jueves, 20 de enero de 2011

"La soga" (1948).


-- "Rope". Estados Unidos. Año 1948.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: James Stewart, John Dall, Farley Granger, Cedric Hardwicke, Constance Collier, Douglas Dick, Edith Evanson, Dick Hogan, Joan Chandler.
-- Guión: Arthur Laurents, sobre una adaptación de Hume Cronyn, con aportes sin acreditar de Ben Hecht, basados en la obra teatral de Patrick Hamilton.
-- Banda Sonora: David Buttolph.

-- "La soga" en IMDb.
-- "La soga" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En un departamento, a un pobre diablo se le atraviesa en la garganta una soga de ahorcado, con los efectos fatales que son de prever. El perpetrador, cuando lo siente caer, suelta una exhalación orgásmica y se pone a fumar, y cuando su cómplice trata de llamar su atención, el otro le dice que se relaje, y sigue fumando (sí, huelen a arroz quemado, qué pasa con eso). ¿Por qué? Simplemente porque ellos son Ubermenschen, y por lo tanto, para probar esa superioridad, ese estar Jenseits von Gut und Böse, es que le han dado escabechina al pobrecito inferior. Y para colmo, resulta que el soplanucas de la relación ha invitado a un convite, y esconde el cuerpo en un baúl sobre el cual hará una cena para la noviecita del sujeto, el antiguo novio de la noviecita, los papás del cadáver, y un antiguo profesor. Durante la cena, las cosas se irán espesando lo suyo, porque verán, no importa cuán superior seas, la mediocridad siempre gana aunque sea por el puro aplastante peso de la demografía. ¿Conseguirán el par de asesinos aguaenbote salirse con la suya? ¿Serán descubiertos y sometidos a las leyes comunes de la moralidad de toda la sociedad...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hacia finales de los '40s comienza a producirse la gran transición de Hitchcock. En los '40s había perfeccionado un tipo de cine de suspenso e intriga, pero aún no se le daba bien los extremos de sordidez a los cuales después llegaría el Amo del Miedo (porque da miedo tener a un par de raritos asesinos, eso seguro, como que el recurso apareció en un par de matones del villano de la jamesbondesca "Los diamantes son eternos"). "La soga" es, en ese sentido, una peli transicional dentro de la filmografía hitchcockiana. Además, debido a sus inventivas técnicas narrativas (no ciento por ciento funcionales, pero sí inventivas, a lo menos) ha provocado orgasmoxplosiones en los críticos de cine, que la han elevado a ser una de las cumbres del cine hitchcockiano. Nosotros que la vemos desde la platea, tenemos una opinión algo más mesurada. Después de todo, Cine 9009 no es el blog del tipo que sabe (o pretende saber) de cine, sino del tipo que disfruta el cine. Hay un mundo de diferencia entre ambas cosas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Alfred Hitchcock tomó una arriesgadísima decisión a la hora de rodar esta peli: utilizar largos planos secuencias sin cortes. Si hubiera podido, hubiera rodado la peli en un solo plano secuencia de principio a fin sin ningún corte, al estilo de "El arca rusa" (¿no la vieron? Por qué no me extraña). Pero la técnica lo traicionó, ya que no se podía poner más de 10 minutos de cinta en la cámara, con la tecnología de la época (ahora, con el cine digital, es otra cosa), de modo que debió resignarse a meter cortes estratégicos por aquí o por allá, lo más distanciados y menos visibles que fuera posible. En caso de que seas estudiante de cine, ya te lo voy adelantando: vas a tener que ver esta peli sí o sí, para que sepas qué hizo Hitchcock y cómo lo hizo (y después puedas robarte impunemente la idea, claro está). Pero Cine 9009 no se dirige a los estudiantes de cine (este blog probablemente le metería ideas raras y subversivas en la cabeza, como que por ejemplo el cine entretenido e insubstancial vale mucho más que el cine profundo-pero-aburrido) sino al público en general, así es que... ¿vale para ellos esta peli por ese artificio? La palabra clave es justamente ésa: artificio. Por un lado, existe una correspondencia de fondo y forma bastante interesante, ya que la trama gira en torno a una dupla de personajes que arman todo un artificio para que su crimen sea una obra de arte, y a la vez Hitchcock la rueda como un artificio para que esta peli sea una obra de arte. O el cine como asesinato, podríamos ironizar con una risilla entre dientes, y ya tenemos a los filosoplastas babeándose y escuchándose a sí mismos sobre este concepto. Pero claro, puede ser que prefieras una peli contada de manera más naturalista y normalita, y en ese caso, le darás más importancia al fondo (la trama, las ideas) que a la forma (el artificio), y la verdad es que el fondo no está tan bien como la forma (la trama simplemente no tiene tanto suspenso y a ratos resulta aburridona, y el debate de ideas sobre las implicancias morales de legitimar el asesinato cometido por un "ser humano superior" es demasiado superficial para toda la enjundia que se le podría haber sacado). Hitchcock se basó en una obra teatral para rodar esta peli, que se localiza en un solo ambiente, un departamento, pero este recurso narrativo, la tensión creada subliminalmente mediante la claustrofobia, fue mucho mejor explotado con posterioridad en otra peli hitchcockiana bastante más lograda, que es "La llamada fatal".

-- Una dimensión interesante de la peli, aunque no bien explotada aquí, es el debate sobre los límites morales del ser humano. Los protas matan simplemente porque pueden, y matar es el sello, prueba, signo o reconocimiento de su propia superioridad. Y claro, otros personajes ponen el dedo en la llaga certeramente en el hecho de que si todas las personas opinaran igual, entonces no quedaría nadie vivo, porque todos saldrían de caza para probar que "son superiores". Bueno, uno puede pensar acá en el conflicto entre el imperativo categórico de Kant (las reglas morales deberían ser aquellas que funcionaran más o menos para todos en igualdad de condiciones) y la moral nietzscheana, esta última explícitamente aludida en la peli, según la cual la moral es sólo para los débiles, y los seres superiores están más allá del bien y del mal. El tema estaba candente en 1948 porque Estados Unidos, que después de todo siempre se las ha dado de reserva moral y juez supremo del bien y el mal del resto de la Humanidad, le había dado una buena paliza a los villanos oficiales del siglo XX, que son los nazis, y no en balde la peli menciona el clásico eje Nietzsche-Hitler como una de las posiciones morales defendidas (la de los asesinos, de manera no demasiado extraña). Pero quizás precisamente porque las ideas nietzschohitlerianas eran tan repulsivas para la época (no es que ahora sean más aceptables, pero ha pasado un resto desde la Solución Final, y las cosas se van olvidando lentamente), es que la peli cae un poco en el panfletarismo, en la ridiculización del pensamiento moral del "villano", en particular en el más que hipócrita discurso final del personaje de James Stewart, que condena y censura las ideas de los asesinos, muy al estilo yanketa, aunque fue su discurso el que inspiró a los asesinos en primer lugar, ambigüedad moral que la peli no explota, por supuesto, quizás porque habría resultado demasiado para las audiencias yanketas que siempre les gusta sentirse "los buenos" sin ambages. En ese sentido, si bien la peli porta consigo interesantes planteamientos éticos y morales, que dan para más de una conversación de sobremesa de ésas con vino y cigarrillos y autoindulgencia intelectual, se conforma con mojarse las patitas en el borde de la piscina, en vez de sumergirse de lleno hasta el fondo de ella.

-- Otro subtópico interesante respecto de esta peli es la posibilidad de leerla como una parábola religiosa. El profesor en la peli predica que existe una moral para los fuertes y otra para los débiles, y el asesinato provocado por un "fuerte" es excusable (suponemos que también excusaría los olores fuertes, por un tema de congruencia, ¿no?). Y los asesinos van y tratan de complacerlo implícitamente, poniendo en práctica lo que el otro predicaba en teoría. ¿Queda acaso el maestro reconocido por lo buenos que le salieron los alumnos? ¡No, por el contrario! Se mosquea y se cabrea visiblemente con ellos, y acaba condenándolos. O el profesor que exige imperativamente que sus discípulos hagan esto o aquello para desconocerlos después, como una metáfora del Dios Vengador veterotestamentario, un cliché recurrente de la literatura y el cine yanketas de toda la vida, para quienes el Dios amoroso y compasivo es en realidad "ese gran desconocido". Una de las constantes de la cultura yanketa es que, si aparece una figura que pueda ser identificada metafóricamente con Dios, esa figura va a ser siempre distante, exigente, mandona, y culpabilizará a sus pobres discípulos, que harán todo lo posible por ser buenos y aún así fallarán/fracasarán de manera miserable. O de cómo erigir un imperio tecnocrático siempre al borde de la histeria religiosa. Y el par de raritos asesinos acá son más que un poco histéricos, si me preguntan.

-- Y llegamos a lo que el lector sórdido de pro estaba esperando: los raritos. Sí, la peli es homoerótica a decir basta. No se ve onscreen, claro está, ni se menciona tampoco, por un tema de censura, pero me extraña que haya gente que dude acerca del trasfondo homoerótico de la peli. Ya en la primera escena, Hitchcock rueda el asesinato como si fuera un orgasmo, y a continuación mete morcillas a cada minuto: existe un prota dominante y uno sumiso, el prota dominante se transforma a su vez en sumiso frente al profesor (en su presencia, subliminalmente se pone a acariciar una botella de champaña, después un cordón telefónico...), la víctima es el tipo que virilmente se estaba arreando para su huerto a la única chica (al revés que el anterior noviecito, de cuya hombría bien cabe dudar porque fue éste quién dejó a la hembra, y no se atreve a lanzarse a reconquistarla con arrojo masculino a pesar de que se muere por mojar), en la escena final el soplanucas empuña contra su profesor un objeto tan metafóricamente fálico como lo es una pistola (bien escondida en el bolsillo, para que el simbolismo quede reforzadito)... El hecho de que por motivos de censura no se pueda explicitar abiertamente lo que el subtexto da a entender tan bien, sólo hace incrementar la sordidez de la peli, sordidez que en los '50s se hará marca de fábrica en el cine hitchcockiano (el homoerotismo reprimido será un importantísimo resorte argumental en "Extraños en un tren" y "La llamada fatal", por ejemplo).

-- Mención para las actuaciones. A pesar de que los créditos vienen encabezados por James Stewart, su rol en realidad viene a ser más bien el de detective antagonista a los dos (¿será la palabra adecuada?) antihéroes, y cumple dignamente a pesar de que no puede considerársele uno de sus mejores roles (Stewart lamentó después haber rodado esta peli, y consideró que haberlo contratado para el rol fue un error de casting, aunque estos juicios son demasiado lapidarios, viendo los resultados). Los dos protas son John Dall (el soplanucas) y Farley Granger (el muerdealmohadas, repetirá su incursión hitchcockiana con un papel similar en "Extraños en un tren"), que funcionan estupendamente bien, sin actuar bajo ni pasarse de roscas, en papeles en que el peligro potencial era la sobreactuación (interesantemente, varios actores de Hollywood con más cartel rechazaron esos roles porque en efecto eran gay o bi, y tenían miedo de que su trabajo actoral resultara tan bueno que acabara por revelarlos dentro del closet). El resto del elenco de soporte, un grupo bastante pequeño habida cuenta de que toda la acción transcurre en un convite para pocas personas en un departamento, funciona relativamente bien, aunque el que se lleva la palma sea probablemente el gran e injustamente hoy olvidado Cedric Hardwicke, quien toma un rol que sobre el papel es penoso hasta lo patético (un pobre hombre sin muchas luces y sin nada particular que lo haga destacable), y a punta de actuación y dignidad lo convierte en un tipo querible y entrañable, robándose literalmente la película en la escena en que debate con uno de los asesinos acerca de la moral.

IDEAL PARA: Ver una peli de Hitchcock quizás un tanto sobrevalorada e irregular, pero aún así con varios puntos fuertes con los cuales defenderse.

2 comentarios:

Gocuzero dijo...

Una peli Alfred Hitchcock que no se no me termino de gustar pero igual esta genil por la forma en que va anochesiendo en el fondo lo de que eran maricones si no me lo dicen no me lo creo, talvez por que ponia mas atencion al baul del muerto y al fondo que a los personajes en si.

Por sierto que rayos es un soplanucas.

General Gato dijo...

Me pasó lo mismo, fue en una segunda pasada (años después) que empecé a encontrarle la vuelta. Las indicaciones de que son gays son subliminales, están en los gestos y actitudes.

En el jocoso lenguaje popular chileno, un "soplanucas" es el complemento necesario de un "muerdealmohadas" dentro de una relación sodomítica.

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