11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 15 de septiembre de 2013

"Hooligans: Defiende a los tuyos" (2005).


-- "Green Street" (título original en inglés, para Inglaterra), "Green Street Hooligans" (título en inglés para distribución internacional). Estados Unidos / Inglaterra. Año 2005.
-- Dirección: Lexi Alexander.
-- Actuación: Elijah Wood, Charlie Hunnam, Claire Forlani, Marc Warren, Leo Gregory, Geoff Bell, Kieran Bew, Henry Goodman, Christopher Hehir, Terence Jay, Ross McCall, Francis Pope, Rafe Spall, David Alexander, Oliver Allison.
-- Guión: Dougie Brimson, Lexi Alexander y Josh Shelov, basados en una historia de los dos primeros.
-- Banda Sonora: Christopher Franke.

-- "Hooligans: Defiende a los tuyos" en IMDb.
-- "Hooligans: Defiende a los tuyos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En una de esas habitaciones universitarias de Estados Unidos que se prestan para tantas marranadas de ésas que sabemos, vemos que Elijah Wood es expulsado casi a punto de titularse. ¿El cargo? Esnifar blanca. Sólo que no es suya. El azúcar pertenece a su compañero de cuarto que, como buen WASP yanki, tiene apellido gay. Cabrón malagradecío, mira que incriminar al tipo que nos salvó a todos arrojando el Anillo Unico en el Monte del Destino (bueno, casi... dejémoslo hasta ahí). El caso es que el hilo se corta por lo más delgao, el otro tiene influencias y Elijah Wood no, así es que el pobre termina en Inglaterra, en la casa de su hermana. Sólo que su hermana está matrimoniá con un inglés. Que, miren ustedes por donde, no es de esos ingleses estiradetes de peli comercial promedio, sino uno más bien proleta de ésos de cine inglés (aunque, vamos, hasta para ser proletas los ingleses tienen estilo, que no es lo mismo ser proleta en una de esas casas pareadas con maceteros y geranios en las ventanas, que serlo en una población lumpen chilena, y eso que los chilenos son los ingleses de Latinoamérica). Y el inglés al mismo tiempo tiene un hermano, que llega justo a tiempo a sablear algunas libras y peniques. El cuñao del prota, como tiene entradas para un espectáculo de estoquello con su señora (que es Claire Forlani en sus buenos años, así es que no es para culparlo por querer hacer al mundo entero a un lado para estar con su churriñurri), el muy cabrón decide enchufarle el Elijah Wood al hermano, para que ambos dejen de jorobar. Porque si hay algo que haces por tu esposa, es mandar el hermano de la esposa al estadio con el concuñado hooligan. Aweonao. Al principio, el concuñao de Elijah Wood medio fastid... ¿perdidos? Veamos. Elijah Wood, hermano de Claire Forlani (la buenorra), que es esposa del proleta inglés (el cabrón), que a su vez es hermano del hooligan. ¿Nos entendemos ahora? Bien. El caso es que el hooligan maldita sea si le enchufan el amigo americano, así es que primero trata de hacer lo que todo hooligan que se respete hace: asaltarlo (aunque sea su concuñao...). Pero al final, el hooligan encuentra a Elijah Wood tan patético y aweonao, que hasta le cobra cariño y too (únete al club). Sucede lo inevitable: que como Elijah Wood se siente estorbando en la casa de la hermana, y aceptado entre los hooligans (bueno, al principio no, ya saben, por aquello de "debes ganarte tu lugar entre nosotros y tal"), termina convirtiéndose él mismo más y más en un hooligan. ¿Terminará encontrándose a sí mismo entre los románticos rebeldes del fútbol? Déjenme darles una pista. Es una peli inglesa pero financiada además con capitales yanketas. ¿Desde cuándo una peli financiada con capitales yanketas acaba dándole la razón a los rebeldes? Star Wars no cuenta, en Star Wars los rebeldes son rebeldes, pero es que el Imperio se había rebelado antes, y rebelde que se rebela contra rebelde tiene cien años de perdón. Así es que, repito: ¿desde cuándo una peli financiada con capitales yanketas acaba dándole la razón a los rebeldes...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En el cole a todos les enseñan que la historia va de la Antigüedad, en donde todos eran déspotas orientales salvo esos majos griegos y romanos, a la Edad Media en donde todo eran tinieblas y teocentrismo, a los Tiempos Modernos en donde hubo un poco más de libertad económica e intelectual, y finalmente la Epoca Contemporánea en donde hay libertad, democracia y derechos humanos. Aunque a poco de rascar, uno descubre que la Historia no es tan lineal y que cambian los actores y las causas, pero las luchas siguen siendo más o menos las mismas: los de arriba siempre buscando una parcelita adicional de opresión, y los de abajo siempre buscando sacudirse el yugo de la opresión para... ¿construir un mundo mejor? ¡No, joer! ¡Para oprimir a su vez, leñe! ¿Y qué pasa con los perdedores del sistema, los fracasados, los que nunca llegarán a oprimir a nadie más? Pues construirse sus propias parcelitas, sus feudos, aprovechando los intersticios del sistema. Como aprovechar el derecho de libre reunión y asociación para crear barras bravas y transformar los campeonatos de fútbol en batallas campales en donde desquitarse de los demás rompiendo cosas, y a veces huesos. Porque eso del patriotismo y la democracia está bien, pero a la hora de ir a la guerra, qué prefieres: ¿Ir a la guerra por tu país y regresar convertido en un inválido de mierda con desorden postraumático estilo Rambo, y todo para que TU PUTA VIDA NO MEJORE NI UN MILIGRAMO PORQUE LOS BENEFICIOS DE DICHA GUERRA SE LO VAN A QUEDAR LOS PECES GORDOS QUE NO DISPARARON NI UN PUTO TIRO? ¿O prefieres ir a la guerra por tu equipo de fútbol, gente que al menos te proporciona 90 minutos de sano entretenimiento deportivo (con 30 adicionales en caso de empate), con la ventaja de que además ES UNA GUERRA QUE COMO SE PELEA CON PIES Y PUÑOS TIENES UNA MUCHA MEJOR PROBABILIDAD DE GANAR O AL MENOS REGRESAR VIVO Y EN UNA SOLA PIEZA? La respuesta está clara. Está tan clara, de hecho, que se ha transformado varias veces a lo largo de la Historia en política de estado, desde los Juegos Olímpicos de 1936 hasta el juego de rugby ése explotado por un Nelson Mandela tan maquiavélicamente brillante que hasta para adaptación al cine bajo título de "Invictus" dio y too. Y bueno, así surgieron los hooligans europeos, las barras bravas latinoamericanas... a las que, a pesar de todas las rasgaduras con puñales en la vestimenta y cenizas en el pelo por parte de las autoridades que lamentan los heridos y destrozos, en realidad tampoco es que hagan mucho por apretarles las tuercas ya que, como sabemos, el fútbol mueve millones, y muchos de esos millones de repente terminan, así como así, quién sabe cómo, de pura chiripa nomás, financiando campañas políticas. Incluyendo el sueldo de honorables políticos. En billetes que, miren ustedes por donde, después aparecen en los bolsillos (¡o las ligas!) de alguna estriptisera o nudista por ahí. Por pura casualidad, que nadie vaya a pensar mal, caray, que estos billetes viajan a su bola y después miren ustedes dónde uno se los encuentra. El juliganismo no es que se trate de un subproducto lamentable-pero-inevitable de nuestra vida en democracia. El juliganismo en realidad es una muestra del fracaso de la democracia, o al menos de una manera de hacer democracia, LA NUESTRA, por la sencilla razón de que UNA DEMOCRACIA INCLUSIVA Y PARTICIPATIVA NO EMPUJARÍA A TANTAS PERSONAS A REALIZAR CONDUCTAS ANTISOCIALES DE ESA CALAÑA CON TANTA IMPUNIDAD. En medio de todo esto cayó la peli "Hooligans". En la que Elijah Wood tenía interés porque, bueno, sobre él pendía la larga sombra de "El Señor de los Anillos" y tenía miedo de quedarse encasillado como el tierno y criptogay Frodo (aunque su rol en "Hooligans" tiene también mucho de tierno y criptogay, jejejé...), razón por la que también aceptó el rol de creepy serial killah en "Sin City". No te preocupes, Elijah, que lograste sacudirte el typecasting y ahora ya no mucha gente te contrata para hacer de Frodo over and over again. Bueno, ahora ya no mucha gente te contrata para hacer cualquier cosa en realidad, pero lo principal era que no te contrataran para hacer de Frodo over and over again, ¿verdad...?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Al contrario que muchas pelis en donde el cine se mete a explorar un submundo marginal y con sus propios códigos, haciéndolo de manera condescendiente para que la audiencia pueda tener seguras y confortables reacciones que oscilen entre el "lo sabía, son unos payasos" y "lo sabía, son unos cabrones de mierda", o por el contrario, que crea alrededor de ellos un aura romántica que los distorsiona más allá de todo reconocimiento (seriously, ¿ustedes han visto a Jack Sparrow y su tripulación de piratas de "La maldición del Perla Negra" y secuelas hacer algo remotamente cercano a VERDADERA PIRATERÍA, como asaltar una nave, saquear un puerto, matar, incendiar y violar? No, ¿verdad?), "Hooligans: Defiende a los tuyos" consigue transmitir una imagen más o menos desapasionada del fenómeno del juliganismo. Debe influir el hecho de que este proyecto sea más inglés que yanketa, salvo por las inevitables inyecciones de presupuesto. Y debe influir también que fue el primer bebé fílmico de Lexi Alexander, una realizadora que dista varias leguas del perfil común del cineasta mercenario (a saber: 1.- Es mujer, 2.- Es alemana y alemana-no-judía, y créanlo o no, 3.- Es campeona de karate). Y que cuando ingresó al sistema, se llevó un fiasco de proporciones ("The Punisher: Zona de guerra"). El caso es que la peli ofrece un retrato bastante ecuánime del juliganismo, ensalzando tanto sus puntos fuertes como los débiles. A veces carga las tintas un poco demasiado, en particular gracias a un guión un poco demasiado bien estructurado para que todo ocurra a conveniencia (los ejemplos más flagrantes son que el prota haya estudiado periodismo, lo que se transformará en un punto de la peli, o la muy adivinable difícil-de-adivinar identidad del mítico hooligan desaparecido), pero nunca resulta moralista ni intenta sermonearnos acerca de lo maaaaaalos que son los hooligans, o por el contrario, venderlos como lo más cool de lo cool. A través de la peli es fácil entender por qué a pesar de ser unos losers sociales (y en buena medida precisamente por ello), los hooligans forman una especie de gran familia en donde pueden sentirse acogidos los que no tienen acogida en ninguna otra parte. Y esto, sin perder de vista por otra parte todo el sinsentido que representa la violencia júligan, en particular la que se sale de madre y deja heridos e incluso muertos en el camino. Como decía, la peli deja que el espectador se forme sus propias conclusiones. El mecanismo narrativo de poner a un yanketa metido entre los hooligans puede ser algo irritante como concesión a la estupidez del espectador promedio yanki, que no puede seguir una historia sin un personaje surrogatorio que sea de su raza para verlo todo con ojos similares a los suyos, pero el buen quehacer de Elijah Wood permite sortear ese escollo sin dificultades. En donde la peli se queda algo corta, es en describir el juliganismo en términos sociales. No es que la peli no lo intente. Un diálogo clave de la peli nos revela el desprecio de un personaje hooligan por la Guerra de Irak, irónico si se considera que ser un hooligan es más o menos estar en permanente estado de pie de guerra contra otros hooligans. En otro punto de la peli, el hooligan que hace de niñera le enseña a Elijah Wood que debe pasar desapercibido bajo las cámaras de seguridad, una alusión directa a la cultura de la invasión de la privacidad y de la supervigilancia orwelliana que se instaló en el mundo post 9-11. Por desgracia estas alusiones y tintes son sólo esto, alusiones y tintes, y faltó más bravura en redondear el concepto (pienso por ejemplo, en un contexto muy diferente, "Fiebre de sábado por la noche" se lleva un festín contraponiendo la brillante cultura disco a la brutal realidad cotidiana de sus personajes perdedores). Pero es un caso de "pudo haber sido mejor", no de peli fallida ni mucho menos. "Hooligans: Defiende a los tuyos", con sus logros y sus fallas, es casi una peli imprescindible para entender y conceptualizar muchas cosas: la manera en que nos relacionamos, cómo formamos tribus urbanas, y sobre todo, como la libertad y la democracia a inicios del siglo XXI no funcionan en lo absoluto para los proletarios cuya única salida al final del horizonte es agarrarse a puñetazo limpio con otros proletarios por una causa tan abstrusa como el color de una camiseta deportiva.

IDEAL PARA: Ver una estupenda peli acerca de las relaciones entre el deporte, las tribus urbanas y nuestra sociedad democrática.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 25 de octubre de 2012

"Rollerball" (1975).


-- "Rollerball". Inglaterra. Año 1975.
-- Dirección: Norman Jewison.
-- Actuación: James Caan, John Houseman, Maud Adams, John Beck, Moses Gunn, Pamela Hensley, Barbara Trentham, John Normington, Shane Rimmer, Burt Kwouk, Nancy Bleier, Richard LeParmentier, Robert Ito, Ralph Richardson.
-- Guión: William Harrison, basado en su propia historia corta.
-- Banda Sonora: André Previn.

-- "Rollerball" en IMDb.
-- "Rollerball" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

ROLLERBALL!!! ROLLERBALL!!! ROLLERBALL!!! Se está jugando lo que vendrían a ser parece ser que los cuartos de final del mundial mundialosos del deporte más ultraviolento y absurdo ever (bueno, no, pero hablamos de cine de 1975 aquí, lo que era edgie entonces no lo es tanto ahora). ¿Y saben quién llegó a cuartos de final? Madrid. ¡¡¡MADRID, LEÑE, RESULTA QUE MADRID ES UNA SUPERPOTENCIA DEPORTIVA EN EL FUTURO!!! Joder, qué presciente esta peli, si hasta pareciera querer ser premonición del Mundial del 2010... Aunque como la peli es yanki, se enfrentan contra Houston, y Houston básicamente trashea a los pobres paella. (¿Por qué Madrid, se preguntarán? Bueno, es para poder poner en el marcador "HOU MAD", y así hacer juego de palabras con "how mad" para que esta peli sea SIGNIFICATIVA). Todos felices, todos, todos... excepto que al día siguiente, un poco entre pífanos y medianoche, el mandamás de Energía Houston, que es uno de los AMOS DEL MUNDO en este mundo sin Estado y con vastas corporaciones, le dice que se retire. ¿Por qué? Bueno, porque... porque... porque Energía Houston se lo pide. Sí, pero por qué me lo piden... Bueno, porque... ¡Un momento! ¡Estás CUESTIONANDO! ¡¡¡INDIVIDUALISMO!!! ¡¡¡EN ESTE MUNDO NADIE CUESTIONA A LAS GRANDES CORPORACIONES!!! (Hmmm, a qué me suena...). Lo que pasa es que el tipo lleva como diez años, y aunque rinde y es querido por las masas, bueno, hay que traer sangre nueva, ya se sabe cómo es esto... Pero nuestro prota se niega a obedecer, según la peli porque es un tipo que valora el individualismo, y según yo porque si es un deportista promedio entonces debe ser un bruto cabezamúsculo que nunca entiende ná de ná sobre cómo funciona el mundo, y por eso... empieza a investigar. En un mundo en donde por supuesto todos los libros están secuestrados por las corporaciones, y parece que ni falta que hacen porque después de todo, nadie lee (y cuando se "lee", se hace a través de resúmenes preparados por las corporaciones, miren qué conveniente). En realidad, la picazón que tiene nuestro héroe deportista es que hace tiempo tenía una mujer, pero se la quitaron porque un ejecutivo quería poseerla, y el deportista de fama es más que el pobre peatón consumidor, pero el ejecutivo es a la vez más que el deportista de fama (sobre las implicaciones de que todos y cada uno de los personajes femeninos de esta peli son básicamente prostitutas de lujo que son entregadas como moneda de cambio por las corporaciones a los hombres según su valor, en una peli rodada en plena era post-liberación femenina, no nos pronunciaremos). El caso es que quedan dos partidos más para obtener la copa mundial mundialosa (Tokio y Nueva York, faltaba más), y a nuestro héroe le pondrán la vida imposible para que el juego de rollerball se torne tan violento, que salga de la cancha dentro de urna funeraria.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si preguntáramos por los mayores eventos históricos del siglo XX, casi todo el mundo diría la bomba atómica, el hombre en la Luna, quizás el computador... pero dos de ellos quizás estén bastante más en la segunda fila de los recuerdos, uno por obvio y el otro por esotérico. El primero es la llegada de la televisión, que a diferencia de la radio, por primera vez proveyó de un espacio de inmersión total que creó oleadas de zombis alrededor de la "caja idiota". El segundo es la eliminación del padrón oro en Estados Unidos en 1971, que al soltar amarras entre el numerario por un lado y cualquier posible valor físico por el otro, le abrió las puertas a la especulación financiera desatada que llevó a la increíble acumulación de capital por parte de las grandes corporaciones que ya es parte del mapa político, económico y social de inicios del XXI. La ecuación de ambos resultó siniestra: las grandes corporaciones obtenían dinero con programas de televisión dirigidos al mínimo común denominador, las masas se acostumbraron a cada vez menos, las grandes corporaciones se llenaron de dinero... financiando así programas de televisión con cada vez menos nivel, y así se generó un círculo vicioso perfecto. ¿El final del camino? El rollerball, un deporte ultraviolento en donde las masas se mantienen apaciguadas con sangre y descoyuntamientos varios, financiando pasivamente a las corporaciones que proporcionan comodidades y le quitan a la gente la pesada carga de tener que decidir en asuntos de gobierno, y manteniendo así a una casta de pocos elegidos para la gloria. Hay algo de triste en pensar que esta peli presentaba todo eso como un futuro utópico, mientras que hoy en día, tenemos exactamente eso. No con deportes ultraviolentos, claro, aunque el negocio del fútbol y ESPN mueven millones. Pero sí con una adecuada dieta de reality shows y de matinales de farándula que funcionan bajo la misma lógica de "here today, gone tomorrow"... no, esta peli ya no es Ciencia Ficción más. Dirigida por Norman Jewison, que como dato curioso, venía de dirigir... dos musicales, en concreto "El violinista sobre el tejado" y "Jesucristo Superestrella". Swinging styles, indeed.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Pasando por el aspecto puramente técnico, la peli es irregular. Por supuesto que se ha perjudicado por ser una peli de acción ultraviolenta, y de que con el paso del tiempo la vara ha ido ascendiendo y por lo tanto esta peli ya no sea tan gore como solía ser. Además, se nota demasiado la influencia de "2001: Odisea del espacio", y en particular de "La naranja mecánica", en cosas tales como el uso extensivo de música clásica como soundtrack (aunque con menos creatividad o inspiración que Kubrick), y de una combinación de arquitectura brutalista con un diseño interior lleno de campy '70s. Además, cuando se ambienta "20 minutos en el futuro", y ya han pasado casi cuatro décadas... Ciertas decisiones narrativas también son bastante discutibles, como por ejemplo un montaje en paralelo entre una importantísima conversación entre el prota y el ejecutivo que lo está presionando por un lado, y un grupo de pijillos aristócratas que está divirtiéndose reventando árboles (seriously) por el otro. Y los diálogos a veces pecan de ser demasiado expositivos, demasiado "le digo, como usted bien sabe, que..." para que el espectador entienda más o menos como funciona el mundo futuro, a cambio de restarle verosimiltud al conjunto. Pero por el otro lado tenemos un deporte que, lejos de tener reglas obtusas y confusas como el quidditch de Harry Potter, está muy bien pensado y estructurado hasta en los menores detalles, y se puede seguir sin problemas el desarrollo del mismo aunque, por lógica... ES LA PRIMERA VEZ QUE COMO ESPECTADOR ESTÁS VIENDO UN PARTIDO DE ESTE DEPORTE. Las escenas de acción están concentradas en los tres grandes partidos (uno al comienzo para abrir el apetito, claro, uno al medio para no aburrir al personal, y el inevitable enfrentamiento final), pero están rodadas con maestría tal que incluso hoy en día resultan ser acción de la buena (en particular la brutal traca final en que el deporte se convierte en masacre pura y simple, lo que bien mirado es bastante metafórico acerca de la naturaleza del deporte como tal, y que no me vengan con discursos inspiradores estilo "Invictus" aquí). Y el universo presentado es bastante coherente como para... bueno, como para tenerle miedito, seamos francos.

-- La ideología de la peli es bastante paradójica, y se presta para varios análisis. En la superficie, la peli está firmemente enclavada en cierta noción ultraindividualista que permea la sociedad yanketa como un todo desde sus orígenes hasta el infame Tea Party. El problema con el prota, es que por sus diez años de brillantes logros se está transformando en una estrella, y eso le otorga una individualidad que podría resultar inspiradora para los demás: quién sabe, quizás se les ocurra dejar de comportarse como una masa y empezar a tratar de buscar su propia felicidad individual, lo que representaría el final del sistema corporativo. Hasta aquí resulta un feroz alegato contra la mentalidad anti-trust que permeó todo el pensamiento económico yanketa del siglo XX. Saltémosnos la ironía de que con los eventos de las rebeliones sociales del 2011 los valores son exactamente los inversos, y es el mundo corporativista el que aparece como ultraindividualista, mientras que son los indignados quienes aparecen como portadores de un discurso, digamos, más social. Lo paradójico de esta peli, es que al final estamos frente a un caso de "no somos tan diferentes", o peor aún, de barreras morales difusas entre el "bien" y el "mal". Por un lado, los villanos son los representantes de las grandes corporaciones que desean ver aplastado al individuo que piensa por sí mismo, y sin embargo, ¿no son sus dirigentes individuos que piensan por sí mismos? Toda una ironía que al último, los grandes magnates de las corporaciones que son presentados como el plus del socialismo, casi bordeando un sistema económico de corte comunista (el eterno espantajo del cine anti-trust yanketa de mediados-a-finales del XX), en realidad son tan individualistas como el prota: y es que el mensaje final pareciera ser que no es un conflicto de individualismo vs. corporativismo, sino uno de "yo la tengo más larga que tú". Por el otro lado, ¿para qué quiere el prota su libertad? ¿Para algún objetivo loable como hacer contribuciones a la cultura o mejorar la sociedad? Vamos, hijos míos, piensen qué les diría mami Ayn Rand de eso... No, nuestro personaje es un héroe randiano que sólo quiere seguir jugando a su juego en paz, sin que ni el sistema ni él mismo cambie, y que a su vez utiliza a las mujeres según ellas se le van presentando (en este mundo con el individualismo suprimido, las mujeres no son seres humano sino pedazos de carne que son embalados para ser servidos aquí o allá). Es sólo presionado ante la posibilidad de que le hagan un atentado en su helicóptero, que se decide a viajar a Tokio con su grupo. Hay gente que siente orgasmos con la ideología de Ayn Rand, pero claro, la señora Rand nunca resolvió el problema de que si todos son individualistas y todos persiguen sus propios fines sin someterse al querer ajeno, entonces cómo se las iba a arreglar la sociedad para estructurarse como un todo (parece que el giro espectacular de la señora Rand es que hay genios y hay mediocres, o algo así, y por lo tanto, el derecho a perseguir el individualismo pertenece sólo a los genios). En resumen, que esta peli calza muy bien con la mentalidad jerkass yanketa promedio, pero que a la vez describe un mundo verdaderamente sin esperanzas, porque si ni siquiera los buenos intentan salvarlo... Esto no hace una mala peli, por supuesto, pero sí una en donde los conceptos de "bien" y "mal" son, como mínimo, algo más discutibles que la manera en que la peli nos pretende presentar al jovencito como un simpático héroe que se resiste a la opresión.

-- Insistamos un poco en esto. Grandes corporaciones están de acuerdo en un solo gigantesco megaconsorcio mundial, y manejan la economía casi como un sistema planificado soviet's style (suponemos que la policía y los tribunales también). La gente no lee, sólo se dedica a ver deportes ultraviolentos. Todos son frívolos y tontos, salvo los mandamases, y en cuanto a ellos, quién sabe. Las decisiones se toman sin ninguna democracia. El sistema se impuso con una violenta política de shock llamado las "guerras corporativas". Los deportistas tienen valor en cuanto son capaces de destrozar al adversario. Las grandes estrellas son efímeras, y el superfamoso de hoy en día está destinado a desaparecer (¡o que lo desaparezcan!) mañana. Y sobre todo esto, la gente tiene pan y circo, y está feliz y conforme con eso. ¿Ciencia Ficción? Quizás a mediados de los '70s. Hoy en día, parece una trama casi sacada de los noticiarios deportivos con un poco de esas notas económicas que nadie realmente se preocupa de leer, salvo un puñado de tiburones inversionistas preocupados de ver cuál es la siguiente empresa en problemas para intervenirla, comprarla, desguazarla y engullirla.

IDEAL PARA: Fanáticos de la Ciencia Ficción de culto, e interesados en ver una transparente y metafórica descripción acerca de lo que las megacorporaciones le hacen a nuestro mundo, y cómo.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



jueves, 12 de mayo de 2011

"Nacho Libre" (2006).


-- "Nacho Libre" (título original), "Super Nacho" (título en España). Alemania (¡¡!!) / Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Jared Hess.
-- Actuación: Jack Black, Ana de la Reguera, Héctor Jiménez, Darius Rose, Moises Arias, Carlos Maycotte, Richard Montoya, Cesar Gonzalez, Rafael Montalvo, Julio Sandoval, Ventura 'Tigre Hispano' Lahoz, Felipe Jesus 'Terror Chino' Hernandez, Enrique Muñoz, Carla Jimenez, Agustin 'Rigo' Rey.
-- Guión: Jared Hess, Jerusha Hess, Mike White.
-- Banda Sonora: Danny Elfman.

-- "Nacho Libre" en IMDb.
-- "Nacho Libre" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En algún lugar indeterminado de ese gran territorio al Sur del Río Grand... er... perdón, del Río Bravo que es México, hay un orfanato regentado por la Iglesia Católica. Y dentro de ese orfanato hay pecado, mucho pecado. No, no me refiero a que los curas sean pederastas o algo así. Me refiero al mortal pecado de la avaricia, eso que hace a Nacho (en castellano en el original) tener que obrar el milagro de la multiplicación de las monedas para que haya ingredientes en la cocina, y poder darle de comer a sus huerfanitos. Bueno, lo que pasa es que Nacho es el clásico chico bueno que al inicio de la peli es puteado por sus jefes. O sea, está sumido en un empleo de mierda, se conmueve con los huerfanitos y no puede hacer nada por ellos, sueña algún día con salirse de su vida... Las cosas están siempre al ritmo de la rueda, hasta que aparece la Hermana Encarnación (también en castellano), que está como para quebrar los votos de celibato (¿qué hace a una chica tan linda meterse a monja? O sea, aparte de las necesidades del guión, claro). La Hermana Encarnación está para darle lecciones a los chicos como profesora, pero ya quiere Nacho que se den lecciones mutuamente en el salón de clases de cuatro perillas, y... Un día, Nacho tiene la idea célebre. Se hará luchador. Y con el dinero que obtenga luchando, comprará más y mejores alimentos para los huérfanos, que por fin van a tener una alimentación tipo Segundo Mundo (no Primer Mundo, si no es para pasarse tampoco). Para estos menesteres, se consigue la ayuda de un ladronzuelo devenido en amigo suyo (o como hacerla hoy mal y mañana peor...), y que con el nombre de Esqueleto (en castellano en el original también), le acompañará en el noble arte de recibir palizas en el ring. Acólito de día y luchador de noche, Nacho tendrá ahora su agenda muy ocupada, y cual Clark Kent, deberá esconderle a Encarnación lo que verdaderamente está haciendo... y al resto del monasterio... Y todo eso mientras va de derrota en derrota, hasta tener su gran oportunidad contra nada menos que... ¡¡¡RAMSÉS!!! (¡No, hombre, no el Faraón de Egipto, sino un luchador que se hace llamar como...! Agh, ya me entienden, para qué insisto).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Pobres mexicanotes. Hubo una época en que podían lucir orgullosos toda una civilización refinada y autosuficiente: olmecas, zapotecas, mixtecas, toltecas, aztecas, chiletecas, ponchotecas, charrotecas... Y luego vinieron los oscuros años ezpañoleh, y luego los oligarcas republicanos, y luego el PRI... Y así fue como México, antaño orgullosa cultura con un arte y arquitectura distintivos, se transformó en el objeto de irrisión mundial, con esos chistes de charros durmiendo la siesta bajo sus enormes sombreros y cosas así. Bueno, también está Octavio Paz, orgulloso reivindicador de la herencia autóctona mexicana, pero ¿quién diablos lo lee? O sea, se lo cita, se lo defiende, pero... ¿alguien en serio lo lee, fuera de México por supuesto...? Claro, es que cuando eres un aristócrata viejo y refinado, y al lado de tu mansión llega a instalársete un new rich con modales de gimnasio, como el Tío Sam, pues bien... Pero los mexicanos no se quedaron quietos en sus laureles. Y con esa gran capacidad de asimilación que poseen los mexicanos para darle su orgulloso toque propio a todo lo foráneo que venga (ya saben, Superman devenido en el Chapulín Colorado, y de esos esqueletitos en el autobús mexicanote de "Harry Potter y el prisionero de Azkabán" ya ni hablamos...), tomaron la apolínea y neoclásica lucha libre de toda la vida, y la convirtieron en un producto típicamente mexicanote, con regusto local... Algo fácilmente agarrable en el extranjero y transformable en un producto digno de sátira por su colorido local. Era cuestión de tiempo. Y en 2006 se produjo el fenómeno. Se llama "Nacho Libre". La que aquí comentamos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No me meteré en el espinoso tema de si es una peli racista, xenófoba, o etcétera. Por supuesto que cualquier peli yanketa de pro que se ambienta en otra región del mundo con su propio colorido local, hace devenir la tradición presentada en mero souvenir para la ignorancia del yanki promedio. Pero yo no sé qué se esperaban. Eso es lo que los yankis han hecho toda la vida. Y lo seguirán haciendo. Peor para ellos si son tan cretinos. Vale que son los amos del mundo, pero ya sabemos que su sistema educativo es cada vez más una mierda, y si siguen al pie del cañón es por la afluencia extranjera (y luego quieren echar a los ilegales... ¿quién les va a limpiar los retretes, entonces? ¿Sus propios hijos...?). O sea, tenemos una peli que podría ser xenófoba o no. Pero por otra parte, no se advierte (aparte de la payasización de elementos que de por sí son payasos, y no me vengan que la lucha libre mexicana no lo sea) una intención clara de denigrar a los mexicanos. Al menos el héroe es tan mexicano como el resto de la parroquia, y no un chulomijo yanki metido en donde no le importan, yendo a salvar al mundo para que los nativos ungabunga le recen después, agradecidos (y le dejen apoderarse de todo su oro, que por supuesto no irá a dar a un museo después).

-- Funciona como una comedia sin pretensiones. El argumento es el de toda la vida. El chico bueno está en la base de la pirámide social, el chico bueno se enamora, el chico bueno lucha por cambiar el orden social establecido. Bueno, en este caso ese cambio se limita a comprarle trastos decentes a los huérfanos, pero es un cambio para bien a fin de cuentas. El mecanismo elegido es al estilo Rocky. De hecho, la peli tiene casi la misma estructura de "Rocky", con el perdedor de toda la vida que trata de conquistar a la chica (que en este caso no es la buena actriz, pero deslavada de físico, Talia Shire, sino la más vistosa Ana de la Reguera), con la correspondiente escena de fracaso y retirada hasta que le convencen para volver, etcétera (por ley, la parte más aburrida de toda comedia, que aquí es obedecida a rajatabla), y con un duelo final en el cual el underdog tendrá su oportunidad de medirse contra el malo de turno, que aquí no es Apollo sino Ramsés. ¡Si al final sólo faltaba el "Encarnacioooooón" a falta de "Adriaaaaaan"! Y de la comparación se resiente su poco. Pero la peli no trata de rizar el rizo, toma el esquema de toda la vida, y lo adapta a la lucha libre mexicana. Y haciendo de necesidad virtud, esta falta de pretensiones le adjudica varios enteros.

-- Esta peli no sería lo que es sin Jack Black. Personalmente siempre lo he considerado un poco sobrevalorado como comediante, interpretando siempre al personaje que trata de dárselas, y al final resulta que se las podía dar por su superior temple moral, etcétera. Pero en esta peli está como corresponde. Bueno, cuando le atizan a palos es divertido porque es Jack Black, y tan pesadote es en plan "soy el bueno" que, qué bueno lo aticen. Pero sus motivaciones son nobles y cuando consigue bajarse del pedestal, está bien. Le creemos como luchador. Y con eso basta. De hecho, el resto del elenco (incluyendo el bellísimo jarrón chino que es Ana de la Reguera) están prácticamente de adorno.

-- Escenas memorables. Jack Black recibiendo dinero por ser apaleado. La secuencia de la fiesta (con acoso sexual y rancheras incluidas). Y por supuesto, la pelea final, en la que queremos ver ganar a Nacho porque Ramsés es básicamente un jodepú.

IDEAL PARA: Ver una divertida e irresponsable comedia folclórica.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 23 de marzo de 2008

"Castillos de hielo" (1978)


"Ice Castles". Dirigida por Donald Wrye. Protagonizada por Robby Benson, Lynn-Holly Johnson, Colleen Dewhurst, Tom Skerritt, Jennifer Warren, David Huffman, Diane Reilly, Craig T. McCullen. Estados Unidos. Año 1978.

¿De qué se trata?
Chico lindo llega a un pueblucho miserable en ese worldhole que llaman "América Profunda". Ingresa a un bowlarama, y en la trastienda llega a una pista de patinaje en hielo, y allí encuentra... Sí, la peli no se trata del chico, pero así parte, y lo respetamos. Encuentra a una chica entrenando con la señora del boliche de bolos. La señora ha sido, una santurrada de años atrás, una campeona regional o algo así de patinaje en hielo, y ve que la chica tiene condiciones, así es que tienes que hacerlo, chica, etcétera. El chico lindo la apoya. Sólo el papá no está muy conforme, porque enviudó, la chica es lo único que le queda, y ya tiene una vida aquí conmigo, cuidándome bien cuidado, gracias, así es que para qué va a tomar el riesgo de irse lejos y dejarme sin mi plato de comida. Pero la insistencia de la brava dueña del boliche de bolos vence todas las resistencias, y la chica va. Los jueces la califican que es una putada, pero el público la quiere, la ama, la reverencia... Y además, la infaltable vivobuscandoestrellas le echa el ojo. Con una oportunidad así, la chica se va rápidamente, aunque papá corazón sigue con sus aprensiones de que algo te va a pasar hija. De tanto que lo dice... Bueh, la chica empieza a triunfar, y descubre entonces lo que todos ya sabemos sin necesidad de ganar algo en esta vida: que todo es inestable, que si te va bien en la vida te irá mal en el amor (y a veces te va mal en la vida y en el amor también, qué caray), que los accidentes suceden cuando menos te lo esperas... Pero si hay algo que nos ha enseñado el cine yanketa de toda la vida, es que no hay coágulo cerebral que no pueda ser derrotado por fe, esperanza, constancia, tesón, esfuerzo y todos esos grandes valores americanos con los cuales salen adelante en esta vida (sí, arrancándonos los billetes del bolsillo para ver películas como ésta).

El espíritu de los tiempos.
La década de los '70s, allá vamos de nuevo, fue triste para el cine. En medio de todo eso, florecieron como callampas los dramas familiares. Imagino que fue así: alguien descubrió que una peli optimista sobre deportes y autosuperación personal como "Rocky" podía hacer ganar mucho dinero. De manera que: hagamos otra peli sobre deportes y autosuperación personal. Pero ahora cambiemos la locación urbana por la América Profunda (aunque igual de ruinoso, andamos por ahí con el poblado de la Edad de los Metales que aparecía en "El francotirador", que por cierto es del mismo año), cambiemos al feucho Sylvester Stallone por una chica linda, el boxeo por el más vistoso patinaje artístico, y aliñemos la ensalada con un oportuno accidente que va a poner el consabido problema médico a superar. El resultado fue esta peli, que francamente mala no es, pero tampoco aporta nada nuevo a la historia del cine.

¿Por qué verla?
- Hay una muy buena razón por la que esta peli yazca en el más precámbrico de los olvidos. Ninguno de quienes intervinieron en ella (actores, director, o asistente de carpintería para tramoya) tuvieron después una carrera demasiado brillante. Fue la gran lumbrera del director Donald Wrye, salido de la TV y regresado después a la TV. Quizás es Tom Skerritt el único que puede decirse, ha tenido algo parecido a una carrera (ha actuado casi toda su vida en TV, y en el cine apareció en "MASH", "Alien", "Poltergeist III", "El novato", "Contacto"...). Por lo tanto, a no ser que intervenga el azar vengador, es poco probable que el espectador consciente termine arrendando el DVD o sintonizándola con preferencia a otras diez pelis de otros diez canales de cable. De hecho, su seguro servidor llegó no tanto por accidente, pero casi: descubrió que es la primera peli en que actuó Lynn-Holly Johnson, la chica que le robó el corazón cuando vio "Sólo para tus ojos". De hecho, la Johnson es la gran razón por la cual ver esta peli. Como dijo algún crítico en la época (Ebert, parece que fue), es una patinadora que sabe actuar. Porque, miren ustedes, la chica era una opción inusualmente buena para esta peli: era patinadora profesional, era bonita, tenía talento y carisma, y sabía actuar. De verdad lo hace bien. Con otra actriz en el protagónico, este filme hubiera sido un fiasco. Con ella, no diremos que es la peli de tu vida, pero termina siendo un culebrón entrañable, y al final llegas a quererlo por lo que es, una peli simple y con ánimo good vibes cuando te maltrata la vida. Gracias, Lynn-Holly Johnson, por peli concedida. Por cierto, para quienes quieran saber más: en esta peli la chica tenía 20 años, y fue su estreno en el cine. Después, a despecho del consejo de su manejador, fue chica Bond en la mencionada "Sólo para tus ojos", interpretando (¡sorpresa!) a una joven patinadora olímpica (tiene un gran parlamento cuando, siendo la chica del villano, trata de seducir al veterano Roger Moore diciéndole "cree que aún soy virgen"...), y luego su carrera se perdió en el limbo, como todo el resto del elenco, desgraciadamente, porque de que tenía talento, lo tenía. Cosas del cine.

IDEAL PARA: Ver una actuación refrescante por parte de una actriz alternativa a las más famosas y sobreexpuestas.

jueves, 7 de febrero de 2008

"Amor en juego" (2005)


"Fever Pitch". Dirigida por Bobby Farrelly y Peter Farrelly. Protagonizada por Drew Barrymore, Jimmy Fallon, Jason Spevack, Jack Kehler, Scott Severance, Jessamy Finet, Maureen Keiller, Lenny Clarke, Ione Skye, KaDee Strickland, Marissa Janet Winokur, Evan Helmuth, Brandon Craggs, Brett Murphy, Isabella Fink. Estados Unidos. Año 2005.

¿De qué se trata?
Había una vez un niñito triste, triste, triste, tan triste que lo llevaron una temporadita a vivir con su tío. El tío en cuestión era no era de los que te cuentan cuentos antes de dormirte y otras zarajandas mermelosas como ésa, sino que era... ¡¡¡CHACHÁAANNN!!! ...fanático del béisbol. Así es como nuestro pobre individuo dejó de ser alguien útil y rentable para la sociedad, para transformarse en esa clase de acólito religioso que se llama "fanático de un equipo". Pasan los años, y pasan, y pasan, y nuestro buen fanático ahora le envenena las mentes a un grupo de indefensos niñitos, desde su púlpito como profesor. Y los lleva a estudiar la Geometría en terreno, y eso significa visitar una agencia de publicidad, experiencia que será muy de provecho porque entre equiláteros y escalenos encuentra muy geométrica a Drew Barrymore. El flechazo es instantáneo, pero ambos, pues ejem, no sé, ¿deberían darse la oportunidad? Después de pensarla y repensarla, deciden que sí, así es que empiezan a salir. La primera cita es un desastre, pero el tipo tiene corazón de oro, y la chica, harta de individuos que afrontan la relación de pareja como sementales en competencia, se relaja, y así todo marcha bien... Hasta que empieza la temporada oficial de partidos del béisbol. Y nuestro fanático deportivo sufre una extraña transmutación, se pone un turbante sobre la cabeza, y empieza a rezar un gangoso "¡¡¡allah allah allakbarillah allah illahah ahallah MIEQUIPOESMIDIOS akbará allah akbará...!!!". ¿Conseguirá nuestra heroína romántica enderezar a nuestro pobre y penoso fanático deportivo, o éste la arrastrará al oscuro submundo de la hinchada búscateunavida...?

El espíritu de los tiempos.
Déjenme hablarles de un sujeto llamado Asopico de Orcómeno. Venció en los Juegos Olímpicos, hace la sintirrimurrada de dos milenios y medio atrás. ¿Qué hace tan importante a este deportista? De sí mismo, nada. Sabemos de él (lo nada que sabemos, aparte de su nombre y lugar de procedencia), gracias a que el poeta griego Píndaro lo inmortalizó dedicándole la Olímpica XIV. ¿Alguien se ha tomado la molestia de conservar para la posteridad, aparte del arte lírico de Píndaro, el nombre de los grandes deportistas vencedores de los Juegos Olímpicos, o de cualquier otra justa deportiva griega (y por Dios que las tenían, Juegos Itsmicos, Píticos, Nemeos...)? ¡¡¡NO!!! ¿Y ese NO, por qué...? Simplemente porque, y lo escribiré en mayúsculas, LAS HAZAÑAS DEPORTIVAS NO TIENEN NINGUNA IMPORTANCIA EN EL DEVENIR DE LA HUMANIDAD. Frente a este hecho elemental, existen dos clases de personas: los que valoramos la cultura y el arte por encima del deporte, que somos también los que creamos progreso, tratamos de llevar luz a la sociedad, creamos nuevas medicinas, exploramos las ciencias y el arte, y en definitiva entregamos la civilización y una vida mejor, y aquellos pobres paganos quienes valoran el deporte por encima de la cultura y el arte, cuyos grandes logros se reducen a hacer el Homero Simpson, apoltronados en su sofá tomando cerveza. Pifien lo que quieran quienes estén en desacuerdo, pero para desgracia de quienes tomen la posición contraria, seis milenios de historia civilizada me avalan. Eso no quiere decir que el deporte deba ser desterrado de la vida civilizada o algo así. No. Como decían los griegos, "mente sana en cuerpo sano"; el deporte y el ejercicio siempre son positivos para la buena salud, aunque por supuesto dentro de sus límites. El fanático deportivo es, en ese sentido, un lastimoso derroche de energías para la Humanidad. El cómo se vive entonces esta experiencia abiertamente irracional, fue objeto de una obra del novelista inglés Nick Horby, que fue adaptada para el cine en 1997, y fue después remakeada por los Hermanos Farrelly en el 2005, versión que ahora nos ocupa. Ya saben: si el fanatismo deportivo de finales del XX y comienzos del XXI se conserva para la posteridad, no será por una secta de lunáticos emperrados en que la historia empieza y acaba con su equipo deportivo favorito, sino por el talento de Nick Horby, o al menos, por el esfuerzo de sus adaptadores para el cine... (¡quién diría, Píndaro ha sembrado escuela veinticinco siglos después de cadáver!).

¿Por qué verla?
- Es una interesante aproximación al fenómeno del fanatismo deportivo. El fanatismo de cualquier clase es nefasto para la Humanidad porque crea una visión unidireccional de las cosas, y por lo tanto nos priva de enriquecer nuestra experiencia con puntos de vista ajenos al nuestro. El fanatismo deportivo no escapa a esta regla. La peli nos refleja al fanático deportivo con toda la carga de patetismo que es posible incoarle. Pero tampoco busca estigmatizarlo convirténdolo en un muñeco, un fantoche o un personaje de caricatura, sino que sigue siendo una persona de carne y hueso, con lo que la crítica se hace todavía más dura, porque es necesario la inteligencia del espectador para entender cuán patético es el pobre diablo que prefiere ser un eterno perdedor cómodamente empotrado en su aburrida y predecible vida, a intentar por una vez en la vida ganar, aunque se corra el riesgo de perder en el camino.
- Los Hermanos Farrelly en sus pelis han ido un tanto de menos a más, desde la comedia más bien insulsa e idiotizante al estilo del temprano Jim Carrey ("Tonto y retonto"), hasta productos más finos y con mayores lecturas entre líneas, giro que venía más o menos anunciado desde "Amor ciego", y que prosiguió con esta peli y con la injustamente desvalorizada "La mujer de mis pesadillas". Antes de esta última rodaron este remake, en el cual se muestran contenidos y sin su estilo habitual de humor grueso. Algo que es un punto a favor o uno en contra, según se mire. A favor, porque es una peli un poco más "normal", y por ende más accesible a ese sector del público que es reacio a los chistes de fluidos corporales y discapacidades varias, propios del "humor" a la Farrelly. En contra, porque... Bueno, no parece una peli de los Hermanos Farrelly. Es buena, sí, pero no parece una de ellos. Por otra parte, no trabajan con una idea original, sino que ésta viene en préstamo desde otra parte, así es que... Bien, no sé si considerar todo esto como a favor o en contra. Lo entrego al criterio de ustedes (sí, sé que ustedes tienen criterio, o de lo contrario no leerían Cine 9009).
- Los actores están bastante bien y sin estridencias. Jimmy Fallon le da humanidad a un personaje que en principio no podría tenerla por ninguna parte; recordemos que este individuo es otro subproducto de la línea de ensamblaje de la factoría humorística de SNL, como su contemporáneo más exitoso Will Ferrer (y en el pasado, Steve Martin, Bill Murray, Eddie Murphy, Chevy Chase, y un etcétera demasiado largo para reseñarlo entero). Drew Barrymore, por una vez, no trata de ser over-the-top, empeñada en ese tiempo como estaba por salirse del molde de heroína de comedia romántica con prota femenina torpe, actuando en "Confesiones de una mente peligrosa" o "Duplex" (aunque volviera a las andadas con la anodina "50 primeras citas"). Y como la peli se trata casi absorbentemente de ellos, pasaremos del resto, que está casi como comparsas.

IDEAL PARA: Entender qué hay en la mente (¿mente, dije?) de un fanático deportivo.

"La copa" (1999)


"Phörpa". Dirigida por Khyentse Norbu. Protagonizada por Orgyen Tobgyal, Neten Chokling, Jamyang Lodro, Lama Chonjor, Godu Lama, Thinley Nudi, Kunsang, Kunsang Nyima, Pema Tshundup, Dzigar Kongtrul, Dhan Pat Singh, Oga, Raj Baboon, Jamyang Nyima, Pema Wangchen. Bután / Australia. Año 1999.

¿De qué se trata?
Son tiempos revueltos para los lamasterios (lo mismo que los monasterios, pero con lamas tibetanos en vez de monjes). Hace una puntada de años, su gran autócrata y líder espiritual tuvo que salir por pies, debido a la, ejem, "colonización" que China hizo del Tíbet. Y ahora, viene el fútbol. Porque dos catástrofes han caído encima de un monasterio emplazado en la pequeñísima república de Bután, tan pequeña que debe ser muy bueno el mapa para que alcance a aparecer su bandera (va en serio, no sólo existe un país llamado Bután, sino que además, produjo una película, para que vean). Pues bien, la primera catástrofe son dos refugiados que llegan desde el otro lado, dos chicos reclutados para ser monjes y tener una vida de placid... perdón, de vaganc... perdón, de estudio y meditación, y que pronto se ven arrastrados a la segunda catástrofe: es el Mundial de Fútbol, Francia 1998 para ser concretos, y uno de los críos del lugar está decidido a verlo. Aunque para eso tenga que arrancarse del lamasterio con algunos compañeros. Y tenga que violar todas las reglas. Y finalmente, que deba embarcarse en una ímproba empresa para arrendarle al vecino una antena parábolica con la cual ver la final del Mundial (cuando decimos "vecino", tratándose de Bután, es más o menos de una montaña a la siguiente, o quizás un poco más allá).

El espíritu de los tiempos.
Sin lugar a dudas, uno de los principales temas de las cinematografías no yankis (o sea, las que apenas caen en Cine 9009 por ser preferentemente aburridas, y como a mí no me pagan por reseña, pues bien...), uno de sus temas, como decía, es el choque de civilizaciones, de cómo el mundo occidental impacta los tranquilos reductos de paz y serenidad de otros lugares. Porque resulta que en estas películas los nativos siempre son tontos y se entusiasman con lo peor de Occidente, y no con sus más excelsos logros (y si así fuera en verdad, pues bien, se lo tienen merecido, por tarados). En esta peli no se enamoran de Mozart, ni de Leonardo, ni de Gaudí, sino que de... ¡qué vamos a hacerle! ...del fútbol. Cómo será, que incluso se transformó en la primera peli de Bután en salir al mercado cinematográfico internacional.

¿Por qué verla?
- Sé lo que van a decir. Es una peli no yanki. Es una peli sobre monjes y tradición. Es una peli sobre choque cultural. Es una peli sin tías buenas en traje de Eva y sin violencia. O sea, tiene todos los créditos para ser un latazo apto sólo para intelectualoides omnívoros o poseros. Y... ¿qué creen? La peli es buenísima. La anécdota es desopilante, por cierto. Se trata de unos monjes budistas que, varados en la cima del mundo como se encuentran (literalmente, si Bután está empotrado entre montaña y montaña de los Himalayas), se entusiasman con el fútbol y empiezan a ver y vibrar con los partidos. Ni dudar que la anécdota, en manos yankis, hubiera caído en una comedia de golpe y porrazo, con Adam Sandler haciendo el idiota mientras trata de conseguirse una tele donde ver el partido (o, con algo más de suerte, pero no mucha más, con Ben Stiller o Jack Black haciendo lo suyo). Y ni dudar de que, en manos de un director cultureta, hubiera acabado en una pesada reflexión hiperintelectualizante sobre el choque de la globalización contra las buenoides e idealistas culturas originarias, un poco en plan "Baba"... perdón, "Babel". Pero no. El director hace uso de la lección más antigua del cine, cual es "si tienes una historia que contar, ¡cuéntala, demonios!, y no pontifiques sobre ella". Así. Sin vueltas. La anécdota es simple, y el planteamiento es también sencillo. Justamente los ingredientes para conseguir una buena peli. Por cierto, al empezar es un tanto morosa, pareciera que no va a arrancar nunca, y el espectador avisado puede ponerse a pensar "¿es que me metieron otra castaña cultureta?". No se preocupen, porque se pone cada vez mejor por el camino.
- Los personajes están perfilados con trazos simples, incluso gruesos, pero efectivos. Está el líder de la sect... perdón, del lamasterio, que vive medio desconectado de la realidad y añora regresar al Tibet, y a quien el fútbol no digamos que le resbala, sino que pregunta sobre qué rayos es eso (bueh, sin groserías, es el CEO del lamasterio, ¿OK?). Está el segundo al mano, el henchman de rigor, que puede ser bastante duro, pero no es el ogro ridículo de las pelis yankis sobre estudiantes iniciándose sexualmente, sino que puede ser, dentro de su rudeza, alguien comprensivo y hasta, en algún minuto, cariñoso. Está el tipo que está medio loco y que se gana la vida vendiendo profecías, y que tiene a su cargo algunas de las mejores escenas. Y los monjes subordinados, ninguno de los cuales está demasiado bien perfilado, tienen sin embargo carisma por sí mismos.
- El tema de choque de culturas es tratado con amabilidad y benevolencia, pero no por eso la película deja de ser corrosiva. Esto se representa por un conflicto generacional: el más viejo no tiene idea de qué es el fútbol, el adulto sabe, pero no puede decir mucho que sabe. Y los jóvenes prenden y se entusiasman con el asunto. Precisamente es la ignorancia del vejete, con sus preguntas ingenuas, lo que origina algunas de las situaciones más punzantes; a medida que dialoga con su henchman, se hace la idea de que el fútbol es una especie de pelea campal, con algo de violencia, pero (para su alivio) sin sexo... Y llega a lo sublime cuando pregunta qué se gana, su segundo al mando le responde que una copa, y él se limita a sonreir afablemente, mientras se toma una taza de té con una humilde copa de madera... Sutil y efectivo. Por cierto, la película viene sin moralina. Los tradicionalistas no son pintados como ogros malos o directores rígidos que se oponen al progreso y las nuevas ideas. Tampoco es una peli de reivindicación de los viejos valores, poniendo a los jóvenes como inexpertos que deben aprender a respetar su pasado cultural y otras cosas. En rigor, no hay ningún personaje que pudiéramos decir sea el "villano" o el "antagonista" de la historia.
- Hay algunas secuencias hermosas y multitud de detalles sobre la vida de un lamasterio que, para el que no conoce de estos temas, pueden ser instructivos y asombrosos. Aparecen los monjes tomando té a la manera tibetana, por ejemplo, esto es, con mantequilla y sal (sí, leyeron bien: mantequilla y sal). Aparecen sus rezos y costumbres. Aparece su dieta. Pero nada de esto se muestra por prurito comercial o para ponerlos en exhibición en la vitrina de un mall, como ocurre con los filmes occidentales sobre el tema (no quiero echar al agua a nadie, pero se me viene a la mente "El pequeño Buda", ejem)... En suma, aparece el lamasterio como un modo de vida más sobre el mundo, ni el más perfecto ni el mejor, sino un modo de convivir y organizar las cosas en una sociedad peculiar y en un tiempo peculiar.

IDEAL PARA: Ver una peli buena sobre monjes (aunque sean monjes budistas); y por una vez en la vida, sobre el choque de culturas sin que los "buenos" sean los peones favoritos del director.

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