11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 14 de octubre de 2012

"Carnage" (2011).


-- "Carnage" (título original en inglés), "Un dios salvaje" (título en Argentina y España). Francia / Alemania / Polonia / España. Año 2011.
-- Dirección: Roman Polanski.
-- Actuación: Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly, Elvis Polanski, Eliot Berger, y con las voces de Joseph Rezwin, Nathan Rippy, Tanya Lopert y Julie Adams.
-- Guión: Yasmina Reza y Roman Polanski, sobre la obra teatral de la primera, con traducción de Michael Katims.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.

-- "Carnage" en IMDb.
-- "Carnage" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un niño... ¡¡¡LE PEGA A OTRO NIÑO!!! ¡¡¡EN UN PARQUE, A VISTA Y PACIENCIA DE TODO EL MUNDO!!! ¡¡¡CON UN PALO!!! ¡¡¡Y LE VUELA LOS DIENTES!!! OMFG, Rousseau... ¡¡¡ESTABA EQUIVOCADO!!! ¡¡¡EL HOMBRE NO ES QUE SEA UN BUEN SALVAJE QUE LA SOCIEDAD LO MALVERSA Y LO CORROMPE, SINO QUE EL HOMBRE ES UN LOBO PARA EL HOMBRE!!! (Claro que todo esto se ve de lejos, así es que nada de carnaza, por si acaso). (Además, es una Polanski movie, ¿eh?). Pero, a ver, momentito, ellos son niños, veamos mejor como tratan la situación... ¡¡¡LOS ADULTOS!!! ¿OK? Veamos. Ahí los tenemos. En el departamento de la escritora investigadora sobre las catástrofes de Africa y el vendedor de suministros de gasfitería varia, tenemos la visita de una pareja conformada por un abogado y por... bueno, su esposa que hace... bueno, algo. Los anfitriones son los padres de la víctima a la que le han volao dos dientes, los visitantes son los padres del aprendiz de terrorista. Ambos empiezan entonces una soterrada competencia para ver... ¡¡¡QUIÉN ES MÁS CIVILIZADO!!! Y bueno, unos dicen que debemos arreglarlo como adultos, que reconocemos que hubo una situación, mejor la solucionamos y dejamos todo en el pasado, los otros dicen que nosotros lo arreglamos MÁS como adultos, reconocemos MÁS que hubo una situación, que mejor la solucionamos MÁS y dejamos todo MÁS en el pasado. Y los otros pesados, dale con que NOSOTROS hacemos todo lo anterior MÁS, y los otros... Ya me entienden. Poco a poco, el amor que cada uno le tiene a eso de ser civilizado hará que terminen por empezar a descuerarse que los otros parecen civilizados pero no lo son, a lo que los otros dirán ¿¿¿INCIVILIZADO YO??? y sacarán otros descueres al canasto, y... Así como por hora y media de peli. Dirigida por Roman Polanski, por supuesto, faltaba más, quién otro iba a atreverse a...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

...montarse una obra de teatro prácticamente tal cual en el cine. O sea, bueno, ya sabemos que desde hace años, Roman Polanski las ve canutas. Después de que en 1977 tuvo que salir por pies de Estados Unidos bajo acusaciones de haberse afilado a una menor de edad (en el mismo país en donde Charles Chaplin, de cuatro matrimonios, sólo una de las novias era mayor de 18), el caso es que rodar se le ha puesto cuesta arriba. Que en Francia y otras naciones europeas hay financiamiento igual si se golpean puertas (y se llora un poco ser refugiado polaco-etcétera), pero no tienen la maquinaria de promoción que Hollywood puso a su disposición para, digamos, "El bebé de Rosemary" o "Chinatown", y por lo tanto sus pelis pasan bastante más desapercibidas. Y para colmo, después de como tres décadas del asunto, van y ¡ZAZ!, le envían una orden de arresto internacional para agarrarlo nada menos que concurriendo a una ceremonia de premios, porque probablemente mandar arrestar y humillar de esa manera a un cineasta en el extranjero cuyo gran delito fue afilarse a una menor de edad treinta años atrás debe ser seguramente más prioritario que, digamos, no sé... mandar arrestar y humillar a un ex Presidente que se pasea en su propio rancho en Texas cuya gran falta fue afilarse a Afganistán e Irak, porque joderse a un solo país entero parece que no le bastaba. Y aunque después consiguieron que Polanski quedara en paz ante la justicia Suiza (a la manera limpia, no haciéndose el enfermo terminal como cierto general chileno arrestado ultramar que por supuesto no es el General Gato vuestro seguro servidor), resulta que ahora el hombre probablemente no pueda moverse fuera de los Alpes sin que los perros de presa se le ceben encima. ¿Cómo puede hacerlo entonces para seguir rodando? Bueno, la clave es bajo presupuesto, proyectos de bajo perfil... como esta obra de teatro precisamente. Admitámoslo, el Roman Polanski de "La danza de los vampiros" o "El pianista" probablemente no lo volvamos a ver más, no porque haya perdido el genio o el toque, sino simplemente porque no van a dejarle rodar tranquilo ninguna otra cosa.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos haciendo hincapié en la tendencia malsana que tiene el público a querer, desear y añorar que el cineasta que produce una obra maestra, se la pase pariendo obras maestras el resto de su jodida vida. ¡No, pues! Aunque ustedes no lo crean, los cineastas también son... ¡¡¡SERES HUMANOS!!! (Bueno, tratándose de Michael Bay, esa es una afirmación que estaría dispuesto a revisar. Sólo por si las moscas). Y resulta que así como a veces a uno le apetece comerse peazo asao con papitas mayo y tomates a la chilena y too eso, a veces también apetece prepararse y comerse un humilde platito de fideos con huevo frito (bueno, me han dicho, yo con mis Whiskas me conformo). Asumido que la carrera de Roman Polanski, por sus circunstancias personales, probablemente ya no nos entregue ninguna obra maestra más, podemos ver de manera distendida y relajada "Carnage". El tema de la obra le calza como anillo al dedo a Polanski: su preocupación por mostrar que por debajo de la costra de civilización, las personas son animales malolientes víctimas de sus impulsos que... Bueno, en este caso "impulsos" está bastante suavizado: no tenemos represión sexual como "Repulsión", travestismo como "El inquilino" ni cadáveres en el armario como "Chinatown". Los personajes de "Carnage" son harto más normalitos. Pero la fijación de Polanski por diseccionar pobres infelices y mostrarlos como la mala clase que son, está ahí. La peli hace de necesidad virtud, y de modestia valor, limitándose a su carácter teatral tal y cual. Todo transcurre en una sola habitación y prácticamente en tiempo real, con apenas una escena de comienzo y otra de final esbozada muy a la rápida, y que sirve de manera intencionada para SUBRAYAR el carácter teatral de lo que se está viendo: entre hundir la navaja por accidente y no hundirla, Polanski elige hundirla hasta el mango, y la verdad es que esa honestidad se agradece.

-- Tratándose de una producción tan espartana, por supuesto que el peso debía recaer en los actores. Y la verdad es que Polanski se consigue un elenco de lujo. La escritora muy inflada de sí misma porque ella ESCRIBE SOBRE ÁFRICA, OH-MY-GOD, ¡¡¡TENGO CONCIENCIA SOCIAL!!! es en realidad una fatua insoportable con ínfulas de superioridad moral sobre todo y sobre todos, interpretada muy bien por Jodie Foster. John C. Reilly interpreta esos roles que se le dan tan bien, de tipo simplón que se siente obligado a ser buena gente con todo el mundo debido a esos complejos de inferioridad que cuando se salen de madre, se transforman en pasivo-agresivo al cubo. Christoph Waltz por su parte está inmejorable como el abogado cabrón que por un lado está arreglando la responsabilidad de su hijo, mientras por el celular atiende llamadas por motivos de trabajo en donde le dice a una empresa farmacéutica que NO SE HAGA responsable por un medicamento con algunos efectos colaterales de ná. Y Kate Winslet hace ese rol de minita estirada que tan bien se le dan también, un poco como la chica de "Titanic" pero en versión crecida y virada desde el romanticismo hacia el pragmatismo de "esta sociedad es una mierda, pero es lo que hay, y paso flotando con mi capa de fina condescendencia". Sin lugar a dudas, la gran fortaleza de esta peli es la interacción entre los cuatro, lo que hace creíble una premisa que, en manos de actores más inexpertos, podría haber dejado más al descubierto las falencias de un guión que a ratos se siente un poco forzado. Sin lugar a dudas una obra menor dentro de la filmografía de Polanski, casi una delicatessen y poco más, pero realizada con el oficio y mala leche que son marca de la casa. Que hablamos del director de "La novena puerta" aquí, y ésa sí que no tenía salvación por ninguna parte.

IDEAL PARA: Ver una peli que ciertamente no es el mejor Polanski, pero que se mantiene en la línea del director.

jueves, 20 de enero de 2011

"La soga" (1948).


-- "Rope". Estados Unidos. Año 1948.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: James Stewart, John Dall, Farley Granger, Cedric Hardwicke, Constance Collier, Douglas Dick, Edith Evanson, Dick Hogan, Joan Chandler.
-- Guión: Arthur Laurents, sobre una adaptación de Hume Cronyn, con aportes sin acreditar de Ben Hecht, basados en la obra teatral de Patrick Hamilton.
-- Banda Sonora: David Buttolph.

-- "La soga" en IMDb.
-- "La soga" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En un departamento, a un pobre diablo se le atraviesa en la garganta una soga de ahorcado, con los efectos fatales que son de prever. El perpetrador, cuando lo siente caer, suelta una exhalación orgásmica y se pone a fumar, y cuando su cómplice trata de llamar su atención, el otro le dice que se relaje, y sigue fumando (sí, huelen a arroz quemado, qué pasa con eso). ¿Por qué? Simplemente porque ellos son Ubermenschen, y por lo tanto, para probar esa superioridad, ese estar Jenseits von Gut und Böse, es que le han dado escabechina al pobrecito inferior. Y para colmo, resulta que el soplanucas de la relación ha invitado a un convite, y esconde el cuerpo en un baúl sobre el cual hará una cena para la noviecita del sujeto, el antiguo novio de la noviecita, los papás del cadáver, y un antiguo profesor. Durante la cena, las cosas se irán espesando lo suyo, porque verán, no importa cuán superior seas, la mediocridad siempre gana aunque sea por el puro aplastante peso de la demografía. ¿Conseguirán el par de asesinos aguaenbote salirse con la suya? ¿Serán descubiertos y sometidos a las leyes comunes de la moralidad de toda la sociedad...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hacia finales de los '40s comienza a producirse la gran transición de Hitchcock. En los '40s había perfeccionado un tipo de cine de suspenso e intriga, pero aún no se le daba bien los extremos de sordidez a los cuales después llegaría el Amo del Miedo (porque da miedo tener a un par de raritos asesinos, eso seguro, como que el recurso apareció en un par de matones del villano de la jamesbondesca "Los diamantes son eternos"). "La soga" es, en ese sentido, una peli transicional dentro de la filmografía hitchcockiana. Además, debido a sus inventivas técnicas narrativas (no ciento por ciento funcionales, pero sí inventivas, a lo menos) ha provocado orgasmoxplosiones en los críticos de cine, que la han elevado a ser una de las cumbres del cine hitchcockiano. Nosotros que la vemos desde la platea, tenemos una opinión algo más mesurada. Después de todo, Cine 9009 no es el blog del tipo que sabe (o pretende saber) de cine, sino del tipo que disfruta el cine. Hay un mundo de diferencia entre ambas cosas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Alfred Hitchcock tomó una arriesgadísima decisión a la hora de rodar esta peli: utilizar largos planos secuencias sin cortes. Si hubiera podido, hubiera rodado la peli en un solo plano secuencia de principio a fin sin ningún corte, al estilo de "El arca rusa" (¿no la vieron? Por qué no me extraña). Pero la técnica lo traicionó, ya que no se podía poner más de 10 minutos de cinta en la cámara, con la tecnología de la época (ahora, con el cine digital, es otra cosa), de modo que debió resignarse a meter cortes estratégicos por aquí o por allá, lo más distanciados y menos visibles que fuera posible. En caso de que seas estudiante de cine, ya te lo voy adelantando: vas a tener que ver esta peli sí o sí, para que sepas qué hizo Hitchcock y cómo lo hizo (y después puedas robarte impunemente la idea, claro está). Pero Cine 9009 no se dirige a los estudiantes de cine (este blog probablemente le metería ideas raras y subversivas en la cabeza, como que por ejemplo el cine entretenido e insubstancial vale mucho más que el cine profundo-pero-aburrido) sino al público en general, así es que... ¿vale para ellos esta peli por ese artificio? La palabra clave es justamente ésa: artificio. Por un lado, existe una correspondencia de fondo y forma bastante interesante, ya que la trama gira en torno a una dupla de personajes que arman todo un artificio para que su crimen sea una obra de arte, y a la vez Hitchcock la rueda como un artificio para que esta peli sea una obra de arte. O el cine como asesinato, podríamos ironizar con una risilla entre dientes, y ya tenemos a los filosoplastas babeándose y escuchándose a sí mismos sobre este concepto. Pero claro, puede ser que prefieras una peli contada de manera más naturalista y normalita, y en ese caso, le darás más importancia al fondo (la trama, las ideas) que a la forma (el artificio), y la verdad es que el fondo no está tan bien como la forma (la trama simplemente no tiene tanto suspenso y a ratos resulta aburridona, y el debate de ideas sobre las implicancias morales de legitimar el asesinato cometido por un "ser humano superior" es demasiado superficial para toda la enjundia que se le podría haber sacado). Hitchcock se basó en una obra teatral para rodar esta peli, que se localiza en un solo ambiente, un departamento, pero este recurso narrativo, la tensión creada subliminalmente mediante la claustrofobia, fue mucho mejor explotado con posterioridad en otra peli hitchcockiana bastante más lograda, que es "La llamada fatal".

-- Una dimensión interesante de la peli, aunque no bien explotada aquí, es el debate sobre los límites morales del ser humano. Los protas matan simplemente porque pueden, y matar es el sello, prueba, signo o reconocimiento de su propia superioridad. Y claro, otros personajes ponen el dedo en la llaga certeramente en el hecho de que si todas las personas opinaran igual, entonces no quedaría nadie vivo, porque todos saldrían de caza para probar que "son superiores". Bueno, uno puede pensar acá en el conflicto entre el imperativo categórico de Kant (las reglas morales deberían ser aquellas que funcionaran más o menos para todos en igualdad de condiciones) y la moral nietzscheana, esta última explícitamente aludida en la peli, según la cual la moral es sólo para los débiles, y los seres superiores están más allá del bien y del mal. El tema estaba candente en 1948 porque Estados Unidos, que después de todo siempre se las ha dado de reserva moral y juez supremo del bien y el mal del resto de la Humanidad, le había dado una buena paliza a los villanos oficiales del siglo XX, que son los nazis, y no en balde la peli menciona el clásico eje Nietzsche-Hitler como una de las posiciones morales defendidas (la de los asesinos, de manera no demasiado extraña). Pero quizás precisamente porque las ideas nietzschohitlerianas eran tan repulsivas para la época (no es que ahora sean más aceptables, pero ha pasado un resto desde la Solución Final, y las cosas se van olvidando lentamente), es que la peli cae un poco en el panfletarismo, en la ridiculización del pensamiento moral del "villano", en particular en el más que hipócrita discurso final del personaje de James Stewart, que condena y censura las ideas de los asesinos, muy al estilo yanketa, aunque fue su discurso el que inspiró a los asesinos en primer lugar, ambigüedad moral que la peli no explota, por supuesto, quizás porque habría resultado demasiado para las audiencias yanketas que siempre les gusta sentirse "los buenos" sin ambages. En ese sentido, si bien la peli porta consigo interesantes planteamientos éticos y morales, que dan para más de una conversación de sobremesa de ésas con vino y cigarrillos y autoindulgencia intelectual, se conforma con mojarse las patitas en el borde de la piscina, en vez de sumergirse de lleno hasta el fondo de ella.

-- Otro subtópico interesante respecto de esta peli es la posibilidad de leerla como una parábola religiosa. El profesor en la peli predica que existe una moral para los fuertes y otra para los débiles, y el asesinato provocado por un "fuerte" es excusable (suponemos que también excusaría los olores fuertes, por un tema de congruencia, ¿no?). Y los asesinos van y tratan de complacerlo implícitamente, poniendo en práctica lo que el otro predicaba en teoría. ¿Queda acaso el maestro reconocido por lo buenos que le salieron los alumnos? ¡No, por el contrario! Se mosquea y se cabrea visiblemente con ellos, y acaba condenándolos. O el profesor que exige imperativamente que sus discípulos hagan esto o aquello para desconocerlos después, como una metáfora del Dios Vengador veterotestamentario, un cliché recurrente de la literatura y el cine yanketas de toda la vida, para quienes el Dios amoroso y compasivo es en realidad "ese gran desconocido". Una de las constantes de la cultura yanketa es que, si aparece una figura que pueda ser identificada metafóricamente con Dios, esa figura va a ser siempre distante, exigente, mandona, y culpabilizará a sus pobres discípulos, que harán todo lo posible por ser buenos y aún así fallarán/fracasarán de manera miserable. O de cómo erigir un imperio tecnocrático siempre al borde de la histeria religiosa. Y el par de raritos asesinos acá son más que un poco histéricos, si me preguntan.

-- Y llegamos a lo que el lector sórdido de pro estaba esperando: los raritos. Sí, la peli es homoerótica a decir basta. No se ve onscreen, claro está, ni se menciona tampoco, por un tema de censura, pero me extraña que haya gente que dude acerca del trasfondo homoerótico de la peli. Ya en la primera escena, Hitchcock rueda el asesinato como si fuera un orgasmo, y a continuación mete morcillas a cada minuto: existe un prota dominante y uno sumiso, el prota dominante se transforma a su vez en sumiso frente al profesor (en su presencia, subliminalmente se pone a acariciar una botella de champaña, después un cordón telefónico...), la víctima es el tipo que virilmente se estaba arreando para su huerto a la única chica (al revés que el anterior noviecito, de cuya hombría bien cabe dudar porque fue éste quién dejó a la hembra, y no se atreve a lanzarse a reconquistarla con arrojo masculino a pesar de que se muere por mojar), en la escena final el soplanucas empuña contra su profesor un objeto tan metafóricamente fálico como lo es una pistola (bien escondida en el bolsillo, para que el simbolismo quede reforzadito)... El hecho de que por motivos de censura no se pueda explicitar abiertamente lo que el subtexto da a entender tan bien, sólo hace incrementar la sordidez de la peli, sordidez que en los '50s se hará marca de fábrica en el cine hitchcockiano (el homoerotismo reprimido será un importantísimo resorte argumental en "Extraños en un tren" y "La llamada fatal", por ejemplo).

-- Mención para las actuaciones. A pesar de que los créditos vienen encabezados por James Stewart, su rol en realidad viene a ser más bien el de detective antagonista a los dos (¿será la palabra adecuada?) antihéroes, y cumple dignamente a pesar de que no puede considerársele uno de sus mejores roles (Stewart lamentó después haber rodado esta peli, y consideró que haberlo contratado para el rol fue un error de casting, aunque estos juicios son demasiado lapidarios, viendo los resultados). Los dos protas son John Dall (el soplanucas) y Farley Granger (el muerdealmohadas, repetirá su incursión hitchcockiana con un papel similar en "Extraños en un tren"), que funcionan estupendamente bien, sin actuar bajo ni pasarse de roscas, en papeles en que el peligro potencial era la sobreactuación (interesantemente, varios actores de Hollywood con más cartel rechazaron esos roles porque en efecto eran gay o bi, y tenían miedo de que su trabajo actoral resultara tan bueno que acabara por revelarlos dentro del closet). El resto del elenco de soporte, un grupo bastante pequeño habida cuenta de que toda la acción transcurre en un convite para pocas personas en un departamento, funciona relativamente bien, aunque el que se lleva la palma sea probablemente el gran e injustamente hoy olvidado Cedric Hardwicke, quien toma un rol que sobre el papel es penoso hasta lo patético (un pobre hombre sin muchas luces y sin nada particular que lo haga destacable), y a punta de actuación y dignidad lo convierte en un tipo querible y entrañable, robándose literalmente la película en la escena en que debate con uno de los asesinos acerca de la moral.

IDEAL PARA: Ver una peli de Hitchcock quizás un tanto sobrevalorada e irregular, pero aún así con varios puntos fuertes con los cuales defenderse.

jueves, 29 de marzo de 2007

"La noche de la iguana" (1964).


-- "The Night of the Iguana". Estados Unidos. Año 1964.
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr, Sue Lyon, Skip Ward, Grayson Hall, Cyril Delevanti, Mary Boylan.
-- Guión: Anthony Veiller y John Huston, basados en la obra teatral de Tennessee Williams.
-- Banda Sonora: Benjamin Frankel.

-- "La noche de la iguana" en IMDb.
-- "La noche de la iguana" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estados Unidos. Un reverendo protestante inicia un calmado sermón, pero apenas la congregación empieza a hacer algunos disimulados mohines, pierde la paciencia y comienza a fulminarles en la cara que no vienen a escuchar el servicio religioso, sino a verle la cara a un hombre con apetitos corporales, etcétera. Para aliviar sus penas, emprende el camino de las agencias de turismo, como guía. En México, mientras guía a un grupo de veteranas que necesitan de la estrechez moral como de una droga, una chica menor de edad comienza a dejarle caer insinuaciones de aquellas que han dado reputación a las chicas de ser tentación del demonio desde los más tempranos tiempos de la Historia. La chica hace lo imposible por encamarse con el reverendo, atraída por la posibilidad de corromper aquello que es sagrado, pero por supuesto que cuando los descubren, ella finge que es el reverendo quien la acosa a ella. El reverendo no discurre mejor idea que refugiar a todo el grupo en un hotel distinto al previsto en la ruta, para así evitar que una de las señoras se contacte telefónicamente con su hermano, un juez criminal de Texas. Allí, el reverendo se encuentra con una amiga (¿amiga, dije?) que es pura sensualidad, y que vive en pecado con dos mozuelos del servicio doméstico que deben faenársela bien, porque de servicio doméstico, ellos nada. Y aparecen un par de viajantes de gorra que son un poeta y su nieta retratista, que van a ponerle condimento a toda la situación.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El dramaturgo Tennessee Williams, uno de los más importantes de Estados Unidos, se hizo famoso por sus obras en las cuales personajes enturbiados por sus pasiones luchaban por liberarse de los rígidos convencionalismos sociales a su alrededor. Y como estos rígidos convencionalismos giraban, por supuesto, en torno al sexo, pues bien, Hollywood descubrió que era una operación interesante adaptar sus obras a la pantalla grande, cosa que sucedió con "Un tranvía llamado deseo" y "La gata sobre el tejado caliente". Es decir, eran películas con temática sexual, pero de tratamiento lo suficientemente reprimido como para no encolerizar a las audiencias más liberales que, en definitiva, iban a ver la película no por ser una de Williams, sino por el morbo de ver pasiones desatadas en pantalla. "La noche de la iguana" se inscribe dentro de esta línea, y para que no queden dudas al respecto, el gran cebo publicitario era poner a la por entonces jovencísima (apenas 18) Sue Lyon en el rol de menor de edad; la Lyon ya había actuado como perturbador objeto de deseo en la "Lolita" de Stanley Kubrick, dos años antes, con escándalo. Al decir verdad, esta película no ha envejecido en lo absoluto, en particular por la maestría fílmica de Huston, aunque el material de base es, por decirlo suavemente, un tanto insípido. Los primeros dos tercios de la película traen lo bueno, es decir, lo mórbido de ver a un reverendo siendo acosado por una colegiala, pero en el tercio final todo se decanta en una conversación pseudometafísica que, oiga, para las tablas quedará bien, pero esto es cine, así es que déjense de payasadas, ¿bien?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de John Huston. No me cansaré de insistir que Huston es uno de los directores más sólidos en la historia de Hollywood, aunque a mi gusto sus películas tienden a ser demasiado cerebrales, y por tanto, resultan a la postre algo frías. No es casualidad que Huston se mueva como pez en el agua dentro de los cánones del policial ("El halcón maltés", "Mientras la ciudad duerme"), pero que quede un poco corto fuera de ahí ("La Biblia", y para públicos más "jóvenes", recordemos "El honor de los Prizzi"). En "La noche de la iguana" vemos algo de esto: la parte morbosa del choque entre el reverendo y la congregación por el tema de la chica, queda muy bien, pero el traco final en clave pseudofilosófica sobre la condición existencial humana, pues bien, se vuelve algo cansina. Pero no sigamos criticándolo demasiado, porque después de todo... ¡miren ustedes, consiguió sacarle una actuación decente a Richard Burton!

-- Las chicas. Ava Gardner, en su rol de dueña del hotelucho a medio caerse en que transcurre la casi totalidad de la acción, exhuda sensualidad por los cuatro costados. Y eso, en una época en la cual algo tan simple como montar un beso excesivamente caliente en pantalla era todo un problema. Sue Lyon, repitiendo en parte su rol de "Lolita", también está en su sabroso punto. Deborah Kerr desluce un tanto y se ve bastante desangelada, aunque eso no debería ser una sorpresa viniendo de ella.

-- El tema de la película es también un festín para psicólogos y analistas de la condición humana moderna, del ser humano arrojado al mundo y siendo un extraño para todo el resto de la Creación, y etcétera. Heidegger y Sartre hubieran hecho fiesta con el trecho final de la película. Todo eso luce envejecido en nuestra era y cultura cyberpunk, por supuesto, pero por lo mismo, conserva un innegable valor arqueológico.

-- El otro tema de la película, el de la chica jovencita seduciendo a un vejete, es también por desgracia muy actual. Seamos honestos, el auge de la guerra contra la pedofilia y todas esas cosas no es porque se haya tomado conciencia de un mal y se tome las armas para ganar, sino porque el sexo con menores de edad es algo tan común y deseable en nuestra cultura, que los moralistas de rigor están más preocupados que nunca. Hoy en día, el mundo está plagado de Sue Lyons, y ponerle dique a eso es casi imposible (porque en el fondo la gente quiere, y además porque excita aún más el morbo el que sea algo prohibido).

IDEAL PARA: Amantes del teatro contemporáneo.

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