11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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miércoles, 13 de noviembre de 2013

"Los niños del Brasil" (1978).


-- "The Boys from Brazil". Estados Unidos / Inglaterra. Año 1978.
-- Dirección: Franklin J. Schaffner.
-- Actuación: Gregory Peck, Laurence Olivier, James Mason, Lilli Palmer, Uta Hagen, Steve Guttenberg, Denholm Elliott, Rosemary Harris, John Dehner, John Rubinstein, Anne Meara, Jeremy Black, Bruno Ganz, Walter Gotell, David Hurst.
-- Guión: Heywood Gould, basado en la novela de Ira Levin.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.

-- "Los niños del Brasil" en IMDb.
-- "Los niños del Brasil" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estamos en la Guerra Fría. Todo el Tercer Reich ha sido ocupado por los Aliados. ¿Todo? ¡No! Una aldea paraguaya poblada por irreductibles nazis resiste todavía y siempre al invasor (aunque no se menciona, podemos suponer que es la era Stroessner aquí, para los poquísimos paraguayos que estén leyendo Cine 9009... alguno habrá... alguno dejará un comentario, digo yo... si es que hay... en fin, sigamos). El caso es que un joven que suponemos judío (Steve Guttenberg hecho un crío, y miren si no calza el apellido, ¿eh?) está espiando a una célula neonazi, y hace un descubrimiento increíble... ¡entre ellos está Josef Mengele, el Angel de la Muerte himself! Como todavía no se ha reclutado en la Locademia de Policía, Steve Guttenberg decide que lo mejor es no tomar el asunto en sus manos, y así llama por teléfono a un cazador de nazis en Europa. El tipo al principio se fastidia porque, verán, todo el mundo sabe que Mengele está en Paraguay (¿cierto? WRONG! Mengele en esos años estaba escondido... en Brasil, figúrense). Pero la llamada se corta cuando aparecen los matones de Mengele a masacrar al jovencito (sí, así tan satisfactorio como suena, a los pocos minutos de peli se cargan a Steve Guttenberg, el tipo que después fue hecho una estrella por los magios, según Los Simpsons). El cazanazis, un personajillo que llega a ser racialmente ofensivo de tan judío estereotípico, decide que la llamada era importante después de todo, y se pone a investigar la única pista de que dispone: el fiambrito le ha dicho, antes de pasar a la sección comida para gusanos, que hay una lista de 94 nombres a ser asesinados, todos ellos de 65 años. Nuestro cazanazis le pide ayuda a la policía internacional (suponemos que INTERPOL, aunque no se dice con todas sus letras), y éstos le contestan lo obvio, que ¿tienes alguna idea de cuántos vejetes de 65 se caen muertos en todas partes del mundo? Obviamente, nuestro cazanazis está en solitario, y comienza su paciente investigación para atar cabos sueltos. Una investigación que lo llevará a un perturbador descubrimiento: todos los muertitos de 65 tienen hijos, todos de la misma edad... y que parecieran ser todos clones unos de otro. Clones, clones, clones, ¿eh?, ¿lo pescan?, ¿clones? Eso pone al cazanazis en la ruta de un descubrimiento asombroso, del más maquiavélico y disparatado plan para reconstruir el Tercer Reich, blah-blah-blah... ¿Se los revelaré? ¿Lo diré aquí? ¿Soltaré el spoiler...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¡Sí, sí lo haré! ¡Soltaré el spoiler! ¡Sin siquiera poner esas letritas mayúsculas que siempre incluyo acá en Cine 9009 para avisar! El plan maligno de Mengele es crear clones de Hitler, y luego incrustarlos en familias de determinado perfil para que dichos clones desarrollen una psicología similar a Hitler. Y claro, hay que matar a los vejetes porque Hitler perdió a su viejo a tal o cual edad. La peli se lo guarda como el gran secreto hasta el final, y seguro que tuvo impacto en su tiempo, pero hoy en día, hasta nosotros los gatos estábamos enterados del final sin ver la peli. ¡Leñe, si la carátula del DVD y la publicidad del TCM lo dicen! Para quienes somos más antigüitos, recordamos con cariño todos esos artículos sobre ingeniería genética de la revista Muy Interesante en que, de manera infalible, como un reloj, en algún punto el periodista de marras escribía sobre que también la clonación puede ser utilizada para el mal, para fabricar un ejército de Hitlers "como en la película Los niños del Brasil". En 1978 quizás las cosas eran distintas, quizás el público de verdad se sintió shockeado con la revelación. En esa época todavía la palabra clonación no existía, y los escasos textos que se referían al tema usaban todavía la expresión inglesa original "cloning" (véase por ejemplo los libritos de El Mundo del Futuro publicados por PLESA en 1979). Además la peli era un thriller setentero en plan cazanazis al estilo "Odessa", supongo que nadie se esperaba ese giro. Giro que fue inventado por el novelista Ira Levin (Roman Polanski adaptó otra de sus novelas en "El bebé de Rosemary", lo que me hace sospechar que el buen señor algo tenía con los niños diabólicos, no sé). La novela es de 1976 y la peli de 1978. Más o menos la misma época en que otro niño diabólico andaba rondando el cine, en concreto el Damien de "La profecía". Mucha agua ha corrido bajo los puentes desde entonces. Quizás demasiada para bien de la peli.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La verdad, aparte de la curiosidad de ser la peli original sobre "clonemos a Hitler" (hay otra incluso más antigua que es "They Saved Hitler's Brain" con un concepto similar, pero sin clonación, porque se trataba de injertar el cerebro de Hitler, salvado de esta o de esta otra manera, en un nuevo cuerpo... les cuento más detalles cuando la vea), no se me ocurren mayores motivos. Porque la verdad es que la peli ha envejecido fatal, y considerando que su gran vuelta de tuerca final ha perdido bastante impacto (en parte porque todo el mundo la conoce, y si ud. no, ahora la conoce por haber leído este comentario, y en parte también porque la clonación ya no es muy ciencia ficción en la actualidad), no quedan muchos más motivos. Es "muy de su época". Si estás bien con eso, perfecto. Si no, va a ser una aburrición. La verdad es que más allá del misterio de qué significa la lista de los 94, el thriller nunca llega a levantar vuelo con suspenso del bueno (vemos algunas muertes en pantalla para amenizar la cosa, pero luego volvemos a la planura habitual). Nunca vemos al prota en verdadero peligro, ni al villano seriamente amenazado, y al final la inevitable confrontación está arreglada con una salida idiota puesta ahí más que nada... para que haya la inevitable confrontación del héroe contra el villano, eso es. Quizás lo más rescatable sea el elenco de actores, porque siempre es divertido ver a Olivier, a Peck o a Mason. Aunque debemos matizar porque la actuación de Laurence Olivier como el cazanazis a ratos se pasa un poco de bufonesca (si ud. sabe algo de thriller setentero, resulta ciertamente hilarante verlo como cazanazis al tiempito de haber interpretado a un soberbio villano nazi en "La maratón de la muerte"). Gregory Peck como Josef Mengele está bastante solvente y cuenta quizás como lo mejor de la peli, en uno de sus pocos roles, quizás el único, en donde dejó su bonhomía tradicional para interpretar a un complete monster. El gran James Mason por su parte está lastimoso, en otro de esos roles garbanceros que hacía en el otoño de su por otra parte grandiosa carrera ("El Zorro del desierto"... "Veinte mil leguas de viaje submarino"... "Intriga internacional"... "Viaje al centro de la Tierra"... "Lolita"...). Y en roles secundarios tiene su qué reconocer a algunos insignes como Rosemary Harris en un rol de prisionera nazi (la tía de Spiderman en "Spiderman" del 2002 y secuelas), Denholm Elliot como jefe de policía (el amigo de Indiana Jones en "Los cazadores del Arca perdida" y "La última cruzada"), Bruno Ganz como científico especialista en genética que piensa en la clonación para fabricar un nuevo Mozart en vez de un nuevo Hitler (toda una ironía, porque él FUE el Hitler de "El hundimiento" en 2004), el mencionado Steve Guttenberg de "Locademia de policía", y Walter Gotell como asesino nazi más o menos en la misma época en que interpretaba al General Gogol en una racha de pelis Bond ("La espía que me amó", "Moonraker", "Sólo para tus ojos", "Octopussy", "En la mira de los asesinos" y "Su nombre es peligro"). Pero el redondeo del elenco llega con Jeremy Black interpretando a los varios clones de Hitler de una manera bastante perturbadora. Es una lástima que Jeremy Black no haya vuelto a ponerse delante de las cámaras, porque su único rol (múltiple, en realidad) en el cine hacía deseable seguir viéndolo crecer como actor. Y terminemos con una palabrita sobre el director, el sr. Franklin J. Schaffner (apellido alemán, ¿ironía?), que tanto puede entregarnos pequeños clásicos del séptimo arte ("El planeta de los simios", "Patton"... figúrense) como plomos de envergadura como "Si, Giorgio" (la peli en donde Luciano Pavarotti interpreta a un cantante de ópera que quiere dejar a su señora por una mujer más joven... listo, ríanse a destajo ahora).

IDEAL PARA: Nostálgicos del thriller setentero, entusiastas por el tema de la genética, y apasionados por el nazismo en el cine.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].


domingo, 6 de enero de 2013

"Lolita" (1962).


-- "Lolita". Estados Unidos. Año 1962.
-- Dirección: Stanley Kubrick.
-- Actuación: James Mason, Shelley Winters, Sue Lyon, Peter Sellers, Gary Cockrell, Jerry Stovin, Diana Decker, Lois Maxwell, Cec Linder, Bill Greene, Shirley Douglas, Marianne Stone, Marion Mathie, James Dyrenforth, Maxine Holden, John Harrison.
-- Guión: Vladimir Nabokov, con aportes sin acreditar de Stanley Kubrick, sobre la novela del primero.
-- Banda Sonora: Nelson Riddle.

-- "Lolita" en IMDb.
-- "Lolita" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un tipo va manejando por la carretera. Luce desesperado. Porque estamos en una peli dramática. Kubrick's realms. Entra a una casa. Busca a alguien. Lo encuentra. Tienen un diálogo supuestamente informativo, pero que adelanta más bien poco. Finalmente, el tipo que anda buscando al otro tipo termina por enojarse y dispara una pistola. Se supone que el otro tipo muere. Salto cronológico a... El pasado. El prota sobre el cual ahora estamos muy alerta porque sabemos que va a disparar un arma (eso se llama chantaje barato del guión), llega inofensivo como una cucaracha, una cucaracha bien vestida eso sí, a la casa de una pedorra regordeta y simplona y desaliñada de suburbio de mala muerte. El tipo anda buscando arriendo y la pedorra regordeta simplona desaliñada, al verlo tan bien vestido y trajeado, y además que parezque es intelectual el hombre, pues como que anda con ganitas, y trata de encajarle el arriendo por donde sea. El tipo, que por algo es... ¡¡¡INTELECTUAL!!! ...se huele la trampa y trata de zafarse con amabilidad combinada con desesperación, hasta que llega al patio que la 'iñora trata de mostrarle... y ahí aparece. Ella. Sue Ly... er... Lolita. Curvilínea. Indiferente. Con lentecillos de sol. Y lo más importante: con un bikini de escándalo. El intelectual será muy intelectual y estará dedicado a la vida contemplativa y académica y todo eso, pero bueno, sabemos que por debajo de todo hombre dedicado a los quehaceres espirituales hay un ente biológico lovecraftiano ávido de echarle los tentáculos a cualquiera creatura con faldas (y algunos a los creaturos con faldos también, y a veces con exclusividad), de manera que... bueno... bien mirado... el precio del arriendo, ¿viene con cover? De manera que los tres comienzan a hacer un poco de, ya saben, vida familiar... Pero las cosas no siempre salen como el gran y megalómano genio intelectual supone, por su pertinaz tendencia a subestimar el poder de la simplonería humana: la mujer ésa comienza a apretarle la horquilla, y pronto nuestro intelectualoide se ve casado con la ama de casa, todo para estar más cerca de Lolita, y después la señora, que por debajo de lo cretina que es como que algo se huele, se las arregla para despachar lejos a Lolita. Ahora, nuestro héroe tendrá que recurrir a tretas cada vez más desesperadas para gozar de la... er... compañía... sí, eso es... la compañía de Lolita. ¿Lo logrará...? Bueno, ya alguna idea nos dieron cuando nos reventaron el final de la historia al comienzo mismo de ésta. Gracias, Vladimir Nabokov, por privarle al guión la mitad del interés que tenía.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '60s fueron la década de, entre otras cosas, la liberación sexual. Aunque la caldera venía bullendo de antes. No en balde, los '50s habían visto a Marilyn Monroe y Betty Page en una nueva diversión para degeneradillos llamada Playboy, que por supuesto, para que la gente no se sintiera avergonzada de comprarla (avergonzados de sí mismos, claro, que de los demás es otro cuento), venía también con cuentos eruditos y con sesudas entrevistas. En fin. En esa década en donde la gente tenía que ser toda respetable y se moría por ser turbia, un tal Vladimir Nabokov publicó una novela llamada "Lolita", que por su temática (profesor viejo se trajina a una doceañera) causó escándalo, en particular entre los adultos moralistas y responsables que jamás de los jamases fantasearían con trajinarse a una doceañera, y esas preocupadas y adustas madres que jamás de los jamases deplorarían haber pasado de largo los doce años sin que a esa edad se las trajinara un vejete. ¿Y qué se hace cuando una novela causa escándalo? Pues se la rueda, no faltaba más, que la publicidad es la publicidad, aunque sea mala publicidad. Vladimir Nabokov mismo escribió un guión, que después Stanley Kubrick se encargaría de hacer pedazos a punta de segundas y terceras y chorrocentésimas revisiones, se buscó el casting... parte divertida ésta porque querían a Errol Flynn pero tuvo el mal gusto de morirse (el hígado no perdona), Cary Grant dijo que NO porque le disgustó interpretar a un depredador sexual (tuvo tela que cediera en "Charada" al año siguiente, pero haciendo que su coestrella Audrey Hepburn fuera la depredadora y no él), a David Niven se le hizo porque hacía un programa de televisión y tenía miedo que los auspiciadores sacaran bruscamente el cinturón de castidad... Y James Mason, una de las primeras opciones, que había sido descartado por compromisos dramáticos, quedó disponible de nuevo, así es que ¡¡¡ARRIBA DEL BARCO SE HA DICHO!!! Para el papel de Lolita audicionaron como 800 preadolescentes candidatas a zorras, pero el trofeo se lo llevó Sue Lyon en parte debido a que a sus catorce años ya tenía tetas (recuérdese que en ese tiempo el pollo no estaba tan hormonado) y por lo tanto no ofrecía un aspecto tan de porno infantil que enojara a los censores (Sue Lyon por cierto después de comerse a James Mason trató de hacer lo propio con Richard Burton en "La noche de la iguana", para después ir a perderse en subproductos como "Tony Rome" y peor). Lo que salió fue una peli pasada por peróxido con respecto al material original, pero que aún así el público sintió que era un tanto porno (no porque se explicite, claro está, sino por la temática). Y es que ya sabemos que la gente habla mucho de libertad sexual, y que es mi cuerpo y tengo derecho a decidir, pero por alguna razón creen que las jóvenes después de los 12 todavía creen que la cigueña y la abejita sacaron a la guagüita del repollo al final del patio. En fin, la peli terminó transformándose en el primer verdadero clásico de Kubrick ("Espartaco" y las pelis anteriores cuentan menos porque eran de encargo, mientras que ésta la rodó de manera más o menos independiente). Además, fue su última peli ciento por ciento realista y contemporánea en un cuarto de siglo, hasta "Nacido para matar". ¿Habrá alguna conexión...?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Con sus defectos y carencias, que los tiene, no se crea que no, ésta es probablemente la primera peli que tiene ese sello que podemos llamar kubrickiano. "Atraco perfecto" o "Espartaco" podrán ser muy buenas pelis, pero todavía hay como una cosa de rodar en términos de cine generalista, mientras que aquí empiezan a dibujarse de manera acusada las constantes temáticas que desarrollará Kubrick durante sus siguientes tres décadas y media de carrera hasta su muerte. Una parte importante del meollo en el cine de Kubrick es la acusada tensión entre un cuidado formal extremo que cae en lo artificioso por un parte, en agudo y marcado contraste con el volcán de pasiones sensuales que late por debajo. Diera la idea de que Stanley Kubrick, conocido por ser un director maniático y perfeccionista, a través de su cine buscara sublimar alguna clase de instinto pasional que considerara vergonzoso desatar, y lo hiciera a través de una puesta en escena depurada en extremo. En "Lolita" esto no es tan visible como en producciones posteriores por su temática más podríamos decir suburbana, mientras que en la ciencia ficción ("Doctor Insólito", "2001: Odisea del espacio", "La naranja mecánica"), la historia ("Barry Lyndon"), el terror ("El resplandor"), el cine bélico ("Nacido para matar") o eso que podría ser el "cine sobre élites" ("Ojos bien cerrados"), el hecho de que esa ambientación esté alejada de nosotros como espectadores hace que la divergencia se manifieste de manera más notoria. Pero eso no quiere decir que en "Lolita" no esté presente. La simple enunciación del argumento da una idea: el profesor Humbert Humbert por detrás de su fachada de decencia y respetabilidad, tiene esos sórdidos impulsos de querer masticarse a Lolita, impulsos que cuando les da rienda suelta, debe mantener celosamente escondidos del resto de la sociedad. Un tema sórdido, sin dudas. Volviendo a la puesta en escena, Kubrick rueda de manera purista y aséptica: a primera vista parece el estilo de esos dramas suburbanos del Hollywood clásico, hasta que descubrimos que Kubrick está explotando abiertamente esos mismos códigos de Hollywood para volverlos en su contra, para hacer una férrea denuncia de la hipocresía social (es demasiado clara la simpatía que Kubrick siente hacia el pobre diablo que es el profesor Humbert). La misma escena en que se nos presenta a Lolita ya es decidora de suyo, y no en balde la fotografía de Sue Lyon tendida sobre el pasto en bikini se ha transformado en uno de los grandes iconos gráficos de la sexualidad del siglo XX: Kubrick hace un marcado contraste entre las formas femeninas y núbiles de Sue Lyon con su bikini, y la estudiada frigidez y desinterés del personaje, sumado a la contención de James Mason tratando de no explotar dentro de sus pantalones, con el parloteo sinsentido de Shelley Winters no hundiendo el estudiado cuadro de devoción hacia la belleza femenina, sino poniéndolo más de relieve usando la vulgaridad del personaje como contrapunto a la belleza de Lyon y al éxtasis casi stendhaliano de Mason.

-- La peli es también un formidable estudio sobre el sometimiento y la manipulación: éste es en realidad el tema, más que el morbo calentorro de figurarse cómo Humbert se lo deja en Lolita. Humbert Humbert es un personaje acostumbrado a pasar la mirada por encima de todo el resto de la gente debido al respecto casi chamánico que suscita su condición de profesor universitario. Pero dentro suyo está ese prurito que lo lleva un poco a avergonzarse de sí mismo, y que encuentra salida en el juego de dominación y humillación que emprende hacia Lolita, por quien se llega a arrastrar hasta lo indecible a lo largo del metraje. Al mismo tiempo, Lolita vive sometida a su madre, ignorada y asfixiada a más no poder, y de pronto, al descubrir ella misma el poder de seducción, comienza un juego de gato y ratón con el profesor, a quien utiliza mientras puede, pero a quien irá poco a poco dejando a medida que descubra que la fuerza interior de la depravación de éste es demasiado para que ella pueda controlarla. Y el tercer vértice en el triángulo es por supuesto la madre, que bajo su apariencia de ser mujer de pocas luces, es una mujer manipuladora que sigue el recorrido completo desde lo culpógeno hasta los arranques histéricos para mantener a toda la gente a su alrededor dóciles y en las casillas que en el fondo ella ha decidido de antemano, utilizando todas las armas sicológicas posibles: el halago, el hacerse la tonta en momentos estratégicos, el negarse a escuchar, los ataques de histeria. A lo largo de la peli, los personajes son en un minuto cazadores y en otro presas, y todo ello muchas veces a la vez. Stanley Kubrick se permite un último inteligente juego de manipulación, que remece el escenario completo: aunque la cámara es en apariencia objetiva e imparcial, en realidad se las arregla para llevar la narración por el cauce del profesor (siempre lo seguimos a él, y la narración en off también es suya), por lo que implícitamente nos está sugiriendo que lo que vemos quizás no sea tan real, que la Lolita de verdad no es en realidad la chica que nos presenta la peli (algo de esto hay en la escena final de ella, en donde la vemos drásticamente cambiada, sin que podamos decidir a ciencia cierta si es por sus nuevas circunstancias vitales, o porque el profesor la percibe de manera diferente a cuenta de todo lo que ha sucedido en el intermedio), y que en el fondo hemos sido envueltos por el hechizo de un personaje que, no en balde, es intelectual y se le supone contar una buena historia, un buen cuento de mentirijillas... que podría ser ESTE cuento que nos ha estado contando. Que en definitiva, el profesor (e indirectamente a través suyo, la propia dupleta Nabokov-Kubrick) no sólo ha manipulado a Lolita y a la madre de ella, sino que también a nosotros, los espectadores, para que veamos lo que él quiere que veamos, que sintamos lo que él quiere que sintamos, y que en definitiva tomemos su partido porque él ha narrado las cosas de una manera insidiosa en que los hechos en apariencia fríos y formales, están tergiversados para que empaticemos con él.

-- Las actuaciones son simplemente formidables. James Mason es y ha sido siempre uno de los grandes de la actuación de todos los tiempos, y no esperábamos menos de él como el profesor Humbert Humbert. Shelley Winters por su parte hace el que quizás sea uno de los roles más exigentes de su carrera, como una señora en apariencia bonachona y medio tontorrona, pero que en el fondo es un monstruo de amargura, autocompasión y manipulación. Y Sue Lyon, que como dijimos debuta en esta peli, no se crea que no consigue estar a la altura de los maestros, y de hecho les da la réplica de una manera tan impecable, que viéndola es de lamentar que no haya seguido desarrollándose como actriz en vez de perderse después por alguna parte (un poco como Lolita el personaje, todo sea dicho, vaya uno a saber si hay relación). El gran lunar en todo esto por desgracia es Peter Sellers, actor que ya se había reputado fama de camaleónico gracias a "El rugido del ratón", y que Stanley Kubrick aparentemente quería tener a toda costa en su peli, aún a riesgo de sacrificar todo lo demás, y que hace otro de sus roles múltiples de manera absolutamente desacertada, como si estuviera rodando una especie de farsa de feria popular, y con ello ayuda a romper todo el hechizo que la peli de manera tan laboriosa trata de construir. En la siguiente que ruede Kubrick, "Doctor Insólito", Sellers hará también papeles múltiples (incluyendo al Doctor Insólito mismo, claro), pero tratándose de una comedia negra (más bien una comedia siniestra), estará muchísimo más ajustado en su cometido.

-- Hay también su punto de crítica social en la peli, aunque más o menos obliterado por los otros elementos. No importa qué tanto los cretinos moralistas de manual traten de arruinarle la diversión a los demás, la gente siempre se las ingeniará para pasárselo bien en las tinieblas, y muchos de esos cretinos moralistas son los primeros en pasarse al lado rojo de la fuerza, y de hecho son cretinos moralistas porque le tienen muchas ganas a portarse mal y son tan poca cosa que ni siquiera se atreven, entonces tratan de meter miedo para que nadie más se atreva. La peli es atrevida incluso para los estándares de hoy en día: ¿un profesor universitario metido con una preadolescente? A esta peli se la perdonan porque la rodó Stanley Kubrick, y siempre pueden insistir en otros puntos del asunto para omitir el hecho más crudo y escandaloso: que esta peli es la enésima prueba de que los adolescentes no son unos ángeles asexuados sino que son criaturas llenas de hormonas y ávidos de usarlas. Y que donde hay hormonas hay atracción, y que por lo tanto cerrarle la puerta es la receta segura para meterle más presión a la caldera. Al final del camino están las siliconadas de los reality, las wena naty y las fiestas adolescentes salidas de todo tiesto. Y como esos cretinos no pueden emprenderla con la peli porque la novela de Nabokov se ha ganado respeto entre la intelectualidad académica, y el director de la peli entre la intelectualidad cinéfila, siempre pueden optar por el ninguneo paternalista: "bueno, es una peli, es una obra de arte, hay que tomárselo así, nada de lo que se dice ahí va en serio, ¿eh?". Lo siento, señores aguafiestas de las vidas ajenas que no les pertenecen: esta peli va en serio. Muy en serio. Mucho más que el remake "Lolita" de Adrian Lyne (bueno, ésa era fácil).

IDEAL PARA: Ver una de las pelis definitivas sobre el tema del romance entre edades diversas, y sobre la manipulación sicológica y la guerra de los sexos.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Secuencia de créditos de la peli [en ing... bueno, subtítulos no hacen falta, creo].



-- Peter Sellers y Shelley Winters [en inglés, sin subtítulos].


jueves, 16 de junio de 2011

"Genghis Khan" (1965).


-- "Genghis Khan". Inglaterra / Alemania Occidental / Yugoslavia / Estados Unidos. Año 1965.
-- Dirección: Henry Levin.
-- Actuación: Omar Sharif, Stephen Boyd, James Mason, Eli Wallach, Françoise Dorléac, Telly Savalas, Robert Morley, Michael Hordern, Yvonne Mitchell, Woody Strode, Kenneth Cope, Roger Croucher, Don Borisenko, Patrick Holt, Susanne Hsiao.
-- Guión: Clarke Reynolds y Beverley Cross, basados en una historia de Berkely Mather.
-- Banda Sonora: Dusan Radic.

-- "Genghis Khan" en IMDb.
-- "Genghis Khan" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un hombre está en medio de cuatro caballos, uno por gamba y/o brazo, grita: "TEMUJIN!", y entonces salen los créditos anunciándonos que la cosa es "Genghis Khan" (si a estas alturas del partido te estás preguntando por qué "Temujin"... es que no sabes Historia, kid...). Pasa el tiempo, y nuestro chico crece con una rueda en el pescuezo y esclavo, a lo Conan pero en cutre (Omar Sharif, hecho un crío). Un día cualquiera, a santo de un incidente también cualquiera, tiene sus devaneos coquetones con la bella (¡y qué bella! Françoise Dorléac, la hermana de Catherine Deneuve, trágicamente malograda un par de años después de esta peli). Lo que hace que le cobre ojeriza... ¡¡¡EL VILLANO!!! Que es Stephen Boyd como Jamuga. El caso es que Temujin es mucho Temujin, así es que se escapa. Al desierto (seamos honestos: el famoso desierto son algunas tomas entre unas rocas de un bosque caducifolio que, bueno, er...). Allí empieza a reclutar su banda de misfits. Con los cuales asalta un camino y le hace la vida a cuadritos a Jamuga (no demasiado: recordemos que Jamuga es ER VILLANOH). Resulta que le secuestra la chica a Jamuga, Jamuga se la paga yéndola a secuestrar a su vez y... (ojo, atención aquí, inesperado giro de trama) ...¡¡¡VIOLÁNDOLA!!! Vale, no hay sexo explícito, pero cuándo fue la última vez que vieron un epic clásico en donde se violan a la chica del buenoh (o alternativamente: se la violan, y ella vive para contar el cuento en vez de ser muriciada por el maloh para que el buenoh se quede rumiando su venganza durante la siguiente hora y media de metraje). El caso es que Temujin rescata otra vez a la chica, se la lleva, emigra para evitar la venganza de Jamuga, se hace amigo de un chino cochino (premio a la interpretación más humorística en la carrera del por otra parte gran James Mason), viaja a China... y el resto es que asistimos a la leyenda de... ¡¡¡GENGHIS KHAN!!! (sí, pues, si Temujin al final se transforma en Genghis Khan).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Década y media antes de que los alemanes de Dschinghis Khan transformaran el rostro de la música para siempre imponiendo su tema "Dschinghis Khan" en el Eurovisión de 1979 (¿alguien puede creer que el ganador de ese año fue una mugre llamada "Hallelujah", cantada en hebreo...? ¡La conspiración judeomasónica se toma Eurovisión!), antes de esa fecha, decía, alguien se atrevió con Genghis Khan en el cine. La pepla fue una parida de un por entonces sexagenario llamado Irving Allen, a quien la vida se le iba de entre los dedos sin haber hecho un legado ¡¡¡EPICO!!! al cine (por favor, no confundir con el ínclito Irvin Allen, sin G, que es todo lo contrario: un cicatero sin tiquismiquis y con un olfato envidiable para apuñalar sin misericordia los bolsillos del público con cosas como "La aventura del Poseidón" o "Infierno en la torre"... éste es IrvinG Allen con G). Porque Irving Allen, vamos tejiendo calceta aquí, es la clase de pobre hombre que trata infructuosamente de sacarse por todos los medios el rotundo cartel de LOSER grabado sobre la frente cual marca de la Bestia. El evento más bochornoso de su carrera fue cuando se unió a otro productor que quería rodar una peli de espionaje, sobre la cual Allen estaba tan poco convencido, que incluso se dio el lujo de insultar al escritor respectivo, prefiriendo producir el estrepitoso fracaso que fue "Los juicios de Oscar Wilde" (que no hemos visto, así es que no podemos juzgar), con lo cual se separó del otro productor, que siguió con la idea de producir la peli de espías ésa... "Doctor No", la primera de James Bond. Cuando Allen, escarmentado ante el éxito de su antiguo socio, intentó subirse al carro de los espías, compró otra franquicia, un tal Matt Helm, personaje sobre el que rodó como tres o cuatro pelis que tampoco hemos visto en Cine 9009, y contrató a Dean Martin pagándole incluso mejor sueldo que a Sean Connery. Con resultados discretos, porque entre Connery y Martin, ya sabemos a quién recordamos mejor como EL agente supersecreto de todos los tiempos y sus alrededosos alrededores. En fin, el pobre Irving Allen debió decirse a sí mismo que para obtener por fin los galones de serie A en el cine, era hora de rodar una peli... ¡¡¡EPICA!!! El problema es que se lo dijo a mediados de los '60s. El epic había tenido sus años de gloria desde "El manto sagrado", vale (¡pero en 1953!), y después de cerca de una década de fulgor, ya los tiempos estaban cambiando (los '60s, rock, hippies, agentes doble cero...), y consecuentemente, era el tiempo en que cosas como "Cleopatra", "La caída del Imperio Romano" o "55 días en Pekín" ya estaban pegándose batacazo padre tras batacazo padre en la taquilla. Y claro, cuando el epic DEFINITIVO (no tanto, pero era la idea) sobre el gran conquistador mogol venía llegando en 1965, ya era casi como para ponerle la lápida al género. No ayudó que Irving Allen llamara a dirigir su producto a un tal Henry Levin, director que nunca tuvo una trayectoria demasiado lúcida (sus puntos altos serían "Viaje al centro de la Tierra" de 1959, en que protagonizaba James Mason que acá en "Genghis Khan" repite, y "El maravilloso mundo de los Hermanos Grimm"). Si a eso le sumamos una realización a ratos interesante y a ratos francamente hilarante, pues bien, qué decir... La peli hizo la rara hazaña de irse a pique al fondo del mar con una historia que transcurre en el más mediterráneo de todos los continentes de la Tierra, vaya que tuvieron que ser creativos para lograr fazaña semejante...

¿POR QUÉ VERLA?

-- La reacción más habitual ante esta peli es... ¿ESTO VA EN SERIO...? Cuando uno se sienta a ver cine histórico, uno tiene que partir asumiendo que va a enfrentarse a una versión ficcionalizada de los hechos, tamizados a través del filtro de la conveniencia narrativa, la ideología consciente o inconsciente de los productores, y la suprema cojonología del guionista de turno (¿alguien dijo "Una mente brillante" con guión perpetrado por Akiva Goldman?). Por eso uno puede aceptar que hayan falseado al personaje de Jamuga (el histórico no fue la mosca cojonera que nos presentan en la peli, sino un estimable amigo de Genghis con quien se pelearon porque los dos querían ser el UNICO, y bueno... Genghis ganó. Y murió ANTES de que Genghis invadiera China), o que nos presenten a Genghis Khan muriendo en batalla contra Persia (el histórico pereció más de media década después, cabalgando de regreso desde Rusia, pero es que eso hubiera quedado un poco anticlimático en la peli, admitámoslo). Pero cuando te das cuenta de que las interminables estepas siberianas han sido recreadas en estrechísimos valles plagados de pinos, y los personajes siguen refiriéndose al desierto, es que empiezas a partirte de risa (más aún cuando descubres que las yurtas mongolas se parecen mucho a las tiendas indias, y la cosa a ratos degenera en una peli de rangers yankis con gorro de mapache hurón contra los pieles rojas). Y sigues cuando ves al gran James Mason humillándose haciendo una interpretación (muy lograda, eso sí, y es que Mason era mucho Mason) que hace buenos todos los chistes de chinos cochinos con coleta y todo (¡y a ver si la China de Mao se iba a quejar contra Lyndon B. Johnson porque el país de las barras y estrellas producía productos tan etnocéntricos como éste!). El resultado final es muy entretenido, si te lo tomas con flema. Mal que mal, Omar Sharif compone un aceptable héroe de aventuras, Stephen Boyd le pone lo suyo al malvado Jamuga (ya había hecho al villano criptogay de "Ben Hur", y había interpretado al héroe del epic otoñal "La decadencia del Imperio Romano; al año siguiente iría al protagónico de "Viaje fantástico"), James Mason ya hemos hablado de éste, Robert Morley compone un emperador de China que tiene su punto como personaje más allá de unas cuantas carcajadas garantizadas, y el "mejor y medio tonto amigo" de Genghis Khan viene interpretado por... ¡¡¡TELLY SAVALAS!!! (seriously). El casting trata lo suyo, y hasta nos lo creeríamos si fuera más, bueno... étnicamente ajustado (¿quién fue el tarado que pensó que el extraordinariamente caucásico James Mason maquillado pasaba por chino...?). Quizás el principal problema de esta peli es su renuencia a aceptar que como buen epic, al final es un producto palomitero para consumo masivo, y quiere ser una peli que te haga trascender las fronteras del espacio y del tiempo para hacerte entrar en comunión con Genghis Khan, el principal de los guerreros del mundo... lo que hace sus fallos garrafales, en otras ocasiones más perdonables, acá especialmente agresivos. Porque no me van a decir que no tiene asunto que hagan de la violación de la señora de Khan (de Genghis Khan, no de Khan Noonien Singh, claro) un motivo claro a lo largo de la misma peli en que hacen burla y mofa cruel de lo chino cochino que son los chinos (¡si les falta puro hacer el chiste de que no pueden pronunciar la R aquí!). No garantizo que esta peli les guste o les entretenga lo mínimo... pero les confieso que me ganó. En medio de carcajadas en algunos pasajes, y a pesar de algún momento aburridón por allí, pero me ganó. Quizás no de la manera en que el pobre Irving Allen hubiera querido, pero... más anchos son los cielos de la estepa siberiana y menos alimento dan, ¿no?

IDEAL PARA: Fanáticos de los epic a la old fashion.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Genghis Khan (Omar Shariff) y Jamuka (Stephen Boyd) con el primero encarcelando al segundo [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 19 de mayo de 2011

"El Cielo puede esperar" (1978).


-- "Heaven Can Wait". Estados Unidos. Año 1978.
-- Dirección: Warren Beatty y Buck Henry.
-- Actuación: Warren Beatty, Julie Christie, James Mason, Jack Warden, Charles Grodin, Dyan Cannon, Buck Henry, Vincent Gardenia, Joseph Maher, Hamilton Camp, Arthur Malet, Stephanie Faracy, Jeannie Linero, Harry D.K. Wong, George J. Manos.
-- Guión: Elaine May y Warren Beatty, con aportes sin acreditar de Robert Towne, basados en la obra teatral de Harry Segall.
-- Banda Sonora: Dave Grusin.

-- "El Cielo puede esperar" en IMDb.
-- "El Cielo puede esperar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Tenemos a un jugador de fútbol americano que parece ir creciendo en estatura ante el resto de los seres humanos (bueno, si te puedes creer que un renacuajo como Warren Beatty sea capaz de sobrevivir a una trancada de otros jugadores en un campo de juegos de ésos, claro...). Como las cosas le están yendo bien, ya nos podemos oler la catástrofe, en particular si la peli tiene la palabra "cielo" en el título. Exactamente, viene un accidente, es una casi muerte, un ángel se lo lleva derechito hacia el Reino... Y allá arriba, nuestro jugador de fútbol americano arma un follón de los demonios, porque cómo es posible que le hayan matao tan rápido, no Señoh, que esto es América... y aunque no lo crean, considerando que en el Cielo hay un Dios Omnipresente, Omnipotente y Omnisapiente, ¡efectivamente hay un error burocrático! Un error cuántico, diría, porque habían probabilidades de que las cosas salieran mal, pero no necesariamente IBAN a salir mal. Más que nada, para que haya solución al veterano problema de la predestinación vs. el libre albeldrío, y para que haya peli también. El caso es que tratan de devolver al chico a la Tierra, pero es un poco tarde: el cuerpo está incinerado, y como no quiere reencarnar en barbacoa, vamos buscándole otro. Finalmente encuentran el de un millonario que lo dejaron por muerto en el baño, pero bueno, es lo que tiene resucitar en el cuerpo de alguien que está marcado para la muerte (podría haber sido un espía o un mercenario para que fuera más entretenida, pero no, tenía que ser un p*** millonario... ¡hey, ahí tienen la idea del millón de dólares, genios!). Sucede lo lógico, que nuestro hombre renewed ahora le cambia la personalidad al millonario, tiene que lidiar con las trampas de su señora que lo quiere a dos metros bajo tierra, se enamora de manera adulterina (está casado, recordemos), etcétera. ¿Y saben qué más? Me aburrí de seguir escribiendo esta reseña. Pasemos al siguiente apartado mejor.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Un buen día, el actor Warren Beatty decidió hacer el remake de una peli llamada "El difunto protesta" (para quienes se quejan de los malos remakes que plagan el cine post-2000, miren cómo ya en 1978 había pioneros abriendo el camino). La cosa iba de un boxeador que resucita en el cuerpo de un millonario, premisa aposta para aburrir a la taquilla. Se suponía que el remake iba a protagonizar Muhammed Ali, pero como el tipo estaba más preocupado de lo suyo (boxear, claro, si eso era al final, un boxeador), y otros tipos oliendo ya lo putrefacto decidieron dar el paso al lado, pues el propio Warren Beatty terminó poniéndose en el protagónico, cambiando el boxeo por el fútbol americano para que creamos que ese mequetrefe puede sobrevivir en un deporte rudo (mejor la hubieran hecho si le hubieran dado el protagónico a Woody Allen y hubieran cambiado el boxeo por el ajedrez). La cosa salió bien. La peli cosechó dinero, se llevó incluso algunos de esos calvidorados para la casa (Oscares, que los llaman), y ha sido considerada por los críticos de la posteridad como de las mejores comedias románticas jamás filmadas. Bueno, ya saben que cuando los críticos de la posteridad nadan en tal dirección, uno debe ponerse a nadar como desesperado en la opuesta. Bueno, al menos tuvieron el buen gusto de pasar de darle el Oscar a la Mejor Película, que ese año fue para "El francotirador". Que también pecaba de medio aburridilla a ratos, pero tenía más substancia.

¿POR QUÉ VERLA?

-- La verdad, no se me ocurren muchos motivos para recomendarla. Déjenme explicitarlo de la siguiente manera. Estamos hablando de que esta peli fue (1) producida, (2) dirigida, (3) escrita y (4) protagonizada por un actor (Warren Beatty), que a lo largo de su carrera ha seguido una dirección muy consistente, desde su gloriosa participación en "Bonnie y Clyde" una década antes, hasta ser el prota de una peli que acabó estrellándose en la taquilla por ser llamada la clon cutre de "Batman" ("Dick Tracy")... y con Madonna más encima reemplazando a Kim Basinger... Y si pensaban que eso era el colmo de la decadencia, entonces ¡es que no saben que después se invirtieron las tornas y ÉL acabó siendo el secundario de ELLA ("En la cama con Madonna"... sí, también me he visto ese despropósito, qué pasa con eso...)! Seriamente, después de esta breve y sumaria exposición... ¿le darían ustedes crédito a este tipo? Por alguna razón, quien esto escribe su seguro servidor el General Gato lo hizo. Igual no daban nada mejor en el cable. Cuánto más daba que agarrara un libro de Historia y me pusiera a escribir posteos para Siglos Curiosos, que en esas dos horas hubieran salido cuatro posteos fácil, y con ellos para medio mes de blog hubiera tenido. ¡Cómo me sacrifico por ustedes, pequeñuelos, cómo me sacrifico! En fin, el punto es que además de ser una peli construida para mayor gloria del señor Beatty, la premisa de base es bastante abstrusa. Medios para arreglarlos habían (es increíble lo que un guionista ingenioso o un director inspirado pueden hacer para dar vuelta un concepto babalonio), pero ese día a la imaginación le dieron el día libre, parece. El señor Beatty llena la pantalla con su presencia, y nos aburrimos. Tratan de sacar adelante la peli con un estilo de farsa, y no da el pego. Y en el último tramo, tratan de ponerse serios, que esto es "comediah seriah, oiga usté, dénme el Oscah", y además de que no saben resolver la situación satisfactoriamente (el tipo del Cielo parece que tiene un plan bajo la manga, pero el dichoso plan consiste en esperar a que todo se arregle deus ex machina, y a otra cosa mariposa, gran farsa teatral ésta, por lo visto), y asunto arreglado. ¿Hay cosas buenas? O sea, quiero decir, aparte de ver al gran y único y vitalista y existencial James Mason poniéndose en vergüenza mientras nos exhibe su mejor cara de aburrición estilo "ya, listo, dije mis líneas, ¿dónde está el cheque?" (¡hombre, éste tipo estuvo en adaptaciones de Shakespeare para el cine, como en "Julio César"!). Sí, las hay. Julie Christie trata de hacer lo que puede con el guión y con un personaje imposible, y sale avante hasta el punto que la única buena razón para ver la peli es ella (Warren Beatty no lo dijo tan directo, pero admitió esto mismo de manera más subliminal). Al lado tenemos a Dyan Cannon, como la esposa malvada, a quien se le dan bien esos papeles de farsa, y que en sus escasos minutos consigue mover algo el cotarro. Y también está Jack Warden como el antiguo entrenador del prota, en un rol único y entrañable. Son detalles bonitos para la peli, pero son como escasos pedacitos de carne en una sopa de pan: a cambio de esos pedacitos tienes que tragarte toda esa agua caliente. Y sé que va a ser un chiste fácil, pero es que me lo dejan a huevo: si el Cielo puede esperar, entonces yo también, para verla de nuevo. Y puedo esperar muuuuuucho para eso.

IDEAL PARA: Aburrirse como una ostra.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 27 de septiembre de 2007

"Viaje al centro de la Tierra" (1959).


-- "Journey to the Center of the Earth". Estados Unidos. Año 1959.
-- Dirección: Henry Levin.
-- Actuación: Pat Boone, James Mason, Arlene Dahl, Diane Baker, Thayer David, Peter Ronson, Robert Adler, Adam Napier, Gertrude the Duck.
-- Guión: Walter Reisch y Charles Brackett, basados en la novela de Julio Verne.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Viaje al centro de la Tierra" en IMDb.
-- "Viaje al centro de la Tierra" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Edimburgo, 1880. El profesor Lindenbrook acaba de ser nombrado caballero, pero ni aún así se detiene en su incansable fiebre científica. Uno de sus alumnos, el zarrapastroso Alec, le lleva una piedra volcánica, casi como un souvenir y una muestra de respeto, sin saber lo que está por desatar. Porque el profesor se obsesiona con la piedra y no para hasta revelar su secreto: en su interior hay una peonza que contiene escritos nada menos que de Arne Saknussem, un antiguo sabio que después de pontificar urbi et orbe sobre el centro de la Tierra y otras charadas, desapareció misteriosamente. ¡Eureka!, dice el profesor, ¡el sabio Saknussem bajó de verdad al centro de la Tierra! Entusiasmado, le pide su ayuda a un profesor sueco, para escuchar su veredicto sobre semejante descubrimiento. Pero el profesor sueco desaparece misteriosamente. Nervioso, Lindenbrook parte con el fiel Alec con rumbo a Islandia, en donde supuestamente está la abertura que Arne Saknussem utilizó para llegar al centro de la Tierra; algunos incidentes le hacen pensar que el profesor sueco está tratando de robarle la idea, pero cuando descubre el cadáver de éste, con su tracto digestivo convenientemente aliñado con cianuro, y a la encantadora viudita que el sueco ha dejado atrás, se hace con dos verdades puñeteras del tamaño de un Dreadnought: 1.- Hay todavía alguien más siniestro que el profe sueco tras su pista, alguien que no trepida en el asesinato a lo Agatha Christie para llegar a sus resultados, y 2.- Si quiere bajar al centro de la Tierra, tendrá que aceptar a... ¡una mujer! ...en el equipo... ¡La expedición comienza!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El mito de la Tierra hueca es viejo como la Tierra misma, o al menos como los seres humanos que la habitan. Según éste, por debajo de nuestro querido, viejo y sólido mundo, existe otro territorio completamente diferente en donde habitan razas y animales imposibles acá arriba. El mito tuvo un cierto auge en el siglo XIX, coincidiendo con los nuevos progresos de la Geología (ya se había desarrollado la teoría según la cual la Tierra se estaba enfriando), cuando con diferencia de seis años aparecieron dos clásicos del género: "La raza venidera" de Edward Bulwer-Lytton (1870), y el que nos ocupa, "Viaje al centro de la Tierra" de Julio Verne, en 1864. La novela ha tenido posteridad (además de por la estupenda prosa de Verne) en parte por el afán casi maníaco de Julio Verne por dotar de verosimiltud científica a sus obras, y en parte también por el carácter místico de la obra, ya que es bien sabido que Verne era aficionado a meter claves ocultistas en sus novelas, que tanto grano han dado a los molinos de la conspiranoia. El interés sobre Verne no estaba muy boyante en el mundo del cine, hasta que los Estudios Disney se forraron con dinero, por su adaptación de "20.000 leguas de viaje submarino", y después por el éxito de "La vuelta al mundo en 80 días" (la de 1956, con la pareja dispareja de David Niven y ¡Cantinflas!, y decimos esto porque hubo un deslucido remake en 2004). De manera que los Estudios Fox se lanzaron a su propia adaptación de Julio Verne de alto presupuesto. El mimo que pusieron en esta empresa queda bien reflejado en el departamento de efectos especiales, y también por el elenco elegido, que no será de primera fila (salvo por el inmenso James Mason), pero que algo daban que hablar en su tiempo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- El elenco. No diremos que era imposible elegir uno mejor, pero está aceptablemente bien. James Mason interpreta a un profesor Lindenbrook inesperadamente fiel al original literario verniano (alguien que lo fuera, en esta peli, dicho sea de paso), maniático a carta cabal, empecinado en sus descubrimientos científicos, aunque por otra parte, lo hemos visto en mejores roles antes y después (¿y? Aunque éste sea un rol menor en la carrera de Mason, hay muchos actores reconocidos que se amputarían la pierna y el brazo y los donarían en caridad, por una interpretación así, y es que Mason era Mason, caramba)... Pat Boone cumple como el jovencito chulo que está ahí para convencer a la muchachada, aunque por razones no demasiado difíciles de entender, su carrera posterior fue oscura (en esta peli hizo uno de sus primeros papeles). Las chicas están por todo lo alto. Arlene Dahl se las arregla para interpretar una fiera mujer de armas tomar, en un tiempo que parecía un presagio del women power de los '60s; es una injusticia del destino que su carrera fílmica nunca haya levantado mayor vuelo. Diane Baker, por su parte... Confesémoslo, la señorita Baker es una debilidad de su seguro servidor el General Gato, porque allí donde va se las arregla para verse y presentarse encantadora (ya hablamos sobre ella en Cine 9009, al referirnos a "Los 300 espartanos" y "El premio", y ya habrá tiempo de comentar su secundario en "Marnie la ladrona", películas todas posteriores a "Viaje al centro de la Tierra"); eso, aunque aquí su rol sea básicamente de relleno.

-- En cuanto al guión... Pues bien... Lo mejor es tomárselo como lighter than light, porque la verdad es que de Julio Verne tiene poco más que el título, el tema, y dos o tres episodios de la trama. De partida, en la novela tanto el profesor como el estudiante son ALEMANES, no escoceses, aunque quizás para la conservadora platea estadounidense haya sido un poco conflictivo poner como "los buenos" a dos kreutzers, habida cuenta de que habían pasado catorce años desde la Segunda Guerra Mundial (¿y qué? El franchute Verne puso a dos alemanes de buenos... aunque eso fue seis años ANTES de la Guerra Franco-Prusiana, justo es decirlo). Por otra parte hay una serie de adiciones que no echábamos de menos en la novela, como por ejemplo el villanísimo Conde Saknussem o la búsqueda de la Atlántida, y que en realidad no aportan demasiado a la peli. Y ya no hablemos de la sarta de despropósitos científicos o simplemente lógicos como la estupidez de hacer que los protagonistas floten literalmente en el centro de la Tierra y que sus objetos vuelen imantados fuera de la balsa por eso (piénselo, el campo magnético de la Tierra es demasiado débil para eso, y por otra parte, si verdaderamente el núcleo de la Tierra fuera un mar interior, deberían acceder al punto central exacto no en una balsa sino en un submarino muy bien presurizado); algo que es insultante para la memoria del pobre Verne que, como dijimos, se preocupó tanto como pudo de dar carácter de científicos a los datos usados en la novela (bueno, tan científicos como podían serlo con las ideas intelectuales de 1864). ¿Y sirvió para algo? En algunos aspectos sí. Por ejemplo, la inclusión de Gertrudis el ganso cuenta como lo más memorable de la peli, y (SPOILER GRUESO A CONTINUACIÓN) su trágico destino final (sí, por una vez en las pelis hollywoodenses el animalito no sobrevive) es una de las partes más conmovedoras. Pero por otra parte, todas las adiciones le dan a la trama un carácter marcadamente más infantil, y eso no en el mejor sentido del término. Para que no se diga eso de que destripar novelas clásicas es un vicio de los '90s en adelante. Por eso, si se la visualiza como una peli de entretención infantil, se puede pasar un gran rato, pero que nadie se llame a engaño o confusión: el que busque una adaptación fiel y rigurosa, por no decir literal, del clásico verniano, está perdiendo miserablemente su tiempo.

-- Los efectos especiales... Esta era una peli de alto presupuesto para la época, y por lo tanto se usaron los FXs más chulos que encontraron en el armario. Por desgracia, el resultado en este apartado es irregular (la honorable Academia no opinó igual en aquellos años, y le dio unas buenas nominaciones a Mejor Dirección de Arte, Mejores Efectos Especiales y Mejor Sonido, aunque los perdió frente al acorazado fílmico de 1959, "Ben Hur", el "Titanic" de la época, que al igual que el trasatlántico de James Cameron también secuestró once Oscares para su mesita de noche). Algunos efectos son buenos incluso hoy, como por ejemplo el ataque de los dinosaurios gigantes (en realidad unas iguanas con placas de plástico, pero que se ven muy realistas, salvo en las imágenes de fotomontaje con los actores). Otros en cambio cantan clarito hoy en día, como por ejemplo muchas secuencias subterráneas que no parecen haber sido filmadas en las Cavernas Carlsbad como dice el reclamo publicitario, sino en un estudio con vulgar cartón piedra y papel maché. El premio al mejor escenario en la peli se lo lleva el bosque de hongos gigantes y las ruinas de la Atlántida, en donde parecen haber focalizado el presupuesto, y que por ende se ven por todo lo alto.

IDEAL PARA: Ver una adaptación un tanto infantiloide de Verne, algo envejecida, aunque de un aceptable nivel técnico.

martes, 13 de febrero de 2007

"Intriga internacional" (1959).


-- "North by Northwest" (título original), "Con la muerte en los talones" (título en España), "Perseguit per la mort" (título en catalán).
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Cary Grant, Eva Marie Saint, James Mason, Jessie Royce Landis, Leo G. Carroll, Josephine Hutchinson, Philip Ober, Martin Landau, Adam Williams, Edward Platt.
-- Guión: Ernest Lehman.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Intriga internacional" en IMDb.
-- "Intriga internacional" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Cary Grant aparece muy chulo, dando una serie de instrucciones a su secretaria. Como su lengua de metralleta es más rápida que su cerebro, le encarga llamar a su señora madre, sin acordarse de que ella tiene una partida de bridge. Se queda preocupado, así es que en un minuto de una reunión de caballeros en un hotel decide excusarse e ir al teléfono (es que no existían todavía los celulares, ¿vale?). Pero elige el momento mal. El botones del hotel ha estado llamando a otro sujeto distinto, el cual es seguido por un equipo de bribones, así es que los bribones confunden a Grant con el tipo al que han estado siguiendo, lo secuestran y se lo llevan. El pobre hombre la pasa muy mal, porque primero lo interrogan de manera no muy suave, y luego, cuando no dice nada (¿y qué va a decir, si no sabe nada?) le meten una buena dosis de whisky del bueno en el cuerpo, y luego lo ponen al volante de un vehículo que requerirá de un pequeño vuelito para estrellarse. El sujeto despierta en el último instante y consigue salvar el pellejo al precio de ser arrestado por la poli, por conducir en estado de ebriedad. Cuando cuenta su increíble historia (la historia de un borracho e infractor de las leyes del tránsito), nadie le cree, y cuando va a ver la casa, todo luce de manera completamente distinta a como él había dicho que sería. Ahora, nadie le cree su historia, mientras que los bellacos le siguen los pasos, creyéndole un hombre que en realidad no es. Su única esperanza de salvación es encontrar al hombre con el cual le confunden y que, para colmo... ¡no existe! (y no hemos revelado el final de la película, sino que apenas vamos en la primera cuarta parte).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '50s fueron sin lugar a dudas la década del reinado absoluto de Alfred Hitchcock, llamado con muy buenos motivos "el Amo del Suspenso". En aquella década prodigiosa dirigió "Extraños en un tren", "La llamada fatal", "Para atrapar al ladrón", "El hombre que sabía demasiado", "Vértigo", y la cerró con broche de oro con "Psicosis". Fresco su éxito de "Vértigo", Hitchcock quería dirigir una película sobre la identidad equivocada. Además de eso, debía tener una escena en el edificio de las Naciones Unidas, y otra en el Monte Rushmore. Con esos descabellados puntos de apoyo, el guionista Ernest Lehman preparó para él un guión que Hitchcock transformó en una de sus mejores películas. Este filme es enormemente "'50s' style" en su planteamiento, con una banda internacional dedicada a hacer fechorías y un prota representante de lo más bueno y puro del american way of life, involucrado de pronto en algunas sucias operaciones que le enseñarán cuál es el verdadero costo, en términos de diplomacia e intriga, que deben pagarse en las sombras para aquellos quienes tienen vidas regaladas y productivas al interior de la sociedad americana puedan seguir circulando inocentemente por la vida y ganando dinero, algo que en los '50s la gente no tenía tan claro como en la actualidad.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las mejores piezas de suspenso de Hitchcock. El protagonista es absolutamente inocente, y no sabe nada porque no puede tener ninguna relación con la trama, como no sea una pura, simple y desafortunada casualidad. Y su única esperanza de salvación es encontrar a un hombre que, por definición, es inencontrable, por la simple razón de que no existe. Con esos ingredientes, Hitchcock construye una trama solidísima, en donde el prota debe salvar el pellejo a punta de puro ingenio, sin recurrir a los métodos de un John McClane que toda su vida es un fulano común y corriente, hasta que puesto frente a la adversidad se transforma en el superhéroe que, armas y puñetazos mediante, salvará a la Humanidad.

-- Ernest Lehman. Reconocimiento expreso merece este hombre, procedente del humilde y sufrido gremio de los guionistas, y cuyo currículum incluye "Sabrina", "El rey y yo", "West Side story", "La novicia rebelde", "Hello Dolly!" y otra de Hitchcock, su última peli, "Trama macabra". Como dijimos, para hacer el guión Hitchcock le encargó tres mimbres de bizarra combinación, y Lehman cumplió por todo lo alto. Eso es maestría.

-- Escenas grandiosas. La secuencia de la persecusión automovilística, con un protagonista borracho, es notable. La secuencia final en el Monte Rushmore es un clásico, y tuvo el honor de ser parodiada en una extensa secuencia de "Padre de familia". Pero se lleva la palma la clásica escena en la cual el protagonista se encuentra en medio de la nada más nada que pueda haber, y allí a descubierto es acosado por una avioneta de fumigación; son incontables las parodias que se han hecho de esta secuencia.

-- Los actores están en su punto. Cary Grant, como de costumbre, se roba la pantalla por todo lo ancho. Eva Saint Marie cumple bien con ser la rubia vaporosa de Hitchcock (casi cincuenta años después será la mami de Superman en "Superman regresa", para que vean como pasa el tiempo). James Mason compone un villano cuyas expresiones le proporcionan una increíble truculencia psicológica. Y para los fanáticos de la trivia, aparece en un rol secundario nada menos que Edward Platt, cuyo rol más recordado sería como el Jefe del Superagente 86 en ya saben qué serie televisiva.

IDEAL PARA: Ver una Hitchcock que anda cerca de ser "la de Hitchcock que acabe con todas las de Hitchcock" (y hasta cierto punto lo hizo).

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