miércoles, 26 de abril de 2006

"Bajos instintos" (1992).


-- "Basic Instinct". Estados Unidos. Año 1992.
-- Dirección: Paul Verhoeven.
-- Actuación: Michael Douglas, Sharon Stone, George Dzundza, Jeanne Tripplehorn, Denis Arndt, Leilani Sarelle, Bruce A. Young, Chelcie Ross, Dorothy Malone, Wayne Knight, Daniel von Bargen, Stephen Tobolowsky, Benjamin Mouton, Jack McGee, Bill Cable.
-- Guión: Joe Eszterhas.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.

-- "Bajos instintos" en IMDb.
-- "Bajos instintos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un pijo con plata, dueño de una disco decadente, es convertido en cebollas en escabeche por su amante, una chica rubia y con un cuerpo para pegársele como pulpo. La principal sospechosa es una psicóloga que le gusta el sexo con cocaína, es bi, y no usa ropa interior bajo su cortísima minifalda. El policía las está pasando crudas por una investigación interna, y porque viene saliendo de una relación con otra psicóloga, que tiene un cuerpo que tampoco desmerece, la verdad. El policía se mete, se mete y se mete, y termina acostándose en la cama del delito con la principal sospechosa. Y la pasan tan bien, que se las arreglan para sobrevivir mientras que hay escabechina de todo el resto de los personajes.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Era el tiempo final de la sexualmente deprimente Era Reagan (no se engañen, Bush padre era más de lo mismo, pero en versión cutre), y se estaban poniendo de moda las películas calentonas de alto presupuesto. Es decir, películas de alto presupuesto con un remedo de trama, y con harta (o no tanta) lujuria incorporada. Es decir, estamos hablando de "Atracción fatal", "Una propuesta indecente", "Ghost", "El cuerpo del delito", "Acoso sexual", "Sliver", "El especialista", "El amante", "El color de la noche", etcétera. Ni qué decir que en la mayoría de ellas, las escenas de sexo darían hoy en día risa, de no ser porque el cine, lejos de seguir en un buen y sano destape, se ha vuelto ahora tanto o más monástico que el de los '50, y en general los blockbusters son todos calientasopa (harta sensualidad, harto bikini, harta ropa gimnástica de lycra), pero poco de acción de verdad.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Por el sexo. No es por nada que Sharon Stone se hizo famosa después de esta película, y quedó encasillada en roles de mujer carnívora como los de "Sangre y arena", "Sliver" o "El especialista". Aunque Jeanne Tripplehorn tampoco se queda atrás.

-- No cuenta como escena de sexo, pero casi: la famosa escena del cruce de piernas de Sharon Stone. Sin comentarios, ¿no?

-- Michael Douglas haciendo saltitos al volante en las calles de San Francisco. No lo hacía desde los tiempos en que era el patiño de Karl Malden, en la serie de televisión que se llamaba... ¿adivinan?

-- La discoteca homo-bi-trans-meta-ultra-sex, es un lugar tan decadente e inmoral, que tocan punchipunchi technohouse (se ve que la película es antes del rave). No se sabe de alguien que haya hecho el experimento, pero afinando el oído, capaz que se escuche Haddaway, Corona y 2 Unlimited de fondo. Al menos ya sabemos cómo nos reiremos de la fiesta satan-rave de "Mátrix recargado", en diez años más ("¿y esto lo encontraban música para chicos malos? ¡Ajústate el audífono, abuelo!").

-- Porque cimentó la triste fama de Joe Ezsterhas como guionista (fue nominado a los Premios Razzie como peor guionista del año, compitiendo con "El guardaespaldas", "Cristóbal Colón: El descubrimiento", "Deseo y decepción", "Un destello en la oscuridad", y perdiendo ante "¡Para, o mamá dispara!"). Fama que después confirmaría con bodrios espectacularmente malos como "Sliver", "Jade" y "Showgirls", con historias terribles en las que, para colmo, había menos sexo cada vez.

-- Porque, pongámonos serios, Paul Verhoeven consiguió el imposible de hacer una buena película, entretenida y con bastante tensión y suspenso, a partir de una historia bodriosa y unos actores terribles, lo que lo acredita desde ya como un gran director (ha tenido momentos memorables, como "Robocop", y otros horripilantes, como "Showgirls").

-- Por la mitología adyacente a la película: que no actuaban y se lo faenaban de verdad, que Michael Douglas quedó loco con la Stone y tuvo que ir a parar a terapia para dejar de tenerle tanto gusto a eso de follar...

IDEAL PARA: Bueeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhh... Sean honestos, ésta no la van a ver porque sea intelectualmente profunda, ¿verdad?

2 comentarios:

filomeno2006 dijo...

Jugaba con el fetichismo masculino sobre la ropa interior ( o su ausencia) de las féminas.....

General Gato dijo...

Bueno, la peli era un compendio de una tonelada de fetiches varios, en realidad... Y sí, el fetichismo de la ropa interior está en lugar bien destacado (esa escena en el departamento, ese cruce de piernas...).

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