Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 23 de septiembre de 2012
"Valiente" (2012).
-- "Brave". Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Mark Andrews, Brenda Chapman y Steve Purcell.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Kelly Macdonald, Billy Connolly, Emma Thompson, Julie Walters, Robbie Coltrane, Kevin McKidd, Craig Ferguson, Sally Kinghorn, Eilidh Fraser, Peigi Barker, Steven Cree, Steve Purcell, Callum O'Neill, Patrick Doyle, John Ratzenberger.
-- Guión: Mark Andrews, Steve Purcell, Brenda Chapman e Irene Mecchi, con material adicional de Michael Arndt, sobre una historia de Brenda Chapman.
-- Banda Sonora: Patrick Doyle.
-- "Valiente" en IMDb.
-- "Valiente" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Escocia. No la Escocia histórica, por supuesto, sino esa Escocia cargada de clichés medievales/renacentistas/modernos a que Hollywood nos tiene acostumbrados (¿kilts del siglo XVIII con chicas de vestido renacentista con un personaje que ha luchado contra los romanos? SERIOUSLY???). En fin, en Escocia vemos a la hija del rey. Que como corresponde a los escoceses, no vive en peazo castillo Disney sino en un fortín mugroso y al tres/cuatro, que los escoceses desde chiquititos les enseñan a ser Rico McPato. El caso es que crece para transformarse en una adolescente desdichada porque su madre quiere... ¡casarla! ¡¡¡MATRIMONIO ARREGLADO, QUÉ HORROR!!! La ocasión da pretexto para soltar el conflicto central, que es la madre tratando de que su hija crezca tan seria y adusta como ella, y a la vez su hija la adolescente respondona sábelotodo. Todo eso, aderezado por un rey que muuuuuu fiero en batalla será, pero que en casa es un calzonazos no sólo de su madre, sino que de su hija también, que en casa de guerrero escocés, cuchillo de palo. En fin, el caso es que aprovechándose de un resquicio legal (¡leyes! ¡esta peli lo tiene todo!), a la chica no se le ocurre nada mejor que participar dentro del concurso de arquería que los pretendientes deben pasar para desposarla A ELLA. Y gana. ¿Qué pasará, se desposará a ella misma? Bueno, eso hubiera sido algo que en manos de un David Lynch hubiera quedado la mar de bien, pero estamos dentro de las coordenadas Pixar-absorbida-por-Disney aquí, así es que... habremos de conformarnos con discusión, regañina familiar, etcétera. Resultado: la princesita decide que se está mejor afuera y se manda a cambiar. Topándose con una bruja. A la cual convence de pedirle un hechizo para cambiar su situación de opresión materna. Y claro, ya sabes lo que dicen, que debes tener cuidado con lo que deseas porque se te puede hacer realidad. A partir de ahora, todo será cuesta arriba, porque a ver la metida de gamba grande que se manda la princesita de los cojones. Drama familiar del güeno, auspiciado por Pixar. Absorbido por Disney.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Después de "Up", las cosas parecen haberse salido un poco de tiesto para Pixar. Víctimas de su propio éxito, Pixar han caído dentro de las garras de los manejos y prácticas comerciales de Disney. El resultado es que por primera vez se atrevieron a sacar ya no una segunda sino una TERCERA PARTE, y como la jugada salió buena con "Toy Story 3", pues que se largaron a otra segunda parte, ávidos por construirse franquicias a explotar, en concreto la mugrosilla "Cars 2". Pero como no sólo de franquicias vive el cinéfilo, y los estudios encargados de vampirizarlos con... ¡pelis comerciales!, he aquí que vuelven los estudios Pixar a lanzarse a rodar una peli de ésas que eran con historia original. Los resultados han sido discretos. Más que nada, porque la gente se resiente de que no es "Monsters Inc.", "Buscando a Nemo", "Los Increíbles", "Ratatouille", "WALL-E" o "Up". Pero bueno, vayan aprovechando el momento, que vaya uno a saber para cuánto más habrá otra peli Pixar que no sea secuela nostálgica de un greatest hits. Porque para el 2013 se viene "Monsters University", que para variar un poco no será secuela sino... ¡¡¡PRECUELA!!! En fin, sic transit...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Frente a todos los destructivísimos comentarios acerca de que "Valiente" es mugrosa, de que no es Pixar, de que parece el Disney de toda la vida, de que no tiene magia (¿cómo que no, y la bruja qué pinta entonces?), me atreveré a romper una lanza por esta peli. No porque sea extraordinaria. De hecho no lo es, y en algunos respectos es bastante flojilla, incluso rutinaria. Pero esta peli no es exactamente una Disney. O por lo menos, lo es en la superficie, para contentar a los jerifaltes, mientras que por debajo hay un par de comentarios con mala leche acerca del cuento de hadas tradicional al estilo Disney. Partamos por el guión Disney de toda la vida: una princesita vive en su mundito de hadas (sea de origen noble o proletario, lo que cuenta aquí es que tiene un problema y sueña con una vida ideal, etcétera) hasta que tiene un problema, en medio del cual conoce a un jovencito que resultará ser un príncipe con el cual, después de múltiples peripecias que incluyen echar a un villano pisos abajo (seriously, es increíble la cantidad de villanos Disney que se matan por despeñamiento), acabará por doblar la cerviz, sentar cabeza, y salirse con la suya por la vía de aceptar el orden establecido, etcétera, teniendo como glorioso premio el matrimonio etcétera. Apología de las trepillas, vale, pero es lo que es, y además los de Disney se la han hecho bien durante churretecientas décadas, y las canas hay que respetarlas. Pero, ¿qué tenemos aquí? En primer lugar, el detalle más significativo, no hay subtrama romántica. No hay príncipe. Ni siquiera al final. La pseudoprincesa Disney aquí tiene que barajárselas sola para salir del desaguisado en que se ha metido. Y no lo ha hecho por nobleza de espíritu o por equivocación o por complot del villano como la princesa Disney al uso, sino por orgullosa y cabezota. De hecho, en esta peli apenas aparece un villano, que no le tiene ninguna tirria a la princesa (bueno, ninguna más de la que le tiene a todo el mundo, y aunque es el mismo villano quien se ha metido en su brete, cuesta no simpatizar con el pobre sonao quien en el fondo es un sonao a quien el tiro le salió mal), y que más que ser una oposición consciente a los propósitos de "los buenos", funciona más como un espejo oscuro de la propia prota, y poco más que eso. Por su parte, la actitud de la princesa no es cool ni nada: en realidad, por su falta rayana a sus deberes como princesa, está en un minuto al borde de precipitar una destructiva guerra civil entre los clanes escoceses, que según se colige de algunos diálogos, han conseguido una inestable alianza a un enorme precio político y militar. Porque esto es Escocia, no algún innominado reino de fantasía germánica en donde el sistema político absolutista ni se cuestiona ni corre riesgos (de hecho, ni siquiera hay absolutismo en esta peli). Pero a su vez, si bien al final tiene que crecer-madurar-etcétera, esto no significa que aceptará el orden establecido tel quel. Por el contrario, queda en evidencia que el orden establecido puede a veces ser lesivo e inhumano, y si bien no será afectado en lo fundamental, sí que a veces éste debe encajarse un poco con las personas que deben vivirlo, y a veces padecerlo. Incluso algunas escenas parecieran parodiar algunos clichés propios del género: el concurso de arquería y el correspondiente triunfo de la prota, lejos de ser un momento cumbre de la chulería del héroe como en las pelis de Robin Hood (heroína en este caso), es justamente el inicio de los grandes males en la peli, la bruja no es buena ni mala sino más o menos indiferente al destino de la prota, la machorrería de la prota no es cool sino que es un tema mayor de la peli (no tanto como para que se transforme en un problema de identidad sexual solapado, claro, pero aún así), los animales que aparecen no son bellos pajaritos Disney sino osos dispuestos a partir en dos a un ser humano... A ratos, parece más una parodia maliciosa de las pelis Disney, que una "peli animada con princesas" al uso. Por desgracia, y las malas noticias empiezan aquí, estas buenas ideas no consiguen pasar sin daños a un guión redondo o perfecto, y la peli en sí misma combina momentos de aventura trepidante y emocionante, con otros ratos muermísimos en su muermez. La animación por su parte es todo lo bello que nos suele ofrecer por lo general Pixar, y de verdad Escocia nunca se vio tan Escocia como aquí (aunque claro, este sea un caso de que preferimos la fantasía a la realidad, pero bueno...). La banda sonora, bien sin estridencias. En definitiva, tenemos una peli un tanto rutinaria, que luce mal únicamente en comparación al resto del canon Pixar, frente al cual queda bastante en deuda. No es de las que deberías ir corriendo a verla/arrendarla/descargarla, táchese lo que no corresponda. Pero después de la anodina, por decir una palabra suave, "Cars 2", "Valiente" es una muestra de que Pixar no ha muerto, sólo andaba de parranda. Aunque quienes la hayan hecho, no hayan podido sobreponerse del todo a la resaca de dicha parranda. ¿Deberías verla? Probablemente depende de la tolerancia y el estado de ánimo. En un día bueno y con ánimo de diversión, es bastante recomendable. Pero si eres un fundamentalista zelota de Pixar, quizás deberías elegir alguna otra opción para verla/arrendarla/descargarla, táchese lo que no corresponda. Aunque claro, los fundamentalistas zelotas de cualquier tipo no suelen ser lectores de un blog inteligente y bien razonado como Cine 9009, de manera que quizás esta última advertencia sea inoficiosa.
IDEAL PARA: Ver una decente peli de Pixar con algunas buenas ideas y planteamientos más allá de su realización algo desmayada.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en español].
Busca otras películas relacionadas:
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2012,
Animación Pixar
jueves, 20 de septiembre de 2012
"Cars 2" (2011).
-- "Cars 2". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: John Lasseter y Brad Lewis.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Larry the Cable Guy, Owen Wilson, Michael Caine, Emily Mortimer, Eddie Izzard, John Turturro, Brent Musburger, Joe Mantegna, Thomas Kretschmann, Peter Jacobson, Bonnie Hunt, Darrell Waltrip, Franco Nero, David Hobbs, Patrick Walker.
-- Guión: Ben Queen, basado en una historia de John Lasseter, Brad Lewis y Dan Fogelman.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.
-- "Cars 2" en IMDb.
-- "Cars 2" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
De noche, en mitad del océano. Un autito medio Aston Martin muy macarra (Michael Caine en la voz, por más señas) es llevado ahí por un botecito, diciendo que "tengo un encuentro aquí". El botecito le responde lo obvio, que ahí no hay nada, buena suerte con sarcasmo, etcétera. Pero nuestro autito tiene un plan, que lo lleva hasta una plataforma petrolera (luego de que el botecito se ha ido, claro), en donde descubre el plan maligno de un autito... ¿ruso, árabe, mexicano...? No, señores, alemán, porque si estamos en una peli de clichés de espías, por qué detenernos aquí, ¿verdad? El caso es que tenemos una secuencia de precréditos que podría estar bien para una de James Bond, de no ser porque... bueno, son autitos, así es que parece más bien como el niñato ése de Toy Story jugando con sus juguetes. Sólo que sin el brillo surrealista de la tercera entrega. Salto a... Radiador Springs, en donde transcurría la trama de la primera peli de la actual duología. Todo está lindo-tranquilo hasta que un bocazas por el noticiario dice que él es el más mejol auto del mundo, y Rayo McQueen kaka-auto kaka-auto. Por lo que la gente de Radiador Springs une fuerzas, y Rayo McQueen... ¡vuelve a las carreras! ¡Guau, vamos a volver a ver a nuestro héroe en acción, ahora en un circuito de carreras mundiales que...! Er... No. Ahora el héroe es la grúa cacharrienta y medio estúpida que era el lastre de la primera. Bueno, en fin... El caso es que están en una carrera para probar la superioridad del combustible orgánico por encima del petróleo y el diesel de toda la vida (adivinaron: uno de los circuitos NO ES Dubai). En medio de todo esto, por razones que no trataré de desenredar para ustedes porque después de todo no me pagan a tanto por palabra, el espía que apareció al comienzo termina metido y confunde a la grúa cacharrienta (que entretanto ha hecho pasar peazo vergüenzas a Rayo McQueen) con un auténtico espía hecho y derecho, y lo recluta para luchar contra el diabólico autito profesor-alemán. Que por aquello de que las dos tramas tienen que confluir para que la peli parezca que es una sola, pues su plan maligno es sabotear la carrera. Déjenme ver si les aclaro: el secundario irritante de la entrega anterior, ahora más irritante que nunca, es el prota de una parodia al más que sobajeado James Bond pero con autitos, y el prota de la anterior y su alucinante universo de carreras alrededor del mundo es ahora el patiño sin interés. Claramente, en esta entrega los tipos de Pixar no tenían demasiado claro qué rayos mcqueen estaban haciendo.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Cuando por allá por 2002 o 2003 se anunció que la Pixar iba a montarse una de autitos, muchos miramos con escepticismo el anuncio. Pensábamos en hora y media de la alucinante secuencia inicial de "Toy Story 3", que es alucinante porque es cortita y creativa (bueno, "Toy Story 3" todavía ni pensaba en ser parida, pero pensábamos en algo equivalente). Pero, ¿una peli entera de eso? Y vieran ustedes que "Cars" no salió tan mala. De hecho, luce no muy bien al lado de otras alturas de Pixar (faltando todavía uno y dos años para esos pináculos de genio que fueron "WALL-E" y "Up"), pero se defiende de todas maneras. ¿Y que dijo Disney? ¡¡¡PUES MÁS AUTITOS, LEÑE!!! Pixar ya había incursionado en el tenebroso reino de las secuelas ("Toy Story 2"), pero ahora decidieron tirarse por todo lo alto y rodar dos consecutivas: "Toy Story 3" (buena), y la que nos ocupa (malilla). Y ahora viene la precuela de "Monsters Inc.", caray... Uno podría pensar que pelis como "Los Increíbles" e incluso "Ratatouille" se prestaban mucho más, pero ¿"Cars"? ¿Una peli con título de Gary Numan? ¿Una peli en donde toda la evolución vital del personaje prota estaba agotada y retegotada? Parecía una locura en términos creativos, pero bueno, Pixar ya es marca consolidada, y además con "Cars" se pueden vender... ¡juguetes! Porque ahora al crío no se le compra el jodido Matchbox o Majorette de toda la vida, sino que hay que comprarle el retejodío autito de Rayo McQueen, porque de alguna manera hay que compensar 12 horas diarias en la oficina para pagar las deudas contraídas para comprarle al jodío cabro chico el sobrepreciado autito de "Cars". Así es como se esclavizan ustedes, humanitos. Y como los niños tienen la jodía costumbre de llevar la contra a los adultos, pues, ¿cuál fue su personaje favorito? Pues el más irritante y zopenco de todos, claro está, que por algo son niños, si no tienen pajolera idea de nada los primates ésos. (Si piensan que soy muy duro con los infantes del género humano, les deseo que les crezca una frondosa cola de gato como la mía para que esos esquizofrénicos bajitos vayan y se las anden tirando todo el día con gorgoritos de placer). De manera que tenemos al contubernio Disney-Pixar rodando "Cars 2" porque ahora que Pixar tiene nombre, podemos sacrificar impunemente el arte para... ¡vender mercadishing! Que nadie diga que "Cars 2" no se forró: 200 millones de presupuesto, más de 550 de ganancias. La cuestión es cuántos cabros chicos salieron felices del cine, vs. cuantos padres quedaron pensando en qué demonios habían visto. Bueno, tuvieron suerte. Al menos no salieron en coma terminal como esos progenitores que tuvieron que bancarse "Pokemon: La película".
¿POR QUÉ VERLA?
-- ET TU, BRUTE...??? Tenía que ser, más tarde o más temprano. Vivimos en este universo, y no en el universo de los sueños. Pixar, uno de los poquísimos baluartes de cine de alturas en el Hollywood early 2000s, acabó por fallarnos. A nosotros, que hemos visto (casi) religiosamente (casi) todas sus pelis. A nosotros, que hemos escrito posteos laudatorios en donde los hemos puesto por las nubes. A nosotros, que reímos con "Buscando a Nemo" o "Ratatouille", y lloramos con "WALL-E" o "Up". ¡¡¡PIXAR, NOS HAS FALLADO, Y MÁS VALE QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ!!! El problema no es que sea mala (no lo es, aunque esto es cuestión de opiniones). El problema no es que sea sensiblemente inferior al resto de la producción Pixar hasta la fecha (esto sí lo es). El problema es que claramente no tienen idea de qué quieren contar, y peor aún, les importa un cuezco la narrativa. Lo importante es meter cuanto más autito mejor, por aquello del mercadishing. Están a pasitos de George Lucas y su maniobra pesetera de vender como diez muñequitas Leia con atuendos distintos. Y la narrativa, como que se resiente un poco de eso. El problema es que tienen dos tramas paralelas, que no terminan de cuajar por ninguna parte. Una es la carrera mundial, que podría haber dado grandes momentos de acción y suspenso comparables a "Los increíbles" o "WALL-E", incluso a "Ratatouille" que tenía sus menos y sus más, pero la secuencia de persecusión en el río Sena es maravilla pura. Pero no: resulta que todo el suspenso aquí es que autito la va a palmar por los planes malvados malvadosos de los villanos (y como tenemos sólo un corredor al que nos presentan con verdadera personalidad, si los otros autitos terminan cayendo al mecánico, como que nos importa más bien poco). Por el otro lado tenemos una historia de espionaje que se roba cuanto cliché puede de 007, cuando no plagia rampantemente secuencias completas (el final de la secuencia de precréditos es un plagio descarado de "La espía que me amó", sin ir más lejos, y que la secuencia esté ambientada en una plataforma petrolera es algo que vimos en "Los diamantes son eternos"). Y las sátiras a 007 ya eran viejas cuando se rodaba la serie televisiva del agente 86, y ya no digamos aquí (por otra parte, los pergenios que nunca han tenido ocasión de ver the real thing, puede que hayan alucinado con esto. Quien sabe). Sumémosle un final desmayado que tiene ingenio en la manera de desenmascarar al villano, pero que no tiene ni de lejos el componente emotivo del final de la primera "Cars", añadámosle un Michael Giacchino usualmente muy solvente componiendo un soundtrack para el olvido, y rematemos con cuanto cliché hay sobre los baños japoneses, los comilones italianos o los estiradetes inglechutes de toda la vida, y ya la tenemos liada. ¿Entretiene? A ratos. ¿Saca risas? A ratos. ¿Emociona? A ratos. Pero creo que todo eso debería ser la peli entera, no sólo por puntuales y acotadas secuencias específicas. Digo yo.
-- Mencionemos a Michael Caine, para quienes la vean en VOS. ¿Quién otro podría interpretar al estiradete 007-going-auto? Aunque por otra parte, es sabido que Michael Caine es siempre un riesgo: tan pronto puede aparecer en pelis buenísimas como en mugres como (no nos cansaremos de recordarlo nunca, nunca, pero es que nunca jamás, así de malvados somos aquí) "Tiburón IV". Decidan ustedes en qué parte del espectro está "Cars 2".
-- Quizás el único rasgo interesante de la peli, aunque probablemente no redimible debido a que hablamos de una peli infantil aquí, es la increíble temeridad de destilar crueldad a mansalva. Nada más partir la peli vemos un cubo de chatarra que, se nos informa, era un autito espía ejecutado por los villanos. Tal cual. Ni "Transformers: La película", oiga usté. Sin terminar esa secuencia, vemos un autito matón de los villanos que cae plataforma petrolera abajo, se estrella contra la superficie del agua, y nada de hundirse y manejar por el fondo, oh-no: las partes del autito quedan todas esparcías sobre el agua. Más adelante, el villano ejecuta a sangre fría a otro espía, básicamente friendo su combustible con un rayo calorífico o algo así. Vale que se ve el puro reflejo en un espejo y no la cosa de verdá, pero aún así. Pensemos lo que sería esto si fueran humanos y no autitos: un pobre hueón con los huesos molidos en un compactador de basura, un tipo con las vísceras afuera por estrellarse desde gran altura, un desgraciao al que le hicieron hervir todos los fluidos corporales metiéndolo dentro de una cámara calorífica... suena como "Hostal", ¿verdad? Y esto en una peli CON AUTITOS Y PARA NIÑOS. Espero por el bien de los críos más pequeños que sean demasiado inocentes para darse cuenta de lo que de verdad están viendo. Los mayorcitos, quizás acaben con pesadillas por la noche. O no: después de su buena dosis de DragonBall Z, quizás hasta salten del asiento y aplaudan cuando un pobre autito es descuartizado como chatarra, gritando "¡¡¡UUUUUUHHHHHH, QUÉ BAKAAAAAÁNNNNNN!!!", y jugando a los autitos descuartizados como chatarra después. Total, si con "Superman" se ponían a saltar ventana abajo...
IDEAL PARA: Seguidores incondicionales de Pixar. Pero muy, pero que muy, incondicionales.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [doblado al español].
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+ Eddie Izzard,
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2011,
Animación Pixar
domingo, 6 de julio de 2008
"WALL-E" (2008).

-- "WALL•E". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Andrew Stanton.
-- Actuación (voces de, en el original inglés): Ben Burtt, Elissa Knight, Jeff Garlin, Fred Willard, John Ratzenberger, Kathy Najimy, Sigourney Weaver.
-- Guión: Andrew Stanton.
-- Banda Sonora: Thomas Newman.
-- "WALL-E" en su sitio oficial en español.
-- "WALL-E" en IMDb.
-- "WALL-E" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Es un bello y pasteloso día allá afuera en la Tierra. Pero no diré "los pajaritos cantan y las flores saludan al Sol". Hay Sol, sí, pero no birds, no flowers. Sólo vastas y vastas cantidades de basura. Y en medio de todo eso corretea el último habitante de la Tierra. Su nombre es WALL-E, y es un simpático robotito que, fiel a los ideales que hicieron Grande a la Nación, no necesita estar conectado a teletrabajo ni tener supervisión superior directa para cumplir su misión tal y como se le enseñó a hacerlo, hace la sepetecientada de años. Su único amigo es una simpática cucaracha que corretea por ahí, y que lo mira salir, meterse basura, compactarla, escupirla, apilarla, meterse basura, compactarla, escupirla, apilarla, meterse basura, compactarla, escupirla, apilarla, meterse basura, compactarla... bien, creo que ya me entendieron el punto. Un día cualquiera, un simpático rayito de luz roja aparece en el suelo. WALL-E, nuestro simpático Waste Allocation Load Lifter - Earth-Class, curioso e inquisitivo como él solo, va a buscar de qué se trata, y cuando descubre, termina a milímetros de ser achicharrado por las potentes toberas de un cohete espacial, que después de anunciarse de tan discreta manera suelta como paquete una nueva compañera de trabajo, pero destinada a otra sección corporativa diferente... más "ejecutiva", si me entienden. El pobre WALL-E queda entonces flechado por sus ojitos azules (¡literalmente!) y piel blanca como... como... bien, esto de antromorfizar a los robots siempre es complicado. Sigamos. El pobre WALL-E se queda igual que los niñitos cuando llega una linda nueva niñita al Colegio y no encuentra como acercársele y hablarle sin que le den de calabazas (además que la robota tiene un acabado que la hace la Scarlett Johansson de las autómatas, pero un genio de los demonios que ya no hablemos). Pero WALL-E es persistente, e insistirá hasta ganarse el corazón (metafóricamente hablando, claro está, que los robots no tienen el músculo de la vida) de la recién llegada, que dice llamarse EVE. Todo podría marchar bien para WALL-E, de no ser porque EVE ha sido diseñada para un fin que está más allá del conocimiento y comprensión del pobrecito apilador de cubitos de chatarra comprimida. Pero no se rinde. A pesar de tener la personalidad de un niñito chico, WALL-E en el fondo es viril, y cuando EVE deba cumplir con su misión, WALL-E llegará hasta donde jamás imaginó que podría viajar, en busca de desconcertantes respuestas sobre el destino de la raza humana... y sobre eso que empieza a sentir en sus circuitos por... EEEEEEVEEEEEE... (luego dicen que el amor no nos hace mongos)...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Esta gente de Pixar la sabe hacer. Rompieron todos los moldes con "Toy Story", crearon finas pelis como "Bichos" y "Monsters Inc.", parieron monumentos como "Buscando a Nemo" y la apoteósica "Los Increíbles", y cuando parecía que la creatividad se estaba agotando y sus pelis empezaban a apostar por fórmulas clásicas y consagradas (léase entretenimientos divertidos, pero un tanto moralizantes, como "Cars" o "Ratatouille"), irrumpen con ESTO. Fieles a cierta tradición según la cual las pelis para niños no deberían referirse a esa sucia política o esa aburrida economía y cosas así, las pelis Pixar siempre han abordado temas más metafísicos (bueno, algunas más que otras, y es que "Los Increíbles" era una enorme parábola sobre el ser diferente y sobre las complejas relaciones entre la sociedad humana y los miembros que pueden hacer algo para cambiarla, para bien o mal). En este caso dieron un paso hacia el tema de moda en el 2000, y con razón: la ecología. A estas alturas del partido hay que ser demasiado ciego para no darse cuenta de que estamos liquidando no a nuestro planeta, que es demasiado grande para cargárnoslo por mucha antropolatría que le pongamos al proceso, sino a nosotros mismos, disparándonos en el propio pie, devorando aceleradamente los recursos naturales y convirtiéndolos en basura, y aniquilando de paso el equilibrio ecológico que nos permite cultivar/apacentar/pescar los alimentos indispensables para nuestra propia supervivencia. Era algo que la ciencia ficción de los '60s y '70s ya apuntaba ("Cuando el destino nos alcance", por ejemplo, con el final que sufre Charlton Heston cuando descubre el horripilante secreto de la supervivencia humana en un mundo superpoblado), pero que en los '80s se desvaneció frente a la más inminente amenaza del cáncer corporativo y de la maquinización/deshumanización del ser humano ("RoboCop", "Terminator"), que en los '90s pasó a ser preocupación por la realidad virtual ("El hombre del jardín", "Mátrix"...). Ahora en el 2000 tenemos otra vez la catástrofe ecológica servida ("El día después de mañana" por ejemplo), y ya bastante más cerca que a la vuelta de la esquina. "WALL-E" lidia también con el día después. O con 700 años después, mejor dicho. Pero la idea es la misma.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Quienes son lectores de larga data de Cine 9009 saben que digo muchas veces "esta peli es entretenida y está bien facturada" como razón suficiente para verla, y si alguien espera más del cine, bien, supongo que no la verá de todas maneras. Pero pocas veces, o casi ninguna, digo algo como lo que diré ahora. "WALL-E" es un clásico instantáneo. Un cinco estrellas de cinco. Es, con mucho, la mejor peli de la hornada de blockbusters Mayo-Junio-Julio del 2008. Es muy superior en su enfoque postapocalíptico a la yankimesiánica "Soy leyenda", y es probablemente no sólo la mejor peli de Ciencia Ficción del 2008, y una muy seria candidata a Mejor Peli de Ciencia Ficción de la Década. Estoy seguro de que en Marzo de 2009, la Academia se contentará con darle un Oscar a la Mejor Película Animada o algún premio menor por el estilo, pero la verdad, merecería de sobra el Oscar a la Mejor Película, de frentón. Pixar se ha superado a sí misma, y Andrew Stanton, que era entretenido pero un más que tanto formulaico en su anterior "Buscando a Nemo", aquí está grande como la vida. La peli no se deja riesgo por correr. Sus dos grandes protas, WALL-E y EVE, son dos robots que apenas balbucean algunas palabras (no lo necesitan, son robots, ellos se comunican a chasquidos, pitidos y silbidos), lo que es la manera ideal de conseguir que el público no entienda qué carajos se están diciendo... pero todo lo que hacen se entiende a la perfección. La peli respeta sagradamente el principio según el cual no se puede mostrar violencia excesiva en una peli para niños, y aún así tiene grandes secuencias de acción. Echaron también por la borda todos los malditos clichés de pelis animadas: no hay amigos wannabies bocatarros aburriendo a la platea con su "¡hola, soy el nuevo mejor amigo de los niños!" (aparece la cucaracha, y luego aparece una troupe de robots dignos literalmente de psiquiátrico, pero nunca llegan a robarse la peli), no hay canciones (WALL-E a veces se expresa mediante ellas, pero por eso mismo están perfectamente integradas en la peli), no hay superabundancia de homenajes metamodernos a otras pelis o series de TV antiguas que no vengan a cuento (apenas unas referencias/homenajes a "Hello Dolly" que no están de bonus track sino que encajan bien en la trama, y una a "2001: Odisea del espacio" casi inevitable considerando lo bastante que "WALL-E" comparte con la peli kubrickiana), y si bien hay su cuota de moralina, ésta fluye naturalmente a través de la peli. Es más: tampoco en la peli hay un personaje que pueda reconocerse como el villano, y el único que funciona como obstrucción para los protas, tampoco es verdaderamente responsable por serlo. Difícilmente puede uno alabar cosas específicas de esta peli, considerando que no hay prácticamente nada que se pueda criticar, y por lo tanto, encontrar por dónde comenzar los loores y peanes es un tanto complejo. Bueno, los cienciaficcioneros más quisquis encontrarán algunos defectos clásicos de estas pelis (en el espacio el sonido no se transmite, las leyes de la inercia no funcionan así en gravedad cero... lo típico), pero a cambio, el universo futurista que plantea la peli es enormemente autoconsistente, y extrapolando algunas tendencias actuales, suena aterradoramente real.
-- WALL-E es en sí mismo un gran personaje. Su diseño está llevado tan al límite como se puede, tratando de que en verdad sea un robot y no un ser humano ensacado en un cuerpo de metal, como tantas otras pelis plantean. Bueno, hay cosas que no son de robot (se enamora, siente curiosidad por cosas más allá de su programación...), pero es que de otra manera la peli no funcionaría, primero porque no habría tensión dramática, y segundo porque sería algo demasiado extraño a la experiencia humana como para que el espectador pudiera identificarse con el prota, requisito necesario para que cualquier obra pueda tener éxito. Sus creadores le dieron la personalidad de un niño chico, más que un poco torpe en la vida y tímido en el amor, pero a cambio lleno de curiosidad por el mundo alrededor y con mucha ternura. ¡¡¡Sí, señores, tenemos una peli en la que el prota es un niño chico, y se sale del estándar del niñato insufrible!!! WALL-E no pretende ser el insufrible sabelotodo que al final, después de que los adultos la cg... perdón, meten la pata, tiene la respuesta a todo, en su aleccionante inocencia infantil. Por el contrario, a ratos son los propios despropósitos de WALL-E lo que lo meten en problemas. Pero también tiene voluntad de superación, y está dispuesto a lo que sea por EVE (sí, los machitos no siempre somos los monstruos sexófagos que las mujeres cabezotas, o sea el 80% del género, creen que somos, a ver si pescan el memo)... A cambio, la robot EVE está diseñado un poco en el modelo de mujerota cabezota dura-pero-sensible, según el modelo postprincesaleiano que conocemos en la CF desde "La guerra de las galaxias", pero al final resulta ser una pareja perfecta para WALL-E. Esto hace de WALL-E uno de los mejores personajes que nos ha entregado el cine en años. Y ojo, que WALL-E es una creación original para el cine, no una adaptación literaria/televisiva/comiquera/consolera como son la mayoría de personajes cinematográficos de grandes blockbusters que hemos visto en los últimos años. Tanto mayor mérito por ser más grande la apuesta, al no estar basado en ningún precedente monetariamente redituable, que calmara los nervios de los productores siempre ávidos de recobrar la inversión con no menos de un 50-100% de margen de ganancias (y nosotros, pobres mortales, raspando apenas el 5-10%...).
-- Mencionemos también el gran trabajo que ha hecho Thomas Newman, compositor del soundtrack de la peli. Las aventuras de WALL-E no serían lo mismo sin una partitura maestra como la que escuchamos de fondo acá. Hasta el momento no había dado mucho de qué hablar, pese a una ingente cantidad de colaboraciones en muchas pelis notorias del mapa fílmico (desde cosas como "La revancha de los Nerds" y "Desesperadamente buscando a Susana", hasta "Belleza americana", "Erin Brockovich" y "Buscando a Nemo"), pero aquí se saca los zapatos y construye algo realmente grande. Nunca subestimen lo que una buena banda sonora puede hacer por un filme. Y la danza entre WALL-E y EVE no sería lo mismo sin la preciosa suite que Newman les compuso.
-- La parábola ecológicosocial es terrible. Cierto es que jamás se acumulará en la Tierra tanta basura como la que debe recolectar el pobre WALL-E a lo largo de varios cientos de años de hormigoso trabajo (en parte porque no hay tantos recursos en la Tierra para generar tanta basura, y además porque antes de haber conseguido manufacturar tantos desechos, la electricidad necesaria para hacer funcionar las factorías responsables habría reventado el sistema de suministro energético mundial y nos habría devuelto a la Edad de Piedra), pero salvando ese detalle, que podemos tomarlo como un dato para que funcione la peli, la descripción de la sociedad futura es horrible. Trataré de no adelantar mucho de lo que encuentra WALL-E cuando termina viajando al espacio exterior por accidente (por cabezota, mejor dicho, y es que uno hace tonteras cuando está enamorado) , pero sí diré que la molicie y la pérdida de la virtud cívica, y hasta de las propias ganas de vivir, han campeado a sus anchas sobre una sociedad que literalmente lo tiene todo. Y no tenemos que esperar 700 años para ver eso. Ya en la actualidad tenemos personas que viven más en YouTube o en Facebook que en la mismísima vida real, y se cabrean visiblemente si no obtienen recompensa inmediata, aunque sea virtual, por aquello en lo que invierten. ¡Cuánta gente, durante la moda 2005-2006 de los blogs, no empezó uno creyendo que de inmediato se harían populares y famosos en la red por ser tan chupi ellos, y al descubrir que eso no sucedió al día siguiente, abandonaron sus blogs en vez de tratar de mejorarlos y esforzarse por ellos hasta hacerlos productos de calidad, que sus lectores quisieran espontáneamente visitar! Y el lado más siniestro de esa sociedad futurista, digna sucesora del Brave New World huxleano, es por supuesto uno invisible, debido a que los sirvientes de ese futuro son los robots: en nuestro mundo real ya existen criados de ese tipo, maltratados y abusados por patrones que lo tienen literalmente todo en esta vida. Los llamamos inmigrantes ilegales, son sujetos sin derechos (como los robots), y están para servirnos, porque de lo contrario, al igual que arrojamos el robot descompuesto a la basura o lo enviamos al taller de reparaciones, ponemos al inmigrante ilegal detrás de la frontera, y a tiros con él si trata de regresar a buscarse una vida por sobre el nivel mínimo de subsistencia, faltaba más el insolente, querer tratar de vivir... Sí, "WALL-E" podrá ser Ciencia Ficción, pero no es necesario ahondar demasiado para descubrir que se parece escalofriantemente a nuestra propia sociedad real. ¡Ah! Y por supuesto, el medio ambiente fue el que pagó los costos. Mientras esos ociosos humanitos se dan la gran vida, ahí tienen al pobre WALL-E machacándose por 700 años, fabricando cubitos de basura y apilándolos, con estoicismo digno de mejor causa... Bien, al menos no tenía un jefe negrero dándole con el látigo. Eso alivia las condiciones laborales de cualquiera, creo yo.
-- Terminemos con una nota optimista. "WALL-E" apuesta por los viejos valores de toda la vida, y la apuesta no suena forzada ni desesperada, sino que encaja naturalmente con la peli. Los dos robots son capaces de superar sus diferencias, entenderse, y finalmente enamorarse (¡pero por Bastet que las pasa canutas el pobre WALL-E antes de...!). Hay seres humanos que deciden decir "¡basta!" y se rebelan para conseguir una vida digna de ser vivida. Y no importa la magnitud del desastre, no importa cuántos hayan desesperado y arrojado la toalla en el empeño, y no importa cuán perfecta sea una sociedad, siempre hay una posibilidad de hacer las cosas mejor. En ese sentido, la secuencia final de créditos, un homenaje a todas las tradiciones pictóricas en la historia de la humanidad desde el arte rupestre hasta las vanguardias del siglo XX, no sólo es notablemente creativa, sino también un final simbólico perfecto para la peli.
IDEAL PARA: Ver la mejor peli del 2008, una gran peli romántica, una gran peli de aventuras, una gran peli de Ciencia Ficción, y una gran peli a secas.
ENLACES A OTRAS PÁGINAS SOBRE "WALL-E".
-- (Ir a la página). Comentario en Palabrerío.
-- (Ir a la página). Comentario en CGNauta Blog.
-- (Ir a la página). Sobre los ataques conservadores contra "WALL-E".
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [doblado en español de Ezpaña].
Busca otras películas relacionadas:
+ Andrew Stanton,
+ Sigourney Weaver,
+ Thomas Newman,
2008,
Animación Pixar,
Comedia Romántica,
Futuro Postapocalíptico,
Robots
domingo, 27 de enero de 2008
"Cars" (2006).

-- "Cars". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: John Lasseter, con codirección de Joe Ranft.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Owen Wilson, Paul Newman, Bonnie Hunt, Larry The Cable Guy, Cheech Marin, Tony Shalhoub, Guido Quaroni, Jenifer Lewis, Paul Dooley, Michael Wallis, George Carlin, Katherine Helmond, John Ratzenberger, Joe Ranft, Michael Keaton.
-- Guión: Dan Fogelman, John Lasseter, Joe Ranft, Kiel Murray, Phil Lorin y Jorgen Klubien, basados en una historia de Lasseter, Ranft y Klubien, y Brenda Chapman, con material adicional de Robert L. Baird, Daniel Gerson, Bonnie Hunt, Don Lake, Steve Purcell y Dan Scanlon.
-- Banda Sonora: Randy Newman.
-- "Cars" en IMDb.
-- "Cars" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Rayo McQueen es el más rápido, el más veloz, el que se echa a todas las automóvilas... ¿Quién corre más rápido que Rayo McQueen? Pues, sí, tiene un rival, un jactancioso hijjjmmmmnnggññddpppta que no voy a decir "esa palabra" porque es posible que los niños estén leyendo esto, si es que después de todo es una de Pixar... Bueno, nuestro jactancioso hijjjmmmmnnnñññ-ya-saben-qué y Rayo McQueen terminan llegando a la meta al mismo tiempo. Y eso, porque Rayo McQueen, aunque podía ganar, se negó a seguir el consejo de su personal, y como el individuo lo es todo y la sed es nada, despidió de paso a su jefe de mecánicos. Y así es como le fue: empate técnico. La carrera de desempate se va a correr, por supuesto, en el otro extremo del país (les gusta complicar las cosas, ¿no?), y Rayo McQueen debe partir de inmediato. Lo hace a bordo de un camión trailer, pero verán, de tanto que sobreexige al camión trailer, que las cosas se salen de madre, y Rayo McQueen, después de caerse en medio de la nada sin que nadie se de cuenta, y de vagar de aquí para allá, acaba empotrado en medio de un pueblo a mitad de camino entre las locaciones de Villorrio Fantasma y Nada Existencial. Los pueblerinos, viejos habitantes de la Ruta 66, tratan de seguir sus lisérgicas vidas como mejor pueden, aferrados a la esperanza casi mesiánica de que algún día llegue la parusía, perdón, la llegada de pasajeros, viandantes, turistas, peregrinos, marcopolos... ¡¡¡Lo que sea, por el Amor de Ford!!! Rayo McQueen termina entrampado en un juicio por indemnización de perjuicios a resultas del delito de daños contra la propiedad pública y privada, pero el juez, que por cierto algo se cocina entre manos, está a punto de largarlo y todo parece ir bien, hasta que Rayo McQueen, y es que éste es demasiado Rayo McQueen, si me entienden, se le ocurre echarle los tejos a una chica sofisticada y hacerle proposiciones indecorosas, sin saber que ella es la fiscal, que larga un discurso de Padre y Señor Mío, que deja al pobre Rayo McQueen cumpliendo trabajos comunitarios como condena... El tiempo pasa, y se agota para la estrellita de las carreras que debe llegar como sea al desempate, o su carrera profesional se irá al estanque del aceite quemado. Pero por otra parte, también descubrirá la belleza del mundo, los secretos de un pueblo pequeño, la paz y la tranquilidad, y también que la fiscal en cuestión está más que aerodinámica, de paso...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A mediados de la primera década del 2000, decir algo para bien o mal de Pixar es casi insultante. Pixar se ha transformado en el referente audiovisual indiscutible, en materia de animación 3D, después de que los Estudios Disney decidieran cerrar su división 2D con el fracaso (inmerecido) de "El Planeta del Tesoro" y (más que merecido) de "Vacas vaqueras", y después del hundimiento de los proyectos paralelos de DreamWorks (que desde las alturas sublimes de "El Príncipe de Egipto" pasó a la sima abisal de "El espantatiburones") y Fox ("Anastasia", "Titan A.E."). A mediados de década, se espera cada nueva película de Pixar como una grandiosa nueva promesa y realización. Lo que trae problemas, por supuesto, porque si haces una buena, ¿cómo diablos te las arreglas para superarla? Las películas Pixar son indiscutiblemente buenas, por lo menos todas las producidas durante su primera década desde "Toy Story" (1995) en adelante, pero ya con "Monsters Inc." y "Buscando a Nemo" daban señales de agotamiento, y con "Cars" seguimos en la misma línea. ¿Cuánto tiempo más puede un mero mortal seguir engañando al Tiempo...?
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta peli marca el regreso de John Lasseter a la dirección en el cine, después de su paso por algunos productos directo-a-video, y de "Toy Story 2" en 1999. Debemos decir que lo hace en forma, y es la mejor película que ha dirigido hasta la fecha. Por otra parte, quizás debido a que Lasseter ha estado metido como productor ejecutivo en varias otras de Pixar ("Monsters Inc.", "Buscando a Nemo", "Los Increíbles", "Ratatouille"), es imposible dejar de notar su mano. Y las comparaciones son odiosas, pero John Lasseter es mucho más blandengue que el comparativamente más rudo y diestramente narrativo Brad Bird, quien suele barrer el piso con las pelis de Lasseter con sus "Los Increíbles" y "Ratatouille" precisamente; aunque por otra parte, por dar vuelta el asunto, es posible que ninguna de estas dos películas hubiera llegado a ver la luz si "Toy Story" no hubiera marcado un precedente, y ésta sí es dirigida por Lasseter... Dejémoslo en que es el regreso, que lo hace bien, y no sigamos dándole vueltas al asunto.
-- El argumento es ingenioso. La trama no puede ser más sencilla, y la moralina es horrible (ya sabes: si vives apurado por la vida, debes detenerte un minuto y regresar a los viejos y despreciados valores patriarcales, familiares, etcétera). O sea, lo que Disney nos viene martillando desde el año del ñauca. Pero el retrato de Rayo McQueen es excelente y su evolución moral está dibujada con una fineza pocas veces vista en estos productos "encuéntrate a ti mismo y el universo te encontrará a ti". La manera en que llega al pueblo y se mete en problemas es simplemente hilarante. La carrera inicial es un homenaje más que obvio a la mítica peli "Gran Prix", pero en ningún minuto el homenaje se convierte en copia al carbónico o en parodia. La relación romántica no resulta empalagosa. Y mención aparte merece el gran y severo juez Doc Hudson, magníficamente servido por Paul Newman, que cumple más que bien con la grandeza que se espera del estereotipo "gurú severo que te enseña a vivir, pequeño saltamontes". El resto de los secundarios, pues bien... Es lo que se espera de ellos, que sean graciosos, y listo. Pero a cambio de lo otro, está más que bien.
-- El final. No lo adelantaré, en lo absoluto. Pero se aparta de lo que es convencional en este tipo de películas. Cualquier debilidad que tenga esta película (y por Bastet que las tiene, entre caracteres estereotipados, trama predecible y chistes más o menos forzados) queda redimida por este final bigger than life, seguramente uno de los más emotivos que nos ha regalado la animación 3D en los últimos años.
IDEAL PARA: Ver una de animación con flaquezas, pero con algunos personajes y momentos realmente memorables.
Busca otras películas relacionadas:
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2006,
Animación Pixar,
Automovilismo
"Buscando a Nemo" (2003).

-- “Finding Nemo”. Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Andrew Stanton, codirigida por Lee Unkrich.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Albert Brooks, Ellen DeGeneres, Alexander Gould, Willem Dafoe, Brad Garrett, Allison Janney, Austin Pendleton, Stephen Root, Vicki Lewis, Joe Ranft, Geoffrey Rush, Andrew Stanton, Elizabeth Perkins, Nicholas Bird, Bob Peterson.
-- Guión: Andrew Stanton, Bob Peterson y David Reynolds, sobre una historia del primero.
-- Banda Sonora: Thomas Newman.
-- "Buscando a Nemo" en IMDb.
-- "Buscando a Nemo" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
La Gran Barrera de Coral. Hermoso e impresionante hogar para una joven pareja de peces payasos, quienes están incubando unas poquitas decenas de cientos de miles de huevecillos. O no. Porque aparece un depredador grande y feroz, y la joven hembra pez payaso se lanza a la defensa de los mismos. El padre, llamado Marlin, trata por todos los medios de impedir lo inevitable, pero sólo consigue recibir un golpazo de catego, que lo envía directo a la lona. Cuando despierta, su señora ha desaparecido, muy probablemente engullida, así como la abismante mayoría de los alevines (formalmente ahora denominables como “caviar”, ñomi ñomi). Marlin cría a su único vastago con todo el espíritu sobreprotector que puede, a lo que éste, con la lógica innata de todos aquellos rebeldes que no saben que El Gobierno Te Vigila Y Es Por Tu Bien, decide tratar de mandarse solo. Así es que el unigénito, llamado Nemo, y que para hacerlo más penoso tiene una aletita echada a perder, es enviado a la escuela. La sobreprotección de Marlin origina entonces la catástrofe, porque empuja al rebelde y testarudo Nemo… (¿es que Nemo nunca ha visto películas Disney, que le enseñen que los adultos siempre tienen razón?) …hacia un bote en cuyas cercanías anda un buzo, el cual… ¡bups! …captura a nuestro pequeño héroe. Marlin inicia entonces una feroz persecusión que lo llevará a encontrarse con una pececilla nada más mona, pero que sufre de parones en la memoria de corto plazo, en una desenfrenada carrera que lo llevará a través del Océano Pacífico hasta rescatar a su vastaguito el de la aleta recortada. Y más vale que se apure. El jovenzuelo ha terminado en el acuario de un dentista, y ahora es la víctima propicitaria para la Elmira en potencia que es la hijilla del dentista, una psicótica frenilluda aplastapeces que…
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Desde 1995 que los estudios Pixar se venían haciendo la permanente con las enormes cantidades de dólares que sus películas, desde “Toy Story” en adelante, estaban produciendo: “Bichos”, “Toy Story 2”, “Monsters Inc.”… De manera que cada peli tenía que ser más y mejor (después vendrían “Los Increíbles”). Parte de la receta del éxito para Pixar es un concepto tan simple, como rechazar la idea común de que una película para niños debe ser tonta y aburrida, o tener sólo humor de caída y porrazo. También estaba por delante la experimentación en materia de gráfica computacional. Todas estas nociones se combinan en “Buscando a Nemo”, una película que, por cierto, sin ser ciento por ciento brillante, se las arregla bastante bien para salir adelante.
¿POR QUÉ VERLA?
-- El guión. Se diga lo que se diga, la premisa de fondo (pez que debe ser rescatado FUERA del mar) era un casi imposible, pero los guionistas se las arreglan para explotar el concepto al máximo, tanto en lo que se refiere a los intentos de escape de Nemo, como a la gran aventura oceánica que emprende Marlin. La secuencia inicial, en la cual perece la madre de Nemo junto con todos sus hermanos nonatos, debe ser una de las más tenebrosas que el cine de animación nos ha regalado en la década, un mentís rotundo para quienes sostienen que las pelis infantiles sólo deberían mostrar the bright side of life (y por ende, los niñitos deberían criarse en incubadoras emocionales para que no vean lo feo que es crecer). El desarrollo empieza a remolonear cuando salen una serie de personajes que, a ver cómo lo decimos… ¡es que se esfuerzan demasiado! Sacar comicidad de un puñado de Tiburones Anónimos o de una pececilla con desperfectos en el cerebro, se diga lo que se diga, es un recurso demasiado fácil; eso, por no hablar del despreciable chantaje emocional que es mostrar a Nemo como un pez con una aletita más corta que la otra (“huuuuuuyyyyyyy, míiiiiiiralo, tiene una aletita más corta que la ooooooooootraaaaaaa”)... Es a mitad de película cuando, a golpe de secuencias desopilantes como los pececillos haciendo mosaico, o la delirante fuga final, el cuadro general empieza a cobrar bríos. Con gusto hubiéramos prescindido de la mayor parte de la primera mitad, y nos hubiéramos quedado con lo realmente substancioso, la segunda.
-- Como decíamos, esta película no le teme a lo dark. El conflicto básico gira en torno a los dolores del crecimiento. Nemo intenta por todos los medios crecer y hacerse adulto para escapar de la asfixiante sobreprotección paterna, pero al mismo tiempo es el padre quien tiene un montón de cosas que aprender sobre el mundo, la vida y todo lo demás. Y para mostrar eso, no se escatiman escenas fuertes o dolorosas. No es que la película entera sea un dramón, y de hecho la mayor parte tiene un tono ligero, pero eso no deja en el olvido que estamos viendo fundamentalmente una historia muy dura sobre crecer y madurar, y hacerse responsable por las opciones vitales, y también dejar que los demás se hagan responsables por las suyas. El mundo está plagado de Marlines que se creen la fuente de seguridad para los demás; este pez payaso hondamente preocupado por su hijo al menos se toma la molestia de crecer y aprender por el camino, pero muchos otros llegan a fuertes puestos de responsabilidad y autoridad, y lo toman con ánimo de “¡es que a ustedes no se les puede dejar solos!”. Y también está plagado de Nemos que a diferencia de este pececillo, nunca aprenden, van de rebeldes toda la vida, y terminan como terminan. En ese sentido, la película cumple con el delicado balance entre la oscuridad y el optimismo, y lo hace con creces.
-- El nivel de la gráfica es simplemente espectacular. Debe ser la primera vez en una película de animación, que el mar realmente PARECE mar.
-- Momentos estupendos: La secuencia original, la corriente de las tortugas, el campo de medusas, el rescate final.
IDEAL PARA: Ver una infantil que, por una vez, tiene contenido.
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domingo, 2 de septiembre de 2007
"Ratatouille" (2007).

-- "Ratatouille". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Brad Bird.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Patton Oswalt, Ian Holm, Lou Romano, Brian Dennehy, Peter Sohn, Peter O'Toole, Brad Garrett, Janeane Garofalo, Will Arnett, Julius Callahan, James Remar.
-- Guión: Brad Bird, sobre una historia que éste desarrolla a partir de una anterior de Jan Pinkava y Jim Capobianco, con material adicional de Emily Cook, Kathy Greenberg y Bob Peterson.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.
-- "Ratatouille" en IMDb.
-- "Ratatouille" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Remy es un ratón que tiene un olfato extraordinario, que se ofende con todo aquello que se supone está destinado a ser comida de ratones (o sea, todo), y se enamora perdidamente del arte secreto y milenario de la cocina. En una expedición de búsqueda y conquista de un frasco de especias, es descubierto por una hostil ancianita que lo va a echar limpiamente de la cocina... a escopetazo limpio, si ello fuere necesario (una Bush cualquiera, esta viejecita, ¿eh?). En la hecatombe subsiguiente, la amigable casita de campo en la apacible pgadega fgancesa se viene abajo, y con ello la familia de roedores tiene que llevar a cabo una mudanza apresurada (salir poniéndole ruedas al culo, por decirlo de manera menos cristiana). En la catástrofe, Remy termina separado de sus congéneres, y de tanto vagar por las alcantarillas, se vuelve loco de remate. Tanto, que ve al famoso cocinero Gusteau hablándole y diciéndole que se ha vuelto tan loco que se lo está imaginando... (cuando una alucinación mental propia se le ocurra decirme que estoy loco, ya verán lo que le va a pasar: lo borraré de un plumazo tratamiento psicológico mediante, por insolente). Pronto, la ratita descubre que está en París. Y en vez de tratar de sobrevivir como mejor pueda, no se le ocurre mejor idea que enamorarse de la cocina de un muy elegante restaurante francés (a lo Ebichu: "cerebro de tres gramos"). Sucede lo obvio: terminan descubriéndolo, y peor aún, atrapándolo. Como en forma paralela ha llegado un pobre infeliz recién descolgado de la higuera, lo mandan a él como suche para deshacerse del sujeto roedoril. Cuando está a punto de despacharlo con un pasaje a las afueras de París, cortesía de un frasco sobre el Río Sena, el pobre infeliz se apiada del roedoreco, así es que termina concertando un pacto con él: el roedor le enseñará a cocinar, y a cambio, él le permitirá acceso a la cocina (a lo Ebichu: "Es una rata, después de todo"). Un acuerdo que podría funcionar... de no ser por el cabronazo jefe de cocina... por la chica dura que trata de no enamorarse de él... del cerebro del ñeco que está lleno de aire... de la familia de la rata, que trata de aprovecharse de la situación... de un implacable crítico de cocina que anda dando vueltas por ahí... de un inesperado testamento que podría cambiarlo todo... Lo que se está cocinando en definitiva, son problemas.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Desde mediados de los '90s, Pixar es toda una institución, con filmes como "Toy Story" y secuela, "Buscando a Nemo", "Los Increíbles", etcétera. Pixar ha hecho muy suya la filosofía de que una peli para niños que se conforme con ser sólo una peli para niños, no es ni siquiera una peli para niños. El secreto del éxito es un enfoque de comedia serio y adulto, sin por eso pasarse al terreno propio de las "pelis para adultos" (violencia y sexo, típicamente). "Ratatouille" es la peli de Pixar para pelear por la taquilla en la temporada 2007. Y lo hace bien. No tan bien como otras, quizás, pero de manera inesperadamente brillante, considerando lo cretino de la moralina final (puedes ser lo que quieras, "cualquiera puede cocinar")... Otro american dream, pero ambientado en París, vamos...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Brad Bird. Este es quizás el único desde los tiempos de Walt Disney que ha conseguido inscribir su nombre en letras de oro y distinguirse por sí mismo, en el género cinematográfico del dibu animado. Su cine es una sabia y delicada combinación de comedia sin charrería, sensibilidad sin melaza, y humanitarismo sin moralina... bueno, sin mucha moralina, que por desgracia a veces la tiene en demasía (como aquí). Le hemos visto como guionista de "Milagro en la calle 8", como ejecutivo consultor en los primeros 181 episodios de "Los Simpsons" (la edad de oro del programa), y como director de "El gigante de hierro". Su consagración fue sin lugar a dudas ese gran filme que fue "Los Increíbles", y aquí tenía la difícil misión de mostrar que en aquel tiempo no estaba especialmente inspirado, sino que es capaz de mantener el nivel porque de verdad es un grande. Desde ya, digamos que la comparación con "Los Increíbles", en ese contexto, es inevitable, y que la comparación es desfavorable para "Ratatouille", que es una buena película, pero difícilmente alcanzará el estatus de clásico. Pero sigue siendo una gran película animada (mucho mejor que "Buscando a Nemo", si me preguntan). La receta es reducir los gags al mínimo, utilizar el humor físico sólo como complemento de la historia principal, y darle énfasis a la tensión dramática. Los resultados hablan por sí solos.
-- Puede parecer de perogrullo, o quizás se preguntarán qué relación tiene, pero el diseño de los roedores ayuda grandemente a la historia. Aunque su tratamiento tiene mucho de antropomórfico, los roedores no tienen forma humana ni son Mickey Mouse: se comportan como roedores, ven el mundo como roedores, y tienen la anatomía propia de los roedores. Por cierto, ¡no se comunican con los seres humanos! Parte importante de la trama deriva de los problemas que hay entre Remy y su humanito mascota para comunicarse: aunque nosotros escuchamos a los roedores hablar, desde la perspectiva de los humanos en la película se limitan a chillar, como esbozan un par de escenas sueltas por ahí. A la larga, ayuda mucho a la peli que se vean tan naturales (y limpios: incluso hasta podría pensar en comerme a uno de ellos algún día, después de catar mi plato de leche y mi Whiskas).
-- Las secuencias de acción. En "Los Increíbles", Bird nos había demostrado que no le tenía miedo a la acción, so pretexto de tratarse de una peli para niños, y aquí nos vuelve a demostrar lo mismo. Algunas de ellas, como la persecusión del testamento que anda dando vueltas por ahí, son tan adrenalínicas como cualquier peli de acción de hoy por hoy.
-- Michael Giacchino. El gran hombre cuya banda sonora fue capaz de hacer tanto por una serie inane como "Lost", el que consiguió recrear estupendamente el espíritu de la serie original en el soundtrack de "Misión Imposible III", el que nos entregó con la música incidental de "Los Increíbles" una de las mejores bandas sonoras del 2000 en adelante, está de regreso, y en plena forma. Por supuesto que una película ambientada en Francia tenía que tener sonidos franchutes, y Giacchino los incorpora, pero con sutileza y cuidado, sin abusar ni hacerla insufrible. Otra vez lo has hecho, Giacchino, y por eso te agradecemos, ¿qué sería de Brad Bird y J. J. Abrams sin tí...?
-- El final. El guión está resuelto de manera ingeniosa a veces, y de muy mala manera en otras... (mira tú que todo se arregla por un testamento y por una coincidencia familiar muy coincidencia) ...pero las situaciones acumuladas hubieran convertido a un final convencional en algo muy problemático. Tanto embrollo exigía medidas drásticas para escribir un final, y aquí tuvieron las agallas de tomarlo. No, no piensen algo trágico, que es una peli para niños y por lo tanto no muere nadie. No, tampoco queda nadie inválido. Es un final alegre, pero no es uno tan predecible como podría pensarse en algún minuto. El buen final de la peli redime muchos malos minutos que en la peli consiguen pasar así de soplados.
IDEAL PARA: Ver la enésima historia animada con la moralina de "follow your dreams", pero con un agradable estilo París, y un buen empaque audiovisual.
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lunes, 19 de junio de 2006
"Los Increíbles" (2004).

-- "The Incredibles". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: Brad Bird.
-- Actuación: (Voces de) Craig T. Nelson, Holly Hunter, Samuel L. Jackson, Jason Lee, Dominique Louis, Spencer Fox, Sarah Vowell.
-- Guión: Brad Bird.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.
-- "Los Increíbles" en IMDb.
-- "Los Increíbles" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Es un día agitado para el Sr. Increíble. En menos de media hora salva a un gatito, detiene un atraco bancario, tiene que zafarse de un admirador compulsivo, salva a un suicida de perecer, y contrae matrimonio con la Chica Elástica. El problema es que el suicida, en vez de agradecerle con buenas maneras el haberle dado una segunda oportunidad de luchar contra la entropía universal, lo demanda judicialmente. Los superhéroes causan demasiados daños colaterales, y el gobierno se ve forzado a sacarlos de circulación, dándoles una amnistía general a cambio de su retiro en una suerte de plan de protección a testigos. Quince años después, Bob Parr es el jefe de una familia disfuncional, en donde su esposa ha asumido por completo su nueva vida como ama de casa, y quiere olvidar su pasado superheroico como una fantasía juvenil; su hija, por su parte, es una tímida preadolescente carente por completo de personalidad, y su hijo es una sanguijuela revoltosa que sólo pretende llamar la atención, aunque sea por las malas. Y no olvidemos al bebé, que hasta el momento no ha manifestado superpoderes, pero que por lo mismo es una verdadera bomba de tiempo latente dentro de la familia. El propio Bob está fastidiado porque tiene que limitarse a la aburrida vida de un empleado de seguros que en realidad, por políticas corporativas, no asegura a nadie (lo hace, pero después busca resquicios para no pagar las pólizas). Por eso, cuando le ofrecen trabajar en forma clandestina en un proyecto para el gobierno, acepta gustoso, incluso a espaldas de su familia. Lo que no sabe es que: 1.- Quien está detrás del proyecto no es el gobierno; 2.- El proyecto busca realmente matarlo; 3.- Están sacando a retiro (definitivo) a todos los superhéroes, y 4.- Su esposa terminará por descubrir sus escapaditas, así es que toda la familia terminará metida en un follón de los demonios.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Estamos a mitad de la Era Bush, y en pleno auge de la guerra contra el terror. El individualismo y el respeto por los derechos de las personas ha dado paso a la mitificación de nuevas figuras superheroicas. Es la hora de héroes como los de "Lost", el Jack bauer de "24", la agente Sidney Bristol de "Alias", etcétera. Es tiempo de heroísmo y sacrificio. Las películas de superhéroes recibieron un nuevo tirón gracias a la sociedad entre Fox y Marvel, que permitió producir "X-Men","X-Men 2", "X-Men III", "Hulk", "El castigador", "Los cuatro fantásticos", "El hombre araña", "El hombre araña 2"... Pero también es una epoca de revisionismo, de readecuar el legado mitológico dejado por el siglo XX. Un filme sobre superhéroes que revisara el mito del superhéroe iba a estar al filo de estas dos corrientes, la revisionista y la apologética. Como ocurre justamente con "Los Increíbles".
¿POR QUÉ VERLA?
-- La historia es una revisión de los principales tópicos de las historias clásicas de superhéroes, pero con una dosis de mala leche increíble. Los superhéroes son una familia que parodia de manera muy evidente a los 4 Fantásticos, pero son cualquier cosa menos un grupo unido, y tienen enormes tensiones y fricciones entre ellos. El villano, por su parte, está hecho a la imagen del Doctor Julius No, el primer villano Bond (en "El satánico Doctor No"), incluyendo la increíble base que mantiene en una isla secreta del Océano Pacífico. O sea, la trama es puro lugar común, pero desde la óptica revisionista.
-- El trabajo de animación es estupendo. Eso, a finales de los '90s era motivo de alabanza, y ahora no debería serlo, pero cuando vemos una película que pretende no ser más hiperrealista que la realidad, sino que opta derechamente por un trabajo a mitad de camino entre el realismo, el cómic y la estética 50s/60s bien cuidada, es algo para aplaudir.
-- El diseño de los personajes es de primera. Cada uno de ellos tiene una motivación, y los más, más de una. El trabajo de los actores que les infunden vida es también todo lo bueno que se puede.
-- Mención especial para la banda sonora, elaborada por el siempre fiel Michael Giacchino ("Alias", "Lost", "Misión Imposible III"), que esta vez se superó a sí mismo. El soundtrack es una mezcla de motivos jazzísticos '40s style, con homenajes abiertos al trabajo de Monty Norman y John Barry para las películas sesenteras de James Bond (incluso el tema ""Road trip!" cita abiertamente el tema "007", usual hasta los tiempos de "Moonraker" en las pelis de Bond, James Bond.
-- El mensaje de fondo es, ¡auch!, bastante más conservador de lo que a primera vista pareciera. Si se fijan bien, entre líneas, si naces superhéroe estás de lado correcto y de la justicia. Si naces como humano normal y corriente, entonces quédate así, confórmate, y no intentes ser más en la vida. Los buenos se encuentran a sí mismos cuando adoptan una posición mesiánica de tipo "aprovechemos todas las posibilidades". No están para servir a la sociedad, están para guiarla a su manera. En ese sentido, curiosamente, a pesar de su evidente enfermedad mental, el villano Síndrome, el humano común y corriente que busca emular a los superhéroes a través de inventos y artilugios mecánicos, es el más humano de todos los personajes de la serie. Al menos, él trata de que las cosas progresen, y no busca defender el status quo. Quizás esto sea otra ironía sutil, pero por sutil, da para pensar que quizás el trasfondo cultural de la temprana primera década del siglo XXI le jugó una mala pasada al guionista.
IDEAL PARA: Ver una de las mejores películas de superhéroes de todos los tiempos.
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