11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 11 de abril de 2010

"El secreto de sus ojos" (2009).


-- "El secreto de sus ojos" (título original en castellano), "The Secret in Their Eyes" (título para distribución internacional en inglés). Argentina / España. Año 2009.
-- Dirección: Juan José Campanella.
-- Actuación: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino, Guillermo Francella, José Luis Gioia, Carla Quevedo, Rudy Romano, Mario Alarcón, Alejandro Abelenda, Sebastián Blanco, Mariano Argento, Juan José Ortíz, Kiko Cerone, Fernando Pardo.
-- Guión: Juan José Campanella y Eduardo Sacheri, basado en la novela de este último.
-- Banda Sonora: Federico Jusid y Emilio Kauderer.

-- "El secreto de sus ojos" en su página oficial en Internet.
-- "El secreto de sus ojos" en IMDb.
-- "El secreto de sus ojos" en la Wikipedia en inglés.
-- "El secreto de sus ojos" en la Wikipedia en castellano.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Recordaba la última mañana en que la vio, en que ella usaba un vestidito de flores, y le había dado un desayuno con mermelada de grosellas que tanto le gustaban y que nunca más probó, y se la quedó mirando como el sol caía y se derretía como mantequilla por sus mejillas que estaban ahí anheland... ¡¡¡NO-UAAAAAAJJJ!!! Qué asco, qué ñoño, qué cursi, no, empecemos de nuevo. A ver, ¿en qué estaba? Así se las pasa un pobre tipo que no halla cómo comenzar su historia. La de un caso criminal que lo dejó con el teléfono ocupado hace 25 años atrás, en 1974. Así es que va a pedirle ayuda a una vieja amiga. El tipo está retirado de las ligas judiciales, trabajaba como oficial en un juzgado, y la amiga está todavía adentro de... ¡¡¡EL SISTEMA!!! ¡¡¡UAAÁ, TENGAN MIEDO!!! En fin, el caso es que va, ella lo recibe con ojitos de "qué bueno verte, te pesco como amigo, pero igual quiero", y él le conversa que quiere escrebicir una novela sobre ese caso de hace 25 años, etcétera. Y comienza el largo e inevitable flashback, en el cual nos muestran el primer encuentro de estos dos pájaros judiciales, hace 25 años atrás, él como oficial de sala, ella como secretaria del tribunal. A poco les cae el caso cantarín. Se trata de una chica bárbaramente desnudada, violada y asesinada en su cama (bárbaro el hecho, sí, y bárbaro también el cuerpo que se gasta la chica, que en estas pelis nunca matan a ninguna fea). Al tipo, el caso lo deja un tanto metido. Aunque, admitámoslo, esa heroicidad suprema en tratar de resolver el embrollo contra viento y marea tiene su nota lujuriosa: en realidad, inconscientemente, está tratando de lucirse haciendo puntos ante la secretaria del tribunal porque quiere puro... bueno, eso. Síndrome del pavo real en celo que le llaman. Pero las cosas no van a ser tan fáciles, primero porque no hay muchas pistas (1974, no CSI, ¿recuerdan?), y en segunda porque las cosas con el principal sospechoso no son todo lo que parece. Además no es como las pelis yankis en que como hay democracia, la investigación policial hace como si el Gobierno no existiera, mientras que aquí, Argentina, 1974, dictadura...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El tema de la memoria es un poco más complicado para los sudacas que para los europeos. En Europa, civilización milenaria ésa, las instituciones funcionan y hay un mínimo de urbanidad. El ejercicio de la memoria no es tan complicado porque a nadie se le ocurre subvertir el sistema hasta sus mismos cimientos. Ni siquiera la Revolución Francesa marcó un cambio tan grande en ese sentido (sí, mandaron a unos cuantos aristócratas al farol, pero después llegaron los burgueses que mantuvieron todo el sistema pero con ellos a cargo del cotarro, y aquí no ha pasao ná, macho). Después de las atrocidades del Tercer Reich, a nadie se le ocurrió que bueno, hagamos una ley de punto final, todos amigos y ya nadie se acuerda, y de hecho es la contraria, que si niegas el Holocausto te vas una temporadita a ser alimentado en una habitación cómodamente provista por el Estado. En América Latina las cosas son más complicadas. El suelo social es un poco más movedizo. A nadie le conviene que se recuerden las cosas, porque eso hace más difícil, bueno, las volteretas de toda la vida (como que por ejemplo un Augusto Pinochet haya llegado a la Comandancia en Jefe como leal allendista y dos semanas después estaba ayudando a meterle a los Hawker Hunter en La Moneda, y años después haya estado tan de amigui con los gobiernos concertacionistas). En Europa un ñoño como Marcel Proust puede escribir siete tomos sobre cómo merendándose magdalenas revive sus tempranas masturbaciones viendo a las muchachas en flor por los jardines de Germaine y recobrando el tiempo etcétera, pero en América semejante ejercicio es un imposible. Porque a la semana siguiente de que recordabas una cosa, tienes que ponerte orwelliano y doblepensar y recordar exactamente lo contrario, no vaya a ser cosa que digas algo que te traicione. ¿Qué dicen todas las dictaduras latinoamericanas cuando arriba la democracia? Perdón y olvido para todos (pero bueno, que seamos los más necesitados de ser perdonados y olvidados, eso es pura casualidad, no se crea, ¿eh?). ¿Y qué dicen todos los demócratas cuando arriba la democracia? Bueno, mejor olvidar, no vaya a ser cosa que por ser tan elefantes con la memoria, los tanques marchen otra vez. En ese sentido, una peli como "El secreto de sus ojos" sólo podía ser rodada en Latinoamérica. Imagino que el único país europeo en donde el tema pueda tener algún sentido, más allá de lo folclórico de ver a actuarios cosiendo expedientes en un tribunal, pueda ser España y su experiencia postfranquista. "El secreto de sus ojos" sólo podía ser rodada en un país sudaca que, siguiendo la tradición de todos los países sudacas, lejos de enorgullecerse de tener memoria, se avergüenza de la suya.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Hay pelis de género que son brillantes porque utilizan bien los códigos de género, bien sea siguiéndolos, bien sea subvirtiéndolos. Y hay pelis de género que son brillantes porque trascienden su género y se desbordan en otros campos relacionados, y lo hacen bien. "El secreto de sus ojos" es una de éstas. El hilo conductor de toda la peli es el tema de la memoria, eso claro está, pero hay muchos otros tópicos que los aborda, y todos ellos con éxito: es una historia romántica, es una historia sobre el crecer y envejecer, es una comedia, es un thriller, es una peli sobre las dictaduras, es una peli sobre la justicia... Esta peli es rica en niveles, subniveles, tramas y matices, como pocas pelis (y hablo no a nivel del cine latinoamericano, sino a nivel general, Hollywood y Europa incluidos) lo consiguen. Esta peli está hecha con la madera en que se tallan los clásicos, porque no tiene nada que envidiarle a las pelis de toda la vida.

-- Insistamos sobre el tema de la memoria, antes de que se me olvide. Decíamos que éste es su tema principal. Que venga enmascarado con los ropajes de un thriller de quien-violó-y-mató, en realidad es secundario (un poco como en "Desde mi cielo", sólo que en bruto realismo sudaca). Esta peli se estructura en dos niveles cronológicos: el presente (bueno, 1999, pero el presente de los personajes) y el pasado (1974). A medida que la trama de 1974 avanza, nos damos cuenta de cómo los personajes de 1999 se han visto condicionados por la misma. El único que insiste en lo bondadoso y terapéutico de recordar es el prota, porque en realidad todos los demás quieren seguir adelante con sus vidas, aunque sea poniéndole una tapadera a todas esas cositas de antaño, no sin su gota de autocomplacencia (¡ay, es que éramos tan jóvenes!). No tendría nada de malo si de verdad pudieran, pero no pueden. Es un autoengaño. Los asuntos no resueltos siguen allí para revolverles la conciencia e impedirles ser felices. Claro, si todos los personajes hubieran evitado sacarle el culo a la jeringa, todos habrían resuelto sus cuentas pendientes y habrían sido felices, y la memoria traicionera, como las Furias de la mitología griega, no los estaría persiguiendo (y no habría peli tampoco, pero en fin). Como decía, acá en Latinoamérica estamos muy acostumbrados a ese discurso de olvidar, de dejar atrás, de water under the bridge, etcétera. Y podemos entender que un personaje se rebele y no quiera dejar atrás, quiera resolver todo lo que está pendiente, porque las porfiadas cosas siguen ahí paradas y pendientes, precisamente. La peli en ese sentido es un ataque feroz contra la cultura del olvido tan común en Latinoamérica, que nos lleva a olvidar los crímenes antiguos, los artistas antiguos, incluso la propia vida de uno más allá de un cierto tiempo. Un guiño: no debe ser casualidad que la única personalidad creadora en toda la peli (el prota, que es creador porque sublima el episodio más importante de su vida escribiendo una novela) es tambíén el único que (implícitamente, eso sí) reivindica el valor de la memoria para apoyarse en el pasado y construir desde ahí el futuro.

-- Una lectura un poco más superficial, no la principal, nos enfoca en el tema tan sudamericano de la dictadura. Como alegaba Alejo Carpentier en un brillante ensayo, sería impensable que la Royal Navy se alzara en armas contra la Corona británica, pero acá en Latinoamérica, los generalitos listos para derribar gobiernos con dos cojones son parte del paisaje. No en balde, ese género literario llamado informalmente la "novela de dictadores" es un género tan sudamericano, y cultivado poco y mal al norte del Caribe y al este del Atlántico. Y eso conlleva a la inestabilidad política, y también a la ley de la jungla social: los que están con el dictador de turno, les va bien, y los que no, se joden. No se trata de justicia, sino de darwinismo. El resultado es la impunidad. O peor, la justicia a la medida de los cojones. No hay thriller yanki en que no se asuma que el sistema funciona, y que la corrupción política, empresarial o policíaca, por muy extendida que se encuentre, está perfectamente encajonada dentro de su red, y basta que un hombre valeroso le haga frente contra viento y marea para que el resto del sistema y los hombres virtuosos que lo manejan, se hagan cargo de ellos (después de todo, ¡¡¡ES AMÉRICA!!!). Bueno, ésas son cosas que no se ven demasiado por Latinoamérica. No en balde el thriller policíaco no ha prendido demasiado en el subcontinente, y si lo hace, es más bien con tintes de cine negro, más que otra cosa. Frente a esto, la peli tiene una respuesta, y bastante macabra en su simbolismo por cierto, que por no mandarme un spoiler del final no comentaré acá. Pero es la respuesta lógica frente a una justicia agujereada como un harnero, a la que hemos visto moverse un pasito de ida y un pasito de vuelta para estar de regreso en el mismo pie durante toda la peli, así es que cómo vamos a inclinarnos por una o por otra alternativa.

-- La peli es también un interesante estudio sobre el tema de la pasión. Porque todos los personajes en definitiva se mueven por ella. Y los que dicen que no, que vamos a ser cerebrales y actuar con escalpelo, ésos mienten con descaro, cuando no se autoengañan miserablemente. ¿Por qué el prota se mete a tratar de resolver un caso policial que, por brutal y sanguinario que sea, es en realidad un caso policial más? Bueno, porque hay una nueva secretaria, e implícitamente está tratando de demostrarle que es gallo de pelea. ¿Y la secretaria, por qué de repente se comide a esto o a esto otro, incluso saltándose sus funciones? Bueno, porque en el fondo, aunque no quiera admitirlo, quiere querer admitirlo (trabalenguas, sí, me encantan). ¿Y el otro tipo, el amigo que se la pasa metido poniéndose crudo en tugurios de mala muerte? Bueno, le apasiona eso, pero en cierta medida también le apasiona que las cosas por una vez en la vida funcionen como deben. ¿Y el antiguo chico de la asesinada? Ahí es obvio, el tipo quiere seguir adelante, pero su pasión no lo deja. ¿Seremos tan bestias que nos dominan las hormonas y somos controlados por la adrenalina? No me voy a poner filósofo a estas alturas (no más de lo que ya lo he hecho antes), pero dentro de la peli, la respuesta es clara: son un montón de calientes, todos (no todos calientes en el sentido sexual, aunque también, hehehé).

-- Las actuaciones en esta peli son simplemente brillantes. Ricardo Darín está estupendo a todas edades, como joven idealista que aún le hace falta aprender un par de cosas sobre la vida, y como viejo ya vivido que se ha refugiado en una cierta socarronería para disimular su debilidad emocional. A su lado, Soledad Villamil está magistral como la secretaria de juzgado, realizando el muy difícil de decir una cosa con toda convicción con la boca, y expresar una diferente con los rasgos faciales, sin caer en ningún minuto en la sobreactuación. El otro gran pilar de la peli es Guillermo Francella, el tipejo insoportable de "Poné a Francella", que acá se gana la indulgencia por cualquier pecado televisivo o cinematográfico anterior que haya perpetrado, haciendo de compañero de labores y amigo del prota, un tipo que dentro de lo patético que es de vida y obra, sabe tener una cierta dignidad y aún saca adelante el caso de una manera impensada. El resto de los secundarios está muy bien, y de ninguno puede decirse que baje el nivel: el pobre banquero que debe vivir con la muerte de su chica (Pablo Rago), el cabrón del matoncito al servicio de una dictadura (Javier Godino), ese juez malas pulgas interpretado por Mario Alarcón... (y de Carla Quevedo no diré nada porque afortunadamente no hay flashbacks que nos traigan la víctima a colación, y sólo aparece en alguna que otra foto, además de donar su cuerpo a la lubricidad masculina apareciendo en glorioso desnudo integral... con sangrita encima, pero es que nada es perfecto, tampoco).

IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis del 2009, y probablemente no sea superlativo decir de la década.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL SECRETO DE SUS OJOS":

-- "El secreto de sus ojos (2009)" en Quesito Rosa.
-- "5 verdades de El Secreto de sus Ojos" en Cine Latino en Nueva York.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

jueves, 2 de octubre de 2008

"Lejos de ella" (2006).


-- "Away from Her". Canadá. Año 2006.
-- Dirección: Sarah Polley.
-- Actuación: Julie Christie, Gordon Pinsent, Olympia Dukakis, Kristen Thomson, Michael Murphy, Wendy Crewson, Alberta Watson, Grace Lynn Kung, Stacey LaBerge, Clare Coulter, Thomas Hauff.
-- Guión: Sarah Polley, basada en una historia corta de Alice Munro.
-- Banda Sonora: Jonathan Goldsmith.

DE QUÉ SE TRATA.

Dos esposos ya en la edad de la veteranía, viven en una chula cabaña de la América Profunda, con nieve y un relativo buen pasar. De pronto, ella comienza a, hmmmmmm... bueno, a hacer cosas tales como guardar una sartén limpia y recién lavada, en el refrigerador. Viene entonces la ristra de exámenes de rigor, o sea, que si la señora se está zoripotizando o algo así. Y viene el diagnóstico. Alzheimer. Gagá. Cucufata. Cerebro de paseo. Ambos conversan las alternativas, hacer esto, hacer esto otro... El tipo se la quiere quedar consigo, que la quiere, que la ama, que han vivido juntos 44 años, pero ella no, dale con que no va a ser una carga, que no te preocupes, etcétera. El busca un lugar donde depositarla, pero el sitio que encuentra es, ehm, cómo decirlo... Un poco frío e impersonal. La clase de sitio en que hay mucha luz y los ancianos reciben sus pildoritas a hora regular, pero poco más que eso. Y eso, por no hablar del siniestro segundo piso, a donde van a dar los ancianitos cuyos cerebros han emprendido la retirada táctica dejando sus cuerpos atrás. Además hay una regla de "30 days out", de que no se admiten visitas en el primer mes... visitas de nadie, se entiende... Pero la señora, que por cierto no ha ido allá, porfía y porfía. Así es que el tipo, resignado, la ingresa. Aunque no quiere. Y se va. Aunque no quiere. Por algo después le pasa lo que le pasa. Por sometío. Por mandao. Porque a la vuelta de un mes...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La población de la Tierra (¿no deberíamos decir "la población de humanos sobre la Tierra"? Después de todo la defecada se la han mandado ustedes, humanitos...) ha crecido exponencialmente, y eso tiene dos consecuencias. En primer lugar, la explotación de recursos naturales prosigue a un ritmo cada vez más voraz. En segundo, la cantidad de viejos disponibles, y es que hay que ver como andan las tasas de sobrevida en estos tiempos, se ha transformado en un factor de peso dentro de las sociedades, amenazan con quebrar a la seguridad social de varios países (esto de que los jóvenes quieran aparearse sin procrear...), y han traído al vocabulario pestes de viejo que antes eran rarísimas, como el Alzheimer, no porque la vida de antes fuera más saludable y romántica, sino simplemente porque no podía haber Alzheimer si no había viejos vivos para padecerlo. Diseñado el cine como está para el placer vicario, y deseando toda la gente ser joven y chula, y no vieja y fea, es claro que la mayor parte de las pelis vienen protagonizados por metrosexuales y por zorras de distinto calibre. Pero de tarde en tarde surgen pelis como ésta. Que demuestran la mentira de los Coen de que éste no es país para viejos. Porque lo es. Cada vez más. La tercera y la cuarta edad al poder. Con Alzheimer incluido, pero al poder. ¡Diablos, si hasta el concepto de hacer una peli rock por estos días es poner a los dinosaurios Stones en "Shine a Light"...!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es una de esas pelis en las que "menos es más". La historia es bastante simple, y aunque por el camino adquiriere alguna connotación bizarra, en realidad no se rosca demasiado. Y con esto consiguen la mayor potencia. El asunto es simple: la señora se deschaveta, y al deschavetarse, el matrimonio cae en crisis, pero a la vez el romance se ve puesto a prueba, etcétera. En manos de un telefilme con Jaclyn Smith esto hubiera sido una retahíla interminable de lágrimas, música sensiblera y platos rotos. Acá, todo es compuestito, compactito, natural y muy humano. Incluso, aunque no es exactamente una comedia ni una peli humorística, y no se puede decir que tenga chistes, tiene un cierto distanciamiento irónico que contribuye a minimizar el drama y ponerlo en el contexto de vidas comunes y corrientes. Muchas cosas respecto de la trama se insinúan o se sobreentienden a partir de los diálogos, pero nada está sobreexplicado, lo que le añade mayor naturalismo, y además no insulta la inteligencia del espectador. Es este marcado low-tone de la peli, lo que le confiere una cualidad única, y se escapa de los cánones del culturetismo irredento para convertirse en un producto fino y con buenas terminaciones. Iba a decir que ya no las hacen así, pero en realidad ésta es del 2006, y tiene condiciones para perdurar, no como la peli que revolucionará al cine, pero sí como un pequeño clásico o una joyita de ésas que es bueno revisitar.

-- Las actuaciones. Por supuesto que Julie Christie se roba la peli de principio a fin, sin sobreexagerar su personaje, sin tratar de inspirar lástima, y sin manierismos de ninguna clase. La chica de "Doctor Zhivago" y "Fahrenheit 451", 40 años después, todavía sigue firme al pie del cañón, y tiene mucho que decir en términos fílmicos (no era otra cara bonita, hehehé...). Pero decir que esta peli la borda por ella sería una injusticia para el resto del elenco, que está grande como la vida. Uno podría decir que ella se comería con zapatos a Gordon Pinsent, el tipo al que eligieron para interpretar a su marido, y resulta que no, ambos se acompañan y hacen feedback de maravillas. A su lado, Olympia Dukakis (¿pero no se había muerto esta señora...?) hace un fino rol como "chica" que pretende al maridito ahora separado de su mujer, mientras que Michael Murphy, postrado en su silla de ruedas, como enfermo medio ido y medio pillo, en un rol sin diálogos y a punta de puras miradas, llega en algunas escenas a infundir miedo. Alberta Watson hace el rol de pesada que hacía en "Nikita" (la versión TV con Peta Wilson, léase) y "24", y Kristen Thomson está estupenda como la enfermera que ayuda al prota un poco por debajo de la alfombra. Un buen paquete actoral, en su punto, para una historia simple que, por lo tanto, debía sostenerse justamente en eso, en las actuaciones.

IDEAL PARA: Ver una buena peli romántica, una peli que no insulta a los viejos ni hace mofa de ellos (bueno, no mucho), y en general una peli con soberbias actuaciones.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinematografia.cl.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine Lasnibat.
-- (Ir a la página) Comentario en Pochoclos.
-- (Ir a la página) Comentario en Mucho Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en El Criticón.
-- (Ir a la página) Comentario en La Vida Online de Ric Reyes.
-- (Ir a la página) Reflexión filosófica sobre la peli en Cabeza de Borrador.
-- (Ir a la página) Comentario en Xkyo.
-- (Ir a la página) Comentario en El Cine... Una Realidad Poética.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al español de Ezpaña].



-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Nuestro héroe tiene un peregrino diálogo con otra visitante [en inglés, sin subtítulos].



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