11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 24 de abril de 2008

"Marea roja" (1995).


-- "Crimson Tide". Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: Tony Scott.
-- Actuación: Denzel Washington, Gene Hackman, Matt Craven, George Dzundza, Viggo Mortensen, James Gandolfini, Rocky Carroll, Jaime Gómez, Michael Milhoan, Scott Burkholder, Danny Nucci, Lillo Brancato, Eric Bruskotter, Rick Schroder, Steve Zahn.
-- Guión: Michael Schiffer, sobre una historia de éste y de Richard P. Henrick.
-- Banda Sonora: Hans Zimmer.

-- "Marea roja" en IMDb.
-- "Marea roja" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El mundo es un lugar peligroso para vivir. Fuerzas rebeldes de Chechenia han conseguido propagar la rebelión hacia otras repúblicas centroasiáticas. En respuesta, Rusia ha ordenado una serie de bombardeos estratégicos. Preocupados por las pérdidas humanitarias, Occidente ha decidido "¡Bagdad nunca más!", y corta toda ayuda económica. El Presidente de Rusia cede, pero un líder nacionalista, ancestro lejano de Vladimir Putin, se toma una base de misiles atómicos y amenaza con un ataque nuclear en toda regla contra Occidente. Ahora, la primera y última línea de defensa de Estados Unidos, el poderoso submarino nuclear USS Alamaba, sale con rumbo a la Mar Océana, cargando en su vientre unos cuantruhay bebés Tridente para crear bellos honguitos nucleares en suelo ex soviético. Los encargados de la misión son el capitán Frank Ramsey, para quien la marina es toda su vida y se comporta como un fiero lobo de mar, y su segundo el recientemente atachado lugarteniente Ron Hunter, quien es el Chico Teoría que procede de Harvard y tiene un decodificador de reglamentos por cerebro. Las relaciones parten en paz armada, pero progresivamente escala la tensión, hasta que un mensaje incompleto procedente de tierra firme los pone frente a una disyuntiva: ¿deben sumergir a la entera Unión Soviética bajo diez cabezas nucleares Tridente, o deben deponer el armamento y regresar a casa? Ambos lucharán por el control del mando a bordo del submarino. El objetivo: cumplir del mejor modo sus órdenes. Ordenes que, de ser mal cumplidas, podrían desatar la Tercera Guerra Mundial... o impedirla.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1990, los productores de Paramount se llenaron los bolsillos de dinero con una peli de submarinos, basada en una novela de Tom Clancy, llamada "La caza del Octubre Rojo". El productor Jerry Bruckheimer, siempre con buen olfato para buscar dónde estaba el dinero, decidió que rodando otro thriller militar con submarinos la hacía de oro. "La caza del Octubre Rojo" estaba basada en una novela anterior de Tom Clancy de plena Guerra Fría, así es que se veía la tensión soviéticoestadounidense, pero ahora el esquema debía ser distinto, así es que el trasfondo no son los malvados soviéticos comeniños, sino la inestabilidad política en Asia Central, lo que es en cierta medida signo de los tiempos, pero por otra parte, los milicos de gatillo fácil siempre la han tenido simple para encontrar pretextos; dos años después, en "El chacal", seguirán considerando una buena idea retratar a la Rusia de Yeltsin como un nido de serpientes que amenaza la seguridad de los beatíficos USA (después, con Vladimir Putin a cargo, ya no se atrevieron, salvo en "24"). Para la labor, Jerry Bruckheimer optó por llamar a Tony Scott, quien ya le había llevado oro, incienso y mirra a su oficina pariendo para él exitazos como "Top Gun" o (¡¡¡AAAJJJ!!!) "Un detective suelto en Hollywood 2". El resultado, contra toda esperanza, resultó ser bastante bueno. Claro, en esos tiempos el señor Bruckheimer todavía tenía algo de preocupación por la calidad fílmica; de lo que vino después, mantendré informado a Su Señoría...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una del tándem Scott/Bruckheimer. Ambos parecen entenderse la mar de bien, y los resultados están a la vista en filmes como "Top Gun", "Un detective suelto en Hollywood 2", "Días de trueno", "Marea roja" o "Deja Vu". No quiere decir esto que hagan buenas películas, claro está (alguna de ellas lo es, de todos modos), sino que tienen una empatía natural. A Jerry Bruckheimer le interesa el cine over-the-top con imágenes chulas para venderlo al público y forrarse, y a Tony Scott le gusta hacer imágenes chulas, así es que están de lo mejor uno con el otro. Aparte de ser hermano del venerable Ridley Scott, Tony Scott había partido en esto del cine con esa pequeña joya glam darkwave que fue "El ansia", y desde ahí fue cimentando una carrera que, pues bien, digámoslo crudamente, se vendió a Hollywood... Los hermanos Scott tienen ambos fuertes preocupaciones estéticas, pero Ridley es más clásico y sobrio, con un mayor sentido de la mesura, mientras que Tony es más alocado y videoclipero, y por lo tanto, más desmesurado. El primero es el neoclásico; el segundo es el romántico. Pero... ¡Ah, sí! Estaba en "Marea roja". Esta peli tiene el sello del cine de Tony Scott, pero aquí está claramente contenido, con una imaginería absolutamente funcional a lo que se espera de un thriller de submarinos (en "La caza del Octubre Rojo", referente indiscutible para "Marea roja", el director era John McTiernan, el de "Duro de matar" y "Depredador", y la diferencia entre McTiernan y Scott es notoria), lejos de los delirios que lo llevarían por los senderos descarriados de "Hombre en llamas", "Domino" o "Deja Vu". O sea, tenemos a un Tony Scott conteniéndose a sí mismo por una vez en la vida, y haciéndolo como corresponde.

-- Washington vs. Hackman. ¿Tienen ustedes idea de la cantidad de gente considerada para sus roles (y que, sabiamente creyeron, los rechazaron)? Para the old seawolf se pensó en Al Pacino, Warren Beatty y Tommy Lee Jones, y para el jovencito chulo sabelotodo se consideró a Andy García, Brad Pitt y Tom Cruise. Repasen mentalmente el listado, y pregúntense si alguno de los precedentes habría podido conseguir el músculo de Denzel Washington y Gene Hackman. En aquellos años Hackman no tenía que probarle nada a nadie, pero aún así se comportó como lo que se espera de él, o sea, el duro quintaesencial que vimos en "Contacto en Francia" o "Superman", mientras que Denzel Washington aún era estrella en ascenso, y por lo tanto tenía que estar contenido y no desatarse como egolátricamente lo ha hecho en filmes posteriores. Bien mirado, sus interpretaciones son tan potentes que incluso consiguen tapar más de algún bache en el guión (el más notorio: ¿cómo es que mandan para una misión de dejar caer el Martillo de Dios nuclear sobre la antigua URSS, a un sólo submarino nuclear y sin ser escoltado por un submarino más ligero...?).

-- Desgraciadamente, el tema de la peli es demasiado real como para ser ignorado. La cuestión es que existen armas de destrucción masiva en cantidades para exterminar cuatro o cinco veces a la Humanidad completa sobre la Tierra. Unos pocos tienen acceso a ese botón. ¿Quién demonios dijo que esos pocos son los más calificados para soportar sobre sus hombros tamaña responsabilidad? Da escalofríos pensar que el tipo con acceso al botón rojo entre 2000 y 2008 es un fulano elegido no por su intelecto superior, por su (des)conocimiento de los asuntos internacionales o por su tolerancia y respeto hacia civilizaciones y culturas extrañas, sino por ser cristiano y poner cara de bonachón ante la TV (y robarse descaradamente las elecciones con la ayuda de su hermano el Gobernador de Florida). En esta peli, el capitán de un submarino y su segundo tienen la responsabilidad última de desatar el infierno nuclear, el cual cargará consigo un infierno nuclear de represalia, y así todos nos vamos a ya saben donde, al infierno precisamente. Y resulta que uno es un mamón trágometodoslosmanuales, y el otro es un milico de pensamiento unidireccional que no cree en la democracia sino en las medidas de fuerza. Estamos aviados así. Al final de la peli se nos informa que a partir de 1996, la orden final de lanzar misiles nucleares desde submarinos será enviada desde Washington, pero... ¿quién dice que en Washington hay gente más inteligente para tomar semejante decisión? En lo que va del 2000 a la fecha ya hemos tenido una muestra de esto. Una camarilla de tipos en Washington decidió que la Guerra Contra El Terror exigía invadir un país sobre el cual no había ningún informe que lo vinculara a Al Qaeda, como lo es Irak. El día de mañana, esa misma camarilla puede decidir que Rusia, España o Chile son potenciales blancos. Para nuestra fortuna, los dos últimos no disponemos de petróleo.

-- Grandes diálogos y escenas. La escena de la naturaleza de la guerra es estupenda, y consigue expresar interesantes ideas filosóficas en un tono coloquial de conversación natural, sin que parezca discursivo en ningún minuto. O ese gran diálogo de Gene Hackman: "Nosotros estamos para proteger la democracia, no para ejercerla". O cuando Denzel Washington agradece a uno de los hombres el haberle apoyado, y éste en respuesta le espeta un muy sentido "púdrete" ("screw you"). Y por supuesto, las escenas militaroides de rigor.

-- Hans Zimmer. El soundtrack que compone para esta peli es enormemente deudor de "La caza del Octubre Rojo" (¿una novedad, a estas alturas?), y aunque su himno no alcanza la majestuosidad del "Himno del Octubre Rojo" de Basil Poledouris, se defiende bastante bien (en particular si no se conoce el trabajo de Poledouris para la mencionada "La caza del Octubre Rojo").

IDEAL PARA: Ver una peli de militares con un profundo dilema político y ético, solventemente llevado por el equipo de dirección, producción y actuación.

domingo, 13 de enero de 2008

"Doctor Insólito" (1964).


-- "Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb". Inglaterra. Año 1964.
-- Dirección: Stanley Kubrick.
-- Actuación: Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, Keenan Wynn, Slim Pickers, Peter Bull, James Earl Jones, Tracy Reed.
-- Guión: Stanley Kubrick, Terry Southern y Peter George, basados en el libro de este último.
-- Banda Sonora: Laurie Johnson.

-- "Doctor Insólito" en IMDb.
-- "Doctor Insólito" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estamos en la Guerra Fría. Los malvadísimos soviéticos han desarrollado el arma del juicio final, con la cual la Humanidad entera podría ser arrasada. De manera paralela, el comandante de una base aérea perdida en algún lugar de Yankilandia ha decidido enviar a todos sus bombarderos a echarle una peinadita radiactiva al territorio soviético. Todo parecía ser un ejercicio de rutina, pero lo que no saben es que el militar en cuestión tuvo la genial ocurrencia de pensar por sí mismo en vez de obedecer órdenes, y esos pensamientos lo llevaron a considerar que sus ideas sobre la estrategia soviética para provocarle impotencia a través del envenenamiento del agua, son verdaderas. Y que la mejor manera de evitar eso y volver a recuperar sus preciados fluidos corporales, es utilizando un resquicio administrativo para lanzar un ataque nuclear en toda regla sin autorización del Presidente de los Estados Unidos, y atrincherándose en su base hasta que los sovis terminen convertidos en sombras chinas contra la pared. Ahora, el Pentágono tiene tan solo unas pocas horas para evitar que el mundo entero marche hacia la Tercera Guerra Mundial, y tendrán que colaborar... ¡con los soviéticos! ...para que eso no pase...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Desde 1945 en adelante, la tensión geopolítica mundial había ido escalando. Si te llevas Europa del Este, yo meto misiles en Turquía. Si metes misiles en Turquía, yo me apodero de China. Si tomas China, yo me quedó con Indochina. Si te quedas con Indochina, te sacamos con indochinos en el trasero a ti y a tus siervos de la gleba los franchutes. Si me sacan de Indochina, armo la de Dios es Cristo en Israel. Si me siguen fregando con Israel, meto misiles en Cuba. Si metes misiles en Cuba, invado Cuba. Si invades Cuba, invadimos Alemania. Si invades Alemania, invadimos Europa del Este. Si invades Europa del Este, vuelan las cabezas nucleares. Si vuelan las cabezas nucleares tuyas, vuelan las nuestras. Bien, creo que se entiende el concepto. En 1962 estuvimos a punto: fue el año de la Crisis de los Misiles, y el año al que arribó Kevin Costner en su máquina del tiempo para investigar su futura "Trece días". Algo después, en 1964, ya plenamente consciente el cine de que había que criticar y demoler a como dé lugar a los defensores del MAD (Mutually Asegured Destruction), salieron dos películas sobre cómo el sistema de equilibrio nuclear se puede ir al demonio. Una de ellas fue "Límite de seguridad" (AKA "Punto límite" en España) de Sidney Lumet, que era la versión "seria" del tema; la otra es la presente "Doctor Insólito", que era la versión en clave de comedia negra. Aunque digámoslo con todas sus letras: es lo suficientemente negra, negrísima más bien, como para que nadie, a no ser alguien demasiado descerebrado, se ría.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las más brillantes películas de Stanley Kubrick. La premisa básica puede parecer demodé, debido a que la Guerra Fría ya terminó, pero por detrás hay otra premisa aún mayor, que nunca perderá actualidad: ¿qué pasa cuando al perro bravo se le pasa la mano con su bravata, y recibe respuesta...? El incidente nuclear es desatado por un general desquiciado y obsesionado con sus fluidos corporales, pero después de ver la reacción de la plana mayor del Gobierno y los militares yankis, y del enviado más o menos plenipotenciario de los soviéticos, queda más que claro que nuestro heroico defensor de los fluidos corporales es en realidad un caso extremo de un tipo de locura psicótica delirante paranoide que está extendido a todos los niveles. Esta película es uno de los más feroces alegatos antimilitaristas en el cine de todos los tiempos, y se las arregla para presentar cuánta estupidez, demencia, imbecilidad y cretinismo hay en la defensa mesiánica y a ultranza de la patria, llegando a medios tales que terminarán por destruir esa misma patria a la que tanto dicen venerar.

-- Es literalmente, una película obscena. La película tiene una fotografía terriblemente fría y objetiva, lo que acentúa el clima gélido de la misma, pero al mismo tiempo, tiene una enorme cantidad de chistes sexuales. No se necesita tener el cerebro en demasiada putrefacción para ver que en la peli al menos, lanzar la bomba atómica es un orgasmo. Los militares que intervienen son todos impotentes o tienen algunas extrañas perversiones sexuales (¿no es fálico acaso sentarse encima de la bomba para arrojarla, como si se estuviera montando en un rodeo tejano?), y mientras más nazis, tanto peor (en ese sentido, el Doctor Insólito es de antología). Y el gran final, con la explosión nuclear acompañada de una sensual canción francesa al mejor estilo de Edith Piaf, es literalmente un orgasmo que estalla (ya, vale, conté el final, pero aún así véanla que vale la pena, ¿OK?).

-- Es puro Stanley Kubrick. Aún no rodaba sus cintas más clásicas ("2001: Odisea del espacio" o "La naranja mecánica"), pero ya era bien visible el tono frío y arcangélico de sus producciones posteriores. Pero no incurría (todavía) en ese feo vicio kubrickiano de alargar indefinidamente las tomas sólo para que se viera más poético (¡era manera segura de cargarse "Barry Lyndon", y lo hizo igual!).

-- Peter Sellers. Desempeña nada menos que TRES roles en esta película, y lo hace de tal manera que es casi imposible reconocerle entre uno y otro, si no es con previa advertencia. El más normalito de ellos es el Presidente de los Estados Unidos, que como único civil estadounidense en toda la película, es la voz de la sensatez y la razón. Pero también es el lugarteniente que trata de detener a como dé lugar a su superior jerárquico, el tipejo ése de los fluidos corporales (lo repito harto para dejar clara la idea), con trucos y salidas que parecen una especie de borrador de su personaje más célebre, el Inspector Clouseau. Y finalmente está su papel más grande y delirante, con el cual está apenas cinco míseros minutos en pantalla, y por los cuales, si no hubiera hecho nada más, se hubiera inmortalizado sin remedio: el Doctor Insólito. Este inválido ex nazi es por sí misma una de las más pirotécnicas actuaciones que ha entregado el cine jamás, y su delirante plan eugenésico nazi para preservar la raza humana (especialmente los estadounidenses, como Raza Superior) es de antología. Hay que ver cómo le brillan los ojitos al general que interpreta George C. Scott cuando descubre que dentro del plan tendrá una decena de concubinas para él solo (y uno puede preguntarse si la actuación del generalmente extraordinario George C. Scott es así de buena, o si de verdad está entusiasmado el actor de sólo pensarlo).

-- Aunque no es una película para reirse, hay algunos chistes cargados de ironía y mala leche. No puedo dejar de mencionar el diálogo inicial en el cual el general interpretado por George C. Scott es llamado de urgencia al Pentágono para resolver la crisis, y como está en el baño, contesta su secretaria y amante, que se pone muy cariñosa TAMBIÉN con su interlocutor de la línea telefónica... O la pelea que se desata cuando el embajador ruso trata de aprovechar la crisis para tomar algunas fotitos del interior del lugar, que es resuelta por un diálogo salvaje del Presidente: "¡Caballeros, no pueden ustedes pelear aquí! ¡Este es el Cuarto de la Guerra!".

IDEAL PARA: ¿Reirse? No. ¿Angustiarse? Un poco. ¿Cuestionarse un par de cosas sobre el mundo y sus demonios? Sí, definitivamente sí.

domingo, 6 de enero de 2008

"Anticuerpos" (2002).


-- "Antibody". Estados Unidos. Año 2002.
-- Dirección: Christian McIntire.
-- Actuación: Lance Henriksen, Robin Givens, William Zabka, Gastón Pauls, Teodora Ivanova, Stella Ivanova, Kathleen Lambert, Velizar Binev, Julian Vergov, Christian McIntire.
-- Guión: Micheal Baldwin.
-- Banda Sonora: Scott Clausen.

-- "Anticuerpos" en IMDb.
-- "Anticuerpos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En resumen: situación con bomba, terrorista con gatillo (salmodiando un gangoso ilah-alah-alahalil-alahalala para no romper el lugar común)... Y Lance Henriksen con su cara tópica de "yo sé qué hacer". El "yo sé qué hacer" es dispárenle al terrorista (great idea, genius!), pero aunque el tipo ha soltado el gatillo, la bomba estalla. Viene la subsiguente investigación, y Lance Henriksen acaba fuera del FBI sin mucho escándalo (básicamente, "no nos cagaremos en usted pero le aceptaremos felices la renuncia"). El tipo no se queda tranquilo porque ha descubierto que la bomba ha explotado en virtud de, chachán, un gatillo hecho con nanotecnología, e implantado en el cuerpo del tipo. Pues bien, pasa un año. Ahora tenemos al antiguo agente del FBI reconvertido en jefe de seguridad de un evento científico, al tiempo que su muy mona hija está a punto de visitarlo en Münich. Pues bien, parece que a este tipo lo buscan, porque le pasa la china por segunda vez: se le infiltran terroristas en el evento, y los tipos son tan, pero tan, pero tan malos, que... ¡¡¡CHACHAAAAAÁNNNNNN!!!, para demostrar que no se andan con chicas se cargan al Canciller de Alemania (con razón es Münich el asunto, si el escenario fuera Estados Unidos hubieran tenido que cargarse al Presidente de Estados Unidos, y eso no es muy presentable en una peli estadounidense, que digamos). Los terroristas son malos de cojones, y amenazan con volar la ciudad con un bebé nuclear y cubrir toda Europa con partículas radiactivas, a menos que accedan a sus demandas. Lance Henriksen dice que, "Ah, no, mi carrera profesional por el W.C. no", y como no se rinde sin pelea, hay tiroteo. En el tiroteo mueren los terroristas, pero le dan un balazo al jefe. ¿Es así de malo? Lo es, porque el gatillo de la bomba atómica, adivinaron ustedes, es otro aparato nanotecnológico como el que tuvo que enfrentar un año antes. Y si pensaban que ésta es una de Chuck Norris, están equivocados. Porque ahora viene lo bueno. Resulta que en la conferencia hay un científico que rapidito recluta a Lance Henriksen y lo mete en la más increíble de las misiones para detener los planes del terrorista: localizar el dispositivo que detona la bomba nuclear mediante un submarino reducido de tamaño con su correspondiente tripulación, dentro de la corriente sanguínea del terrorista. Con Robin Givens incluida en el paquete, a falta de Rachel Welch...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Resulta increíble que, después de tantos años de estrenado el mítico clásico de la Sci-fi "Viaje fantástico", aquella peli de 1966 en la que reducían a un equipo técnico dentro de un submarino para meterlo en la corriente sanguínea de un tipo, no hayan pensado en un remake. Bueno, puede verse "Viaje insólito" como un remake bastardo en tono de comedia, pero éste lo hicieron a los veinte años, y después pasaron otros veinte... Y se supone que para 2010 vendrá el remake oficial, a cargo del insigne saqueador del cine '50s, '60s y '70s que es Ronald Emmerich. Entretanto, había que aprovechar el filón de algún modo, y si los titulares de los derechos oficiales no se inscribían, pues bien, que los bárbaros se apoderen del ecosistema abandonado... Sobre la adecuación al espíritu de los tiempos, sólo diré lo siguiente: el productor es Jeffery Beach, insigne productor de televisivos y direct-to-DVD como "Pitón", "Pitón 2", "Boa vs. Pitón"...

¿POR QUÉ VERLA?

-- La verdad es que no me atrevo a recomendarla. No es tan mala que uno termine fastidiado de verla, pero tiene poquitas cosas que uno podría decir GUAU... Tiene su gracia que sea una historia plagiada de principio a fin de "Viaje fantástico" (aunque las chicas llevan un traje menos ceñido que Rachel Welch en la otra, pero lo compensan con el número porque son dos curvilíneas a falta de una...), y tiene su gracia que la metan más o menos con calzador en una trama más general al estilo Chuck Norris, aunque sin su patada voladora patentada. Tiene su gracia ver bombas explotando, y a un terrorista poniendo cara de malo y recitando con su mejor sonsonete bárbaro/extranjero frases como "death to pawns of yankee imperialism" y cosas así (lo dicho, el guionista pudo haber tenido una sobredosis de "Fuerza Delta" la noche antes de escribir este guión). Pero la trama tiene más agujeros que el cerebro de Paris Hilton. Obviemos los imposibles científicos (de todas maneras, la premisa básica de la miniaturización es imposible por varias razones, pero a diferencia de la gente de MalaCiencia, nosotros somos lo suficientemente inteligentes como para saltarnos eso y disfrutar la peli "as it"). Miren ustedes, para la gran misión el nanotecnólogo manda llamar, ¿a quién?, al tipo que por su facilidad para ser infiltrado por indeseables es más que coleguete con el guardia de seguridad del puente de Star Trek (cualquiera Star Trek, y es que vaya cómo se les infiltran los alienígenas para poseer sus pequeñas mentes terrícolas...). O la escena en que abren una escotilla de la nave salvavidas en pleno torrente sanguíneo... ¡y ni una gota de plasma ingresa a la escotilla! Y ya no digamos mi favorita: por azares del guión, ingresan ácaros al torrente sanguíneo (podrían ser ácaros capaces de respirar plasma, aceptémoslo como un dato)... ¡y los ácaros chillan! Exactamente, los ácaros tienen plasma sanguíneo hasta en las agallas, ¡y se les escucha chillar! Ni que fueran ballenas jorobadas, quién sabe. Mmmm...

-- El elenco es de lo más variopinto. Tenemos al gran e incombustible Lance Henriksen, famoso en los '80s como secundario policía en "Terminator" y como el robot cabrón de "Alien II", y en los '90s por haberle dado vida al detective Frank Black en la clásica serie de TV "Millennium", pero que aquí debió estar en horas bajas, o se lo llevaron engañado al mejor estilo "El director chiflado", vaya uno a saber, porque aunque aporta el porte y bonhomía que lo han hecho un grande, cada cierto rato (más rato que cierto) pone cara de "qué demonios estoy haciendo aquí". Robin Givens ronda también por aquí, y se ve cada vez mejor con los 33 a cuestas que llevaba al rodar esta peli (se hizo famosa luego de que su por entonces marido Mike Tyson le diera un par de las que te gustan, hasta el punto que se aprovechó esto como publicidad para su película "Furia en Harlem", por allá en 1991... Si no recuerdan o no estuvieron ahí, imaginen algo como: "¡¡¡La Furia de Harlem viene protagonizada por la esposa cascada de Tyson!!!"). Otro engañado fue... ¡Gastón Pauls! ...miren uno donde encuentra a la gente, que se paseó en su natal Argentina con pelis como "Nueces para el amor", "Nueve reinas" o "Iluminados por el fuego", y que seguro pensó la hacía de oro e ingresaba a Hollywood por la puerta grande con ésta (a tomar cervezas con Henriksen, hombre, otro ensartado...). El cuarteto de expedicionarios sanguíneos lo completa Teodora Ivanova, que de actuación nada, pero se ve de lo más bien con uniforme en un tele a colores. La hija de papá corazón es Stella Ivanova, y me pregunto si será pariente de Teodora Ivanova, porque no sólo se ve también estupenda, sino que además tampoco sabe actuar. Y así, armando un elenco por aquí y por allá, algo consiguieron armar...

-- Es cortita. Hora y media clavada. Además, tienes dos pelis en uno (el ezque-Chuck Norris y el ezque-"Viaje fantástico").

IDEAL PARA: Ver una noche de vago en el cable, con disposición a dejar descansar bien descansado el cerebro.

jueves, 6 de diciembre de 2007

"El vidente" (2007).



-- "Next". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Lee Tamahori.
-- Actuación: Nicolas Cage, Julianne Moore, Jessica Biel, Thomas Kretschmann, Tory Kittles, José Zúñiga, Jim Beaver, Jason Butler Harner, Michael Trucco, Enzo Cilenti, Laetitia Danielle, Nicolas Pajon, Sergej Trifunovic, Charles Chun, Patricia Prata.
-- Guión: Gary Goldman, Jonathan Hensleigh y Paul Bernbaum, sobre una historia del primero, "basados" en un relato de Philip K. Dick.
-- Banda Sonora: Mark Isham.

-- "El vidente" en IMDb.
-- "El vidente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Cris Johnson es un tipo que hace un lindo acto de magia en Las Vegas, bajo el chulo nombre de Frank Cadillac. Su número estrella es ser vidente, predecir lo que va a ocurrir... Pero el verdadero truco es que no hay truco. Nuestro buen Johnson, con el rostro siempre "se me termina el estreñimiento" de Nicolas Cage, es realmente capaz de ver su propio futuro, dos minutos a partir de su presente. Salvo por una rubia espectacular a la que ha visto, y de la que sabe sólo la hora que aparecerá y el lugar... pero no el día. Podía ser una bella historia de amor paranormal, pero no, ahí están los ágiles del FBI para arruinarle el día. Con una tenacidad que ni Dana Scully, aparece una agente del FBI que sospecha bien sospechado, que el tipo realmente ve el futuro, en contra de la opinión de sus superiores en la cadena de mando, que le exigen mejor dedicarse a la búsqueda de un aparato nuclear mejor (para no saltarse el lugar común), a lo que ella, dale con que si tenemos a un vidente de nuestro lado, tenemos la Batalla Contra El Terror ganada, etcétera. Para colmo, también los terroristas se enteran, y en vez de dedicarse a plantar su bomba nuclear, pues bien, se dedican a perseguir a nuestro vidente (lo que nos refrenda la idea de que hay que ser imbécil para ser terrorista, porque si hay un vidente suelto por ahí y quiero hacer algo malo, procuro salirme de su campo de visión y no traerlo para acá, tarados). Y ahí tenemos al bueno de Cris Johnson, que sólo quiere vivir su vida loca en paz y cazar a la chica de la hora y el lugar pero no la fecha, siendo perseguido por ambos flancos...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Por allá en 1954, un escritor bastante pasado de roscas llamado Philip K. Dick escribió un relato llamado "El hombre dorado", en el cual se proponía llevarle la contra a todos los usos y costumbres establecidos en la Ciencia Ficción, de que los mutantes eran buenos, maravillosos, chupis, etcétera, unos Supermanes que iban a salvar a la Humanidad, en definitiva, y contó el cuento de un mutante que es, no diremos "malvado", pero sí que no tiene nada que ver con la Humanidad, sólo espera sobrevivir, y a la larga su capacidad de predecir el futuro podría llegar a darle la superioridad definitiva (bueno, eso y un detalle más que no referiré para no arruinarles la historia). Durante mucho tiempo, los cuentos de Philip K. Dick eran demasiado esquizoides para que alguien los entendiera en la pantalla, pero sus temas de quiebres temporales, identidad, conciencia, Divinidad, metarrealidad y filosofía trascendental fueron imponiéndose en una sociedad cada vez más internética, en donde hay gatos escribiendo reseñas de cine como en Cine 9009, y así llegaron adaptaciones como "Blade Runner", "El vengador del futuro", "Impostor", "Sentencia previa", "El pago"... Bueno, y esta cosa, que si es adaptación de Philip K. Dick, entonces yo soy Mohammed Alí.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por el comienzo. Si usted es fanático de Philip K. Dick, entonces NO QUERRÁ verla. A pesar de que en los créditos dice eso de "basado en The Golden Man de Philip K. Dick", la verdad es que no tiene nada que ver con el cuento original. Veamos: el cuento se ambienta en un futuro postapocalíptico y la peli en el presente, el cuento presenta a los mutantes como perseguidos y la peli no (no presenta mutantes, de hecho), el cuento muestra una agencia de control y caza de mutantes y la peli muestra al FBI, en el cuento el prota es una especie de bestia antropoide que no habla y en la peli tenemos que aguantarnos las caritas de estreñimiento "qué bien actúo porque parezco emocional" de Nicolas Cage, el cuento se ambienta casi íntegramente en laboratorios e instalaciones biológicas y la peli en Las Vegas y un motel por ahí, en el cuento no hay terroristas ni amenaza nuclear y en la peli sí, en el cuento el prota le echa los tejos a una científica y en la peli a una profesora... Seguramente los que hicieron los créditos estaban bromeando cuando dijeron que es una adaptación de Philip K. Dick, tanto más daba que la pasaran como adaptación de José Ortega y Gasset, y sonaba igualmente creíble (o increíble, mejor dicho).

-- Pero vamos ahora a la peli en sí. El guión no es malo, y contó con los honores de Gary Goldman, que ya había estado metida en una peli basada en Dick ("El vengador del futuro"), y que como dato de trivia, digamos que intentó adaptar "El reporte de la minoría" como secuela a esa peli (al final la adaptó Steven Spielberg como "Sentencia previa", tomando la saludable decisión de olvidarse de hacerla como secuela de la otra). Contó el señor Goldman, para ayudarse, con los oficios del experimentado Jonathan Hensleigh ("Duro de matar: La venganza", "El Santo", "Jumanji", "Armagedón", "El Castigador"... Sí, el hombre tiene altas y bajas). Con esos mimbres hubieran podido sacar algo bueno. Incluso explotan bien el tema de la exploración mental del tiempo. Pero por otra parte, hay numerosas cosas que quedan en el aire y sin explicación, y por lo tanto el guión queda en calidad de agujereado como queso suizo (¿cómo el FBI se enteró de los poderes psíquicos del prota, en primer lugar?, ¿cómo los terroristas supieron lo mismo?, ¿por qué, aparte de la razón cursi de que "el amor todo lo puede", el prota puede ver en el futuro más allá de los dos minutos si se trata de su chica?). Y ya no digamos ese final que... digamos... Si lo vemos como el final del proceso de toma de conciencia de nuestro prota, que pasa de ser un individualista acérrimo a un tipo que colabora con una causa mayor que la suya propia (aunque sea por amol lomántico), es un buen final. Si lo vemos en cambio como el desarrollo de la historia del combate contra una amenaza, es un cliffhanger del porte de una catedral, que por cierto canta a secuela por los cuatro costados (¡Dios, no, por favor!).

-- El resto a veces acierta y a veces no. Lee Tamahori, otrora chico maravilla de Nueva Zelanda ("El sonido y la furia"), y devenido en artesano de Hollywood ("Telaraña", la Bond "Otro día para morir", "xXx: Estado de emergencia"), claramente no sabe qué hacer con el material que tiene entre las manos, como no sea colgarse de un feeling a lo "24" por aquello de haber terroristas de por medio, y lo único que le resulta medianamente bien, qué casualidad, son las escenas de acción. Nicolas Cage actúa como siempre, o sea, como si la peli entera fuera un vehículo para su lucimiento personal, Julianne Moore repite su papel de Clarice Sterling de "Hannibal" con menos carisma si es que cabe, y Jessica Biel, a quien desde "El ilusionista" le hemos ido cobrando algo de respeto como actriz, más allá de las curvas peligrosas, trata de hacer lo que puede y de verdad que se esfuerza, esta chica, pero es que no hay caso, entre ella y Nicolas Cage simplemente no hay química. O sea, lo rescatable de la peli son las secuencias de acción. Y eso, en una peli que supuestamente va de un tipo que puede ver el futuro, sobre el bienestar individual versus la responsabilidad social, sobre qué trato debemos darle a los "especiales" como sociedad, es un derroche. Cero filosofía, puro eslogan: el tipo ve el futuro, así es que debe sacrificarse gracias a su gran don por la sociedad. Punto. Chuck Norris hubiera podido suscribirlo. Gran profundidad reflexiva, chicos, se ve que pusieron sus cerebros a calentar...

IDEAL PARA: Para, para, para... Ejem... Bueno, Jessica Biel aparece estupenda. Y explotan cosas. Algunas cosas, por lo menos.

jueves, 8 de marzo de 2007

"El mañana nunca muere" (1997).


-- "Tomorrow Never Dies". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1997.
-- Dirección: Roger Spottiswoode.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Jonathan Pryce, Michelle Yeoh, Teri Hatcher, Ricky Jay, Götz Otto, Joe Don Baker, Vincent Schiavelli, Judi Dench, Desmond Llewelyn, Samantha Bond.
-- Guión: Bruce Feirstein, basado en el personaje creado por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: David Arnold.

-- "El mañana nunca muere" en IMDb.
-- "El mañana nunca muere" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Elliot Carver, el magnate mundial de las telecomunicaciones, el Murdoch/Turner del mundo Bond, tiene un juguetito nuevo. Con ese juguetito puede desviar buquecitos de guerra hacia el territorio de la República Popular China (que nunca fue república ni tampoco popular, pero en fin), sin que los buquecitos sepan que están siendo desviados vía manipular el GPS. El asunto causa tensiones internacionales entre Inglaterra y China, que podrían derivar incluso en una guerra nuclear de vasto alcance, pero como la jefaza M es más inteligente que los perros viejos, tiene todas las cartas en la mano: ha notado que el periódico "Mañana", del consorcio de Carver, lanzó la noticia algunas horas antes de que ésta ocurriera, y por tanto podría estar involucrado de alguna manera, y además, la esposa de Carver fue una ex-chica Bond (en ninguna película, pero según el guión fue otra de sus conquistas). Así es que envía a su mejor hombre, a Bond James Bond, para seducir a la chica y averiguar de esta manera la conexión entre Carver y el incidente. La investigación lleva a Bond a los brazos de la chica, a unos cuantos intentos de asesinato, a conocer a la primera chica Bond karateka de la historia, y finalmente a enfrentarse en un épico (¿?) duelo final contra Elliot Carver, el villano Bond más gritón desde que se inventó la margarina en caja.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"Goldeneye", la anterior cinta Bond, no sólo había resucitado la franquicia Bond, sino que además la había dejado con la vara alta. Superarla era en ese sentido todo un desafío, en particular porque ahora ya no se trataba de un proyecto semiartístico de su productor Albert Broccoli, quien en el intervalo entre "Goldeneye" y "El mañana nunca muere" finalmente falleció, y por ende la supervivencia de la saga Bond se trataba ahora pura y descaradamente de un asunto de dinero (siempre lo fue, pero ahora era SÓLO por dinero). Además, cambios en el control accionario de las productoras introdujeron más presión por dinero. Para colmo, el buen Martin Campbell que tan buenos resultados había conseguido con "Goldeneye", no quiso dirigir otra Bond por el momento, y hubo que contratar a ese individuo, el indeletreable... Y es que la carrera de Spottiswoode es cualquier cosa, menos una seguidilla de éxitos glamorosos (ha perpetrado entre otras: "Air America", "¡Para o mamá dispara!", y "El sexto día"). Como consecuencia, el guión se reescribió la punta de veces, Anthony Hopkins se aburrió y dejó a la producción botada (¡él iba a ser el villano, nada menos!), y en general las cosas salieron todo lo desastrosas que podían. O no tanto. Al menos la película recuperó todo lo invertido, que no fue poco (fue la peli Bond más cara hasta esa fecha, y por una distancia bastante grosera), y además dejó un apreciable margen de ganancias, pero a juzgar por los ínfimos resultados de la misma, cabe preguntarse si ese margen no fue producto de la gente que quería ver otra "Goldeneye", y que debe haberse sentido más que comprensiblemente estafada.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Debe ser la peli Bond más suntuosa de todas. Al menos, la cifra cochinamente alta de dinero invertida (o derrochada) en ella luce de manera apreciable en decorados, escenografías, escenas de acción, etcétera. Es lo que tiene trabajar con estrellas de segunda fila en vez de con Tom Cruise: puedes invertir el dinero en cosas y chismes útiles para la peli, en vez de engrosar la billetera y llenar la piscina del egótico de turno.

-- El guión es, digámoslo desde ya, una p*** m*****. El plan de ser el tertius pars entre dos superpotencias para provocar una guerra nuclear había sido visto ya en otras varias pelis Bond ("Sólo se vive dos veces", "La espía que me amó"). Y arreglarlo todo con la coincidencia de que la esposa de Carver estuviera antes en los brazos de Bond es incluso hasta insultante. Digámoslo desde ya, las peripecias de Bond en esta peli no tienen gancho: va de un lado a otro, pero en ningún momento pasa nada que no hayamos visto en otras pelis antes. Hubo quien alucinó con el concepto de que el villano era un magnate de las telecomunicaciones, lo que es un punto a favor, claro está, pero el concepto está tan mal explotado, que no vale la pena pronunciarse sobre él. Los personajes, a la vez, son todo lo insulsos que pueden. Teri Hatcher no da la talla como chica Bond, y además como chica Bond "especial"; Jonathan Pryce compone su rol de villano a punta de chillar como un enajenado de la peor tradición de las seriales dominicales de los '40s (¡oye, ya nadie se acuerda de Ming el Despiadado, y por una muy buena razón!); el matón del villano es un nazito sacado de la peor tradición Bond de los '80s con un toque "Duro de matar"; y en cuanto a Michelle Yeoh, la hemos visto más sexy en otras pelis. Como siempre, Jedi Dench... ¡perdón! Judi Dench se come al resto del elenco con la suela de los zapatos incluidas, en particular cuando defiende a su hombre (le preguntan a M qué demonios está haciendo Bond, y ella escupe un seco: "¡Su trabajo!").

-- David Arnold. Los productores tuvieron el buen ojo de expulsar patadas en el trasero mediante al buen Eric Serra, que ha compuesto algunas bandas sonoras estupendas, pero que en "Goldeneye" demostró no estar hecho de la madera necesaria para una Bond, y contrataron a David Arnold. Sus buenos oficios en mezclar electrónica con orquestación tradicional le hicieron el continuador lógico del gran John Barry, y se quedó por todas las restantes de Brosnan, y además le dio para "Casino Real". Démosle también mención a Sheryl Crow, cuyo tema Bond "Tomorrow never dies", sin ser el colmo de la inspiración artística, ha sido denostado injustamente y en exceso.

-- Esta peli sigue profundizando el lado más humano de Bond. Ya en "Goldeneye" habíamos visto a la chica Bond buena darle una serie de rapapolvos verbales por machista, y aquí vemos a Bond enfrentado al "día después", al "yo te llamo" y no llamar nunca, etcétera. Lo hace con la sutileza propia de Jack el Destripador, pero lo intenta al menos. Por cierto, Pierce Brosnan una vez más demuestra que, en medio del caos generalizado, él era el idóneo para ser el Bond de los '90s.
- El impecable diálogo entre Bond y un torturador contratado ex profeso por el villano. El torturador, como una manera de obtener clemencia, dice sin despeinarse "Por favor, sólo estoy haciendo mi trabajo", a lo que Bond replica lo obvio: "Yo también". Así escrito suena vulgar, pero en escena es impagable.

IDEAL PARA: Ver la Bond más anémica de todas las Bond de Brosnan.

jueves, 11 de enero de 2007

"Octopussy" (1983).


-- "Octopussy" (título original), "007: Octopussy contra las chicas mortales" (título en México). Estados Unidos / Inglaterra. Año 1983.
-- Dirección: John Glen.
-- Actuación: Roger Moore, Maud Adams, Louis Jourdan, Kristina Wayborn, Kabir Bedi, Steven Berkoff, David Meyer, Tony Meyer, Desmond Llewelyn, Robert Brown, Lois Maxwell, Michaela Clavell, Walter Gotell.
-- Guión: George MacDonald Fraser, Richard Maibaum y Michael G. Wilson, basados en los personajes creados por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: John Barry.

-- "Octopussy" en IMDb.
-- "Octopussy" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Alemania. En medio del bosque, un par de individuos están embarcados en una persecusión. Uno de ellos trata por todos los medios de hacer llegar un huevo hasta una embajada. No es un huevo cualquiera, por supuesto, sino un huevo Fabergé. ¿Se está llevando a cabo una operación de contrabando...? Para averiguar qué demonios se está tejiendo, envían a Bond, James Bond. Este se involucra en una subasta por obtener otro dichoso huevo Fabergé. Chasquea así a un tipo bastante sospechoso, que hace lo imposible por agarrar ese huevo. Quizás porque sea una falsificación. Ahora, Bond sabe que está detrás de algo grande, y ese algo grande involucra viajar a la India, para ponerse en las cercanías de Octopussy, una misteriosa contrabandista que ha armado un verdadero imperio del crimen. Lo que Octopussy no sospecha, y que Bond averiguará cortésmente para ella, como parte de su trabajo, es que la operación de contrabando tiene una doble intención, y está vinculado al demencial plan de un alto jerarca de la Unión Soviética, quien pretende nada menos que detonar una cabeza nuclear en Alemania Occidental, para de esta manera obligar a las débiles democracias occidentales a una operación de desarme unilateral, como prólogo a una invasión militar en masa contra Europa Occidental que liquide a favor soviético toda la Guerra Fría de un solo golpe...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de las brillantes astracanadas de "La espía que me amó" y "Moonraker", muy propias de la Era Carter, el mundo se convertía otra vez en un lugar siniestro y hostil, en el cual primaban los valores americanos de "El regreso del Jedi", "El último guerrero espacial", "Aguilas de acero", "Rambo III" o "Amanecer rojo". Desde "Sólo para tus ojos", la anterior peli Bond, los rusos habían vuelto a ser los villanos oficiales, y esa línea proseguiría netamente con "Octopussy". Además, la saga Bond "oficial" afrontaba una nueva amenaza. En una fecha tan lejana como 1958, se había proyectado realizar algunos telefilmes sobre James Bond (antes de "El satánico Dr. No"), y los derechos sobre "Operación Trueno" habían quedado siempre en suspenso, en medio de un denso litigio judicial. A la fecha eso se había resuelto, y Kevin McClory, titular de los derechos sobre la historia de "Operación Trueno", había estrenado el remake "Nunca digas nunca jamás", por lo que 1983 es un año que ha pasado a la Historia Universal como "el año de la Batalla de los Bonds". "Octopussy" salió indemne y ganó más dinero que "Nunca digas nunca jamás", pero... pueden apostar lo que quieran a que Broccoli y compañía sudaron lo suyo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Combina dos elementos claves en cualquier filme de aventuras/acción, y que no siempre van de la mano en las cintas Bond, cuales son el ser entretenida de cabo a rabo, y tener una trama sólida. El plan maestro del villano es pura proyección geopolítica, abandonados así los megaproyectos "me voy a comer el mundo" de SPECTRE, Blofeld y derivados. Todo esto, con un ritmo trepidante, que no da descanso alguno.

-- Octopussy. Entre las chicas Bond, la villana (o no tanto) es una de las más carismáticas. Además, no descuidaron ningún detalle para darle morbo al personaje: es multimillonaria, bella, es una contrabandista, y además lidera un culto de mujeres dedicadas a la religión del pulpo cuyas acólitas son, de paso, asesinas mortales. Difícil superar eso. Y si pensamos que además viene en el impecable empaque de Maud Adams, quien es una de las pocas chicas Bond que se ha repetido el plato (interpretó antes a Andrea Anders, la chica del villano, en "El hombre de la pistola de oro"), entonces tenemos la apoteosis, chicos.

-- Steven Berkoff. Su rol como desquiciado general soviético es mínimo, pero contundente. Berkoff ha estado condenado desde siempre a los papeles de villano, pero a su haber cuenta la que probablemente es la mejor (o una de las mejores) interpretaciones de Adolf Hitler de todos los tiempos, en la miniserie "Remembranzas de guerra" (secuela de "Vientos de guerra"). Y en "Octopussy", el señor Berkoff vuelve a lucirse por todo lo alto.

IDEAL PARA: Ver una de las mejores películas Bond de todas.

domingo, 26 de noviembre de 2006

"La espía que me amó" (1977).


-- "The Spy Who Loved Me". Estados Unidos / Inglaterra. Año 1977.
-- Dirección: Lewis Gilbert.
-- Actuación: Roger Moore, Barbara Bach, Curd Jürgens, Richard Kiel, Caroline Munro, Walter Gotell, Geoffrey Keen, Bernard Lee, George Baker, Michael Billington, Olga Bisera, Desmond Llewelyn, Edward de Souza, Lois Maxwell.
-- Guión: Christopher Wood y Richard Maibaum, basados en los personajes creados por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: Marvin Hamlisch.

-- "La espía que me amó" en IMDb.
-- "La espía que me amó" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un submarino nuclear desaparece misteriosamente mientras andan en una poco confesable misión de espionaje en aguas del Mar Báltico. ¿Acaso fueron los rusos? ¿Los submarinos occidentales son detectables por el bloque soviético? Pues bien, resulta que los rusos tienen los mismos problemas. ¿Acaso ha llegado para James Bond la hora de colaborar con la Unión Soviética? Pareciera ser que sí. El desagrado no es tanto si el ricino viene con caramelo, por supuesto, y en este caso, el representante del antiguo enemigo es una bellísima agente que ojalá pueda encamarse con el héroe. La única pista es una conexión en Egipto, y Bond marcha a la tierra de los reyes momificados para desenmarañar todo el asunto. A medida que la misión avanza, dan con un supervillano que pretende secuestrar submarinos para usar sus misiles nucleares y dispararlos, desatando de esa manera la Tercera Guerra Mundial (¿en qué película Bond he visto eso antes?). Ahora, sólo James Bond y Anya Amasova estarán disponibles para detener el maligno plan del villano. Lo que ninguno de los dos sabe, por cierto, es que en un encuentro anterior, Bond ha asesinado al espía de la KGB que era la pareja de Anya, y cuando esta verdad salga a flote, pues bien, las cosas entre soviéticos e ingleses pueden ponerse muy, pero muy calientes... y no en el sentido erótico de la palabra, precisamente.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de los, ejem, discretos resultados de taquilla de "El hombre de la pistola de oro", y de la separación de Broccoli y Saltzman, parecía que la saga Bond había llegado al final. Pero lo intentaron una vez más. La clave estaba, por supuesto, en regresar a los orígenes. O sea, adios a los tópicos de actualidad como en "Vive y deja morir" y "El hombre de la pistola de oro", y bienvenidas otra vez las tramas en la cual hay un supervillano dispuesto a aniquilar el mundo para apoderárselo. No se puede decir que no lo intentaran. Extrajeron directamente a la chica Bond del cine softcore europeo (sí, esos fueron los turbios orígenes fílmicos de Barbara Bach). El director Guy Hamilton, que tan buenos resultados había obtenido con "Goldfinger" y "Los diamantes son eternos", pero que ahora parecía un poco fuera de lugar después de la decadencia de las dos últimas pelis Bond, fue reemplazado por Lewis Gilbert, y ni corto ni perezoso, se fue a dirigir "Fuerza 10 de Navarone" (a donde también fue a parar Barbara Bach, y es que estos contubernios de Hollywood...). La música rockera de Paul McCartney y Lulu fue reemplazada por una canción de créditos más romántica. Y pusieron juguetitos que impactaran a la audiencia: un supercarguero, un automóvil subacuático... El resultado fue francamente bueno, y en realidad, es justo decirlo, ésta es probablemente una de las mejores películas Bond, o al menos, una de las más prototípicas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Jaws. Stromberg, para ser francos, es uno de los villanos Bond más descafeinados de todos, porque a pesar de tener un montón de juguetitos a su alrededor, su personalidad es demasiado opaca. A cambio, tenemos a Jaws, su matón, un tipo que es capaz de romper una cadena con sus dientes de metal. Tan buenos resultados dio Jaws, que repitió participación como villano en la siguiente peli Bond, "Moonraker", algo inédito en una saga en donde los villanos suelen morir al final de la película.

-- Es una peli Bond con un buen nudo sentimental. Bond aparece como un personaje con un pasado, en particular por las referencias a su esposa asesinada, mientras que la relación con la protagonista se ve enturbiada por sus, ejem, trabajitos al servicio de sus respectivos servicios secretos. Se sabe cómo va a acabar la cosa, por supuesto (¿acaso Bond no se iba a encamar con la chica?), pero no deja de ser una variante interesante.

-- El Ford Lotus que se sumerge. Dan ganas de tener uno, y es famosa la anécdota por la cual la lista de pedidos a la fábrica se alargó por años.

-- La secuencia de precréditos. Es trepidante, llena de acción, y la escena del paracaídas desplegado con los colores de la bandera británica es un pequeño clásico dentro de la saga Bond.

-- La música incidental. Por fuerza mayor John Barry, el compositor habitual de las pelis Bond durante cerca de un cuarto de siglo, tuvo que salir, y entró Marvin Harmslich. Con los debidos respetos al señor Barry, que nos ha regalado algunas grandes partituras en esto de musicalizar filmes, el trabajo de Harmslich es simplemente espléndido, en particular durante las peripecias de Bond en Egipto.

IDEAL PARA: Ver una Bond con músculo y en plena forma.

domingo, 1 de octubre de 2006

"Operación Trueno" (1965).


-- "Thunderball" (título original), "Operació tro" (título en catalán). Estados Unidos / Inglaterra. Año 1965.
-- Dirección: Terence Young.
-- Actuación: Sean Connery, Claudine Auger, Adolfo Celi, Luciana Paluzzi, Rik Van Nutten, Guy Doleman, Molly Peters, Martine Beswick, Bernard Lee, Desmond Llewelyn, Lois Maxwell.
-- Guión: Richard Maibaum y John Hopkins, sobre un guión original de Jack Whittingham, basados en una historia original de éste, Kevin McClory e Ian Fleming.
-- Banda Sonora: John Barry.

-- "Operación Trueno" en la Wikipedia en inglés.
-- "Operación Trueno" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El agente Bond liquida a uno de los más importantes miembros de SPECTRE, y esto chasquea notablemente a su jefecito, un tipo conocido por esconder el rostro y hacerle mimos a un gatito blanco angora. La respuesta: un complicado plan para robarse dos bombas termonucleares y realizar un chantaje nuclear por todo lo alto. Mientras SPECTRE lleva a cabo su complicado plan, que implica operaciones de cirugía plástica para suplantar a un aviador de la RAF (la Royal Air Force, de Inglaterra, no sean ignorantes, por Dios...), Bond tiene algunos, ejem, incidentes menores en una clínica de rehabilitación. Después, cuando SPECTRE revele su maléfico plan, resultará ser que Bond tiene la única pista limpia. Emprende entonces un viaje a las Bahamas, en donde la hermana del aviador muerto es la amante de un millonario metido en asuntos muy turbios, que tiene un yate lujosísimo, y que podría estar directamente conectado con las bombas desaparecidas. Por cierto, creo que no mencioné que el villano tiene una piscina infestada de unos lindos escualitos muy voraces...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La saga de James Bond había tenido un comienzo vacilante, en términos cinematográficos, pero con "Goldfinger" había adquirido un sabor propio y especial: el agente 007, sus mujeres, sus gadgets, las canciones, las secuencias de créditos de Maurice Binder... Era la hora de aprovechar al máximo la franquicia y darle espectacularidad. En el mundo exterior, la Guerra Fría dura daba paso a la Coexistencia Pacífica, había algo de distensión, pero el fantasma nuclear estaba bien presente. La historia de secuestro termonuclear encajaba a la perfección, y si se condimentaba con un "regreso a las raíces", llamando otra vez a Terence Young a la dirección, y filmando en el Caribe como en "El satánico Dr. No" (aunque ahora son las Bahamas y no Jamaica), además de gastarse un generoso presupuesto, entonces tenían un éxito seguro en la taquilla.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las películas Bond más épicas de todas. Está bien, puede que algunos gocen con lo grandilocuente de muchas escenas, mientras que otros encuentren esto infernalmente aburrido. Y es que, como en la trilogía de "El Señor de los Anillos", hay una buena cantidad de tiempos muertos destinados a hacer crecer la expectación de lo que sucederá, lo que la hace un tanto lenta. Pero de que tiene épica, la tiene.

-- Vemos por primera vez a SPECTRE en pleno, y ahora sí que parece una gran organización criminal de alcance mundial (ya no estamos en "Desde Rusia con amor", que había sido hecha con vocación de serie B, y eso se nota). Número 1, el jefe de SPECTRE, realmente intimida, a pesar de que aparece en una brevísima secuencia. En cuanto a Largo, es uno de los mejores villanos Bond: tiene un yate que costó tanto como todo el presupuesto de "El satánico Dr. No", tiene una piscina con tiburones (¡y los usa!), y tiene una relación de ribetes bastante turbios con Domino, la chica clave para resolver el entuerto.

-- Las secuencias submarinas son abundantes, y están muy bien hechas. Y es que crear acción y suspenso a partir de una actividad tan cansina como es bracear debajo del agua, es todo un logro.

-- Morbo a discreción. La fría asesina Fiona Volpe es muy superior a las estereotipadas coldkillers interpretadas por Lucy Liu, y de hecho, es evidente que ahí está la inspiración. Y no digamos sobre la pobre Paula y su más bien triste (y apetecible) aparición.

IDEAL PARA: Ver a Sean Connery en su más épica cinta de James Bond.

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