11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 15 de agosto de 2013

"DOA: Dead or Alive" (2006).


-- "DOA: Dead or Alive". Estados Unidos / Inglaterra / Alemania. Año 2006.
-- Dirección: Corey Yuen.
-- Actuación: Jaime Pressly, Devon Aoki, Holly Valance, Sarah Carter, Natassia Malthe, Kane Kosugi, Matthew Marsden, Eric Roberts, Steve Howey, Brian White, Kevin Nash, Collin Chou, Derek Boyer, Silvio Simac, Fang Liu.
-- Guión: J.F. Lawton, Adam Gross y Seth Gross, sobre una historia del primero.
-- Banda Sonora: Junkie XL.

-- "DOA: Dead or Alive" en IMDb.
-- "DOA: Dead or Alive" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En Oriente, en una especie de reino mítico qué-se-yo (el videojuego de base 1.- No le sé la continuidad, 2.- Me suda saberme la continuidad, 3.- No me investigué la continuidad para este comentario), en la época actual curiosamente (porque el reino tiene una pinta de China medieval que tirapatrás), ha desaparecido el principito de estoquello (¿o era una especie de monasterio Shaolín? Bueno, qué más da. No creo que nadie esté viendo esta peli por su riqueza cosmogónica). Su hermana está por dentro llora-que-te-llora, pero por fuera es ESTOICA. Porque ella es ORIENTAL. Y si hay algo que toneladas de mangas, animes, cosplayers y too nos han enseñado, es que LAS GUERRERAS ORIENTALES CAÑERAS NO LLORAN. En vez de eso se quedan mirando fijamente al viento, con rostro pétreo, la mirada perdida en el horizonte... Devon Aoki, señoras y señores. El caso es que ella desobedece la orden de no abandonar el santuario (¿o templo? ¿o palacio? ¿o reino? Bah, qué más da) y parte a buscar a su hermano desaparecido. Bueno, muerto pero (chachán...) nunca encontraron el cuerpo. Los del santuario, mosqueados y too porque si hay algo que una secta oriental no tolera entre sus discípulos es LA DESOBEDIENCIA, así es que envía a otra guerrera detrás a matarla (la lógica de mandar afuera a una asesina para perseguir a otra asesina cuyo delito ha sido mandarse cambiar afuera, se me escapa). Después de una breve escena en donde vemos que Devon Aoki parte carne con dolor, la vemos recibir una invitación, y salto a... Hong Kong. En donde vemos a una ladrona duchándose con un cuerpazo supermodelo que ni encargo (pura insinuación, nada de chicha, ¿eh? Por cierto, lo de supermodelo es literal: Holly Valance, señoras y señores). Vienen a arrestarla, y ella se escapa con la macarrada más macarra que he visto desde... hace mucho tiempo, eso es, que es lanzar un sostén al aire y ponérselo mientras está peleando. Y se fuga. Después de la breve escena en donde vemos que Holly Valance parte carne con dolor, la vemos recibir una invitación, y salto a... la ancha mar océana. En donde vemos a una chica en bikini con otro cuerazo escándalo nacional (Jaime Pressly, señoras y señores). El yate en donde está la susodicha, es abordada por unos piratas. Saben lo que sucede después, ¿no? Exacto. Piratas pateados por chica en bikini (baba-baba-baba). Después de la breve escena en donde vemos que Jaime Pressly parte carne con dolor, la vemos recibir una invitación, y salto a... un avión, en donde vemos al grupo de gente rumbo a la isla en donde se celebrará el campeonato DOA, uno superchupi súpermolón tecagaslahostia que son invitados en secreto sólo los mejores de los mejores, la crema de la crema, el no va más del no va más, los cuerpos torneados de los cuerpos torneados. Y ya tenemos a nuestras tres chicas, la princesa, la ladrona y la... ¿qué era la tercera? Ah, sí, luchadora wrestler (algo que la presentación redneck de la Pressly hace muy creíble, por lo demás). Ya tenemos a las tres, decíamos, embarcadas para el triunfo. Pero claro, como las tres son las heroínas, no tiene gracia que una gane y las otras se queden mirando, así es que la trama a mitad de asunto devendrá en algo diferente, en la conspiración para chachachín chachachán, en donde los buenos dejarán de enfrentarse y unirán fuerzas contra un malo maloso superpoderoso blablablá. Ayudados por un cuarto cuerazo, por qué no, si las féminas chupeteables nunca sobran (Sarah Carter, señoras y señores). Ni les digo como termina. Ni falta que hace. El camino hacia el final, eso sí, tiene su dosis de curvas. Y de patadas dolorosas. Y de Generales Gatos preguntándose en dónde se compran las entradas para ir a verlas... er... a verlo... el torneo... en vivo, eso es. Que la peli me la vi en el cable, como corresponde, contribuyendo al fiasco económico que terminó siendo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Adaptaciones de videojuegos. Tan viejas como... bueno, como "Super Mario Bros" por lo menos. Aunque ambos medios, el videojuego y el cine, tienden a mostrar resistencia mutua. Que las adaptaciones de videojuegos al cine tienden a apestar, y las adaptaciones de pelis a videojuegos, cuatro cuartos de lo mismo. Bueno, ayuda que los diseñadores, los cineastas, y muy en particular los productores ejecutivos, no terminen de tener bien en claro que cine y videojuego son dos medios distintos, con distintas mecánicas e interacciones, y una adaptación por fuerza debe cranéarselas para transportar de manera adecuada la experiencia de un medio a otro. Que si haces un videojuego de manera literal te queda una cagada como "Sucker Punch" (que no era videojuego, pero los homenajeaba), y de ésa nadie quiere acordarse (aunque Snyder se reivindicó con "El Hombre de Acero". Bueno, algo así). Aunque por otra parte los susodichos, los productores ejecutivos, para qué repámpanos carajosos van a preocuparse de la calidad y cosiacas así, si las adaptaciones se venden solas. Que ahí están los fanáticos que la van a ir a ver igual porque, LEÑE, YO JUGUÉ EL VIDEOJUEGO, inasequibles al desaliento. Bueno, hay casos, que los jugones de Resident Evil odian la "Resident Evil" de la Milla Jovovich y asín. "DOA: Dead or Alive" es la adaptación de una franquicia de videojuegos de esos de lucha, cuya primera entrega fue por allá por el '96, y venía un poco de ordeñar el éxito de "Street Fighter II" (que tuvo su peli por esos años) y "Mortal Kombat" (que también tuvo su peli por esos años). DOA tiene su solera y sus fanáticos, en particular por una característica muy agradecida por el jugón promedio. ¿Sangre? ¿Golpes espectaculares? ¿Fatalities? Bueno, sí, también, pero fundamentalmente... tetas. Porque en MK los más bacanes eran Sub-Zero y Reptile y etcétera, y nadie se tomaba a Mileena o a... ¿cómo se llamaba la otra chorba? En "Dead or Alive" en cambio, el factor "tetas balanceándose a patada limpia" resultó decisivo. Los exec acá la tenían claro: contratemos a un grupo de chorbillas serie B para tirar carne a la parrilla (una con exitosillo reciente, Devon Aoki por "Sin City", una curtida en bazofias B, Jaime Pressly de "Poison Ivy: La nueva seducción", y una que nunca haya actuado antes por el factor novedad, Holly Valance), y pongámoslas a hacer el canguro con arneses y cables, y para el resto de las escenas, ropita apretada. Seguro que el que escribió el guión se lo tenía trabajadito y listo en un fin de semanita de ná, usando el teclado con la mano libre. ¿El resultado? Sorpresa, sorpresa... Un fiasco total. De las críticas ni hablemos, que ya sabemos que hoy en día las pelis de videoj están más o menos como andaban las de supers o las de Epic Fantasy en los '90s, que nunca jamás les darán cinco estrellas de cinco en la columna de pelis del cine en el diario del domingo (con razón, por lo demás). Pero el público... La peli costó la cagada de 21 millones de dólares (o sea, con lo invertido en un blockbuster promedio de Hollywood se pueden rodar entre ocho o diez de estas cosas). Recaudó siete y medio. OH-CRAP. Ni qué decir que no hubo secuela como "Mortal Kombat: Aniquilación" o "Resident Evil: Apocalipsis". Ni falta que hace, por lo demás.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Estamos en lo que estamos. Vamos a lo que vamos. Es la peli de una franquicia famosa por sus guerreras tetonas dándose de tunazos por alguna razón (el videojuego tiene hasta guión y too, pero es un poco como la mitología de MK, que ni la conoce nadie y a nadie le importa mayormente, si la cosa es pretexto para lo bueno: mamporros). Sentarse a verla con otras expectativas es una soberana tontera, y si esperas cine de alturas, o incluso medianamente decente, por supuesto que te equivocaste de sitio (aunque si la ves solito en la intimidad de tu hogar, te ahorrarás los pequeños SPLUIT que puedan salpicarte). ¿Y cumple con esto? La verdad es que sí. El cuarteto de buenorras está justo eso, buenorras, elegidas de manera diversa para tener variedad (la oriental, la modelo de pasarela, la tetona supersiliconada, la deportista anoréxica... no diré cuál es cuál, pero el que sabe, sabe), y la peli no escatima en lucirlas, siempre dentro de las coordenadas del "para público adolescente", o sea, claro, no topless, no sexo, etc. (a la que sí escamitan en mostrar es a la quinta mosquetera, Natassia Malthe, la del ridículo peluquín morado desteñido tipo vieja-pechoña-de-iglesia, que venía de un rol similar como la villana de "Elektra" para colmo, aunque si es por verla en toda su gloria, hizo topless en "BloodRayne 3". Lo sé, Bastet tiene demasiada misericordia conmigo). El otro rubro, las escenas de pelea, también están bastante buenas, cortitas, concisas, pero con dolor, que es lo que cuenta (sin gore, eso sí. Ya sabemos por qué). Debido en particular a la adecuada dirección de Corey Yuen, cuyo mayor aporte al cine fue haber propulsado la carrera de Jean-Claude Van Damme en "Retroceder nunca, rendirse jamás", y que en los 2000s aún se dio maña para rejuvenecer laureles lanzando al estrellato a Jason Statham en "El transportador" ("DOA: Dead or Alive" es su última peli rodada hasta la fecha, y francamente, es algo triste que este buen hombre deba despedirse del cine así, con un batacazo tan indigno). De hecho, la peli abraza con tanto entusiasmo su condición de entretenimiento descerebrado, que se deja ver sin mayores problemas. En su primera mitad, por lo menos. En la segunda mitad, la cosa desciende un poco porque la peli gira hacia la resolución del gran misterio misterioso detrás del villano malo maloso, el destino del hermano, etcétera, la cosa adquiere un tono un poco más serio (no tanto tampoco. Estamos en donde estamos, recuerden). En definitiva, la primera mitad es la mejor porque es ágil, divertida, y vemos lo que venimos a ver, mientras que en la segunda trata de ponerse un poco más seria y pierde justamente su mejor valor: el no tomarse a sí misma en serio. Es por esta razón que al final uno tiende a llegar con un MEH, con un "otra peli de videojuegos que es una mierda" y tales. Bueno, mierda lo que es mierda no es. Tampoco es memorable. Es lo que es y punto. Mejor conseguido en su primera mitad, que en la segunda.

IDEAL PARA: Lo que promete, ver un festival de cuerazos dando patadas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Dos chicas en bikini gozando infligirse dolor [¿hacen falta subtítulos...?].

jueves, 16 de septiembre de 2010

"Mandrill" (2010).


-- "Mandrill". Chile. Año 2009.
-- Dirección: Ernesto Díaz Espinoza.
-- Actuación: Marko Zaror, Celine Reymond, Alejandro Castillo, Luis Alarcón, Augusto Schuster, María José Prieto, Catalina Olcay.
-- Guión: Ernesto Díaz Espinoza.
-- Banda Sonora: Rocco.

-- "Mandrill" en su sitio oficial de Internet.
-- "Mandrill" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Cuando niño quedó funcao-traumao-cagao: delante suyo vio morir a su padre y a su madre en un tiroteo, a manos de un desgraciao que quedó con parchenelojo. Y la madre está buena y con minifalda se ve preciosa, para hacerlo más edípico si es que cabe. En fin, el caso es que han pasado los años, las calcomanías de la Abeja Maya han sido reemplazadas por peazo vehículos, y ya tenemos a nuestro querido gorila repartiendo mamporros. Después de unos cuantos "¡Dónde está Waldo!", llega hasta un tipo que lo llama por su nombre, y así nos enteramos de que se llama Mandrill (y el tal Waldo, por supuesto, a diferencia del puñetero Wally, mutis de manera sangrienta por el foro). El siguiente trabajo para Mandrill (así, con dos eles, English way) es encargarse de un narco lord que tiene justamente parchenelojo, y quizás podría ser, ya sabes, el parchenelojo que se carneó a papi. ¿Cómo se llega hasta él? Simple, nadie lo ha visto, pero es dueño de un casino en Perú, y tiene convenientemente una hija que, convenientemente también, está más buena que la insulina para un diabético. De manera que ahí tienen al chilenito Mandrill enseñándoselas cómo se las gasta un roto en Perú, o la Segunda Guerra del Pacífico a punto de empezar. Porque Mandrill es un ejército de un solo hombre, y aunque como galán no se exactamente el convencimiento en persona, suelta lo que en caztizoh ezpañoh se llama peazo yoyah, y ya se encargará de toítos los malos. Elijan chileno, porque si er chilenoh, er güenoh...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A estas alturas del partido, con tres pelis en el cuerpo ("Kiltro", "Mirageman" y la que nos ocupa), la dupleta Díaz/Zaror (el director Ernesto Díaz Espinoza y el artemarcialista Marko Zaror) son casi parte del panorama fílmico nacional de Chile, con tanto derecho como un Boris Quercia, o un... un... un... uno de esos trasnochaos que siguen filmando cine barriobajero so pretexto de que "eso er Chile". La fórmula es simple: tomar un motivo propio de la cultura popular más pop hortera que se pueda, pasarlo por el filtro de la infancia (y por qué no, por el cariño endémico a estas cosas), y hacerlo a la chilena. Pero hacerlo a la chilena bien, para variar por una vez. Si en "Kiltro" la cosa iba de artes marciales a lo Hong Kong y en "Mirageman" se abocaba a los vigilantes (promocionada como superhéroe, pero en realidad es más un vigilante), acá el asunto es emprenderlas con las pelis de James Bond. La jugada no salió tan bien en la taquilla, quién sabe por qué, a diferencia de "Kiltro" o "Mirageman", que tuvieron un poco más de éxito. Una lástima, porque esta peli consigue el raro milagro de sobreponerse a su condición de homenaje/parodia a James Bond, para transformarse en algo con personalidad propia. No es poco.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Como decíamos, es el emblemático producto Díaz/Zaror. Lo que es una excelente noticia. Se supone que Mandrill es una especie de James Bond chileno, aunque lo de James Bond se destiñe un poco cuando se pone mamón (un poco como Daniel Craig en "Casino Royale", pero más edípico y cutre si es que cabe), además de que para adecuarlo a la vis golpística de Marko Zaror, deben convertirlo en un karateka. Otro detalle que aleja a Mandrill de James Bond, es que 007 es un agente secreto al que destinan a cumplir misiones, y el destino del villano es secundario (por lo general morirá, en un inútil intento por defender hasta las últimas su plan maligno, claro está, pero la misión primaria de 007 nunca es eliminarlo directamente), mientras que Mandrill es derechamente un sicario, un cazarrecompensas o un asesino a sueldo, como lo quieran ver. Estos cambios, que podrían pasar por una herejía en una peli "homenaje", lo hacen con tanta naturalidad y desparpajo, que no puede menos que ganarse nuestro aplauso. La peli tiene un intencionado aroma retro/campy que la hace aún más querible y entrañable, con una enorme cantidad de plag... er... homenajes a "Los diamantes son eternos" de James Bond (el inicio "Dónde está Waldo", calcadito de la primera línea de diálogo "WHERE IS BLOFELD!", incluyendo la escena de la chica en bikini, así como la idea de que el villano principal esté camuflado como un recluso dueño de casino, y también los efectos de iluminación color amarillo/sepia, marca de fábrica de las jamesbondescas "Goldfinger" y "Los diamantes son eternos", dirigidas ambas por Guy Hamilton, a quien por cierto se le dan las gracias en los créditos finales). Tienen también chicha las escenas en que se ponen trailers ficticios de las pelis de un agente hortera setentero que se presenta como "Colt... John Colt". Todo esto hace que si te la tomas en serio, la peli te parezca un soberano muermo. Pero si te la tomas como lo que es, un homenaje lleno de cariño a esas pelis de espías duros y policías rudos de los '70s, no podrás menos que saltar de la butaca con lágrimas en los ojos.

-- Las actuaciones en general están bien servidas. Marko Zaror no es que se mande un gran papel (está ahí para pegar patadas, no para actuar, pero en lo de dejar morados el hombre es una maza), pero en las escenas más dramáticas consigue salvar la papeleta. Celine Reymond por su parte hace bueno aquello de que cuando soy buena soy buena, pero cuando soy mala soy mejor. Alejandro Castillo hace un poco su rol de siempre, de tío (literalmente) buena onda y buenrollista, pero lo hace bien. Luis Alarcón como el jefe, se lo toma a reverendo cachondeo y al final resulta divertido verlo en escena. Sobre María José Prieto y Catalina Olcay no se hagan demasiadas ilusiones, ya que aparecen apenas en un par de escenas, aunque las dos hacen muy bien aquello que se espera de ambas en una peli de este tipo, o sea, llevar de manera lúbrica el bikini (marrón en el caso de la Olcay, blanco en el caso de la Prieto).

-- ¿La acción? Como corresponde. Insistiré en lo mismo, pero Marko Zaror es el jodido rey. Si se me ocurre un referente cercano en materia de aporrear pobres hueones, pensaría por ejemplo en un Jason Statham (si Zaror estuviera haciendo carrera en USA, podría ser, por qué no). En un ejercicio onanofriki podríamos preguntarnos quién ganaría, si Zaror o Statham, y deberíamos conceder que la pelea estaría bien justa. Como el presupuesto acá no alcanza para demasiada espectacularidad made in Hollywood, no veremos vistosas explosiones ni trepidantes persecusiones automovilísticas, pero ese defectillo a la larga se transforma en virtud, porque permite centrar la acción en su mejor baza, que es Marko Zaror creando vacantes en la Escuela El Matón Feliz. Ya por esto, la peli merece su visionado.

IDEAL PARA: Fanáticos de Marko Zaror, y del cine campy/cool setentero.

(POST SCRIPTUM: En IMDb la peli figura como del 2009 debido a su estreno en un festival internacional, pero acá la incluimos como del 2010 debido a su fecha de estreno en Chile que te quiero Chile).

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español, subtítulos en inglés... sí, leyeron bien, en español con subtítulos en inglés].

domingo, 25 de julio de 2010

"Kung Fu Panda" (2008).


-- "Kung Fu Panda". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Mark Osborne y John Stevenson.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Jack Black, Dustin Hoffman, Angelina Jolie, Ian McShane, Jackie Chan, Seth Rogen, Lucy Liu, David Cross, Randall Duk Kim, James Hong, Dan Fogler, Michael Clarke Duncan, Wayne Knight, Kyle Gass, JR Reed.
-- Guión: Jonathan Aibel y Glenn Berger, sobre una historia de Ethan Reiff y Cyrus Voris.
-- Banda Sonora: John Powell y Hans Zimmer.

-- "Kung Fu Panda" en IMDb.
-- "Kung Fu Panda" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un día cualquiera, llega a la aldea... ¡Un panda! ¡Y ese panda es...! ¡Tengan miedo...! ¡...! ¡¡¡KUNG... - FU!!! El Panda Kung Fu te va a partir la jeta, el Panda Kung Fu te va a devolver al Foso de los Dioses de los Nueve Abismos del Caos, el Panda Kung Fu va a masacrarte y ponerte en tu sitio, pequeño saltamontes. El Panda Kung Fu... despierta de su sueño y es enviado por su jefe, que también es su papi, una asfixiante grulla de la escuela filosófica del "te quiero mucho pero no te escucho porque te hablo porque te quiero mucho". Porque ambos atienden un restaurante de esos fideos chinos que vienen en cuencos de sopa, ya sé que los otakus entre ustedes los conocen. El caso es que mientras tanto, en el mismo valle, pero muy-muy-muy-muy arriba, en un templo ubicado sobre churretecientas escaleras, una vieja y venerable tortuga ha tenido un sueño. Y ya sabemos que, a diferencia de los sueños occidentales, que suelen ser húmedamente ariagiovannescos, los sueños chinos son paradójicos porque en la nada expresan el todo y en el todo expresan el tú, y cuando sueñas estás mirando la realidad que es sólo un sueño de un soñador que es tu sueño sobre la realidad. Si no me entienden no importa, ésa es la gracia, que por eso son chinos, o si no, no hablarían ese condenado idioma que hablan. Bien, el caso es que el sueño de la tortura no versa sobre hacer un trío con dos tortugas hembras con busto y caderas, sino sobre un criminal que antiguamente fue discípulo del templo de artes marciales del cual nuestra tortuga es el gerente general en funciones. Atribulado, su discípulo que es una especie de oso panda enano y peludo (así decía en IMDb, a mí no me miren, a mí me parece más bien como una especie de Splinter de las Torturas Ninjas después del Holocausto Nuclear y cubierto de musgo a lo Rambo) manda un mensajero a ver si el criminal prisionero sigue prisionero. Y claro, como esto es una historia china, resulta que con ese gesto destinado a evitar la fuga de la prisión, lo que consigue el pobre maestro, con una concatenación imposible de acontecimientos (son chinos, ¿recuerdan?) es justamente que se fugue el prisionero. ¿Y qué va a hacer el prisionero? Pues ir de regreso al templo de artes marciales a matar a sus guerreros, violar a sus mujeres, descuartizar a sus sirvientes e incendiar sus instalaciones, y después de eso vengarse en serio. Mientras tanto, la tortuga y el oso panda peludo que parece la rata Splinter etcétera, mandan a convocar a un concurso en el que elegirán al futuro Guerrero Dragón que tendrá el secreto del pergamino sagrado que contiene una técnica marcial secreta tan mortal, que su maestro ha decidido que sólo unos pocos probados a los más altos estándares éticos tendrán acceso a ella (siempre en estas pelis hay un pergamino sagrado que contiene una técnica marcial secreta tan mortal, que su maestro ha decidido que sólo unos pocos probados a los más altos estándares éticos tendrán acceso a ella). Y adivinen quién, por accidente del destino... (me corrijo: esto es una peli con filosofía china, por tanto no existen los accidentes del destino) ...acaba recibiendo el honor de ser el Guerrero Dragón. A despecho de los Cinco Guerreros más calificados de todos. Sí, adivinaron, el panda restorantófilo del comienzo, el que secretamente sueña con ser el Panda Kung Fú. Para la otra hubieran agarrado una jodida galletita de la suerte, y todo habría resultado más fácil.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Había una época en que ser Hijo de Occidente... er, perdón, lo escribí mal. Ahora sí. Había una época en que ser HIJO DE OCCIDENTE, así con mayúsculas, era lo más chupi de lo chupi. Los caballeros aplastaban cabezas moras, los conquistadores arrasaban precolombinocracias, los galeoneros cañoneaban siameses (de Siam, no los pegados por la cintura, entiéndase). Pero después, con ese espíritu de "soy guai, yo la llevo", los occidentales empezaron a prenderse de las culturas bárbaras locales que habitaban el vasto planeta Tierra. Cambiaron la leche por el té y la belladona por el tabaco. Empezaron a escuchar marchas otomanas. Sus pintores pintaron odaliscas desnudas y palacios chinos. Y luego vino la invasión china. Esa civilización de cultivadores de arroz que durante siglos fue una fortaleza asediada, hasta que las cañoneras occidentales le metieron cañones hasta por el Yangtsé (va en serio, los bastardos lo hicieron, no es un chiste sexual). Pero los chinos se vengaron. El prototipo del malvado científico loco chino que nos presentaron pelis como "La máscara de Fu Manchú", dio paso a la admiración por sus artes marciales y por la penetrante filosofía oriental. En realidad, dárselas de filósofo chino no es tan difícil, no es apenas más que empezar a pensar en paradojas y buscar el contraargumento para todo, para imbuirse en un trance místico, y yastá. En la tradición occidental, Sócrates había inventado lo mismo solito, sin tener que leer textos chinos. Se dice que China va a ser la potencia mundialosa del Tercer Milenio. Si le siguen dando a los críos ración de héroes regordetes pandas que saben kungfú, en vez del bueno y viejo occidental Ivanhoe de toda la vida, entonces eso dénlo por hecho...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Sarcasmos sinófobos aparte, debo reconocer que "Kung Fu Panda" es una buena peli, CASI una muy buena. El único detalle es... bueno, el Kung Fu Panda mismo. Un regordete de mierda que es un parásito emocional, que trata de buscar atención por la vía de ser patoso y dar lástima (el síndrome Chavo del Ocho), y que para llegar a ser alguien en la vida había que... es que me atraganto de escribirlo... había que COMPRENDERLO. Y peor aún, había que ¡¡¡QUERERLO!!! Para más inri, resulta que este flaite cágomentodo es el que tiene razón (eso es confundir humildad con chantaje emocional), y todos los que lo ven como lo que en verdad es (un pobre diablo), ésos son los malos, miren así para cuándo va a progresar la sociedad... Pero aparte del nefasto ejemplo que este panda le da a los niños, de que no importa cuán penoso o patético seas, al final igual eres especial (el síndrome "si todos son especiales entonces nadie lo es" que denunciaba con sabiduría el crío de "Los increíbles"), el resto de la peli está más que bien. A líneas generales, y voy a decir algo increíble tratándose de una peli hecha en Yankiland, esta peli se interesa, e incluso es respetuosa, con la cultura china, la cual está traspuesta hasta con los menores detalles. ¡Joder, es que esta peli tiene el alma más china que pelis auténticamente chinas como "El tigre y el dragón" o "Héroe"! Las técnicas de artes marciales, los templos y edificaciones (una patada en los que-te-dije a la mucho más artificiosa "Mulan"), el estilo de vida, los animales, el dibujo de los animales, la historia misma, la manera de entretejer la filosofía china delicadamente en la trama... Todo huele, es y se respira a chino. Ojalá todas las pelis de Hollywood fueran así de respetuosas con sus ambientaciones y tramas, porque estamos en las antípodas de las pelis de James Bond, en donde siempre que 007 está en un paraje exótico, se encargan de remarcarnos todos los aspectos folclóricos de ese lugar para montarse un museo de etnografía para el público popcórnfago del Primer Mundo ("Quantum of Solace" debe ser la excepción, y hasta cierto punto). O por no acordarnos de la horripilante descripción de España que nos legó "Misión Imposible II".

-- Las secuencias de acción. Es cierto que el fuerte de las pelis de animación muchas veces es la acción desenfrenada, dada la posibilidad de mostrar escenas desde ángulos y a velocidades imposibles con una cámara real, y de que sus personajes hagan cosas imposibles para los stunts de toda la vida (bueno, ahora con CGI cambia un poco la cosa). Pero aún así, las escenas de acción de "Kung Fu Panda" marcan un punto alto dentro del cine de animación de acción. La fuga de la cárcel, con el villano haciendo el más imposible todavía, es simplemente un ejemplo de buen quehacer fílmico. La lucha entre los cinco guerreros y el villano es también de vértigo. Incluso una secuencia en apariencia inofensiva como es la pelea entre el panda y su sensei por el último bollito de arroz, tiene más cine en sus escasos minutos que muchas pelis de acción en todo su metraje.

-- El soundtrack. Así como en "Batman inicia" y "The Dark Knight" vimos a Hans Zimmer unir provechosamente fuerzas con James Newton Howard, acá el señor Zimmer, soundtrackista de varias otras pelis de DreamWorks como "El príncipe de Egipto" o "Madagascar", lo hace con John Powell (el tipo que compuso el espectacular soundtrack de "La pasión de Cristo"). Y los resultados son brillantes. La música se siente como china, sin perder un ápice de épica (con todo, el tema central me suena un poco parecido a "The Tao of Love", un tema tardíosetentero del electrónico Vangelis... escuchen y comparen, si pueden, y de ahí me confirman o refutan).

IDEAL PARA: Ver una peli de entretención sólida.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "KUNG FU PANDA":

-- "Kung Fu Panda" en el Rincón del Cine.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al español].



-- Inicio de la peli [en inglés].

jueves, 10 de septiembre de 2009

"Operación Dragón" (1973).


-- "Enter the Dragon". Hong Kong / Estados Unidos. Año 1973.
-- Dirección: Robert Clouse.
-- Actuación: Bruce Lee, John Saxon, Kien Shih, Ahna Capri, Angela Mao, Jim Kelly, Robert Wall, Bolo Yeung, Betty Chung, Geoffrey Weeks, Peter Archer, Li Jen Ho, Marlene Clark, Allan Kent, William Keller.
-- Guión: Michael Allin.
-- Banda Sonora: Lalo Schifrin.

-- "Operación Dragón" en IMDb.
-- "Operación Dragón" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En el célebre y mítico Templo del Shaolín, Bruce Lee es llamado a una misión: detener a cómo dé lugar a Han, un malvado ex-monje que ha colgado la sotana y ha usado las mortíferas artes aprendidas en el Templo para (¡¡¡HORROR!!!) su provecho personal (y si las técnicas eran tan buenas y no las deben usar para el mal, ¿para qué las enseñan, en primer lugar...?). Para hacerlo un poquito más personal, resulta que uno de los sicarios de Han ha estado mosqueando a la hermana de Lee (er... el personaje de Bruce Lee se llama, en un alarde de creatividad, "Lee", se nota que no se estrujaron las sienes pensando en esto, ¿eh?), y la hermana de Lee se ha infligido una herida mortal para evitar lo que en lenguaje puritano victoriano se llama "una afrenta peor que la muerte". Además tenemos a Roper, un vivales que por aquello de que no le quiebren las piernas, decide reclutarse en lo de Han (tipo listo que le llaman: para evitarse a mafiosos de poca monta decide meterse con un mafioso de alta monta, miren what a wiseman...). Y a Williams, otro de trigos poco limpios que también acaba rumbo a la isla de Han. Porque este Han, tiene una isla cuyo estatus internacional es discutido (como si hubiera en este mundo una isla de estatus discutido a la que EEUU no le arregle los papeles a punta de cañoneras, y a territorio yanki se ha dicho), parece que hace tráfico de blancas, y por no quedarse también le hace al opio, y cada tres años organiza un torneo mortal en donde los más-mejoles del mundo se dan de escabechina entre sí. Pero Lee-Roper-Williams irán y le darán a Han una bien sazonada ensalada de nudillos. O, bueno, Lee y los otros dos, que en fondo el espectáculo es ver a Bruce Lee doing the bartman, men... El torneo está por empezar, y aunque el trofeo ya tiene grabadito el nombre del vencedor, que habrán espectadores zoquetes que aún duden de que Lee ganará, de todas maneras hay que verlo porque, como decil maestlo Confucio, es en la búsqueda y no en el resultado donde subyace la sabiduría...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lo que voy a escribir es apenas una teoría, así es que, si quieren desmontarla, adelante, háganlo. Pero por si yo tuviera razón... la digo. Como he insistido, en los '70s el cine en general se puso mucho más oscuro, por la resaca de la Era Hippie convertida en Watergate, etcétera (bueno, eso ya no es una teoría, es un hecho, la teoría es lo que sigue). Como parte de esa oleada de teñir gris el cine, el buenrollismo hippiento, que tenía como componente el descubrimiento de las culturas orientales, The Beatles entrevistando al Maharishi esto o aquello, terminó yéndose a su contrapunto más duro y violento: las artes marciales hechas para matar. No nos engañemos, eso del Oriente más sabio que Occidente porque tienen filosofía y todo eso, no es más que un mito, que basta echarle un vistazo rápido a los libros de Historia para ver que allá en la India, en la China o en Japón también se mataban por un échame allá estas pajas (con filosofía y enlightment, eso sí). Recordemos que en materia de pelis de acción, el paso de los '60s a los '70s marcó también el paso del refinado, cosmopolita y luminoso James Bond, al cavernario, urbano y grisáceo Harry el Sucio (compárese "El satánico Dr. No" con "Harry el Sucio"... y piénsese que hay apenas nueve años de diferencia entre una y otra). En ese medio ambiente, es lógico entender cómo una cinematografía tremendamente pobre y localista como el cine de artes marciales de Hong Kong, con sus pelis serie B producidas absolutamente en serie ("producidas" es un decir, porque pareciera muchas veces que ruedan el mismo guión over-and-over-again, y de los majestuosos cartonpiedrísticos templos budichinos ya no hablemos), acabó proyectándose en Estados Unidos, y creando una fiebre tal, que hasta la pobre Mujer Maravilla terminó durante un tiempo con atavíos de chica karateka, para no desentonar con los tiempos (por suerte, después se impuso la cordura). Con apenas tres pelis en el cuerpo, y a punta de una técnica impresionante, Bruce Lee se había impuesto como la estrella hongkonesa por antonomasia, y por lo tanto los jerifaltes de Jolivú, siempre ansiosos de ver dónde está fluyendo la pasta, decidieron que era buena idea importarlo y convertirlo en megastar yanki. El resultado es que se produjo esta peli, "Operación Dragón", con clara vocación de crear una franquicia (¿a qué, si no, a según el título original, llamarla "Entra el dragón", si no es para explotar después el dragón en esto-el-dragón o aquello-el-dragón...?), con un presupuesto inalcanzable para la modesta artesanía hongkonesa. O sea, la producción y la estrella los aportan Hong Kong, y el money y las ansias carnívoras las ponen Hollywood. El resultado fue una peli inmortal, en primera porque es una de las pelis presupuestariaemnte más holgadas que se hicieron en aquellos años, en lo que a kung-fu-KIAAAAAÁ se hicieron, y en segunda porque es la única incursión del mítico Bruce Lee en Hollywood: un edema cerebral lo mató a poco de estrenarse esta cosilla, y lo libró de caer en el infierno en que lentamente se ha ido dragando, por decir un nombre cualquiera... bueno, Jackie Chan. Lo dije. Pobre hombre.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Como decíamos, el guión de esta peli es tópico a decir basta: hay un malo maloso encerrado en su fortaleza, y hay un bueno que debe meterse en la fortaleza y ponerle las peras a cuatro. El viejo esquema de cuanta peli de acción y cuanto peplum se han rodado desde que el cine es cine. Pero a cambio tenemos a... BRUCE. Bruce Lee. En plena forma. Pateando traseros. Porque esta peli no se anda con sutilezas: Lee (ahora el personaje, que como apuntábamos, tiene el mismo apellido del prota, quién sabe por qué... esto último fue sarcasmo, claro) no se anda con mariconadas como los derechos humanos o los eternos valores de justicia y moral, y es tan asesino como los malos. Pero como sólo mata a los malos, se lo perdonamos (un poco como a su contemporáneo Harry el Sucio... por cierto, se dijo que postulaban a Clint Eastwood para el papel de Roper, lo que hubiera sido una gozada, tener la dupleta Eastwood/Lee onscreen). Y Bruce Lee nos ofrece todo lo que puede, que no es poco. Porque, aunque se ha dicho miles de veces, nunca lo he hecho en Cine 9009, y por eso lo diré. Lo de Bruce Lee traspasa las fronteras de la mera técnica de combate, lo suyo es un arte, es el desenvolvimiento del cuerpo humano al límite de sus posibilidades. De hecho, uno de los puntos más flacos de esta peli es que Bruce Lee no tiene una verdadera pelea en forma sino hasta bien avanzado el metraje, y antes tenemos a John Saxon... Bueno, queremos a John Saxon, el tipo ha hecho mucha morralla ("Pesadilla en la calle Elm", ¡"Los siete magníficos del espacio"!, ¡¡"Instinto animal"!!), pero siempre con dignidad. Pero, aparte de poner un careto tipo James Bond chanconeresco de rebajas (o sea, un pseudoBond yanki), tratar de mostrarlo como un guerrero a la par que Bruce Lee es... bueno... ¿es que alguien le enseñó a este tipo a dar un par de golpes, antes de ponerse a rodar...? Ayuda, claro, el dispendio de medios, que permite cosas como poner en una sola toma cenital a toda la escuela de Han y sus múltiples extras, toma que incluso para los estándares de hoy en día, acojona hombre, acojona. Si a eso le sumamos la música de Lalo Schifrin (el que compuso el célebre tan-tan-tantantan-tan de "Mision Imposible", y que por esos años le daba funky a "Harry el Sucio" y "Magnum 44"), ya ganamos muchos más enteros. La pelea final parece un homenaje nada disimulado a "La dama de Shanghai" (¡ups, spoiler...! Bueh, qué más da, ya dije que el argumento es lineal como el sistema digestivo de una culebra), y la verdad es que, por una vez, para lo cutres que suelen ser estos homenajes (ya saben, disfrazan de homenaje lo que en realidad es un flagrante caso de plagio), en este caso se sostiene bien, con una pelea final estupendamente desarrollada. Es cine de artes marciales, sí, y no se sale de los convencionalismos del cine de artes marciales, también, pero estos detalles resultones, y John Saxon en el coprotagónico, son un estupendo aderezo para lo principal, que es ver a Bruce Lee liando la de zorros allí donde va. Esto no sólo la libra de la quema, sino que además levanta el nivel, y mucho.

IDEAL PARA: Ver una de artes marciales con músculo (músculo cinematográfico, se entiende).

VIDEO.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Bruce Lee haciéndote sentir como una rata insignificante con su talento marcial [en inglés, sin subtítulos... ni falta que hacen]. -- Otra peleíta más de Bruce Lee, sólo por si el punto no quedó claro [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 28 de septiembre de 2008

"Azumi" (2003)


-- "Azumi". Japón. Año 2003.
-- Dirección: Ryuhei Kitamura.
-- Actuación: Aya Ueto, Shun Oguri, Hiroki Narimiya, Kenji Kohashi, Takatoshi Kaneko, Yuma Ishigaki, Yasuomi Sano, Shinji Suzuki, Eita, Shogo Yamaguchi, Kazuki Kitamura, Kenichi Endo, Kazuya Shimizu, Ryô, Michael P. Greco, Yoshio Harada, Masatô Ibu, Shôichirô Masumoto, Minoru Matsumoto, Jô Odagiri, Aya Okamoto, Tak Sakaguchi, Hideo Sakaki, Naoto Takenaka.
-- Guión: Mataichiro Yamamoto e Isao Kiriyama, basados en el manga de Yu Koyama.
-- Banda Sonora: Tarô Iwashiro.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Japón, finales del siglo XVI (no se nos indica la fecha, pero si eres versado en Historia Universal y escuchas que Tokugawa Ieyasu y Toyotomi Hideyoshi andan dando vueltas por ahí, te ubicas cronológicamente... o deberías, al menos). Un solo gran señor, el Gran Tokugawa, is overcoming over Japan, y traerá consigo el Reinado de la Paz bajo su férula. Pero los ambiciosos y levantiscos señores feudales gritan ¡¡¡FREEEEEEDOMMMMMM!!! (o lo que sea su equivalente japonés, ¿"feredorumu" o algo así quizás...?) porque desean seguir aniquilándose plácidamente entre sí con sus cruentas guerras. ¡Ya lo decía el viejo dicterio prusiano de que "puedes hacer cualquier cosa con las bayonetas, excepto sentarte en ellas"...! De manera que a un viejo maestro militar le dan la instrucción de crear una secta de asesinos que se encargue de eliminar cualquier brote de rebelión (una KGB/Mossad/CIA/CTU en versión japonesa, vaya). El viejo maestro acepta estoicamente el encargo, recluta a un grupo de boys, y se los lleva a lo alto de la colina para enseñarles templanza, heroicidad, apego a la misión, y letales técnicas de combate. Entre todos ellos destacan Azumi y Nachi, hembra y macho como Dios los creó... Y finalmente los diez jóvenes guerreros están listos. Entonces el maestro les pone la prueba definitiva. Agrúpense de a parejas. Lo hacen. Muy bien, ahora cada uno debe matar a su pareja. A los supervivientes los espero en la cabaña. Olvídense de arrancar, no llegarán demasiado lejos. Los pobres críos se miran entre sí, llorando de terror como los quejicas que son, pero en fin, hay que cumplir... Azumi y Nachi tienen uno de esos combates rituales de "te mato pero te respeto" que tanto orgasman a los japis, y luego Azumi, como es la más chupi y la peli se llama como ella, mata a su compañero. Ahora, los cinco guerreros están listos para su primera misión. Los wannabies feudales están alzándose en armas, y los asesinos compañeros de Azumi son la última esperanza para un Japón pacífico... (y totalitario, y dictatorial, y ultranacionalista, pero en fin, no se puede hacer sushi sin matar pescados...).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Ya conocen el consabido ciclo. Primero se publica un manga en sepetecientos tomos. Si el manga tiene éxito, se lo adapta para animé o algo. Si tiene éxito ahí, pasa a ser un videojuego. Si sigue yéndole bien viene todo el resto del mercadishing. Con "Azumi", un manga que viene publicándose desde 1994, se saltaron todos los pasos previos y pasaron directamente a la peli. Y para llevar la contraria a los usos establecidos de la industria multimedia nipona, fue una peli de carne y hueso, no un animé. El manga original discurre sobre un fuerte conflicto moral: ¿es válido causar el mal a sabiendas, en pos de evitar un mal mayor? El objetivo final de Azumi y sus camaradas es evitar que estalle una guerra civil que descuartice a Japón, pero sus métodos son de una más que turbia moralidad. Nada que no hayamos visto en "24", y más remotamente en pelis como "Harry el Sucio", por ejemplo. En este caso el "bien" es el patrioterismo más rampante posible (Tokugawa Ieyasu, el unificador de Japón, trae el bien a su nación sin paliativos, y el que ese bien sea una dictadura totalitaria es algo que se pasa en sordina), lo que está bien en sintonía con el espíritu de ciertas facciones rad dentro del Japón actual, que no trepidan en ir a rezar a santuarios del Shintoísmo nacionalista y honran como mártires de la Patria a los kamikazes de la Segunda Guerra Mundial (olvidando de paso las masacres que los japis causaron, como por ejemplo la Masacre de Nanking). "Azumi" probablemente no pasará a la Historia como una peli brillante, ni siquiera si nos ceñimos al contexto de la cinematografía japonesa, pero es síntoma de que hay cucharas revolviendo el caldero, y cuando las mandíbulas suenan, sushi se está comiendo...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una peli aceptablemente entretenida, a pesar de que está llena de tópicos a más no poder. Ignoro si el manga original era más profundo o tenía mayor riqueza conceptual, pero si ése fue el caso, acá se lo fusilaron íntegro. El mayor pecado de est... perdón, olvidaba que los japoneses no conocen el concepto de "pecado" sino el de "vergüenza". La mayor vergüenza de esta peli, decía, es su incapacidad para definirse por un camino u otro. A ratos quiere ser un mero matarratos, montando una batallita más espectacular que la otra, en plan "ROUND 1... FIGHT!!!" con una prota robótica que está ahí sólo para patear traseros (un poco a la manera de Milla Jovovich en "Resident Evil", que por asumirse plenamente en tal condición resulta una peli insubstancial, pero la mar de entretenida). Pero a ratos trata de darle algo parecido a cierta profundidad psicológica y moral al asunto, pero esbozado con brocha gruesa, y aquí es donde la peli naufraga irremisiblemente. Una vergüenza, Bastet, una vergüenza. Pero cuando se desprende de la pesada carcasa de "tener mensaje" y otras mariconadas por el estilo, la peli es un entretenido divertimento con chica mala-pero-buena, dura/sensible, enseñando de lo que es capaz el Power Grrl. Tampoco ayuda mucho la deslavadísima actuación de Aya Ueto, que le pone convicción a eso de destripar pobres diablos a katanazo limpio, pero que en las escenas dramáticas simplemente no consigue que le compremos el boleto. Quizás a un quinceañero sumido en el angst adolescente le podría impresionar un personaje como Azumi, pero afortunadamente para la Humanidad, el angst adolescente es una condición esencialmente transitoria de la que todos podemos curarnos para transformarnos en seres útiles a la sociedad (bueno, Rimbaud no lo logró, ehm...). Tampoco ayuda mucho que el dilema moral de causar el mal para evitar el mal, sea presentado en términos de un patrioterismo tan ramplón (sé lo que van a decir, que en las pelis yankis es lo mismo, pero yo nunca he excusado el patrioterismo yanki en las pelis de pro). ¿Será casualidad que esta peli es un año posterior a "Héroe", que también tenía el mismo discurso, pero en versión chinesca, y que acá tengamos a Tokugawa Ieyasu en reemplazo de Tsin Shi Huangti...? Para colmo, en vez de seguir una trama lineal que nos lleve del punto A al punto B, los guionistas insisten en embrollar el asunto todo lo que pueden, hasta el punto que la batalla final no tiene nada que ver con la misión original de la prota, y para pecado peor (perdón, para vergüenza peor) vemos al comienzo que la misión es matar a tres altos jerarcas enemigos, y al final de la peli se han despachado sólo a uno, lo que huele a trampa (sé lo que están pensando, y sí, hay "Azumi 2"). En fin, pudo haber sido una gran peli, pero se queda sólo en alimento para el angst adolescente y poco más que eso. Por excesiva. Por pretenciosa. Por querer ser más que la vida. En fin...

IDEAL PARA: Fanáticos del subgénero fílmico "tía buena pateando traseros".

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés sobre la franquicia de Azumi.
-- (Ir a la página) Comentario en la Off-Off-Crítica.
-- (Ir a la página) Comentario en Revista Cinefagia.
-- (Ir a la página) Nota en De Cine 21.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al español de Ezpaña].



-- Una emboscada de Azumi y los suyos [en japonés, subtítulos en español].



domingo, 27 de abril de 2008

"Héroe" (2002).


-- "Hero". China / Hong Kong. Año 2002.
-- Dirección: Zhang Yimou.
-- Actuación: Jet Li, Tony Leung Chiu Wai, Maggie Cheung, Zhang Ziyi, Daoming Chen, Donnie Yen, Liu Zhong Yuan, Zheng Tia Yong, Yan Qin, Chang Xiao Yang, Zhang Ya Kun, Man Wen Hua, Jin Ming, Xu Kuang Hua, Wang Shou Xin.
-- Guión: Li Feng, Wang Bin y Zhang Yimou.
-- Banda Sonora: Tan Dun.

-- "Héroe" en IMDb.
-- "Héroe" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Siglo III a.C. China se desangra en una serie de guerras entre siete grandes reinos. Sólo un hombre con voluntad de hierro y puño de acero podrá conseguir que esos levantiscos reinos puedan unificarse y vivir en paz. Ese hombre es el Rey de Qin. Sin embargo, hay una serie de rebeldes empeñados en que China siga fragmentada en numerosos reinos independientes, parece ser que porque la libertad vale la pena de derramar la sangre, etcétera. Un oscuro prefecto de una provincia hundida en lo más apestoso del reino de Qin llega a la presencia del Rey de Qin, y presenta evidencia de que ha dado buena cuenta de tres de esos asesinos, los más peligrosos de todos. Complacido, el Rey de Qin se dedica a escuchar la historia. El prefecto Sin Nombre (ni que fuera Clint Eastwood, oigan) se dedica entonces a contar cómo derrotó primero a uno en un duelo con música y lluvia, todo muy poético miren ustedes, y luego cómo se las arregló para indisponer poco a poco a los dos guerreros restantes. La historia parece convincente, pero el Rey de Qin es inteligente y mira por debajo del agua, y pronto descubre algunos puntos débiles. ¿Estará realmente el prefecto diciendo la verdad? ¿O no será quizás todo parte de una trama profusamente elaborada...? ¿Qué se proponen en verdad los tres asesinos...? ¿Y qué pasará con el Rey de Qin y el destino de China...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque de larga data en China, el llamado Cine Wuxia ingresó en el imaginario occidental a partir de "El tigre y el dragón", en un curioso ejercicio de retroalimentación. Es que verán, un poco antes "Mátrix" se había inspirado en el Cine Wuxia, y en el cine de artes marciales en general, para las piruetas de sus ciberguerreros en bullet-time y todo eso, y con ello había pavimentado el camino para que a Occidente llegara el Wuxia de toda la vida (de toda la vida de China, al menos). Ni corto ni perezoso, Zhang Yimou, que años antes venía amenazando con hacer una gran película épica sobre la primera unificación de China, se sumó. Este es el resultado. Uno agresivamente militarista y prochino, pero que por su carácter épico prendió bien en Estados Unidos y se transformó en el primer filme no yanki en llegar al primer lugar de la lista de utilidades en su fin de semana de estreno.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una típica peli wuxia. O sea, tiene harta pelea a espadas con técnicas de artes marciales, con guerreros haciendo el canguro. Para quienes han seguido la secuela de éxitos wuxia pergueñados para público occidental como "El tigre y el dragón" o "La casa de las dagas voladoras", pues está bien. Más que bien.

-- Hay un detalle que puede ser un mérito o un defecto, según se mire. Y es que la película simplemente no puede ser más ampulosa. A cada minuto trata de ser titánica, más grande que la vida, etcétera. Todos los personajes son grandilocuentes, todas las peleas son derroches de habilidad, todos los diálogos son para la posteridad, todas las situaciones son metafísicas. Tanta ampulosidad es por lo general receta segura para el desastre (ahí tienen "Troya", por ejemplo). O sea, si hasta el venerable William Shakespeare le daba tregua a sus tragedias para introducir a los personajes graciosos de rigor, pues algo habría que aprender, ¿no? La película derrocha riqueza, es cierto, pero no todos los ricos saben ser ricos, y muchos de ellos no pasan de la condición de "nuevo rico", precisamente...

-- Siguiendo con lo de ampuloso. A Zhang Yimou no se le ocurrió nada más inteligente que hacer una peli con distintos puntos de vista y distintas narraciones. Para el grueso público, inculto e ignorante en el 90% de los casos, eso puede pasar, pero para el que sabe un poquito más (¡MIAU!), eso huele a "Rashomon" a medio planeta Tierra de distancia, con el agravante de que "Rashomon" iba de una investigación criminal con un crimen y con samurais... Al menos en "Los sospechosos de siempre" y en "La verdadera historia de Caperucita Roja" se lo trufaron más, para que pasara sin complicaciones este guiño cinéfilo (de "Justo en la mira", mejor no hablemos). Y lo siento, pero no me creo eso de que sea un homenaje. Considerando la ampulosidad de la peli, en donde cada minuto es más ciclópeo que el anterior, me cuesta pensar que Zhang Yimou no pretendía reinventar la rueda o poco menos.

-- El apartado visual es espectacular. "Héroe" es la película de mayor presupuesto en la historia china hasta la fecha, y eso se nota. Los paisajes son hermosísimos, los despliegues de extras con armadura son todo lo buenos que se pueden pedir (mejor que en "Las dos torres", y es que aún hay cosas que con CGI no se pueden conseguir bien, y eso por no decir a años luz de "Corazón valiente", que en su época había marcado un hito al respecto). El trabajo de fotografía es simplemente impecable, en particular por el uso del cromatismo. Si hay una buena razón para ver esta peli, seguramente es ésta.

-- En el apartado ideológico, la peli es bastante ambigua. Ha sido leída, y no sin razón, como una apología del fascismo chino. Y es que aunque no se lo llama por nombre, el Rey de Qin no es otro sino Qin Shi Huangti, uno de los más tenebrosos tiranos de todos los tiempos, un hombre que construyó la Gran Muralla China sobre las espaldas y la sangre de miles de campesinos, que mandó a quemar todos los libros antiguos salvo los de medicina y astrología para iniciar la cultura china desde cero (idea que le seguirá pareciendo buena a Mao Tsé Tung, veintidós siglos después), y que ordenó una persecusión contra los monjes budistas que incluía enterrarlos vivos y que nada tiene que envidiarle a célebres perseguidores de cristianos como Nerón o Diocleciano. Ninguno de estos aspectos aparece en el filme, por supuesto. Sólo aparece el Qin Shi Huangti más grande que la vida, dispuesto a llevar paz por medio de la espada a los rebeldes reinos que se niegan a su autoridad. En su época esto fue muy criticado, aunque en realidad no es nada que no aparezca en filmes agresivamente proyankis como "Top Gun" o "Aguilas de acero", sin que esto les quite el carácter de pelis entretenidas y palomiteras; quizás cuando se trata de instaurar la dictadura estadounidense mundial, la peli está bien, pero si es la dictadura china mundial, está mal; aunque para el resto de los mortales, cualquiera de las dos puede pasar como el tagline de "Alien contra Depredador": "gane quien gane, nosotros perdemos". Comentarios políticos aparte y volviendo a la peli, se permite algunos sibilinos comentarios acerca del poder, algo que un teólogo medieval quizás resumiría en la fórmula de "¿se puede pelear contra el diablo con las armas del diablo?". El Rey de Qin propone la aniquilación de la independencia política de todos los reinos por medio de la espada y la sangre, pero a los asesinos no se les ocurre nada mejor que destruir el militarismo de Qin por medio del uso de más espada y el derramamiento de más sangre. Finalmente, el estado de gracia lo alcanzarán quienes comprendan que no todo puede arreglarse por la violencia, y que como teorizó algún académico militar germánico del siglo XIX, "puedes hacer de todo con las bayonetas, excepto sentarte en ellas". La paradoja es que el entrenamiento en el uso de la espada, convirtiendo a tu cerebro y tu corazón en uno con tu arma, debería llevarte a renunciar al uso de la espada. Marco Aurelio, el Emperador filósofo romano que escribió los "Pensamientos", habría estado muy de acuerdo con esto (bueno, por algo lo mató su hijo Cómodo no una sino dos veces, en las pelis "La caída del Imperio Romano" y en su remake bastardo "Gladiador").

-- Los actores son más o menos tópicos. O sea, aparece Jet Li haciendo el Jet Li, Zhang Ziyi haciendo la Zhang Ziyi... No niego que allá donde va, Zhang Ziyi se ve enormemente vistosa, y más aún con ciertas fotos en bikini rojo que circulan por ahí, pero a veces uno se pregunta si en todas las épocas históricas de la pentamilenaria historia china hay una guerrera que se ha reencarnado una y mil veces, y que tiene el rostro de Zhang Ziyi... Quién sabe, a lo mejor ése es uno de los misterios insondables de la insondablemente misteriosa China.

IDEAL PARA: Ver una peli wuxia con reflexión histórica y política.

jueves, 3 de abril de 2008

"Mirageman" (2007).


-- "Mirageman". Chile. Año 2007.
-- Dirección: Ernesto Díaz Espinoza.
-- Actuación: Marko Zaror, María Elena Swett, Ariel Mateluna, Mauricio Pesutic, Iván Jara, Jack Arama, Eduardo Castro, Pablo Díaz, Juan Pablo Miranda, Arturo Ruiz Tagle.
-- Guión: Ernesto Díaz Espinoza.
-- Banda Sonora: Rocco.

-- "Mirageman" en IMDb.
-- "Mirageman" en la Wikipedia en español.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace años atrás, una banda de criminales irrumpió en una casa, asesinó a los padres, y dejó traumados a dos hermanos; uno de ellos está todavía en el lococomio, mientras que el otro se ha entrenado hasta convertirse en peazo músculo, ehte señó... Nuestro héroe, un tal Maco, trabaja como guardia de seguridad en la disco de moda entre los pijecitos y las pelolais cero-EEG (ya, Passapoga, lo dije, ¿están felices?), y a su jefe le interesa una mierda que nuestro héroe haga ejercicio, porque lo contrata por la corpá, y no por sus eximios talentos; ya saben, queremos eficiencia y no arte, demonios. Todo cambia un día en que va caminando accidentalmente por una calle de noche, en donde están perpetrando lo que la prensa suele calificar como "un brutal suceso policíaco que remeció...", etcétera. Recordando que él mismo fue violentado alguna vez, ataca en las sombras a uno de los enmascarados y le roba la máscara, transformándose así en un héroe anónimo cuando salva a una pelolais de ser pasada por las armas a la fuerza sobre la mesa del comedor. La pelolais en cuestión se transforma en una star gracias al asunto, en toda una wannabe de la farándula, y nuestro héroe, que ha visto la luz al final del túnel (al final del túnel falopial, podríamos decir), empieza una carrera que lo llevará a convertirse en... ¡Mirageman! Criminales de Chile, tiemblen, porque Mirageman está detrás de ustedes, y... Ya saben el resto.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lo he dicho sepetecientas veces, pero a veces hay que repetirlo, por aquello de los lentos que nunca entienden nada. Muchos cineastas chilenos hacen visibles esfuerzos por desprenderse de la pesada mochila del costumbrismo chileno, que los vejetes de rigor tratan de imponer a las nuevas generaciones ("¿ciencia ficción, fantasía, policial, artes marciales? ¡Ah, no! Esto es Chile, así es que los artistas chilenos deben hacer arte sobre lo cotidiano chileno, reflejar la esencia de lo chileno, y todo lo que no sea así no es arte porque yo lo digo, y yo soy muy inteligente y por eso me autonombré juez de arte"). Ya en Cine 9009 hemos reseñado pelis como "Kiltro" o "Malta con huevo", que de manera más o menos exitosa o interesante, tratan de romper el molde (bueh, también reseñamos "Fuga", pero mejor olvidémosnos de ese ladrillo reaccionario y sobrepublicitado). Con "Kiltro" nació una dupleta productora muy exitosa, cual fue la de Marco Zaror como karateka y Ernesto Díaz Espinoza en la dirección. La apuesta de ambos es simple: podemos adaptar el cine de afuera que tanto nos gusta (las artes marciales de toda la vida, en este caso) y hacer una versión chilena de eso, sin que chirríe ni por falta de chilenidad ni por falta de artemarcialidad. En el caso de "Kiltro", la apuesta funcionó redonda. Para "Mirageman" subieron la apuesta, ya que en vez de ser un simple wannabe pseudoasiático (bien hecho, pero wannabe pseudoasiático a fin de cuentas), se atreven a mezclar superhéroes con artes marciales, todo eso en un entorno chileno. El resultado es una peli que, ya desde inicios del 2008, tiene buenos galardones para ser la mejor producción fílmica chilena del año, o poco menos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por una explicación básica, necesaria para comprender lo que viene después. Pese a ser promocionada como "el primer superhéroe chileno" (cosa que no es, porque si bien el cine chileno ha estado ayuno de superhéroes, la historieta y la narrativa tienen unos cuantos), "Mirageman" no entronca tanto con la tradición del superhéroe clásico de toda la vida (ya saben: Superman, Reed Richards, Spawn, Mandrake el Mago...) como con una figura emparentada, cual es la del vigilante. No es que ambos géneros nunca se solapen (podemos considerar "Batman" o "Daredevil" como pelis de superhéroes o de vigilantes, indistintamente), pero un superhéroe no es necesariamente un vigilante (Superman o el Profesor Xavier son demasiado ñoños para calificar como tales), y un vigilante no necesariamente es un superhéroe (ahí están "Harry el Sucio", Jack Bauer de "24"...). Si acaso un personaje de la larga solera de universos superheroicos (Marvel, DC) podría parecerse a Mirageman, ése debería ser claramente The Punisher ("El Castigador"). Mirageman no tiene ninguno de los rasgos que uno asociaría con un superhéroe: no tiene superpoderes, no tiene una inmensa fortuna personal que supla éstos (como Batman o Iron Man), no tiene un código ético demasiado definido (y si lo tiene, éste es fascista y simplón, al buen estilo Harry Callahan), y bien mirado, su identidad secreta ni siquiera le es necesaria, porque no tiene una gran vida personal que defender. En ese sentido, si asumimos que "Mirageman" es una peli de superhéroes, podríamos considerarla sudaca y rasquienta, sin ninguna personalidad e interés aún menor. Pero si la consideramos como una peli de vigilantes, es sólida como una casa, dentro de su género. Porque tenemos el prota alienado de la sociedad, con un leit motiv intensamente personal (la no tan larga sombra de Charles Bronson...), que toma la ley por su propia mano, que no trepida en recurrir a los medios más extremos para reestablecer la justicia, y que implican un impresionante derroche de fuerza bruta. Todo esto, con la precariedad de medios propia de quien vive en las afueras de una sociedad que vive en las afueras del mundo civilizado, y en este sentido el tercermundismo de la peli, lejos de ser un lastre como lo sería si fuera "una de supers", se transforma en un mérito. Hay hasta romanticismo en la efigie de este vengador enmascarado que busca darle justicia a quienes son víctimas de los criminales, y más remotamente del sistema, del mismo modo que lo había en los forajidos como el Zorro o Martín Fierro, que también vivían en un mundo sin Dios ni ley, en el cual de no ser por estas figuras limítrofes entre el orden y el caos, imperaría la más abyecta injusticia sin remedio.

-- Después de dicho esto, nadie espere por supuesto que esta peli sea un ejemplo de "gran cine", en el sentido que los culturetas de toda la vida le asignan. Sus referentes más obvios no son Fassbinder o Resnais (¡gracias a Bastet!), claro está, sino cosas como el cine de artes marciales de Hong Kong, la larga serie de vigilantes cinematográficos como los protas de "Harry el Sucio" o "Deseo mortal", e incluso joyas del funkie autoayuda y superación como "Rocky". Asumiendo esto, es notorio que "Mirageman" es un alumno aventajado, que convierte las influencias y los eventuales homenajes en algo muy propio. Porque "Mirageman" no desprecia ciertos elementos de la cotidianeidad chilena y los hace calzar muy bien, a través de personajes que opinan sobre Mirageman, o bien sobre la fiebre farandulera criolla que busca transformar a Mirageman en otro producto de consumo insípido y descerebrado como Amalia Granatta o la Doctora Cahuín. Ya saben: lo importante no es tener ideas originales, sino hacerlas calzar de un modo original. Y "Mirageman" logra esta cuadratura del círculo.

-- Latente dentro de la peli, existe una terrible parábola sobre la omnipresencia de los medios de comunicación en nuestra sociedad. En la superficie, el argumento de esta peli es simple y lineal: vemos a Mirageman desarrollarse como héroe y cumplir una serie de misiones. Una estructura de videojuego, vamos. Pero por debajo, muchas escenas están mediatizadas por la televisión. Tenemos así un agudo contraste entre la realidad que nos presenta la peli (nosotros estamos en posición de iluminados, viendo aquello que los demás, los atrapados en la mátrix, no ven de Mirageman), y la realidad de la televisión, para la cual Mirageman no sólo no es el héroe bieninspirado que palpamos, sino que es un payaso, o peor aún, un disolvente social. Y cuando por fin llega el reconocimiento, es justamente en trance de que Mirageman ya no estará en condiciones de ser una amenaza para nadie. Es latente que los medios de comunicación temen a Mirageman y tratan de engullirlo para anularlo, porque Mirageman deja en ridículo a todas las instituciones encargadas de luchar con la delincuencia. Así, vemos que Mirageman despierta, por aquí y por allá, espíritus que lo admiran, pero la televisión insiste en mostrar a la gente más patética que puede, y las opiniones más antagónicas a Mirageman que sea posible encontrar (por alguna razón, estos críticos son todos reaccionarios, meapilas o simples cretinos). Así, la peli transparenta claramente el nulo aporte que, hoy por hoy, los medios de comunicación social entregan a la sociedad, no sólo no haciéndose cargo de los verdaderos problemas sociales, sino que coartando cualquier posibilidad de que alguna instancia externa trate de resolver éstos (uno podría, por supuesto, tachar los expeditos medios de Mirageman para hacer justicia como fascismo aplicado, pero al menos existe el espíritu de mejorar el mundo, algo de lo que la televisión farandulera y su desfile de siliconas iletradas claramente carece)

-- Y la crítica social sigue. Los villanos contra los cuales combate Mirageman, son todos criminales de baja estofa, gente zafia, la hez y escoria de la sociedad. Pero es obvio que Mirageman, con sus limitadísimos medios, sería incapaz de contender con adversarios de catadura superior. Para Mirageman, lidiar con contrabandistas apoyados por funcionarios corruptos del Gobierno, o con empresarios multimillonarios utilizando conexiones políticas para favorecerse con leyes tributarias que después evadirán impunemente, es algo que está más allá de sus recursos, y nada tendría que hacer contra un trasunto de Lex Luthor o Kingpin (ni siquiera recitar aquello de "tonight we dinner in hell"...). Resulta irónico que Mirageman, al luchar contra los villanos más hundidos en la escala social, lleva a cabo un discurso social de derecha. O quizás no tanto. Después de todo, otro tanto hace Jack Bauer y nadie dice nada sobre esto (sobre la tortura sí, pero eso es punto aparte).

-- A destacar nuevamente, como hiciéramos con "Kiltro", el gran carisma de Marco Zaror como actor. Aquí está acompañado por María Elena Swett, que trata y trata, pero a pesar de ser carilinda y tener ese cuerpazo, desafina un poco como su personaje, y no se entiende muy bien el arrobamiento que Mirageman pueda tener hacia ella. Pero el espectáculo es claramente Zaror pateando traseros e inyectándole honestidad brutal a su personaje. Quizás recordarlo en treinta años más termine siendo tan ñoño como acordarse de las historietas chilenas de los '70s en la actualidad, pero aún así, "Mirageman" está forjada con el material con que se confecciona la cadena invisible de la tradición cultural...

IDEAL PARA: Ver no la primera peli chilena de superhéroes, sino la primera peli chilena de vigilantes.

sábado, 13 de octubre de 2007

"Lluvia negra" (1989).


-- "Black Rain". Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: Ridley Scott.
-- Actuación: Michael Douglas, Andy García, Ken Takakura, Kate Capshaw, Yusaku Matsuda, Shigeru Kôyama, John Spencer, Guts Ishimatsu, Yuya Uchida, Tomisaburo Wakayama, Miyuki Ono, Luis Guzmán, John Costelloe, Stephen Root, Richard Riehle.
-- Guión: Craig Bolotin y Warren Lewis.
-- Banda Sonora: Hans Zimmer.

-- "Lluvia negra" en IMDb.
-- "Lluvia negra" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Nick es un policía como manda el lugar común. O sea, duro, motociclista, con un divorcio en trámite y con hijos viviendo lejos, y con problemas frente a Asuntos Internos. Además, se llama Nick (si se llamaba Ildefonso sí que quebraba el patrón). Pues bien, en medio de todos sus problemas, Nick está tomándose una bebida espirituosa con su compañero, en el cual justito había un puñado de mafiosos japoneses. En esas condiciones, Nick y su compañero son testigos de como un joven japi entra al local y hace escabechina de mafi. Como Nick y su compañero son muy mashos, pues bien, esperan a que el sujeto esté fiambre, para salir tras el asesino. Lo agarran y se lo llevan a la prefectura. Nick está feliz, porque semejante arresto sería un botón de oro, una investigación para mi, etcétera, pero resulta que el Gobierno de Japón no le tiene mayor confianza a la justicia de Estados Unidos (y eso que en esa época no se hablaba de los campos de concentración de Guantánamo), y pide la extradición del sujeto. Nick se mosquea porque se le va su caso estrella de las manos, pero al menos le queda un premio de consuelo: viajará a Japón, con su compañero, como escolta para entregar al sujeto. El japi se comporta como un jodepu porque se sonríe con suficiencia oriental, pero Nick se encarga de atizarle con discreción, elegancia y contundencia, y con eso, nuestro extranjero burlayankis recibe su justo escarmiento por reirse en la cara de un representante del Tío Sam. Eso sí, nada más llegado al aeropuerto y producida la entrega, Nick recibe una desagradable sorpresa... La que significa se le fuga el prisionero. Ahora, Nick es el hazmerreir de la poli japonesa, que para colmo lo miran como un bicho raro (nada de raro, después de todo es su país, y no en todas partes los yankis van a ser los héroes, ¿no?), pero como él es muy mijo, no se va a quedar así, aunque un Japón entero se le ponga en contra...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Terminaba la gloriosa década de los '80s, aquella en la cual Madonna era joven, eras un héroe si enviabas F-16s a bombardear Libia, y la música chilena era interesante. En los '80s, las reglas estaban claras. La Unión Soviética era el Imperio del Mal (Reagan dixit), los musulmanes eran todos del carajo sin excepción (no lo inventó "24"), y los pueblos no yankis de la Tierra eran razas inferiores que no siempre eran capaces de valorar el sacrificio que para Estados Unidos significaba cuidarlos de ellos mismos ("¡es que no se os puede dejar solos, pequeñuelos!"). En este contexto devino "Lluvia negra", una peli del viejo género "héroe del país del águila calva que hace sus propias reglas, viaja al extranjero, y les enseña como lo hace un yanki de pro". Género que era viejo ya en los tiempos de las historietas de Disneylandia, y que puede rastrearse hasta tan lejos como Nylard Smith, el detective británico con férrea voluntad de hierro que era la última esperanza de la civilización occidental contra el peligro amarillo encarnado en el malvado Doctor Fu Manchú (pelis como "La máscara de Fu Manchú", por ejemplo). "Lluvia negra" es la actualización o puesta al día (bueh, "al día" significa "a los tardíos '80s") de ese viejo y venerable género.

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de lo topicazo de la trama, la peli es sólida como una casa. Eso, cortesía por supuesto del gran Ridley Scott, director que maneja como nadie el sutil arte de poner una cámara en su lugar. Para los que no sepan de quien estoy hablando, me refiero al director de "Alien", "Blade Runner", "Leyenda", "1492: La conquista del paraíso", "Gladiador", "Hannibal", "La caída del Halcón Negro" y "Un buen año". ¡Ah, sí! También hizo cosas como "Thelma y Louise" y "Hasta el límite", la de G.I.Jane con Demi Moore, y esaotraconOrlandoBloom ("Cruzada"), pero es que después de sus joyas maestras, uno le perdona algún que otro resbalón... La película tiene suspenso y tensión de principio a fin, y uno puede incluso olvidarse de lo racista que es, a cambio de dejarse llevar por la dureza ambiente.

-- Relacionado con lo anterior. "Lluvia negra" es una película que exhuda violencia por los cuatro costados. No me refiero por supuesto a la violencia gore de mostrar degollamientos y mutilaciones (aunque algo de eso hay, también), sino a esa cosa más sutil que nace de tener sobre el escenario personajes violentos, que sabes se tienen ganas de cascar. Porque es notorio el ánimo de querer asesinarse unos a otros, y no poder. Todos los personajes odian, y es increíble la manera en que lo hacen. Los policías japoneses desprecian con un sentimiento de invencible superioridad al Ubermensch yanki, y a su vez éste insiste en saltarse una y otra vez las reglas, no tanto para hacer su trabajo sino porque se le pega la real gana (si fuera un policía obediente y respetuoso de la ley, habría dejado a los japis encargarse del asunto y tomado el prmier vuelo de regreso a los USA). En el bando de la Yakuza, los mafiosos japoneses, el asunto anda más o menos por el mismo nivel, con el desprecio hacia todo y todos por parte del mafioso viejo anclado en el ritual y la obediencia a los códigos de la Yakuza, frente al mafioso joven que busca ascender a toda costa, aún olvidándose de su pasado tradicional nipón. De antología es el diálogo en el cual el mafioso viejo le explica a Nick lo que es la lluvia negra y las funestas consecuencias de ella como disolvente social.

-- Los actores están bien. Michael Douglas interpreta por primera vez a un policía con problemas sentimentales y con Asuntos Internos que se llama Nick (el siguiente es Nick Curran, en "Bajos instintos", tres años después). Andy García es el clásico compañero del héroe que, ¡ups!, es latino (ya saben lo que le pasa siempre al compañero latino del héroe). Ken Takakura, por su parte, como el policía japonés que mantiene una tensa relación de camaradería con Nick, se come a todo el resto del elenco con zapatos (y eso que aquí el sobrevalorado Michael Douglas está sensiblemente mejor que en otras pelis). Kate Capshaw, la chica que saltara a una fama relativa como la compañera de Indiana Jones en "Indiana Jones y el Templo de la Perdición", hace un papel de adorno, y en realidad no se puede decir que actúe bien o mal, porque su papel simplemente carece de enjundia dramática (de todas maneras, se sale bastante del estereotipo de "descanso del guerrero", por suerte). El villano Sato es interpretado por Yusaku Matsuda, famoso en Japón con anterioridad por hacer comedias, y que aquí se despide del cine interpretando a un Yakuza sicótico, eso es saber hacerla... (de todas maneras es un villano memorable, de verdad llegas a odiarlo). Y Tomisaburo Wakayama interpreta con excelencia a un mafioso de la vieja escuela, que no tiene nada que envidiarle al Marlon Brando de "El Padrino" por autoridad y peso específico, salvando por supuesto las distancias entre peli y peli (en una está Scott al timón y en la otra Ford Coppola, ¿vale?).

-- Ayuda mucho, por supuesto, la gran banda sonora que compuso Hans Zimmer, que entre otras ha compuesto el magnífico soundtrack de "El Príncipe de Egipto", e incluso es insigne rescatador de películas de otra manera bodriosas como por ejemplo "El Código da Vinci", además de colaborador algo más que ocasional de Ridley Scott desde entonces ("Thelma y Louise", "Gladiador", "Hannibal", "La caída del Halcón Negro").

-- El final. Eliminaron el que podía haber sido el final más obvio (el que de todas maneras, Ridley Scott rodó), y en reemplazo mostraron uno mucho más acorde con lo que, creo yo, es el espíritu de la peli.

IDEAL PARA: Ver una buena peli de acción con un Ridley Scott completamente en forma.

domingo, 22 de julio de 2007

"Elektra" (2005).


-- "Elektra". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Rob Bowman.
-- Actuación: Jennifer Garner, Goran Visnjic, Kirsten Pourst, Will Yun Lee, Cary-Hiyoruki Tagawa, Terence Stamp, Natassia Malthe, Bob Sapp, Chris Ackerman, Edson T. Ribeiro, Colin Cunningham.
-- Guión: Zak Penn, Stu Zicherman y Raven Metzner, basados en los personajes de Mark Steven Johnson y Frank Miller.
-- Banda Sonora: Christophe Beck.

-- "Elektra" en IMDb.
-- "Elektra" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Elektra es una chica buena para patear traseros y despachar gentes, y por lo tanto, se gana la vida asesinando personas (hoy por mí, mañana no por ti...). Pero tiene su corazoncito bien guardado. Y es que en el fondo ella no es mala (díganselo a los muertitos en el camino). Lo que pasa es que antiguamente, cuando era niñita, su padre la sobreexigía, y después, pues bien, alguien (o algo, mejor dicho) se despachó a su madre. Por lo que entró a la secta de un grupo de guerreros orientales, que la enseñó y adoctrinó para luchar con otra secta de otros guerreros orientales (las diferencias, tales como que unos son los buenos y otros son los malos, son casi cosméticas, lo que cuenta es que ambos son buenos para darse de piñas). Ahora tiene un trabajito, nada menos que despachar a gente en su retirado lugar de vacaciones, pero esa gente es, ¡ups!, nada menos que un padre con su hija. De manera que a Elektra le traiciona el corazoncito, y decide protegerlos, aunque eso significa revelarles la verdad, que ella es una asesina a sueldo, muy sexy y encuerada. Ahora, Elektra ha asumido una misión mortal, no sabe quiénes la persiguen ni por qué, y está metida hasta el pescuezo en una guerra que, en estricto rigor, no es la suya propia.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después del éxito impresionante de "X-Men", los superhéroes volvieron a estar de moda, con una poquita de ayuda de parte de George W. Bush y su idea de que los buenos americanos van a sacar a los malos de sus madrigueras, y cosas así. Uno de los exitazos del 2003 fue "Daredevil", otra de la franquicia Marvel, y por ende, los productores se decidieron a realizar una secuela. Al final, la famosa secuela acabó en spin-off, con el personaje de Elektra en el protagónico (había sido la secundaria de lujo en la otra peli). Afortunadamente, este filme no tiene mayores conexiones con "Daredevil", fuera de que Elektra Natchios es interpretada en ambos por Jennifer Garner. Y es que "Daredevil" no era el epítome del gran cine, pero al menos era entretenida. "Elektra", en cambio... No diremos que es aburrida, pero sí tiene sus momentos bastante morosos, en los cuales la trama no avanza mucho, y que a ratos parecen estar ahí para rellenar espacio entre batallita y batallita.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Rob Bowman. Si hay una buena razón por la que esta película da la apariencia de ser algo interesante, a pesar de una historia que en definitiva es completamente inane (chica mala pero buena encuentra a gente que proteger, chica mala pero buena protege a su gente, chica mala pero buena afronta batalla final, así de esquemático), es porque Bowman aporta todo su oficio para sacar adelante este producto. Bowman se fogueó dirigiendo varios episodios para series como "MacGyver", "Quantum Leap", "Baywatch", "Viaje a las estrellas: La nueva generación", "Parker Lewis ganador", y saltó al estrellato como director de capítulos de "Expediente X" primero, y la peli de la serie después ("Expediente X: Combate al futuro"), a la que siguió la aceptable y entretenida película "El reinado del fuego". O sea, Bowman es hombre que sabe dar espectáculo, y eso es bien notorio en "Elektra", sacando de allí donde no hay, y dando la impresión de ser una película de mejor categoría de lo que realmente es. Aunque a veces diera la impresión de ser el piloto de alto presupuesto de una nueva serie de TV (¿y por qué no, considerando que la Garner salió de "Alias"?).

-- Las chicas. Jennifer Garner como Elektra está insoportable, porque en el fondo es otra vez Alias, siguiendo el patrón de chicas duras pero sensibles como Dana Scully de "Expediente X" o Buffy Summers de "Buffy la Cazavampiros". Pero la relación que entabla con su protegida, que en verdad es algo así como un demonito rondando, resalta bastante bien. De hecho, Kirsten Prout, con sus tiernos 15 añitos, se roba la película en casi todas sus escenas, con un personaje que no es ni bueno, ni malo.

-- Terence Stamp. Está un poco en piloto automático, pero ponerlo a él como mentor de Elektra tiene su qué. Aunque para todo buen fanático de las pelis de superhéroes, el señor Stamp será siempre el malvadísimo y pseudonazi General Zod de "Superman II"...

-- Sigue siendo mejor que la "Gatúbela" de Halle Berry.

IDEAL PARA: Ver una peli de chica dura pero sensible repartiendo golpes en traje enfundado.

jueves, 15 de junio de 2006

"Kiltro" (2006).


-- "Kiltro". Chile. Año 2006.
-- Dirección: Ernesto Díaz Espinoza.
-- Actuación: Marko Zaror, Caterina Jadresic, Miguel Angel de Luca, Daniela Lhorente, Luis Alarcón, Alejandro Castillo, Man Soo Yoon, Ximena Rivas, Alex Rivera.
-- Guión: Ernesto Díaz Espinoza.
-- Banda Sonora: Rocco.

-- "Kiltro" en IMDb.
-- "Kiltro" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace dos años atrás, el "Kiltro", un joven vagabundo sin otro oficio ni beneficio que liarse a mamporros en el emblemático barrio Patronato de Santiago, quedó convertido en un cachorrillo babeante cuando a golpazo limpio rescató a Kim, una linda jovencita de ascendencia asiática, de unos ladrones candidatos a violadores, y en recompensa recibió un besito en la boca. Pero desde entonces, la veleidosa chica no ha vuelto a darle apunte al muchacho, que llora, sufre y pena por la chica, y se desquita haciéndole un recorrido por todas las constelaciones del cielo a su rival en amores, artísticas golpizas mediante. Pero cuando las cosas se ponen cada vez más tenebrosas para el chico de los golpes tristes, he aquí que regresa un viejo fantasma del pasado, un hombre que busca venganza contra aquellos quienes lo humillaron y lastimaron. En el extenso listado de ítemes liquidables de la venganza, están tanto el coreano que es papito de Kim, como el mismísimo Kiltro, porque después de todo, él es hijo de uno de quienes hicieron quedar mal al villano. Ni corto ni perezoso, el Kiltro aprovecha su oportunidad para poner a Kim de su lado. Pero el villano deja al Kiltro hecho una cola entre las piernas, de modo que la única salida posible es enviar al peleador al norte, lejos de Santiago, en donde recibirá entrenamiento para convertirse en un verdadero luchador.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Como comentábamos a propósito de otros estrenos del 2006 ("Fuga", "Límite"), en Chile el cine de género está consolidándose, prueba viva de que el costumbrismo cinematográfico de tiempos pasados está batiéndose en retirada (por suerte). O sea, la identidad cultural de Chile pasa ahora por algo que busca conectar lo local y criollo, encarnado en este filme en particular en las secuencias del Barrio Patronato, y lo universal, que en este caso son los códigos fílmicos de las pelis de karatekas de Bruce Lee, las primeras de Jackie Chan y toda la larga tradición hongkonesa de los '70s. En ese sentido "Kiltro", a pesar de ser promocionada como "la primera de artes marciales en Chile", realmente es menos que eso, y también más, a un tiempo. Es menos, porque toma la tradición de esos venerables filmes bastante en solfa. Y es más, porque integra varios elementos muy reconocibles para el público chileno: la presencia de las colonias de inmigrantes extranjeros (árabes, coreanos), el bajo mundo (el barrio Patronato, los centros de entrenamiento de karatekas de población, etcétera), y una serie de paisajes que son muy característicos de Chile, por vegetación y arquitectura.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una estupenda película de género, que consigue el casi imposible de aunar los códigos y tópicos propios de éste (en este caso, el mencionado cine de artes marciales), con una tradición localista, en una mixtura delicada que en ningún caso abusa de las dos temibles lacras del apego al modelo preestablecido (ni su contrario, el parodiarlo a mansalva), ni tampoco del costumbrismo trasnochado que es la marca de fábrica que según algunos atrasados de noticias que se quedaron pegados en los '70s, debe tener toda película chilena que se precie de tal.

-- La fotografía es impecable. Acompaña muy bien al filme, deja realmente con la boca abierta en algunos trechos, pero en ningún caso se pasa de pretenciosa. Es una película que podría estar ambientada en cualquier parte del mundo, pero el adecuado uso de escenografías chilenas muy bien escogidas (el barrio Patronato, las dunas de Ritoque, los poblados campesinos de la IV Región) le otorgan un sabor especial.

-- La nómina de actores no podría estar mejor elegida. Marko Zaror, que hace el primer protagónico de su magra filmografía (su mejor crédito es haber sido doble de La Roca, para que nos entendamos), compone a un prota en la mejor tradición del duro con corazón, que se hace muy querible a punta de carisma. Caterina Jadresic, como objeto de deseo del Kiltro, también está en su punto, más allá de una cara bonita. Luis Alarcón y Alejandro Castillo muestran la solvencia que les es habitual en sus roles secundarios, y Miguel Angel de Luca como el villano consigue imponer presencia a pesar de que, en estricto rigor, no tiene grandes escenas. Ya sé lo que van a decir: siendo una peli romántica con artes marciales de aderezo, ¿qué tan difíciles pueden ser estos papeles para ser interpretados? La verdad es que no mucho, pero considerando que incluso en filmes hollywoodenses se ve a actores en roles aún más básicos pifiarla en proporciones aberrantes, el tener a una plantilla de actores que trabajen como un solo hombre es algo enormemente gratificante.

IDEAL PARA: Ver una entretenida frikada de artes marciales y romance con el sabor típico "made in Chile".

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