11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 15 de septiembre de 2013

"Hooligans: Defiende a los tuyos" (2005).


-- "Green Street" (título original en inglés, para Inglaterra), "Green Street Hooligans" (título en inglés para distribución internacional). Estados Unidos / Inglaterra. Año 2005.
-- Dirección: Lexi Alexander.
-- Actuación: Elijah Wood, Charlie Hunnam, Claire Forlani, Marc Warren, Leo Gregory, Geoff Bell, Kieran Bew, Henry Goodman, Christopher Hehir, Terence Jay, Ross McCall, Francis Pope, Rafe Spall, David Alexander, Oliver Allison.
-- Guión: Dougie Brimson, Lexi Alexander y Josh Shelov, basados en una historia de los dos primeros.
-- Banda Sonora: Christopher Franke.

-- "Hooligans: Defiende a los tuyos" en IMDb.
-- "Hooligans: Defiende a los tuyos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En una de esas habitaciones universitarias de Estados Unidos que se prestan para tantas marranadas de ésas que sabemos, vemos que Elijah Wood es expulsado casi a punto de titularse. ¿El cargo? Esnifar blanca. Sólo que no es suya. El azúcar pertenece a su compañero de cuarto que, como buen WASP yanki, tiene apellido gay. Cabrón malagradecío, mira que incriminar al tipo que nos salvó a todos arrojando el Anillo Unico en el Monte del Destino (bueno, casi... dejémoslo hasta ahí). El caso es que el hilo se corta por lo más delgao, el otro tiene influencias y Elijah Wood no, así es que el pobre termina en Inglaterra, en la casa de su hermana. Sólo que su hermana está matrimoniá con un inglés. Que, miren ustedes por donde, no es de esos ingleses estiradetes de peli comercial promedio, sino uno más bien proleta de ésos de cine inglés (aunque, vamos, hasta para ser proletas los ingleses tienen estilo, que no es lo mismo ser proleta en una de esas casas pareadas con maceteros y geranios en las ventanas, que serlo en una población lumpen chilena, y eso que los chilenos son los ingleses de Latinoamérica). Y el inglés al mismo tiempo tiene un hermano, que llega justo a tiempo a sablear algunas libras y peniques. El cuñao del prota, como tiene entradas para un espectáculo de estoquello con su señora (que es Claire Forlani en sus buenos años, así es que no es para culparlo por querer hacer al mundo entero a un lado para estar con su churriñurri), el muy cabrón decide enchufarle el Elijah Wood al hermano, para que ambos dejen de jorobar. Porque si hay algo que haces por tu esposa, es mandar el hermano de la esposa al estadio con el concuñado hooligan. Aweonao. Al principio, el concuñao de Elijah Wood medio fastid... ¿perdidos? Veamos. Elijah Wood, hermano de Claire Forlani (la buenorra), que es esposa del proleta inglés (el cabrón), que a su vez es hermano del hooligan. ¿Nos entendemos ahora? Bien. El caso es que el hooligan maldita sea si le enchufan el amigo americano, así es que primero trata de hacer lo que todo hooligan que se respete hace: asaltarlo (aunque sea su concuñao...). Pero al final, el hooligan encuentra a Elijah Wood tan patético y aweonao, que hasta le cobra cariño y too (únete al club). Sucede lo inevitable: que como Elijah Wood se siente estorbando en la casa de la hermana, y aceptado entre los hooligans (bueno, al principio no, ya saben, por aquello de "debes ganarte tu lugar entre nosotros y tal"), termina convirtiéndose él mismo más y más en un hooligan. ¿Terminará encontrándose a sí mismo entre los románticos rebeldes del fútbol? Déjenme darles una pista. Es una peli inglesa pero financiada además con capitales yanketas. ¿Desde cuándo una peli financiada con capitales yanketas acaba dándole la razón a los rebeldes? Star Wars no cuenta, en Star Wars los rebeldes son rebeldes, pero es que el Imperio se había rebelado antes, y rebelde que se rebela contra rebelde tiene cien años de perdón. Así es que, repito: ¿desde cuándo una peli financiada con capitales yanketas acaba dándole la razón a los rebeldes...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En el cole a todos les enseñan que la historia va de la Antigüedad, en donde todos eran déspotas orientales salvo esos majos griegos y romanos, a la Edad Media en donde todo eran tinieblas y teocentrismo, a los Tiempos Modernos en donde hubo un poco más de libertad económica e intelectual, y finalmente la Epoca Contemporánea en donde hay libertad, democracia y derechos humanos. Aunque a poco de rascar, uno descubre que la Historia no es tan lineal y que cambian los actores y las causas, pero las luchas siguen siendo más o menos las mismas: los de arriba siempre buscando una parcelita adicional de opresión, y los de abajo siempre buscando sacudirse el yugo de la opresión para... ¿construir un mundo mejor? ¡No, joer! ¡Para oprimir a su vez, leñe! ¿Y qué pasa con los perdedores del sistema, los fracasados, los que nunca llegarán a oprimir a nadie más? Pues construirse sus propias parcelitas, sus feudos, aprovechando los intersticios del sistema. Como aprovechar el derecho de libre reunión y asociación para crear barras bravas y transformar los campeonatos de fútbol en batallas campales en donde desquitarse de los demás rompiendo cosas, y a veces huesos. Porque eso del patriotismo y la democracia está bien, pero a la hora de ir a la guerra, qué prefieres: ¿Ir a la guerra por tu país y regresar convertido en un inválido de mierda con desorden postraumático estilo Rambo, y todo para que TU PUTA VIDA NO MEJORE NI UN MILIGRAMO PORQUE LOS BENEFICIOS DE DICHA GUERRA SE LO VAN A QUEDAR LOS PECES GORDOS QUE NO DISPARARON NI UN PUTO TIRO? ¿O prefieres ir a la guerra por tu equipo de fútbol, gente que al menos te proporciona 90 minutos de sano entretenimiento deportivo (con 30 adicionales en caso de empate), con la ventaja de que además ES UNA GUERRA QUE COMO SE PELEA CON PIES Y PUÑOS TIENES UNA MUCHA MEJOR PROBABILIDAD DE GANAR O AL MENOS REGRESAR VIVO Y EN UNA SOLA PIEZA? La respuesta está clara. Está tan clara, de hecho, que se ha transformado varias veces a lo largo de la Historia en política de estado, desde los Juegos Olímpicos de 1936 hasta el juego de rugby ése explotado por un Nelson Mandela tan maquiavélicamente brillante que hasta para adaptación al cine bajo título de "Invictus" dio y too. Y bueno, así surgieron los hooligans europeos, las barras bravas latinoamericanas... a las que, a pesar de todas las rasgaduras con puñales en la vestimenta y cenizas en el pelo por parte de las autoridades que lamentan los heridos y destrozos, en realidad tampoco es que hagan mucho por apretarles las tuercas ya que, como sabemos, el fútbol mueve millones, y muchos de esos millones de repente terminan, así como así, quién sabe cómo, de pura chiripa nomás, financiando campañas políticas. Incluyendo el sueldo de honorables políticos. En billetes que, miren ustedes por donde, después aparecen en los bolsillos (¡o las ligas!) de alguna estriptisera o nudista por ahí. Por pura casualidad, que nadie vaya a pensar mal, caray, que estos billetes viajan a su bola y después miren ustedes dónde uno se los encuentra. El juliganismo no es que se trate de un subproducto lamentable-pero-inevitable de nuestra vida en democracia. El juliganismo en realidad es una muestra del fracaso de la democracia, o al menos de una manera de hacer democracia, LA NUESTRA, por la sencilla razón de que UNA DEMOCRACIA INCLUSIVA Y PARTICIPATIVA NO EMPUJARÍA A TANTAS PERSONAS A REALIZAR CONDUCTAS ANTISOCIALES DE ESA CALAÑA CON TANTA IMPUNIDAD. En medio de todo esto cayó la peli "Hooligans". En la que Elijah Wood tenía interés porque, bueno, sobre él pendía la larga sombra de "El Señor de los Anillos" y tenía miedo de quedarse encasillado como el tierno y criptogay Frodo (aunque su rol en "Hooligans" tiene también mucho de tierno y criptogay, jejejé...), razón por la que también aceptó el rol de creepy serial killah en "Sin City". No te preocupes, Elijah, que lograste sacudirte el typecasting y ahora ya no mucha gente te contrata para hacer de Frodo over and over again. Bueno, ahora ya no mucha gente te contrata para hacer cualquier cosa en realidad, pero lo principal era que no te contrataran para hacer de Frodo over and over again, ¿verdad...?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Al contrario que muchas pelis en donde el cine se mete a explorar un submundo marginal y con sus propios códigos, haciéndolo de manera condescendiente para que la audiencia pueda tener seguras y confortables reacciones que oscilen entre el "lo sabía, son unos payasos" y "lo sabía, son unos cabrones de mierda", o por el contrario, que crea alrededor de ellos un aura romántica que los distorsiona más allá de todo reconocimiento (seriously, ¿ustedes han visto a Jack Sparrow y su tripulación de piratas de "La maldición del Perla Negra" y secuelas hacer algo remotamente cercano a VERDADERA PIRATERÍA, como asaltar una nave, saquear un puerto, matar, incendiar y violar? No, ¿verdad?), "Hooligans: Defiende a los tuyos" consigue transmitir una imagen más o menos desapasionada del fenómeno del juliganismo. Debe influir el hecho de que este proyecto sea más inglés que yanketa, salvo por las inevitables inyecciones de presupuesto. Y debe influir también que fue el primer bebé fílmico de Lexi Alexander, una realizadora que dista varias leguas del perfil común del cineasta mercenario (a saber: 1.- Es mujer, 2.- Es alemana y alemana-no-judía, y créanlo o no, 3.- Es campeona de karate). Y que cuando ingresó al sistema, se llevó un fiasco de proporciones ("The Punisher: Zona de guerra"). El caso es que la peli ofrece un retrato bastante ecuánime del juliganismo, ensalzando tanto sus puntos fuertes como los débiles. A veces carga las tintas un poco demasiado, en particular gracias a un guión un poco demasiado bien estructurado para que todo ocurra a conveniencia (los ejemplos más flagrantes son que el prota haya estudiado periodismo, lo que se transformará en un punto de la peli, o la muy adivinable difícil-de-adivinar identidad del mítico hooligan desaparecido), pero nunca resulta moralista ni intenta sermonearnos acerca de lo maaaaaalos que son los hooligans, o por el contrario, venderlos como lo más cool de lo cool. A través de la peli es fácil entender por qué a pesar de ser unos losers sociales (y en buena medida precisamente por ello), los hooligans forman una especie de gran familia en donde pueden sentirse acogidos los que no tienen acogida en ninguna otra parte. Y esto, sin perder de vista por otra parte todo el sinsentido que representa la violencia júligan, en particular la que se sale de madre y deja heridos e incluso muertos en el camino. Como decía, la peli deja que el espectador se forme sus propias conclusiones. El mecanismo narrativo de poner a un yanketa metido entre los hooligans puede ser algo irritante como concesión a la estupidez del espectador promedio yanki, que no puede seguir una historia sin un personaje surrogatorio que sea de su raza para verlo todo con ojos similares a los suyos, pero el buen quehacer de Elijah Wood permite sortear ese escollo sin dificultades. En donde la peli se queda algo corta, es en describir el juliganismo en términos sociales. No es que la peli no lo intente. Un diálogo clave de la peli nos revela el desprecio de un personaje hooligan por la Guerra de Irak, irónico si se considera que ser un hooligan es más o menos estar en permanente estado de pie de guerra contra otros hooligans. En otro punto de la peli, el hooligan que hace de niñera le enseña a Elijah Wood que debe pasar desapercibido bajo las cámaras de seguridad, una alusión directa a la cultura de la invasión de la privacidad y de la supervigilancia orwelliana que se instaló en el mundo post 9-11. Por desgracia estas alusiones y tintes son sólo esto, alusiones y tintes, y faltó más bravura en redondear el concepto (pienso por ejemplo, en un contexto muy diferente, "Fiebre de sábado por la noche" se lleva un festín contraponiendo la brillante cultura disco a la brutal realidad cotidiana de sus personajes perdedores). Pero es un caso de "pudo haber sido mejor", no de peli fallida ni mucho menos. "Hooligans: Defiende a los tuyos", con sus logros y sus fallas, es casi una peli imprescindible para entender y conceptualizar muchas cosas: la manera en que nos relacionamos, cómo formamos tribus urbanas, y sobre todo, como la libertad y la democracia a inicios del siglo XXI no funcionan en lo absoluto para los proletarios cuya única salida al final del horizonte es agarrarse a puñetazo limpio con otros proletarios por una causa tan abstrusa como el color de una camiseta deportiva.

IDEAL PARA: Ver una estupenda peli acerca de las relaciones entre el deporte, las tribus urbanas y nuestra sociedad democrática.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

sábado, 19 de febrero de 2011

"Escape a la victoria" (1981).


-- "Victory" (título en Estados Unidos), "Escape to Victory" (título internacional), "Evasión o victoria" (título en España), "Fuga a la victoria" (título en Perú). Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Michael Caine, Sylvester Stallone, Max von Sydow, Anton Diffring, Carole Laure, Gary Waldhorn, Benoît Ferreux, Clive Merrison, Maurice Roëves, Michael Cochrane, Zoltán Gera, Tim Pigott-Smith, Daniel Massey, Jean-François Stévenin.
-- Guión: Evan Jones y Yabo Yablonsky, basados en una historia de este último y de Djordje Milicevic y de Jeff Maguire.
-- Banda Sonora: Bill Conti.

-- "Escape a la victoria" en IMDb.
-- "Escape a la victoria" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Deutschland, III Reich. Die alemanischen están recluyendo a prisioneros de guerra en campos de concentración, en donde no la pasan tan mal porque aún no se rodaba la de Schindler y los alemanes no tenían de donde sacar ideas para ser... ¡¡¡EVIL!!! En fin, resulta que en una visita de la Cruz Roja, para mostrar que son POW, pero son POW bajo la Convención de Ginebra y toda la furutatalla, un nazito reconoce a uno de los tipos: ¡joer, si este british es un futbolista! Yo también fui futbolista, Alemania, 1938. ¡Ah, sí, claro, qué tiempos! Y no, no se fuman un cigarrito juntos, pero casi. El caso es que la guerra divide a las naciones y el fútbol las une, así es que entre conversa y conversa, el nazito se saca una idea del magín: ¿y por qué ustedes los POW no se arman su equipito de fútbol, y se enfrentan a nuestros Deutschenpanzermenschen en el enfrentamiento definitivo definitivoso que lo resuelva todo... o casi? Bueno, mire, no sé, en este campo de concentración no estamos tan famélicos, verán, pero igual si nos dan doble ración de todo, y de lo bueno, con carne y vegetales y huevos, o sea, para dar espectáculo y no dar lástima cuando estemos en lo del balompié... ¡Hecho, pues! Ahí tienen entonces a los nazitos de un lado, y por el otro a los POW que, como de costumbre, no sólo lucharán por ganarle a los nazis (en un match de fútbol en este caso), sino que además lucharán para obtener la libertad, o si no para qué tanto esfuerceo, y como si eso no fuera poco, también nos darán algunas lecciones de la grandeza del espíritu humano, etcétera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque ustedes no lo crean, las pelis de II Guerra Mundial no partieron con "Bastardos sin gloria". Ni siquiera con "La lista de Schindler". En verdad, pelis sobre la WWII venían rodándose desde la mismísima WWII, claro que en Estados Unidos e Inglaterra los Aliados eran los buenos, y los nazis los bellacos, que para eso contamos la historia nosotros, joer, para quedar bien nosotros. Bueno, el caso es que habiéndose explotado todos los filones habidos y por haber (¿desembarcos?: "El día más largo del siglo". ¿Operaciones militares frustradas?: "Un puente demasiado lejos". ¿Glamorosas operaciones comandos contra castillos de rancia arquitectura germánica?: "Donde las águilas se atreven". ¿Patrullajes en tierra enemiga?: "La batalla de Anzio". ¿La jungla?: "Guadacarnal"... y suma y sigue), quedaba aún cierta veta no explotada: ¡el deporte! Circulaba por ahí la anécdota de que un equipito de Europa Oriental fue puesto por los nazis a jugar fútbol, y cuando ganaron, los nazis como que se anduvieron mosqueando y les hicieron probar el amargo sabor de la victoria a punta de fusil. Así es que, ni cortos ni perezosos, tomaron la historia, la adaptaron a Europa Occidental para incluir estrellas de Inglaterra y Estados Unidos, que o si no la peli no se vende, pusieron al veterano John Huston a rodar, a ver qué podía hacer el vejete (y el vejete probó que todavía le quedaba sangre en sus jurásicas venas), contrataron un elenco tan bizarro como pudieron... y cruzaron los dedos para ver qué engendro salía del tubo de ensayo, o del laboratorio de montaje, usen la expresión que les acomode más. ¿El resultado? Una desquiciada peli sobre la II Guerra Mundial, como ustedes no la han visto hasta el minuto, y probablemente no volverán a verla jamás.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿El muy british y actorazo Michael Caine, haciendo equipo en una misma peli con el musculín Sylvester Stallone, y además con el futbolista brasileiro Pelé, todos ellos coaligados en contra del sueco Max Von Sidow haciendo de malo maloso alemán...? Sí, sí sucedió... ¡Y bajo la dirección de John Huston, el hombre que incluye en su currículum pelis como "El halcón maltés", "El tesoro de la Sierra Madre", "Mientras la ciudad duerme", "La Reina Africana", "Moby Dick", "El hombre que quiso ser rey"...! En el reino de las decisiones estrambóticas, esta junta de individuos tenía todos los papeles para un alto cardenalato o algo así. Y milagrosamente, por alguna razón, funciona. No descartemos el gran talento del director Huston, que aunque en lo personal siempre lo he encontrado un tanto frío y cerebral para rodar (no en balde sus mejores filmes son los policiales), en este caso se aplica a una peli sin lugar a dudas irregular y a ratos un tantín ridícula, pero que es casi como el partido de fútbol que relata: corre, corre, corre, se esfuerza, moja la camiseta, y anota tanto a tanto hasta alzarse con la victoria. La pericia de John Huston es transformar una historia más o menos tontorrona y muy hecha para los estándares hollywoodenses (ya saben: los buenos son todos buenos, los malos son todos de cartón, se las arreglan para meter una chica que sea interés romántico del prota aunque sea con calzador... lo de siempre, vamos), y sin demasiada épica (¿un partido de fútbol? ¡Estamos en la WWII, como mínimo pongan algo de ametralladoras o algo!), en una emocionante historia de ésas que llamaríamos de "triunfo del espíritu humano" o similar. ¡Y sin que se vea ñoña! Claro, la peli no tiene demasiado espesor dramático, y nunca sentimos que los protas verdaderamente se estén jugando la vida o la muerte, a manos de unos nazis bastante condescendientes con ellos, pero John Huston se aplica a contar su historia, lo hace con los métodos espartanos que son su marca de fábrica (escenas rápidas y contadas, poner de relieve a los actores y sus personajes, etcétera), y le saca todo el jugo posible. Que el gran final de una peli ambientada en la II Guerra Mundial sea un partido de fútbol, y que aún así emocione, tiene su qué. ¿Es la enésima versión de los underdogs luchando por salir adelante? Sí, lo es, y qué. El viejo zorro de Huston nos cuenta la historia sin ningún sentimentalismo, no busca chantajear al espectador, y con esto, logra lo que muchas otras pelis que buscan conmovernos con músicas de violines, cámaras lentas, y rostros transfigurados por el dolor, no consiguen precisamente por ese derroche de melaza.

-- El elenco. O sea, tenemos a un joven Sylvester Stallone de protagonista (ya interpretado "Rocky", y a un año todavía de "Rambo"), haciendo su rol de buen chato de toda la vida, y si bien su protagonismo mosquea un poco (ya sabemos, es el típico American Man que viene a enseñarnos cómo ser mejores y salvar el mundo, etcétera), al final como que le cobramos cariño, joer, aunque sea porque tiene que sacrificarse por la causa y lo hace con su mejor cara del mundo. A su lado tenemos a Michael Caine ganándose los porotos a punta de puro carisma personal, y quizás un poco desaprovechado. La participación de Pelé es casi testimonial, si está ahí para recitar un par de líneas de diálogo y hacer lo suyo, o sea, jugar a la pelota. Claro que, admitámoslo, no por "estar en una peli" o algo así, Pelé nos escatima lo suyo: las escasas secuencias en que lo vemos jugar a la pelota y patear traseros germanos (figuradamente, claro está), esas secuencias son más que deporte: son arte. Y como decíamos, el malo es Max Von Sidow, que le inyecta un montón de bonhomía a un personaje que en principio es... bueno, es el malo. Sí, el Cristo de "La historia más grande jamás contada", el Padre Merrin de "El exorcista" y Ming el Despiadado de "Flash Gordon" es aquí el villano, y lo interpreta de una manera magistral. El resto de los actores, en realidad no son actores sino jugadores de fútbol, y hace lo que se espera de ellos, pero lo hacen notablemente bien.

-- El partido de fútbol mismo, por supuesto. Después de idas y venidas, toda esta secuencia está muy bellamente filmada. La maestría de Huston le hace simplemente poner la cámara dos o tres veces, a la pasada, a un guardia nazi con unos perritos con muy mala leche, más la banda sonora de Bill Conti, y ya con eso crea un clima amenazante en torno a los jugadores. A medida que el partido avanza y el asunto se vuelve cada vez más espinoso para nuestros héroes, la tensión aumenta, y aumenta, y aumenta... y sentimos cómo en esa cancha se está jugando algo más que un partidito amistoso... y suma y sigue, hasta llegar a ESE final... Un final simple, casi imposible desde el punto de vista histórico, pero que dado el tono y desarrollo de la peli, en realidad era el mejor de todos, y que muestra algo más que la resolución del conflicto: muestra lo que es en verdad el amor a la vida y a la libertad, de una manera que me atrevería incluso (por mucho que deteste esa palabra a la hora de escribir comentarios de pelis), me atrevería incluso a calificar de "poética".

IDEAL PARA: Ver una bizarra y muy inusual peli que mezcla fútbol y Segunda Guerra Mundial (¡y funciona!).

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