11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Antártica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Antártica. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de octubre de 2011

"Terror en la Antártida" (2009).


-- "Whiteout". Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: Dominic Sena.
-- Actuación: Kate Beckinsale, Gabriel Macht, Tom Skerritt, Columbus Short, Alex O'Loughlin, Shawn Doyle, Joel S. Keller, Jesse Todd, Arthur Holden, Erin Hickock, Bashar Rahal, Julian Cain, Dennis Keiffer, Andrei Runtso, Roman Varshavsky.
-- Guión: Jon Hoeber, Erich Hoeber, Chad Hayes y Carey Hayes, basados en la novela gráfica de Greg Rucka y Steve Lieber.
-- Banda Sonora: John Frizzell.

-- "Terror en la Antártida" en IMDb.
-- "Terror en la Antártida" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Aurora austral, a bordo de un avión carguero soviético. Dos pilotos tienen una conversación en ruso con subtítulos (bueno, suponemos que es ruso, por algún que otro davai y un nastarobia suelto por ahí), antes de que el copiloto haga la maniobra más inteligente del mundo (sacar una pistola y dispararla en un avión, y por cierto a varios blancos, cosa que cuando uno muere, los otros ya están parándose para defenderse y que salga una bala perdida). Pasa lo que es previsible: que una bala perdida efectivamente va a parar allí donde no tiene que parar, el aire se escapa, el avión se viene abajo en la Antártida, etcétera. Pasa medio siglo. Vemos llegar a Kate Beckinsale toda embutida en un abrigo de oso a una base antártica, y después de un largo plano secuencia sin cortes en donde se recorre toditita la base, la vemos encerrarse en su cuarto y sacarse la ropita hasta mostrarnos con sostén y tanga su impecable academia de 36 años y lo muy bien que le han sentado las horas de gimnasio. Pero, ¡la peli tiene que partir, no hay tiempo que perder! A los minutos aparece el médico, que de inmediato nos lo delinean como un personaje importante en la trama (el venerable Tom Skerritt acá, para remarcarnos que su personaje es... ¡IMPORTANTE!). Y a los siguientes minutos, denuncian que hay un muertito allá afuera. A campo abierto, en plena Antártica, mira que se pegaron trabajo para dejar el cuerpo los asesinos. Ahora, Kate Beckinsale, que además de estar buena es policía y todo (con trauma del pasado, porque para qué vamos a ponernos roñosos con los clichés, ¿verdad?), tiene que investigar el primer asesinato en la Historia de la Antártica (excluyendo las matanzas de focas y ballenas, claro, pero ésas no cuentan porque no son... ¡HUMANOS!). Y además, para hacerlo más emocionante, con tiempo límite porque la base está por ser evacuada ya que se acerca el invierno antártico, seis meses de oscuridad, etcétera. Claro que acá no son 24 horas como Jack Bauer, sino como tres días, para que estemos más calmados, relajaditos, no tan preocupados por la suerte de la prota... que eso sea contraproducente para lo que se supone es un thriller, es lo de menos, ¿verdad? Después de todo, ya hemos visto los estupendos abdominales de Kate Beckinsale, ¿verdad...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Las historias policiales desde los tiempos de Edgar Allan Poe que viven una continua carrera hacia adelante. Cuando el género partió (Poe, Collins, Conan Doyle...), todo era nuevo, fresco y virginal. Podías poner gorilas asesinos, piedras lunares y cinco pepitas de naranja en los casos policiales, y todo era ¡¡¡OOOH-AAAH!!! Pero ahora en la actualidad, la cosa ya está más difícil. Quizás el paso lo dio Agatha Christie, cuando empezó a crear sus novelas todas ellas más o menos calcadas entre sí (todas variaciones de los mismos ingredientes: un detective que da la idea de no ser tan brillante como lo es al final, una extendida familia de aristócratas ingleses con mucha mala leche, hijos bastardos que son la clave del misterio y por lo mismo no se mencionan como bastardos sino hasta el final, etcétera). Ya se sabe la de órdago que se armó con esa de la Christie (no diré cual, para no mandarme un spoiler, claro) en que la historia era narrada en primera persona por el compañero del detective, y al final el compañero del detective era el asesino. A partir de entonces todo fue cuesta abajo, porque cómo seguir manteniendo el misterio. Se inventó la novela negra. Se inventó el mix de misterio policial con thriller de espionaje. Se inventó la novela policial de Ciencia Ficción ("Bóvedas de acero", "El sol desnudo"...). Se inventó la novela de asesinos en serie. Y para peor llegó la televisión, que empezó a quemar historias policiales a lo bestia presentando un caso nuevo (¡y su resolución!) por semana. Ahí tienen a la "Reportera del crimen", que duró tantos años que al final Cape Cod era casi una tierra de espectros más que una ciudad de vivos, tantos fueron los asesinatos en la localidad de la venerable señora Fletcher. O el "Detective Conan", que el chico ése se desayuna a misterio por día, porque con esa tasa de asesinatos, ya no debe haber problemas de superpoblación ni de espacio para la vivienda en Japón. ¿Cómo seguir adelante en esta carrera hacia adelante? Greg Rucka y Steve Lieber tuvieron la idea genial... ¡inventemos la historia del primer asesinato en la Antártida! Porque todas las malas costumbres viajan con los seres humanos, y esa de asesinar al prójimo es una de ellas. Lástima que después vinieran los tipos que hicieron esta peli, a arruinar la idea.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Les suena el nombre de Dominic Sena? ¿No? Bien por ustedes, pequeñuelos. Para eso estamos gente como su seguro servidor el General Gato, para acumular información basura que ustedes no necesitan saber, salvo para casos puntuales como éste. En fin, la cosa es que este señor Sena rodó por allá por 1993 esa interesante cosilla llamada "Kalifornia", pero lo que prometía ser un cineasta a punto de emprender el vuelo, acabó estrellándose después de maneras cada vez más lapidarias: "60 segundos" y "Swordfish: Acceso autorizado". Y ahora "Terror en la Antártida", que sólo ésas ha rodado en su primera década y media de trayectoria fílmica. En este punto, hagamos caso omiso de que "Whiteout", que libérrimamente podríamos traducirse como "blanqueada" o "irse a blanco" (es un derivado de la palabra inglesa "blackout", que significa "apagón") fue traducida con un horrible título que la hace parecer una serie B de terror direct-to-DVD. En fin, el caso es que ese tipo, Dominic Sena, rodó ésta. ¿Y qué significa eso? Básicamente, que una historia con potencial, es rodada de manera completamente anémica, sin fuelle. Y eso que Dominic Sena declaró que amaba el material de base. Ojalá que nunca ame de esa manera los posteos de Cine 9009 y decida hacer con este blog lo que David Fincher hizo con Facebook (y bien) en "Red social", porque su seguro servidor el General Gato se merece algo mejor. Digo yo, por decir. No es que la peli esté mal rodada. No es que la trama sea absurda (tampoco es una maravilla, pero más o menos se defiende, a pesar de que ves llegar la vuelta de tuerca final más o menos desde el minuto 15 de la peli o antes), aunque tampoco sea una maravilla de arquitectura narrativa. No es que no tenga sus puntos altos (¿aparte de la escena de Kate Beckinsale en ropa interior...? Bueno, está más o menos a mitad de peli la escena en que se enfrenta al asesino en medio de la nieve, y sus consecuencias... no quiero mandarme un spoiler aquí). Pero la sensación general es de "quiero y no puedo". Kate Beckinsale se trata de poner la camiseta, pero la chica no luce ni de lejos todo el talento actoral que tiene (¿esta fue la chica que estaba tan deslumbrante en la versión televisiva de "Emma"...? ¡Qué tiempos aquellos!). Gabriel Macht, por su parte, era la opción más idiota para coprota, porque después de haber hecho el superhéroe más soso de la Historia ("The Spirit", serio candidato al Premio a la Peor Peli Comentada en Cine 9009), nadie en ninguna parte debería darle trabajo como actor. De un comienzo bastante interesante, en que la peli se defendía como un blockbuster decente, la cosa va cayendo en esa espiral en que empiezas a preguntarte "y todo esto, ¿qué me importa a mí?". La secuencia en que a la detective se le va agotando el tiempo y debe resolver el asunto contrarreloj, debería ser un chute de adrenalina a la vena porque, después de todo, se supone que esto es un thriller policíaco, y lo que tenemos a cambio es un muermo en que realmente no importa la gran cosa si el plazo se vence o no, si el villano se sale con la suya o no... Añadámosle unas gotas de falta de caracterización de personajes (veneno para cualquier peli policial, porque si los personajes apenas asoman su perfil en relieve contra un fondo indiferenciado, ¿qué importa cuál de todos ellos es al final el culpable?) y el no tan inevitable cliché de la detective que debe redimirse de una tranca del pasado, y ya tenemos el elenco completo. Lástima, porque la historia daba más de sí, y si se deja ver hasta el final, es justamente por lo desusado del escenario del asesinato (aunque, no nos engañemos, la idea del muerto en el páramo abierto hasta donde no hay forma alguna de que haya llegado, es una variante del viejo misterio del cuarto cerrado del cual nadie puede haber entrado y salido, pero aún así el tipo fue muriciado por alguien que no era él mismo), además del aprovechamiento del entorno antártico y las costumbres de la gente que vive ahí para sobrevivir. O sea, que nos merecíamos algo mejor con esta premisa. No necesariamente un clásico inolvidable del cine, pero sí algo que se saliera de la línea plana del electrocinegrama.

IDEAL PARA: Fanáticos ultraortodoxos de Kate Beckinsale.

miércoles, 17 de febrero de 2010

"La cosa" (1982).


-- "The Thing". Estados Unidos. Año 1982.
-- Dirección: John Carpenter.
-- Actuación: Kurt Russell, Wilford Brimley, T.K. Carter, David Clennon, Keith David, Richard Dysart, Charles Hallahan, Peter Maloney, Richard Masur, Donald Moffat, Joel Polis, Thomas G. Waites, Norbert Weisser, Larry J. Franco, Nate Irwin.
-- Guión: Bill Lancaster, basado en el relato "¿Quién anda ahí?" de John W. Carpenter Jr.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.

-- "La cosa" en IMDb.
-- "La cosa" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Algo espeluznante ha llegado desde el espacio exterior. Y no, no es Barney el Dinosaurio. La guinda se la tendrán que comer un puñado de aguerridos científicos yanketas (para variar) apostados en la Antártica por alguna razón no especificada, pero qué bueno están ahí o no habría peli. De pronto ven aparecer un helicóptero tratando de barrer del mapa a un lindo e inocente husky siberiano. O la raza que sea. Después de todo, no es de veritas husky ni siberiano. Pero es igual de malo que si viniera de Siberia, peor que enema de comunista... Del heli se baja un tipo gritando garbanotzia-garbanotzia, y trata de disparar a la desesperada. Mala idea. Es acribillado. Y el perro, bien, gracias, que estupendo me lo paso. El grupo se mira y remira, y qué diablos le pasó al maldito albanés. No, es noruego. Bueno, hay una base noruega cerca (lo que es cerca en la Antártica, o sea, laperracientos kilómetros pa'llá), así es que habrá que inspeccionar. Con mal clima y todo. Nuestro héroe aguerrido, sabemos que es el héroe porque es Kurt Russell y es una de John Carpenter, y Russell es como el hijito musculoso que Carpenter nunca tuvo, viaja a la base. Y descubre algo rarísimo. Un cadáver congelado por gentileza de Congeladores Antártica, 200 millones de años congelando para usted. Bueno, el cuerpillo es más reciente. Y además viene con bomba biológica adentro: resulta que el cuerpo no estaba tan congelado como se suponía (por eso mi mami me dijo siempre que no pusiera la carne a descongelar si no me la iba a servir). Por su parte el perro ha estado circulando por toda la base, con cara de santito de estampa, y cuando lo dejan solo con los otros perros... Bueno, la de Vater und Herr que arma. Ahora, el grupo está llegando a una serie de conclusiones espeluznante. Un terrorista llegado desde el espacio exterior está amenazando con liquidar al grupo. Como los muhayidines, son capaces de dormir por años o siglos hasta infiltrarse en el cuerpo de los pacíficos ciudadanos y reemplazarlos. Cualquiera en la base puede ser un "ellos". Y de ellos depende contenerlo, antes de que las tormentas arrecien y venga apoyo desde el mundo exterior, y por ende, darle la oportunidad a la criaturilla para mimetizarse con la Humanidad al palo...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los tempranos '80s, la Humanidad debió afrontar una tenebrosa alternativa. Todo hombre, mujer o niño del planeta fue colocado frente a un terrible dilema, por el crecimiento del fanatismo religioso cristiano-musulmán-comunista. De qué lado estás: de las malvadas fuerzas del lavado de conciencia religioso, o de los buenos y fieles librepensadores de toda la vida. Es lo que tiene que recrudezcan las Guerras Frías, que posiciones terceristas y acomodaticias no tienen espacio: o tatcheriano o rojo. En medio de ese ambiente floreció el cine de un terrorista intelectual por antonomasia, como es el incombustible John Carpenter. Carpenter ya había inventado medio de chiripa las Slasher Movies con "Halloween" (ya vendrían "Martes 13", "Pesadilla en la Calle Elm", "Hellraiser"...), había contado una buena de terror en "La niebla" y venía de rodar esa especie de precyberpunk movie que fue "Escape de Nueva York", cuando se fijó en una peli llamada "El enigma de otro mundo". Este clásico del cine alienoparanoico (ya saben: hay ETs, los ETs son malos porque sí, caen humanos cada X minutos, el ET es destruido y la buena y vieja Tierra a salvo...) estaba a su vez basado en el relato de un editor de Ciencia Ficción llamado John W. Campbell Jr., bien conocido por el friki de pro porque al tomar el liderazgo de la revista "Astounding Stories" en 1937 redefinió la Ciencia Ficción literaria para siempre (bueno, literaria, en esos años, lo que se dice literaria...). Campbell podrá haber sido editor de Ciencia Ficción, pero era también un buen patriota, y su relato trataba sobre el miedo a aquello que no es como nosotros, o sea, no es humano, bueno ni americano (tres conceptos sinónimos en la mentalidad yanketa de toda la vida). No es casualidad que haya sido adaptado por primera vez en medio de la ola macartista (no por nada el diablo es rojo). Y tampoco es casualidad que la segunda adaptación haya venido en los albores de la Era Reagan, pasada la época en que James Bond contemporizaba con bellas agentes rusas como en "La espía que me amó", y en que la vieja URSS volvía a ser el enemigo de toda la vida. Lo curioso es que en la Era Bush, nadie pensó en adaptarla. Bueno, tuvimos suerte. Aunque ahora están hablando de precuela. Que es lo mismo que decir "reboot". Yo no sé para qué diablos eligieron al bueno de Barack Obama, si no es capaz de impedir atrocidades como ésa.

¿POR QUÉ VERLA?

-- John Carpenter. Denostada toda la vida por ser de bajo presupuesto, malas ideas y peor ejecución, la serie B fue enormemente dignificada por este director que toda la vida trabajó en las ligas de segunda división, y obtuvo con su cine resultados muy superiores a la gente de primera. Por no ser pelis de alto presupuesto y que por tanto tuvieran que apelar a audiencias espaidermanescas para recuperar la inversión, Carpenter pudo darse el lujo de ser un director seco, alienado y nihilista. Que sus pelis son la cruda realidad y no una p*** fantasía de Jennifer López, para que nos entendamos. En "La cosa" no vemos demasiadas concesiones a la platea: el tema de la peli es oscurísimo (el mejor de los días tu amigo se levanta y te convierte en un monstruo de otro planeta), y Carpenter lo lleva hasta las últimas consecuencias. Todo su talento para lo artesanal está muy bien vertido en una peli espectacular, no por los FXs (aunque ya hablaremos de ellos), sino por la manera en que agarra al espectador y no lo suelta hasta que llega la inevitable conclusión final. Una buena peli de un buen director, en que se ven reflejados todos sus tics y su ideología tan divergente respecto del cine popcornero de rigor.

-- Kurt Russell. El actor fetiche de John Carpenter ("Elvis", "Escape de Nueva York", "Rescate en el Barrio Chino") aquí se desprende de su rol carpenteresco más célebre, el renegado Snake Plissken, para meterse en la piel de un científico que, a pesar de ser el héroe (alguien tiene que serlo, ¿no?), en ningún minuto deja de ser una persona de carne y hueso enfrentada a una situación que sobrepasaría a cualquier persona. El resto del elenco, conformado por ilustres desconocidos entre los cuales se cuela más de un secundario de toda la vida (de ésos que los ves y dices "¡Lo he visto! ¿Cómo diablos se llamaba y en dónde actuó?"), acompaña también muy bien.

-- Los efectos especiales y la imaginería visual de la peli son apabullantes. Como es costumbre en los trabajos de Carpenter, prefiere el trabajo a la antigüita, sin FXs de última generación que quedan más molones, pero en definitiva distraen, por no hablar de incrementar exponencialmente los costos de producción. Podrían haber un remake de esta peli con una cosa confeccionada con la moderna CGI, y en realidad no se ganaría demasiado porque con los recursos muñequísticos y prostéticos de 1982, más el acerado uso de la cámara que hace el siempre duro Carpenter (la influencia de los clásicos: Howard Hawks, Sergio Leone...), hacen que el monstruo se vea igualmente terrorífico. A la vez, casi como los pistoleros en la inmensidad del desierto en el Spaghetti Western, el espacio físico del desierto de hielo que es la Antártica es casi un personaje más dentro de la peli, aumentando la claustrofobia sólo con mostrar todo perpetuamente blanco. Como en el cuento de Borges, no hay peor laberinto que un desierto abierto (aunque sea un desierto glaciar).

-- Ennio Morricone. Rompiendo la inveterada costumbre de John Carpenter de musicalizar himself todas sus pelis, Carpenter contrató para esta faena a Ennio Morricone, tipo que, bueh, nos ha dado algunos de los más brillantes soundtracks de todos los tiempos ("El bueno, el malo y el feo", "La misión", "Los intocables", "Investigación de un ciudadano por sobre toda sospecha"...), pero que también se ha mercenarizado hasta lo indecible en ocasiones con tal de llevar lentejas a la mesa. ¿Y aquí? Bueno, lo curioso es que Carpenter contrató a Morricone para componer un soundtrack Carpenter-style. Bueno, si son fans del Morricone instrumental del Spaghetti Western a lo Clint Eastwood, despídanse porque este soundtrack es fuertemente electrónico. O sea, Morricone consiguió imitar de lo más bien el estilo de John Carpenter. Pero si se toman el soundtrack como lo que es y no como de quién viene, es un gran soundtrack, opresivo y alienante. Olvídense de quien lo compuso, y disfrútenlo como si el propio maestro Carpenter le hubiera dado al Casio de toda la (su) vida. Y sí, mucho de la peli se le debe a su partitura, tan notable como minimalista.

-- Insistamos un poco más en el planteamiento de la peli. Algunas pelis son buenas porque son feel-good, las ves y sales aliviado de los problemas del mundo luego de un bañito de rosas ("Mujer bonita", por ejemplo). Pero no es bueno que TODAS las pelis sean feel-good, porque a veces también hay que pensar sobre lo malo que puede llegar a ser el mundo. "La cosa" es del segundo tipo. No hay concesiones al heroísmo, y Kurt Russell, a pesar de ser el héroe, está muy lejos de ser un Schwarzennegger diciéndole a la cosa: "You're a very ugly motherfucker"... El enemigo podrá ser uno y podrá ser fácilmente exterminable si se le localiza, pero también es escurridizo, y la angustia se traspasa. En definitiva hay una dura reflexión sobre cómo las personas podemos conocernos y aún compartir una vida, y al momento siguiente, por algún motivo, las desconoces y tienes que lastimarlas (incluso destruirlas) para seguir adelante. En la peli, esto es obra de un bicho alienígena, pero esto es metafórico: también en la vida cotidiana pasa lo mismo, y no se necesitan invasores del espacio exterior para eso. Claro, la pelis hablaban de la paranoia anticomunista, tanto "El enigma de otro mundo" como el remake que nos ocupa, pero es también extensible a la vida cotidiana. Quizás eso es lo más inquietante de la peli: que a través de una fantasía de monstruos espaciales, podemos echar un vistazo a algunos de los peores aspectos del ser humano y de lo que significa encajar en la vida de sociedad.

IDEAL PARA: Ver una metáfora en clave cienciaficcionera de aquella frase de Hobbes sobre que "el hombre es el lobo del hombre"...

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 14 de enero de 2007

"Happy Feet: El pingüino" (2006).


-- "Happy Feet" (título original en inglés), "Happy Feet: Rompiendo el hielo" (título en España), "Happy Feet: Trencant el gel" (título en catalán). Australia / Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: George Miller.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Elijah Wood, Brittany Murphy, Hugh Jackman, Nicole Kidman, Hugo Weaving, Robin Williams, Johnny A. Sánchez, Carlos Alazraqui, Lombardo Boyar, Jeff García, Fat Joe, Magda Szubanski, Miriam Margolyes, Elizabeth Daily, Alyssa Shafer.
-- Guión: Warren Coleman, John Collee, George Miller y Judy Morris.
-- Banda Sonora: John Powell.

-- "Happy Feet" en IMDb.
-- "Happy Feet" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La Antártica, el lugar más gélido de la Tierra. Los pingüinos Emperador se reunen para su ritual de apareamiento, el cual es bastante peculiar, tratándose de una especie animal, porque se ponen a cantar como una Beyoncé cualquiera, y el más afinadito se lleva a la reina. Aparejado cada pingüino con su pingüina, se disponen a pasar el inclemente invierno, siempre vigilados por el atento gran manitú, gran orodanga, gran espíritu o gran lo-que-sea de los pingüinos. El huevo no debe caerse, no debe caerse, no debe caerse, pero... ¡epa! Uno de los huevos sí rueda. Pero no pasó nada, ¿verdad? El chiquiturrín sigue vivo, ¿verdad? Pues sí, pero verán... el crío sale con un problemilla: no sabe cantar. Sólo se le ocurre dar algunos pasitos de baile. Con lo cual, el pobre está condenado a ser un paria, porque así como en la secundaria eres un don nadie si no eres bueno para los deportes, pingüino que no sabe cantar es pingüino sin posibilidad alguna de, esteeeee... pues, ya saben de qué. Además, el pobre transmite en varias frecuencias sobre alienígenas que son como pingüinos, pero sin aletas y con narices chatas, y empieza a incubar la esperanza de toparse algún día con uno DE ESOS. El pobre pingüino las pasa crudas, la sufre, la sufre, finalmente se va de la comunidad, y encuentra entre otra raza de pingüinos todo el calor humano o pingüinés (lo de "calor" es un decir, tratándose de esas latitudes) que sus camaradas raciales son incapaces de proporcionarle. El pingüino ha estado obsesionado desde pequeño con una atractiva pingüina, y ahora se pondrá en campaña para hacer lo imposible para conquistarla. Aunque eso signifique hacer trampa. Aunque eso signifique tratar de bailar en vez de cantar. Aunque eso signifique ser expulsado de la comunidad y averiguar el gran misterio de la desaparición de los peces, e incluso exponer su propia vida para redimir a los porfiados pingüinos emperadores de sus pecados (amén).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Por allá por mediados de 2006, empezó a salir un trailer sobre una película ignota. El trailer no podía ser más mamón si hubiera querido: se trataba de un pequeño pingüinito bailando tap. Vale, como sinopsis está bonito, pero, ¿rellenar hora y media de filme con eso? ¿Es acaso una broma? Además, el tema de los pingüinos emperador y su ciclo reproductivo tipo "la hago el más difícil y qué", ya había sido tocado por "La marcha de los pingüinos", y en esa especie de docudrama ya habían incurrido en ñoñerías varias que le daban bien poco prestigio al tema. Por eso, la gran sorpresa se produjo cuando la película debutó nada menos que en el primer lugar de la taquilla yanki en su primer fin de semana, imponiéndose incluso al acorazado fílmico de la temporada, el estreno de "Casino Real" de James Bond. Y es que "Happy Feet" no se trataba sólo de la odisea de un pingüinito bailando tap. La historia tiene elementos ecológicos, sin pecar de ecologicismo, es un drama mucho más sólido que otras películas pretendidamente dramáticas, y tiene protagonistas carismáticos sin caer en lo cargante de hacerlos más dulces que la vida. Y además conecta muy bien con el espíritu de la época, en particular por el énfasis que pone en la religión, un tema no demasiado tratado en los filmes "para niños", o cuando se hace, en un tono marcadamente apologético.

¿POR QUÉ VERLA?

-- George Miller. Aunque parezca increíble, este hombre no venía de las factorías de dibujos animados, sino de lugares absolutamente distintos, y su no muy abundante filmografía comprende filmes que difícilmente pasarían como "para todo público", incluyendo "Mad Max", "Mad Max 2", "Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno", "Las brujas de Eastwick" y "Un milagro para Lorenzo". Sí, el hombre de los Mad Max fue el mismo que rodó esta peli de dibujos animados. Y se nota. "Happy Feet" tiene una crudeza y una densidad dramática que poseen muy pocos filmes "para niños", pegados en la moralina de que todo tiene que ser lindo y bonito para que los niños no vean el lado feo y sucio de la vida; no es que las pelis de Disney sean de nuestra entera devoción, pero si algo había en claro para Walt Disney (cuando él producía los filmes Disney, antes de ser criogenizado), es que una buena película tiene que tener drama, sí o sí, aunque sea para niños, y eso también lo entendió el señor Miller, por suerte. Por cierto, si su niño llora, por favor, sáquelo al pasillo.

-- La religión. Decíamos que pocas veces las películas para niños tocan la religión, y si lo hacen, es con un tono apologético hecho aposta para congraciarse con las altas jerarquías cristianas o judías (léase "El príncipe de Egipto", por ejemplo). En "Happy Feet", por el contrario, hay una crítica no demasiado disimulada contra todo el aparataje religioso: los ancianos que tiranizan a la comunidad de los pingüinos emperador lo hacen en nombre de la tradición y del Unico Dios, que por supuesto tiene forma de pingüino (todos saben que el Unico Dios tiene forma de gato, de eso palabra del General Gato), mientras que el pingüino que funge de gurú New Age en otra comunidad aprovecha la religión para, ejem... mojarla, digámoslo con todas sus letras. A propósito, cuando los protagonistas llegan al lóbrego, oscuro y siniestro asentamiento humano, ¿qué es lo primero que ven...? Una pequeña iglesia parroquial con su correspondiente cementerio. En esta película, todo lo relacionado con la religión es negativo, y está vinculado a la manipulación de las masas, la ambición enfermiza de poder, el desprecio por el entorno, y etcétera. Hay que tener valor para hacer algo así, y colarlo como "una para niños".

-- Por si lo anterior fuera poco, ésta es una excelente película musical. Sigue, por supuesto, el manual de los musicales a la pata de la letra, incluyendo el joven distinto e incomprendido en su talento, la chica popular que lo quiere, pero no lo quiere, el grupo de ancianos que no comprenden las manifestaciones culturales de "esta juventud de hoy en día, no como cuando nosotros éramos jóvenes"... y etcétera. Y lo hace bien.

-- Carga dramática. Hay una cierta tendencia en las películas infantiles del último tiempo a limar los peligros, de manera que los héroes, al no tener que habérselas con amenazas tan grandes, terminan por desdibujarse y desperfilarse. Eso no ocurre aquí. Mumble, el protagonista, a pesar de ser un simple pingüino, y bailarín para colmo, se perfila desde ya como uno de los grandes héroes fílmicos de la década. Y es que un personaje debe tener vena heroica para afrontar todas las pellejerías que este pobre pasa, que lo llevan a casi perder la vida varias veces, enfrentarse a una fuerza maligna simplemente arrolladora, y a casi perder la cordura cuando finalmente cae en las garras del mal. Y su triunfo final (vamos, si sabían que ganaban los buenos, ¿o no?) es más que una simple victoria personal, es una verdadera apoteosis en la cual se impone el bien y la concordia por todo lo alto.

-- Escenas memorables. La noche de incubación de los pingüinos emperador (noche semestral, como corresponde a la Antártica). Todas las escenas con Mumble chiquitito. El primer nado. Arrojarse en el hielo. La secuencia en la "base alienígena". Y etcétera, sin adelantar más para no estropear el suspenso.

IDEAL PARA: Ver una película de animación que con justicia merece un lugar en el Top Ten de animadas de la década.

domingo, 26 de marzo de 2006

"La marcha de los pingüinos" (2005)


-- "La marche de l'Empereur" (título original en francés), "March of the Penguins" (título en Estados Unidos e Inglaterra), "The Emperor's Journey" (título internacional en inglés). Francia. Año 2005.
-- Dirección: Luc Jacquet.
-- Actuación: Un grupo de pingüinos nada más monos, con voces en la versión francesa de Charles Berling, Romane Bohringer, Jules Sitruk.
-- Guión: Michel Fessler y Luc Jacquet, sobre una historia de este último, con Jordan Roberts para la narración de la versión en inglés.
-- Banda Sonora: Emilie Simon para la versión original, Alex Wurman para la versión de Estados Unidos.

-- "La marcha de los pingüinos" en IMDb.
-- "La marcha de los pingüinos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La Antártica. Alguna vez hace sepimillones de años fue un campo fértil y hermoso. Ahora es una sábana de hielo que te hace crujir los huesos. El ciclo anual trae consigo el invierno, y con él, un empujoncito para que las criaturas emigren como buenamente puedan, hacia afuera... salvo los porfiados pingüinos emperadores, que emigran, pero HACIA ADENTRO. Comienza entonces la epopeya en la cual un rebaño, cardumen, grupo de amigo secreto o como se llame esa clase de tribu animal, debe traer consigo nueva vida al mundo. No todos lo lograrán: el invierno acecha, hace mucha hambre, las focas acechan tras los peces que son alimento, y hay que hacer malabares de payaso con los huevos para evitar que se congelen o, peor aún, se quiebren. ¿Ya mencionamos que también hay aves carroñeras interesadas en merendar cría de pingüino para la cena...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nunca las películas documentales han sido excesivamente populares, como no sea por Jacques Cousteau. Pero en el último tiempo, un cierto espíritu Nat Geo ha retomado la venerable tradición del documental animal por todo lo alto, como lo ejemplifican esas dos joyitas que son "Microcosmos" y "Tocando el cielo". Aunque en este caso no estemos frente a un documental propiamente tal como los anteriores, sino a algo que puede ser calificado de "docudrama animal", o de "docuficción", o algo por el estilo. Algo así como los viejos documentales de fauna de los '70s y tempranos '80s,
pero no con "narrador omnisciente" sino con un juego de voces que incluyen a la tríada divina de "papá pingüino", "mamá pingüino" e "insufrible bebé pingüino", que van explicando todo lo que pasa (sobreexplicando, mejor dicho).

¿POR QUÉ VERLA?

-- La fotografía, primera y casi única razón. Las planicies antárticas y los pingüinos están filmados por todo lo alto. O casi, de no ser porque el director insistió en abandonar un registro más naturalista, para optar por usar algunos planos con lentes especiales que crean reverberaciones en el aire de la atmósfera, o intensifican el brillo del mar, todo lo cual quizás quede muy artístico, pero desde luego que deslava el resultado final. Aún así, sigue siendo un buen ejercicio de fotografía. O sea, no hay corazón tan pétreo y ajeno al amor por la naturaleza que no sea capaz de conmoverse con la primera imagen del pingüino bebé saliendo del cascarón y mirándote fijamente a la cámara, asomando su cabecita entre las patas de papá (sí, como dije, de papá, no de mamá).

-- Salvando la tan innecesaria como insufrible narración de fondo, en general consigue hacer algo tan interesante y desprovisto de verdadera acción, como la secuencia reproductiva de los pingüinos emperador. O sea, si salvamos un par de escenas de acción escapando de depredadores, la historia es exclusivamente de pingüinos, y mantener interés con eso es un mérito. Hasta Ridley Scott, para contar las peripecias de los siete mineros del "Nostromo", tuvo que meter un alien para revolver el caldero...

IDEAL PARA: Ver bonita cinematografía, reirse un rato, emocionarse otro poco, y gozar siguiendo las peripecias de un puñado de los actores menos convencionales que el cine ha visto jamás.

Seguidores