
-- "El secreto de sus ojos" (título original en castellano), "The Secret in Their Eyes" (título para distribución internacional en inglés). Argentina / España. Año 2009.
-- Dirección: Juan José Campanella.
-- Actuación: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino, Guillermo Francella, José Luis Gioia, Carla Quevedo, Rudy Romano, Mario Alarcón, Alejandro Abelenda, Sebastián Blanco, Mariano Argento, Juan José Ortíz, Kiko Cerone, Fernando Pardo.
-- Guión: Juan José Campanella y Eduardo Sacheri, basado en la novela de este último.
-- Banda Sonora: Federico Jusid y Emilio Kauderer.
-- "El secreto de sus ojos" en su página oficial en Internet.
-- "El secreto de sus ojos" en IMDb.
-- "El secreto de sus ojos" en la Wikipedia en inglés.
-- "El secreto de sus ojos" en la Wikipedia en castellano.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Recordaba la última mañana en que la vio, en que ella usaba un vestidito de flores, y le había dado un desayuno con mermelada de grosellas que tanto le gustaban y que nunca más probó, y se la quedó mirando como el sol caía y se derretía como mantequilla por sus mejillas que estaban ahí anheland... ¡¡¡NO-UAAAAAAJJJ!!! Qué asco, qué ñoño, qué cursi, no, empecemos de nuevo. A ver, ¿en qué estaba? Así se las pasa un pobre tipo que no halla cómo comenzar su historia. La de un caso criminal que lo dejó con el teléfono ocupado hace 25 años atrás, en 1974. Así es que va a pedirle ayuda a una vieja amiga. El tipo está retirado de las ligas judiciales, trabajaba como oficial en un juzgado, y la amiga está todavía adentro de... ¡¡¡EL SISTEMA!!! ¡¡¡UAAÁ, TENGAN MIEDO!!! En fin, el caso es que va, ella lo recibe con ojitos de "qué bueno verte, te pesco como amigo, pero igual quiero", y él le conversa que quiere escrebicir una novela sobre ese caso de hace 25 años, etcétera. Y comienza el largo e inevitable flashback, en el cual nos muestran el primer encuentro de estos dos pájaros judiciales, hace 25 años atrás, él como oficial de sala, ella como secretaria del tribunal. A poco les cae el caso cantarín. Se trata de una chica bárbaramente desnudada, violada y asesinada en su cama (bárbaro el hecho, sí, y bárbaro también el cuerpo que se gasta la chica, que en estas pelis nunca matan a ninguna fea). Al tipo, el caso lo deja un tanto metido. Aunque, admitámoslo, esa heroicidad suprema en tratar de resolver el embrollo contra viento y marea tiene su nota lujuriosa: en realidad, inconscientemente, está tratando de lucirse haciendo puntos ante la secretaria del tribunal porque quiere puro... bueno, eso. Síndrome del pavo real en celo que le llaman. Pero las cosas no van a ser tan fáciles, primero porque no hay muchas pistas (1974, no CSI, ¿recuerdan?), y en segunda porque las cosas con el principal sospechoso no son todo lo que parece. Además no es como las pelis yankis en que como hay democracia, la investigación policial hace como si el Gobierno no existiera, mientras que aquí, Argentina, 1974, dictadura...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
El tema de la memoria es un poco más complicado para los sudacas que para los europeos. En Europa, civilización milenaria ésa, las instituciones funcionan y hay un mínimo de urbanidad. El ejercicio de la memoria no es tan complicado porque a nadie se le ocurre subvertir el sistema hasta sus mismos cimientos. Ni siquiera la Revolución Francesa marcó un cambio tan grande en ese sentido (sí, mandaron a unos cuantos aristócratas al farol, pero después llegaron los burgueses que mantuvieron todo el sistema pero con ellos a cargo del cotarro, y aquí no ha pasao ná, macho). Después de las atrocidades del Tercer Reich, a nadie se le ocurrió que bueno, hagamos una ley de punto final, todos amigos y ya nadie se acuerda, y de hecho es la contraria, que si niegas el Holocausto te vas una temporadita a ser alimentado en una habitación cómodamente provista por el Estado. En América Latina las cosas son más complicadas. El suelo social es un poco más movedizo. A nadie le conviene que se recuerden las cosas, porque eso hace más difícil, bueno, las volteretas de toda la vida (como que por ejemplo un Augusto Pinochet haya llegado a la Comandancia en Jefe como leal allendista y dos semanas después estaba ayudando a meterle a los Hawker Hunter en La Moneda, y años después haya estado tan de amigui con los gobiernos concertacionistas). En Europa un ñoño como Marcel Proust puede escribir siete tomos sobre cómo merendándose magdalenas revive sus tempranas masturbaciones viendo a las muchachas en flor por los jardines de Germaine y recobrando el tiempo etcétera, pero en América semejante ejercicio es un imposible. Porque a la semana siguiente de que recordabas una cosa, tienes que ponerte orwelliano y doblepensar y recordar exactamente lo contrario, no vaya a ser cosa que digas algo que te traicione. ¿Qué dicen todas las dictaduras latinoamericanas cuando arriba la democracia? Perdón y olvido para todos (pero bueno, que seamos los más necesitados de ser perdonados y olvidados, eso es pura casualidad, no se crea, ¿eh?). ¿Y qué dicen todos los demócratas cuando arriba la democracia? Bueno, mejor olvidar, no vaya a ser cosa que por ser tan elefantes con la memoria, los tanques marchen otra vez. En ese sentido, una peli como "El secreto de sus ojos" sólo podía ser rodada en Latinoamérica. Imagino que el único país europeo en donde el tema pueda tener algún sentido, más allá de lo folclórico de ver a actuarios cosiendo expedientes en un tribunal, pueda ser España y su experiencia postfranquista. "El secreto de sus ojos" sólo podía ser rodada en un país sudaca que, siguiendo la tradición de todos los países sudacas, lejos de enorgullecerse de tener memoria, se avergüenza de la suya.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Hay pelis de género que son brillantes porque utilizan bien los códigos de género, bien sea siguiéndolos, bien sea subvirtiéndolos. Y hay pelis de género que son brillantes porque trascienden su género y se desbordan en otros campos relacionados, y lo hacen bien. "El secreto de sus ojos" es una de éstas. El hilo conductor de toda la peli es el tema de la memoria, eso claro está, pero hay muchos otros tópicos que los aborda, y todos ellos con éxito: es una historia romántica, es una historia sobre el crecer y envejecer, es una comedia, es un thriller, es una peli sobre las dictaduras, es una peli sobre la justicia... Esta peli es rica en niveles, subniveles, tramas y matices, como pocas pelis (y hablo no a nivel del cine latinoamericano, sino a nivel general, Hollywood y Europa incluidos) lo consiguen. Esta peli está hecha con la madera en que se tallan los clásicos, porque no tiene nada que envidiarle a las pelis de toda la vida.
-- Insistamos sobre el tema de la memoria, antes de que se me olvide. Decíamos que éste es su tema principal. Que venga enmascarado con los ropajes de un thriller de quien-violó-y-mató, en realidad es secundario (un poco como en "Desde mi cielo", sólo que en bruto realismo sudaca). Esta peli se estructura en dos niveles cronológicos: el presente (bueno, 1999, pero el presente de los personajes) y el pasado (1974). A medida que la trama de 1974 avanza, nos damos cuenta de cómo los personajes de 1999 se han visto condicionados por la misma. El único que insiste en lo bondadoso y terapéutico de recordar es el prota, porque en realidad todos los demás quieren seguir adelante con sus vidas, aunque sea poniéndole una tapadera a todas esas cositas de antaño, no sin su gota de autocomplacencia (¡ay, es que éramos tan jóvenes!). No tendría nada de malo si de verdad pudieran, pero no pueden. Es un autoengaño. Los asuntos no resueltos siguen allí para revolverles la conciencia e impedirles ser felices. Claro, si todos los personajes hubieran evitado sacarle el culo a la jeringa, todos habrían resuelto sus cuentas pendientes y habrían sido felices, y la memoria traicionera, como las Furias de la mitología griega, no los estaría persiguiendo (y no habría peli tampoco, pero en fin). Como decía, acá en Latinoamérica estamos muy acostumbrados a ese discurso de olvidar, de dejar atrás, de water under the bridge, etcétera. Y podemos entender que un personaje se rebele y no quiera dejar atrás, quiera resolver todo lo que está pendiente, porque las porfiadas cosas siguen ahí paradas y pendientes, precisamente. La peli en ese sentido es un ataque feroz contra la cultura del olvido tan común en Latinoamérica, que nos lleva a olvidar los crímenes antiguos, los artistas antiguos, incluso la propia vida de uno más allá de un cierto tiempo. Un guiño: no debe ser casualidad que la única personalidad creadora en toda la peli (el prota, que es creador porque sublima el episodio más importante de su vida escribiendo una novela) es tambíén el único que (implícitamente, eso sí) reivindica el valor de la memoria para apoyarse en el pasado y construir desde ahí el futuro.
-- Una lectura un poco más superficial, no la principal, nos enfoca en el tema tan sudamericano de la dictadura. Como alegaba Alejo Carpentier en un brillante ensayo, sería impensable que la Royal Navy se alzara en armas contra la Corona británica, pero acá en Latinoamérica, los generalitos listos para derribar gobiernos con dos cojones son parte del paisaje. No en balde, ese género literario llamado informalmente la "novela de dictadores" es un género tan sudamericano, y cultivado poco y mal al norte del Caribe y al este del Atlántico. Y eso conlleva a la inestabilidad política, y también a la ley de la jungla social: los que están con el dictador de turno, les va bien, y los que no, se joden. No se trata de justicia, sino de darwinismo. El resultado es la impunidad. O peor, la justicia a la medida de los cojones. No hay thriller yanki en que no se asuma que el sistema funciona, y que la corrupción política, empresarial o policíaca, por muy extendida que se encuentre, está perfectamente encajonada dentro de su red, y basta que un hombre valeroso le haga frente contra viento y marea para que el resto del sistema y los hombres virtuosos que lo manejan, se hagan cargo de ellos (después de todo, ¡¡¡ES AMÉRICA!!!). Bueno, ésas son cosas que no se ven demasiado por Latinoamérica. No en balde el thriller policíaco no ha prendido demasiado en el subcontinente, y si lo hace, es más bien con tintes de cine negro, más que otra cosa. Frente a esto, la peli tiene una respuesta, y bastante macabra en su simbolismo por cierto, que por no mandarme un spoiler del final no comentaré acá. Pero es la respuesta lógica frente a una justicia agujereada como un harnero, a la que hemos visto moverse un pasito de ida y un pasito de vuelta para estar de regreso en el mismo pie durante toda la peli, así es que cómo vamos a inclinarnos por una o por otra alternativa.
-- La peli es también un interesante estudio sobre el tema de la pasión. Porque todos los personajes en definitiva se mueven por ella. Y los que dicen que no, que vamos a ser cerebrales y actuar con escalpelo, ésos mienten con descaro, cuando no se autoengañan miserablemente. ¿Por qué el prota se mete a tratar de resolver un caso policial que, por brutal y sanguinario que sea, es en realidad un caso policial más? Bueno, porque hay una nueva secretaria, e implícitamente está tratando de demostrarle que es gallo de pelea. ¿Y la secretaria, por qué de repente se comide a esto o a esto otro, incluso saltándose sus funciones? Bueno, porque en el fondo, aunque no quiera admitirlo, quiere querer admitirlo (trabalenguas, sí, me encantan). ¿Y el otro tipo, el amigo que se la pasa metido poniéndose crudo en tugurios de mala muerte? Bueno, le apasiona eso, pero en cierta medida también le apasiona que las cosas por una vez en la vida funcionen como deben. ¿Y el antiguo chico de la asesinada? Ahí es obvio, el tipo quiere seguir adelante, pero su pasión no lo deja. ¿Seremos tan bestias que nos dominan las hormonas y somos controlados por la adrenalina? No me voy a poner filósofo a estas alturas (no más de lo que ya lo he hecho antes), pero dentro de la peli, la respuesta es clara: son un montón de calientes, todos (no todos calientes en el sentido sexual, aunque también, hehehé).
-- Las actuaciones en esta peli son simplemente brillantes. Ricardo Darín está estupendo a todas edades, como joven idealista que aún le hace falta aprender un par de cosas sobre la vida, y como viejo ya vivido que se ha refugiado en una cierta socarronería para disimular su debilidad emocional. A su lado, Soledad Villamil está magistral como la secretaria de juzgado, realizando el muy difícil de decir una cosa con toda convicción con la boca, y expresar una diferente con los rasgos faciales, sin caer en ningún minuto en la sobreactuación. El otro gran pilar de la peli es Guillermo Francella, el tipejo insoportable de "Poné a Francella", que acá se gana la indulgencia por cualquier pecado televisivo o cinematográfico anterior que haya perpetrado, haciendo de compañero de labores y amigo del prota, un tipo que dentro de lo patético que es de vida y obra, sabe tener una cierta dignidad y aún saca adelante el caso de una manera impensada. El resto de los secundarios está muy bien, y de ninguno puede decirse que baje el nivel: el pobre banquero que debe vivir con la muerte de su chica (Pablo Rago), el cabrón del matoncito al servicio de una dictadura (Javier Godino), ese juez malas pulgas interpretado por Mario Alarcón... (y de Carla Quevedo no diré nada porque afortunadamente no hay flashbacks que nos traigan la víctima a colación, y sólo aparece en alguna que otra foto, además de donar su cuerpo a la lubricidad masculina apareciendo en glorioso desnudo integral... con sangrita encima, pero es que nada es perfecto, tampoco).
IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis del 2009, y probablemente no sea superlativo decir de la década.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL SECRETO DE SUS OJOS":
-- "El secreto de sus ojos (2009)" en Quesito Rosa.
-- "5 verdades de El Secreto de sus Ojos" en Cine Latino en Nueva York.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en español].
