11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Suspenso. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Suspenso. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de octubre de 2007

"El juego del miedo II" (2005).


-- "Saw II". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Darren Lynn Bousman.
-- Actuación: Tobin Bell, Shawnee Smith, Donnie Wahlberg, Erik Knudsen, Franky G, Glenn Plummer, Emmanuelle Vaugier, Leigh Whannell, Mpho Koako, Beverley Mitchell, Tim Burd, Barry Flatman, Lyrig Bent, Dina Meyer, Noam Jenkins.
-- Guión: Leigh Whannell y Darren Lynn Bousman.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.

-- "El juego del miedo II" en IMDb.
-- "El juego del miedo II" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Jigsaw sigue con sus andadas. Un tipo cualquiera acaba muerto en otro de los experimentitos de nuestro Mengele del XXI. De manera que los polis se ponen a investigar. El problema es que el hijo del poli ha caído prisionero de Jigsaw. ¿Lo utilizará Jigsaw para extorsionar al poli? Si se han inclinado por la afirmativa, entonces qué poco conocen a nuestro héroe. Porque los polis consiguen llegar hasta Jigsaw, sólo para descubrir que el pobre desgraciado se está muriendo de cáncer. Puestos contra la espada y la pared, porque de nada sirve torturar e incluso amenazar de muerte a alguien que no teme morir, los policías tendrán que jugar el juego de Jigsaw. Y el juego que propone es el siguiente: hay una casa, en algún lugar. La casa está siendo lentamente infiltrada por un gas venenoso que va a matar a todos sus residentes, que por supuesto están atrapados como ratas y no pueden salir. Naturalmente que el poli ve por el circuito cerrado de televisión, y su hijo está ahí. El grupo de personajes encerrados en la casa son de por sí gente temible, en particular porque empiezan a averiguar que varios de ellos han pasado una temporadita en el solarium donde se toma el sol con traje a rayas... Y no sólo deben contender con la dura prueba de Jigsaw, sino que además deben vigilarse bien las espaldas, por si alguno trata de salvarse a sí mismo en perjuicio del grupo... Y para colmo, es la primera vez que alguien de un antiguo experimento, en este caso Amanda, vuelve a verse por segunda vez envuelto en uno de los jueguitos de Jigsaw... ¿Conseguirá el poli adivinar los malignos planes de Jigsaw, antes de que su hijo pase a mejor vida, convenientemente ahumado por los gases venenosos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nadie le tenía demasiada fe a "El juego del miedo". Había sido un corto el 2003, y había pasado a largometraje el 2004, rodada en un tiempo irrisoriamente corto, y a un costo infernalmente bajo (algo más de un milloncito de dólares). Pero había recobrado 55 millones de los verdes únicamente en Estados Unidos, y 107 millones en todo el mundo. Money talks, de manera que la secuela era inevitable. Se hizo apuradita, y a toda prisa. En realidad, se le dio luz verde a la secuela el mismo primer fin de semana de "El juego del miedo"... Tuvieron la buena suerte de reclutar a varios de los actores antiguos, y con ello no fue simplemente otra peli con las andanzas de Jigsaw, sino que de verdad hay un sentido de evolución, de que pasan cosas y la trama avanza. Por una vez en la vida, una buena película fue seguida por una secuela igualmente buena.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Consigue la cuadratura del círculo de ser lo suficientemente cerrada y autocontenida en sí misma como para que la aprecie adecuadamente quien no ha visto la primera, y de rescatar suficientes elementos de la anterior para que el espectador que va a por la secuela no pierda interés. No sólo Jigsaw es el importante aquí, sino también varios secundarios de la primera, que en la otra iban casi de comparsas, y aquí tienes roles bastante más relevantes, en particular Amanda (Shawnee Smith) y la incombustible agente Kerry (Dina Meyer, a quien adoramos desde que se duchó con un equipo completo de hombres como un soldado cualquiera en la militarista "Invasión"). De todos modos, el plan es completamente nuevo y las víctimas también, por lo que la conexión con la primera no es tan fuerte como para que tengamos que haberla visto con poca anticipación para refrescar la memoria. Y más no se puede adelantar, sin destripar el argumento y las inconcebibles vueltas de tuerca incluidas.

-- Es más macabra que la anterior, y Jigsaw se divierte más. Si te gustan las pelis con gore, te gustará ésta más que la primera (bueno, es la tendencia de los tiempos, no por nada cuando vieron cómo se forraban con "El juego del miedo", en la competencia no tardaron nada en sacar su propia franquicia, la de "Hostal" y secuela).

IDEAL PARA: Ver una secuela que, por una vez, está en plena forma, respecto a una primera película también en buena forma.

viernes, 8 de junio de 2007

"El premio" (1963)


"The prize". Dirigida por Mark Robson. Protagonizada por Paul Newman, Elke Sommer, Edward G. Robinson, Diane Baker, Micheline Presle, Gérard Oury, Sergio Fantoni, Kevin McCarthy, Leo G. Carroll, Sacha Pitöeff, Jacqueline Beer, John Wengraf. Estados Unidos. Año 1963.

¿De qué se trata?
Un pobre individuo, que tiene el poco envidiable y bien remunerado puesto de organizador de la ceremonia de los Premios Nobel, está preocupado. Todos los años el asunto sale bien, hay palmaditas en la espalda y cóctel para emborrachar a un elefante, pero no consigue sacarse la preocupación porque... ¿y si algo sale mal? Pero... ¿qué podría salir mal? Veamos. Podría salir mal que el galardonado con el Premio Nobel de Literatura fuera un yanki malagestado demasiado joven para el promedio de edad de los premiados, y que creara un escándalo académico al confesar que su esperadísima nueva novela era un bluff, y mientras tanto se ha mantenido escribiendo para revistas pulp baratas y bajo seudónimo una serie de relatos indignos de un Nobel de Literatura. Podría salir mal igualmente que este tipo fuera ubicado por otro de los galardonados, el Nobel de Física, de manera que el escritor podría descubrir que algo raro pasó con el físico galardonado. Y podrían seguir saliendo mal las cosas, porque podría ser que esto se debiera a que los malvadísimos soviéticos han orquestado una gran conspiración internacional para secuestrar al Premio Nobel de Física en cuestión. Y podrían ponerse peor aún cuando alrededor del escritor en cuestión aparezcan dos bellas féminas que se enreden pizpiretamente en este asunto. A propósito, hablando de cosas que podrían salir mal... ¿ya mencionamos que la pareja galardonada con el Premio Nobel de Química es un matrimonio a punto de divorciarse, y los dos premiados con el Nobel de Medicina son dos colegas a punto de matarse el uno al otro por celos profesionales...?

El espíritu de los tiempos.
En los primeros años de los '60s, como comentábamos a propósito de "Charada" o "La agonía y el éxtasis", Hollywood se negaba a darse por enterado de que el mundo estaba cambiando y enfilando hacia la rebelión (¿rebelión, dije?) de los hippies. De esta manera, siguieron realizando películas con cierto glamour y un tratamiento más bien ingenuote de los temas que tocaban. De esta manera, una novela de Irving Wallace llamada "El premio", basada en los Premios Nobel, era carne de cañón segura para una adaptación fílmica (y vaya que Wallace capitalizó su inversión, porque después de publicar "El premio" como novela de ficción sobre el Nobel, reelaboró toda la documentación reunida para ésta y lo publicó como un libro de reportaje sobre las intimidades del Nobel)... Se suponía que iba a ser un apasionante thriller, y no escatimaron recursos en locaciones, extras, y un elenco solvente. Por alguna razón, quizás por su espíritu ligeramente anticuado para su propio tiempo, la película quedó como un thriller más, y de los antiguos, de ésos con no demasiada acción y nada de violencia excesiva. Pero aún así, salvando ciertos ripios narrativos, se deja ver bien en la actualidad. Y, ¿quién sabe?, a lo mejor alguien discurra hacer un remake para actualizarla, y la verdad es que no estaría nada de mal... ¡seguro que les va mejor que con "El embajador del miedo"!.

¿Por qué verla?
- Bueno, ver a Paul Newman en sus años mozos como el jovencito de la película, y un antihéroe metido de mala gana en una trama de espionaje internacional, tiene su punto. Puede decirse que Paul Newman fue mejorando como actor con los años, así es que no cabría esperar mucho de él en ésta, apareciendo tan jovencito, pero no importa. Es el prota, y lo hace con la solvencia como para comprarle el boleto. Si no, miren la escena en la conferencia nudista...
- Las chicas, las chicas... La "chica-mala-pelo-negro-que-no-es-tan-mala" viene en el espléndido empaque visual de Diane Baker, quien por esos años se hacía sus pinitos paseando su belleza con filmes como "Los 300 espartanos" y, ahí agárrense, el clásico "Viaje al centro de la Tierra" de 1959. Frente a ella, la belleza germánica de Elke Sommer desluce un poco, y realmente la hemos visto más interesante en otros filmes (de todas maneras es frente a Diane Baker, eso es decir, ¿OK?). Por supuesto que todo es bastante recatado, porque son principios de los '60s, pero aún así...
- Mención especial para el gran Edward G. Robinson, que a la sazón tenía algo más de 30 años de carrera actoral (en sus inicios protagonizó nada menos que el clásico del hampa "El pequeño César"), e infatigable presencia en varios otros filmes ("El lobo de mar", "Los diez mandamientos" como el villano Datán, y su última aparición en "Cuando el futuro nos alcance"). En esta película interpreta al galardonado que es objeto de persecusión por parte de los soviéticos, así como a su doble (literalmente un doble rol), y sin robarse la película (difícil robársela a Paul Newman, ¿no?), cada aparición suya es simplemente estupenda. Por cierto, ¿es idea mía o el plan de los malos malosos en esta película fue limpiamente plagiado por los guionistas de "¿Y dónde está el policía 2 1/2"?
- La herencia bestselleresca... ¿qué decir? Bien, se nota que el escritor de la historia original era un autor de bestsellers, porque luce por todo lo ancho la fórmula de poner a varios personajes, y de repente los secundarios estorban lo suyo. Pero qué diablos, es entretenido ver los vaivenes de la pareja francesa de químicos cuando ella, para vengarse de los amoríos de su marido con la "secretaria", le echa los tejos abiertamente al escritorzuelo. O los dos médicos que hacen declaraciones de pura corrección académica para la tribuna, y después aprovechan cualquier ocasión en privado para despellejarse vivos. Pareciera ser que el guionista no supo qué hacer con ellos, y los dejó en la historia, pero que tuvieran el mínimo de figuración. Una decisión saludable, si me preguntan, porque distraen de lo entretenido: los malísimos soviéticos, por supuesto.
- La dirección de Mark Robson es correctísima. Decide tomarse la historia como un cóctel de acción y humor, y logra la mixtura. La trama es lo suficientemente delirante como para que un tratamiento poco atinado hubiera hundido la película, de modo que su trabajo realza aún más. El señor Robson no es demasiado valorado, quizás por tener más espíritu de artesano que de artista, pero en modo alguno tiene una filmografía despreciable: sus títulos incluyen morcillas variopintas como "La caldera del diablo", "El expreso Von Ryan", "El valle de las muñecas" y "Terremoto", entre otras.
- La secuencia en la conferencia nudista. En la época debió haber sido desopilante. En la actualidad ha perdido un tanto su gancho, porque después de todo se han visto cosas mucho más escandalosas en el cine. Pero aún así sigue siendo una gran secuencia, en particular cuando el prota debe explicarle a los agentes de la ley sobre qué diablos estaba haciendo ahí...
- Por cierto, el guionista es el mismo que escribió "Intriga internacional" (AKA "Con la muerte en los talones") para Hitchcock. Y se nota. Para bien.

IDEAL PARA: Ver una distendida película de suspenso a la antigua y con un poco de comedia de enredos.

jueves, 24 de mayo de 2007

"Sunshine: Alerta solar" (2007).


-- "Sunshine". Inglaterra. Año 2007.
-- Dirección: Danny Boyle.
-- Actuación (¡cabe el elenco COMPLETO Y CON SECUNDARIOS aquí!): Paloma Baeza, Rose Byrne, Chipo Chung (como la voz de Icarus), Cliff Curtis, Chris Evans, Troy Garity, Archie Macdonald, Sylvia Macdonald, Cillian Murphy, Hiroyuki Sanada, Mark Strong, Benedict Wong, Michelle Yeoh.
-- Guión: Alex Garland.
-- Banda Sonora: John Murphy.

-- "Sunshine: Alerta solar" en IMDb.
-- "Sunshine: Alerta solar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es el futuro cercano. O al menos eso debemos suponer, porque no se ve nada de lo que el cine nos suele pasar como futuro cercano (grandes corporaciones, contaminación, corrupción política, etcétera). El Sol está agonizando, la vida en la Tierra está por irse al carajo (al congelado carajo), y sólo un potente bebé nuclear podrá reactivarlo. Siete años antes, una misión llamada Icarus viajó hasta el Sol para darle un nucleón por el trasero, pero algo salió mal, nadie sabe qué, se perdió la comunicación, y el Sol siguió enfriándose. Por tanto, ahora viaja una nueva aguerrida tripulación, el Icarus II, como última oportunidad. Literalmente, porque con la bomba del Icarus II se acabaron todos los materiales fisionables de la Tierra, y por ende, de fallar esta misión, no hay otra. El problema es que pasando el límite a partir del cual ya no hay más comunicaciones con la Tierra debido a la magnetósfera del Sol (y por ende, estando absolutamente solos), aparece una señal que hace rebote en el núcleo de hierro del planeta Mercurio. ¡Es el Icarus I! Viene entonces el inevitable debate sobre qué hacer, si seguir de largo y tentar la misión, o arriesgarse a un encuentro con la otra nave. El físico, encargado de detonar la bomba, recomienda que es mejor tener dos chancacazos nucleares en vez de uno, sólo por si algo saliera mal. De manera que deciden desviar al Icarus II de trayectoria para interceptar al Icarus I y descubrir si hay supervivientes que hubieran podido radiar la señal. El encargado de la navegación entonces desvía manualmente la nave, y... ¡ups! ...algo sale mal. Muy mal. Terriblemente mal. Tan mal, que requiere una caminata espacial que, por supuesto, pondrá en riesgo no sólo a los caminantes del cosmos, para qué te quiero cosmos, sino también a la propia Icarus II, por no hablar del Sol y del futuro de la Humanidad...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El tema de la catástrofe mundial es viejísimo (ya en el año 1910, o cerca si la memoria no me falla, el francés J.H. Rosny Aîné escribía un relato llamado "La muerte de la Tierra"), pero en las últimas décadas y años ha cobrado especial fuerza, por aquello de que en el 2000 se acababa el mundo, y venía el armagedón, y yabah dabah dabah. Y es que si uno mira alrededor, hay un surtido completo de productos del Juicio Final, desde la catástrofe biotecnológica hasta el tortazo masivo nuclear. No es raro entonces que Danny Boyle, director especializado en personajes llevados hasta el límite ("Trainspotting", "La playa", "Exterminio"), se haya interesado en el límite máximo para cualquier argumento fílmico o literario, cual es un peligro que amenace a la totalidad de la vida sin excepciones de ninguna clase. En cierta medida, puede considerarse a "Sunshine" como la respuesta fílmica inglesa a las superchupiheroicas y hollywoodenses pelis de catástrofes estilo "Armagedón" e "Impacto profundo", que se permite levantar cabeza en estos tiempos de decadencia del rudo discurso estilo George W. Bush "los iremos a sacar de sus madrigueras". Y es que los ingleses siempre han tenido ese instinto fifí para la ironía en el momento justo (es decir, un segundo dspués de que era necesaria)...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos con las críticas que califican a "Alerta solar" como la grandiosa inaguración de la ciencia ficción del nuevo milenio o algo parecido. Son los mismos que en su día dijeron que "Trainspotting" era el non plus ultra del cine de rebelión adolescente, y miren ustedes, una década después casi nadie se acuerda de ella. Aunque seamos justos, sin ser la octava maravilla del mundo cinematográfico actual, Boyle ha conseguido el casi imposible de que cada una de sus películas sea una pequeña joyita, no tanto por los temas que toca (varios de ellos, reciclados de películas más antiguas, que en este caso son "2001: Odisea del Espacio" y "Alien"), sino por el enfoque más serio y compuesto, pero también humano (inglés, en definitiva), que le entrega a sus temas. ¿Es tan grandiosa como dicen? No. ¿Es original? No. ¿Representa el siguiente paso en materia de innovación estética? No. ¿Entretiene? Sí. ¿Mantiene la tensión? Sí. ¿Se ve realista y evita ser otro blockbuster de Hollywood? Categóricamente sí. Quizás sea un poco abusivo pedir más, después de todo, considerando lo que cuesta parir algo bueno en el cine por estos días...

-- La premisa de la película hubiera podido dar para otro blockbuster estilo "Armagedón" o "Impacto profundo", por nombrar dos pelis de tipo "vaqueros espaciales salvando a la Tierra con heroísmo explosivo", en donde lo bonito de la explosión prima sobre la verosimiltud científica. Pero no es el caso. La parte científica está relativamente bien tratada, para el nivel corriente de Hollywood, sin recurrir a la inoportuna tormenta de asteroides que moverá la nave de un lado a otro, o los típicos "campos morfogravitacionales cuánticos" u otra chorrada pseudocientífica para salvar el día; por supuesto que el fascismo paracientífico de sitios como Malaciencia nunca van a estar conformes, pero ellos qué saben; después de todo los científicos contribuyen a la Humanidad permitiéndonos a los blogueros como su seguro servidor el General Gato vivir hasta los 80 años, y proporcionándonos herramientas para postear sitios tan buenos como Cine 9009, y el resto es agua de borrajas. Con un poco de ciencia aceptablemente buena, está bien. La idea de una nave diseñada con un escudo contra el Sol es brillante, se respetan conceptos como la idea de que el medio ambiente debe reciclarse al interior de una nave, cada tripulante tiene algo que hacer y no está puesto ahí con afán Star Trek de ser sólo la baja del día, y no se gastan haciendo una nave de estética tan bonita como inútil. ¿Se puede pedir más?

-- La historia está exprimida al máximo. Los viajeros de la Icarus II no son chulohéroes de tres al cuarto que plantan cara a la muerte con el estoicismo que el guionista paniaguado por los grandes estudios le infunden, sino que son personas (seres humanos normales de carne y hueso, leáse) altamente calificados y entrenados y por eso los mejores para su trabajo, pero que en definitiva, como humanos que son, pueden meter la pata (y a veces en grande), verse sobrepasados por la tensión, tener momentos de debilidad y aún de cobardía, y ser incapaces de hacer lo más lógico por pruritos morales o emocionales, todas cosas que son ajenas al común de los héroes hollywoodenses. Parte de la gracia de esta película es que si los personajes hicieran lo lógico y lo correcto, ésta se habría acabado en cinco minutos, porque en estricto rigor, no hay villanos en esta película, y el personaje que mejor podría amoldarse a ese perfil, tiene buenos motivos para actuar de la manera en que lo hace. Por cierto que los personajes están servidos, quizás no con actuaciones estatuarias, pero sí competentes y eficaces. Michelle Yeoh ("El mañana nunca muere", "El tigre y el dragón", "Memorias de una geisha") y Chris Evans ("Los Cuatro Fantásticos", concretamente la Antorcha Humana) hacen lo justo y preciso, pero a cambio, Hiroyuki Sanada está meridianamente bien como el capitán de la nave (fue el japonés medio misterioso de "La Condesa Blanca" y actuó también en "El último samurai", "Ringu" y "Ringu 2"). En cuanto a Cillian Murphy, qué decir... digamos que se pasea su cara de alucinado de costumbre (como el Espantapájaros de "Batman inicia" o el chulinga de "La joven de la perla"), pero a pesar de este tic que le hace caer en el estereotipo de "héroe atormentado", sirve bien su rol.

-- Los conflictos éticos y morales que plantea la película, son enormemente peliagudos. Y en verdad, no siempre las opciones están claras. El cumplimiento de la misión implica sacrificios, y esos sacrificios deben ser hechos de manera imperativa, porque de lo contrario, no son los astronautas quienes se van al carajo en solitario, sino la Humanidad completa y en masa. Para colmo, por una vez en la historia del cine y sin que sirva de precedente, quienes deben tomar esas decisiones no son Ubermenschen mesiánicos llevando a la Humanidad más allá del Jordán hasta la Tierra Prometida, sino por el contrario, seres humanos abrumados por la carga que significa ser humano. Seguramente es aquí donde la película tiene más dientes, y en verdad muerde fuerte. Los dos primeros tercios, por lo menos (al final, deriva en un escenario más convencional de "el que tiene la razón vs. el que no la tiene", pero no todo podía ser perfecto, supongo).

-- Hay un interesante subtema filosófico que la película explota relativamente bien. Los "chicos buenos" son científicos esforzados que creen en que la habilidad y la tecnología son la clave para salvar a la Humanidad, mientras que el "chico malo" (si es que le cabe la etiqueta a ese personaje, que como ya dijimos, está parcialmente justificado) es un fanático religioso que no sólo se niega a salvar a la Humanidad, sino que positivamente cree que Dios la ha condenado y que actúa por Su Mano. Debido al auge religioso de estos días, el cine pocas veces se atreve a vulnerar la religión, y cuando lo hace, es por el lado más efectista. Pero pocas películas de estos años han puesto tan certeramente el dedo en la llaga sobre el papel que la religión cumple en nuestras vidas, y como los sacerdotes, chamanes, bonzos y ayatollahs se han convertido, de una pequeña molestia en el culo de las sociedades democráticas, en una amenaza para la paz y la convivencia humanas (acaso para su propia superviviencia). Después de todo, son hombres religiosos como Benedicto XVI, George W. Bush u Osama Bin Laden quienes amenazan a la Humanidad por estos días, y es por su culpa y responsabilidad que ha corrido toda la sangre que ha corrido en el mundo desde el 2001 hasta ahora. En la peli, no sólo se limita a unos cuantos miles: la Humanidad entera debe morir porque Dios así lo ha dispuesto. El problema es que está equivocado porque a mí, Santa Claus y el ratoncito de los dientes me han dicho otra cosa.

-- Démosle una mención al apartado estético. Este ha sido trabajado de manera bastante realista, sin concesiones al esteticismo futurista de otros filmes, de modo que la nave parece en cierta medida una versión algo más avanzada de la EEI. Claro que, midiendo el aspecto en contrario, esto la lleva a remarcar mucho su parecido con "2001: Odisea del espacio" (digan lo que digan, la idea de tener a la supercomputadora Icarus hablando está calcadita a la de HAL 9000), lo que por supuesto no le hace ningún bien. Pero volviendo a la estética, la película aprovecha la premisa del "viaje al Sol" para jugar con luces y sombras, con la idea del negro vacío infernal vs. el brillante y ardiente calor solar, y lo hace muy bien, creando impresionantes efectos de viento y plasma solar. Nunca el vacío se vio tan blanco y amarillo (en vez de negro), y curiosamente, o quizás precisamente por apartarse de la norma, se ve aún más aterrorizante.

-- La banda sonora, como típico producto Boyle, es un engendro de música electrónica semirrave, y la verdad es que funciona bien. O al menos, produce un resultado distinto a la clásica y adocenada partitura con instrumentos de cuerda y piano al estilo Howard Shore. Lo que también ayuda a hacer este filme un tanto más inquietante.

IDEAL PARA: Ver un interesante filme de ciencia ficción que no lo protagonizan mutantes futuristas ni chulohéroes con pistola láser en mano, sino científicos modernos que luchan con todo lo que tienen para cumplir con éxito su misión.

jueves, 15 de febrero de 2007

"Los edukadores" (2004)


"Die Fetten Jahre sind vorbei". Dirigida por Hans Weintgartner. Protagonizada por Daniel Brühl, Julia Jentsch, Stipe Erceg, Burghart Klaußner, Peer Martiny, Petra Zieser, Laura Schmidt, Sebastian Butz. Alemania / Austria. Año 2004.

¿De qué se trata?
"Sus días de abundancia están contados". Algunas personas notoriamente adineradas, y por tanto, mejores que el perraje, reciben la inesperada visita de tipos anónimos que se dedican a cambiar muebles de sitio, sin robar nada, y dejando notitas de "Los Edukadores". Los famosos Edukadores son activistas antiglobalización, de tipo "no compres zapatillas, están tintas en sangre de niño indonesio". Pero pareciera ser que habrá receso en eso de educar a los ricos (como si los ricos necesitaran educación, para eso tienen dinero), porque uno se va de vacaciones. Y comete el error #1: dejar a la chica con el mejor amigo. Como el ennoviado tiene cara de tránsfuga social, y el otro muy rebelde anarko será, pero ah, no, la cara de mijo no me la tocan, la chica viaja de la sombra al sol, estéticamente hablando. Los dos se entienden lo más bien, a espaldas del noviecito de ella, y él, como buen activista de izquierda, le muestra a ella lo que hace para luchar contra el sistema y así allanarse el camino a un buen revolcón. Por supuesto que la chica es muy bonita y tiene corazón de oro, pero de intelecto nada, por lo que su primera idea es el error #2: ir a cobrarle cuentas a un millonario que le está exprimiendo la vida. Las cosas comienzan a salir todo lo mal que pueden, y antes de darse cuenta, están metidos hasta el pescuezo en una impensada operación de secuestro. Ahora tendrán que resolver su pequeño triángulo de lujuria, además de lidiar con un secuestrado que, pues bien...

El espíritu de los tiempos.
El surgimiento de grandes megacorporaciones que amenazan con fagocitar la entera Creación por un puñadito de decenas de millones de dólares, ha hecho surgir también el cine de denuncia económica. Es decir, los ricos y las corporaciones son malos, y la pobre gente oprimida es buena. En el último tiempo hemos visto algunos casos, como por ejemplo "Syriana" o "En buena compañía". "Los edukadores" es parte de este cine, visto desde la óptica de los movimientos anarkistas o antiglobalización. Y rabiosamente, porque podemos suponer, al ser filmada con cámara digital en mano, que los costos de producción no fueron hollywoodenses, y por tanto se pueden permitir bastante mala leche (es lo que tiene no tener que estar bisagreándose delante de los financistas). Y conste que las cámaras digitales también son bienes de consumo...

¿Por qué verla?
- A pesar de que es una película relativamente liviana, para los cánones del cine europeo, y no carga las tintas en ningún minuto en la comedia, o el sexo, o la sangre, u otros feos vicios intelectualoides, su trasfondo es terrible, tanto por los planteamientos, como por la manera de estrujarlos hasta el último sin miedo y sin asco. En ese sentido, bien puede uno quedarse con la historia misma, o explotar las ideas del trasfondo, y de ambas maneras funciona. O sea, dicho en castellano, se trata de una película con ideas.
- Funciona de varias maneras distintas. Puede verse como una historia romántica o de amistad entre un grupo de pájaros raros, así como un filme contestatario y antisistema... o como una ironía sobre el contestatarismo y el antisistemismo, también. Leyéndola de manera adecuada, puede proporcionar molino tanto para los críticos del capitalismo, como para sus defensores.
- A pesar de clavar la estaca en una llaga abierta de nuestro tiempo, cual es el abuso de los capitalistas hacia el resto de la sociedad, la película no es discursiva. O mejor dicho, vemos ambos discursos. Los chicos buenos son los antisistema, los edukadores, quienes con sus actos de educación creativa harán entrar en vereda a los ricos (o eso se supone), pero el representante del capitalismo en el filme tiene una generosa porción de diálogos en los cuales defiende sus propios puntos de vista, lo cual la aleja del filme panfletario o propagandístico para transformarse en un estupendo análisis del problema de la acumulación de capital.
- El final. No adelantaremos nada, pero digamos que es un buen final. Y, de paso, aunque deja redonda la historia, deja entreabierta la posibilidad de una segunda parte... (y en verdad, agradeceríamos que hubiera una continuación, mucho más que secuelas inanes como "Los Angeles de Charlie: Al límite" o "Más rápido y más furioso").

IDEAL PARA: Ver una honda reflexión sobre los problemas sociales en la actualidad, derivados de la acumulación grosera de capital, envuelta en el ropaje de una película de adolescentes.

Seguidores