Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
-- "The Chronicles of Narnia: Prince Caspian". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2008. -- Dirección: Andrew Adamson. -- Actuación: Ben Barnes, Georgie Henley, Skandar Keynes, William Moseley, Anna Popplewell, Sergio Castellitto, Peter Dinklage, Warwick Davis, Vincent Grass, Pierfrancesco Favino, Cornell John, Damián Alcázar, Alicia Borrachero, Simón Andreu, Predrag Bjelac, Sim Evan-Jones (voz), David Walliams (voz), Eddie Izzard (voz), Tilda Swinton, Liam Neeson (voz de Aslan). -- Guión: Andrew Adamson, Christopher Markus y Stephen McFeely, basados en la novela de C.S. Lewis. -- Banda Sonora: Harry Gregson-Williams.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Los cuatro niños Pevensie están algo más creciditos desde la última vez que los vi (¡uy, ya estoy hablando como tío imbécil!). Ahora Peter está más machito, agarrándose del moño... perdón, de las solapas con compañeritos buscapleitos, mientras que Susan está floreciendo y soltando feromonas al aire... En ese difícil trance conocido como la adolescencia (pobrecitos ustedes, los humanos, nosotros los gatos crecemos en cuestión de meses y pasamos de ser lindos photoshops a estar listos para la cacería erótica de una), la magia de Narnia funciona otra vez y terminan transportados hacia el otro lado, hacia el mundo mágico de etcétera. Lo que ha pasado es que un mozalbete se ha quedao en tocar un cuerno mágico, y que los ha convocao, ¡voto a Dios! Los chicos Pevensie encuentran a Narnia un tanto cambiadita. De partida el castillo en donde pasaron sus juegos de niñez, está ahora convertido en una lástima de ruinas al lado del Partenón, las pirámides de Tenochtitlán y la Expo Sevilla 1992 del Quinto Centenario. Y en segunda, quedan apenas unos cuantos narnianos levantando cabeza, porque una chusma de horrorosos extranjeros ha invadido el terreno (es lo que pasa cuando desaparece la autoridad, joer, que llega cualquiera y se cree con derecho a reinar). Y para colmo, resulta que como los cuatro niños Pevensie se han ido, pues bien, el buen Aslan ya no es más deus ex machina y se ha mandao cambiar, eso es un responsable Rector de la Creación y no el Yahveh Sabaoth de la Biblia, rayos. Ahora los chicos la tienen cruda, porque deberán lidiar con la invasión y restituir al legítimo heredero al trono en ese lugar, en el trono precisamente (¿alguna vez leeré una historia de Sword&Sorcery en el cual el asunto sea restituir al legítimo heredero del TABERNERO en la TABERNA que es por derecho suya...?). Además, han pasado cientos de años y sus antiguos aliados están todos fertilizando narcisos (aunque debemos ver la facilidad con lo que les creen cuando aparecen diciendo "sí, somos los reyes, nos tomamos una siestecita y volvimos..."). La batalla final contra los invasores está a punto de producirse, y esta vez los chicos están... Bueno, no está Aslan con ellos, así es que tendrán que hacer lo que todo héroe en esta clase de pelis: valerse por sí mismos, buscar el valor en su propio corazón, desafiar la adversidad... ¡Vencer, demonios!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Hagamos resumen. En los '50s, un grupo de maduritos catedráticos de Oxford, que allá son catedráticos porque saben mucho y no como acá que cualquier patipelao puede enseñar en una universidad con tal de exhibir el carnet de fraternidá masónica (y es que aceptan a cualquiera en estos tiempos, están majaretas estos masones...)... Ya me desvié del tema. Recapitulo. En los '50s, varios catedráticos de Oxford se reunieron en un club en el cual, como buenos british chapaos a la antigua, chupaban como ostras en un pub descuerando mujeres y hablando de libros. Dos de ellos publicaron sendas sesudas obras de fantasía pseudogermánica o pseudocéltica según lo quieran ver, concretamente el juicioso anglicano J.R.R. Tolkien y sus interminables (y por lo general aburridas) sagas de la Tierra Media, y su amiguete el fanático católico C.S. Lewis, que hizo lo propio con las Crónicas de Narnia (bueno, además de esta saga fantástica de trepidante acción católica, había publicado ya una saga de ciencia ficción de trepidante acción católica llamada la Trilogía de Ransom). En vida, como autor responsable y paternal que era con su obra, decía que cómo iban a adaptar las Crónicas de Narnia para el cine, que los efectos especiales eran demasiado malos y jamás funcionaría (se ve que se murió mientras iba a la función de cine a ver "Jasón y los argonautas", que presentaba FXs bastante funcionales para la época). Pero los herederos se la pensaron mejor, porque oigan eso del respeto a la obra literaria está bien, pero es que nosotros no vamos a seguir dándole creatividad a Narnia, si al vejete era quien le gustaba eso de perder el tiempo escribiendo leseras (leseras muy rentables, sí, pero leseras al final del día), y nosotros vamos a usufructuar del legado del viejo, que de algo sirva su chochera senil, ¡faltaba más! Supongo que durante años, la idea de rodar una saga fílmica basada en Narnia era casi una apuesta, si cosas como "El hechizo del águila", "Leyenda" o "Laberinto", no importa qué tanto trabajo, cariño y calidad se invirtiera en ellos, tendían a salir mal paradas en taquilla, y lo que molaba era más Star Trek, más Star Wars o más stars, spaces y galaxies a secas. Pero el curso de la marea cambió con la nueva generación friki que creció pegadita a la anterior haciendo el macarra con clérigos, ladrones, guerreros o magos (sí, hubo una época en que jugar al rol era jugar a AD&D y no a "Vampiro: La mascarada"), y cuando esa generación llegó al poder, se encargó de financiar un monumento a su propia egolatría que Ramsés míranos, cual fue "El Señor de los Anillos". Y como les fue bien con eso, entonces pues, ¡faltaba más! ¡Dónde hay más franquicias con magos y hechiceros y parafernalia medieval! ¡Ah, sí! ¡Narnia! De pronto las fantasías criptopaganas del católico senil que era C.S. Lewis valieron lo que una mina de oro. Y rodaron "El león, la bruja y el ropero". Y ya puestos, rodaron "El príncipe Caspián", y al paso en que vamos, quizás lleguen a rodar los siete tomos. Bueno, si consiguen superar el bache de rodar las poco carismáticas y anticlimáticas historias de la silla del plata y del caballo y su niño, capaz que lo logren... Total, menos agua hay en el molino de Harry Potter, y ya van por la quinta ("Harry Potter y la Orden del Fénix" o algo así).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es más entretenida que la primera ("El león, la bruja y el ropero"). Bueno, esto era inevitable. La segunda novela es con mucho más entretenida que la primera, después de todo. Si uno lee con atención el primer tomo, completamente cerrado, autoconclusivo y autosuficiente tanto en historia como en propaganda católica subliminal, es fácil darse cuenta de que C.S. Lewis no tenía pensado escribirse una saga entera basada en los narnianos. Pero como la jugada iba bien, escribió una segunda parte. Y una tercera. Y una cuarta. Y llegó a la séptima. La primera era alegoría a lo bruto del Evangelio, con un pseudoCristo muriendo y levantándose de la tumba para derrotar al Satán de Narnia que es la Bruja Blanca. Para la segunda parte, Lewis ya puede irse desprendiendo de las alegorías bíblicas, y por eso la historia es mucho más suelta, y por qué no, más fácil de adaptar al cine que la primera, siempre demasiado respetuosa con el simbolismo eucarístico y el Dogma de la Transubstanciación y esas cosas. Siempre he pensado que, habiendo pasado cuántos, ¿1300 años?, entre la primera y la segunda parte (Narnian Meridian Time), la segunda parte se inspira, a lo menos de lejos o inconscientemente, en la invasión de los normandos contra Inglaterra, con un pseudoHaroldo sajón/narnianoputativo criptocelta defendiendo a Narnia/Britania contra los malvados y despiadados vikingrooters temerianos/normandos (sintomáticamente, el malvado Rey Miraz no es rey legítimo porque es un usurpador, así como al normando que abatió a Inglaterra, Guillermo el Conquistador, no le correspondía tampoco el trono según los cánones medievales por ser un hijo bastardo). Por lo tanto, la novela original tiene mucho menos aburrido simbolismo esotérico que la primera, y por lo tanto es más consistente en tanto aventura pura y dura (y hace menos el ridículo, porque eso que en el Evangelio queda tan molón, de que nuestro dios solar resucita de entre los muertos, ¡qué ridículo se ve traspuesto a Aslan, por muy Aslan que sea!).
-- Andrew Adamson brilla aquí en su punto. El hombre ya había dirigido la adaptación de "El león, la bruja y el ropero", y aún antes había dirigido la brillante "Shrek" y la no tan brillante "Shrek 2", que aún así, en comparación a la anémica "Shrek 3", luce casi como una gorda rebosante de salud (además se apellida Adamson, que en inglés significa "Hijo de Adán", ¿y no se supone que Narnia va a ser salvada cuando un Hijo de Adán ocupe el trono de Narnia...?). Para esta peli, Adamson y compañía eligieron darle un tono más oscuro. Aunque en la novela el Príncipe Caspian es el típico niñito "quiero ser grande, ¡¡¡BUAHHH!!! me asusta ser grande, bueno ya soy grande, juego a ser grande, ¡¡¡UY, MATÉ AL MALO, GANÉ, SOY EL REY!!!", aquí tuvieron el buen tino de elegir a un actor algo más mayorcito, perteneciente a esa categoría que en los ochenta hubiera sido llamada "adulto joven", y con esto hacen el asunto mortalmente más serio. Además, a diferencia de la siempre pastelosa Bruja Blanca (nada contra Tilda Swinton, que allí donde aparece la hace de oro, pero es que el personaje...), el Rey Miraz es un malo que sí tiene categoría. Tampoco se recatan en las batallas, y aunque como hay que venderle la peli a los niños y a los papis de la Asociación de Padres Pipis Contra la Violencia no es asunto de mostrar sangre, brazos cercenados o gore en escena (de hecho, si bien recuerdo, creo que no muestran gotas de sangre en ningún minuto, contradiciendo la tendencia en materia de epic movies desde "Corazón valiente" y "El Señor de los Anillos"), sí que vemos momentos en que los buenos también mueren, y mueren de maneras heroicas o injustas. Además, está el siempre bien socorrido tema de "tú mataste a mi padre, maldito bastardo", lo que debe ser la pesadilla de cualquier pergenio. Este enfoque más oscuro siempre se agradece, porque aumenta la profundidad dramática de la historia. Vale que la dirección de actores no siempre está a la altura y si juzgamos a los chicos por esta peli, no podríamos adivinar si tenemos aquí al futuro Robert de Niro o a la futura Meryl Streep, pero por otra parte cumplen con mantener el nivel aventurero, sin esforzarse demasiado por poner cara de "¡rayos, qué preocupado estoy, estoy en batalla y me voy a morir!" (debe ser cada vez más difícil, habida cuenta de que ahora tienen que hacer todo eso frente a una impersonal pantalla azul).
-- La ambientación no puede decirse suntuosa y está resuelta casi toda con CGI, pero por otra parte la estética está bien tratada. Los malos malosos tienen un look y feeling entre conquistadores españoles y lores isabelinos que es inusual en las pelis de ambientación pseudomedieval. Los narnianos no lucen tan vistosos como en la primera parte, aunque esto es lógico si se considera que están obligados a actuar en plan Sendero Luminoso o Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y por lo tanto se compensa la falta de animalitos parlantes (sin duda el elemento más característico de esa tierra pseudocéltica que es Narnia) con el realce a los minotauros y su look más recio. La batalla en el sepulcro quizás carezca del feeling épico del kicking-and-killing en el Abismo de Helm ("El Señor de los Anillos: Las dos torres"), pero está correctamente resuelta. El asalto al castillo, a plena luz de luna, también se ve bastante sólido, habida cuenta de que tienen que sacarle partido a una ambientación propia de cuento de hadas, con todo el peligro de ñoñería visual estilo Cenicienta que eso involucra. La música no es la mejor partitura que he escuchado en el cine, pero por otra parte Miklós Rózsa lleva sus añitos fallecido, y además tiene la virtud de no caer en la trampa de "pongámosle más coros y hagámosla más atronadora para hacerla más épica", que tanto lastró el por otra parte correcto trabajo de Howard Shore para "El Señor de los Anillos" o el de Don Davis para "Mátrix".
IDEAL PARA: Ver una secuela de Narnia en forma y con músculo, que no renovará el género ni nada parecido, pero que asegura (¡dos horas y media!) de entretención.
ENLACES.
-- (Ir a la página). Entrada en IMDb. -- (Ir a la página). Artículo en la Wikipedia en inglés. -- (Ir a la página). Comentario en Decine21.com. -- (Ir a la página). Comentario en CineVista (o CineVistaBlog, como se llame). -- (Ir a la página). Entrada de la peli en NarniaFans.com. -- (Ir a la página). Comentario en El Blog del Chacal. -- (Ir a la página). Comentario en Inside the Electric Circus.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [doblado al ezpañó, perdón, al español de España].
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
-- "Charlie Wilson's War". Estados Unidos. Año 2007. -- Dirección: Mike Nichols. -- Actuación: Tom Hanks, Julia Roberts, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Ned Beatty, Om Puri, Wynn Everett, Mary Bonner Baker, Rachel Nichols, Shiri Appleby, Jud Taylor, Emily Blunt, Peter Gerety, Faran Tahir, Rizwan Manji, Christopher Denham. -- Guión: Aaron Sorkin, basado en el libro "Charlie Wilson's War: The Extraordinary Story of the Largest Covert Operation in History", de George Crile. -- Banda Sonora: James Newton Howard.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Estados Unidos, in Dallas fashion, 1980. Un grupo de legisladores se ha reunido a olvidar las penas de su sacrificado trabajo, en un jacuzzi lleno de strippers y playmates, eso es descansar y no lo mío escribiendo reseñas de cine. Pero en fin, el diputado Charles Wilson está gozando del panorama, cuando de pronto en la TV ponen una nota sobre los esforzados Freedom Fighters de Afganistán. Wilson piensa entonces "that's it, we'll kick soviet asses here!", y con la ayuda de una amiguita socialité muy fina (ya saben, suave anfitriona de día y salvaje amante de noche... y cristiana fundamentalista salvo en donde verdaderamente importa, en la cama) llevan a cabo un estudio sobre cómo podría sostenerse a los afganos. Ya que Rambo como opción aún no estaba disponible (sorry, guys, habrá que esperar a que los malvados soviets capturen a mi buen Coronel Trautman), no queda más remedio que enviar armas. El asunto es que, a diferencia de la tercera de Rambo, se supone que los Estados Unidos no intervienen directamente, así es que Charlie Wilson tendrá que usar la proverbial mano mora con Israel, Arabia Saudita y Egipto para, en una improbable y rocambolesca alianza militar, les entreguen a los afganos los indispensables Stinger para sobrevivir. ¿Conseguirá ganar Charles Wilson esta guerra que ha impulsado casi con espíritu de sobrev...? ¡Bah, déjense de pavadas! Si saben de Historia Universal, o al menos se toman la molestia de leer los periódicos, ya saben que los Freedom Fighters les dieron a los soviéticos por el lugar donde no sale el Sol. Y después...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Mucho revisionismo han generado los bienintencionados intentos de nuestros amados Estados Unidos de América ("O! say can you see by the dawn's early light, What so proudly we hailed at the twilight's last gleaming..." snif-snif... ¡Que me emocionan, infelices!) por extender la libertad y la democracia en el mundo, ideales tan altos y magníficos que autorizan por supuesto toda clase de prácticas reñid... perdón, divorciad... perdón, un poco distantes de dicha democracia y dicha libertad, como por ejemplo intervenir militarmente en ciertas regiones del planeta (Bahía Cochinos, Granada, Vietnam, Irak), crear cárceles en islas tropicales para prisioneros subhumanos sin derechos civiles, o financiar panfletos de bien conocidos mendigos, con corbata de seda para tratar de no verse como los pordioseros que son, para derrocar a gobiernos upelientos que se instalen democráticamente por ahí. Una de las más celebradas operaciones de Estados Unidos, por lo chapucero que salió todo, fue el asunto de Afganistán. Dicho en breve: a pesar de aparecer superficial e internacionalmente como una república gobernada desde la ciudad de Kabul, en realidad es un país de tribus que se han matado alegremente entre sí de montaña a montaña por un quítame allá esas laderas empinadas durante los últimos 4000 años, salvo las veces en que algunos extranjeros han intentado conquistarlos, frente a lo cual los afganos, con perfecto espíritu catalán "Corazón valiente", han dicho "¡Ah, no, pues no, que a un afgano sólo lo mata un afgano, faltaba más!", y han dejado regadito el campo de muertos (léase las fallidas invasiones británicas del XIX, por ejemplo, que terminaron en sendas masacres, y no de afganos precisamente). Bueno, como a nadie le interesaba un territorio como Afganistán que sólo es bueno para las cabras, y los afganos no salían de sus montañas, dedicados como estaban a su deporte de matarse mutuamente, jamás habían aparecido en el mapa mundial, ni siquiera cuando su reyecito Amanallah Khan intentó crear una democracia occidental y acabó bien derrocado, y muerto no, porque alcanzó a exiliarse, que ya saben que los afganos vivimos a la afgana, caramba, y no vienen estos occidentales a decirnos cómo debemos matarnos. Hasta que la URSS decidió invadirlos. Como diría mi amigo Jack Slater: "Big mistake!". Porque los afganos, con un poco de ayudita yanki, aprendieron a deshacerse de los soviéticos. Luego, siguieron aprendiendo y decidieron que si habían podido hacerla buena con una superpotencia mundial, bien podían hacerla buena con dos, le prestaron oídos a un tal Osama bin Laden, y ¡¡¡BUM!!! Torres Gemelas abajo. Es lo que tiene la democracia de verdad, aunque sea por el expedito medio de hacerse oir a la afgana: puede que algunas opiniones no te gusten, y dejen unos tres mil y algos muertos por el camino...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una gran peli política. Y eso, siendo una sátira. Porque no nos neguemos, no vamos a decir que la peli es una farsa completa de principio a fin. Es la clase de pelis en la cual un trío de personajes hace el tonto con algunos diálogos olis, casi de animé japonés, pero después de algunas payasadas varias terminan salvando el día. ¡Y qué salvamento! Botando helicópteros de la siniestra Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a mansalva, a punta de misiles autodirigidos. El asunto es que este tono farsesco es deliberado. No hay ninguna intención de convertir al diputado siembraesperma, a la socialité reborn christian cachas, o al espía cágomeenmijefe en héroes. Son los protas y apoyan "la causa del bien", pero todo lo hacen en tono de comedia, un poco como en esas pelis de rateros de mala monta en las cuales se supone uno debe empatizar con los malvados, pero para que no nos pasemos al Lado Oscuro de la Fuerza, los presentan como una panda de ineptos, y así todos contentos. Influye, por supuesto, el hecho de que regrese Mike Nichols a la dirección en plena forma; este Nichols ya nos había regalado esa gran caricatura del engendro bifronte Bill/Hillary Clinton que fue "Colores primarios", y de su ductibilidad como director hablan joyitas fílmicas como "¿Quién le teme a Virginia Woolf?", "El graduado", "Lobo" (bueno, también dirigió el remake de "La jaula de los pájaros" y "Closer: Llevados por el deseo", pero no siempre se puede estar over-the-top, ¿no?).
-- Los diálogos son muy fluidos y naturales, aunque debían mezclar dos materias primas. Por un lado, los protas debían hablar en gracioso sin que se notara oligofrénico ni pueril, es decir, sin abandonar la seriedad. Por el otro, recrean más que bien el contexto político de la época (los '80s), a una escala tal que dudo alguien sin conocimientos a lo menos básicos del who's who reaganiano pueda entender a cabalidad algunas referencias (algo lógico y natural, porque los personajes están hablando entre ellos, no tratando de hacer contacto con las inteligencias alienígenas más allá del Cuarto Muro). Estas menciones crean el efecto de personajes inmersos en su propio universo, a la vez que generan la sensación de un mundo más amplio más allá de los personajes, algo que no todas las pelis consiguen. Esta lo logra, y en plena forma.
-- Los actores están fieles a su propósito, y en verdad no podrían haber sido mejor elegidos. Tom Hanks como el mentado Charles Wilson vuelve a su olvidada faceta de comediante, pero cuando requiere que su personaje se ponga dramático, cambia fácilmente de registro sin que se note. Julia Roberts una vez más luce su gran talento como comediante, interpretando a una chica de sociedad antipática a más no poder, a cuenta de su fanatismo cristiano (se dice que ella iba a tener el papel de mala en "La pareja del año", pero quiso el de chica buena, pero viéndola aquí, lo hubiera hecho más que bien en el lugar de Catherine-Zeta Jones...). Philip Seymour Howard una vez más nos muestra lo camaleónico que es (fue el prota de "Capote", le robó la peli en las narices a Tom Cruise como el malo maloso de "Misión Imposible III"...). Acompaña muy bien Ned Beatty en un fugaz secundario (por Dios que ha envejecido y ha engordado este hombre, como patiño de Lex Luthor en "Superman" era tamaño ligeramente chapadito, y ya va en King-Size...). Y completa el elenco Amy Adams, altísimos sus bonos después de interpretar a la carismática (y, ejem, treinteañera) prota de "Encantada", y que aquí prueba a eso de cambiar de registro para no quedarse encasillada, lográndolo con el mayor de los éxitos (de los cuatro gatos que vimos esta peli en el cine, claro está, que para el grueso del público cuya fuente de conocimiento sobre el mundo es "The E! True Hollywood Story", es dudoso que obtenga de ellos reconocimiento).
-- Mención especial para, ejem, las Angeles de Charlie, ñomiñomi. Charlie Wilson es la clase de personaje que le gusta lo bueno, incluyendo chicas curvilíneas y voluptuosas, y a diferencia de otras pelis con gancho femenino en donde todo se queda en menciones esporádicas, acá sí que tenemos carne en la parrilla. Bueno, no hay desnudos ni escenas de sexo, pero las asesoras de Charlie (las ángeles de Charlie, ¿lo pescan...?). Tenemos a Shiri Appleby, famosa por su gran one-hit en la serie de TV "Roswell", y también a Rachel Nichols, de relativa fama por ser la prota en TV de "The Insider", y secundario de lujo en "Alias", además de futura Scarlett en la versión cinematográfica de "G.I.Joe". Y es que no sólo de ideas profundas vive el hombre, sino de todas las chicas bonitas que le depara el Señor... (Bastet, en mi caso).
-- Por debajo de la sátira política, el mensaje de fondo es desolador. La peli no lo dice directamente, pero es obvio por la escena de reunión final, que los propios Estados Unidos, por su ceguera e incompetencia, se acarrearon el desastre del 9-11. Y en un contexto más amplio, ¿acaso no caen siempre los grandes poderes por lo mismo? ¿Acaso no es esa visión despectiva y etnocentrista del mundo lo que le acarreó Teutoburgo al Imperio Romano, Afganistán al Imperio Británico, la luna de Endor al Imperio de Star Wars...? ¿Son derrotados los grandes imperios por "el triunfo de la barbarie y la religión", como reclamaba el venerable Edward Gibbon, o se derrotan a sí mismos, víctimas de la ὕβρις y el autoengaño...? Cuestión no resuelta, por supuesto, y tocada tangencialmente por esta peli. Pero deja pensando. Bastante. Y esa es la diferencia entre una peli entretenida (ésta lo es), y una buena (también lo es).
IDEAL PARA: Ingresar en la trastienda de cómo se manejan las cosas en Estados Unidos, y de cómo la enorme y dinosauria mecánica burocrática ha levantado y administra un imperio... y podría hundirlo.
"La virgen de los sicarios". Dirigida por Barbet Schroeder. Protagonizada por Germán Jaramillo, Anderson Ballesteros, Juan David Restrepo, Manuel Busquets, Wilmar Agudelo, Juan Carlos Alvarez, Jairo Alzate, Zulma Arango, José Luis Bedoya, Cenobia Cano, Eduardo Carvajal, Olga Lucía Collazos. España / Francia / Colombia. Año 2000.
¿De qué se trata? Colombia. En un departamento de estilo más o menos familiar para nosotros los latinacas, hay una fiesta "de ésas". Club de Toby. Men only. Fernando está feliz de regresar a Medellín, y más feliz aún porque tiene un bombón con pito incorporado sobre su cama. Fernando se come su bombón, y resulta que le quedó gustando. Así es que se lo lleva a su departamento, mira que en Medellín a veces hay días nublados, y es necesario con qué abrigarse en la cama... Pero entonces descubre que su precioso bombón, que responde al nombre de Alexis, tiene algunas pulgas bajo la correa. Por ejemplo, escucha música heavy a todo el volumen del equipo. O de cuando en cuando pasa gente alrededor suyo que trata cordialmente de enviarlo a fertilizar narcisos bajo una cómoda lápida. O que él mismo, por cualquier pequeñez, saca su arma y arregla cuentas a tiros. Al principio, Fernando se espanta lo suyo porque, rediez, es que Medellín no era así, hombre... Medellín era bonito, tranquilo, sosegao, y mira en lo que me lo han convertío, pues... Pero como le gusta el asuntillo con el chico, pues bien, se aguanta, y hasta empieza a disfrutarlo. En mala hora. Porque si te metes con Medellín, chico, entonces Medellín se mete contigo, y tú no quieres que Medellín se meta contigo, brother...
El espíritu de los tiempos. ¡Ah, los lejanos días del boom! Durante la segunda mitad del XX, con la influencia de Gabriel García Márquez y sus "Cien años de soledad", Latinoamérica evocaba un continente soñoliento y más inmutable que la Historia de China, una cosa estilo "El amor en los tiempos del cólera", o "Como agua para chocolate" o similar. De tarde en tarde salían narcos desde Latinoamérica, como el malvadísimo villano de "Fuerza Delta 2" o el de su contemporánea "Licencia para matar", pero eso no era toda Latinoamérica tampoco. Un buen día, una novela de un escritor llamado Fernando Vallejo, lo suficientemente apreciado por los culturetas como para que quizás, sólo quizás, algún día el General Gato le digne de hacer una visita a sus libros, cayó en las manos de Barbet Schroeder. Y éste decidió que quería hacer ese guión. Y lo llevó al cine. Sí, ya sé lo que están pensando. Un director francés que ocasionalmente ha reculado en Hollywood, haciendo una peli sobre Latinoamérica. Y no, no voy a defender ningún proteccionismo cultural, o ningún "Latinoamérica para los latinoamericanos". Si un director extralatinaca muestra la realidad latina y adapta una novela latina mejor que los directores de acá, sobrados en su soberbia "vengo de la Academia de cine y soy muy cultureta y qué", pues que así sea. No seré yo quien pierda el tiempo viendo los barruntes pseudoculturales de los defensores del proteccionismo cultural.
¿Por qué verla? -- Partamos por la dirección. Está más que bien dirigida. No es una sorpresa. Barbet Schroeder, en activo desde filmes como "Sing-Sing", y que se ha hecho de un nombre con pelis como "Mariposas en la noche" o "El misterio Von Bülow", y que después intentó deslizarse con éxito más o menos relativo al cine hollywoodense más comercial ("El beso de la muerte", "Mujer soltera busca", "Medidas extremas", "Cálculo mortal"), aquí le dio una patada al tablero, cambiando Europa o Estados Unidos por Latinoamérica, y entregando una potente visión sobre la realidad colombiana, y latinoamericana en general, que no tiene concesiones de ningún tipo. Schroeder usa para rodar la cámara digital, por ese entonces una innovación procedente del movimiento Dogma, y le confiere con ello un grado de realismo y dureza aún mayor a una peli con un argumento ya de por sí crudo. Tampoco trata de retratar un Medellín ezque-Hollywood, lleno de glamour o con toques coloniales para que huela a realismo mágico; las calles y casas de Medellín que muestran podrían ser como locación casi cualquier escenario latinoamericano, de no ser por el peculiar sonsonete cantadito con el que hablan los colombianos. Con lo poco que había en términos de cantera de materiales, Barbet Schroeder se las arregla para extraer el máximo del ambiente y los escenarios, y recrea una gran historia. -- La peli es una crítica contundente a muchas cosas. Desde luego que a la violencia desatada en Medellín, y al narcotráfico que, aunque casi invisible en la peli (otro punto a favor, no muestra la ciudad con el clásico retrato narcobananero hollywoodense), pareciera cruzar sus fibras por todos los personajes, de una manera u otra. Pero también es una durísima crítica a la intelectualidad latinoamericana. Fernando, el prota, es un escritor que viene desde España a recuperar el Medellín de su infancia, y es absolutamente incapaz de entender que las cosas han cambiado, y cuando por fin entiende, no se le ocurre nada mejor que sumergirse en el gusto de la jauría por la sangre humana. Y antes de hacerlo, se dedica a pontificar urbi et orbi como si él fuera el máximo dechado de la moral humana (¿a cuántos catedráticos universitarios y filósofos latinacas no me recuerda eso?). Emblemático en ese sentido, es su incapacidad para apreciar la música metalera que su bienamado trae, asunto que resuelve de una manera bien poco civilizada y más bien troglodita, cual es simplemente arrojar el equipo de música a la calle, sin pensar en que dicho equipo podría haberle servido a alguien más, o simplemente que con su acción hubiera podido machacarle la cabeza a un transeúnte (¡gran conciencia social, filósofo, gran conciencia social!). O de cómo no se es capaz de apreciar la música punk, hasta que ésta desaparece... Pero sí que trata de hacerle tragar al pobre muchacho sus sesiones de Maria Callas que, maestra era ella, por supuesto, pero que el chico acepta más bien porque si no, a la calle de nuevo a tratar de sobrevivir como se pueda, ante lo cual se limita a comentar que chilla como si la estuvieran ahorcando... O sea, en resumidas cuentas, tenemos una peli de denuncia y crítica social, pero sin héroes que nos muestren el otro lado. Hay que ser valiente para rodar una así, en estos tiempos... -- El asuntillo ése del ñiruñiru hombre con hombre está más que bien resuelto. La relación homoerótica podría parecer un reclamo publicitario para que la vean los culturetas, ahora que la reivindicación de lo gay está tan de moda por contestatario, pero la peli está planteada de manera tal, que no podría funcionar de otra manera, de manera que ese elemento se transforma en imprescindible para la buena marcha del relato. Y tampoco trata de explotar el morbo de la situación. La peli es sobre un Medellín deprimido por la violencia, no sobre relaciones eróticas, y en esto la peli sigue una línea brillante, manteniendo los equilibrios entre lo provocativo y lo conservador. -- La visión de lo religioso en la peli también es más que peculiar. Parece casi mentira, pero seguramente es así, que los bribones y los sicarios también tengan Dios al que rezarle. Y hasta le consagren sus balas (¿no se supone que los humanitos del otro lado también son Hijos Suyos?). El propio Fernando, ateo militante, también llegado el minuto se encuentra extraviado, desamparado por la Divinidad. No hay verdades ultramundanas reconfortantes ni éticas con moralina de peli Disney. Si Dios existe, en esta peli es claro que se ha olvidado de Medellín.
IDEAL PARA: Espectadores valientes que se atrevan con pelis incómodas, y políticamente incorrectas, mucho más que las pelis que se supone son políticamente incorrectas.
"Fever Pitch". Dirigida por Bobby Farrelly y Peter Farrelly. Protagonizada por Drew Barrymore, Jimmy Fallon, Jason Spevack, Jack Kehler, Scott Severance, Jessamy Finet, Maureen Keiller, Lenny Clarke, Ione Skye, KaDee Strickland, Marissa Janet Winokur, Evan Helmuth, Brandon Craggs, Brett Murphy, Isabella Fink. Estados Unidos. Año 2005.
¿De qué se trata? Había una vez un niñito triste, triste, triste, tan triste que lo llevaron una temporadita a vivir con su tío. El tío en cuestión era no era de los que te cuentan cuentos antes de dormirte y otras zarajandas mermelosas como ésa, sino que era... ¡¡¡CHACHÁAANNN!!! ...fanático del béisbol. Así es como nuestro pobre individuo dejó de ser alguien útil y rentable para la sociedad, para transformarse en esa clase de acólito religioso que se llama "fanático de un equipo". Pasan los años, y pasan, y pasan, y nuestro buen fanático ahora le envenena las mentes a un grupo de indefensos niñitos, desde su púlpito como profesor. Y los lleva a estudiar la Geometría en terreno, y eso significa visitar una agencia de publicidad, experiencia que será muy de provecho porque entre equiláteros y escalenos encuentra muy geométrica a Drew Barrymore. El flechazo es instantáneo, pero ambos, pues ejem, no sé, ¿deberían darse la oportunidad? Después de pensarla y repensarla, deciden que sí, así es que empiezan a salir. La primera cita es un desastre, pero el tipo tiene corazón de oro, y la chica, harta de individuos que afrontan la relación de pareja como sementales en competencia, se relaja, y así todo marcha bien... Hasta que empieza la temporada oficial de partidos del béisbol. Y nuestro fanático deportivo sufre una extraña transmutación, se pone un turbante sobre la cabeza, y empieza a rezar un gangoso "¡¡¡allah allah allakbarillah allah illahah ahallah MIEQUIPOESMIDIOS akbará allah akbará...!!!". ¿Conseguirá nuestra heroína romántica enderezar a nuestro pobre y penoso fanático deportivo, o éste la arrastrará al oscuro submundo de la hinchada búscateunavida...?
El espíritu de los tiempos. Déjenme hablarles de un sujeto llamado Asopico de Orcómeno. Venció en los Juegos Olímpicos, hace la sintirrimurrada de dos milenios y medio atrás. ¿Qué hace tan importante a este deportista? De sí mismo, nada. Sabemos de él (lo nada que sabemos, aparte de su nombre y lugar de procedencia), gracias a que el poeta griego Píndaro lo inmortalizó dedicándole la Olímpica XIV. ¿Alguien se ha tomado la molestia de conservar para la posteridad, aparte del arte lírico de Píndaro, el nombre de los grandes deportistas vencedores de los Juegos Olímpicos, o de cualquier otra justa deportiva griega (y por Dios que las tenían, Juegos Itsmicos, Píticos, Nemeos...)? ¡¡¡NO!!! ¿Y ese NO, por qué...? Simplemente porque, y lo escribiré en mayúsculas, LAS HAZAÑAS DEPORTIVAS NO TIENEN NINGUNA IMPORTANCIA EN EL DEVENIR DE LA HUMANIDAD. Frente a este hecho elemental, existen dos clases de personas: los que valoramos la cultura y el arte por encima del deporte, que somos también los que creamos progreso, tratamos de llevar luz a la sociedad, creamos nuevas medicinas, exploramos las ciencias y el arte, y en definitiva entregamos la civilización y una vida mejor, y aquellos pobres paganos quienes valoran el deporte por encima de la cultura y el arte, cuyos grandes logros se reducen a hacer el Homero Simpson, apoltronados en su sofá tomando cerveza. Pifien lo que quieran quienes estén en desacuerdo, pero para desgracia de quienes tomen la posición contraria, seis milenios de historia civilizada me avalan. Eso no quiere decir que el deporte deba ser desterrado de la vida civilizada o algo así. No. Como decían los griegos, "mente sana en cuerpo sano"; el deporte y el ejercicio siempre son positivos para la buena salud, aunque por supuesto dentro de sus límites. El fanático deportivo es, en ese sentido, un lastimoso derroche de energías para la Humanidad. El cómo se vive entonces esta experiencia abiertamente irracional, fue objeto de una obra del novelista inglés Nick Horby, que fue adaptada para el cine en 1997, y fue después remakeada por los Hermanos Farrelly en el 2005, versión que ahora nos ocupa. Ya saben: si el fanatismo deportivo de finales del XX y comienzos del XXI se conserva para la posteridad, no será por una secta de lunáticos emperrados en que la historia empieza y acaba con su equipo deportivo favorito, sino por el talento de Nick Horby, o al menos, por el esfuerzo de sus adaptadores para el cine... (¡quién diría, Píndaro ha sembrado escuela veinticinco siglos después de cadáver!).
¿Por qué verla? - Es una interesante aproximación al fenómeno del fanatismo deportivo. El fanatismo de cualquier clase es nefasto para la Humanidad porque crea una visión unidireccional de las cosas, y por lo tanto nos priva de enriquecer nuestra experiencia con puntos de vista ajenos al nuestro. El fanatismo deportivo no escapa a esta regla. La peli nos refleja al fanático deportivo con toda la carga de patetismo que es posible incoarle. Pero tampoco busca estigmatizarlo convirténdolo en un muñeco, un fantoche o un personaje de caricatura, sino que sigue siendo una persona de carne y hueso, con lo que la crítica se hace todavía más dura, porque es necesario la inteligencia del espectador para entender cuán patético es el pobre diablo que prefiere ser un eterno perdedor cómodamente empotrado en su aburrida y predecible vida, a intentar por una vez en la vida ganar, aunque se corra el riesgo de perder en el camino. - Los Hermanos Farrelly en sus pelis han ido un tanto de menos a más, desde la comedia más bien insulsa e idiotizante al estilo del temprano Jim Carrey ("Tonto y retonto"), hasta productos más finos y con mayores lecturas entre líneas, giro que venía más o menos anunciado desde "Amor ciego", y que prosiguió con esta peli y con la injustamente desvalorizada "La mujer de mis pesadillas". Antes de esta última rodaron este remake, en el cual se muestran contenidos y sin su estilo habitual de humor grueso. Algo que es un punto a favor o uno en contra, según se mire. A favor, porque es una peli un poco más "normal", y por ende más accesible a ese sector del público que es reacio a los chistes de fluidos corporales y discapacidades varias, propios del "humor" a la Farrelly. En contra, porque... Bueno, no parece una peli de los Hermanos Farrelly. Es buena, sí, pero no parece una de ellos. Por otra parte, no trabajan con una idea original, sino que ésta viene en préstamo desde otra parte, así es que... Bien, no sé si considerar todo esto como a favor o en contra. Lo entrego al criterio de ustedes (sí, sé que ustedes tienen criterio, o de lo contrario no leerían Cine 9009). - Los actores están bastante bien y sin estridencias. Jimmy Fallon le da humanidad a un personaje que en principio no podría tenerla por ninguna parte; recordemos que este individuo es otro subproducto de la línea de ensamblaje de la factoría humorística de SNL, como su contemporáneo más exitoso Will Ferrer (y en el pasado, Steve Martin, Bill Murray, Eddie Murphy, Chevy Chase, y un etcétera demasiado largo para reseñarlo entero). Drew Barrymore, por una vez, no trata de ser over-the-top, empeñada en ese tiempo como estaba por salirse del molde de heroína de comedia romántica con prota femenina torpe, actuando en "Confesiones de una mente peligrosa" o "Duplex" (aunque volviera a las andadas con la anodina "50 primeras citas"). Y como la peli se trata casi absorbentemente de ellos, pasaremos del resto, que está casi como comparsas.
IDEAL PARA: Entender qué hay en la mente (¿mente, dije?) de un fanático deportivo.
"Bridge to Terabithia". Dirigida por Gábor Csupó. Protagonizada por Josh Hutcherson, AnnaSophia Robb, Zooey Deschanel, Robert Patrick, Bailee Madison, Kate Butler, Devon Wood, Emma Fenton, Grace Brannigan, Latham Gaines, Judy McIntosh, Patricia Aldersley, Lauren Clinton, Isabelle Rose Kircher, Cameron Wakefield. Estados Unidos. Año 2007.
¿De qué se trata? Un niño las pasa mal. Muy mal. Canutas. Es tímido, poca cosa, y no tiene a nadie en el mundo que le deje descansar un minuto. Sus hermanas mayores son un par de taradas que se la pasan todo el día enchufadas a la TV, su madre se la pasa rabiando, su padre es lejano y distante, y su hermana chica... bien, ella lo quiere bien, pero es la niña de los ojos de papá, y por lo tanto, la tratan con mayor consideración; además, ¿quién tiene que sacar la basura, quién tiene que...? En el colegio no le va mejor, con compañeros y compañeras con filosofía de jungla. Hasta que de pronto aparece una nueva alumna. Humillación final: la chica corre más rápido que él. Pero ha ganado algo: ahora tiene a quien odiar. En particular porque la chica se pone chinchosa con él y quiere hacerse amigui. Y, pues bien, es lo que tiene ser un chico tímido, que todo el mundo te mangonea y te da vuelta. Incluso la chica que te ganó la carrera y te dejó en ridículo frente a tus compañeros. La chica se sale con la suya, y se lleva al chico consigo a explorar los alrededores (sí, para más inri, son vecinos). En esa exploración, cruzan un riachuelo a través de una cuerda colgada, y... ¡ups! Terminan en otro lado. En un bosque mágico, encantado. Y a medida que van diciendo lo que hay en ese otro lado, esas cosas van apareciendo mágicamente. He aquí entonces que la parejita construye su propio paraíso terrenal. Pero ahora deben regresar al otro lado. A la vida de a de veritas. ¿Conseguirán acaso que el mundo mágico que están construyendo, les auxilie en su lucha por la supervivencia...?
El espíritu de los tiempos. En 1977, apareció en Estados Unidos una novela llamada "Bridge to Terabithia" (título en inglés, porque desconozco si hay traducción al castellano; por descontado que no la he leído, de manera que toda la información mía al respecto es por oídas). La novela obtuvo un cierto éxito, amén de ponerse en la mira de los grupos ultraconservadores de siempre, esos que quieren que toda la literatura infantil esté poblada de leones cristianos y niñitos devenidos en príncipes aristócratas de reinos medievales (sí, estoy hablando de Narnia, magnífica saga ésa, pero de ahí a reducir todo lo "fantástico que mis niñitos deben leer" a eso...). Porque la historia sintoniza más con el espíritu New Age de los finales '70s (un poco como ocurría con "Encuentros cercanos del tercer tipo" en el terreno del SciFi) que con los valores pechoños cristianos de toda la vida. Hubo en 1985 una adaptación televisiva, pero nadie se había atrevido a llevar esta novela al cine. Hasta ahora.
¿Por qué verla? - A veces, el trabajo de comentarista de cine es bastante ingrato, cuando lo que más tienes a la mano son pelis malas-pero-entretenidas, el siguiente blockbuster de acción de Hollywood con nuevos efectos especiales que se reducen a mostrar la explosión un poco más chula que en la peli anterior (y es más ingrato si no te pagan, ejem)... Por eso, no puedo evitar una sonrisilla de gato al reseñar una peli como ésta, probablemente uno de los mejores y más menospreciados estrenos del 2007. Y es que, plagados en los últimos años como estamos de la fiebre "mundo infantil para niños" ("El león, la bruja y el ropero", "Tierra mágica", "Arturo y los minimois", y un etcétera que me da urticaria recordar), una peli que se promocionaba a sí mismo como la enésima peli de "niños + mundo mágico" tenía todas las posibilidades de perder. Pero esta peli es distinta. Y es distinta porque NO HAY MUNDO MÁGICO. O sea, si lo hay, y vemos efectos especiales relativos a las criaturas que lo pueblan... pero a diferencia de Narnia o el mundo mágico en el hormiguero del jardín de mi casa, este mundo mágico no existe sino en la mente de los niños. O sea, es un mundo imaginario. Como en "Criaturas celestiales", peli en que también las chicas se creaban un mundo mágico de puro escapismo, aunque en definitiva la peli nunca dejaba de ser realista, o naturalista, o utilicen la palabra que ustedes prefieran (claro que en "Criaturas celestiales" el asunto terminaba harto más mal, y es que era Peter Jackson en la dirección, adaptando un hecho real de la crónica policial de Nueva Zelanda). No es, por lo tanto, una peli sobre niños que descubren ser los salvadores de un mundo ficticio, sino una peli sobre el proceso de madurar, sobre los dolores del crecimiento, y en definitiva cómo la niñez se va para transformarse en el rudo mundo adulto. - La peli se enfrenta con seriedad, pero sin estridencias, a una serie de problemas bastante crudos. Me atrevería a aseverar que, a pesar de ser promocionada como una de reinos mágicos, y por lo tanto, para los pergenios de la casa, sintonizaría mejor con las preocupaciones propias de los preadolescentes. Porque está la amistad, la solidaridad, las relaciones familiares... pero también el primer amor, el dolor de la pérdida, el devolver mal o bien por bien, el ver al mundo como algo más complejo que "nosotros contra ellos", y en particular la sombra de la muerte, que a mitad de trama golpea con fuerza, y que obliga a todos los personajes a lidiar con eso. Es una gran cosa que todo esto se encuentre bien tratado, y no como al estilo de los teledramas televisivos sobreactuados y acartonados de toda la vida. - Gábor Csupó. No sería improbable que para futuros historiadores del cine, esta peli pasara a ser su obra maestra. A Gábor Csupó lo conocíamos desde los '90s, cuando algo tuvo que ver en los primeros capítulos de "Los Simpsons", antes de aventurarse por cuenta propia para lanzar esa gran serie animada de TV que fue "Los Rugrats" (bueno, grande hasta que nació el bebé en "Los Rugrats: La película", porque a partir de ahí fue exprimir la franquicia, ¡y qué mal la exprimieron!). Ahora está aquí, de regreso, con una peli fina, inteligente, sensible sin caer en el sentimentalismo barato, con grandes protagonistas... ¿Qué más se puede pedir? - Las actuaciones son notables. El riesgo con cualquier actor infantil es que quiera pasarse de adorable, pero por suerte eso no pasa aquí. Josh Hutcherson, el prota, está más que bien en su rol de chico apocado, los accesos de furia adolescente le salen naturales (no como a Hayden Christensen haciendo el payaso en "El ataque de los clones"), y en general responde bien al drama que es su vida. La joven AnnaSophia Robb, por su parte, se desborda como Leslie, la mejor amiga, y no me extrañaría que andando el tiempo, esta chiquilla fuera el recambio generacional noventero (nació en 1993) de las ochenteras Natalie Portman o Anne Hathaway; buena parte del drama de esta peli deriva del hecho de que esta criatura, a diferencia de tantas niñatas que andan dando vueltas por ahí, como Dakota Fanning por ejemplo (er... se supone que Dakota Fanning iba a interpretar el rol, pero por suerte no fue así), que andan de lindas porque: ¡Ay, estoy haciendo una peli, fijaté...! Por cierto, para la trivia, el otro gran papel anterior de AnnaSophia Robb era como la insufrible hijita-de-papá mascachicle de "Charlie y la fábrica de chocolate", de Tim Burton. Entre los secundarios, Robert Patrick interpreta al papi no muy corazón del prota, y lo hace con la rudeza que le es característica, pero en el punto justo para no robarse la pantalla y dejar que los verdaderos protas respiren. Zooey Deschanel, conocida en el fandom SciFi por ser la coprota femenina de "La Guía del Autoestopista Galáctico" (bueh, y también por aquello de ser "la hermana de Bones", el que entiende, entiende...), es la bellísima profesora de Música con la que el prota empieza de inmediato a soñar (y uno en la platea, a aguantarse la babita...). Y mención especial para... ¡sí, otra niña! ¡Una peli en donde los niños actúan bien, por favor, esto es un hallazgo! Mención especial, decíamos, para la pequeña Bailee Madison, que interpreta a la hermanita menor del prota, y lo hace con gran carisma. - Esta es otra de esas pelis en las que no se me ocurriría reseñar momentos o escenas buenas. Guión bien construido, buen trabajo de edición... No podría elegir una escena que fuera ESA escena, ni siquiera seleccionar varias.
IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis del 2007. Y punto.
"The Golden Compass". Dirigida por Chris Weitz. Protagonizada por Nicole Kidman, Daniel Craig, Dakota Blue Richards, Ben Walker, Freddie Highmore, Ian McKellen, Eva Green, Jim Carter, Tom Courtenay, Ian McShane, Sam Elliot, Christopher Lee, Kristin Scott Thomas, Edward de Souza, Kathy Bates. Estados Unidos / Inglaterra. Año 2007.
¿De qué se trata? Hay dos secuencias que son clásicas en esto de darle puntapié inicial a una peli fantástica. Una es el diálogo en off con paisaje celeste/estelar/planetario que en 1,45 minutos de peli nos inyecta información a presión sobre el universo que en una novela toma 50 páginas asimilar (sí, me refiero a la aparición de Virginia Madsen en cierta peli ochentera de Sci-Fi, por no hablar de Rosamund Pike en...). La otra es el clásico internado inglés en donde está el clásico chico/chica sometido a régimen directorial, pero que tiene un oscuro pariente/familia que esconde un antiguo secreto, a través del cual nuestro mozalbete resulta ser el elegido para... Esta peli tiene ambos comienzos, así es que nos ahorramos la molestia de reseñarlos. Estamos en un universo paralelo en donde las almas o daimones (sí, Platón anda cerca) no están en el interior de nuestros cuerpos sino que caminan a nuestro lado, lo que es una ventaja cuando quieres dejar sin aliento a la chica de tus sueños (basta con apretar al daimon respectivo hasta la anoxia), pero una clara desventaja cuando tienes a alguien idéntico a ti diciendo las mismas estupideces que tú encuentras tan interesantes de decir, pero tan imbéciles de escuchar en otros (como nueve de cada diez humanos son imbéciles, hay un 90% de probabilidades de que seas un cretino... aunque por otra parte, es hecho público y notorio que los imbéciles y cretinos suele no gustarles leer Cine 9009). Pero estoy divagando. Resulta que el tío de la chica prota (recuerden, la elegida para blah blah blah) tiene unas teorías un tanto raras sobre el Polvo, y ese Polvo es una cosa que va y viene entre universos paralelos y que algo tiene que ver con los daimones y la posibilidad de saltarse las barreras de las leyes de la física, etcétera. Al Magisterio, que controla el mundo con el poder de la fe y de abstrusos dogmas teológicos, por el bien de las pobres e influenciables masas según ellos, todas estas teorías caen como patada en el hígado, porque podría darse la circunstancia de que, ¡caramba!, los Elegidos de Dios (¿según quién?) estuvieran equivocados, o peor aún, que no existiera ningún Dios. De manera que hacen lo posible por silenciar a nuestro heroico científico. Entre los planes se incluye enviar a una dama que, nada más llegar a la Universidad/Internado, saca en misión a la elegida para blah blah blah. La chica, al principio, está feliz de que alguien por fin le de voz y voto, porque entre los jerifaltes del internado y su tío, harto oprimida que la tienen (y ésos son los luchadores de la libertad y el librepensamiento, nótese), pero luego aprende que ha salido de la sartén para caer a la brasa, porque la fulana lidera una campaña de recolección universal de niños para algunos siniestros experimentos. El viaje de la elegida para blah blah blah acaba de empezar, y con la ayuda de algunos peregrinos amigos (una bruja buena, un oso polar con armadura, un aeronauta), emprenderá la misión de su vida para la cual blah blah blah blah blah blah...
El espíritu de los tiempos. Hasta 1954, los lectores de Sword & Sorcery la tenían fácil. Cada mes, en su edición de "Weird Tales", podían encontrar un nuevo cuento de Conan que podían leer en un periquete, y listo. Pero cuando hay algo cultural entretenido, vienen los catedráticos universitarios a arruinar la diversión con su hinchada semioticoprosa, y en este caso no fue la excepción: a los antiguos e inocentes cuentos de espadachines y aventureros, un chupalibros llamado J.R.R. Tolkien opuso una ciclópea y amuermante trilogía llamada "El Señor de los Anillos", con una ecuación hecha aposta para aburrir a la platea: "Cristianismo + Palabrería". Nada de raro que Tolkien sea el favorito de la rama retromedieval hispanofranquista del fandom friki. Entre las pésimas costumbres que implantó Tolkien, está el desterrar para siempre el divertimento ligero que representa un cuentito, reemplazándola por la nefasta costumbre de las trilogías (su amiguete C.S. Lewis al menos fue original, sus "Crónicas de Narnia" son una heptalogía, detalle que después copiará J.K. Rowling con sus harrypotteríadas, pero allá en la Dragonlance, ya no digamos)... Así, serpenteando en un mar de trilogías, heptalogías y enelogías varias, tenía que venir más tarde o más temprano la desmitificación. Alguien debía hacer el trabajo, pero como nadie era el valiente, allí estuvo nuestro fiel Phillip Pullman, escribiendo su propia trilogía contestataria, en la que el entorno pseudocristianomedieval tolkieniano se ve reemplazado por un entorno pseudomaterialistasteampunk (si consideran estas palabras como monstruosidades gramaticales, prueben a leer alemán, a ver cómo les va). A diferencia de la trilogía de Tolkien, aplaudida por moros y cristianos, los moros por aventurera y los cristianos por cristiana, la trilogía de Pullman fue sistemáticamente atacada porque, ¡horror de horrores!, tiene la indelicadeza de criticar a las religiones, algo que es tabú, porque hay que ver lo que la religión ha hecho por el mundo: todos sabemos que los monjes inventaron la penicilina, los sacerdotes promueven la alfabetización en masa, y el Papa mismo ha llamado al uso del condón y de las píldoras anticonceptivas para impedir la superpoblación y combatir el flagelo de la pobreza en Africa. Pero como el cine es un negocio y nada tiene que ver con propagar valores culturales, ahí es que New Line Cinema, después de forrarse con prestigio, premios, y lo más importante, dinero, con "El Señor de los Anillos" y sus secuelas, decidieron llevarse el palo al agua con otra trilogía, y compraron los derechos para el libreto de Phillip Pullman, despreocupados de que llevar estas nefastas novelas al cine pudiera corromper a la juventud e incentivarlos a... ¡Horror de horrores! ¡...a pensar por sí mismos! Despreocúpense, mis caros adláteres de la religión institucionalizada: hace mucho tiempo que la juventud no piensa por sí misma, porque si lo hicieran, los darkies emos y los otakus no se vestirían como clonados unos con otros (en vez de eso pensarían, ¿por qué me visto igual que mi amigo, en vez de hacerlo a mi gusto?), ni tampoco aprovecharían la enorme libertad que les otorga crear un universo de juego de rol para limitarse al manido argumento del guerrero samurai ninja luchando en un entorno de Fantasía Medieval. Quizás por eso, por el nefando pecado de pasarse de inteligente, es que a esta peli le fue tan mal en la taquilla...
¿Por qué verla? - Este es uno de esos casos de "todo lo bueno es lo que viene del libro y todo lo malo es lo que le cambiaron para la peli". Porque la mayor parte de lo bueno aquí son las ideas, y, pues bien... Las ideas vienen de la novela original, e incluso en la peli están más que un poco deslavadas. El argumento, como adelantábamos hace un rato, no pasa de ser la enésima recreación del "Niño Pequeño Destinado A Cosas Grandes", pero los subtextos son bastante pisacallos para quien se tome la molestia de leer. Los villanos son el Magisterio, una no muy disimulada caricatura de la Iglesia Católica, que tienen la pretensión de estar moralmente por encima del resto de los mortales, y por tanto, con plenos derechos para decidir lo que deben pensar o dejar de pensar, incluso por la supresión física de quienes se atreven a decir que las cosas deberían ser pensadas de distinta manera. Los buenos, por su parte, son los rebeldes y los oprimidos, aquellos a quienes el Magisterio, por el hecho de pensar o ser diferentes, ha decidido que son prescindibles, o peor aún, combatibles sin derecho alguno. Peor aún: resulta que la realidad definitiva tiene bien poco que ver con los dogmas del Magisterio (¿a alguien le suena?), y el Magisterio, en vez de honrar sus propósitos declarados de buscar la verdad aceptando con humildad su error, porfía en silenciar a quienes sí están empeñados en la búsqueda de la verdad. Pero por otra parte, no siempre los buenos saben cómo ser los buenos. Así, tanto el tío como los profesores universitarios de la prota, que supuestamente son librepensadores y defienden la libertad de pensamiento y expresión, pasan mandoneando a la chica de un lugar a otro y terminan por sofocarla en un ambiente tanto o más represivo que el que podría encontrar en el seno del Magisterio; ¡cuántas veces no habré visto yo semejante inconsecuencia, entre universidades que se llaman a sí mismas de tradición librepensadora...! También es inusual una peli en donde el esfuerzo por construir una cosmología no pase por el cuestionamiento de la realidad a lo "Mátrix", o simplemente en presentar un monstruo más chulo cada vez como en "Resident Evil", sino que adentra en los meandros de la Mecánica Cuántica; de hecho, aunque el entorno de esta peli es una especie de steampunk, en realidad es una historia de Sci Fi altamente sofisticada. - Pero vamos a los méritos de la peli en sí. Salvando la débil dirección de Chris Weitz, hombre que en su currículum como director incluye la buena, pero absolutamente fuera de registro, "American Pie", tenemos a un elenco estelar haciendo lo suyo. Daniel Craig brilla como el tío "soy rebelde no para luchar por la libertad sino para hacer lo que se me antoja". Nicole Kidman, por su parte, es una inmejorable elección como la villana de la historia, y a pesar de que si uno la mira con detención, es una villana de lo más ineficaz (a ratos su in-capacidad para acabronar personajes anda cerca de la Natasha de "Rocky y Bullwinkle"), con sus carotas y gestos altisonantes y su prepotencia "me porto mal porque soy incomprendida" luce de lo mejor. Dakota Blue Richards, por su parte, hace un buen papel de debut, aunque a ratos se queda en lo de la niñita heroína del asunto; pero en fin, tiene apenas 12 años, démosle algo de crédito por futuras actuaciones. Eva Green como la bruja Serafina Pekkala está casi de adorno, pero es un estupendo adorno, así es que estamos bien con ella (es la segunda vez que se cruza con Daniel Craig, después de haber sido chica Bond en "Casino Real"). - El entorno visual, sin ser apabullante, está bien. Vemos universidades inglesas, dirigibles sobre cielos victorianos, y un territorio polar que habría hecho las delicias de Jack London. Bien por esos puntos, es bueno saber que después de años de maltrato por parte de los cineastas, con cosas como "Wild Wild West" o "La Liga de los Caballeros Extraordinarios", el steampunk está empezando a recibir el trato que se merece (bueno, ahí están "El castillo andante", "Stardust"...).
IDEAL PARA: Ver un Steampunk decente y una peli palomitera entretenida.
"Bride & Prejudice". Dirigida por Gurindher Chada. Protagonizada por Aishwarya Rai, Martin Henderson, Nadira Babbar, Anupam Her, Naveen Andrews, Namrata Shirodkar, Daniel Gillies, Indira Varma, Sonali Kulkarni, Nitin Ganatra, Meghna Kothari, Peeya Rai Chowdhary, Alexis Bledel, Marsha Mason, Ashanti. Inglaterra / Estados Unidos. Año 2004.
¿De qué se trata? Chico angloindostánico viene a casarse. Estamos en Amritsar, una de las más importantes ciudades de la India, pero no la Amritsar en donde los ingleses desataron una masacre durante la guerra de independencia, sino una al estilo Bollywood: o sea, colorida, saltimbanqui y alegre. La feliz pareja está organizando su compromiso, y en medio de todo eso la hermana de la comprometida conoce a un chico llamado William Darcy. Vuelan miraditas para allá y para acá entre Lalita y el tal Darcy, pero ambos congenian bastante mal. Se da la ocasión para un tiempito juntos mientras van de vacaciones, y ¡sorpresa!, the Lalita's hearts goes pop... con un rival de Darcy. Así es que Darcy y Lalita van y vienen, porque verán, a pesar de que el yanki es un estiradete y un pesado, al final tiene su corazoncito para la pobre Lalita, y ella, a pesar de ser arisca y poco amable, en el fondo igual quiere lo que toda las chicas, o sea el amor ideal en su vida, y... ¿No he visto antes este argumento? Bueno, sí, es el de la novela "Orgullo y prejuicio" de Jane Austin, pero adaptada a Bollywood, para que nos entendamos.
El espíritu de los tiempos. Bollywood arremete con fuerza. La poderosa industria del cine indostaní ha conseguido desarrollar un tipo de cine que se ve exótico y suena diferente al cine de Hollywood, así es que han conseguido penetrar a fuerza de canto, baile y espectáculo coral. A tiro podemos mencionar películas como "Kamasutra", "Asoka" o "Un toque de especia", que han sido éxitos más o menos discretos en Occidente, que sigue siendo más de lo que se puede decir del cine iraní o coreano, que suelen ser ladrillazos de campeonato, aptos sólo para la subfauna que medra debajo de los maderos del "cine arte". Más irónico resulta ver que Bollywood se embarcó en una adaptación de un clásico de la literatura inglesa, cual es la ultraadaptada "Orgullo y prejuicio" de Jane Austen, toda vez que las relaciones culturales entre la India e Inglaterra no han sido siempre las más amistosas (algo de ese orgullo nacionalista se trasluce en algunos filosos diálogos de la peli), algo comprensible si se considera que los ingleses imperaron durante siglo y medio como creadores de un imperio colonial en dichos lares. Quizás a esta peli le hubiera ido mejor, de no ser porque en la fecha de estarse terminando, estaba rodándose otra versión, la "Orgullo y prejuicio" con Keira Knightley, que por supuesto al ser inglesa de pura cepa recibió mucha mayor atención de la prensa mundial.
¿Por qué verla? - Es una adaptación libre, pero al mismo tiempo bastante apegada a la novela de Jane Austen. Si uno se sustrae a los números musicales y las canciones, resulta que el argumento es casi el mismo que el de la novela original. Lo que habla bastante bien de que ésta es un clásico, si soporta con holgura una adaptación semejante. Aunque bueno, ya teníamos pruebas de eso, como que "El diario de Bridget Jones" es un clónico a defecar de "Orgullo y prejuicio", en donde Helen Fielding no tuvo ni la vergüenza de cambiarle el nombre a Darcy. Pero bueno, volviendo a "Novia y prejuicio", enfaticemos otra vez que bajo la superficie frívola del musical hay una adaptación notable y con músculo de la novela. - Aishwarya Rai. No era la primera opción para el rol de Lalita, pero después de verla, cuesta imaginarse a alguien más en el papel (lo siento, pero Keira Knightley no cuenta, porque ésa actuó en una "Orgullo y prejuicio" con una mise en scene mucho más tradicional). Antigua Miss India, se transformó en estrella de Bollywood, e incluso se llegó a rumorear que saltaría a Hollywood como chica Bond para la Bond 21 (en esa época no se hablaba aún de esta peli como "Casino Real"), aunque después este rumor por desgracia no llegó a concretarse (yomi yomi). Este fue el rol que la catapultó a la fama en el extranjero, y con el cual ha tratado de convertirse de una chica Bollywood en una estrella de talla internacional. Y con razón. Luce adorable, preciosa, querible, y tiene un encanto natural para la comedia... (bueno, también lo tenía Sandra Bullock, hasta que empezó a creerse eso de que era una superestrella). - El resto del elenco está por todo lo alto. Martin Henderson, hombre con un currículum no muy vistoso, consigue la alquimia de hacer creíble a un personaje tan complicado como Darcy, que es una difícil mezcla de frialdad, cálculo, apasionamiento, lealtad y paloculismo. Nadira Babbar compone a la madre arribista a quien se le tuercen todos sus arreglos, con un encanto natural para la comedia. Naveen Andrews luce en su punto, sin opacar a nadie, pero sin dejarse opacar, en un rol secundario (¿dónde lo he visto antes? ¡Ah, sí! Es el irakí puteado por el Vuelo 815 en "Lost"). Indira Varma está linda, lindísima, a pesar de que su rol es de pesada y estiradete; la vimos años atrás en glorioso desnudo integral en "Kamasutra", y desde ese entonces ha tenido una carrera con no mucha fortuna (sus créditos incluyen un protagónico en la "Roma" de HBO, y, ¡¡¡AAAJJJJJJ!!! un secundario en "Bajos instintos 2", eso es caer bajo). Alexis Bledel, la Chica Gilmore, hace una pequeñísima y deliciosa aparición (¿es que esa chica nunca crecerá...?). Y terminemos con la gran Marsha Mason, en un pequeño rol como la madre de Darcy, que resiste de lo más bien, y lo que voy a escribir es decir, que se la compare con Judi Dench, quien interpretó el mismo personaje en la "Orgullo y prejuicio" de Keira Knightley (deben ustedes estar tan cansados de leerlo como yo de escribirlo); aunque para un servidor siempre Marsha Mason será la leonina gobernadora Eleanor Grant de "Encima de la hora", pero en fin. - ¿Quién dijo que el cuarto de hora de los musicales toca ya a su fin? Cuando pelis como "Chicago" o "Las soñadoras" nos recuerdan que los tiempos de Fred Astaire y Ginger Rogers han quedado en el pasado, vienen películas como ésta que le infunden verdadera vida a eso de hacer coreografías y elevar una voz solitaria en la noche para entonar una melodía. Quizás haya un futuro para el musical, después de todo, pero éste no pasa por Hollywood, eso es definitivo.
IDEAL PARA: Cazadores de rarezas, amantes de los musicales, seguidores de Bollywood, interesados en Jane Austen (con sentido del humor, no catedráticos universitarios) y por qué no decirlo, admiradores presentes y futuros de Aishwarya Rai.
"The prize". Dirigida por Mark Robson. Protagonizada por Paul Newman, Elke Sommer, Edward G. Robinson, Diane Baker, Micheline Presle, Gérard Oury, Sergio Fantoni, Kevin McCarthy, Leo G. Carroll, Sacha Pitöeff, Jacqueline Beer, John Wengraf. Estados Unidos. Año 1963.
¿De qué se trata? Un pobre individuo, que tiene el poco envidiable y bien remunerado puesto de organizador de la ceremonia de los Premios Nobel, está preocupado. Todos los años el asunto sale bien, hay palmaditas en la espalda y cóctel para emborrachar a un elefante, pero no consigue sacarse la preocupación porque... ¿y si algo sale mal? Pero... ¿qué podría salir mal? Veamos. Podría salir mal que el galardonado con el Premio Nobel de Literatura fuera un yanki malagestado demasiado joven para el promedio de edad de los premiados, y que creara un escándalo académico al confesar que su esperadísima nueva novela era un bluff, y mientras tanto se ha mantenido escribiendo para revistas pulp baratas y bajo seudónimo una serie de relatos indignos de un Nobel de Literatura. Podría salir mal igualmente que este tipo fuera ubicado por otro de los galardonados, el Nobel de Física, de manera que el escritor podría descubrir que algo raro pasó con el físico galardonado. Y podrían seguir saliendo mal las cosas, porque podría ser que esto se debiera a que los malvadísimos soviéticos han orquestado una gran conspiración internacional para secuestrar al Premio Nobel de Física en cuestión. Y podrían ponerse peor aún cuando alrededor del escritor en cuestión aparezcan dos bellas féminas que se enreden pizpiretamente en este asunto. A propósito, hablando de cosas que podrían salir mal... ¿ya mencionamos que la pareja galardonada con el Premio Nobel de Química es un matrimonio a punto de divorciarse, y los dos premiados con el Nobel de Medicina son dos colegas a punto de matarse el uno al otro por celos profesionales...?
El espíritu de los tiempos. En los primeros años de los '60s, como comentábamos a propósito de "Charada" o "La agonía y el éxtasis", Hollywood se negaba a darse por enterado de que el mundo estaba cambiando y enfilando hacia la rebelión (¿rebelión, dije?) de los hippies. De esta manera, siguieron realizando películas con cierto glamour y un tratamiento más bien ingenuote de los temas que tocaban. De esta manera, una novela de Irving Wallace llamada "El premio", basada en los Premios Nobel, era carne de cañón segura para una adaptación fílmica (y vaya que Wallace capitalizó su inversión, porque después de publicar "El premio" como novela de ficción sobre el Nobel, reelaboró toda la documentación reunida para ésta y lo publicó como un libro de reportaje sobre las intimidades del Nobel)... Se suponía que iba a ser un apasionante thriller, y no escatimaron recursos en locaciones, extras, y un elenco solvente. Por alguna razón, quizás por su espíritu ligeramente anticuado para su propio tiempo, la película quedó como un thriller más, y de los antiguos, de ésos con no demasiada acción y nada de violencia excesiva. Pero aún así, salvando ciertos ripios narrativos, se deja ver bien en la actualidad. Y, ¿quién sabe?, a lo mejor alguien discurra hacer un remake para actualizarla, y la verdad es que no estaría nada de mal... ¡seguro que les va mejor que con "El embajador del miedo"!.
¿Por qué verla? - Bueno, ver a Paul Newman en sus años mozos como el jovencito de la película, y un antihéroe metido de mala gana en una trama de espionaje internacional, tiene su punto. Puede decirse que Paul Newman fue mejorando como actor con los años, así es que no cabría esperar mucho de él en ésta, apareciendo tan jovencito, pero no importa. Es el prota, y lo hace con la solvencia como para comprarle el boleto. Si no, miren la escena en la conferencia nudista... - Las chicas, las chicas... La "chica-mala-pelo-negro-que-no-es-tan-mala" viene en el espléndido empaque visual de Diane Baker, quien por esos años se hacía sus pinitos paseando su belleza con filmes como "Los 300 espartanos" y, ahí agárrense, el clásico "Viaje al centro de la Tierra" de 1959. Frente a ella, la belleza germánica de Elke Sommer desluce un poco, y realmente la hemos visto más interesante en otros filmes (de todas maneras es frente a Diane Baker, eso es decir, ¿OK?). Por supuesto que todo es bastante recatado, porque son principios de los '60s, pero aún así... - Mención especial para el gran Edward G. Robinson, que a la sazón tenía algo más de 30 años de carrera actoral (en sus inicios protagonizó nada menos que el clásico del hampa "El pequeño César"), e infatigable presencia en varios otros filmes ("El lobo de mar", "Los diez mandamientos" como el villano Datán, y su última aparición en "Cuando el futuro nos alcance"). En esta película interpreta al galardonado que es objeto de persecusión por parte de los soviéticos, así como a su doble (literalmente un doble rol), y sin robarse la película (difícil robársela a Paul Newman, ¿no?), cada aparición suya es simplemente estupenda. Por cierto, ¿es idea mía o el plan de los malos malosos en esta película fue limpiamente plagiado por los guionistas de "¿Y dónde está el policía 2 1/2"? - La herencia bestselleresca... ¿qué decir? Bien, se nota que el escritor de la historia original era un autor de bestsellers, porque luce por todo lo ancho la fórmula de poner a varios personajes, y de repente los secundarios estorban lo suyo. Pero qué diablos, es entretenido ver los vaivenes de la pareja francesa de químicos cuando ella, para vengarse de los amoríos de su marido con la "secretaria", le echa los tejos abiertamente al escritorzuelo. O los dos médicos que hacen declaraciones de pura corrección académica para la tribuna, y después aprovechan cualquier ocasión en privado para despellejarse vivos. Pareciera ser que el guionista no supo qué hacer con ellos, y los dejó en la historia, pero que tuvieran el mínimo de figuración. Una decisión saludable, si me preguntan, porque distraen de lo entretenido: los malísimos soviéticos, por supuesto. - La dirección de Mark Robson es correctísima. Decide tomarse la historia como un cóctel de acción y humor, y logra la mixtura. La trama es lo suficientemente delirante como para que un tratamiento poco atinado hubiera hundido la película, de modo que su trabajo realza aún más. El señor Robson no es demasiado valorado, quizás por tener más espíritu de artesano que de artista, pero en modo alguno tiene una filmografía despreciable: sus títulos incluyen morcillas variopintas como "La caldera del diablo", "El expreso Von Ryan", "El valle de las muñecas" y "Terremoto", entre otras. - La secuencia en la conferencia nudista. En la época debió haber sido desopilante. En la actualidad ha perdido un tanto su gancho, porque después de todo se han visto cosas mucho más escandalosas en el cine. Pero aún así sigue siendo una gran secuencia, en particular cuando el prota debe explicarle a los agentes de la ley sobre qué diablos estaba haciendo ahí... - Por cierto, el guionista es el mismo que escribió "Intriga internacional" (AKA "Con la muerte en los talones") para Hitchcock. Y se nota. Para bien.
IDEAL PARA: Ver una distendida película de suspenso a la antigua y con un poco de comedia de enredos.
"Marie Antoinette". Dirigida por Sofia Coppola. Protagonizada por Kirsten Dunst, Marianne Faithfull, Steve Coogan, Judy Davis, Jason Schwartzman, Molly Shannon, Rip Torn, Asia Argento, Aurore Clément, Mary Nighy, Rose Byrne. Japón / Francia / Estados Unidos. Año 2006.
¿De qué se trata? La pobrecita e ingenucha María Antonieta vive en un mundo ideal en la corte de Austria, hasta que la envían como moneda de cambio para Francia, a encasarse allá y sembrar la corte de Versalles con genes austríacos. Nada más llegar a la frontera entre Austria y Francia (¿tenían frontera común en aquellos años...?), tiene que dejar de ser niña, pasar a la madurez, etcétera. O no. Porque se celebra el matrimonio, pero el delfín, el heredero a la corona francesa, el futuro Luis XVI, es un pelma que vive para sus candados y cerraduras, y de descerrajar a su esposa, nada. Y como no viene heredero al trono, la corte entera le echa la culpa a la austríaca de que ella no pone lo suficiente de su parte para, ejem, "mojar" a Su Alteza el Príncipe Heredero. El asunto se complica cuando Luis XV fallece, y María Antonieta pasa de princesa heredera a reina oficial. O no. Porque ahora María Antonieta, con o sin heredero, hace lo que se le pega la real gana, y se lanza a una vida de diversión, juegos y comidas raras, que empiezan lentamente a socavar el erario público nacional francés. Algo que podría, por supuesto, acarrear el final de su belle epoque personal...
El espíritu de los tiempos. ¿Quién era María Antonieta? La respuesta tradicional es: una arpía insensible que recomendaba a los pobres de París que, ante la falta de pan, comieran tortas. Pero con el auge del hembrismo han surgido versiones revisionistas, las cuales postulan que la pobrecilla, en el fondo, no era tan mala como la pintan. Sea como fuere, este peregrino personaje histórico se abrió paso hacia Sofia Coppola cuando cayó en manos de ésta una biografía de la historiadora Evelyne Lever, de la cual sacó un bosquejo, antes de centrarse en la biografía de Antonia Fraser, que es la base definitiva (o más o menos) de la película. El proyecto amenazaba salirse de las manos, pero en el intertanto Sofia Coppola se metió en un proyecto sobre Japón, que se transformó en el exitazo "Perdidos en Tokio", que a la par de lanzar la carrera fílmica de Scarlett Johansson, puso a Coppola en el mapa de realizadores después de haber llamado tímidamente la atención con "Vírgenes suicidas". Con ese aval (y, por qué no decirlo, el poderoso respaldo de su padre, el Emperador Francis Ford Coppola, y su máquina productora American Zoetrope), Sofi llevó a cabo la concreción definitiva de "María Antonieta", que fue recibida con algunos tímidos aplausos y algunas tímidas críticas, y que en general tendió a pasar sin pena ni gloria por el mundo.
¿Por qué verla? - ¿Qué otra cineasta sino Sofia Coppola podía llevar al cine la vida de María Antonieta? El asunto se trata de una niñata malcriada y caprichosa, que tuvo éxito en la vida gracias a haber nacido en cuna de oro, lo que la ayudó a levantarse de algunos serios golpes y salir adelante, que filma una película sobre otra niñata malcriada y caprichosa, que tuvo éxito en la vida gracias a haber nacido en cuna de oro, lo que la ayudó a levantarse de algunos serios golpes y salir adelante, dos siglos antes. Recordemos que Sofia Coppola hizo su debut y despedida actoral después de su ultracriticada aparición en "El Padrino III", y después estuvo varios años perdida en el limbo fílmico, hasta "Perdidos en Tokio". Tal es el origen del enfoque reivindicacionista de "María Antonieta"; esta película no se trata sobre ella, sino sobre la propia Sofia Coppola, y Kirsten Dunst pasa por su alter ego fílmico en ropaje del siglo XVIII. En ese sentido, "María Antonieta" es un filme coherente a rabiar, y sincero como una llaga. Pero también es un filme claramente alejado de la vena histórica, y que opera como vehículo para el egocentrismo de la señorita Coppola; es bien sintomático que ella huyera de la peste y reconociera no haber leído nunca, por opción militante, la dura biografía que Stefan Zweig le dedicara a la reina. Claro que cabe preguntarse hasta qué punto Sofia Coppola es autoconsciente de ese "exceso de sinceridad"... - Como "Perdidos en Tokio", "María Antonieta" combina un buen acabado formal con una carencia deprimente de ideas. La apuesta por montar un palacio de Versalles con música rockera contemporánea puede parecer sobre el papel un absurdo completo, pero doña Coppola consigue el milagro increíble de que una fiesta en París tenga la canción "Hong Kong garden" de Siouxsie And The Banshees como tema de fondo, y suene coherente con la propuesta fílmica. Desgraciadamente, la película se centra tanto en el personaje protagónico y sus diversas peripecias existenciales, que apenas presta atención a lo que ocurre más allá del horizonte. La dantesca crisis económica y la posterior Revolución Francesa parecen ser temas demasiado deprimentes para Sofia Coppola, y su renuencia a tratarlos le priva de un valioso contrapunto que hubiera servido para ubicar en un mejor contexto la actitud de una reina encerrada en una burbuja; pero esto, a cambio, hubiera hundido al personaje egótico que Coppola quería elevar a los altares. - La película se ajusta bastante bien a los eventos históricos. No se trata, por supuesto, de recrear con espíritu The History Channel todo lo ocurrido, porque después de todo estamos frente a una visión revisionista de la Historia, pero sí se destacan los principales eventos de la vida del personaje, sin quitar ni añadir demasiado, ni inventarse personajes secundarios... - Funciona también, en cierto sentido, como película de aprendizaje. María Antonieta vive aislada en su propio Paraíso Terrenal, y cuando lo pierde, apenas comprende qué demonios está pasando. Esto también puede verse como un proceso de catarsis de la propia Sofia Coppola, pero en la película funciona estupendamente bien. De hecho, es ese final lo que redime a una película cuyo desarrollo peca a ratos de anémico. - Lo habitual en filmes de época de alto presupuesto: grandes decorados, pomposos vestidos, despliegue de extras, etcétera. - Kirsten Dunst. Vistiéndose. En la tina. Kirsten Dunst. Kirsten. ¿Había una mejor elección para María Antonieta...? (ñomi ñomi).
IDEAL PARA: Entender la mentalidad de los niños ricos aislados en su propia burbuja social.
"The Hitchhiker's Guide to the Galaxy". Dirigida por Garth Jennings. Protagonizada por Martin Freeman, Zooey Deschanel, Mos Def, Sam Rockwell, Anna Chancellor, Warwick Davis, Steven Fry, Thomas Lennon, Helen Mirren, Alan Rickman, Bill Nighy, John Malkovich. Estados Unidos / Inglaterra. Año 2005.
¿De qué se trata? Es un hecho importante y conocido que las cosas no son siempre como se ven. Por ejemplo, en la Tierra el ser humano siempre ha asumido que es la especie más inteligente de todas, en vez de la tercera de ellas. La segunda son los delfines, tan inteligentes que advierten la próxima e inminente destrucción de la Tierra, y hacen lo imposible por avisarle a la Humanidad. Pero los seres humanos interpretan esto como acrobacias, saltos mortales, saltos dobles mortales... Hasta que de pronto los delfines deciden despedirse con una alegre canción, y "hasta luego, y gracias por todo el pescado". Ese mismo día, un bípedo descendiente de simios está tratando de evitar que demuelan su casa para construir una autopista, cuando sobre todo el planeta surge una gigantesca nave espacial que anuncia la inminente demolición de la Tierra para construir una gigantesca autopista cósmica.... Y sí, los carajos se echan el planeta Tierra entero, con un par. El descendiente de simios, por su parte, acaba de enterarse que su mejor amigo, que parecía ser otro bípedo descendiente de simios (llamémoslos "humanos" de aquí en adelante, mejor, porque sale más corto) es en realidad un alienígena, y gracias a él salva el pellejo. Es decir, gracias a él y a la GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO, el súper manual de cortapalos para emprender el viaje por la galaxia; juntos, estos dos autoestopistas y una tripulación de lo más friki se enfrentará a la raza más maligna del universo: una manada de aburridos y legajosos burócratas del espacio exterior.
El espíritu de los tiempos. Toda mitología sigue una curva desde sus orígenes como historia de terror hasta su concreción como obra de arte, y su decadencia posterior como pastiche y humorada; la CF, que era el sueño terrorífico del espacio exterior en los tiempos de Wells y Asimov, se transformó en arte estilizado durante la Nueva Cosa ('60 y algos), y ahora va en imparable decadencia, con dibus para niños burlándose de los tópicos de la serie B, de Star Trek y similares. En medio de todo esto los british, que hasta para hacer pastiches y parodias son estirados, se apuntaron un tanto en la empresa de demolición, con la serie radiofónica, después reducida a saga de novelas, del Autoestopista Galáctico, de Douglas Adams. El asunto tuvo tanto éxito, que ya en 1982 el siempre roederesco olfato de Ivan Reitman se fijó y compró los derechos para una adaptación cinematográfica, aunque finalmente se decantó por "Los Cazafantasmas". Y así fueron pasando los años, y la película no venía, y no venía... hasta que por fin, después de un parto de más de veinte años, fue estrenada en los cines el año 2005. Y los veinte años se notan. En el intertanto salieron varias otras sangrantes parodias a la ciencia ficción, incluyendo "Hay un loco suelto en el espacio" (Mel Brooks against "La guerra de las galaxias"), "Héroes fuera de órbita" (contra Gene Roddenberry y Star Trek), además de una tonelada de capítulos de series de TV en el mismo registro ("Animaniacs", "Pinky y Cerebro", "Los Simpsons", "Rem y Stimpy"), e incluso series de TV enteras ("Futurama"), y el tema de reirse de lo viejo, o de ESO viejo por lo menos, perdió novedad. ¿Es un filme entretenido? Sí. ¿Chispeante? Sí. ¿Novedoso y original...? Hmmm... Si ya en su tiempo "Futurama" lucía un look old fashioned, y la serie era del 2000... ¿qué quedaba para un filme del 2005 en la misma línea?
¿Por qué verla? - Es una más que notable adaptación de los textos originales de Douglas Adams. El guión mismo está sumamente alterado con respecto a la historia original, pero a cambio, las variaciones fueron introducidas por Douglas Adams himself, así es que conserva el espíritu de "jojojó" flemático del original. - Secuencias hilarantes. Los delfines tratando de avisar a los humanos. Los vogons firmando una serie de decretos y circulares por triplicado para iniciar una persecusión espacial en regla (literalmente "en regla"). El "rescate" en el planeta de los vogons. Todos y cada uno de los diálogos de Marvin el robot depresivo (gran trabajo de Alan Rickman dándole voz), incluyendo su resignado "increíble, es peor de lo que yo esperaba". La aparición de Humma Kavula con un camaleónico y casi irreconocible John Malkovich. La respuesta al problema de la vida, el universo y todo lo demás. Las codas y explicaciones de la Guía del Autoestopista Galáctico misma. Y el premio mayor: el número musical "so long, and thanks for all the fish". - El centro de fabricación de planetas. Una secuencia literalmente alucinante, quizás uno de los mejores momentos del cine de CF de la década entera.
"Scaramouche". Dirigida por George Sidney. Protagonizada por Stewart Granger, Eleanor Parker, Janet Leigh, Mel Ferrer, Henry Wilcoxon, Nina Foch, Richard Anderson, Robert Coote, Lewis Stone, Elisabeth Risdon. Estados Unidos. Año 1952.
¿De qué se trata? Estamos en la Francia prerrevolucionaria. Para ser más específicos, en la anterior a la de 1789 (hubo después revoluciones en 1830, 1848, 1871, y ya no hablemos de Brigitte Bardot en "Barbarella"). Volviendo a la trama: en la Francia anterior a 1789, un asesino con patente de corso por ser aristócrata, que disfraza sus crímenes como duelos a espada, recibe la comisión de terminar con un tal "Marcus Brutus", que hace llegar panfletos sediciosos de tipo "libertad, igualdad, fraternidad", hasta las altas autoridades. Su premio: una bella chica de la corte de la reina María Antonieta. ¿Quién parará pies a este temible villano? Paralelamente, un tal André se fuga a París, en busca de una actriz a la que pretende. En medio de estas peripecias, André es contactado por la familia que le ha criado como un hijo (el prota, fiel al lugar común, desconoce el misterio de su propio origen): y es que su "hermano adoptivo" es nada menos que el buscado Marcus Brutus. Por esas coincidencias del folletín clásico, el chico bueno se encuentra con la chica del malo. Hay flechazo instantáneo, pero el prota se entera entonces de dos cosas desagradables: la chica aristócrata que le gusta es su hermana, y el padre común de ambos está muerto. Pero no para ahí: el villano consigue echarle mano a Marcus Brutus, quien haciendo gala de su seudónimo de bruto, se deja provocar estúpidamente a duelo, y es asesinado como en verdad se lo merecía, por estúpido. Opera entonces el cambio mágico en André: al ver el cadáver de su tierno familiar, jura tomar venganza (ya sé que suena gay, pero lo siento, yo no escribí el guión). Como no lo logra a la primera, se esconde en la compañía teatral de su primera amada, en donde adopta el papel de Scaramouche, el borrachín de la commedia dell'arte. Ahora, Scaramouche no es sólo un actor: es también la máscara y el rostro de la venganza... y de la justicia.
El espíritu de los tiempos. En el siglo XVI se desarrolló esa forma de comedia popular italiana llamada commedia dell'arte, que era pura improvisación basada en papeles estereotipados interpretados por actores entrenados en su único carácter. La influencia de la commedia dell'arte en la posteridad ha sido inmensa: basta ver cuántos artistas han pintado o escrito sobre Pierrot, Polichinela, Colombina, etcétera, mientras que el viejo avaro Pantalone le dio nombre a la prenda de vestir para las piernas. Uno de sus personajes, el borracho Scaramouche, le dio una luminosa idea a un tal Rafael Sabatini para escribir un truculento folletín, "Scaramouche", cuyo éxito fue tan resonante que ya en 1923 fue objeto de una adaptación muda. En 1952 el cine, necesitado de espectacularidad para luchar contra la naciente televisión, echó mano a dicho clásico e hizo este remake. La historia no dejó de tener problemas con la estricta censura de la época, debido a las insinuaciones de amores incestuosos, y también extramaritales, pero los trabajos valieron la pena: el "Scaramouche" de 1952 es, sin lugar a dudas, un clásico dentro del género de capa y espada en el cine. Tanto, que ya ven como el concepto del payaso enmascarado haciendo justicia no lo inventó "V por venganza"...
¿Por qué verla? - Como dijimos, es un clásico del género de capa y espada. Consigue el mérito de mantener un ritmo trepidante y no decaer en ningún minuto, y eso visto desde una perspectiva del siglo XXI, época en la que el grueso del cine del siglo XX preInternet se ve adocenado y reptantemente lento, y debe verse muchas veces aguantando bostezos. Por el contrario, "Scaramouche" se mantiene fresca como el primer día. - Los actores. Stewart Granger, al tope de la bandera con roles como Allan Quatermain en "Las minas del Rey Salomón", compone un protagonista carismático, tanto cuando es un irresponsable sinvergüenza, como después durante su metamorfosis posterior en un héroe enmascarado (o no tanto). A su lado las dos chicas se lucen en belleza y carácter. Eleanor Parker compone a una deseable y apasionada pelirroja, también con mucho carisma, que contrasta con la belleza gélida e intocable de Janet Leigh como la chica aristócrata que se debate entre mostrar o no sus sentimientos (esta Janet Leigh interpretará ocho años después el protagónico femenino en "Psicosis" de Hitchcock). El cuarteto es completado por un Mel Ferrer haciendo un estupendo rol como villano estirado y pedante. - La historia... ¿Qué decir de la historia...? Pues bien, es puro folletín: protagonista de orígenes desconocidos que se esconde tras una máscara, dos chicas, posible amor incestuoso, duelos a espada, muchas peripecias... Aventura pura y dura, sin pretensiones, a la vena. La trama, de rato en rato, se hace bastante complicada, y quizás el filme se hubiera beneficiado de un mejor trabajo de edición, en vez de hacer tanta elipsis que obliga al espectador a reconstruir un poco los acontecimientos a medida que pasan. Por supuesto que, en la mejor tradición folletinesca, la ambientación en la Francia de 1789 es un puro detalle anecdótico: al igual que la commedia dell'arte, el escenario es un puro telón pintado. - Mención especial para el duelo final a espada entre el héroe y el villano. No adelantaremos detalles, pero digamos que es uno de los mejores enfrentamientos finales que el cine ha visto jamás.