11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 7 de julio de 2013

"Tesis sobre un homicidio" (2013).


-- "Tesis sobre un homicidio". Argentina / España. Año 2013.
-- Dirección: Hernán Goldfrid.
-- Actuación: Ricardo Darín, Alberto Ammann, Calu Rivero, Arturo Puig, Fabián Arenillas, Mara Bestelli, Antonio Ugo, José Luis Mazza, Mateo Chiarino, Natalia Santiago, Ezequiel De Almeida, Cecilia Atán.
-- Guión: Patricio Vega.
-- Banda Sonora: Sergio Moure.

-- "Tesis sobre un homicidio" en IMDb.
-- "Tesis sobre un homicidio" en la Wikipedia en castellano.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Roberto Bermúdez es una de las peores clases de abogado que existen: el encantado de conocerse que se retira de la pelea en los tribunales para ir a refugiarse como una nenaza detrás de las paredes universitarias y dedicarse a recibir cheques por pontificar acerca de cuánta razón tiene por sobre ustedes, pobres mortales. Precisamente ahora está por impartir una chorrada sobre Derecho Penal, que vaya uno a saber si está dirigida a jóvenes ya titulados o simplemente alumnos de Primer Año, por la enorme cantidad de banalidades acumuladas (bueno, podría ser una sátira, y que el prota diga puras chorradas poco académicas sea parte de la broma. Aunque después los alumnos lo felicitan como el mejor profe que han tenido... Bueno, eso TAMBIÉN podría ser parte de la broma). El tal Bermúdez podrá ser madurón y tener un libro de título ampuloso llamado "La estructura de la justicia" allá afuera, pero también es un crío grande que le gusta lo bueno de la vida, o sea lucir los galones académicos para tirarse buenorras y no comprometerse con ninguna (al menos aprovecha bien su tiempo libre). El caso es que le llega un alumno que es hijo de un antiguo amigo, que lo quiere y respeta y admira mucho, pero que ¡ay! sostiene una tesis distinta de la justicia que el profe (o algo así, porque el debate jamás pasa del nivel conversa-con-cafecito-en-la-mesa). El profe, como que se molesta de que vaya un marrano arrogante a andarle moviendo las patas de la mesa. Pero las cosas se complican cuando en el estacionamiento aparece el cadáver golpeado, violado y descuartizado de una bella chica (porque en estas pelis la víctima golpeada, violada y descuartizada siempre es bella, o si no, en dónde está el morbo comercial del asunto). Y el profe se pone medio sospechosón porque resulta que el crimen se ve desde la sala en donde imparte su seminario de Derecho Penal, y todos los alumnos están mirando por la ventana, excepto el mentado enchufao que le lleva la contra al profe, y que ahora no mira fascinado por el horror al estacionamiento sino que lo mira A ÉL, al profe, y ¡ZAZ!, listo, seguro que el enchufao es el culpable del asesinato y el motivo es haber elegido una víctima al azar para fastidiar al profe (delirios de grandeza de profesor universitario, que le dicen). Y nuestro profe, como buen académico, tiene exceso de tiempo libre, así es que como un Yésico Fletcher travestido, va y habla con la policía, con el forense, con el juez, con el perro y el gato y el canario que iban pasando por ahí (bueno, esta última mención de animales es chacota mía, ehm), con quien haya menester para llegar hasta el fondo del barril, hasta la verdad, hasta la identidad del asesino... ¿hasta incriminar al jovenzuelo impertinente que se le está metiendo como piedra en el zapato?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"¡DE LOS PRODUCTORES DE "EL SECRETO DE SUS OJOS"!", reza el afiche publicitario de esta peli. Porque, regresemos en el tiempo al año 2009, en ese año saltó a la palestra del cine internacional... ¡Argentina! Que tendrá su sólida tradición cinematográfica y too ("La historia oficial", "Hombre mirando al sudeste", "Nueve reinas", Isabel Sarli...), pero que como todo el resto de Latinoamérica, sigue siendo ese simpático patio trasero de Hollywood, a donde se viaja para rodar pelis ambientadas en España (o jugando a las sillitas musicales, como cuando rodaron "De amor y de sombra", ambientada en Chile... en Mendoza, Argentina). Pero en fin, ¿en qué estábamos? Ah, sí, "El secreto de sus ojos". Sucedió como con "La guerra de las galaxias" o "El Señor de los Anillos", que si la cosa sale rentable, se multiplica. ¿"El secreto de sus ojos 2: El regreso de la venganza continúa"? ¿Por qué no? Así es que vamos a ver, vamos a ver... Los productores, ni cortos ni perezosos, escribieron de inmediato la lista de lavandería con los tips a considerar para manufacturar su siguiente asalto a los Oscares: 1.- Adaptar una novela, 2.- cuya ambientación principal va a estar en el mundo de la abogacía (académica, en este caso), 3.- en donde sucede un horrendo crimen que hace sospechar un asesino en serie, 4.- en donde a todo el mundo le chupa un huevo investigar porque la justicia hace lo que puede pero es lenta blablablá, 5.- pero tenemos a un abogado ya madurón y que ha ido de acomodao toda la vida pero que con el crimen por una razón u otra se lanza a una cruzada personal por resolverlo, 6.- cuya vida personal está hecha una mierda porque es un pibe en cuerpo de viejo que no madura viste ché, 7.- que en el camino de su investigación tendrá algunas eruditas conversaciones acerca de qué es la justicia o de cómo se come, 8.- interpretado por Ricardo Darín. Si esa fórmula resultó para "El secreto de sus ojos", ¿por qué no iba a resultar para "Tesis sobre un homicidio". Y joer que les resultó. Que estos tipos sí que saben. Un millón de personas la vieron en los cines, sólo en Argentina. Un millón. En Argentina. De tarde en tarde, el cine latinoamericano se manda pelis que la gente hasta las ve y too. Incluso va al cine a verlas, figúrense. Quizás la teoría de la gravedad cuántica que unifique la Relatividad con el mundo subatómico consiga el milagro de explicarlo todo, incluso esto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Las comparaciones son odiosas, pero cuando te están tirando en el afiche a la cara que estos tipos también produjeron "El secreto de sus ojos", pues es como un poco inevitable, ¿no? Y merecido, además. Eso que los antiguos y sabios griegos llamaban ὕβρις, y que nosotros llamamos pasarse de roscas. Porque la verdad, la peli tiene una partida de Concorde y llegada de tortuga galápago. La trama en sí se detona a partir del topicazo ultracliché del asesinato salvaje y efectuado en apariencia como un duelo intelectual entre el asesino MWAHAHÁ MIRA CÓMO SOY LISTO Y ME RÍO DE TI, versus el detective amateur enrollao pero más listo que el hambre... cliché, sí, pero ha funcionado y seguirá funcionando y por buenas razones (crea un héroe simpático en su humana debilidad y un villano siniestro en su retorcida maldad, introduce tensión rápido... puros plus en un thriller). El problema es que a partir de ahí empieza el desmadre. Básicamente porque el prota es un imbécil completo. Dejemos de lado el hecho de que el prota se obsesiona con el otro chico y piensa que él es el asesino sin otro fundamento racional que (aparentemente) haber visto demasiados capítulos de "Columbo" (podría ser fijación homoerótica reprimida, o por otro lado cómo se explica que todo el mundo le repite cansinamente lo obvio, que no hay evidencias, que si las hubiera debería hablar con la policía, etcétera, además de que prácticamente le lanza una chica a sus brazos y después se los imagina haciendo cositas). Más imperdonable es que desde el inicio posee indicios de que el chico podría ser a lo menos sospechoso (no indicios sólidos ni firmes, pero al inicio la poli no tiene ni eso, así es que...) y en vez de denunciarlo a la policía para que investiguen sólo por si a lo mejor fuera la pista crítica en todo el tinglao, va y se pone a investigar por su cuenta, aún a riesgo de que el asesino ataque otra vez en el intertanto (lo dicho, si hasta la métomentodo Jessica Fletcher colaboraba con las autoridades cuando el poli se ponía pesao). ¿Y cómo conduce su investigación? Pues de la manera en que cualquier profesor de Derecho Penal lo haría. O sea, primero abusa de la buena fe que le tiene un médico forense para que éste le suelte algunas cosas off the record, y se lo paga hurtando una pieza de evidencia etiquetada y clasificada que, suponemos, cuando los superiores del forense se enteren, la media ni bronca que le van a meter por extraviar evidencia de un caso de homicidio, y el otro sin poder decir cómo desapareció (y si adivina quien se lo birló, no lo puede denunciar tampoco porque a ver a quién se la van a meter si dice que dejó pasar adentro a alguien ajeno a la investigación porque sí, por amiguismo). Luego, hurta unas llaves para meterse sin permiso y sin conocimiento del dueño en la residencia del chico. Joer, una persona medianamente inteligente no necesita abrir el Código Penal para saber que meterse en una casa sin permiso del dueño, aunque no sea para robar, hurtar, destrozar o follar, es penado por la ley en todos los países civilizados, y en Estados Unidos también (y en Argentina suponemos que por descontado, o si no figúrense a los pobres chés, si pillan a un extraño en sus casas "no, usía, si no estaba robando, si estaba metiéndome sin permiso nomás). Y después de infringir la ley de manera tan flagrante y sin ningún indicio serio que sirva de justificación, ¿cuál es su siguiente movimiento? (sí, estoy destripando toda la peli, pero no me siento culpable porque no pienso que debieran perder el tiempo con ella. Si piensan lo contrario, advertidos quedan). El siguiente movimiento es utilizar la evidencia criminal hurtada de la oficina del forense para engañar a la hermana de la víctima y lanzarla directo a las fauces del sospechoso, sólo por si llegara a tener razón y el sospechoso fuera el asesino (en cuyo caso está básicamente condenando a la chica a una muerte casi segura, y todo para demostrar que JOER YO TENGO RAZÓN, misógino cabrón). Lo que viene después, y la traca hasta el final, es casi la consecuencia de todas las imbecilidades acumuladas en el camino por el prota. Que sería disculpable si fuera un fulano cualquiera que, en un rapto de entusiasmo, se decide a hacer de Sherlock amateur y mete la gamba hasta el fondo en el camino (incluso sería positivo porque introduciría un elemento muy agradecido en el thriller: TENSIÓN DRAMÁTICA), pero es que óigale... EL PROTA ES PROFESOR DE DERECHO PENAL. Y EJERCIÓ COMO ABOGADO DURANTE DÉCADAS, ADEMÁS DE SER UN HOMBRE REPUTADO EN LOS CÍRCULOS FORENSES. ¿Cómo mierda llegó hasta una posición tan alta y buena siendo el completo imbécil que es? Y más importante aún, ¿por qué si el prota no tiene ninguna cualidad redimente o que siquiera lo haga un tipo interesante, debería importarme si le va bien o mal...? El título incluso es pretencioso, con esa cosa polisémica de que "vamos a ponerle un título que pueda ser leído de muchas maneras distintas, para que así la gente pique y se rompa la cabeza interpretándolo y lo encuentre muuuuuu profundo too". Porque "Tesis sobre un homicidio" puede ser 1.- la tesis del joven, que se titula así, 2.- la tesis del propio prota sobre el homicidio, y que es la columna vertebral de la trama, o 3.- la propia tesis que plantea la peli acerca del homicidio, en un alarde de metanarrativa que nos hace preguntarnos si las idioteces del guión son a propósito. Frente a eso, la única posible explicación que se me ocurre para todo este desaguisado es que trataron de hacer una deconstrucción de la clásica trama del "brillante detective amateur es enfrentado por un sicópata que quiere jugar juegos mentales con él, y sigue la pista de rastros hasta detenerlo", trama que en su carácter clicherístico alcanzó un paroxismo en "El coleccionista de huesos" (por acordarme de un ejemplo así y rapidito). Porque en lo que la trama cumple bien, es en subvertir los tópicos: con sus audaces (e ilegales) movimientos, el prota en vez de ir resolviendo el asunto se va enmadejando cada vez más dentro de él, con las desastrosas consecuencias que son de prever (no, no spoilearé el final, pero no es la gran cosa tampoco, como que cuando la peli terminó, muchos en la sala nos quedamos con una cara de "¿Ah, ahí termina?"). El detective amateur no es más brillante que la policía, las pistas no aparecen mágicamente de la nada, el discurso sobre los detalles le termina reventando por el culo, otro tanto con el discurso sobre la soberbia, etcétera. Si lo vemos de esa manera, la trama tiene algún ingenio. Pero si la idea era hacer una especie de broma sobre la trama policíaca clásica del brillante detective amateur que es más listo que el hambre y que toda la fuerza policíaca junta en un mismo test de inteligencia, y del asesino serial entusiasmado con demostrar que él es más listo que el hambre y que toda la fuerza policíaca junta en un mismo test de inteligencia y el detective amateur también de añadidura, entonces debemos reconocer que la broma salió muy, pero muy, pero muy pesada. No sólo se debe tener un buen chiste en el repertorio, también hay que saber contarlo con inteligencia y carisma para que cuando llegue el final, nos riamos con él.

-- ¿Algo para rescatar de aquí? Bueno, Ricardo Darín. Su personaje es un esperpento de personaje, pero el Darín es el tío que es. Que el tío podría sacar un musical cantando en la ducha, entonces cómo no va a poner su presencia al servicio de la peli, digo yo. De hecho, es la única razón que se me ocurre, por la cual se hace soportable atravesar por el calvario que es esta peli. Con otro actor, hubiera sido lisa y llanamente un tormento. También Calu Rivero lo hace relativamente bien, pero no luce tanto porque su personaje... bueno, hace lo que puede con el personaje que tiene, eso es. Alberto Ammann a cambio destiñe un poco, aunque a saber si es él como actor, o si el personaje es demasiado cliché para sacarle algo de substancia.

IDEAL PARA: Fanáticos de Ricardo Darín.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español, obviamente].

jueves, 12 de enero de 2012

"La lista de Adrian Messenger" (1963).


-- "The List of Adrian Messenger" (título original en inglés), "El último de la lista" (título en España).
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Kirk Douglas, George C. Scott, Dana Wynter, Jacques Roux, John Merivale, Tony Curtis, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Frank Sinatra, Clive Brook, Gladys Cooper, Herbert Marshall, Marcel Dalio, Bernard Archard, Tony Huston.
-- Guión: Anthony Veiller, basado en una novela de Philip MacDonald.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.

-- "La lista de Adrian Messenger" en IMDb.
-- "La lista de Adrian Messenger" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un detective que, y no queremos inundarnos de clichés aquí, pero es que el cliché es el cliché, un detective que está viejo y retirado, es llamado por un, dije que no queremos inundarnos de clichés aquí, pero es que el cliché es el cliché, es llamado por un amigo que tras la fachada de una invitación amistosa a hacer pulpa de zorro por la campiña inglesa, en realidad le quiere hacer una petición. La cosa es averiguar qué ha sido de diez u once personas contenidas en una lista (como el tipo que hace el encargo se llama Adrian Messenger, he ahí la respuesta). Adrian Messenger hace la petición adicional de que, y no queremos inundarnos de clichés aquí, pero es que el cliché es el cliché, Adrian Messenger hace la petición adicional de que la investigación sea sin preguntas al titular de la lista sobre qué significa la lista y que conecta a la gente de la lista entre ellos. Algo después, y no queremos inund... ya sé que se la saben... Algo después, Adrian Messenger la palma y se lleva el secreto a la tumba. Pero nuestro detective, que es más listo que el hambre, descubre que varios miembros de la lista han fallecido en una serie de extraños incidentes que podrían ser asesinatos que nadie previamente haya conectado entre sí. Empieza entonces la carrera por perseguir a los últimos supervivientes de la lista, mientras el implacable asesino sigue su marcha para matarlos a todos... ¿o acaso el último de la lista es quien quiere muerto a los demás enlistados...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para ser un año de los '60s, la cartelera del cine en 1963 tiene un extraño regusto a '50s, incluso a '40s. Es cierto que estaban sacando la tercera de James Bond ("Goldfinger"), que terminó de definir las características fundamentales de la franquicia más icónica de los '60s. Pero en el cine de al lado estaban exhibiendo epics trasnochados como "Cleopatra" y "55 días en Pekín" (que por lo trasnochados, se llevaron el castañazo padre y ayudaron a sepultar la ola de epics que venía desde "El manto sagrado" en adelante). Algo más allá estaba la gran peli de Hitchcock sin dirección de Hitchcock que es "Charada" de Stanley Donen, que podía lo mismo haber sido rodada cinco a diez años antes y nadie hubiera dicho nada (bueno, salvo por los modelos de Audrey Hepburn, pura clase ella como de costumbre). En medio de todo esto, el recio y viril John Huston dirigió una peli que es algo así como el canto del cisne del viejo cine de sospechosos, no diré del cine negro, pero sí policial genérico. "La lista de Adrian Messenger" es otra peli que hubiera podido ser rodada cinco, diez, incluso veinte años antes, y pues, no hubiera pasado nada (como no sea que el trasfondo WWII habría tenido que ser reemplazado por otra guerra). ¡Ah, cuánta nostalgia...!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es cuando menos un tanto extraña. Es a la vez una especie de homenaje y parodia a las viejas cintas de "quien es el asesino". En algunos respectos, la trama se toma mortalmente en serio. En otros, la peli es chacota pura y dura, y no se toma ni la molestia de disimularlo. La trama tiene sus puntos aquí y allá para que esté sobrearmada (esa cosa de que Adrian Messenger, sin ningún motivo real para ello, no le diga a su amigo qué significa la lista, y después se muere de manera muy conveniente para que el investigador y el espectador se queden con el misterio por delante), y no le ayuda que promediando la hora se sabe finalmente quién es el asesino, y el misterio de su identidad y motivaciones se reemplaza por el suspenso del manhunt (que por cierto tampoco es taaaaaan espectacular que digamos). Pero la peli es y se asume así: ya en una de las primeras escenas, en donde vemos al esperpéntico asesino sacarse una máscara al más puro estilo "Misión Imposible II", nos da la pauta de que veremos un espectáculo que no debe tomarse a sí mismo demasiado en serio. Las motivaciones del asesino, por su parte, aunque parecieran ir por otra parte, al final acaban por ser puro Agatha Christie. De todo lo anterior podría colegirse que la peli es una mugre, pero de milagro no lo es (tampoco es para tirar fuegos artificiales, pero se deja ver). De partida está la férrea dirección de John Huston, el tipo tras "El Halcón Maltés", "El tesoro de la Sierra Madre" o "Moby Dick", y que pareciera no poder rodar una mala peli aunque quisiera: su estilo directo, conciso y al grano, hace que muchas disgresiones pasen sopladas. En segundo lugar, tiene secuencias realmente bien logradas, en donde todo lo relativo a cierto tipejo en silla de ruedas es cine del güeno, cine del que te quedas al borde de la butaca preguntándote qué va a pasar después. Además, tener en pantalla juntos a George C. Scott y Kirk Douglas es algo que siempre se agradece. ¿Es una buena peli? Er, digamos que es buena a la manera de las sopas: tiene buenas presas, pero además tienes que aguantar el caldo. Y si bien una rica sopa en invierno compone el cuerpo y el alma, no a toda la gente le gusta la sopa.

(P.D.: No se dejen impresionar por el imponente currículum de actores interviniendo aquí. Muchos de ellos son cameos).

IDEAL PARA: Nostálgicos del cine policial a la antigua.

VIDEOS.

-- Un asesinato [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 2 de octubre de 2011

"Terror en la Antártida" (2009).


-- "Whiteout". Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: Dominic Sena.
-- Actuación: Kate Beckinsale, Gabriel Macht, Tom Skerritt, Columbus Short, Alex O'Loughlin, Shawn Doyle, Joel S. Keller, Jesse Todd, Arthur Holden, Erin Hickock, Bashar Rahal, Julian Cain, Dennis Keiffer, Andrei Runtso, Roman Varshavsky.
-- Guión: Jon Hoeber, Erich Hoeber, Chad Hayes y Carey Hayes, basados en la novela gráfica de Greg Rucka y Steve Lieber.
-- Banda Sonora: John Frizzell.

-- "Terror en la Antártida" en IMDb.
-- "Terror en la Antártida" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Aurora austral, a bordo de un avión carguero soviético. Dos pilotos tienen una conversación en ruso con subtítulos (bueno, suponemos que es ruso, por algún que otro davai y un nastarobia suelto por ahí), antes de que el copiloto haga la maniobra más inteligente del mundo (sacar una pistola y dispararla en un avión, y por cierto a varios blancos, cosa que cuando uno muere, los otros ya están parándose para defenderse y que salga una bala perdida). Pasa lo que es previsible: que una bala perdida efectivamente va a parar allí donde no tiene que parar, el aire se escapa, el avión se viene abajo en la Antártida, etcétera. Pasa medio siglo. Vemos llegar a Kate Beckinsale toda embutida en un abrigo de oso a una base antártica, y después de un largo plano secuencia sin cortes en donde se recorre toditita la base, la vemos encerrarse en su cuarto y sacarse la ropita hasta mostrarnos con sostén y tanga su impecable academia de 36 años y lo muy bien que le han sentado las horas de gimnasio. Pero, ¡la peli tiene que partir, no hay tiempo que perder! A los minutos aparece el médico, que de inmediato nos lo delinean como un personaje importante en la trama (el venerable Tom Skerritt acá, para remarcarnos que su personaje es... ¡IMPORTANTE!). Y a los siguientes minutos, denuncian que hay un muertito allá afuera. A campo abierto, en plena Antártica, mira que se pegaron trabajo para dejar el cuerpo los asesinos. Ahora, Kate Beckinsale, que además de estar buena es policía y todo (con trauma del pasado, porque para qué vamos a ponernos roñosos con los clichés, ¿verdad?), tiene que investigar el primer asesinato en la Historia de la Antártica (excluyendo las matanzas de focas y ballenas, claro, pero ésas no cuentan porque no son... ¡HUMANOS!). Y además, para hacerlo más emocionante, con tiempo límite porque la base está por ser evacuada ya que se acerca el invierno antártico, seis meses de oscuridad, etcétera. Claro que acá no son 24 horas como Jack Bauer, sino como tres días, para que estemos más calmados, relajaditos, no tan preocupados por la suerte de la prota... que eso sea contraproducente para lo que se supone es un thriller, es lo de menos, ¿verdad? Después de todo, ya hemos visto los estupendos abdominales de Kate Beckinsale, ¿verdad...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Las historias policiales desde los tiempos de Edgar Allan Poe que viven una continua carrera hacia adelante. Cuando el género partió (Poe, Collins, Conan Doyle...), todo era nuevo, fresco y virginal. Podías poner gorilas asesinos, piedras lunares y cinco pepitas de naranja en los casos policiales, y todo era ¡¡¡OOOH-AAAH!!! Pero ahora en la actualidad, la cosa ya está más difícil. Quizás el paso lo dio Agatha Christie, cuando empezó a crear sus novelas todas ellas más o menos calcadas entre sí (todas variaciones de los mismos ingredientes: un detective que da la idea de no ser tan brillante como lo es al final, una extendida familia de aristócratas ingleses con mucha mala leche, hijos bastardos que son la clave del misterio y por lo mismo no se mencionan como bastardos sino hasta el final, etcétera). Ya se sabe la de órdago que se armó con esa de la Christie (no diré cual, para no mandarme un spoiler, claro) en que la historia era narrada en primera persona por el compañero del detective, y al final el compañero del detective era el asesino. A partir de entonces todo fue cuesta abajo, porque cómo seguir manteniendo el misterio. Se inventó la novela negra. Se inventó el mix de misterio policial con thriller de espionaje. Se inventó la novela policial de Ciencia Ficción ("Bóvedas de acero", "El sol desnudo"...). Se inventó la novela de asesinos en serie. Y para peor llegó la televisión, que empezó a quemar historias policiales a lo bestia presentando un caso nuevo (¡y su resolución!) por semana. Ahí tienen a la "Reportera del crimen", que duró tantos años que al final Cape Cod era casi una tierra de espectros más que una ciudad de vivos, tantos fueron los asesinatos en la localidad de la venerable señora Fletcher. O el "Detective Conan", que el chico ése se desayuna a misterio por día, porque con esa tasa de asesinatos, ya no debe haber problemas de superpoblación ni de espacio para la vivienda en Japón. ¿Cómo seguir adelante en esta carrera hacia adelante? Greg Rucka y Steve Lieber tuvieron la idea genial... ¡inventemos la historia del primer asesinato en la Antártida! Porque todas las malas costumbres viajan con los seres humanos, y esa de asesinar al prójimo es una de ellas. Lástima que después vinieran los tipos que hicieron esta peli, a arruinar la idea.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Les suena el nombre de Dominic Sena? ¿No? Bien por ustedes, pequeñuelos. Para eso estamos gente como su seguro servidor el General Gato, para acumular información basura que ustedes no necesitan saber, salvo para casos puntuales como éste. En fin, la cosa es que este señor Sena rodó por allá por 1993 esa interesante cosilla llamada "Kalifornia", pero lo que prometía ser un cineasta a punto de emprender el vuelo, acabó estrellándose después de maneras cada vez más lapidarias: "60 segundos" y "Swordfish: Acceso autorizado". Y ahora "Terror en la Antártida", que sólo ésas ha rodado en su primera década y media de trayectoria fílmica. En este punto, hagamos caso omiso de que "Whiteout", que libérrimamente podríamos traducirse como "blanqueada" o "irse a blanco" (es un derivado de la palabra inglesa "blackout", que significa "apagón") fue traducida con un horrible título que la hace parecer una serie B de terror direct-to-DVD. En fin, el caso es que ese tipo, Dominic Sena, rodó ésta. ¿Y qué significa eso? Básicamente, que una historia con potencial, es rodada de manera completamente anémica, sin fuelle. Y eso que Dominic Sena declaró que amaba el material de base. Ojalá que nunca ame de esa manera los posteos de Cine 9009 y decida hacer con este blog lo que David Fincher hizo con Facebook (y bien) en "Red social", porque su seguro servidor el General Gato se merece algo mejor. Digo yo, por decir. No es que la peli esté mal rodada. No es que la trama sea absurda (tampoco es una maravilla, pero más o menos se defiende, a pesar de que ves llegar la vuelta de tuerca final más o menos desde el minuto 15 de la peli o antes), aunque tampoco sea una maravilla de arquitectura narrativa. No es que no tenga sus puntos altos (¿aparte de la escena de Kate Beckinsale en ropa interior...? Bueno, está más o menos a mitad de peli la escena en que se enfrenta al asesino en medio de la nieve, y sus consecuencias... no quiero mandarme un spoiler aquí). Pero la sensación general es de "quiero y no puedo". Kate Beckinsale se trata de poner la camiseta, pero la chica no luce ni de lejos todo el talento actoral que tiene (¿esta fue la chica que estaba tan deslumbrante en la versión televisiva de "Emma"...? ¡Qué tiempos aquellos!). Gabriel Macht, por su parte, era la opción más idiota para coprota, porque después de haber hecho el superhéroe más soso de la Historia ("The Spirit", serio candidato al Premio a la Peor Peli Comentada en Cine 9009), nadie en ninguna parte debería darle trabajo como actor. De un comienzo bastante interesante, en que la peli se defendía como un blockbuster decente, la cosa va cayendo en esa espiral en que empiezas a preguntarte "y todo esto, ¿qué me importa a mí?". La secuencia en que a la detective se le va agotando el tiempo y debe resolver el asunto contrarreloj, debería ser un chute de adrenalina a la vena porque, después de todo, se supone que esto es un thriller policíaco, y lo que tenemos a cambio es un muermo en que realmente no importa la gran cosa si el plazo se vence o no, si el villano se sale con la suya o no... Añadámosle unas gotas de falta de caracterización de personajes (veneno para cualquier peli policial, porque si los personajes apenas asoman su perfil en relieve contra un fondo indiferenciado, ¿qué importa cuál de todos ellos es al final el culpable?) y el no tan inevitable cliché de la detective que debe redimirse de una tranca del pasado, y ya tenemos el elenco completo. Lástima, porque la historia daba más de sí, y si se deja ver hasta el final, es justamente por lo desusado del escenario del asesinato (aunque, no nos engañemos, la idea del muerto en el páramo abierto hasta donde no hay forma alguna de que haya llegado, es una variante del viejo misterio del cuarto cerrado del cual nadie puede haber entrado y salido, pero aún así el tipo fue muriciado por alguien que no era él mismo), además del aprovechamiento del entorno antártico y las costumbres de la gente que vive ahí para sobrevivir. O sea, que nos merecíamos algo mejor con esta premisa. No necesariamente un clásico inolvidable del cine, pero sí algo que se saliera de la línea plana del electrocinegrama.

IDEAL PARA: Fanáticos ultraortodoxos de Kate Beckinsale.

domingo, 11 de abril de 2010

"El secreto de sus ojos" (2009).


-- "El secreto de sus ojos" (título original en castellano), "The Secret in Their Eyes" (título para distribución internacional en inglés). Argentina / España. Año 2009.
-- Dirección: Juan José Campanella.
-- Actuación: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino, Guillermo Francella, José Luis Gioia, Carla Quevedo, Rudy Romano, Mario Alarcón, Alejandro Abelenda, Sebastián Blanco, Mariano Argento, Juan José Ortíz, Kiko Cerone, Fernando Pardo.
-- Guión: Juan José Campanella y Eduardo Sacheri, basado en la novela de este último.
-- Banda Sonora: Federico Jusid y Emilio Kauderer.

-- "El secreto de sus ojos" en su página oficial en Internet.
-- "El secreto de sus ojos" en IMDb.
-- "El secreto de sus ojos" en la Wikipedia en inglés.
-- "El secreto de sus ojos" en la Wikipedia en castellano.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Recordaba la última mañana en que la vio, en que ella usaba un vestidito de flores, y le había dado un desayuno con mermelada de grosellas que tanto le gustaban y que nunca más probó, y se la quedó mirando como el sol caía y se derretía como mantequilla por sus mejillas que estaban ahí anheland... ¡¡¡NO-UAAAAAAJJJ!!! Qué asco, qué ñoño, qué cursi, no, empecemos de nuevo. A ver, ¿en qué estaba? Así se las pasa un pobre tipo que no halla cómo comenzar su historia. La de un caso criminal que lo dejó con el teléfono ocupado hace 25 años atrás, en 1974. Así es que va a pedirle ayuda a una vieja amiga. El tipo está retirado de las ligas judiciales, trabajaba como oficial en un juzgado, y la amiga está todavía adentro de... ¡¡¡EL SISTEMA!!! ¡¡¡UAAÁ, TENGAN MIEDO!!! En fin, el caso es que va, ella lo recibe con ojitos de "qué bueno verte, te pesco como amigo, pero igual quiero", y él le conversa que quiere escrebicir una novela sobre ese caso de hace 25 años, etcétera. Y comienza el largo e inevitable flashback, en el cual nos muestran el primer encuentro de estos dos pájaros judiciales, hace 25 años atrás, él como oficial de sala, ella como secretaria del tribunal. A poco les cae el caso cantarín. Se trata de una chica bárbaramente desnudada, violada y asesinada en su cama (bárbaro el hecho, sí, y bárbaro también el cuerpo que se gasta la chica, que en estas pelis nunca matan a ninguna fea). Al tipo, el caso lo deja un tanto metido. Aunque, admitámoslo, esa heroicidad suprema en tratar de resolver el embrollo contra viento y marea tiene su nota lujuriosa: en realidad, inconscientemente, está tratando de lucirse haciendo puntos ante la secretaria del tribunal porque quiere puro... bueno, eso. Síndrome del pavo real en celo que le llaman. Pero las cosas no van a ser tan fáciles, primero porque no hay muchas pistas (1974, no CSI, ¿recuerdan?), y en segunda porque las cosas con el principal sospechoso no son todo lo que parece. Además no es como las pelis yankis en que como hay democracia, la investigación policial hace como si el Gobierno no existiera, mientras que aquí, Argentina, 1974, dictadura...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El tema de la memoria es un poco más complicado para los sudacas que para los europeos. En Europa, civilización milenaria ésa, las instituciones funcionan y hay un mínimo de urbanidad. El ejercicio de la memoria no es tan complicado porque a nadie se le ocurre subvertir el sistema hasta sus mismos cimientos. Ni siquiera la Revolución Francesa marcó un cambio tan grande en ese sentido (sí, mandaron a unos cuantos aristócratas al farol, pero después llegaron los burgueses que mantuvieron todo el sistema pero con ellos a cargo del cotarro, y aquí no ha pasao ná, macho). Después de las atrocidades del Tercer Reich, a nadie se le ocurrió que bueno, hagamos una ley de punto final, todos amigos y ya nadie se acuerda, y de hecho es la contraria, que si niegas el Holocausto te vas una temporadita a ser alimentado en una habitación cómodamente provista por el Estado. En América Latina las cosas son más complicadas. El suelo social es un poco más movedizo. A nadie le conviene que se recuerden las cosas, porque eso hace más difícil, bueno, las volteretas de toda la vida (como que por ejemplo un Augusto Pinochet haya llegado a la Comandancia en Jefe como leal allendista y dos semanas después estaba ayudando a meterle a los Hawker Hunter en La Moneda, y años después haya estado tan de amigui con los gobiernos concertacionistas). En Europa un ñoño como Marcel Proust puede escribir siete tomos sobre cómo merendándose magdalenas revive sus tempranas masturbaciones viendo a las muchachas en flor por los jardines de Germaine y recobrando el tiempo etcétera, pero en América semejante ejercicio es un imposible. Porque a la semana siguiente de que recordabas una cosa, tienes que ponerte orwelliano y doblepensar y recordar exactamente lo contrario, no vaya a ser cosa que digas algo que te traicione. ¿Qué dicen todas las dictaduras latinoamericanas cuando arriba la democracia? Perdón y olvido para todos (pero bueno, que seamos los más necesitados de ser perdonados y olvidados, eso es pura casualidad, no se crea, ¿eh?). ¿Y qué dicen todos los demócratas cuando arriba la democracia? Bueno, mejor olvidar, no vaya a ser cosa que por ser tan elefantes con la memoria, los tanques marchen otra vez. En ese sentido, una peli como "El secreto de sus ojos" sólo podía ser rodada en Latinoamérica. Imagino que el único país europeo en donde el tema pueda tener algún sentido, más allá de lo folclórico de ver a actuarios cosiendo expedientes en un tribunal, pueda ser España y su experiencia postfranquista. "El secreto de sus ojos" sólo podía ser rodada en un país sudaca que, siguiendo la tradición de todos los países sudacas, lejos de enorgullecerse de tener memoria, se avergüenza de la suya.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Hay pelis de género que son brillantes porque utilizan bien los códigos de género, bien sea siguiéndolos, bien sea subvirtiéndolos. Y hay pelis de género que son brillantes porque trascienden su género y se desbordan en otros campos relacionados, y lo hacen bien. "El secreto de sus ojos" es una de éstas. El hilo conductor de toda la peli es el tema de la memoria, eso claro está, pero hay muchos otros tópicos que los aborda, y todos ellos con éxito: es una historia romántica, es una historia sobre el crecer y envejecer, es una comedia, es un thriller, es una peli sobre las dictaduras, es una peli sobre la justicia... Esta peli es rica en niveles, subniveles, tramas y matices, como pocas pelis (y hablo no a nivel del cine latinoamericano, sino a nivel general, Hollywood y Europa incluidos) lo consiguen. Esta peli está hecha con la madera en que se tallan los clásicos, porque no tiene nada que envidiarle a las pelis de toda la vida.

-- Insistamos sobre el tema de la memoria, antes de que se me olvide. Decíamos que éste es su tema principal. Que venga enmascarado con los ropajes de un thriller de quien-violó-y-mató, en realidad es secundario (un poco como en "Desde mi cielo", sólo que en bruto realismo sudaca). Esta peli se estructura en dos niveles cronológicos: el presente (bueno, 1999, pero el presente de los personajes) y el pasado (1974). A medida que la trama de 1974 avanza, nos damos cuenta de cómo los personajes de 1999 se han visto condicionados por la misma. El único que insiste en lo bondadoso y terapéutico de recordar es el prota, porque en realidad todos los demás quieren seguir adelante con sus vidas, aunque sea poniéndole una tapadera a todas esas cositas de antaño, no sin su gota de autocomplacencia (¡ay, es que éramos tan jóvenes!). No tendría nada de malo si de verdad pudieran, pero no pueden. Es un autoengaño. Los asuntos no resueltos siguen allí para revolverles la conciencia e impedirles ser felices. Claro, si todos los personajes hubieran evitado sacarle el culo a la jeringa, todos habrían resuelto sus cuentas pendientes y habrían sido felices, y la memoria traicionera, como las Furias de la mitología griega, no los estaría persiguiendo (y no habría peli tampoco, pero en fin). Como decía, acá en Latinoamérica estamos muy acostumbrados a ese discurso de olvidar, de dejar atrás, de water under the bridge, etcétera. Y podemos entender que un personaje se rebele y no quiera dejar atrás, quiera resolver todo lo que está pendiente, porque las porfiadas cosas siguen ahí paradas y pendientes, precisamente. La peli en ese sentido es un ataque feroz contra la cultura del olvido tan común en Latinoamérica, que nos lleva a olvidar los crímenes antiguos, los artistas antiguos, incluso la propia vida de uno más allá de un cierto tiempo. Un guiño: no debe ser casualidad que la única personalidad creadora en toda la peli (el prota, que es creador porque sublima el episodio más importante de su vida escribiendo una novela) es tambíén el único que (implícitamente, eso sí) reivindica el valor de la memoria para apoyarse en el pasado y construir desde ahí el futuro.

-- Una lectura un poco más superficial, no la principal, nos enfoca en el tema tan sudamericano de la dictadura. Como alegaba Alejo Carpentier en un brillante ensayo, sería impensable que la Royal Navy se alzara en armas contra la Corona británica, pero acá en Latinoamérica, los generalitos listos para derribar gobiernos con dos cojones son parte del paisaje. No en balde, ese género literario llamado informalmente la "novela de dictadores" es un género tan sudamericano, y cultivado poco y mal al norte del Caribe y al este del Atlántico. Y eso conlleva a la inestabilidad política, y también a la ley de la jungla social: los que están con el dictador de turno, les va bien, y los que no, se joden. No se trata de justicia, sino de darwinismo. El resultado es la impunidad. O peor, la justicia a la medida de los cojones. No hay thriller yanki en que no se asuma que el sistema funciona, y que la corrupción política, empresarial o policíaca, por muy extendida que se encuentre, está perfectamente encajonada dentro de su red, y basta que un hombre valeroso le haga frente contra viento y marea para que el resto del sistema y los hombres virtuosos que lo manejan, se hagan cargo de ellos (después de todo, ¡¡¡ES AMÉRICA!!!). Bueno, ésas son cosas que no se ven demasiado por Latinoamérica. No en balde el thriller policíaco no ha prendido demasiado en el subcontinente, y si lo hace, es más bien con tintes de cine negro, más que otra cosa. Frente a esto, la peli tiene una respuesta, y bastante macabra en su simbolismo por cierto, que por no mandarme un spoiler del final no comentaré acá. Pero es la respuesta lógica frente a una justicia agujereada como un harnero, a la que hemos visto moverse un pasito de ida y un pasito de vuelta para estar de regreso en el mismo pie durante toda la peli, así es que cómo vamos a inclinarnos por una o por otra alternativa.

-- La peli es también un interesante estudio sobre el tema de la pasión. Porque todos los personajes en definitiva se mueven por ella. Y los que dicen que no, que vamos a ser cerebrales y actuar con escalpelo, ésos mienten con descaro, cuando no se autoengañan miserablemente. ¿Por qué el prota se mete a tratar de resolver un caso policial que, por brutal y sanguinario que sea, es en realidad un caso policial más? Bueno, porque hay una nueva secretaria, e implícitamente está tratando de demostrarle que es gallo de pelea. ¿Y la secretaria, por qué de repente se comide a esto o a esto otro, incluso saltándose sus funciones? Bueno, porque en el fondo, aunque no quiera admitirlo, quiere querer admitirlo (trabalenguas, sí, me encantan). ¿Y el otro tipo, el amigo que se la pasa metido poniéndose crudo en tugurios de mala muerte? Bueno, le apasiona eso, pero en cierta medida también le apasiona que las cosas por una vez en la vida funcionen como deben. ¿Y el antiguo chico de la asesinada? Ahí es obvio, el tipo quiere seguir adelante, pero su pasión no lo deja. ¿Seremos tan bestias que nos dominan las hormonas y somos controlados por la adrenalina? No me voy a poner filósofo a estas alturas (no más de lo que ya lo he hecho antes), pero dentro de la peli, la respuesta es clara: son un montón de calientes, todos (no todos calientes en el sentido sexual, aunque también, hehehé).

-- Las actuaciones en esta peli son simplemente brillantes. Ricardo Darín está estupendo a todas edades, como joven idealista que aún le hace falta aprender un par de cosas sobre la vida, y como viejo ya vivido que se ha refugiado en una cierta socarronería para disimular su debilidad emocional. A su lado, Soledad Villamil está magistral como la secretaria de juzgado, realizando el muy difícil de decir una cosa con toda convicción con la boca, y expresar una diferente con los rasgos faciales, sin caer en ningún minuto en la sobreactuación. El otro gran pilar de la peli es Guillermo Francella, el tipejo insoportable de "Poné a Francella", que acá se gana la indulgencia por cualquier pecado televisivo o cinematográfico anterior que haya perpetrado, haciendo de compañero de labores y amigo del prota, un tipo que dentro de lo patético que es de vida y obra, sabe tener una cierta dignidad y aún saca adelante el caso de una manera impensada. El resto de los secundarios está muy bien, y de ninguno puede decirse que baje el nivel: el pobre banquero que debe vivir con la muerte de su chica (Pablo Rago), el cabrón del matoncito al servicio de una dictadura (Javier Godino), ese juez malas pulgas interpretado por Mario Alarcón... (y de Carla Quevedo no diré nada porque afortunadamente no hay flashbacks que nos traigan la víctima a colación, y sólo aparece en alguna que otra foto, además de donar su cuerpo a la lubricidad masculina apareciendo en glorioso desnudo integral... con sangrita encima, pero es que nada es perfecto, tampoco).

IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis del 2009, y probablemente no sea superlativo decir de la década.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL SECRETO DE SUS OJOS":

-- "El secreto de sus ojos (2009)" en Quesito Rosa.
-- "5 verdades de El Secreto de sus Ojos" en Cine Latino en Nueva York.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

domingo, 1 de junio de 2008

"Gente decente" (2004)


-- "Gente decente". Chile. Año 2004.
-- Director: Edgardo Viereck.
-- Actuación: Luciano Cruz-Coke, Viviana Rodríguez, Katyna Huberman, Francisco Melo, Alejandro Trejo, Ramón Llao, Francisca Reiss, Adriano Castillo, Maité Pascal.
-- Guión: Edgardo Viereck.
-- Banda Sonora: Miguel Lara.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Así se sufre en esta vida. El pobrecillo Luciano Cruz-Coke, con un nombre rimbombante como Andrés Barros, está bien encamado con una perra bien perra, que le hace toda clase de cochinaditas. Resulta que como está a punto de casarse, sus amiguetes del bufete abogadil le regalan una nochecita de passióh con una de las finas. Todo debería haber quedado allí, pero nuestro abogado maravilla queda dado vuelta con el nuevo mundo de lujuria que le brinda la chica. Y no es para menos, porque su noviecita es la clase de chica que llama al phone diciendo "¡oye, siete y media, teníamos que ir donde los Fulánez, apúrate!", en vez de un cariñoso y gentil "oye, siete y media, ¿estás bien, no te pasó nada? Llámame para ir donde los Fulánez, amorcito..." (y las perras disfrazadas de damas con ese carácter, abundan). Y las cosas se ponen peor, porque la chica de la vida cara remata en la oficina de nuestro individuo y empieza a pedirle ayuda contra un tal Carlos. La petición de ayuda se hace cada vez más histérica, con llamados al departamento y toda la chimuchina, hasta que de pronto, fastidiado porque el asunto debe parar (y debe parársele con su noviecita, de paso), nuestro fértil abogado viaja al departamento de la chica... y la encuentra asesinada, y un fulano le pone la pistola en la cabeza, listo para volársela a la menor provocación. Ahora, la búsqueda de Carlos ya no será simplemente para cubrir huellas. Porque la siguiente en la nómina podría ser la noviecita linda e histérica, la que por cierto también podría tener los papeles más que manchados...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Una de las constantes lacras de los cineastas chilenos, y latinoamericanos en general, es su autoimpuesta obligación de ser voceros y denunciantes de todos los males sociales de Latinoamérica. Eso no está mal, en principio, pero es que los dizqueintelectuales culturetas de izquierda se lo han asumido con un zelotismo a ultranza que muy mal le ha hecho al arte latinoamericano en general. La idea es la siguiente: "nosotros somos intelectuales, y como intelectuales, somos más inteligentes que el resto, así es que tenemos el deber y obligación moral de mostrarles el camino a todos aquellos que son tontos, y por lo tanto, no piensan como nosotros, y nuestro cine debe ser una potente voz de denuncia social para combatir a Hollywood y su fábrica de estupidización mental que busca convertirnos a todos en oligofrénicos para mantener el Imperialismo Yanki en su lugar". Y luego se extrañan de que la gente prefiera ver una de robots que una de sus valiosas denuncias sociales. Esta peli en cuestión trata de ser un híbrido. O sea, es un policial, pero es un policial con mensajeh, ¿vioh usteh? Se llama "Gente decente" porque habla de cómo es la genteh de la altah, pueh, oigah usteh... La idea no es nueva. El Cine Noir nos ha entregado algunas grandes y pequeñas joyitas con la excusa del detective que explora el lado B de la sociedad, en filmes como "El sueño eterno" o "Mientras la ciudad duerme", que por cierto el director de esta peli debería haber visto para aprender algo; de hecho, si el Cine Noir pasó de ser producción hollywoodense al uso a canonizada con honores por los culturetas, es por su valor de "crítica social". Pero aquí...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Mmmm. Veamos. Partamos porque la trama policial es un asco. O sea, cuando después de cometido el asesinato descubres de inmediato y con un poco de reflexión quién es el asesino, es que algo anda mal. Y esto no es una de Columbo, por supuesto, en donde sabías quién era el cabrón, pero el suspenso estaba en cómo lo iban a pillar. ¡Es que esto está a la altura de una peli de las Shannon (Shannon Tweed o Shannon Whirry, tanto más da)! Y la parte de la crítica social emerge apenas en los últimos minutos, en lo que parece un apurado ajuste para justificar el título de la peli, y además para que los críticos digan que es una película con mensajeh, pueh, y no un policial del tres al cuarto. Yo en el lugar del guionista, hubiera mostrado el asesinato y el asesino casi de inmediato, hubiera basado el suspenso en el enfrentamiento de caracteres, y hubiera omitido lo bodriosa de la trama policial y potenciado la crítica social, y hubiera quedado como rey. Pero claro, así lo hubiera hecho yo, y a mi nadie me escucha. Después les va como les va. Como con esta peli, por ejemplo.

-- Bueno, Viviana Rodríguez y Katyna Huberman muestran carrocería. Y se ven francamente bien (la primera más que la segunda, si me preguntan). Lástima que eso dure los primeros veinte minutos de peli. Luego viene el asesinato, y nuestro buen Viereck se olvida de mostrarnos más filete. Así es que si van a ver a Viviana Rodríguez tirando, recuerden detener la peli después del asesinato para no perder su tiempo.

-- El aspecto formal, es que da lástima. Las locaciones son paupérrimas a más no poder, la cantidad de extras es mínima, y no se condice con lo que se supone es la opulencia y esplendor de la clase alta, lo que por supuesto no le hace bien al mensajeh de la pelih, ¿vioh? La dirección de actores brilla por su ineficiencia, destacando en particular por su mal desempeño justamente quien debía hacerlo mejor, o sea, el prota, Luciano Cruz-Coke, quien no luce convencido de nada en ningún minuto, y no transmite convencimiento ninguno. Lo dicho, puro Shannon.

IDEAL PARA: Ver una de Shannon Whirry a la chilena, y con mensajeh social, pueh oigah...

ENLACES.

-- (Ir a la página). Sitio oficial de la peli.
-- (Ir a la página). Entrevista del director a Radio Cooperativa.
-- (Ir a la página). Comentario en Mabuse.

VIDEOS.

Aún no he podido incluir videos de esta peli.

domingo, 27 de abril de 2008

"Héroe" (2002).


-- "Hero". China / Hong Kong. Año 2002.
-- Dirección: Zhang Yimou.
-- Actuación: Jet Li, Tony Leung Chiu Wai, Maggie Cheung, Zhang Ziyi, Daoming Chen, Donnie Yen, Liu Zhong Yuan, Zheng Tia Yong, Yan Qin, Chang Xiao Yang, Zhang Ya Kun, Man Wen Hua, Jin Ming, Xu Kuang Hua, Wang Shou Xin.
-- Guión: Li Feng, Wang Bin y Zhang Yimou.
-- Banda Sonora: Tan Dun.

-- "Héroe" en IMDb.
-- "Héroe" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Siglo III a.C. China se desangra en una serie de guerras entre siete grandes reinos. Sólo un hombre con voluntad de hierro y puño de acero podrá conseguir que esos levantiscos reinos puedan unificarse y vivir en paz. Ese hombre es el Rey de Qin. Sin embargo, hay una serie de rebeldes empeñados en que China siga fragmentada en numerosos reinos independientes, parece ser que porque la libertad vale la pena de derramar la sangre, etcétera. Un oscuro prefecto de una provincia hundida en lo más apestoso del reino de Qin llega a la presencia del Rey de Qin, y presenta evidencia de que ha dado buena cuenta de tres de esos asesinos, los más peligrosos de todos. Complacido, el Rey de Qin se dedica a escuchar la historia. El prefecto Sin Nombre (ni que fuera Clint Eastwood, oigan) se dedica entonces a contar cómo derrotó primero a uno en un duelo con música y lluvia, todo muy poético miren ustedes, y luego cómo se las arregló para indisponer poco a poco a los dos guerreros restantes. La historia parece convincente, pero el Rey de Qin es inteligente y mira por debajo del agua, y pronto descubre algunos puntos débiles. ¿Estará realmente el prefecto diciendo la verdad? ¿O no será quizás todo parte de una trama profusamente elaborada...? ¿Qué se proponen en verdad los tres asesinos...? ¿Y qué pasará con el Rey de Qin y el destino de China...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque de larga data en China, el llamado Cine Wuxia ingresó en el imaginario occidental a partir de "El tigre y el dragón", en un curioso ejercicio de retroalimentación. Es que verán, un poco antes "Mátrix" se había inspirado en el Cine Wuxia, y en el cine de artes marciales en general, para las piruetas de sus ciberguerreros en bullet-time y todo eso, y con ello había pavimentado el camino para que a Occidente llegara el Wuxia de toda la vida (de toda la vida de China, al menos). Ni corto ni perezoso, Zhang Yimou, que años antes venía amenazando con hacer una gran película épica sobre la primera unificación de China, se sumó. Este es el resultado. Uno agresivamente militarista y prochino, pero que por su carácter épico prendió bien en Estados Unidos y se transformó en el primer filme no yanki en llegar al primer lugar de la lista de utilidades en su fin de semana de estreno.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una típica peli wuxia. O sea, tiene harta pelea a espadas con técnicas de artes marciales, con guerreros haciendo el canguro. Para quienes han seguido la secuela de éxitos wuxia pergueñados para público occidental como "El tigre y el dragón" o "La casa de las dagas voladoras", pues está bien. Más que bien.

-- Hay un detalle que puede ser un mérito o un defecto, según se mire. Y es que la película simplemente no puede ser más ampulosa. A cada minuto trata de ser titánica, más grande que la vida, etcétera. Todos los personajes son grandilocuentes, todas las peleas son derroches de habilidad, todos los diálogos son para la posteridad, todas las situaciones son metafísicas. Tanta ampulosidad es por lo general receta segura para el desastre (ahí tienen "Troya", por ejemplo). O sea, si hasta el venerable William Shakespeare le daba tregua a sus tragedias para introducir a los personajes graciosos de rigor, pues algo habría que aprender, ¿no? La película derrocha riqueza, es cierto, pero no todos los ricos saben ser ricos, y muchos de ellos no pasan de la condición de "nuevo rico", precisamente...

-- Siguiendo con lo de ampuloso. A Zhang Yimou no se le ocurrió nada más inteligente que hacer una peli con distintos puntos de vista y distintas narraciones. Para el grueso público, inculto e ignorante en el 90% de los casos, eso puede pasar, pero para el que sabe un poquito más (¡MIAU!), eso huele a "Rashomon" a medio planeta Tierra de distancia, con el agravante de que "Rashomon" iba de una investigación criminal con un crimen y con samurais... Al menos en "Los sospechosos de siempre" y en "La verdadera historia de Caperucita Roja" se lo trufaron más, para que pasara sin complicaciones este guiño cinéfilo (de "Justo en la mira", mejor no hablemos). Y lo siento, pero no me creo eso de que sea un homenaje. Considerando la ampulosidad de la peli, en donde cada minuto es más ciclópeo que el anterior, me cuesta pensar que Zhang Yimou no pretendía reinventar la rueda o poco menos.

-- El apartado visual es espectacular. "Héroe" es la película de mayor presupuesto en la historia china hasta la fecha, y eso se nota. Los paisajes son hermosísimos, los despliegues de extras con armadura son todo lo buenos que se pueden pedir (mejor que en "Las dos torres", y es que aún hay cosas que con CGI no se pueden conseguir bien, y eso por no decir a años luz de "Corazón valiente", que en su época había marcado un hito al respecto). El trabajo de fotografía es simplemente impecable, en particular por el uso del cromatismo. Si hay una buena razón para ver esta peli, seguramente es ésta.

-- En el apartado ideológico, la peli es bastante ambigua. Ha sido leída, y no sin razón, como una apología del fascismo chino. Y es que aunque no se lo llama por nombre, el Rey de Qin no es otro sino Qin Shi Huangti, uno de los más tenebrosos tiranos de todos los tiempos, un hombre que construyó la Gran Muralla China sobre las espaldas y la sangre de miles de campesinos, que mandó a quemar todos los libros antiguos salvo los de medicina y astrología para iniciar la cultura china desde cero (idea que le seguirá pareciendo buena a Mao Tsé Tung, veintidós siglos después), y que ordenó una persecusión contra los monjes budistas que incluía enterrarlos vivos y que nada tiene que envidiarle a célebres perseguidores de cristianos como Nerón o Diocleciano. Ninguno de estos aspectos aparece en el filme, por supuesto. Sólo aparece el Qin Shi Huangti más grande que la vida, dispuesto a llevar paz por medio de la espada a los rebeldes reinos que se niegan a su autoridad. En su época esto fue muy criticado, aunque en realidad no es nada que no aparezca en filmes agresivamente proyankis como "Top Gun" o "Aguilas de acero", sin que esto les quite el carácter de pelis entretenidas y palomiteras; quizás cuando se trata de instaurar la dictadura estadounidense mundial, la peli está bien, pero si es la dictadura china mundial, está mal; aunque para el resto de los mortales, cualquiera de las dos puede pasar como el tagline de "Alien contra Depredador": "gane quien gane, nosotros perdemos". Comentarios políticos aparte y volviendo a la peli, se permite algunos sibilinos comentarios acerca del poder, algo que un teólogo medieval quizás resumiría en la fórmula de "¿se puede pelear contra el diablo con las armas del diablo?". El Rey de Qin propone la aniquilación de la independencia política de todos los reinos por medio de la espada y la sangre, pero a los asesinos no se les ocurre nada mejor que destruir el militarismo de Qin por medio del uso de más espada y el derramamiento de más sangre. Finalmente, el estado de gracia lo alcanzarán quienes comprendan que no todo puede arreglarse por la violencia, y que como teorizó algún académico militar germánico del siglo XIX, "puedes hacer de todo con las bayonetas, excepto sentarte en ellas". La paradoja es que el entrenamiento en el uso de la espada, convirtiendo a tu cerebro y tu corazón en uno con tu arma, debería llevarte a renunciar al uso de la espada. Marco Aurelio, el Emperador filósofo romano que escribió los "Pensamientos", habría estado muy de acuerdo con esto (bueno, por algo lo mató su hijo Cómodo no una sino dos veces, en las pelis "La caída del Imperio Romano" y en su remake bastardo "Gladiador").

-- Los actores son más o menos tópicos. O sea, aparece Jet Li haciendo el Jet Li, Zhang Ziyi haciendo la Zhang Ziyi... No niego que allá donde va, Zhang Ziyi se ve enormemente vistosa, y más aún con ciertas fotos en bikini rojo que circulan por ahí, pero a veces uno se pregunta si en todas las épocas históricas de la pentamilenaria historia china hay una guerrera que se ha reencarnado una y mil veces, y que tiene el rostro de Zhang Ziyi... Quién sabe, a lo mejor ése es uno de los misterios insondables de la insondablemente misteriosa China.

IDEAL PARA: Ver una peli wuxia con reflexión histórica y política.

jueves, 17 de abril de 2008

"Hermosas criaturas" (2000)


"Beautiful Creatures". Dirigida por Bill Eagles. Protagonizada por Susan Lynch, Iain Glen, Jake D'Arcy, Rachel Weisz, Tom Mannion, Maurice Röeves, Paul Doonan, Robin Laing, Pauline Lynch, Alex Norton, Stewart Preston, Ron Donachie. Inglaterra. Año 2000.

¿De qué se trata?
Una conversación muy linda de una pareja muy bien avenida, gira de pronto hacia unos palos de golf perdidos, y la conversa se torna cada vez menos linda y cada vez menos avenida. El tipo se va furioso, después de zurrar a la mujer, y ella descubre que el h*** de la soberana p*** ha dejado a su perro hecho un libro de historia, el pobrecito. La chica decide entonces que es buena hora para abandonar al tunante, ahora que no está en la ciudad. En medio de todo eso, de pronto ve a una chica que es flagrantemente golpeada por otro tipejo. Por ayudarla, le descarga al tipejo un fierrazo en la cabeza de Padre y Señor Mío. Y como está metida en el lío hasta el copete, pues bien, tendrá que llevarse el cuerpecito (y a la chica, de paso) hasta su departamento, en donde el fiambre se termina de afiambrar. Ahora estando de cómplices el par de chicas en un asesinato, viene lo bueno, que es esconder el cadáver. Algo no tan fácil, cuando por una serie de infortunadas casualidades, un dedo del muertito acaba llegando a manos de un agente de la policía, que para colmo, en vez de cumplir con su deber cívico y llevar una investigación hasta las últimas consecuencias, decide tratar de ver si consigue fungir que hay un secuestro de por medio y tratar de embolsicarse uno o dos millones de libras esterlinas. Y por si fuera poco, la chica del novio muerto piensa que "acrílico" se refiere a una raza de perro... Aviadas están, digo yo.

El espíritu de los tiempos.
En los '90s, ese escarabajo pelotero que fue (¿es?) Quentin Tarantino, trajo de regreso todo ese cine pulpesco de antaño, ese amor por la serie B, dándose categoría de gran cine, con "Pulp Fiction". Desató así una pesadilla que invadió el mundo del cine independiente con la fuerza de un huracán. Porque de pronto, todos querían ser Quentin Tarantino, todos querían rodar su propia comedia negra de crímenes y criminales... Todos querían ser originales imitando a Tarantino, miren que contradictio in terminis. Ya para el 2000, la moda de los filmes ezque-Tarantino y la larga coleta de subproductos subsiguientes estaba disminuyendo al fin, y uno de sus últimos epígonos fue "Hermosas criaturas", peli que ahora nos ocupa.

¿Por qué verla?
- No me atrevería a calificarla de comedia, pero para los amantes de cierto tipo de cine, puede pasar por comedia negra. Están todos los tics de "pelis de crookies" que ha impuesto el cine desde "Pulp Fiction" en adelante, y por los cuales transitaba otro insigne clásico british del género, como es "Snatch". O sea, una situación absurda y personajes que se lo toman tan en serio que son en definitiva caricaturas. En "Mientras la ciudad duerme" lo hacían mejor. Y ahí, iba en serio. O en "Criaturas celestiales", a la que pareciera querer plagiarle tanto el título como la premisa básica (dos chicas diferentes hacen amistad y hay un crimen de por medio), aunque con buen sentido del placement de productos fílmicos, trasladan el crimen al comienzo del filme y se aseguran así desde el comienzo la lealtad del espectador.
- Rachel Weisz. Luce exquisita en esta peli, cuando estaba al filo de alcanzar la treintena, y al poco tiempo de consagrarse como filmgirl de fama internacional con su rol en "La momia". De rubia, luce perturbadora, y en la escena en que termina esposada, más aún. Andando el tiempo, como que se ha ido echando a perder (aunque todavía estaba rescatable en "El jardinero fiel"). Sic transit omnia gloria mundi...
-- Démosle también una mención a Maurice Röeves, actor no demasiado conocido (por no conocerlo, ni acá en la oficina de redacción de Cine 9009 teníamos noticias de él, y eso que tiene un currículum harto grueso), pero que como hermano de la víctima se roba la cámara. No sólo es cabrón, sino que además tiene la cara y la actitud de cabrón. Como corresponde, y niñatos bonitos de Hollywood out with them!!!

IDEAL PARA: Amantes del cine tarantinesco.

domingo, 28 de octubre de 2007

"Vértigo" (1958).


-- "Vertigo". Estados Unidos. Año 1958.
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: James Stewart, Kim Novak, Barbara Bel Geddes, Tom Helmore, Henry Jones, Raymond Bailey, Ellen Corby, Konstantin Shayne.
-- Guión: Alec Coppel y Samuel A. Taylor, con aportes sin acreditar de Maxwell Anderson, basados en la novela "D'Entre Les Morts" de Pierre Boileau y Thomas Narcejac.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Vértigo" en IMDb.
-- "Vértigo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Por los techos de San Francisco corren dos polis tras un fugitivo cualquiera. De pronto el fugi, en su desesperación, salta de una azotea a otra. Uno de los polis hace lo mismo, pero se resbala, y mientras su compañero hace el mismo salto, nuestro resbaladizo héroe termina colgando de una canaleta a chupetecientos pisos de altura. El otro poli, en vez de seguir en una actividad relativamente tranquila y segura como seguir persiguiendo al otro tipo, se devuelve y trata de tirarle la mano. En vano, porque es él quien acaba hecho cascarini metros más abajo. El poli de la canaleta entonces (suponemos que después lo rescataron) desarrolla una terrible fobia a las alturas, el famoso vértigo que le llaman (en realidad es acrofobia, como el mismo prota reconoce, pero supongo que la película no se habría vendido tan bien si es que se hubiera llamado "Acrofobia" en vez de "Vértigo"). Por lo que decide renunciar al SFPD, y hélo de civil. Pero como la CTU tira a Jack Bauer, así nuestro pobre prota termina regresando a las labores policiales, por hacerle el favor a un amigo al cual no ha visto en la puñetera cantidad de años (y si no ha hecho el favor de ubicarte, siendo un naviero poderoso, ¿cómo sigues considerándolo tu amigo, gentorunfio...? ¿Ah...?). Pues bien, el trabajo parece simple, se trata sólo de seguir a la señora, que ha estado manifestando algunas conductas un tanto raras (entre otras cosas, se cree poseída por el espíritu de una desventurada dama del XIX, que en ese tiempo no era una época tan lejana como ahora), y que se teme pueda suicidarse. Pero las cosas se embrollarán. Porque la chica es la clásica joven vaporosa y gélida de las pelis Hitchcock, pero que esconde algo turbio en su interior, y pues bien... Ya verán lo que suceda cuando la esposa del naviero tenga su cita con los espíritus que le dicen "debes moriiiiiir...", "debes moriiiiiir...". A lo mejor no necesitaba un polizonte sino un exorcista, pero en fin...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Es indiscutible. Alfred Hitchcock es uno de los mejores directores de la Historia del Cine a secas. Y los '50s fueron su mejor década, antes de desbarrancarse con cosas como "Marnie", "Topaz" o "Trama macabra". En ese tiempo venía de rodar cosas como "Extraños en un tren", "La llamada fatal", "La ventana indiscreta" o "Para atrapar al ladrón", y estaba a punto de rodar "Intriga internacional" y "Psicosis". Dice la leyenda, nunca bien confirmada ni bien refutada, que Hitchcock quería rodar una novelita de un par de autores franceses llamados Pierre Boileau y Thomas Narcejac, que al final fue a dar a las manos de George Clouzot (es "Las diabólicas" de 1955, que incluso sacó un anémico remake con Sharon Stone e Isabelle Adjani en 1996). La siguiente novela de estos dos era igual de sucia que la anterior, y fue la base para dos o tres guiones diferentes, ninguno de los cuales gustó a Hitchcock, hasta que encontró el adecuado. Porque esta peli es... pues bien... cómo decirlo con suavidad... Los '50s fueron una década convulsionada. Por una parte, después de la oleada del Macartismo, tenías que apoyar los viejos valores familiares de los Estados Unidos de toda la vida, y no podías permitirte ninguna clase de inocente escapismo. Por lo que los '50s fueron una década turbia. Muy turbia. Y "Vértigo" responde bien a ese espíritu de represión sexual imperante. Porque de que es una película enfermiza, incluso para los cánones bizarros de Hitchcock, es enfermiza. De hecho, quizás fue chocante para el público de la época, que la recibió con tibieza, así como la crítica estadounidense, que dijo lo obvio de ella (a ratos es desesperantemente lenta), aunque después de 1960, los criticoides franchutes de "Cahiers du Cinema" la alabaron como una obra maestra, y así quedó desde entonces.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las pelis más enfermizas que se han rodado jamás. No es enfermizo en el sentido de gore o de mostrar cosas, que en eso "Vértigo" ha sido ampliamente superada. Pero la trama presenta abundante fetichismo necrofílico, porque los personajes tienen una fijación con la muerte que cualquier psiquiatra calificaría de morbosa. No diré en qué aspectos para no matar el suspenso, en caso de que no la hayan visto (y aunque no lo crean, hay muchos herejes que nunca se han tomado la molestia de verla, y después andan diciendo que saben de cine). Ya por eso merece el visionado. Si quieres personajes enfermizos, acude al maestro en retratar personajes enfermizos (ahí tienen al tipo de "Psicosis", ¿OK?).

-- En una ocasión, Raymond Chandler (el tipo que creó al detective Phillip Marlowe, interpretado por Humphrey Bogart en "El sueño eterno") dijo que como regla para escribir policiales, había que desterrar el romance (no lo dijo así, pero ésa es la idea). Bien mirada, su idea es obvia. Sea el detective un excéntrico como Holmes, un pulcro como Poirot, un sentimental como Marlowe o un duro como Spade, siempre debe armarse de enormes dotes de objetividad para seguir las pistas correctas con mayor inteligencia que el resto de los personajes (¡y que el lector!) y desenmarañar lo enmarañado; esto se opone justamente a la subjetividad que, se supone, es la característica de todo buen relato romántico. Así, pues, ¿es posible, a pesar de todo, mezclar ambos? Hitchcock dio con la fórmula. Lo hizo aquí. Porque hay al mismo tiempo una historia de misterio y ribetes policiales, y por otra parte una bizarra historia de amor. ¿Cómo diablos lo hizo? Véanlo por ustedes mismos.

-- El elenco está... ¿cómo decirlo? James Stewart, colaborador habitual de Hitchcock hasta la fecha, luce claramente avejentado, y no consigue dar la nota, incluso para un director de actores tan bueno como Alfredito el Inglés. A cambio las dos féminas están a todo dar. Kim Novak y sus, ejem, asuntillos, despiertan todo el morbo que se puede. Y Barbara Bel Geddes, con su peinado con melenita y sus lentes, tampoco lo hace nada de mal; aquí estaba cuarentona, pero curiosamente, quizás su rol más conocido es ser la Mamá Ewing en el interminable culebrón "Dallas", que empezó algo más de veinte años después de "Vértigo"... (sí, y en "Falcon Crest" estaba la ex esposa de Ronald Reagan, ¿qué pasa con eso?). Del resto del elenco no hablamos, porque casi todo se concentra en ellos tres.

-- El ritmo de la historia es quizás el gran talón de aquiles. Porque en verdad (y cagándome en todo lo que diga la crítica francesa intelectualoide, que no es importante porque es crítica, no es interesante porque es francesa, y no es de ninguna utilidad porque es intelectualoide), la primera mitad de la peli es un fastidio, y si toda la peli hubiera seguido así, hubiéramos terminado relegando el DVD a lo más profundo del cajón (si es que nos hubiéramos tomado la molestia de comprarlo/piratearlo/descargarlo, en primera). Para que vean como a veces la crítica yanki acierta más que la crítica estiradote europea. Pero la segunda mitad... ¡Oh, Dios Mío, Señor del Universo, Misericordioso Rector de la Creación! En la segunda mitad despega pesadamente, se mantiene pesadamente en el aire, y no digo pesado en el sentido de "como plomo", sino pesado en el sentido de "ese puñetazo de boxeador que te vuela tu bella mandíbula". Aquí es donde viene lo morboso, lo fetichista, lo necrófilo a full... ya me entienden, vamos.

-- El apartado visual es poderosísimo. Bueh, los efectos especiales de la peli hace tiempo que están superados, pero para la época eran toda una novedad. Y he aquí la marca que distingue al maestro del simple pergueñador de FXs como... no, no quiero dar nombres (¡Michael Bay! Ups, se me salió...): la marca es que aún pasados de moda, los efectos especiales de Hitchcock siguen viéndose como visualmente maestros. Sin lugar a dudas, la escena del campanario es un verdadero hito fílmico, y ha sido imitada y copiada en ya no digamos cuántas partes (hasta en "Batman: La serie animada", sin ir demasiado lejos).

-- Bernard Herrmann. ¿Qué hubiera sido de Papi Hitchcock, si no tuviéramos a Tío Herrmann acompañándole en lo de las bandas sonoras? Herrmann era el colaborador habitual de Hitchcock en el tema, y aquí una vez más cumple certeramente.

-- De la cola tras esta película, mejor no hablemos. O mejor hablemos de dos. El guión íntegro de "Doble de cuerpo" de Brian de Palma está prácticamente calcado de "Vértigo", con algunos pequeños cambios por aquí y por allá (locaciones, un poco más de morbo sexual, esa clase de cosas, y es que Hitchcock siempre ha sido el pintor renacentista y de Palma el maestro de brocha gorda). Y Faith No More se lo plagiaron íntegro, bajo la excusa del homenaje, para el videoclip de su tema esque-Ministry "Last Cup of Sorrow", contratando para hacer de sucedánea de Kim Novak a una chica tan turbia como Jennifer Jason Leigh (al menos Mike Patton y compañía la hicieron buena). Por cierto, y para terminar con el apartado "influencias", es cierto que en pelis como "Harry el Sucio" o "Bajos instintos", San Francisco es una ciudad con personalidad propia, hasta el punto que sería inimaginable rodar esas pelis en ambientaciones distintas, pero por otra parte, en esto no hacen sino seguir la estela dejada por Hitchcock con su propia visión de San Francisco; un San Francisco totally '50s y sin la carga homoerótica de su época posterior como la Sodoma y Gomorra del XX, pero sigue siendo el San Francisco icónico de filmes posteriores.

IDEAL PARA: Ver una cinta clásica a tope (bueno, la segunda mitad más que la primera).

domingo, 21 de octubre de 2007

"El juego del miedo" (2004).


-- "Saw". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: James Wan.
-- Actuación: Leigh Whanell, Cary Elwes, Danny Glover, Ken Leung, Dina Meyer, Mike Butters, Paul Gutrecht, Michael Emerson, Benito Martínez, Shawnee Smith, Makenzie Vega, Monica Potter, Ned Bellamy, Alexandra Bokyun Chun, Avner Garbi.
-- Guión: Leigh Whanell, sobre una historia de éste y de James Wan.
-- Banda Sonora: Charlie Clouser.

-- "El juego del miedo" en IMDb.
-- "El juego del miedo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Abres los ojos, y ¡sorpresa! No estás donde se suponía que debías estar. Estás esposado a un tubo, dentro de un baño inmundo como cubrecamas de estudio porno, y no tienes la llave cerca. Y frente tuyo tienes a otra persona, también esposada. En esta tensa situación, ambos personajes deben comenzar a hablar. Uno de ellos revela ser médico, y hace memoria sobre un incidente ocurrido hace algo de tiempo en el hospital, un incidente que involucra a un fulano conocido como Jigsaw, que goza torturando psicológicamente a sus víctimas, exponiéndolas a situaciones límite para que puedan sobrevivir. En paralelo, la policía trata por todos los medios de descubrir a Jigsaw, sin resultados. Aunque no falta el detective nigga que trata de agarrarlo por todos los medios. Los sujetos prisioneros consiguen dar con una pequeña grabadora, en la cual aparece la voz de su secuestrador. En ella, se les declara que están en un juego por sobrevivir. Para eso, uno de ellos deberá matar al otro. La cuestión es que, estando esposados, no pueden alcanzarse mutuamente. Pero no hay problema: Jigsaw ha dejado cerca de ellos un par de serruchitos, con los cuales pueden cómodamente amputarse la pierna, y entonces, con el chonguito restante, arrastrarse hasta dar muerte al que sea demasiado cobarde como para perder un miembro. El médico, por su parte, está un poco presionado. Resulta que su esposa y su hija han sido emboscados, y si no lleva a cabo el cometido que se le encarga dentro de un determinado plazo, ellas morirán. En el proceso, irá descubriendo también que no todo es lo que parece, y que Jigsaw juega retorciendo el plan dentro del propio plan. ¿Conseguirán escapar antes de que venza el plazo, y Jigsaw dé buena cuenta de ellos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Acercándose el cambio de milenio, las pelis de terror se pusieron nuevamente de moda. Es más, lo que antaño era serie B y carne de tienda de arriendo de videos, ahora pasaban a ser producciones de buen pelaje, e incluso alguna que otra con estrellas de cierto peso. Pero después del abuso de la fórmula, en particular con baldes para escupir como "Todavía sé lo que hicieron el verano pasado", el género del psycho-killer parecía querer tomarse un nuevo descanso. ¡Ah, pero no contaban con la llegada de George W. Bush! Es un hecho que, cuando el mundo está en crisis potencial, las pelis de monstruos (sean psicópatas, vampiros, etcétera) se tornan plato común en la mesa de los cines. Ahí están las pelis de monstruos de la Universal en los '30s ("Drácula", "Frankenstein"...), las pelis sobre monstruosas hormigas atómicas mutantes y otros monstruosos monstruos atómicos mutantes en los '50s ("El monstruo de la laguna azul"), y el cine de asesinos seriales en los '80s ("Pesadilla en la Calle Elm", "Martes 13")... En el 2004, bajo la irrupción de una serie de pelis de terror japonés o inspiradas en él ("Ringu", "El aro", "El grito", "El ojo"), el cine yanki se puso a la altura. Jigsaw es, sin lugar a dudas, el primer gran asesino serial del cine yanki en el XXI. Y capturó tanto la atención de la gente, que se ha puesto a parir secuelas como loco ("El juego del miedo II", "El juego del miedo III", la sobreviniente "El juego del miedo IV")... (UPGRADE: "El juego del miedo V", "El juego del miedo VI"... y a ver hasta dónde llegarán estos porfiados, productores y followers). (UPGRADE AGAIN: Hasta "El juego del miedo VII". Y eso si no hacen eso que está tan de moda, reboot que le dicen).

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Por qué Jigsaw es un personaje tan atractivo? ¿Qué hace de Jigsaw el Freddy Krueger o el Jason Voorhees del 2000? Y, ya que nos preguntamos esas cosas, ¿por qué los viejos y venerables Freddy, Jason, Myers y compañía ya no infunden el respeto que solían...? Una posibilidad puede ser que estos asesinos hayan sido demasiado puteados por infinitas secuelas (incluyendo la anodina "Freddy vs. Jason", también del 2004), pero otra es que mantengan un aura de represión y puritanismo sexual. En Jigsaw, el componente sexual está ausente por completo. Además, Jigsaw es (hasta el momento por lo menos) un asesino "realista", en el sentido de que no tiene poderes paranormales ni es sobrenatural como sus pares ochenteros. Esto responde bien a una época como el XXI, que en medio de la fiebre informática puede considerársela como ávida de realismo (¿por qué, si no, la oleada de reality shows que invadió la pantalla en su tiempo?). Además, está el componente "médico" del asunto. Jigsaw no es exactamente un asesino, sino una especie de mezcla entre juez que sentencia sobre vidas ajenas, médico que "cura" almas con sus peculiares "tratamientos de choque" e ingeniero que diseña sofisticados sistemas para poner a prueba a sus elementos de trabajo (los pobres humanitos, claro está). En ese sentido, es lógico que Jigsaw refleje como nadie la mentalidad de inicios del XXI, y sea a la Era Bush lo que Freddy y Jason fueron a la Era Reagan.

-- Las actuaciones son bastante buenas, incluso sin la indulgencia que se le suele aplicar a los estándares actorales en las pelis de terror. El que se roba la película por todo lo alto es, claro está, el gran e incombustible Cary Elwes, actorazo como no los hay en leguas a la redonda, al que hemos visto en pelis tan variadas como "La princesa prometida", "Loca Academia de Pilotos", "Las locas aventuras de Robin Hood", "Besos que matan", y un largo etcétera de roles dramáticos y cómicos, siempre bien servidos... y siempre ninguneado, pobre hombre. Bien, este Elwes es el médico al que se le viene el mundo encima por los manejos de Jigsaw, y una vez más es el mejor. El más bien desconocido Leigh Whannell también lo hace bien, aunque no al nivel de Elwes, pero bien. El resto son casi caracteres de relleno. Monica Potter, insigne (es un decir) compañera de Morgan Freeman en "Telaraña", es la querida esposa en apuros, Dina Meyer hace un rol casi de adorno (no importa, porque en "El juego del miedo II" tendrá revancha), y Danny Glover se luce especialmente como el punto negro de la historia; puede que alguna vez haya sido un gran actor, pero eso no fue en la época de "El juego del miedo", eso claramente.

-- La historia. Por una vez en la vida, puede decirse que el desarrollo de la cinta es verdaderamente impredecible. ¿Quién diablos es Jigsaw? Difícilmente adivinarán por sí mismos. La película de verdad tiene suspenso. ¡Ah! Y con un gran final. Que deja con hambre de secuela. Ya sé que hay secuela, pero después de verla, hasta dan ganas de verla, no como otras que uno las ve casi por cumplimiento del deber... (esto de que la gente espera que uno lo postee todo sobre cine)...

IDEAL PARA: Ver una película de terror que es buena precisamente porque no es SÓLO una película de terror.

domingo, 12 de agosto de 2007

"Yo, Robot" (2004).


-- "I, Robot". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: Alex Proyas.
-- Actuación: Will Smith, Bridget Moynahan, Alan Tudyk, James Cromwell, Bruce Greenwood, Adrian Ricard, Chi McBride, Jerry Wasserman, Fiona Hogan, Shia LaBeouf.
-- Guión: Jeff Vintar y Akiva Goldsman, vagamente basados en una historia para la pantalla de Jeff Vintar, inspirado en el libro de Isaac Asimov.
-- Banda Sonora: Marco Beltrami.

-- "Yo Robot" en IMDb.
-- "Yo Robot" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace tiempo atrás, hubo un accidente automovilístico. El detective Spooner cae al agua en un vehículo, y una niña en otro. Un robot se arroja al agua y rescata al detective Spooner, dejando ahogarse a la chica, basado en un cálculo lógico y racional de probabilidades de supervivencia (lo que demuestra que un robot no será nunca más que un montón de chatarra pseudointeligente, porque miren, el detective Spooner venía interpretado por Will Smith... debió dejar que se ahogara). Años después, en Chicago durante el año 2035, nuestro detective se ha convertido a la religión de la tecnofobia. De pronto, lo llaman para un caso bastante particular. En una gigantesca corporación metragoelmundo, dedicada a los robots, uno de sus más destacados investigadores ha fallecido, en apariencia después de haber hecho un recorrido directo desde varios pisos más arriba, sin usar las escaleras o el ascensor. Podría pasar por un suicidio, salvo por varios detalles. Por un lado, la oficina estaba completamente cerrada, pero no hay registro de lo ocurrido en el interior. Además, aparece un robot bastante peculiar, dentro de la propia oficina (¿y...? Los robots no pueden matar gente, les está prohibido por su programación). Además, el vejete no tenía la fuerza para atravesar el vidrio. Y para hacerlo más misterioso, dejó un holograma en el cual encarga específicamente a Spooner que investigue el caso. A la luz de todos los antecedentes, Spooner empieza a investigar al robot, guiado por su paranoia tecnofóbica, a pesar de que todo el mundo le insiste que eso es imposible, que los robots no matan gente, que se tome unas vacaciones, etcétera. Pero Spooner es porfiado (Will Smith, ¿recuerdan?), y ayudado por la bellísima doctora Susan Calvin, empezará a investigar a Sonny, el robot, y llegará a una desconcertante verdad, una que podría estar relacionada con la más gigantesca entrega de robots a lo largo de la historia, una que está próxima, que pondrá un robot cada cinco humanos en el planeta, y que podría ser quizás parte del más dantesco de los planes maestros para...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Cómo demonios una peli como ésta puede ser tan buena y tan mala al mismo tiempo? Veamos, la historia es la siguiente. Por allá en los '40s, fueron promulgadas las llamadas Tres Leyes de la Robótica. Su autor fue Isaac Asimov, aunque según éste confiesa, la autoría le correspondía a John Campbell. Las Tres Leyes son: 1.- Un robot no podrá dañar a un ser humano, o permitir que por su inacción éste sea dañado; 2.- Un robot siempre obedecerá las órdenes dadas por un ser humano, salvo que entren en conflicto con la Primera Ley; y 3.- Un robot siempre se autoprotegerá, salvo que sea autoprotección entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley. Parecen perfectas, ¿verdad? Pues bien, Asimov se hizo el pino escribiendo cuentos e incluso novelas en donde demuestra cómo estas leyes, en apariencia perfectas, no pueden funcionar en la vida real, bien sea porque el ser humano se las arregla para meter las patas con los robots, bien sea porque los propios robots se ven enfrentados a situaciones en apariencia imposibles, bien sea por ambición o codicia humana que lleva a utilizar a los robots inocentemente en un sentido u otro... Algunos de esos relatos fueron compendiados en su libro "Yo, robot", y desde entonces ése libro es considerado como el non plus ultra de las obras literarias que versan sobre robots. Intentos de adaptarlos hubo varios, incluyendo un guión del ubicuo Harlan Ellison en vida de Asimov, pero el asunto no llegó a prosperar; además, el propio Asimov era enemigo de la adaptación de sus propias obras al cine, previendo (y con razón) que los tiburones de Hollywood, ávidos de lucro e ignorantes del más banal de los conceptos de "calidad artística", harían pedazos sus obras (no se equivocó). Pero apenas se murió Asimov, su querida esposa Janet se encargó de liberar los derechos sobre las obras. Sobre algunas, por lo menos. Paralelamente, a los Estudios Fox llegó un guión llamado "Hardwire", un misterio policial con algo del feeling Asimov sobre las tres leyes, y que Disney había tratado de adaptar con Bryan Singer de director (sí, Hollywood es un mundo loco; aquello hubiera sido interesante de ver). Como la Fox después adquirió los derechos de "Yo, Robot", decidió reconfigurar el guión para que se pareciera a la obra asimoviana, al menos en parte. El guión pasó por varias manos, hasta que cayó en esas cosas con forma de aserradora mecánica que el guionista Akiva Goldsman se atreve a llamar "mis manos", y... Pues bien... Hemos repasado en otras ocasiones el currículum de Akiva "Descuartizador" Goldsman en Cine 9009, pero es buen lugar hacerlo aquí otra vez: perpetró los guiones de "Batman eternamente", "Batman y Robin", "Perdidos en el espacio", "Una mente brillante" y "El Código Da Vinci". Lo pondré así: es una guionizada por Goldsman y protagonizada por Will Smith. Ya saben en qué gastarán su dinero, si la arriendan en DVD.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Está dirigida por Alex Proyas. OK, no es el mejor Proyas ni de vista. No esperen algo visualmente golpeador como "El cuervo", o un concepto brillante como "Dark City" (la peli a la cual "Matrix" le copió todo, para noticia de quienes todavía creen en el Hada Madrina). Pero su enfoque de mostrar un 2035 futurista, pero no excesivamente diferente en lo visual a nuestro tiempo (la película es de 2004), es una excelente decisión, habida cuenta de que el mundo no ha evolucionado estéticamente demasiado en los últimos treinta años, y por tanto no debiera hacerlo en lo sucesivo (para mí, la última gran revolución estética en materia de vestimenta fue el abandono del corset en las mujeres, del traje sastre en los hombres, y la aparición del bikini, y todo el resto no son sino variaciones sobre el mismo tema). Además, la película tiene pulso narrativo, como no sean en aquellas situaciones en las que Will Smith aparece haciendo el chulo, o peor aún, el Matrix, y que exigen toneladas de suspensión de la incredulidad (y yo tengo una dosis bastante limitada, gracias).

-- Al contrario de lo que muchos criticaron en su día, "Yo, Robot" sí incorpora varios conceptos de Asimov, y los trata bastante bien. Si excluimos la parte hollywoodense de mostrar tiros y explosiones (algo que no aparecía en las obras asimovianas, que prefería acercamientos más intelectuales, pero que en el cine es necesario, porque de otra manera el común de la gente, que suele ser estúpida y las filigranas intelectuales se les escapa, no habrían ido a verla), resulta que tenemos las Tres Leyes de la Robótica, a la doctora Susan Calvin (deslavada por culpa de un guión débil en ese sentido, pero está), a Multivac (no de nombre, pero bajo la forma más atractiva y no tan cuarentera de VIKI), ¡es desarrollada la teoría de la Ley Cero! (aunque sin ese nombre), y todo el misterio policíaco se resuelve con una serie de pistas hábilmente enlazadas entre sí. Por otra parte, a despecho de los iconódulos de toda la vida, la verdad es que Asimov no era exactamente un gran escritor, y él mismo tenía a bien reconocerlo (lean sus "Memorias" o sus trabajos sobre la historia de la Ciencia Ficción, si no lo creen); Asimov era más fuerte planteando conceptos y tramas interesantes, que bajando a la arena de escribir un relato con fuerza y estilo. Así, pues, estando presentes las ideas de Asimov, o algunas de ellas por lo menos, la peli es todo lo asimoviana que podría haber sido.

-- Toda la teoría fílmica se sustenta en crear, en primer lugar, un villano carismático, y en segundo, un prota con el cual la platea pueda empatizar. Pero siempre hay excepciones milagrosas. Esta es una peli en donde el prota es insufrible, porque en vez de ponerse en plan asimoviano (¡por suerte no se llama Elijah Bailey!), insiste en ser él, el mismo de toda la vida, Will Smith himself. Pero por suerte, no le cae bien a nadie. James Cromwell, como el científico muerto, no tiene que interactuar con él, así es que puede pasar olímpicamente de Smith (¿habrá preferido morirse antes que tratar con el Príncipe del Rap...?). En cuanto a Bridget Moynahan, compone una Doctora Susan Calvin bastante deslavada en relación a la heroína del libro original (en parte porque aquí está de "acompañante del héroe"), pero la señorita Moynahan hace lo que puede con lo que tiene, y en ese sentido está bien... además que es casi orgásmico cuando Smith trata de hacerse el chulo con ella, y ella le clava una mirada de "¿eres así de imbécil porque te hace sentir más sexy, o estás haciendo horas extras en el Departamento de Imbecilidad Aplicada?". Chi McBride, por su parte, aporta su cuerpote para componer el típico oficial de policía de escritorio, y con su dosis de sentido común compensa al chulo Smith. Y Bruce Greenwood compone por su parte a un empresario estilo Bill Gates que está demasiado preocupado por la marcha de sus asuntos para dejarse empapelar por el señor Smith. ¡Hasta Sonny se las arregla para lucir menos animatrónico y más humano que el señor Smith, y...! Sí, a pesar de que su pasada "soy demasiado humano para ser robot" es cargante, termina por ganarse nuestro cariño porque es más inteligente que todo el resto del elenco junto (¿qué habrían hecho Spooner y Calvin sin Sonny para salvar el día...?). Pensándolo bien, el señor Proyas fue inteligente: si no podía prescindir de Smith, entonces lo rodeó de gente que le iba a hacer el vacío, y con eso neutralizó su chulería. Hombre inteligente, digo yo.

-- Por favor, miren para otra parte con ese vergonzoso final con Will Smith haciendo el Matrix, y que destruye bastante de lo que con tanto esfuerzo habían construido los realizadores hasta el minuto.

IDEAL PARA: Ver una adaptación bastante decente de las ideas de Isaac Asimov durante las tres cuartas partes del metraje (la cuarta parte restante es Will Smith haciendo el chulo).

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