martes, 19 de setiembre de 2006

"Misión: Seguridad máxima" (1998)


"Mercury rising". Dirigida por Harold Becker. Protagonizada por Bruce Willis, Alec Baldwin, Miko Hughes, Chi McBride, Kim Dickens, Robert Stanton, Bodhi Elfman, Carrie Preston, Kevin Conway. Estados Unidos. Año 1998.

¿De qué se trata?
En un infecto poblado de la América profunda, un pequeño banquito agrario está siendo tomado por asalto. Los tipos están atrincherados, pero ahí está el bravo agente interpretado por Bruce Willis, infiltrado tras líneas enemigas, tratando de conseguir la rendición. Como siempre, los de arriba en el Gobierno no comparten las ideas del prota (si el prota es humanitario, los de arriba son perros de presa, y si el prota es Jack Bauer, los de arriba son titubeantes, vacilantes, etcétera). Los villanos son masacrados, entre ellos un jovencito por el cual Bruce Willis se siente, por decirlo en literario, "hondamente acongojado", porque el pobre chico no tenía la culpa de nada (el padre lo había reclutado). Pasa un tiempo, y el recio agente FBI está metido en labores fuera de la acción, relegado por sus superiores (¿no había otra de Willis en que le pasaba lo mismo, y terminaba liándose con Sarah Jessica Parker a bordo de unos lanchones en el río...?). Lo envían entonces a la búsqueda de un chico que se ha perdido (¿quién habrá sido el estúpido con una idea tan brillante, en las esferas superiores, si el tipo estaba calificado como "paranoide" en un informe psiquiátrico...?). El chico aparece. Y detrás de él, una gigantesca conspiración que involucra nada menos que a la NSA, la todopoderosa Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Sucede que el mandamás de la NSA estaba desarrollando un proyecto criptográfico sumamente complejo, y alguien sin su autorización hizo una prueba pública, publicando parte del código en una revista de acertijos. Y como suele suceder, el acertijo es indescifrable por métodos de ataque con fuerza bruta por ordenadores Cray-2, pero bastó que un niño autista lo viera, para que descubriera instantáneamente el patrón matemático (¿Y por qué no reclutan los gobiernos más niños autistas, si son tan buenos? Seguro que no tenían necesidad de robarse una Enigma en la Segunda Guerra). Ahora, el niño es el blanco de los agentes del propio gobierno, quienes buscan matarlo para que nunca jamás, por muy autista que sea, vaya a quebrar otra vez el código, por no hablar de que el niño de oro no caiga en manos de fundamentalistas árabes o algo así.

El espíritu de los tiempos.
Durante la Era Clinton se puso de moda el tema de "el gobierno te vigila". Eran historias sobre cómo el gobierno es inherentemente bueno, pero siempre habían manzanas podridas en las altas esferas que armaban consìraciones descabelladas para hacerse con el poder, etcétera: el ejemplo más paradigmático de esta corriente fue la serie televisiva "Expediente X". Con el paso del tiempo, este tipo de cine conspiranoico murió de muerte natural, porque después de lo que sabemos sobre el 11/9, sobre Al Qaeda, sobre la grosera manipulación de información por parte de la CIA, el Pentágono y la Presidencia de los Estados Unidos sobre el affaire Torres Gemelas, la ficción ha superado del todo a la realidad.

¿Por qué verla?
- Este filme es un thriller al uso, y bastante decente, si me preguntan. Oigan, dije "decente", no "bueno". Es una película que lo tiene todo en contra: villano de opereta, ausencia de secuencias de acción pura y dura (algunos tiroteos como la gran cosa), y la presencia ominosa y terrible de uno de esos pequeños bajitos, que para colmo es autista, o sea, justamente la clase de personaje hecho para irritar a cualquier audiencia sensata. Que con todos esos hándicaps en contra aún se deje ver, habla bastante bien de la peli. Desde la dirección optan por un tratamiento discreto, sin una banda sonora demasiado estridente, dosificando la acción para privilegiar la interacción entre el detective y el chico autista, y sin secuencias de espectáculo bigger than life como explosiones de automóviles, hordas de asesinos tras el bueno o espectaculares persecusiones en una autopista de alta velocidad. Esta vocación de construir un thriller más bien "realista" es quizás lo mejor de la peli (lo de realista se queda en borrajas, por supuesto, en varias partes, porque no nos engañemos, sigue siendo un thriller hollywoodense que en varias partes evidencia una cierta condición de serie B).
- La interpretación de Bruce Willis como duro con sentimientos. No por lo buena, sino porque es para partirse de risa. Ese año, Bruce Willis se llevó el Premio Razzie al peor actor por esta película, y además por "Armagedón" y "Contra el enemigo". Y con justicia.

IDEAL PARA: Ver después de un tenso día de trabajo, con el cerebro en remojo, con un plato para comer o para picar, como preparativo antes de irse a la camita.

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