11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 7 de febrero de 2016

"El Fantasma de la Opera" (1998).


-- "Il fantasma dell'opera". Italia. Año 1998.
-- Dirección: Dario Argento.
-- Actuación: Julian Sands, Asia Argento, Andrea Di Stefano, Nadia Rinaldi, Coralina Cataldi-Tassoni, István Bubik, Lucia Guzzardi, Aldo Massasso, Zoltan Barabas, Gianni Franco, David D'Ingeo, Kitty Kéri, John Pedeferri, Leonardo Treviglio, Massimo Sarchielli.
-- Guión: Gérard Brach y Dario Argento, sobre la novela de Gaston Leroux.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.

-- "El Fantasma de la Opera" en IMDb.
-- "El Fantasma de la Opera" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Bajo la tierra es el mundo de unas criaturas distintas al ser humano: las ratas. Pensándolo bien, no tan distintas. En fin, el caso es que las ratas, por aquello de la afinidad, terminan adoptando a un niñito humanito, que se cría con ellas, etcétera (no vemos muchas escenas de esto, de todas maneras). Pasan los años, y el tipo ha crecido para transformarse en el Fantasma de la Opera, el no va más no va más de lo mijo chuloputo que se puedan creer (Julian Sands, tan mino como siempre, escondiendo la cuarentena con chorros y chorros de difuminado en la iluminación). Al teatro ha llegado una nueva cantante, Christine Daaé, que muy inocente no ha de ser porque viene en el envase de Asia Argento, que ha hecho algo de carrera rodando papeles bordes a las órdenes de su deliciosamente sórdido padre (aquí no es la excepción, porque papito rueda a su hijita en gloriosa pelota picada, avanzadito el metraje, y de hecho las escenas con más piel, las recortaron un poquito para el siempre demasiado puritano mercado anglosajón). Alrededor también anda mosqueando el infaltable Raoul, creyeran ustedes que no. La muy zorra de la Christine igual le hace ojitos y tó, pero ná'más, hay que ser caballeritos, etcétera. Así como la Christine de esta versión no es exactamente una ingénue, el Raoul éste tampoco es el tipejo medio fofo-pero-buenón de otras versiones, y resulta bastante claro por sus miradas de cordero degollado que lo único que quiere es llevársela al catre. Mientras tanto, para no perder la costumbre, el Fantasma empieza a rondar el teatro de la Opera, y hacer lo que mejor sabe hacer: empezar a cargarse indeseables a lo bestia. La peli tiene el buen gusto de incluso inventarnos personajes que no estaban en la novela original, para que tengamos más desgraciaos que terminen bien faenados. Entre los cuales hay una parejilla de idiotas (ella con buenas tetas, eso sí, como muestra en un plano fugaz) que se van a la búsqueda de un tesoro y terminan descubriendo lo que nosotros ya sabíamos, que hay tipejos en el subterráneo con los cuales es mejor no meterse. Y un par de tarados que se les ocurre inventar una máquina para matar ratas. En fin, el caso es que promediando la peli, el Fantasma empieza a impacientarse porque el Raoul sigue mosqueando a la Christine, así es que va y toma cartas en el asunto. Con extrema prepotencia, por supuesto. Y con extrema longitud, podemos presuponer también, porque a la Christine, ¡UPS!, igual le queda gustando la tontera. Quedando forjado el triángulo amoroso que, como no, al final tendrá su clásica resolución y enfrentamiento climático entre el aristócrata y el Chico Rata. Hagan sus apuestas.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Dario Argento se tiene bien ganado, y con razón, su nombre dentro del cine de terror. Junto con Lucio Fulci y Mario Bava, es uno de los grandes dentro del giallo, un subgénero de serie B de thriller de horror italiano de los '70s que se hizo una simple pregunta: ¿qué es lo verdaderamente interesante del cine de Hitchcock y sus imitadores, las delicadas tramas policiales, o el alegre tráfago de perturbados sexuales que lo pueblan? Así es que tomaron el cine hitchcockiano, lo despojaron de cualquier clase de argumento fuera de lo bueno (perturbaciones sexuales), y llevaron su envoltorio visual a la enésima potencia. Pasó lo que pasó, y eso fue la cruz posterior de Argento: fue tan popular que terminó siendo imitado. El giallo es, en muchos sentidos, el eslabón perdido entre el thriller hitchcockiano y el cine slasher, entre otras cosas. Porque, preguntémosnos, ¿qué queda para los realizadores originales de gialli por delante si es que el propio Hollywood se apropia de la fórmula y rueda un "Bajos instintos", que no será un giallo en sentido estricto, pero en donde la influencia es evidente? De ahí que Dario Argento haya ido un poco a los tumbos, en particular desde los '90s en adelante. O sea, cuando el pobre hombre termina reducido a rodar un autohomenaje en 2009 como única manera de reverdecer laureles ("Giallo" con Adrien Brody), y esa peli pasa sin pena ni gloria además, es como para pegarse un tiro. En fin, el caso es que en 1996 había conseguido ganar algo (énfasis en "algo") de la buena voluntad de la audiencia (la conocedora, al menos) con "El síndrome de Stendhal", con la vistosa de su hija, claro está. Y decidió entonces que su siguiente paso iba a ser... going classic. Con un bienamado hito de la literatura de terror, nunca exactamente bien adaptada al cine. "El Fantasma de la Opera" de Gaston Leroux. Porque tenemos entre otras un "Fantasma de la Opera" descafeinado de 1943 en donde la mejor parte es Claude Rains. Y un "Fantasma de la Opera" de 1962 en versión Hammer bastante interesante, pero tampoco muy fiel a la obra original. Y Dario Argento decidió que ésta iba a ser su nueva obra maestra. En qué hora. El resultado fue universalmente detestado por todo el mundo. Por los fanáticos de la novela original. Por los fanáticos de Dario Argento. ¡Joer, por los fanáticos de ASIA ARGENTO y eso que aparece desnudita y too! Sumergiendo de nuevo al pobre Dario Argento en la irrelevancia.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Frente a las hordas de gentes que preferirían quemar esta peli en efigie y en persona también, ¿me atreveré a defenderla? A medias. En realidad, TAAAAAAN mala no es. "Mediocre" es el concepto que mejor se le aproxima. Porque debemos partir de algunas bases. En primer lugar no es el Fantasma original de Leroux, ni podría serlo, sino que es la aproximación personal (y personalista) de Dario Argento, con todos sus tics y manías, el menor de los cuales no es la falta de algo que llamaríamos un argumento coherente. En realidad, es claro que el interés de Dario Argento no se encuentra tanto en el folletín decimonónico, ni en el romance cruzado, sino en crear una especie de habitación mental que a su vez sea un delirio perturbador. O cómo concebir la Opera como la caja craneal de tu cabeza, y diseccionar las verdaderas fuerzas psicológicas que laten detrás de la historia del Fantasma. Es decir, nada de romance ñoño como en "El Fantasma de la Opera" de Joel Schumacher (magnífica por otra parte, pero que en cuanto a elevar el romanticismo a la enésima potencia no es exactamente lerouxiana que digamos). La Christine de esta versión tiene una cierta perversión de niña-mujer, equilibrándose entre ambos extremos. A su vez, el Fantasma es aquí casi una fuerza sobrenatural: se comunica telepáticamente con la prota, y también pareciera controlar a las ratas con la mente. Una chorrada, vale, pero es una lectura tan posible como cualquiera otra (más o menos coherente) de la obra original. El Fantasma es aquí más que nunca un eventual reflejo de la mente perturbada de Christine, que aquí ya no es exactamente una ingenua (y de hecho, la peli tiene a bien mostrárnoslo como corresponde, o sea, sin hacer elipsis ni sugestión sobre EL MOMENTO DE LA VERDAD). Por otra parte, los asesinatos son tan gore y crueles como cabría esperar de un personaje con el trasfondo del Fantasma (este Fantasma es algo así como el Pingüino de "Batman regresa" de Tim Burton, pero llevado al extremo y con ratas en vez de pingüinos). Sumémosle a eso una puesta en escena oscurantista, incluso tenebrista, alejada de la pompa y esplendor de otras versiones que aprovechan el cartel "de época" para mostrar harto terciopelo y encaje, y deberíamos tener una peli ganadora aquí, si no por fiel al material original, al menos por ideas y conceptos. DEBERÍAMOS, escribí. ¿Qué falla entonces, por qué esta peli no termina de remontar? Simplemente porque la realización es mediocre. Las actuaciones no dan mucho ancho de sí (Asia Argento se esfuerza, pero su Christine no termina de mostrar toda la tensión psicológica que debería, mientras que Julian Sands como el Fantasma tampoco termina de dar el ancho como el personaje bigger than life al que interpreta). El presupuesto de serie B se nota a veces de manera dolorosa en algunos efectos especiales. El guión mismo de repente no termina de decidirse en qué dirección seguirá la historia, y se ve algo descoyuntado. Pero lo más criminal de todo es contar con Ennio Morricone en la banda sonora, y que la música, sin ser mala ni mucho menos, se haga perfectamente olvidable. ¡Joer, es que el tipo le puso la musiquita a "El bueno, el malo y el feo" y "La misión"! ¡Y aquí no estaba trabajando con un productito de terror más sino con EL FANTASMA DE LA OPERA! ¡¡¡CUYA AMBIENTACIÓN TRANSCURRE EN LA OPERA DE PARÍS!!! O sea, en definitiva tenemos una peli de la que intuimos podía haber sido algo grande, algo desusado (a diferencia de otras versiones más asépticas, el nivel de gore aquí es más o menos lo que debe ser un buen producto de horror macabro), pero que no termina de cuajar, no termina de hallarse con la grandeza del material de base y de las ideas subsecuentes añadidas. Una pena, una verdadera pena. Dario Argento es un tipo con talento, y estoy seguro de que en sus mejores días, hubiera conseguido darle forma al asunto con mucha más inspiración. Pero en los días de 1998...

IDEAL PARA: Fanáticos completistas de Dario Argento o del Fantasma de la Opera.

domingo, 27 de julio de 2014

"Armagedón" (1998).


-- "Armageddon". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Michael Bay.
-- Actuación: Bruce Willis, Billy Bob Thornton, Ben Affleck, Liv Tyler, Will Patton, Steve Buscemi, William Fichtner, Owen Wilson, Michael Clarke Duncan, Peter Stormare, Ken Hudson Campbell, Jessica Steen, Keith David, Chris Ellis, Jason Isaacs.
-- Guión: Jonathan Hensleigh, J.J. Abrams, con material adicional de Tony Gilroy y Shane Salerno, basados en una historia de Hensleigh y de Robert Roy Pool.
-- Banda Sonora: Trevor Rabin.

-- "Armagedón" en IMDb.
-- "Armagedón" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace millones de años, nos cuenta... ¡¡¡CHARLTON HESTON!!!, en off eso sí, un asteroide tuvo la mala idea de irse de picnic cerca de la Tierra, cayó en su campo gravitacional, y se hizo papilla lo que se llama papilla contra nuestro mundo. Se vengó matando a todos los dinosaurios el muy cabrón, y con lo que molaban las iguanas con esteroides ésas. En fin. Es el presente (bueno, el presente finales-XX, eso es, un mundo casi alienígena porque no tenía Facebook ni Twitter ni drones). La gente camina por NY toda feliz y contenta, y de pronto comienza un bombardeo. Edificios caen, edificios se agujerean, nativos sin personalidad se mueren. ¿Es acaso un ataque terrorista contra los Yueséi? ¿Al Qaeda por fin se sacó los machos? No. Porque mientras tanto un astrónomo descubre que hay algo grande, gigante allá afuera. Pronto al Presi de los Estados Unidos, que es el único Presi del mundo que cuenta (uno al que además no se le va el censo, miren ustedes) le informan de que un asteroide del tamaño de Texas viene hacia la Tierra. ¿Y eso es muy grande? Bueno, le dicen, uno como taintitas veces más pequeño fue el que liquidó a los dinosaurios, así es que cuando éste llegue a la Tierra, no van a quedar ni bacterias para contar el cuento. (Que un asteroide brutalazo de grande como ése tendría la cuarta parte del tamaño de la Luna y debería generar mareas y asín, se lo dejan convenientemente en el tintero. No en balde, esta peli es utilizada en la NASA como concurso para los postulantes a astronautas ENCUENTRE LOS SIETE ERRORES y tal). La solución no es enviar misiles nucleares porque sería un arañazo y punto (porque siendo los Yueséi, quieren DESINTEGRARLO, no solamente desviarlo de su trayectoria, lo que con todo el arsenal nuclear de la Tierra probablemente sí sea posible). No, resulta que hay que horadar al desgraciao para enseñarle que con ESTADOS UNIDOS NADIE SE METE (con la Tierra, pero ya sabemos, los Yueséi son el mundo). ¿Van a enseñarle entonces a un equipo de astronautas a excavar? No, leñe, que eso sería demasiado fácil, y nos gusta complicarnos la vida porque hay que rellenar horas de metraje. Mejor tomamos excavadores de petróleo y les enseñamos a ser astronautas. ¿Quiénes son los astronautas? Ahora viene lo hilarante. Bruce Willis, conocido por la permanente cara de asco y es-lo-que-hay estilo John McClane ante cada misión. Ben Affleck pre-Daredevil con una cara de mijo que ni con vaselina, oigan (y comiéndose además a Liv Tyler en sus mejores años). Steve Buscemi actuando de sí mismo y cobrando por sí mismo también. Owen Wilson, sorpresivamente (en la época no lo conocía nadie, así es que resulta hilarante verlo en un rol que en realidad es un chaqueta roja). Y Michael Clarke Duncan también, porque una peli de éstas tiene que tener un negro grandote, y el Clarke Duncan era mucho Clarke Duncan. Comienza lo inevitable: el entrenamiento, no están listos, pero no hay plan B, hacemos lo mejor que podemos, la noche antes, las despedidas lacrimógenas, el despegue. Y por supuesto, después viene la misión misma, que no es llegar y perforar, sino que tiene que tener cagazo tras cagazo tras cagazo porque o si no qué suspenso y en qué gastamos el presupuesto para FXs. El brutal impacto de un asteroide contra las taquillas de todo el mundo, ha comenzado.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En la segunda mitad de los '90s volvieron a ponerse de moda las pelis de desastres, un poco porque la gente estaba nerviosa en los felices '90s, como que no pasa ná después de la caída del Muro de Berlín, y con algo hay que asustarse. "El día de la independencia", "Daylight" y "Twister" abrieron los tiros. Y hubo una breve moda de pelis en competencia. En 1997 fueron los volcanes ("La furia de la montaña" versus "Volcano") y en 1998 fueron los asteroides ("Impacto profundo" y "Armagedón"). Ambos con argumentos similares, irónicamente, ya que parten de la premisa de que destruir el asteroide implica llevar una nave tripulada cargando nenes atómicos para destruir el cometa (una peli muy anterior y olvidada, pero probablemente el arqueoejemplo del subgénero, "Meteoro", bastaban los misiles nucleares disparados desde sendas estaciones orbitales en el espacio, y el drama se centraba en coordinar los esfuerzos de Estados Unidos y la Unión Soviética en plena Guerra Fría). Para la faena, a toda prisa (16 semanas de rodaje) se contrató a Michael Bay, fresco su éxito con "Dos policías rebeldes" y "La roca", y que aquí hacía su primera incursión en un género nuevo para él, la Ciencia Ficción (y que en retrospectiva se transformó en su gran mina de oro, ya que le permitió desatar todo lo que en pelis de acción policial más "realista" no podía darse el desmadre sin chirriar: EXPLOSIONES). La peli contribuyó a la Historia del Cine de cuatro maneras. Por un lado, cimentó la fama de Michael Bay como director descerebrado incapaz de construir un buen guión o personajes interesantes (lo que no es cierto como lo desmiente cada aparición en público de Michael Bay: no es que sea incapaz de ello, es que no le interesa porque lo que le molan son las explosiones, y sabe bien que EL PÚBLICO ES IMBÉCIL). Por el otro, se transformó en la peli definitiva sobre asteroides cargándose la Tierra (cuando se habla de asteroides, ¿de qué pelis se acuerdan ustedes primero? ¿De "Meteoro" con Sean Connery?). Por un tercer lado (confirmando que EL PÚBLICO ES IMBÉCIL) con sus 553 millones de dólares se erigió en la peli más taquillera de 1998, bastante por encima de "Salvando al soldado Ryan" y su segundo lugar con 481 millones. Y para rematar, junto con la mencionada "Salvando al soldado Ryan" le infligió a la Humanidad ese horrible mal que nos ha plagado desde entonces, que es la ACCIÓN CÁMARA EPILÉPTICA EN MANO que no tienes idea de qué carajo pasa en la pantalla, pero de que se ve ACTION MOVIE, se ve (y de que pasado un rato de abuso sensorial, como que viene un efecto anestesia y te entregas a que te sodomicen los ojos y todo lo demás... Michael Bay sí que sabe).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Se quiera o no, "Armagedón" a estas alturas es un clásico del cine de desastres, del cine de Ciencia Ficción, y del cine de los '90s. ¡Pero qué clase de clásico...! "Armagedón" en realidad es una peli de acción vulgar y corriente, disfrazada de gran cine con todo el hiperbolismo de "somos la última línea de defensa de la Humanidad". Y no es ni siquiera una buena peli de acción, para colmo. Pero vamos por partes. La peli sigue la clásica secuencia del cine de desastres: un puñado de personajes reunidos alrededor de un cataclismo, el cataclismo en marcha, eventos que se cargan a X personajes cada Y minutos... No hay nada de malo en una peli que sea de fórmula, pero es que la lata dura como dos horas y media, y se nota como le meten un montón de cacao para hacerla funcionar. Peor aún, uno de los puntos fuertes de una peli de desastres es caracterizar bien a los personajes para que, bueno... para que nos importe su supervivencia, eso es. No estoy hablando de psicología profunda ni mucho menos, incluso con que sean clichés basta, pero es que con el guión y las actuaciones que tenemos, ni para clichés les da. Con poner un cartón tamaño natural de Bruce Willis y Ben Affleck hubiéramos tenido más o menos lo mismo. Porque el Affleck nunca nos transmite la angustia del chico que ama a una chica y le cuesta estar con ella (estoooooo... por el padre, no por impotencia. Por si acaso), Bruce Willis es una caricatura ambulante, Liv Tyler actúa como una completa autista (pero rica por todas partes, incluso a bordo de una plataforma petrolera, porque nunca vas a una plataforma petrolera sin tu Revlon, mujer), Steve Buscemi salva algo el tipo con algún que otro chascarillo supuestamente ingenioso, Michael Clarke Duncan está claramente desaprovechado, los militares y técnicos de la NASA son perfectamente intercambiables entre sí... Es fácil ver esta peli con un buen poco de bilis y pensar "si ésa es la Humanidad a la que hay que salvar... que venga el jodío asteroide y se los cargue a todos". Las comparaciones son odiosas, pero veamos "Impacto profundo". Ahí tenemos actuaciones un poco más sensibles (personajes clichés, sí, pero mejor servidos por sus actores), y cuando algunos de ellos deben afrontar su inevitable destino final (porque alguien DEBE morir en estas pelis), no voy a decir que duele o emociona hasta el alma, pero por lo menos tiene una cierta cuota de dramatismo. De la Ciencia Ficción ya ni digamos, no es que la peli se salte la Física por amor a lo cool, es que mete cosas sin sentido a propósito para incrementar la tensión y el dramatismo (la secuencia en la estación espacial rusa en donde PONEN LA ESTACIÓN EN ROTACIÓN PARA EL ACOPLAMIENTO es de una brutalidad rayana en el atentado al sentido común). Pero Michael Bay lo sacrifica absolutamente todo, incluso un mínimo de sentido, por el amor puro y simple a la acción. Y en eso...

-- ...la peli también es un desastre. Michael Bay no es un mal director y sabe rodar bonito cuando quiere (joer, es capaz hasta de sacar pelis buenas, como "La roca" por ejemplo), pero su persistencia biliosa en apuntar al mínimo común denominador, a ofrecerle a la platea sólo pornoxplosiones tras pornoxplosiones, le pasa la cuenta. A pesar de tener un guión en donde sus cuatro guionistas se lo tragaron todo porque miren ustedes lo anoréxico que quedó el pobre, Michael Bay es capaz de sacarse alguna que otra buena escena (la escena en donde todos los ojos de la Humanidad, de día en todas partes del mundo, están puestas en el despegue de los transbordadores espaciales, aunque cliché hasta la náusea, está rodada con serenidad suficiente como para que hasta resulte emotiva y too). Pero cuando ya promediamos la mitad de la peli y los miembros de la operación de rescate están en el asteroide, todo se transforma en un festival de cámara en mano, explosiones, pantallas negras con la oscuridad del espacio, más explosiones, más cámaras en mano... llega un minuto en que no sabes quién está muerto o quién está vivo, ni tampoco interesa la mayor mierda. Tras un rato de rodaje, es fácil anestesiarse. Supongo que el viejo lobo de Bay lo sabía bien cuando la rodó: VOY A AMONTONAR LA PANTALLA DE AWESOME, Y LLEGARÁ UN MINUTO EN QUE EL PÚBLICO ÁVIDO DE EMOCIONES FUERTES ESTÉ TAN SATURADO, QUE SEA INCAPAZ DE PREGUNTARSE O CUESTIONAR NADA. Dicho en otros términos, "Armagedón" no es una peli, es un espectáculo místico, es algo con lo que debes entrar en comunión o no. O de manera más sórdida, es una peli porno. ¿Alguien ve una peli porno por la trama, los personajes, los diálogos, las actuaciones? Por supuesto que no. "Armagedón" debe ser vista no como una peli, sino como una concatenación de escena molona tras escena molona. No es que el cine de acción nunca pise el palito de esto, pero en "Armagedón" se hace especialmente agresivo. Defecto que después se repetirá, incluso amplificado, en "Transformers", que tiene todos los defectos de "Armagedón" pero llevados al paroxismo. Lo que es peor, Michael Bay jamás saldrá de ese pozo creativo en que está metido mientras no deje de hacer dinero, y no dejará de hacer dinero mientras la gente sólo pida más y más explosiones. Después de las auspiciosas "Dos policías rebeldes" y "La roca", "Armagedón" es la peli en que perdimos a Michael Bay, probablemente para siempre. Ojalá nunca se hubiera pasado a la Ciencia Ficción, el reino en donde puede meter más y más explosiones sin límite porque es... Ciencia Ficción. En fin.

IDEAL PARA: Nostálgicos de los noventas, los que suspiren con eso de "I Don't Wanna Miss A Thing", fanáticos de los efectos especiales, gente adicta al porno de explosiones...

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



jueves, 5 de junio de 2014

"El hombre de la máscara de hierro" (1998).


-- "The Man in the Iron Mask". Estados Unidos / Francia. Año 1998.
-- Dirección: Randall Wallace.
-- Actuación: Leonardo DiCaprio, Jeremy Irons, John Malkovich, Gérard Depardieu, Gabriel Byrne, Anne Parillaud, Judith Godrèche, Edward Atterton, Peter Sarsgaard, Hugh Laurie, David Lowe, Brigitte Boucher, Matthew Jocelyn, Karine Belly, Emmanuel Guttierez.
-- Guión: Randall Wallace, basado en la novela de Alejandro Dumas padre.
-- Banda Sonora: Nick Glennie-Smith.

-- "El hombre de la máscara de hierro" en IMDb.
-- "El hombre de la máscara de hierro" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En 1789, manadas de sediciosos decidieron que eso de obedecer al rey no iba con ellos, y se tomaron... ¡¡¡LA BASTILLA!!! (sorry, folks, nada de imágenes, sólo voz en off). Adentro encontraron el registro de un prisionero que... chachán... ¡¡¡USABA UNA MÁSCARA DE HIERRO!!! Esta es su historia. O la que nos gustaría que fuera su historia, porque la historia verdadera de verdá es más bien prosaica (¿que cómo lo sé? ¡Porque soy un gato y tengo antepasados gatos! ¡Por eso, joer!). Pero no importa. 1660yalgos. Luis XIV gobierna en Francia como corresponde: con mano dura, dejando que el pueblo se muera de hambre, viviendo su vida principesca en Versalles (sólo le falta un think tank y ya estaríamos eligiéndolo Presidente). El pueblo se rebela porque todo el dinero se va en pagar soldados y guerras, y el rey en respuesta, ante la sugerencia de un cortesano, ordena repartir comida demasiado podrida para mandársela a los militares (¿en dónde he escuchado eso antes?). Y cuando el pueblo se rebela otra vez porque, verán, a ellos eso de comida con gusto a fermento y hongos y con amenaza de enfermedades estomacales como que no le va, el rey manda ejecutar al consejero que aconsejó repartir comida podrida. El caso es que en medio de todo esto, tenemos a los CUATRO MOSQUETEROS (sí, joer, cuéntenlos, eran cuatro a pesar del título: Portos, Athos, Aramis... y Dartañán). Que ahora son uno, porque sólo D'Artagnan continúa en servicio, y el resto anda porái. Y Luisito, muy Leo DiCaprio él, ¿qué hace? ¿Festejarlos, regalonearlos, tratarlos como se debe para que no se le metan ideas en la cabeza? Nops... Con D'Artagnan sigue portándose bien, pero no esconde que toma medidas estúpidas y da órdenes crueles, y a la decencia de D'Artagnan, eso como que le subleva un poco (no demasiado, de todos modos, hay un sueldo que mantener, además FRANCIA ÜBER ALLES...). A Athos, le echa el ojo a la futura nuera y envía al hijo al campo de batalla para que se muera de un festivo cañonazo, lo que efectivamente sucede, y ya tenemos a Athos complotando. A Aramis, jesuita él, lo pone a perseguir al jefe de los jesuitas. Aunque el jefe de los jesuitas hubiera terminado resultando quién termina resultando (sin spoilers, pero joer, no es tan difícil adivinar tampoco), es bastante estúpido pedirle a uno de los suyos que traicione a su jefe a cambio de nada. Y a Porthos... a Porthos... bueno, a Porthos en realidad no le hace nada, pero el hombre es un borrachín al que le van las tetonas, y por el amor a una buena pelea... Por lo tanto, los mosqueteros deciden que la cosa ya ha llegado a un colmo, que alguien tiene que hacer algo... y Aramis hace una revelación. Hace muchos años atrás, dejó encerrado a un hombre en un castillo. Un hombre con una máscara de hierro. Un hombre que, después de ser desmascarado-deshierrado, puede ser puesto en lugar de Luis XIV. Confiando en que no se vuelva tan tirano (y sobre todo tan estúpido) como el anterior, claro. La batalla por la salvación de Francia ha comenzado.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Luis XIV. La grandeur de la France. L'Etat c'est moi. Nadie pone en duda que el reinado de Luis XIV fue uno de los más importantes y significativos en la historia de Francia. Ahora bien, ¿de los mejores...? Buenoooooo... Nos legó Versalles. La Academia de Ciencias. Medidas progresistas en relación a las comunicaciones, los transportes, la marina... Por otra parte, libró un incesante ciclo de guerras que remató en la dantesca Guerra de Sucesión Española (una guerra paneuropea antes de las Guerras Napoleónicas o la Primera Guerra Mundial), y básicamente mantuvo a raya la explosión demográfica por el expediente de dejar que sus súbditos se murieran de hambre. Material de oro para un escritor como Alejandro Dumas... el que sin embargo, no era del tipo "voy a escribir un monumental tratado histórico que será ignorado cien años después de que me muera", sino más bien del tipo "voy a saltarme la historia a la torera y hacer el Dan Brown y escribir lo que se me sale de los santos cojones". El resultado fue una novela llamada "Los tres mosqueteros", en donde refiere las peripecias de los susodichos CUATRO MOSQUETEROS (aunque a D'Artagnan lo hacen mosquetero AL FINAL de la novela), y que tuvo tanto éxito, que engendró una secuela llamada "Veinte años después". Y como la nigocia is la nigocia, quiridi, engendró otro folletín más, "El vizconde de Bragelonne", que, señoras y señores... refiere tres aventuras de los mosqueteros CADA UNA DE LAS CUALES ES TAN LARGA COMO LA NOVELA ORIGINAL. Que este tipo alarga las cosas más que los guionistas de "Dexter". En fin, resulta que la última de las tres aventuras, ÉSA SÍ que es la de la máscara de hierro. Que ha sido objeto de varias adaptaciones, incluyendo una con Richard Chamberlain (créanlo o no), "El hombre de la máscara de hierro" de 1977. ¿Quién fue el hombre de la máscara de hierro? Nadie lo sabe con seguridad. Hay teorías, pero nada oficialmente comprobado. Alejandro Dumas se colgó alegremente a la teoría de que dicho hombre era el hermano gemelo de Luis XIV, y que no recurrieron al expediente macedónico de asesinarlo apenas Luis llegó al trono porque, verán... era de sangre real. Como en "El regreso del Rey", que a los orcos se los cargan a paladas, pero a Saruman noooooo porque él es un maaaaaagoooooo y por lo tanto más importante y etcétera. O como en ciertas dictaduras militares que los matones caen como moscas a la cárcel después, y los jerifaltes supremos mueren contentos en sus camas. Hay tradiciones que no pueden obviarse, leñe. El caso es que en 1998, un tal Randall Wallace (tipo que por lo demás no se ha prodigado demasiado en el cine, quizás debido al fiasco de "Fuimos soldados" con Mel Gibson en 2002) decidió que su opera prima sería una adaptación de la historia del hombre de la máscara de hierro (decisión apropiada para alguien cuyo gran crédito anterior fue, abrir boca en gesto de asombro aquí, guionista de "Corazón valiente"). La jugada salió excelente. La peli se llevó un piñazo con la crítica, pero en donde importa, la taquilla, se cocinó unos bonitos 180 millones con un presupuesto de apenas 35 millones, en una época en donde el presupuesto promedio de las pelis oscilaba en el rango 70-150 millones. Ayudado claro porque el prota era Leonardo DiCaprio en su primer rol post-"Titanic", porque las encuestas revelaron que la peli fue inesperadamente popular entre las jovencitas de sexo hémbrico sub-25 (lo que debe explicar seguramente el olor a efluvio de mujer que había en el cine después de cada función).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Aunque recibida con pésimas críticas en su día, la verdad es que "El hombre de la máscara de hierro" es una muy aceptable peli de aventuras. Bastante darkier and edgier para los estándares de la época (la idea de los tres mosqueteros era la demasiado sanitizada "Los tres mosqueteros" de la Disney de 1993), ya que hay PERSONAJES QUE MUEREN, y además los protas no son mijos heroicos ni mucho menos, sino un puñado de vejetes crepusculares emprendiendo la que probablemente sea su última gran campaña por la justicia, los valores mosquetíricos y la Francia. Se agradece que en la peli, los protas son presentados más como antihéroes dedicados a las delicias carnales o soltando algún alegre diálogo con caquita de por medio, que la imagen demasiado idealizada que otras pelis nos han proporcionado de los personajes (lean ustedes los textos originales de Alejandro Dumas y llévense una sorpresa... ¡en las novelas originales, los mosqueteros son un puñado de perdedores antihéroes cuyo único heroísmo consiste en mantenerse más o menos vivos e intactos de página a página!). Curiosamente para una peli "de mosqueteros", esta peli tiene relativamente poca acción, y prefiere centrarse más bien en el desarrollo personal de... los personajes, valga la redundancia, lo que le confiere un espesor poco corriente en estas pelis cuyos protas por lo general suelen ser más estereotipos que hombres. En cuanto a la realización misma, no diremos que es débil (no lo es), pero tampoco nadie va a acusar a su director de ser original o un genio artístico. Es obvio que confió ante todo en la fortaleza de un buen guión (que fiel a la doctrina dumasiana, en ningún minuto deja que la fastidiosa realidad histórica se interponga en su camino de contar una historia entretenida), y en sus actores. Que por su parte, están bastante bien. El de mayor cartel es claramente Leonardo DiCaprio, y si bien no es descollante ni materia de Oscar (aunque, bueno, considerando que el Oscar, a veces...), sí cumple con eficiencia al caracterizar a los dos gemelos, el bueno y el malvado. Gabriel Byrne es un correcto D'Artagnan que lleva con mucha dignidad el peso dramático de su personaje dividido entre varias lealtades, mientras que Jeremy Irons y John Malkovich como los otros mosqueteros están muy bien, aunque el que descuella por supuesto es Gérard Depardieu, probablemente ayudado porque es el único de los cuatro mosqueteros que de verdad es francés (la otra francesa es Judith Godrèche, que está bien sin superlativos, y Anne Parillaud como la madre de Luis XIV, demasiado joven para el rol pero justificado para darle un puntillo sexy... y siendo una actriz francesa interpretando a Ana de Austria que no era austríaca sino española. Y no, yo tampoco entiendo ese casting). En definitiva, si bien la peli se aparta en varios respectos tanto del material dumasiano original como de la realidad histórica, claro está, lo hace en beneficio de construir una buena peli de aventuras, una que se preocupa por sus personajes, y una en donde la lucha que se emprende tiene más significación que la corriente "héroes contra villanos". Una peli de los '90s que se merece un mejor lugar en la historia del cine del que actualmente tiene.

IDEAL PARA: Ver una correcta peli de aventuras con espadachines, con más garra que el promedio de las mismas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



domingo, 17 de febrero de 2013

"Ciudad en tinieblas" (1998).


-- "Dark City". Australia / Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Alex Proyas.
-- Actuación: Rufus Sewell, William Hurt, Kiefer Sutherland, Jennifer Connelly, Richard O'Brien, Ian Richardson, Bruce Spence, Colin Friels, John Bluthal, Mitchell Butel, Melissa George, Frank Gallacher, Ritchie Singer, Justin Monjo, Nicholas Bell.
-- Guión: Alex Proyas, Lem Dobbs y David S. Goyer, basados en una historia del primero.
-- Banda Sonora: Trevor Jones.

-- "Ciudad en tinieblas" en IMDb.
-- "Ciudad en tinieblas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Después de un breve prólogo en off que destripa como la mitad del argumento, vemos a un tipejo que despierta en una habitación sin tener puñetera idea de cómo leñe ha llegado hasta ahí. Para ponerse mejor las cosas, resulta que a su lado hay una bella muy bella que también es una muerta muy muerta. Y todo parece apuntar a que él la mató. En ese minuto recibe una llamada telefónica que le dice QUE POR SU VIDA SALGA CON LOS CACHETES BIEN APRETAOS DE LA HABITACIÓN AHORA MISMO YA!!! De manera que nuestro prota amnésico se lanza a la búsqueda de su esposa, y quién puede culparlo, que es la Jennifer Connelly cuando estaba hasta el tope de turgencia (por desgracia no se empelota, aunque en una brevísima escena la vemos con una lencería negra de escándalo, de todas maneras la cuota de tetas-en-peli-artística es cubierta por un topless de Melissa George en su primer rol cinematográfico, algo más adelante). Resulta que el pobre prota es perseguido por la policía, como perseguirían a cualquiera que estaba en la habitación de una muertita sangrienta, supongo, salvo que la muertita sangrienta sea mapuche, lo que no es el caso. Pero también es perseguido por un grupo de extraños que parecen vampiros sacados de la peli ésa de 1922. Cuando está acorralado y no tiene a donde ir... ¡sorpresa! De la nada sale que el prota tiene poderes telekinéticos, y rompe el suelo justo debajo de un extraño. Ups. Ahora se pone peor. Porque resulta que para los extraños, maldita sea que un humano tenga poderes telekinéticos. Eso, mientras que el poli de marras empieza a hacer algunos perturbadores descubrimientos sobre la ciudad en la que vive, y sobre el mismísimo mundo y la realidad en que vive. Y cuando por fin se descubra el secreto más secretoso de todos... pobres extraños, la que le va a llegah...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque "Matrix" es más famosa, hay una peli contemporánea que trata exactamente los mismos temas, y además lo hace mucho mejor. Es ésta, "Ciudad en tinieblas", que cuando se estrenó en cines, fue vista por cuatro pelagatos incluyendo el boletero y el (entonces todavía presencia en algunos lares) acomodador. El concepto básico es casi el mismo, el de un prota que de pronto descubre que la realidad a su alrededor no es la realidad, o no es exactamente TODA la realidad, descubre además que tiene poderes, y se subleva contra los amos de la realidad. El trasfondo, eso sí, es distinto. Que no revelaré para no ser un puerco (en realidad debería ser spoiler, pero casi todo te lo destripan a los dos minutos por el discurso original del prota). En los últimos años del XX había algo en el aire, eso es. Por un lado esa sensación de fin de siècle, de que todo un antiguo y vetusto orden estaba quedándose atrás, y de que venía algo nuevo de que nadie sabía bien qué era. Un mundo en donde empezaba a propagarse Internet y el tema de qué es real se tornó de rabiosa actualidad (si no díganselo a la de adaptaciones de K. Dick que vinieron en años sucesivos: "Sentencia previa", "Impostor", "El pago"...). A la larga sí hubo un cambio: la Generación Y dio paso a la Generación Nuevo Milenio, que es lo mismo que la transición desde los adolescentes empoderados pero todavía con algún sentido de responsabilidad cívica, a la manada de tarados narcisistas fanáticos de "Crepúsculo" que amenazan con hundir a la civilización a la vuelta de los 20-30 años que les tome llegar hasta los puestos políticos y gerenciales de mando que nosotros, la última generación útil en la historia humana (y gatuna), les dejaremos cuando vayamos a descansar (de ellos) a nuestras tumbas. "Ciudad en tinieblas" fue premonitoria, no sólo de "Matrix", sino de cómo hasta el más imberbe puede poner la civilización patas arriba, sumado a esa visión de que la civilización es EVIL. Traído para ustedes por el tipo que dirigió "El cuervo" y "Yo Robot", y guionizado por el tipo que escribió el libreto de "Batman inicia" (y que en paralelo a "Ciudad en tinieblas" estaba escribiendo... "Nick Fury: Agente de SHIELD". Que es bueno escribir guiones artísticos, pero también hay que comer, claro).

¿POR QUÉ VERLA?

-- La peli es metafórica de muchas cosas, y no se esfuerza por ocultarlo. Es una de las más perfectas dentro de ese subgénero de la Ciencia Ficción que es el "cuestiona la realidad". Incluso mejor que "Matrix" en este respecto. La peli es pionera en el uso de una estética pastiche (recogida en este caso del expresionismo alemán de los '20s, con claras referencias a "Nosferatu" y la inevitable en grado sumo "Metrópolis", y estirando un poco el elástico, también a "El gabinete del Doctor Caligari" en el concepto de seres humanos que son zombis controlados a distancia), que se hará la marca de fábrica de la civilización en el XXI, hasta el punto que lo que en los '90s todavía se hacía de manera consciente, en los 2000s y 2010s ya es como el oxígeno que se respira, que está ahí y nadie se da cuenta. La peli, por cierto, lo hace como los dioses. El poco prolífico Alex Proyas toma más o menos los mismos conceptos estéticos que había manejado en "El cuervo" (que a su vez, todo sea dicho, eran muy deudores del "Batman" y "Batman regresa" de Tim Burton, que a su vez plagiaron lo suyo de "Metrópolis"... todo se conecta), y los refina hasta el máximo posible. Nunca volvería a alcanzar una cumbre como ésta, por cierto. Volviendo a la metáfora, la peli es más actual que nunca, en su discurso de como la realidad, o mejor dicho lo que nosotros percibimos como la realidad, en el fondo es algo que viene moldeado desde afuera, y de cómo la mayor parte de las personas no sólo no se rebelan contra lo que otros dicen que es la realidad, sino que están tan inmersos en la GRAN PATRAÑA que ni siquiera saben cómo o contra quién rebelarse. Los humanos de la peli están en la misma situación del pobre tipejo que cree que estamos sumergidos en una ola de criminalidad creciente porque sintoniza las noticias del canal de la derecha (bueno, decir "de la derecha" es redundante, si no hay canales de izquierda hoy por hoy), y que no tiene la mínima capacidad para pensar en que a lo mejor le están exagerando las cosas para tapar otras cosas, en primera porque al estar sumergido en el discurso oficial, ni siquiera concibe que existen esas otras cosas que están tapadas en primer lugar, menos puede pensar en ellas. La única debilidad en este apartado es que el guión resulta algo confuso, en particular durante su primera media hora, mientras trata de ir poniendo las piezas en su lugar, algo que puede derivar en una sensación de latazo de "para qué me tomo la molestia de ver esto". Pero superada la primera media hora y ya más perfilados los personajes y las situaciones, la cosa empieza a marchar sobre rieles. Además, el final de la peli es mucho más redondo y conclusivo que "Matrix": lo que a los Güashoski les tomó una trilogía entera, esta peli lo resuelve en una peliculilla de ná. Así se debería hacer siempre, en vez de alargar las cosas de manera ponzoñosa cual "Resident Evil" de la vida.

-- La realización por otra parte está muy bien. La planta de actores está por todo lo alto. Rufus Sewell el eterno "hago lo que Joaquin Phoenix por la mitad de la paga" interpreta a su prota con esa cara de eterno buenoide que pone la mitad del tiempo (la otra mitad es el villano, claro), en la época en que trataba de hacerse un nombre con cosas como "Amor prohibido", "Hija de la luz" o "Corazón de caballero". Jennifer Connelly actúa bien, aunque no luce porque su rol está ahí más que nada para el fanservice. William Hurt hace de poli con su bonhomía habitual, aunque su rol se siente algo desaprovechado (parece ser que el poli era el prota, pero a mitad de camino, los guionistas encontraron más interesante contar la historia desde el punto de vista del sospechoso de asesinato, y esa descoyuntura como que se traspasó al resultado final). Los villanos son un poco impersonales aunque tengan nombres (nombres extraños, eso es, si son los extraños a fin de cuentas), aunque Ian Richardson consigue ser un eficiente líder de villanos como el Señor Libro. Pero el que se roba la palma es quizás Kiefer Sutherland como el médico, aunque en retrospectiva resulta algo hilarante verlo resollando un poco como en su rol más estelar, el de Jack Bauer de "24", aunque por otros motivos (Bauer por hiperventilado, éste por asmático). Y más hilarante aún (en retrospectiva, siempre) que el tipo que hace la llamada telefónica al inicio de esta peli, es el mismo que se encarga de joderle la vida vía telefónica también a Colin Farrell en "Enlace mortal".

IDEAL PARA: Ver una peli con un argumento similar al de "Mátrix", pero con referencias culturales mucho más atrevidas y con un final mucho más redondo y conclusivo.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 3 de noviembre de 2011

"El discípulo" (1998).


-- "Apt Pupil" (título original en inglés), "El aprendiz" (título para distribución de cine en Argentina), "Verano de corrupción" (título en España). Estados Unidos / Canadá / Francia. Año 1998.
-- Dirección: Bryan Singer.
-- Actuación: Brad Renfro, Ian McKellen, Joshua Jackson, Mickey Cottrell, Michael Reid MacKay, Ann Dowd, Bruce Davison, James Karen, Marjorie Lovett, David Cooley, Blake Anthony Tibbetts, Heather McComb, Katherine Malone, Grace Sinden, David Schwimmer.
-- Guión: Brandon Boyce, basado en la historia corta de Stephen King.
-- Banda Sonora: John Ottman.

-- "El discípulo" en IMDb.
-- "El discípulo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

California, 1984. En clases, es la semana de Odiar Al Nazi, porque ya saben, Estados Unidos podrá tener sus cosas malillas y criticablillas, pero... ¡no somos nazis! ¡Así es que somos los buenos! AMERIKA ÜBER ALLES!!! En fin, el caso es que el asunto nazi inspira a un joven a investigar por su cuenta. Y descubre algo inquietante: su vecino, un anciano medio acabado y con pinta de gay (Ian McKellen, ¿eh?) en realidad es un antiguo matajudíos que se ha escondido en América. Nuestro héroe, en vez de denunciarlo a la poli como cualquier americano de pro (amigos del sionismo, claro), va y le espeta a la cara: "Sé que eres nazi, te investigué, te tengo en mi poder". El hombre al final sí era. Y el joven entonces le dice que le cuente todo, quiere regodearse en, ya saben, los campos de concentración, el gaseado, etcétera. El vejete mira tímidamente hacia afuera, y decide dar un par de pasitos fuera del closet, y de a poco empieza a referir las historias y hazañas nazis. Por supuesto que la familia del crío se inquieta porque pasa tanto tiempo con un viejo solitario al que no se le conocen niñas, así es que, que lo inviten y todo. De hecho lo invitan y cae en gracia de inmediato, con ese refinamiento propio de... er... ya saben quiénes. Pero el desmadre viene cuando el joven decide que es hora de jugar al cosplay con el viejo, y le compra de regalo un uniforme nazi. El viejo, al principio ni quiere probarlo. Pero luego lo prueba. Y le gusta la tontera. Demasiado. La caja de los truenos ha sido abierta, und mein freunde die nazi va a demostrar que el huevo de la serpiente sigue incubándose una y otra vez y etcétera, y ya me entienden.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nazis. Que sería del resto del mundo sin ellos. Frente a los nazis, no importa cuán chancleta o pasado por el agua tibia seas, siempre puedes sentirte que eres un buena persona porque no eres... ¡¡¡NAZI!!! Aparte de las pelis III Reich / WWII mismas, tenemos dos subgéneros relacionados, que son lo que podríamos llamar el huevo de la serpiente ("El huevo de la serpiente" de Bergman precisamente, o "La cinta blanca" de Michel Haneke), acerca de cómo la gente pudo alienarse tanto en primer lugar, y las de "mi adorable vecino el nazi", acerca de refugiados nazis viviendo como tú y como yo en mangas de camisa ("La maratón de la muerte", "La caja de música"). Seguro que tratándose del extremo opuesto, de pelis sobre santos, nadie se pregunta cómo llegaron a ser santos en primer lugar, sino que se cuenta su historia sin intentar explicar nada. Porque a ustedes los humanitos les gusta sentirse que son los buenos del cotarro, aunque estén por darle bancarrota al equilibrio ecológico y todo. La verdad pura y simple es que los nazis no fueron un fenómeno aislado o un manchón en la historia, sino seres humanos empujados a dar lo peor de sí, pero siempre dentro de las capacidades propias del ser humano. Por eso tienen tanto éxito las historias del nazi que anida en nuestra sociedad. Y es que después de todo, se nos antoja bonito que esos nazis sean una infección purulenta de las democracias, en vez de una tendencia natural que la mayoría de los seres humanos tiene bien reprimida, pero que bien un día u otro, a santo de cualquier cosa, puede saltar. Después de todo, los nazis no fueron los primeros. Antes estaban los aztecas, la Inquisición, los asirios...

¿POR QUÉ VERLA?

-- No se dejen llevar por lo que sugiere el trailer. Esta peli no es sobre nazis en absoluto. Incluso ni siquiera es sobre "el mal" a secas. Esta peli es sobre ese ancho y amplio y cómodo y uterino espacio conocido como "el closet". El nazismo se transforma así en la metáfora de algo mucho más interesante: la secreta y depravada afición por las relaciones desviadas. La peli da cincuenta millones de pistas al respecto. De partida, es un viejo y un joven envueltos en una relación sadomasoquista, que sólo puede desarrollarse plenamente en el secreto de la casa del vejete. En segunda, el joven tiene un mejor amigo que cuando lo dejan de lado, arma pucheros y escenas de celos porque ahora el prota prefiere al viejo. En tercera, no se le para cuando una chica popular, en forma absolutamente gratuita y porque sí, le baja el marrueco y le lame y saborea y chupa todo lo que se llama el Panzerkampfwagen. Y cuarto, para el papel del viejo eligen a Ian McKellen, que en ese tiempo llevaba como diez años fuera del armario, miren qué sutiles. Claro que todo presentado desde una óptica negativa, por supuesto, que después de todo esto es una peli comercial de Hollywood, y cuándo se ha visto que Hollywood le dé el visto verde a pelis en que los maricas sean los buenos. La valoración final de esta peli entonces va a depender mucho de cómo la enfoques. Si deseas ver un thriller de suspenso acerca de un nazi sentado en la casa frente a la tuya, pierdes tu tiempo aquí (hay violencia, sí, pero el final alargado y plagado de coincidencias para que todo encaje no ayuda mucho a mantener el suspenso). Creo que esta peli fue un fracaso de taquilla (costó 14 milloncejos pero ganó apenas 8) precisamente porque todos esperaban eso, un thriller percutante como "Los sospechosos de siempre" (la anterior y opera prima de Singer), y esta peli ni lo es ni pretende serlo. Pero si te la tomas como la historia de una relación homoerótica, reprimida, desviada, tortuosa, pervertida y sadomasoquista, esta peli cumple cien de cien.

-- Ian McKellen. Frente a un Brad Renfro que a ratos está bien y a ratos luce medio pijo, y al resto del elenco que está, bueno, está más o menos bien sin exigencias ni estridencias (Joshua Jackson de mejor amigo, y en particular David Schwimmer en un rol particularmente detestable y caricaturesco... ¡sí, leñe, el patético Ross Geller de la patética "Friends"!), Ian McKellen brilla con colores propios y no tiene dificultades en comerse al pilpil a todos sus compañeros de elenco. Suya es la mejor escena de la peli, cuando le regalan el disfraz de nazi y se ofende primero, y lo usa después a regañadientes y extorsión mediante, para al final terminar disfrutándolo de una manera que le ves la cara y te entra muuuuuucho cuco. La manera en que se presenta al principio como un viejo medio acabado e incluso buen chato dentro de lo suyo, para luego evolucionar a esa criatura encantada de volver a hacer las cositas que hacía con el Judaísmo Internacional en las cámaras de gas, apto y decidido a todo, convierten a su actuación en algo inolvidable.

-- El resto está más o menos bien. El guión consigue mantener el interés a pesar de tener una naturaleza por sí episódica y por lo tanto hacerse a ratos un pelín largo (y un final quizás menos impactante de lo que hubiera sido deseable para toda la tensión acumulada). La dirección de Bryan Singer es magnífica como de costumbre, creando una atmósfera de pesadilla alrededor de los dos personajes protagónicos. Y la idea de entregarle tanto la musicalización como la edición de la peli a John Ottman se revela muy interesante, porque Ottman hace un muy eficiente trabajo en el soundtrack, haciéndolo calzar a la perfección con las escenas, evitando en el camino la trampa de la videoclipización de la peli.

IDEAL PARA: Estudiar la sicología del closet.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 7 de julio de 2011

"Esfera" (1998).


-- "Sphere". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Barry Levinson.
-- Actuación: Dustin Hoffman, Sharon Stone, Samuel L. Jackson, Peter Coyote, Liev Schreiber, Queen Latifah, Marga Gómez, Huey Lewis, Bernard Hocke, James Pickens Jr., Michael Keys Hall, Ralph Tabakin.
-- Guión: Stephen Hauser y Paul Attanasio, sobre una adaptación de Kurt Wimmer, basados en la novela de Michael Crichton.
-- Banda Sonora: Elliot Goldenthal.

-- "Esfera" en IMDb.
-- "Esfera" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En mitad del Océano Pacífico tenemos... ¿una escena de acción? ¿un asesinato? ¿sexo? ¿una combinación de tres? No. Sólo un tipo siendo acarreado del punto A al punto B en helicóptero. Como para tenerle confianza a ese adrenalínico comienzo de peli. En fin. El caso es que el hombre es sicólogo de catástrofes, o sea, trata a pobres diablos que se han pegado el castañazo en accidentes de aviación, por estrés postraumático y cosas así, para que después no empiecen a ver Vietnam y masacrar gente en la vida cotidiana. El caso es que la mitad de la VII Flota está anclada en la región, lo que es un poco mucho para un avión que la ha palmao, por mucho Lost y Fundación Hanso y Evangeline Lilly que le pongan. El caso es que a poco, nuestro héroe (repito: psicólogo) se encuentra con que el sarao está montao por un motivo bien diferente. Han encontrado un artefacto gigantesco, presumiblemente una nave espacial, sepultado en el fondo del océano, recubierto por coral en una cantidad tal, que hace presumir que debió estrellarse a comienzos del siglo XVIII, y por lo tanto, no puede haber sido construido por Cyrano de Bergerac sino por inteligencias alienígenas más allá del vasto dominio de la ciencia, para las cuales el ser humano es como un infusorio bajo el microscopio blahblahblah. Resulta que bajo la administración Bush padre (Bush a secas en la época de la peli, aunque ahora se debe precisar para no confundir con Bush el Mico), el psicólogo envió un informe medio churruyeta respecto de cómo abordar psicológicamente un eventual primer contacto con alienígenas y etcétera, y metió alegremente nombres de personas conocidas recomendadas, pensando por supuesto en que jamás de los jamases iba a estar metido en... bueno... ahora tiene al equipo de amiguetes alrededor suyo, haciendo justamente el trabajo de obtener un primer contacto. Incluyendo un antiguo ligue que, bueno, alguna vez le dio con las pastillas y los cuchillos rajacuellos (que es una suicida en potencia, vamos). El rocambolesco equipo desciende entonces a las profundidades marinas para tratar de hacer descubrimientos, y se meten en áreas las cuales el ser humano no debería saber, porque hay conocimientos prohibidos que el ser humano no debería - ya se saben el resto de la cantinela. Así les va. (Bueno, tiene que ser así, o no habría peli).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los algo mayorcitos entre ustedes recordarán lo que voy a decir. Usualmente, cuando te venden una peli, te dicen que es una de tal actor o de cual director, ¿cierto? Pero que te la vendan como BASADA EN LA NOVELA DE, es algo más raro. Por eso, es digno de encomio que a comienzos de los '90s se hayan vendido algunas pelis como BASADA EN LA NOVELA DE MICHAEL CRICHTON. Aunque Crichton es un viejo conocido del cine ("La amenaza de Andrómeda" data de 1971), y el propio Crichton dirigió (no basada en una novela propia o ajena, ojo) la peli "Almas de metal" en 1973, el palo al águila vino con "Parque Jurásico", que en su adaptación al cine por Steven Spielberg batió todos los récords de taquilla habidos y por haber. La racha subsecuente de pelis que fueron vendidas como BASADA EN LA NOVELA DE MICHAEL CRICHTON incluyó "Acoso sexual", "Congo" y "El mundo perdido: Parque Jurásico". Confiados, los productores dijeron que bueno, todo Crichton debe ser adaptado, Crichton es baza segura... e invirtieron 80 millones de dólares para adaptar "Esfera". El botín subsiguiente no llegó ni a 40. Aún seguirían insistiendo con "13 guerreros" y "Rescate en el tiempo", pero la magia se había ido, probablemente para siempre. Después de todo, Michael Crichton falleció en 2008, así es que el corpus novelístico que alcanzó a escribir, es lo que hay, sin esperanzas de que se deje caer con otro taquillazo. Además, sus novelas ya no obtenían tampoco tanto reconocimiento crítico, y parecían querer apelar más bien al efectismo que a temas sólidos (otro cuento es su estilo como narrador, sobre el que no nos meteremos acá), como lo probó su vilipendiada "Estado de mierd"... er... "Estado de miedo", con una visión ultraneoconservadora sobre el cambio climático y el calentamiento global (que son chorradas de los progretas de mierda, para que nos entendamos, Crichton dixit).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Veamos la premisa de la peli. Parte con una premisa interesante: un grupo de científicos al encuentro de una nave alienígena que no ha caído en tierra firme ni está en el espacio, sino varada en el fondo del mar, y por tanto aislada desde antes que existiera la civilización industrial. Un planteamiento así da para mucho (lo sabían los tipos que metieron pistolas y trabucos del XVIII en la nave alienígena de "Depredador II", interesados en hacer una tercera entrega en la que se viera a vaqueros e indios habiéndoselas con depredadores). Todo eso con la tech-jerga de obra crichtoniana que se precie de tal. Hasta ahí, ningún problema. Pero avanzando la peli, el grupo se encuentra con un artefacto dentro de la nave (la dichosa esfera del título) que, y voy a reventar parcialmente el desarrollo de la peli acá, es capaz de proyectar los sueños de los tripulantes (sí, leñe, como en "Horizonte de eventos", pero en fino, sin tanto gore). Tratan de mantener el misterio y todo, pero ya hemos visto esta trama antes, y se puede adivinar por donde van los tiros aunque traten de recubrirlo con esto o aquello. Al final, ante nuestro desconcierto, toda la trama relativa a los tripulantes de la nave y su destino y de dónde viene y todo eso, termina no diré pasando a segundo plano, sino derechamente desapareciendo de escena, para encontrarnos con una historia completamente diferente, que no es más que el viejo tópico de la lámpara del genio de los deseos que le concede todo a su dueño, pero ahora revestido de un ropaje high-tech (que no es una lámpara sino una esfera, joer). La idea de que una peli parta prometiendo una cosa y acabe en otra completamente diferente no es mala, y de hecho se han rodado obras maestras con esa premisa de dar vuelta las cosas a la mitad ("Psicosis" de Alfred Hitchcock es la crema de la torta en esta materia), pero el requisito indispensable para que funcione, es que la segunda parte tenga una premisa mucho más profunda, poderosa o interesante (de ser posible las tres a un tiempo) que la primera, para que el espectador se olvide de que a su vez la peli se olvidó del primer planteamiento. De lo contrario, el resultado es el mosqueo más visible. Debe haber una buena razón por la cual el equipo incluye un astrofísico (Liev Schreiber, y es mencionado como compañero del héroe, así es que asumimos que es un personaje muy importante) porque es el especialista encargado de determinar de qué parte del jodido universo viene la jodida nave, y (((SPOILER AQUÍ))) el jodido astrofísico muere a mitad de la jodida peli sin haber siquiera haber comenzado la labor para la cual se requería su experticia (((FIN DEL SPOILER))). Y si queríamos ver un technothriller de Michael Crichton con alienígenas metidos de por medio, para encontrarnos que después los aspectos de technothriller desaparecen por completo y también los alienígenas, y en su reemplazo tenemos un cuento de hadas de mierda de los de toda la vida (un tanto psicótico, sí, pero cuento de hadas al final del día), pues qué decir, ya podemos ir insultando a los guionistas, los productores y el director y la madre que los arrojó al mundo (al novelista no sé, no he leído la novela, aunque no tengo intenciones de hacerlo en un futuro cercano, digamos, cuatro o cinco reencarnaciones sucesivas en adelante). Normal que el público le estrellara los huevos contra el muro, y que no la viera ni el perro del hortelano, que ni ve ni deja ver. Y merecido. Porque esta peli es peor que mala (de hecho, a nivel de realización no lo es en lo absoluto): esta peli es ABURRIDA. Y con un final simplemente vergonzoso, para lo que se suponía iba de technothriller. De manera curiosa, quizás interesante, el tipo que hizo la adaptación preguión (Kurt Wimmer) después insistiría en la Ciencia Ficción, ahora desde la dirección, con "Equilibrium" y "Ultravioleta" (su labor como guionista incluye también "El caso Thomas Crown" de 1998 y "El discípulo").

-- Decía que la peli en el apartado realización está bien. Barry Levinson es un director eficiente (eficiente en el sentido que lo es un tipo que fabrica chucherías bonitas a mano en la feria de artesanía, entiéndase), nos ha legado algunas cosas interesantes o al menos no del todo desdeñables como "El joven Sherlock Holmes", "Buenos días Vietnam", "Rain Man", "Acoso sexual" y "Escándalo en la Casa Blanca", y en general basa sus fuerzas en sacarle el jugo a sus actores. Acá las cosas no son muy diferentes con Levinson. Dustin Hoffman está más o menos bien, Samuel L. Jackson saca bien la papeleta con un rol bastante imbécil (eran los años en que trataba de actuar sin dárselas de macarra, hasta que descubrió que se le daba y se le pagaba mejor por chulear fakinjuaitás-yumudafaka), Liev Schreiber está bien en su rol, Peter Coyote se defiende en su trinchera, y Queen Latifah aparece lo justito en un rol de mierda que, por suerte para nosotros, desaparece rápido (es la chaqueta roja del equipo, el secundario hecho para que muera de manera rápida y terriblemente dolorosa y probar así que la cosa va en serio, como que es negra y mujer por si lo dudaban, si ya desde su primera aparición huele a pasto de buitres la pobre). Pero la que se lleva la palma es Sharon Stone, en el que probablemente es uno de los mejores roles de su carrera, y resulta triste observar que lo hace en una peli que nadie vio, y que después de este comentario en Cine 9009 aún menos gente va a ver (si se están preguntando como matemáticamente puedo afirmar que una peli es V=0, en donde V es igual a la cantidad de gente que la ha visto, y afirmo que después la cantidad descenderá aún más, o sea a números negativos, cuando es claro que no se puede devolver el visionado de una peli, la respuesta es muy simple: es la gente que la ha visto y que después de verla agarrotará sus dedos para incrustárselos en los ojos y vaciárselos, indignos de ver nuevamente la luz del sol). En fin, volviendo a Sharon Stone, su personaje es fuertemente emocional y carismático y se gana nuestras simpatías a pesar de que sobre el papel es una perra de cuidado, lo que es un gran logro actoralmente hablando. Un elenco y un trabajo dignos de mejor causa.

IDEAL PARA: Terapia antiinsomnio.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

jueves, 29 de julio de 2010

"Un poco de sexo no hace daño" (1998).


-- "Just a Little Harmless Sex". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Rick Rosenthal.
-- Actuación: Alison Eastwood, Rachel Hunter, Lauren Hutton, Tito Larriva, Jessica Lundy, Robert Mailhouse, Michael Ontkean, William Ragsdale, Jonathan Silverman, Kimberly Williams-Paisley, Robin Blazak, Nuno Bettencourt, David La Mano, Pat Murphy, Tom Pettit.
-- Guión: Marti Noxon y Roger Mills.
-- Banda Sonora: ¿¿¿???

-- "Un poco de sexo no hace daño" en IMDb.
-- "Un poco de sexo no hace daño" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un tipo joven y casao, con una cara de pasmao que te la palmas, se detiene para ayudar a una chica en apuros por una pana mecánica, etc. La chica decide agradecérselo a la manera en que toda chica agradece esas cosas, en las pelis (que en la vida real no, ya se imaginarán): felándolo. Bueno, es que la personaja es prosti, eso lo explica todo. Para desgracia del tipo, que pobrecito él, no encontró nada mejor que dejarse hacer, pasa un policía. Viene el arresto, y el mejor bochorno, que es decirle a la esposa (¡Alison Eastwood, la hija del venerable CLINT!) que una cualquiera puso el güini-ñini entre sus preciosos labios, lista para absorber el jugo de soma que proporciona poderes mentales, etc. La esposa, comprensiblemente, se cabrea lo suyo, pero en vez de llamar a papi (Clint no debía estar disponible en esos días, o si no, paliza que le da Harry Sin Nombre al jopú del yerno), se junta con sus amigotas para irse de farra. La cosa empieza a salirse de tiesto cuando una de sus amigotas empieza a mostrar claras señales de que a ella también le gustaría tener el güini-ñini del maridito entre sus preciosos labios. Y sigue saliéndose de tiesto cuando el maridito descubre el pastel y decide ir a buscar a su amada a la discoteca. Con sus amigotes. Y de paso, ya puestos, anda dando vueltas la mami de la chica cuyo marido es tan solicitado para ser güiniñinado, que la peli nos la pinta como toda una MILF de cuidado a pesar de que Lauren Hutton ya empieza a declinar el ir a por esas platas y esos bronces. Lo que prometía ser una noche de locas persecusiones y reconciliaciones está a punto de transformarse entonces en... bueno... en una noche de locas persecusiones y reconciliaciones, ehm. O algo así. Qué me importa, a fin de cuentas. La semana pasada me vi la de Harrison Ford como poli metido en la secta de los amish, que eso es cine, caramba. Y esto es... bueno... es...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Bueno, ¿qué se puede decir en la sección "El espíritu de los tiempos" respecto de una peli sin mucho espíritu? Bueno, es que eran los '90s. La década sin demasiado espíritu. Acuérdense: los grungies pastaban pacíficamente, los adultos jóvenes empezaban a salir del closet del frikismo, las parejas "modernas" caminaban sobre la faz de la Tierra. Era la época en que ser adulto joven era ser una histérica de tomo y lomo como en "Melrose Place", o unos eternos niños chicos inmaduros como en "Friends", que en eso último no vale ni la pena ver los capítulos en orden, que estos tipos en 10 años no maduraron lo que es nada. Esta peli es la destilación de esas series de TV con adultos gamberros que se negaban en aquellos años a aceptar su adultez, a pesar de contar con todos los medios económicos necesarios para sentar cabeza y criar familia como Dios y América mandan. Ya vendría el 9-11 en unos tres añitos para mostrarles la opinión del Verdadero y Unico Dios al respecto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La verdad, la única razón por la que se me ocurre mirar esta supuración mental del señor Rick Rosenthal (cuyo único momento de "gloria" en la Historia del Cine fue... ¡¡¡"Halloween II"!!!), y detrás de la cual estaba entre otros perpetradores la figura de Marti Noxon (uno de los adláteres de Joss Whedon en esa afortunada aventura televisiva que fue "Buffy la Cazavampiros"), es por la estupenda Kimberly Williams-Paisley (no confundir con la neumática playmate Kimberly Williams, so malpensados). La chica interpreta a la amiga de la chica despechada que está coladita por el chico de la chica despechada, y lo hace con tanta simpatía y carisma, que es estupendo verla en pantalla (además, es el único personaje medianamente interesante, más allá del trazo psicológico de brocha gruesa). Porque la verdad sea dicha, todo el resto está fatal. La historia está dirigida como una serie de televisión (lógico, el 98% de todos los créditos de Rick Rosenthal son para capítulos de series de televisión), con tan poco presupuesto como el capítulo cualquiera de una serie de televisión de esas baratitas, las actuaciones son pura caricatura, partiendo por la quiero-y-no-puedo Alison Eastwood, que aunque se esfuerza su poco, nunca consigue hacer su personaje creíble, y eso que es la protagonista (con la hija de Clint Eastwood se ve que la actuación no se transmite por genética), por no hablar de la manera en que la venerable Lauren Hutton, la chica de "American Gigoló", se pone en vergüenza en esta peli, que es de bochorno público. Y todo eso por no hablar de la historia, plana, aburrida y archivista a más no poder. Y ahora descifraré una de las claves del misterio. ¿Cómo es que en un blog serio y respetable como Cine 9009, en que hemos posteado comentarios de "Casablanca", "Ciudadano Kane" o "Lo que el viento se llevó", hemos caído hasta el extremo de postear sobre ESTO? La respuesta que ha intrigado a la Humanidad por generaciones y generaciones: era una noche de insomnio, ¿vale? O si no tampoco habrían caído otros subproductos como "La cosa más dulce" o "Dirty Love". Y algo tenía que escribir sobre eso en Cine 9009. Para no quedarme con la frustración del tiempo perdido, que sea. Ah, y para avisar a los fanáticos de Kimberly Williams-Paisley. Que alguno habrá por ahí. Igual el fansite de Facebook tendrá sus 8 seguidores, digo yo...

IDEAL PARA: Tratar de hacer sueño en esas noches de insomnio.

domingo, 27 de junio de 2010

"Apocalipsis: Atrapados en medio de la tormenta" (1998).


-- "Apocalypse: Caught in the Eye of the Storm". Canadá. Año 1998.
-- Dirección: Peter Gerretsen.
-- Actuación: Leigh Lewis, Richard Nester, Sam Bornstein, David Roddis, David Wand, Toni Carey, Michael Halkusis, Rexella Van Impe, Jack Van Impe, Mel Prout, Maria Lianos, Tara Goudrea, Leanne Scott, Paris Bonsu, Shauna MacDonald.
-- Guión: Peter Lalonde y Paul Lalonde.
-- Banda Sonora: Ray Boltz.

-- "Apocalipsis" en IMDb.
-- "Apocalipsis" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡¡¡OH, DIOS!!! (ahora digo "Dios" y no "Bastet" porque me refiero al ídolo pagano de los cristianos, no a la Unica y Verdadera Gran Diosa Gata, por cualquier apunte que me hagan). ¡¡¡LAS POTENCIAS DEL MUNDO POR FIN SE VAN A CALZAR LOS GUANTES DE BOXEO Y VAN A SUBIR A LA LONA!!! ¡¡¡Y LO VAN A HACER EN MONTE MEGGIDO!!! ¡¡¡LAS PROFECÍAS SE ESTÁN CUMPLIENDO!!! Los noticiarios de todo el mundo están haciéndose la CNN mostrando cómo la tensión internacional va escalando por minutos, en una conflagración después de la cual podría venir cualquier cosa. Incluso el fin del mundo. La heroica reportera Helen nosecuánto se mantiene ahí al pie del cañón, firme en su deber de informar, sólo por si el mundo el día de mañana sigue ahí. Y de pronto, una cámara se viene abajo. ¡Oye, técnico, arregla esa maldita...! Er... ¿qué pasó? ¿Y el técnico dónde se metió? No sé, pero ahí está su ropita, doblada y sin ninguna arruga, como si estuviera en el cajón lista para ponérsela... Y mientras tanto estas escenas de gente que desaparece (cuando nadie está mirando ni con el rabillo del ojo, nótese, que no es cuestión de que el Gran Prestidigitador muestre el truco de la disolvencia de las personas, o gastarse más pasta en efectos especiales) se repiten por todo el mundo, los misiles nucleares vuelan. ¡Ahora sí que se viene el apocalipsis, son los últimos momentos de la Humanidad! Y de pronto, los misiles desaparecen. En la nada. Mágicamente. Porque sí. Y aparece un gran líder mundial llamado Franco Macalusso, que le dice a todas las naciones que los misiles han desaparecido porque... ¡EL! ...lo ha hecho. Y además propone un plan de paz que todo el mundo acepta. Porque el odio religioso debe quedar atrás, y debemos prohibir a las religiones, que han dejado esta escabechina cuasiarmagedónica en primer lugar (a río revuelto...). Y eso, porque no existe ningún Dios Cristiano ni Judío ni Musulmán sino... ¡¡¡YO!!! ¡¡¡FRANCO MACALUSSO!!! Y la Humanidad, no demasiado consciente de que si realmente existiera un Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente no tendría el gusto de ponerse un nombre tan de villano de pulp como "Franco Macalusso", va y lo aclama como a un dios. La cuenta regresiva de los siete años antes del desastre final ha comenzado, los que desaparecieron se han librado de las tribulaciones y sirven de testimonio para los que vienen después (¡las profecías del Apocalipsis se están cumpliendo!), los que quedan van a sufrir horrores porque... ¡¡¡SON PECADORES!!! ¡¡¡Y DEBEN PURGAR SU PECADO!!! Y Macalusso por supuesto que se hará el Amo del Mundo etcétera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Qué pasa cuando la vida te oprime, no tienes ninguna salida, piensas que tu existencia no vale nada, y que el mundo entero está vuelto en tu contra? ¿Acaso no sería agradable reunir en tus manos el poder de Dragonball Z para hacer saltar toda la realidad en pedazos y enseñarles a esos paganos que TÚ eres quien tiene la RAZÓN? ¿De la manera más dolorosa y sangrienta posible...? ¿¿¿AH??? Algo así sucedió con los hebreos en los últimos siglos antes de Cristo, que bajo las sandalias de sepetecientos pueblos extranjeros, se inventaron toda una literatura apocalíptica acerca de que sus opresores (los caldeos, los egipcios, los romanos, los que se terciaran, los que iban ganando) en realidad eran malos malísimos y pronto vendría Dios a poner las cosas en su lugar matando a los malos y ensalzando a los buenos (a los hebreos, claro está). El ejemplo máximo de esta literatura es precisamente el "Apocalipsis" de la Biblia y tal. Y como desde ese entonces siempre han existido perdedores en la sociedad, y los seguirá habiendo hasta que el mundo deje de ser mundo, el "Apocalipsis" no ha perdido un ápico de popularidad. En la actualidad, con el Cristianismo en retroceso en cada vez más frentes, y no sólo geográficamente sino también porque los propios cristianos son cada vez menos cristianos (que se dicen cristianos, vamos, pero casi no van al templo, tienen sexo prematrimonial, y usan bikini en las playas), es natural que los cobijados en las últimas trincheras se vuelvan al Apocalipsis una vez más. Ahí es donde vienen sagas como "Dejados atrás" ("Left Behind") y similares. Porque el cine iba a explotar ese filón más tarde o más temprano. Y pensar que los anapbatistas en el siglo XVI pensaban que el fin del mundo estaba cerca, y ya van cinco siglos de eso...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Salvo que seas un perfeccionista nato o similar, no creo que una peli que sea mala de cojones te ofenda por el solo hecho de ser mala. Después de todo, las pelis malas son como el idiota del pueblo, que son un estorbo, pero que al final el pobre no tiene la culpa de ser lo que es, y hasta le perdonas y le das un panecillo y todo (un panecillo pequeño, no vaya a ser cosa que el idiota se atasque la garganta tampoco). Pero cuando una peli tiene apuntes de que podría haber sido no diré buena, pero sí al menos un producto decente, y aún así sale un bodrio de cagar diarrea una semana, eso sí que es ofensivo. "Apocalipsis" es de ésas. Nadie le pedía un enorme presupuesto ni grandes megaestrellas ni una puesta en escena suntuosa. Es una serie B, y sabemos a lo que vamos si vemos una serie B. O deberíamos saberlo, al menos, y si no lo sabíamos, culpa nuestra es. Y sin embargo, toda la primera parte de la peli se las apaña para ser incluso vibrante. Vemos un noticiario (un falso noticiario) con notas de prensa y todo, acerca de lo que está pasando en el mundo, y aunque todo son imágenes de archivo que cantan a la legua su condición de tal, hasta terminan de crearte esa sensación desasosegante de "¿y si fuera verdad?". Cuando las armas atómicas vuelan (por razones obvias eso se menciona pero no se muestra, y es que las maquetas de los IBCM cuestan lo suyo en tiempo y dinero), hasta se te hace un nudo de angustia porque eso podría pasar perfectamente mañana, apocalipsis cristiano o no apocalipsis cristiano. Incluso cuando aparece Franco Macalusso, no te dicen de una quien es (aunque con dos miligramos de inteligencia intuyes que es el Anticristo), pero queda esa sensación luciferina en el ambiente, y el hombre da cogota, con sinceridad. Hasta el minuto, seas creyente o no, tienes una buena peli de sustos. O infrapeli, a según. Incluso detalles como que los creyentes son arrebatados y su ropita queda doblada, aunque son hilarantes bien pensados (mira el cuidado que pone Dios en la ropa de sus creyentes, sólo le falta anunciar que Omo lava más blanco), al menos son chispazos de ingenio que levantan un poco el nivel general de todo. Y entonces viene el desastre. Porque viene todo el Via Crucis de la chica periodista que se ha quedado atrás (sí, como en "Dejados atrás"), y que siempre ha sido bueeeeeena, bueeeeeena, bueeeeeena, pero que como no ha aceptado a Cristo en su corazón, tiene que quedarse a tragar un poco de la lecha que se viene bajo el imperio tiránico de Franco Macalusso. Hasta aquí podría ser, pero el problema es que todo esto se resuelve con un guión paupérrimo, con diálogos horribles, y con unos agujeros de guión espantosos (si la chica se da cuenta de que las profecías del Apocalipsis se están cumpliendo, ¿cómo es que Franco Macalusso, siendo quien es, no cae en lo mismo y no le echa una leída al Apocalipsis para adivinar que al final la va a acabar palmando y se deja de su plan satánico satanoso de querer rebelarse contra Dios y todo...? El villano podrá ser diabólico, pero además de eso, es tonto). Y todo el ambiente de terror sobrenatural que había conseguido crear la peli, se va por el despeñadero. Conste que no tengo nada en contra del cine por su carga ideológica. Se han hecho grandes pelis con carga ideológica (desde el Eisenstein de "El Acorazado Potemkin" hasta el fachas Clint Eastwood de "Harry el Sucio", por mencionar dos trincheras ideológicas contrapuestas) que son grandes pelis por sí, más allá de cargar ideas de una dirección u otra. "La pasión de Cristo" de Mel Gibson, sin ser una maravilla de peli, saca la papeleta bastante bien a pesar de portar una visión intrínsecamente veterotestamentaria del Dios Vengativo que le gusta ver sufrir a sus criaturas que para eso soy Dios, joer. Tampoco el ver a un Cristo más histórico o más proleta como en "Rey de Reyes" o en "El Evangelio según San Mateo" desmerecen a estas pelis. Lo que convierte a "Apocalipsis" en una mugre, es que a pesar de su limitado presupuesto, la peli a ratos consigue crear la sensación de que el mundo efectivamente se va a acabar, y después todo ese trabajo lo dilapida con una puesta en escena fatal, con diálogos y personajes de cartón piedra, y con actuaciones dignas de esos niñitos pepones del Colegio, recitando con más convicción que credibilidad. A estas alturas del partido, mis estimados lectores se estarán preguntando cómo es que perseveré viendo esta cosa. Y la respuesta es sencilla. Eran las dos de la mañana, y tenía un ataque de insomnio. Y créanlo o no, ver esta peli me ayudó a dormir como un bebito. Si de verdad te hubiera metido susto con el Apocalipsis, probablemente me habría tirado de la cama hasta el día siguiente, para tenerme a las ocho de la mañana golpeando la puerta de mi parroquia para ir y convertirme y abjurar de Bastet y cerrar este blog por pagano y apóstata. Obviamente, eso no sucedió, así es que algo dice de esta peli ese magno hecho. (O no: hay un "Apocalipsis 2", "Apocalipsis 3", "Apocalipsis 4", "Apocalipsis 5"... no es broma).

IDEAL PARA: Cristianos terminales.

VIDEOS.

-- Inicio de la peli [en español].

domingo, 10 de mayo de 2009

"Pi: Fe en el caos" (1998).


-- "Π". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Darren Aronofsky.
-- Actuación: Sean Gullette, Mark Margolis, Ben Shenkman, Pamela Hart, Stephen Pearlman, Samia Shoaib, Ajay Naidu, Kristyn Mae-Anne Lao, Espher Lao Nieves, Joanne Gordon, Lauren Fox, Stanley Herman, Clint Mansell, Tom Tumminello, Ari Handel.
-- Guión: Darren Aronofsky, sobre una historia de él mismo, de Sean Gullette y de Eric Watson.
-- Banda Sonora: Clint Mansell.

-- "Pi: Fe en el caos" en IMDb.
-- "Pi: Fe en el caos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Conclusiones provisionales. Estoy sano, estoy perfectamente sano, mi mente funciona estupendamente bien, sólo que tengo un par de malsanas obsesiones. Cuando era una pequeña larva, mi madre me prohibió mirar al sol. Yo lo hice, y desde entonces quedé como quedé. Esa es más o menos la vida del buen judío Maximilian Cohen, que se la pasa todo el santo día especulando sobre pi, sobre el orden del universo, sobre cómo funciona la maquinaria de la Creación. Tiene un buen amigo y un maestro en el clásico y estereotípico Gurú, con el que juega al go, que le previene sobre tanto "irse de λογος", pero nuestro buen Max Cohen, que aparte de ser judío es epiléptico, y con probables síntomas de sicosis, como si lloviera. El pasatiempo de Max Cohen (parece apellido de publicista con oficina en Las Condes, si me preguntan) no es fumarse chicas (y eso que tiene una como un churro de vecina), sino pasársela pegado a una computadora (¡hey, ya me cayó bien!), y como en ese tiempo (1998, recordemos) no existía el MSN y la blogósfera estaba en estado embrionario, entonces se dedica a analizar las transacciones de la Bolsa. Hasta que una resulta tan salida de madre, que este hombre se enoja, y a pesar de que su buena y paciente computadora se ha fundido, destruye los resultados echándolos en un tacho de basura. Pero cuando crees que estás solo y la gente te va a dejar en paz, haciendo tus bonitos experimentos matemáticos, siempre llegan infelices que creen ser los más importantes de la Tierra, y que deberías sacrificar tu paz y tranquilidad trabajando para ellos, porque ellos son bonitos y tú no (¿quién dice?). En este caso los individuos son una gran chupimegacorporación, por una parte, y por la otra, un grupo de cabalistas judíos pegados en el Código Da Vinci, perdón, en el Código Torah, tratando de descifrar los 72 Nombres Secretos de Dios y todo eso. Presionado por ambos frentes, y al borde de un gran descubrimiento que no es capaz de reconstruir, Max Cohen podría cambiar el curso de la Historia de la Humanidad... y si eso no pasa porque se ha "ido de logos", pues bien, siempre puede cambiar la Historia de la Numerología (o sea, ser para la Numerología lo que la Brujita Caramelo para la Astrología).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Cuando era joven e indocumentado, un cineasta llamado Darren Aronofsky, recién salidito de la Locademia de Cineastas, escribió un guión sobre un matemático volviéndose loco mientras descubre los secretos de la Creación. El guión le gustó a todos sus amigos, que para eso son amigos, para apoyarte, y empezó el rodaje. La operación resultó todo un éxito, ya que costó la miseria de 60.000 dólares, y ganó sólo en cines, 3.200.000 de los verdes (o sea, ganó sólo en cines más de 50 veces lo invertido). El éxito catapultó a Aronofsky al Olimpo del Cine Cultureta Independiente, lo puso en camino a rodar la nueva de Batman (al final fue Christopher Nolan quien consiguió darle el palo al gato y rodar "Batman inicia"), y lo convirtió en el nuevo Chico Maravilla que después empezaría a desteñir con las pelis subsiguientes. No cabe duda que la peli sintonizó bien con su época. La temática del cabalismo esotérico es algo devaluado desde "El Código da Vinci", pero en ese tiempo faltaban aún ocho años para ese engendro de película, y por lo tanto, todavía juguetear con el esoterismo en clave y código era algo rentable dentro de los círculos culturetas. Además, iba bien con el individualismo extremo y alienado predominante en la mentalidad cultureta post-grungie de los tardíos '90s. Lo extraño no es que la película haya tenido éxito, sino por qué no lo tuvo en mayor medida. ¡Ah, claro, ya recuerdo por qué! Eran también los años de "El proyecto de la bruja de Blair".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Casi una década después, "Pi" resulta no ser una película tan maravillosa como lo pareció en aquel entonces, y por qué no decirlo, definitivamente no tan buena como los popes la defienden. Una de las reglas claras del cine, y del arte en general es: "habrás de entretener a tu público" ("thou shalt entertain ye audience"), pero esa verdad suele ser frecuentemente olvidada por el público cultureta. Esta peli lo tenía todo para ser un gran thriller, un thriller de alturas, incluso considerando el ínfimo presupuesto con el cual fue grabado. Pero, en un alarde de egocentrismo típicamente cultureta, Aronofsky optó por centrarse en las obsesiones personales del prota genio-pero-alienado (un clásico estereotipo cultureta), y con eso convierte lo que prometía ser una buena pieza, no digamos de acción, pero sí de suspenso, en un ladrillazo monumental. Servidor quien esto escribe, ya por la hora de rodaje estaba mirando el reloj para ver cuándo acababa. Y conste que la peli es cortísima, dura apenas 85 minutos (menos de una hora y media, o sea, más corta que el "King Kong" de 1933 y menos de la mitad del remake de "King Kong" de Peter Jackson del 2005). A una historia tan buena como ésta, Aronofsky le hubiera hecho un gran favor dejándola en barbecho, no como opera prima sino para más adelante, haberse fogueado un poco, sacarse de encima esa cosa de novatos de rodar todas las cosas by-the-book (típico cuando vienen saliendo de la Locademia de Cine, y tus profes de instituto te han atiborrado con una dieta de tarkovskismo y bergmanismo extremo, con ensalada de europeísmo como agregado), y haberla rodado con un poco más de humildad y con horizontes más amplios.

-- Saltándose el hecho de que el prota de esta peli es un Mary Sue del propio Darren Aronofsky (genial, alienado, fuera de este mundo, medio esquizoide... todo lo que reza cualquier autobombo de cultureta de pro, vamos), esta peli funciona estupendamente bien como una denuncia del misticismo matemático; es probable que, por el enfoque cultureta, este valor haya sido pasaportado de manera insconciente al interior de la peli, pero no sería la primera vez que un artista quiere decir una cosa, e inadvertidamente termina revelando más de lo que le gustaría. Desde antiguo existe una larga tradición de decir barbaridades sobre la naturaleza de los números y el universo. Una perspectiva racionalista de las cosas implica un saludable "a ver, veamos, examinemos críticamente la evidencia", mientras que una perspectiva mística implica un "al demonio la evidencia, me tinca que el universo es así, de modo que es así". El racionalismo suele ser decepcionante, así es que muchos se pasan de renegar del misticismo al racionalismo, y de ahí siguen más allá hasta caer en el misticismo del racionalismo: "al demonio la evidencia, me tinca que el universo es racional, de modo que es racional", lo que es la negación misma de la racionalidad. Cayeron en esta trampa Pitágoras y su "número", Aristóteles con su "ousía", Kant con su cháchara tecnofilosófica del "númeno"... Y también los empresarios ansiosos de descubrir en los números el patrón maestro para controlar la desagradablemente aleatoria Economía, y los cabalistas ansiosos de descubrir en sus escrituras hechas por mano de hombre, un vislumbre del plan de Dios, razas ambas bien representadas en esta peli. La trampa es bien simple: una cosa es estudiar los números como simples relaciones entre cosas (es decir, si tengo cinco manzanas, quiere decir que tengo más manzanas que si tuviera tres), y otra muy distinta afirmar que El Universo Es Número, como lo hacen tanto Pitágoras como el prota de nuestra peli. Lo primero es ciencia, es estudio de relaciones y casos. Lo segundo es misticismo filosofonumérico, y es una forma encubierta de religión, de "BABA BABA OH-AH, LOS MISTERIOS DEL UNIVERSO". El profesor y gurú del prota lo dice claramente: si te obsesionas con el 216 o con cualquier cosa, terminarás filtrando lo que no sea 216 de tu mente, hasta que terminarás viendo el universo como nada más que 216. Y después, en una memorable línea de película, que bien redime cualquier pecado suyo por entero: "Tan pronto como descartes el rigor científico, ya no eres más un matemático, sino apenas un numerólogo" ("As soon as you discard scientific rigor, you're no longer a mathematician, you're a numerologist").

-- El trabajo estético está, en general, bien cuidado. Es deudor de esa vieja Tradición Aurea que va desde el Expresionismo alemán avant-garde hasta el cine soviético de ambientaciones destartaladas en B/N o riguroso sepia (estilo "Solaris"), pasando por el "Eraserhead" de David Lynch, peli con la cual "Pi" ha sido comparada (de todas maneras, Lynch va mucho más allá, tanto por estética como por contenido). Darren Aronofsky podrá no ser un esteta demasiado original (de hecho, en esta peli no lo es en lo absoluto), pero se muestra como un alumno bien aplicado a sus lecciones, y aprovecha bien a sus maestros.

IDEAL PARA: Ver una buena peli sobre el tema del misticismo y de las obsesiones personales, a pesar de sus tendencias culturetas de Instituto de Artes Visuales.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



jueves, 17 de abril de 2008

"Psicosis" (1998).



-- "Psycho". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Gus Van Sant.
-- Actuación: Vince Vaughn, Anne Heche, Julianne Moore, Viggo Mortensen, William H. Macy, Robert Forster, Philip Baker Hall, Anne Haney, Chad Everett, Rance Howard, Rita Wilson, James Remar, James LeGros, Steven Clark Pachosa, O.B. Babbs.
-- Guión: Joseph Stefano (el guión de 1960, pque ni se tomaron la molestia de reescribir una coma aquí), basado en la novela de Robert Bloch.
-- Banda sonora: Bernard Herrmann (la banda sonora de 1960, pque ni se tomaron la molestia de resoundtrackear una corchea aquí).

-- "Psicosis" en IMDb.
-- "Psicosis" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay una rucia que es una chica maaaaaala, muy maaaaaala. Porque va a moteles con su amante, y para quedarse con él, no encuentra nada mejor que birlarle 400 de los grandes a su jefe. Y parte, tan feliz de la vida, hasta que de pronto la coincidencia de encontrarse con su jefe, y el ser acosada por un patrullero en cumplimiento de la ley, la hacen pensar que quizás metió la pata, que no debería haber sustraído los 400.000, que mejor se devuelve... Para lo cual, decide pasar la noche en un tranquilo motelucho con una simpática casa emplazada en lo alto. Y... ¿Saben una cosa? Me aburrí. Porque es el mismo argumento de la peli de Hitchcock que ustedes, cinéfilos empedernidos, tan bien conocen, así es que, ¿para qué ser tan reiterativo?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1989, un joven director llamado Gus Van Sant rodó una peli llamada "Drugstore Cowboy", con la que obtuvo un reconocimiento tan increíble, que el éxito se le subió a la cabeza, y desde entonces empezó a pifiarla cada vez más. Pero existen esas relaciones simbióticas entre cineastas cutrintelectuales y crítica dizqueintelectualoide, en que ambos son mediocres, pero sus respectivas mediocridades hacen feedback, y Van Sant se ganó un nombre entre todos los que no tienen puñetera idea de cine, pero no sólo creen que saben sobre cine, sino que además pontifican sobre ello. Y no es que Van Sant no tenga alguna que otra película de interés (ahí está "Todo por un sueño", por ejemplo), pero es que al hombre, la megalomanía se lo come vivo. En uno de sus delirios mesiánicos, se le ocurrió nada menos que compararse con el Maestro del Suspenso, rodando por segunda vez "Psicosis", prácticamente cuadro por cuadro, pero mejorándola al nivel técnico actual (la toma inicial con sobrevuelo sobre Phoenix, por ejemplo), con el mismo guión (y los mismos diálogos), y la misma banda sonora (regrabada casi al milímetro por Danny Elfman, ilustre mercenario que después del tema de "Los Simpsons" y su grandioso trabajo para "El joven manos de tijera", "Batman" y "Batman regresa" se entregó al autoplagio más descarado). ¡Ah! Y además, para dejar bien en claro que él es NADA MENOS QUE TODO UN HOMBRE, nada menos que GUS VAN SANT, pues bien, el clásico cameo de Hitchcock lo reemplaza con la misma escena, pero con un cameo suyo. Eso es megalomanía, y no lo de Hitler invadiendo a la Unión Soviética. Para la trivia, añadamos no sólo que ganó el Premio Razzie al Peor Director, imponiéndose a Michael Bay ("Armagedón") y Roland Emmerich ("Godzilla"), sino que además creó la situación inédita de un triple empate, en la categoría a la Peor Secuela o Remake, con "Los Vengadores" y la mencionada "Godzilla" (Anne Heche se salvó porque el Premio a la Peor Actriz fue para las Spice Girls por "Spiceworld").

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Vieron la "Psicosis" original? Pues bien, la gran creatividad de esta película es justamente eliminar la idea de que la creatividad es indispensable. En vez de introducir detalles nuevos en la peli, cambiar ambientaciones, alterar la trama (como fue el caso, por ejemplo, de otro mediocre remake de Hitchcock, pero mucho mejor que éste, y del mismo año, como lo es "Un crimen perfecto"), la filma exactamente igual. Sólo que ahora, a color, y con colores planos estilo cómic, lo que demuestra bien a las claras las limitaciones intelectuales del señor Van Sant, porque si Hitchcock rodó la original "Psicosis" en blanco y negro no fue por limitaciones técnicas, sino por opción estética (antes había rodado "Vértigo" a color), y con teñir el guión de una fotografía colorinche más digna de los Hombres X de Lee/Kirby (sin despreciar) que de Hitchcock, Van Sant destroza todo el trabajo estético del maestro, algo que ya es criminal en un remake cualquiera, pero que roza el sacrilegio en uno que pretende ser una copia en carbónico del original. Existen muchas palabras para definir esa clase de comportamiento irresponsable: cretinismo, imbecilidad, estupidez, falta de sesera, oligofrenia, mongolismo, idiocia...

-- Los actores están a la medida de lo que se espera regularmente de ellos. O sea, Anne Heche se esfuerza, pero no alcanza ni por asomo el nivel de empatía dramática de la Janet Leigh original. Vince Vaughn es una interesante elección para Norman Bates, pero a condición de interpretarlo a su manera, pero en su intento de imitar a Anthony Perkins no consigue sino hacer el ridículo más supino. Viggo Mortensen y Julianne Moore están más o menos bien, y William H. Macy, como es costumbre tratándose de él, se merienda a todo el resto del elenco con arroz y papas fritas de acompañamiento; lástima que su personaje entra tarde y sale temprano, pero en fin... Para la trivia, digamos que Mortensen estuvo, el mismo año, en otro remake hitchcockiano, en "Un crimen perfecto" (remake de "La llamada fatal"), y ahí, con mayor libertad creativa, estuvo mucho más ajustado a su cometido (y oigan, esa otra peli tampoco era una obra maestra, qué les puedo decir).

IDEAL PARA: para... para... la verdad es que no se me ocurre ningún espectador al que razonablemente pudiera gustarle (quizás para los patafilósofos enamorados de la metatextualidad del discurso postmoderno, pero yo escribo un blog para los seres humanos y no para los filósofos postmodernos), ni ninguna razón valedera para verla, ni siquiera por la curiosidad de ver una mala película. Si de verdad aman el cine, mejor vean la versión original, la auténtica, la de Hitchcock, que siendo 38 años más antigua, ha envejecido mucho menos con el paso del tiempo.

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