñar "Bajos instintos", y ese otro sujeto Paul Verhoeven, que se atrevió a rodar mejor que Harold Becker (conociéndolos, era que no, por lo demás). Harold Becker no es un mal director, pero no pasa de discreto ganapán que se limita a poner la cámara y rodar sin mayor alarde de creatividad, como lo atestigua su firma tras "City Hall: La sombra de la corrupción" o "Misión: Seguridad máxima", entre otras. Los parecidos entre "Prohibida obsesión" y "Bajos instintos", que la siguió tres años después, superan lo admisible por aquello de ser una "peli de género", y llegan hasta el ridículo: 1.- Hay un asesinato, y la víctima es un sujeto que en apariencia ha tenido sexo antes de que le enseñaran el camino hacia la Otra Vida; 2.- La principal sospechosa es una mujer que juega el juego de la seducción y que en apariencia ha tenido sus contactos de alto voltaje con la víctima; 3.- El poli a cargo es un tipo conflictivo que tiene problemas sentimentales (en ambos casos lo dejaron por intratable) y de amistad demasiado cercana con ciertas substancias (alcohol aquí, blanco de la buena en "Bajos instintos"); 4.- En ambos casos el poli termina encamado con la sospechosa a pesar de que sabe podría terminar muerto; 5.- En ambas pelis el compañero y mejor amigo del poli es un gordito simpático que le dice o le grita al prota que no piense con el mástil (aquí es John Goodman, en la otra era el gran George Dzunza). Pero las diferencias son cruciales: en "Bajos instintos" hay mucho más sexo (en lo de "Prohibida obsesión" vemos las naranjas de Ellen Barkin al aire, y no están nada de mal, pero eso es todo) y violencia (aquí los asesinatos son con la vieja y buena pistola de toda la vida, mientras que en la otra eran con picahielos). Quizás acá lo hicieron primero, pero en la otra lo hicieron mejor, y eso es al fin lo que cuenta. Así es que bien se puede ver "Prohibida obsesión" como un borrador de los últimos '80s, de lo que iba a ser "Bajos instintos" para los '90s; por lo demás, al año siguiente de "Prohibida obsesión" vino "El silencio de los inocentes", y con ella el cine de psychokillers cambió para siempre.
-- Existe una química innegable entre Al Pacino, el poli con problemas, y Ellen Barkin, la sospechosa del año. Si la película se sostiene en algún punto, vista en la actualidad, es por las chispas que ambos sacan, algo bien notorio en particular porque ella entra bien pasada la media horita de metraje, y lo hace a lo grande. Tenerlos reunidos le seguirá pareciendo una buena idea a Steve Soderbergh, casi veinte años después, y ahí los tendremos como secundarios de lujo en "Ahora son 13".
-- Del guión, mejor no digamos nada. La partida es poderosa y el modus operandi del asesino tiene morbo (y por ende gancho), pero luego el asunto demora en partir, y cuando lo hace, es con un método policíaco más digno de Frank Drebin o del Superagente 86 que de detectives hechos y derechos. Y después, cuando encuentra a la sospechosa más sospechosa, pues bien, la manera tramposa en que arreglan eso de que no le tome las huellas digitales para que la cosa tenga más suspenso... Y ya no digamos la solución final, miserable en términos narrativos a más no poder. Lo dicho: Joe Eszterhas podrá haberse robado el guión con alevosía, pero... ¡por Dios que lo mejoró!
IDEAL PARA: Arqueólogos del cine.
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