11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 27 de enero de 2011

"La llamada fatal" (1954).


-- "Dial M for Murder" (título original en inglés), "Con M de Muerte" (Venezuela), "Crim perfecte" (título en catalán), "Crimen perfecto" (título en España), "Disque M para matar" (título en Brasil). Estados Unidos. Año 1954.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Ray Milland, Grace Kelly, Robert Cummings, John Williams, Anthony Dawson, Leo Britt, Patrick Allen, George Leigh, George Alderson, Robin Hughes.
-- Guión: Frederick Knott, basado en su propia obra teatral.
-- Banda Sonora: Dimitri Tiomkin.

-- "La llamada fatal" en IMDb.
-- "La llamada fatal" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A bordo de un barco barquito llega un antiguo tenista, a los brazos de su amada esposa (¿amada? ¡Ya sabemos por ésas que cuando se nota demasiado el arrurrú-paloma, es que el Maestro Hitchcock está planeando algo sucio!). Resulta que la esposa, mientras tanto, tan sueltas de cuerpos y cascos que son ellas, tiene sus, ehm, detallitos, con un escritor de novelas policiales. Y la parejita... bueno, la parejita adúltera, se entiende, está nerviosina porque han llegado unos anónimos diciendo que miren ustedes cómo mojan, que si ustedes no depositan una cantidad de dinero, entonces... lo de siempre, vamos. Así es que todos saltoncillos porque si el ex tenista llegara a enterarse... Bueno, apenas el novelista se manda a cambiar con la señora, y uno está diciéndose cómo tan confiado el ex tenista, que no ve lo evidente, es que apreciamos que éste viene con un pañito sucio (¡lo sabíamos, lo sabíamos, si el sucio degenerete de Hitchcock no nos falla nunca!). Porque llama por teléfono a un tipejo que conoce de por aquí o por allá. Y le plantea la cosa buenamente: sé que andas en asuntillos sucios y puedo hacer que la pesada mano de la justicia te quiebre el cuello si no haces todo lo que yo te diga, pero por otra parte, si eres un pan de Dios conmigo y te conviertes en esclavo de mis decisiones (ehm, ehm, eso me lo inventé yo, pero suena bien, ¿no?), entonces te pagaré una gruesa suma en cash. ¿Qué decides? El tipo, bueno, viéndolo así, como que no hay muchas opciones. ¿Y qué le encarga hacer el ex tenista? Obvio, matar a la señora. Con el infalible plan falible de toda la vida. Porque la maquinaria está bien engrasada, pensada hasta el último detalle, y... bueno, aguántense ahí, que siempre ese sucio jugador Hitchcock tiene alguna carta guardadita bajo la mesa...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La trayectoria fílmica de Hitchcock es tan extensa que va desde el cine mudo hasta ¡1976! ("Trama macabra"). Pero sin lugar a dudas, su década gloriosa fueron los '50s, con portentosos clásicos como "Extraños en un tren", "La ventana indiscreta", "Para atrapar al ladrón", "Vértigo", "Intriga internacional"... cerrándola de manera maestra con ese canto gregoriano a la suciedad mental que es "Psicosis". ¿Los ingredientes? El más obvio es, por supuesto, su sentido del suspenso, creado a partir de historias de argumentos retorcidos con un montaje endiablado y calculado hasta el último milímetro de metraje. Pero también hay otro un poco más soterrado: su fijación con los problemas psicológicos, y muy en particular, con los problemas sexuales, que están siempre en pulsión debajo de sus pel... no se hagan, no me digan que nunca han visto una peli sucia por el puro placer de ver una peli sucia. Para los conservadores y eisenhowerianos '50s, esa cosa represora/reprimida que tenía el cine de Hitchcock les caía a las maravillas. Y en la Europa cultureta intelectualoide de "Cahiers du Cinema", lo valoraban por eso, por sucio, más allá de ser un director "comercial". Como de costumbre, "La llamada fatal", basada en una obra teatral (como la otra joyita suciohitchcockiana que es "La soga"), contiene esa delicada mezcla de historia con mucho suspenso, combinada con una psicología sucia de personajes a más no poder. Disfruten, manga de pervertidillos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una historia de suspenso de cabo a rabo. Todo parece estar quieto y normal, pero resulta que no: hay un adulterio de por medio. Después se lo tratan de esconder a Mr. Cuernos, pero no: resulta que éste sabe. Después éste planea matar a la señora, y entonces... Esta peli tiene la virtud de salir siempre con algo completamente inesperado a cada instante, y lo que es más increíble, todo encaja. La solución final es simplemente abismal (aunque, admitámoslo, Hitchcock hizo trampa escamoteándonos "inocentemente" un cuadrito de dos segundos en que todo el andamiaje se hubiera venido abajo, pero de manera increíble, no se nota en lo absoluto sino hasta cuando tienes la respuesta en las manos y ves con atención la peli una segunda vez... el viejo zorro la volvió a hacer). En 1998 trataron de perpetrar un remake, concretamente la decente "Un crimen perfecto", por si les sonaba la trama, en la que mezclaron al personaje del sicario y a la del amante en uno solo, y de escritor lo convirtieron en pintor (Viggo Mortensen en su era pre-TLOTR), y al verse obligados a tocar la maquinaria, acabaron por cargársela y convertirla en... bueno, en un thriller decente, decíamos, pero un thriller olvidable más, al final del día. Algo bueno que tienen estos remakes, más allá de ser "entretenidos", "actualizadores" o "necesarios", es hacer la comparación de lo que hace un artesano del día a día en comparación de un gran genio artístico como Hitchcock, comparación que aquí es bastante evidente (bueno, en lo de "Un crimen perfecto" se esforzaron al menos, que en cuanto al "Psicosis" de Gus van Sant, es que el hombre ni siquiera dio la pelea...). Bueno, desvaríos remakísquicos aparte: resulta que esta peli transcurre casi entera en el departamento de los protas (la secuencia más larga fuera de ahí son algunas escenillas en el club de caballeros al que va nuestro marido caballero-ehm...), y la verdad de las cosas es que ni siquiera se nota, tanta es la tensión que el parido de Hitchcock consigue desatar.

-- Ya sabía yo que ustedes querían llegar a esto. ¿Es una peli perversa, fetichista, malévola, como otras de Hitchcock? Sí, sí lo es. De partida, la peli tiene un regusto a represión homosexual que tira patrás de una. El ex tenista es el típico chico guapo que ahora lo podrías ver luciendo camiseta en una discogay, que se casa con un mujerón como es Grace Kelly sólo por el money, y que es nada más ñarigatu para seduc... ehm, convencer al matón de mala monta (otro que tiene una cara de pervertido que...) de que mate a la mujer en medio. Si eso no es filogay, entonces no sé qué será. ¿Y la heroína? Es la clásica heroína gélida pretty-rubia-pero-sucia a las que Hitchcock tanto les gustaba humillar simbólicamente (a veces no tan simbólicamente) en sus pelis. O sea, Grace Kelly tiene a un marido encerrado en el closet, y en vez de divorciarse como toda mujer que se respete, se encama con otro tipo, pero sin soltar pan ni peazo... y por eso se mete en el brete que se mete (o la meten, mejor dicho). Y si eso no basta, pues bien, tenemos la escena en que por fin viene la ejecución del plan, que hace gala desplegando sadismo a chorros por los costados (ese matón de poca monta, sucio y piltrafoso, a punto de cargarse a la angelical Grace Kelly en su vaporoso atuendo de noche...). No adelantaré más detalles de la trama, que ya bastante he hecho poniéndolos sobre la pista, pero bueno, si eso no era suficiente para defecarse en una de las bellezas superlativas del cine clásico de Hollywood, pues que el calvario sadomasoca no acaba. Sí, lo sabemos, Hitchcock es un sucio. Y un reprimido. Por algo sus pelis siguen viéndose hoy en día. (Aunque ningún remake suyo tendrá éxito si es que insisten en hacerlos con la asepsia políticamente correcta que tanto predomina hoy en día).

-- Las actuaciones acá son brillantes. Obviamente el crédito principal se lo lleva Grace Kelly, con la que probablemente es una de las mejores actuaciones de su carrera, muy por encima de lo que se supone es una scream queen al uso, para entregarnos amor, terror, dudas, inseguridad, una extensa gama de emociones y sentimientos que cruzan por su personaje. Ray Willand es el marido medio ya-saben-qué, y la verdad es que el papel le sienta como un guante (¿habrá sido...? no-no-no, qué mal pensados, el hombre era casado en la vida real... ¿pero y si...?). Robert Cummings como el escritor de novelas policiales está un poco desabridito, pero bueno, mala suerte que sea "el jovencito" (personaje por definición siempre desabrido, salvo que sea un antihéroe, lo que no pasa acá) y que además sea limpio e impoluto y por tanto maldita sea si a Hitchcock le importa un rábano como personaje. Anthony Dawson está brillante como esa porquería de chuloputo escoria al que contratan para cometer el crimen perfecto, y John Williams (no el compositor: alcance de nombre aquí, ¿vale?) está grande como la vida en su rol de detective que al principio pareciera ser un tanto memo y aburrido, pero que después se revela como un profesional de tomo y lomo en lo suyo (¿están seguros de que no se robaron de acá la idea para crear al detective Columbo...?).

IDEAL PARA: Ver una de las mejores piezas de uno de los mejores cineastas de suspenso... ¡Qué digo, uno de los mejores cineastas a secas de todos!

domingo, 1 de febrero de 2009

"La ventana indiscreta" (1954).


-- "Rear Window". Estados Unidos. Año 1954.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: James Stewart, Grace Kelly, Wendell Corey, Thelma Ritter, Raymond Burr, Judith Evelyn, Ross Bagdasarian, Georgine Darcy, Sara Berner, Frank Cady, Jesslyn Fax, Rand Harper, Irene Winston, Havis Davenport, Marla English.
-- Guión: John Michael Hayes, basado en el relato corto "Murder from a Fixed Viewpoint" de Cornell Woolrich.
-- Banda Sonora: Franz Waxman.

-- "La ventana indiscreta" en IMDb.
-- "La ventana indiscreta" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un fotógrafo ha sentido the call of the wild con demasiada fuerza, y eso le ha costado una buena fractura de pierna, que lo tiene empotrado en una silla. Sin mucho quehacer, su vicio profesional le vence, y empieza a espiar por su ventana a sus vecinos. Y como para eso tiene herramientas, pues saca todo su repertorio de lentes y contralentes para ensimismarse mirando desde su departamento a toda una pared repleta de ventanas en las que espiar a sus congéneres (no es para tanto tampoco, si en esa época la gente aún no estilaba tener sexo frente a la ventana para que miraran los vecinos...). Nuestro héroe tiene una masajista viejurra que es medio regañona, que cuándo vas a sentar cabeza, que cuándo te vas a casar con esa bella señorita que tanto te quiere, etcétera, y él, pues bien, escurridizo como anguila, que mi modo de vida, que mi arte, etcétera (y es fotógrafo de realidad internacional, que si fuera fotógrafo de Playboy ya no dijéramos...). Y tiene, como ya se habrán percatado, una noviecita. Una chica socialité que lo quiere y lo adora, pero que como buena fémina de pro, cuando se le pone entre ceja y ceja que ese hombre es mío, casi-casi mío, pues bien, ahí está metida de doña como si ya fuera suyo el departamento. Así es que así se la pasa nuestro pobre fotógrafo, aburrido e imposibilitado de escaparse... Mirando al pobre pianista componiendo en su maravillosa room with a view... a la vistesantos del primer piso... a la exquisita criaturita ésa que estudia ballet con un trajecito spandex preGym-'80s... a un comerciante que sale y entra con maletas y con señora... con señora... con señora... un momento... ¿dónde diablos se metió la señora del comerciante? Además, ¿por qué sale y entra el comerciante con maletas a las tres de la mañana...? ¿Y por qué envuelve cuchillos carniceros en papel de diario...? Mmmmmm, todo eso huele a muy sospechoso... Y el fotógrafo decide pasar a la acción. Le pide a un amiguete, antiguo cumpa del glorioso U.S. Army devenido en detective, que investigue un poco a ver qué encuentra, pero no, resulta que la señora se fue al campo, y todo normal. Pero nuestro tipo, ¡ah, no!, está demasiado de ocioso, y como hay una mosca cojonera en el interior de toda alma humana, pues bien, tendrá que seguir adelante, whatever it takes, aunque desentrañar un posible asesinato le cueste la vida. Mucho cuidado. Bien podría ser que desentrañar un posible asesinato en verdad terminara por costarle la vida...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si la calidad cinematográfica se midiera a ratio de cantidad de plagios por año, Alfred Hitchcock sería sin lugar a dudas el más importante cineasta de todos los tiempos porque... ¡Qué manera de colgársele a este pobre hombre! O sea, además del remake "La ventana indiscreta" con Christopher Reeves del año 1998, tenemos también esos sendos remakes bastardos que son "Doble de cuerpo" y "Paranoia"... Bueno, la mayor parte de la gente tiene su punto de morbo y por eso lee nov... perdón, eso ya casi nadie lo hace (lo que no impide que se sigan comprando, por aquello del prestigio inter pares). Por ese punto de morbo, decía, la gente va al cine (o arrienda el DVD o se descarga la peli, ehm), a ver cómo otras gentes sufren y penan (¿han notado cómo las pelis "policiales" son sobre crímenes y las pelis "de amor" son sobre desamor?). Algunos más aberrantemente morbosos dan el siguiente paso y se deciden a crear esa clase de material morboso (a ver, a ver, a ver, todos al set, en su posición, tú el psycho-killer saca el cuchillo así, enarbólalo de manera fálica, tú la scream queen saca un poco más la teta, que se vea el pezón erecto... ¡Así, muy bien!). Y todavía hay tipos (y gatos) aún más morbosamente depravados, que se dedican a mirar esas pelis y disimulan ese regustillo de pasársela bien con un muy erudito y displiscente análisis en blogs como Cine 9009 y otros al uso... Bueno, en el punto intermedio está Alfred Hitchcock, uno de los más enfermizos directores de cine de todos los tiempos, que no se dejó parafilia por plasmar en el cine, de manera sutil por aquello de la censura, pero de que le gustaba lo retorcido, le gustaba... Si bien su carrera ascendente en Hollywood empezó en los '40s, el ecosistema natural de Hitchcock fueron los '50s, en parte porque fue uno de los máximos referentes de la Sociedad Baby Boom, esa bien ordenadita y protestantita city de grandes arrabales con pretty casitas con pie horneado en las ventanas (no miremos a esos malvados motoristas que escuchan esa música diabólica llamada... ¡Rock'n'Roll!), y que no por nada, para darle satisfacción a los instintos más lúbricos, tenía entre sus recovecos a Betty Page y la Revista Playboy. Y bueno, si querías ver toda clase de aberraciones sexuales insinuadas en una peli respetable, ¿qué te quedaba? Ver a Hitchcock. O sea, tenemos homosexualidad latente en "Extraños en un tren", necrofilia latente en "Vértigo", sadismo latente en "La llamada fatal"... Y he aquí que tenemos voyerismo latente en "La ventana indiscreta". Hacía una de BDSM latente y tiene el repertorio completo. Y nadie te podía decir nada porque, después de todo, era sólo una peli, y una peli de suspenso policial y nada más... Después llegaron los más aperturistas '60s y Hitchcock empezó a perder interés, pero no sin antes haber legado varias joyitas a la Historia del Cine. Como la peli que nos ocupa en este minuto, por ejemplo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por lo obvio. Es una peli de Alfred Hitchcock. El tipo era una máquina de meticulosidad morbofetichista, sus pelis estaban maquinadas para jugar con los sentimientos de la gente hasta el último fotograma, incluso las más mediocres de todas, y he aquí que no tenemos una de las más mediocres sino una de las más brillantes. La partida es lenta, incluso tediosa para los estándares fílmicos del siglo XXI, y después de 30-40 minutos pareciera que el asunto no va a estallar nunca, que qué diablos le vieron los críticos a esta peli de Hitchcock para levantarla tanto, que podría mientras estar viendo cómo crecen las malvas del campo... Pero a mitad de peli, las cosas se aceleran. El viejo zorro de Hitchcock ha estado construyendo sutilmente tensión otra vez, y cuando la pone sobre la mesa, con tacto y dosificación (bueno, era inglés, no esperarán que le eche todo el frasco de azúcar al té), la escalada de suspenso es simplemente imparable. El final es simple, incluso hasta obvio y predecible, pero te deja pegado en el borde del asiento justamente por eso, por lo desnudo de la narrativa (nunca mejor dicho, aunque de manera metafórica, claro está). Cuando la peli termina, todavía te estás preguntando cómo demonios lo hizo. Claro, después, reflexionando, puede que entiendas, pero en el intertanto, el uppercut cinematográfico no te lo quita nadie. Bueno, es que era Hitchcock.

-- Toda la peli gira sobre el tema del voyerismo. Poco es lo que puedo escribir sobre el particular, que no haya sido antes explicado en sesudos y muy doctorales análisis por otros tantos estudiosos del lenguaje cinematográfico, de manera que no me explayaré en demasía. Además, me pregunto hasta qué punto Hitchcock quería construir una metáfora sobre el cine, como tantas veces se alega, y hasta qué punto simplemente encontró una manera original de construir suspenso y la utilizó sin tener plena conciencia de la caja de látigos que estaba abriendo (no sería la primera vez en la Historia que ni su propio autor sabía bien qué estaba pariendo). La idea es que la peli entera está referida desde el departamento del fotógrafo, y por lo tanto, la peli no nos entrega todos los elementos de la realidad, sino una visión sesgada de los mismos: la visión que tiene el espectador. Hay aquí entonces un juego de metalenguaje, ya que cuando un cineasta cuenta una historia, también suele escamotear estratégicamente datos para hacer escalar el suspenso de la misma. Si la historia se nos hubiera contado con un cineasta omnisciente que hubiera podido viajar de departamento a departamento, un policial tan simple (simplón, incluso) como éste no hubiera despertado el menor interés. Esto es lo que convierte el final en algo tan aterradoramente metafísico: no lo reventaré, por supuesto, pero si ven la peli desde esa perspectiva, me comprenderán que hay un escalofrío especial. Este juego narrativo es en realidad viejo en la Literatura (se me ocurren "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" de Jorge Luis Borges, "Niebla" de Miguel de Unamuno, la muy posterior y adaptada a peli "La historia sin fin" de Michael Ende, y por remontarnos al pasado cavernario tenemos la "Vera Historia" de Luciano, y ya no digamos de cómo se forró Philip K. Dick con este tema), pero pocas pelis consiguen ese efecto de plasmar lo que es el metalenguaje. Y esta peli lo consigue, además, sin recurrir a herramientas del cine fantástico, como un Terry Gilliam al uso, sino con el realismo más estricto posible.

-- Los actores están simplemente fantásticos. James Stewart, quién ya había actuado para Hitchcock en "La soga" (y reincidiría en "El hombre que sabía demasiado" y en "Vértigo", peli esta última que fue un relativo fracaso en su tiempo y por la cual el muy poco agradecido Hitchcock defenestró a su antiguo colaborador), ofrece aquí una brillante perfomance con un personaje de perfil muy hitchcockiano, a saber, el ciudadano común y corriente sin ningún rasgo particular, que en la intimidad de su hogar esconde un morboso secreto psiquiátrico (difícil que los adocenados ciudadanos de los '50s que debían gozar a escondidas de ver a Betty Page con látigos y cuero no hayan empatizado con este personaje), que de confesarlo en público le significaría la repulsa inmediata de sus buenos vecinos (qué tiempos aquellos, hoy en día los blogueros hablan impúdicamente de cómo le hacen a la plomería mirando fotos de Jenna Jameson siendo asada al spiedo). Grace Kelly, toda dama ella, hace también un significativo rol como novia medio castradora (a falta de madre castradora, otra presencia psicológica habitual en las pelis hitchcockianas), pero que en su rol un tanto edípico, igual se deja envolver por el morbo fetichista de su novio medio-adoptado. Raymond Burr, por su parte, como el comerciante sospechoso de asesinato, aunque su rol es bastante reducido, tiene esa presencia inquietante que, bueno, ya me entienden, eso un par de años antes de inmortalizarse como el sagaz Perry Mason de la serie de TV cincuentera. Y completa el elenco principal de manera también brillante doña Thelma Ritter, como esa caricatura de señora-bien de cuño tradicionalista que condena el meterse en las vidas ajenas como haciendo cruces al Demonio, pero que a la primera oportunidad anda metida husmeando en lo que no le importa, y todo eso para mayor bien, claro está, que ella no será entrometía sino gente decente, pero es que lo hace para asegurarse de que la decencia prevalezca, faltaba más. Sobre el papel, bien mirado, estos personajes no son tan interesantes, son incluso anodinos, pero es la cuidada interpretación de quienes los encarnan, quienes obran la alquimia de convertirlos, no diré en tipos humanos inmortales, pero sí en individuos cuya vida y destino nos puede interesar, voyerísticamente hablando, claro está...

IDEAL PARA: Esa rara especie de depravados intelectuales que son los "estudiosos" de la Ontología, y también para el público más normalito que anda buscando una buena peli de suspenso.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA VENTANA INDISCRETA".

-- (Ir a la página) Comentario en Cinestesia.
-- (Ir a la página) Comentario en la Web del Cine Clásico.
-- (Ir a la página) Comentario en Fuera de Campo.

VIDEOS.

-- Créditos de la peli [sin subtítulos... ni falta que hacen].



-- Espiando el departamento de la Señorita Corazón Solitario y de la Señorita Torso y de otros vecinos... [doblado al español de Ezpaña].
 

martes, 13 de febrero de 2007

"Intriga internacional" (1959).


-- "North by Northwest" (título original), "Con la muerte en los talones" (título en España), "Perseguit per la mort" (título en catalán).
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Cary Grant, Eva Marie Saint, James Mason, Jessie Royce Landis, Leo G. Carroll, Josephine Hutchinson, Philip Ober, Martin Landau, Adam Williams, Edward Platt.
-- Guión: Ernest Lehman.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Intriga internacional" en IMDb.
-- "Intriga internacional" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Cary Grant aparece muy chulo, dando una serie de instrucciones a su secretaria. Como su lengua de metralleta es más rápida que su cerebro, le encarga llamar a su señora madre, sin acordarse de que ella tiene una partida de bridge. Se queda preocupado, así es que en un minuto de una reunión de caballeros en un hotel decide excusarse e ir al teléfono (es que no existían todavía los celulares, ¿vale?). Pero elige el momento mal. El botones del hotel ha estado llamando a otro sujeto distinto, el cual es seguido por un equipo de bribones, así es que los bribones confunden a Grant con el tipo al que han estado siguiendo, lo secuestran y se lo llevan. El pobre hombre la pasa muy mal, porque primero lo interrogan de manera no muy suave, y luego, cuando no dice nada (¿y qué va a decir, si no sabe nada?) le meten una buena dosis de whisky del bueno en el cuerpo, y luego lo ponen al volante de un vehículo que requerirá de un pequeño vuelito para estrellarse. El sujeto despierta en el último instante y consigue salvar el pellejo al precio de ser arrestado por la poli, por conducir en estado de ebriedad. Cuando cuenta su increíble historia (la historia de un borracho e infractor de las leyes del tránsito), nadie le cree, y cuando va a ver la casa, todo luce de manera completamente distinta a como él había dicho que sería. Ahora, nadie le cree su historia, mientras que los bellacos le siguen los pasos, creyéndole un hombre que en realidad no es. Su única esperanza de salvación es encontrar al hombre con el cual le confunden y que, para colmo... ¡no existe! (y no hemos revelado el final de la película, sino que apenas vamos en la primera cuarta parte).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '50s fueron sin lugar a dudas la década del reinado absoluto de Alfred Hitchcock, llamado con muy buenos motivos "el Amo del Suspenso". En aquella década prodigiosa dirigió "Extraños en un tren", "La llamada fatal", "Para atrapar al ladrón", "El hombre que sabía demasiado", "Vértigo", y la cerró con broche de oro con "Psicosis". Fresco su éxito de "Vértigo", Hitchcock quería dirigir una película sobre la identidad equivocada. Además de eso, debía tener una escena en el edificio de las Naciones Unidas, y otra en el Monte Rushmore. Con esos descabellados puntos de apoyo, el guionista Ernest Lehman preparó para él un guión que Hitchcock transformó en una de sus mejores películas. Este filme es enormemente "'50s' style" en su planteamiento, con una banda internacional dedicada a hacer fechorías y un prota representante de lo más bueno y puro del american way of life, involucrado de pronto en algunas sucias operaciones que le enseñarán cuál es el verdadero costo, en términos de diplomacia e intriga, que deben pagarse en las sombras para aquellos quienes tienen vidas regaladas y productivas al interior de la sociedad americana puedan seguir circulando inocentemente por la vida y ganando dinero, algo que en los '50s la gente no tenía tan claro como en la actualidad.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las mejores piezas de suspenso de Hitchcock. El protagonista es absolutamente inocente, y no sabe nada porque no puede tener ninguna relación con la trama, como no sea una pura, simple y desafortunada casualidad. Y su única esperanza de salvación es encontrar a un hombre que, por definición, es inencontrable, por la simple razón de que no existe. Con esos ingredientes, Hitchcock construye una trama solidísima, en donde el prota debe salvar el pellejo a punta de puro ingenio, sin recurrir a los métodos de un John McClane que toda su vida es un fulano común y corriente, hasta que puesto frente a la adversidad se transforma en el superhéroe que, armas y puñetazos mediante, salvará a la Humanidad.

-- Ernest Lehman. Reconocimiento expreso merece este hombre, procedente del humilde y sufrido gremio de los guionistas, y cuyo currículum incluye "Sabrina", "El rey y yo", "West Side story", "La novicia rebelde", "Hello Dolly!" y otra de Hitchcock, su última peli, "Trama macabra". Como dijimos, para hacer el guión Hitchcock le encargó tres mimbres de bizarra combinación, y Lehman cumplió por todo lo alto. Eso es maestría.

-- Escenas grandiosas. La secuencia de la persecusión automovilística, con un protagonista borracho, es notable. La secuencia final en el Monte Rushmore es un clásico, y tuvo el honor de ser parodiada en una extensa secuencia de "Padre de familia". Pero se lleva la palma la clásica escena en la cual el protagonista se encuentra en medio de la nada más nada que pueda haber, y allí a descubierto es acosado por una avioneta de fumigación; son incontables las parodias que se han hecho de esta secuencia.

-- Los actores están en su punto. Cary Grant, como de costumbre, se roba la pantalla por todo lo ancho. Eva Saint Marie cumple bien con ser la rubia vaporosa de Hitchcock (casi cincuenta años después será la mami de Superman en "Superman regresa", para que vean como pasa el tiempo). James Mason compone un villano cuyas expresiones le proporcionan una increíble truculencia psicológica. Y para los fanáticos de la trivia, aparece en un rol secundario nada menos que Edward Platt, cuyo rol más recordado sería como el Jefe del Superagente 86 en ya saben qué serie televisiva.

IDEAL PARA: Ver una Hitchcock que anda cerca de ser "la de Hitchcock que acabe con todas las de Hitchcock" (y hasta cierto punto lo hizo).

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