Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 3 de enero de 2013
"La comezón del séptimo año" (1955).
-- "The Seven Year Itch" (título original en inglés), "La tentación vive arriba" (título en España), "La picazón del séptimo año" (título en Uruguay). Estados Unidos. Año 1955.
-- Dirección: Billy Wilder.
-- Actuación: Billy Wilder y George Axelrod, basados en la obra teatral de este último.
-- Guión: Marilyn Monroe, Tom Ewell, Evelyn Keyes, Sonny Tufts, Robert Strauss, Oskar Homolka, Marguerite Chapman, Victor Moore, Dolores Rosedale, Donald MacBride, Carolyn Jones.
-- Banda Sonora: Alfred Newman.
-- "La comezón del séptimo año" en IMDb.
-- "La comezón del séptimo año" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Muchos años antes de la llegada de los europeos a Manhattan, los calores de Nueva York era lo suficientemente infernales como para que las mujeres casadas fueran enviadas río arriba mientras los nativos se quedaban mirando mujeres solter... er... quiero decir, pescando y cazando, faltaba más. Salto en el tiempo a... el presente. O sea, 1955, que era el presente en 1955, pero que es el pasado en la actualidad, sólo para darle un poco más de trabajo a Capitán Obvio. Tenemos a un pobre sujeto que va a despedir a la mandona y pesada de su mujer al tren, enviándola río arriba a un campamento con la ladilla eléctrica [(c) Coco Legrand] de rigor. Y se queda como soltero o viudo o lo que corresponda de verano. Pero nuestro pobre hombre de familia es, bueno... eso, un hombre de familia. Honesto, correcto. Vamos, díganlo conmigo: ¡¡¡SOMETIDO!!! ¡¡¡MACABEO!!! ¡¡¡MAMÓN!!! Trata de evitar la tentación por aquí y por allá, porque ser soltero de verano no implica irse con ésas por ahí... Eso, a pesar de que todas las mujeres se le tiran como alfombra bajo los pies... en la imaginación de él, claro, si por algo la señora está tan segura (la vieja estrategia de casarse con un poquita cosa para que nadie lo quiera y tenerlo seguro, si ellas se las saben por libro). ¡Pero si nuestro hér... er... nuestro prota es tan sumiso que la señora le prohibe fumar y beber, y él se conflictúa por fumar y beber cuando no lo están mirando! En una de esas vueltas y revueltas aparece una chica en la puerta del edificio. Pero que no es una chica cualquiera. Es... ¡¡¡MARILYN!!! Cómo... ¿Qué Marilyn me preguntan ustedes? ¡¡¡CON UN DEM... POR LOS MIL DIAB...!!! ¡¡¡MMMMMMAAAAAARGH!!! ¡¡¡NO VA A SER MARILYN MANSON, MANADA DE...!!! ¡¡¡LA MONROE, PUES, LEÑE, QUE ES LA ÚNICA Y GRAN MARILYN!!! (Bueno, también está Marilyn Chambers, pero no andamos en plan guarro-sórdido hoy. No mucho por lo menos). El tipo se queda alucinao y too, pero la deja pasar. Pero Marilyn es mucha Marilyn, y no quiere dejarse pasar, así es que de pronto, ¡ups...! ¡¡¡MACETERAZO ABAJO, PATAPLÁS KATAPLÚM!!! Y aunque nuestro prota casi muere con la maceta quebrada por una maceta, la perdona y too porque, bueno, es Marilyn, oigan. Y la invita a un trago. Ahora, nuestro pobre y sometido viudo de verano está a punto de vivir... ¡¡¡LA AVENTURA!!! ¡¡¡LA TENTACIÓN!!! Porque... ¡¡¡ESTO... ES... AMÉRICA!!!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Ah, los '50s, la década más sórdida del siglo XX. No porque no se hicieran más cosas guarras que en otros tiempos (ahí tienen los decadentes '20s o el horterismo '80s), sino porque es la década en donde fue más gruesa la alfombra para barrer por debajo. O sea, hablamos de un tiempo en donde la gente se mudaba a los suburbios a hacer vida casta y familiar con Walt Disney llenando los cines, mientras los honrados padres de familia se compraban la Playboy para ver a Bettie Page con portaligas gozando lo suyo siendo amarrada y trajinada por alguna otra esforzada servidora semianónima. ¡Que la primera conejita de Playboy fue Marilyn Monroe justamente, leñe! ¿O que nunca han visto ESA foto...? En medio de todo esto giraba una obra de teatro llamada "The Seven Year Itch", que a saber si la han estrenado en las tablas hispanoamericanas, pero que en Brodway se comió suficientes roscos para que Hollywood se interesara. Pasó lo que de costumbre: la obra tuvo éxito por ser arriesgada y al filo (¡amores adulterinos en los felices '50s, joer!), Hollywood se interesó en ella por que tuvo éxito, pero le quitó buena parte de lo arriesgado y al filo que es por lo que tuvo éxito en primer lugar. Aún así, la peli tuvo éxito. Aunque sea porque todos los morbosos fueron a ver como el metro de Nueva York le levantaba la falda a la Marilyn. ¿O creían que iban al cine a ver un buen guión? A ver si aprendemos algo en esta vida, ¿qué mueve al mundo? Exacto, eso. No me hagan ponerlo por escrito aquí.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta peli tiene mucho de mistificación alrededor. Hablamos de una peli adaptada de una obra teatral sobre un guión que coescribió el propio dramaturgo, y que, podemos suponer, como suele pasar cuando pones al novelista o dramaturgo a guionizar su propia obra, apenas la cambia porque está perfecta, sin percatarse de que lo que funciona para un grupo de actores engolados no necesariamente pasa bien en el cine. Casi toda la primera mitad de la peli es una sola larga secuencia de la primera cita de nuestro prota con Marilyn, que transcurre a velocidad de crucero, pero a velocidad de crucero con el ancla empotrada en el lecho marino, para que nos entendamos. Para la segunda mitad, si han quedado esfuerzos heroicos para seguir adelante, la cosa se pone un poco más movida (bueno, para estándares de los '50s, claro, pero es que vamos, hay que ponerse un poco en contexto de la época, ¿no?). Si además le quitamos que en la peli, el personaje de la Marilyn está como una cabra, e increíblemente no pasa (casi) nada, entonces ya la cosa es de risa. Desde ese punto de vista, la peli tiende a ser más promesas que realizaciones. Muy alabado será Billy Wilder por hacer comedias de risa que "te hacen pensar", que son "crítica social" y todo, pero ya se sabe que si bien Cine 9009 no es iconoclasta a propósito, tampoco es gafapasta. Billy Wilder tiene pelis que han envejecido menos, pero, ¿ésta? Respira y late '50s por todas partes. No quiero decir que sea mala (no lo es, aunque sea porque Wilder es mucho Wilder). Pero un guión demasiado encorsetado hace mucho por bajarle el nivel de obra maestra a simplemente buena. O que alguien me explique por ejemplo por qué una peli moderna pierde puntos automáticamente si incluye escenas que satirizan otras pelis, y esta otra que lo hace sin ascos y sin gracia (satiriza sin piedad "De aquí a la eternidad", y "El monstruo de la laguna negra" juega un papel de importancia en la trama), es mayestática a decir basta. ¿Interesante? Sí, indiscutiblemente, por la maestría de Billy Wilder, y por algunos destellos y detalles de guión. ¿Obra maestra? Probablemente no, por mucha crítica cinematográfica que le pongan.
-- El punto de crítica social, y de crítica de las costumbres, está bastante bien. Por supuesto, no es algo ajeno a Billy Wilder (hablamos de quien hablamos, después de todo, y su mala leche es legendaria). Todo el conflicto de la peli se desata, claro está, por la tensión entre cierto marco social (debes ser puro, debes ser casto, y sobre todo, terminantemente prohibido revolcarte con esa gloriosa y espectacular y neumática mujer) y lo que son efectivamente las costumbres. El prota no es descrito como un héroe ni como un ejemplo a admirar, sino como el único pobre sonado que se le ocurre ser fiel al código social en vez de hacer lo que todos hacen, o sea, revolcarse (no ayuda que la Marilyn es una calientasopas de cuidado, porque ella se hace la gatita vaporosa y acicalable y too, pero le dice en la cara que con él... NO). El gran final se produce por supuesto cuando (((SPOILER DEL FINAL, LEÑE, SPOILER DEL FINAL, QUE TODO HAY QUE AVISAROS))) él descubre que tiene bolas y parte derecho hacia su esposa a hacer lo que debería haber hecho en primer lugar, o sea, ponerla en su lugar y enseñarle quién es el que manda en la casa, que nadie dijo que esta peli en última instancia no fuera reaccionaria, si es Hollywood a fin de cuentas. Pero sin ponerle los cuernos con la Marilyn, eso sí. Bueno, no mucho (((FIN DEL SPOILER))).
-- Marilyn Monroe. Ella es la diferencia capital entre lo que sería una comedia bienintencionada pero mediocre, y una gran peli. El increíble personaje de la rubia tonta, ella lo saca adelante a la perfección. Ella es radiante y sexy, y además tierna y adorable. Qué "Loco por Mary" ni que ocho cuartos, Marilyn es the real thing, baby. Se supone que el tipo tiene que sentirse tentado, y de verdad que Marilyn Monroe es toda una tentación aquí. La pobre llegó a odiar los roles de rubia tonta, y con razón, porque cuando cambia de registro puede ser temible (ahí está su gran rol como femme fatale en la anterior "Niágara" por ejemplo), pero aquí está brillante en grado sumo. Si hay una razón por la que de verdad valga la pena ver esta peli desde el futuro (aparte de que la crítica cultureta nos ha obligado a su visionado a punta de tanto ensalzarla, los cabrones), es por Marilyn.
IDEAL PARA: Ver brillar a Marilyn Monroe en pantalla.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1955,
Comedia,
Infidelidad
domingo, 21 de octubre de 2012
"Los locos del golf" (1980).
-- "Caddyshack" (título original en inglés), "El club de los chalados" (título en España). Estados Unidos. Año 1980.
-- Dirección: Harold Ramis.
-- Actuación: Chevy Chase, Rodney Dangerfield, Ted Knight, Michael O'Keefe, Bill Murray, Sarah Holcomb, Scott Colomby, Cindy Morgan, Dan Resin, Henry Wilcoxon, Elaine Aiken, Albert Salmi, Ann Ryerson, Brian Doyle-Murray, Hamilton Mitchell.
-- Guión: Brian Doyle-Murray, Harold Ramis y Douglas Kenney.
-- Banda Sonora: Johnny Mandel.
-- "Los locos del golf" en IMDb.
-- "Los locos del golf" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Bienvenidos al club de golf de esto o aquello. Un club de golf invadido por un roedor con forma de castor o topo o no sé qué diablos, que tiene una cara de marioneta que no se la puede sobre los hombros, y que se transformará en la desesperación del jardinero del recinto. En dicho club encontramos a un joven que es un caddie, uno de esos tipejos que se encargan de sostenerle y llevarle los palos de golf a la gente ricachona a través del campo. El tipo es caddie de Chevy Chase cuando nadie lo conocía. El tipejo éste, el caddie, tiene sus hormonas por una chica que... Un momento, el roedor ése con forma de castor o topo o no sé qué diablos, es perseguido por Bill Murray, con resultados hilarantes. En fin, el tipejo éste, el caddie, tiene una relación de camaradería fraterna y juvenil con otros caddies que... Un momento, llega un millonario que está tratando de comprar el club de golf para transformarlo de un aburrido centro para vejetes amargados como el malvado juez de turno, en un lugar de... ¡¡¡FIESTA OCHENTERA!!! ¡¡¡TAN FIESTA OCHENTERA, QUE LA ESCENA MISMA Y LA CANCIÓN SERÁN CITADAS EN UN CAPÍTULO DE "LOS SIMPSONS"!!! En fin, volvamos al tipejo ése, el caddie, a quien las cosas se le van a poner cuesta arriba porque tendrá problemas con su nov... Un momento, ¡Chevy Chase se está tirando a Cindy Morgan! ¡OH-MY...! Y bueno, el tipejo éste... ¡Ah, qué diablos, a quién le importan las peripecias de un caddie del tres al cuatro, teniendo a Bill Murray, Chevy Chase y Rodney Dangerfield en el campo!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Ya lo hemos comentado en Cine 9009 hasta la saciedad, y lo volveremos a repetir aquí. Los '70s fueron la década de la seriedad mortal: Watergate, Vietnam, la onda gay, las primeras temporadas de "Dallas". Incluso hasta la comedia era MORTALMENTE SERIA. Figúrense. O sea, cuando lo que suele considerarse como un ejemplo egregio de comedia setentera son fomedades como "El cielo puede esperar", entonces apaga y vámonos. Pero algo estaba cambiando en el aire. "La guerra de las galaxias" y "Encuentros cercanos del tercer tipo" recuperaron para el cine la fantasía y, lo más importante, las vibras livianas, la idea de que el cine no necesariamente son profundidades conceptuales y rostros compungidos, sino que debe haber espacio también para la diversión pura y dura (tampoco sin irse al extremo contrario actual de que casi todo lo que viene de Hollywood viene sin saborizantes, colorantes ni neuronas: como en todo, el equilibrio es lo que cuenta). "Los locos del golf" partió un poco como una comedia romántica setentera. Iba a referir en clave de "comedia seria" (oxímoron donde los haya) las aventuras y desventuras de un caddie suspirando por su amada en aventuras insubstanciales de esto-o-aquello. Incluso el guión original de Brian Doyle-Murray estaba basado en sus recuerdos de su época de caddy, fíjense. Pero en algún punto del camino, terremoto Ramis se subió arriba del carro. Harold Ramis nunca había dirigido, y nadie sabía a ciencia cierta qué saldría de allí: con el beneficio que nos proporciona ver las cosas en el desenvolverse del tiempo, ya se pueden ir sacando molde si decimos que el currículum posterior de Mr. Ramis incluye "Vacaciones", "El día de la marmota", "Analízame" o "Al diablo con el diablo", pelis que serán buenas o malas a según la opinión, pero que nadie asociaría con el estilo de comedia típico de los '70s (bueno, eso y haber interpretado a Egon Spengler en "Los Cazafantasmas" de 1984... siempre se aprende algo nuevo, ¿no?). Por el camino sumaron a un grupo de comediantes varios de los cuales formaban parte de la parrilla de "Saturday Night Live" (el propio mencionado Brian Doyle-Murray también era de ellos). El resultado fue una comedia icónica para los tiempos, quizás algo envejecida y muy de su época en algunos respectos, pero que tuvo la santa virtud de romper los huev... er... el estilo de comedia empaquetada '70s para darle paso al aire fresco y al desmadre que serían el sello de fábrica de la comedia ochentera. Ya vendrían los '90s y los 2000s para arruinar el género, arrojándolo por el ímprobo camino de la autoparodia de la parodia de la comedia, pero bueno...
¿POR QUÉ VERLA?
-- La verdad es que esta peli es un Frankenstein sin mucha lógica ni sentido por ninguna parte. Como decíamos, la peli originalmente era una comedia romántica pastelosa setentera, y en el camino se transformó en otra cosa. Ayudó mucho, por supuesto, el hecho de que los cambios al guión fueron introducidos MIENTRAS ESTABAN RODANDO, porque los comediantes que eran los secundarios se robaron todo el escenario. Bill Murray estuvo seis días en el set de grabación y no se le dio guión porque lo tenían sólo para que improvisara, y éste fue el rol que lo puso en camino a ser una superestrella, figúrense. Esta era la peli que hubiera podido consagrar a Michael O'Keefe como actor, por ser el prota, y ya ven, el tipo hasta el día de hoy hace tristes secundarios en pelis y tristes secundarios en procedimentales de TV... (voy a ser misericordioso y sostener que ustedes lo conocen... si no es el caso no lo digan en voz alta, para no herir los sentimientos del bueno de O'Keefe, que hace lo que puede con lo que tiene). En ese sentido, si la peli ha sobrevivido al paso del tiempo, es más que nada por algunos gags puntuales. Y en esto, la peli se luce por todo lo alto. Las intervenciones del roedor con forma de castos o de topo o no sé que diablos, sumados a los intentos genocidas de Bill Murray por erradicar al bicho desgraciao de la faz de la Tierra, son para desternillarse de risa. Rodney Dangerfield por su parte cada vez que aparece se roba la escena de una manera que cimentaría después toda su carrera posterior, que remataría en su protagónico en ese punto culminante de la comedia ochentera que es "De vuelta al colegio". Chevy Chase hace un poco lo que puede, que tratándose de él nunca es exhuberante tampoco, pero tiene sus momentos (incluyendo comerse a Cindy Morgan, la chica de "TRON", en topless... aunque, les arruinaré el plato, la chica no quería e hizo el topless únicamente porque los productores les dijeron que si no lucía tetitas no volverás a trabajar in this town again. Hollywood is sordid, my friends). Por supuesto que este esquema en donde el guión es lo de menos y en el fondo sirve para cimentar el desmadre más desmadroso, se transformaría después en fórmula a lo largo de la década, y aquí suena todavía como algo no demasiado trabajado, y la improvisación se nota, lo que le roba varios enteros a la peli, que a ratos es muy divertida, y a ratos es muy difícil de soport... ¡¡¡OHMYGOD-QUÉ-ES-ESO...!!! ¿¿¿DOS YATES VAN A CHOCAR...??? ¡¡¡MECAGONLAOSTIAMADREDEDIÓ...!!!
IDEAL PARA: Ver el abuelito de las comedias ochenteras.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Inicio de la peli con el roedor con forma de castor o topo o no sé qué diablos [en inglés, sin subtítulos].
-- ¡Caca en la piscina! [en inglés, subtítulos en inglés... Seriously].
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1980,
Comedia,
Golf
jueves, 3 de mayo de 2012
"La comedia de los terrores" (1963).
-- "The Comedy of Terrors" (título original en inglés), "La comedia de los horrores" (título en España), "La comèdia dels horrors" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1963.
-- Dirección: Jacques Torneur.
-- Actuación: Vincent Price, Peter Lorre, Boris Karloff, Joyce Jameson, Joe E. Brown, Beverly Powers, Basil Rathbone, Alan DeWitt, Buddy Mason, Douglas Williams, Linda Rogers, Luree Holmes, Orangey.
-- Guión: Richard Matheson.
-- Banda Sonora: Les Baxter.
-- "La comedia de los terrores" en IMDb.
-- "La comedia de los terrores" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En un cementerio de cartón piedra, unos figurantes que no lo son, están despidiendo a un finado. Todos se van del cementerio, a tiempo para que nuestros héroes que trabajan como funerarios... ¡Boten el muerto al hoyo, agarren el ataúd, y se lo lleven para reciclarlo en otro funeral! ¡Y a cámara rápida y con musiquita de tralitralilá para que te rías! El caso es que para esta funeraria, el negocio anda moribundo. Demasiado obvio el chiste, sí, pero es que no me pude resistir. Volviendo a la peli, el prota (que se lleva mal con su señora vaya uno a saber por qué considerando sus pechugotas, quiere envenenar a su suegro ya medio pallá, y trata a las patadas al mequetrefe de su asistente) es interceptado por su arrendador, que le dice que ya que no hay renta durante un año completo, pues bien, ya se pueden ir desalojando. Nuestro heroico prota decide entonces que si los muertos no caen, entonces habrá que ir a cosecharlos al árbol. Y se embarca en una cruzada para obtener fiambres a los cuales enterrar para sacar honorarios. Cortándolos él mismo de la mata, si es preciso. Y de pronto tiene la idea genial: ¿y por qué simplemente no ganar un poco más tiempo, cargándose a su arrendador...? Claro, la idea parece buena... sobre el papel... pero por desgracia... nuestra siguiente víctima... padece de catalepsia... lo que originará más de algún trastorno... ¡¡¡PREPÁRENSE A REIR CON LA COMEDIA GÓTICA DEL AÑO!!! (o no).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Durante la primera mitad de los '60s, el gótico serie B estaba de moda en el cine. Eran los años brillantes en que Roger Corman se sacaba de la manga adaptación tras adaptación (o saqueo tras saqueo, podríamos también decir) de su adorado Edgar Allan Poe. En una de estas adaptaciones ("El cuervo", por más señas, y cualquier parecido de la peli con el original poeiano es pura coincidencia) coincidieron Vincent Price, Boris Karloff y Peter Lorre. Algún iluminado tuvo la idea de que hacerlos coincidir de nuevo en el set sería algo grandioso. Si además se les ponía por encima al director Jacques Torneur, iba a ser mejor (bueno, claro, el tipo rodó "La mujer pantera" y "Berlin Express", pero es que fue en los '40s...). Y si además la cosa iba de mezclar comedia con terror gótico, y se ponía a Richard Matheson de guionista... (sí, el tipo que escribió la soberbia novela "Soy leyenda"... sobre la que se han pitorreado Vincent Price, Charlton Heston, Will Smith y la Asylum, eso sí que es cita en la cumbre y no lo del Bilderberg...). Claro, el concepto sobre el papel era bueno. Los resultados, por desgracia... son discutibles.
¿POR QUÉ VERLA?
-- El terror es un género difícil porque o te asusta o no, sin puntos medios. La comedia es otro género difícil porque o te hace reir o no, sin puntos medios. Hacer una adecuada mezcla de ambos es por lo tanto lo difícil mismo al cuadrado. A veces pueden salir cosas muy divertidas como "La pequeña tiendita de los horrores" (la original, no el horroroso remake musical con Rick Moranis), o mugres como "El hotel de los fantasmas" en el proceso. "La comedia de los terrores" ya se anuncia como lo que es desde el mismísimo título... y la verdad queda un poco huenga de los dos lados. ¿Asusta? Quizás sólo en una escena de asesinato, un segundo breve de brutalidad en medio del ambiente más bien amable que se respira acá. ¿Hace reir? Más bien poco. Te ríes más por compromiso porque es una comedia y están haciendo el payaso, leñe, así es que mejor te ríes para que los demás no vean que no te estás riendo. El principal problema es que se olvidaron de un elemento esencial: una buena historia. El guión está resuelto un poco a lo "a ver, veamos, llevo como cuarenta minutos de peli, qué más le invento para seguir... ¡ah, ya sé!". Firmado por Richard Matheson, para hacerlo más desconcertante, si mal que mal, Matheson es un autor por lo general muy competente (su currículum de los '60s incluye "Viaje a las estrellas" y "La dimensión desconocida"... aunque también es el guionista de "Tiburón 3", miren ustedes). Súmesele un director con sus días de (nunca demasiada) gloria ya idos, rodando a los tumbos y como mejor puede, y ya la tenemos liada parda. Qué desgracia, con tantos buenos ingredientes ir a echarse el pastel.
-- Si hay alguna razón por la que valga la pena ver esta peli hoy en día, es seguramente por las actuaciones. Vincent Price y Peter Lorre conforman una pareja casada en el cielo, el primero como un patán sinvergüenza y alcohólico que maltrata compulsivamente a todo el mundo a su alrededor (interpretado de manera tan grande, que hasta cae simpático el desgraciado), mientras que el segundo compone otro de sus queribles personajes que están ahí para recibir ancho y duro por parte de los demás (en este caso, de Price). Digamos de paso que fue una de las últimas pelis de Peter Lorre, lo que es algo un tantín lamentable (estamos hablando del prota de "M" de Fritz Lang, que le dio la réplica a Humphrey Bogart en "El Halcón Maltés" y "Casablanca"). Boris Karloff por desgracia está sumamente desaprovechado como el suegro del prota (se suponía que iba a ser el muerto-demasiado-vivo, pero su artitris ya no tenía para esos trotes al casi octogenario). El rol que iba a ocupar Karloff, por su parte, fue a parar a las manos de Basil Rathbone, el Sherlock Holmes de los '40s por antonomasia (además de ilustre villano de "Las aventuras de Robin Hood" de 1938), que aquí se despacha líneas de Shakespeare con una pachorra pasmosa que debe ser la desesperación de todos los que sobreactúan al Bardo con descaro para que se vea lo buenos actores que son. El grupo principal se completa con Joyce Jameson, que no es sólo una cara y busto bonitos, sino que consigue pararse de tú a tú con todo el resto del elenco y sin problemas, algo que debería haberle garantizado una larga y próspera carrera cinematográfica, que por desgracia acabó sumergiéndola en un turrullo sin fin de esos típicos roles de actriz invitada en cuanta serie televisiva pupuló en los '60s y '70s. Las interpretaciones de los personajes, que se avienen bien con el espíritu farsesco con que está rodada la producción en su conjunto, hacen mucho por levantar lo que en manos menos competentes hubiera sido un desastre seguro.
-- Orangie. El gato. Acreditado como Rhuibarb, pero se llama Orangie. Que también le da la réplica a los otros, no se crea que no...
IDEAL PARA: Fanáticos del ciclo gótico serie B de los '60s.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA COMEDIA DE LOS TERRORES":
-- "The Comedy of Terrors: Alcohol, Shakespeare y Muerte" en CinemaScope.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1963,
Comedia,
Gótica
jueves, 17 de abril de 2008
"Hermosas criaturas" (2000)

"Beautiful Creatures". Dirigida por Bill Eagles. Protagonizada por Susan Lynch, Iain Glen, Jake D'Arcy, Rachel Weisz, Tom Mannion, Maurice Röeves, Paul Doonan, Robin Laing, Pauline Lynch, Alex Norton, Stewart Preston, Ron Donachie. Inglaterra. Año 2000.
¿De qué se trata?
Una conversación muy linda de una pareja muy bien avenida, gira de pronto hacia unos palos de golf perdidos, y la conversa se torna cada vez menos linda y cada vez menos avenida. El tipo se va furioso, después de zurrar a la mujer, y ella descubre que el h*** de la soberana p*** ha dejado a su perro hecho un libro de historia, el pobrecito. La chica decide entonces que es buena hora para abandonar al tunante, ahora que no está en la ciudad. En medio de todo eso, de pronto ve a una chica que es flagrantemente golpeada por otro tipejo. Por ayudarla, le descarga al tipejo un fierrazo en la cabeza de Padre y Señor Mío. Y como está metida en el lío hasta el copete, pues bien, tendrá que llevarse el cuerpecito (y a la chica, de paso) hasta su departamento, en donde el fiambre se termina de afiambrar. Ahora estando de cómplices el par de chicas en un asesinato, viene lo bueno, que es esconder el cadáver. Algo no tan fácil, cuando por una serie de infortunadas casualidades, un dedo del muertito acaba llegando a manos de un agente de la policía, que para colmo, en vez de cumplir con su deber cívico y llevar una investigación hasta las últimas consecuencias, decide tratar de ver si consigue fungir que hay un secuestro de por medio y tratar de embolsicarse uno o dos millones de libras esterlinas. Y por si fuera poco, la chica del novio muerto piensa que "acrílico" se refiere a una raza de perro... Aviadas están, digo yo.
El espíritu de los tiempos.
En los '90s, ese escarabajo pelotero que fue (¿es?) Quentin Tarantino, trajo de regreso todo ese cine pulpesco de antaño, ese amor por la serie B, dándose categoría de gran cine, con "Pulp Fiction". Desató así una pesadilla que invadió el mundo del cine independiente con la fuerza de un huracán. Porque de pronto, todos querían ser Quentin Tarantino, todos querían rodar su propia comedia negra de crímenes y criminales... Todos querían ser originales imitando a Tarantino, miren que contradictio in terminis. Ya para el 2000, la moda de los filmes ezque-Tarantino y la larga coleta de subproductos subsiguientes estaba disminuyendo al fin, y uno de sus últimos epígonos fue "Hermosas criaturas", peli que ahora nos ocupa.
¿Por qué verla?
- No me atrevería a calificarla de comedia, pero para los amantes de cierto tipo de cine, puede pasar por comedia negra. Están todos los tics de "pelis de crookies" que ha impuesto el cine desde "Pulp Fiction" en adelante, y por los cuales transitaba otro insigne clásico british del género, como es "Snatch". O sea, una situación absurda y personajes que se lo toman tan en serio que son en definitiva caricaturas. En "Mientras la ciudad duerme" lo hacían mejor. Y ahí, iba en serio. O en "Criaturas celestiales", a la que pareciera querer plagiarle tanto el título como la premisa básica (dos chicas diferentes hacen amistad y hay un crimen de por medio), aunque con buen sentido del placement de productos fílmicos, trasladan el crimen al comienzo del filme y se aseguran así desde el comienzo la lealtad del espectador.
- Rachel Weisz. Luce exquisita en esta peli, cuando estaba al filo de alcanzar la treintena, y al poco tiempo de consagrarse como filmgirl de fama internacional con su rol en "La momia". De rubia, luce perturbadora, y en la escena en que termina esposada, más aún. Andando el tiempo, como que se ha ido echando a perder (aunque todavía estaba rescatable en "El jardinero fiel"). Sic transit omnia gloria mundi...
-- Démosle también una mención a Maurice Röeves, actor no demasiado conocido (por no conocerlo, ni acá en la oficina de redacción de Cine 9009 teníamos noticias de él, y eso que tiene un currículum harto grueso), pero que como hermano de la víctima se roba la cámara. No sólo es cabrón, sino que además tiene la cara y la actitud de cabrón. Como corresponde, y niñatos bonitos de Hollywood out with them!!!
IDEAL PARA: Amantes del cine tarantinesco.
¿De qué se trata?
Una conversación muy linda de una pareja muy bien avenida, gira de pronto hacia unos palos de golf perdidos, y la conversa se torna cada vez menos linda y cada vez menos avenida. El tipo se va furioso, después de zurrar a la mujer, y ella descubre que el h*** de la soberana p*** ha dejado a su perro hecho un libro de historia, el pobrecito. La chica decide entonces que es buena hora para abandonar al tunante, ahora que no está en la ciudad. En medio de todo eso, de pronto ve a una chica que es flagrantemente golpeada por otro tipejo. Por ayudarla, le descarga al tipejo un fierrazo en la cabeza de Padre y Señor Mío. Y como está metida en el lío hasta el copete, pues bien, tendrá que llevarse el cuerpecito (y a la chica, de paso) hasta su departamento, en donde el fiambre se termina de afiambrar. Ahora estando de cómplices el par de chicas en un asesinato, viene lo bueno, que es esconder el cadáver. Algo no tan fácil, cuando por una serie de infortunadas casualidades, un dedo del muertito acaba llegando a manos de un agente de la policía, que para colmo, en vez de cumplir con su deber cívico y llevar una investigación hasta las últimas consecuencias, decide tratar de ver si consigue fungir que hay un secuestro de por medio y tratar de embolsicarse uno o dos millones de libras esterlinas. Y por si fuera poco, la chica del novio muerto piensa que "acrílico" se refiere a una raza de perro... Aviadas están, digo yo.
El espíritu de los tiempos.
En los '90s, ese escarabajo pelotero que fue (¿es?) Quentin Tarantino, trajo de regreso todo ese cine pulpesco de antaño, ese amor por la serie B, dándose categoría de gran cine, con "Pulp Fiction". Desató así una pesadilla que invadió el mundo del cine independiente con la fuerza de un huracán. Porque de pronto, todos querían ser Quentin Tarantino, todos querían rodar su propia comedia negra de crímenes y criminales... Todos querían ser originales imitando a Tarantino, miren que contradictio in terminis. Ya para el 2000, la moda de los filmes ezque-Tarantino y la larga coleta de subproductos subsiguientes estaba disminuyendo al fin, y uno de sus últimos epígonos fue "Hermosas criaturas", peli que ahora nos ocupa.
¿Por qué verla?
- No me atrevería a calificarla de comedia, pero para los amantes de cierto tipo de cine, puede pasar por comedia negra. Están todos los tics de "pelis de crookies" que ha impuesto el cine desde "Pulp Fiction" en adelante, y por los cuales transitaba otro insigne clásico british del género, como es "Snatch". O sea, una situación absurda y personajes que se lo toman tan en serio que son en definitiva caricaturas. En "Mientras la ciudad duerme" lo hacían mejor. Y ahí, iba en serio. O en "Criaturas celestiales", a la que pareciera querer plagiarle tanto el título como la premisa básica (dos chicas diferentes hacen amistad y hay un crimen de por medio), aunque con buen sentido del placement de productos fílmicos, trasladan el crimen al comienzo del filme y se aseguran así desde el comienzo la lealtad del espectador.
- Rachel Weisz. Luce exquisita en esta peli, cuando estaba al filo de alcanzar la treintena, y al poco tiempo de consagrarse como filmgirl de fama internacional con su rol en "La momia". De rubia, luce perturbadora, y en la escena en que termina esposada, más aún. Andando el tiempo, como que se ha ido echando a perder (aunque todavía estaba rescatable en "El jardinero fiel"). Sic transit omnia gloria mundi...
-- Démosle también una mención a Maurice Röeves, actor no demasiado conocido (por no conocerlo, ni acá en la oficina de redacción de Cine 9009 teníamos noticias de él, y eso que tiene un currículum harto grueso), pero que como hermano de la víctima se roba la cámara. No sólo es cabrón, sino que además tiene la cara y la actitud de cabrón. Como corresponde, y niñatos bonitos de Hollywood out with them!!!
IDEAL PARA: Amantes del cine tarantinesco.
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2000,
Cine de Inglaterra,
Comedia,
Investigación Criminal
domingo, 23 de marzo de 2008
"Antes de partir" (2007).

-- "The Bucket List". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Rob Reiner.
-- Actuación: Jack Nicholson, Morgan Freeman, Sean Hayes, Beverly Todd, Rob Morrow, Alfonso Freeman, Rowena King, Annton Berry Jr., Verda Bridges, Destiny Brownridge, Brian Copeland, Ian Anthony Dale, Jennifer Defrancisco.
-- Guión: Justin Zackham.
-- Banda Sonora: Marc Shaiman.
-- "Antes de partir" en IMDb.
-- "Antes de partir" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Hoy por hoy, los tiburones están por todas partes. Nadan en Wall Street, se alimentan en Silicon Valley, y por qué no, desbordan en las piletas del negocio hospitalario. El problema de putear un servicio por un miserable puñadito de miles de millones de dólares, es que alguna vez tú mismo puedes llegar a usar uno de esos servicios. Uno de estos depredadores estilo ISAPRE de pronto descubre que también puede enfermarse, y se fastidia de lo lindo cuando descubre que acaba en uno de sus propios hospitales. Bueno, pero al menos no habrá que ahorrar en él, ¿no? Quiere lo más caro y lo mejor. El problema es que eso significa un autogolpe a las políticas corporativas de su propia empresa, basada en "dos camas por habitación", médicos para casi nadie, y candidatos por oposición para el cargo de bazofia como comida. De manera que por motivos de imagen corporativa, se ve forzado a compartir habitación con un completo extraño, que resulta ser un mecánico negro. Como es usual en estas pelis de autosuperación personal, nuestro wallstritito enfermo tiene mucho dinero y cosiacas lindas, pero todavía tiene que aprender de la vida, cosa que nuestro otro enfermo terminal ya ha hecho, aunque no posee el dinero, porque verán, el dinero no necesariamente hace la felicidad, etcétera. El caso es que ambos empiezan a hacerse amiguetes, aunque sea porque el par de vejetes terminales no tienen nada mejor que hacer. Al gerente gerentoso le llega entonces el diagnóstico de que, sin importar qué tan podrido en plata esté, igual pasará al otro barrio en poquito tiempo. Por lo que, en un arranque de magnanimidad, ordena que el pobre mecánico, que ha estado pidiendo qué diablos pasa durante todo ese tiempo, le den también de una buena vez su diagnóstico. Y, sorpresa, también va a pasar a mejor vida. De manera que el millonario, en un alarde de desafío ante lo inevitable, decide que se va a despedir de la vida a lo grande, que para eso ha estado juntando tanto dinero y no para una tumba faraónica. Ambos amiguetes se embarcarán entonces en el viaje de sus vidas (literalmente), descubrirán el mundo, y lo más importante, se descubrirán a sí mismos en el proceso...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
No importa qué tanto tiempo pase, no importa cuál sea el momento histórico, no importa qué tan alegre sea la vida de alguien, siempre existe esa necesidad de ser consolados respecto de los males de la existencia. O sea, si te va mal en la vida, por qué diablos te va mal, y si te va bien, lástima que algún día la fiesta se vaya a acabar, con un buen ataque si tienes suerte, y con una enfermedad degenerativa terminal en el peor (y entonces maldecirás haber heredado o amasado tanta fortuna, porque todo ese dinero se invertirá en pagarte un tratamiento costoso e inútil para mantenerte un poquitito más con vida, tirado en un lecho de agonizante, mientras que si tuvieras menos dinero, dejarían que te murieras en paz). Mientras las cosas sigan siendo así, y no hay muchas señas de que esto vaya a cambiar de manera demasiado dramática en lo futuro, las pelis sobre "qué significativa es la vida y cómo la desperdiciamos" seguirán teniendo un mercado. Era así en tiempos de "Qué bello es vivir", sigue siendo así en tiempos de "Antes de partir", y seguirá así hasta que el Homo Sapiens deje de ser Homo Sapiens, o invente algo más entretenido que el cine, lo que suceda primero.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Rob Reiner. No es el director favorito de los culturetas, y con razón. Después de todo, sus pelis oscilan entre el simplemente contar una buena historia (cosa ésta que hace muy bien), y el hacer esto mismo pero con "mensaje significativo" adicional. Su trayectoria incluye pequeñas piezas de orfebrería como "Esto es Spinal Tap", "Quédate conmigo", "La princesa prometida", "Cuando Harry conoció a Sally", "Misery", "Cuestión de honor", "Mi querido Presidente"... La última década no ha sido indulgente con él, y ahí tenemos fiascos o éxitos discretos como "La historia de nosotros", "Alex y Emma", "Dicen por ahí...". Esta peli nos muestra que Reiner no estaba moribundo, ni tampoco era un viejito chuñusco refiriéndoles historias a los nietos que no le interesan a nadie. Consigue aquí su alquimia acostumbrada de ser gracioso sin caer en la payasada (no mucho, por lo menos, y es que eso del par de viejitos viviendo hasta el extremo...), de ser significativo sin caer en el melodrama barato, y de narrar bien el cuento sin excesiva pirotecnia. Los resultados son discretos, por supuesto, pero ya saben: si sabio es el hombre que conoce su potencial, más sabio es quien conoce sus limitaciones. Una vez más, Rob Reiner demuestra tener conciencia de no estar hecho para alcanzar las más altas cumbres fílmicas, no trata de abusar de sí mismo, confía en su propio oficio, y sale relativamente indemne de la prueba. Queda así demostrado que a veces, menos es más...
-- La peli se sustenta casi por completo en el carisma de sus protagonistas. Tenemos a Jack Nicholson como el ricacho cuyos millones no lo salvarán del gélido abrazo de la Parca. Y a diferencia de otros roles suyos en los últimos años (décadas, incluso), trata de dejar de lado sus manierismos que lo hacen parecer más "Jack Nicholson en el rol del Personaje X" en vez del Personaje X en cuestión, y no intenta robarse la peli. Bueh, no demasiado, al menos. Llega incluso al extremo de... (¿lo diré? Sí, lo diré) ...de ser entrañable. A su lado tenemos la presencia del siempre grande Morgan Freeman, haciendo más o menos su rol de siempre (ya sabemos, el negrito buena gente y medio filósofo), aquí llevado al extremo, pero es que Freeman es mucho Freeman, y Will Smith a pelar patatas en un regimiento, hijo mío. De hecho, es por ellos que se dejan ver escenas tan grotescas como los dos viejitos cancerosos terminales tirándose en paracaídas o haciendo el mongo sobre cacharritos deportivos. Y cuando vienen las escenas significativas, estos dos saben hacerlas especiales y emotivas, sin pecar de sensiblería o lacrimogenia. Maestría, que le llaman.
-- En cuanto a la historia misma, ¿qué decir? Son dos viejitos encontrando aquello que es significativo en sus vidas. No hay nada impredecible, no hay grandes sorpresas ni vueltas de tuerca. O casi. Porque cuando confeccionan la lista de últimos deseos, meten tres de ellos que uno no sabe cómo demonios se van a cumplir sin forzar la historia (besar a la mujer más bella del mundo, ayudar a un completo extraño, contemplar algo majestuoso), y conforme transcurre la peli, de una manera o de otra, estas cosas se cumplen, y además de una manera bella y con significado.
-- Un bonito final. No un final grande ni espectacular, ni bigger than life. No un final Hollywood style. Simplemente un final tranquilo, sin melodrama, sin estridencias.
IDEAL PARA: Redescubrir que la vida está en los detalles.
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2007,
Autosuperación personal,
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Enfermedad Terminal
domingo, 18 de noviembre de 2007
"Supercool" (2007).

-- "Superbad" (título original), "Supersalidos" (título en España). Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Greg Mottola.
-- Actuación: Jonah Hill, Michael Cera, Christopher Mintz-Plasse, Bill Hader, Seth Rogen, Martha MacIsaac, Emma Stone, Aviva, Joe Lo Tuglio, Clement Blake, Erica Vittina Phillips, Joe Nunez, Dave Franco, Marcella Lentz-Pope.
-- Guión: Seth Rogen y Evan Goldberg.
-- Banda Sonora: Lyle Workman.
-- "Supercool" en IMDb.
-- "Supercool" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Tenemos a un gordito infame, infame por lo feo, y para no desentonar, también infame por una personalidad grotesca (la clase de persona que por ser rechazada por feo, puede darse el lujo de gritonear a todos los que no le gritonean, ya saben, esa clase de fracasado), que tiene como mejor amigo a un tipo espigado y que algún arrastre podría tener con las chicas, si no se la pasara perdiendo el tiempo con el regordete. Están a finales de la secundaria, y en el umbral de un nuevo mundo. En ese nuevo mundo estarán separados; quedaron en universidades distintas, así es que tendrán que aprovechar los últimos días de amistad, antes de que la vida los separe (aquí en Chile, de tarde en tarde, los antiguos compañeros de Colegio se reunen e incluso siguen siendo amigos, pero en EEUU, según comentaba el columnista de un diario-de-derecha-pero-no-tan-de-derecha, al despedirse se dicen "que tengas una linda vida" porque nunca más se van a ver)... Y si por no ser populares se trata, es que ni siquiera son nerds, geeks o frikis... Bueno, un poco, por aquello de no perder el estereotipo, pero ni siquiera tienen líneas geniales de texto como "los espermios de Superman deben ser superpoderosos para no quedar estériles, apretados en tanto spandex". El caso es que el chico más rescatable tiene un prospecto femenino, una chica que siempre trata de coquetearle en clases de matemáticas, y el otro no agarra porque se la pasa pegado a ese furúnculo que le nació, y que... ¡el gordito, vamos! Y el gordito, por su parte, que ha ingresado a la clase de cocina porque es la manera más floja de obtener buenas calificaciones, acaba al lado de una chica linda, pero que de cocina, poco o nada (como manda el lugar común). Resulta que un amiguete común de ambos ha conseguido una licencia falsa, y eso significa la posibilidad de conseguir alcohol. De manera que ambos chicos enrolan a este tercero, un lamer con todas las de la ley, en una expedición para cazar alcohol, y de esta manera surtir la fiesta que la chica de la cocina está organizando. El plan es: emborrachar a ambas, porque sobrias en su sano juicio jamás, y tener sexo con ellas (y el lamer, a freir monos). Pero las cosas salen todo lo torcidas que se puede, la tienda en donde venden licores sufre un asalto, intervienen un par de policías, y en adelante, el resto del día y de la noche se convertirá en una odisea infernal... ¿Llegarán con el alcohol hasta su destino...? ¿Conseguirá nuestro esforzado trío tener por fin una noche de sexo...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Después de que en los '90s la comedia adolescente pedorreta parecía algo superado, un resabio de los '80s, ahogada por la sensibilidad alienada grungeta, el género experimentó una resurrección con filmes como "American Pie" o "Viaje censurado". Una cierta resurrección, al menos. Lo suficiente como para rodar parodias infames como "No es otra tonta película americana". El movimiento era lógico y natural, porque los 2000 resultaron tener un tufillo a '80s que marea (George W. Bush como la versión en sacarina de Ronald Reagan, discos neoochenteros de Madonna, Jigsaw como sucedáneo de Freddy y Jason...), así es que oliéndose un gran éxito, el avispado Judd Apatow, por otra parte con merecimientos bien ganados por la genial "Virgen a los 40", se dedicó a producir este filme. El resultado es... ejem... ¿a alguien le dice algo la palabra "hype"?
¿POR QUÉ VERLA?
-- Creo que sucedió de esta manera. Judd Apatow se ganó reputación dirigiendo "Virgen a los 40" y "Ligeramente embarazado". De manera que se dedicó a producir otro filme, aportando su nombre como Productor, y dejando que el filme se abriera camino como pudiera. La idea de Apatow es realizar "comedia seria", signifique eso lo que signifique. Te debes reir con los personajes, pero a las últimas, se supone que debes empatizar con ellos. "Supercool" es el intento de aplicar esta filosofía a las comedias chorras adolescentes. Los críticos de programas de televisión, que se supone deben decir que Welles, Bergman y Allen son la repipa de cine, y todo lo demás apesta, pudieron frotarse entonces las manos y decir "¡por fin una comedia adolescente que podemos ver con tranquilidad, porque no tiene el espíritu de rebeldía juvenil incorporada en el microcircuito!", sin parar mientes en que una comedia adolescente estilo "La revancha de los nerds" o "Porky's" debe tener una inyección de rebeldía para funcionar, o de lo contrario... ¡no es adolescente! Las razones para el éxito de público, por otra parte, se me escapan, aunque supongo tiene algo que ver con el hecho de que la peli al menos distiende y tiene numerosos chistes para partirse de la risa, eso concedámoslo. Pero en general, el hype alrededor de la peli le hizo mucho mal. Porque al final del día, es poco lo rescatable, que no haya sido visto en alguna otra peli del género antes, con desenfado mucho mayor. Quizás, a fin de cuentas, el problema de esta peli es que desde el comienzo se toma demasiado en serio. Incluso aquí en Chile, hogar y patria del cine mediocre, orgullosos e ilustres Padres de la Patria de engendros como "Viva el novio", el cineasta Nicolás López se las arregló para abordar más o menos los mismos temas que "Supercool" (incluso el prota es gordo, aunque en este caso es friki starwasero) en su peli "Promedio rojo", y le salió francamente mejor. ¡Aquí! ¡En Chile! ¡Sí, les ganamos! ¡Cómo les quedó el ojo, yankis estirados!
-- Las chicas. Es que se me caía el babero viendo la peli... Y eso que no hay escenas excesivamente calentonas (bueh, se ve lencería en algún segmento, pero eso es todo). La chica pirada por el chico bonito es Martha MacIsaac, y viéndola, uno puede preguntarse cómo nuestro héroe es tan ganso de perder el tiempo con su amigo regordete, en vez de probar el dulce éxtasis del am... perdón, del sexo, en los labios... perdón... sí, quise decir de los labios... en los labios de esa bella chica. Y Emma Stone, por su parte, cumple con heroísmo su sacrificado papel de chica que manifiesta algún interés por el gordito infecto, y es que viéndolo y escuchándolo, de verdad una chica tiene que tener madera de heroína en los genes. Aunque estas cosas siempre dependen de cómo administren su carrera, no me extrañaría escuchar hablar de ambas en lo sucesivo. ¡Y es que se roban la peli! (la vieja teoría de que a la gente le gustan los winners: ellas ganan, los chicos son losers).
IDEAL PARA: Completistas de las pelis chorras adolescentes.
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domingo, 7 de octubre de 2007
"Malta con huevo" (2007)

"Malta con huevo". Dirigida por Cristóbal Valderrama. Protagonizada por Diego Muñoz, Nicolás Saavedra, Javiera Díaz de Valdés, Manuela Martelli, Mariana Derderián, Patricio Díaz, Alejandra Vega, Aline Küppenheim. Chile. Año 2007.
¿De qué se trata?
Las cosas funcionan mal para Vladimir, un escultor al que ha dado de baja la veterana pero aún de buen ver Aline Küppenheim, y que ha terminado con sus cosas en la calle por no pagar el arriendo (¿y cómo, si es un vago de porquería?). En eso, casi como caído del cielo, aparece un viejo amigo del Cole, que ahora trabaja en un laboratorio. Este amiguete se lo secuestra a una picá en la que sirven la vieja y gloriosa malta con huevo, trago al que pronto nuestro escultor se hace adicto. Tras una poca de manipulación, nuestro heroico escultor termina convenciéndolo de que deberían irse a vivir juntos. O algo así, al menos. Las cosas se complican cuando aparece la novia del amiguete del laboratorio, que es una chica de curvas más o menos peligrosas (bueh, más tonicidad muscular de gimnasio que curvas, pero no importa), y con la cual no hay onda... pero sí. Y se complican aún más cuando esa onda acaba en el mueble de dormitada y relajación conjunta. Y se complican aún peor cuando aparece una chica media gótica y media darkie y entera rara que le echa flor de maldición encima. Y acaban de complicarse cuando descubre que todo el enredo podría estar asociado a una misteriosa nueva capacidad, la de viajar por el tiempo... ¿"Acaban de complicarse", dije...? ¡Por el contrario, las complicaciones recién comienzan...!
El espíritu de los tiempos.
¡Ah, venerable Hitchcock, cuán larga es tu sombra! Mira como son las cosas, Alfredito, hasta acá llegó tu sombra. Lo soltaré desde ya. El argumento de esta peli ya lo habíamos visto, y se llama "Psicosis"; sólo que la otra iba de pirados y ésta va en clave de ciencia ficción, o algo por el estilo. No abundaré en los más que evidentes paralelismos entre ambas tramas, pero sí coinciden ambas en contar una historia particular hasta la mitad de la película, y después de la mitad, el carrete entero se rebobina para mostrarnos que la peli no se trataba de una cosa sino de otra bien distinta; también coinciden en que el elemento más importante de la trama, la malta con huevo, así como los 40.000 dólares de "Psicosis", no son sino un McGuffin para hacer entrar la historia en vereda, porque daba lo mismo que fuera la malta con huevo o la última bebida energizante del mercado (incluso así hubiera quedado más satírica, aunque menos "chilena"). A falta de mayores antecedentes, especulo que el asunto pasó más o menos como sigue. El señor Cristóbal Valderrama fue a una Escuela de Cine. Por lo tanto, allí tuvo que ensartarse a una enorme cantidad de cineastas que los culturetas consideran como clásicos, incluyendo esos-cineastas-franceses-que-nadie-ve, insufrilia alemana, viejas glorias del cine mudo que ya no tienen nada que decir...; entre ellos le pasaron de contrabando al gran Alfred Hitchcock, y teniendo que elegir entre imitar al entretenido y ameno Hitchcock o a algún franchute filmando sobre niños con chorrocientos golpes o a algún alemancete cantando las glorias nibelungas en glorioso B/N, se quedó con Hitchcock. Se apropió así del guión de "Psicosis" (quizás de manera inconsciente, le concedo en eso el beneficio de la duda, porque se nota al menos que se la curró para que no se note la similtud), lo adaptó en clave de CF, y VOILÀ! Película habemus.
¿Por qué verla?
- Es una saludable muestra de que la nueva generación de cineastas chilenos se han sacado por fin de encima el pito y el charango, y ahora ruedan cosas entretenidas (o al menos lo intentan), en vez de hacer películas que traten de explorar en el legado precolombino de la identidad nacional en oposición a la cultura imperialista de Estados Unidos que etcétera. Y es que la nueva generación tiene una relación más que cariñosa con el legado cultural del cine cutreta de toda la vida, como por ejemplo el policial serie B ("Límite") o el cine de artes marciales a lo Hong Kong ("Kiltro"). En este caso se trata del cine cutreta de CF. Recordemos que en su tiempo, el cine de Alfred Hitchcock era considerado como meros fuegos de artificio, hasta que su estructura fílmica fue reivindicada y llevada al panteón (en el doble sentido de "Olimpo" y de "camposanto") por las gentes de "Cahiers du Cinema" y otros innombrables del culturetismo intelectualoide europeo. Recordemos también que para el público hispanohablante, el legado de Hitchcock ha sido convenientemente tamizado por Alex de la Iglesia, que tiene su propia bizarrada hitchcockiana en la brillante y delirante "Crimen ferpecto", y que Alex de la Iglesia es también sumamente devoto de la casquería cutre (ahí tienen "Acción mutante", "El día de la bestia", "Perdita Durango")... Así es que ahora viene la versión chilenoide del tándem creativo necrofílico Hitchcock/de la Iglesia. Aunque de pronto tanto discurso metamoderno puede llegar a resultar molesto, después de todo los '90s ya pasaron... (habrá quien encuentre graciosa la escena de postcréditos en la cual vemos una cita nada disimulada a la vieja serie de TV de "El Hombre Increíble", pero yo me reí más de la poca vergüenza, que de la escena en sí).
- La historia de la peli mezcla adecuadamente y en dosis iguales el viejo relato de suspenso policial, con ingredientes de ciencia ficción. De paso, demuestra que no se requieren presupuestos armagedónicos ni efectos especiales desopilantes para contar "una de CF" si se tiene una historia con garra. Porque a lo largo de toda la historia, aparte de algunos efectos de cámara y un poco de ketchup por aquello de cuando hay sangrita fuera de sus tuberías naturales, no hay ningún efecto especial. Y en realidad no se nota.
- Vemos a Javiera Díaz de Valdés en pelotas. Eso está bien. Para desgracia, Manuela Martelli se nos puso fifí y ya no rueda escenas de ésas (las hacía cuando era una donnadie en "B-Happy", y todavía recordamos sus besitos con sabor a leche condensada en "Machuca"). Lo que podría ser síntoma de una tendencia preocupante. Lo que hizo grande y glorioso al viejo cine chileno no era la deprimente reflexión antidictadura ni esa paraconciencia social de la que pretendían (tras)vestirse los directores de ese tiempo, sino que las actrices no le tenían cuco a empelotarse y dejarse succionar por todas partes, algo que los cineastas de hoy en día están dejando preocupantemente de lado para preocuparse de otras cosas, como por ejemplo las ideas, la trama o los personajes. ¡Cuándo aprenderán, oh Bastet, cuándo aprenderán...!
IDEAL PARA: Ver una hitchcockada a la chilena con elementos de ciencia ficción.
¿De qué se trata?
Las cosas funcionan mal para Vladimir, un escultor al que ha dado de baja la veterana pero aún de buen ver Aline Küppenheim, y que ha terminado con sus cosas en la calle por no pagar el arriendo (¿y cómo, si es un vago de porquería?). En eso, casi como caído del cielo, aparece un viejo amigo del Cole, que ahora trabaja en un laboratorio. Este amiguete se lo secuestra a una picá en la que sirven la vieja y gloriosa malta con huevo, trago al que pronto nuestro escultor se hace adicto. Tras una poca de manipulación, nuestro heroico escultor termina convenciéndolo de que deberían irse a vivir juntos. O algo así, al menos. Las cosas se complican cuando aparece la novia del amiguete del laboratorio, que es una chica de curvas más o menos peligrosas (bueh, más tonicidad muscular de gimnasio que curvas, pero no importa), y con la cual no hay onda... pero sí. Y se complican aún más cuando esa onda acaba en el mueble de dormitada y relajación conjunta. Y se complican aún peor cuando aparece una chica media gótica y media darkie y entera rara que le echa flor de maldición encima. Y acaban de complicarse cuando descubre que todo el enredo podría estar asociado a una misteriosa nueva capacidad, la de viajar por el tiempo... ¿"Acaban de complicarse", dije...? ¡Por el contrario, las complicaciones recién comienzan...!
El espíritu de los tiempos.
¡Ah, venerable Hitchcock, cuán larga es tu sombra! Mira como son las cosas, Alfredito, hasta acá llegó tu sombra. Lo soltaré desde ya. El argumento de esta peli ya lo habíamos visto, y se llama "Psicosis"; sólo que la otra iba de pirados y ésta va en clave de ciencia ficción, o algo por el estilo. No abundaré en los más que evidentes paralelismos entre ambas tramas, pero sí coinciden ambas en contar una historia particular hasta la mitad de la película, y después de la mitad, el carrete entero se rebobina para mostrarnos que la peli no se trataba de una cosa sino de otra bien distinta; también coinciden en que el elemento más importante de la trama, la malta con huevo, así como los 40.000 dólares de "Psicosis", no son sino un McGuffin para hacer entrar la historia en vereda, porque daba lo mismo que fuera la malta con huevo o la última bebida energizante del mercado (incluso así hubiera quedado más satírica, aunque menos "chilena"). A falta de mayores antecedentes, especulo que el asunto pasó más o menos como sigue. El señor Cristóbal Valderrama fue a una Escuela de Cine. Por lo tanto, allí tuvo que ensartarse a una enorme cantidad de cineastas que los culturetas consideran como clásicos, incluyendo esos-cineastas-franceses-que-nadie-ve, insufrilia alemana, viejas glorias del cine mudo que ya no tienen nada que decir...; entre ellos le pasaron de contrabando al gran Alfred Hitchcock, y teniendo que elegir entre imitar al entretenido y ameno Hitchcock o a algún franchute filmando sobre niños con chorrocientos golpes o a algún alemancete cantando las glorias nibelungas en glorioso B/N, se quedó con Hitchcock. Se apropió así del guión de "Psicosis" (quizás de manera inconsciente, le concedo en eso el beneficio de la duda, porque se nota al menos que se la curró para que no se note la similtud), lo adaptó en clave de CF, y VOILÀ! Película habemus.
¿Por qué verla?
- Es una saludable muestra de que la nueva generación de cineastas chilenos se han sacado por fin de encima el pito y el charango, y ahora ruedan cosas entretenidas (o al menos lo intentan), en vez de hacer películas que traten de explorar en el legado precolombino de la identidad nacional en oposición a la cultura imperialista de Estados Unidos que etcétera. Y es que la nueva generación tiene una relación más que cariñosa con el legado cultural del cine cutreta de toda la vida, como por ejemplo el policial serie B ("Límite") o el cine de artes marciales a lo Hong Kong ("Kiltro"). En este caso se trata del cine cutreta de CF. Recordemos que en su tiempo, el cine de Alfred Hitchcock era considerado como meros fuegos de artificio, hasta que su estructura fílmica fue reivindicada y llevada al panteón (en el doble sentido de "Olimpo" y de "camposanto") por las gentes de "Cahiers du Cinema" y otros innombrables del culturetismo intelectualoide europeo. Recordemos también que para el público hispanohablante, el legado de Hitchcock ha sido convenientemente tamizado por Alex de la Iglesia, que tiene su propia bizarrada hitchcockiana en la brillante y delirante "Crimen ferpecto", y que Alex de la Iglesia es también sumamente devoto de la casquería cutre (ahí tienen "Acción mutante", "El día de la bestia", "Perdita Durango")... Así es que ahora viene la versión chilenoide del tándem creativo necrofílico Hitchcock/de la Iglesia. Aunque de pronto tanto discurso metamoderno puede llegar a resultar molesto, después de todo los '90s ya pasaron... (habrá quien encuentre graciosa la escena de postcréditos en la cual vemos una cita nada disimulada a la vieja serie de TV de "El Hombre Increíble", pero yo me reí más de la poca vergüenza, que de la escena en sí).
- La historia de la peli mezcla adecuadamente y en dosis iguales el viejo relato de suspenso policial, con ingredientes de ciencia ficción. De paso, demuestra que no se requieren presupuestos armagedónicos ni efectos especiales desopilantes para contar "una de CF" si se tiene una historia con garra. Porque a lo largo de toda la historia, aparte de algunos efectos de cámara y un poco de ketchup por aquello de cuando hay sangrita fuera de sus tuberías naturales, no hay ningún efecto especial. Y en realidad no se nota.
- Vemos a Javiera Díaz de Valdés en pelotas. Eso está bien. Para desgracia, Manuela Martelli se nos puso fifí y ya no rueda escenas de ésas (las hacía cuando era una donnadie en "B-Happy", y todavía recordamos sus besitos con sabor a leche condensada en "Machuca"). Lo que podría ser síntoma de una tendencia preocupante. Lo que hizo grande y glorioso al viejo cine chileno no era la deprimente reflexión antidictadura ni esa paraconciencia social de la que pretendían (tras)vestirse los directores de ese tiempo, sino que las actrices no le tenían cuco a empelotarse y dejarse succionar por todas partes, algo que los cineastas de hoy en día están dejando preocupantemente de lado para preocuparse de otras cosas, como por ejemplo las ideas, la trama o los personajes. ¡Cuándo aprenderán, oh Bastet, cuándo aprenderán...!
IDEAL PARA: Ver una hitchcockada a la chilena con elementos de ciencia ficción.
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jueves, 16 de agosto de 2007
"Rebeldes con causa" (2007)

"Wild Hogs". Dirigida por Walt Becker. Protagonizada por Tim Allen, John Travolta, Martin Lawrence, William H. Macy, Ray Liotta, Marisa Tomei, Kevin Durand, M.C. Gainey, Jill Hennessy, Dominic Janes, Tichina Arnold, Stephen Tobolowski. Estados Unidos. Año 2007.
¿De qué se trata?
Doug es un pobre infeliz con el culo bien apontigado en su vida burguesa como ortodoncista, con esposa y un hijo que pasa de él, y recordando a veces sus viejos tiempos de alocado. Woody es un pobre infeliz casado con una modelo de trajes de baño que prefiere divorciarse de él a seguir adelante, pero que frente a la pandilla es el tipo que se echa a la modelo. Bobby es un pobre infeliz que quiere respeto de su familia, pero como su señora gana más dinero que él, pues bien, se siente con todo el derecho del mundo para tratarlo como a una pobre ave (¿qué esperabas, comprensión...? ¡Es una mujer, demonios!). Dudley es un cableta incapaz de separarse de su compu, y cuando hace algo salvaje como para enloquecer, es tatuarse un emblema de Apple... Woody, el tipo quiero-y-no-puedo con la modelo, se pregunta entonces en qué puñetero minuto de la vida perdieron el rumbo, y propone salir rumbo a la aventura, al camino, hacia ninguna parte, sin reglas, únicamente para recordar los tiempos de gloria, lo que solían ser, lo salvajes que eran sus vidas. El gritoneado se lo cuestiona un poco, el cableta acepta, pero el dentista piensa en las cuentas, el trabajo... Hasta que de pronto, con presionar delicadamente un botón y otro, la esposa consigue alocarlo un poco. Así es que salen los cuatro al camino. Al principio todo pareciera marchar como se supone; es decir, cuatro hombres solos que dan para pensar que andan en algo gay, cosas así... Pero las cosas se pondrán un poco más serias cuando estos cuatro sucedáneos descafeinados de Lucky Strike encuentren a los bikers de verdad, los de "mírame y te meto el puño por la mandíbula hasta el bulbo raquídeo". Las cosas amenazan con salirse de control poco a poco, en particular cuando Woody tiene una muy poco reflexiva idea, y, pues bien, cómo decirlo... Querían aventuras, ¿verdad? Pues piensa bien lo que deseas, porque puedes encontrarlo...
El espíritu de los tiempos.
La cultura biker es tan americana como los mafiosos italianos, los narcos latinos o los productores de cine judíos... Creo que elegí mal los ejemplos. Voy de nuevo. A falta de una tradición orgánica común, Estados Unidos se ha integrado en un tropel de tradiciones de todo tipo y calibre: el jazz de Nueva Orléans, el estiramiento intelectualoide de Nueva Inglaterra, el pie de manzana de Kansas... y por qué no decirlo, los motociclistas. Aniquilados los cowboys por el avance imparable de la tecnocracia, llegaron su relevo, los bikers, buscadores de libertad y gozosos de encontrarla; emblematizados, por supuesto, en la mítica "Busco mi destino" de 1969 (por cierto, Peter Fonda, el prota de ésa, hace un cameo aquí, como gurú biker). Con el tiempo, la cultura biker se ha hecho algo de postín, por supuesto, como todos aquellos movimientos rebeldes que terminan engullidos por una sociedad y vendidos como paquete de consumo para las masas (hippies, punkies, gothies, etcétera), precisamente porque la gente compra rebeldía. Esta peli da justo en la diana al respecto. Porque debajo de su empaque de comedia más o menos facilona, e incluso con su poco de ñoñardería moral, hay un par de reflexiones bastante contundentes sobre lo que significa en verdad ser un rebelde, en una sociedad que todo lo aplasta y lo consume en el mäelstrom del conformismo apenas levanta cabeza.
¿Por qué verla?
- Partamos por los cuatro actorazos protagónicos. Están simpáticos. Están la mar de simpáticos. ¡Oigan, podría invitarles a tomar una cerveza! Alabar el trabajo actoral de William H. Macy es, por supuesto, casi una insolencia, habida cuenta de que éste no necesita carta de presentación para el cinéfilo promedio. Pero es que miren, está Tim "Barra de Plomo" Allen; y Tim Allen está simpático y querible como nunca. John Travolta, por su parte, hace más o menos el mismo papel de pesadote que siempre, pero ahora en clave de autocachondeo que lo hace... ¿diré la palabra...? sí, la diré... Querible. Hacía tiempo que no veíamos a Travolta así de grande. Y, oigan... ¡Hasta Martin Lawrence, nigga candidato a las algodoneras por su criminal prontuario cinematográfico, está simpático! Nada de sobreactuación, nada de tratar de pasarse de gracioso. Además, se nota que el cuarteto protagónico se lo pasó chupi rodando la peli. Una peli rodada con buenas vibras, es una peli que transmite buenas vibras, y ésta las transmite por todo lo alto. Saquen ustedes cuentas de cuántas pelis que hablan sobre la amistad y la solidaridad entre camaradas han visto, y cuántas de ellas tienen de verdad esa química propia de camaradas que se van a defender en las buenas y en las malas...
- Siguiendo con lo anterior, los personajes. Bien mirados, son cuatro patéticos perdedores a quienes la vida ha pasado por delante, pero de alguna manera se las han arreglado para conservarse fieles a sí mismos, y en medio de toda su mulería y ridiculez, nunca despiertan ese negro sentimiento que es la compasión. Los chistes se hacen con los personajes y a través de los personajes, no a costa de ellos, y eso es algo que se agradece. Incluso hasta el computín, personaje que carga con algunos de los momentos más patéticos de la cinta, tiene también sus segundos de gloria, y bien ganados (además, es el que se echa a la chica).
- Los secundarios también están en su punto. Poner a Ray Liotta como el jefe de los bikers malvados podría tener su crimen sobre el papel, habida cuenta de que este chico malo anda sobre la cincuentena (por cierto, ese pelo negro, ¿será teñido...?). Pero como villano está grande e inmenso, infunde ese respeto que ha conseguido sacar en sacatapunta películas de mafiosos que ha hecho, e inspira. Cuando grande, quiero ser como él. En cuanto a Marisa Tomei, hace más o menos su rol de siempre, pero... Vale, no es la actriz más bonita de todas, pero debe ser una de las más carismáticas de Hollywood, ¿por qué le echan entonces tanta putada encima...? Verla en pantalla siempre es un placer, y esta peli no es una excepción; cuarentona y todo, se sienta por todo lo alto en jessicas y mandys, por mencionar algunos nombres pindies que vienen a mi cabeza ahora.
- Esta película consigue mantener el tono de comedia a lo largo de todo el metraje. Repasemos algunos de los vicios comunes de la comedia hollywoodense: mantienen un nivel plano casi todo el metraje, tienen una o dos secuencias de reventón humorístico, y promediando los dos tercios hacia el final, tienen una secuencia de bajón dramático para que el personaje crezca, madure, se descubra a sí mismo, y recalcar la moralina. Pues bien, si ven esta película, se librarán de todo eso. Hay un momento en que los personajes se ven las caras, sí, y deben descubrir en qué madera están tallados, pero está tratado de manera rápida y ondera, y por tanto no hay lugar para la lágrima fácil ni para el chantaje emocional. Al principio parece comedia facilona, y ya puede uno temer que todo degenere en el humor pedorreta que se ha clavado como un dardo envenenado en el cine desde los noventas a la fecha. Pero no. Hay un poco de humor físico (caídas graciosas, para que nos entendamos), pero también diálogos ingeniosos, y el mejor humor de todos, o sea, el que nace de una interpretación graciosa. ¿Qué más se puede pedir...?
- La banda sonora. Después de tanto despropósito electrónico combinado con apestoso nü metal, es agradable escuchar una banda sonora que se permite libertades con el rock clásico y de toda la vida. Rock setentero, por supuesto, incluyendo AC/DC ("Highway to Hell"), pero con algunas cosillas por ahí que... ¿pueden imaginarse a Tim Allen tratando de rescatar a William H. Macy, con la canción "Thunderkiss '65" de Rob Zombie...? Pues bien, no necesitan imaginarlo, vean la película y lo verán en technicolor.
- La peli se permite reflexionar también sobre el sentido de la autenticidad. ¿Qué es ser auténtico, qué es ser rebelde, en un mundo hiperplastificado que se traga toda la rebeldía antisistema y la fagocita para venderla empacada como producto manufacturado...? Curiosamente, nuestros héroes son grandes porque no tratan de ser rebeldes onderos al uso, ni siquiera por ser bikers, sino que tratan de ser auténticos consigo mismo. ¡Ah! Y eso, casi sin diálogos moralizantes de utilería. "Show, don't tell", dice el viejo adagio cinéfilo, y aquí vemos el problema no porque los personajes nos lo restrieguen por la nariz, sino porque los vemos actuando de esa manera.
- Seamos honestos. La peli flaquea al final. Aunque por otra parte, los guionistas se la pusieron difíciles para concluirla. Pensándolo mejor, es posible por otra parte que este final más o menos amable (quizás demasiado amable) sea el mejor posible. Después de todo, nuestros personajes no son unos héroes, a fin de cuentas. Quizás esa es la magia de la peli: nadie espera que sean más grandes que la vida, sino simplemente ellos mismos. Y sí... Pensándolo bien, es un buen final.
IDEAL PARA: Reirse, reirse, reirse, a carcajadas y con inteligencia.
¿De qué se trata?
Doug es un pobre infeliz con el culo bien apontigado en su vida burguesa como ortodoncista, con esposa y un hijo que pasa de él, y recordando a veces sus viejos tiempos de alocado. Woody es un pobre infeliz casado con una modelo de trajes de baño que prefiere divorciarse de él a seguir adelante, pero que frente a la pandilla es el tipo que se echa a la modelo. Bobby es un pobre infeliz que quiere respeto de su familia, pero como su señora gana más dinero que él, pues bien, se siente con todo el derecho del mundo para tratarlo como a una pobre ave (¿qué esperabas, comprensión...? ¡Es una mujer, demonios!). Dudley es un cableta incapaz de separarse de su compu, y cuando hace algo salvaje como para enloquecer, es tatuarse un emblema de Apple... Woody, el tipo quiero-y-no-puedo con la modelo, se pregunta entonces en qué puñetero minuto de la vida perdieron el rumbo, y propone salir rumbo a la aventura, al camino, hacia ninguna parte, sin reglas, únicamente para recordar los tiempos de gloria, lo que solían ser, lo salvajes que eran sus vidas. El gritoneado se lo cuestiona un poco, el cableta acepta, pero el dentista piensa en las cuentas, el trabajo... Hasta que de pronto, con presionar delicadamente un botón y otro, la esposa consigue alocarlo un poco. Así es que salen los cuatro al camino. Al principio todo pareciera marchar como se supone; es decir, cuatro hombres solos que dan para pensar que andan en algo gay, cosas así... Pero las cosas se pondrán un poco más serias cuando estos cuatro sucedáneos descafeinados de Lucky Strike encuentren a los bikers de verdad, los de "mírame y te meto el puño por la mandíbula hasta el bulbo raquídeo". Las cosas amenazan con salirse de control poco a poco, en particular cuando Woody tiene una muy poco reflexiva idea, y, pues bien, cómo decirlo... Querían aventuras, ¿verdad? Pues piensa bien lo que deseas, porque puedes encontrarlo...
El espíritu de los tiempos.
La cultura biker es tan americana como los mafiosos italianos, los narcos latinos o los productores de cine judíos... Creo que elegí mal los ejemplos. Voy de nuevo. A falta de una tradición orgánica común, Estados Unidos se ha integrado en un tropel de tradiciones de todo tipo y calibre: el jazz de Nueva Orléans, el estiramiento intelectualoide de Nueva Inglaterra, el pie de manzana de Kansas... y por qué no decirlo, los motociclistas. Aniquilados los cowboys por el avance imparable de la tecnocracia, llegaron su relevo, los bikers, buscadores de libertad y gozosos de encontrarla; emblematizados, por supuesto, en la mítica "Busco mi destino" de 1969 (por cierto, Peter Fonda, el prota de ésa, hace un cameo aquí, como gurú biker). Con el tiempo, la cultura biker se ha hecho algo de postín, por supuesto, como todos aquellos movimientos rebeldes que terminan engullidos por una sociedad y vendidos como paquete de consumo para las masas (hippies, punkies, gothies, etcétera), precisamente porque la gente compra rebeldía. Esta peli da justo en la diana al respecto. Porque debajo de su empaque de comedia más o menos facilona, e incluso con su poco de ñoñardería moral, hay un par de reflexiones bastante contundentes sobre lo que significa en verdad ser un rebelde, en una sociedad que todo lo aplasta y lo consume en el mäelstrom del conformismo apenas levanta cabeza.
¿Por qué verla?
- Partamos por los cuatro actorazos protagónicos. Están simpáticos. Están la mar de simpáticos. ¡Oigan, podría invitarles a tomar una cerveza! Alabar el trabajo actoral de William H. Macy es, por supuesto, casi una insolencia, habida cuenta de que éste no necesita carta de presentación para el cinéfilo promedio. Pero es que miren, está Tim "Barra de Plomo" Allen; y Tim Allen está simpático y querible como nunca. John Travolta, por su parte, hace más o menos el mismo papel de pesadote que siempre, pero ahora en clave de autocachondeo que lo hace... ¿diré la palabra...? sí, la diré... Querible. Hacía tiempo que no veíamos a Travolta así de grande. Y, oigan... ¡Hasta Martin Lawrence, nigga candidato a las algodoneras por su criminal prontuario cinematográfico, está simpático! Nada de sobreactuación, nada de tratar de pasarse de gracioso. Además, se nota que el cuarteto protagónico se lo pasó chupi rodando la peli. Una peli rodada con buenas vibras, es una peli que transmite buenas vibras, y ésta las transmite por todo lo alto. Saquen ustedes cuentas de cuántas pelis que hablan sobre la amistad y la solidaridad entre camaradas han visto, y cuántas de ellas tienen de verdad esa química propia de camaradas que se van a defender en las buenas y en las malas...
- Siguiendo con lo anterior, los personajes. Bien mirados, son cuatro patéticos perdedores a quienes la vida ha pasado por delante, pero de alguna manera se las han arreglado para conservarse fieles a sí mismos, y en medio de toda su mulería y ridiculez, nunca despiertan ese negro sentimiento que es la compasión. Los chistes se hacen con los personajes y a través de los personajes, no a costa de ellos, y eso es algo que se agradece. Incluso hasta el computín, personaje que carga con algunos de los momentos más patéticos de la cinta, tiene también sus segundos de gloria, y bien ganados (además, es el que se echa a la chica).
- Los secundarios también están en su punto. Poner a Ray Liotta como el jefe de los bikers malvados podría tener su crimen sobre el papel, habida cuenta de que este chico malo anda sobre la cincuentena (por cierto, ese pelo negro, ¿será teñido...?). Pero como villano está grande e inmenso, infunde ese respeto que ha conseguido sacar en sacatapunta películas de mafiosos que ha hecho, e inspira. Cuando grande, quiero ser como él. En cuanto a Marisa Tomei, hace más o menos su rol de siempre, pero... Vale, no es la actriz más bonita de todas, pero debe ser una de las más carismáticas de Hollywood, ¿por qué le echan entonces tanta putada encima...? Verla en pantalla siempre es un placer, y esta peli no es una excepción; cuarentona y todo, se sienta por todo lo alto en jessicas y mandys, por mencionar algunos nombres pindies que vienen a mi cabeza ahora.
- Esta película consigue mantener el tono de comedia a lo largo de todo el metraje. Repasemos algunos de los vicios comunes de la comedia hollywoodense: mantienen un nivel plano casi todo el metraje, tienen una o dos secuencias de reventón humorístico, y promediando los dos tercios hacia el final, tienen una secuencia de bajón dramático para que el personaje crezca, madure, se descubra a sí mismo, y recalcar la moralina. Pues bien, si ven esta película, se librarán de todo eso. Hay un momento en que los personajes se ven las caras, sí, y deben descubrir en qué madera están tallados, pero está tratado de manera rápida y ondera, y por tanto no hay lugar para la lágrima fácil ni para el chantaje emocional. Al principio parece comedia facilona, y ya puede uno temer que todo degenere en el humor pedorreta que se ha clavado como un dardo envenenado en el cine desde los noventas a la fecha. Pero no. Hay un poco de humor físico (caídas graciosas, para que nos entendamos), pero también diálogos ingeniosos, y el mejor humor de todos, o sea, el que nace de una interpretación graciosa. ¿Qué más se puede pedir...?
- La banda sonora. Después de tanto despropósito electrónico combinado con apestoso nü metal, es agradable escuchar una banda sonora que se permite libertades con el rock clásico y de toda la vida. Rock setentero, por supuesto, incluyendo AC/DC ("Highway to Hell"), pero con algunas cosillas por ahí que... ¿pueden imaginarse a Tim Allen tratando de rescatar a William H. Macy, con la canción "Thunderkiss '65" de Rob Zombie...? Pues bien, no necesitan imaginarlo, vean la película y lo verán en technicolor.
- La peli se permite reflexionar también sobre el sentido de la autenticidad. ¿Qué es ser auténtico, qué es ser rebelde, en un mundo hiperplastificado que se traga toda la rebeldía antisistema y la fagocita para venderla empacada como producto manufacturado...? Curiosamente, nuestros héroes son grandes porque no tratan de ser rebeldes onderos al uso, ni siquiera por ser bikers, sino que tratan de ser auténticos consigo mismo. ¡Ah! Y eso, casi sin diálogos moralizantes de utilería. "Show, don't tell", dice el viejo adagio cinéfilo, y aquí vemos el problema no porque los personajes nos lo restrieguen por la nariz, sino porque los vemos actuando de esa manera.
- Seamos honestos. La peli flaquea al final. Aunque por otra parte, los guionistas se la pusieron difíciles para concluirla. Pensándolo mejor, es posible por otra parte que este final más o menos amable (quizás demasiado amable) sea el mejor posible. Después de todo, nuestros personajes no son unos héroes, a fin de cuentas. Quizás esa es la magia de la peli: nadie espera que sean más grandes que la vida, sino simplemente ellos mismos. Y sí... Pensándolo bien, es un buen final.
IDEAL PARA: Reirse, reirse, reirse, a carcajadas y con inteligencia.
Busca otras películas relacionadas:
2007,
Autosuperación personal,
Comedia,
Road Movie
domingo, 5 de agosto de 2007
"Ahora son 13" (2007)

"Ocean's Thirteen". Dirigida por Steven Soderbergh. Protagonizada por George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Elliot Gould, Bernie Mac, Al Pacino, Don Cheadle, Cassey Affleck, Eddie Jemison, Scott Caan, Shaobo Qin, Carl Reiner, Eddie Izzard, Michael Mantell, Vicent Cassel, Andy García, Ellen Barkin. Estados Unidos. Año 2007.
A Danny Ocean le pasan un lindo recado. Uno de sus onderos miembros del equipo de trabajo ha caído en una trampa; se le ocurrió invertir su dinero con un afamado sinvergüenza, y el afamado sinvergüenza le rompió el corazón. No, no es que el nenazas haya aprendido algo sobre la fragilidad de los sentimientos, sino que de verdad, cuando se da cuenta de haber sido estafado y haberlo perdido todo, sufre un patato cardíaco y va a dar al hospital. De modo que Ocean congrega otra vez a su banda de very stilish desadaptados, para propinar un nuevo golpe. Esta vez no es por dinero. Es por venganza. Su blanco es Willie Bank, el tramposo que está a punto de inagurar un casino en Las Vegas. El objetivo: hacerle perder la camisa y el resto de vergüenza que le quede de raspado, el día de la apertura. La treta: remecerle el piso. De manera literal. Porque Danny Ocean y los suyos van a molestar a medio mundo para salirse con la suya, desde los ingenieros constructores del Eurotúnel hasta... sí, está de regreso su vieja archinémesis, el perverso (cada vez menos perverso, todo hay que decirlo) Terry Benedict, quien ahora, por una vez en la vida, está en el lado de los buenos...
El espíritu de los tiempos.
Quién te ha visto y quién te ve. Alguna vez, Steven Soderbergh fue el chico maravilla del cine independiente, con ese pequeño clásico indie (sobrevalorado, por cierto) que fue "Sexo, mentiras y video". Pero después de perderse en los meandros del cine de baja recaudación, le dio el palo al gato en el 2000 con "Erin Brockovich" y "Traffic", que lo pusieron en el mapa del cine elefantiásico con el cual insistió con "Solaris". Pero sin lugar a dudas fue "La gran estafa", la película más autopagada de sí misma que ha hecho jamás. Porque reunir al pedazo de elenco que juntó en la ocasión (George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Julia Roberts, Andy García, etcétera) ya era una empresa ingente, por presupuesto y coordinar los tiempos de rodaje, y además la trama no podía ser más ondera, en ese revisionismo cutresetentero que fue su marca de fábrica. La operación fue un riesgo, pero la película era lista, y fue un éxito. Tanto, que después vino una segunda parte ("La nueva gran estafa"), después de la cual, por los penosos resultados, ya podíamos adivinar que la saga se iba monumentalmente a pique. Pero ¡sorpresa!, Soderbergh insistió con una tercera parte. Ahora se olvidó del delirio europeo de la segunda, y regresó a lo básico, a la esencia, a Las Vegas, y parió un producto que ha mejorado en un sentido... y empeorado en otro. Pero es una película digna de verse. Bastante digna.
¿Por qué verla?
- Representa un cambio de enfoque en la saga de las grandes estafas (cuyos títulos en inglés son más lógicos: "Ocean's Eleven", "Ocean's Twelve", "Ocean's Thirteen"; en vez de "La gran estafa", "La nueva gran estafa", "Ahora son 13")... Las dos primeras se habían centrado en la confección de un sorprendente golpe maestro. En cambio, acá todos los lineamientos del golpe están ya prediseñados, casi no hay suspenso por ese lado, y si peca de enredosa a ratos, es más bien por lo embrollado del guión, que le sigue la pista a un forrón de personajes, que a un plan deliberadamente enroscado sobre sí mismo. El enfoque ahora está en ponerle a los maestros estafadores un enemigo de altura, con el cual valga realmente la pena el medir fuerzas, y lo consiguen. Porque Willy Bank es un malo de categoría, e irlo aplastando poco a poco de la manera en que lo hacen es una gozada. Confiar en lo intrincado y sorprendente de una historia siempre es una buena opción, pero confiar en los personajes siempre es una opción aún mejor.
- Al Pacino y Ellen Barkin. Los estafadores de Danny Ocean hacen más o menos lo de siempre, y en realidad no es que sorprendan demasiado, aunque como de costumbre, la dupleta conformada por George Clooney y Brad Pitt sirven sus personajes con bonhomía y sentido del humor (Brad Pitt actúa bien cuando quiere, lástima que por lo regular quiera tan poco), mientras que Matt Damon, el chico penoso/aprendiz de la saga, aquí tiene su oportunidad de oro, y brilla actoralmente hablando en su rol de seductor chulocachas. Son los villanos quienes le ponen sal al asunto. Al Pacino compone un Willie Bank realmente odioso y detestable, y lo hace sin recurrir en exceso a los manierismos actorales que se la han vuelto tan mala costumbre en los últimos años. Y Ellen Barkin, quien se mantiene exquisitamente sabrosa considerando que ya ha pasado con cierta holgura de la cincuentena (y otras con treinta ya están para el desguazadero), hace un gran papel como la perra de presa de Bank, o sea, de "Villano #2".
- Tiene cierto toque de nostalgia ver el viejo tema de "la inteligencia humana vs. la moderna computación". Porque ahora, el mayor problema del grupo es cómo poner fuera de combate a una computadora aparentemente imbatible, que se encarga de controlar la seguridad del hotel/casino de Willie Bank, y que hace prácticamente imposible el conseguir quebrar al casino por medios fraudulentos. Hace tiempo que no hacen estas películas con ese toque de "temor a la tecnología"; ya no podrían hacerlas, por otra parte, plagados como estamos de celulares, MSNs, Internet, etcétera.
- El plan para atacar a Willie Bank es mucho más simple y bruto que los otros. Puede decirse que carece del toque elegante de los planes de las dos anteriores, pero a cambio, ofrece un cierto componente espectacular ausente en las dos entregas anteriores.
- Los amigos de la trivia y del mensaje de subtexto estarán de plácemes. Recordarán que Al Pacino y Ellen Barkin estuvieron juntos en "Prohibida obsesión", un thriller erótico de finales de los '80s con cierta enjundia. O que Al Pacino y Andy García, los dos actores que interpretan a dueños de casino, fueron también padrino y padrino delfín de la familia Corleone en "El Padrino III". Eso, por no hablar de la brutal cantidad de citas y referentes a otras películas, que al grueso público le importan un comino, pero siempre hay quien escudriña demasiado... (ten cuidado con lo que pides, porque puedes obtenerlo, si quieres trivia, harán trivia a propósito para cebarte con ella)...
IDEAL PARA: Quienes quedaron gustando de la primera entrega, y deseen quedarse con un mejor sabor de boca que el dejado por la segunda.
Busca otras películas relacionadas:
-- Al Pacino,
2007,
Comedia
viernes, 8 de junio de 2007
"El premio" (1963)
"The prize". Dirigida por Mark Robson. Protagonizada por Paul Newman, Elke Sommer, Edward G. Robinson, Diane Baker, Micheline Presle, Gérard Oury, Sergio Fantoni, Kevin McCarthy, Leo G. Carroll, Sacha Pitöeff, Jacqueline Beer, John Wengraf. Estados Unidos. Año 1963.
¿De qué se trata?
Un pobre individuo, que tiene el poco envidiable y bien remunerado puesto de organizador de la ceremonia de los Premios Nobel, está preocupado. Todos los años el asunto sale bien, hay palmaditas en la espalda y cóctel para emborrachar a un elefante, pero no consigue sacarse la preocupación porque... ¿y si algo sale mal? Pero... ¿qué podría salir mal? Veamos. Podría salir mal que el galardonado con el Premio Nobel de Literatura fuera un yanki malagestado demasiado joven para el promedio de edad de los premiados, y que creara un escándalo académico al confesar que su esperadísima nueva novela era un bluff, y mientras tanto se ha mantenido escribiendo para revistas pulp baratas y bajo seudónimo una serie de relatos indignos de un Nobel de Literatura. Podría salir mal igualmente que este tipo fuera ubicado por otro de los galardonados, el Nobel de Física, de manera que el escritor podría descubrir que algo raro pasó con el físico galardonado. Y podrían seguir saliendo mal las cosas, porque podría ser que esto se debiera a que los malvadísimos soviéticos han orquestado una gran conspiración internacional para secuestrar al Premio Nobel de Física en cuestión. Y podrían ponerse peor aún cuando alrededor del escritor en cuestión aparezcan dos bellas féminas que se enreden pizpiretamente en este asunto. A propósito, hablando de cosas que podrían salir mal... ¿ya mencionamos que la pareja galardonada con el Premio Nobel de Química es un matrimonio a punto de divorciarse, y los dos premiados con el Nobel de Medicina son dos colegas a punto de matarse el uno al otro por celos profesionales...?
El espíritu de los tiempos.
En los primeros años de los '60s, como comentábamos a propósito de "Charada" o "La agonía y el éxtasis", Hollywood se negaba a darse por enterado de que el mundo estaba cambiando y enfilando hacia la rebelión (¿rebelión, dije?) de los hippies. De esta manera, siguieron realizando películas con cierto glamour y un tratamiento más bien ingenuote de los temas que tocaban. De esta manera, una novela de Irving Wallace llamada "El premio", basada en los Premios Nobel, era carne de cañón segura para una adaptación fílmica (y vaya que Wallace capitalizó su inversión, porque después de publicar "El premio" como novela de ficción sobre el Nobel, reelaboró toda la documentación reunida para ésta y lo publicó como un libro de reportaje sobre las intimidades del Nobel)... Se suponía que iba a ser un apasionante thriller, y no escatimaron recursos en locaciones, extras, y un elenco solvente. Por alguna razón, quizás por su espíritu ligeramente anticuado para su propio tiempo, la película quedó como un thriller más, y de los antiguos, de ésos con no demasiada acción y nada de violencia excesiva. Pero aún así, salvando ciertos ripios narrativos, se deja ver bien en la actualidad. Y, ¿quién sabe?, a lo mejor alguien discurra hacer un remake para actualizarla, y la verdad es que no estaría nada de mal... ¡seguro que les va mejor que con "El embajador del miedo"!.
¿Por qué verla?
- Bueno, ver a Paul Newman en sus años mozos como el jovencito de la película, y un antihéroe metido de mala gana en una trama de espionaje internacional, tiene su punto. Puede decirse que Paul Newman fue mejorando como actor con los años, así es que no cabría esperar mucho de él en ésta, apareciendo tan jovencito, pero no importa. Es el prota, y lo hace con la solvencia como para comprarle el boleto. Si no, miren la escena en la conferencia nudista...
- Las chicas, las chicas... La "chica-mala-pelo-negro-que-no-es-tan-mala" viene en el espléndido empaque visual de Diane Baker, quien por esos años se hacía sus pinitos paseando su belleza con filmes como "Los 300 espartanos" y, ahí agárrense, el clásico "Viaje al centro de la Tierra" de 1959. Frente a ella, la belleza germánica de Elke Sommer desluce un poco, y realmente la hemos visto más interesante en otros filmes (de todas maneras es frente a Diane Baker, eso es decir, ¿OK?). Por supuesto que todo es bastante recatado, porque son principios de los '60s, pero aún así...
- Mención especial para el gran Edward G. Robinson, que a la sazón tenía algo más de 30 años de carrera actoral (en sus inicios protagonizó nada menos que el clásico del hampa "El pequeño César"), e infatigable presencia en varios otros filmes ("El lobo de mar", "Los diez mandamientos" como el villano Datán, y su última aparición en "Cuando el futuro nos alcance"). En esta película interpreta al galardonado que es objeto de persecusión por parte de los soviéticos, así como a su doble (literalmente un doble rol), y sin robarse la película (difícil robársela a Paul Newman, ¿no?), cada aparición suya es simplemente estupenda. Por cierto, ¿es idea mía o el plan de los malos malosos en esta película fue limpiamente plagiado por los guionistas de "¿Y dónde está el policía 2 1/2"?
- La herencia bestselleresca... ¿qué decir? Bien, se nota que el escritor de la historia original era un autor de bestsellers, porque luce por todo lo ancho la fórmula de poner a varios personajes, y de repente los secundarios estorban lo suyo. Pero qué diablos, es entretenido ver los vaivenes de la pareja francesa de químicos cuando ella, para vengarse de los amoríos de su marido con la "secretaria", le echa los tejos abiertamente al escritorzuelo. O los dos médicos que hacen declaraciones de pura corrección académica para la tribuna, y después aprovechan cualquier ocasión en privado para despellejarse vivos. Pareciera ser que el guionista no supo qué hacer con ellos, y los dejó en la historia, pero que tuvieran el mínimo de figuración. Una decisión saludable, si me preguntan, porque distraen de lo entretenido: los malísimos soviéticos, por supuesto.
- La dirección de Mark Robson es correctísima. Decide tomarse la historia como un cóctel de acción y humor, y logra la mixtura. La trama es lo suficientemente delirante como para que un tratamiento poco atinado hubiera hundido la película, de modo que su trabajo realza aún más. El señor Robson no es demasiado valorado, quizás por tener más espíritu de artesano que de artista, pero en modo alguno tiene una filmografía despreciable: sus títulos incluyen morcillas variopintas como "La caldera del diablo", "El expreso Von Ryan", "El valle de las muñecas" y "Terremoto", entre otras.
- La secuencia en la conferencia nudista. En la época debió haber sido desopilante. En la actualidad ha perdido un tanto su gancho, porque después de todo se han visto cosas mucho más escandalosas en el cine. Pero aún así sigue siendo una gran secuencia, en particular cuando el prota debe explicarle a los agentes de la ley sobre qué diablos estaba haciendo ahí...
- Por cierto, el guionista es el mismo que escribió "Intriga internacional" (AKA "Con la muerte en los talones") para Hitchcock. Y se nota. Para bien.
IDEAL PARA: Ver una distendida película de suspenso a la antigua y con un poco de comedia de enredos.
¿De qué se trata?
Un pobre individuo, que tiene el poco envidiable y bien remunerado puesto de organizador de la ceremonia de los Premios Nobel, está preocupado. Todos los años el asunto sale bien, hay palmaditas en la espalda y cóctel para emborrachar a un elefante, pero no consigue sacarse la preocupación porque... ¿y si algo sale mal? Pero... ¿qué podría salir mal? Veamos. Podría salir mal que el galardonado con el Premio Nobel de Literatura fuera un yanki malagestado demasiado joven para el promedio de edad de los premiados, y que creara un escándalo académico al confesar que su esperadísima nueva novela era un bluff, y mientras tanto se ha mantenido escribiendo para revistas pulp baratas y bajo seudónimo una serie de relatos indignos de un Nobel de Literatura. Podría salir mal igualmente que este tipo fuera ubicado por otro de los galardonados, el Nobel de Física, de manera que el escritor podría descubrir que algo raro pasó con el físico galardonado. Y podrían seguir saliendo mal las cosas, porque podría ser que esto se debiera a que los malvadísimos soviéticos han orquestado una gran conspiración internacional para secuestrar al Premio Nobel de Física en cuestión. Y podrían ponerse peor aún cuando alrededor del escritor en cuestión aparezcan dos bellas féminas que se enreden pizpiretamente en este asunto. A propósito, hablando de cosas que podrían salir mal... ¿ya mencionamos que la pareja galardonada con el Premio Nobel de Química es un matrimonio a punto de divorciarse, y los dos premiados con el Nobel de Medicina son dos colegas a punto de matarse el uno al otro por celos profesionales...?
El espíritu de los tiempos.
En los primeros años de los '60s, como comentábamos a propósito de "Charada" o "La agonía y el éxtasis", Hollywood se negaba a darse por enterado de que el mundo estaba cambiando y enfilando hacia la rebelión (¿rebelión, dije?) de los hippies. De esta manera, siguieron realizando películas con cierto glamour y un tratamiento más bien ingenuote de los temas que tocaban. De esta manera, una novela de Irving Wallace llamada "El premio", basada en los Premios Nobel, era carne de cañón segura para una adaptación fílmica (y vaya que Wallace capitalizó su inversión, porque después de publicar "El premio" como novela de ficción sobre el Nobel, reelaboró toda la documentación reunida para ésta y lo publicó como un libro de reportaje sobre las intimidades del Nobel)... Se suponía que iba a ser un apasionante thriller, y no escatimaron recursos en locaciones, extras, y un elenco solvente. Por alguna razón, quizás por su espíritu ligeramente anticuado para su propio tiempo, la película quedó como un thriller más, y de los antiguos, de ésos con no demasiada acción y nada de violencia excesiva. Pero aún así, salvando ciertos ripios narrativos, se deja ver bien en la actualidad. Y, ¿quién sabe?, a lo mejor alguien discurra hacer un remake para actualizarla, y la verdad es que no estaría nada de mal... ¡seguro que les va mejor que con "El embajador del miedo"!.
¿Por qué verla?
- Bueno, ver a Paul Newman en sus años mozos como el jovencito de la película, y un antihéroe metido de mala gana en una trama de espionaje internacional, tiene su punto. Puede decirse que Paul Newman fue mejorando como actor con los años, así es que no cabría esperar mucho de él en ésta, apareciendo tan jovencito, pero no importa. Es el prota, y lo hace con la solvencia como para comprarle el boleto. Si no, miren la escena en la conferencia nudista...
- Las chicas, las chicas... La "chica-mala-pelo-negro-que-no-es-tan-mala" viene en el espléndido empaque visual de Diane Baker, quien por esos años se hacía sus pinitos paseando su belleza con filmes como "Los 300 espartanos" y, ahí agárrense, el clásico "Viaje al centro de la Tierra" de 1959. Frente a ella, la belleza germánica de Elke Sommer desluce un poco, y realmente la hemos visto más interesante en otros filmes (de todas maneras es frente a Diane Baker, eso es decir, ¿OK?). Por supuesto que todo es bastante recatado, porque son principios de los '60s, pero aún así...
- Mención especial para el gran Edward G. Robinson, que a la sazón tenía algo más de 30 años de carrera actoral (en sus inicios protagonizó nada menos que el clásico del hampa "El pequeño César"), e infatigable presencia en varios otros filmes ("El lobo de mar", "Los diez mandamientos" como el villano Datán, y su última aparición en "Cuando el futuro nos alcance"). En esta película interpreta al galardonado que es objeto de persecusión por parte de los soviéticos, así como a su doble (literalmente un doble rol), y sin robarse la película (difícil robársela a Paul Newman, ¿no?), cada aparición suya es simplemente estupenda. Por cierto, ¿es idea mía o el plan de los malos malosos en esta película fue limpiamente plagiado por los guionistas de "¿Y dónde está el policía 2 1/2"?
- La herencia bestselleresca... ¿qué decir? Bien, se nota que el escritor de la historia original era un autor de bestsellers, porque luce por todo lo ancho la fórmula de poner a varios personajes, y de repente los secundarios estorban lo suyo. Pero qué diablos, es entretenido ver los vaivenes de la pareja francesa de químicos cuando ella, para vengarse de los amoríos de su marido con la "secretaria", le echa los tejos abiertamente al escritorzuelo. O los dos médicos que hacen declaraciones de pura corrección académica para la tribuna, y después aprovechan cualquier ocasión en privado para despellejarse vivos. Pareciera ser que el guionista no supo qué hacer con ellos, y los dejó en la historia, pero que tuvieran el mínimo de figuración. Una decisión saludable, si me preguntan, porque distraen de lo entretenido: los malísimos soviéticos, por supuesto.
- La dirección de Mark Robson es correctísima. Decide tomarse la historia como un cóctel de acción y humor, y logra la mixtura. La trama es lo suficientemente delirante como para que un tratamiento poco atinado hubiera hundido la película, de modo que su trabajo realza aún más. El señor Robson no es demasiado valorado, quizás por tener más espíritu de artesano que de artista, pero en modo alguno tiene una filmografía despreciable: sus títulos incluyen morcillas variopintas como "La caldera del diablo", "El expreso Von Ryan", "El valle de las muñecas" y "Terremoto", entre otras.
- La secuencia en la conferencia nudista. En la época debió haber sido desopilante. En la actualidad ha perdido un tanto su gancho, porque después de todo se han visto cosas mucho más escandalosas en el cine. Pero aún así sigue siendo una gran secuencia, en particular cuando el prota debe explicarle a los agentes de la ley sobre qué diablos estaba haciendo ahí...
- Por cierto, el guionista es el mismo que escribió "Intriga internacional" (AKA "Con la muerte en los talones") para Hitchcock. Y se nota. Para bien.
IDEAL PARA: Ver una distendida película de suspenso a la antigua y con un poco de comedia de enredos.
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-- Paul Newman,
1963,
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domingo, 3 de junio de 2007
"El mundo está loco, loco, loco" (1963)
"It's a mad mad mad mad world". Dirigida por Stanley Kramer. Protagonizada por Milton Berle, Sid Caesar, Buddy Hackett, Ethel Merman, Mickey Rooney, Dick Shawn, Phil Silvers, Terry Thomas, Los Tres Chiflados, Jerry Lewis, Spencer Tracy, Don Knotts, Jonathan Winter, Edie Adams, Buster Keaton. Estados Unidos. Año 1963.
¿De qué se trata?
En una larga, larga, laaaaaaarga carretera de Estados Unidos aparece un tipo conduciendo como un demonio por un camino lleno de curvas. El individuo desbarranca, su automóvil queda hecho ñica (no tanto como en las pelis de ahora, pero ñica lo suyo), y el pobre hombre, cuando lo van a rescatar, empieza a delirar sobre un tesoro escondido debajo de la "Gran W", blah blah blah. Y entrega su ánima al Señor. Los que bajaron a ayudarlo se miran entre sí, y empiezan a conducir todos al unísono. ¿A buscar el tesoro? ¡No, por supuesto que no! Pero sí. Basta que uno se retrase, y los otros van a buscarle para hacer conciliábulo. Empiezan a discutir sobre cómo diablos se lo van a repartir, y sacan cuentas y recuentas y joputacuentas, y nunca les cuadra porque todos quieren un dolarcillo más en su cuota. Así es que... ¡zafarrancho general! En la cacería de la Gran W y su fabuloso tesoro de 350.000 dólares (debía ser dinero en ese tiempo, pero ahora, con la inflación...) se embarcan un dentista que parece siamés con las faldas de su linda esposa y la pesada de su suegra, una pareja de recién casados, un inglechute que pasaba por ahí, un artista, un... un... un... y hasta un policía, qué se creen. Con tantas garras sobre el botín, ¿quién llegará antes hasta la Gran W...?
El espíritu de los tiempos.
El cine de los tardíos '50s y tempranos '60s vio el emerger del epic en gran escala, el cine con grandes paisajes, con sólida fotografía, etcétera, el cine como espectáculo más grande que la vida, para que nos entendamos, todo para hacerle la competencia al artefacto con perilla de galletas conocida como "televisión". Es la época de "Cleopatra", "Ben Hur", "El Cid", "Lawrence de Arabia", y también de esta especie de comedia épica y con gran elenco que fue "El mundo está loco, loco, loco". Como puede observarse, el argumento de la película es mínimo; el tipo que se desbarranca y farfulla sobre un tesoro antes de morir es el ancestro lejano del viejecito en la taberna que tiene el mapa de un tesoro que custodia un dragón, y que es bien conocido por todos los adeptos a AD&D. En realidad, el argumento es una excusa para poner en escena gag tras gag tras gag, sin pausa alguna, con paisajes espectaculares, para que no pudieran meter todo eso en la cajita idiota. ¿Y que creen? Que en televisión, no se ve mal. Claro, no es el colmo de la espectacularidad, pero como en ese tiempo se esforzaban por equilibrar la ecuación entre forma y fondo, aún queda algo si le quitamos la espléndida fotografía. Aunque ese algo tenga un estilo que ya para 1963 era claramente nostálgico (como "Charada" de ese mismo año, o "La agonía y el éxtasis" de 1965, todas ellas con clara inspiración de "cine '50s"), porque parece la clase de comedia que le hubiera gustado a los ejecutivos y a las amas de casa del baby boom de la época de Eisenhower.
¿Por qué verla?
- Es divertidísima. La mayor parte de los gags son divertidos, dentro del clásico estilo de "comedia con porrazo". Por supuesto que su estilo de humor se ve un poco inocentón por estos días, pero sigue siendo mejor que el humor de pedorreta y baño que se ha hecho popular desde los '90s en adelante.
- La premisa es corrosiva a rabiar. Quizás por accidente, quizás de manera completamente inconsciente, pero se juega con la motivación del yanki promedio, de hacerse rico y millonario sin importar las consecuencias, pasando por encima de todo y de todos para obtener la fortuna personal. Los infortunios que padecen los protagonistas, se los labran ellos mismos por su incapacidad de ponerse de acuerdo, por pretender ganarle el quien vive al vecino, por tratar de tener más CI que el CI que se tiene. Incluso hasta el policía de las fuerzas del orden sucumbe ante la tentación del dinero fácil, con el cual podrá librarse de una sociedad que lo asfixia con problemas familiares y profesionales. La vida no era fácil en los bellos suburbios con TV y pulps de los '50s.
- Los cameos se han perdido un poco con el tiempo, pero los actores e invitados que aparecen eran más o menos de primera línea en esos tiempos. Mención especial se lleva Spencer Tracy, por supuesto, como el policía viejo y astuto como un zorro, robándose la película de manera creciente a medida que ésta transcurre.
- ¡Qué gran final! Un poco arquetípico, hasta predecible, pero sigue siendo un gran final.
IDEAL PARA: Disfrutarla.
¿De qué se trata?
En una larga, larga, laaaaaaarga carretera de Estados Unidos aparece un tipo conduciendo como un demonio por un camino lleno de curvas. El individuo desbarranca, su automóvil queda hecho ñica (no tanto como en las pelis de ahora, pero ñica lo suyo), y el pobre hombre, cuando lo van a rescatar, empieza a delirar sobre un tesoro escondido debajo de la "Gran W", blah blah blah. Y entrega su ánima al Señor. Los que bajaron a ayudarlo se miran entre sí, y empiezan a conducir todos al unísono. ¿A buscar el tesoro? ¡No, por supuesto que no! Pero sí. Basta que uno se retrase, y los otros van a buscarle para hacer conciliábulo. Empiezan a discutir sobre cómo diablos se lo van a repartir, y sacan cuentas y recuentas y joputacuentas, y nunca les cuadra porque todos quieren un dolarcillo más en su cuota. Así es que... ¡zafarrancho general! En la cacería de la Gran W y su fabuloso tesoro de 350.000 dólares (debía ser dinero en ese tiempo, pero ahora, con la inflación...) se embarcan un dentista que parece siamés con las faldas de su linda esposa y la pesada de su suegra, una pareja de recién casados, un inglechute que pasaba por ahí, un artista, un... un... un... y hasta un policía, qué se creen. Con tantas garras sobre el botín, ¿quién llegará antes hasta la Gran W...?
El espíritu de los tiempos.
El cine de los tardíos '50s y tempranos '60s vio el emerger del epic en gran escala, el cine con grandes paisajes, con sólida fotografía, etcétera, el cine como espectáculo más grande que la vida, para que nos entendamos, todo para hacerle la competencia al artefacto con perilla de galletas conocida como "televisión". Es la época de "Cleopatra", "Ben Hur", "El Cid", "Lawrence de Arabia", y también de esta especie de comedia épica y con gran elenco que fue "El mundo está loco, loco, loco". Como puede observarse, el argumento de la película es mínimo; el tipo que se desbarranca y farfulla sobre un tesoro antes de morir es el ancestro lejano del viejecito en la taberna que tiene el mapa de un tesoro que custodia un dragón, y que es bien conocido por todos los adeptos a AD&D. En realidad, el argumento es una excusa para poner en escena gag tras gag tras gag, sin pausa alguna, con paisajes espectaculares, para que no pudieran meter todo eso en la cajita idiota. ¿Y que creen? Que en televisión, no se ve mal. Claro, no es el colmo de la espectacularidad, pero como en ese tiempo se esforzaban por equilibrar la ecuación entre forma y fondo, aún queda algo si le quitamos la espléndida fotografía. Aunque ese algo tenga un estilo que ya para 1963 era claramente nostálgico (como "Charada" de ese mismo año, o "La agonía y el éxtasis" de 1965, todas ellas con clara inspiración de "cine '50s"), porque parece la clase de comedia que le hubiera gustado a los ejecutivos y a las amas de casa del baby boom de la época de Eisenhower.
¿Por qué verla?
- Es divertidísima. La mayor parte de los gags son divertidos, dentro del clásico estilo de "comedia con porrazo". Por supuesto que su estilo de humor se ve un poco inocentón por estos días, pero sigue siendo mejor que el humor de pedorreta y baño que se ha hecho popular desde los '90s en adelante.
- La premisa es corrosiva a rabiar. Quizás por accidente, quizás de manera completamente inconsciente, pero se juega con la motivación del yanki promedio, de hacerse rico y millonario sin importar las consecuencias, pasando por encima de todo y de todos para obtener la fortuna personal. Los infortunios que padecen los protagonistas, se los labran ellos mismos por su incapacidad de ponerse de acuerdo, por pretender ganarle el quien vive al vecino, por tratar de tener más CI que el CI que se tiene. Incluso hasta el policía de las fuerzas del orden sucumbe ante la tentación del dinero fácil, con el cual podrá librarse de una sociedad que lo asfixia con problemas familiares y profesionales. La vida no era fácil en los bellos suburbios con TV y pulps de los '50s.
- Los cameos se han perdido un poco con el tiempo, pero los actores e invitados que aparecen eran más o menos de primera línea en esos tiempos. Mención especial se lleva Spencer Tracy, por supuesto, como el policía viejo y astuto como un zorro, robándose la película de manera creciente a medida que ésta transcurre.
- ¡Qué gran final! Un poco arquetípico, hasta predecible, pero sigue siendo un gran final.
IDEAL PARA: Disfrutarla.
Busca otras películas relacionadas:
1963,
Comedia,
Road Movie
jueves, 10 de mayo de 2007
"La verdadera historia de Caperucita Roja" (2005)

"Hoodwinked!". Dirigida por Cory Edwards, codirigida por Todd Edwards. Protagonizada por (las voces de, en inglés) Anne Hathaway, Glenn Close, Jim Belushi, Patrick Warburton, Anthony Anderson, David Ogden Stiers, Xzibit, Chazz Palminteri, Andy Dick, Cory Edwards, Benjy Gaither, Ken Marino, Tom Kenny, Preston Stutzman, Tony Leech. Estados Unidos. Año 2005.
¿De qué se trata?
Había una vez un lindo y chaletoso gatito llamado General Gato, que mantenía un blog de cine y había acostumbrado a su público a contarle la trama de las películas. Sin embargo, este lindo minino, con ocho capas de pelo, cada una más lustrosa que la anterior, tenía un problema, y ese problema que le aquejaba lo sumía en honda pesadumbre. Pues bien, mis queridos, habrán de saber que ese problema es... ¡¡¡NA, REVIÉNTALA, ZERO, LA NETA!!! No nos andemos con esos cuachilanches de mi agüela, y peguémonos el reventón con la ooonda... Porque el tramunco que les contaba, es que la trama de esta película no se puede contar... Pero algo hay que decir, mi bro, así es que algo direeeemoooosss... Se trata de lo siguiente. Aparece Roja (porque ella no es Caperucita Roja, sino Roja a secas, y le dicen Caperucita por usar una caperuza y sanseacabó) en la casa de su bueli, pero la bueli está, ejem, un tanto rara... Y es que no es la bueli sino el lobo... Y la bueli está encerada en el armario... Y en eso llega el leñador con un hacha que pareciera que va a partir al lobo a la mitad... Para desenredar este cuento llega la policía, liderada por un oso de pocas luces y unos chanchos que serían el colmo de la corrupción, de no ser porque son demasiado imbéciles hasta para ser ineptos. El oso está por archivar el asunto como un caso de asalto contra morada particular. Pero aparece una rana saltarina de frases pulidas en la Escuela Hable Como Chandler (el clásico Raymond Chandler, por favor, no el FRIENDLY Chandler), y decide interrogar a los cuatro testigos. A medida que Roja, el Lobo, el Leñador y la Abuela vayan revelando su historia, ésta irá encajando de una manera completamente imprevisible, en donde nada es lo que parece, y en la cual comienza a revelarse una siniestra conspiración que amenaza a todo el bosque...
El espíritu de los tiempos.
Las películas en 3-D llegaron para quedarse. Pixar se forra los bolsillos con el estreno y la reventa en DVD de "Toy Story", "Buscando a Nemo", "Cars", etcétera, y otros estudios quieren cabalgar con los novios de pastel de bodas (incluso hasta los peruanos se apuntaron con "Dragones", ¿recuerdan?). Con la moderna técnica CGI, no es que se estén acercando a la realidad, es que son películas más reales que la realidad misma, creando alocados universos paralelos como nadie antes los vio. ¿Qué pueden hacer entonces nuestros viejos héroes como Pulgarcito, el Gato con Botas, la Bella Durmiente o Caperucita Roja, frente a la arremetida de "Shrek" y sus sicarios? ¡Simple! Un upgrade. Aquí tenemos la versión moderna e hiperanfetaminada de los cuentos de hadas antiguos. O de uno en particular, de Caperucita Roja, tratada como si de un relato policial se tratara. Parece una idea cretina sobre el papel, pero a punta de imaginación desbocada, la verdad es que funciona de maravillas.
¿Por qué verla?
- La verdad es que de tarde en tarde, en medio de ogros digitales en serio como los de Tolkien/Jackson o de bromitas como Shrek, es refrescante ver una película con un punto de vista o ángulo nuevo, que además se atreva a tomarse a sí misma en serio y no caiga en la autoparodia sangrante. Hubo un tiempo en que eso estuvo bien, y ayuda a dinamitar algunos tópicos demasiado gastados, pero en la actualidad, demasiado postmodernismo suena medieval. Digamos que esta película es una broma sobre Caperucita Roja, pero a fuerza de ingenio, es una sólida reversión del viejo clásico literario.
- ¿Parodias de los cuentos infantiles? ¡¡¡NAAAAAHHHH, eso ya lo vimos en "Shrek"!!! Vale, pero en "Shrek" era todo parodia, y por qué no decirlo, al final tendía a la clásica moralina insubstancial de siempre. El viejo truco de mostrar algo diferente para que siga siendo lo mismo. Esta película, en cambio, tiene bastante más mala leche. Hay escenas sentimentaloides que chirrían un poco con el resto del cuadro, pero el ambiente general se parece más a un capítulo de Los Simpsons (de los viejos) que a "Shrek". Roja está lejos de ser una heroína de cuento de hadas, y su buen corazón está debajo de una sólida actitud de púdrete que congela. El Lobo es, de lejos, uno de los mejores personajes, ni héroe ni villano, y cuando se explican sus motivos queda como el rey. El Leñador es simplemente desopilante. Y la Abuela es un delirio absoluto.
- Secundarios absolutamente queribles. ¿Han notado ustedes como en las películas animadas, para cubrir lo inane de los protas, les ponen secundarios de lujo que se roban todo el rollo? (Scratchy, ahí te hablan). Este no es el caso. Los secundarios son muy simpáticos, pero están para ACOMPAÑAR a los protas, no para suplantarlos en los mimos del público. ¡Y vaya que lo hacen! Ya mencionamos al oso estomacoso, a los puerquitos cobardes, y a la rana pseudoBogart, pero no hemos pasado revista al conejillo saltaaquísaltaallá, a la ardilla hipercafeinada, a la iguana que rueda spots comerciales, y a la delirante cabra campirana. Grandes secundarios para grandes protagonistas, en suma.
- La estructura elegida para contar la historia hace el milagro. Vemos los cuatro testimonios de los cuatro protagonistas, y por lo tanto vemos la historia según cada uno de ellos. De esta manera, descubrimos la larga cadena de malos entendidos (algunos de buena fe, y otros con un toque de genio diabólico) que llevan hasta la situación del origen de la historia. Escenas aparentemente inocentes al comienzo de la película, revelan tener un sentido a medida que se ven desde otra perspectiva. Y resulta impagable el chiste en el cual vemos el testimonio de Roja y la oímos cantar y ser ayudada por los picaflores a volar por el aire con su bicicleta como una escena llena de magia, y después al ver el testimonio del Lobo revemos la misma escena desde afuera, y descubrimos toda su ñoñería (y por si el mensaje no queda claro, el detective rana comenta después algo así como que de ahí no se saca nada, salvo un cargo por vuelo ilegal de bicicletas)...
- La animación no es, ni con mucho, brillante. A decir verdad, se ve bastante esquemática, y por momentos parece retrotraerse a los tiempos de "Toy Story". Pero, ¡ojo! Al no estar potenciada al máximo la animación (con lo que se ahorraron un chuntún de presupuesto), la historia descuella más. Incluso ayuda a que la película se vea más vaga e irreal... más como tomadura de pelo a los cuentos de hadas, vamos. A veces, menos es más (¡Hollywood, cuando aprenderás!).
- Sé que todo lo escrito anteriormente suena vago y poco ilustrativo. Créanme, es mejor que sea así. No puedo adelantar más y develar una trama que, pues bien... Sí, estamos frente a una película no excesivamente predecible (no diremos "impredecible" porque yo descubrí el misterio pasados 20 minutos de cinta, pero en fin)... Véanla, y se llevarán una grata sorpresa. Palabra de General Gato, quien esto maulla.
IDEAL PARA: Ver una sátira de los cuentos clásicos de siempre, pero que esta vez va en serio.
¿De qué se trata?
Había una vez un lindo y chaletoso gatito llamado General Gato, que mantenía un blog de cine y había acostumbrado a su público a contarle la trama de las películas. Sin embargo, este lindo minino, con ocho capas de pelo, cada una más lustrosa que la anterior, tenía un problema, y ese problema que le aquejaba lo sumía en honda pesadumbre. Pues bien, mis queridos, habrán de saber que ese problema es... ¡¡¡NA, REVIÉNTALA, ZERO, LA NETA!!! No nos andemos con esos cuachilanches de mi agüela, y peguémonos el reventón con la ooonda... Porque el tramunco que les contaba, es que la trama de esta película no se puede contar... Pero algo hay que decir, mi bro, así es que algo direeeemoooosss... Se trata de lo siguiente. Aparece Roja (porque ella no es Caperucita Roja, sino Roja a secas, y le dicen Caperucita por usar una caperuza y sanseacabó) en la casa de su bueli, pero la bueli está, ejem, un tanto rara... Y es que no es la bueli sino el lobo... Y la bueli está encerada en el armario... Y en eso llega el leñador con un hacha que pareciera que va a partir al lobo a la mitad... Para desenredar este cuento llega la policía, liderada por un oso de pocas luces y unos chanchos que serían el colmo de la corrupción, de no ser porque son demasiado imbéciles hasta para ser ineptos. El oso está por archivar el asunto como un caso de asalto contra morada particular. Pero aparece una rana saltarina de frases pulidas en la Escuela Hable Como Chandler (el clásico Raymond Chandler, por favor, no el FRIENDLY Chandler), y decide interrogar a los cuatro testigos. A medida que Roja, el Lobo, el Leñador y la Abuela vayan revelando su historia, ésta irá encajando de una manera completamente imprevisible, en donde nada es lo que parece, y en la cual comienza a revelarse una siniestra conspiración que amenaza a todo el bosque...
El espíritu de los tiempos.
Las películas en 3-D llegaron para quedarse. Pixar se forra los bolsillos con el estreno y la reventa en DVD de "Toy Story", "Buscando a Nemo", "Cars", etcétera, y otros estudios quieren cabalgar con los novios de pastel de bodas (incluso hasta los peruanos se apuntaron con "Dragones", ¿recuerdan?). Con la moderna técnica CGI, no es que se estén acercando a la realidad, es que son películas más reales que la realidad misma, creando alocados universos paralelos como nadie antes los vio. ¿Qué pueden hacer entonces nuestros viejos héroes como Pulgarcito, el Gato con Botas, la Bella Durmiente o Caperucita Roja, frente a la arremetida de "Shrek" y sus sicarios? ¡Simple! Un upgrade. Aquí tenemos la versión moderna e hiperanfetaminada de los cuentos de hadas antiguos. O de uno en particular, de Caperucita Roja, tratada como si de un relato policial se tratara. Parece una idea cretina sobre el papel, pero a punta de imaginación desbocada, la verdad es que funciona de maravillas.
¿Por qué verla?
- La verdad es que de tarde en tarde, en medio de ogros digitales en serio como los de Tolkien/Jackson o de bromitas como Shrek, es refrescante ver una película con un punto de vista o ángulo nuevo, que además se atreva a tomarse a sí misma en serio y no caiga en la autoparodia sangrante. Hubo un tiempo en que eso estuvo bien, y ayuda a dinamitar algunos tópicos demasiado gastados, pero en la actualidad, demasiado postmodernismo suena medieval. Digamos que esta película es una broma sobre Caperucita Roja, pero a fuerza de ingenio, es una sólida reversión del viejo clásico literario.
- ¿Parodias de los cuentos infantiles? ¡¡¡NAAAAAHHHH, eso ya lo vimos en "Shrek"!!! Vale, pero en "Shrek" era todo parodia, y por qué no decirlo, al final tendía a la clásica moralina insubstancial de siempre. El viejo truco de mostrar algo diferente para que siga siendo lo mismo. Esta película, en cambio, tiene bastante más mala leche. Hay escenas sentimentaloides que chirrían un poco con el resto del cuadro, pero el ambiente general se parece más a un capítulo de Los Simpsons (de los viejos) que a "Shrek". Roja está lejos de ser una heroína de cuento de hadas, y su buen corazón está debajo de una sólida actitud de púdrete que congela. El Lobo es, de lejos, uno de los mejores personajes, ni héroe ni villano, y cuando se explican sus motivos queda como el rey. El Leñador es simplemente desopilante. Y la Abuela es un delirio absoluto.
- Secundarios absolutamente queribles. ¿Han notado ustedes como en las películas animadas, para cubrir lo inane de los protas, les ponen secundarios de lujo que se roban todo el rollo? (Scratchy, ahí te hablan). Este no es el caso. Los secundarios son muy simpáticos, pero están para ACOMPAÑAR a los protas, no para suplantarlos en los mimos del público. ¡Y vaya que lo hacen! Ya mencionamos al oso estomacoso, a los puerquitos cobardes, y a la rana pseudoBogart, pero no hemos pasado revista al conejillo saltaaquísaltaallá, a la ardilla hipercafeinada, a la iguana que rueda spots comerciales, y a la delirante cabra campirana. Grandes secundarios para grandes protagonistas, en suma.
- La estructura elegida para contar la historia hace el milagro. Vemos los cuatro testimonios de los cuatro protagonistas, y por lo tanto vemos la historia según cada uno de ellos. De esta manera, descubrimos la larga cadena de malos entendidos (algunos de buena fe, y otros con un toque de genio diabólico) que llevan hasta la situación del origen de la historia. Escenas aparentemente inocentes al comienzo de la película, revelan tener un sentido a medida que se ven desde otra perspectiva. Y resulta impagable el chiste en el cual vemos el testimonio de Roja y la oímos cantar y ser ayudada por los picaflores a volar por el aire con su bicicleta como una escena llena de magia, y después al ver el testimonio del Lobo revemos la misma escena desde afuera, y descubrimos toda su ñoñería (y por si el mensaje no queda claro, el detective rana comenta después algo así como que de ahí no se saca nada, salvo un cargo por vuelo ilegal de bicicletas)...
- La animación no es, ni con mucho, brillante. A decir verdad, se ve bastante esquemática, y por momentos parece retrotraerse a los tiempos de "Toy Story". Pero, ¡ojo! Al no estar potenciada al máximo la animación (con lo que se ahorraron un chuntún de presupuesto), la historia descuella más. Incluso ayuda a que la película se vea más vaga e irreal... más como tomadura de pelo a los cuentos de hadas, vamos. A veces, menos es más (¡Hollywood, cuando aprenderás!).
- Sé que todo lo escrito anteriormente suena vago y poco ilustrativo. Créanme, es mejor que sea así. No puedo adelantar más y develar una trama que, pues bien... Sí, estamos frente a una película no excesivamente predecible (no diremos "impredecible" porque yo descubrí el misterio pasados 20 minutos de cinta, pero en fin)... Véanla, y se llevarán una grata sorpresa. Palabra de General Gato, quien esto maulla.
IDEAL PARA: Ver una sátira de los cuentos clásicos de siempre, pero que esta vez va en serio.
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