jueves, 27 de enero de 2011

"La llamada fatal" (1954).


-- "Dial M for Murder" (título original en inglés), "Con M de Muerte" (Venezuela), "Crim perfecte" (título en catalán), "Crimen perfecto" (título en España), "Disque M para matar" (título en Brasil). Estados Unidos. Año 1954.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Ray Milland, Grace Kelly, Robert Cummings, John Williams, Anthony Dawson, Leo Britt, Patrick Allen, George Leigh, George Alderson, Robin Hughes.
-- Guión: Frederick Knott, basado en su propia obra teatral.
-- Banda Sonora: Dimitri Tiomkin.

-- "La llamada fatal" en IMDb.
-- "La llamada fatal" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A bordo de un barco barquito llega un antiguo tenista, a los brazos de su amada esposa (¿amada? ¡Ya sabemos por ésas que cuando se nota demasiado el arrurrú-paloma, es que el Maestro Hitchcock está planeando algo sucio!). Resulta que la esposa, mientras tanto, tan sueltas de cuerpos y cascos que son ellas, tiene sus, ehm, detallitos, con un escritor de novelas policiales. Y la parejita... bueno, la parejita adúltera, se entiende, está nerviosina porque han llegado unos anónimos diciendo que miren ustedes cómo mojan, que si ustedes no depositan una cantidad de dinero, entonces... lo de siempre, vamos. Así es que todos saltoncillos porque si el ex tenista llegara a enterarse... Bueno, apenas el novelista se manda a cambiar con la señora, y uno está diciéndose cómo tan confiado el ex tenista, que no ve lo evidente, es que apreciamos que éste viene con un pañito sucio (¡lo sabíamos, lo sabíamos, si el sucio degenerete de Hitchcock no nos falla nunca!). Porque llama por teléfono a un tipejo que conoce de por aquí o por allá. Y le plantea la cosa buenamente: sé que andas en asuntillos sucios y puedo hacer que la pesada mano de la justicia te quiebre el cuello si no haces todo lo que yo te diga, pero por otra parte, si eres un pan de Dios conmigo y te conviertes en esclavo de mis decisiones (ehm, ehm, eso me lo inventé yo, pero suena bien, ¿no?), entonces te pagaré una gruesa suma en cash. ¿Qué decides? El tipo, bueno, viéndolo así, como que no hay muchas opciones. ¿Y qué le encarga hacer el ex tenista? Obvio, matar a la señora. Con el infalible plan falible de toda la vida. Porque la maquinaria está bien engrasada, pensada hasta el último detalle, y... bueno, aguántense ahí, que siempre ese sucio jugador Hitchcock tiene alguna carta guardadita bajo la mesa...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La trayectoria fílmica de Hitchcock es tan extensa que va desde el cine mudo hasta ¡1976! ("Trama macabra"). Pero sin lugar a dudas, su década gloriosa fueron los '50s, con portentosos clásicos como "Extraños en un tren", "La ventana indiscreta", "Para atrapar al ladrón", "Vértigo", "Intriga internacional"... cerrándola de manera maestra con ese canto gregoriano a la suciedad mental que es "Psicosis". ¿Los ingredientes? El más obvio es, por supuesto, su sentido del suspenso, creado a partir de historias de argumentos retorcidos con un montaje endiablado y calculado hasta el último milímetro de metraje. Pero también hay otro un poco más soterrado: su fijación con los problemas psicológicos, y muy en particular, con los problemas sexuales, que están siempre en pulsión debajo de sus pel... no se hagan, no me digan que nunca han visto una peli sucia por el puro placer de ver una peli sucia. Para los conservadores y eisenhowerianos '50s, esa cosa represora/reprimida que tenía el cine de Hitchcock les caía a las maravillas. Y en la Europa cultureta intelectualoide de "Cahiers du Cinema", lo valoraban por eso, por sucio, más allá de ser un director "comercial". Como de costumbre, "La llamada fatal", basada en una obra teatral (como la otra joyita suciohitchcockiana que es "La soga"), contiene esa delicada mezcla de historia con mucho suspenso, combinada con una psicología sucia de personajes a más no poder. Disfruten, manga de pervertidillos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una historia de suspenso de cabo a rabo. Todo parece estar quieto y normal, pero resulta que no: hay un adulterio de por medio. Después se lo tratan de esconder a Mr. Cuernos, pero no: resulta que éste sabe. Después éste planea matar a la señora, y entonces... Esta peli tiene la virtud de salir siempre con algo completamente inesperado a cada instante, y lo que es más increíble, todo encaja. La solución final es simplemente abismal (aunque, admitámoslo, Hitchcock hizo trampa escamoteándonos "inocentemente" un cuadrito de dos segundos en que todo el andamiaje se hubiera venido abajo, pero de manera increíble, no se nota en lo absoluto sino hasta cuando tienes la respuesta en las manos y ves con atención la peli una segunda vez... el viejo zorro la volvió a hacer). En 1998 trataron de perpetrar un remake, concretamente la decente "Un crimen perfecto", por si les sonaba la trama, en la que mezclaron al personaje del sicario y a la del amante en uno solo, y de escritor lo convirtieron en pintor (Viggo Mortensen en su era pre-TLOTR), y al verse obligados a tocar la maquinaria, acabaron por cargársela y convertirla en... bueno, en un thriller decente, decíamos, pero un thriller olvidable más, al final del día. Algo bueno que tienen estos remakes, más allá de ser "entretenidos", "actualizadores" o "necesarios", es hacer la comparación de lo que hace un artesano del día a día en comparación de un gran genio artístico como Hitchcock, comparación que aquí es bastante evidente (bueno, en lo de "Un crimen perfecto" se esforzaron al menos, que en cuanto al "Psicosis" de Gus van Sant, es que el hombre ni siquiera dio la pelea...). Bueno, desvaríos remakísquicos aparte: resulta que esta peli transcurre casi entera en el departamento de los protas (la secuencia más larga fuera de ahí son algunas escenillas en el club de caballeros al que va nuestro marido caballero-ehm...), y la verdad de las cosas es que ni siquiera se nota, tanta es la tensión que el parido de Hitchcock consigue desatar.

-- Ya sabía yo que ustedes querían llegar a esto. ¿Es una peli perversa, fetichista, malévola, como otras de Hitchcock? Sí, sí lo es. De partida, la peli tiene un regusto a represión homosexual que tira patrás de una. El ex tenista es el típico chico guapo que ahora lo podrías ver luciendo camiseta en una discogay, que se casa con un mujerón como es Grace Kelly sólo por el money, y que es nada más ñarigatu para seduc... ehm, convencer al matón de mala monta (otro que tiene una cara de pervertido que...) de que mate a la mujer en medio. Si eso no es filogay, entonces no sé qué será. ¿Y la heroína? Es la clásica heroína gélida pretty-rubia-pero-sucia a las que Hitchcock tanto les gustaba humillar simbólicamente (a veces no tan simbólicamente) en sus pelis. O sea, Grace Kelly tiene a un marido encerrado en el closet, y en vez de divorciarse como toda mujer que se respete, se encama con otro tipo, pero sin soltar pan ni peazo... y por eso se mete en el brete que se mete (o la meten, mejor dicho). Y si eso no basta, pues bien, tenemos la escena en que por fin viene la ejecución del plan, que hace gala desplegando sadismo a chorros por los costados (ese matón de poca monta, sucio y piltrafoso, a punto de cargarse a la angelical Grace Kelly en su vaporoso atuendo de noche...). No adelantaré más detalles de la trama, que ya bastante he hecho poniéndolos sobre la pista, pero bueno, si eso no era suficiente para defecarse en una de las bellezas superlativas del cine clásico de Hollywood, pues que el calvario sadomasoca no acaba. Sí, lo sabemos, Hitchcock es un sucio. Y un reprimido. Por algo sus pelis siguen viéndose hoy en día. (Aunque ningún remake suyo tendrá éxito si es que insisten en hacerlos con la asepsia políticamente correcta que tanto predomina hoy en día).

-- Las actuaciones acá son brillantes. Obviamente el crédito principal se lo lleva Grace Kelly, con la que probablemente es una de las mejores actuaciones de su carrera, muy por encima de lo que se supone es una scream queen al uso, para entregarnos amor, terror, dudas, inseguridad, una extensa gama de emociones y sentimientos que cruzan por su personaje. Ray Willand es el marido medio ya-saben-qué, y la verdad es que el papel le sienta como un guante (¿habrá sido...? no-no-no, qué mal pensados, el hombre era casado en la vida real... ¿pero y si...?). Robert Cummings como el escritor de novelas policiales está un poco desabridito, pero bueno, mala suerte que sea "el jovencito" (personaje por definición siempre desabrido, salvo que sea un antihéroe, lo que no pasa acá) y que además sea limpio e impoluto y por tanto maldita sea si a Hitchcock le importa un rábano como personaje. Anthony Dawson está brillante como esa porquería de chuloputo escoria al que contratan para cometer el crimen perfecto, y John Williams (no el compositor: alcance de nombre aquí, ¿vale?) está grande como la vida en su rol de detective que al principio pareciera ser un tanto memo y aburrido, pero que después se revela como un profesional de tomo y lomo en lo suyo (¿están seguros de que no se robaron de acá la idea para crear al detective Columbo...?).

IDEAL PARA: Ver una de las mejores piezas de uno de los mejores cineastas de suspenso... ¡Qué digo, uno de los mejores cineastas a secas de todos!

2 comentarios:

Gocuzero dijo...

Seguimos con mas hitchcook nada mas que En los simposon hace referencia en el episodio de noche de brujas con el titulo Marque z para zombies auque el episodio no tiene nada que ver con la peli me llamo la atencion el uso del titulo. Tambien en la casita del horror XX usan el titulo de esta peli con 'Marque m para asesinato Presione'# para regresar

General Gato dijo...

"Marque Z para zombies" fue para mí el acabóse de las historias de zombis, después de verlo nunca más pude tomarme en serio una del género. La otra no la he visto, aunque a estas alturas del partido lo más rescatable de la serie en la actualidad vienen siendo los especiales de Noche de Brujas...

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