Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 24 de enero de 2013
"Rostros robados" (2011).
-- "Faces in the Crowd" (título original en inglés), "El rostro del asesino" (título en España). Estados Unidos / Francia / Canadá / Inglaterra. Año 2011.
-- Dirección: Julien Magnat.
-- Actuación: Julien Magnat, con aportes de Agnès Caffin y Kelly Smith.
-- Guión: Milla Jovovich, Julian McMahon, David Atrakchi, Michael Shanks, Sarah Wayne Callies, Sandrine Holt, Marianne Faithfull, Valentina Vargas, Anthony Lemke, Nels Lennarson, Chris Kalhoon, David Ingram, Medina Hahn.
-- Banda Sonora: John McCarthy.
-- "Rostros robados" en IMDb.
-- "Rostros robados" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una chica... bueno, no lo haré largo. Ella es linda-linda-linda, Milla Jovovich por más señas, tiene un novio que parece estar más o menos bien, y además sus amigas güenas pa'l carrete. De pronto, devolviéndose del carrete de rigor (caminando sola de noche y con tacos, porque estos personajes andan candidateándose para los Darwin Awards) ve lo que no tiene que ver. O sea, un asesino despachándose a una chica (y ojito, que ya había salido en el titular del diario que el asesino serial tal y cual se ha cobrao una nueva víctima, figúrense ponerse a caminar sola y de noche y con tacos en ese ecosistema... hay que ser, ¿no?). Justito en ese minuto, miren que mala suerte, el celular de Milla Jovovich suena, el asesino la mira, y la persigue para eliminar a la testigo. No la elimina porque cae del puente abajo, pero fíjense, ella se golpea la cabeza. Cuando vuelve a abrir los ojitos, ¡sorpresa!, no reconoce a nadie, ni siquiera a sí misma en el espejo, con la comprensible reacción histérica porque, leñe, a mí también se me aprieta si es que me veo rodeado de pura gente extraña que dicen ser mis conocidos. El doctor de rigor le explica entonces que tiene una extraña condición médica llamada prosonosecuánto, por la cual su cerebro no puede reconocer rostros. Por lo tanto, ella es la única que ha visto al asesino serial más buscado de la ciudad, y no puede reconocerlo aunque lo tenga delante. Ups. Hasta ahí bien, gran planteamiento. Todo es cuestabajo desde ahí.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Milla Jovovich es sin lugar a dudas una de las grandes estrellas del cine. Todo el mundo la conoce aunque sea por la Alice de "Resident Evil" y secuelas. Y entre, digamos, "Los tres mosqueteros" y "Resident Evil: La venganza", se da tiempo para rodar cosas como ésta. Porque la raza humana no parece estar todavía lo suficientemente condenada, y alguien tiene que terminar de hacer el trabajo sucio, me imagino.
¿POR QUÉ VERLA?
-- ¿Cómo una peli con una premisa y un punto de partida tan interesantes pueden fusilarse en una cosa tan dolorosa como ésta? La respuesta: clichés a mansalva. El asesino serial es el típico tipo que acosa a la chica porque, bueno, en algo se tiene que entretener hasta la traca final, la chica es (más o menos) competente pero indefensa, el novio se revela poco a poco como un pobre hueón, y el policía de rigor por supuesto que se enamora de la chica. Lo mil veces visto. Si a eso le sumamos que cada personaje es más idiota que el anterior, apaga y vámonos. Una muestrita. La chica no puede reconocer ningún rostro, ni siquiera el rostro de su novio o sus amigas si los pierde de vista un par de segundos, y está siendo sicopateada por un asesino que podría ser cualquier persona. ¿Celebran entonces el cumpleaños de ella en la intimidad de su departamento con una fiestita privada? Nones, van a una discoteca repleta de gente desconocida hasta el techo, las amiguis se van por su cuenta a zorrear sin preocuparse de hacer turnos para cuidar a la cumpleañera, y el novio desaparece un par de segundos para ir a buscar los tragos en vez de, digamos, llevarla de la manito para no separarse (vale, ella la muy estúpida lo ha engañado diciéndole que aprendió a reconocer su rostro, pero aún, si anda un sicópata suelto por ahí...). El asesino sicópata, tres cuartos de lo mismo: cuando descubrimos su identidad (y no es que sea tan difícil tampoco, además de que al final ya ni siquiera interesa, total qué más da), descubrimos también que el muy idiota sabía el problema de la chica y por lo tanto si se hubiera quedado quieto no le habría pasado nada porque, joer, quién iba a reconocerlo, ¿verdad? Pero no, es un sicópata, tiene que justificar la cuenta del psiquiatra, así es que, ¿qué hace?, va y se pone en evidencia persiguiendo a la chica, y no matándola de una a pesar de tener como cincuenta millones de ocasiones (de hecho sabe donde vive y donde trabaja, figúrense) sino jugando un juego del gato y el ratón, quizás para que la policía tenga una oportunidad justa y ecuánime de tirotearlo, si este sicópata está listo para las Olimpíadas por su espíritu deportivo, leñe. Nunca es demasiado estimulante ver a un montón de idiotas luchando unos contra otros hasta que el menos idiota gane. Resulta triste ver como lo que prometía ser una peli a lo menos interesante, se termina perdiendo en un guión de mierda. De los actores, el único que salva (algo) la papeleta es Milla Jovovich, aunque el personaje es tan imbécil que, qué más da. Y eso sería. Porque seriamente, esto no da para más.
IDEAL PARA: Recagarse en los muertos de la gente involucrada en esta birria.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
Busca otras películas relacionadas:
+ Julian McMahon,
+ Julien Magnat,
+ Marianne Faithfull,
+ Milla Jovovich,
+ Sandrine Holt,
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2011,
Asesino en Serie,
Asesino Psicópata
jueves, 11 de octubre de 2012
"Repulsión" (1965).
-- "Repulsion". Inglaterra. Año 1965.
-- Dirección: Roman Polanski.
-- Actuación: Catherine Deneuve, Ian Hendry, John Fraser, Yvonne Furneaux, Patrick Wymark, Renee Houston, Valerie Taylor, James Villiers, Helen Fraser, Hugh Futcher, Monica Merlin, Imogen Graham, Mike Pratt.
-- Guión: Roman Polanski y Gérard Brach, con adaptación y diálogos adicionales de David Stone.
-- Banda Sonora: Chico Hamilton.
-- "Repulsión" en IMDb.
-- "Repulsión" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Londres, los campy '60s. Una manicurista a la que eso de socializar no se le da muy bien, empieza a sufrir los embates de un tipejo que por debajo de su facha de tío lindo, es uno de ésos que la quiero y tengo que tenerla. El caso es que el tipo la invita a tal lugar o tal otro lugar, sólo para recibir el plantón de su vida, por lo que se cabrea mucho (en realidad él ha interpretado que hay una cita, porque ella no ha dicho un sí categórico, y con estas féminas, ya se sabe...). En paralelo, la chica ésta que vive con su hermana, pues bien, esa hermana a su vez tiene una relación de ésas con un hombre que es casado, pero que suponemos le dice a la señora que tiene mucho trabajo y se quedó a dormir en la oficina o tuvo que hacer un viaje, porque se queda lo más bien con la amante. Y resulta que ambos deciden (la hermana y el casado, se entiende) irse de vacaciones a Italia. Por lo que la manicurista se va a quedar solita. Y listo: ya la tenemos liada. Porque nuestra manicurista, bueno, la peli no lo dice explícitamente, pero hay una foto familiar en que ella aparece de niña y mira a un padre o tío o figura de autoridad masculina con evidente aire de terror, y ya con eso nos hacemos una idea. Además de que a la chica, eso de las relaciones sociales no se le da muy bien. De manera que decide que ir a trabajar no es tan interesante, después de todo, no tanto porque haya que trabajar (¿cómo lo hacían cuando no existía Facebook y tenías que encontrar otra manera de matar el tiempo entre que un mes en que te pagaran por no hacer nada y el mes siguiente en que te pagaran por no hacer nada?) sino porque hay que relacionarse con... ¡¡¡GENTE!!! Y se queda en su departamento. En donde las pesadillas empiezan lentamente a comérsela. Pesadillas que, no podía ser de otra manera, tienen su punto de pulsión sexual. Y claro, no falta el desprevenido que se dice que esta es la mía, la chica está solita en su departamento, y no está nada de mal (y Catherine Deneuve se pasea con un camisón traslúcido de infarto cuando estaba buena y no era todavía la "gran dama del cine francés", signifique eso lo que signifique), y va y se mete, y pasa lo que pasa: que la buenorra se defiende con todos los medios sicopáticos que tiene a su alcance. Es una de Roman Polanski, nene, por si no te habías enterado todavía.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Lees "Roman Polanski" en los créditos, y ya le vas tomando molde y medidas a la peli. Después de todo, cuándo ha salido algo bueno de este venerable señor. Y no me refiero al talento cinematográfico, claro, que no en balde Polanski ha rodado cosas que merecen estar en varios listados de "lo mejor de", en materia de cine (estamos hablando del tipo que rodó "La danza de los vampiros" o "Chinatown"). También ha rodado algunas mugres, pero sumando y restando, Polanski es un grande. Y es un grande a la manera verdaderamente grande, o sea, no siendo un paniaguado aventajado de los majors de Hollywood, sino rodando a contracorriente pelis que se salen de los marcos establecidos como "normalidad". Su primer largometraje había sido una peliculilla llamada "Cuchillo al agua", que como obra primeriza estaba bastante bien y era casi normalilla en comparación a su cine posterior (un triánguloso amorío medio extraño a bordo de un yate), pero para la segunda se soltó definitivamente las trenzas, y soltó un puñetazo recto a la mandíbula de todo cinéfilo que se precie. Lo que daría por regresar en el tiempo a 1965 para verle la cara a la gente que había visto "Cuchillo al agua" e iba a ver otra interesantilla peliculilla de ese directorcillo Roman Polanski y se encuentra con esta fantasía depravada de ninfomanía reprimida con toques de sadomasoquismo, esa expresión boquiabierta de asco debe haber valido oro. En fin, el caso es que con "Repulsión", Roman Polanski se consolidó como cineasta, inició lo que se conoce informalmente como la "trilogía de los departamentos" (las otras dos son "El bebé de Rosemary", y la aún más salida "El inquilino"), e inició su fructífera colaboración con Gérard Brach, otro buen señor que tan bien no debe estar, porque guionizó varias cosas después para Polanski (entre otras: "La danza de los vampiros", "El inquilino", "Búsqueda frenética" y "Perversa luna de hiel", además de guionizar para Jean Jacques Annaud las grandes "La guerra del fuego" y "El nombre de la rosa"). A saber si Brach tiene prohibición de entrar a Estados Unidos, así como su capataz.
¿POR QUÉ VERLA?
-- En realidad, la anécdota de esta peli es mínima, lo que a ratos redunda en que se torna un tantín aburrida. Pero la dupleta Polanski / Brach acierta de lleno al centrarse de manera casi exclusiva y obsesiva en el mundo interior de su personaje. Una de las grandes dificultades del cine (a diferencia de la literatura, en donde la palabra es mucho más elástica en cuestiones como sicología de caracteres, por ejemplo) es que al ser un arte audiovisual, las pasa canutas a la hora de graficar lo que es la mentalidad, la visión del mundo y las percepciones de un personaje, en particular de uno perturbado. Que se lo digan a David Lynch, si no. "Repulsión" lo consigue, plasmando en imágenes tremendamente perturbadoras todo el lío de tallarines con salsa que tiene nuestra prota en el cerebro. Ya la sola idea de definir las relaciones sexuales y la excitación sexual eliminando todo ruido ambiental y reemplazándolo con un machacón e irritante tictac de reloj, sugiere con toda potencia el mecanicismo y la falta de emoción con el cual la chica vive su sexualidad (o la falta de ella, a según). Por supuesto que ayuda la extraordinaria interpretación de Catherine Deneuve, pero no es menos fenomenal el trabajo de Polanski y Brach plasmando en imágenes y secuencias lo que en el fondo son desvaríos de una mente enferma (y todo esto, sin abandonarse al siempre tramposo recurso de la ambigüedad del ¿es real o imaginación?). Probablemente no sea casualidad que la primera media hora de peli en donde vemos a la prota interactuando con el mundo exterior y estableciendo los pilares de lo que será el resto de la narración, sea la más aburrida de todo el largo, y que la cosa se ponga realmente buena cuando nuestra prota vea la casa resquebrajándose por una grieta, o soñando con ser sistemáticamente violada, u otras cosas chungas por el estilo.
-- Catherine Deneuve. Su trabajo aquí es simplemente portentoso. Además de que físicamente está muy bella y deseable, dejando traslucir unas curvas de vértigo tras su camisón, su aproximación al personaje como una asocial que le cuesta relacionarse con los demás, y presa de sus propias obsesiones y pesadillas, la aleja notablemente del retrato típico hollywoodense de la mantis religiosa en control de su sexualidad que seduce y después asesina a sus presas (transversal desde "Bajos instintos" hasta "Monster", entre millones de ejemplos que arrancan probablemente desde el Cine Noir sino antes). Es fácil olvidarse, viéndola estar al centro de sus propias pesadillas, que en el fondo estamos frente a una personalidad sicopática y una bomba de relojería lista para saltar ante el primer impulso (o ante ninguno).
-- Hay también implícita una interesante (y probablemente no intencionada) reflexión sobre la libertad. Nuestra heroína o antiheroína, a según, en realidad es y se siente prisionera de una sociedad avasalladora alrededor suyo (la hermana que pasa un poco de ella y con cierta razón por lo demás, los hombres prepotentes que es cosa de verla y querer violarla). Pero cuando se queda por fin libre, es una libertad... ¿para qué? Para esta chica, la libertad es sinónimo de terror. Cuando su hermana se marcha, saltan las últimas barreras de contención, y la chica queda abandonada a sí misma. ¿Resultado? Se le terminan saltando todos los tornillos. Hay una visión decididamente pesimista sobre el tema de la libertad aquí: la libertad por sí misma en realidad no garantiza la felicidad, sino que darle la libertad a una persona no preparada para asumirla, puede llevarla incluso a la destrucción. A esto se añade una interesante segunda lectura si es que asumimos que la prota ha sido objeto de abuso sexual: una persona abusada hasta un punto límite, termina por perder su individualidad y su capacidad de levantarse, y por lo tanto, la libertad terminará siendo un veneno para ella. Son conclusiones desoladoras, pero no por ello menos interesantes. Por otra parte, el cine de Polanski no suele ser uno de soluciones fáciles, por lo menos en sus pelis más personales. Aunque "personal" es relativo aquí (la rodó cargando el morbo para hacer caja y financiar la que de verdad le interesaba, que era "Callejón sin salida"), pero sigue siendo... polanskiana, eso es.
IDEAL PARA: Ver el que probablemente sea el verdadero disparo en la línea de salida por parte de Roman Polanski.
Busca otras películas relacionadas:
+ Catherine Deneuve,
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1965,
Asesino Psicópata,
Represión Sexual
domingo, 10 de junio de 2012
"El talentoso señor Ripley" (1999).
-- "The Talented Mr. Ripley" (título original en inglés), "El talento de Mr. Ripley" (título en España). Estados Unidos. Año 1999.
-- Dirección: Anthony Minghella.
-- Actuación: Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Jude Law, Cate Blanchett, Philip Seymour Hoffman, Jack Davenport, James Rebhorn, Sergio Rubini, Philip Baker Hall, Celia Weston, Fiorello, Stefania Rocca, Ivano Marescotti, Anna Longhi, Alessandro Fabrizi.
-- Guión: Anthony Minghella, basado en la novela de Patricia Highsmith.
-- Banda Sonora: Gabriel Yared.
-- "El talentoso señor Ripley" en IMDb.
-- "El talentoso señor Ripley" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Todo empezó por una chaqueta. El talentoso Sr. Ripley se mete en una fiesta pirula, haciéndose pasar por el pianista que estaba en, bueno, con su novia (hablamos de los '50s, una época mucho más complicada que la actual para aparecerse en la calle con chicas). Allí lo recluta uno de estos personajes con money, que por tener money, piensa que todo se compra con money, y perdón por decir tantas veces money, pero es para que ustedes se sientan como él, money-money-money... La misión por la que le pagarán unos poquitos dólares, más de lo que se piensa si se coteja con la inflación, es ir a buscar a un niñato hijito de papá que está viviendo la dolce vita en Italia. Ripley entonces viaja a Italia y consigue hacerse conocido del niñato en cuestión. Que es mino a más no poder, mijo por cara y sello, chulísimo oiga, si es nada menos que el Jude Law, el epítome del macho Playgirl (sí, esa revista cuyos suscriptores SUPUESTAMENTE son mujeres...). Que para no desentonar, está ennoviado con Gwyneth Paltrow, toda elegancia y nada de carne ella, por aquello de que, no sé, novia demasiado femenina, Jude Law, pues, como que no sé... El caso es que nuestro chico es un imitador a la perfección, y aunque lo lleva la música clásica, se ha metido en lo del jazz y too. Nuestro chico Ripley entonces empieza a comportarse, no sé... cómo decirlo... como que se siente muy cercano al amiguete italiano. Demasiado. Con lo que el chico que se está fusilando la plata de papi en Italia, empieza a mosquearse cosa mala, y trata de alejarse, no sea que el mejor de los días acabe ensartado por su amigo... Mal movimiento, porque ahora Ripley está deseoso, listo, ansioso... para lo que venga... como sea... con o sin Gwyneth... ¿Ya mencioné que esta peli se basa en una novela de la tía enfermiza y lésbica ésa, la Patricia Highsmith...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Se me ocurren pocas escritoras del XX más desquiciadas que Patricia Highsmith. Y eso que la centuria tuvo sus cuantas (la Nin, la Woolf... la Meyer no, ésa cae ya para el XXI). Entre desequilibrios mentales y tendencias sáficas, Patricia Highsmith sacó unos cuentos y novelas en donde sus personajes hacen algunas cosas realmente enfermizas, y encuentran destinos igualmente... ya se saben el resto. Si vieron "Extraños en un tren" con todo su inuendo criptogay, ya me entienden (ésa de Hitchcock también está basada en una de la Highsmith). Su personaje más famoso es por supuesto Tom Ripley, sobre quien escribió media decena de novelas. Tom Ripley es un joven completamente amoral, casi nietzscheano diríamos, cuya sexualidad es, buenoooooo... ambigua es la mejor palabra para definirla (¿bi-?, ¿a-?, ¿pan-?). El cine pronto se fijó en Ripley, pero claro, no el cine comercial de Hollywood, para el cual un personaje como éste es muy poco manejable (no se tira chicas, y además es un asesino sicópata... no es la madera con la que se construyen blockbusters PG-13 precisamente). Pero el cine arte es otra cosa: ahí están "A pleno sol" (que adapta esta misma novela, la primera de la saga), o "El amigo americano" de Win Wenders. Más otras de menor calado. Por alguna razón, Anthony Minghella decidió que también se subiría al carro. Venía de laurearse hasta el atosigamiento con la sobrevalorada "La paciencia ingl...", perdón, "El paciente inglés", y decidió pasar a otras aguas. ¿Qué esperaba encontrar aquí? ¿Reconocimiento trazando un afilado retrato sicológico de una sociopatía? Si era eso, no lo logró. Quizás una década después se pudiera, con "Dexter" abriendo el camino. Pero en 1999 la gente estaba demasiado preocupada yendo a misa, no fuera como "En el fin de los días" con Arnold Schwarzenegger, que el mundo se fuera a acabar, y no estaban las cosas como para ir a pecar por ahí.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Considerando que Anthony Minghella venía de esa borrachera de cine arte pasado de roscas y fotografía que fue "El paciente inglés", uno podía temer que "El talentoso señor Ripley" fuera un poco por las mismas. Pero nada de eso. La peli, por el contrario, es sumamente ágil y entretenida. No tiene velocidad Hollywood, claro, y eso también funciona, porque se apoya en algo tan básico (y tan olvidado, añadamos) como la construcción de caracteres. Muchas escenas que parecen superfluas, en realidad esconden detalles que más adelante se harán significativos en la trama, de manera que es preferible verla con mucha atención. En definitiva, estamos ante un thriller muy bien confeccionado, en donde una cosa lleva naturalmente a la otra. No hay vueltas de tuerca significativas porque el guión no basa la tensión en el misterio sino en el suspenso, en con qué otra cosa va a salir Ripley después, a medida que la situación se va enredando cada vez más y más y más. Esto tiene como consecuencia que no es mucho lo que se puede adelantar de la trama, por supuesto.
-- Morbo. Y es que ya os conozco, pandilla de pervertidillos. Ya decíamos que la peli tiene un más que fuerte contexto criptogay, muy al estilo de las pelis de Hitchcock. Llega un minuto en que la atmósfera alrededor de los personajes, todos muy pulcros y elegantes ellos, se torna bastante malsana, en un contexto tan conservador como los '50s. En esto, la peli resulta muy potente, gracias a la vieja técnica del sugerir sin mostrar, claro.
-- Las actuaciones están muy bien. No es que nadie se vaya a sacar el Oscar aquí ni mucho menos (de hecho, fue nominada a cinco calvos dorados, pero no le entró ninguno... sí, doble sentido rastrero mi chiste aquí). Aunque por supuesto competía con el drama supuestamente-rompedor-pero-conservador-hasta-la-médula que era "Belleza americana", así es que ni caso. Pero volviendo a los actores, Matt Damon está muy bien como ese Tom Ripley medio mortecino, asocial y amoral, con Jude Law perfecto dándole la réplica. Gwyneth Paltrow hace más o menos su rol de siempre, y tener a Cate Blanchett de secundaria en el elenco es un pequeño lujo como de costumbre. Y por si quieres más morbillo tienes a Philip Seymour Hoffman, haciendo uno de esos personajes bordes que tan bien se le dan. Ya para la parte final, el papel creciente de Jack Davenport en un rol bastante distinto al más popular suyo (el pijillo Norrington en "Los Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" y secuelas) le añade mucho calor humano a la trama.
-- La escena final. Mein Gott, esa escena final... En manos de cualquier cineasta del tres al cuatro, hubiera sido despachada como una idiotez. Pero tratándose de esta peli, es claro que Minghella despertó muy inspirado. Esto es opinable por supuesto, pero servidor quien esto escribe se quedó congelado viéndola, porque es... sobrecogedora. No adelantaré más, por supuesto (y si alguno de los lectores de Cine 9009 se le ocurre comentarla, PÓNGANLE UN AVISO DE SPOILER, CARAMBA).
IDEAL PARA: Ver un estupendo thriller sicológico que no intenta abusar de los clichés del Hollywood de toda la vida.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli, VER CON PRECAUCIÓN PORQUE TIENE MÁS DE ALGÚN SPOILER [en inglés, sin subtítulos].
-- Parrandeando en Italia [en ingl... er... italiano, sin subtítulos].
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1999,
Años 50,
Asesino Psicópata,
Italia
jueves, 31 de marzo de 2011
"El juego del miedo V" (2008).

-- "Saw V". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: David Hackl.
-- Actuación: Tobin Bell, Costas Mandylor, Scott Patterson, Betsy Russell, Julie Benz, Meagan Good, Mark Rolston, Carlo Rota, Greg Bryk, Laura Gordon, Joris Jarsky, Mike Butters, Al Sapienza, Mike Realba, Lyriq Bent.
-- Guión: Patrick Melton y Marcus Dunstan.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.
-- "El juego del miedo V" en IMDb.
-- "El juego del miedo V" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un pobre tipo está amarrado a una de las trampas de Jigsaw, o si no, cómo esperaban que iba a partir, si llevamos cuatro entregas en lo mismo. Al tipo le ofrecen una opción de tipo mercado accionario: páspate las manos haciéndotelas mierda en una máquina de triturar huesos, o quédate con tus manos y deja que un péndulo al estilo Edgar Allan Poe haga un poco de prospección minera con tu vientre. El tipo al final se la piensa, y bueno, sin manos es mejor que nada, así es que vamos metiendo las manos... y la muy cabrona trampa no se detiene. Salto en el continuum espazotemporal hasta el final de una de las entregas anteriores, ya ni sé si la 3 o la 4 con esto de que ambas tramas iban ABBA con ABBA una con otra. Un policía descubre una grabación en la que le dicen "Stop!". Y al tipo, al que definitivamente nadie les informó que Erasure eran gay, decide que stop no, y sigue adelante. Cae en una trampa, pero consigue salvarse. Mosqueo de otro personaje, que después de la entrega anterior sabemos que es uno de los herederos del legado de Jigsaw. Comienza entonces el juego del gato y el ratón para ver quién está siendo probado, quién es el otro secuaz de Jigsaw, etcétera. ¿No tienen ni puñetera idea de qué hablo porque no se han visto las cuatro entregas anteriores? Buenoooooo... no los culpo, la verdad.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A mediados de los 2000s, el cine de terror ya nunca volvió a ser el mismo. Esto, gracias a "El juego del miedo", una peli de terror de bajo presupuesto en la que ninguna abuelita confiaba que fuera a hacer dinero, y que inesperadamente fue un surtidor del mismo. Como expliqué en el comentario correspondiente en su minuto, "El juego del miedo" conectó de lo más bien con los temores y ansiedades propios de los 2000s, de la deshumanización, de que el cuerpo humano vale la nada, etcétera. Y sucedió lo que absolutamente nadie esperaba: que empezaran a salir secuelas como churros, en un nivel elefantiásico no visto desde los venerables tiempos de "Martes 13" y "Pesadilla en la Calle Elm" (¡incluso, contra la corriente actual de numerar con cifras arábigas, siguen utilizando los números romanos de toda la vida!). Y eso, mientras que la competencia "Hostal" se paraba en "Hostal: Parte 2". Llegó un minuto en que los jigsadictos estaban puntualmente, como ritual, año tras año, para tragar su nueva ración de Jigsaw. Aunque éste se hubiera muerto en "El juego del miedo III". Y claro, a las alturas de la quinta, con un público cautivo, ya es cosa de venderles... bueno, cualquier cosa. Y así es como tienen a vuestro esforzado servidor el General Gato tragándose entrada nueva tras entrada nueva (en DVD o cable, eso sí, que a tanto no llega el cariño), y de seguro acabará también zampándose "El juego del miedo VI". Quizás hasta "El juego del miedo 3D", si es que me dan tiempo y cordura mental. No tienen idea de la suerte que tienen, de que yo vele por encima de ustedes, pequeñuelos.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Si "El juego del miedo II" y "El juego del miedo III" eran historias más o menos autoconclusivas con ciertos guiños a las entregas anteriores para conformar una especie de arco narrativo entre ellas, con "El juego del miedo V" entramos derechamente en aquello que ya nos insinuaba "El juego del miedo IV": ya no se trata de pelis diferentes sino de una sola gran anaconda de churretecientas entregas, que cada año crece en un par de horitas más de metraje. "El juego del miedo V" tiene varias tramas paralelas (la trama principal del poli bueno versus poli malo, la historia en flashback de cómo Jigsaw reclutó a su nuevo acólito, una nueva y laberíntica trampa con un nuevo grupo de cobayas humanas de laboratorio, más chupi que las anteriores, pareciera ser el reclamo, aunque en realidad no lo sea, la jodida caja de la jodida viuda de Jigsaw...), que bien mirado, no llegan nunca a juntarse ni siquiera en el grande finale que debería haber amarrado todo bien amarrado, por esta entrega al menos. ¡Incluso hasta se permiten dejar cabos sueltos a propósito para ser después rellenados (suponemos) en "El juego del miedo VI"! Lo dicho, puro culebrón. Aaron Spelling estaría orgulloso. Si te has bancado las casi ocho horas anteriores de metraje, entonces acá encontrarás en flashbacks el relleno para algunos cabos sueltos de otras entregas, y verás como tu visión del jigsaverso se ha ampliado y has alcanzado el tortunirvana y etcétera. Si no, entonces puede que veas esta peli como lo que muy probablemente es: una memez. Porque el alma y motor de la saga es Jigsaw, y con él muerto desde hace ¡dos entregas!, y el artero truco de tenerlo como personaje vía flashbacks, sólo hace más evidente la intención de sacar cuartos al personal a cómo dé lugar. Y no es que la idea de tener a un heredero de Jigsaw que prosiga con el asunto sea mala, pero es que entonces... ¡por Bastet, déjenlo respirar y moverse, y sobre todo dejen al jodido Jigsaw hundido en su agujero de una vez! ¡Atrévanse, carajo! Para colmo, además de lo surrealista que resulta tener a Jigsaw habiendo planificado tantos planes dentro de planes dentro de planes incluso para después de fiambre (pero es que el tipo era en un canceroso terminal, ¿a qué horas dormía este pobre cristiano?), los guionistas ya ni se esfuerzan. Una de las trampas de Jigsaw en realidad es un remake de la utilizada en "El juego del miedo IV", y el laberinto es más o menos lo mismo que se vio en "El juego del miedo II". Y el famoso giro final, una de las marcas de fábrica de la casa, en realidad ni es tan inesperado ni es tan explosivo como los de entregas anteriores. Una idea, chicos: que para una entrega futura, la grabadora de Jigsaw diga: "Hola, fanáticos, quiero jugar un juego. Eres adicto a la saga de Jigsaw, que te ha quitado familia y amigos porque todos te miran como un bicho comemierdas. Hoy día te ofrezco liberarte de esta saga de una vez. En un año más tendrás una nueva entrega de esta saga, y volverás a verla para saber en qué va el jodido asunto. Para evitarlo, lo único que tienes que hacer es comerte mi oloroso zurullo pobladito de moscas que he dejado para ti apestarse una semanita sobre la estufa. ¿Comerás la mierda que he cagado para de esa manera liberarte de la pulsión de ver estas pelis, fanático? La opción es tuya". Y mirándolo así, creo que voy a ir a por "El juego del miedo VI". Y es que no tengo remedio, parece ser.
IDEAL PARA: Los que estoicamente han sobrevivido metiéndose las cuatro entregas anteriores entre pecho y espalda.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL JUEGO DEL MIEDO V":
-- "Saw V: La autopsia interminable" en Otras Tardes.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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2008,
Asesino Psicópata,
Policías
domingo, 26 de septiembre de 2010
"Piso 2: El nivel del pánico" (2007).

-- "P2". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Franck Khalfoun.
-- Actuación: Wes Bentley, Rachel Nichols, Simon Reynolds, Philip Akin, Stephanie Moore, Miranda Edwards, Paul Sun-Hyung Lee, Grace Lynn Kung, Bathsheba Garnett, Philip Williams, Arnold Pinnock, Franck Khalfoun.
-- Guión: Franck Khalfoun, Alexandre Aja y Grégory Levasseur, basados en una historia de los dos últimos.
-- Banda Sonora: tomandandy.
-- "Piso 2: El nivel del pánico" en IMDb.
-- "Piso 2: El nivel del pánico" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una ejecutiva joven y bronceable por todas partes, está haciendo las últimas labores de Navidad, porque en vez de darle gusto a la carrocería... ¡es trabajólica! El caso es que después de despedirse de fulano-zutano-mengano, baja hasta el estacionamiento, el famoso piso 2 o P2 del título (y no, la peli no se relaciona con Propaganda Due, para mosqueo de los conspiranoicos que la hayan arrendado), sólo para encontrarse que su autito repletito de regalitos de Navidad y similares, no arranca. Va y le pide al cuidador que la ayude a salir, y éste muy solícitamente le pregunta si quiere pasar la Navidad con ella y todo. Y la bella, que para algo es bella, le dice que no, que en otra ocasión, que ya tiene compromiso, etcétera. Y después sale del estacionamiento para llegar al lobby del edificio. Pero cuando llega un taxi a buscarla, resulta que no puede salir porque está atrapada adentro. Bueno, obligada a volver a su vehículo... y cuando abre los ojos nuevamente, ya no está en Kansas anymore, porque su antiguo trajecito ejecutivo bien cortadito ha sido reemplazado por un vestido blanco con peazo escote (que Rachel Nichols llena muy bien, todo sea dicho), y se encuentra encadenada a la mesa de cena de Navidad que el tipo del estacionamiento le había ofrecido. La Navidad está apenas por comenzar, y la chica bonita y con escotazo va a sufrirrrrrr... (sí, pervertidillos, ya sé que eso les gusta, porque o si no, no se rodarían pelis como ésta).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Si hay una característica predominante en el terror de la década del 2000s, seguramente es lo que algunos han calificado de fórmula pornogore, con pelis explícitas en cuanto a las mutilaciones, desmembraciones, evisceraciones, etcétera, un poco al estilo del horror de los '70s, pero sin chicas con las nenas al aire (interesantemente, mientras que el grado de crueldad física se ha incrementado, el grado de exhibición sexual ha disminuido, y dejaré que los lectores saquen sus conclusiones sobre esto). Uno de los nombres revelación en esto fue Alexandre Aja, quien se hizo de un nombre con "Alta tensión", antes de lanzarse a Estados Unidos con el remake de "Las colinas tienen ojos". Al revés de la corriente gore predominante (típicamente "El juego del miedo" y secuelas, u "Hostal"), en esta peli Alexandre Aja se centra más bien en el suspenso psicológico, que en la exhibición pura y dura de carnaza, aunque se reserva sus momentos, que tampoco es una nenaza que se quede en la pura atmósfera. "Piso 2" fue un intento fallido por tomarse el Olimpo del cine y seguir potenciando la marca. Fallido porque fracasó en lo más importante de todo: no hizo dinero.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta es una de esas pelis que malas no son, pero que con un poquito más de riesgo, podían haber sido mejores. El planteamiento es sumamente simple (chica de senos turgentes a merced de un acosador en un espacio cerrado), y la peli lo hace entrar en vereda de manera rápida y eficiente, sin darse excesivas vueltas. La primera mitad de la peli, en efecto, es cine palomitero del bueno, del que te tiene al borde de la butaca preguntándote qué va a pasar. Ayudan las actuaciones de Rachel Nichols como la chica en peligro y Wes Bentley como el acosador, cada uno bien en lo suyo (sin pasarse, que ya sabemos esta clase de pelis no se apoyan en interpretaciones a la Pacino/Streep precisamente). Pero llega un minuto en que el asunto se alarga, y se alarga, y se alarga, y la chica sigue corriendo de allá para acá, y el asesino sigue porfiadamente detrás (aunque por suerte no es un hercúleo sucedáneo de Jason que le claven hachas, balas, estacas, turbinas de avión y reactores nucleares y aún así siga andando sobre sus dos pies con apenas una leve cojera). Se empina un poco por encima de la hora y media, pero se hace más larga. Quizás un recorte de diez o quince minutos hubiera estado bien. Tampoco se explica que la chica, en todo el rato que pasa en el estacionamiento, no haya pensado antes en hacer... bueno, algo que hace al final y que podría haberla salvado antes, vaya uno a saber. Si a eso le sumamos un estilo de dirección eficiente en contar lo suyo, pero poco arriesgado (tenemos algún típico sustito por detrás que no es el asesino sino un compañero de trabajo, etcétera, o las típicas secuencias escalofriantes acompañadas de música de Elvis Presley un poco a lo Expedientes X), tenemos una peli que salva el dinero en una de esas noches en que no hay nada que ver, pero que tampoco termina de remontar. Aunque por otra parte, conscientes de que se están jugando la baza de la explotación (vamos, chica neumática e indefensa a merced de un asesino sanguinario, o como hacer una historia de chica curvilínea en bikini perseguida por el monstruo extraterrestre de ojos saltones en clave de terror urbano), la peli a la primera de cambio no sólo aprovecha de cambiar la ropa de trabajo de Rachel Nichols por un sugerente vestido, sino que además la cámara se emplaza estratégicamente, y casi como por casualidad, miren ustedes, en los lugares donde se va a poder ver más estratégicamente el escote hacia abajo (usualmente con ella agachada, para que la ley de gravedad infle un poco más el panorama). No creo que ningún machote de la audiencia se queje por eso. Salvo las collejas de la esposa/novia/polola/acompañante que les mire la cara de pasmo, claro, pero es que quien los manda a arrendar el DVD con la chica al lado, ¿eh?
IDEAL PARA: Ver una peli de suspenso/terror que salva la papeleta, pero que podía haber sido un buen poco más.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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2007,
Asesino Psicópata,
Estacionamiento
domingo, 15 de noviembre de 2009
"Obsesión mortal" (1971).

-- "Play Misty for Me". Estados Unidos. Año 1971.
-- Dirección: Clint Eastwood.
-- Actuación: Clint Eastwood, Jessica Walter, Donna Mills, John Larch, Jack Ging, Irene Hervey, James McEachin, Clarice Taylor, Don Siegel, Duke Everts, George Fargo, Mervin W. Frates, Tim Frawley, Otis Kadani, Brit Lind.
-- Guión: Jo Heims y Dean Riesner, basados en una historia del primero.
-- Banda Sonora: Dee Barton.
-- "Obsesión mortal" en IMDb.
-- "Obsesión mortal" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En los freely '70s, un tipo con la harsh apariencia de Clint Eastwood conduce un programa de radio. OK, sé que parece un poco estragantástico que el conductor del programa de radio sea Blondie el Sucio, pero en fin, hagamos cuenta de que está ahí para dispararte un hit musical en la radio y no un shoot in ya f***ing face. ¿Nos pusimos ahora en ambiente? Va bene, seguimos adelante. El tipo tiene un programa de radio, y como colega un amiguete negro peinado afro (los '70s, ¿recuerdan?), que como buen nigga de toda la vida, ya huele a sopa de buitres el pobre. Hasta ahí todo va como corresponde. Y se pone aún más como corresponde cuando en un bar, aparece la oportunidad para un ligue, con una señorita que con toda evidencia no desea ser tratada como en lo de las monjas. El locutor muestra entonces que sabe usar el micrófono, y deja a la señorita rayando cucú para la pared. La idea era un one-night-stand, porque Clintito le tiene ganas en realidad a una rubia media desabridona (pero ese automóvil tiene cuero en el tapiz, admitámoslo), con la que a punta de labia de locutor radial, y es que bueno, Clint es mucho Clint, se la camela de nuevo, porque ya se la estaba comiendo de antes y habían dejado de comer por esas cosas de la vida y el guión. En fin, todo hubiera estado bien, pero la otra chica, la del revolcón en el bar, comienza a aparecer. Primero es una visitilla al departamento, así como quién no quiere la cosa, con una bolsa de alimentos para merendar, sin previo aviso... Después es dar vuelta en el bar... Y así es como la chica empieza poco a poco a meterse en la vida de nuestro locutor radial. Y por qué no decirlo, en el romance. Porque ésta no es de esas chicas que le pones la puerta en la cara y entienden. Bueno, podría hacer un comentario misógino sobre eso. El caso es que la chica no estaba en el bar por casualidad, sino que el sueño erótico de toda su vida era ser comida por el locutor radial, y ahora que puede hacerle la vida imposible, hará todo a su alcance para hacerrrrrrlo suyo... SUYO... SUUUUUUYYYYYYOOOOOO... (cucú-cucú-cucú...).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Los '60s habían sido una buena década para Clint Eastwood, que consiguió zafarse de esa profesión criptogay que es el modelaje masculino, para ingresar a la arena de los gladiadores con la Trilogía del Dólar, y muy en particular con "El bueno, el malo y el feo". Pero como decíamos, Clint es mucho Clint, y tenía las cosas claras. No iba a quedarse encasillado en el papel de rudo vaquero para siempre. Con los años nos hemos acostumbrado a lo gran director y a lo buen actor que es Clint Eastwood, pero en esa época, el público tenía que verlo en otras cosas y darle la oportunidad. En 1971 descargó dos rectos contra el mentón. Uno de ellos fue haber aceptado un rol que había sido rechazado por (miren qué cosas) Frank Sinatra y John Wayne, que era nada menos que el protagónico de "Harry el Sucio", y que lo hizo tan suyo que nadie nunca más pudo decir como él aquello de "make my day" (bueno, ésa no es de "Harry el Sucio" sino de una de sus secuelas, de "Impacto fulminante", pero es que como he dicho... ¡Clint es mucho Clint!). El otro fue haber tenido la oportunidad de dirigir por primera vez. Le dijeron que bueno ya, que le aceptamos que usted dirija, señor Eastwood, pero es que la gente no va a ir a verlo por director, que para eso ya está Woody Allen, así es que queremos que usted la protagonice, ¿vale? Eastwood dijo "vale", y dirigió y protagonizó "Obsesión mortal" (bueno, "Play Misty For Me", el título original es chupetecientas veces mejor). De ahí que veamos a Blondie el Sucio, como decíamos, en un rol tan improbable como el de locutor radial (a ese paso, veremos a Clint Eastwood promocionando mi adorado Whiskas...). Su debut no sólo nos mostró que Eastwood era algo más que sólo una cara bonita, sino que además, sabía dirigir, ¡y cómo! Bueno, la carrera directorial de Eastwood se ha prolongado casi cuarenta años desde entonces, y se ha ido sembrando de pelis como menudos pedruscos de ésos de carbono y que bien tallados brillan y son el mejor amigo de la mujer. Como ésta.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Para redondear la idea anterior: es un formidable ejercicio directorial de Clint Eastwood. Aquí, Eastwood muestra que maneja los mecanismos del thriller como nadie. Es cierto que el tema de la obsesión contra un tipo cualquiera o no tan cualquiera, será recurrente en el cine posterior ("Atracción fatal", "El fanático", "Fijación", y si estiramos un poco el elástico podríamos incluir "Infidelidad" también, porque a ver si el franchute de mierda no tiene rasgos obsesivos tampoco...), pero, y he aquí la maestría, lejos de devaluarse, esta peli sigue siendo un rotundo kickass. Puede que su inicio sea un poco moroso, y se deja ver para dónde van los tiros, pero a medida que la trama va avanzando, ya no suelta. Una narración concisa y pulcra, personajes manejados con destreza, y basarse en las buenas actuaciones en vez de lo outrageuos, consiguen el milagro de que esta peli no haya envejecido (casi) ni un solo día desde sus fechas.
-- Jessica Walter. Podríamos decir muchas cosas sobre Clint Eastwood, que aquí está supremo como de costumbre, pero la que se roba el plato es definitivamente ella, convirtiendo a su personaje de Evelyn Draper en una de las peores herederas de Eva que nos ha entregado el cine. Es que la ves y te ríes de Glenn Close en "Atracción fatal", porque acá vemos a una flipada el doble de pirada. Si les suena el nombre de Jessica Walter en alguna parte, es porque ella era la matriarca de "Arrested Development" (¡es que te...!), pero acá, está joven hasta lo irreconocible, e incluso mostrando carrocería (un topless fugaz por ahí, que muestra una impecable academia además de la parte actoral). El fuerte aquí es que a diferencia de la Glenn Close de "Atracción fatal", que huele a mantis religiosa desde kilómetros a la distancia (cuándo aprenderás a mantener la pija en tu sitio, Michael...), Evelyn Draper parece la criatura más inofensiva sobre la Tierra, y cuando empieza a revelar sus perturbaciones mentales, podrían ser los tics y manías característicos de cualquier otra chica enrollada (lo que tiene por su parte la interesante sublectura de que en toda chica "normal y corriente" yace agazapada una Evelyn Draper en potencia... para temblar, si me preguntan). Es sólo muy poco a poco que ella empieza a cruzar la línea y se descubre a sí misma como lo que es, e incluso cuando eso sucede, se ve a sí misma como una pobre víctima de las circunstancias y se apodera por completo del control de la situación, y ni siquiera te diste cuenta sobre desde qué dirección apareció el tren. Trata de no ver esta peli cuando recién estés saliendo con una chica, porque hay serio riesgo de sugestión aquí...
-- El soundtrack juega un papel discreto, pero destacado (lógico, el protagonista es un DJ). El título original alude a que Evelyn Draper pide recurrentemente al locutor que toque la canción jazzística "Misty", de Erroll Garner. De asociarla con Evelyn Draper, terminas detestando el tema en cuestión. Pero no es culpa del tema, tampoco. Habla bien de cómo está integrado en la peli, y por qué no decirlo, crea el juego de palabras en inglés, que no se puede traducir al castellano ("Play Misty For Me" juega con el doble sentido de "play" como tocar una canción o jugar un juego, y por tanto, podría ser indistintamente, y traduciendo de manera muy liberal, "Toca la canción 'Misty' para mí", o bien "Juega al misterio conmigo", recordemos que "misty" significa "niebla" o "neblina" en inglés... juegos de palabras que en la traducción al español se pierden, en particular con un título tan horrendo como el que nos vemos obligados a consignar).
IDEAL PARA: Meterse susto psicológico a la vena, del bueno y brutal.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1971,
Asesino Psicópata,
Mujer Perversa,
Relación Obsesiva
jueves, 5 de junio de 2008
"Sin lugar para los débiles" (2007).

-- "No Country for Old Men". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Joel Coen y Ethan Coen.
-- Actuación: Tommy Lee Jones, Javier Bardem, Josh Brolin, Woody Harrelson, Kelly Macdonald, Garret Dillahunt, Tess Harper, Barry Corbin, Stephen Root, Rodger Boyce, Beth Grant, Ana Reeder, Kit Gwin, Zach Hopkins, Chip Love.
-- Guión: Joel Coen y Ethan Coen, basados en la novela de Cormac McCarthy.
-- Banda Sonora: Carter Burwell.
-- "Sin lugar para los débiles" en IMDb.
-- "Sin lugar para los débiles" en la Wikipedia en español.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Texas, 1980. Too es descampao abieeerto. Un cazador de antílopes se encuentra haciendo su día, cuando de pronto se encuentra con unas camioneeetas. Las explora. Parece un tiroteo. Nadie ha sobrevivíiio. El cazador se encontra pasí una valija con dos millones de los veeerdes. Y se la lleva. Pero para su desgracia, resulta que el cazador tiene concieeencia. Porque uno de los agónicos de la galería de tiro le ha pedío aaagua. Y el cazador se la lleva, sólo para acabar tiroteado por otros extraaaños. Pero de buena se libra haciéndose el zambullíiio, después de lo cual le pide a su esposa que desaparezca porque las cosas se van a poner muy maaalas. Ahora tiene a un extraño asesino que se le ha corrío el teeejo, y también lo está persiguiendo un sheriff, sí señó. Y el resto de la peli va de los tres tipos que se van tiroteando unos a oootros.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Los Hermanos Coen ya tienen más que labrada su reputación a punta de dos décadas de carrera. Puede decirse de ellos, que han conseguido a punta de trabajo y oficio, lo que el talento no ha sido capaz de brindarles. ¡¡¡ABOMINACIÓN!!!, me dirán por ahí. ¡¡¡HEREJÍA!!!, rasgarán vestiduras más allá. Sí, ya los oigo. Y lo repito. Los Hermanos Coen carecen de talento, de esa genuina y verdadera chispa de inspiración. Su cine es muy de ellos, sí. Es muy personal, también. Es muy de autor, correcto. Pero es que siempre han filmado la misma peli una y otra vez. Los Coen son los Rammstein del cine: si te gusta un disco de Rammstein, te gustarán todos, y si no te gusta, no te gustará ningún otro, porque son todos clónicos que ni el Mundo Feliz, oigan. Hay dos tipos de pelis de los Coen, que son el policial absurdo ("Simplemente sangre", "Muerte entre las flores", "Fargo", "El quinteto de la muerte"), y la extravagancia con tintes de policial absurdo ("Educando a Arizona", "Barton Fink", "El gran salto", "El amor cuesta caro"). Vista una, vistas todas. Con variaciones sutiles, sí, pero para el espectador casual, vista una, vistas todas. Así es que "Sin lugar para los débiles" es simplemente otra más a la lista. El problema con los Hermanos Coen es que parten de una filosofía escéptica a ultranza, y en este afán digno de Pirrón (nota: el filósofo escéptico griego que no le hacía el quite a los carros porque pensaba que no existían ni eran reales, y por tanto, no podían atropellarle, por si no se toman la molestia de seguir el enlace que les dejé) simplemente no hay lugar para ninguna clase de discurso. Piénsenlo. ¿Qué van a decir, si su discurso es la negación de todo discurso posible? No les queda más que quedarse en silencio. Los Coen, para ser congruentes hasta el final, deberían haber hecho esto, es decir, no rodar nunca ninguna peli, porque simplemente rodar pelis no sirve. O bien, como gran concesión al pluralismo en medio de un mundo semidevorado por los creyentes en tantas cosas (en santerías, en ETs, en happy ends, en que el dinero no hace la felicidad...), haber rodado una, sólo una, para dejar claro el punto, y nada más. Con "Sin lugar para los débiles" vienen pasándose de listos por, ¿cuánta vez...? Bueno, eso no importa. Si el sistema financiero es capaz de fagocitar y vender como souvenir a enemigos del capitalismo como Bob Marley o el Che Guevara, por qué no iba a hacerlo con un par de cineastas que, al final del día, igual tienen que llevar pan y agua a la mesa de cenar...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Cualquiera podría inferir, de la parrafada anterior, que esta peli es mala. No lo es. Simplemente es reiterativa, en relación a otras pelis de los Coen. Los Hermanos Coen dan una y otra vez el mismo discurso sin parar, de manera que no vale la pena devorarse la filmografía completa de ellos (en cualquier caso, si desean ser más valientes que el General Gato y desean saltar de hacer comentarios de pelis a rodarlas, y quieren dárselas de cineastas noir, vayan a la fuente y vean el cine clásico de Bogart y CIA Ltda., y sáltense el clon postmoderno coeniano). Los Hermanos Coen tienen buena vena para filmar: encuadres sólidos, personajes más o menos interesantes (todo lo que pueden serlo, habida cuenta de que si la premisa es el escepticismo, sus personajes no pueden ser héroes, ni demonios, ni personas de carnihueso... en definitiva no pueden ser nada más que abstracciones corriendo sobre el mapa)... En definitiva, aunque no tengan el talento ni exceso de creatividad (bueno, salvo por algún destello por ahí, que a ningún cineasta le falta el Demillegeist), sí tienen el oficio, y "Sin lugar para los débiles" es una muestra más de esto. Dicho en plata: en cuanto a trama y narrativa, esta peli no los va a decepcionar. La persecusión entre los tres hombres mantiene la tensión, a pesar de que en estricto rigor nada está sucediendo en pantalla (el maletín con dinero en realidad es un pretexto para que los personajes hagan cosas, y al final, SPOILER GRUESO A CONTINUACIÓN, no queda demasiado claro qué demonios pasó con el maletín, ni tampoco importa demasiado), y sólo aquellos minutos finales con el sheriff diciendo sandeces, deslucen un poco todo lo conseguido. Aunque ésta es una peli escéptica, así es que tanto más da que salga el sheriff diciendo sandeces como un gran final. O que vengan los marcianos desde el Cuarto Mundo bailando el chachachá. O que, puestos a arrendar el DVD (¿queda alguien que los arriende en vez de darle al Torrent?), nos saltemos la escena, o veamos la peli en orden inverso y parados de cabeza.
-- Las actuaciones son... No son malas, pero tampoco es que deban ser las mejores del mundo. Si tienes una peli que es un Western crepuscular, en donde la ambientación en 1980 es nada más que un dato porque podría ser cualquier fecha entre 1940 y 1990 (o más amplio aún), y en la cual los personajes son mortecinos porque no creen en nada y se agarran a tunazos de una manera casi sin sentido, entonces no vas a esperar que sean servidos por grandes actuaciones. Javier Bardem impone cierta presencia como el psicópata que mata gente utilizando un pistón de esos que te clavan un clavo en la cabeza del ganado, pero tampoco va a pasar al Top Ten de los más recordados psychokillers del cine hollywoodense, más allá del lamebotismo cultureta que en su minuto encontró cool alabar al españolito que rodaba para los Hermanos Coen. Tommy Lee Jones hace más o menos su papel de siempre, y es difícil dirimir hasta qué punto la desgana es del personaje, y hasta qué punto del actor que lo encarna. Josh Brolin como el joputa que se lleva el maletín, es un tipo que está ahí simplemente para matar o ser muerto, y sanseacabó. Quizás el único personaje con algo de vidilla en todo esto es la esposa del tipo, interpretada por Kelly Macdonald, y que es una especie de lucecilla en medio de todo este panorama tan, no diré oscuro, pero sí bastante opaco (cómo nos cambia la vida, esta misma Kelly Macdonald una década atrás, en "Trainspotting", hacía un ultrasecundario como la recordada chica que se viola al prota, en el primer tercio de peli... los que la vieron saben a qué escena me refiero).
IDEAL PARA: Fanáticos acérrimos de los Hermanos Coen, y también para quienes no los conozcan y quieran enterarse de qué va su cine.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES".
-- (Ir a la página). Comentario en La Página Definitiva.
-- (Ir a la página). Comentario en CineCineCine.com.
-- (Ir a la página). Comentario en Espectra Films.
-- (Ir a la página). Comentario en Panfleto Negro.
VIDEOS.
-- Trailer [en inglés, con subtítulos].
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2007,
Asesino Psicópata,
Policías
domingo, 28 de octubre de 2007
"Psicosis" (1960).

-- "Psycho". Estados Unidos. Año 1960.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Anthony Perkins, Janet Leigh, Vera Miles, John Gavin, Martin Balsam, John McIntire, Simon Oakland, Vaughn Taylor, Frank Albertson, Lurene Tuttle, Patricia Hitchcock, John Anderson, Mort Mills. Estados Unidos.
-- Guión: Joseph Stefano, basado en la novela de Robert Bloch.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.
-- "Psicosis" en IMDb.
-- "Psicosis" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Y Dios creó a la mujer, y la mujer creó al pecado. En un motel parejero, a la hora de almuerzo para los felizmente casados y los solteros felices o infelices, y de ñurriñurriñurri para los infelizmente casados, una parejita tiene uno de esos encuentros de alto voltaje, como prolegómano a una discusión en la cual si nos seguimos viendo, si no nos seguimos viendo, si somos amigos, si nunca vamos a ser amigos, si igual quiero darte del modo en que un amigo no le da a una amiga, vamos... Lo de siempre. La señorita (lo que los demás ven como señorita, porque nosotros ya sabemos que es tan turbia que se la pasa metida en moteles a la hora en que la gente decente almuerza comida en vez de hombres) acude luego al turno de la tarde en su trabajo de secretaria en una agencia de trapicheo de bienes raíces. Allí caen en sus manos 40.000 dólares en efectivo. Entonces, al pecado de la lujuria nuestra no tan virginal prota rubia le añade el de la codicia, porque en vez de ir a depositarlo al banco como su buen jefe manda (¡y por favor, que da pena, este jefe sí es un pan de Dios!), simplemente toma su vehículo y parte como alma que se la lleva el diablo, a reunirse con su amorcito en otra ciudad, y con los 40.000 de propina. Pero en el largo camino llega la noche, debe descansar, y finalmente es interceptada por un oficial de la ley. La chica trata entonces de añadir el embuste a la estafa y a la lujuria, pero no le resulta; el oficial se huele algo raro, y empieza a seguirla. La joven decide entonces desviarse de la carretera principal y derivar hacia un camino secundario, en donde encuentra un motel de aspecto más o menos gótico y abandonado. Allí podrá por fin descansar de las peripecias de su viaje y recorrido, o al menos así debería ser. Porque el tipo del motel, un fulano de buenos modales y actitudes raras llamado Norman Bates, tiene su propia peculiar relación con su madre, la cual podría derivar en, bueno, ya saben, la escena de la cortina en la ducha y todo eso... ¡Por el amor de Dios, por qué tengo que estar reseñando estas cosas, si ya todo el mundo se la sabe! Es como cuando Troy McClure, el actor de los Simpsons, dijo: "todo Estados Unidos estuvo pendiente de quien le disparó a Montgomery Burns... después se descubrió que era la bebé" (thanks, Troy, yo no había visto el capítulo todavía)...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
¿Qué demonios se puede decir de nuevo sobre esta maravilla y obra maestra del Séptimo Arte, tan catedralicia que hasta aguanta ser vista doblada al castellano sin resentirse en lo más mínimo, que ya no se haya dicho con anterioridad? Hagamos un poco de historia. Estaban cerrándose los '50s, la época de oro de Alfred Hitchcock, con pelis como "Extraños en un tren", "La llamada fatal", "La ventana indiscreta", "Para atrapar a un ladrón", "Vértigo" e "Intriga internacional" entre otras, y ya se olía un ambiente distinto. Hitchcock era un director sofisticado y elegante, y por lo tanto calzaba bien con la época del baby boom, que después de la Segunda Guerra Mundial era puro glamour y etiqueta. Sin embargo, ya se olfateaba en el ambiente el olor de los mugrosos beatniks y de esos desquiciados que bailaban un ritmo nuevo, ¿cómo es que se llama esa nueva gimnasia acrobática...? ¡Ah, sí! Rock 'n' Roll. Y Hitchcock, hombre que jamás le temió a los riesgos, decidió circular hacia otras aguas. En esas circunstancias, surgió un asesino en serie llamado Ed Gein, que se hizo famoso por sus curiosas aficiones necrofílicas (decoraba su casa con partes y órganos corporales de sus víctimas, se hacía ropa con su piel... nada que no hayamos visto en series como "Expediente X", "Millennium" o "Profiler"). Ed Gein inspiró a un montón de personajes, como el Buffalo Bill de "El silencio de los inocentes" o el Leatherface de "La masacre de Texas", y también inspiró a un escritorzuelo de segunda llamado Robert Bloch, que había partido siendo al Círculo de Lovecraft (ya saben, los Mitos de Cthulhu) como el Robin de Batman (¡santos abismos primordiales, Howard!), y que después se hizo de un lugar en el imaginario literario cutreta a punta de novela pulp tras novela pulp. Esta novelita que escribió Robert Bloch, antiguo escritor de mitos cosmogónicos lovecraftiano devenido en autor de serie B, cayó en el escritorio de Alfred Hitchcock, quien a la fecha estaba interesadísimo en el mundo de las pelis de serie B, que en los '50s eran grito y plata. De manera que Alfred Hitchcock, sin olvidar los resortes del cine de suspenso de toda la vida (de toda SU vida), adaptó la novela de Robert Bloch. Y de paso, creó ya no digamos una próspera franquicia ("Psicosis II", "Psicosis III", "Psicosis IV", el remake "Psicosis" de 1998, y vamos a ver qué más se le ocurre a algún iluminado en las altas esferas hollywoodenses), sino también un modo de ver y entender el cine. Para que nos entendamos, Alfred Hitchcock no creó el cine de asesinos psicópatas en el cine, el cual por cierto existía desde antes, pero sí fue quien le dio su forma moderna y actual. Díganselo si no a Chris Carter, que se hizo una mina de oro con asesinos seriales que siguen el patrón del pirado de "Psicosis" casi por el manual.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Ya lo dijimos, es una película fundacional. Norman Bates es el abuelito Matusalén de una larga y frondosa genealogía de personajes psychokillers en el cine. Sin Norman Bates, no tendríamos más remedio que concluir que personajes como Leatherface, Buffalo Bill, Hannibal Lecter, Jason Vorhees (¡particularmente Jason!), Freddy Krueger o Jigsaw fueron creados prácticamente por generación espontánea. Los asesinos anteriores podían ser psicópatas como la chiquilla angelical de "La mala semilla" de 1956 (una buena recomendación si es que después de ver "Psicosis" quieren ahondar un poco más), o tener comportamientos al filo de lo moralmente permisible como las asesinas confabuladas de "Las diabólicas" de Cluzot (1955, remake en 1996 con Sharon Stone e Isabelle Adjani), pero en "Psicosis" es la primera vez que vemos al asesino psicópata no sólo como protagonista absoluto, sino como un ser humano capaz de disolver las fronteras del bien y del mal (en las otras dos, por contraste, sabíamos que las chicas estaban obrando mal y había pocas posibilidades de simpatizar con ellas, al menos para la moral de su tiempo). En ese sentido, y aunque rodada con espíritu de serie B de los '50s por un especialista en el stilish '50s, "Psicosis" preludia el enorme giro moral que vendrá en los '60s, con el hippismo y toda su contracultura disolvente de los valores éticos sociales preestablecidos. "Psicosis" no es sólo una película: es también un hito histórico del cine.
-- La manera magistral en que Hitchcock trata la historia. En la novela original, el tema central siempre es Norman Bates. En la película, en cambio (y trataré de no abundar en esto, porque hay ríos de libros y bits sobre esto), todo el énfasis de la primera mitad está dado en el personaje de Marion Crane, haciéndola atrayente por la vía morbosa: va a moteles para citas furtivas con su amante, roba dinero... la chica buena-pero-mala-pero-buena de toda la vida, vamos. Y después, a mitad de la película, por la famosa escena de la ducha mediante, todo eso no importa más, porque asistimos a una trama aún más sórdida y depravada, cual es la historia de Norman Bates. De la que no diremos más (además, buscando un poco en Google aparece).
-- Norman Bates, por sí mismo, es por supuesto un gran personaje. Incluso le perdonamos a Hitchcock el psicologismo barato de postín, propio del cine de los '50s, o más de alguna imprecisión psiquiátrica en la que incurre, con miras a aumentar el suspenso (un paciente con la afección psiquiátrica de Norman Bates no se comporta de la manera en que la película señala que lo haría). Anthony Perkins está en estado de gracia, y eso se nota, porque nunca más volvió a tener un gran rol por el cual destacarse (actuó después, aparte de las secuelas de "Psicosis", en pelis como la magistral "Asesinato en el Expreso Oriente", o ese intento Disney por colgarse a la moda Star Wars que fue "El abismo negro"). Quizás en algo influyó el hecho de que el propio Perkins estuvo en tratamiento psiquiátrico durante bastante tiempo, y que por eso los roles de psicópata le venían bien (trató de ingresar a Broadway como el Fantasma de la Opera, en la obra de Andrew Lloyd Weber, aunque perdió el rol). Por otra parte, Anthony Perkins era bisexual, en una época en la cual se consideraba a la homosexualidad como una aberrante desviación sexual; debió entonces haber gozado como chino interpretando a Norman Bates, ¿no?
-- El resto del elenco está también como corresponde. No en balde, y a pesar de venir dando de qué hablar en varias pelis anteriores ("Mujercitas", "Scaramouche", "Viviendo su vida" con la dupla Martin/Lewis, "Policía corrupto"), fue aquí donde Janet Leigh se consagró en gloria y majestad. Y por qué no decirlo, quedó marcada por el rol para siempre (su siguiente rol fue "El candidato del miedo", la versión de 1962, y desde ahí pasó a los telefilmes y series de TV). El trío de protas restantes (Vera Miles como la hermana de la chica que fue a dar hasta la ducha de un motel, John Gavin como su amante en el mismo año que interpretaba a Julio César en "Espartaco", y Martin Balsam como el investigador privado) están también bien ajustados en sus roles, aunque sin excesivos desplantes actorales, contribuyendo por tanto a una peli redonda.
-- La banda sonora. En la actualidad es casi un lugar común escuchar los violincitos de "Psicosis", pero cuando el gran Bernard Herrmann la compuso en 1959, era literalmente reventarle los tímpanos a la audiencia, acostumbrada por aquel entonces a música de violines, pero suavecita y ñoña a más no poder. Y escuchada hoy en día, sigue siendo una gran banda sonora, que ha sobrevivido a sus depredadores y parodiadores con enorme entereza (incluyendo a la revisión de Danny Elfman para el anodino "Psicosis" de Gus Van Sant). Thanks, Herrmann, por soundtrack concedido.
IDEAL PARA: Ver un clásico obligado del cine.
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+ Alfred Hitchcock,
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1960,
Asesino Psicópata,
Enfermedad Mental,
Motel
domingo, 21 de octubre de 2007
"El juego del miedo II" (2005).

-- "Saw II". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Darren Lynn Bousman.
-- Actuación: Tobin Bell, Shawnee Smith, Donnie Wahlberg, Erik Knudsen, Franky G, Glenn Plummer, Emmanuelle Vaugier, Leigh Whannell, Mpho Koako, Beverley Mitchell, Tim Burd, Barry Flatman, Lyrig Bent, Dina Meyer, Noam Jenkins.
-- Guión: Leigh Whannell y Darren Lynn Bousman.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.
-- "El juego del miedo II" en IMDb.
-- "El juego del miedo II" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Jigsaw sigue con sus andadas. Un tipo cualquiera acaba muerto en otro de los experimentitos de nuestro Mengele del XXI. De manera que los polis se ponen a investigar. El problema es que el hijo del poli ha caído prisionero de Jigsaw. ¿Lo utilizará Jigsaw para extorsionar al poli? Si se han inclinado por la afirmativa, entonces qué poco conocen a nuestro héroe. Porque los polis consiguen llegar hasta Jigsaw, sólo para descubrir que el pobre desgraciado se está muriendo de cáncer. Puestos contra la espada y la pared, porque de nada sirve torturar e incluso amenazar de muerte a alguien que no teme morir, los policías tendrán que jugar el juego de Jigsaw. Y el juego que propone es el siguiente: hay una casa, en algún lugar. La casa está siendo lentamente infiltrada por un gas venenoso que va a matar a todos sus residentes, que por supuesto están atrapados como ratas y no pueden salir. Naturalmente que el poli ve por el circuito cerrado de televisión, y su hijo está ahí. El grupo de personajes encerrados en la casa son de por sí gente temible, en particular porque empiezan a averiguar que varios de ellos han pasado una temporadita en el solarium donde se toma el sol con traje a rayas... Y no sólo deben contender con la dura prueba de Jigsaw, sino que además deben vigilarse bien las espaldas, por si alguno trata de salvarse a sí mismo en perjuicio del grupo... Y para colmo, es la primera vez que alguien de un antiguo experimento, en este caso Amanda, vuelve a verse por segunda vez envuelto en uno de los jueguitos de Jigsaw... ¿Conseguirá el poli adivinar los malignos planes de Jigsaw, antes de que su hijo pase a mejor vida, convenientemente ahumado por los gases venenosos...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Nadie le tenía demasiada fe a "El juego del miedo". Había sido un corto el 2003, y había pasado a largometraje el 2004, rodada en un tiempo irrisoriamente corto, y a un costo infernalmente bajo (algo más de un milloncito de dólares). Pero había recobrado 55 millones de los verdes únicamente en Estados Unidos, y 107 millones en todo el mundo. Money talks, de manera que la secuela era inevitable. Se hizo apuradita, y a toda prisa. En realidad, se le dio luz verde a la secuela el mismo primer fin de semana de "El juego del miedo"... Tuvieron la buena suerte de reclutar a varios de los actores antiguos, y con ello no fue simplemente otra peli con las andanzas de Jigsaw, sino que de verdad hay un sentido de evolución, de que pasan cosas y la trama avanza. Por una vez en la vida, una buena película fue seguida por una secuela igualmente buena.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Consigue la cuadratura del círculo de ser lo suficientemente cerrada y autocontenida en sí misma como para que la aprecie adecuadamente quien no ha visto la primera, y de rescatar suficientes elementos de la anterior para que el espectador que va a por la secuela no pierda interés. No sólo Jigsaw es el importante aquí, sino también varios secundarios de la primera, que en la otra iban casi de comparsas, y aquí tienes roles bastante más relevantes, en particular Amanda (Shawnee Smith) y la incombustible agente Kerry (Dina Meyer, a quien adoramos desde que se duchó con un equipo completo de hombres como un soldado cualquiera en la militarista "Invasión"). De todos modos, el plan es completamente nuevo y las víctimas también, por lo que la conexión con la primera no es tan fuerte como para que tengamos que haberla visto con poca anticipación para refrescar la memoria. Y más no se puede adelantar, sin destripar el argumento y las inconcebibles vueltas de tuerca incluidas.
-- Es más macabra que la anterior, y Jigsaw se divierte más. Si te gustan las pelis con gore, te gustará ésta más que la primera (bueno, es la tendencia de los tiempos, no por nada cuando vieron cómo se forraban con "El juego del miedo", en la competencia no tardaron nada en sacar su propia franquicia, la de "Hostal" y secuela).
IDEAL PARA: Ver una secuela que, por una vez, está en plena forma, respecto a una primera película también en buena forma.
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+ Darren Lynn Bousman,
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2005,
Asesino Psicópata,
Policías,
Suspenso
"El juego del miedo" (2004).

-- "Saw". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: James Wan.
-- Actuación: Leigh Whanell, Cary Elwes, Danny Glover, Ken Leung, Dina Meyer, Mike Butters, Paul Gutrecht, Michael Emerson, Benito Martínez, Shawnee Smith, Makenzie Vega, Monica Potter, Ned Bellamy, Alexandra Bokyun Chun, Avner Garbi.
-- Guión: Leigh Whanell, sobre una historia de éste y de James Wan.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.
-- "El juego del miedo" en IMDb.
-- "El juego del miedo" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Abres los ojos, y ¡sorpresa! No estás donde se suponía que debías estar. Estás esposado a un tubo, dentro de un baño inmundo como cubrecamas de estudio porno, y no tienes la llave cerca. Y frente tuyo tienes a otra persona, también esposada. En esta tensa situación, ambos personajes deben comenzar a hablar. Uno de ellos revela ser médico, y hace memoria sobre un incidente ocurrido hace algo de tiempo en el hospital, un incidente que involucra a un fulano conocido como Jigsaw, que goza torturando psicológicamente a sus víctimas, exponiéndolas a situaciones límite para que puedan sobrevivir. En paralelo, la policía trata por todos los medios de descubrir a Jigsaw, sin resultados. Aunque no falta el detective nigga que trata de agarrarlo por todos los medios. Los sujetos prisioneros consiguen dar con una pequeña grabadora, en la cual aparece la voz de su secuestrador. En ella, se les declara que están en un juego por sobrevivir. Para eso, uno de ellos deberá matar al otro. La cuestión es que, estando esposados, no pueden alcanzarse mutuamente. Pero no hay problema: Jigsaw ha dejado cerca de ellos un par de serruchitos, con los cuales pueden cómodamente amputarse la pierna, y entonces, con el chonguito restante, arrastrarse hasta dar muerte al que sea demasiado cobarde como para perder un miembro. El médico, por su parte, está un poco presionado. Resulta que su esposa y su hija han sido emboscados, y si no lleva a cabo el cometido que se le encarga dentro de un determinado plazo, ellas morirán. En el proceso, irá descubriendo también que no todo es lo que parece, y que Jigsaw juega retorciendo el plan dentro del propio plan. ¿Conseguirán escapar antes de que venza el plazo, y Jigsaw dé buena cuenta de ellos...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Acercándose el cambio de milenio, las pelis de terror se pusieron nuevamente de moda. Es más, lo que antaño era serie B y carne de tienda de arriendo de videos, ahora pasaban a ser producciones de buen pelaje, e incluso alguna que otra con estrellas de cierto peso. Pero después del abuso de la fórmula, en particular con baldes para escupir como "Todavía sé lo que hicieron el verano pasado", el género del psycho-killer parecía querer tomarse un nuevo descanso. ¡Ah, pero no contaban con la llegada de George W. Bush! Es un hecho que, cuando el mundo está en crisis potencial, las pelis de monstruos (sean psicópatas, vampiros, etcétera) se tornan plato común en la mesa de los cines. Ahí están las pelis de monstruos de la Universal en los '30s ("Drácula", "Frankenstein"...), las pelis sobre monstruosas hormigas atómicas mutantes y otros monstruosos monstruos atómicos mutantes en los '50s ("El monstruo de la laguna azul"), y el cine de asesinos seriales en los '80s ("Pesadilla en la Calle Elm", "Martes 13")... En el 2004, bajo la irrupción de una serie de pelis de terror japonés o inspiradas en él ("Ringu", "El aro", "El grito", "El ojo"), el cine yanki se puso a la altura. Jigsaw es, sin lugar a dudas, el primer gran asesino serial del cine yanki en el XXI. Y capturó tanto la atención de la gente, que se ha puesto a parir secuelas como loco ("El juego del miedo II", "El juego del miedo III", la sobreviniente "El juego del miedo IV")... (UPGRADE: "El juego del miedo V", "El juego del miedo VI"... y a ver hasta dónde llegarán estos porfiados, productores y followers). (UPGRADE AGAIN: Hasta "El juego del miedo VII". Y eso si no hacen eso que está tan de moda, reboot que le dicen).
¿POR QUÉ VERLA?
-- ¿Por qué Jigsaw es un personaje tan atractivo? ¿Qué hace de Jigsaw el Freddy Krueger o el Jason Voorhees del 2000? Y, ya que nos preguntamos esas cosas, ¿por qué los viejos y venerables Freddy, Jason, Myers y compañía ya no infunden el respeto que solían...? Una posibilidad puede ser que estos asesinos hayan sido demasiado puteados por infinitas secuelas (incluyendo la anodina "Freddy vs. Jason", también del 2004), pero otra es que mantengan un aura de represión y puritanismo sexual. En Jigsaw, el componente sexual está ausente por completo. Además, Jigsaw es (hasta el momento por lo menos) un asesino "realista", en el sentido de que no tiene poderes paranormales ni es sobrenatural como sus pares ochenteros. Esto responde bien a una época como el XXI, que en medio de la fiebre informática puede considerársela como ávida de realismo (¿por qué, si no, la oleada de reality shows que invadió la pantalla en su tiempo?). Además, está el componente "médico" del asunto. Jigsaw no es exactamente un asesino, sino una especie de mezcla entre juez que sentencia sobre vidas ajenas, médico que "cura" almas con sus peculiares "tratamientos de choque" e ingeniero que diseña sofisticados sistemas para poner a prueba a sus elementos de trabajo (los pobres humanitos, claro está). En ese sentido, es lógico que Jigsaw refleje como nadie la mentalidad de inicios del XXI, y sea a la Era Bush lo que Freddy y Jason fueron a la Era Reagan.
-- Las actuaciones son bastante buenas, incluso sin la indulgencia que se le suele aplicar a los estándares actorales en las pelis de terror. El que se roba la película por todo lo alto es, claro está, el gran e incombustible Cary Elwes, actorazo como no los hay en leguas a la redonda, al que hemos visto en pelis tan variadas como "La princesa prometida", "Loca Academia de Pilotos", "Las locas aventuras de Robin Hood", "Besos que matan", y un largo etcétera de roles dramáticos y cómicos, siempre bien servidos... y siempre ninguneado, pobre hombre. Bien, este Elwes es el médico al que se le viene el mundo encima por los manejos de Jigsaw, y una vez más es el mejor. El más bien desconocido Leigh Whannell también lo hace bien, aunque no al nivel de Elwes, pero bien. El resto son casi caracteres de relleno. Monica Potter, insigne (es un decir) compañera de Morgan Freeman en "Telaraña", es la querida esposa en apuros, Dina Meyer hace un rol casi de adorno (no importa, porque en "El juego del miedo II" tendrá revancha), y Danny Glover se luce especialmente como el punto negro de la historia; puede que alguna vez haya sido un gran actor, pero eso no fue en la época de "El juego del miedo", eso claramente.
-- La historia. Por una vez en la vida, puede decirse que el desarrollo de la cinta es verdaderamente impredecible. ¿Quién diablos es Jigsaw? Difícilmente adivinarán por sí mismos. La película de verdad tiene suspenso. ¡Ah! Y con un gran final. Que deja con hambre de secuela. Ya sé que hay secuela, pero después de verla, hasta dan ganas de verla, no como otras que uno las ve casi por cumplimiento del deber... (esto de que la gente espera que uno lo postee todo sobre cine)...
IDEAL PARA: Ver una película de terror que es buena precisamente porque no es SÓLO una película de terror.
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2004,
Asesino Psicópata,
Investigación Criminal,
Rehenes
jueves, 18 de octubre de 2007
"En compañía del miedo" (2003).

-- "Gothika". Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Mathieu Kassovitz. Protagonizada por Halle Berry, Robert Downey Jr., Charles S. Dutton, John Carroll Lynch, Bernard Hill, Penélope Cruz, Dorian Harewood, Bronwen Mantel, Kathleen Mackey, Matthew G. Taylor, Michel Perron, Andrea Sheldon, Anana Rydvald.
-- Guión: Sebastián Gutiérrez.
-- Banda Sonora: John Ottman.
-- "En compañía del miedo" en IMDb.
-- "En compañía del miedo" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Miranda es una psiquiatra muy segura de sí misma, de su poder, de su autoridad y de su entorno... ¡Vamos, como todas! (como todas las psiquiatras, no como todas las mujeres, aunque por otra parte)... Tiene una paciente que le da la lata con que la viola Satán, un amante esposo que vale por dos, en grosor corporal, un colega que anda verde y se le cae la baba por ella (siendo Halle Berry, cualquiera)... Hasta que de pronto, cuando sale de su trabajo, algo sucede. Debe desviarse del camino, y cuando llega, pues bien... Despierta tres días después, no con su bella y provocativa falda de psiquiatra sino con un camisón de loca, en el mismo lococomio en que solía atender, y la están medicando por eso precisamente, por loca. Allí llega el colega amiguete que está verde por ella, y le dice un par de cosas no muy lindas, entre ellas que en los tres días, ella ingresó a la casa de su maridito y lo dejó convertido en filete para la parrilla, y que ahora está insana, etcétera. Miranda no se traga nada, porque verán, ella no está loca (¿quién lo dice?), pero toda la evidencia apunta hacia ella. También termina en la mira de su antigua paciente, la concubina de Satán, que empieza a acosarla. Pero, ¿qué es esa presencia que anda por ahí? ¿Verdaderamente nuestra heroica psiquiatra se ha vuelto loca de remate, o por el contrario, algo sobrenatural anda al acecho?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Después del acelerón que tuvo el cine de terror en los años previos al cambio de siglo (acelerón en cantidad de películas, que no necesariamente en calidad), hubo un declive notable en calidad y cantidad. En medio de todo eso, trataron de rodar este producto que iba a ser más o menos diferente al terror al uso, que era la clásica trama del psicópata en serie a lo Jason Vorhees, resucitada en "Scream" y "El juego del miedo". Lo de "diferente" es relativo, claro está, porque la idea era regresar al viejo y archiprobado terror gótico de ambientación y atmósfera de castillo medieval, sólo que esta vez el castillo no iba a ser tal, sino una institución psiquiátrica penitenciaria que parece haber sido construida con los planos del Arkham Asylum. Y para no correr riesgos, llamaron a Mathieu Kassovitz, que en el intertanto se había construido un nombre en esto del cine de pelos parados con "Los ríos de color púrpura". El resultado prometía, y mucho, así es que... ¿qué salió mal, en definitiva? ¿Falta de riesgo, quizás...? ¿Exterminar con hachas a los productores Joel Silver y Robert Zemeckis, tal vez, para que no metieran sus sucias y sarmentosas garras en esto...? Sea lo que sea, no es como para crucificarla de la manera en que lo hizo la crítica en sus días, aunque tampoco para reivindicarla con animus frikandi, si me entienden...
¿POR QUÉ VERLA?
-- La premisa central es buena a rabiar, y el argumento básico construido a partir de ella también es interesante. Como siempre, lo más simple funciona: se trata de una persona que tiene autoridad sobre otras, la ejerce de manera autocomplaciente y rutinaria, y de pronto se ve despojada de esa autoridad y arrojada con la misma gente que antes debía liderar, y que ahora tiene la ocasión de vengarse. Es la pesadilla de cualquier persona, la de perder el estatus social y terminar como un paria. Para peor, ese estatus social venía con la etiqueta de "soy psiquiatra y por tanto yo defino lo que es la realidad", por lo que se permitía una trama de visos filosóficos sobre qué es la realidad y todas esas zarajandas post-Mátrix. La idea de que además ni siquiera la propia protagonista (ni nosotros como público) supiéramos si ella era inocente o no, tenía fuelle. La manera de enhebrar los móviles y los personajes para vincularlos con un asesino serial, también. En ese sentido, si uno elimina los elementos más pop-corn del asunto, queda un aceptable thriller de suspenso ("aceptable" no quiere decir "bueno", entendámonos). Sí, es definitivo. Quizás con más riesgo hubiera sido una pequeña obra maestra del terror, e incluso del cine en general. Aunque con más riesgo la Humanidad habría terminado tiempo hace con las guerras y el terrorismo, si no es mucho pedir...
-- En cuanto a las interpretaciones, sin ser especialmente lucidas, cuadran bien con la trama. Halle Berry construye un personaje más o menos creíble, si exceptuamos algunos diálogos bastante cretinos, considerando que ella es psiquiatra (aunque alcanza quizás el bronce, porque el oro del cretinismo se lo lleva la psiquiatra interpretada por Nicole Kidman en "Batman eternamente"). Robert Downey Jr. pasea su personaje de siempre, y en algún punto pareciera que estuviera tratando de seducir a Ally McBeal otra vez. Penélope Cruz hace lo que puede, y no deja de inspirar cierto morbo, aunque su personaje podría haberse aprovechado mejor.
-- La banda sonora acompaña bastante bien, con un correctísimo trabajo de John Ottman, quien ya había mostrado lo suyo en "X-Men II" (también en "Superman regresa", "Los Cuatro Fantásticos", "Celular" y "El cocodrilo", aunque parece sentirse más cómodo creando atmósferas sónicas que dando empaque a la acción pura y dura). "Correctísimo" no significa, por supuesto, que ustedes irán a comprarse el CD corriendo a la tienda, kids, pero sí que no cae en algunos vicios como el machacón golpe de sonido que supuestamente sobresalta a la platea (ya no, porque tanto lo usan que uno hasta lo espera) y cosas así. A propósito, cuando hablamos de "banda sonora" no nos referimos al tema de Limp Bizkit, el cual claramente le queda grande a Fred Durst y compañía.
IDEAL PARA: Ver una película gótica con buenas intenciones y resultados discretos.
Busca otras películas relacionadas:
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+ Halle Berry,
+ John Ottman,
+ Mathieu Kassovitz,
+ Penélope Cruz,
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2003,
Asesino Psicópata,
Fantasmas,
Gótica,
Psiquiatras
domingo, 7 de octubre de 2007
"Malta con huevo" (2007)

"Malta con huevo". Dirigida por Cristóbal Valderrama. Protagonizada por Diego Muñoz, Nicolás Saavedra, Javiera Díaz de Valdés, Manuela Martelli, Mariana Derderián, Patricio Díaz, Alejandra Vega, Aline Küppenheim. Chile. Año 2007.
¿De qué se trata?
Las cosas funcionan mal para Vladimir, un escultor al que ha dado de baja la veterana pero aún de buen ver Aline Küppenheim, y que ha terminado con sus cosas en la calle por no pagar el arriendo (¿y cómo, si es un vago de porquería?). En eso, casi como caído del cielo, aparece un viejo amigo del Cole, que ahora trabaja en un laboratorio. Este amiguete se lo secuestra a una picá en la que sirven la vieja y gloriosa malta con huevo, trago al que pronto nuestro escultor se hace adicto. Tras una poca de manipulación, nuestro heroico escultor termina convenciéndolo de que deberían irse a vivir juntos. O algo así, al menos. Las cosas se complican cuando aparece la novia del amiguete del laboratorio, que es una chica de curvas más o menos peligrosas (bueh, más tonicidad muscular de gimnasio que curvas, pero no importa), y con la cual no hay onda... pero sí. Y se complican aún más cuando esa onda acaba en el mueble de dormitada y relajación conjunta. Y se complican aún peor cuando aparece una chica media gótica y media darkie y entera rara que le echa flor de maldición encima. Y acaban de complicarse cuando descubre que todo el enredo podría estar asociado a una misteriosa nueva capacidad, la de viajar por el tiempo... ¿"Acaban de complicarse", dije...? ¡Por el contrario, las complicaciones recién comienzan...!
El espíritu de los tiempos.
¡Ah, venerable Hitchcock, cuán larga es tu sombra! Mira como son las cosas, Alfredito, hasta acá llegó tu sombra. Lo soltaré desde ya. El argumento de esta peli ya lo habíamos visto, y se llama "Psicosis"; sólo que la otra iba de pirados y ésta va en clave de ciencia ficción, o algo por el estilo. No abundaré en los más que evidentes paralelismos entre ambas tramas, pero sí coinciden ambas en contar una historia particular hasta la mitad de la película, y después de la mitad, el carrete entero se rebobina para mostrarnos que la peli no se trataba de una cosa sino de otra bien distinta; también coinciden en que el elemento más importante de la trama, la malta con huevo, así como los 40.000 dólares de "Psicosis", no son sino un McGuffin para hacer entrar la historia en vereda, porque daba lo mismo que fuera la malta con huevo o la última bebida energizante del mercado (incluso así hubiera quedado más satírica, aunque menos "chilena"). A falta de mayores antecedentes, especulo que el asunto pasó más o menos como sigue. El señor Cristóbal Valderrama fue a una Escuela de Cine. Por lo tanto, allí tuvo que ensartarse a una enorme cantidad de cineastas que los culturetas consideran como clásicos, incluyendo esos-cineastas-franceses-que-nadie-ve, insufrilia alemana, viejas glorias del cine mudo que ya no tienen nada que decir...; entre ellos le pasaron de contrabando al gran Alfred Hitchcock, y teniendo que elegir entre imitar al entretenido y ameno Hitchcock o a algún franchute filmando sobre niños con chorrocientos golpes o a algún alemancete cantando las glorias nibelungas en glorioso B/N, se quedó con Hitchcock. Se apropió así del guión de "Psicosis" (quizás de manera inconsciente, le concedo en eso el beneficio de la duda, porque se nota al menos que se la curró para que no se note la similtud), lo adaptó en clave de CF, y VOILÀ! Película habemus.
¿Por qué verla?
- Es una saludable muestra de que la nueva generación de cineastas chilenos se han sacado por fin de encima el pito y el charango, y ahora ruedan cosas entretenidas (o al menos lo intentan), en vez de hacer películas que traten de explorar en el legado precolombino de la identidad nacional en oposición a la cultura imperialista de Estados Unidos que etcétera. Y es que la nueva generación tiene una relación más que cariñosa con el legado cultural del cine cutreta de toda la vida, como por ejemplo el policial serie B ("Límite") o el cine de artes marciales a lo Hong Kong ("Kiltro"). En este caso se trata del cine cutreta de CF. Recordemos que en su tiempo, el cine de Alfred Hitchcock era considerado como meros fuegos de artificio, hasta que su estructura fílmica fue reivindicada y llevada al panteón (en el doble sentido de "Olimpo" y de "camposanto") por las gentes de "Cahiers du Cinema" y otros innombrables del culturetismo intelectualoide europeo. Recordemos también que para el público hispanohablante, el legado de Hitchcock ha sido convenientemente tamizado por Alex de la Iglesia, que tiene su propia bizarrada hitchcockiana en la brillante y delirante "Crimen ferpecto", y que Alex de la Iglesia es también sumamente devoto de la casquería cutre (ahí tienen "Acción mutante", "El día de la bestia", "Perdita Durango")... Así es que ahora viene la versión chilenoide del tándem creativo necrofílico Hitchcock/de la Iglesia. Aunque de pronto tanto discurso metamoderno puede llegar a resultar molesto, después de todo los '90s ya pasaron... (habrá quien encuentre graciosa la escena de postcréditos en la cual vemos una cita nada disimulada a la vieja serie de TV de "El Hombre Increíble", pero yo me reí más de la poca vergüenza, que de la escena en sí).
- La historia de la peli mezcla adecuadamente y en dosis iguales el viejo relato de suspenso policial, con ingredientes de ciencia ficción. De paso, demuestra que no se requieren presupuestos armagedónicos ni efectos especiales desopilantes para contar "una de CF" si se tiene una historia con garra. Porque a lo largo de toda la historia, aparte de algunos efectos de cámara y un poco de ketchup por aquello de cuando hay sangrita fuera de sus tuberías naturales, no hay ningún efecto especial. Y en realidad no se nota.
- Vemos a Javiera Díaz de Valdés en pelotas. Eso está bien. Para desgracia, Manuela Martelli se nos puso fifí y ya no rueda escenas de ésas (las hacía cuando era una donnadie en "B-Happy", y todavía recordamos sus besitos con sabor a leche condensada en "Machuca"). Lo que podría ser síntoma de una tendencia preocupante. Lo que hizo grande y glorioso al viejo cine chileno no era la deprimente reflexión antidictadura ni esa paraconciencia social de la que pretendían (tras)vestirse los directores de ese tiempo, sino que las actrices no le tenían cuco a empelotarse y dejarse succionar por todas partes, algo que los cineastas de hoy en día están dejando preocupantemente de lado para preocuparse de otras cosas, como por ejemplo las ideas, la trama o los personajes. ¡Cuándo aprenderán, oh Bastet, cuándo aprenderán...!
IDEAL PARA: Ver una hitchcockada a la chilena con elementos de ciencia ficción.
¿De qué se trata?
Las cosas funcionan mal para Vladimir, un escultor al que ha dado de baja la veterana pero aún de buen ver Aline Küppenheim, y que ha terminado con sus cosas en la calle por no pagar el arriendo (¿y cómo, si es un vago de porquería?). En eso, casi como caído del cielo, aparece un viejo amigo del Cole, que ahora trabaja en un laboratorio. Este amiguete se lo secuestra a una picá en la que sirven la vieja y gloriosa malta con huevo, trago al que pronto nuestro escultor se hace adicto. Tras una poca de manipulación, nuestro heroico escultor termina convenciéndolo de que deberían irse a vivir juntos. O algo así, al menos. Las cosas se complican cuando aparece la novia del amiguete del laboratorio, que es una chica de curvas más o menos peligrosas (bueh, más tonicidad muscular de gimnasio que curvas, pero no importa), y con la cual no hay onda... pero sí. Y se complican aún más cuando esa onda acaba en el mueble de dormitada y relajación conjunta. Y se complican aún peor cuando aparece una chica media gótica y media darkie y entera rara que le echa flor de maldición encima. Y acaban de complicarse cuando descubre que todo el enredo podría estar asociado a una misteriosa nueva capacidad, la de viajar por el tiempo... ¿"Acaban de complicarse", dije...? ¡Por el contrario, las complicaciones recién comienzan...!
El espíritu de los tiempos.
¡Ah, venerable Hitchcock, cuán larga es tu sombra! Mira como son las cosas, Alfredito, hasta acá llegó tu sombra. Lo soltaré desde ya. El argumento de esta peli ya lo habíamos visto, y se llama "Psicosis"; sólo que la otra iba de pirados y ésta va en clave de ciencia ficción, o algo por el estilo. No abundaré en los más que evidentes paralelismos entre ambas tramas, pero sí coinciden ambas en contar una historia particular hasta la mitad de la película, y después de la mitad, el carrete entero se rebobina para mostrarnos que la peli no se trataba de una cosa sino de otra bien distinta; también coinciden en que el elemento más importante de la trama, la malta con huevo, así como los 40.000 dólares de "Psicosis", no son sino un McGuffin para hacer entrar la historia en vereda, porque daba lo mismo que fuera la malta con huevo o la última bebida energizante del mercado (incluso así hubiera quedado más satírica, aunque menos "chilena"). A falta de mayores antecedentes, especulo que el asunto pasó más o menos como sigue. El señor Cristóbal Valderrama fue a una Escuela de Cine. Por lo tanto, allí tuvo que ensartarse a una enorme cantidad de cineastas que los culturetas consideran como clásicos, incluyendo esos-cineastas-franceses-que-nadie-ve, insufrilia alemana, viejas glorias del cine mudo que ya no tienen nada que decir...; entre ellos le pasaron de contrabando al gran Alfred Hitchcock, y teniendo que elegir entre imitar al entretenido y ameno Hitchcock o a algún franchute filmando sobre niños con chorrocientos golpes o a algún alemancete cantando las glorias nibelungas en glorioso B/N, se quedó con Hitchcock. Se apropió así del guión de "Psicosis" (quizás de manera inconsciente, le concedo en eso el beneficio de la duda, porque se nota al menos que se la curró para que no se note la similtud), lo adaptó en clave de CF, y VOILÀ! Película habemus.
¿Por qué verla?
- Es una saludable muestra de que la nueva generación de cineastas chilenos se han sacado por fin de encima el pito y el charango, y ahora ruedan cosas entretenidas (o al menos lo intentan), en vez de hacer películas que traten de explorar en el legado precolombino de la identidad nacional en oposición a la cultura imperialista de Estados Unidos que etcétera. Y es que la nueva generación tiene una relación más que cariñosa con el legado cultural del cine cutreta de toda la vida, como por ejemplo el policial serie B ("Límite") o el cine de artes marciales a lo Hong Kong ("Kiltro"). En este caso se trata del cine cutreta de CF. Recordemos que en su tiempo, el cine de Alfred Hitchcock era considerado como meros fuegos de artificio, hasta que su estructura fílmica fue reivindicada y llevada al panteón (en el doble sentido de "Olimpo" y de "camposanto") por las gentes de "Cahiers du Cinema" y otros innombrables del culturetismo intelectualoide europeo. Recordemos también que para el público hispanohablante, el legado de Hitchcock ha sido convenientemente tamizado por Alex de la Iglesia, que tiene su propia bizarrada hitchcockiana en la brillante y delirante "Crimen ferpecto", y que Alex de la Iglesia es también sumamente devoto de la casquería cutre (ahí tienen "Acción mutante", "El día de la bestia", "Perdita Durango")... Así es que ahora viene la versión chilenoide del tándem creativo necrofílico Hitchcock/de la Iglesia. Aunque de pronto tanto discurso metamoderno puede llegar a resultar molesto, después de todo los '90s ya pasaron... (habrá quien encuentre graciosa la escena de postcréditos en la cual vemos una cita nada disimulada a la vieja serie de TV de "El Hombre Increíble", pero yo me reí más de la poca vergüenza, que de la escena en sí).
- La historia de la peli mezcla adecuadamente y en dosis iguales el viejo relato de suspenso policial, con ingredientes de ciencia ficción. De paso, demuestra que no se requieren presupuestos armagedónicos ni efectos especiales desopilantes para contar "una de CF" si se tiene una historia con garra. Porque a lo largo de toda la historia, aparte de algunos efectos de cámara y un poco de ketchup por aquello de cuando hay sangrita fuera de sus tuberías naturales, no hay ningún efecto especial. Y en realidad no se nota.
- Vemos a Javiera Díaz de Valdés en pelotas. Eso está bien. Para desgracia, Manuela Martelli se nos puso fifí y ya no rueda escenas de ésas (las hacía cuando era una donnadie en "B-Happy", y todavía recordamos sus besitos con sabor a leche condensada en "Machuca"). Lo que podría ser síntoma de una tendencia preocupante. Lo que hizo grande y glorioso al viejo cine chileno no era la deprimente reflexión antidictadura ni esa paraconciencia social de la que pretendían (tras)vestirse los directores de ese tiempo, sino que las actrices no le tenían cuco a empelotarse y dejarse succionar por todas partes, algo que los cineastas de hoy en día están dejando preocupantemente de lado para preocuparse de otras cosas, como por ejemplo las ideas, la trama o los personajes. ¡Cuándo aprenderán, oh Bastet, cuándo aprenderán...!
IDEAL PARA: Ver una hitchcockada a la chilena con elementos de ciencia ficción.
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