Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Gaston Leroux. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Gaston Leroux. Mostrar todas las entradas
domingo, 7 de febrero de 2016
"El Fantasma de la Opera" (1998).
-- "Il fantasma dell'opera". Italia. Año 1998.
-- Dirección: Dario Argento.
-- Actuación: Julian Sands, Asia Argento, Andrea Di Stefano, Nadia Rinaldi, Coralina Cataldi-Tassoni, István Bubik, Lucia Guzzardi, Aldo Massasso, Zoltan Barabas, Gianni Franco, David D'Ingeo, Kitty Kéri, John Pedeferri, Leonardo Treviglio, Massimo Sarchielli.
-- Guión: Gérard Brach y Dario Argento, sobre la novela de Gaston Leroux.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.
-- "El Fantasma de la Opera" en IMDb.
-- "El Fantasma de la Opera" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Bajo la tierra es el mundo de unas criaturas distintas al ser humano: las ratas. Pensándolo bien, no tan distintas. En fin, el caso es que las ratas, por aquello de la afinidad, terminan adoptando a un niñito humanito, que se cría con ellas, etcétera (no vemos muchas escenas de esto, de todas maneras). Pasan los años, y el tipo ha crecido para transformarse en el Fantasma de la Opera, el no va más no va más de lo mijo chuloputo que se puedan creer (Julian Sands, tan mino como siempre, escondiendo la cuarentena con chorros y chorros de difuminado en la iluminación). Al teatro ha llegado una nueva cantante, Christine Daaé, que muy inocente no ha de ser porque viene en el envase de Asia Argento, que ha hecho algo de carrera rodando papeles bordes a las órdenes de su deliciosamente sórdido padre (aquí no es la excepción, porque papito rueda a su hijita en gloriosa pelota picada, avanzadito el metraje, y de hecho las escenas con más piel, las recortaron un poquito para el siempre demasiado puritano mercado anglosajón). Alrededor también anda mosqueando el infaltable Raoul, creyeran ustedes que no. La muy zorra de la Christine igual le hace ojitos y tó, pero ná'más, hay que ser caballeritos, etcétera. Así como la Christine de esta versión no es exactamente una ingénue, el Raoul éste tampoco es el tipejo medio fofo-pero-buenón de otras versiones, y resulta bastante claro por sus miradas de cordero degollado que lo único que quiere es llevársela al catre. Mientras tanto, para no perder la costumbre, el Fantasma empieza a rondar el teatro de la Opera, y hacer lo que mejor sabe hacer: empezar a cargarse indeseables a lo bestia. La peli tiene el buen gusto de incluso inventarnos personajes que no estaban en la novela original, para que tengamos más desgraciaos que terminen bien faenados. Entre los cuales hay una parejilla de idiotas (ella con buenas tetas, eso sí, como muestra en un plano fugaz) que se van a la búsqueda de un tesoro y terminan descubriendo lo que nosotros ya sabíamos, que hay tipejos en el subterráneo con los cuales es mejor no meterse. Y un par de tarados que se les ocurre inventar una máquina para matar ratas. En fin, el caso es que promediando la peli, el Fantasma empieza a impacientarse porque el Raoul sigue mosqueando a la Christine, así es que va y toma cartas en el asunto. Con extrema prepotencia, por supuesto. Y con extrema longitud, podemos presuponer también, porque a la Christine, ¡UPS!, igual le queda gustando la tontera. Quedando forjado el triángulo amoroso que, como no, al final tendrá su clásica resolución y enfrentamiento climático entre el aristócrata y el Chico Rata. Hagan sus apuestas.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Dario Argento se tiene bien ganado, y con razón, su nombre dentro del cine de terror. Junto con Lucio Fulci y Mario Bava, es uno de los grandes dentro del giallo, un subgénero de serie B de thriller de horror italiano de los '70s que se hizo una simple pregunta: ¿qué es lo verdaderamente interesante del cine de Hitchcock y sus imitadores, las delicadas tramas policiales, o el alegre tráfago de perturbados sexuales que lo pueblan? Así es que tomaron el cine hitchcockiano, lo despojaron de cualquier clase de argumento fuera de lo bueno (perturbaciones sexuales), y llevaron su envoltorio visual a la enésima potencia. Pasó lo que pasó, y eso fue la cruz posterior de Argento: fue tan popular que terminó siendo imitado. El giallo es, en muchos sentidos, el eslabón perdido entre el thriller hitchcockiano y el cine slasher, entre otras cosas. Porque, preguntémosnos, ¿qué queda para los realizadores originales de gialli por delante si es que el propio Hollywood se apropia de la fórmula y rueda un "Bajos instintos", que no será un giallo en sentido estricto, pero en donde la influencia es evidente? De ahí que Dario Argento haya ido un poco a los tumbos, en particular desde los '90s en adelante. O sea, cuando el pobre hombre termina reducido a rodar un autohomenaje en 2009 como única manera de reverdecer laureles ("Giallo" con Adrien Brody), y esa peli pasa sin pena ni gloria además, es como para pegarse un tiro. En fin, el caso es que en 1996 había conseguido ganar algo (énfasis en "algo") de la buena voluntad de la audiencia (la conocedora, al menos) con "El síndrome de Stendhal", con la vistosa de su hija, claro está. Y decidió entonces que su siguiente paso iba a ser... going classic. Con un bienamado hito de la literatura de terror, nunca exactamente bien adaptada al cine. "El Fantasma de la Opera" de Gaston Leroux. Porque tenemos entre otras un "Fantasma de la Opera" descafeinado de 1943 en donde la mejor parte es Claude Rains. Y un "Fantasma de la Opera" de 1962 en versión Hammer bastante interesante, pero tampoco muy fiel a la obra original. Y Dario Argento decidió que ésta iba a ser su nueva obra maestra. En qué hora. El resultado fue universalmente detestado por todo el mundo. Por los fanáticos de la novela original. Por los fanáticos de Dario Argento. ¡Joer, por los fanáticos de ASIA ARGENTO y eso que aparece desnudita y too! Sumergiendo de nuevo al pobre Dario Argento en la irrelevancia.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Frente a las hordas de gentes que preferirían quemar esta peli en efigie y en persona también, ¿me atreveré a defenderla? A medias. En realidad, TAAAAAAN mala no es. "Mediocre" es el concepto que mejor se le aproxima. Porque debemos partir de algunas bases. En primer lugar no es el Fantasma original de Leroux, ni podría serlo, sino que es la aproximación personal (y personalista) de Dario Argento, con todos sus tics y manías, el menor de los cuales no es la falta de algo que llamaríamos un argumento coherente. En realidad, es claro que el interés de Dario Argento no se encuentra tanto en el folletín decimonónico, ni en el romance cruzado, sino en crear una especie de habitación mental que a su vez sea un delirio perturbador. O cómo concebir la Opera como la caja craneal de tu cabeza, y diseccionar las verdaderas fuerzas psicológicas que laten detrás de la historia del Fantasma. Es decir, nada de romance ñoño como en "El Fantasma de la Opera" de Joel Schumacher (magnífica por otra parte, pero que en cuanto a elevar el romanticismo a la enésima potencia no es exactamente lerouxiana que digamos). La Christine de esta versión tiene una cierta perversión de niña-mujer, equilibrándose entre ambos extremos. A su vez, el Fantasma es aquí casi una fuerza sobrenatural: se comunica telepáticamente con la prota, y también pareciera controlar a las ratas con la mente. Una chorrada, vale, pero es una lectura tan posible como cualquiera otra (más o menos coherente) de la obra original. El Fantasma es aquí más que nunca un eventual reflejo de la mente perturbada de Christine, que aquí ya no es exactamente una ingenua (y de hecho, la peli tiene a bien mostrárnoslo como corresponde, o sea, sin hacer elipsis ni sugestión sobre EL MOMENTO DE LA VERDAD). Por otra parte, los asesinatos son tan gore y crueles como cabría esperar de un personaje con el trasfondo del Fantasma (este Fantasma es algo así como el Pingüino de "Batman regresa" de Tim Burton, pero llevado al extremo y con ratas en vez de pingüinos). Sumémosle a eso una puesta en escena oscurantista, incluso tenebrista, alejada de la pompa y esplendor de otras versiones que aprovechan el cartel "de época" para mostrar harto terciopelo y encaje, y deberíamos tener una peli ganadora aquí, si no por fiel al material original, al menos por ideas y conceptos. DEBERÍAMOS, escribí. ¿Qué falla entonces, por qué esta peli no termina de remontar? Simplemente porque la realización es mediocre. Las actuaciones no dan mucho ancho de sí (Asia Argento se esfuerza, pero su Christine no termina de mostrar toda la tensión psicológica que debería, mientras que Julian Sands como el Fantasma tampoco termina de dar el ancho como el personaje bigger than life al que interpreta). El presupuesto de serie B se nota a veces de manera dolorosa en algunos efectos especiales. El guión mismo de repente no termina de decidirse en qué dirección seguirá la historia, y se ve algo descoyuntado. Pero lo más criminal de todo es contar con Ennio Morricone en la banda sonora, y que la música, sin ser mala ni mucho menos, se haga perfectamente olvidable. ¡Joer, es que el tipo le puso la musiquita a "El bueno, el malo y el feo" y "La misión"! ¡Y aquí no estaba trabajando con un productito de terror más sino con EL FANTASMA DE LA OPERA! ¡¡¡CUYA AMBIENTACIÓN TRANSCURRE EN LA OPERA DE PARÍS!!! O sea, en definitiva tenemos una peli de la que intuimos podía haber sido algo grande, algo desusado (a diferencia de otras versiones más asépticas, el nivel de gore aquí es más o menos lo que debe ser un buen producto de horror macabro), pero que no termina de cuajar, no termina de hallarse con la grandeza del material de base y de las ideas subsecuentes añadidas. Una pena, una verdadera pena. Dario Argento es un tipo con talento, y estoy seguro de que en sus mejores días, hubiera conseguido darle forma al asunto con mucha más inspiración. Pero en los días de 1998...
IDEAL PARA: Fanáticos completistas de Dario Argento o del Fantasma de la Opera.
Busca otras películas relacionadas:
1998,
Andrea Di Stefano,
Asia Argento,
Coralina Cataldi-Tassoni,
Dario Argento,
Ennio Morricone,
Gaston Leroux,
Julian Sands,
Nadia Rinaldi
jueves, 6 de agosto de 2009
"El Fantasma de la Opera" (1943).
-- "Phantom of the Opera". Estados Unidos. Año 1943.
-- Dirección: Arthur Lubin.
-- Actuación: Nelson Eddy, Susanna Foster, Claude Rains, Edgar Barrier, Leo Carrillo, Jane Farrar, J. Edward Bromberg, Fritz Feld, Frank Puglia, Steven Geray, Barbara Everest, Hume Cronyn, Fritz Leiber, Nicki Andre, Gladys Blake.
-- Guión: Samuel Hoffenstein, Hans Jacoby, John Jacoby y Eric Taylor, sobre la novela de Gaston Leroux.
-- Banda Sonora: Edward Ward.
-- "El Fantasma de la Opera" en IMDb.
-- "El Fantasma de la Opera" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El inspector Raoul llega al Teatro de la Opera de París, sólo para descubrir que su amada Christine ha encontrado un nuevo buen amigo. Según la pizpireta, no pasa nada, pero el nuevo amigo, que es nada menos que el tenor del asunto, canta a la legua que sus intenciones no son tan puras, ehm... Raoul se mosquea y empieza a armar escenitas, porque verán, se supone que Christine lo debía amar a él... Y ella sin decidirse, que sí, que quería a Raoul, pero pasaron tiempo separados y el tal Anatole es tan simpático y dije... Abstraída como está en ser la mujer sonrisal y dejarse querer de aquí y de allá, Christine no se da cuenta de que tiene un tercer enamorado. Un vejete que es violinista en la Opera, y que ya está en la edad de retiro (y que lo retiran, de hecho). El tarado se ha embarcado en la idea de ayudar a Christine clandestinamente, pagándole clases de canto sin que ella sepa, con la torpe y adolescencial idea de que ella alguna vez caerá en sus manos por el agradecimiento y todo eso (qué hombre cretino, por el amor de Bastet...). Sin trabajo y sin ahorros, su única salida es conseguir que le publiquen una ópera en la que ha estado trabajando. El problema es que el editor de marras es un malparido que básicamente se defeca en los compositores, y ni siquiera tiene interés en ver el asunto. Pero hay quien comprende que tienen una potencial obra de genio, y para convencer al editor, consigue que nada menos que Franz Liszt himself (bueno, un actor que lo interpreta, en realidad) interprete la obra. En mala hora, porque el compositor enamorao de Christine cree que le están plagiando su obra, y el asunto degenera en batalla campal. De ella, le echan nada menos que ácido a la cara. Con espantosos alaridos inhumanos, sale arrancando y se refugia en las alcantarillas. Ahora, nuestro buen amigo ha dejado la carcasa atrás, y se ha convertido en... ¡¡¡CHACHÁN...!!! ¡¡¡EL FANTASMA DE LA ÓPERA!!! ¡Oh, y ahora, quién podrá proteger a Christine! Bueno, ahí está el par de galanes, por falta de uno que hiciera...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En 1910, en plena Belle Epoque, el escritor francés Gaston Leroux asustó a los bisabuelitos de los EMOgóticos con una novela llamada "El Fantasma de la Opera", en la cual refería el romance del misterioso Fantasma de la Opera de París, por la angelical y bella cantante Christine. Ya en 1925 se rodó un "Fantasma de la Opera", versión silenciosa obviamente, con Lon Chaney, pero habría que esperar hasta el ciclo de terror de los Estudios Universal ("Frankenstein", "La momia", "Drácula", "El hombre invisible" y las inevitables secuelas...) para una nueva y ahora sí más o menos definitiva aproximación al personaje. O eso debería haber sido. Durante muchos años, "El Fantasma de la Opera" de 1943 permaneció como la versión canónica de lo que debía ser el personaje, a la que se ciñó más o menos "El Fantasma de la Opera" de 1989, y con la cual "El Fantasma de la Opera" de la Hammer no pudo contender (y eso que la peli de la Hammer tenía sus méritos). Sólo con la suntuosísima y muy bien ejecutada adaptación del musical de Andrew Lloyd Weber ("El Fantasma de la Opera" de Joel Schumacher, en 2004) nos encontramos con un producto incluso más definitivo. Y es que el Fantasma de la Opera como personaje literario o fílmico es difícil. En el fondo, es la vieja historia de la oscuridad tratando de seducir a la luz, y un tema así no puede sino hacer saltar a las plateas, en particular en tiempos moralmente fuertes en los cuales se supone que todos son buenos y decentes, y jamás contemporizarían con un villano como ése. Por eso hubo que esperar hasta la explosión darkgoth de los últimos '90s y tempranos 2000s para tener un Fantasma como realmente debe ser. En 1943, con "los buenos" peleando contra Hitler y con nadie identificándose con ser malo, el horno no estaba para fantasmas de ninguna clase, ni hitlerianos ni operísticos ni de otro tipo. No en balde el cóctel de monstruos de la Universal floreció tan abiertamente en los '30s (el miedo al totalitarismo que se sentía en el aire) y se apagó en los '40s (el miedo era ya demasiado grande para ser algo disfrutable, ni siquiera mediante la catarsis del cine). Y "El Fantasma de la Opera" de 1943 fue rodada casi como un canto de cisne, llegando tarde a la hornada. Y con un peso dramático muy inferior a las mucho más imaginativas versiones de Drácula, de Frankenstein, etcétera, pergueñadas en la década anterior.
¿POR QUÉ VERLA?
-- De partida tiene un valor histórico. Fue durante muchos años (¡61, hasta la versión del 2004!) la versión definitiva del personaje. Incluso "El Fantasma de la Opera" del año 2004 le debe su poco en estética a esta versión de 1943, incluyendo por supuesto la máscara que usa el Fantasma para cubrirse su rostro (a diferencia de la máscara de papel maché del "Fantasma de la Opera" de la Hammer, que trata de ser algo novedoso y rupturista con la tradición fantasmaoperesca). A pesar de que la calidad intrínseca de esta peli a ratos queda en deuda, es de tal modo icónica que es inevitable para entender la evolución del cine de terror, a través de uno de sus personajes más representativos. Parte importante del mérito debemos adjudicárselo a Arthur Lubin, el director, quién aunque traicionó el concepto de terror propio de la obra original para convertirlo en un folletineo romanticioso con un espantoso triángulo amoroso (cuadrado, deberíamos decir), al menos consigue darle a la peli un cierto tono de fantasía que la mantiene a flote en todo lo que no sean escenas de comedia chusca (por Bastet, esa resolución del triángulo amoroso...). Digamos en beneficio del señor Lubin que en su currículum se apuntan algunas joyitas del cine de ambientación arábiga, como "Alí Babá y los cuarenta ladrones", "Una noche en el paraíso" y el pequeño clásico de aventuras "El ladrón de Bagdad". Si sólo Francia se pareciera un poco más al Califato Abasida...
-- Claude Rains. Uno le puede perdonar a esta peli la pésima adaptación de la novela, que cambia el argumento y lo hace para peor (y de meter con calzador a Franz Liszt como "secundario de lujo" ya ni hablemos), a cambio de ver a este gran actor, que por lo general batallando desde roles secundarios allí donde va deja estela de grandeza actoral ("El hombre invisible", "Las aventuras de Robin Hood", "Caballero sin espada", "El halcón de los mares", "Casablanca", y un largo etcétera). Claude Rains interpreta al Fantasma, y lo hace con un hálito tan trágico, que lo avasalla todo, incluyendo a ese Raoul degradado de vizconde en la novela a inspector de policía en la peli, a ese Anatole metido de postizo en la trama, a esa Christine cuyo físico fuertemente teutónico y su avispez tienen poco que hacer con el carácter ingenuo y etéreo que se le supone al personaje, y a todo el cambio en la trama de por qué el Fantasma deviene en Fantasma. La peli se demora su buena hora en explicarnos cómo surge el Fantasma, pero no importa, porque todo ese rato de latazo viene sostenido por la fuerte presencia del drama personal que nos transmite Claude Rains. Al final, es fácil empatizar con este pobre individuo que es víctima tanto de su propia ingenuidad como de las tragedias sucesivas que lo van azotando, y que lo arrinconan. Tanto, que a veces queda poco comprensible que un ser tan tierno y querible como ése, devenga en un asesino a sangre fría como es el Fantasma.
-- La música. El soundtrack de la peli es estupendo. Generalmente los soundtracks tienden a envejecer rápido porque responden a los gustos de tal o cual generación y no se componen precisamente para la eternidad, de modo que esperaríamos decepcionarnos del soundtrack de 1943 y encontrarlo risible, defecto que lastraría visiblemente una peli que gira precisamente en torno a personajes músicos, y de música de calidad, no de Ricardo Arjona. Pero no. El soundtrack de la peli de 1943 es poderoso por todo lo alto. Incluso la opción de reemplazar la ópera final ("Don Juan Triunfante" en la novela, y también en "El Fantasma de la Opera" de 2004) por una pieza sobre los tártaros, se sostiene sobre piezas musicales que se ajustan bien al folclor ruso. En los hechos, más de algún acorde, cambiándole el ritmo de las notas, me suena a las canciones que en los momentos correspondientes de la trama compuso Andrew Lloyd Weber para su musical... (pero el musical de Lloyd Weber es 40 años posterior a esta peli). Como sea, el soundtrack de esta peli sigue siendo muy bueno. Salvo si exceptuamos la primera secuencia, claro está. Pero el resto es muy bueno.
IDEAL PARA: Ver al abuelito de los Fantasmas de la Opera, interpretado magníficamente por el abuelito de los actores secundarios de Hollywood.
POSTEO PUBLICADO IN MEMORIAM SERGIO MEIER (1966-2009).
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- El futuro Fantasma de la Opera toca el violín [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
1943,
Arthur Lubin,
Claude Rains,
Edward Ward,
Gaston Leroux,
Nelson Eddy,
Susanna Foster
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
