11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 10 de septiembre de 2009

"Operación Dragón" (1973).


-- "Enter the Dragon". Hong Kong / Estados Unidos. Año 1973.
-- Dirección: Robert Clouse.
-- Actuación: Bruce Lee, John Saxon, Kien Shih, Ahna Capri, Angela Mao, Jim Kelly, Robert Wall, Bolo Yeung, Betty Chung, Geoffrey Weeks, Peter Archer, Li Jen Ho, Marlene Clark, Allan Kent, William Keller.
-- Guión: Michael Allin.
-- Banda Sonora: Lalo Schifrin.

-- "Operación Dragón" en IMDb.
-- "Operación Dragón" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En el célebre y mítico Templo del Shaolín, Bruce Lee es llamado a una misión: detener a cómo dé lugar a Han, un malvado ex-monje que ha colgado la sotana y ha usado las mortíferas artes aprendidas en el Templo para (¡¡¡HORROR!!!) su provecho personal (y si las técnicas eran tan buenas y no las deben usar para el mal, ¿para qué las enseñan, en primer lugar...?). Para hacerlo un poquito más personal, resulta que uno de los sicarios de Han ha estado mosqueando a la hermana de Lee (er... el personaje de Bruce Lee se llama, en un alarde de creatividad, "Lee", se nota que no se estrujaron las sienes pensando en esto, ¿eh?), y la hermana de Lee se ha infligido una herida mortal para evitar lo que en lenguaje puritano victoriano se llama "una afrenta peor que la muerte". Además tenemos a Roper, un vivales que por aquello de que no le quiebren las piernas, decide reclutarse en lo de Han (tipo listo que le llaman: para evitarse a mafiosos de poca monta decide meterse con un mafioso de alta monta, miren what a wiseman...). Y a Williams, otro de trigos poco limpios que también acaba rumbo a la isla de Han. Porque este Han, tiene una isla cuyo estatus internacional es discutido (como si hubiera en este mundo una isla de estatus discutido a la que EEUU no le arregle los papeles a punta de cañoneras, y a territorio yanki se ha dicho), parece que hace tráfico de blancas, y por no quedarse también le hace al opio, y cada tres años organiza un torneo mortal en donde los más-mejoles del mundo se dan de escabechina entre sí. Pero Lee-Roper-Williams irán y le darán a Han una bien sazonada ensalada de nudillos. O, bueno, Lee y los otros dos, que en fondo el espectáculo es ver a Bruce Lee doing the bartman, men... El torneo está por empezar, y aunque el trofeo ya tiene grabadito el nombre del vencedor, que habrán espectadores zoquetes que aún duden de que Lee ganará, de todas maneras hay que verlo porque, como decil maestlo Confucio, es en la búsqueda y no en el resultado donde subyace la sabiduría...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lo que voy a escribir es apenas una teoría, así es que, si quieren desmontarla, adelante, háganlo. Pero por si yo tuviera razón... la digo. Como he insistido, en los '70s el cine en general se puso mucho más oscuro, por la resaca de la Era Hippie convertida en Watergate, etcétera (bueno, eso ya no es una teoría, es un hecho, la teoría es lo que sigue). Como parte de esa oleada de teñir gris el cine, el buenrollismo hippiento, que tenía como componente el descubrimiento de las culturas orientales, The Beatles entrevistando al Maharishi esto o aquello, terminó yéndose a su contrapunto más duro y violento: las artes marciales hechas para matar. No nos engañemos, eso del Oriente más sabio que Occidente porque tienen filosofía y todo eso, no es más que un mito, que basta echarle un vistazo rápido a los libros de Historia para ver que allá en la India, en la China o en Japón también se mataban por un échame allá estas pajas (con filosofía y enlightment, eso sí). Recordemos que en materia de pelis de acción, el paso de los '60s a los '70s marcó también el paso del refinado, cosmopolita y luminoso James Bond, al cavernario, urbano y grisáceo Harry el Sucio (compárese "El satánico Dr. No" con "Harry el Sucio"... y piénsese que hay apenas nueve años de diferencia entre una y otra). En ese medio ambiente, es lógico entender cómo una cinematografía tremendamente pobre y localista como el cine de artes marciales de Hong Kong, con sus pelis serie B producidas absolutamente en serie ("producidas" es un decir, porque pareciera muchas veces que ruedan el mismo guión over-and-over-again, y de los majestuosos cartonpiedrísticos templos budichinos ya no hablemos), acabó proyectándose en Estados Unidos, y creando una fiebre tal, que hasta la pobre Mujer Maravilla terminó durante un tiempo con atavíos de chica karateka, para no desentonar con los tiempos (por suerte, después se impuso la cordura). Con apenas tres pelis en el cuerpo, y a punta de una técnica impresionante, Bruce Lee se había impuesto como la estrella hongkonesa por antonomasia, y por lo tanto los jerifaltes de Jolivú, siempre ansiosos de ver dónde está fluyendo la pasta, decidieron que era buena idea importarlo y convertirlo en megastar yanki. El resultado es que se produjo esta peli, "Operación Dragón", con clara vocación de crear una franquicia (¿a qué, si no, a según el título original, llamarla "Entra el dragón", si no es para explotar después el dragón en esto-el-dragón o aquello-el-dragón...?), con un presupuesto inalcanzable para la modesta artesanía hongkonesa. O sea, la producción y la estrella los aportan Hong Kong, y el money y las ansias carnívoras las ponen Hollywood. El resultado fue una peli inmortal, en primera porque es una de las pelis presupuestariaemnte más holgadas que se hicieron en aquellos años, en lo que a kung-fu-KIAAAAAÁ se hicieron, y en segunda porque es la única incursión del mítico Bruce Lee en Hollywood: un edema cerebral lo mató a poco de estrenarse esta cosilla, y lo libró de caer en el infierno en que lentamente se ha ido dragando, por decir un nombre cualquiera... bueno, Jackie Chan. Lo dije. Pobre hombre.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Como decíamos, el guión de esta peli es tópico a decir basta: hay un malo maloso encerrado en su fortaleza, y hay un bueno que debe meterse en la fortaleza y ponerle las peras a cuatro. El viejo esquema de cuanta peli de acción y cuanto peplum se han rodado desde que el cine es cine. Pero a cambio tenemos a... BRUCE. Bruce Lee. En plena forma. Pateando traseros. Porque esta peli no se anda con sutilezas: Lee (ahora el personaje, que como apuntábamos, tiene el mismo apellido del prota, quién sabe por qué... esto último fue sarcasmo, claro) no se anda con mariconadas como los derechos humanos o los eternos valores de justicia y moral, y es tan asesino como los malos. Pero como sólo mata a los malos, se lo perdonamos (un poco como a su contemporáneo Harry el Sucio... por cierto, se dijo que postulaban a Clint Eastwood para el papel de Roper, lo que hubiera sido una gozada, tener la dupleta Eastwood/Lee onscreen). Y Bruce Lee nos ofrece todo lo que puede, que no es poco. Porque, aunque se ha dicho miles de veces, nunca lo he hecho en Cine 9009, y por eso lo diré. Lo de Bruce Lee traspasa las fronteras de la mera técnica de combate, lo suyo es un arte, es el desenvolvimiento del cuerpo humano al límite de sus posibilidades. De hecho, uno de los puntos más flacos de esta peli es que Bruce Lee no tiene una verdadera pelea en forma sino hasta bien avanzado el metraje, y antes tenemos a John Saxon... Bueno, queremos a John Saxon, el tipo ha hecho mucha morralla ("Pesadilla en la calle Elm", ¡"Los siete magníficos del espacio"!, ¡¡"Instinto animal"!!), pero siempre con dignidad. Pero, aparte de poner un careto tipo James Bond chanconeresco de rebajas (o sea, un pseudoBond yanki), tratar de mostrarlo como un guerrero a la par que Bruce Lee es... bueno... ¿es que alguien le enseñó a este tipo a dar un par de golpes, antes de ponerse a rodar...? Ayuda, claro, el dispendio de medios, que permite cosas como poner en una sola toma cenital a toda la escuela de Han y sus múltiples extras, toma que incluso para los estándares de hoy en día, acojona hombre, acojona. Si a eso le sumamos la música de Lalo Schifrin (el que compuso el célebre tan-tan-tantantan-tan de "Mision Imposible", y que por esos años le daba funky a "Harry el Sucio" y "Magnum 44"), ya ganamos muchos más enteros. La pelea final parece un homenaje nada disimulado a "La dama de Shanghai" (¡ups, spoiler...! Bueh, qué más da, ya dije que el argumento es lineal como el sistema digestivo de una culebra), y la verdad es que, por una vez, para lo cutres que suelen ser estos homenajes (ya saben, disfrazan de homenaje lo que en realidad es un flagrante caso de plagio), en este caso se sostiene bien, con una pelea final estupendamente desarrollada. Es cine de artes marciales, sí, y no se sale de los convencionalismos del cine de artes marciales, también, pero estos detalles resultones, y John Saxon en el coprotagónico, son un estupendo aderezo para lo principal, que es ver a Bruce Lee liando la de zorros allí donde va. Esto no sólo la libra de la quema, sino que además levanta el nivel, y mucho.

IDEAL PARA: Ver una de artes marciales con músculo (músculo cinematográfico, se entiende).

VIDEO.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Bruce Lee haciéndote sentir como una rata insignificante con su talento marcial [en inglés, sin subtítulos... ni falta que hacen]. -- Otra peleíta más de Bruce Lee, sólo por si el punto no quedó claro [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 6 de septiembre de 2009

"Asuntos infernales" (2002).


-- "Mou gaan dou" (título original), "Infernal Affairs" (título internacional en inglés). Hong Kong. Año 2002.
-- Dirección: Wai-keung Lau y Siu Fai Mak.
-- Actuación: Andy Lau, Tony Leung Chiu Wai, Anthony Wong Chau-Sang, Eric Tsang, Kelly Chen, Sammi Cheng, Edison Chen, Shawn Yue, Elva Hsiao, Chapman To, Ka Tung Lam, Ting Yip Ng, Dion Lam, Chi Keung Wan, Hui Kam Fung.
-- Guión: Siu Fai Mak y Felix Chong.
-- Banda Sonora: Kwong Wing Chan.

-- "Asuntos infernales" en IMDb.
-- "Asuntos infernales" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Two worlds running in paralelo. El mundo de las tríadas chinas (la Mafia en versión ojorrasgádica), y la Policía. El honor y la lealtad a los tuyos, ante todo. Un gordo jefe de tríadas consigue la alquimia de meter a uno de los suyos dentro de la academia de polis. Mutuamente inadvertidos, la Policía también hace lo suyo, enviando a un agente fuera del sistema y degradándolo de manera ignominiosa, etcétera, para meterlo dentro de las mafias chinas. Pasa el tiempo. El mafi metío a poli escala posiciones, y lo mismo con el poli secretamente metido en la tríada. También tienen tiempo de conocerse, en esa actividad tan netamente hongkonesa que es compravendearse un equipo estéreo que suene así o asá. Aunque, por aquello del suspenso, ninguno de los dos sabe en qué están. Un vulgar operativo de tratar con dealers de cocaína, nada del otro jueves, termina muy mal cuando los polizontes hace acto de presencia. Cada bando saca sus cuentas, y llegan a la misma conclusión, pero de manera simétrica: dentro de ellos croa un sapo de otra charca. El mafi metío a poli, ahora está metido en Asuntos Internos, y por lo tanto le ponen en la irónica situación de tener que investigarse a sí mismo. Lo mismo pasa al otro lado. Y para que quede claro que el crimen nunca paga, resulta que el mafi dentro de la poli le va de lo mejor, tirándose a una chinita que hará las delicias de cualquier aficionado al fetish oriental, mientras que el poli metío en los bajos fondos, con asistencia psiquiátrica de por medio, empieza a ver como todos sus nexos con el mundo del Bien y la Luz empiezan a desaparecer, dejándolo cada vez más varado en la existencia. ¿Cuál de los dos sapos oirá croar primero al otro...? Hagan sus apuestas, señores...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El año 2006, un cada vez más irritado Martin Scorsese (podemos imaginarlo farfullando: hijos de perra... "Taxi Driver"... "Calles peligrosas"... "El toro salvaje"... "Buenos muchachos"... "Pandillas de Nueva York"... ¡¡¡Y NUNCA UN PUTO OSCAR!!!) decidió jugárselo al todo por el todo. Si no le daban el Oscar por alguna de ésas, había que echar por la borda al puto Paul Schrader, que sus guiones por "Taxi Driver" y "La última tentación de Cristo" no me llevan ni a la puta esquina, y mirar hacia donde van los tiempos, hacia Asia, que Estados Unidos declina y China será la potencia del XXI, joer. En Hong Kong había por esos años (y los nuestros también, claro) una saga llamada algo así como "El camino sin fin", que después del éxito de la "Asuntos infernales" original, engendró un "Asuntos infernales II" y un "Asuntos infernales III" al año siguiente y dentro del mismo año siguiente (2003). O sea, había posibilidad de hacer un buen policial, con aromas a secuela, y quién sabe, quizás cayera el puto Oscar. Si les suena toda la reseña anterior que escribí como a "Los infiltrados", es porque "Asuntos infernales" es la versión original del mastodonte escorsésico. Ya sé que a estas alturas, todos ustedes han tenido ocasión de ver "Los infiltrados", sea en el cine cuando la dieron, sea arrendándola en DVD, sea... please, say not to piracy! En fin, reclamos sociales aparte, si les gustó "Los infiltrados", háganse un favor y vean la "Asuntos infernales" original. Y si no les gustó "Los infiltrados", háganse un favor igualmente y dénle una oportunidad a "Asuntos infernales". Peor que la mayestática masturbación mafipolicial de Scorsese no puede ser, ¿verdad?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Insisto en el mismo punto. La peli de Martin Scorsese dura cerca de 150 minutos (¡dos horas y media!) y "Asuntos infernales" se empina apenas sobre los 100 minutos (más o menos hora y tres cuartos). ¿Cómo puede acortarse tan grande historia en nada menos que tres cuartos de hora...? La pregunta es al revés, considerando que la más larga es la que vino después, el remake por decirlo a lo chulo. Y la respuesta es: porque Martin Scorsese se macaqueó el mástil de lo lindo metiéndole un montón de cosas, en primera para explicar bien a lo tonto el asunto, sólo por el evento de que algún completo oligofrénico en la novena butaca no entendiera la trama, y en segunda porque así quedaba más cinemascope y por lo tanto más oscarizable, ¿vale? En el "Asuntos infernales" original, toda la trama queda explicada en apenas unos minutitos, todo directo al grano, y luego que empiece la peli. Este hacerlo todo compacto mejora mucho el ritmo de la historia (o mejor dicho, considerando que ésta es la original: el distender tanto "Los infiltrados" la hace más latera). El guión hace prodigios contando mucho con muy poco, cada escena está cortada al milímetro para que nada sobre, y todas las situaciones se resuelven con rapidez. Eso es saber hacer buen cine. Y un detalle: en el remake tuvieron el estúpido detalle de concentrar en el cretino personaje de la psicóloga, el rol que en la peli original, con toda la lógica del mundo, ¡son dos chicas distintas!

-- La realización está más que bien. La peli es puro pulso y tensión nerviosa. Vemos apropiadamente cómo las vidas paralelas de los dos agentes van corriendo, y podemos sentirnos más que bien compenetrados con los que les pasa. La manera en que la cadena de sucesos se va hilvanando consigue crear un efecto casi de tragedia griega. A un buen guión y un ejercicio draconiano del uso de la mesa de edición, se suman actuaciones comprometidas y sudadas, a través de las cuales podemos conseguir la rara perla, tan escasa en el cine de acción, de poder adivinar rasgos psicológicos y motivaciones subyacentes en el interior de los personajes, haciendo por lo tanto el final de la peli harto más lógico que su absurdo remake yanki (además, en esta peli no caemos en concesiones a la orfandad neocortéxica como la estúpida escena de la rata al último). O sea, tenemos una peli con una historia potente, en un empaque también potente. ¿Qué más podemos pedir?

-- Permítanme dármelas de pedante por un minuto (bueno, MÁS pedante que de costumbre). Esta peli consigue dar el salto desde la acción pura y dura, hasta el terreno de la filosofía (algo que su chata contraparte yanketa, con su fijación con hacerlo todo obvio, arroja a buen viento). Hay una dimensión metafísica en el hecho de que cada bando consigue introducir a uno de los suyos en el contrario. Puro Yin y Yang. Cada infiltrado es más que un simple espía, es casi una violación del orden universal establecido, de que los polis con los polis y los mafis con los mafis. La serpiente que se muerde la cola. A las últimas, el tema de que unos son mafis y otros policías casi se desperfila por completo: ser lo uno o lo otro es casi una metáfora abstracta, porque en el fondo son dos fuerzas muy parecidas (aunque antagónicas). Sólo un chino (bueh, un hongkonés) podía rodar algo tan taoísta como esto. Y sólo un italiano megalómano como Scorsese podía tener el descaro de cargársela (¡ah, si no hubiera echado a Paul Schrader por la borda...!).

IDEAL PARA: Amantes del cine de suspenso y acción en general.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].



-- Inicio de la peli [en cantonés, subtítulos en inglés].

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