11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 5 de diciembre de 2010

"Megamente" (2010).


-- "Megamind". Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Tom McGrath.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Will Ferrell, Brad Pitt, Tina Fey, Jonah Hill, David Cross, Justin Theroux, Ben Stiller, Jessica Schulte, Tom McGrath, Emily Nordwind, J.K. Simmons, Ella Olivia Stiller, Quinn Dempsey Stiller, Brian Hopkins, Christopher Knights.
-- Guión: Alan J. Schoolcraft y Brent Simons.
-- Banda Sonora: Lorne Balfe y Hans Zimmer.

-- "Megamente" en IMDb.
-- "Megamente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Todos los niños quieren explorar el mundo, y nuestro chiquito con ocho días de edad saldrá a explorar... ¡¡¡EL UNIVERSO!!! Porque es enviado a la Tierra en plan Superman, porque también en plan Superman, su planeta hace bye-bye y se va por el tubo de un agujero negro. O se queda suspendido en su horizonte de eventos, qué se yo. El caso es que nuestro chiquitín estaría destinado a grandes cosas, salvo por un detalle: se le interpone en el camino el bebé salido de otro planeta (¿pero qué diablos tienen estos extraterrestres con sus bebés que consideran como seguro enviarlos en balsitas de coco al espacio?), que acaba adelantándose y llegando a un hogar lleno de confort y salud en la Tierra, mientras que nuestro bebé acaba de mascota dentro de la cárcel, y por supuesto, aprende las cosas al revés (el bien es el mal, el mal es el bien, etcétera). Después en la escuela, las cosas no irán mejor: el otro tipo, el jactancioso, el que no es tan inteligente pero hace cosas cool, se transforma en el pet de la títcher y acumula medallas aporreando a su compañero alienígena que es más inteligente, que lo demuestra con su cerebro un tanto bulboso y azul y ya me entienden. Y así crecen: el boy scout volador para transformarse en ¡¡¡METRO MAN!!! salvador de Ciudad Metro (¡sistema métrico decimal, en Estados Unidos! ¡Hasta que aprendieron, bárbaros usadores de pulgadas y yardas!). Su enemigo, por el contrario, confiando en su inteligencia para hacerse un huequito en la sociedad, resuelve dedicarse al mal y se transforma en... ¡¡¡MEGAMENTE!!! Día de hoy, el presente, etcétera: se está en una escena tan cliché como lo es que se está abriendo un museo en homenaje a Metro Man, y aunque todo parece tranquilo porque Megamente está en prisión purgando almuerzo de perpetuas, el caso es que como es... ¡¡¡MEGAMENTE!!! ...se las arregla para fugarse y secuestrar a la periodista que es la mejor amigui de Metro Man. Ahora, Metro Man deberá ir a rescatarla. ¿Será el enésimo enfrentamiento entre el superhéroe y el supervillano, en donde la chica chilla al estar en peligro y el repartidor de pizzas volador llega a salvarla? ¡No, señores, esta vez no! Porque la trampa de Megamente parece funcionar inesperadamente bien, y de pronto... ¡Funciona! ¡Megamente gana! y Metro Man... ¡¡¡MUERE!!! ¿Se acabó entonces la peli a los quince minutos? Pues no, espérense un poco más, que la cosa sigue... porque ahora viene lo interesante... ¿qué hace un supervillano si consigue de una vez por todas derrotar al superhéroe...? Puessssss... no sé, digo yo... Yo me apañaría con todo lo de la ciudad y me transformaría en su dictador eterno, claro, que se lo tienen merecido por ser una manga de consumidores de reality, pero entonces no habría peli, por lo que Megamente descubre que tiene su lado bondadoso y su corazoncito y...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si ustedes vieron la serie de dibus de la Liga de la Justicia, recordarán quizás el escalofriante comienzo de un capítulo en que Lex Luthor está sentado en la Oficina Oval, y llega Superman a detener uno de sus nefastos planes. Luthor se burla de él y le dice que no podrá detenerlo porque es el bueno, nunca mata, y después de mandar a Luthor a la cárcel, éste se las arreglará para escapar y todo empieza de nuevo otra vez... Y Superman le aplica entonces una contundente respuesta en forma de rayos caloríficos, da un golpe de estado y se apodera del gobierno para implantar ¡¡¡EL BIEN, LEÑE!!! Aunque no te guste (pero, ¿cómo podría no gustarte el bien? ¡A la pared contigo, y preparen el pelotón, por malvado!). Y es que claro, es lo que tiene el bien, que por ser el bien es mucho más inefectivo que el mal porque debe privarse de algunas cosas que el mal, más amoral porque es el mal, puede usar como recursos propios para tratar de vencer al bien (de hecho, quizás por eso el mundo sea tan malvado, y eso de que el bien vence en las pelis de supers es una concesión a la platea, al final del día). Pero durante los 2000s, el bien y el mal sufrieron su propia conmoción y corrieron el riesgo de mezclarse, como esas fotos de ríos que se unen y uno es límpido y claro y el otro es un saco de arena fluyendo. En los '90s todos éramos buenos, e incluso en las pocas pelis de supers de la época ("Batman" y "Batman regresa"), los malos ni eran tan malos tampoco, y los buenos, bueno... el Batman de Tim Burton estaba más que un poco salido. Pero ya sabemos a dónde conduce eso de que todos somos buenos, todos tenemos razón, hay que respetar todos los puntos de vista... de cajón al 9-11, a que algunos puntos de vista que son "razonables" y "correctos" deciden que los otros puntos de vista no son tan razonables ni correctos y deben morir (y vamos matanado cineastas críticos del Islam en Holanda, o censurando caricaturas en Dinamarca... o metiendo infieles en Guantánamo, que al final los extremos se tocan). El cine de los 2000s se inundó entonces de esos íconos máximos del "bien" contra el "mal" que son los superhéroes, con escenas tan parafascistas como ésa en que los Hombres X le cantan las claras al Presidente de Estados Unidos (en "X-Men II", y conste que ésa es de las buenas, qué queda para las pelis de superhéroes que son malas). Pero claro, después terminó de caer lo obvio, que los que se llamaban a sí mismos "buenos" no eran tan buenos y los que se llamaban a sí mismos "malos" tampoco lo eran tanto, que al final la maldad está equidistantemente repartida en el mundo... Por mucho Guasón que le pongan a "The Dark Knight". No debe ser casualidad que en el 2010, en el campo de la animación, hemos tenido nada menos que tres pelis cuya historia central juega con la idea de la relatividad del bien y del mal, dos de ellas en un campo tan icónico para esos planteamientos maniqueos como el superheroismo. En "Cómo entrenar a tu dragón" (también de DreamWorks), resultaba al final que los dragones eran los malos y no eran tan malos tampoco. En "Mi villano favorito" los superhéroes brillaban por su ausencia. Y ahora, en "Megamente", tenemos a un villano que al destruir al superhéroe, pierde el sentido de la existencia. Si hasta en las pelis de dibus, que se supone son para niños, estamos enterrando esos conceptos, entonces eso quiere decir que los fantasmas de la Era Bush al fin han encontrado descanso y paz eternos. Ya era hora. Aunque como suele pasar con estos reborn christians, siempre pueden regresar como zombies...

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Un supervillano que empieza a volverse poco a poco el héroe del cuento? El concepto parece interesante, pero hay un problema para explotarlo: el supervillano debe hacer cosas de supervillano para ser supervillano, y si no las hace, en realidad no es un supervillano sino un antihéroe. La única manera de manejar el cuento sin caer en el cinismo terminal (que alejaría a los niños del público, y para qué estamos con cosas, las pelis se ruedan para vender entradas) es dar la idea de que el prota es un supervillano, pero en realidad tratarlo como un antihéroe. Ese era el truco al que se agarraba de manera más o menos zafia "Mi villano favorito", y es el mismo "elijo la puerta B" en cae "Megamente". El personaje de Megamente puede ser visto como la continuación lógica y llevada hasta sus extremos, de la lógica narrativa de las pelis de Batman de Tim Burton. Mientras que en "Superman" y secuelas, el Lex Luthor de Gene Hackman era un villano sin ambages, en "Batman" el villano no es en estricto rigor malvado por opción ética, sino porque es un sicótico, y por lo tanto no es responsable de su propio mal (además es un artista y un hombre fiel a sí mismo, cosas de las que no puede lucirse el opaco Batman: estamos acá en las antípodas del siniestro y demoníaco Guasón de "The Dark Knight", que de artista no tiene nada). Y en "Batman regresa" el asunto va más lejos, cuando se nos describe la cruel historia personal que lleva al Pingüino a ser lo que es, un pobre inadaptado de cuyos crímenes la sociedad es en última instancia responsable, por haberlo transformado en un marginado. Megamente va por lo mismos lares: en realidad en ningún minuto es un supervillano, pero se transforma en uno porque es el único nicho social disponible para él (el de héroe está ocupado por el petulante Metro Man). De esta manera, promocionar la peli como "una que te cuenta qué pasaría si el mal ganara" en realidad es un feo truco publicitario: en ningún minuto el mal gana porque el único personaje que es un malvado pasable, es muy poco querible y además recibe una paliza de campeonato (y no es el prota Megamente, claro). Pero incluso de eso podemos sacar lecciones: los conceptos de bien y de mal son más difíciles de relativizar o derribar lo que parecen, y sólo puedes jugar con ellos haciendo trampas (¡si es que casi recuerda a esos críos goth-punks malotes que cantan infectas cancioncillas reberrrrrrdes en MTV mientras sacan discos en que ponen caras de "soy cool, QUIÉRANME"!). Por cierto, la peli sortea este escollo de manera brillante (un poco al estilo de "Mi villano favorito", todo sea dicho): al quedarse solo y sin "el bien", Megamente debe darle un nuevo sentido a su existencia, y de a poco va descubriendo que en realidad él está llamado a ser "el bien". La peli tiene el buen gusto de no hacerlo por el camino fácil de que Megamente reciba una valiosa lección moral que lo haga ver la luz y transformarse en el bueno, sino mostrándolo como un proceso natural, en donde la propia psicología de Megamente lo empuja a ocupar un rol que personalmente odia, pero que muy en el fondo, es el que más encaja con su personalidad, esa misma personalidad que el propio medio social no le ha dejado aflorar. De esta manera, podemos decir que "Megamente" es una peli tramposa, pero al menos, la trampa la hace de manera fina y elegante, y eso siempre se agradece.

-- Un punto importante de esta peli, tiene que ver con la revalorización que se hace de la ciencia y la tecnología, y del papel del científico. Metro Man y Megamente conforman una dupleta muy tradicional: el superhéroe hundenarices a puñetazo limpio, versus el científico loco que compensa su debilidad física con su intelecto para desarrollar tecnología que usará para "el mal" (para el listado: Lex Luthor, Fu-Manchú, el Doctor Sim, el Doctor No...). Y si el científico es "el bueno", no será más que un accesorio dentro de la cartera del héroe bueno para los puñetazos, como el Doctor Zharkov de Flash Gordon o como el Q de James Bond: al final el héroe no es el que inventa cosas, sino el que las usa para apalear primero y dos veces (en términos de mitología griega, por ponernos en un contexto diferente, el héroe no es el dios Hefestos que le forja peazo armadura a Aquiles, sino el semidiós Aquiles que va a repartir yoyah con ella). En esta peli, como Megamente es el supervillano, se dan licencia para que el héroe (antihéroe, mejor dicho) sea por una vez en la vida, el científico loco. Es cierto que al último Megamente tiene que ir a un encuentro físico en que deberá resolver el lío utilizando la fuerza bruta, pero esa fuerza bruta no es una que posea de manera biológica por ser un Ubermensch con alta densidad molecular alimentado por rayos solares, sino es la que se le proporciona (un poco ortopédicamente, dicho con mala leche) a través de una serie de artefactos tecnológicos que él mismo se ha ido inventando. La solución final, de hecho, sería imposible sin la tecnología. En ese sentido, a diferencia de todas esas pelis con complejo de Frankenstein en donde la tecnología desbocada sólo sirve para crear monstruos y Skynets de diversa ralea, podemos afirmar que "Megamente" tiene el gran mérito de ser una peli tecnooptimista, en que si bien la ciencia y la tecnología salidas de tiesto pueden acarrear graves males a la sociedad, también pueden ser utilizadas en beneficio de la misma (está implícito también que toda la ciencia de Megamente hubiera servido a la sociedad, si la sociedad hubiera tratado bien a Megamente... palo entre líneas al hecho de que la gente valora más a un wrestler de la WWE que al Premio Nobel de Física). Nunca está de más recordar esa moraleja, en tiempos en que los autoproclamados defensores del "bien" critican la investigación con células madres o tratan de que la gente no utilice preservativos, entre otras aberraciones intelectuales de esos iluminados de pacotilla.

-- Otro punto interesante de esta peli es la cuestión de los roles. Resulta interesante observar que muchas pelis de tipo "sigue tu corazón", en apariencia contrarias al fascismo, en realidad son de un fascismo de sello diferente. En estas pelis, el héroe es débil y por lo tanto ninguneado por su comunidad, hasta que descubre su "verdadero poder", se transforma en un héroe y salva a la comunidad (¿les suena a Luke Skywalker, a Harry Potter, a...?). ¡Y todo por haber elegido ser "fiel a sí mismo"! Si esto fuera verdad, entonces, ¿por qué diablos todos los que son fieles a sí mismos terminan encontrando que ese "sí mismo" es ser el héroe que salvará a una comunidad que, por cierto, en su manera anterior de tratar al héroe, ha mostrado todo lo indigna que es de dicho salvamento? O sea, la cuestión es que debes afirmar tu identidad rebelándote contra lo que la comunidad te dice, pero para transformarte en un dictador de "el bien" que le dirá a su vez a la comunidad qué hacer: se invierte la polaridad, pero sigue siendo la misma corriente eléctrica fluyendo en sentido contrario. "Megamente" es una de las raras pelis que consigue patear este concepto, a través de la figura de Metro Man. Porque si bien tenemos que Megamente es un supervillano porque en el fondo es un superhéroe frustrado, Metro Man en realidad es un superhéroe a la fuerza que acaba desengañándose de ese rol, y descubre después cual es su verdadera vocación (y no, no es salir a bailar con apretadas mallas y desnudarse en algún oscuro bar sadomaso como podría suponerse por las vestimentas estrafalarias de súperlycra que usa). Esta debe ser una de esas pocas pelis en donde "sé fiel a tí mismo" no quiere decir "transfórmate en el héroe que nosotros te decimos que queremos que seas", sino en donde de verdad los personajes tienen opciones y modos de vida. Megamente es un supervillano porque no tenía otra opción, pero cuando se le abre la opción, empieza a evolucionar... mientras que Metro Man también sigue su propia evolución. Y todas estas ideas tienen aplicación práctica: recordemos a las oleadas de tontorrones adolescentes que integran tribus urbanas, que se rebelan contra los mayores adoptando su propio estilo de lenguaje y vestuario... que es el mismo estilo de lenguaje y vestuario que sus compañeros de tribu le ordenan que use, y ¡ay de él si es que se le ocurre hacer lo más mínimo que sea creativo por sobre el patrón de la tribu (ni se te ocurra ser gótico y usar algo que no sea negro, blanco o rojo)! O cómo cambiar a una tribu por otra diferente, cuando la gracia es cambiar a una tribu por esa propia tribu que tú mismo tienes en tu interior. Incluso más: mientras que la felicidad en las pelis está asociada al éxito (derrotando al villano, usualmente), en esta peli para Metro Man está asociada a una vida más simple y tranquila, lo que tampoco está mal. O de cómo tenemos una peli de superhéroes que se aleja del patrón nietzscheano (ubícate más allá del bien y del mal, el hombre es una cuerda tendida entre el mono y el superhéroe, niégate a tí mismo y entonces podrás nacer... etcétera) para transformarse en casi su antítesis, en un producto casi schopenhaueriano. El viejo cascarrabias de Arthur estaría feliz con ello. O hastiado, porque como decía el viejo Arthur Schopenhauer: la vida es una constante tensión entre el deseo de lo que no se tiene y el hastío de lo que se ha conseguido. Ahora tienen una peli para ejemplificarlo.

IDEAL PARA: Ver una estupenda peli sobre los roles del bien y del mal, del desarrollo personal, y de crítica sutil a los aspectos más parafascistas del mito del superhéroe.

OTRAS PÁGIONAS SOBRE "MEGAMENTE":

-- "Megamente: “malo” es el nuevo “bueno”" en El Blog de Shigure.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].



-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 15 de agosto de 2010

"Mi villano favorito" (2010).


-- "Despicable Me" (título original en inglés), "Gru - Mi villano favorito" (título en España). Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Pierre Coffin y Chris Renaud.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Steve Carell, Jason Segel, Russell Brand, Julie Andrews, Will Arnett, Kristen Wiig, Miranda Cosgrove, Dana Gaier, Elsie Fisher, Pierre Coffin, Chris Renaud, Jemaine Clement, Jack McBrayer, Danny McBride, Mindy Kaling.
-- Guión: Ken Daurio y Cinco Paul, basados en una historia de Sergio Pablos.
-- Banda Sonora: Heitor Pereira y Pharrell Williams.

-- "Despicable Me" en IMDb.
-- "Despicable Me" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Egipto. Uno de esos terribles criaturos conocidos como ¡¡¡NIÑOS!!!, llega junto con sus papis en un tour. Allí, a pesar de las recomendaciones de sus papis (y es que estos críos de ahora, yo no sé cómo los educan...), va y se mete a una rampa de mantención de las pirámides. Y cae contra la pirámide. Listo para estrellarse. Hacerse talco. Como se lo merece, crío del demonio, quién te manda desobedecer a los autores de tus días. En fin, el caso es que se estrella con toda su humanidad grasienta... contra un colchón de hulespuma contra el cual rebota y se salva. Así se descubre que... ¡se han robado las pirámides! ¡Vergüenza nacional! Y no falta el locutor de telenoticias que grita como desaforado... ¿¿¿QUÉ SUPERVILLANO HABRÁ HECHO ESTA ATROCIDAD SEMEJANTE...??? En la secuencia siguiente vemos a Gru, un tipo con cara de malvado caliginoso que, bueno, es malvado y todo, pero al poco andar descubrimos que él NO robó la dichosa pirámide. Y que su honor de supervillano está en juego. De manera que diseña un plan mucho más bizarro, para robarse nada menos que... ¡¡¡LA LUNA!!! El problema es que cuando va a conseguir financiamiento al... ¡¡¡BANCO DEL MAL!!! (anteriormente Lehman y Brothers, no, en serio, hacen ese chiste obvio), descubre que ya no le financian porque está viejo, y los supervillanos más jóvenes están tratando de tomar el puesto y tal. Ahora, nuestro supervillano Gru tiene entre sus manos no sólo el trabajo de robarse la Luna, sino ganarle el quien vive a un supervillano más joven con una cara de Bill Gates que tirapatrás. ¿Sus recursos? Su viejo inventor, una panda de secuaces que son criaturillas de esto-o-aquello con tanto tesón y lealtad como torpeza e incompetencia (¿qué esperaban? ¡secuaces de supervillano, al final del día!), y tres niñitas que venden galletas puerta a puerta. Con esta panda de inútiles, parece que el mundo sigue a salvo, por algunos días más al menos...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los supervillanos ya no son lo que eran. En los tiempos remotos, eran cabrones de cuidado contra los cuales se necesitaba a los mejores y más idealistas héroes para mantenerlos a raya y proteger al mundo civilizado. Hablamos de diabólicas mentes criminales armados con ejércitos y ejércitos de secuaces y asesinos a sueldo, con nutridos arsenales e incontables recursos financieros, que extendían sus tentáculos por todas las tierras emergidas del planeta de una u otra manera. Aunque el villano como enemigo del héroe es una idea vieja como el Goliat de la Biblia, la idea de un supervillano que conquistara el mundo entero debía esperar a que justamente existiera la tecnología para viajar por todo el mundo al mismo tiempo, lo que ocurrió más o menos en el siglo XIX. Ahí es donde hombres como Robur el Conquistador, el Profesor Moriarty, el Doctor Fu Manchú y otros de ralea similar, en un linaje que atraviesa al malvado Ernst Stavro Blofeld de las pelis de James Bond o a Lex Luthor y el Doctor Doom de las historietas, y llega hasta el Doctor Claw del Inspector Gadget, han adquirido carta de presencia. Pero lo poco gusta y lo mucho cansa, y en estos tiempos postmodernos en que ya nada es cierto y todo es relativo, pues bien, el supervillano como ha estado de capa caída, en beneficio de malvados como corporaciones financieras, gobiernos en la sombra, altos funcionarios militares, terroristas, etcétera. Quizás el punto de inflexión fue la serie televisiva sesentera de "Batman", en que cada supervillano era más ridículo que el anterior (Vincent Price como un supervillano con fetiche por los huevos... seriously). Y así es como llegamos a una peli como "Mi villano favorito", en que los protas son supervillanos a secas, y en la cual a falta de héroes, son los propios supervillanos los que se arrugan entre sí la papeleta. Como en las historietas de Superman en donde un grupo de villanos se reune para destruirlo, sólo para terminar saboteándose a sí mismo con sus estúpidas rencillas internas, vaya. Sólo que sin Superman de por medio.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli se mueve en ese terreno intermedio entre lo entretenido y lo bueno. No es una joya ni de lejos, pero consigue hacer pasar una horita y media de lo más divertido. La premisa de la peli, de darle el protagonismo de la historia a un supervillano, es a priori muy interesante, pero todo sea dicho, un poco impracticable para una peli infantil en que se supone, por aquello de la enseñanza y lo didáctico y todas esas zarajandas, que los valores morales deben estar claramente establecidos entre el bien y el mal. De ahí que esta peli tome una discutible decisión de guión: el supervillano protagonista adopta a un trío de chicas para la realización de sus planes. Con un poco más de mala leche, podríamos estar en el terreno de "Una serie de eventos desafortunados", con un Gru (Steve Carell, cómo tiene que haberse divertido dándole voz) como sosías de Jim Carrey. Pero no, resulta que el supervillano acaba descubriendo toda su nueva faceta de padre putativo y todo eso, y ya la cosa empieza a degenerar en lo que podría ser un episodio del Conde Pátula o peor. Además, se nos explica que este supervillano es como es porque su madre no le prestaba ninguna atención, y en este paso de humanizar al supervillano para hacerlo aceptable ante las audiencias infantiles, es donde acaba de hacer la inevitable transición a antihéroe, y ahí es donde la premisa se va por la borda. Porque es lo mil veces visto, que el nene malo y egoísta en definitiva tiene su corazón de oro y hasta es capaz de sacrificarse y todo por un bien superior y etcétera. Así expuesto, podría parecer que la peli es un muermo y que no vale la pena verla. Pero tampoco es tan así. Porque aunque la trama sea lo mil veces visto, a lo menos está bien resuelta, con humor inteligente y aún con ternura en algunos respectos (además de que la idea de robarse la Luna... ¡¡¡Y SE LA ROBAN!!! ¡¡¡Y CÓMO!!! ...es de por sí un desquicio). Los secuaces aportan también su cuota de chistes, algunos demasiado forzados (el típico síndrome "niños, he aquí sus nuevos mejores amigos"), y otros que son verdaderamente ingeniosos (el suero antigravedad...). En resumen, el principal pecado de esta peli es querer pasarse de listos, de querer ser inteligentes, y sobre eso se impone la siniestra sombra de Pixar, que es el summum y referente de lo que se supone es una peli de animación "seria", y contra eso no hay nada que hacer. Pero si por un minuto nos olvidamos de las comparaciones odiosas y nos lo tomamos como lo que es, o sea, un divertimento para niños bastante más blanco de lo que su premisa podría hacernos creer, la verdad es que es una peli para pasárselo pipa. Aunque sea un poco en la categoría de los placeres culpables, pero, ¡hey!, la vida son dos días y después al hoyo, así es que culpable o no culpable, un placer sigue siendo un placer.

IDEAL PARA: Ver distendidamente.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].



-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 15 de noviembre de 2007

"Capitán Sky y el Mundo del Mañana" (2004).


-- "Sky Captain and the World of Tomorrow". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: Kerry Conran.
-- Actuación: Jude Law, Gwyneth Paltrow, Angeline Jolie, Giovanni Ribisi, Michael Gambon, Ling Bai, Omid Djalili, Trevor Baxter, Julian Curry, Sir Laurence Olivier (imágenes de archivo).
-- Guión: Kerry Conran.
-- Banda Sonora: Ed Shearmur.

-- "Capitán Sky y el Mundo del Mañana" en IMDb.
-- "Capitán Sky y el Mundo del Mañana" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Año 1939. El dirigible Hindenburg III llega a Nueva York, cargando con un importantísimo pasajero: un científico perseguido por un misterioso villano llamado Totenkopf. Los científicos son hechos desaparecer, pero nunca falta la periodista métomentodo estilo Lois Lane, que termina enredada en el misterio. La chica corre bastante peligro, pero no se preocupen, ahí está el valiente Capitán Sky para lidiar con la temible amenaza de Totenkopf. Tanto más terrible, como que Totenkopf no vacila en enviar una horda de robots asesinos para perseguir aquella pieza faltante en su gran proyecto, y que ¡ups! va a dar a las manos de la periodista. Totenkopf, por obra de su vicaria, una misteriosa mujer karateka, lanza un nuevo ataque, esta vez contra la base del Capitán Sky, y con ello, aunque secuestra al brazo derecho del Capitán (y pagará por ello, obviamente), deja una valiosa pista detrás. El macizo del Tibet esconde la pista para alcanzar finalmente el refugio de Totenkopf, en el cual está llevando a cabo su maligno plan, que involucra una mesiánica limpieza del mundo, junto con todo lo que hay sobre él...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La década de 1930, aquella que vio el origen de la Ciencia Ficción, desarrolló una iconografía peculiar, basada en lo que por entonces se pensaba iba a ser el futuro. Aunque ese futuro no llegó (o llegó a medias, quizás), esa estética quedó. Cuando en los '80s surgió, como hermano menor del Cyberpunk, el llamado Steampunk, como una recreación de la antigua estética victoriana, hubo quienes se preguntaron por qué detenerse allí. Después de todo, había otras estéticas históricas o pasadas que recrear, ¿no? Surgió así el concepto de Dieselpunk, que consistía en recrear, ahora en clave moderna, la estética y los tópicos propios del imaginario de la primera mitad del siglo XX. En ese sentido, una película como "Capitán Sky y el Mundo del Mañana", era cuestión de tiempo antes de que alguien asumiera el riesgo de hacerla. Y dicho sea desde ya, este filme es el mejor exponente en el cine de lo que es el Dieselpunk.

¿POR QUÉ VERLA?

--Este filme es Dieselpunk en estado puro. O sea, recreación del universo mítico y el imaginario de los '30s, incluyendo robots asesinos, científicos locos, parajes exóticos, ciudades arrasadas por los invasores, aviones a hélice, etcétera. La recreación es fiel hasta los más mínimos detalles: el científico loco lee las historietas de Buck Rogers, el prota consume leche de magnesia...

-- Los protagonistas están en su salsa. Jude Law está magnífico como el Capitán Sky, quizás porque siempre hace papeles de jactancioso y sobrado, y este personaje exige precisamente eso. Gwyneth Paltrow está en su punto como la periodista entrometida y de apariencia suave, pero de armas tomar. Angeline Jolie, en un rol casi de adorno, hace lo suyo de siempre, y le sale impecablemente bien; nunca pensé que iba a llegar a maullar esto, pero se ve de lo más sexy con un parche en el ojo. Giovanni Ribisi, eterna promesa dramática que nunca llegó a despegar, compone un científico loco sin excesivos manierismos. Del rol de Laurence Olivier, mejor no hablemos; después de todo, el pobre ya estaba muerto cuando lo hicieron actuar en esta película.

-- Es una historia de aventuras, y cumple con eso, y a raudales. La acción no se detiene en ningún minuto, y además, es perfectamente coherente con la trama. Es decir, no es que la historia sea un pretexto para mostrar una explosión más perfecta que la anterior, sino que acción y aventura se integran perfectamente dentro de esta historia.

IDEAL PARA: Ver Dieselpunk de alturas, enterarse de qué diablos va eso del Dieselpunk, recrearse con las historietas antiguas, y babearse a discreción con Angeline Jolie enfundada en uniforme militar.

jueves, 8 de marzo de 2007

"El mañana nunca muere" (1997).


-- "Tomorrow Never Dies". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1997.
-- Dirección: Roger Spottiswoode.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Jonathan Pryce, Michelle Yeoh, Teri Hatcher, Ricky Jay, Götz Otto, Joe Don Baker, Vincent Schiavelli, Judi Dench, Desmond Llewelyn, Samantha Bond.
-- Guión: Bruce Feirstein, basado en el personaje creado por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: David Arnold.

-- "El mañana nunca muere" en IMDb.
-- "El mañana nunca muere" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Elliot Carver, el magnate mundial de las telecomunicaciones, el Murdoch/Turner del mundo Bond, tiene un juguetito nuevo. Con ese juguetito puede desviar buquecitos de guerra hacia el territorio de la República Popular China (que nunca fue república ni tampoco popular, pero en fin), sin que los buquecitos sepan que están siendo desviados vía manipular el GPS. El asunto causa tensiones internacionales entre Inglaterra y China, que podrían derivar incluso en una guerra nuclear de vasto alcance, pero como la jefaza M es más inteligente que los perros viejos, tiene todas las cartas en la mano: ha notado que el periódico "Mañana", del consorcio de Carver, lanzó la noticia algunas horas antes de que ésta ocurriera, y por tanto podría estar involucrado de alguna manera, y además, la esposa de Carver fue una ex-chica Bond (en ninguna película, pero según el guión fue otra de sus conquistas). Así es que envía a su mejor hombre, a Bond James Bond, para seducir a la chica y averiguar de esta manera la conexión entre Carver y el incidente. La investigación lleva a Bond a los brazos de la chica, a unos cuantos intentos de asesinato, a conocer a la primera chica Bond karateka de la historia, y finalmente a enfrentarse en un épico (¿?) duelo final contra Elliot Carver, el villano Bond más gritón desde que se inventó la margarina en caja.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"Goldeneye", la anterior cinta Bond, no sólo había resucitado la franquicia Bond, sino que además la había dejado con la vara alta. Superarla era en ese sentido todo un desafío, en particular porque ahora ya no se trataba de un proyecto semiartístico de su productor Albert Broccoli, quien en el intervalo entre "Goldeneye" y "El mañana nunca muere" finalmente falleció, y por ende la supervivencia de la saga Bond se trataba ahora pura y descaradamente de un asunto de dinero (siempre lo fue, pero ahora era SÓLO por dinero). Además, cambios en el control accionario de las productoras introdujeron más presión por dinero. Para colmo, el buen Martin Campbell que tan buenos resultados había conseguido con "Goldeneye", no quiso dirigir otra Bond por el momento, y hubo que contratar a ese individuo, el indeletreable... Y es que la carrera de Spottiswoode es cualquier cosa, menos una seguidilla de éxitos glamorosos (ha perpetrado entre otras: "Air America", "¡Para o mamá dispara!", y "El sexto día"). Como consecuencia, el guión se reescribió la punta de veces, Anthony Hopkins se aburrió y dejó a la producción botada (¡él iba a ser el villano, nada menos!), y en general las cosas salieron todo lo desastrosas que podían. O no tanto. Al menos la película recuperó todo lo invertido, que no fue poco (fue la peli Bond más cara hasta esa fecha, y por una distancia bastante grosera), y además dejó un apreciable margen de ganancias, pero a juzgar por los ínfimos resultados de la misma, cabe preguntarse si ese margen no fue producto de la gente que quería ver otra "Goldeneye", y que debe haberse sentido más que comprensiblemente estafada.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Debe ser la peli Bond más suntuosa de todas. Al menos, la cifra cochinamente alta de dinero invertida (o derrochada) en ella luce de manera apreciable en decorados, escenografías, escenas de acción, etcétera. Es lo que tiene trabajar con estrellas de segunda fila en vez de con Tom Cruise: puedes invertir el dinero en cosas y chismes útiles para la peli, en vez de engrosar la billetera y llenar la piscina del egótico de turno.

-- El guión es, digámoslo desde ya, una p*** m*****. El plan de ser el tertius pars entre dos superpotencias para provocar una guerra nuclear había sido visto ya en otras varias pelis Bond ("Sólo se vive dos veces", "La espía que me amó"). Y arreglarlo todo con la coincidencia de que la esposa de Carver estuviera antes en los brazos de Bond es incluso hasta insultante. Digámoslo desde ya, las peripecias de Bond en esta peli no tienen gancho: va de un lado a otro, pero en ningún momento pasa nada que no hayamos visto en otras pelis antes. Hubo quien alucinó con el concepto de que el villano era un magnate de las telecomunicaciones, lo que es un punto a favor, claro está, pero el concepto está tan mal explotado, que no vale la pena pronunciarse sobre él. Los personajes, a la vez, son todo lo insulsos que pueden. Teri Hatcher no da la talla como chica Bond, y además como chica Bond "especial"; Jonathan Pryce compone su rol de villano a punta de chillar como un enajenado de la peor tradición de las seriales dominicales de los '40s (¡oye, ya nadie se acuerda de Ming el Despiadado, y por una muy buena razón!); el matón del villano es un nazito sacado de la peor tradición Bond de los '80s con un toque "Duro de matar"; y en cuanto a Michelle Yeoh, la hemos visto más sexy en otras pelis. Como siempre, Jedi Dench... ¡perdón! Judi Dench se come al resto del elenco con la suela de los zapatos incluidas, en particular cuando defiende a su hombre (le preguntan a M qué demonios está haciendo Bond, y ella escupe un seco: "¡Su trabajo!").

-- David Arnold. Los productores tuvieron el buen ojo de expulsar patadas en el trasero mediante al buen Eric Serra, que ha compuesto algunas bandas sonoras estupendas, pero que en "Goldeneye" demostró no estar hecho de la madera necesaria para una Bond, y contrataron a David Arnold. Sus buenos oficios en mezclar electrónica con orquestación tradicional le hicieron el continuador lógico del gran John Barry, y se quedó por todas las restantes de Brosnan, y además le dio para "Casino Real". Démosle también mención a Sheryl Crow, cuyo tema Bond "Tomorrow never dies", sin ser el colmo de la inspiración artística, ha sido denostado injustamente y en exceso.

-- Esta peli sigue profundizando el lado más humano de Bond. Ya en "Goldeneye" habíamos visto a la chica Bond buena darle una serie de rapapolvos verbales por machista, y aquí vemos a Bond enfrentado al "día después", al "yo te llamo" y no llamar nunca, etcétera. Lo hace con la sutileza propia de Jack el Destripador, pero lo intenta al menos. Por cierto, Pierce Brosnan una vez más demuestra que, en medio del caos generalizado, él era el idóneo para ser el Bond de los '90s.
- El impecable diálogo entre Bond y un torturador contratado ex profeso por el villano. El torturador, como una manera de obtener clemencia, dice sin despeinarse "Por favor, sólo estoy haciendo mi trabajo", a lo que Bond replica lo obvio: "Yo también". Así escrito suena vulgar, pero en escena es impagable.

IDEAL PARA: Ver la Bond más anémica de todas las Bond de Brosnan.

domingo, 17 de septiembre de 2006

"Desde Rusia con amor" (1963)


-- "From Russia with love". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1963.
-- Dirección: Dirigida por Terence Young.
-- Actuación: Sean Connery, Daniela Bianchi, Pedro Armendáriz, Lotte Lenya, Robert Shaw, Bernard Lee, Eunice Gayson, Lois Maxwell.
-- Guión: Richard Maibaum, sobre una adaptación de Johanna Harwood, basados en la novela de Ian Fleming.
-- Banda Sonora: John Barry.

-- "Desde Rusia con amor" en IMDb.
-- "Desde Rusia con amor" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Número 1, el diabólico jefe de la organización criminal SPECTRE, está emperrado. Un hombrecillo jactancioso y mujeriego tuvo la indelicadeza de matar a su Número 2, el diabólico Dr. No (hechos descritos en la película anterior de Bond). Así es que, en venganza, echa a andar un complicadísimo plan para vengarse de 007, y, de paso, desatar la Tercera Guerra Mundial. Llega hasta Military Inteligence 5 la noticia de que una bellísima desertora rusa ofrece una máquina descifradora Lektor, que los británicos ansían codiciosamente. La chica pide que quien la rescate sea nada menos que Bond, James Bond. Ella cree que está engañando a Occidente como parte de un trabajo para la KGB, pero no sabe que, al mismo tiempo, ella es la pobre e indefensa víctima engañada, porque su superiora directa, la temible Rosa Klebb, ya no trabaja para la KGB sino para SPECTRE. Bond llega hasta Constantinopla y busca la manera de contactarla, haciendo buenas migas con un amigote turco, al tiempo que SPECTRE provoca algunos incidentes que tensen la situación en los Balcanes. Una vez en contacto la chica y el infalible 007, viene el resto: ¡escapar! ¿Podrá 007 salir con vida de la implacable persecusión que emprende SMERSH, el peligrosísimo servicio de contraespionaje soviético...? (por supuesto que sí, o no habrían más películas Bond).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A pesar de que en estricto rigor era una película de bajo presupuesto (una de espías serie B, para decirlo más crudamente), "El satánico Doctor No" había sido todo un suceso de taquilla alrededor del mundo. Rápidamente entonces, antes de que el pan se enfriara sobre la mesa, Broccoli y Saltzman rodaron la secuela, que se estrenó al año siguiente, cual es "Desde Rusia con amor". Si 007 era un agente del bloque occidental, entonces tenía que enfrentarse con los soviéticos ahora, y para hacerla más "secuela", metieron con fórceps la participación de SPECTRE, que en la novela original de Ian Fleming no aparece, y que en la película anterior fue mencionada casi de pasada (y en la novela original de "Dr. No" tampoco aparece). "Desde Rusia con amor" es una película de espías bastante más convencional que "El satánico Dr. No", incluso más adocenada y aburrida, por más que Terence Young se repitiera en la dirección, hecha con demasiado espíritu de secuela, pero también tiene algunos puntos positivos a su favor.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es la primera película en donde aparece SPECTRE propiamente tal, incluyendo su villano en jefe, que sólo es identificado como el Número 1. Aunque no se le ve el rostro, sí aparece el gato blanco angora que será característico de él, en apariciones sucesivas.

-- Las escenas de acción son bastante cuidadas. La lucha entre Bond y Grant a bordo del Expreso de Oriente tiene un aire claustrofóbico que la hace aún más angustiante. Recuérdese que en aquellos tiempos Bond era aún simplemente un hombre, y no el superagente de las entregas siguientes, así es que Bond podía aparecer magullado, y a veces bien magullado. Como aquí, por ejemplo.

-- La película tiene una buena cantidad de morbo, todo lo que se podía forzar considerando los límites de la moral y la censura en 1963. Así, la conversación entre Rosa Klebb y Tatiana Romanova adquiere pronto el regusto de un acoso sexual lésbico de una superiora a su subordinada, mientras que se insinúa un menâge a trois entre Bond y dos chicas gitanas, y hay una escena voyerista en donde Bond es filmado mientras está haciendo caramelo con el azúcar de Tatiana. Vale, desde "Bajos instintos" y "Criaturas salvajes" se ha visto mucho más, y "Desde Rusia con amor" queda como paseo al campo en comparación, pero considerando la época...

IDEAL PARA: Ver a James Bond haciendo una de espías más o menos convencional.

sábado, 19 de agosto de 2006

"El hombre invisible" (1933).


-- "The invisible man". Estados Unidos. Año 1933.
-- Dirección: James Whale.
-- Actuación: Claude Rains, Gloria Stuart, William Harrigan, Henry Travers, Una O'Connor, Forrester Harvey.
-- Guión: R.C. Sherriff, con contribuciones sin acreditar de Preston Sturges y Philip Wylie, basados en la novela de H.G. Wells.
-- Banda Sonora: Heinz Roemheld.

-- "El hombre invisible" en IMDb.
-- "El hombre invisible" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace frío en la campiña inglesa, y la nieve cae a chorros. En un pub hay fiesta con pianola y mucha cerveza. De pronto, todo se congela (metafóricamente hablando) cuando entra un hombre al que no se le ve la piel, cubierto como está de vendas a la manera de las momias egipcias, y con lentes oscuros. El hombre pide una habitación, haciendo gala de malos modales, y desatando las habladurías de los parroquianos. Al cabo de una semana, bien molestos porque el inquilino no ha pagado la cuenta, y además porque tiene unos pésimos modales, los dueños de la posada intentan echarle. Entonces, hacen un descubrimiento horroroso: las vendas son para cubrir un trágico accidente, sí, pero un accidente en el cual el hombre en cuestión ha perdido toda visibilidad. El hombre es, para explicarlo más claramente, aunque usted ya lo habrá deducido por el título de la película, un "hombre invisible". Fastidiado porque no le dejan tranquilo (¡y era que no, si no paga lo que debe!), comienza a hacer travesuras, desde volar un sombrero a un inocente transeúnte, hasta golpear gente impunemente. De esa manera, el hombre invisible se transforma en el blanco humano más perseguido de Gran Bretaña. Poco a poco comienza a develarse su identidad: se trata de Griffin, un científico loco que aspira a conquistar el mundo, y que tiene un único talón de aquiles en la devoción que profesa por su amada Flora. La guerra entre el hombre invisible y la sociedad se torna ahora inevitable, y cada bando usará sus mejores armas...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La década de los '30s vieron la eclosión en masa del cine de monstruos. En esa época, como en el caso de Drácula, el tema del hombre invisible era aún materia fresca, toda vez que la novela original de H. G. Wells había sido publicada unos 35 años antes (y el autor, dicho sea de paso, aún estaba vivo). James Whale se había ganado el respeto dentro del género con su inevitable clásico "Frankenstein", y fue contratado para llevar al hombre invisible a la pantalla grande. La opción original era Boris Karloff (el Frankestein de la anterior), pero Whale dijo ni hablar, y se quedó con Claude Rains. El resultado fue un filme meritorio en algunos aspectos, mediocre en otros, y sumando y restando, un clásico menor dentro del cine de terror made in Hollywood.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una adaptación relativamente respetuosa de la obra original de Wells. Cuando decimos "relativamente respetuosa", queremos decir que sigue la trama en líneas generales, pero en numerosos puntos se desvía de ella, muy en particular para conseguir algo de espectacularidad (hay una escena de descarrilamiento de tren que no estaba en la novela original, para ser más claros). Por desgracia, ni Whales ni Rains entendieron bien (o no quisieron entender, por mandato de los Estudios Universal quizás) el trasfondo filosófico de la novela wellsiana, y se quedaron con la parte más superficial, la del científico loco en guerra contra el mundo, en vez de explorar al hombre invisible como metáfora de la deshumanización que la ciencia provoca en nuestra sociedad, tema al que Herbert George Wells le daba con toda la artillería en buena parte de sus novelas, y que hoy en día, más de cien años después, sigue siendo plenamente actual (quizás más que nunca).

-- Los efectos especiales están bien logrados. Puede parecer algo pueril insistir en esto, después de la magnífica pirotecnia de los FXs en "Memorias de un hombre invisible" de John Carpenter o "El hombre sin sombra" de Paul Verhoeven, pero consideremos que en los '30s, la industria del efecto especial estaba en pañales. La escena en que se quita las vendas se ve bastante verosímil (si exceptuamos un momento en que la propia cabeza del hombre invisible tapa la parte de atrás de la venda y revela así el fotomontaje), hay una aceptable escena en que el hombre invisible fuma, y en general los trucajes lucen bien incluso para los estándares actuales.

IDEAL PARA: Ver entrando en acción al abuelito de los hombres invisibles en el cine.

[Dato de Trivia, de regalo: Flora es interpretada por una joven y atractiva Gloria Stuart, quien 64 años después hará de abuelita corazón en "Titanic"].

domingo, 13 de agosto de 2006

"La guerra de las galaxias: Episodio IV - Una nueva esperanza" (1977).


-- "Star Wars" (título original), "Star Wars: Episode IV - A New Hope" (título de relanzamiento). Estados Unidos. Año 1977.
-- Dirección: George Lucas.
-- Actuación: Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Peter Cushing, Alec Guinness, Anthony Daniels, Kenny Baker, Peter Mayhew, David Prowse, (la voz de) James Earl Jones.
-- Guión: George Lucas.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "La guerra de las galaxias: Episodio IV - Una nueva esperanza" en IMDb.
-- "La guerra de las galaxias: Episodio IV - Una nueva esperanza" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¿Es que queda alguien en el Hemisferio Occidental que nunca jamás haya visto las peripecias de Luke Skywalker? Bien, no importa, nuestro deber es reseñar, y lo cumpliremos aunque se salten este párrafo. Una inocente navecita diplomática es capturada por una gigantesca nave nodriza. A bordo de la navecita viaja la princesa Leia, quien es hecha prisionera por el maléfico Darth Vader, un tipo con una armadura de buceo negra, quien anda persiguiendo unos planos que la pizpireta Leia se robó. Los planos, en realidad, van a bordo de R2D2, una máquina sucedánea de grifo de incendios que además es respondona. El y su amigo C3PO van a dar al desértico planeta Tatooine, en donde por esas coincidencias del guión, van a dar a las manos de un joven campesino (¿es que algo crece en ese desierto?) llamado Luke Skywalker. Como los agentes del siniestro Darth Vader llegan hasta la familia de Luke, y a éste no lo matan por puro accidente, Luke decide unir fuerzas a un viejo loco llamado Obi-Wan Kenobi, quien chochea algunas cosas de sus tiempos juveniles, tales como "la Fuerza", "los caballeros jedis", y otras antiguallas. Juntos reclutan a Han Solo, un contrabandista con problemas tanto con la ley como con un usurero llamado Jabba el Hutt. Entre los tres emprenden una destartalada misión de rescate para salvar a Leia de las garras del maligno Darth Vader. Contra toda esperanza, la misión funciona, a pesar de que Obi-Wan se deja el cuerpo y la vida en el campo de batalla, a manos del malvadísimo Darth. Y ahí no acaba la cosa: planos en mano, la fuerza rebelde que intenta liquidar a Darth Vader y compañía, diseña un plan para destruir la Estrella de la Muerte, un gigantesco planeta artificial capaz de reventar a los naturales de un solo disparo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El cine de los '70s se había tornado algo serio. En la resaca de los '60s, todo se había vuelto CF clásica/experimental ("2001, Odisea del espacio", "Solaris"), duros bien duros como Harry el Sucio (ver, por ejemplo, "Magnum 44"), o bien subgéneros fílmicos de línea B como el erotismo a la "Emanuelle", los karatekas hongkoneses, el spaghetti western o el blackplotation. En forma paralela, y de manera curiosa, la saga de James Bond estaba evolucionando hacia un tipo de cine familiar, con "El hombre de la pistola de oro" y "La espía que me amó", como si pretendiera llenar un hueco en la cartelera. Ya no había espacio para la nostalgia ni la ingenuidad del folletín o de las seriales dominicales. Tampoco para la creciente oleada mística que cristalizaría en la contracultura New Age que sería el lado luminoso de la siniestra Era Reagan. En ese sentido George Lucas, director que venía de plasmar la nostalgia por los '50s en "American graffiti", siguió en la línea retronostálgica haciendo una película que fuera como esas series dominicales de matineé, pero de alto presupuesto. El resultado es un remake de los dominicales de Flash Gordon (se rumorea que ésa era su intención, pero que los dueños de los derechos el dijeron "no" en la cara). Es bastante famosa la leyenda de que consiguió auspicio cuando hizo un trato multimillonario con los Estudios Fox, quienes creyeron estafar al pobre realizador y resultaron ellos los esquimados (los derechos de la peli para los estudios, y el mercadishing para Lucas... y al final el mercadishing dio mucha más pasta que las películas). También la manía bizantina con la que Lucas trabajó los efectos especiales. George Lucas nunca ha sido un cineasta genial, y en este caso, simplemente se limitó a tomar prestadas algunas ideas de Campbell y Eliade, darles una ambientación pseudofuturista bastante deudora de las seriales de Flash Gordon, y más remotamente de "Metrópolis" de Fritz Lang (y de "2001 Odisea del Espacio" también), para realizar una película entretenida por todo lo alto. ¿Clásica? Quizás por ser el emblema de una generación completa, porque llenó un vacío necesario. No es poco. Es más de lo que se puede decir de "Annie Hall", de Woody Allen, la que ganó Oscar a la Mejor Película en 1977 (¿Annie cuánto dijo?).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una historia o cuento de hadas arquetípico a más no poder. O sea, es la vieja historia de la princesa capturada por el príncipe villano, y el campesino de buen corazón que sale a rescatarla, ascendiendio así en la escala social hasta tocar un sucedáneo de nobleza. Lejos de ser un estorbo, esto es el mejor valor de la película, el plasmar tan fielmente la mecánica de los cuentos de hadas. Y no vengan con que es un clásico de la Ciencia Ficción. Esta película tiene tanto de sci-fi como yo, el General Gato, tengo de perro.

-- Los efectos especiales. Se diga lo que se diga, y no importa cuán remasterizada esté la película actualmente, lo cierto es que sus efectos especiales marcaron un antes y un después, y todavía sigue sentando escuela al respecto. No importa cuántas computadoras Cray 2 utilicen para tratar de crear los ambientes más realistas posibles, ninguna tecnología ha conseguido recrear hasta el día de hoy la sensación de una maqueta detallista y bien construida. Y los efectos sonoros, aunque igualados, difícilmente puede decirse que hayan sido superados.

-- Los actores son todo lo carismáticos que se puede pedir. No por nada quedaron marcados con el papel de por vida (salvo Harrison Ford, pero ¡hey! tres cuartas partes de su filmografía remiten al contrabandista socarrón, pero con corazón de oro, que interpretó en dicho filme).

IDEAL PARA: Ver un filme de aventuras de matinée de alto presupuesto, bien hecho, y clásico.

lunes, 19 de junio de 2006

"Los Increíbles" (2004).


-- "The Incredibles". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: Brad Bird.
-- Actuación: (Voces de) Craig T. Nelson, Holly Hunter, Samuel L. Jackson, Jason Lee, Dominique Louis, Spencer Fox, Sarah Vowell.
-- Guión: Brad Bird.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.

-- "Los Increíbles" en IMDb.
-- "Los Increíbles" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es un día agitado para el Sr. Increíble. En menos de media hora salva a un gatito, detiene un atraco bancario, tiene que zafarse de un admirador compulsivo, salva a un suicida de perecer, y contrae matrimonio con la Chica Elástica. El problema es que el suicida, en vez de agradecerle con buenas maneras el haberle dado una segunda oportunidad de luchar contra la entropía universal, lo demanda judicialmente. Los superhéroes causan demasiados daños colaterales, y el gobierno se ve forzado a sacarlos de circulación, dándoles una amnistía general a cambio de su retiro en una suerte de plan de protección a testigos. Quince años después, Bob Parr es el jefe de una familia disfuncional, en donde su esposa ha asumido por completo su nueva vida como ama de casa, y quiere olvidar su pasado superheroico como una fantasía juvenil; su hija, por su parte, es una tímida preadolescente carente por completo de personalidad, y su hijo es una sanguijuela revoltosa que sólo pretende llamar la atención, aunque sea por las malas. Y no olvidemos al bebé, que hasta el momento no ha manifestado superpoderes, pero que por lo mismo es una verdadera bomba de tiempo latente dentro de la familia. El propio Bob está fastidiado porque tiene que limitarse a la aburrida vida de un empleado de seguros que en realidad, por políticas corporativas, no asegura a nadie (lo hace, pero después busca resquicios para no pagar las pólizas). Por eso, cuando le ofrecen trabajar en forma clandestina en un proyecto para el gobierno, acepta gustoso, incluso a espaldas de su familia. Lo que no sabe es que: 1.- Quien está detrás del proyecto no es el gobierno; 2.- El proyecto busca realmente matarlo; 3.- Están sacando a retiro (definitivo) a todos los superhéroes, y 4.- Su esposa terminará por descubrir sus escapaditas, así es que toda la familia terminará metida en un follón de los demonios.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Estamos a mitad de la Era Bush, y en pleno auge de la guerra contra el terror. El individualismo y el respeto por los derechos de las personas ha dado paso a la mitificación de nuevas figuras superheroicas. Es la hora de héroes como los de "Lost", el Jack bauer de "24", la agente Sidney Bristol de "Alias", etcétera. Es tiempo de heroísmo y sacrificio. Las películas de superhéroes recibieron un nuevo tirón gracias a la sociedad entre Fox y Marvel, que permitió producir "X-Men","X-Men 2", "X-Men III", "Hulk", "El castigador", "Los cuatro fantásticos", "El hombre araña", "El hombre araña 2"... Pero también es una epoca de revisionismo, de readecuar el legado mitológico dejado por el siglo XX. Un filme sobre superhéroes que revisara el mito del superhéroe iba a estar al filo de estas dos corrientes, la revisionista y la apologética. Como ocurre justamente con "Los Increíbles".

¿POR QUÉ VERLA?

-- La historia es una revisión de los principales tópicos de las historias clásicas de superhéroes, pero con una dosis de mala leche increíble. Los superhéroes son una familia que parodia de manera muy evidente a los 4 Fantásticos, pero son cualquier cosa menos un grupo unido, y tienen enormes tensiones y fricciones entre ellos. El villano, por su parte, está hecho a la imagen del Doctor Julius No, el primer villano Bond (en "El satánico Doctor No"), incluyendo la increíble base que mantiene en una isla secreta del Océano Pacífico. O sea, la trama es puro lugar común, pero desde la óptica revisionista.

-- El trabajo de animación es estupendo. Eso, a finales de los '90s era motivo de alabanza, y ahora no debería serlo, pero cuando vemos una película que pretende no ser más hiperrealista que la realidad, sino que opta derechamente por un trabajo a mitad de camino entre el realismo, el cómic y la estética 50s/60s bien cuidada, es algo para aplaudir.

-- El diseño de los personajes es de primera. Cada uno de ellos tiene una motivación, y los más, más de una. El trabajo de los actores que les infunden vida es también todo lo bueno que se puede.

-- Mención especial para la banda sonora, elaborada por el siempre fiel Michael Giacchino ("Alias", "Lost", "Misión Imposible III"), que esta vez se superó a sí mismo. El soundtrack es una mezcla de motivos jazzísticos '40s style, con homenajes abiertos al trabajo de Monty Norman y John Barry para las películas sesenteras de James Bond (incluso el tema ""Road trip!" cita abiertamente el tema "007", usual hasta los tiempos de "Moonraker" en las pelis de Bond, James Bond.

-- El mensaje de fondo es, ¡auch!, bastante más conservador de lo que a primera vista pareciera. Si se fijan bien, entre líneas, si naces superhéroe estás de lado correcto y de la justicia. Si naces como humano normal y corriente, entonces quédate así, confórmate, y no intentes ser más en la vida. Los buenos se encuentran a sí mismos cuando adoptan una posición mesiánica de tipo "aprovechemos todas las posibilidades". No están para servir a la sociedad, están para guiarla a su manera. En ese sentido, curiosamente, a pesar de su evidente enfermedad mental, el villano Síndrome, el humano común y corriente que busca emular a los superhéroes a través de inventos y artilugios mecánicos, es el más humano de todos los personajes de la serie. Al menos, él trata de que las cosas progresen, y no busca defender el status quo. Quizás esto sea otra ironía sutil, pero por sutil, da para pensar que quizás el trasfondo cultural de la temprana primera década del siglo XXI le jugó una mala pasada al guionista.

IDEAL PARA: Ver una de las mejores películas de superhéroes de todos los tiempos.

domingo, 11 de junio de 2006

"Superman II" (1980).


-- "Superman II". Estados Unidos. Año 1980.
-- Dirección: Richard Lester, con Richard Donner sin acreditar.
-- Actuación: Christopher Reeves, Gene Hackman, Ned Beatty, Jackie Cooper, Terence Stamp, Sarah Douglas, Margot Kidder, Valerie Perrine, Susannah York.
-- Guión: Mario Puzo, David Newman y Leslie Newman, con aportes de Tom Mankiewicz sin acreditar, sobre una historia del primero, basados en los personajes creados por Jerry Siegel y Joe Shuster.
-- Banda Sonora: Ken Thorne.

-- "Superman II" en IMDb.
-- "Superman II" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un grupo terrorista, abuelito lejano de Al Qaeda, pone una bomba atómica en la Torre Eiffel de París. Para variar un poco, la entrometida Lois Lane se mete debajo del ascensor donde está la bomba. Cuando está a punto de convertirse en una reporteril nube radiactiva, es salvada por el hombre de las mallas coléricas, Superman himself, quien envía la bomba atómica al espacio exterior. Un efecto indeseado de la explosión es que (¡AUCH!) hace pedazos la Zona Fantasma, lugar en donde estaban recluidos tres supervillanos kryptonianos, quienes viajan al "planeta Houston" (es decir, la Tierra) para establecer su dominio mundial. ¿Quién les va a plantar cara? Si dijeron "Superman", piénsenla dos veces. El forzudo de mallas, en el intertanto, le ha revelado su identidad secreta a Lois Lane y renuncia a su superhumanidad alienígena para estar con ella (¿es que a ella no le gusta el sexo superrrápido?). Así es que, mientras el General Zod y sus secuaces cometen el sacrílego acto (para ojos yankis) de arrodillar nada menos que al Presidente de Estados Unidos (y yo que creía que el hombre más poderoso del mundo era el director de Shell Company), Clarkie enfrenta las consecuencias desagradables de ser humano, incluyendo ver su propia sangre en una vulgar riña de cantina... (¿qué se siente, Supie?).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Esta película nació como gemela de "Superman". Y es que la historia (¡creada por Mario Puzo, el tipo de "El Padrino"!) daba para un guionazo, así es que los productores, sabiendo que tenían pan caliente entre las manos, la fraccionaron en dos (razón por la que aparecen casi todos los personajes de la primera, a veces en roles casi decorativos). El resultado fue que Richard Donner dirigió la segunda casi entera, pero cuando estaba casi listo, los estudios Warner decidieron prescindir de sus servicios (por decirlo diplomáticamente) y contrataron a Richard Lester, que en los '60s había marcado época dirigiendo las películas de The Beatles, pero que en lo de superhéroes, pues bien... eso no era lo suyo, definitivamente.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una película de superhéroes más "canónica". Es decir, hay supervillanos con superfuerza con los que liarse a puñetazos, algo que no se vio en la primera. Esta es una buena razón, para los amantes del cine de superhéroes.

-- Trata el tema del "lado humano" de Superman. Lo hace con la sutileza de un camionero al volante, claro está (todo se reduce a una pelea en una fuente de soda), pero incluso de esta lección de como hilvanar mal una historia, se puede sacar algo: queda bien clarito que los demiurgos y semidioses salvadores se hacen humanos cuando les conviene, pero cuando las cosas vienen mal dadas, se acuerdan enseguida de que tienen al alcance todo un arsenal de herramientas sobrehumanas con los que cargarse a los pecadores que los molestan. Era así en tiempos de Dionisio en la Antigua Grecia, de cierto predicador galileo en la Palestina del Imperio Romano, y sigue siendo así en esa encarnación moderna de los semidioses que son los superhéroes.

-- Sarah Douglas. Su personaje de supervillana fetichista y con ciertos tintes sadomasoquistas es todo lo perverso que se espera de un vill... ¡Bah, a quién le interesa la filosofía, digamos de una que la tía estaba más buena que la mermelada de moras! Y es que no hay nada más bueno que una gata mala... Años después tendría un rol secundario en "V", la serie televisiva de lagartos comerroedores, y le pondría condimento a "Conan el Destructor" como la pérfida Reina Taramis.

-- Los efectos especiales siguen siendo tan buenos como en la primera, y no se ven envejecidos. No en exceso, al menos.

IDEAL PARA: Ver a un hombre en mallas liado a mamporros con tres superfortachones salidos de un bar sadomaso tipo Village People.

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