11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 12 de mayo de 2011

"Nacho Libre" (2006).


-- "Nacho Libre" (título original), "Super Nacho" (título en España). Alemania (¡¡!!) / Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Jared Hess.
-- Actuación: Jack Black, Ana de la Reguera, Héctor Jiménez, Darius Rose, Moises Arias, Carlos Maycotte, Richard Montoya, Cesar Gonzalez, Rafael Montalvo, Julio Sandoval, Ventura 'Tigre Hispano' Lahoz, Felipe Jesus 'Terror Chino' Hernandez, Enrique Muñoz, Carla Jimenez, Agustin 'Rigo' Rey.
-- Guión: Jared Hess, Jerusha Hess, Mike White.
-- Banda Sonora: Danny Elfman.

-- "Nacho Libre" en IMDb.
-- "Nacho Libre" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En algún lugar indeterminado de ese gran territorio al Sur del Río Grand... er... perdón, del Río Bravo que es México, hay un orfanato regentado por la Iglesia Católica. Y dentro de ese orfanato hay pecado, mucho pecado. No, no me refiero a que los curas sean pederastas o algo así. Me refiero al mortal pecado de la avaricia, eso que hace a Nacho (en castellano en el original) tener que obrar el milagro de la multiplicación de las monedas para que haya ingredientes en la cocina, y poder darle de comer a sus huerfanitos. Bueno, lo que pasa es que Nacho es el clásico chico bueno que al inicio de la peli es puteado por sus jefes. O sea, está sumido en un empleo de mierda, se conmueve con los huerfanitos y no puede hacer nada por ellos, sueña algún día con salirse de su vida... Las cosas están siempre al ritmo de la rueda, hasta que aparece la Hermana Encarnación (también en castellano), que está como para quebrar los votos de celibato (¿qué hace a una chica tan linda meterse a monja? O sea, aparte de las necesidades del guión, claro). La Hermana Encarnación está para darle lecciones a los chicos como profesora, pero ya quiere Nacho que se den lecciones mutuamente en el salón de clases de cuatro perillas, y... Un día, Nacho tiene la idea célebre. Se hará luchador. Y con el dinero que obtenga luchando, comprará más y mejores alimentos para los huérfanos, que por fin van a tener una alimentación tipo Segundo Mundo (no Primer Mundo, si no es para pasarse tampoco). Para estos menesteres, se consigue la ayuda de un ladronzuelo devenido en amigo suyo (o como hacerla hoy mal y mañana peor...), y que con el nombre de Esqueleto (en castellano en el original también), le acompañará en el noble arte de recibir palizas en el ring. Acólito de día y luchador de noche, Nacho tendrá ahora su agenda muy ocupada, y cual Clark Kent, deberá esconderle a Encarnación lo que verdaderamente está haciendo... y al resto del monasterio... Y todo eso mientras va de derrota en derrota, hasta tener su gran oportunidad contra nada menos que... ¡¡¡RAMSÉS!!! (¡No, hombre, no el Faraón de Egipto, sino un luchador que se hace llamar como...! Agh, ya me entienden, para qué insisto).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Pobres mexicanotes. Hubo una época en que podían lucir orgullosos toda una civilización refinada y autosuficiente: olmecas, zapotecas, mixtecas, toltecas, aztecas, chiletecas, ponchotecas, charrotecas... Y luego vinieron los oscuros años ezpañoleh, y luego los oligarcas republicanos, y luego el PRI... Y así fue como México, antaño orgullosa cultura con un arte y arquitectura distintivos, se transformó en el objeto de irrisión mundial, con esos chistes de charros durmiendo la siesta bajo sus enormes sombreros y cosas así. Bueno, también está Octavio Paz, orgulloso reivindicador de la herencia autóctona mexicana, pero ¿quién diablos lo lee? O sea, se lo cita, se lo defiende, pero... ¿alguien en serio lo lee, fuera de México por supuesto...? Claro, es que cuando eres un aristócrata viejo y refinado, y al lado de tu mansión llega a instalársete un new rich con modales de gimnasio, como el Tío Sam, pues bien... Pero los mexicanos no se quedaron quietos en sus laureles. Y con esa gran capacidad de asimilación que poseen los mexicanos para darle su orgulloso toque propio a todo lo foráneo que venga (ya saben, Superman devenido en el Chapulín Colorado, y de esos esqueletitos en el autobús mexicanote de "Harry Potter y el prisionero de Azkabán" ya ni hablamos...), tomaron la apolínea y neoclásica lucha libre de toda la vida, y la convirtieron en un producto típicamente mexicanote, con regusto local... Algo fácilmente agarrable en el extranjero y transformable en un producto digno de sátira por su colorido local. Era cuestión de tiempo. Y en 2006 se produjo el fenómeno. Se llama "Nacho Libre". La que aquí comentamos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No me meteré en el espinoso tema de si es una peli racista, xenófoba, o etcétera. Por supuesto que cualquier peli yanketa de pro que se ambienta en otra región del mundo con su propio colorido local, hace devenir la tradición presentada en mero souvenir para la ignorancia del yanki promedio. Pero yo no sé qué se esperaban. Eso es lo que los yankis han hecho toda la vida. Y lo seguirán haciendo. Peor para ellos si son tan cretinos. Vale que son los amos del mundo, pero ya sabemos que su sistema educativo es cada vez más una mierda, y si siguen al pie del cañón es por la afluencia extranjera (y luego quieren echar a los ilegales... ¿quién les va a limpiar los retretes, entonces? ¿Sus propios hijos...?). O sea, tenemos una peli que podría ser xenófoba o no. Pero por otra parte, no se advierte (aparte de la payasización de elementos que de por sí son payasos, y no me vengan que la lucha libre mexicana no lo sea) una intención clara de denigrar a los mexicanos. Al menos el héroe es tan mexicano como el resto de la parroquia, y no un chulomijo yanki metido en donde no le importan, yendo a salvar al mundo para que los nativos ungabunga le recen después, agradecidos (y le dejen apoderarse de todo su oro, que por supuesto no irá a dar a un museo después).

-- Funciona como una comedia sin pretensiones. El argumento es el de toda la vida. El chico bueno está en la base de la pirámide social, el chico bueno se enamora, el chico bueno lucha por cambiar el orden social establecido. Bueno, en este caso ese cambio se limita a comprarle trastos decentes a los huérfanos, pero es un cambio para bien a fin de cuentas. El mecanismo elegido es al estilo Rocky. De hecho, la peli tiene casi la misma estructura de "Rocky", con el perdedor de toda la vida que trata de conquistar a la chica (que en este caso no es la buena actriz, pero deslavada de físico, Talia Shire, sino la más vistosa Ana de la Reguera), con la correspondiente escena de fracaso y retirada hasta que le convencen para volver, etcétera (por ley, la parte más aburrida de toda comedia, que aquí es obedecida a rajatabla), y con un duelo final en el cual el underdog tendrá su oportunidad de medirse contra el malo de turno, que aquí no es Apollo sino Ramsés. ¡Si al final sólo faltaba el "Encarnacioooooón" a falta de "Adriaaaaaan"! Y de la comparación se resiente su poco. Pero la peli no trata de rizar el rizo, toma el esquema de toda la vida, y lo adapta a la lucha libre mexicana. Y haciendo de necesidad virtud, esta falta de pretensiones le adjudica varios enteros.

-- Esta peli no sería lo que es sin Jack Black. Personalmente siempre lo he considerado un poco sobrevalorado como comediante, interpretando siempre al personaje que trata de dárselas, y al final resulta que se las podía dar por su superior temple moral, etcétera. Pero en esta peli está como corresponde. Bueno, cuando le atizan a palos es divertido porque es Jack Black, y tan pesadote es en plan "soy el bueno" que, qué bueno lo aticen. Pero sus motivaciones son nobles y cuando consigue bajarse del pedestal, está bien. Le creemos como luchador. Y con eso basta. De hecho, el resto del elenco (incluyendo el bellísimo jarrón chino que es Ana de la Reguera) están prácticamente de adorno.

-- Escenas memorables. Jack Black recibiendo dinero por ser apaleado. La secuencia de la fiesta (con acoso sexual y rancheras incluidas). Y por supuesto, la pelea final, en la que queremos ver ganar a Nacho porque Ramsés es básicamente un jodepú.

IDEAL PARA: Ver una divertida e irresponsable comedia folclórica.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 20 de marzo de 2011

"El discurso del Rey" (2010).


-- "The King's Speech" (título original en inglés), "El discurs del rei" (título en catalán). Inglaterra / Australia / Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Tom Hooper.
-- Actuación: Colin Firth, Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Jennifer Ehle, Michael Gambon, Derek Jacobi, Timothy Spall, Anthony Andrews, Roger Parrott, Claire Bloom, Eve Best, Freya Wilson, Ramona Marquez, Dominic Applewhite.
-- Guión: David Seidler.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.

-- "El discurso del rey" en IMDb.
-- "El discurso del rey" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Inglaterra, los felices '20s, la época en que los curas podían molestar a los niños pequeños y nadie hacía escándalo de nada. El rey Jorge V le pide a su hijo Alberto-Jorge-esto-y-aquello (el futuro Jorge VI, léase, y no es spoiler porque ¡¡¡LEAN HISTORIA, CARAMBA!!!), que pronuncie un discurso para una ocasión de esto o aquello. Y el hijo, al que no se le da bien eso de hablar en público (y el no muy inteligente de su padre, miren también a quién se le ocurre mandar a la faena, es como mandar a un manco patepalo a pelear contra Rambo), empieza a tartamudear como motor de Ford T. Vergüenza pública, humillación, etcétera. Contratan entonces a un profesor que hace que el príncipe se meta unas bolas en la boca (bolas de cristal, entiéndase, no es una escena que tenga subtítulos homosexuales por si acaso, por muy English que sea la peli). Pero lo que funcionó tan bien con Demóstenes hace la patipelada de siglos atrás, con el bueno de Alberto Jorge lo que sea, no funciona bien. Desesperada porque se le acaban las opciones, la esposa del príncipe manda llamar al clásico personajillo medio despreciado por "los que saben", pero cuyos métodos poco ortodoxos le permitirán, ya lo adivinamos, dar con la clave para hacer que el príncipe supere sus problemas. El tipo de verdad es tan poco ortodoxo, que se requiere nada menos que a Geoffrey Rush para interpretarlo, así de extraño es el personaje. Pero claro, esta especie de cruza entre Doctor House y Carl Lightman de los '20s, consigue justamente con su carácter, abrirse paso en el ánimo del monarca, etcétera. Pero sin embargo, el tiempo apremia. Ya son los '30s (¡fiu, cómo pasa el tiempo!) y el bueno de Eduardo que es el príncipe heredero a la Corona británica, está enredado con la divorciada americana ésa de la Wallis Simpson que le dicen, y todo con el cada vez más vejete Jorge V a punto de parar la chala. Un conflicto constitucional se avecina, más allá el horizonte de la Segunda Guerra Mundial, y... ¿conseguirá nuestro heroico príncipe superar su tartamudez para liderar a Gran Bretaña en los tiempos inmediatamente anteriores al desmantelamiento de su imperio colonial...? ¡¡¡CHACHAAÁN...!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Las pelis sobre aristócratas británicos, y en particular sobre la Corona británica, son casi un subgénero del cine por sí mismos. Si contratas un buen puñado de actores shakesperianos made in Britain, y los pones en escenarios a todo trapo con terciopelo, encaje y raso, es muy difícil que te salga algo malo de solemnidad. Incluso subproductos como "El libertino" salvan la papeleta así. El problema es que la historia de la monarquía británica, en los términos modernos que la entendemos, arranca recién desde Enrique VIII (1509-1547), o cuando mucho desde Enrique VII (1491-1509), época más allá de la cual las pelis de aristócratas británicos se sumergen en ese más amplio caldero cinematográfico que son las pelis de la Edad Media. Y medio milenio de historias dan para mucho, pero no son un caudal infinito. Además, algunos reyes son más filmables que otros: queda mucho más molona una peli sobre Enrique VIII el decapitaesposas o sobre Isabel I de Inglaterra, que sobre digamos el perdedor de Jorge III (al que sin embargo le dedicaron la bonita peli "La locura del rey Jorge") o la pragmática y aburridona Reina Ana. La pasión por la monarquía británica queda claro si se considera que en los últimos años hemos tenido la multipremiada "La reina", la divertida y culebronesca "La otra Bolena", la simpática "La joven Victoria"... ¿qué rey nos queda por filmar? Veamos, veamos... ¿y qué tal si hacemos la precuela de "La reina", con la vejestoria ésa de Isabel II pero de niñita? Ya, OK, let's do it... ¿y qué será más filmable para esos efectos? ¿La enconada resistencia de la Familia Real como símbolo de orgullo británico cuando caían las bombas sobre Inglaterra...? Pues, podría ser, pero eso se come demasiado presupuesto, además que no permite darle realce a esa cosa tan británica que es poner un montón de escenas en habitaciones y pasillos con tipos conversando con diálogos inteligentes... Está también el asuntillo ése de la Simpson, que ya fue tocado en "Wallis y Edward" con nada menos que Joely Richardson como Wallis... no, mejor no, hagamos una en donde ahora Eduardo y Wallis sean los villanos, para variar un poco, de manera que nuestro héroe será... ¡Jorge VI! Pero, qué cosa tiene Jorge VI que nos pueda ayudar... ¡Ah, era tartamudo! ¡Muy bien, rodémosla! ¡Y acabamos de inventar un nuevo género! ¡¡¡HEMOS RODADO LA PRIMERA PELI "ROCKY MEETS BRITISH ROYALTY"!!!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Un poco despejado el polvo levantado por los cuatro Premios Oscar que se bancó esta peli entre pecho y espalda, incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Actor Principal y Mejor Guión Original, podemos volver a colocar las cosas un poco en su sitio. ¿Es realmente tan buena esta peli? Ya sabemos que la Academia no necesariamente premia a las mejores pelis, sino a las que tocan mejor su corazoncito, y éstas deben tener algunas peculiaridades. En primera, a la Academia le gustan las pelis de superación personal a lo "Rocky" (otra galardonada clásica), y ésta lo es: la lucha de un príncipe británico contra la tartamudez (Bastet mía, la frase que acabo de escribir podría figurar en el teleprompter de la ceremonia de los Premios Oscar en la peli "Y dónde está el policía 33 1/3: El insulto final"). En segunda... realeza británica. Allí donde hayan reyes británicos, aunque sea de secundarios, y ya no digamos de protas como acá, los bonos canjeables por Premios Oscar suben en un 20% ("Shakespeare apasionado", "La reina"...). En tercera, personaje con discapacidad, que aunque sea la tartamudez y no sea una minusvalía tan impresionante como la parálisis mental del tipo de "Mi pie izquierdo", igual tiene su arrastre. Además, admitamos que el Oscar a la Mejor Peli no se lo iban a dar a "Cisne negro" (demasiado rara y lesbiana), a "El origen" (demasiado comercial) o a "Temple de acero" (demasiado cáustica en el subtexto, que a la Academia le gusta lo cáustico estilo "Belleza americana", no lo cáustico de verdad). Con todos estos mimbres, entendemos por qué el Premio fue hacia una peli correcta y bastante buena en algunos respectos, sin que tampoco sea para arrojar toda la pirotecnia en un solo estallido, si me entienden. En el trasfondo, como hemos venido diciendo, esta peli es una de autosuperación al estilo Rocky, en donde el personaje es un underdog (es príncipe pero no el heredero, no es canchero como su hermano, es tartamudo, es mangoneado por su padre y su esposa e incluso el Arzobispo de Canterbury...) que gracias a la ayuda de su poco convencional maestro y mentor, superará sus limitaciones y se transformará en la gran esperanza blanca y etcétera. Eso no tiene nada de malo, y de hecho la peli es un diablazo de gusto, sólo que no estoy demasiado seguro de si eso lo convierte en un clásico instantáneo del cine. Para quienes van a verla con la aureola de CUATRO PREMIOS OSCAR DESLÚMBRATE CON LA LUZ QUE IRRADIO OH POBRE PAGANO, puede que sea una decepción. Para quienes en cambio vayan a ver otra correcta peli británica (a ratos demasiado correcta, si ni siquiera parece tan británica en su falta de mordacidad), van a estar más que satisfechos con el resultado, que es bueno.

-- Los actores. Esta hubiera sido otra peli plana y anodina, de no ser por la planilla actoral. Desde luego que el peso principal recae en un Colin Firth que llamarlo en estado de gracia sería excesivo, pero que saca con dignidad su rol de príncipe tartamudo (seriosly, ya estoy que voy a arrendar otra vez "Y dónde está el policía 33 1/3: El insulto final"). A su lado está Geoffrey Rush con uno de esos personajes medios borde que le quedan tan como guante al dedo, y que con Firth conforma un equipo de oro. Un poco más atrás, pero en un lugar prominente, está Helena Bonham Carter haciendo un extraordinario rol sobre un personaje (la esposa del príncipe, o sea, la Reina Madre, la mamá de Isabel II herself) que sobre el papel es apenas una comparsa: la Bonham Carter evita tanto los dos posibles clichés de la esposa abnegada y semimaternal, como el de la esposa castradora-pero-amable, para construir un personaje que es justamente eso, un personaje con motivaciones y sentimientos propios. Quizás hizo este rol para trabajar de verdad, porque lo rodó de manera contemporánea a su anémico y caricaturesco rol como la chillona Dominatrix Bondage... er... perdón, Bellatrix Lestrage en "Harry Potter y las reliquias de la muerte". Y ya que estamos, tenemos a parte de la plana mayor de Harry Potter aquí: ya mencionamos a Helena Bonham Carter, el segundo Dumbledore es el rey Jorge V, el que interpreta a Winston Churchill también aparece en las de Harry Potter (no sé en qué rol, no me pregunten, pero a veces pareciera que no pudo dejarse la careta en el otro lado, ojalá que no vaya a recitar eso de que combatiremos en las playas, combatiremos en las calles, nunca nos rendiremos, allá en lo de Potter, por pura confusión)... Mención especial para Jennifer Ehle, que interpreta a la esposa de Geoffrey Rush después de haber interpretado a la esposa de un estiradete empresario británico en India, en "Antes de las lluvias".

-- Un detalle interesante de esta peli, es el tratamiento de la relación entre Eduardo VIII y Wallis Simpson. Siendo ésta una arquetípica historia romántica del siglo XX (la plebeya que se enamora con el príncipe y el príncipe que abdica por amor), cuando ha llegado al cine se ha revestido a ambos personajes de tonos más bien heroicos ("La mujer que él amó", "Wallis y Edward"), luchando por su pasión en contra de una vetusta monarquía etcétera. Acá en cambio son apenas unos secundarios, lo que aprovechan para mostrar la cosa desde el otro lado de la tortilla: Eduardo (David en la peli, porque así lo conocían en casa) es un irresponsable y un petulante de cuidado, que por suerte para Inglaterra se hace a un lado porque madera para reinar no tiene, mientras que la Wallis Simpson es una trepa maleducada que vaya uno a saber qué artes de magia negra (por decirlo de alguna manera) ha aplicado para atrapar al príncipe. Quizás esta visión al final sea tan mitológica como la otra más idealizada, y la verdad esté en algún punto intermedio, pero no es malo tenerla en el cine, como contrapunto a la otra versión hasta la fecha sin balancear.

IDEAL PARA: Ver otra correcta peli sobre la monarquía británica.

domingo, 2 de agosto de 2009

"Up" (2009).


-- "Up". Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: Pete Docter, y Bob Peterson (acreditado como co-director).
-- Actuación: Voces de (en la versión en inglés) Edward Asner, Christopher Plummer, Jordan Nagai, Bob Peterson, Delroy Lindo, Jerome Ranft, John Ratzenberger, David Kaye, Elie Docter, Jeremy Leary, Mickie McGowan, Danny Mann, Donald Fullilove, Jess Harnell, Josh Cooley.
-- Guión: Bob Peterson y Pete Docter, basados en una historia de estos dos y de Thomas McCarthy.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.

-- "Up" en IMDb.
-- "Up" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En los '30s es la época de las seriales y de... no, please, no me vengan con Indiana Jones, porque aunque no lo crean, INDIANA JONES NO ES UN PERSONAJE HISTÓRICO (estos fotologueros yutúbicos que ya no saben distinguir la fantasía de la realidad...). En fin. En esa época los noticiarios se veían en el cine, y ya había frikis que se vestían con cascos de aviador y todo eso para emular a sus héroes favoritos, entre ellos nuestro buen Carl, que se la vive con la cabeza por las nubes por su héroe favorito Charles Muntz. Pero Charles Muntz es acusado de ser... ¡¡¡UN FRAUDE!!! Algo que a Carl le duele hasta que el costillar es mío, mirando la pantalla, pero así es como es. Charles Muntz, por su parte, se resuelve a no dejarse tratar de fraude, y emprende otra vez el viaje a la jungla. Mientras tanto, Carl vivirá su propia aventura cuando, por eso de la afición, termina conociendo a una chica que, vaya, es medio masculina para su edad y época, porque no juega a las muñecas ni a ser la señorita corrección, con cursos de bordado y trapeado de baldosas y esas cosas, sino que también adora a Charles Muntz y quiere vivir la gran aventura también. Y se enamoran. Y se casan. Y viven toda una vida juntos, y envejecen. Y ella muere (¡vaya un personaje secundario, al minuto 15 ya está fallecida, y eso que su personaje duró 70 años de historia!). Y Carl se queda solo, y lo que es peor, viejo-cuasi-acabado. A su alrededor el mundo ha cambiado, y ahora fríos exec terno-y-lentes tipo Mr. Smith están propagando el virus de la especulación inmobiliaria construyendo edificios a lo bestia... y quieren la propiedad de Carl. Por las buenas o por las malas o por las peor, lo que sea más entretenido y acolmillacuellos. Una estupidez cualquiera hace que los desplumajuicios de la inmobiliaria le amenacen con quitarle la propiedad y sepultarlo en un asilo, así es que Carl, envalentonado por primera vez, usando todo lo que sabe sobre globotecnia, llena su casa de globitos y la arranca de sus cimientos. ¿Destino? ¡¡¡VENEZUELA, A BUSCAR LA AVENTURA QUE JAMÁS TUVO CON SU ESPOSA, LA AVENTURA DE IR TRAS LOS PASOS DE CHARLES MUNTZ!!! Todo podría ser sencillo, de no ser porque a bordo se le cuela un chiquillo boyescáu nada más patoso. Y luego, acaban medio perdidos en territorio comanche (figuradamente hablando, claro). Y después, porque se les aparece un maldito pajarraco vivacolores para hacerle la vida más de cuadritos si se puede. Y al último, porque una sombra del pasado reemerge para...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

No decimos nada nuevo si decimos que Pixar es, en los 2000s, la punta de lanza en lo que se refiere a cine de calidad, dentro del ámbito de la comercialidad hollywoodense. En parte porque, con su buen poco de perspicacia y sentido común, pero contrariando la costumbre de los escualos de Hollywood, la Disney nunca se metió demasiado con ellos, aparte de distribuirles las pelis, y por lo tanto, Pixar pudo hacer las cosas a su amaño peli tras peli en vez de ceñirse a la "fórmula Disney", que tanto hizo por ahogar la creatividad de los Estudios Disney desde los mid-90's en adelante. En 2006 vino la noticia terrible, de que Disney había adquirido Pixar, y podíamos temernos lo peor. Pero no fue así. "Ratatouille", sin ser una obra maestra, mantuvo on-the-top los estándares Pixar, y "WALL-E" es por derecho propio una de las mejores pelis de la década entera, no sólo en la animación ni en la SF sino en todo el cine post-2000s. Precisamente "WALL-E" era la sombra negra sobre "Up": hicieran lo que hicieran, por muy soberbia que fuera la labor, jamás iban a conseguir algo mejor que "WALL-E", o cuando mucho, sólo algo igual de bueno, y eso iba a dejar con gusto a poco... Había que ser bravo para meterse en semejante brete, pero Pete Docter lo hizo. Y aunque no lo crean, conociendo lo ímprobo de la tarea, se salió con la suya. Brillantemente. Las comparaciones son odiosas, y no se puede decir que sea tan buena como "WALL-E", pero no trataron de compararse tampoco: hicieron un trabajo muy diferente, de fantasía pura en este caso, que hiciera difícil las comparaciones, y con esto lograron hacer una peli que se sostiene sobre sí misma. Porque "Up" viene siendo, como va siendo costumbre para Pixar, fácil integrante del Top Ten de mejores pelis del 2009.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es fácil darse cuenta de que esta peli está hecha por gente que AMA EL CINE, así dicho con mayúsculas. No me refiero a los tipos que homenajean al cine trufando la peli de citas y guiños cinéfilos, tendencia trágicamente arrojada al despeñadero por el ridículo de la exageración con "Una película de miedo", "Disaster Movie" y otros subproductos que, involuntariamente, hacen grasa de parrilla sobre esto queriendo asar filete. En vez de eso, "Up" está hecha por gente que empuja hasta el límite la manera de contar una historia. Porque bien mirado, la peli es predecible como que si suelto una manzana tendrá que caer, y además está llena de absurdos (¿una casa entera que vuela con apenas 10.000 globos? ¿Una casa volante entera sobrevuela los Yueséi y la USAF no la echa abajo a misilazo limpio? ¿Un antiguo aventurero que debería andar en sus 90 añitos, sobreviviendo en plena forma física into the wild? ¿Dos abueletes haciendo escenas de acción que ni John McClane, oigan...?), y consigue la magia de que nada de eso nos importe. Es una historia mágica, pero no de esa magia semiimpostada y lacrimógena para, ehm, "recobrar el sentido infantil de la maravilla" y otras ñoñardas por el estilo, sino de esa que nace porque... bueno, porque está contada con magia, y punto (si pudiera decir cómo lo hicieron, ya no habría magia, después de todo, ¿no?). El guión es un prodigio de economía narrativa, eliminando todo lo superfluo y quedándose con lo esencial en todas partes, escondiendo con pericia todos los resortes narrativos metidos aquí y allá para que la cosa marche (porque bien mirada, la anécdota central es austera hasta lo espartano, y no daba mucho de sí), y creando un mundo visual que consigue el milagro de ser maravilloso sin apelar al barroquismo visual de sobrecargar la escena con colores, detalles y etcétera. La casa que flota gracias a los globos es una imagen visual tan poderosa, que con el tiempo terminará transformada en un símbolo del cine de los 2000s que ya terminan. Y la mayor parte de las secuencias son superlativas, apelando a lo mínimo y esencial, y dejando que la emoción fluya por sí sola, sin forzarla nunca. Los diálogos, sin ser brillantes y ingeniosos, son los justitos y precisos para que el asunto sea completamente natural, sin frases para el bronce ni mucho menos. O sea, esta peli tiene todos los ingredientes que han hecho grande a las pelis desde que el cine es cine, y no es injusto para nadie comparar a "Up" con algunos de los más grandes e imperecederos clásicos de la era dorada de Hollywood.

-- El sustrato de la peli, omnipresente, aunque nunca forzado ni sermoneado, es muy, pero muy, grueso. Esta peli se trata fundamentalmente de la vida y de cómo dejarla fluir. Alguien dijo alguna vez que "la vida es lo que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes", pero hay gente que se aferra a sus planes, y sigue atascada en un pasado que ya se fue. Carl, el prota, es uno de ellos. El pasado le pesa como una losa, y cuando es viejo, todavía quiere hacer realidad el sueño de su infancia, y de manera quizás un tanto mezquina, lo hace so pretexto de que su esposa quería. De esta manera es que Carl se condena a llevar toda su vida pasada, simbolizada en una casa que él mismo (y su esposa) ha construido, y a la que se niega a abandonar, cargándola sobre sus hombros (¡de manera prácticamente literal!). Será finalmente su esposa, con un inteligente guiño desde la ultratumba (no diré más para no lanzar un spoiler, aunque es bastante fácil de adivinar si se sigue la trama con atención), que lo hará despertar y hacer descubrir que vivir la vida no significa cumplir los sueños de manera ordenada ni planificada, sino lanzarse a la aventura de verdad, a lo imprevisto, a lo no determinado de antemano, y en definitiva, al riesgo de que algo salga mal, porque si no hay riesgo, bueno... no es aventura, al final. El villano, por el contrario, alguna vez fue un héroe precisamente por lo mismo, porque era temerario y sabía vivir la aventura, pero cuando cayó en el feo vicio de quedarse enclaustrado en el pasado, se fue sorbiendo el seso poco a poco hasta convertirse en... bueno, en todo lo que Carl deja de ser para, ehm, madurar y convertirse en hombre (¡en su ancianidad!). Así como la casa de Carl es un símbolo de todo lo que Carl debe dejar atrás para ser un hombre completo (y por Bastet que duele cuando debe hacer la Gran Renuncia, así con mayúsculas), la guarida del villano es también un símbolo de ese quedarse en el pasado, viviendo a bordo de un zeppelin que en el fondo (literalmente, una vez más) es un osario, repleto de huesos, y no de huesos cualquiera sino, para añadir limón a la herida, de fósiles antediluvianos, haciendo a su poseedor también alguien aferrado a un pasado que, de manera simbólica, representa la muerte en vida a que se ha condenado, aferrado a un estúpido sueño en vez de hacer lo más sensato, y lo que en definitiva hizo la esposa de Carl (impagable esa escena en que ella le da a entender a él que... no, no diré más).

- Insistamos en las escenas. En esa casa volando y repleta de globos. En Carl todas y cada una de las veces en que se pone a hojear el álbum de recuerdos. En Carl arrastrando (literalmente) la casa. Y en la memorable pelea final, todo un prodigio en crear tensión sin caer en el gore ni en la violencia excesiva.

- Michael Giacchino. Uno de los compositores revelación de la década del 2000, con sus soundtracks para "Los increíbles", "Lost", "Star Trek", "Ratatouille" o "Misión Imposible III", Michael Giacchino y su estilo, ehm, "retropop" lo vuelven a hacer. Si en "Los increíbles" parafraseaba a John Barry y sus jamesbondíadas sesenteras, en "Ratatouille" hacía lo propio con la chanson francesa, y en "Star Trek" hacía un back-to-the-roots homenajeando los primeros soundtracks startrekísticos, aquí lo hace con una banda sonora repleta de jazz al estilo de los '30s, sin pasarse en ningún minuto de roscas. Giacchino y su revisionismo musical eran la opción obvia para esta peli, y Michael cumplió con creces. Buena parte de la magia de esta peli, radica en un soundtrack que sabe ser marchoso cuando corresponde, humorístico sin sonar forzado, e intensamente emotivo en los momentos cruciales en que se supone debes derramar una lagrimita (y lo logra, malvados, snif...).

IDEAL PARA: Ver una peli intensamente emotiva y aún filosófica, sobre cómo vivir la vida.

ENLACES.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español... LA línea de subtítulos en todo caso].



-- Russell decide c... en medio de la jungla [en inglés, sin subtítulos].



-- Trailer de la peli [en español].

jueves, 28 de agosto de 2008

"Dos semanas en otra ciudad" (1962)


-- "Two Weeks in Another Town". Estados Unidos. Año 1962.
-- Dirección: Vincente Minelli.
-- Actuación: Kirk Douglas, Edward G. Robinson, Cyd Charisse, George Hamilton, Daliah Lavi, Claire Trevor, James Gregory, Rosanna Schiaffino, Joanna Roos, George Macready, Mino Doro, Stefan Schnabel, Vito Scotti, Tom Palmer, Erich von Stroheim Jr.
-- Guión: Charles Schnee, basado en la novela de Irwin Shaw.
-- Banda Sonora: David Raksin.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En un oscuro, aséptico y camp-60s psiquiátrico, el venerable Kirk Douglas con su look algo oldfashioned '50s es entrevistado por su médico tratante. Es que ha llegao carta, y la carta es de un viejo amigo. Claro que con amigos como ése... El paciente era antiguamente una gran gloria del screen, y su amiguete era un director de cine... bueno, sigue siéndolo, y le ofrece un papelito (papelito de los de cine, no de los que se fuman, por si acaso). El paciente pregunta si está sano como para ir, el médico pregunta "¿se siente usted sano?", el paciente dice que el médico diga, que para eso es el experto y le pagan porrá de dinero, el médico dice que en su opinión sí, entonces él dice que está sano y puede irse, el médico dice que es su opinión pero que no necesariamente quiere decir que esté sano... Después de esta tonelada de cláusulas de exención de responsabilidad por negligencia médica, nuestro buen amigo por fin está en viaje a Roma, en donde su amiguete está sepultado rodando un peplum de tres al cuarto. Allí se entera de que no es casualidad que esté allí, que al amiguete le ha escrito el doctor del psiquiátrico pidiéndole que le dé cualquier trabajo, así es que el director le ofrece hacer el doblaje definitivo... (en la época se estilaba que las pelis de forzudos a la italiana se grabaran con los músculos y las mamas de modelos masculinos y femeninos, y después actores de pro los doblaban en el audio). Las cosas se complican porque la antigua chica fatal que arrojó al psiquiátrico al actor en primer lugar, ronda por ahí bien encamada con un petrolero griego cuyos barquitos serenos que se los lleva la mar navegan bajo la bandera de Liberia. Y además aparece una pretendiente joven. Y el director tiene sus propios líos con su esposa. Llegar a terminar el rodaje de una peli así, puede ser entonces un verdadero parto...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Vincente Minelli es un director de cine sumamente discutido. ¿Era bueno, era mediocre, era malo, era un wannabe...? Bueh, ese misterio nadie lo pudo resolver, y después se lo llevó a la tumba. O eso pareciera, porque sus pelis murieron con él. Hagamos un experimento. ¡Señores lectores de Cine 9009, por favor! ¡Los que conozcan al menos alguna peli de la filmografía de Vincente Minelli (que no sea ésta que comentamos, no sean tramposos), que se pongan de pie! Hmmmmmm... ¿Nadie? ¿Absolutamente nadie? Veamos... ¡Los que hayan visto musicales empalagosos como "Un americano en París", "Brigadoon"...! ¿Nadie? ¿Es que así de muerto está el arte del musical clásico...? ¡A ver, los que hayan visto "Cita en San Luis"... Que no sea Carrie Bradshaw en la Navidad de "Sex and the City"...! ¡Ultima pregunta! ¡Los que conozcan a algún pariente del señor Vincente Minelli! Miren, ahí se levantaron algunos, sí, sí, sí, Vincente Minelli es (o era) el papá de Liza Minelli... Bueno, Vincente Minelli fue un director alabado por algunos y criticado por otros. Ya entrando los '60s, el escenario no estaba para lindos musicales con escenarios impostados (aunque alguno que otro se pergueñó, como "Hola Dolly"), y Vincente Minelli tuvo que emigrar hacia otras aguas. Se fijó entonces en una novela de un tal Irwin Shaw, novelista de éxito relativo en su tiempo y olvidado en el nuestro (quién sabe si con justicia, no sólo nunca he leído un libro suyo, sino que tampoco lo he visto en librerías de libros nuevos o usados), y decidió adaptarla. La crítica se dividió. Algunos la ven como una aguda crítica a la industria del cine en general. Otros la ven como la larga pendiente en la que se arrojó un decadente y desorientado Minelli. ¿Nuestra conclusión? Sigan leyendo, amables lectores...

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Te gusta el melodrama clásico que le echa cinco kilos de azúcar y cinco kilos de harina a un pastel que debía pesar un kilo y medio? Bueno, ésta es la tuya. Pero para el resto del público, puede resultar como mínimo un poco desconcertante. Porque la peli tiene una buena premisa y un buen arranque (actor saliendo del psiquiátrico, buscándose a sí mismo después de una dark age, en una amistad/enemistad con un director jodepú...), pero una vez en la estacada, la peli hace bien poco por moverse. De hecho dura dos horas, pero en la primera hora pareciera ser que ni el guionista ni el director tienen claro qué contar después, y la peli avanza a tropezones hacia ninguna parte. Recién en la segunda mitad se compone un poco, cuando el prota decide hacerse cargo de la peli de su amigo/enemigo el director, y con gusto hubiéramos querido que la peli se hubiera centrado en esto, y nos hubiera ahorrado todo el latero prólogo anterior que abarcaba ¡media peli! Y cuando se resuelve, por supuesto, lo hace a todo vapor y sin dar tiempo a nada. Yo no sé a quién diablos habrá aprendido cómo rodar un drama folletinesco este tipo, pero sí puedo decir lo siguiente: él nunca pisó las aulas de la Academia de Cine del General Gato. Con razón venía de los musicales: allí los números de baile son lo mejor, y la trama es lo de menos. Acá, en consecuencia, todo se ve campy a más no poder. Y conste que tenían al gran Kirk Douglas (papi de Michael Douglas para las new generations) de prota, y al incombustible Edward G. Robinson ("El pequeño César", "Los diez mandamientos", "El oro de Mackenna") como el director pesotilla... Qué desperdicio, oh, Bastet...

-- Si hay una razón para ver esta peli, probablemente sea por el retrato que hace sobre la industria del cine desde su interior. Apreciamos cómo son los tiras y aflojas entre productores y directores, descubrimos la curiosa costumbre que tenían los italianos de grabar las pelis con actores y actrices que prestaban la pechonalidad para después doblarlos con otros más profesionales pero menos agraciados, y en general nos enteramos algo del ambiente y el tufillo de rodar pelis en ese tiempo. Pero la peli no se centra en esto sino en el drama íntimo de un hombre caído buscando la redenc... ¡Bah! Si tienen aguante, prueben a verla de todas maneras por esto. Repito: si tienen aguante.

IDEAL PARA: Amantes del campy desaforado.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Claqueta.es.

VIDEOS.

Lo siento, no he conseguido encontrar videos de esta peli.

domingo, 23 de marzo de 2008

"Antes de partir" (2007).


-- "The Bucket List". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Rob Reiner.
-- Actuación: Jack Nicholson, Morgan Freeman, Sean Hayes, Beverly Todd, Rob Morrow, Alfonso Freeman, Rowena King, Annton Berry Jr., Verda Bridges, Destiny Brownridge, Brian Copeland, Ian Anthony Dale, Jennifer Defrancisco.
-- Guión: Justin Zackham.
-- Banda Sonora: Marc Shaiman.

-- "Antes de partir" en IMDb.
-- "Antes de partir" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hoy por hoy, los tiburones están por todas partes. Nadan en Wall Street, se alimentan en Silicon Valley, y por qué no, desbordan en las piletas del negocio hospitalario. El problema de putear un servicio por un miserable puñadito de miles de millones de dólares, es que alguna vez tú mismo puedes llegar a usar uno de esos servicios. Uno de estos depredadores estilo ISAPRE de pronto descubre que también puede enfermarse, y se fastidia de lo lindo cuando descubre que acaba en uno de sus propios hospitales. Bueno, pero al menos no habrá que ahorrar en él, ¿no? Quiere lo más caro y lo mejor. El problema es que eso significa un autogolpe a las políticas corporativas de su propia empresa, basada en "dos camas por habitación", médicos para casi nadie, y candidatos por oposición para el cargo de bazofia como comida. De manera que por motivos de imagen corporativa, se ve forzado a compartir habitación con un completo extraño, que resulta ser un mecánico negro. Como es usual en estas pelis de autosuperación personal, nuestro wallstritito enfermo tiene mucho dinero y cosiacas lindas, pero todavía tiene que aprender de la vida, cosa que nuestro otro enfermo terminal ya ha hecho, aunque no posee el dinero, porque verán, el dinero no necesariamente hace la felicidad, etcétera. El caso es que ambos empiezan a hacerse amiguetes, aunque sea porque el par de vejetes terminales no tienen nada mejor que hacer. Al gerente gerentoso le llega entonces el diagnóstico de que, sin importar qué tan podrido en plata esté, igual pasará al otro barrio en poquito tiempo. Por lo que, en un arranque de magnanimidad, ordena que el pobre mecánico, que ha estado pidiendo qué diablos pasa durante todo ese tiempo, le den también de una buena vez su diagnóstico. Y, sorpresa, también va a pasar a mejor vida. De manera que el millonario, en un alarde de desafío ante lo inevitable, decide que se va a despedir de la vida a lo grande, que para eso ha estado juntando tanto dinero y no para una tumba faraónica. Ambos amiguetes se embarcarán entonces en el viaje de sus vidas (literalmente), descubrirán el mundo, y lo más importante, se descubrirán a sí mismos en el proceso...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

No importa qué tanto tiempo pase, no importa cuál sea el momento histórico, no importa qué tan alegre sea la vida de alguien, siempre existe esa necesidad de ser consolados respecto de los males de la existencia. O sea, si te va mal en la vida, por qué diablos te va mal, y si te va bien, lástima que algún día la fiesta se vaya a acabar, con un buen ataque si tienes suerte, y con una enfermedad degenerativa terminal en el peor (y entonces maldecirás haber heredado o amasado tanta fortuna, porque todo ese dinero se invertirá en pagarte un tratamiento costoso e inútil para mantenerte un poquitito más con vida, tirado en un lecho de agonizante, mientras que si tuvieras menos dinero, dejarían que te murieras en paz). Mientras las cosas sigan siendo así, y no hay muchas señas de que esto vaya a cambiar de manera demasiado dramática en lo futuro, las pelis sobre "qué significativa es la vida y cómo la desperdiciamos" seguirán teniendo un mercado. Era así en tiempos de "Qué bello es vivir", sigue siendo así en tiempos de "Antes de partir", y seguirá así hasta que el Homo Sapiens deje de ser Homo Sapiens, o invente algo más entretenido que el cine, lo que suceda primero.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Rob Reiner. No es el director favorito de los culturetas, y con razón. Después de todo, sus pelis oscilan entre el simplemente contar una buena historia (cosa ésta que hace muy bien), y el hacer esto mismo pero con "mensaje significativo" adicional. Su trayectoria incluye pequeñas piezas de orfebrería como "Esto es Spinal Tap", "Quédate conmigo", "La princesa prometida", "Cuando Harry conoció a Sally", "Misery", "Cuestión de honor", "Mi querido Presidente"... La última década no ha sido indulgente con él, y ahí tenemos fiascos o éxitos discretos como "La historia de nosotros", "Alex y Emma", "Dicen por ahí...". Esta peli nos muestra que Reiner no estaba moribundo, ni tampoco era un viejito chuñusco refiriéndoles historias a los nietos que no le interesan a nadie. Consigue aquí su alquimia acostumbrada de ser gracioso sin caer en la payasada (no mucho, por lo menos, y es que eso del par de viejitos viviendo hasta el extremo...), de ser significativo sin caer en el melodrama barato, y de narrar bien el cuento sin excesiva pirotecnia. Los resultados son discretos, por supuesto, pero ya saben: si sabio es el hombre que conoce su potencial, más sabio es quien conoce sus limitaciones. Una vez más, Rob Reiner demuestra tener conciencia de no estar hecho para alcanzar las más altas cumbres fílmicas, no trata de abusar de sí mismo, confía en su propio oficio, y sale relativamente indemne de la prueba. Queda así demostrado que a veces, menos es más...

-- La peli se sustenta casi por completo en el carisma de sus protagonistas. Tenemos a Jack Nicholson como el ricacho cuyos millones no lo salvarán del gélido abrazo de la Parca. Y a diferencia de otros roles suyos en los últimos años (décadas, incluso), trata de dejar de lado sus manierismos que lo hacen parecer más "Jack Nicholson en el rol del Personaje X" en vez del Personaje X en cuestión, y no intenta robarse la peli. Bueh, no demasiado, al menos. Llega incluso al extremo de... (¿lo diré? Sí, lo diré) ...de ser entrañable. A su lado tenemos la presencia del siempre grande Morgan Freeman, haciendo más o menos su rol de siempre (ya sabemos, el negrito buena gente y medio filósofo), aquí llevado al extremo, pero es que Freeman es mucho Freeman, y Will Smith a pelar patatas en un regimiento, hijo mío. De hecho, es por ellos que se dejan ver escenas tan grotescas como los dos viejitos cancerosos terminales tirándose en paracaídas o haciendo el mongo sobre cacharritos deportivos. Y cuando vienen las escenas significativas, estos dos saben hacerlas especiales y emotivas, sin pecar de sensiblería o lacrimogenia. Maestría, que le llaman.

-- En cuanto a la historia misma, ¿qué decir? Son dos viejitos encontrando aquello que es significativo en sus vidas. No hay nada impredecible, no hay grandes sorpresas ni vueltas de tuerca. O casi. Porque cuando confeccionan la lista de últimos deseos, meten tres de ellos que uno no sabe cómo demonios se van a cumplir sin forzar la historia (besar a la mujer más bella del mundo, ayudar a un completo extraño, contemplar algo majestuoso), y conforme transcurre la peli, de una manera o de otra, estas cosas se cumplen, y además de una manera bella y con significado.

-- Un bonito final. No un final grande ni espectacular, ni bigger than life. No un final Hollywood style. Simplemente un final tranquilo, sin melodrama, sin estridencias.

IDEAL PARA: Redescubrir que la vida está en los detalles.

domingo, 25 de noviembre de 2007

"Flores rotas" (2005)


"Broken Flowers". Dirigida por Jim Jarmusch. Protagonizada por Bill Murray, Julie Delpy, Jeffrey Wright, Sharon Stone, Alexis Dziena, Frances Conroy, Christopher McDonald, Jessica Lange, Chlöe Sevigny, Tilda Swinton, Pell James. Estados Unidos. Año 2007.

¿De qué se trata?
Un tipo que antaño fue bueno para muñimuñi ñamiñami con las chicas, ahora está en plena decadencia y a punto de ser abandonado por una bella rubia que quiero estar contigo, pero no quiero estar contigo (estas rubias, por Dios...). Al mismo, le llega una carta muy cartosa, que dice más o menos así: "sabes qué, nunca quise molestarte, pero es que te voy a cagar la vida, tienes un baby de 19, y parece que el crío va camino a verte, quiere conocerte y esas mamadas, le dije que no vale la pena porque eres un paramecio con alma de amiba, pero ya sabes como son las criaturas, ¡ah!, y para joderte más, pues sabes, no te voy a decir quien soy yo, huichi pirichi". El tipo, en vez de ir a consultar con su abogado más cercano por una eventual millonaria demanda de alimentos, decide quedarse tan campante. Pero ahí está su vecino y mejor amigo, el metiche, quien no pierde tiempo en tratar de dárselas de Sherlock Holmes y adivinar quién demonios es la señorita. De manera que, calculando 19 años hacia atrás, pues bien, el número se reduce, hay sólo cinco posibles candidatas. Además la cosa es más fácil aún porque una de ellas está cómodamente instalada en la tierra, gracias, cortesía de un accidente de autos, de manera que sólo queda la nimiedad de cuatro que pudieron haber escrito la carta maldita. Así es que el amigo empuja al antiguo donjuán a descubrir la verdad, averiguar quién es su hijo, de paso arreglárselas para ver en qué andan sus antiguas conquistas, y todo eso que podemos englobar bajo el título general de "sé lo que hiciste el año pasado (cochinón)".

El espíritu de los tiempos.
Las cosas ya no son lo que eran. Antaño, uno como buen gato dejaba preñada a una linda gatita y se iba, y todo estaba bien; la gata criaba a sus gatitos chicos, a los dos meses los destetaba y echaba, y fin de la historia. Pero ahora no, resulta que esas horribles feministas quieren que uno... ¡¡¡SEA PADRE!!! Y además... ¡¡¡SE HAGA CARGO!!! O sea, que sea un... ¡¡¡PADRE PREOCUPADO!!! Pero como nuestro venerable Jim Jarmusch no iba a rodar una peli llorona, sensiblera e intelectochantajista al uso, pues bien, tomó el asunto del vejete bueno para mojar el remo y lo convirtió en un viaje de autoconocimiento interior. O algo así. Reclutó al buen Bill Murray, con los bonos altos como actor dramático desde su gran actuación en la no tan grande "Perdidos en Tokio", y se las apañó para agarrar un elenco de lujo. Hay un viejo axioma según el cual una peli constelada de estrellas (de cine, se entiende) será la rechifla madre de buena, o por el contrario será un asqueroso truño de lo peor. En este caso el resultado es... Pues bien... Es bastante bueno, en realidad. Aunque un tanto confuso por aquello de las intenciones, del hacia donde apunta el mensaje. Salvo que quiera ser otra película intelectualoide sobre la desorientación y soledad del hombre moderno, ahora enfrentado no al quién soy, sino al dónde metí mi pijita veinte años atrás, pero con pretexto argumental más o pretexto argumental menos, sigue siendo la misma tonada con otra partitura.

¿Por qué verla?
- Jim Jarmusch. Entre todos los directores culturetas y dizqueintelectuales, es uno de los mejores porque no trata de hacerla el más difícil para hacerse el culterano. Tiene sus vicios y tics de director europeo de la alta intelectual, por supuesto, pero en general no abusa de ellos. A Jarmusch le debemos algunas joyitas como "Una noche en la Tierra" o "El camino del samurai", y aquí sigue básicamente el estilo. O sea, historia de tinte más o menos realista, pero con personajes entre naturalistas y zafados, que le permiten un suave distanciamiento irónico respecto de personajes e historias... ¡por Dios que les hace falta ironía, a otros directores culturetas...!
- Digamos algo del elenco, en particular por el pelotón de estrellas congregadas. No diré que es la mejor actuación de Bill Murray, para empezar. El hombre está bien, mostrando en plena forma la recuperación que le significó su magnífico rol en la no tan magnífica "Perdidos en Tokio", compensando así los años de humillación apareciendo como Bosley en "Los ángeles de Charlie" (y al menos ésa en lo suyo era buena, porque también apareció en... ¡"Criaturas salvajes"!). Pero a veces como que no supiera abordar a su personaje. Algunas secuencias son notables, en particular cuando se permite un poco de comedia (no bufa, por supuesto), pero en otras pasea una cara de impávido que aburre, acompañada de un tono de voz también impávido, que también aburre. Jeffrey Wright, por su parte (sí lo conocen, es el negrito Félix Leiter de "Casino Real"), acompaña bien, y a pesar de lo gilipollas que es su personaje, realmente anima un tanto el cotarro frente al carapalismo circunstancial de Murray. Por su parte, las chicas están estupendamente bien. Sharon Stone como belleza madurona está más que lucida, y sus cinco minutos en escena (bueh, no seamos malos, quizás fueron unos diez) deben contarse entre lo mejor que ha interpretado jamás. También está bastante bien la chica Alexis Dziena, que interpreta a su hija, y que además de estar bastante bien, actúa bien (por cierto, aporta de muy buena forma el desnudo integral que toda película cultureta de pro debe obligatoriamente incluir, con una escena adicional en bikini como guinda de la torta). El matrimonio de Frances Conroy y Christopher McDonald está también grandioso. Jessica Lange sigue mostrando que es una actriz de línea, en particular porque ha envejecido lo suficiente para que no nos distraiga la belleza natural que tenía hace... ¿cuánto...? ¿Treinta años...? A su lado, la siempre turbia Chlöe Sevigny aporta una gota de lo suyo, ñomi ñomi. Y Tilda Swinton, la chica "no quiero ser Orlando" (sí, todos la conocen por "Orlando", aunque tiene posibilidades de sacarse el cartel después de ser la villana de "El león, la bruja y el ropero"), aparece de manera casi testimonial, lo que siendo ella, es un desperdicio.
- LO QUE VIENE ES SPOILER GRUESO, ASÍ ES QUE ADVERTIDOS QUEDAN. La peli sigue, en el fondo (y lo hace bien, por eso lo destacamos) el viejo tema del descenso al infierno. Cada chica habita un círculo del infierno más abajo que la anterior. En el primero, al prota lo reciben bien (tanto la madre como la hija, ¡y qué recibimiento le da la hija!) e incluso aprovecha de reverdecer laureles mojando un poco. En el segundo hay cariño encubierto, pero también un poco, un buen poco en realidad, de tensión. En la tercera, la chica ya no quiere saber nada más, y todo parece indicar que incluso se ha convertido a la religión del lesbianismo (la veterana Jessica Lange con la turbia Chlöe Sevigny, podría tener sueños húmedos con esa parejita lésbica). En la cuarta, ya no digamos como acaba. Y después, el final termina siendo el fin del camino, y un fin bastante infernal, si me preguntan, porque el prota se queda más o menos colgado de la brocha, sin saber bien qué hacer con su vida, o siquiera si acaso tendrá respuestas para sus dudas existenciales, o peor aún, si de verdad tiene alguna duda existencial o tiene su vida ya resuelta (para mal, en este caso, pero resuelta a fin de cuentas, porque no en balde la gente muchas veces prefiere seguridad a felicidad)... Aunque si me preguntan, el final podría haber sido un poco más pulido. ¡En fin! Peor hubiera sido uno de esos finales pseudopoéticos hollywoodenses con cámara silenciosa y voz poética en off lanzando un discurso pseudoshakesperiano sobre existencialismo de opereta.

IDEAL PARA: Ver una peli cultureta con un argumento razonable, actuaciones buenas y una dirección impecable.

domingo, 18 de noviembre de 2007

"Supercool" (2007).



-- "Superbad" (título original), "Supersalidos" (título en España). Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Greg Mottola.
-- Actuación: Jonah Hill, Michael Cera, Christopher Mintz-Plasse, Bill Hader, Seth Rogen, Martha MacIsaac, Emma Stone, Aviva, Joe Lo Tuglio, Clement Blake, Erica Vittina Phillips, Joe Nunez, Dave Franco, Marcella Lentz-Pope.
-- Guión: Seth Rogen y Evan Goldberg.
-- Banda Sonora: Lyle Workman.

-- "Supercool" en IMDb.
-- "Supercool" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Tenemos a un gordito infame, infame por lo feo, y para no desentonar, también infame por una personalidad grotesca (la clase de persona que por ser rechazada por feo, puede darse el lujo de gritonear a todos los que no le gritonean, ya saben, esa clase de fracasado), que tiene como mejor amigo a un tipo espigado y que algún arrastre podría tener con las chicas, si no se la pasara perdiendo el tiempo con el regordete. Están a finales de la secundaria, y en el umbral de un nuevo mundo. En ese nuevo mundo estarán separados; quedaron en universidades distintas, así es que tendrán que aprovechar los últimos días de amistad, antes de que la vida los separe (aquí en Chile, de tarde en tarde, los antiguos compañeros de Colegio se reunen e incluso siguen siendo amigos, pero en EEUU, según comentaba el columnista de un diario-de-derecha-pero-no-tan-de-derecha, al despedirse se dicen "que tengas una linda vida" porque nunca más se van a ver)... Y si por no ser populares se trata, es que ni siquiera son nerds, geeks o frikis... Bueno, un poco, por aquello de no perder el estereotipo, pero ni siquiera tienen líneas geniales de texto como "los espermios de Superman deben ser superpoderosos para no quedar estériles, apretados en tanto spandex". El caso es que el chico más rescatable tiene un prospecto femenino, una chica que siempre trata de coquetearle en clases de matemáticas, y el otro no agarra porque se la pasa pegado a ese furúnculo que le nació, y que... ¡el gordito, vamos! Y el gordito, por su parte, que ha ingresado a la clase de cocina porque es la manera más floja de obtener buenas calificaciones, acaba al lado de una chica linda, pero que de cocina, poco o nada (como manda el lugar común). Resulta que un amiguete común de ambos ha conseguido una licencia falsa, y eso significa la posibilidad de conseguir alcohol. De manera que ambos chicos enrolan a este tercero, un lamer con todas las de la ley, en una expedición para cazar alcohol, y de esta manera surtir la fiesta que la chica de la cocina está organizando. El plan es: emborrachar a ambas, porque sobrias en su sano juicio jamás, y tener sexo con ellas (y el lamer, a freir monos). Pero las cosas salen todo lo torcidas que se puede, la tienda en donde venden licores sufre un asalto, intervienen un par de policías, y en adelante, el resto del día y de la noche se convertirá en una odisea infernal... ¿Llegarán con el alcohol hasta su destino...? ¿Conseguirá nuestro esforzado trío tener por fin una noche de sexo...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de que en los '90s la comedia adolescente pedorreta parecía algo superado, un resabio de los '80s, ahogada por la sensibilidad alienada grungeta, el género experimentó una resurrección con filmes como "American Pie" o "Viaje censurado". Una cierta resurrección, al menos. Lo suficiente como para rodar parodias infames como "No es otra tonta película americana". El movimiento era lógico y natural, porque los 2000 resultaron tener un tufillo a '80s que marea (George W. Bush como la versión en sacarina de Ronald Reagan, discos neoochenteros de Madonna, Jigsaw como sucedáneo de Freddy y Jason...), así es que oliéndose un gran éxito, el avispado Judd Apatow, por otra parte con merecimientos bien ganados por la genial "Virgen a los 40", se dedicó a producir este filme. El resultado es... ejem... ¿a alguien le dice algo la palabra "hype"?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Creo que sucedió de esta manera. Judd Apatow se ganó reputación dirigiendo "Virgen a los 40" y "Ligeramente embarazado". De manera que se dedicó a producir otro filme, aportando su nombre como Productor, y dejando que el filme se abriera camino como pudiera. La idea de Apatow es realizar "comedia seria", signifique eso lo que signifique. Te debes reir con los personajes, pero a las últimas, se supone que debes empatizar con ellos. "Supercool" es el intento de aplicar esta filosofía a las comedias chorras adolescentes. Los críticos de programas de televisión, que se supone deben decir que Welles, Bergman y Allen son la repipa de cine, y todo lo demás apesta, pudieron frotarse entonces las manos y decir "¡por fin una comedia adolescente que podemos ver con tranquilidad, porque no tiene el espíritu de rebeldía juvenil incorporada en el microcircuito!", sin parar mientes en que una comedia adolescente estilo "La revancha de los nerds" o "Porky's" debe tener una inyección de rebeldía para funcionar, o de lo contrario... ¡no es adolescente! Las razones para el éxito de público, por otra parte, se me escapan, aunque supongo tiene algo que ver con el hecho de que la peli al menos distiende y tiene numerosos chistes para partirse de la risa, eso concedámoslo. Pero en general, el hype alrededor de la peli le hizo mucho mal. Porque al final del día, es poco lo rescatable, que no haya sido visto en alguna otra peli del género antes, con desenfado mucho mayor. Quizás, a fin de cuentas, el problema de esta peli es que desde el comienzo se toma demasiado en serio. Incluso aquí en Chile, hogar y patria del cine mediocre, orgullosos e ilustres Padres de la Patria de engendros como "Viva el novio", el cineasta Nicolás López se las arregló para abordar más o menos los mismos temas que "Supercool" (incluso el prota es gordo, aunque en este caso es friki starwasero) en su peli "Promedio rojo", y le salió francamente mejor. ¡Aquí! ¡En Chile! ¡Sí, les ganamos! ¡Cómo les quedó el ojo, yankis estirados!

-- Las chicas. Es que se me caía el babero viendo la peli... Y eso que no hay escenas excesivamente calentonas (bueh, se ve lencería en algún segmento, pero eso es todo). La chica pirada por el chico bonito es Martha MacIsaac, y viéndola, uno puede preguntarse cómo nuestro héroe es tan ganso de perder el tiempo con su amigo regordete, en vez de probar el dulce éxtasis del am... perdón, del sexo, en los labios... perdón... sí, quise decir de los labios... en los labios de esa bella chica. Y Emma Stone, por su parte, cumple con heroísmo su sacrificado papel de chica que manifiesta algún interés por el gordito infecto, y es que viéndolo y escuchándolo, de verdad una chica tiene que tener madera de heroína en los genes. Aunque estas cosas siempre dependen de cómo administren su carrera, no me extrañaría escuchar hablar de ambas en lo sucesivo. ¡Y es que se roban la peli! (la vieja teoría de que a la gente le gustan los winners: ellas ganan, los chicos son losers).

IDEAL PARA: Completistas de las pelis chorras adolescentes.

domingo, 2 de septiembre de 2007

"Ratatouille" (2007).


-- "Ratatouille". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Brad Bird.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Patton Oswalt, Ian Holm, Lou Romano, Brian Dennehy, Peter Sohn, Peter O'Toole, Brad Garrett, Janeane Garofalo, Will Arnett, Julius Callahan, James Remar.
-- Guión: Brad Bird, sobre una historia que éste desarrolla a partir de una anterior de Jan Pinkava y Jim Capobianco, con material adicional de Emily Cook, Kathy Greenberg y Bob Peterson.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.

-- "Ratatouille" en IMDb.
-- "Ratatouille" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Remy es un ratón que tiene un olfato extraordinario, que se ofende con todo aquello que se supone está destinado a ser comida de ratones (o sea, todo), y se enamora perdidamente del arte secreto y milenario de la cocina. En una expedición de búsqueda y conquista de un frasco de especias, es descubierto por una hostil ancianita que lo va a echar limpiamente de la cocina... a escopetazo limpio, si ello fuere necesario (una Bush cualquiera, esta viejecita, ¿eh?). En la hecatombe subsiguiente, la amigable casita de campo en la apacible pgadega fgancesa se viene abajo, y con ello la familia de roedores tiene que llevar a cabo una mudanza apresurada (salir poniéndole ruedas al culo, por decirlo de manera menos cristiana). En la catástrofe, Remy termina separado de sus congéneres, y de tanto vagar por las alcantarillas, se vuelve loco de remate. Tanto, que ve al famoso cocinero Gusteau hablándole y diciéndole que se ha vuelto tan loco que se lo está imaginando... (cuando una alucinación mental propia se le ocurra decirme que estoy loco, ya verán lo que le va a pasar: lo borraré de un plumazo tratamiento psicológico mediante, por insolente). Pronto, la ratita descubre que está en París. Y en vez de tratar de sobrevivir como mejor pueda, no se le ocurre mejor idea que enamorarse de la cocina de un muy elegante restaurante francés (a lo Ebichu: "cerebro de tres gramos"). Sucede lo obvio: terminan descubriéndolo, y peor aún, atrapándolo. Como en forma paralela ha llegado un pobre infeliz recién descolgado de la higuera, lo mandan a él como suche para deshacerse del sujeto roedoril. Cuando está a punto de despacharlo con un pasaje a las afueras de París, cortesía de un frasco sobre el Río Sena, el pobre infeliz se apiada del roedoreco, así es que termina concertando un pacto con él: el roedor le enseñará a cocinar, y a cambio, él le permitirá acceso a la cocina (a lo Ebichu: "Es una rata, después de todo"). Un acuerdo que podría funcionar... de no ser por el cabronazo jefe de cocina... por la chica dura que trata de no enamorarse de él... del cerebro del ñeco que está lleno de aire... de la familia de la rata, que trata de aprovecharse de la situación... de un implacable crítico de cocina que anda dando vueltas por ahí... de un inesperado testamento que podría cambiarlo todo... Lo que se está cocinando en definitiva, son problemas.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Desde mediados de los '90s, Pixar es toda una institución, con filmes como "Toy Story" y secuela, "Buscando a Nemo", "Los Increíbles", etcétera. Pixar ha hecho muy suya la filosofía de que una peli para niños que se conforme con ser sólo una peli para niños, no es ni siquiera una peli para niños. El secreto del éxito es un enfoque de comedia serio y adulto, sin por eso pasarse al terreno propio de las "pelis para adultos" (violencia y sexo, típicamente). "Ratatouille" es la peli de Pixar para pelear por la taquilla en la temporada 2007. Y lo hace bien. No tan bien como otras, quizás, pero de manera inesperadamente brillante, considerando lo cretino de la moralina final (puedes ser lo que quieras, "cualquiera puede cocinar")... Otro american dream, pero ambientado en París, vamos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Brad Bird. Este es quizás el único desde los tiempos de Walt Disney que ha conseguido inscribir su nombre en letras de oro y distinguirse por sí mismo, en el género cinematográfico del dibu animado. Su cine es una sabia y delicada combinación de comedia sin charrería, sensibilidad sin melaza, y humanitarismo sin moralina... bueno, sin mucha moralina, que por desgracia a veces la tiene en demasía (como aquí). Le hemos visto como guionista de "Milagro en la calle 8", como ejecutivo consultor en los primeros 181 episodios de "Los Simpsons" (la edad de oro del programa), y como director de "El gigante de hierro". Su consagración fue sin lugar a dudas ese gran filme que fue "Los Increíbles", y aquí tenía la difícil misión de mostrar que en aquel tiempo no estaba especialmente inspirado, sino que es capaz de mantener el nivel porque de verdad es un grande. Desde ya, digamos que la comparación con "Los Increíbles", en ese contexto, es inevitable, y que la comparación es desfavorable para "Ratatouille", que es una buena película, pero difícilmente alcanzará el estatus de clásico. Pero sigue siendo una gran película animada (mucho mejor que "Buscando a Nemo", si me preguntan). La receta es reducir los gags al mínimo, utilizar el humor físico sólo como complemento de la historia principal, y darle énfasis a la tensión dramática. Los resultados hablan por sí solos.

-- Puede parecer de perogrullo, o quizás se preguntarán qué relación tiene, pero el diseño de los roedores ayuda grandemente a la historia. Aunque su tratamiento tiene mucho de antropomórfico, los roedores no tienen forma humana ni son Mickey Mouse: se comportan como roedores, ven el mundo como roedores, y tienen la anatomía propia de los roedores. Por cierto, ¡no se comunican con los seres humanos! Parte importante de la trama deriva de los problemas que hay entre Remy y su humanito mascota para comunicarse: aunque nosotros escuchamos a los roedores hablar, desde la perspectiva de los humanos en la película se limitan a chillar, como esbozan un par de escenas sueltas por ahí. A la larga, ayuda mucho a la peli que se vean tan naturales (y limpios: incluso hasta podría pensar en comerme a uno de ellos algún día, después de catar mi plato de leche y mi Whiskas).

-- Las secuencias de acción. En "Los Increíbles", Bird nos había demostrado que no le tenía miedo a la acción, so pretexto de tratarse de una peli para niños, y aquí nos vuelve a demostrar lo mismo. Algunas de ellas, como la persecusión del testamento que anda dando vueltas por ahí, son tan adrenalínicas como cualquier peli de acción de hoy por hoy.

-- Michael Giacchino. El gran hombre cuya banda sonora fue capaz de hacer tanto por una serie inane como "Lost", el que consiguió recrear estupendamente el espíritu de la serie original en el soundtrack de "Misión Imposible III", el que nos entregó con la música incidental de "Los Increíbles" una de las mejores bandas sonoras del 2000 en adelante, está de regreso, y en plena forma. Por supuesto que una película ambientada en Francia tenía que tener sonidos franchutes, y Giacchino los incorpora, pero con sutileza y cuidado, sin abusar ni hacerla insufrible. Otra vez lo has hecho, Giacchino, y por eso te agradecemos, ¿qué sería de Brad Bird y J. J. Abrams sin tí...?

-- El final. El guión está resuelto de manera ingeniosa a veces, y de muy mala manera en otras... (mira tú que todo se arregla por un testamento y por una coincidencia familiar muy coincidencia) ...pero las situaciones acumuladas hubieran convertido a un final convencional en algo muy problemático. Tanto embrollo exigía medidas drásticas para escribir un final, y aquí tuvieron las agallas de tomarlo. No, no piensen algo trágico, que es una peli para niños y por lo tanto no muere nadie. No, tampoco queda nadie inválido. Es un final alegre, pero no es uno tan predecible como podría pensarse en algún minuto. El buen final de la peli redime muchos malos minutos que en la peli consiguen pasar así de soplados.

IDEAL PARA: Ver la enésima historia animada con la moralina de "follow your dreams", pero con un agradable estilo París, y un buen empaque audiovisual.

jueves, 16 de agosto de 2007

"Rebeldes con causa" (2007)


"Wild Hogs". Dirigida por Walt Becker. Protagonizada por Tim Allen, John Travolta, Martin Lawrence, William H. Macy, Ray Liotta, Marisa Tomei, Kevin Durand, M.C. Gainey, Jill Hennessy, Dominic Janes, Tichina Arnold, Stephen Tobolowski. Estados Unidos. Año 2007.

¿De qué se trata?
Doug es un pobre infeliz con el culo bien apontigado en su vida burguesa como ortodoncista, con esposa y un hijo que pasa de él, y recordando a veces sus viejos tiempos de alocado. Woody es un pobre infeliz casado con una modelo de trajes de baño que prefiere divorciarse de él a seguir adelante, pero que frente a la pandilla es el tipo que se echa a la modelo. Bobby es un pobre infeliz que quiere respeto de su familia, pero como su señora gana más dinero que él, pues bien, se siente con todo el derecho del mundo para tratarlo como a una pobre ave (¿qué esperabas, comprensión...? ¡Es una mujer, demonios!). Dudley es un cableta incapaz de separarse de su compu, y cuando hace algo salvaje como para enloquecer, es tatuarse un emblema de Apple... Woody, el tipo quiero-y-no-puedo con la modelo, se pregunta entonces en qué puñetero minuto de la vida perdieron el rumbo, y propone salir rumbo a la aventura, al camino, hacia ninguna parte, sin reglas, únicamente para recordar los tiempos de gloria, lo que solían ser, lo salvajes que eran sus vidas. El gritoneado se lo cuestiona un poco, el cableta acepta, pero el dentista piensa en las cuentas, el trabajo... Hasta que de pronto, con presionar delicadamente un botón y otro, la esposa consigue alocarlo un poco. Así es que salen los cuatro al camino. Al principio todo pareciera marchar como se supone; es decir, cuatro hombres solos que dan para pensar que andan en algo gay, cosas así... Pero las cosas se pondrán un poco más serias cuando estos cuatro sucedáneos descafeinados de Lucky Strike encuentren a los bikers de verdad, los de "mírame y te meto el puño por la mandíbula hasta el bulbo raquídeo". Las cosas amenazan con salirse de control poco a poco, en particular cuando Woody tiene una muy poco reflexiva idea, y, pues bien, cómo decirlo... Querían aventuras, ¿verdad? Pues piensa bien lo que deseas, porque puedes encontrarlo...

El espíritu de los tiempos.
La cultura biker es tan americana como los mafiosos italianos, los narcos latinos o los productores de cine judíos... Creo que elegí mal los ejemplos. Voy de nuevo. A falta de una tradición orgánica común, Estados Unidos se ha integrado en un tropel de tradiciones de todo tipo y calibre: el jazz de Nueva Orléans, el estiramiento intelectualoide de Nueva Inglaterra, el pie de manzana de Kansas... y por qué no decirlo, los motociclistas. Aniquilados los cowboys por el avance imparable de la tecnocracia, llegaron su relevo, los bikers, buscadores de libertad y gozosos de encontrarla; emblematizados, por supuesto, en la mítica "Busco mi destino" de 1969 (por cierto, Peter Fonda, el prota de ésa, hace un cameo aquí, como gurú biker). Con el tiempo, la cultura biker se ha hecho algo de postín, por supuesto, como todos aquellos movimientos rebeldes que terminan engullidos por una sociedad y vendidos como paquete de consumo para las masas (hippies, punkies, gothies, etcétera), precisamente porque la gente compra rebeldía. Esta peli da justo en la diana al respecto. Porque debajo de su empaque de comedia más o menos facilona, e incluso con su poco de ñoñardería moral, hay un par de reflexiones bastante contundentes sobre lo que significa en verdad ser un rebelde, en una sociedad que todo lo aplasta y lo consume en el mäelstrom del conformismo apenas levanta cabeza.

¿Por qué verla?
- Partamos por los cuatro actorazos protagónicos. Están simpáticos. Están la mar de simpáticos. ¡Oigan, podría invitarles a tomar una cerveza! Alabar el trabajo actoral de William H. Macy es, por supuesto, casi una insolencia, habida cuenta de que éste no necesita carta de presentación para el cinéfilo promedio. Pero es que miren, está Tim "Barra de Plomo" Allen; y Tim Allen está simpático y querible como nunca. John Travolta, por su parte, hace más o menos el mismo papel de pesadote que siempre, pero ahora en clave de autocachondeo que lo hace... ¿diré la palabra...? sí, la diré... Querible. Hacía tiempo que no veíamos a Travolta así de grande. Y, oigan... ¡Hasta Martin Lawrence, nigga candidato a las algodoneras por su criminal prontuario cinematográfico, está simpático! Nada de sobreactuación, nada de tratar de pasarse de gracioso. Además, se nota que el cuarteto protagónico se lo pasó chupi rodando la peli. Una peli rodada con buenas vibras, es una peli que transmite buenas vibras, y ésta las transmite por todo lo alto. Saquen ustedes cuentas de cuántas pelis que hablan sobre la amistad y la solidaridad entre camaradas han visto, y cuántas de ellas tienen de verdad esa química propia de camaradas que se van a defender en las buenas y en las malas...
- Siguiendo con lo anterior, los personajes. Bien mirados, son cuatro patéticos perdedores a quienes la vida ha pasado por delante, pero de alguna manera se las han arreglado para conservarse fieles a sí mismos, y en medio de toda su mulería y ridiculez, nunca despiertan ese negro sentimiento que es la compasión. Los chistes se hacen con los personajes y a través de los personajes, no a costa de ellos, y eso es algo que se agradece. Incluso hasta el computín, personaje que carga con algunos de los momentos más patéticos de la cinta, tiene también sus segundos de gloria, y bien ganados (además, es el que se echa a la chica).
- Los secundarios también están en su punto. Poner a Ray Liotta como el jefe de los bikers malvados podría tener su crimen sobre el papel, habida cuenta de que este chico malo anda sobre la cincuentena (por cierto, ese pelo negro, ¿será teñido...?). Pero como villano está grande e inmenso, infunde ese respeto que ha conseguido sacar en sacatapunta películas de mafiosos que ha hecho, e inspira. Cuando grande, quiero ser como él. En cuanto a Marisa Tomei, hace más o menos su rol de siempre, pero... Vale, no es la actriz más bonita de todas, pero debe ser una de las más carismáticas de Hollywood, ¿por qué le echan entonces tanta putada encima...? Verla en pantalla siempre es un placer, y esta peli no es una excepción; cuarentona y todo, se sienta por todo lo alto en jessicas y mandys, por mencionar algunos nombres pindies que vienen a mi cabeza ahora.
- Esta película consigue mantener el tono de comedia a lo largo de todo el metraje. Repasemos algunos de los vicios comunes de la comedia hollywoodense: mantienen un nivel plano casi todo el metraje, tienen una o dos secuencias de reventón humorístico, y promediando los dos tercios hacia el final, tienen una secuencia de bajón dramático para que el personaje crezca, madure, se descubra a sí mismo, y recalcar la moralina. Pues bien, si ven esta película, se librarán de todo eso. Hay un momento en que los personajes se ven las caras, sí, y deben descubrir en qué madera están tallados, pero está tratado de manera rápida y ondera, y por tanto no hay lugar para la lágrima fácil ni para el chantaje emocional. Al principio parece comedia facilona, y ya puede uno temer que todo degenere en el humor pedorreta que se ha clavado como un dardo envenenado en el cine desde los noventas a la fecha. Pero no. Hay un poco de humor físico (caídas graciosas, para que nos entendamos), pero también diálogos ingeniosos, y el mejor humor de todos, o sea, el que nace de una interpretación graciosa. ¿Qué más se puede pedir...?
- La banda sonora. Después de tanto despropósito electrónico combinado con apestoso nü metal, es agradable escuchar una banda sonora que se permite libertades con el rock clásico y de toda la vida. Rock setentero, por supuesto, incluyendo AC/DC ("Highway to Hell"), pero con algunas cosillas por ahí que... ¿pueden imaginarse a Tim Allen tratando de rescatar a William H. Macy, con la canción "Thunderkiss '65" de Rob Zombie...? Pues bien, no necesitan imaginarlo, vean la película y lo verán en technicolor.
- La peli se permite reflexionar también sobre el sentido de la autenticidad. ¿Qué es ser auténtico, qué es ser rebelde, en un mundo hiperplastificado que se traga toda la rebeldía antisistema y la fagocita para venderla empacada como producto manufacturado...? Curiosamente, nuestros héroes son grandes porque no tratan de ser rebeldes onderos al uso, ni siquiera por ser bikers, sino que tratan de ser auténticos consigo mismo. ¡Ah! Y eso, casi sin diálogos moralizantes de utilería. "Show, don't tell", dice el viejo adagio cinéfilo, y aquí vemos el problema no porque los personajes nos lo restrieguen por la nariz, sino porque los vemos actuando de esa manera.
- Seamos honestos. La peli flaquea al final. Aunque por otra parte, los guionistas se la pusieron difíciles para concluirla. Pensándolo mejor, es posible por otra parte que este final más o menos amable (quizás demasiado amable) sea el mejor posible. Después de todo, nuestros personajes no son unos héroes, a fin de cuentas. Quizás esa es la magia de la peli: nadie espera que sean más grandes que la vida, sino simplemente ellos mismos. Y sí... Pensándolo bien, es un buen final.

IDEAL PARA: Reirse, reirse, reirse, a carcajadas y con inteligencia.

domingo, 29 de abril de 2007

"Letra y música" (2007)


"Music and lyrics". Dirigida por Mark Lawrence. Protagonizada por Hugh Grant, Drew Barrymore, Haley Bennett, Brad Garrett, Kristen Johnston, Campbell Scott, Scott Porter, Nick Bacon, Andrew Wyatt, Dan McMillan, Tom Foligno, Zak Orth, Brooke Tansley, Daniel Stewart Sherman, Aasif Mandvi. Estados Unidos. Año 2007.

¿De qué se trata?
En los '80s los PoPs eran grito y plata, con un videoclip pegadizo y hortera llamado "Pop goes my heart" (la letra decía algo así como "no quería enamorarme, pero mi corazón hizo ¡pop!..."), tan pegostioso que servidor puede dar fe de haber salido del cine tarareando la dichosa melodía. Pero esos lindos tiempos pasaron. Ahora, esos carcamales musicales sólo son llamados para eventos como "La batalla de los '80s", un programa de TV en donde los grandes de antaño se calzan guantes de boxeo, y... creo que entienden el concepto. En medio de esa decadencia, y peor aún, en medio de esa carestía monetaria para uno de los prohombres de PoP, aparece una oportunidad dorada. Una niñata candidata a revelación pussypop de la temporada, con un físico vagamente reminiscente de American Idol y un airecillo a lo Shakira, pero en versión indostánica en vez de árabe, ha sufrido un hondo drama existencial después de haber roto una relación que duró la dilatada cantidad de dos meses, y al encontrar consuelo en una frase de un maharishi, quiere una canción con esa frase. Y la encarga al antiguo ídolo de PoP, por el cual siente una honda admiración (si es que hay algo de hondo en esa chica de pensamiento superficial y curvas anoréxicas, claro está). El problema es que nuestro heroico cantante, pues bien, hace años que no compone algo nuevo, porque no en balde se gana la vida en presentaciones de tipo "¡¡felicidades generación 1987!!", hasta que por esos accidentes del destino que sólo ocurren en las comedias románticas, una linda joven que le riega las plantas (en sentido literal, ¡no sean malpensados, por favor!) descubre tener talento para escribir letras. De modo que una nueva dupleta musical de oro ha nacido, y ahora ambos deberán trabajar contra el tiempo para componer la dichosa canción, además de aprender sobre ellos mismos, superar las dificultades del pasado, separarse y volverse a encontrar... lo de siempre, vamos.

El espíritu de los tiempos.
La Edad de Oro de la Historia de la Música es el período comprendido entre el primer disco de Depeche Mode en 1981, y el "Tactical neural implant" de Front Line Assembly. Cualquiera otra cosa que les digan, ese fulano no sabe de música. Están por supuesto The Beatles, The Rolling Stones, The Who, Jethro Tull, Black Sabbath, Mozart, Beethoven y Vivaldi, pero la misión de aquellas generaciones que gimieron y estuvieron de parto, fue llevar a cabo la preparatio evangelica que culminó en la gran revelación que significó el "Speak and Spell" de Depeche Mode, y su esquizo "Just can't get enough". Después de años de sequía en donde tuvimos que aguantar la horrorosa actitud autocomplaciente y autoflagelante de los grungies ("¡oh, mírame, qué mal me siento, mira cuán sublime es mi dolor autorreferente! ¡El mío, dije, no el tuyo!"), perpetuada ad memoriam por el cine indie y pelis más o menos de culto como "El cuervo", he aquí que otra vez hemos regresado a tu santo nombre Sion, hemos vuelto a las raíces, "ya viene la fuerza de los ochentas"... Algo que ya a finales de los '90s se olían, con filmes como "La mejor de mis bodas" (curiosamente, también con Drew Barrymore, en aquellos años en la división detox del cine), pero que fue en el 2000 que estalló con fuerza.

¿Por qué verla?
- Si fuiste un fan de los '80s, ésta es tu película. No porque esté plagada de referencias y guiños a la época, sino porque las alusiones están en su justa medida, ni una más ni una menos. El videoclip de "Pop goes my heart" es simplemente para desternillarse de risa, con su escenario con cuadraditos blancos y negros, o con la secuencia íntegra del hospital (¡yo he visto eso en un video de la época, estoy seguro de haberlo visto, pero ¿en cuál...?!). La historia de PoP es alusión más que directa a las peleas medio homoeróticas de la dupleta de Tears For Fears, con algún toque WHAM! para que no digan después por ahí. Pero el momento más triunfal es por supuesto cuando tocan, así a santo de nada y como simple musiquilla ambiental en una celebración de "20 años de la generación '87", el tema "NeverEnding Story", de Limahl (recién salidito en esos años de Kajagoogoo... ¡cuántos recuerdos!).
- En cuanto a comedia romántica... Pues bien, el señor Marc Lawrence escribió antaño "Miss Simpatía" y "Miss Simpatía 2: Armada y fabulosa", además de dirigir (y escribir) otra de Sandra Bullock, esta vez junto a Hugh Grant, "Amor a segunda vista"... Pero pueden creerme que aquí está mejor y más refinado. No tuvo a Michael Caine que le salvara el barco como en "Miss Simpatía", pero a cambio Drew Barrymore hace bastante bien lo suyo (que es más o menos lo de siempre en las comedias románticas a la medida de Barrymore, con escena de humor físico con tropezón y caída incluida). Y Hugh Grant... pues bien... no es muy honroso lo que diremos de él, pero es que en verdad, DE VERDAD da el tipo de personaje que ha estado vegetando en el limbo de sus éxitos de antaño, y acepta de lo más bien que su cuarto de hora ya pasó; quizás sea el rol actoral de su vida, y quizás lo sea porque básicamente se esté interpretando a sí mismo... (¡qué lejanos sus tiempos como secundario pijo en "Perversa luna de hiel"!). También roba cámara indiscriminadamente la novatísima Haley Bennett, como la cantante Cora, consiguiendo que su personaje se vea como eso precisamente, un personaje, y no una simple caricatura de Britney Spears (a pesar de los chistes y alusiones que son de rigor en un guión que se mete con estos temas musicales). O sea, tenemos una película que se atreve a confiar en el capital más fuerte de todos, los personajes, una verdad del tamaño de los Jardines Colgantes de Babilonia que los productores de Hollywood tienen la mala costumbre de olvidar (y pagan un alto precio por eso, muchas veces).
- Diálogos muy bien cuidados. Como la genial contestación de Grant a Barrymore, cuando ella le representa que le han hecho una declaración tierna, en particular viniendo de un hombre con los pantalones apretados: "es que llevan la sangre hasta mi corazón".
- A veces, como quien deja caer un pedacito de tomate de una pizza italiana, escondido en los recovecos de la trama, hay alguna pequeña joyita lista para ser descubierta. En esta película, se trata de uno de los mejores diálogos que he escuchado jamás, sobre la naturaleza de componer una canción. Cuando las dos mitades del tándem creativo están componiendo la canción, ella explica exactamente aquello que las banditas de garage nunca entienden, y por eso fracasan: que una canción se compone de dos partes, que la música es el enganche o la presentación, pero luego viene la letra, y la letra es el verdadero mensaje que soporta la música... un consejo gratis que da la película, y para los despistados que lo pasaron por alto, repetido claro y fuerte por su seguro servidor el General Gato... así es que si eres un guitarrista de garage, YOU'RE READING IN CINE 9009 NOW, THEN NO MORE EXCUSES, LOSER!!!

IDEAL PARA: Fanáticos de las comedias románticas, nostálgicos de los '80s, y en general quienes quieran ver una película buena y relajada a secas.

domingo, 4 de marzo de 2007

"El descanso" (2006).


-- "The Holiday". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Nancy Meyers.
-- Actuación: Cameron Díaz, Kate Winslet, Jude Law, Jack Black, Eli Wallach, Edward Burns, Rufus Sewell, Miffy Englefield, Emma Pritchard, Sarah Parish, Shannyn Sossamon.
-- Guión: Nancy Meyers.
-- Banda Sonora: Hans Zimmer.

-- "El descanso" en IMDb.
-- "El descanso" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

She is English, trabaja en un periódico, y mira con ojos de cordero degollado a un galancete con el cual su vida ha sido un infierno. En particular ahora, cuando el macho english "se ha olvidado" de anunciarle su matrimonio con otra chica, con la cual le puso una florida cornamenta durante su relación. She (the other "she") is american, produce trailers para el cine, y está fastidiada hasta la chasquilla con un galán que se ha quedado en trabajos que difícilmente podrían ser no ginecológicos, habida cuenta de que duran hasta las 3:00 AM. Así es que la chica americana se mete de manera impulsiva a Internet y descubre un lindo paraje en Inglaterra, en donde la pregunta "¿cuántos hombres hay?" se contesta con "zero". OK! Ambas chicas no se conocen, no se han visto nunca, y no se extienden vales a la vista en prevención de la responsabilidad civil subsiguiente, pero se embarcan en un programa de intercambio de casas, autos, etcétera. Serán dos semanas, y pasarán cada una Navidad en la casa y país de la otra. A la inglesa, todo se le da bien cuando descubre el castillo fílmico que la americana tiene armado en L.A. Descubre también a un vecino que es guionista, o fue guionista en los años mozos de Hollywood. Y conoce a un compañero de trabajo de la americana que está comprometido, pero que igual tiene su sex-appeal (y, cáiganse de espaldas, es Jack Black...). A la vez, la americana pasa los sufrimientos de la Gehenna y el Gólgota en Inglaterra, en una propiedad campestre nada más lejana a su estilo de vida californiano, pero cuando pensaba que la rusticidad imperante era mucho para ella y sus uñas bien manicuradas, aparece el guapo y metrosexual hermano de la inglesa, y entonces se piensa mejor las cosas. Y así empiezan las vidas paralelas de estas dos chicas, que alejándose de todo aquello que tienen, se redescubren a sí mismas, renacen, siguen las recetas de los suplementos femeninos de los periódicos, se enamoran y arreglan sus vidas...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nancy Meyers se está perfilando seriamente como una de las mejores hacedoras de comedias del 2000 y pasados, con una receta tan vieja como eterna: la mejor de las gracias no está en el chiste fácil ni en el gag que después de un rato se hace predecible, sino en personajes que sean graciosos por sí. Merced a esto, se le puede perdonar el espíritu más bien ultraconservador de sus películas (léase "Lo que ellas quieren" o "Alguien tiene que ceder"). Se le puede perdonar también su tendencia a cargar las tintas a los hombres malos versus las mujeres inocentonas y que cometen errores por su inexperiencia, etcétera. Nada de extraño, considerando los muchos años y trabajos que, años atrás, doña Meyers hiciera para la Walt Disney. El chiste es que Nancy Meyers lo hace con un tono de tomárselo en solfa, sin tratar de dar lecciones para la vida (de todas maneras, la moralina va entre medio), a diferencia de su colega Nora Ephron, que como la señorita Meyers es también deudora de la comedia clásica a lo Frank Capra o Gene Wilder, pero que se lo toma mucho más en serio, con resultados enormemente más devastadores (léase bodrios insignes como "La hechizada", "Sintonía de amor", etcétera).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Cameron Díaz y Kate Winslet. Sin mostrar cuerpo, paseando más o menos los roles que han hecho en otras películas, y dándose rienda suelta para juguetear a gusto (y sin mostrar cuerpo, snif...), lucen inmensas como la vida misma. Sus personajes no pasan de ser la clásica chica en problemas sentimentales (con el resto de la vida arreglada por una buena cuenta bancaria, eso sí), que se redescubren a sí mismas a medida que les pasa la vida. Pero lo hacen con un impecable sentido del humor, y construyen personajes atrayentes y emotivos.

-- Jack Black. En esta peli, los personajes hombres son bastante penosos, salvo el que interpreta Jack. Aunque no lo crean, Jack Black está fuera del estereotipo del amiguete friki e insoportable en donde lo encasillan siempre, y aunque repite algunos tics actorales propios, su personaje gana enteros, interpretando a un tipo feo como la mentira, pero que conquista a la chica buena a punta de puro intelecto. Del otro galán, de Jude Law, no digamos nada: al hombre le gusta jugar al metrosexual pasadito a maricón, y aquí hace de macho hipersensible (otra vez). Lo hace bien, por supuesto, pero a ratos de tan meloso pasa a ser insufrible.

-- A pesar de ser básicamente una peli del género "autoayuda y sanación interior", hay también otra veta, que termina por comerse a la película entera, cual es el homenaje al cine clásico, al de siempre, al que hizo grande a Hollywood, antes que los tiburones de las grandes corporaciones hicieran su aparición. Homenaje a: bandas sonoras clásicas (Ennio Morricone y "Cinema Paradiso" citado textualmente una en diálogo y otra como música incidental de un personaje), actores (Dustin Hoffman en cameo, Bárbara Stanwyck elogiada por otro personaje), y al mundillo fílmico antiguo en general (todos los segmentos con el guionista nonagenario). Ningún amante del buen cine podría dejar de gozar con esos detallitos puestos ahí con tanto primor.

-- Escenas impagables. Jack Black en la tienda de videos, haciendo honor al trabajo de su personaje como compositor de música para pelis, cantándose bandas sonoras de pelis como "Carros de fuego" y "Tiburón" y haciendo los efectos sonoros a capella. La revelación de la identidad de Susan y Olivia. La pelea de Jack Black con su novia. La rebelión final de Kate Winslet contra su antiguo novio. La manera en que Jack Black se consigue compañía para el Año Nuevo. El discurso final del guionista.

-- ¡¡¡POR FIN UNA PELÍCULA CON AMBIENTACIÓN EN LA CAMPIÑA INGLESA, QUE NO HACE UNO DE ESOS MALDITOS Y REPETIDÍSIMOS CHISTES DE INGLESES!!!

IDEAL PARA: Amantes de las comedias románticas a la antigua, del cine clásico de Hollywood, de Cameron Díaz, Kate Winslet, Jack Black... y necesitados de un filme que les permita mirar la vida de frente y con optimismo.

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