11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 2 de octubre de 2008

"Lejos de ella" (2006).


-- "Away from Her". Canadá. Año 2006.
-- Dirección: Sarah Polley.
-- Actuación: Julie Christie, Gordon Pinsent, Olympia Dukakis, Kristen Thomson, Michael Murphy, Wendy Crewson, Alberta Watson, Grace Lynn Kung, Stacey LaBerge, Clare Coulter, Thomas Hauff.
-- Guión: Sarah Polley, basada en una historia corta de Alice Munro.
-- Banda Sonora: Jonathan Goldsmith.

DE QUÉ SE TRATA.

Dos esposos ya en la edad de la veteranía, viven en una chula cabaña de la América Profunda, con nieve y un relativo buen pasar. De pronto, ella comienza a, hmmmmmm... bueno, a hacer cosas tales como guardar una sartén limpia y recién lavada, en el refrigerador. Viene entonces la ristra de exámenes de rigor, o sea, que si la señora se está zoripotizando o algo así. Y viene el diagnóstico. Alzheimer. Gagá. Cucufata. Cerebro de paseo. Ambos conversan las alternativas, hacer esto, hacer esto otro... El tipo se la quiere quedar consigo, que la quiere, que la ama, que han vivido juntos 44 años, pero ella no, dale con que no va a ser una carga, que no te preocupes, etcétera. El busca un lugar donde depositarla, pero el sitio que encuentra es, ehm, cómo decirlo... Un poco frío e impersonal. La clase de sitio en que hay mucha luz y los ancianos reciben sus pildoritas a hora regular, pero poco más que eso. Y eso, por no hablar del siniestro segundo piso, a donde van a dar los ancianitos cuyos cerebros han emprendido la retirada táctica dejando sus cuerpos atrás. Además hay una regla de "30 days out", de que no se admiten visitas en el primer mes... visitas de nadie, se entiende... Pero la señora, que por cierto no ha ido allá, porfía y porfía. Así es que el tipo, resignado, la ingresa. Aunque no quiere. Y se va. Aunque no quiere. Por algo después le pasa lo que le pasa. Por sometío. Por mandao. Porque a la vuelta de un mes...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La población de la Tierra (¿no deberíamos decir "la población de humanos sobre la Tierra"? Después de todo la defecada se la han mandado ustedes, humanitos...) ha crecido exponencialmente, y eso tiene dos consecuencias. En primer lugar, la explotación de recursos naturales prosigue a un ritmo cada vez más voraz. En segundo, la cantidad de viejos disponibles, y es que hay que ver como andan las tasas de sobrevida en estos tiempos, se ha transformado en un factor de peso dentro de las sociedades, amenazan con quebrar a la seguridad social de varios países (esto de que los jóvenes quieran aparearse sin procrear...), y han traído al vocabulario pestes de viejo que antes eran rarísimas, como el Alzheimer, no porque la vida de antes fuera más saludable y romántica, sino simplemente porque no podía haber Alzheimer si no había viejos vivos para padecerlo. Diseñado el cine como está para el placer vicario, y deseando toda la gente ser joven y chula, y no vieja y fea, es claro que la mayor parte de las pelis vienen protagonizados por metrosexuales y por zorras de distinto calibre. Pero de tarde en tarde surgen pelis como ésta. Que demuestran la mentira de los Coen de que éste no es país para viejos. Porque lo es. Cada vez más. La tercera y la cuarta edad al poder. Con Alzheimer incluido, pero al poder. ¡Diablos, si hasta el concepto de hacer una peli rock por estos días es poner a los dinosaurios Stones en "Shine a Light"...!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es una de esas pelis en las que "menos es más". La historia es bastante simple, y aunque por el camino adquiriere alguna connotación bizarra, en realidad no se rosca demasiado. Y con esto consiguen la mayor potencia. El asunto es simple: la señora se deschaveta, y al deschavetarse, el matrimonio cae en crisis, pero a la vez el romance se ve puesto a prueba, etcétera. En manos de un telefilme con Jaclyn Smith esto hubiera sido una retahíla interminable de lágrimas, música sensiblera y platos rotos. Acá, todo es compuestito, compactito, natural y muy humano. Incluso, aunque no es exactamente una comedia ni una peli humorística, y no se puede decir que tenga chistes, tiene un cierto distanciamiento irónico que contribuye a minimizar el drama y ponerlo en el contexto de vidas comunes y corrientes. Muchas cosas respecto de la trama se insinúan o se sobreentienden a partir de los diálogos, pero nada está sobreexplicado, lo que le añade mayor naturalismo, y además no insulta la inteligencia del espectador. Es este marcado low-tone de la peli, lo que le confiere una cualidad única, y se escapa de los cánones del culturetismo irredento para convertirse en un producto fino y con buenas terminaciones. Iba a decir que ya no las hacen así, pero en realidad ésta es del 2006, y tiene condiciones para perdurar, no como la peli que revolucionará al cine, pero sí como un pequeño clásico o una joyita de ésas que es bueno revisitar.

-- Las actuaciones. Por supuesto que Julie Christie se roba la peli de principio a fin, sin sobreexagerar su personaje, sin tratar de inspirar lástima, y sin manierismos de ninguna clase. La chica de "Doctor Zhivago" y "Fahrenheit 451", 40 años después, todavía sigue firme al pie del cañón, y tiene mucho que decir en términos fílmicos (no era otra cara bonita, hehehé...). Pero decir que esta peli la borda por ella sería una injusticia para el resto del elenco, que está grande como la vida. Uno podría decir que ella se comería con zapatos a Gordon Pinsent, el tipo al que eligieron para interpretar a su marido, y resulta que no, ambos se acompañan y hacen feedback de maravillas. A su lado, Olympia Dukakis (¿pero no se había muerto esta señora...?) hace un fino rol como "chica" que pretende al maridito ahora separado de su mujer, mientras que Michael Murphy, postrado en su silla de ruedas, como enfermo medio ido y medio pillo, en un rol sin diálogos y a punta de puras miradas, llega en algunas escenas a infundir miedo. Alberta Watson hace el rol de pesada que hacía en "Nikita" (la versión TV con Peta Wilson, léase) y "24", y Kristen Thomson está estupenda como la enfermera que ayuda al prota un poco por debajo de la alfombra. Un buen paquete actoral, en su punto, para una historia simple que, por lo tanto, debía sostenerse justamente en eso, en las actuaciones.

IDEAL PARA: Ver una buena peli romántica, una peli que no insulta a los viejos ni hace mofa de ellos (bueno, no mucho), y en general una peli con soberbias actuaciones.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinematografia.cl.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine Lasnibat.
-- (Ir a la página) Comentario en Pochoclos.
-- (Ir a la página) Comentario en Mucho Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en El Criticón.
-- (Ir a la página) Comentario en La Vida Online de Ric Reyes.
-- (Ir a la página) Reflexión filosófica sobre la peli en Cabeza de Borrador.
-- (Ir a la página) Comentario en Xkyo.
-- (Ir a la página) Comentario en El Cine... Una Realidad Poética.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al español de Ezpaña].



-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Nuestro héroe tiene un peregrino diálogo con otra visitante [en inglés, sin subtítulos].



domingo, 28 de octubre de 2007

"Psicosis" (1960).


-- "Psycho". Estados Unidos. Año 1960.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Anthony Perkins, Janet Leigh, Vera Miles, John Gavin, Martin Balsam, John McIntire, Simon Oakland, Vaughn Taylor, Frank Albertson, Lurene Tuttle, Patricia Hitchcock, John Anderson, Mort Mills. Estados Unidos.
-- Guión: Joseph Stefano, basado en la novela de Robert Bloch.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Psicosis" en IMDb.
-- "Psicosis" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Y Dios creó a la mujer, y la mujer creó al pecado. En un motel parejero, a la hora de almuerzo para los felizmente casados y los solteros felices o infelices, y de ñurriñurriñurri para los infelizmente casados, una parejita tiene uno de esos encuentros de alto voltaje, como prolegómano a una discusión en la cual si nos seguimos viendo, si no nos seguimos viendo, si somos amigos, si nunca vamos a ser amigos, si igual quiero darte del modo en que un amigo no le da a una amiga, vamos... Lo de siempre. La señorita (lo que los demás ven como señorita, porque nosotros ya sabemos que es tan turbia que se la pasa metida en moteles a la hora en que la gente decente almuerza comida en vez de hombres) acude luego al turno de la tarde en su trabajo de secretaria en una agencia de trapicheo de bienes raíces. Allí caen en sus manos 40.000 dólares en efectivo. Entonces, al pecado de la lujuria nuestra no tan virginal prota rubia le añade el de la codicia, porque en vez de ir a depositarlo al banco como su buen jefe manda (¡y por favor, que da pena, este jefe sí es un pan de Dios!), simplemente toma su vehículo y parte como alma que se la lleva el diablo, a reunirse con su amorcito en otra ciudad, y con los 40.000 de propina. Pero en el largo camino llega la noche, debe descansar, y finalmente es interceptada por un oficial de la ley. La chica trata entonces de añadir el embuste a la estafa y a la lujuria, pero no le resulta; el oficial se huele algo raro, y empieza a seguirla. La joven decide entonces desviarse de la carretera principal y derivar hacia un camino secundario, en donde encuentra un motel de aspecto más o menos gótico y abandonado. Allí podrá por fin descansar de las peripecias de su viaje y recorrido, o al menos así debería ser. Porque el tipo del motel, un fulano de buenos modales y actitudes raras llamado Norman Bates, tiene su propia peculiar relación con su madre, la cual podría derivar en, bueno, ya saben, la escena de la cortina en la ducha y todo eso... ¡Por el amor de Dios, por qué tengo que estar reseñando estas cosas, si ya todo el mundo se la sabe! Es como cuando Troy McClure, el actor de los Simpsons, dijo: "todo Estados Unidos estuvo pendiente de quien le disparó a Montgomery Burns... después se descubrió que era la bebé" (thanks, Troy, yo no había visto el capítulo todavía)...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Qué demonios se puede decir de nuevo sobre esta maravilla y obra maestra del Séptimo Arte, tan catedralicia que hasta aguanta ser vista doblada al castellano sin resentirse en lo más mínimo, que ya no se haya dicho con anterioridad? Hagamos un poco de historia. Estaban cerrándose los '50s, la época de oro de Alfred Hitchcock, con pelis como "Extraños en un tren", "La llamada fatal", "La ventana indiscreta", "Para atrapar a un ladrón", "Vértigo" e "Intriga internacional" entre otras, y ya se olía un ambiente distinto. Hitchcock era un director sofisticado y elegante, y por lo tanto calzaba bien con la época del baby boom, que después de la Segunda Guerra Mundial era puro glamour y etiqueta. Sin embargo, ya se olfateaba en el ambiente el olor de los mugrosos beatniks y de esos desquiciados que bailaban un ritmo nuevo, ¿cómo es que se llama esa nueva gimnasia acrobática...? ¡Ah, sí! Rock 'n' Roll. Y Hitchcock, hombre que jamás le temió a los riesgos, decidió circular hacia otras aguas. En esas circunstancias, surgió un asesino en serie llamado Ed Gein, que se hizo famoso por sus curiosas aficiones necrofílicas (decoraba su casa con partes y órganos corporales de sus víctimas, se hacía ropa con su piel... nada que no hayamos visto en series como "Expediente X", "Millennium" o "Profiler"). Ed Gein inspiró a un montón de personajes, como el Buffalo Bill de "El silencio de los inocentes" o el Leatherface de "La masacre de Texas", y también inspiró a un escritorzuelo de segunda llamado Robert Bloch, que había partido siendo al Círculo de Lovecraft (ya saben, los Mitos de Cthulhu) como el Robin de Batman (¡santos abismos primordiales, Howard!), y que después se hizo de un lugar en el imaginario literario cutreta a punta de novela pulp tras novela pulp. Esta novelita que escribió Robert Bloch, antiguo escritor de mitos cosmogónicos lovecraftiano devenido en autor de serie B, cayó en el escritorio de Alfred Hitchcock, quien a la fecha estaba interesadísimo en el mundo de las pelis de serie B, que en los '50s eran grito y plata. De manera que Alfred Hitchcock, sin olvidar los resortes del cine de suspenso de toda la vida (de toda SU vida), adaptó la novela de Robert Bloch. Y de paso, creó ya no digamos una próspera franquicia ("Psicosis II", "Psicosis III", "Psicosis IV", el remake "Psicosis" de 1998, y vamos a ver qué más se le ocurre a algún iluminado en las altas esferas hollywoodenses), sino también un modo de ver y entender el cine. Para que nos entendamos, Alfred Hitchcock no creó el cine de asesinos psicópatas en el cine, el cual por cierto existía desde antes, pero sí fue quien le dio su forma moderna y actual. Díganselo si no a Chris Carter, que se hizo una mina de oro con asesinos seriales que siguen el patrón del pirado de "Psicosis" casi por el manual.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ya lo dijimos, es una película fundacional. Norman Bates es el abuelito Matusalén de una larga y frondosa genealogía de personajes psychokillers en el cine. Sin Norman Bates, no tendríamos más remedio que concluir que personajes como Leatherface, Buffalo Bill, Hannibal Lecter, Jason Vorhees (¡particularmente Jason!), Freddy Krueger o Jigsaw fueron creados prácticamente por generación espontánea. Los asesinos anteriores podían ser psicópatas como la chiquilla angelical de "La mala semilla" de 1956 (una buena recomendación si es que después de ver "Psicosis" quieren ahondar un poco más), o tener comportamientos al filo de lo moralmente permisible como las asesinas confabuladas de "Las diabólicas" de Cluzot (1955, remake en 1996 con Sharon Stone e Isabelle Adjani), pero en "Psicosis" es la primera vez que vemos al asesino psicópata no sólo como protagonista absoluto, sino como un ser humano capaz de disolver las fronteras del bien y del mal (en las otras dos, por contraste, sabíamos que las chicas estaban obrando mal y había pocas posibilidades de simpatizar con ellas, al menos para la moral de su tiempo). En ese sentido, y aunque rodada con espíritu de serie B de los '50s por un especialista en el stilish '50s, "Psicosis" preludia el enorme giro moral que vendrá en los '60s, con el hippismo y toda su contracultura disolvente de los valores éticos sociales preestablecidos. "Psicosis" no es sólo una película: es también un hito histórico del cine.

-- La manera magistral en que Hitchcock trata la historia. En la novela original, el tema central siempre es Norman Bates. En la película, en cambio (y trataré de no abundar en esto, porque hay ríos de libros y bits sobre esto), todo el énfasis de la primera mitad está dado en el personaje de Marion Crane, haciéndola atrayente por la vía morbosa: va a moteles para citas furtivas con su amante, roba dinero... la chica buena-pero-mala-pero-buena de toda la vida, vamos. Y después, a mitad de la película, por la famosa escena de la ducha mediante, todo eso no importa más, porque asistimos a una trama aún más sórdida y depravada, cual es la historia de Norman Bates. De la que no diremos más (además, buscando un poco en Google aparece).

-- Norman Bates, por sí mismo, es por supuesto un gran personaje. Incluso le perdonamos a Hitchcock el psicologismo barato de postín, propio del cine de los '50s, o más de alguna imprecisión psiquiátrica en la que incurre, con miras a aumentar el suspenso (un paciente con la afección psiquiátrica de Norman Bates no se comporta de la manera en que la película señala que lo haría). Anthony Perkins está en estado de gracia, y eso se nota, porque nunca más volvió a tener un gran rol por el cual destacarse (actuó después, aparte de las secuelas de "Psicosis", en pelis como la magistral "Asesinato en el Expreso Oriente", o ese intento Disney por colgarse a la moda Star Wars que fue "El abismo negro"). Quizás en algo influyó el hecho de que el propio Perkins estuvo en tratamiento psiquiátrico durante bastante tiempo, y que por eso los roles de psicópata le venían bien (trató de ingresar a Broadway como el Fantasma de la Opera, en la obra de Andrew Lloyd Weber, aunque perdió el rol). Por otra parte, Anthony Perkins era bisexual, en una época en la cual se consideraba a la homosexualidad como una aberrante desviación sexual; debió entonces haber gozado como chino interpretando a Norman Bates, ¿no?

-- El resto del elenco está también como corresponde. No en balde, y a pesar de venir dando de qué hablar en varias pelis anteriores ("Mujercitas", "Scaramouche", "Viviendo su vida" con la dupla Martin/Lewis, "Policía corrupto"), fue aquí donde Janet Leigh se consagró en gloria y majestad. Y por qué no decirlo, quedó marcada por el rol para siempre (su siguiente rol fue "El candidato del miedo", la versión de 1962, y desde ahí pasó a los telefilmes y series de TV). El trío de protas restantes (Vera Miles como la hermana de la chica que fue a dar hasta la ducha de un motel, John Gavin como su amante en el mismo año que interpretaba a Julio César en "Espartaco", y Martin Balsam como el investigador privado) están también bien ajustados en sus roles, aunque sin excesivos desplantes actorales, contribuyendo por tanto a una peli redonda.

-- La banda sonora. En la actualidad es casi un lugar común escuchar los violincitos de "Psicosis", pero cuando el gran Bernard Herrmann la compuso en 1959, era literalmente reventarle los tímpanos a la audiencia, acostumbrada por aquel entonces a música de violines, pero suavecita y ñoña a más no poder. Y escuchada hoy en día, sigue siendo una gran banda sonora, que ha sobrevivido a sus depredadores y parodiadores con enorme entereza (incluyendo a la revisión de Danny Elfman para el anodino "Psicosis" de Gus Van Sant). Thanks, Herrmann, por soundtrack concedido.

IDEAL PARA: Ver un clásico obligado del cine.

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