domingo, 28 de octubre de 2007

"Vértigo" (1958).


-- "Vertigo". Estados Unidos. Año 1958.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: James Stewart, Kim Novak, Barbara Bel Geddes, Tom Helmore, Henry Jones, Raymond Bailey, Ellen Corby, Konstantin Shayne.
-- Guión: Alec Coppel y Samuel A. Taylor, con aportes sin acreditar de Maxwell Anderson, basados en la novela "D'Entre Les Morts" de Pierre Boileau y Thomas Narcejac.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Vértigo" en IMDb.
-- "Vértigo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Por los techos de San Francisco corren dos polis tras un fugitivo cualquiera. De pronto el fugi, en su desesperación, salta de una azotea a otra. Uno de los polis hace lo mismo, pero se resbala, y mientras su compañero hace el mismo salto, nuestro resbaladizo héroe termina colgando de una canaleta a chupetecientos pisos de altura. El otro poli, en vez de seguir en una actividad relativamente tranquila y segura como seguir persiguiendo al otro tipo, se devuelve y trata de tirarle la mano. En vano, porque es él quien acaba hecho cascarini metros más abajo. El poli de la canaleta entonces (suponemos que después lo rescataron) desarrolla una terrible fobia a las alturas, el famoso vértigo que le llaman (en realidad es acrofobia, como el mismo prota reconoce, pero supongo que la película no se habría vendido tan bien si es que se hubiera llamado "Acrofobia" en vez de "Vértigo"). Por lo que decide renunciar al SFPD, y hélo de civil. Pero como la CTU tira a Jack Bauer, así nuestro pobre prota termina regresando a las labores policiales, por hacerle el favor a un amigo al cual no ha visto en la puñetera cantidad de años (y si no ha hecho el favor de ubicarte, siendo un naviero poderoso, ¿cómo sigues considerándolo tu amigo, gentorunfio...? ¿Ah...?). Pues bien, el trabajo parece simple, se trata sólo de seguir a la señora, que ha estado manifestando algunas conductas un tanto raras (entre otras cosas, se cree poseída por el espíritu de una desventurada dama del XIX, que en ese tiempo no era una época tan lejana como ahora), y que se teme pueda suicidarse. Pero las cosas se embrollarán. Porque la chica es la clásica joven vaporosa y gélida de las pelis Hitchcock, pero que esconde algo turbio en su interior, y pues bien... Ya verán lo que suceda cuando la esposa del naviero tenga su cita con los espíritus que le dicen "debes moriiiiiir...", "debes moriiiiiir...". A lo mejor no necesitaba un polizonte sino un exorcista, pero en fin...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Es indiscutible. Alfred Hitchcock es uno de los mejores directores de la Historia del Cine a secas. Y los '50s fueron su mejor década, antes de desbarrancarse con cosas como "Marnie", "Topaz" o "Trama macabra". En ese tiempo venía de rodar cosas como "Extraños en un tren", "La llamada fatal", "La ventana indiscreta" o "Para atrapar al ladrón", y estaba a punto de rodar "Intriga internacional" y "Psicosis". Dice la leyenda, nunca bien confirmada ni bien refutada, que Hitchcock quería rodar una novelita de un par de autores franceses llamados Pierre Boileau y Thomas Narcejac, que al final fue a dar a las manos de George Clouzot (es "Las diabólicas" de 1955, que incluso sacó un anémico remake con Sharon Stone e Isabelle Adjani en 1996). La siguiente novela de estos dos era igual de sucia que la anterior, y fue la base para dos o tres guiones diferentes, ninguno de los cuales gustó a Hitchcock, hasta que encontró el adecuado. Porque esta peli es... pues bien... cómo decirlo con suavidad... Los '50s fueron una década convulsionada. Por una parte, después de la oleada del Macartismo, tenías que apoyar los viejos valores familiares de los Estados Unidos de toda la vida, y no podías permitirte ninguna clase de inocente escapismo. Por lo que los '50s fueron una década turbia. Muy turbia. Y "Vértigo" responde bien a ese espíritu de represión sexual imperante. Porque de que es una película enfermiza, incluso para los cánones bizarros de Hitchcock, es enfermiza. De hecho, quizás fue chocante para el público de la época, que la recibió con tibieza, así como la crítica estadounidense, que dijo lo obvio de ella (a ratos es desesperantemente lenta), aunque después de 1960, los criticoides franchutes de "Cahiers du Cinema" la alabaron como una obra maestra, y así quedó desde entonces.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las pelis más enfermizas que se han rodado jamás. No es enfermizo en el sentido de gore o de mostrar cosas, que en eso "Vértigo" ha sido ampliamente superada. Pero la trama presenta abundante fetichismo necrofílico, porque los personajes tienen una fijación con la muerte que cualquier psiquiatra calificaría de morbosa. No diré en qué aspectos para no matar el suspenso, en caso de que no la hayan visto (y aunque no lo crean, hay muchos herejes que nunca se han tomado la molestia de verla, y después andan diciendo que saben de cine). Ya por eso merece el visionado. Si quieres personajes enfermizos, acude al maestro en retratar personajes enfermizos (ahí tienen al tipo de "Psicosis", ¿OK?).

-- En una ocasión, Raymond Chandler (el tipo que creó al detective Phillip Marlowe, interpretado por Humphrey Bogart en "El sueño eterno") dijo que como regla para escribir policiales, había que desterrar el romance (no lo dijo así, pero ésa es la idea). Bien mirada, su idea es obvia. Sea el detective un excéntrico como Holmes, un pulcro como Poirot, un sentimental como Marlowe o un duro como Spade, siempre debe armarse de enormes dotes de objetividad para seguir las pistas correctas con mayor inteligencia que el resto de los personajes (¡y que el lector!) y desenmarañar lo enmarañado; esto se opone justamente a la subjetividad que, se supone, es la característica de todo buen relato romántico. Así, pues, ¿es posible, a pesar de todo, mezclar ambos? Hitchcock dio con la fórmula. Lo hizo aquí. Porque hay al mismo tiempo una historia de misterio y ribetes policiales, y por otra parte una bizarra historia de amor. ¿Cómo diablos lo hizo? Véanlo por ustedes mismos.

-- El elenco está... ¿cómo decirlo? James Stewart, colaborador habitual de Hitchcock hasta la fecha, luce claramente avejentado, y no consigue dar la nota, incluso para un director de actores tan bueno como Alfredito el Inglés. A cambio las dos féminas están a todo dar. Kim Novak y sus, ejem, asuntillos, despiertan todo el morbo que se puede. Y Barbara Bel Geddes, con su peinado con melenita y sus lentes, tampoco lo hace nada de mal; aquí estaba cuarentona, pero curiosamente, quizás su rol más conocido es ser la Mamá Ewing en el interminable culebrón "Dallas", que empezó algo más de veinte años después de "Vértigo"... (sí, y en "Falcon Crest" estaba la ex esposa de Ronald Reagan, ¿qué pasa con eso?). Del resto del elenco no hablamos, porque casi todo se concentra en ellos tres.

-- El ritmo de la historia es quizás el gran talón de aquiles. Porque en verdad (y cagándome en todo lo que diga la crítica francesa intelectualoide, que no es importante porque es crítica, no es interesante porque es francesa, y no es de ninguna utilidad porque es intelectualoide), la primera mitad de la peli es un fastidio, y si toda la peli hubiera seguido así, hubiéramos terminado relegando el DVD a lo más profundo del cajón (si es que nos hubiéramos tomado la molestia de comprarlo/piratearlo/descargarlo, en primera). Para que vean como a veces la crítica yanki acierta más que la crítica estiradote europea. Pero la segunda mitad... ¡Oh, Dios Mío, Señor del Universo, Misericordioso Rector de la Creación! En la segunda mitad despega pesadamente, se mantiene pesadamente en el aire, y no digo pesado en el sentido de "como plomo", sino pesado en el sentido de "ese puñetazo de boxeador que te vuela tu bella mandíbula". Aquí es donde viene lo morboso, lo fetichista, lo necrófilo a full... ya me entienden, vamos.

-- El apartado visual es poderosísimo. Bueh, los efectos especiales de la peli hace tiempo que están superados, pero para la época eran toda una novedad. Y he aquí la marca que distingue al maestro del simple pergueñador de FXs como... no, no quiero dar nombres (¡Michael Bay! Ups, se me salió...): la marca es que aún pasados de moda, los efectos especiales de Hitchcock siguen viéndose como visualmente maestros. Sin lugar a dudas, la escena del campanario es un verdadero hito fílmico, y ha sido imitada y copiada en ya no digamos cuántas partes (hasta en "Batman: La serie animada", sin ir demasiado lejos).

-- Bernard Herrmann. ¿Qué hubiera sido de Papi Hitchcock, si no tuviéramos a Tío Herrmann acompañándole en lo de las bandas sonoras? Herrmann era el colaborador habitual de Hitchcock en el tema, y aquí una vez más cumple certeramente.

-- De la cola tras esta película, mejor no hablemos. O mejor hablemos de dos. El guión íntegro de "Doble de cuerpo" de Brian de Palma está prácticamente calcado de "Vértigo", con algunos pequeños cambios por aquí y por allá (locaciones, un poco más de morbo sexual, esa clase de cosas, y es que Hitchcock siempre ha sido el pintor renacentista y de Palma el maestro de brocha gorda). Y Faith No More se lo plagiaron íntegro, bajo la excusa del homenaje, para el videoclip de su tema esque-Ministry "Last Cup of Sorrow", contratando para hacer de sucedánea de Kim Novak a una chica tan turbia como Jennifer Jason Leigh (al menos Mike Patton y compañía la hicieron buena). Por cierto, y para terminar con el apartado "influencias", es cierto que en pelis como "Harry el Sucio" o "Bajos instintos", San Francisco es una ciudad con personalidad propia, hasta el punto que sería inimaginable rodar esas pelis en ambientaciones distintas, pero por otra parte, en esto no hacen sino seguir la estela dejada por Hitchcock con su propia visión de San Francisco; un San Francisco totally '50s y sin la carga homoerótica de su época posterior como la Sodoma y Gomorra del XX, pero sigue siendo el San Francisco icónico de filmes posteriores.

IDEAL PARA: Ver una cinta clásica a tope (bueno, la segunda mitad más que la primera).

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