11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 11 de octubre de 2012

"Repulsión" (1965).


-- "Repulsion". Inglaterra. Año 1965.
-- Dirección: Roman Polanski.
-- Actuación: Catherine Deneuve, Ian Hendry, John Fraser, Yvonne Furneaux, Patrick Wymark, Renee Houston, Valerie Taylor, James Villiers, Helen Fraser, Hugh Futcher, Monica Merlin, Imogen Graham, Mike Pratt.
-- Guión: Roman Polanski y Gérard Brach, con adaptación y diálogos adicionales de David Stone.
-- Banda Sonora: Chico Hamilton.

-- "Repulsión" en IMDb.
-- "Repulsión" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Londres, los campy '60s. Una manicurista a la que eso de socializar no se le da muy bien, empieza a sufrir los embates de un tipejo que por debajo de su facha de tío lindo, es uno de ésos que la quiero y tengo que tenerla. El caso es que el tipo la invita a tal lugar o tal otro lugar, sólo para recibir el plantón de su vida, por lo que se cabrea mucho (en realidad él ha interpretado que hay una cita, porque ella no ha dicho un sí categórico, y con estas féminas, ya se sabe...). En paralelo, la chica ésta que vive con su hermana, pues bien, esa hermana a su vez tiene una relación de ésas con un hombre que es casado, pero que suponemos le dice a la señora que tiene mucho trabajo y se quedó a dormir en la oficina o tuvo que hacer un viaje, porque se queda lo más bien con la amante. Y resulta que ambos deciden (la hermana y el casado, se entiende) irse de vacaciones a Italia. Por lo que la manicurista se va a quedar solita. Y listo: ya la tenemos liada. Porque nuestra manicurista, bueno, la peli no lo dice explícitamente, pero hay una foto familiar en que ella aparece de niña y mira a un padre o tío o figura de autoridad masculina con evidente aire de terror, y ya con eso nos hacemos una idea. Además de que a la chica, eso de las relaciones sociales no se le da muy bien. De manera que decide que ir a trabajar no es tan interesante, después de todo, no tanto porque haya que trabajar (¿cómo lo hacían cuando no existía Facebook y tenías que encontrar otra manera de matar el tiempo entre que un mes en que te pagaran por no hacer nada y el mes siguiente en que te pagaran por no hacer nada?) sino porque hay que relacionarse con... ¡¡¡GENTE!!! Y se queda en su departamento. En donde las pesadillas empiezan lentamente a comérsela. Pesadillas que, no podía ser de otra manera, tienen su punto de pulsión sexual. Y claro, no falta el desprevenido que se dice que esta es la mía, la chica está solita en su departamento, y no está nada de mal (y Catherine Deneuve se pasea con un camisón traslúcido de infarto cuando estaba buena y no era todavía la "gran dama del cine francés", signifique eso lo que signifique), y va y se mete, y pasa lo que pasa: que la buenorra se defiende con todos los medios sicopáticos que tiene a su alcance. Es una de Roman Polanski, nene, por si no te habías enterado todavía.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lees "Roman Polanski" en los créditos, y ya le vas tomando molde y medidas a la peli. Después de todo, cuándo ha salido algo bueno de este venerable señor. Y no me refiero al talento cinematográfico, claro, que no en balde Polanski ha rodado cosas que merecen estar en varios listados de "lo mejor de", en materia de cine (estamos hablando del tipo que rodó "La danza de los vampiros" o "Chinatown"). También ha rodado algunas mugres, pero sumando y restando, Polanski es un grande. Y es un grande a la manera verdaderamente grande, o sea, no siendo un paniaguado aventajado de los majors de Hollywood, sino rodando a contracorriente pelis que se salen de los marcos establecidos como "normalidad". Su primer largometraje había sido una peliculilla llamada "Cuchillo al agua", que como obra primeriza estaba bastante bien y era casi normalilla en comparación a su cine posterior (un triánguloso amorío medio extraño a bordo de un yate), pero para la segunda se soltó definitivamente las trenzas, y soltó un puñetazo recto a la mandíbula de todo cinéfilo que se precie. Lo que daría por regresar en el tiempo a 1965 para verle la cara a la gente que había visto "Cuchillo al agua" e iba a ver otra interesantilla peliculilla de ese directorcillo Roman Polanski y se encuentra con esta fantasía depravada de ninfomanía reprimida con toques de sadomasoquismo, esa expresión boquiabierta de asco debe haber valido oro. En fin, el caso es que con "Repulsión", Roman Polanski se consolidó como cineasta, inició lo que se conoce informalmente como la "trilogía de los departamentos" (las otras dos son "El bebé de Rosemary", y la aún más salida "El inquilino"), e inició su fructífera colaboración con Gérard Brach, otro buen señor que tan bien no debe estar, porque guionizó varias cosas después para Polanski (entre otras: "La danza de los vampiros", "El inquilino", "Búsqueda frenética" y "Perversa luna de hiel", además de guionizar para Jean Jacques Annaud las grandes "La guerra del fuego" y "El nombre de la rosa"). A saber si Brach tiene prohibición de entrar a Estados Unidos, así como su capataz.

¿POR QUÉ VERLA?

-- En realidad, la anécdota de esta peli es mínima, lo que a ratos redunda en que se torna un tantín aburrida. Pero la dupleta Polanski / Brach acierta de lleno al centrarse de manera casi exclusiva y obsesiva en el mundo interior de su personaje. Una de las grandes dificultades del cine (a diferencia de la literatura, en donde la palabra es mucho más elástica en cuestiones como sicología de caracteres, por ejemplo) es que al ser un arte audiovisual, las pasa canutas a la hora de graficar lo que es la mentalidad, la visión del mundo y las percepciones de un personaje, en particular de uno perturbado. Que se lo digan a David Lynch, si no. "Repulsión" lo consigue, plasmando en imágenes tremendamente perturbadoras todo el lío de tallarines con salsa que tiene nuestra prota en el cerebro. Ya la sola idea de definir las relaciones sexuales y la excitación sexual eliminando todo ruido ambiental y reemplazándolo con un machacón e irritante tictac de reloj, sugiere con toda potencia el mecanicismo y la falta de emoción con el cual la chica vive su sexualidad (o la falta de ella, a según). Por supuesto que ayuda la extraordinaria interpretación de Catherine Deneuve, pero no es menos fenomenal el trabajo de Polanski y Brach plasmando en imágenes y secuencias lo que en el fondo son desvaríos de una mente enferma (y todo esto, sin abandonarse al siempre tramposo recurso de la ambigüedad del ¿es real o imaginación?). Probablemente no sea casualidad que la primera media hora de peli en donde vemos a la prota interactuando con el mundo exterior y estableciendo los pilares de lo que será el resto de la narración, sea la más aburrida de todo el largo, y que la cosa se ponga realmente buena cuando nuestra prota vea la casa resquebrajándose por una grieta, o soñando con ser sistemáticamente violada, u otras cosas chungas por el estilo.

-- Catherine Deneuve. Su trabajo aquí es simplemente portentoso. Además de que físicamente está muy bella y deseable, dejando traslucir unas curvas de vértigo tras su camisón, su aproximación al personaje como una asocial que le cuesta relacionarse con los demás, y presa de sus propias obsesiones y pesadillas, la aleja notablemente del retrato típico hollywoodense de la mantis religiosa en control de su sexualidad que seduce y después asesina a sus presas (transversal desde "Bajos instintos" hasta "Monster", entre millones de ejemplos que arrancan probablemente desde el Cine Noir sino antes). Es fácil olvidarse, viéndola estar al centro de sus propias pesadillas, que en el fondo estamos frente a una personalidad sicopática y una bomba de relojería lista para saltar ante el primer impulso (o ante ninguno).

-- Hay también implícita una interesante (y probablemente no intencionada) reflexión sobre la libertad. Nuestra heroína o antiheroína, a según, en realidad es y se siente prisionera de una sociedad avasalladora alrededor suyo (la hermana que pasa un poco de ella y con cierta razón por lo demás, los hombres prepotentes que es cosa de verla y querer violarla). Pero cuando se queda por fin libre, es una libertad... ¿para qué? Para esta chica, la libertad es sinónimo de terror. Cuando su hermana se marcha, saltan las últimas barreras de contención, y la chica queda abandonada a sí misma. ¿Resultado? Se le terminan saltando todos los tornillos. Hay una visión decididamente pesimista sobre el tema de la libertad aquí: la libertad por sí misma en realidad no garantiza la felicidad, sino que darle la libertad a una persona no preparada para asumirla, puede llevarla incluso a la destrucción. A esto se añade una interesante segunda lectura si es que asumimos que la prota ha sido objeto de abuso sexual: una persona abusada hasta un punto límite, termina por perder su individualidad y su capacidad de levantarse, y por lo tanto, la libertad terminará siendo un veneno para ella. Son conclusiones desoladoras, pero no por ello menos interesantes. Por otra parte, el cine de Polanski no suele ser uno de soluciones fáciles, por lo menos en sus pelis más personales. Aunque "personal" es relativo aquí (la rodó cargando el morbo para hacer caja y financiar la que de verdad le interesaba, que era "Callejón sin salida"), pero sigue siendo... polanskiana, eso es.

IDEAL PARA: Ver el que probablemente sea el verdadero disparo en la línea de salida por parte de Roman Polanski.

jueves, 16 de junio de 2011

"Genghis Khan" (1965).


-- "Genghis Khan". Inglaterra / Alemania Occidental / Yugoslavia / Estados Unidos. Año 1965.
-- Dirección: Henry Levin.
-- Actuación: Omar Sharif, Stephen Boyd, James Mason, Eli Wallach, Françoise Dorléac, Telly Savalas, Robert Morley, Michael Hordern, Yvonne Mitchell, Woody Strode, Kenneth Cope, Roger Croucher, Don Borisenko, Patrick Holt, Susanne Hsiao.
-- Guión: Clarke Reynolds y Beverley Cross, basados en una historia de Berkely Mather.
-- Banda Sonora: Dusan Radic.

-- "Genghis Khan" en IMDb.
-- "Genghis Khan" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un hombre está en medio de cuatro caballos, uno por gamba y/o brazo, grita: "TEMUJIN!", y entonces salen los créditos anunciándonos que la cosa es "Genghis Khan" (si a estas alturas del partido te estás preguntando por qué "Temujin"... es que no sabes Historia, kid...). Pasa el tiempo, y nuestro chico crece con una rueda en el pescuezo y esclavo, a lo Conan pero en cutre (Omar Sharif, hecho un crío). Un día cualquiera, a santo de un incidente también cualquiera, tiene sus devaneos coquetones con la bella (¡y qué bella! Françoise Dorléac, la hermana de Catherine Deneuve, trágicamente malograda un par de años después de esta peli). Lo que hace que le cobre ojeriza... ¡¡¡EL VILLANO!!! Que es Stephen Boyd como Jamuga. El caso es que Temujin es mucho Temujin, así es que se escapa. Al desierto (seamos honestos: el famoso desierto son algunas tomas entre unas rocas de un bosque caducifolio que, bueno, er...). Allí empieza a reclutar su banda de misfits. Con los cuales asalta un camino y le hace la vida a cuadritos a Jamuga (no demasiado: recordemos que Jamuga es ER VILLANOH). Resulta que le secuestra la chica a Jamuga, Jamuga se la paga yéndola a secuestrar a su vez y... (ojo, atención aquí, inesperado giro de trama) ...¡¡¡VIOLÁNDOLA!!! Vale, no hay sexo explícito, pero cuándo fue la última vez que vieron un epic clásico en donde se violan a la chica del buenoh (o alternativamente: se la violan, y ella vive para contar el cuento en vez de ser muriciada por el maloh para que el buenoh se quede rumiando su venganza durante la siguiente hora y media de metraje). El caso es que Temujin rescata otra vez a la chica, se la lleva, emigra para evitar la venganza de Jamuga, se hace amigo de un chino cochino (premio a la interpretación más humorística en la carrera del por otra parte gran James Mason), viaja a China... y el resto es que asistimos a la leyenda de... ¡¡¡GENGHIS KHAN!!! (sí, pues, si Temujin al final se transforma en Genghis Khan).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Década y media antes de que los alemanes de Dschinghis Khan transformaran el rostro de la música para siempre imponiendo su tema "Dschinghis Khan" en el Eurovisión de 1979 (¿alguien puede creer que el ganador de ese año fue una mugre llamada "Hallelujah", cantada en hebreo...? ¡La conspiración judeomasónica se toma Eurovisión!), antes de esa fecha, decía, alguien se atrevió con Genghis Khan en el cine. La pepla fue una parida de un por entonces sexagenario llamado Irving Allen, a quien la vida se le iba de entre los dedos sin haber hecho un legado ¡¡¡EPICO!!! al cine (por favor, no confundir con el ínclito Irvin Allen, sin G, que es todo lo contrario: un cicatero sin tiquismiquis y con un olfato envidiable para apuñalar sin misericordia los bolsillos del público con cosas como "La aventura del Poseidón" o "Infierno en la torre"... éste es IrvinG Allen con G). Porque Irving Allen, vamos tejiendo calceta aquí, es la clase de pobre hombre que trata infructuosamente de sacarse por todos los medios el rotundo cartel de LOSER grabado sobre la frente cual marca de la Bestia. El evento más bochornoso de su carrera fue cuando se unió a otro productor que quería rodar una peli de espionaje, sobre la cual Allen estaba tan poco convencido, que incluso se dio el lujo de insultar al escritor respectivo, prefiriendo producir el estrepitoso fracaso que fue "Los juicios de Oscar Wilde" (que no hemos visto, así es que no podemos juzgar), con lo cual se separó del otro productor, que siguió con la idea de producir la peli de espías ésa... "Doctor No", la primera de James Bond. Cuando Allen, escarmentado ante el éxito de su antiguo socio, intentó subirse al carro de los espías, compró otra franquicia, un tal Matt Helm, personaje sobre el que rodó como tres o cuatro pelis que tampoco hemos visto en Cine 9009, y contrató a Dean Martin pagándole incluso mejor sueldo que a Sean Connery. Con resultados discretos, porque entre Connery y Martin, ya sabemos a quién recordamos mejor como EL agente supersecreto de todos los tiempos y sus alrededosos alrededores. En fin, el pobre Irving Allen debió decirse a sí mismo que para obtener por fin los galones de serie A en el cine, era hora de rodar una peli... ¡¡¡EPICA!!! El problema es que se lo dijo a mediados de los '60s. El epic había tenido sus años de gloria desde "El manto sagrado", vale (¡pero en 1953!), y después de cerca de una década de fulgor, ya los tiempos estaban cambiando (los '60s, rock, hippies, agentes doble cero...), y consecuentemente, era el tiempo en que cosas como "Cleopatra", "La caída del Imperio Romano" o "55 días en Pekín" ya estaban pegándose batacazo padre tras batacazo padre en la taquilla. Y claro, cuando el epic DEFINITIVO (no tanto, pero era la idea) sobre el gran conquistador mogol venía llegando en 1965, ya era casi como para ponerle la lápida al género. No ayudó que Irving Allen llamara a dirigir su producto a un tal Henry Levin, director que nunca tuvo una trayectoria demasiado lúcida (sus puntos altos serían "Viaje al centro de la Tierra" de 1959, en que protagonizaba James Mason que acá en "Genghis Khan" repite, y "El maravilloso mundo de los Hermanos Grimm"). Si a eso le sumamos una realización a ratos interesante y a ratos francamente hilarante, pues bien, qué decir... La peli hizo la rara hazaña de irse a pique al fondo del mar con una historia que transcurre en el más mediterráneo de todos los continentes de la Tierra, vaya que tuvieron que ser creativos para lograr fazaña semejante...

¿POR QUÉ VERLA?

-- La reacción más habitual ante esta peli es... ¿ESTO VA EN SERIO...? Cuando uno se sienta a ver cine histórico, uno tiene que partir asumiendo que va a enfrentarse a una versión ficcionalizada de los hechos, tamizados a través del filtro de la conveniencia narrativa, la ideología consciente o inconsciente de los productores, y la suprema cojonología del guionista de turno (¿alguien dijo "Una mente brillante" con guión perpetrado por Akiva Goldman?). Por eso uno puede aceptar que hayan falseado al personaje de Jamuga (el histórico no fue la mosca cojonera que nos presentan en la peli, sino un estimable amigo de Genghis con quien se pelearon porque los dos querían ser el UNICO, y bueno... Genghis ganó. Y murió ANTES de que Genghis invadiera China), o que nos presenten a Genghis Khan muriendo en batalla contra Persia (el histórico pereció más de media década después, cabalgando de regreso desde Rusia, pero es que eso hubiera quedado un poco anticlimático en la peli, admitámoslo). Pero cuando te das cuenta de que las interminables estepas siberianas han sido recreadas en estrechísimos valles plagados de pinos, y los personajes siguen refiriéndose al desierto, es que empiezas a partirte de risa (más aún cuando descubres que las yurtas mongolas se parecen mucho a las tiendas indias, y la cosa a ratos degenera en una peli de rangers yankis con gorro de mapache hurón contra los pieles rojas). Y sigues cuando ves al gran James Mason humillándose haciendo una interpretación (muy lograda, eso sí, y es que Mason era mucho Mason) que hace buenos todos los chistes de chinos cochinos con coleta y todo (¡y a ver si la China de Mao se iba a quejar contra Lyndon B. Johnson porque el país de las barras y estrellas producía productos tan etnocéntricos como éste!). El resultado final es muy entretenido, si te lo tomas con flema. Mal que mal, Omar Sharif compone un aceptable héroe de aventuras, Stephen Boyd le pone lo suyo al malvado Jamuga (ya había hecho al villano criptogay de "Ben Hur", y había interpretado al héroe del epic otoñal "La decadencia del Imperio Romano; al año siguiente iría al protagónico de "Viaje fantástico"), James Mason ya hemos hablado de éste, Robert Morley compone un emperador de China que tiene su punto como personaje más allá de unas cuantas carcajadas garantizadas, y el "mejor y medio tonto amigo" de Genghis Khan viene interpretado por... ¡¡¡TELLY SAVALAS!!! (seriously). El casting trata lo suyo, y hasta nos lo creeríamos si fuera más, bueno... étnicamente ajustado (¿quién fue el tarado que pensó que el extraordinariamente caucásico James Mason maquillado pasaba por chino...?). Quizás el principal problema de esta peli es su renuencia a aceptar que como buen epic, al final es un producto palomitero para consumo masivo, y quiere ser una peli que te haga trascender las fronteras del espacio y del tiempo para hacerte entrar en comunión con Genghis Khan, el principal de los guerreros del mundo... lo que hace sus fallos garrafales, en otras ocasiones más perdonables, acá especialmente agresivos. Porque no me van a decir que no tiene asunto que hagan de la violación de la señora de Khan (de Genghis Khan, no de Khan Noonien Singh, claro) un motivo claro a lo largo de la misma peli en que hacen burla y mofa cruel de lo chino cochino que son los chinos (¡si les falta puro hacer el chiste de que no pueden pronunciar la R aquí!). No garantizo que esta peli les guste o les entretenga lo mínimo... pero les confieso que me ganó. En medio de carcajadas en algunos pasajes, y a pesar de algún momento aburridón por allí, pero me ganó. Quizás no de la manera en que el pobre Irving Allen hubiera querido, pero... más anchos son los cielos de la estepa siberiana y menos alimento dan, ¿no?

IDEAL PARA: Fanáticos de los epic a la old fashion.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Genghis Khan (Omar Shariff) y Jamuka (Stephen Boyd) con el primero encarcelando al segundo [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 16 de noviembre de 2006

"La agonía y el éxtasis" (1965)


"The agony and the ecstasy". Dirigida por Carol Reed. Protagonizada por Charlton Heston, Rex Harrison, Diane Cilento, Harry Andrews, Alberto Lupo, Adolfo Celi, Venantino Venantini, John Stacy, Fausto Tozzi, Tomas Milian. Estados Unidos. Año 1965.

¿De qué se trata?

Julio II, el Papa guerrero, vuelve de la guerra como gallo a su gallinero. Y le da vacaciones por un día a todo el mundo. Y todo el mundo deja de trabajar. ¿Todos? ¡No! Un esforzado escultor resiste a la tentación, y sigue en lo suyo incólumne. Este es Miguel Angel Buonarroti, quien se esfuerza en hacer las esculturas de la tumba de Julio II, que según sus propios cálculos, debería tardar 160 años en concluir (y que de hecho, nunca concluyó). Pero Julio II le tiene otro trabajito. Su tío, el Papa Sixto V, edificó una pobre capillita llamada en su honor la Capilla Sixtina, y es tan fea, pero tan fea, la pobre (pecado capital en la Italia del Renacimiento, añadamos), que Julio II quiere decorarla con algunas pinturitas. Así es que tú, Miguel Angel, pintarás la Capilla Sixtina. ¿Yo, señor? ¡Por ningún motivo, yo soy escultor y no pintor! ¡Pues lo harás porque o yo, el Papa, te meteré huevos de aquí hasta Constantinopla si te niegas! Y pues bien, mirado así, Miguel Angel se decide. Comienza a pintar. Y comienzan los desencuentros entre Miguel Angel el artista postulante a fondos públicos culturales concursables y Julio II, el new rich metido a Papa. Como por ejemplo el que lleva a Miguel Angel a pasarse una temporadita entre los canteros de mármol de Carrara. O la de Dios es Cristo que se produce cuando Julio II bota los andamios. O las continuas intrigas de Donato Bramante para emputecer a Miguel Angel y poner a Rafael Sanzio en su lugar. Y en medio de todo eso, el trabajo, el eterno trabajo de pintar la Capilla Sixtina, eterno por su proyección artística como uno de los más hermosos monumentos pictóricos de todos los tiempos, y eterno también por el tiempo que se tomó Miguel Angel en concluirla...

El espíritu de los tiempos.
A mediados del siglo XX hubo una buena avalancha de novelistas que buscaron inspiración en temas históricos y bíblicos para editar sendas novelas que fueron éxitos de crítica en su tiempo, pero que, digámoslo con todas sus letras, pasaron después al más lapidario de los olvidos (a veces de manera injusta, por cierto), siendo recordadas sólo sus obras, y eso por haber sido objeto de suntuosas adaptaciones para el cine. Entre esos novelistas están, sólo por mencionar algunos, Lloyd C. Douglas ("El manto sagrado"), Margaret Landon ("Anna y el rey de Siam"), Mika Waltari ("Sinuhé el egipcio"), Fulton Oursler ("La historia más grande jamás contada") y el que nos ocupa, Irving Stone. El tal Stone era negocio seguro desde que su novela sobre Vincent Van Gogh se transformara en el mítico filme "Sed de vivir", que consagró a Kirk Douglas, de manera que cuando en 1961 publicó "La agonía y el éxtasis", sobre la eterna batalla de Miguel Angel y Julio II por pintar el techo de la Capilla Sixtina (o no pintarlo, a según el turno, el año, la indisposición estomacal o la conjunción astral), los productores de Hollywood se relamieron con creces. Es de recordar que en un mundo cada vez más invadido por escoria mugrosa como los beatniks y hippies por un lado, y por asesinos sanguinarios como James Bond por el otro, aún quedaba espacio para el epic tradicional de alto presupuesto. Porque digámoslo de una vez, "La agonía y el éxtasis" nació tarde: es un filme con inspiración de los tempranos '50s, realizado en 1965. Quizás sea por esto, por su condición de canto de cisne, que este filme respira tanta majestad. Es, dicho así, una digna despedida para un género, la épica tradicional, que no volvería a levantar cabeza sino hasta la llegada de la infografía Gladiator's style.

¿Por qué verla?
- Es uno de los mejores filmes históricos jamás realizados. Así dicho, sin ambages. No es una historia del bueno contra el villano, sino un retrato de la colisión de dos caracteres titánicos, el colosal Julio II contra el ciclópeo Miguel Angel. Ambos son, en el fondo, hombres bienintencionados y que aman sus respectivas labores (convertir almas el uno, aunque sea por el discutible método de la espada, y extraer figuretas de la piedra el otro, por el cincel), y cuyos desencuentros no nacen sino de sus propios caracteres, y por qué no decirlo, de su orgullo y arrogancia personales. A las últimas, el portentoso arte de Miguel Angel servirá como vehículo de expiación para sublimar todas las taras que ambos poseen como seres humanos, y elevarlos a un plano místico de contemplación trascendente. Ya sé que suena demasiado literario de mi parte describirlo así, pero es que esta película en particular se lo merece; por una vez en la vida, Hollywood se supera a sí mismo y crea un filme que es puro espectáculo, no sólo sin insultar la inteligencia del espectador, sino que además dándose el gusto de centrarse más en el altorrelieve de los personajes, que en una historia que, si se fijan bien al ver la película, es en realidad bastante anodina y episódica.
- La película cuenta con un rigor histórico inusitado. Vale que esté basada en una novela de Irving Stone, pero es sabida la maporonería de los guionistas para meter cambios a su gusto a las novelas, y la chuloputería de los productores para hacer más vendiblemente prostituta la historia. Nada de eso se ve acá. La película es sobre la historia de Miguel Angel, Julio II y la Capilla Sixtina, y no sobre lo que los productores de Hollywood consideran espectacular o sexy mostrar, so pretexto del arte renacentista. La corte de secundarios incluye a varios personajes históricos, y todos ellos aparecen en contextos bastante correctos: el cardenal Giovanni de Medici (futuro Papa León X) como protector de Miguel Angel, Donato Bramante como enemigo de Miguel Angel (incluso hasta con el detalle de presentarlo como alguien aficionado a las demoliciones, algo que en verdad era, como que se ganó el mote de "Donato Bramante, maestro arruinante" en la realidad), Rafael Sanzio como un joven ambicioso muy ocupado en la Stanzia della Signatura ("La escuela de Atenas") y más que un poco vendido a la potestad de los poderosos, y así sucesivamente.
- Rex Harrison. Digan lo que quieran de Charlton Heston como Miguel Angel, pero su papel no deja de ser algo flojo. En aquellos años, el señor Heston, futuro Führer de la Asociación Nacional del Rifle, era el héroe hollywoodense de moda (Moisés en "Los diez mandamientos", Judá Ben Hur en "Ben Hur", Rodrigo Díaz de Vivar A.K.A. el Cid Campeador en "El Cid", el prota de "El planeta de los simios"... y en "La más grande historia jamás contada" no hizo de Jesús, pero lo más bien que le alcanzó para Juan Bautista). E hizo de Miguel Angel como otro héroe Ubermensch más cualquiera, en realidad: un buen papel, es cierto, pero sólo eso, un buen papel. Rex Harrison, en cambio, como Julio II, compone un personaje memorable y de múltiples matices: arrogante, orgulloso, perdonavidas, autoritario, ladino, socarrón... Hubiera sido muy fácil hacer de Julio II el villano oficial de la historia, y en cambio, crea un personaje complejo que funciona muy bien como contrapunto del un tanto chulesco Miguel Angel Heston's style.
- "¡Cuándo lo terminarás!". "Cuando lo termine...".

IDEAL PARA: Ver cine histórico que sea de verdad histórico, y épico que de verdad sea épico.

domingo, 1 de octubre de 2006

"Operación Trueno" (1965).


-- "Thunderball" (título original), "Operació tro" (título en catalán). Estados Unidos / Inglaterra. Año 1965.
-- Dirección: Terence Young.
-- Actuación: Sean Connery, Claudine Auger, Adolfo Celi, Luciana Paluzzi, Rik Van Nutten, Guy Doleman, Molly Peters, Martine Beswick, Bernard Lee, Desmond Llewelyn, Lois Maxwell.
-- Guión: Richard Maibaum y John Hopkins, sobre un guión original de Jack Whittingham, basados en una historia original de éste, Kevin McClory e Ian Fleming.
-- Banda Sonora: John Barry.

-- "Operación Trueno" en la Wikipedia en inglés.
-- "Operación Trueno" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El agente Bond liquida a uno de los más importantes miembros de SPECTRE, y esto chasquea notablemente a su jefecito, un tipo conocido por esconder el rostro y hacerle mimos a un gatito blanco angora. La respuesta: un complicado plan para robarse dos bombas termonucleares y realizar un chantaje nuclear por todo lo alto. Mientras SPECTRE lleva a cabo su complicado plan, que implica operaciones de cirugía plástica para suplantar a un aviador de la RAF (la Royal Air Force, de Inglaterra, no sean ignorantes, por Dios...), Bond tiene algunos, ejem, incidentes menores en una clínica de rehabilitación. Después, cuando SPECTRE revele su maléfico plan, resultará ser que Bond tiene la única pista limpia. Emprende entonces un viaje a las Bahamas, en donde la hermana del aviador muerto es la amante de un millonario metido en asuntos muy turbios, que tiene un yate lujosísimo, y que podría estar directamente conectado con las bombas desaparecidas. Por cierto, creo que no mencioné que el villano tiene una piscina infestada de unos lindos escualitos muy voraces...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La saga de James Bond había tenido un comienzo vacilante, en términos cinematográficos, pero con "Goldfinger" había adquirido un sabor propio y especial: el agente 007, sus mujeres, sus gadgets, las canciones, las secuencias de créditos de Maurice Binder... Era la hora de aprovechar al máximo la franquicia y darle espectacularidad. En el mundo exterior, la Guerra Fría dura daba paso a la Coexistencia Pacífica, había algo de distensión, pero el fantasma nuclear estaba bien presente. La historia de secuestro termonuclear encajaba a la perfección, y si se condimentaba con un "regreso a las raíces", llamando otra vez a Terence Young a la dirección, y filmando en el Caribe como en "El satánico Dr. No" (aunque ahora son las Bahamas y no Jamaica), además de gastarse un generoso presupuesto, entonces tenían un éxito seguro en la taquilla.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las películas Bond más épicas de todas. Está bien, puede que algunos gocen con lo grandilocuente de muchas escenas, mientras que otros encuentren esto infernalmente aburrido. Y es que, como en la trilogía de "El Señor de los Anillos", hay una buena cantidad de tiempos muertos destinados a hacer crecer la expectación de lo que sucederá, lo que la hace un tanto lenta. Pero de que tiene épica, la tiene.

-- Vemos por primera vez a SPECTRE en pleno, y ahora sí que parece una gran organización criminal de alcance mundial (ya no estamos en "Desde Rusia con amor", que había sido hecha con vocación de serie B, y eso se nota). Número 1, el jefe de SPECTRE, realmente intimida, a pesar de que aparece en una brevísima secuencia. En cuanto a Largo, es uno de los mejores villanos Bond: tiene un yate que costó tanto como todo el presupuesto de "El satánico Dr. No", tiene una piscina con tiburones (¡y los usa!), y tiene una relación de ribetes bastante turbios con Domino, la chica clave para resolver el entuerto.

-- Las secuencias submarinas son abundantes, y están muy bien hechas. Y es que crear acción y suspenso a partir de una actividad tan cansina como es bracear debajo del agua, es todo un logro.

-- Morbo a discreción. La fría asesina Fiona Volpe es muy superior a las estereotipadas coldkillers interpretadas por Lucy Liu, y de hecho, es evidente que ahí está la inspiración. Y no digamos sobre la pobre Paula y su más bien triste (y apetecible) aparición.

IDEAL PARA: Ver a Sean Connery en su más épica cinta de James Bond.

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